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23 jun 2020

David Pérez Vega. "Caminaré entre las ratas"

24 comentarios:

Desde hace ya ni sé los años entro con frecuencia en el blog de David Pérez Vega. Si en un principio fue el título de la página, "Desde la ciudad sin cines", lo que me sorprendió, de inmediato la calidad de sus entradas fue lo que me hizo anclarme al mismo y colocarlo entre las páginas de referencia que consulto y visito con asiduidad.

El autor
Sabía por su página web que David, además de colega de la enseñanza, es escritor. Con ésta son ya cuatro novelas las que ha publicado: "Acantilados de Howlt" que sacó hace diez años, "El hombre ajeno" (ed. Baile del Sol, 2014), "Los insignes"  (ed. Sloper, 2015) y "Caminaré entre las ratas" publicada por la editorial Carpe Noctem este año de 2020, si bien el momento preciso de su escritura lo fecha el autor entre julio de 2014 y diciembre de 2016. Además de estas novelas Pérez Vega es autor de un libro de relatos titulado "Koundara" (2016) y dos poemarios: "El bar de Lee" (2013) y "Siempre nos quedará Casablanca" (2011).

Fue David quien gentilmente me ofreció su novela sin compromiso alguno. Accedí gustoso a su ofrecimiento y tengo que declarar desde ya que no estoy nada arrepentido pues esta obra de 342 páginas bellamente presentada en una cuidada edición de Carpe Noctem la he despachado en poco más de tres días durante los que, como es hábito en mí, no sólo leía "Caminaré entre las ratas".

La Novela
editorial Carpe Noctem, David Pérez Vega
Organizada en siete apartados de semejante extensión (unas 60 páginas cada uno), se nos cuenta una historia protagonizada por Domingo un joven que casi ya no lo es pues está a punto de entrar en la década de los cuarenta años de edad. Conocemos a Domingo durante unos cuantos meses de 2013. Es un hombre que, desde que la crisis económica de las Preferentes, los Lehman Brothers, la burbuja del ladrillo y demás alcanzaron de lleno a España, está en caída libre. Con la autoestima por los suelos se considera un fracasado obligado a realizar trabajos que normalmente no le satisfacen mucho: primero en una Auditoría de campanillas que lo explota ad infinitum; luego en otra de menor categoría que siempre recordará como su "arcadia laboral" donde no se sentía explotado y el sueldo parecía compensar el tremendo esfuerzo; antes de que se abra el relato será contable; y ahora, cuando éste se inicia, trabaja de teleoperador bancario a cambio de un salario misérrimo. Pese a esta caída no está insatisfecho del todo dado que este trabajo precario le permite dedicarse a su gran pasión que no es otra que la literatura.

Su existencia vulgar se ve conmocionada por la noticia del suicidio de José Luis, amigo de su niñez mostoleña junto a Marcos, Moisés, Fernando y Lucas. Los cinco mantienen viva su amistad desde el Colegio de Móstoles donde estudiaron. Una vez al mes, siempre en jueves, se reúnen en "La Roca" a cenar. La falta de José Luis va a pesar como una losa sobre todos ellos y en especial sobre Domingo que es una personalidad compleja y que desde pequeño está frustrado por llegar tarde a todo y considerar que siempre estuvo solo. La soledad es una de sus taras que sobrelleva con pesar.

Domingo es un amargado con complejo de persecución. Todos van contra él y todo en la vida le sale mal aunque él en su fuero íntimo se vea como un tipo guay: sus libros no se leen pese a ser buenos, las empresas donde trabaja lo explotan sin conmiseración, sus padres son muy conservadores en política y de sexo jamás le hablaron, su relación con las mujeres es complicada (hasta los 26 no tuvo sexo real, está algo colgado del ciber sexo, se masturba con cierta compulsividad…), pocos amigos lo entienden, no puede hablar de literatura -lo único que le gusta- con nadie…

Dos asuntos son los que más desarrollo alcanzan en la novela: uno es el de la Literatura y el otro el del Sexo. Junto a estos dos, en un plano menos íntimo y más social, aparece el de la Política. De los tres el que más me ha agradado es el de la Literatura, en parte porque me he visto algo reflejado en él. Me explicaré:

Domingo es un hombre que vive en un territorio llamado Literatura; con esta frase que no es más que un pinito literario quizás ya algo manido quiero decir que leer y escribir es lo que más le satisface.
"no creo ya a estas alturas que pueda prescindir de la literatura. Estoy podrido de literatura, solo puedo entenderme como sujeto cercano a la literatura. El deseo volverá, me conozco. A pesar de todo, no consigo nunca estar más de 2 días seguidos sin leer ningún libro" (pág. 95)
Pero esta afición es difícil compartirla con otras personas (familia, amigos, compañeros de trabajo...) dado que hablar de escritores, libros de cualquier tipo -en especial novelas-, gusto por  escribir, etc., no son temas muy apreciados dentro de la sociabilidad comúnmente aceptada. Es por esto que Domingo -¡aquí es donde mi grado de identificación es máxima!- se ha refugiado en su blog dado que sólo a través de él puede conversar sobre libros con quienes lo visitan y le dejan opiniones y comentarios. 

También, aunque no relacionado exactamente con la literatura, que Domingo sea profesor de Medias, en su caso de Economía o al menos ese sea el Máster de Formación del Profesorado que está haciendo, sí que me ha servido para identificarme con no pocas cosas relativas al mundo de la docencia que vive, sufre y comenta. Por ejemplo me he visto inmerso en esas disquisiciones sin fin que ocupan horas y horas a los docentes sobre si es mejor la enseñanza tradicional o la que incide sobre el uso de las NNTT y considera que es el alumno quien debe alcanzar el conocimiento por sí mismo siendo el profe mero ayudante en el proceso descubridor de los chicos. Asimismo ese ambiente de la sala de profesores, en la que cada persona está embebida en su asunto particular también me es muy reconocible. Y aunque no lo haya vivido personalmente esa denominación de los IES como 'Móstoles 5' o 'Móstoles 7', o esa denominación 'BI' del grupo de alumnos al que Domingo da clase en sus prácticas me ha hecho recordar algunas veces al Wilt de Tom Sharpe. Sólo por el detalle de las denominaciones, porque el tono de una y otra novela es bien disparejo.

El personaje protagonista se encuentra perdido desde que Casilda, su pareja, lo dejó hace dos años. Su relación con el sexo opuesto y con el sexo en sí mismo tiene mucho que ver con el estado de dispersión, angustia y hasta depresión en que se adentra más y más según avanza el relato. Virgen hasta los 26 echa la culpa de ello a la educación recibida sobre el tema en casa -¡ninguna!- y a que, aunque estudió en un Colegio público -el Federico García Lorca- donde había chicos y chicas, el contacto con el sexo opuesto y mucho más las prácticas que, decían, eran nefandas estaban proscritas o como poco muy mal vistas. Por esto Domingo vive inmerso en la obsesión del sexo que intenta curar malamente con la pornografía en internet y el cibersexo. Esta última afición en vez de liberarle le propiciará asuntos preocupantes al sentirse hasta chantajeado por quien está al otro lado de la pantalla. No digo más porque sin duda esta parte del relato que ocupa esencialmente los capítulos 3 ("Bañador verde") y 4 ("Tarde bajo el volcán") es la que más acción tiene y resulta muy atractiva para el lector.

No me he visto inmerso o, al menos, mi yo lector no se ha visto embebido en él, por el asunto de la discusión política que aparece explícito en algunos momentos de la novela, especialmente en las partes  5º y 6º, aunque de manera implícita la circunstancia política de crisis económica en que se sitúa la acción y los libros de teóricos de la economía política (Adam Smith, J. M. Keynes, David Ricardo...) leídos por Domingo a raíz del Máster que está realizando envuelven toda la historia en esta consideración social. Moisés y también Lucas son quienes más sacan el tema a colación. Es importante ubicar el momento de la historia, año 2013, justamente cuando quien fuera Presidente de la Generalitat catalana, Artur Mas, está manteniendo el interminable y consuetudinario tira y afloja con el Estado amenazándole en esta ocasión con la convocatoria de un Referéndum sobre el futuro político de Cataluña que se realizaría el año 2014. Los que no lo ven mal (Domingo entre ellos) y los que se oponen con determinación (Moisés, Lucas, los padres de Domingo, etc.) mantienen enconadas discusiones y apoyan o no ciertos boicots que se realizan a productos de esa zona de España. Esta parte a mí personalmente me ha cansado un poco porque creo que hace ingresar el relato en un territorio cuya actualidad es flor de un día y los referentes nominales (presidente Artur Mas, Presidente Zapatero, Luis Bárcenas, Candidato Rajoy, etc., etc.) ya hoy en el momento de lectura están desaparecidos o bastante olvidados y relegados en el tiempo. Por esta incidencia en la política podría decirse que en cierto sentido estamos ante una novela política.

Blogs de literatura
Por lo que, sin duda alguna, la novela a mí me ha gustado especialmente es por ese amor que desprende a los libros, a la lectura, a la escritura y esa mostración que realiza de los desvelos de un hombre que desea verse reconocido como escritor y que por ello anda un poco desazonado como revelan esas consultas constantes a su blog literario y a las RRSS en las que tiene presencia para ver si le  han dejado comentarios u opiniones en alguno de sus posts. Es en ellos donde Domingo puede dar rienda suelta a su admiración por ciertos libros y autores, en especial autores sudamericanos de calidad que quedaron eclipsados en el denominado "¡Boom!" por la cegadora luz desprendida por los popes del movimiento: García Márquez, Vargas Llosa, Carlos Fuentes, Cortázar y otros más. Surgen así nombres poco conocidos por mí aunque sí recordados por protagonizar algunas entradas del blog del propio escritor: "Cuentos completos" de Juan José Saer, "En vida" de Haroldo Conti, "Cuentos completos" de Julio Ramón Ribeyro... Si a esta coincidencia, nada casual evidentemente, se añade que el blog de Domingo lleve por título el de "Insomne en la ciudad dormitorio" y que la acción se desarrolle en la ciudad de Móstoles donde David Pérez Vega vivió hasta el año 2010 es evidente que mucho de vida personal, profesional y literaria del propio escritor está en la base de esta obra de ficción. ¿Novela de autoficción, podríamos denominarla? Pudiera serlo, pero en el fondo me es igual, me da lo mismo, dado que "Caminaré entre las Ratas" es sobre todo ficción, pura ficción, que se alimenta en mayor o menor grado de experiencias vividas o conocidas por el autor como ocurre habitualmente.

Que el autor es un gran lector lo sabía, como ya he dicho, por su magnífico blog. He tenido la curiosidad de ir apuntando los títulos de los libros que en la novela se citan, se comentan y se utilizan muchas veces como referentes reales de algunas imágenes literarias. En la lista siguientes no están todos pero sí un buen número de ellos que no me resisto a dejar aquí pues creo que dan buena prueba de los intereses y conocimientos de este colega de profesión. Sólo quiero advertir que los señalados como bestsellers es sinónimo para Domingo de ausencia de valor literario:
  • "La novela de un literato" de Rafael Cansinos-Assens 
  • "La riqueza de las naciones" de Adam Smith 
  • "Cuentos completos" de Juan José Saer 
  • "Libertad" de Jonathan Franzen 
  • "En vida" de Haroldo Conti "Cuentos completos" de Julio Ramón Ribeyro 
  • "El refugio" de Kafka 
  • "La isla del tesoro" de Robert Louis Stevenson 
  • "La senda del perdedor" de Charles Bukowski (*para el personaje protagonista junto a Tolkien es el libro fundacional de su carrera) 
  • "Sí esto es un hombre", "La tregua" y "Los hundidos y los salvados" ("Trilogía de Auschwitz" de Primo Levi) 
  • "Primer ensayo sobre la población" de Thomas Malthus 
  • "Principios de economía política y tributación" de David Ricardo 
  • "Teoría general de la ocupación, el interés y el dinero" de J. M. Keynes 
  • "Casa de campo" de José Donoso 
  • "Canadá" de Richard Ford 
  • "El nombre de la rosa" de Umberto Eco 
  • "El lugar sin límites", "El obsceno pájaro de la noche" y "El jardín de al lado" de Jose Donoso 
  • "Camino de servidumbre" de Friedrich Hayek 
  • "El lamento de Portnoy" de Philip Roth 
  • "Los ojos amarillos de los cocodrilos" de Katherine Pancol (bestseller) 
  • "Cincuenta sombras de Grey" de E.L.James (bestseller) 
  • "Filosofía del tocador" de Marqués de Sade 
  • "Las vírgenes suicidas" de Jeffrey Eugenides
Como he dicho las lecturas no sólo las cita el novelista con título y autor a lo largo de la narración sino que con frecuencia las toma como parte de la construcción novelística, bien explícitamente ("Casilda pudo ver en mí durante un tiempo a un Martín Eden de los suburbios", p. 176), bien de manera intratextual como cuando en su relación con Casilda él se ve como si fuera el Pijoaparte de "Últimas tardes con Teresa" dado que Casilda es la típica chica de clase media-alta sin problema alguno que vive en el barrio de Salamanca, asiste a clínicas privadas, estudió en colegios religiosos pero apoya a los inmigrantes y a la sanidad y escuela públicas. Una típica votante PSOE:
"No votaba a un partido tan radical como IU, pero sí al PSOE. Era antitaurina, proaborto, defensora del derecho de autodeterminación de los pueblos y feminista, posiblemente todo un catálogo de reacciones psicológicas al ambiente en el que había crecido y al rancio colegio de curas en el que había estudiado" (p. 125)
La música que escucha Domingo es fundamentalmente la que procede de artistas de edad como los componentes de la Vieja Trova Santiaguera y los que participaron en el disco y también película "Buenavista social Club" (Compay Segundo, Ibrahim Ferrer y otros). Cuando sale de esta sosegada zona de aficiones y vocación intelectuales para adentrarse en esferas sociales ignotas que le causarán más de un problema o inquietud la música cambia a artistas más jóvenes y bullangueros como Gun's and Roses o Burn


¿Por qué este título?
Dejo para el final intentar desentrañar el sentido escondido tras el título que David Pérez Vega ha dado a esta novela: "Caminaré entre las ratas". Domingo empieza a ser consciente durante los meses de caída que se muestran en la narración de que por la ciudad aparecen cada vez con más frecuencia unas ratas gigantes a las que nadie parece hacer mayor caso. A él le preocupan. A través de Internet sabe que no sólo en Móstoles, Madrid, España, etc. aparecen sino que también abundan -así se lo hace saber su amigo Carlos- en París y sus hermanas casadas felizmente y trabajando de enfermeras en Inglaterra por mor de la tremenda crisis de empleo que desde 2008 ha vivido España le dicen que también las hay aunque quizás en menor proporción que las que él les dice ve por Madrid.

Autores noveles españoles, Móstoles, literatura de la crisis
Es evidente que tras estos roedores cada vez más grandes y más envalentonados se esconden significados simbólicos. Uno de ellos podría ser la ideología de extrema derecha que poco a poco va prendiendo en España y que achaca todos nuestros males a la inmigración, el feminismo, la destrucción -dicen- de la familia, las malas políticas de los partidos españoles, etc. Pero también estas ratas son las inquietudes y evidente depresión que durante estos meses roen el interior de Domingo y le hacen ver todo en clave negativa (sus relaciones con los amigos, con sus padres, con los editores de sus libros, con sus jefes, etc.). Por último estos seres repugnantes están presentes en toda una serie de asuntos secundarios que se tocan en el relato y que vienen a advertir de cómo poco a poco y casi sin saberlo van creciendo dentro de nuestra sociedad peligros y comportamientos que vamos aceptando: Internet y todos sus riesgos si no se sabe gestionar adecuadamente y con cabeza suficiente (extorsiones, Redes Sociales agobiantes, Blogs desquiciadores, relaciones eróticas tóxicas, etc., etc.), la minusvaloración de la cultura presente en actitudes comunes y poco censuradas (pirateo de libros, de películas, de música...), la explotación desmesurada por parte de empresas sin escrúpulos (las Auditoras en las que trabaja Domingo inspiradas en algunas bien conocidas entre nosotros), la hipocresía burguesa, el peligro de refugiarse en la soledad, etc.

Conclusión
 Me parece una buena novela que indaga sobre los problemas de aquellos que dejaron de ser jóvenes durante la crisis económica de las Preferentes y que vieron caer en esa casi década su nivel profesional y de ingresos de manera terrible. Cómo abordar el futuro y gestionarlo desde este tobogán hacia la nada y desencanto existencial es lo que muestra el novelista en esta ya su 4ª novela. David Pérez Vega es un autor ya con una abundante Obra a sus espaldas que merece tener más eco en el panorama literario español. Estoy convencido de que lo logrará. Esta novela es buena prueba de su gran calidad como novelista.

21 jun 2018

"Tigres de cristal", la nueva novela de Toni Hill

30 comentarios:
El nombre del escritor de esta novela, Toni Hill, no sé por qué siempre que lo veía escrito o lo citaba traía a mi cabeza el de Toni Morrison, la escritora afroamericana nacida en 1931 que fue ganadora del Pulitzer en 1988 y distinguida con el Nobel de Literatura en 1993. Nada que ver ambos autores, naturalmente.


El escritor
Toni Hill es un español nacido en 1966 en Cornellá, licenciado en psicología, dedicado a la enseñanza durante ocho años y desde hace ya algún tiempo volcado en la escritura literaria y en la traducción. Sus novelas anteriores a la que acabo de leer son cuatro: las tres primeras ("El verano de los juguetes muertos", "Los buenos suicidas" y "Los amantes de Hiroshima") forman parte de una saga protagonizada por el inspector de los Mossos de Barcelona Héctor Salgado, mientras que la cuarta, "Los ángeles de hielo", es una novela de misterio de ambientación gótica.

Toni Hill, "Tigres de papel"


 "Tigres de cristal"

Sinopsis (proporcionada por la propia editorial)
"Tigres de cristal" es una absorbente historia de suspense psicológico que explora los límites entre la culpa y la expiación. Dos antiguos amigos del colegio vuelven a encontrarse más de treinta años después. Ambos tienen muchas cosas que contarse, pero también mucho que ocultar. Ninguno de los dos ha olvidado que esa cálida amistad infantil se truncó una noche de diciembre de 1978, cuando un crimen atroz alteró sus destinos.

Ambientada en las calles de la mítica Ciudad Satélite de Cornellá a finales de los 70 y en 2015, dos épocas muy distintas en las que, sin embargo, germinan los mismos conflictos entre acosadores y víctimas. Una impactante historia de suspense psicológico que explora los límites de la amistad, el perdón y la venganza. Toni Hill vuelve a brillar con luz propia en esta novela inquietante, con unos personajes turbios y un ambiente urbano marcado por la inmigración y la lucha de clases.
Mi comentario
Esta quinta novela de Toni Hill es una novela negra de amplio espectro. La novela negra hoy día -coincido plenamente en esto con el escritor- es la más clara expresión de la novela social. Porque de social cabe calificar este relato que toca asuntos muy sensibles como el 'bullying' entre adolescentes, la xenofobia, la inmigración y sus problemas de integración social, la marginación de homosexuales y transexuales, la violencia de género, la pederastia, las agresiones sexuales, la corrupción, el peligro de las redes sociales si se usan mal... En mi opinión un excesivo número de asuntos, importante cada uno de ellos  por sí solo, pero que al apelotonarse en las escasas 217 páginas del relato tienden a diluirse y quedarse convertidos en poco más que meras anécdotas.  Esta quizás es para mí la principal falla de esta novela.

Violencia escolar, redes sociales
Por lo demás la novela me ha parecido ciertamente interesante por su construcción: dos tramas argumentales separadas por 37 años y protagonizadas por unos mismos personajes: niños en 1978 y adultos con una mochila vital al hombro en 2015-2016. Las dos fechas son muy importantes sociopolíticamente hablando: durante la primera nació la Constitución española fruto del acuerdo y consenso políticos entre formaciones de muy distinta ideología; en diciembre de 2015 (también era diciembre cuando se votó la Constitución en 1978) España estaba pendiente de unas elecciones que se celebrarían el 20 de ese mes y que durante los meses siguientes demostrarían la necesidad de hablar y dialogar entre opciones distintas si se quiere sacar al país hacia adelante.

Por otra parte la novela se compone de 56 capítulos distribuidos en cinco partes. Aunque los diversos capítulos tratan temas en contrapunto que según avanza la narración comienzan a confluir, hay dos personajes centrales en el relato: Juanpe, a quien una acción a los doce años de edad le ha condicionado toda su existencia, y Alena, una inteligente chica polaca que, como ya le ocurriera a Juanpe durante su infancia, sufre en el instituto ataques por ser distinta. Ambos personajes son los ejes en torno a los cuales se agrupan los demás. Cuando Juanpe y Alena confluyan lo mismo les sucederá al resto.

El número de personajes es ciertamente amplio, muchos más en el momento actual al haberse unido a los que ya existían en 1978 (los Vázquez, el Moco, el Cromañón, la familia Yagüe, el profesor Suárez...) otros nuevos nacidos o aparecidos en la vida de los primeros durante los años intermedios (Alena, Iago, Mercedes, los profesores del Instituto, los compañeros de Iago y Alena en el mismo centro, los padres de algunos de estos chicos adolescentes, etc.). En general podría decirse que la mayoría están bien conformados aunque en tan amplia galería haya algunos, en especial los que forman parte del submundo criminal que frecuenta Juanpe el 'Moco' (Conrado Baños el 'Míster', Rai, un juez corrupto, la prostituta Silveria...), que se ven incompletos al quedar diseñados con apenas dos o tres rasgos ciertamente insuficientes.

Me ha gustado ese narrador en 1ª persona que se muestra al inicio en el prólogo pero cuya identidad rápidamente olvidamos hasta que él mismo participa como personaje y se visibiliza como quien está escribiendo el mismo relato que tenemos en nuestras manos. Esto de la novela haciéndose es un recurso utilizado con frecuencia últimamente con buen resultado pues consigue colocar a los lectores en la posición de co-personajes y de co-autoría. ¿Es este narrador-personaje, Ismael López Arnal, un alter ego de Toni Hill? No lo creo pero sí que hay  asuntos de su propia biografía que el escritor utiliza (por ejemplo, los dos han escrito hasta el momento cuatro novelas) aunque muchos otros son ciertamente diferentes (la familia de Ismael  procede de la localidad pacense de Azuaga lo que no es el caso del novelista cuya pertenencia a Barcelona le viene de tiempo atrás, desde que un soldado inglés se afincase en Cataluña). Sin embargo las dudas narratológicas y las reflexiones metaliterarias  que el autor ficticio manifiesta y se hace sí que con seguridad son correlato de las que el propio Hill se planteará en su trabajo diario.

Cataluña, Novela Negra
Por otra parte en ambas neas temporales, la de los sucesos de 1978 y la de 2015-2016, la acción discurre de manera lineal sin saltos temporales dignos de mención. Solamente la lectura de capítulos del pasado y de capítulos del presente dispuestos aleatoriamente dan esa impresión de avances y retrocesos en el tiempo. No hay pues problema alguno para seguir la anécdota que se presenta e irla entendiendo debidamente.  

La línea de 1978 fija su atención en esa emigración que durante los sesenta y primeros setenta llegó al cinturón de Barcelona creando conurbaciones formadas por bloques de pisos como la llamada Ciudad Satélite de Cornellá edificados con rapidez para acoger al ingente número de inmigrantes castellanoparlantes allí llegados. En esta ciudad Satélite vivieron su niñez los principales personajes del relato; y algunos en 2015 no habían podido salir de ella.

La de 2015, al estar situada fundamentalmente la acción en Cornellá, fija la atención en la sociedad catalana actual, fracturada y muy compleja, formada por personas de procedencias muy diversas y con pensamientos muy distintos sobre tantas cosas:
"Ahora falta muy poco para las vacaciones de Semana Santa y lo único que Alena desea es, al menos, alejarse del instituto durante  siete largos días lectivos. De hecho le gustaría no volver más, aunque sabe que es imposible. En su ánimo existe sólo una meta: terminar el curso y pedir a sus padres que la saquen de allí, que busquen otro centro, lejos del barrio, lejos de Christian y de Saray, de Wendy, Noelia, las 'indepes'..." (cap. 37)
Me ha parecido muy llamativo que la novela, que por momentos, dados los numerosos temas transversales que toca y los valores que en ellos entran en juego (solidaridad, justicia, amistad, amor, equidad, etc.), más parece un relato adecuado para ser leído por adolescentes en edad escolar que otra cosa, preste tanta atención al sexo con momentos narrativos en los que el mismo se muestra de manera bastante explícita y con cierta morbosa morosidad. ¿Una concesión al gran público? No lo sé. Simplemente señalo la sorpresa que este tratamiento me ha supuesto.

Conclusión
En la novela predomina un ritmo narrativo sostenido que no deja espacio alguno al aburrimiento. Es una sucesión constante de acontecimientos diferentes que exploran, -más bien sugieren-, asuntos importantes en nuestra sociedad contemporánea: las drogas, el sexo en adolescentes, el sexo en personas adultas, los abusos sexuales en la niñez y su repercusión durante el resto de la vida, la psicología adolescente, la bipolaridad, el alzhéimer y cómo lo sobrellevan las familias en las que alguno de sus miembros lo sufre, la corrupción política, la violencia de género en el seno familiar, el alcoholismo, la inmigración de ayer y la de hoy, etc., etc. Como decía al principio, en mi opinión demasiados asuntos importantes tocados en tan pocas páginas. De nuevo vuelvo a reivindicar la importancia de la profundidad sobre la mera extensión. De nuevo Baltasar Gracián vuelve a mi cabeza.


29 jun 2017

Santiago Gamboa. "Plegarias nocturnas"

10 comentarios:
Es la primera novela que leo de este autor colombiano nacido en Bogotá en 1965. Publicada en 2012, hace el número ocho de las diez que ha escrito hasta el momento.

Ilustración: Paula Gastelo para ojoseco.cl

La historia que se cuenta en ella
En la novela el cónsul de Colombia en Nueva Delhi (India) ha de partir hacia Bangkok para interesarse por la suerte de un joven colombiano detenido allí por tráfico de drogas. El futuro de Manuel Manrique, el joven detenido, es fácil de prever: condena a muerte o como poco treinta años de reclusión si reconoce su culpa. El diplomático conversará con Manuel que le contará su vida desde su más tierna infancia hasta ese momento y le aclarará que viajó hasta Tailandia en busca de su hermana Juana, desaparecida de Bogotá desde hacía dos años. Gracias a lo que le dijeron algunas amigas de ella, Manuel había sabido que se había trasladado hasta Japón. En esa dirección iba cuando fue detenido y acusado de tráfico de estupefacientes.

El cónsul se interesa mucho por lo que le sucede a Manuel pues no le pega nada que un estudiante de Filosofía con buenas calificaciones y una vida ordenada se haya visto implicado en un asunto de drogas. Tras hablar con el chico y conocer su vida, éste le dice «Esta no va a ser una novela negra, ¿quiere sorprenderse? Va a ser una novela de amor.» y de seguido le pide que haga lo imposible por encontrar a Juana. Tras no pocas vicisitudes, el cónsul la encontrará y logrará llevarla hasta Bangkok. Juana, que es madre de un pequeño a quien ha puesto de nombre Manuel, contará al cónsul la historia de su vida.

El comentario
Sin lugar a dudas este cónsul tiene muchas características del propio Santiago Gamboa, quien, entre otras muchas actividades -periodista, filólogo, escritor...-, fue durante un tiempo diplomático en la Delegación de Colombia ante la UNESCO y en la embajada en India. A lo largo de esta narración son muchas las ocasiones en que bajo la figura de este diplomático amable y esforzado se percibe al propio Gamboa aunque quizás sea sobre todo su figura de escritor, de creador, la que con fuerza se yergue  al final de la novela cuando en el epílogo leemos: 
Ya completé seis cuadernos. He escuchado, imaginado, paseado por Bangkok y vuelto a ver algunos lugares. He fantaseado, recordado y escrito”  (p.285). 
¡Ah, carajo (concesión al lenguaje de este libro), -pensamos- aquí está el quid de esta composición! Una composición que de modo excelente mezcla ficción y realidad; crónica e invención.

La historia de los dos hermanos discurre en la Colombia actual, principalmente, aunque sin duda en cuanto a ubicación estamos ante una novela muy cosmopolita: además de por el país del escritor los personajes se mueven por Japón, Tailandia, India, España... 

Respecto al momento los acontecimientos se producen fundamentalmente durante los mandatos de Álvaro Uribe que presidió el país de 2002 a 2010. Los desmanes que durante este período cometieron los grupos de paramilitares, las FARC, el DAS (policías destinados a la lucha contra el narcotráfico) y la corrupción que con la disculpa de la lucha contra la guerrilla y los narcos, inundó la vida política, es el marco que rodea la historia de esta pareja de hermanos que aman la cultura (cine, música, literatura...) pero que para intentar salir del ambiente social y familiar, estrecho de miras y pobre de recursos, optarán por utilizar cuantos medios -dignos e indignos- estén a su alcance. A través de un amigo perteneciente a la clase media alta bogotana, Edgar Allan Porras, Manuel accederá a lecturas que de otro modo jamás habria podido realizar:
"Él en cambio tenía, y bien leídos, libros en lengua original de Céline, Malraux y Camus, de Poe y Lovecraft, de Salinger y Dylan Thomas, de Roth y Bellow, y también de autores que yo apenas conocía como David Foster Wallace, Kurt Vonnegut, John Cheever o Thomas Pynchon." (pág. 73)
Juana, que conoce las grandes cualidades artísticas de Manuel (un excelente pintor graffitero), poseedor de un mundo interior impresionante y que tiene intereses intelectuales en gran parte coincidentes con los suyos propios -a ambos les interesa muchísimo la literatura y los dos tienen la suerte de encontrar valedores que dirigen sus lecturas (los padres de Edgar allan Porras en el caso de Manuel; el anciano Sr. Echenoz, en el de Juana)-, decide hacer todo lo que esté en su mano para hacer realidad los sueños del chico. Para Juana, además de los libros, las propuestas que le da el Sr. Echenoz para mejorar el mundo y acabar con la doblez y engaño de los mandamases serán determinantes en su comportamiento.

Cuando Juana pone en práctica lo aconsejado por Echenoz la novela da un giro importante y se convierte en cierto modo en novela política pues, con crudeza, deja al descubierto las mentiras y los engaños del sistema. Dados los terrenos que Juana pisa escondiendo su auténtica identidad su búsqueda por parte de Manuel y/o del cónsul convierte la narración en un auténtico relato negro de corte detectivesco. Si bien como le vino a decir el hermano al diplomático todo lo que de negro tenga la novela se justifica por el gran amor que sienten los dos hermanos.

La estructura
La historia se distribuye en tres partes: En la primera conocemos completamente la historia de Manuel; en la segunda, la de Juana; y en la tercera se produce la resolución del asunto. Ambos hermanos, aunque por separado, cuentan su peripecia personal, familiar y social al cónsul que, en verdad, ya lo he dicho antes, viene a confundirse con el propio autor. Dado el carácter de confesión que adoptan los relatos de Juana y de Manuel la narración discurre en primera persona; también es en primera cuando quien cuenta es el cónsul, receptor de las declaraciones. 
Los capítulos que forman estas tres partes  (15, 6 y 9, respectivamente) tienen por personaje central, alternándose, a Manuel, a Juana, al cónsul, y hay unos enigmáticos capítulos titulados "MONÓLOGOS DE INTER-NETA". Estos capítulos, aparte de dar una imagen de aislamiento y ocultación a quien los protagoniza (se trata de una bloguera que interactúa con otros internautas), son en mi opinión algo redundantes y no añaden gran cosa al resto de la novela.

Santiago Gamboa ha escrito una  novela llena de literatura y de cine por todas partes. A las citas de títulos y autores que leen los hermanos -Roth, Below, Bonifaz Ñuño, Octavio Paz, Gerardo Deniz, Kafka, Melville, R.H. Moreno Durán, José Eustasio Rivera, además de otros novelistas y poetas como los ya citados antes- se añaden también nombres de filósofos como Bergson, Bacon, Spinoza, Leibniz, Gilles Deleuze, Félix Guattari, Michel Foucault... Y lo mejor para el lector es que estos nombres surgen en el relato con naturalidad, sin resultar impostados, lo que, a mi juicio, es un mérito indudable.
De entre la vorágine de escritores que se nombran, el novelista -que ha vivido en España durante varios años- hace un aparte con Manuel Vázquez Montalbán a quien recuerda por su novela de la serie Carvalho, "Los pájaros de Bangkok":
"Al ordenarlo y beber un aperitivo, pensé, ¿cómo no evocar aquí, con todo el cariño posible, al gran Manuel Vázquez Montalbán, que murió en el aeropuerto de esta ciudad cuando hacía escala y que escribió 'Los pájaros de Bangkok'? Se lo mencioné a Teresa.[...]
No es la mejor novela de Vázquez Montalbán -le dije- Tiene algo muy años ochenta de España, que es considerar a Asia territorio exótico y risible[...]
La comida estaba deliciosa y bebimos más licores, entre ellos el mekong, cóctel citado por Vázquez Montalbán (leyéndolo había descubierto el singapur sling y el whisky Laga-vulin)."  (pág. 67)
El Cine forma parte de este relato. Muchos grandes cineastas, en especial clásicos se citan reconociéndose así su valía. Casi todos estos nombres los menciona Manuel en sus diálogos con el cónsul: 
"Lo más importante, claro, era el cine de autor: Wong Kar-wai, Fellini, Scorsese,Tarantino, George Cukor, Cassavetes, Kurosawa, Mike Nichols,Tarkovsky.[...]
Uno de nuestros ídolos era Wong Kar-wai. En sus películas encontrábamos el abandono y esa tremenda necesidad de afecto, tan nuestra, y nos hacía soñar con otros mundos: ¡Asia! ¡Hong Kong![...]
'In the mood for love', 'Chungking express', '2046' o incluso en 'My blueberry nights';[...]
también adorábamos las películas de Cassavetes, 'Opening night' o 'Shadows' o 'The killing of a chinese bookmaker'" (pág. 57)
Santiago Gamboa, pintura romántica rusa
También la música y la pintura entran de lleno en esta narración; en especial la segunda. Tres son los pintores que se citan, Géricault, Aivazovsky y Hokusai, y tres cuadros, uno de cada uno de ellos, cuyo tema es el naufragio: 'La gran ola de Kanagawa', de Hokusai; 'La balsa de la Medusa', de Géricault; y 'La novena ola', del ruso Iván Aivazovsky. Estos tres cuadros son metáfora del naufragio personal que en "Plegarias nocturnas" sufren los personajes que la protagonizan. Y no sólo la pareja de protagonistas sino en general toda la sociedad colombiana, toda Colombia.

Lo mejor
La fluidez con que discurre el texto ante nuestros ojos. La facilidad con que se lee una historia cargada de referentes culturales y que no deja a un lado la crítica sociopolítica. También me ha encantado cómo según quién esté hablando el lenguaje se adapta a él o ella: la diplomática mexicana Teresa con sus expresiones propias; los miembros del DAS; Alberto y Bertha, padres de Juana y Manuel; los términos peculiares de la realidad colombiana: 'paracos', 'berraco', 'tirar' (realizar el acto sexual), 'mosbosear', 'cacorro' y tantos, y tantos otros.

Lo peor
En ocasiones me ha parecido excesiva la mostración de comportamientos aberrantes propios de personas que se mueven en la marginalidad aunque, con doblez, aparenten vidas normales.

También en ocasiones Santiago Gamboa incurre -es mi opinión, claro- en el alegato político a través de eslóganes y frases hechas desgastadas por su uso reiterado en su deseo de criticar al poder colombiano y absolver al pueblo ("La mayoría de los estudiantes eran de clase media o baja, y eso es lo que a todos les parece raro. Que los pobres tengan dónde estudiar, que la mejor universidad del país sea para ellos.", pág. 227).


Para finalizar quiero compartir con todos una serie de frases de esta novela que esconden profundas reflexiones. No las comparto en su totalidad pero me han hecho pensar cuando no sonreír:

  • "En Europa no hay futuro. Un continente cansado y cascarrabias que quiere enseñarle a los demás a vivir, pero que de tanto mirarse al espejo se congeló.", pág. 184
  • "¡Aborrezco a los escritores que defienden causas nobles!, son oportunistas que medran con sangre ajena, hipócritas.",  pág.189 
  • "Las ideas eran una ilusión del lenguaje y por eso al escribir uno debía ser hipnótico, preciso, contundente. La única verdad, decía, es esa: la que está bien expresada, la que convence por su forma.", pág. 190
  • "La gente joven, por definición, es bastante estúpida, pero no tiene la culpa; es estúpida por algo que le inculcan los adultos, y es la fe en el futuro; es estúpida porque tiene esperanzas, algo que con el paso de los años se arregla; por eso lo peor es que una joven se case con un joven, la unión de dos estupideces", pág. 187
  • "Lo que más me entristece es que el mundo sigue siendo el mismo sin todos ellos, nada cambia porque Lars ya no esté o yo duerma o todos estemos muertos, nada cambia", pág. 154
  • "Alguien dijo que el martini era el único invento norteamericano tan perfecto como la forma del soneto. ¿Será posible?", pág. 96. Frase atribuida a Frank Sinatra.
  • "Cuando se lo contaba a mi hermana, ella decía: los ricos siempre se las ingenian para estar deprimidos. Les gusta ser infelices. Es muy elegante estar triste.", pág. 78.

1 jul 2016

"Los besos en el pan" de Almudena Grandes

31 comentarios:
Exactamente no sé por qué llevaba una serie de años alejado de la literatura de Almudena Grandes, concretamente desde que publicó “Malena es un nombre de tango”. Quizás la sobreexposición pública de la escritora propició en mí una especie de hartazgo que me hizo reacio a leer sus libros. Afortunadamente la propuesta de "El club de los 1001 lectores" de debatir durante este mes de julio sobre su última novela, me ha hecho reencontrarme con su buen saber hacer, y estoy muy contento por ello.

Al leer “Los besos en el pan” no he podido por menos que pensar en aquello que decía Carlos Bousoño sobre la existencia en el mundo de unas ideas o tendencias dominantes ('cosmovisión', lo llamaba él) que en todo, y también en literatura, se imponen en distintos momentos. Centrándome en concreto en esta novela  es claro que su temática forma parte de esa última tendencia narrativa española que ha venido en llamarse –al menos algunos así la denominan- “novela de la crisis”. No puedo achacar a la casualidad que tres de mis últimas lecturas ( “La habitación oscura”, “Farándula” y ésta) aborden el mismo asunto o, al menos, contextualicen sus tramas en estos años de dificultades y de recortes que nuestro país y los de su entorno arrastran desde 2008.

Si bien las tres obras me han gustado, la que más ha satisfecho mis expectativas literarias ha sido sin lugar a dudas la de Almudena Grandes; luego colocaría la de Isaac Rosa; y en último lugar situaría, paradójicamente, a la que centra su historia en el mundo de una profesión literaria como es la teatral: la novela de la madrileña Marta Sanz.


“Los besos en el pan”
Lo primero que me ha llamado la atención de esta novela estructurada en tres partes  -“Antes”, “Ahora” y “Después”- es el aspecto tan cinematográfico que tiene.  Se podría decir que las partes I y III, de poca extensión ambas, están relatadas con la característica voz en off del narrador que suele acompañar a las imágenes iniciales y finales de aquellas películas del neorrealismo italiano que querían mostrar la vida real de una localidad, de un país, tomando como crisol el barrio de una ciudad. Eso es lo que Almudena Grandes hace en "Ahora", presentar en  36 secuencias  o capítulos divididos en otras más pequeñas (que por seguir el símil cinematográfico, podríamos denominar 'planos-secuencia') la realidad actual de los habitantes de ese pequeño barrio madrileño –curiosamente el barrio de Justicia, del distrito Centro- que, como  dice en el apartado III bien podría ser cualquier lugar de Madrid:
  "Aquí les despedimos, en este barrio de Madrid que es el suyo, distinto pero semejante a muchos otros barrios de ésta o de cualquier ciudad de España, con sus calles anchas y sus calles estrechas, sus casas buenas y sus casas peores, sus plazas, sus árboles, sus callejones, sus héroes, sus santos y sus crisis a cuestas." (pág. 223)
Muy cinematográfica es la técnica utilizada consistente en ir presentando en estas secuencias, que en principio parecen no tener relación entre sí, la vida y problemas de diversos ciudadanos del barrio (auténtico personaje del relato) para, a través del zoom, pasar de lo individual a lo general y hacer confluir a todos en una manifestación contra el cierre del centro de salud. Allí están médicos, enfermeros, pacientes, policía... todos, absolutamente, todos.

 Todo en esta novela tiene un tono costumbrista-realista de película antigua. A mí particularmente me ha recordado esos seriales televisivos de los 70, -"Crónicas de un pueblo", por ejemplo-, o también, como acabo de decir, esas películas del neorrealismo italiano creado por directores como Vittorio de Sica, Roberto Rossellini, Luchino Visconti o Michelangelo Antonioni. en las que mientras el narrador hablaba en off una bella y despechugada Sofía Loren, Gina Lollobrigida, Silvana Mangano  o Claudia Cardinale peleaba con sus hijos, con su marido, con el tendero, con sus suegros..., con quien fuera. Pero todo ello en un clima de sana y muy, muy, pobre felicidad.
Neorrealismo italiano, bellezas italianas
Foto tomada del blog "El ojo de Poseidon"
Los personajes
Estamos ante una novela coral. El verdadero personaje es Madrid, mejor dicho, el  barrio madrileño de Justicia. Los vecinos que lo habitan están sufriendo en sus propias carnes las dentelladas de la crisis. Pese a ello, estos seres humanos viven lo que les ha tocado -¡no les queda otra!- con alegría y, sobre todo, con una inmensa solidaridad.  Ante la indiferencia que detectan en la Administración han creado una asociación denominada “Vecinos contra la crisis” de la que da testimonio la atestada de alimentos caja de cartón que Amalia. la peluquera, ha colocado en su establecimiento a fin de que las clientas contribuyan con lo que puedan para aminorar las necesidades de los que peor lo están pasando. A mí este personaje colectivo, el  tono social del relato, el realismo costumbrista que emana del barrio, así como la organización de la historia en secuencias -más bien capítulos no numerados- centradas en un personaje [Venancio, Diana SalgadoAdela, etc.] que a su vez se abren en otras secuencias menores que tocan a otros personajes relacionados con el que es el eje del capítulo: los nietos de Adela, Jose y Mariana;  la mujer de Venancio, Pilar;  la enfermera que asiste a Pilar, María; y así, me ha hecho recordar mucho "La Colmena" de Camilo José Cela, autor del que este año se conmemoran los 100 años de su nacimiento.

A diferencia de las otras dos novelas citadas (la de Isaac Rosa y la de Marta Sanz) los personajes aquí presentes, aunque representan una muy amplia variedad de tipos humanos que hay en la sociedad –la peluquera, la profesora, la enfermera, el policía, la inspectora de policía, el dueño del bar, el encargado del bar, el empleado de banca, el homosexual, el alcohólico, la limpiadora por horas, el profesional cualificado, etc.-,  sin embargo cada uno de ellos presenta desarrollo individual propio. Quizás la novelista se exceda algo en su afán por no dejar fuera del marco de su narración ningún caso humano afectado o no por la crisis  (niños cuyas madres no pueden alimentarlos debidamente, lesbianas solidarias, transexuales, familias vergonzantes, matrimonios que por la crisis han de arremangarse y apechugar en oficios impensables para ellos años atrás, etc.).  Pero Almudena Grandes escribe tan bien, presenta a estos seres con una sensibilidad y emotividad tan sinceras que el posible exceso se difumina en la límpias  aguas de la excelencia literaria.

Una' novela de la crisis'
Estamos ante una novela social, y por ello hay mucha crítica social que aparece, como todo en este relato, de una manera natural, sin estridencias, sin esa sensación tan desagradable que se percibe en otras manifestaciones de esta tendencia narrativa, en las que el autor parece decirse a sí mismo: ahora me toca meter el panfleto socio-político o la morcillita, ahora vuelvo a la historia ficticia, etc. No, en Almudena Grandes la denuncia socio-política discurre con llaneza y soltura. Así, vemos cómo la burbuja inmobiliaria vivida en España provocó la existencia de un ingente número de jóvenes sin formación con los que la crisis se ha cebado cruelmente:
"Jesús todavía no se lo cree, lo que pasa es que este chico [Toñi, el hijo de Braulio, el encargado del bar de Pascual] honrado, concienzudo, trabajador, no sabe sumar ni multiplicar con decimales. Ese es el saldo de la bonanza económica española, de los años de las vacas gordas, los pelotazos que arrancaron a tantos estudiantes de sus pupitres para ponerles entre las manos la manivela de una hormigonera." (pág. 118).
Almudena Grandes, Los besos en el pan, Feria del Libro 2016
O también cómo es difícil encontrar salidas válidas a esta crisis por parte de la izquierda dada la gran división existente en ella:
"En aquella época se llevan tal mal [Roberto y Marisa allá en la Facultad por el año 1981, concretamente el 23 de febrero de dicho año] como pueden llevarse dos izquierdistas españoles que militan en sectores opuestos del mismo partido, o sea, peor imposible." (pág. 111).
Y luego la novelista, que nunca ha ocultado sus simpatías por partidos o movimientos más a la izquierda del PSOE, lanza una acerada crítica a éstos cuando relata una conversación entre dos dirigentes de este partido, al que nunca nombra directamente, y leemos que dos de sus dirigentes a los que escucharon Roberto y Marisa ese 23-F decían: "¿Es verdad lo que me han contado, que estamos en la lista de un gobierno de concentración?" (pág. 114).

Lo mejor
 Dos cosas me han gustado especialmente en esta novela. La primera es el humor que en ocasiones introduce la autora  a pesar de la dramática situación y los palos que a estas familias -de clase media casi todas- la crisis les va dando. Es el caso de la médico de la pública Diana Salgado y de Pepe, su marido, quienes han visto sus sueldos reducidos y ven peligrar sus puestos de trabajo, pero a quienes el amor les reconcilia con su apretada vida: 
"Nada tiene importancia después de una noche de sexo derrochador, meridional e irresponsable, como la que su marido y ella brindaron anoche a la directora del FMI y al gobernador del Banco de España mientras se compensaban mutuamente, él porque no hay cesta, ella porque le ha sentado fatal que no la haya" (pág. 91).
 La segunda es la sensibilidad y profunda emotividad mostrada en algunas secuencias como aquella en la que uno de los personajes se enfrenta en solitario al diagnóstico de un bulto sospechoso:
Ahora, cuando ha llegado el momento de elegir, se da cue nta de que las cosas buenas, las personas a las que ha querido, las que le han querido a él, los momentos y los lugares en los que ha sido feliz, la memoria de las risas, de los besos, la complicidad de sus amigos, la emoción del amor, el vértigo del sexo, ocupan la casi totalidad de su memoria." (pág. 177)
Sin poderlo calificar de nada en concreto, sí creo poder afirmar que la novela presenta dn un elevado porcentaje una realidad, un sentir y unos comportamientos como muy femeninos. Mis amigas del grupo de lectura -la tertulia "Más que palabras..."- me dicen con frecuencia que hay obras que entienden mejor las mujeres que los hombres (lo decían, en concreto, hablando de "Americanah" de la nigeriana Chimamanda Ngozi Adichie [leer reseña aquí]). No sé, no sé, les he dicho yo siempre. Pero leyendo este relato me lo estoy empezando a replantear: tintes para el pelo, uñas esmaltadas, cicatriz por haber parido con cesárea, hijos, marido, novios, obligaciones culinarias...

Lo peor
Lo que menos me ha agradado de esta novela es esa sensación de querer agotar el cupo de casos límite provocados por el descalabro económico mundial y su más que cuestionable solucionario. ¿Cómo es posible -me preguntaba en algún momento de la lectura- que tantas cosas penosas les ocurran a estos pocos personajes de este pequeño barrio? Pero como ya he dicho antes, esta pequeña tacha se deslíe en la fluidez y gracia de la prosa de la escritora.

Conclusión
Al igual que otras novelas de la crisis creo que Almudena Grandes pretende transmitir a los jóvenes que sufren más que ninguno en sus carnes la brutalidad de la crisis la idea que la generación de los padres y abuelos de éstos teníamos bien interiorizada: España nunca ha sido un país rico, y eso no podemos obviarlo. Los años de la burbuja han provocado un espejismo del que ahora estamos despertando. La fiesta se ha acabado.
"No es que seamos pobres. Es que nunca hemos sido ricos. [...]  Así que, lo siento en el alma, cariño, pero se acabó la fiesta." (pág. 162) 
Es el mismo mensaje, pero situado aquí en el contexto de una pareja de clase media, -el matrimonio formado por Begoña y Fernando que tienen unos hijos a los que quieren-, que formula Isaac Rosa en "La habitación oscura" y también Marta Sanz en "Farándula".
_____________________________
Nota:
La novela la he leído utilizando el préstamo online de las bibliotecas públicas de la Comunidad de Madrid. Es la primera vez que lo hago y esta modalidad me ha parecido magnífica. Además, creo, que el sistema de préstamo online contribuirá mucho a rebajar el pirateo de e-books, tal y como sostengo en el post "El libro, ¿en papel o en e-book?" [leer aquí]

21 jun 2016

"La habitación oscura" de Isaac Rosa

18 comentarios:
Esta novela de Isaac Rosa ha protagonizado dos tertulias literarias en las que participo desde hace tiempo. En “El Club de los 1001 lectores”, grupo de lectura online, debatimos sobre ella en mayo; en Más que palabras…, tertulia presencial, el debate se ha producido hoy mismo, 21 de junio. Esta reseña la publiqué el pasado día 1 de mayo en la página web de "El club de los 1001 lectores".

Novela de la crisis, novela política, novela social
Título: La habitación oscura
Autor: Isaac Rosa
Editorial: SEIX BARRAL
ISBN: 9788432215728
Páginas: 256


Así, a vuela pluma, nada más concluir la lectura de La habitación oscura de Isaac Rosa mis impresiones sobre la misma son extrañas:

 ¿Ante qué estamos? 
¿Qué es lo que acabo de leer: un ensayo novelado sobre crisis de todo tipo? 
¿Un conjunto de artículos periodísticos a propósito de la crisis económica engarzados unos con otros aprovechando una leve trama argumental?
¿Qué intención tiene el autor, qué intenta transmitirnos? 

A ver si escribiendo saco algo en claro.

Sinopsis:
Un grupo de amigos jóvenes deciden,  por un hecho casual (un apagón), dedicar  una sala del sótano de la casa que tienen alquilada a habitación oscura en la que el silencio y la falta de luz tamizarán los encuentros que entre ellos pueda haber, realizados  siempre en un clima de alegría, absoluta libertad y ninguna coacción. Durante 15 años mantendrán esta pieza acondicionada, y a cuya función primera de puro divertimento y desahogo sexual, se irán añadiendo otras: la principal, servir  de  refugio de las insatisfacciones diarias, escapar del tiempo. Ya no sólo será el sábado, "el día en que casi nadie faltaba a la cita", sino que, individualmente o no, otros días de la semana la sala servirá a los partícipes de cobijo de sus fracasos, sus esfuerzos, los desencuentros personales con sus parejas, hijos o padres. Las  nuevas funcionalidades de la habitación oscura vienen dadas en gran medida por la transformación en las condiciones socio-económicas que la estable vida de estos jóvenes conoce a lo largo de unos años durante los cuales cambiará radicalmente su percepción sobre el mundo, sobre los otros y sobre ellos mismos.
Durante el período de funcionamiento de la habitación oscura habrá emparejamientos, separaciones, relaciones en conflicto, soledades elegidas…, en fin, todo lo que suele acaecer en la vida normal de cualquier grupo humano. Todo se sostendrá hasta que de fuera vengan elementos a perturbar la tranquilidad del grupo.

Comentario:

La novela se estructura en 8 capítulos entre los cuales se sitúan 7 breves secuencias de dos o tres páginas con el orientativo título cada una de ellas de “REC”. Estas breves secuencias ponen de manifiesto desde el primer momento la importancia que el mundo de la tecnología informática tiene en el relato general.

Toda la acción sucede durante una tarde de sábado, la última de existencia de esta habitación. Vemos al grupo de jóvenes aguardando la llegada de alguien; es una espera tranquila y al mismo tiempo temerosa. El narrador interno deja manifiesta su impersonalidad o dilución en el grupo a través del empleo de la primera persona del plural que alterna con la segunda del singular, ambas con un claro sentido generalizador. Abunda en este sentido impersonal el empleo indistinto del femenino o masculino con lo que el autor nos hace dudar constantemente sobre la identidad de quien está relatando. Yo creo que Isaac Rosa quiere expresar a través de este juego con la figura del narrador que quienes hablan son todos ellos, cualquiera de ellos, en definitiva, los jóvenes que han sufrido en propia carne los cambios producidos durante esos quince años de habitación oscura.

Los personajes son cerca de una docena y están perfectamente delineados, si bien responden a arquetipos.  Como dice el narrador
“como toda buena comedia de situación en la nuestra no faltaba nadie: el gracioso, la intelectual, el guaperas, la tontita, el mentiroso compulsivo, el inocente, la víbora, el seductor, el raro, la enamoradiza, el cabrón”.
 Estos tipos humanos tienen nombre. Son:
  • María y Raúl, “que entonces eran pareja aunque hoy habrán llegado por separado” (p. 34)
  • Sergio y Olga, ”seguramente sentados uno al lado del otro, las manos enlazadas, ellos sí” (p. 36)
  • Jesús y Pablo, “Al principio, en la habitación oscura, los hombres nos rehuíamos” (p. 38)
  • Víctor y Susana, “protagonizaron uno de los capítulos que más risas enlatadas merecieron.” (p. 42)
  • Silvia, la activista, “para ella la habitación oscura era todo lo contrario: un escondrijo, una forma de cobardía, de ponerte a salvo unas horas” (p. 101)
  • Andrés, separado de su mujer y padre de un hijo al que apenas le dejaban ver, y  “que en aquel tiempo era visitante diario” (p. 56)
  • Sonia , que pierde su puesto de trabajo en los servicios culturales del ayuntamiento y ha de buscarse la vida con sustituciones en cafeterías o sirviendo bodas.
  • Eva, que finalmente no pudo  superar el “chasquido” que le provocaba  su trabajo en el centro comercial y “que se curaba aquí al final de la jornada, se restregaba las piernas hinchadas y las cervicales cargadas y se le desprendía así la piel inútil como escamas transparentes” (p. 64)
  • Lola, la chica enterrada en vida por culpa de su padre que padece alzhéimer... 
En general todos ellos  eran algo así como “turistas” [“Qué lejos aquellos días en que nos creíamos inmortales, en que paseábamos por la ruina como turistas.”, pág. 165], o sea, vivían sin implicarse socialmente, sin preocuparse por los cambios en las condiciones sociales, políticas, laborales, etc., que la crisis económica estaba ocasionando a su alrededor; pero, aunque les costará nada menos que esos quince años, acabarán tomando conciencia de su situación: seres manipulados por todo y por todos, incluso por ellos mismos.
Nueva política, novela social actual, novela socio-política
"La habitación oscura" es una novela social, política.

El nexo de unión entre todos ellos, aparte de la primera amistad, es la situación de peleles en que se encuentran, una situación que al principio ignoran y que a lo largo del relato irán reconociendo. Estos amigos esconden sus frustraciones diarias, laborales y personales, en esa habitación oscura que les dará el plus de emoción que falta a sus vidas. Para ellos, en un principio, la asistencia semanal a esa habitación es pura diversión, -el sábado es “el día de la risa”-, pues los intercambios que realizan en ese sótano a espaldas de la luz, del ruido y del tiempo les gratifica de la rutina diaria en la que están inmersos. De ellos sólo Silvia, la ácrata, la activista vecinal, parece ser consciente de lo que en realidad representa la susodicha habitación e intenta despertarlos, sacudirles la modorra hedonista en la que se refugian


La idea del paso del tiempo, su inexorable fugacidad, es uno de los aspectos más relevantes de la novela. Aparece expresado a través de "ese efecto que llaman ‘time-lapse’", esa moviola a cámara rápida que en la cabeza de cada uno de los miembros del grupo se está realizando esa última tarde de sábado. Esta común pérdida temporal la enlaza el autor con la pérdida de tiempo típica de la clase media acomodada que asiste como mero espectador a los acontecimientos críticos que se producen a su alrededor:
El mundo se desmoronaba mientras nosotros follábamos felices, la gente desgraciada era lanzada por los balcones con todos sus muebles y recuerdos mientras nosotros follábamos felices, los enfermos se morían en los pasillos de los hospitales esperando una prueba diagnóstica mientras nosotros follábamos felices, los padres de familia hacían cola con sus hijos en los comedores sociales mientras nosotros follábamos felices, los banqueros y sus políticos robaban a manos llenas mientras nosotros follábamos felices, ella misma no podía pagar el alquiler de la habitación ese mes porque le habían embargado la mitad del paro para abonar una multa mientras nosotros follábamos felices; (pág. 114)

A través de repeticiones léxicas o fraseológicas Isaac Rosa incide en la necesidad por parte de esta juventud  de tomar conciencia de lo acaecido y asumir el derrumbe o arrumbamiento de los viejos  valores de progreso constante e imparable en que fueron educados:
Si pensamos hoy en aquel tiempo lo vemos como un enorme desguace, un vertedero por cuya ladera rodó todo lo acumulado, todo lo adquirido y luego desechado, sustituido por nuevas adquisiciones que no tardarían en rodar ladera abajo: ahí, en la fosa, está el amasijo de hierros del viejo utilitario de los primeros sueldos reemplazado por un deportivo o un monovolumen a plazos; ahí también, despanzurrados, los muebles de aglomerado y automontaje que cumplían su ciclo y dejaban sitio a nuevos muebles que a menudo seguían siendo de aglomerado y automontaje pero más caros; ahí electrodomésticos, televisores, ordenadores, teléfonos condenados a la obsolescencia programada o desplazados por nuevas necesidades; ahí montañas de ropa prematuramente envejecida, pasada de moda, aburrida, arrojada a contenedores solidarios para que la acabasen vistiendo ancianos africanos; ahí restos de comida precocinada, comida a domicilio, comida (pág. 50)
También con esas repeticiones Isaac Rosa dota a la narración de un cierto sentido poético muy interesante que contrasta con la sequedad de puro y largo informe periodístico sobre indeseables consecuencias de la crisis económica con que se despacha en otros momentos. Esta dualidad hace que la novela no me haya parecido del todo ‘redonda’.

Este interesante sentido poético, muy literario, también lo acaricia mediante el empleo, por momentos, de una breve serie de metáforas recurrentes y de desigual altura poética esparcidas a lo largo de la narración: el ‘chasquido’, la ‘pella de pelos’ que se atora en la garganta de María,  la ’rata callejera’ que ve Sonia en el exterior e intuye María en el interior, la ‘moviola’…

Por último, quisiera señalar en el aspecto formal, que Isaac Rosa en la descripción de los encuentros sexuales parece sentir una cierta preferencia por el uso de términos ‘fuertes’, directos, auténticos, cuya fonética o semántica arrastran connotaciones muy claras: “penetración”, “follar”, “masturbarnos”, etc. Estas descripciones que coquetean claramente con la literatura  erótica, según  avance la narración y cambien los sujetos que participan en ellas y más cuando algunos de ellos las protagonicen en contra de su voluntad, pasan a ser tratadas por el novelista como meras escenas pornográficas. Me parece un acierto pues la libertad en las relaciones eróticas es condición inexcusable; de no ser así, si hay fuerza, engaño y violencia hacia algún partícipe la belleza y placer consustanciales a las mismas se enfangan de fealdad y dolor.

También, para incrementar el sentido de fealdad, maldad, engaño o manipulación he creído ver una cierta tendencia hacia lo propiamente escatológico en la golosa glotonería solitaria con que alguien extrae, contempla, amasa y come sus propios mocos: “se lo lleva a la boca: lo posa despacio sobre la lengua, cierra los labios y chupa el dedo hasta sacarlo limpio” (pág. 122)

Conclusión
Nuevos narradores, Periodistas novelistas, No Ficción,
A mí me ha dado la impresión de que el autor pone en valor la concienciación ciudadana que el personaje de Silvia representa en el relato. El movimiento del 15M se intuye detrás de esa plaza a la que acude Silvia; una plaza en la que surgen tiendas de acampada y que conocerá la represión policial para lograr su desalojo; también parece resonar esta movilización juvenil en la importancia dada a la difusión de las consignas, las maledicencias y las denuncias de todo tipo a través de las redes sociales.  Todo esto, movilización ciudadana más entronización en el proceso de cambio de las nuevas tecnologías, ha dibujado en mi cabeza el germen de la denominada nueva política. Sí, en muchos momentos de la narración, partidos políticos, asambleas ciudadanas y mareas de todo tipo han surcado mi mente, la cual me decía algo así como estoy leyendo una novela de elogio sobre los nuevos partidos. Sin embargo esta convicción se me enfrió cuando observé con detenimiento la actuación de Jesús, un ser que se mueve por resentimiento y que en su actuación se muestra como alguien de poco fiar. O sea, pienso que Isaac Rosa también lanza un aviso de advertencia, un consejo de no dejarnos llevar por cantos de sirena.

Concretando más, pienso que el novelista sevillano quiere advertir a esa masa indolente de jóvenes de clase media, que se creían a salvo de la quema, que la fiesta se acabó, que estamos ante un momento nuevo e irreversible y que no caben ya vías de escape ni subterfugios. Hay que agarrar al toro por los cuernos: hay que abandonar la "habitación oscura" que quizás, seguramente, como piensa María, desde el principio haya escondido ratas en su interior y ninguno, ocupado cada uno en su distracción, haya / hayamos querido ver.