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23 mar 2026

Leila Slimani: "Canción dulce" y "El país de los otros" (A pares XLIX)

11 comentarios:
La escritora
Canción dulce (Chanson douçe)
Leila Slimani
, hija de marroquí y franco-argelina, nació en Marruecos en 1981. Estudió en el Liceo francés de Rabat y con 19 años se trasladó a París a estudiar en el Instituto de Estudios Políticos de París. En París intentará convertirse en actriz de teatro, aunque pronto se decanta por la escritura y en 2008 entra en la redacción de la revista Jeune Afrique. Al tiempo que trabaja de periodista realiza un curso de creación literaria en la editorial Gallimard. En 2012 abandona la revista y se dedica exclusivamente a escribir. Su primera novela, anterior a Canción dulce, es Dans le jardin de l'ogre ('En el jardín del ogro') aparecida en 2014 y versionada al cine en 2025. Esta primera novela, que tuvo una muy buena acogida, plantea el asunto de la adicción sexual en una mujer. No la he leído y por ello nada puedo decir por mí mismo; tan sólo apuntaré que Alejandro Luque hace en la revista 'm'sur' una magnífica reseña sobre la misma. El comentario que allí expone me parece clarificador de la intencionalidad, planteamiento y asunto que Leila Slimani muestra en esa novela. También Canción dulce  ("Chanson douce" en el original francés) conoce versión cinematográfica con el mismo título realizada en 2019.







Canción dulce ("Chanson douce")

«Desconfían de los hombres que se aproximan demasiado, los que se interesan por unas simples mujeres como ellas. Hay que alejar a los que sonríen a los niños, los que observan sus mejillas regordetas y sus piernecitas. Las abuelas se lamentan: "Con todos los pederastas que hay actualmente. En mis tiempos, eso no existía."»


Leila Slimani, Premio Goncourt 2016
Esta novela fue la ganadora del Premio Goncourt 2016. Se trata de una historia inquietante cuya terrible resolución conocemos desde las primeras páginas y que, pese a ello, nos incita a seguir leyendo para entender el motivo de tan horrendo crimen. La novela se basa en un caso real ocurrido el año 2012 en Nueva York donde una niñera asesinó a los dos niños que tenía a su cargo. Nos encontramos ante una especie de thriller psicológico que según avanza va perturbando al lector más y más al observar desde su posición lectora cómo un empleado de la familia se va haciendo con los resortes de poder dentro la misma. Myrian Charfa y Paul Massé, los padres de los niños asesinados, son un matrimonio acomodado, una pareja joven y liberal, que para realizarse debidamente en sus respectivas profesiones (Paul es ingeniero musical y Myriam abogada) se ven en la necesidad de contratar una nanny para cuidar a sus hijos Mila y Adam. Durante los primeros años de Mila, Myriam decidió dedicarse a su niña en cuerpo y alma. Estaba feliz cuidando a su hija mientras Paul trabajaba. Según fue creciendo Mila, Myriam sintió que su función de madre iba siendo menos necesaria; por eso decidió, de acuerdo con Paul, volver a quedarse embarazada. Siempre se ha dicho que dos hijos no son el doble, sino mucho más, Y así les ocurrió a ellos. La llegada de Adam a casa hizo que la vida familiar se complicase, mucho más cuando los padres de Paul que durante los primeros años de Mila les habían echado una mano decidieron irse a vivir fuera de París. Según pasan los días Myriam siente que se ahoga, que no puede vivir sólo cambiando pañales, haciendo comidas y saliendo con los niños al parque. «Cada vez odiaba más las salidas al parque infantil. Los días de invierno se le hacían interminables. Las rabietas de Mi la sacaban de quicio, los primeros balbuceos de Adam la dejaban indiferente. Su necesidad de salir a caminar sola iba en aumento. De gritar como una loca en la calle. "Me están comiendo viva", se decía a veces.»

Cuando Myriam acepta la propuesta laboral de su antiguo compañero de estudios Pascal y comienza a trabajar en el despacho de abogados del mismo, la necesidad de buscar una empleada se agudiza. El matrimonio decide realizar una serie de entrevistas porque, naturalmente, no van a dejar a sus niños en las manos de cualquiera. No quieren mandarlos a una guardería, tampoco contratar a una sin papeles; desean una mujer «que no sea demasiado mayor, que no lleve pañuelo y que no fume». Por eso cuando entrevistaron a Louise, una mujer de mediana edad, experimentada en el cuidado de niños, blanca, francesa, y con buenos informes de sus empleadores anteriores se sintieron «como si hubieran encontrado un mirlo blanco». Mucho más cuando Mila se enamoró de Louise y ésta a los pocos días de estar en la casa les cose, zurce, lava los visillos, cambia las sábanas sin que se lo tengan que decir y  cocina de mareo.   

De manera imperceptible según que el matrimonio se cree situado en el mejor de los mundos -felices y progresando en sus trabajos-, la relación empleadores-empleada va mutando. Paul y Myriam están tan contentos de Louise que hasta la llevan con ellos de vacaciones. Louise va sintiéndose más del acomodado barrio donde trabaja que de Bobigny, la banlieu (la barriada) donde ella tiene alquilado un minúsculo estudio.

Paul es el primero en advertir que las cosas están evolucionando de manera equivocada. Advierte de ello a Myriam pero a ambos no les parece para tanto. Pese a todo deciden ir marcando distancias y poner a Louise en su debido lugar. Este año ya no la llevarán con ellos de vacaciones. Todo empieza a deteriorarse. Las ilusiones de Louise de vivir más en el París de Paul y Myriam parecen desvanecerse. Quizás, piensa Louise, haya una solución para que esto no ocurra. Y como se decía en el viejo concurso televisivo del Un, Dos, Tres "hasta aquí puedo leer".
 «Él sabe lo necesaria que es Louise para ellos, pero ya no la soporta. Con su físico de muñeca, su cara de mosquita muerta, lo irrita, le pone nervioso. "Es tan perfecta, tan delicada, que en ocasiones siento una especie de empacho", le confesó un día a Myriam.»
Junto a la historia principal en la novela se tocan muchos temas de tipo social: la inmigración, la presencia de muchos trabajadores ilegales en el país, la segregación, el racismo de la sociedad, los abusos de los caseros, la pederastia, la conciliación familiar, la realización profesional...
«Wafa [una joven musulmana cuidadora de un niño que Louise conoce en el parque] se parece a una especie de felino gordo, poco sutil pero muy desenvuelto. Todavía no tiene los papeles en regla pero eso no parece preocuparla. Llegó a Francia gracias a un señor mayor a quien ella daba masajes en un hotel de dudosa fama de Casablanca. El hombre se encariñó con sus manos, tan suaves, con su boca, sus nalgas y, por último, con todo el cuerpo que ella le entregaba, siguiendo su instinto y los consejos de su madre. Él se la trajo a París, donde vivía en un apartamento miserable y cobraba una pensión del Estado. "Tuvo miedo de dejarme preñada, y sus hijos lo convencieron para que me echara. Pero al viejo le hubiera gustado que yo me quedara con él."»
En cuanto a la forma diré que Canción dulce  se lee con inmenso placer gracias al buen trato que Leila Slimani da al lenguaje («Por la noche, se ha levantado el viento, una brisa marina en la que se adivina el sabor a sal y a utopías.»). Asimismo las abundantes vueltas atrás por las que nos enteramos de la vida de unos y otros personajes las realiza sin brusquedad surgiendo éstos ante nosotros con gran naturalidad. Gracias a estos flash backs conocemos especialmente a Sylvie, la madre de Myriam, que constantemente emite juicios críticos sobre el comportamiento de ella y de Paul («Cuando tenía la edad de ellos, sólo soñaba con hacer la revolución. "También es verdad que éramos algo ingenuos", señala Dominique, su marido, que se entristece al verla descontenta.»); y sabemos de Stephanie, la problemática hija de Louise alejada de su madre desde hace tiempo:
«Stéphanie tuvo mucha suerte. Cuando acabó la enseñanza primaria, Madame Perrin, la señora de la casa donde trabajaba Louise le propuso matricular a su hija en un liceo parisino, mucho mejor considerado que el que le correspondía en Bobigny.
Pero Stéphanie no se mostró a la altura de su generosidad. Unas semanas después de entrar en el liceo comenzaron los líos. Perturbaba la clase. Siempre se estaba riendo, lanzaba objetos, daba malas contestaciones a los profesores. [...] "Quizá Stéphanie se sienta más a gusto en un barrio cerca de su casa -añadió el jefe de estudios- donde tenga puntos de referencia." [...] Louise al llegar a su casa abrió la cancela y apenas la hubo cerrado se puso a moler a palos a Stéphanie .»
Merece muchísimo la pena leer esta novela de Leila Slimani. Os la recomiendo vivamente.

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El país de los otros ("Le pays des autres")

«En ese instante comprendió que era una extranjera, una mujer, una esposa, un ser a merced de los otros. Él ahora estaba en su territorio, él era quien explicaba las normas, quien decía lo que había que hacer, quien trazaba las fronteras del pudor, de la vergüenza y del decoro. En Alsacia, él era un extranjero, un hombre de paso que no debía hacerse notar.»

Leila Slimani,saga familiar,Marruecos y Francia
El país de los otros es el título de la primera entrega de la trilogía de idéntica denominación que Leila Slimani publicó en 2020 (
en España apareció en octubre de 2023). Esta primera novela de la serie lleva el subtítulo de Guerra, guerra, guerra. Las dos partes restantes de la trilogía son Míradnos bailar (febrero, 2021en Francia; 2023 en España) y Me llevaré el fuego (enero de 2025 en Francia; septiembre de 2025 en España). Esta serie de novelas indaga sobre la esencia de la historia marroquí y su cruce con la cultura francesa. Leila Slimani habla de la complejidad que resulta de la confluencia entre colonialismo, familia e identidad y pertenencia.

Desde luego la temática de esta trilogía es bien distinta a la de Canción dulce, pese a ser estos textos de la misma autora. Nos encontramos aquí ante la vida de una pareja formada por un marroquí (Amín Belhach) y una francesa (Mathilde Adam). Se conocieron y se casaron en Mulhouse (Francia) al final de la ocupación nazi de Francia. Acabada la segunda guerra mundial, la pareja se instala en Meknés (Marruecos), protectorado entonces francés. Allí Amin quiere hacer productiva la finca que ha heredado de su padre. La acción en esta primera novela de la saga va desde que llegan a Meknés al poco de acabar la Guerra Mundial hasta el final de agosto de 1955 cuando las revueltas por la independencia del país están ya en su punto álgido. Vemos cómo todos los personajes se sienten extraños en algún momento al lugar que habitan o a la posición que ocupan (marroquíes en Francia; franceses en Marruecos; mujeres occidentales en un mundo machista; niños frente a adultos....). La novela me ha parecido interesantísima, especialmente por el buen desarrollo psicológico de las problemáticas de cada uno de los personajes.

El choque entre ocupantes y ocupados, entre Occidente y Oriente, entre Cristianismo e Islam se evidencia a lo largo de todo la novela. La visión romántica que en Europa se tenía de África es la que Mathilde pretende "vender" a su familia a través de las cartas que les envía («En las cartas que escribía a su hermana, Mathilde mentía. Fingía que su vida se parecía a la de las novelas de Karen Blixen, Alexandra David-Néel o Pearl S. Buck»). No, desde luego la vida de Mathilde en el Protectorado francés de Marruecos no es tan ideal como la vida en África que describe Isak Dinensen en su novela autobiográfica "Memorias de África". En Marruecos las distancias entre culturas estaba más marcada incluso que la que Karen Blixen señalaba en Kenia
«Para Muilala, el mundo estaba atravesado por unas fronteras infranqueables. Entre hombres y mujeres, entre musulmanes, judíos y cristianos, y ella estaba convencida de que para entenderse bien, más valía no cruzarlas. La paz se conseguía si cada cual se quedaba en su sitio.»
Es interesantísimo ver cómo evolucionan los personajes al tiempo que evoluciona la situación política del país. Mathilde se va adaptando a la manera de vivir las mujeres en Marruecos, sujetas a la autoridad del hombre, si bien ella entiende que su entrega es una manera de demostrarle el poder que ella tiene sobre él. Por su parte Amin, que ha luchado contra los nazis en el ejército francés, se siente en un terreno de nadie; por eso su modo de proceder muestra inseguridades que su esposa va limando mediante su plena aceptación de la nueva realidad socio-política del país que está naciendo.

Un ejemplo de lo manifestado en el párrafo anterior se da cuando Amin, tras descubrir una foto de su hermana pequeña Selma con un joven aviador militar francés, enfurece y golpea a Mathilde por no haberla controlado debidamente y prohíbe a Selma asistir al Liceo. Pese a esto el matrimonio sigue haciendo el amor. Es la manera que tiene ella de dominarlo a él: 
«Para avergonzarlo, ella perdió todo pudor, toda compostura. Le arrojó a la cara su lujuria y su belleza de mujer, su vicio y su lubricidad. Mathilde le daba unas órdenes cuya crudeza escandalizaba a Amin y alimentaba su excitación. Ella le demostró que guardaba dentro algo inasible, algo sucio, y que él no era quien lo había ensuciado. Una negrura de la que ella era dueña y que él nunca entendería.»
Los personajes son abundantísimos. Todos tienen gran interés, aunque quizás sea Aicha, la hija de Amin y Mathilde, la niña mestiza, la que marque la esperanza de futuro. Otro personaje llamativo es el médico francés que atiende a Mathilde durante un episodio de enfermedad complicada que ella sufrió. El facultativo no logra entender a esa familia mixta con una hija mestiza
(el doctor francés que atiende a Mathilde) «sabía que el mundo había cambiado, que la guerra había trastocado todas las reglas, todos los códigos, como si hubieran puesto a las personas en un recipiente y las hubieran removido, entrechocando unos cuerpos de los que opinaba que era indecente que se tocaran. Aquella mujer dormía en los brazos de ese moro velludo, de ese patán que la poseía, le daba órdenes. Todo esto era injusto, no entraba dentro de la norma, esos amores creaban caos y desgracias. Los mestizos anuncian el fin del mundo.»
Por su parte Aicha cuando se sienta en la azotea de la casa junto a sus asustados padres y contempla los incendios de las fincas de los colonos que los revolucionarios marroquíes están realizando en silencio y para sus adentros piensa: «Que ardan. Que se vayan. Que se mueran». Con esto vemos que la niña ya no está en el país de los otros o al menos no se siente en el país de los otros porque los otros a partir de ahora son los colonos franceses y no ellos.

Desde un punto de vista formal quisiera destacar el hermoso vocabulario propio de Marruecos que Leila Slimani incorpora en la novela. El mismo dota de belleza al texto al tiempo que sirve de rasgo identitario del país donde suceden los hechos. Son términos como “patinillo” (patio pequeño),  “almocadén” (autoridad subalterna),  “ataifor” (mesa redonda y pequeña usada por los musulmanes), “jaique” (especie de almalafa, usada por mujeres árabes, que sirve para cubrirse de noche y como vestido de día), “grisgrís” (amuleto protector que trae buena suerte a la vez que ahuyenta al demonio),  “adul” (notario o fedatario público),  “albórbolas” (revuelo, bulla, jaleo, gritería o alboroto ruidoso),  “almozala” (en textos aljamiados y moriscos, tapiz o alfombrilla para la oración), “aljofifa” (trapo o bayeta para fregar, especialmente el suelo), “aduar” (campamento de beduinos, formado por tiendas y chozas), etc. Salvo la palabra grisgrís, vocablo que procede del área subsahariana introducido en Francia en el siglo XVI, el resto forma parte actualmente del repertorio léxico magrebí.

Leila Slimani,literatura francesa,mestizaje cultural
Para finalizar, señalaré algunos datos tomados de la información proporcionada por Penguin Random House en su página web que vienen a completar los elementos biográficos señalados al inicio de esta entrada: la novelista Leila Slimani es la representante personal del presidente francés Emmanuel Macron para la promoción de la lengua y la cultura francesas, y preside el jurado del Premio Booker Internacional 2023. Ocupó el puesto n.º 2 en la lista anual de Vanity Fair Francia de los Cincuenta franceses más influyentes del mundo. Nacida en Rabat, Marruecos, en 1981, divide su tiempo entre Francia y Portugal. 


23 feb 2023

Joseph CONRAD. El corazón de las tinieblas. Una revisita.

18 comentarios:
Gracias a mi muy buena amiga bloguera Lorena Álvarez González he vuelto a leer las opiniones que en el lejano año 2007 vertiera yo sobre la para mí obra cumbre de Joseph Conrad, El corazón de las tinieblas. Resulta que el pasado día 20 de febrero Lorena en su blog literario El pájaro verde publicó una reseña magnífica sobre Lord Jim, novela que el lituano-polaco nacionalizado británico publicó en 1900, precisamente un año después de El corazón de las tinieblas. Fue leer el profundo y bien escrito comentario sobre la peripecia del joven marinero Jim y recordar la buena prosa que utiliza Joseph Conrad y que tanto he disfrutado en las obras que de él he leído, pero muy especialmente en su novela situada en el río Congo.
 
Antes de proseguir quiero advertir que las siguientes opiniones sobre El corazón de las tinieblas contienen varios spoilers, quiero decir, descubrimientos de la peripecia y por ello destrozos del gusto lector. Es por ello que todo aquello que pueda machacar el disfrute de la lectura lo oculto bajo color negro. Quienes deseen enterarse y no les importe que les destripen la historia que Joseph Conrad presenta en esta magnífica novela pueden, si así lo desean, descubrir las frases ocultas simplemente colocando el curso sobre el texto tapado para seleccionarlo; de esta manera el mismo quedará descubierto y permitirá ser leído. Espero que mi comentario os agrade.


Novela simbolista, novela modernista, novela filosófica

La novela se publicó en forma de libro independiente en 1902; tres años antes, en 1899, apareció por entregas en una revista literaria. Al autor –escritor de títulos como Lord Jim o El agente secreto– y al escenario donde transcurre –África– se le suele inscribir en el grupo de autores que gustan a los adolescentes por el carácter aventurero de sus historias. Sin embargo al leerlo se observa que, si bien los escenarios responden a ese esquema, las reflexiones de los personajes y del narrador son profundas y están llenas de contenido filosófico existencial con no pocas admoniciones de carácter moral.

En El corazón de las tinieblas se cuenta el rescate en la colonia belga de El Congo de Kurtz, un cualificado agente de la Compañía Real Belga encargada de la explotación del marfil y caucho congoleños. Quien debe conducir el vapor que ascienda el río Congo hasta dar con el agente comercial será Marlow, quien consiguió el empleo gracias a las influencias de una tía suya, lo que hará creer a otros personajes (el director, el fabricante de ladrillos, el ruso estrafalario…, los ‘peregrinos’ en sentido genérico) que alberga deseos de sustituir a algunos en el cargo que ocupan y que, evidentemente, les está enriqueciendo. Pero nada de esto es cierto; más bien, al contrario, Marlow, una vez realizado el trabajo en el vapor donde Kurtz morirá, decidirá completarlo entregando los papeles que el agente le pasó. Y estos papeles eran un informe para la Sociedad Internacional para la Supresión de las Costumbres Salvajes en el que Kurtz venía a concluir que la solución para lograr el objetivo “civilizador” sería el de matar a todos los negros, lo que, siendo casi cierto sobre el terreno, sin embargo era impresentable en Europa; y en el apartado privado, Marlow se encargará de dar con la novia de Kurtz a la que ocultará la relación –o relaciones–que el agente tuvo en el Congo con otras mujeres y le dirá que las últimas palabras de Kurtz fueron para ella, y no, las que pronunció en realidad: «¡El horror!, ¡el horror!».

La novela se articula en tres partes. En la I Marlow cuenta cómo logró el puesto de piloto del vapor que asciende el río Congo y cómo fue teniendo noticia del tal Kurtz según iba acercándose al lugar donde debía tomar posesión de su puesto de trabajo.

En II estamos en la Estación Central de la Cia. Aquí pasan dos meses mientras que el vapor es reparado y luego pasamos a la ascensión hasta la Estación donde Kurtz se encuentra. Marlow va dándonos cuenta del ambiente africano en que se encuentra: dos mundos, el de los negros y el de los blancos; en este sentido la vida de los caníbales porteadores negros que los acompañan y que son invisibles para los blancos –los ‘peregrinos’– que bien armados viajan junto a ellos. Aquí encuentra al ruso estrafalario que admiraba a Kurtz y que fue quien guio, con sus notas y leña en la cabaña abandonada del curso del río, a los expedicionarios hasta la meta. Todo esto le lleva a considerar que el mundo en el que se está introduciendo se remonta a la noche de los tiempos: 
«No entendíamos porque estábamos demasiado lejos y no podíamos recordar porque nuestro viaje atravesaba la noche de los tiempos, de aquellos tiempos que ya pasaron, que apenas han dejado huellas-y ningún recuerdo» (pág. 82). 
Y por último en III Marlow conocerá a Kurtz. Pero lo conocerá más a través del testimonio de los demás que del suyo propio porque Kurtz está muy enfermo y además no desea irse de allí. Allí ha sido tenido por un dios, aunque un dios salvaje y terrorífico, como indican los cráneos que coronan los palos de la empalizada que dirige hasta su choza-palacio. Los integrantes de la Compañía se encargarán de cargar en el vapor la ingente cantidad de marfil que Kurtz tenía atesorado no sin haber apartado una cierta cantidad para sí el corrupto director. Y Kurtz morirá en el trayecto hacia el puerto que le conduciría a Europa. Ya sólo le queda a Marlow entregar las cartas personales que el fallecido le diera para su novia, no sin antes haber forcejeado con los enviados del propio gobierno y/o Compañía que llegan a amenazarle si no les entrega toda la documentación que poseyera sobre el muerto.

Respecto a la estructura narrativa, aunque fundamentalmente el relato es lineal, se produce alguna anticipación (flash-forward) como cuando el narrador habla del informe que Kurtz le entregó sobre los salvajes y el progreso dirigido a la Sociedad Internacional (…). Estas anticipaciones son factibles dada la estructura narrativa dual que viene a corroborar la dualidad del mundo. Así, hay dos narradores, el marinero que oyó la historia de Marlow y la cuenta, y la narración de la historia del propio Marlow. Esta dualidad narrativa permite al autor utilizar los diversos estilos narrativos: el directo, el indirecto, el indirecto libre, y así. 

También hay dos mundos, 
  • El de los blancos y el de los negros, que simbólicamente se intercambian sus colores pues si bien los primeros dicen guiarse y llevar a la negritud la luz del progreso, en realidad su inmersión en ese mundo recóndito lo harán a base de sumergir en el terror a los inocentes habitantes del lugar  a los que se engañarán de cualquier manera (los objetos que les entregan a cambio del marfil son baratijas sin valor alguno); 
  • Dos prometidas: la negra orgullosa que se acerca al vapor y la inocente europea que vive deliciosamente engañada y que será una víctima más del extraordinario Kurtz; 
  • Dos parcas que hilan a las puertas de los locales de la Compañía: 
«Había dos mujeres, una gorda y la otra delgada, sentadas en sillas de anea, tejiendo con lana negra» (pág. 21); 
  • Dos colores, el blanco y negro en los mapas.
En mi opinión lo más interesante de esta estructura está en:
  • la construcción a base de historias dentro de otras historias (estructura de cajas chinas)[en pág. 19 se cuenta la historia de la revuelta en que murió el capitán del vapor] 
  • El narrador en 1ª persona que cuenta según vive la historia y que enjuicia los comportamientos de los otros con quienes interactúa, unido al cierto suspense que conlleva la ascensión por el río y el desconocimiento de lo que podría suceder, remite o anuncia el tono de la novela negra de la que el mismo autor es representante cualificado con su “El agente secreto”.
  • El carácter elusivo de la narración. Conrad no se ceba en la denuncia: la pone, marca algunas piezas [los seis negros que caminan unidos por una cadena que parte de la argolla que cada uno lleva al cuello, los hambrientos y malnutridos caníbales que viajan con ellos en el vapor, la relación de Kurtz con la orgullosa negra, las atrocidades que debía cometer el ‘extraordinario agente’ en sus incursiones a por marfil y que quedan reducidas poéticamente a un «tenía muchos cartuchos».
  • Autores que escriben en un idioma distinto al suyo
    Novela
    que se puede considerar de tipo simbolista o modernista por el valor significativo trasladado que tienen algunos nombres y objetos. Así las mujeres a las puertas de los locales de la Cia tejen con lana negra, el mapa de África que hay en la Cia está teñido de color rojo, el color más abundante; cuanto más color blanco hay en los mapas más inocencia, y cuando la civilización llega todo se tiñe de negro.
  • La soledad es un elemento muy importante en el relato. La mayoría de los personajes van solos por el mundo, viven solos, y cuando, fruto de esta soledad, enloquecen como Kurtz o el ruso se elevan a la quintaesencia de la soledad, pues un loco es el ser más solo del mundo.
  • La fuerza plástica de la literatura: 
«¿Imaginan la historia que les estoy contando? ¿Ven algo? […] No, es imposible transmitir la sensación de vida […] su sutil y penetrante esencia. Es imposible. Vivimos igual que soñamos: solos.» (pág. 61).
  • El lenguaje utilizado refuerza la ambigüedad –dualidad– fantasmal en que todo el relato se mueve. El narrador Marlow muchas veces dice que se sentía como dentro de un sueño. Hay cierto onirismo. Pero sobre todo mucha poesía –y mucha filosofía [términos parejos]– encerrada en esas profundas reflexiones que el narrador hace a su auditorio entrando y saliendo a capricho de la historia que relata.
  • Sarcasmo. Creo que es lo que se esconde bajo algunas engoladas e irónicas frases: «esforzados europeos», «Kurtz, un agente excepcional», «métodos erróneos»… Es el lenguaje eufemístico de la política.
  • El romanticismo de la vida marinera típico de muchas obras de Joseph Conrad.

Para concluir
Novela densa, pero imprescindible. Nos pone en contacto con la auténtica realidad del ser humano que está compuesto también por una zona tenebrosa presente en cualquier persona aunque normalmente dominada, reprimida, pero que como un demonio puede saltar. Y si no, véanse las buenísimas intenciones que Kurtz, o el rey de Bélgica confesaban tener de ayudar y practicar la filantropía con los habitantes del Congo y cómo lo peor de ellos se desataba como una bestia escondida. No creo, por ello, –y coincido en esto con Vargas Llosa– que la novela haya que entenderla en un maniqueo enfrentamiento entre buenos (=los negros salvajes) y los malos (=los europeos y su civilización), sino en lo apuntado en esta conclusión.

26 may 2022

"Paraíso", novela de Abdulrazak Gurnah

16 comentarios:

«—Para hacer esto estamos en esta tierra —le explicó—. Para comerciar. Vamos a los desiertos más áridos y a las selvas más oscuras, y nos da igual comerciar con un rey o con un salvaje, o si vivimos o morimos. En algunos lugares por los que pasaremos verás que el comercio aún no ha entrado en la vida de sus gentes, que viven como insectos paralizados. No hay personas más listas, por no decir más nobles, que los comerciantes. Es lo que nos da vida.» (palabras dichas por el mnyapara Mohammed Abdalla)


Abdulrazak Gurnah
Abdulrazak Gurnah, nace en 1948 en Zanzíbar, Tanzania. Es un escritor de novelas en inglés que vive en el Reino Unido. Sus novelas más famosas son Paradise (1994), nominada en el Booker Prize y en el Whitebread Prize; By the Sea (2001) y Desertion (2005).

En 1980 accedió a la universidad Bayero Kano en Nigeria. Luego, se trasladó a la universidad de Kent donde obtuvo su doctorado en 1982. En la actualidad, es profesor y director de los estudios de grado en el departamento de inglés. Sus investigaciones se centran en el postcolonialismo, así como el colonialismo especialmente relacionado con África, el Caribe y la India.

En 2021, el jurado del  Premio Nobel de Literatura justificó su concesión por su «conmovedora descripción de los efectos del colonialismo y el destino del refugiado en el abismo entre culturas y continentes».

 Paraíso
Sinopsis (proporcionada por la propia editorial) 
Cuando los padres de Yusuf, de doce años, le dicen que vivirá con su tío Aziz durante una temporada, el chico se muestra entusiasmado. Pero lo que Yusuf no sabe es que su padre lo ha empeñado para saldar una deuda imposible de pagar, ni tampoco que Aziz no es pariente suyo, sino un rico y acaudalado comerciante con el que viajará por África central y las riberas del Congo en vísperas de la primera guerra mundial.
A través de los ojos de ese chiquillo descubriremos una naturaleza exuberante y hostil, poblada de tribus despiadadas e invasores desalmados, en la que una vida humana vale tanto como unas cuantas gotas de agua.

Mi comentario
Juan Luis, muy buen amigo mío, científico y matemático de calidad contrastada, amén de buen lector, me comentó un día que estaba leyendo esta novela por eso de conocer la literatura del Premio Nobel de Literatura 2021. Tomé buena nota de su elección y decidí acompañarle en el viaje al interior de la narrativa de Abdulrazak Gurnah a través de esta novela, la primera suya traducida en España hace ya veinticinco años. Y ya, sin más preámbulos, diré que de su lectura he salido bastante satisfecho. 

Sitúa Gurnah Paraíso en la zona este africana, denominada por los colonizadores alemanes África Oriental Alemana, territorio que se corresponde con la actual Tanzania. Alemania, al igual que otras potencias europeas a finales del siglo XIX, dirigió sus ojos a África. Tanzania limita hoy por el el noroeste con Uganda, Ruanda, Burundi y la actual República Democrática del Congo, territorios que en los años en que se sitúa la novela estaban bajo el poder personal del rey de los belgas Leopoldo II. Las brutalidades cometidas por los más de 16000 colonizadores europeos pagados personalmente por el rey belga contrasta con el, en comparación, comportamiento afable y benigno de los colonizadores alemanes cuya presencia en la AOA nunca superó el número de 4000 frente a los casi 8 millones de nativos. La política seguida por Alemania en su colonia fue la de alianzas con los sultanes y jeques de las diferentes tribus así como la de mejorar en lo posible la vida en la Colonia: el ferrocarril que iniciaron en 1888 y culminaron en 1914 es buena prueba de esto. Cubría el mismo una extensión de más de 1200 kilómetros y comunicaba las tierras situadas a los pies del Kilimanjaro con la ciudad portuaria de Tanga, en el noreste del país. Alemania tuvo responsabilidades colonizadoras en Africa desde 1885 hasta el final de la Primera Guerra Mundial. En 1919 la Conferencia de Paz celebrada en París otorgó el África Oriental Alemana a Gran Bretaña. 

La novela de Abdulrazak Gurnah se desarrolla en un momento algo anterior al inicio de la Primera Guerra Mundial. Sin dar fechas concretas vemos que las expediciones comerciales que el tío Aziz realiza hacia la zona de los grandes lagos, al norte del país, para realizar intercambios mercantiles con los nativos, deben efectuar los últimos kilómetros hasta la base del monte Kilimanjaro a pie pues el tren aún no llegaba hasta allí. Las relaciones con los «salvajes» son en general cordiales aunque a cuenta de los engaños que muchas de estas tribus han sufrido comienzan ya a desconfiar de estos mercaderes que a cambio de baratijas se apoderan de los bienes (oro y marfil sobre todo) de los autóctonos. 

Lo dicho hasta aquí marcaría el marco general en que se produce la historia narrada en esta novela. Un marco que, pese a estar escrito por una persona originaria de Tanzania, no se muestra en términos maniqueos, de buenos y malos. En el relato aparecen dos mundos enfrentados: el de la negritud y el del colonialismo, en este caso el alemán. Hay equidistancia y equilibrio cuando se habla de desmanes y abusos cometidos en el país; los mismos los cometen tanto los habitantes de la propia nación tanzana donde se desarrolla la novela, cuanto los extranjeros alemanes llegados desde Europa. Es en este contexto que, leyendo la novela, asistimos al crecimiento personal de Yusuf, un niño de doce años al inicio, que alcanzará al final de la narración su madurez como persona, representada en el amor y el deseo que lo asaltan y en la toma personal de decisiones.  Esta evolución se realiza en plena comunión con una naturaleza colmada de color y de vida diversa... Todo esto y más se puede contemplar y disfrutar a través de la lectura de esta novela. 
«Tenía la sensación de que con cada día de marcha maduraba y se fortalecía. Los hombres seguían metiéndose con él, pero su camaradería se acrecentaba. Cuando por la noche se sentaba con ellos, le hacían sitio y lo incluían en la conversación.»
Verdaderamente, el mundo en que se desarrolla la vida de este joven Yusuf , que en ocasiones, como se ve en la cita anterior, acompaña a Aziz en sus viajes de mercader por el interior del país, es de una gran belleza. Hasta las venganzas de los llamados "salvajes" que se sienten explotados y engañados por otros mercaderes que han pasado por sus tierras entran a formar parte de la vida hermosa que se disfruta en estas tierras de animales salvajes, lluvias fuertes seguidas de sequías terribles, y de mujeres que aman y desean amar. Como se ve, un Paraíso en la tierra.

Africanos en Gran Bretaña, Premio Nobel de literatura 2021
La prosa del autor me ha sorprendido por su prodigalidad en los calificativos que procuran color, calor y disfrute de los sentidos a los lectores. El diseño de los personajes es adecuado y bien proporcionado como se observa en el pequeño Yusuf y el algo mayor Khalil , entregados ambos chicos por sus padres al tío Aziz en pago por las deudas contraídas, y no satisfechas, con él. El Paraíso es el lugar donde este Aziz vive en compañía de sus dos esposas a las que tiene en un jardín que cuida Mzee Hamdani, un jardinero ya anciano, esclavo en su juventud, que pudiendo ahora disfrutar de la libertad ha preferido quedarse con el ama a cuyo padre sirvió desde bien joven. Otro personaje curioso es Amina, la hermana de Khalil cuya belleza atrae a Yusuf de manera irresistible.

Siguiendo en el capítulo de los personajes, en la novela me ha gustado observar  el cosmopolitismo de los mismos. A los autóctonos de etnia swahili como el propio Yusuf se unen árabes como el tío Aziz, el comerciante Hamid y su mujer Maimona o el organizador de las expediciones Mohammed Abdallah; también hay indios como Kalasinga, el mecánico que visitaba a Hamid y con el que éste disputaba amigablemente; o asimismo de la etnia chaga como Chatu, jefe de la tribu que vive a los pies del Kilimanjaro y que planta cara a los abusos y engaños que solía practicar el tio Aziz; y así otros más. 

Por encima de las consideraciones ya señaladas, destacaría la magia, el mito, la hermosa irracionalidad, presente en la novela, manifestada en forma de historias salidas de la boca de unos u otros personajes. Esta magia está cargada de simbolismos. Yusuf, el personaje principal del relato, es un hermoso muchacho que atrae tanto a hombres como a mujeres. Él es inexperto en estas lides y será Khalil quien, ante la insistencia de la joven Mª Ajuza por hacerse con el guapo joven, cantará las alabanzas y méritos de éste: «¡Yusuf el Magnífico, bendito de Dios, el nuevo Dhul Qurnain, asesino de Gog y Magog!». Estas alusiones a seres míticos y maravillosos presentes en el Corán, que Yusuf no conoce por no haber asistido el tiempo suficiente a la escuela coránica, se las aclarará el propio Khalil
«—Dhul Qurnain es un caballito que vuela. Si consigues cogerlo y asarlo sobre un fuego de madera de clavero, y comer un trozo de cada miembro, incluidas las alas, te proporciona poder sobre las brujas, los demonios y los espíritus necrófago. Entonces si lo deseas, puedes pedirle que vaya a China, Persia o India y traiga para ti una princesa hermosa y delgada. Pero el precio que tendrás que pagar es convertirte en prisionero de Gog y Magog... de por vida.»

  La formación de niños y jóvenes en la fe de Mahoma la realizaban profesores que dilataban la misma para no perder sus ingresos. Lo cuenta el mismo narrador cuando explica el porqué de que Yusuf no supiera leer las suras coránicas que el comerciante Hamid ponía ante sus ojos

«Cuando tenía siete años, lo enviaron al profesor de la ciudad, a la que acababan de mudarse, para que lo educase en la religión. El profesor no tenía prisa por ver a los niños completar sus estudios, ya que cuando uno de ellos había logrado leer el Corán desde el principio hasta el final, él se quedaba sin unos honorarios mensuales. Se suponía que un niño debía asistir a las clases durante cinco años para completar sus estudios. Esto era justo tanto para el profesor como para los alumnos. Los niños realizaban muchas tareas para el profesor; limpiaban su casa, recogían leña, hacían recados.»

Formando parte de este ambiente mágico, maravilloso, en el que se desarrolla la novela ocupa un lugar importante la superstición:
«Khalil contó a Yusuf historias de lobos y chacales que robaban bebés y los criaban como bestias alimentándolos con pecho de perro y carne regurgitada. Les enseñaban a hablar su lenguaje y a cazar. Cuando eran mayores hacían que se apareasen con ellos para engendrar hombres lobo que vivían en lo más profundo de la selva y sólo comían carne podrida.»
Y también, claro, no se puede obviar, estando situada la acción en torno a 1914 y dentro de una cultura tradicional mahometana, el machismo, la presencia clara y evidente del machismo. El mismo es perceptible en el comportamiento de la mayoría de los personajes -indistintamente hombres y mujeres-  aunque explícitamente lo expresa el comerciante Hamid Suleiman a propósito de las risas que su mujer Maimuna echa al ver que su marido está dispuesto a despejar una zona de selva para que el idealista Yusuf hiciese el jardín que siempre deseó:
«—¿Dónde crees que estaríamos si lo hubiésemos dejado todo en manos de las mujeres? —dijo—. En las cavernas, te lo aseguro./span>»

 

Para finalizar
Mi propósito al elegir leer Paraíso de Abdulrazak Gurnah no era otro que conocer la literatura de este tanzano residente en Gran Bretaña que ha logrado para el continente africano uno de los pocos Premios Nobel que los académicos suecos han dado a África.

 Al llegar al final de la novela que he tenido en mis manos entindo a la perfección el sentir del Comité sueco expresado en la justificación de la concesión del galardón: «descripción de los efectos del colonialismo». Sí, tales efectos -perniciosos todos ellos- son evidentes y patentes en "Paraíso": destrucción de la belleza y equilibrio natural presentes en el continente, abandono del mismo por parte de los jóvenes que podrían sacarlo hacia adelante, imitación y copia de los comportamientos destructivos de los colonizadores europeos «famosos destructores de naciones», y el abandono del nomadeo y del tradicional comercio entre tribus a través del trueque:
«—¿En qué próximo viaje queréis participar? No habrá próximo viaje —contestaba el mnyapara, con una expresión de mofa y malicia en su rostro cruel y altanero—. Los europeos se han apoderado de todo.»


El Paraíso en el que Yusuf se ha formado y al que ama, pero no pertenece, le cierra las puertas. Es un apátrida. No va a tener más remedio que abandonarlo a su pesar: 
  • «A la luz del día comprobó lo mucho que había crecido el jardín. Los jóvenes naranjos que se alineaban en el muro más alejado se habían estirado y ensanchado, y los granados y las palmeras se veían tan redondos y robustos como si fueran a estar allí eternamente. El verde cerezo, que había crecido y cuya copa tenía ahora una forma esférica, se hallaba cubierto de flores blancas. Entre el trébol y la hierba vio ortigas altas y matas de espinacas salvajes, y las flores de lavanda se debatían para asomar entre las lilas y los lirios manchados de barro. El borde del estanque donde desembocaban los canales estaba medio oculto por un manto de algas espumosas, y el cieno frenaba el paso del agua. »
  • «Podía ir al pueblo de la montaña, donde Hamid lo torturaría con preguntas farisaicas y Kalasinga lo entretendría con sus fantasías. O reunirse con Hussein en su retiro de la montaña. Poca satisfacción podía encontrar allí. O dirigirse al poblado de Chatu, para convertirse en el payaso de la corte de su feudo de poca monta. O a Witu, para visitar a la madre de Mohammed, el fumador de hachís, y ver la tierra fértil que había perdido por culpa de sus transgresiones.»