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5 ene 2025

Carmen Posadas. "Por el ojo de la cerradura"

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«Soy de la teoría de que el interés malsano por las intimidades del prójimo es algo muy arraigado en todos nosotros. Es completamente falso que sólo las personas de bajo nivel cultural se sienten atraídos por el chismorreo y la curiosidad malsana; todos, sin excepción, somos voyeurs”.» (Pág 126, artículo ”La era voyeur”)

Hace ya tiempo que me he intentado despojar de todos mis impedimentos y rémoras mentales. Me refiero a esos lastres que normalmente vamos echándonos encima y que nos impiden hacer, ver o enjuiciar algunas cosas si es que no se atienen a unos principios inalterables establecidos por no sé quién o quiénes. Sí, lo he intentado, y he fracasado las más de las veces. Pero ha llegado un momento en que ya todo me da igual. Echo mano de la inteligente frase de Groucho Marx cuando en Sopa de ganso dice eso de "estos son mis principios y si no le gustan, tengo otros" que ahora, como tantas cosas, descubro que ni se dice en esa película ni tampoco, claro, la dijo Groucho Marx. Así nos va, repetimos como loros sentencias, frases, dichos de unos y de otros que jamás dijeron ni los unos ni los otros.
Y todo este exordio, ¿para qué? Pues simplemente para justificarme por haber evitado durante años los libros de ciertas personas con proyección pública, periodistas muchas veces. Pero ¿por qué me comportaba así? Pues si soy sincero, ni siquiera yo lo sabría explicar. Mi mejor respuesta sería esa inexorable afirmación que dice "pues porque sí", o sea que "habló Blas y punto y final". 

Aclaradas (¿despejadas? No lo tengo yo tan claro) mis ideas, he tomado en mis manos sin ningún problema de conciencia un librito de Carmen Posadas. Sí, ya saben, la misma Carmen Posadas que estuvo casada con el que fuera gobernador del Banco de España, Mariano Rubio. ¡Ah, que no lo sabían! Bueno es que uno ya peina canas en sus sienes y recuerda que hace años la pareja formada por Mariano y Carmen, Carmen y Mariano, aparecía un día sí y el otro también en el papel couché de las revistas del corazón. Que un político y economista se hubiese casado en los años 80 con una guapa uruguaya 22 años más joven que él levantó todo un malsano interés informativo. El trabajo que como escritora de libros y como periodista ella había desarrollado hasta el momento de este casamiento quedaron opacados por el bullicio generado por la actividad de su marido, en especial cuando quedó tocado como figura pública a raíz de un caso de corrupción económica. 

Es el segundo libro que he leído de esta autora que se alzó con el Premio Planeta de Novela en 1998, un año antes del fallecimiento de su marido, con la novela titulada 'Pequeñas infamias'. Anteriormente a Por el ojo de la cerradura leí su novela "La cinta roja" (2008) cuyo título alude al distintivo que los jacobinos ponían a quienes iban a ser ajusticiados con la guillotina. El protagonismo recae en Teresa Cabarrús una aristócrata española que durante la revolución francesa hizo lo posible por salvar al mayor número posible de reos. Me agradó esta lectura y ya mis prejuicios sobre la charrúa comenzaron a desvanecerse; por eso cuando estas Navidades pasé por la Biblioteca de mi barrio en busca de lecturas para las vacaciones y me topé con Por el ojo de la cerrradura me dije «¿Por qué no?» y junto a otros dos libros de más enjundia ('La hija del optimista' de Eudora Welty -reseñada no hace mucho en este mismo blog- y 'Del color de la leche' de Nell Leyshon -cuya reseña haré próximamente-) lo saqué y durante estas Navidades lo he leído.

Se trata de una serie de pequeñas reflexiones en las que la autora habla sobre temas de la actualidad más o menos inmediata al momento de escritura. Tener en cuenta este momento es muy importante para valorar el enorme cambio que ha experimentado nuestra sociedad durante los cerca de 25 años que separan la aparición del libro en 2001 y hoy, enero de 2025, cuando lo he leído. Además, al estar el libro escrito en plan crónica de actualidad, paradójicamente la misma se pierde por el paso del tiempo. El librito se publicó en 2001 y hoy muchas de las referencias a personas entonces conocidas ya no sirven, bien por no estar ya entre nosotros, bien por haber perdido aquello que la Posadas predicaba en este o aquel articulo. Y es que ¿qué joven de menos de 25 años reconoce al político laborista inglés que responde al nombre de Tony Blair? o ¿Quién es una tal Cindy Margolis? Es evidente que 24 años después el mundo ya no es el que era. Según leía yo Por el ojo de la cerradura una pregunta se me venía constantemente, una reiterada pregunta que con insistencia me cuestionaba qué coños hacía yo leyendo ese libro ahora. Y la respuesta no podía ser otra que la siguiente: Pasar (quizá, perder) el tiempo, estaba claro. 

Pero no quisiera ser tajante, dictaminar desde una supuesta posición de superioridad, la bondad o ausencia de la misma en esta obra. Simplemente diré que me ha entretenido de la misma manera que me entretiene ojear y hojear una revista en la sala de espera del dentista, sin más pretensión que hacer más amable la espera. Y en esta espera observo que Carmen Posadas en esta especie de colección de artículos periodísticos o crónicas de sociedad se confiesa como feminista aunque no radical («Yo no soy ni he sido nunca una feminista enragée»). También yo diría que dirige sus escritos a un público eminentemente femenino y lo digo porque para mí nombres como Goldie Hawn o Dyan Cannon, por ejemplo, nada me dicen. ¿Defecto mío? Puede ser, pero lo que sí es verdad es que he llegado hasta aquí, vamos hasta la edad que tengo -la misma que Carmen Posadas- sin necesitar identificarlos. ¿Les ocurre lo mismo a mis amigas? Sería bueno saberlo. 

Distribuye los artículos en seis apartados cuyos epígrafes en mi opinión identifican con claridad el público lector en quien la Posadas estaba pensando mientras escribía su libro, o sea, ellas, las mujeres:  Nosotras, Ellos, Los elegidos de los dioses, Víctimas del look, Dime cómo te vistes y te diré cómo eres, y Reglas de la buena (y la mala) educación. La mayoría de los escritos reflexionan sobre lo inane de la moda, el voyeurismo social, la tiranía del aspecto físico, la fama... La autora es bastante transparente a la hora de manifestar sus fobias y filias hacia algunos personajes de la sociedad. 
«el caso de Ana Obregón, en cambio, me chifla: parece como si tuviera una necesidad compulsiva de ir siempre enseñando sus “lolas” de plástico. Bueno, hasta ahí lo entiendo: si la pobre chica ha sido como una tabla de planchar toda la vida, ahora querrá mostrarnos sus protuberancias, vale, elemental querido Freud, pero ¿y las piernas? Teniendo en cuenta que son como dos palillos, me pregunto yo que afán la empuja a enseñarlas a todas horas» 
En el apartado titulado Dime cómo vistes y te diré como eres pasa revista al look de las mujeres en traje de baño y también al de muchos hombres. De nuevo diré que el tiempo no perdona y estoy convencido de que muchos jovencitos y jovencitas de hoy difícilmente reconocerán los referentes reales de algunos de estos nombres propios, algo que si ella misma lo declara, referido a cuando ella estaba haciendo el libro en 2001, ¿qué no ocurrirá hoy, 25 años después?
  • «Son mujeres que muchos jóvenes se hoy apenas sabrían decir quienes son: Esther Williams con sus púdicos trajes de baño con faldita “acorta piernas”, Raquel Wetch y su bikini saliendo del mar para fundirse con Bond, James Bond, Marilyn Monroe y su estomaguito retenido bien a la fuerza, y luego estaría la mujer de hoy sin miedo, esa gordita que se coloca un bikini porque quiere tomar el sol y bañarse, una mujer que no tiene miedo a nada ni a nadie, que no es prisionera de nadie ni de nada, no siquiera de la moda.» 
  • «los calzones de Fraga en Palomares, el look de José Mari, el de Felipe González, el de Narcis Serra…»
De Por el ojo de la cerradura lo que más me ha agradado es volver a recordar lo mucho que disfruté durante mis años universitarios con la semiología del francés Roland Barthes. El recorrido que Carmen Posadas hace por el mito moderno, la fama, la popularidad, las revistas del corazón, la publicidad y tal me han hecho recordar las indagaciones semiológicas que a rebufo del estructuralismo sesentero hiciera el estructuralista francés en libros que yo durante mis años universitarios disfruté muchísimo; me refiero concretamente a “Mitologías” y “Elementos de semiología”. Pero, amigos míos, Barthes murió en 1980, hace ya 45 años, y me temo que la Posadas, de mi misma edad, se ha quedado un poquito allí varada. 

En conjunto el libro que tenemos en las manos, en especial el último apartado, “Reglas de la buena (y de la mala) educación”, está cercano al ensayo de costumbres. La Posadas se muestra contraria a la desaparición de la gentileza masculina no por culpa siempre de éste, sino con frecuencia por culpa de las propias mujeres que se niegan a ser tratadas como seres frágiles o diferentes al varón. Habla aquí también de estas costumbres, hoy tan extendidas, de besuquear o tutear a diestro y siniestro. Con gracia expone las distintas maneras de besar a los amigos, a los ex, a los desconocidos que nos son presentados… e incluso alude a ese hábito novedoso de besar no con dos, menos con uno, sino nada menos que ¡con tres! Y sobre el tuteo hoy tan habitual defiende el ustedes frente al tú y se critica a a sí misma por haber caído en él a veces por no sabe bien por qué.


Para finalizar
Premio Planeta, Jurado del Premio Planeta
Leyendo esta colección de reflexiones o pensamientos sobre la actualidad redactados hace casi 25 años a mí vez vengo yo a reflexionar sobre el cambio que en este cuarto de siglo se ha producido en lo que a voyeurismo se refiere. Carmen Posadas realiza su crónica voyeur, o sea, mira Por el ojo de la cerradura,  tomando nombres de personajes públicos del corazón, de la música, del cine, del artisteo… Hoy, veintitantos años después este cotilleo, este voyeurismo vergonzante y muchas veces vergonzoso tiene otros protagonistas: los políticos. Son ellos quienes ahora se esfuerzan por ocupar esos programas televisivos que antes eran territorio exclusivo de las intimidades de los famosos. Se han erigido en famosos y hacen lo posible por permanecer allí semana tras semana, mes tras mes, año tras año, hasta obtener su ansiado botín, el voto del espectador anónimo que les haga repetir en el puesto para durante otro cuatrienio volver a machacar con sus veleidades, traiciones, astucias y añagazas.

Por el ojo de la cerradura se cierra con un artículo titulado 'Si yo fuera rica'. En él declara Carmen Posadas con claridad la intención de su libro, entretener y comprenderse a sí misma
«Ser un Voyeur tampoco da la felicidad, naturalmente, pero ayuda a pasar el rato y también a comprender al prójimo, así como entender a ese prójimo tan cercano y a veces tan desconocido que es uno mismo.»

8 feb 2022

Mauricio Wiesenthal. "Orient-Express: El tren de Europa"

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«En la vieja Europa en la que me eduqué—un mundo escarmentado y arruinado por las guerras—, la revolución industrial y el combate social se consideraban promesas de un mundo mejor, pero detrás de cada máquina estaba el trabajo y la responsabilidad de un hombre. Y eso es justamente lo que se ha olvidado en las sociedades modernas más irresponsables, fascinadas por el ocio y confiadas—por comodidad—al poder de máquinas dirigidas por la inteligencia artificial.»

Agradezco a mi buen amigo José Antonio la recomendación que me hizo de este libro de Mauricio Wiesenthal. José Antonio me habló de lo mucho que le había gustado la defensa de Europa que el escritor hace en la obra, una defensa de los valores que desde siempre la han caracterizado frente a las naciones de otros continentes que, pese a todo, han ido arrinconándola calificando sus virtudes ancestrales de anacronismos para olvidar. Ambos convinimos que esa defensa a ultranza de la Europa de entreguerras que Wiesenthal realiza en esta obra es la que en el imaginario colectivo constituye la Europa de siempre, la que el gran Stefan Zweig en su ensayo El corazón de Europa y también otros autores como Thomas Mann, Proust o el mismísimo Joyce defendían. 
«Esto es verdaderamente el bendito corazón de Europa, donde los europeos nacimos a nuestra cultura y a nuestra condición de pueblo educado en diferentes lenguas y religiones, con unos valores morales comunes: amantes de la diferencia y de la ecuanimidad (no de la igualdad), defensores de la justicia y de la dignidad humana, enemigos de las dictaduras y de las asambleas populares arbitrarias, creadores de una civilización que nos permite conservar nuestra historia, y un sagrado pacto social que es la garantía de nuestra libertad. […] Y el día que no sobrevivan estos valores no existirá Europa, por más que algunos quieran suplantarla por un parque temático de monumentos.»

Mauricio Wiesenthal, Orient-Express
Así pues con estos presupuestos tomé el libro editado por Acantilado y lo he leído de cabo a rabo disfrutando mucho de cada uno de sus 32 capítulos. El libro, aparecido en abril de 2020, es una especie de remake del que publicó en 1979 titulado La Belle Époque del Orient-Express, aunque ambos son muy distintos, El de 1979 es la crónica del viaje que de joven en un vagón de tercera clase hiciera un Mauricio Wiesenthal airado que veía cómo el hermoso tren estaba siendo asesinado por la vulgaridad funcionalista de las dictaduras del imperio soviético en el Este de Europa y la indiferencia, también, de los burgueses europeos. Este de 2020 es bien distinto pues muchas cosas en Europa han cambiado: ya no existe la URSS y los que fuesen países satélites suyos se han democratizado; pero lo más determinante es que el Orient-Express fundado en 1883 hizo su último viaje como tal el 19 de mayo de 1977 y no sería hasta1982 que el matrimonioSherwood, tras la compra en subastas empresariales de varios vagones míticos del Orient-Express, lo refundase ahora con otra denominación e hiciese su primer trayecto Londres-Venecia. Este trayecto con el paso de los años se fue ampliando tomando los trayectos míticos del antiguo Orient Express, convirtiéndose con el tiempo en el VSOE (Venice Simplon Orient Express), un tren turístico de lujo en el que Mauricio Wiesenthal está viajando en este libro. Este tren sólo realiza la ruta una vez al año. Se trata de turismo más que exclusivo. El trayecto entre Londres y Estambul lo realiza el escritor en 2017.
«El proyecto de salvamento y recuperación del Orient-Express costó más de once millones de libras esterlinas. Pero James y Shirley Sherwood fueron rescatando los viejos e históricos carruajes de la Pullman y de Wagons-Lits, allá donde un ingrato destino los había dejado abandonados.»
En Orient-Express: El tren de Europa el autor nos cuenta este viaje sabrosamente condimentado con la historia del propio tren desde la de sus vagones sleeping-car tan característicos creados por el norteamericano Georges Mortimer Pullman, vagones que se vieron debidamente aderezados y establecidos en su configuración definitiva con los Wagons-Lits que el ingeniero también norteamerciano Georges Nagelmackers presentase en la exposición universal de Viena de 1872:  «El mundo elegante—escribió la prensa de Viena—debe al ingeniero Nagelmackers la manera estadounidense de viajar, mejorada en función de los usos europeos»

Mauricio Wiesenthal cuenta con amor las peripecias sufridas por varios de los vagones del famoso tren: el Ibis, el Côte d'Azur, el Cygnus, etc. Cómo fueron usados en rutas distintas según el paso de los años y de las circunstancias políticas, cómo algunos quedaron arrumbados en una vía muerta durante años y años hasta que Sherwood decidió comprarlos y restaurarlos debidamente. También conocemos la vida interna del tren: los dos turnos de comida, la privacidad de los compartimentos, el paso de las  fronteras, los encargados de vagón, el funcionamiento de las calderas de vapor por parte de los fogoneros y del maquinista, etc.

Sin lugar a dudas es sobre todo la personalidad de los viajeros lo más entretenido de este hermoso libro. El anecdotario de sucedidos en el tren a personalidades del mundo de la moda (Coco Chanel, su amiga Misia, su amante Paul Iribe...); de la política y la realeza (Winston Churchil, el duque de Windsor, el duque de Marchena, Carlos II de Rumanía, Fernando I de Bulgaria, Sissí, etc.); de espías y delincuentes (el traficante de armas Basil Zaharaff, el armenio Nubar Gulbenkian, el fundador de los Scouts Baden Powell, etc.); de bailarinas y actrices, sicalípticas o no (Isadora Duncan, Sarah Bernhardt, Josephine Baker y la Bella Otero, por ejemplo); de escritores (Pierre Loti, Agatha Christie, Ian Fleming o Graham Greene); y de tanta y tanta otra gente es algo que atrae y hace muy amena la lectura de este libro proteico: libro de viajes, novela, ensayo, crónica de una época...

Wiesenthal es un escritor, un hombre que ha dedicado su vida a la escritura, es un amante de los libros, un disfrutador de la lectura, un ser cuya vida ha estado marcada por la Literatura, y también por los viajes: «Un viaje sólo merece la pena cuando lleva a la literatura.», escribe en un momento de la obra. Efectivamente "Orient-Express" es un libro que habla de literatura con pasión; de siempre el tren ha sido un marco literario clásico. Muchas novelas suceden en el interior de un tren, muchas de ellas en el interior del Orient-Express y no sólo me refiero a Asesinato en el Orient-Express de Agatha Christie que naturalmente ocupa un lugar relevante en este libro.
 «Los trenes han sido siempre un tema literario, desde La bestia humana de Zola hasta La muerte feliz de Camus; desde El viajero y el amor de Paul Morand hasta el El tren de Estambul de Graham Greene; desde Estación Victoria a las 4.30 de Cecil Roberts hasta el Orient Express de John Dos Passos, donde tan poco se habla del tren que da título a la novela.»
Muchos más autores y libros salen a relucir en este precioso ensayo novelesco: «Desde Rusia con amor de Ian Fleming; La máscara de Dimitrios de Eric Ambler; Agatha Christie, por supuesto; La Madone desde Sleepings de Maurice Dekobras del año 1925; El amante de lady Chatterlay de D.H. Lawrence...»

Último viaje del Orient-Express
Aunque Mauricio Wiesenthal redacta en este libro la Crónica viajera de su viaje de 2017 en el VSOE, magistralmente entreverada con recuerdos del que hiciera 40 años antes y algunos otros recuerdos personales de su propia vida, es evidente que él siente una enorme atracción por la época áurea de este expreso que recorría todo el continente europeo y que incluso al llegar a Estambul podía enlazar con el expreso Estambul-Bagdag. Del Orient-Express todo le agrada: sus vagones Pullman, los wagons-lit, los sleepings-car, el vagón restaurante, los vagones destinados a la realeza... Todo le gusta porque en toda la composición del convoy y en el viaje continental Wiesenthal ve palpitar la belleza: sus maderas de caoba, los hoteles en los que los viajeros paraban especialmente el Pera Palace de Estambul, pero también el Hotel-Château Bellevue de Sierre donde de pequeño -recuerda Wiesenthal- se alojaba con su padre cuando este iba a dar conferencias-. Es todo ello una belleza hoy desaparecida por considerarla superflua, elitista, de otro tiempo.
«Nací demasiado tarde, cuando ya se habían apagado las luces del romanticismo, pero me gustan los nombres de las maderas exóticas: el palo rosa, el cedro, el palisandro de Brasil, el ébano de Macasar, el limonero de Ceilán… Y me encanta la palabra mahogany con la que los ingleses designan la caoba, esa madera noble que se oscurece al envejecer; igual que los paneles del Orient-Express, los armarios de las bibliotecas y los cofres donde se guardan los mejores cigarros, mientras se les va oscureciendo la capa, envejece la hoja en su sueño aceitoso y se concentra su aroma.»
Efectivamente el escritor nos parece hoy un romántico. Pero no es un romántico impostado, sino un hombre sincero que valora la belleza, que la considera un valor importantísimo. Una belleza que ve que se conserva aún en ese tren VSOE que emula al auténtico Orient Express desaparecido en 1977. Este VSOE hoy es un artículo sólo al alcance de millonarios que quieran sentir en el siglo XXI las emociones y el placer que de 1883 a 1977, y especialmente durante el período de entreguerras, disfrutaron los monarcas, destronados o no; los dictadores de unos y otros signos; los artistas; los grandes escritores; los bailarines; los grandes compositores..., todos esos seres que de un modo u otro valoraban o al menos disfrutaban del lujo y la belleza.

Mauricio Wiesenthal no oculta su conservadurismo, lo que para nada cabe interpretar como reaccionarismo. Él está en contra de los nacionalismos:
¿Cuándo dejaremos de disfrazarnos de pueblo para asumir la responsabilidad de una sociedad? Ese fue el mensaje de nuestros maestros socialistas, añadiendo la condición de que el trabajo y el estudio —y no el origen ni el lugar de nacimiento— es el único aporte que nos hace miembros de una comunidad laboriosa, culta y civilizada.»
Hay que decir que Wiesenthal tuvo una educación primorosa en un colegio de Suiza donde se educó en francés y disfrutó de la enseñanza de profesores progresistas que le trasladaron la consideración y respeto del otro, del diferente a uno, pese a no compartir su ideario.

Por último no quisiera finalizar esta -lo reconozco- entusiasta reseña sin aludir a la belleza del lenguaje utilizado por el escritor en muchos de los pasajes del libro. Sirva como ejemplo la evocación que realiza del parisino Hotel du Beaujolais, hoy desaparecido, al pisar la plaza ciudadana donde en otro tiempo se alzaba:
«Todavía cuando Zweig frecuentaba estos lugares había conciertos en el Pavillon de la Rotonde, pero, con los años, la plaza se convirtió en un jardín literario, donde vivían las sombras. En las horas solitarias de otoño me parecía estar leyendo en un libro viejo la historia de la Fronda: un tiempo triste para este Palais-Royal. Pero no había lugar más tranquilo, sobre todo en las noches frías de invierno, en las que—callados los gatos—sólo se oía el llorar de las fuentes entre los viejos olmos, castaños y tilos. Y, a veces, el silencio era tanto que el escalofrío de un pajarillo en las ramas conmovía a toda la plaza.»

Mauricio Wiesenthal
De sí mismo dice el propio escritor lo siguiente:
 «Mi abuelo llegó a Madrid a fines del siglo XIX. Ingeniero y litógrafo, fundía tipos de letras: chupada, venus, negra... [...] Mi abuelo huía de peleas parentales: la familia de su madre, señorita de Hamburgo, rechazaba a mi bisabuelo, músico judío. [...] ¡España era sinónimo de libertad! Mi abuelo solía recitar el discurso de Castelar en las Cortes de la I República, en 1869 [...] Mi padre, liberal también, sería catedrático en Barcelona: nací en la Gran Vía. Los patios del Eixample son mi primera patria. [...] Con mi padre viajé en sus giras dando conferencias, aprendí mucho. Y acabé, de adulto, impartiendo una asignatura maravillosa: ¡Historia de la Cultura!»
Son declaraciones hechas por el escritor al diario La Vanguardia de su ciudad natal. En esas páginas a preguntas del entrevistador confiesa su inmenso amor por el saber, por la cultura en general, y su enorme pena al comprobar cómo hoy la belleza está siempre en peligro en aras de un equivocado popularismo que relega a un segundo plano «ciertos va­lores, a saber: norma, educación, justicia, trabajo. Los que todavía creemos en esto... estamos hoy bastante acobardados.»

El Venice Simplon Orient Express,

Leyendo "Orient-Express: El tren de Europa", ensayo novelado, libro de viajes o lo que quiera que sea, su autor se nos revela como casi  un hombre del Renacimiento, un humanista atento a todo, preocupado por su entorno, vividor y disfrutador de lo que constituye la verdadera civilización y progreso del ser humano.

Mauricio Wiesenthal, español de raíces judías, tuvo una educación exquisita y a lo largo de toda su vida ha puesto la belleza por encima del practicismo y materialismo empobrecedor que hoy día nosasedia y en cierta manera nos anula. Salvando todas las distancias del mundo Wiesenthal me ha llevado a través de este magnífico y bellísimo libro a Stefan Zweig. Como el austriaco, el español es un defensor de Europa y un perseguidor acérrimo de los totalitarismos sean estos comunistas o fascistas, de los nacionalismos excluyentes (todos lo son, por cierto), del populismo anulador de la racionalidad, y del feísmo predominante hoy día.

A modo de conclusión
Mauricio Wiesenthal reniega de la manera de viajar actual. Dice que eso no es viajar, que eso simplemente es trasladarse atropelladamente, en marabunta, cámara fotográfica en ristre con afán de  fotografiar los monumentos que nos dicen las guías de viaje actuales que hay que ver y fotografiar. Estas guías nada tienen que ver con las Baedeker -dice él- «que utilizaban mis abuelos en 1890 y que son, probablemente, el mayor tesoro de mi biblioteca, porque gracias a estas guías de viaje pude descubrir los rincones dorados de la Belle Époque, identificando los hoteles donde se hospedaban los viajeros de otros tiempos, y encaminando mis pasos hacia lugares olvidados que no habían sido profanados por un turismo irreverente. Conservo entre mis libros preferidos más de cincuenta ejemplares de esta colección de guías, editadas por Karl Baedeker en Leipzig». Y es que como confiesa a sus compañeras de viaje -el viejo General y su nieta Tatianalady Victoria y su hija lady Edith- al llegar a Estambul:
 «—Ya conoces mi estilo de ver las ciudades. Los gatos vagabundos, los talleres de los artesanos, los mercados, los anticuarios, las palomas… Sólo, de tarde en tarde, habrá algún monumento.» [le dice a Tatiana de la que pese a la enorme diferencia de edad se ha enamorado un poco]

 

 Algunas citas que quisiera destacar

  • «Los viajeros antiguos regresaban de sus viajes con apasionantes crónicas. Los modernos traen sólo souvenirs y fotos. Y eso es grave, porque con las crónicas de mil lugares del mundo podía componerse una sabiduría y una experiencia de la vida, mientras que las fotos malas apenas dan para un álbum»
  • «A veces bajábamos para visitar alguna ciudad, como la dulce Liubliana, la altiva y elegante Zagreb—¡inolvidable ciudadela barroca en la colina!—, la alegre Belgrado, la misteriosa Niš o la enigmática Sofía: dulce para Larbaud, como un babá ruso espolvoreado de azúcar, y helada en mi memoria, como los santos de mayo.»
  • «Ciudad de los milagros y de los muertos, la colina de Eyüp es el balcón que domina la vista más impresionante sobre el Cuerno de Oro y la costa asiática.En lo alto de la colina hay un café donde Pierre Loti venía a fumar el narghilé. Allí nos sentamos a contemplar el final heroico de la puesta de sol, hasta que la lumbre de la cocina, donde se calienta el café, brilla más que el cielo»
  • «Soy ya mayor para repetir las aventuras que vivió de joven, pero si tuviese menos años escribiría ahora un reportaje del Oriente Medio que conocí en otros tiempos. Con mi corazón y mi memoria reconstruiría las ruinas que, como amapolas en lo que fueran tierras de pan llevar, cubren hoy las vías que nos conducían en el Taurus-Express, desde Estambul hasta Alepo, Damasco y Bagdad. Un ferry atravesaba el Bósforo para transportarnos a la estación de Haydarpaşa. En sus días dorados la línea disponía de sesenta coches cama y veinte restaurantes. Y éste fue el tren en el que viajó Agatha Christie en 1928, cuando decidió recomponer su vida—destrozada por el divorcio de su primer marido—y marchar a Bagdad
  • «Los trenes de lujo, como todo lo bello, tuvieron siempre sus enemigos. El más siniestro de todos—aparte de ciertos intelectualitos de la gauche divine que se hacían famosos en la moda contracultural de los años setenta del siglo XX—fue un militar húngaro: un oficial de ingenieros en la reserva llamado Szilveszter Matuška. Algunos dicen que era comunista y, otros, fascista; tanto da.»


 "Orient-Express: El tren de Europa" de Mauricio Wiesenthal es un libro con el que se disfruta mucho. Su autor es una auténtica enciclopedia del siglo pasado, el siglo XX. Un libro muy, pero que muy, recomendable.

28 dic 2021

"Nacer mujer en China (Las voces silenciadas)". Xinran Xue

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[en la Colina de los gritos] «las mujeres sólo son valoradas por su utilidad: como meras herramientas de reproducción que son, constituyen el artículo de comercio más preciado en las vidas de los aldeanos. Los hombres no vacilan en cambiar a dos o tres niñas por una esposa de otra aldea. Casar a una mujer de la familia con un hombre de otra aldea y recibir a cambio una esposa para algún hombre de la familia es una práctica muy común; de ahí que la mayoría de las mujeres de la Colina de los Gritos provenga de otras aldeas. Tras haber sido madres, son obligadas a ceder a sus propias hijas. Las mujeres de la colina en los gritos no tienen derechos de propiedad ni de herencia»

Varias veces a lo largo de este 2021 he señalado en algunas reseñas que el libro que en ese momento me disponía a comentar lo había elegido motivado por la letra inicial de su apellido. Sí, ya sé que suena poco erudito, poco literario, poco de... todo. ¿Elegir una lectura por la letra inicial del apellido? Muchos de quienes me visitan sabrán el porqué, incluso me atrevo a aventurar que muchos de ellos en algún momento habrán actuado igual. A varios ya os imagino asintiendo con la cabeza: el divertido Reto de 'Autores  de la A a la Z' propuesto por Marisa en su blog Lecturapolis es el causante de este comportamiento, ¿verdad? 

Si consultáis las bases de dicho Reto veréis que hay unas letras (la Ñ, la Ll, la Y y la X) que por su dificultad para encontrar apellidos que comiencen por ellas no son exigibles para completar el Reto, pero que de utilizarlas puntúan doble. Yo normalmente las omito, pero este año decidí completar el Reto en todas sus letras; es por ello que hube de buscar nombres o apellidos iniciados por estas poco habituales grafías, lo que entraña serias dificultades. Pedí ayuda a blogs amigos para la tarea de encontrar escritores cuyos nombres o apellidos tuviesen de iniciales estas infrecuentes letras. Como tantas veces el blog Cuéntame una historia de mi amiga Rosa vino a sacarme del estado de inopia en que me hallaba. Fue ella quien me propuso a Xinran Xue y este libro para despejar la X que tanto trabajo me estaba costando. Gracias de nuevo, Rosa.


"Nacer mujer en China (Las voces silenciadas)"

Xinran Xue, Mujeres chinas, Nuevo Periodismo
Nacer mujer en China
lleva por subtítulo la expresión 'Las voces silenciadas'. Efectivamente la escritora va a dar voz en esta obra a seres humanos que en su país son tenidos por de segunda fila, personas que por haber nacido niñas deben de soportar, especialmente en la China interior, una vida más penosa que la de los varones. Esta situación conocida por todos es asimismo también obviada por todos pues como en un momento dado le dice a la escritora un agente de policía de una provincia campesina por muchas leyes que se dicten para solucionar esto «los aldeanos no tienen miedo de nada ni de nadie, incluso si nos presentáramos allí, serían capaces de incendiar nuestros coches y dar una paliza a nuestros agentes». Vamos, que el peso de la tradición es inmenso en este también inmenso país.

Xinran Xue quiso en los diez años que van de 1986 a 1996, cuando abandonó definitivamente su país, dar a conocer la verdad de la condición femenina en China. En su programa radiofónico nocturno en Nanjing  titulado "Palabras en la brisa nocturna" comentaba situaciones vividas por mujeres que a ella le habían impactado. Xinran conoce estos casos a través de las cartas que oyentes de su programa o las propias mujeres que las sufrían mandaban a la redacción de la emisora. 

En los quince capítulos que componen la obra sabremos de dolorosas vivencias femeninas. Algunas son claramente estados de privación de libertad física como la de la mujer joven entregada en matrimonio a un anciano quien para evitar que ella escape y garantizarse así un heredero la tiene en casa encadenada por la cintura. Si esto ya de por sí es terrible, sin duda alguna en el terreno del sufrimiento físico son las violaciones, denunciadas por Xinran Xue en el libro, los crímenes más frecuentes cometidos por los hombres sobre las mujeres. Si bien la privación de libertad a que el esposo anciano somete a la esposa joven podría interpretarse como penoso vestigio de la China tradicional, el delito de violación parece, por el testimonio de diversas mujeres, que es práctica común en el país: lo fue durante la Revolución Cultural que en teoría venía a sacar del ostracismo a millones de mujeres y lo es todavía hoy en el seno de la familia, de las instituciones educativas, del núcleo de amigos...

En la obra se denuncia el fomentado estado de ignorancia en que el Sistema mantiene a la población. Es el Partido el encargado de dirigir la educación que no sólo se circunscribe a conocimientos necesarios para la vida en comunidad sino que también interviene en la vida íntima de las personas. Así el Partido «había prohibido toda discusión acerca de cuestiones sexuales, y cualquier contacto físico entre un hombre y una mujer que no estuviesen casados conducía a la condena pública o incluso al encarcelamiento. Aun entre marido y mujer , la "charla de enamorados en la cama" podía llegar a considerarse un comportamiento delictivo». Con estos mimbres nada de extraño tiene que tras la leve y progresiva apertura que en 1983 realiza Deng Xiaoping un programa radiofónico como el de Xinran Xue que daba voz a los oyentes tuviera un inusitado éxito. Estos, sobre todo mujeres, consultan a Xinran cuestiones que tienen que ver con su propia sexualidad; vistas hoy muchas de sus preguntas son auténticas ingenuidades: ¿me puedo quedar embarazada por haber dado la mano a un chico?, se preguntó en un momento de su vida hasta la propia escritora.

Xinran Xue salió de China en 1996 hacia Londres donde vive desde entonces. Dice que lo hizo para poder escapar de las incomodidades personales y profesionales que empezaba a sufrir debido a lo incisiva que llegaba a ser en su programa radiofónico, pero también y sobre todo para poder educar en libertad a su hijo PanPan a quien dedica el libro. Concretamente ella denuncia a través de los testimonios de oyentes que algunas mujeres veían cómo les eran arrebatados los hijos y que durante la Revolución Cultural, sobre todo las niñas, eran llevadas a «grupos de estudio» para ser  educadas en los valores revolucionarios; sin embargo verdaderamente estos grupos de estudio eran la tapadera para abusar de estas niñas que sufrían violaciones por parte de sus 'instructores'. Xinran no deseaba que su hijo creciera educado en estos valores y tampoco deseaba ver constreñida su libertad como periodista.

Además de las denuncias de los desafueros cometidos sobre la mujer en el país, del libro de no-ficción  "Nacer mujer en China" ha llamado mucho mi atención la mostración en varios momentos de la profunda identidad femenina. Hay testimonios en la obra de mujeres que enamoradísimas de sus partenaires masculinos aguantan carros y carretas procedentes de ellos. Se trata de mujeres que actúan guiadas por sus sentimientos amorosos más auténticos; incluso mujeres  plenamente incorporadas al mundo moderno de los negocios pueden incurrir en esta manera de obrar. Es el caso de Zhou Ting, empresaria exitosa, casada y divorciada luego de su esposo por las reiteradas infidelidades de éste, que se enamora de un joven nueve años menor que ella; éste evitará el compromiso que ella le requiere abandonándola cuando llega el momento de dar el paso. Pasados los años, y ya ella casada con otro hombre, cuando el joven reaparece ella vuelve con él. A la pregunta de Xinran de por qué volvió, ella responde: «emocionalmente, un hombre nunca podrá ser como una mujer, nunca será capaz de comprender a las mujeres. Los hombres son como las montañas: tan solo conocen el suelo que pisan. Sin embargo, las mujeres somos como el agua» .

La frase que cierra el párrafo anterior me parece importante porque revela el fuero interno de no pocas mujeres. En el libro aparece en varios momentos. Así también se la dice a la escritora Jingyi, la mujer que esperó a su amado durante 42 años. La historia de Jingyi y de Gu Da, enamoradísima pareja de estudiantes a quienes la revolución separó y que al cabo de 40 años, él ya casado y ella soltera, volvieron a encontrarse.  Xinran buscó a Jingyi  para conocer la historia de primera mano por boca de ella: La guerra de Corea, la guerra fría con la URSS, la Revolución Cultural… hicieron que quedasen separados. Con la apertura de los años 80 Jingyi buscó a Gu Da preguntando a todos por él pero «la pasión que ella ponía en su búsqueda no fue apreciada por los demás: Gu Da era el amante de Jingyi, no el suyo. La Revolución Cultural había adormecido los sentimientos de muchos a los que las amargas experiencias habían enseñado a anteponer las necesidades básicas y la seguridad política a la empatía o la emoción». 

En el libro, la periodista no arremete contra su país en la actualidad, pero sí critica abiertamente los estragos que la Revolución cultural maoísta de los años 1966 a 1976 causó en China en general y en la manera de comportarse de la población en particular. El revisionismo que conllevaba esta revolución atacó directamente a la familia de la escritora que fue acusada de ser un vestigio del capitalismo anterior a Mao Ze Dong por lo que sufrieron un proceso de reeducación que llevó a su padre a sufrir diez años de prisión y a ella a experimentar humillaciones en su persona como ver cortadas sus trenzas por considerarlas los guardias rojos signo del imperialismo.
  • «Durante la Revolución Cultural, cualquiera que proviniera de una familia rica, cualquiera que tuviera tú y yo superiores, fuera especialista o experto en algo, tuviera contactos en el extranjero o hubiera trabajado para el gobierno anterior a 1949 era catalogado como contrarrevolucionario.»
  • «Criarse durante la Revolución Cultural siendo niña significaba estar rodeada de ignorancia, locura y perversión. [...] Cuando sus cuerpos maduraban, las muchachas eran víctimas de agresiones indecentes y violaciones; muchachas como Hongxue, cuya única experiencia sensorial provenía de una mosca; Hua'er, que fue violada por la revolución; la mujer del contestador automático que fue descasada por el Partido; o Shilin, que nunca sabría que ya era una mujer adulta. Los perpetradores de estos crímenes fueron sus profesores, amigos, incluso padres y hermanos [...]»
Mujeres chinas fuera de China

La autora escribió y publicó Nacer mujer en China en Londres a donde marchó, como he dicho, en 1996 en busca de libertad y una educación mejor para su hijo Pan Pan. El libro se lee muy bien aunque quizás pesen sobre él los ya casi 20 años transcurridos desde su publicación en 2003. Hoy la visibilidad de los problemas de la mujer en una sociedad que evolucionaba de la tradición patriarcal a una sociedad más moderna y avanzada está más que sabida y conocida por la ciudadanía. Hay historias de mujeres en esos quince capítulos que datan  nada más y nada menos que del año 1975. De entonces a hoy toda la sociedad occidental -y creo que la China también en gran medida- ha evolucionado y al menos en Occidente se defiende la dignidad de cualquier mujer. Es en este sentido que pienso que la oportunidad de lectura de este libro más periodístico que literario, aunque también contenga un lenguaje cuidado en muchas ocasiones, haya quedado un tanto alejada en el tiempo. En 2003, estoy seguro, su contenido asombraría mucho más que hoy; pero pese a ello no está de más saber las barbaridades que sobre la mujer se cometieron en la China desde tiempo inmemorial y especialmente en los terribles años de la Revolución Cultural. 

Fragmentos del libro especialmente significativos:
  • «una buena mujer china está condicionada para comportarse de una manera dulce y sumisa, y se llevan este comportamiento a la cama. El resultado es que sus maridos acaban diciendo que no tienen atractivo sexual y las mujeres se someten a la opresión, convencidas de que es culpa suya.» (capítulo 3, "La estudiante universitaria")
  • «Los hombres quieren a una mujer que sea una esposa virtuosa, una buena madre capaz de hacerse cargo de todas las tareas domésticas, como una criada. Fuera del hogar debe ser atractiva y cultivada, y debe honrarlo. Y en la cama debe mostrarse como una ninfómana.» (capítulo 3, "La estudiante universitaria")
  • [Se refiere al terremoto que en 1976 destruyó la ciudad de Tangshan y provocó 300000 muertos. La autora comenta que como en la obra de Kafka no se supo de él porque fue ocultado por las autoridades]  «Con la grandeza propia de las madres crearon nuevas familias para niños que habían perdido sus padres. Para mí, estas mujeres son la prueba de la fuerza inimaginable de las mujeres chinas. Como madre puedo imaginarme la perdida que debieron sufrir, pero no sé si yo hubiera sido capaz de mostrarme tan generosa en medio de su dolor.» (capítulo 5, "Las madres que soportaron un terremoto").
  • «Los periodistas de la emisora de radio debían asistir dos o tres veces a la semana a clases de estudio político punto las sesiones de estudio comprendían las opiniones de Deng Xiaoping acerca de la política de reformas y apertura y la teoría económica de Jiang Zemin. Nos bombardeaban una y otra vez con los principios y la trascendencia política de las noticias, y no había sesión en la que no se condenará a varios colegas por alguna falta.» (capítulo 7, "La mujer que amaba a las mujeres")
  • «La moda en China siempre ha sido politica. En la década de los 50, la gente convirtió en moda a seguir el estilo de vida del comunismo soviético. [...] Durante la Revolución Cultural estuvo de moda trasladarse al campo para ser 'reeducados'. [...] En la década de los 80, tras la política de reforma y apertura, la gente empezó a poner de moda entrar en el mundo de los negocios.» (capítulo 14, "Una mujer a la moda")

Título
: Nacer mujer en China

Autora: Xinran Xue

Editorial: RBA

Año de edición: 2003

Páginas: 304

ISBN: 9 788495 908476

3 oct 2021

"Esto no es bambi" de David Pérez Vega

11 comentarios:

«Así que la labor de los auditores consiste básicamente en que las cuentas del cliente no tengan contradicciones internas. Es decir, que, si miente, que no se note mucho, y los auditores están allí para ayudar en ese maquillaje.»

David Pérez Vega, profesor, novelista, bloguero y you tuber comenzó su aventura como escritor hace ya más de veinte años. Cuenta en su haber con los siguientes títulos publicados: cinco novelas contando ésta que reseño: "Acantilados de Howth" (2010), "El hombre ajeno" (2014), "Los insignes" (2015), y "Caminaré entre las ratas" (2020) [de ésta tengo reseña hecha en este blog]; dos poemarios: "Siempre nos quedará Casablanca" (2011) y "El bar de Lee" (2013); y un libro de relatos "Koundará" (2016). 

David es el administrador del blog literario "Desde la ciudad sin cines" que abrió en 2009 y que recomiendo vivamente. Desde  2020 administra el canal de You Tube "BIenvenido Bob" en el que prosigue reseñando obras literarias, si bien el carácter más flexible del formato le permite realizar agrupaciones de libros por países, por temáticas, etc. En ambos medios su finalidad es la misma: compartir lecturas y recomendaciones con otros lectores.

David Pérez Vega, Empresas auditoras
"Esto no es bambi"
aparecida este año 2021 es  su última novela publicada. Es el resultado de echar la vista atrás y contar aunque a través de un alter ego, Daniel Márquez, que él comenzó su vida profesional en el mundo de la Empresa privada, concretamente en una de las que se dedicaban a auditar a otras importantes del panorama mercantil. Es la historia de una decepción, de la evolución de una empresa y de algunos de sus profesionales. Se lee con mucho gusto. En mi opinión es más una crónica que una historia de ficción. 

Pérez Vega ajusta cuentas con su pasado. Es un ajuste de cuentas en su más amplio sentido. Quiero decir que no sólo es la confesión de un desencanto laboral, el sufrido por el propio escritor dentro de la prestigiosa empresa de auditoría donde empezó a trabajar, sino también el suyo íntimo personal al meditar que quizás, presionado por el entorno social y familiar, se equivocó al realizar estudios de ingeniería aeronáutica pronto abandonados y sustituidos por los de Dirección y Administración de Empresas, cuando, dice en el propio texto, debía de haber estudiado Filología Hispánica, pues siempre fue la literatura lo que más le gustó:
«Y me cuestiono de nuevo si fue una buena idea cambiarme a Administración y Dirección de Empresas cuando dejé los estudios de Ingeniería Aeronáutica, y debería, en realidad, haberme cambiado a Filología Hispánica y haber asimilado ya entonces que yo era de letras»

 Pero sin duda alguna el autor salda las cuentas con la empresa en la que se estrenó laboralmente. Esta empresa aparece disfrazada bajo un nombre totalmente literario, William Golding, el del escritor británico conocido especialmente por su novela "El señor de las moscas". Además de hacer un guiño a la literatura, David elige para la Firma un nombre que le permite denominar a sus trabajadores con un apelativo derivado del mismo, 'guillermos' o 'guillermitos'. A poco que se piense el lector rápidamente cae en la cuenta de que de quien el escritor está hablando es de la que fue prestigiosa empresa  norteamericana  con sede en Chicago Arthur Andersen fundada en 1913 y desaparecida en 2002 víctima de un sonadísimo escándalo financiero. A los trabajadores de la empresa popularmente se les denominaba 'arturos' o 'arturitos'.

Conocemos la vida interna de William Golding -Arthur Andersen España en la realidad- a través de la experiencia directa de seis de sus trabajadores. Para todos ellos trabajar en una multinacional tan prestigiosa era algo muy deseable. No todos ellos acceden por méritos propios pues hay quienes lo hacen gracias a influencias paternas mientras otros sin padrinos en que apoyarse lo logran gracias a su esfuerzo y mérito. Todos ellos deben realizar cursos de formación en España y también en Chicago; consecuencia de estos cursos son relaciones personales estrechas muchas veces clandestinas dado que la empresa prohibía las mismas entre sus empleados. 

La Compañía somete a sus trabajadores a jornadas maratonianas en las que el horario no cuenta, las horas de entrada y de salida son inexistentes; en definitiva, la vida más allá de la propiamente laboral no existe. Esta situación de casi esclavismo no es bien aceptada por todos, en especial se observa esta incomodidad en el personaje alter ego del novelista, o sea, en Daniel Márquez, cuya experiencia en la empresa no es para nada satisfactoria. Sus aficiones culturales (le gusta mucho el cine y la literatura) chocan de plano con las de otros compañeros a quienes sólo les mueve el afán de progresar en la Firma e ir pasando de nivel laboral por ver de llegar, como le sucede al cabo de los años a Javier Aparicio Llamas quien a base de soportar tratos laboralmente abusivos e incluso vejatorios ha logrado hacerse con el espíritu de los 'Guillermos' por lo que ya al final del relato (han pasado algo menos de 5 años desde su inicio) lo vemos convertido en Senior tras haber pasado por las categorías previas de A 1, A2, A3, A4, semisenior, etc. Quizás el machismo y la xenofobia que emanan las conversaciones que en el último capítulo de la novela mantiene este personaje con su antiguo compañero Rafael López-Osorio sirvan para entender por qué él, a diferencia de Rafa, aún sigue en la Firma.

Novela "Esto no es bambi" de David Pérez Vega
Verdaderamente lo que sacamos en claro tras leer esta novela es que esta ficticia empresa auditora, al igual que la real que la inspira y las otras cuatro grandes del sector de la auditoría, funcionan como auténticas sectas. Este tipo de empresas sufren un duro varapalo por parte de David Pérez Vega en cuanto corporaciones. También reciben una fuerte colleja la mayoría de quienes entran a trabajar en ellas: niñatos de familias pudientes que han realizado sus estudios en muy prestigiosas universidades privadas de aquí o del extranjero a las que apenas el autor quiere disimular el nombre: EDACI y FENUC. Si se leen estos dos nombres en sentido inverso aparecen bien claritos los de dos universidades, una católica y otra laica dependiente de la Banca. Frente a estas procedencias elitistas Daniel Márquez y Nerea del Río Sánchez proceden de la Universidad Pública; él concretamente de la Carlos III:

«Sé ahora que la mayoría de mis compañeros de universidades privadas, de EDACI y de FENUC, que pronuncian el inglés perfectamente, gracias a sus cursos en el extranjero, a sus colegios privados bilingües, quieren esto. Y que para la mayoría, intuyo, esto no es más que un rodaje que los habilita para el día en que su padre -el directivo o el empresario- o el amigo de su padre -el directivo o el empresario-, los llame y los sitúe, no por unas cualidades especiales, sino por nobleza de sangre, en los puestos que en realidad los están esperando desde el comienzo y a los que la gente como Nerea del Río o como yo, los de las universidades públicas y los padres obreros, aunque nos sitúen la zanahoria delante de la cara, sabemos (o deberíamos saber) que nunca vamos a alcanzar.»

Al tiempo que avanza la experiencia personal del escritor en la Compañía vamos conociendo la manera de trabajar de la misma con las empresas clientes a las que audita. Un control que realiza siempre en connivencia con ellas; tanta es la connivencia que ésta será la causa de que la Firma se vea arrastrada a la desaparición. En España William Golding tiene clientes grandes y pequeños; entre los grandes se cita sobre todo a Modélica de España, nombre ficticio bajo el que se esconde con bastante seguridad una muy importante compañía actual de telecomunicaciones. Me resulta curioso leer que se culpe de ociosidad o vagancia a los empleados de ésta por el mero hecho de haber sido empleados públicos cuando en otros momentos del relato lo Público aparece siempre realzado frente a lo que no lo es.
«cuando vuelvo al archivo, a las 3:30, ya no queda nadie en la tercera planta del Goya II. Me ha contado Fernando que el personal de Modélica de España se va a las tres y nunca parece tener mucho trabajo. Como han sido funcionarios hasta hace muy poco, no pueden despedirlos y, tras los últimos avances informáticos, la mayoría de ellos se han quedado casi sin tareas.»

 "Esto no es bambi", el título de la novela, procede de una frase dicha en los cursos de formación que reciben primero en España y luego en Chicago los jóvenes aspirantes a ingresar en la Compañía. Quien la dice es Pepe, el senior que les imparte el curso en Madrid. Con ella quiere manifestarles que trabajar en la Firma exigirá mucho esfuerzo por su parte, que el dinero que ganarán no se lo darán gratis. Por otra parte la frase transmite al lector la idea de que estas empresas que tanto prestigio tienen no son una bicoca, que esconden muchos elementos negativos y que los sueldos que en ellas se pueden lograr no sirven para hacer olvidar las humillaciones, abusos laborales e incluso personales que en muchos momentos quienes en ellas trabajan han de soportar. 

Lo que más me ha gustado de esta novela que David Pérez Vega, según confesión propia, comenzó a escribir hace casi 20 años, es la estructura polifónica, caleidoscópica, a seis voces, que el escritor ha elegido para mostrar el derrumbe en todos los aspectos de esta empresa ficticia. Una demolición mostrada e través de las experiencias personalísimas de seis jóvenes -tres mujeres y tres hombres- que cuentan en primera persona sus vivencias en la Firma. A través de estas seis voces asistimos a la verdad de la vida, miserias y destrucción de esta empresa española de bandera. Desde el principio, de los seis personajes, Daniel Márquez es quien más muestra falta de sintonía con el voraz mercantilismo que se cuece en la Compañía. Las vejaciones y humillaciones laborales que sufre por parte de sus superiores y formadores le llevan a refugiarse cada vez más en la literatura y en el cine. Incluso, confiesa en un momento, está escribiendo una novela en la que a la manera de Primo Levi quiere dar testimonio de sus sufrimientos en William Golding. O sea que, aunque la comparación sea un tanto hiperbólica, para él WG -David Pérez Vega y AA respectivamente en la vida real- fue su Auschwitz y la novela que tenemos en nuestras manos trasunto de la Trilogía que el autor italiano escribió sobre el inicio del final del Holocausto. 

Arthur Andersen,

Concluyo señalando que las fechas que cuidadosamente aparecen esparcidas en el relato corresponden a momentos ciertos y reales: en 2002 fue cuando estalló el escándalo Enron en Estados Unidos que llevaría a la práctica desaparición de la Auditora Arthur Andersen en el mundo. Igualmente febrero de 2005 es la fecha en que la Torre Windsor de Madrid desapareció envuelta en llamas. La novela, por su parte, se inicia dos años antes del escándalo Enron -«el caso Rudel» en la narración-, alcanza su clímax en esa fecha de 2002, y llegamos a ver los restos del naufragio en el último capítulo de la novela que transcurre simbólicamente en torno a esa torre que arde envuelta en llamas en Madrid.

3 sept 2019

"Magallanes (La aventura más audaz de la humanidad)" de Stefan Zweig

18 comentarios:
Como dijera en la entrada anterior, era mi intención reseñar "a pares" algunas de las lecturas que he realizado este verano pero hay obras y autores como los de este post que no se dejan encerrar en un grupo. Así que contradiciéndome a mí mismo -algo no muy infrecuente, si soy sincero- individualizo en entradas diferentes los dos libros que en principio iban juntos en un “A pares II” que evidentemente pospongo para otra con obras de las que vaya a decir menos. Creo que el austriaco  Stefan Zweig por su inmensa calidad merece ir en solitario pues se defiende con soltura por sí mismo. Sobre quién era el acompañante del ilustre vienés lo aclararé en su debido momento. 

Quinto centenario de la primera vuelta al mundo, Juan Sebastián Elcano, Fernando de Magallanes


Me encanta Stefan Zweig y me ha encantado leer esta crónica de la gesta de Magallanes así como la información que previamente a la circunnavegación del globo nos da el autor centroeuropeo sobre el navegante portugués para así poder comprender en sus justos términos la hazaña que emprendió bajo bandera española; una hazaña que por minusvalorar al enemigo -¡no hay enemigo pequeño!, conviene no olvidarlo nunca- no pudo disfrutar en su culminación. Personalmente me ha gustado mucho enterarme de aspectos de esta historia que no conocía por habérsenos hurtado a los de mi generación y también a los de las actuales a quienes se les dan distintas versiones manipuladas siempre en función de no sé bien qué clase de intereses políticos.

Siempre me pregunté por qué si Juan Sebastián Elcano, marinero vasco que logró arribar el 6 de septiembre de 1522 al puerto de Sevilla con 18 compañeros supervivientes de los 265 que habían partido un día 20 del mismo mes pero tres años atrás, no se le homenajeaba ni alababa suficientemente en su patria chica. Por qué hoy, a los 500 años de la enorme aventura, los españoles pasamos sobre este increíble descubrimiento, el de la esfericidad de la tierra, como sobre ascuas. Pueblos hay que han logrado mucho menos a lo largo de la Historia y no hacen más que acogerse y autoalabarse por sus logros nimios. En fin, ya se dice -y penosamente creo que es cierto- que los españoles somos los únicos en el mundo que disfrutamos machacándonos y minusvalorándonos. Menos mal que han existido intelectuales independientes (esto es un puro pleonasmo, pues un intelectual debería siempre ser independiente) como este austriaco genial que saben colocar debidamente los puntos sobre las íes. Y conste que el texto de Zweig no es especialmente amable con España, Elcano y los españoles, pero sabe valorar en lo que se merece lo que se realizó en los 30 años que van de la gesta colombina a la de Magallanes: se avanzó más en esas tres décadas que en los dos mil años anteriores. España y Portugal, siempre criticadas por su intransigencia inquisitorial, lograron derribar los muros que desde Ptolomeo, luego santificados por toda la curia papal, el mundo arrostraba desde los romanos e incluso antes.

Stefan Zweig, Magallanes, Cristóbal Colón, Elcano, Enrique el Navegante
La Crónica de esta primera vuelta al mundo la contextualiza Zweig en la disputa que por el dominio de los mares libraban en esos años Portugal y España. Ambas naciones se habían dividido el mundo (sus tierras con los bienes y personas que contuviesen) con la bendición papal. Desde el reinado de Enrique el Navegante Portugal llevaba buscando el camino hacia las especias de Oriente; por ello Portugal, nación pequeña, exploraba la costa occidental africana echando por tierra los postulados ptolomeicos del 'mare tenebrosum' y demás. Cuando Colón se presentó en la corte lisboeta donde ahora se sentaba el rey Manuel I el Afortunado, éste hizo oídos sordos a la quimérica aventura de acceder a las Indias por el Atlántico en vez de doblando el cabo de Buena Esperanza recién descubierto. Y cuando Cristóbal Colón bajo pabellón español descubre lo que él siempre creyó que eran las Indias, Portugal ve peligrar su dominio sobre esas tierras por lo que el Papa sancionará el acuerdo que las dos naciones alcanzarán el año 1494 en Tordesillas por el que las tierras de Oriente serán para los lusitanos y las Occidentales para los españoles.

Fernando de Magallanes, que ha sido tripulante de no pocas expediciones portuguesas a las zonas africanas y que ha llegado con ellas hasta la India con Vasco de Gama en 1498 tiene noticias de que existe una ruta occidental más corta hasta allí salvando las tierras descubiertas por Cristóbal Colón que ya se sabe en ese momento que no es la India. Hay planos y testimonios de la existencia de un paso por mar hasta el siguiente Océano. Magallanes que ha cobrado notoriedad desde que avisara a Vasco de Gama de la traición que el rajá de Cochín preparaba contra los mercaderes portugueses desea realizar este viaje por ese canal que dice saber dónde está. Pero a Portugal ahora no le interesa esta empresa y como con Colón el rey Manuel despacha a Magallanes a quien nunca tuvo mucho aprecio. Fernando de Magallanes busca financiación para su viaje y bandera bajo la que realizarlo. De nuevo será España, esta vez ya bajo la férula de un jovencísimo Carlos I quien dará las facilidades precisas para realizarlo. Y así comenzó la aventura de este hombre. En Sevilla, en 1518, se empieza a construir y a preparar la flota de cinco naves que el 10 de agosto de 1519 abandonará los astilleros sevillanos dirigiéndose a Sanlúcar de Barrameda de donde un mes más tarde, concretamente el 20 de septiembre, iniciarán una aventura que durará nada más y nada menos que tres años y en la que perderá la vida el Almirante de la flota y, salvo 18 tripulantes a las órdenes del vasco Juan Sebastián Elcano, la totalidad de quienes se enfrentaron a la misma.

(De Magellan_Elcano_Circumnavigation-fr.svg Sémhurderivative work Armando-Martin (talk) - Magellan_Elcano_Circumnavigation-fr.svg, CC BY-SA 3.0, httpscommons.wikimedia.orgwind)
No digo más porque la Crónica de Stefan Zweig merece ser leída y disfrutada. Tan sólo quiero señalar, como bien advierte el autor en el prólogo escrito por él mismo en 1937, que la aventura de Magallanes fue audaz e inmensa, su éxito tremendo y que afortunadamente en su tripulación viajaba un italiano de nombre Pigafetta que dejó en su diario cumplida cuenta de los avatares del viaje. El cuaderno de bitácora del propio almirante Magallanes se perdió con el barco que comandaba, el Trinidad; conocemos los extremos del viaje por "Relación del primer viaje alrededor del mundo", el libro que en 1524 publicó el mismísimo Antonio Pigafetta

Las alabanzas a la audacia de Magallanes  que vierte Zweig las realiza en 1937 teniendo por inmenso progreso el viaje que en ese preciso momento él está realizando hacia Brasil en un moderno y seguro trasatlántico que lo lleva de Europa a Río de Janeiro en sólo unas pocas semanas y desde el que está comunicado con cualquier parte del mundo a través del 'modernísimo' telégrafo. ¡Si eso pensaba Stefan Zweig a finales de la década de los años 30 sobre el mérito de la gesta que realizara Magallanes 400 años atrás, que no diría hoy el maravilloso escritor vienés si hubiese tenido la oportunidad de conocer los inmensos avances de los que disfrutamos en la actualidad!

Para finalizar
Releyendo las dos reseñas que en lo que va de 2019 he hecho de obras de Stefan Zweig leo en la primera de ellas, "Ardiente secreto" [leer reseña pinchando en el título], que uno de mis  propósitos para este año que acaba de iniciar ya su noveno mes era leer más de este europeo insigne que en 1942 decidió, precisamente en Brasil, poner fin a sus días por el convencimiento que tenía de que Hitler sería el ganador de la Guerra Mundial. Afortunadamente para nosotros erró en esto; yerros que no comete (yo al menos no alcanzo a vérselos si es que los hay) en sus obras tanto de ficción como de no ficción, categoría en la que se englobarían la que es objeto de este post y también  "María Estuardo" [leer reseña pinchando en el título], el segundo título del autor leído por mí en 2019.
Me encanta comprobar que a veces sí que cumplo aquello que me propongo. Pocas son, desde luego; de ahí mi propia sorpresa.