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29 abr. 2014

"Cuadernos del matemático": 25 años de poesía necesaria. Y mucho más.

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Obra en proceso (portada). Antonio López en el patio de su casa (contraportada)
El Correo pone en mis manos el último número de esta maravilla de revista literaria que desde hace 25 años es "Cuadernos del matemático". En esta ocasión se trata de un número doble (nº 51-52) como no podía ser menos para festejar a lo grande el cuarto de siglo de su existencia. ¡Un auténtico milagro en este mundo tan poco dado a las efusiones poéticas! Pero no una casualidad.

Para quien no la conozca haré un poco de historia:

La revista nació en el Instituto de Educación Secundaria "Matemático Puig Adam" de Getafe (Madrid) donde el profesor -pero sobre todas las cosas, poeta- Ezequías Blanco junto a otros colegas tan entusiastas como él (Manuel Morán, Juan Díaz de Atauri, Balbino Gutiérrez y otros) se empeñaron en lanzar una revista en el Centro que fuese nexo de unión de la comunidad educativa que en 1988 estaba algo enfrentada; eso sí, -¡así siempre lo quiso Ezequías!-, debía de ser una revista de calidad. Y lo lograron, vaya si lo lograron.

Que una revista, y además cultural y sobre todo poética, haya subsistido hasta nuestros días es calificado por no pocas personas, de milagroso. Ezequías en las fiestas de cumpleaños de "Cuadernos..." (los 15, los 20, ahora serán los 25) y en los reportajes que se les han hecho, siempre ha insistido en que la duración de este auténtico fenómeno es impredecible y lo afirma con esa suavidad y al tiempo seguridad que le caracteriza: "Durará lo que tenga que durar; durará lo que dure el entusiasmo de los que la hacen".

En el vídeo que incluyo a continuación se puede ver y escuchar de primera mano a los protagonistas de esta creación magnífica. Es un reportaje realizado por Rufo Pajares que fue emitido por el programa "La aventura del saber" de la 2 de TVE el 25 de noviembre de 2010 conmemorando los 20 años de existencia de la Revista:


cuadernos del matemático, 20 años... from carioco on Vimeo.

Una revista de calidad. Como se explica en el vídeo, "Cuadernos..." ha cuidado mucho la calidad en todos los sentidos: calidad de las colaboraciones, de los colaboradores, de las traducciones, de los textos literarios, de los dibujos, de las fotografías...; pero también calidad de su papel satinado, del diseño, de la disposición de los textos siempre a dos columnas, del color de las páginas de los suplementos que la completan ("Lavarquela" en verde; y "Les cressons bleus", claro, en azul), del diferente color dado a las páginas en las que se ofrecen poemas originales de autores consagrados y noveles...

Gratuidad. Todas las colaboraciones aparecidas en la revista son gratuitas. Y si al principio los colaboradores pertenecían al círculo de amistades y mismas afinidades culturales de los fundadores (he de decir que tuve el honor de que Ezequías, con quien tengo amistad desde los años de la Universidad salmantina, me pidiese algo para los primeros números, a lo que accedí con entusiasmo) según iban saliendo los números y la revista se iba afianzando los colaboradores pasaron a ser los primeros espadas del mundo literario. Este número doble confirma esta tendencia y con razón Ignacio Amestoy en su columna dominical del diario "El Mundo" (EL MUNDO. DOMINGO 20 DE ABRIL DE 2014 ) al hacer la enumeración de algunos de los colaboradores de este número especial: Caballero Bonald, Antonio Garrigues Walker, Luis Alberto de Cuenca, Antonio Colinas, Javier Lostalé, Alberto Cubero, Celia Corral, Tomás Marco, Gonzalo Hidalgo y otros tantos más de una calidad y de un nivel más que contrastado, no puede por menos que decir de ella:
"Es algo excepcional que se hace en el sur de Madrid. Algo insólito. Frente a la cultura líquida, cultura sólida. [...] y cumple 25 años, con su número 51-52, de 230 páginas, más una separata de 28. Tiene una tirada de 1500 y cuesta 25€. Y es una obra de arte."
Magníficas portadas. Las revistas llaman la atención de sus posibles compradores desde la portada. Así también lo hace "Cuadernos del matemático" que ha cuidado las mismas con especial mimo y que al igual que ocurrió con las páginas interiores la importancia y nivel de sus autores ha ido creciendo con el paso de los números desde las primeras, confeccionadas por artistas de menos nombre -aquí destacaría las de mi amigo Pancho que son magníficas-, hasta llegar a las excepcionales de artistas tan consagrados como Chema Madoz, Gordillo, Ibarrola, Joan Fontcuberta o el que ocupa la portada y contraportada de este número extra, Antonio López.


Mecenazgo. Y todo  esto es posible gracias a la contribución desinteresada de instituciones y
ciudadanos que semestralmente colaboran a su sostenimiento. Es la verdadera sociedad civil representada en primer lugar por el IES "Matemático Puig Adam", pero también por Bares, Clínicas dentistas, Librerías, Talleres mecánicos, Ortopedias, el AMPA del IES "Matemático Puig Adam", la Concejalía de Cultura del Ayuntamiento de Getafe, etc., etc., quienes sufragan tamaña empresa. Toda una demostración de que detrás de mucha gente anónima late con fuerza el deseo de que la buena cultura subsista a pesar de los pesares.

La Fiesta. Sólo me resta decir que la revista conmemora sus 25 años de existencia el próximo sábado 10 de mayo en el Teatro 'Federico García Lorca' de Getafe a las 20:00 horas donde se hará la presentación de este número y que contará con la actuación de Carmen Linares. Tras ello, a las 22:00 horas habrá otra celebración, ésta ya más festiva, en el Restaurante Bar 'Deolvido'. La entrada es libre.

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NOTA: Finalizado el post y a punto ya de publicarlo descubro que este número 51-52 entre las referencias que hace al documentalista Rufo Pajares hay una a un vídeo en el que el trío que actualmente lidera esta empresa literaria (Ezequías Blanco, Cristóbal J. de la Manzanera y Matías Muñoz) presenta el número 48 de la misma. Por su ingeniosa realización y por entrar con más concreción en los contenidos de lo que es un nº de "Cuadernos del matemático" lo incluyo a continuación. Merece la pena verlo.



Una de piratas from carioco on Vimeo.

25 abr. 2014

"TREN de NOCHE a LISBOA": Lisboa antiga, Lisboa velha cidade...

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Jeremy Irons
Jeremy Irons sostiene el film ya desde el cartel
"Tren de noche a Lisboa" es la adaptación de una novela del suizo Peter Bieri, más conocido por el seudónimo de Pascal Mercier. En nuestro país la novela de Bieri, aparecida  el año 2004 y escrita en el idioma materno del autor, el alemán, se tradujo acertadamente como "Tren nocturno a Lisboa", algo que no se ha hecho en la versión cinematográfica más pegada a la traducción literal.

Anécdota: Un maduro y despistado profesor de latín, Raimund Gregorius (Jeremy Irons), evita que una joven se suicide arrojándose al río Aare de Berna. El profesor consigue que ella le acompañe a su Instituto, pero al poco de comenzar la clase ella desaparece abandonando la gabardina en la que el profesor encuentra un libro escrito por el poeta portugués Amadeu de Prado (Jack Huston). La fascinación que la lectura de este libro le provoca unida al misterio de la joven melancólica le impulsan a abandonar su plácida existencia y comenzar a seguir pistas que le lleven a esta mujer y al autor del libro que le tiene embelesado. Un billete del tren nocturno a Lisboa encontrado dentro del libro le llevará a la capital portuguesa donde indagará por el autor y descubrirá una parte de la historia del país durante la cual sucedió una hermosa historia de amor a tres bandas. Como en todo triángulo amoroso alguien queda excluido; en éste la amistad entre AmadeuJorge O'Kelly (August Diehl) se trunca por culpa de la atracción que los dos sienten hacia la bellísima Estefanía (Melanie Laurent).

La película es de una alta calidad estética, si bien como es habitual en el director el aspecto literario se impone al fílmico, razón por la que muchos críticos no la han tratado bien considerando que su realizador sigue haciendo el mismo cine desde hace 28 años cuando ganó el Oscar a la mejor película extranjera con "Pelle el conquistador", basada también en un texto literario: la novela homónima del escritor danés Martin Andersen Nexø.
Naturalmente todo es cuestión de gusto. A mí que la literatura no sufra en su versión cinematográfica me agrada, aunque también entiendo que se pida algo más desde el campo cinematográfico. Con todo creo que no hay que ser tan duro con el film pues su estructura fílmica con ruptura de la linealidad cronológica (flash back y flash forward) es muy frecuente y dota a la historia de un interesante dinamismo, si bien en ocasiones muy predecible.
Jeremy Irons
El tren, el libro, la gabardina, Jeremy Irons... ¡Todo está aquí!

Quizás el encantamiento que me ha producido la cinta se haya debido, aparte de al bellísimo texto literario de Peter Bieri, al magnífico plantel de actores que la pone en pie en el que destacan:

* Jeremy Irons (Raimund Gregorius): auténtico monstruo de la pantalla que transmite una credibilidad tal que llegamos hasta a dar por bueno su inopinado y aturullado abandono de la obligación laboral sabiendo, como sé por experiencia propia, que un humilde docente de Secundaria no está en condiciones de ponerse el mundo por montera. Su voz es embriagadora y su dicción tan buena que hasta quienes no dominamos el inglés llegamos casi a entenderlo.
* Jack Huston (Amadeu de Prado): su elección para el papel del médico y artista enfermo de hiperestesia no puede ser más acertada. Además su parecido innegable con García Lorca aún sin tener nada que ver lo reviste de una credibilidad mayor.
* August Diehl (Jorge O'Kelly de joven) y Bruno Ganz (Jorge O'Kelly de mayor): El primero da a la perfección el papel del intelectual procedente de la clase obrera algo inseguro cuando tiene que competir con la mayor inteligencia de su bella novia Estefanía y con el atractivo en todos los sentidos de su gran amigo Amadeu. El segundo actor, que bordó el Hitler de "El hundimiento" (2004), repite excelencia aquí el papel es de menor lucimiento.
* Mélanie Laurent (Estefanía de joven) y Lena Olin (Estefanía de mayor): La primera es una bellísima actriz que mantiene el alto nivel que alcanzó en "Malditos bastardos" de Tarantino. La segunda, a pesar del tiempo pasado desde que interpretó el papel de Sabina en "La insoportable levedad del ser" de Philip Kauffman, conserva aún la sensualidad que transmitía en la adaptación de la novela de Kundera.
* Marco d'Almeida (João de joven) y Tom Courtenay (João de mayor): Está fantástico en su primer papel en una producción internacional; su origen (portugués nacido en Mozambique) aumenta la verosimilitud del personaje. El segundo es un veterano actor  que ha intervenido en muchas películas aunque no muy interesantes salvo algunas ya lejanas en el tiempo ("La noche de los generales" o "Doctor Zhivago").
* En papeles menores pero con un nivel bárbaro hay que citar a dos veteranos de la interpretación: Charlotte Rampling (Adriana, la hermana de Amadeu, unida a él con una pasión algo enfermiza), y Christopher Lee (padre Bartolomeu ya mayor que recuerda el paso por su colegio de Amadeu).

Todos los personajes presentan en la historia que se relata una adecuada complejidad y evolución individual bien diferenciadas. Son seres completos, redondos, desde el apocado y aburrido profesor de latín que con la aventura que emprende va a descubrir de nuevo el amor hasta  Estefanía cuya belleza sólo física no podrá competir con otra mayor que la suya:  el creativo mundo interior del médico Amadeu. Y entre medias la lógica evolución de Jorge y de João convertidos en unos rencorosos viejos gruñones anclados en las fortísimas vivencias políticas de la Revolución portuguesa contra la Dictadura. Dictadura en la que se enmarca la historia y que invade ponzoñosamente la pureza y la dignidad de los seres, -algunos, aun sin haberla vivido, la sufren en sus carnes-, que han de arrastrarse por sus meandros para intentar sobrevivir a ella y a su recuerdo. Y en esta supervivencia el azar está siempre presente.

Peter Bieri, "Sostiene Pereira", "Tren de noche a Lisboa"
Bieri y su relato (1ª columna)
Tabucchi y su relato (2º columna)
Lo mejor de la película. La adaptación, ¡tan literaria!, de Bille August que en este terreno es muy capaz. Basta recordar otras de este realizador danés como la espléndida versión que hizo en1998 de "Los miserables" de Víctor Hugo  con Liam Neeson, Geoffrey Rush y Uma Thurman; o la no tan magnífica versión que en 1993 hiciera de "La casa de los espíritus" de Isabel Allende en cuyo reparto estaban como es habitual en este director actores de primera fila como Jeremy Irons, Winona Ryder, Glenn Close, Meryl Streep, Antonio Banderas o Vanessa Redgrave.

Lo peor de la película. El sabor cinematográfico a algo ya visto. A lo largo de la proyección constantemente acudía a mi mente la adaptación que en 1996 hizo Roberto Faenza de la novela de Antonio Tabucchi "Sostiene Pereira". La dictadura de Salazar como marco, la figura del intelectual que vive en su mundo de creación literaria fuera en cierta manera de la cotidiana realidad, la vida de los jóvenes (coincidente en Tabucchi e investigada en Bieri) que viene a despertarle de su adormilamiento y sobre todo Portugal como país antiguo, viejo, ñoño y algo alejado del resto del mundo, son elementos en cierto modo coincidentes entre uno y otro filme.


20 abr. 2014

"Ficción sonora": ¿Remedo o solución para lectores inapetentes?

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Muchas son las frases que hoy día sirven de disculpa para no leer, desde el "Malos tiempos para la lírica" de Germán Coppini con el grupo "Golpes Bajos" hasta el más oído e individual de "¡No tengo tiempo!" o el ya elevado a categoría universal de "¡No hay tiempo!". Dejando de lado el hecho de que siempre hay tiempo para lo que a uno le gusta, es cierto que la vorágine actual dificulta hacer realidad la tranquilidad de la lectura; por otra parte vivimos en un mundo de imagen en movimiento (cinético) que todo nos lo da con rapidez y facilidad. Es difícil, es verdad, sacar el debido tiempo para la degustación literaria; por eso muchas veces pretendemos reducir la literatura -en especial la narrativa- al conocimiento de la anécdota creyendo que conocer la historia sucedida entre los personajes equivale a consumir producción poética. Verdad es que no, pero, al menos, si se nos contase bien, podríamos atisbar desde esa lejanía la maestría de los creadores.
Pepe Iglesias, el Zorro, Fernán Gómez

Las adaptaciones cinematográficas de novelas señeras forman parte de nuestro bagaje cultural y lejos de apartarnos de uno u otro arte nos acercan a ambos. También el teatro en ocasiones, por imperativo de cualquier índole, se queda en una primera fase lectora sin que los actores que lo leen acompañen sus palabras del movimiento corporal debido: es el denominado teatro leído o lectura dramatizada. Con el nacimiento de la Radiodifusión muchas obras de teatro llegaron a sus destinatarios a través de las ondas y también muchas novelas se adaptaron a este medio adoptando la manera de teatro leído al reducir las descripciones novelísticas al mínimo y presentar la ambientación mediante una amplia variedad de efectos especiales. El éxito alcanzado por este género radiofónico hizo época durante los momentos hegemónicos de las emisoras de radio, años 50 y 60. Forman parte de nuestro acervo cultural desde títulos como los seriales radiofónicos humorísticos "Matilde, Perico y Periquín" o "La saga de los Porretas" de Eduardo Vázquez, hasta quizás las dos radionovelas más exitosas en nuestro país, "Ama Rosa" y "Simplemente María", escritas por el 'escribidor' [así llamaba Vargas Llosa a estos autores de pluma rápida y fácil, profesión que él mismo practicó en una etapa juvenil primera de su vida literaria y que reflejó en su novela "La tía Julia y el escribidor"] Guillermo Sautier Casaseca.

Al ser los seriales radiofónicos muy del gusto popular especialmente entre las mujeres amas de casa, la cultura con mayúscula despreció estas creaciones así como a sus creadores hasta que a finales de los setenta los autores de la alta literatura volvieron sus ojos hacia ellos para dignificarlos convirtiéndolos bien en centro de sus creaciones literarias (vgr.- "La tía Julia y el escribidor" nombrada antes) o realizando obras específicas para la Radio como "El viaje a ninguna parte" que en 1985 escribió Fernando Fernán Gómez y que se serió en 65 episodios de unos 20 minutos cada uno. Su éxito fue tal que ese mismo año pasaría a las librerías en forma de novela y al siguiente se realizaría su versión cinematográfica. Ya en los 90 la radio fue perdiendo el género del serial que sucumbió ante el serial televisivo ("Médico de familia", "Farmacia de guardia", etc.); hoy día estos seriales televisivos han evolucionado apartándose algunos de ellos del costumbrismo primero que los caracterizaba. En estos momentos el serial televisivo es género de culto, por ejemplo los HBO "The wire" o "True detective", e incluso, entre nosotros, "Crematorio".

Teatro leído, ficciones sonoras

Estreno de ’La vida de Brian’ en La Casa Encendida de Madrid

Hasta tal punto se ha abandonado el género de la radionovela que cuando alguna emisora decide presentar alguna adaptación, ésta se anuncia a bombo y platillo saliendo hasta de los estudios radiofónicos convirtiéndose así en todo un novedoso espectáculo. El carácter aislado y excepcional de estas emisiones redunda en el mimo que se pone en el producto y en su consecuente calidad. La emisora de Radio Nacional de España, RNE3, la más innovadora y juvenil del espectro radiofónico español presenta con una periodicidad no establecida adaptaciones radiofónicas de obras literarias: unas, clásicas como "El perro del hortelano" de Lope de Vega o "Poco ruido y muchas nueces" de Shakespeare; otras, de género gótico y de anticipación como "Drácula" de Bram Stocker, "Un mundo feliz" de Aldous Huxley, "El último trayecto de Horacio Dos" de Eduardo Mendoza o "¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas?" de Philip K. Dick -esta última utiliza en la versión radiofónica el título de "Blade runner" que la popularizó en cine-. Además de en obras literarias este espacio de RNE3 se centra en adaptaciones de películas: unas, de cine negro, como las dirigidas por Alfred Hitchcock "Extraños en un tren", film basado en la novela homónima de Patricia Highsmith y "Psicosis", adaptación también de una novela de igual título escrita por un menos conocido Robert Bloch; otras, de cine de humor como la desternillante "La vida de Brian" de Monty Python.

Ficción sonora "El exorcista"
Foto de grupo de todo el equipo que participó en la radio ficción 'El exorcista'
La calidad de todo lo anterior reposa, como ya ocurriera en los años dorados del género -las décadas de los cincuenta y de los sesenta-, en la categoría contrastada de los actores ('cuadro de actores', se decía entonces) que prestan su voz a los personajes. Si en "Ama Rosa" fueron Matilde Conesa, José Fernando Dicenta o Juana Ginzo quienes la convirtieron en auténtico fenómeno sociológico, en las radioficciones actuales son, entre otros muchos, Antonio de la Torre, Frank Perea, Julia Fernández, Álex Angulo, Lluvia Rojo, Juan Ribó, Pepe Viyuela, Carolina Álvarez, Luis Varela, Miguel Rellán o Ana Alonso los encargados de recuperar una manera de hacer llegar buena literatura a un público amplio algo alejado de la misma.
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Enlace a algunas de las Radioficciones que RTVE tiene en su página en forma de podcast:

11 abr. 2014

A la búsqueda de Philip Marlowe mientras espero a la rubia de los ojos negros

4 comentarios:
La novela policíaca perdió la condición de subliteratura que siempre la había acompañado allá por los años setenta coincidiendo en España con los años finales del franquismo  y, en el resto del mundo, con la preeminencia que desde la segunda mitad de la década de los sesenta comenzó a tener el pensamiento posmodernista que echaba por tierra aquellos valores que durante años, décadas si no siglos, habían permanecido firmes en el mundo occidental y que sirvieron para discernir entre lo válido y sus contrarios. Ese mundo tan coherente inicia su fin durante esos años y las creencias tenidas por inmutables comienzan a cuestionarse y a revisarse.
"Todo Marlowe"
Los siete títulos de las novelas protagonizadas por Philip Marlñowe
En Estados Unidos, durante los años de la Gran Depresión y los posteriores, que desembocarían en la II Guerra Mundial, una serie de escritores crearán una buena serie de relatos de puro entretenimiento en los que se intenta desentrañar una enrevesada trama urdida en torno a algún hecho violento. Destacan  Dashiel Hammett, autor de la mítica "El halcón maltés" en 1930 y Raymond Chandler que seguirá el camino abierto por Hammett y dará a la luz en 1939 al detective Philip Marlowe, auténtico icono de la novela negra, que protagonizará una serie novelística formada por siete títulos aparecidos a lo largo de quince intensos años de publicación. Un año después de "El sueño eterno" apareció "Adiós, muñeca", a la que siguieron "La ventana alta" (1942), "La dama del lago" (1943), "La hermana pequeña" (1949), "El largo adiós" (1954) y "Playback" (1954). En España coincidiendo con el cincuenta aniversario de la muerte del escritor la editorial RBA publicó, bajo el título de "Todo Marlowe", en un solo volumen de casi 1400 páginas las siete novelas.
Cine negro
Humphrey Bogart y Lauren Bacall en el "Sueño eterno"

La novela negra tuvo su     inmediato correlato cinematográfico pues también desde el principio, el cine fue muy cuestionado por las élites intelectuales como producto cultural de calidad . Así "El sueño eterno" (1939) tuvo en 1946 versión cinematográfica dirigida por Howard Hanks con el mismo título. El personaje del detective realizado por Humphrey Bogart puso rostro definitivo a Marlowe.

A España el título de Hammett, "El halcón maltés", llega en formato popular -novela de kiosko- el año 1932. Los títulos de Chandler lo harán en formato juvenil -libros de la editorial Molino- a partir de 1940. Junto a estos dos autores aparecerán otros en traducciones realizadas por intelectuales españoles, en su mayoría represaliados por haber combatido contra los ganadores de la reciente guerra civil o por haber defendido los valores de la República (E. Macho Quevedo, M. Guasch, E. Riambau, y muchos más). Así entraron en España las historias de investigación de Perry Mason o del detective Donald Lam (personajes de novelas del autor, también norteamericano, Erle Stanley Gardner).


Novelas policíacas de kiosko
Algunos títulos con sus curiosas portadas
A la producción foránea vendrán a unirse con un grandísimo éxito popular novelas escritas por autores españoles que utilizarán seudónimos ingleses:  Edward Goodman o Eddy Thorny   (Eduardo de Guzmán), Mark Halloran (Jordi Gubern), Peter Debry (Pedro Debrigode), P. Duke (Fidel Prado Duque), Siver Kane (Francisco González Ledesma) o Lou Carrigan (Antonio Vera).
Estos autores, aunque procedentes en su mayoría del subgénero 'novelas del oeste', conocen, por su trabajo en ocasiones como traductores pero sobre todo por su gran voracidad lectora directa de los títulos norteamericanos, las claves del género: relatos situados en los bajos fondos de una gran ciudad, corrupción policial cierta o latente, cosmopolitismo y glamour, erotismo, alcohol, tabaco a espuertas, clubes y garitos donde suenan melodías jazzísticas, precisión descriptiva, primera persona narrativa, humor cínico del personaje detective, etc., etc.                                                                    
José Mallorquí es el padre del novelista César Mallorquí
Algún autor hubo, como el recientemente fallecido José Mallorquí, que sin abandonar el género del oeste incorporó al mismo ingredientes propios de la novela negra; así lo hizo en su serie de relatos protagonizados por Juanito "Jíbaro" Vargas y en algunos episodios de su gran creación "El Coyote".

Todos estos novelistas injustamente minusvalorados durante años, prepararon la sensibilidad de los lectores para aventuras de mayor enjundia como las que a partir de la década de los setenta realizarán narradores como Manuel vázquez Montalbán, creador del detective Manolo Carvalho, y ya en los ochenta Andreu Martín, Juan Madrid o Julián Ibáñez quienes, al decir de Manuel Blanco Chivite, -¡no sé si creérmelo!-, "prácticamente, no descubrieron a los grandes del género hasta después de la muerte de Franco, cuando las traducciones nos [los] volvieron a traer".

Será, pues, durante los ochenta y los noventa cuando la novela negra alcance prestigio entre nosotros, y a los Vázquez Montalbán, Andreu Martín o Juan Madrid ya nombrados se unirán autores de reconocido prestigio intelectual como Eduardo Mendoza ("El misterio de la cripta embrujada" [1978], "El laberinto de las aceitunas" [1982]), Lorenzo Silva que en 1998 inicia la serie del teniente Bevilacqua y la sargento Chamorro que ya va por su séptimo título o, ya en el nuevo milenio, José María Guelbenzu y su serie de la juez de instrucción Mariana de Marco que por ahora consta de seis relatos.

Marlowe, Balville, Benjamin BlackA esta efervescencia de lo policíaco y/o detectivesco hay que añadir la excelente acogida por estos lares de los relatos del siciliano Andrea Camilleri, del griego Petros Markaris, de los nórdicos Stieg Larsson o Arnaldur Indridason, y tantos otros. También autores de prestigio como John Balville se transmutan en ocasiones en escritores de género cambiando no sólo de temática y registro sino hasta de nombre, en su caso Benjamin Black. Es este autor quien acaba de dar nueva vida al detective de Raymond Chandler.

Yo, por mi parte, me preparo para enfrentarme al redivivo Philip Marlowe. Es por ello que me he puesto a leer en unos casos y a releer en otros algunas de las siete novelas del "Todo Marlowe". Por ahora lo he hecho con la que inauguró la serie y con la titulada "La dama del lago". Quiero hacerlo también con "El largo adiós" considerada la mejor de todas y que también tuvo versión fílmica dirigida por Robert Altman en 1973. Ya os iré contando.

1 abr. 2014

"Ocho apellidos vascos": La necesidad de conocernos sin prejuicios.

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Aprovechando la promoción "La fiesta del cine" me acerqué ayer lunes a ver "Ocho apellidos vascos", la película de Emilio Martínez-Lázaro. La sala estaba hasta la bandera de espectadores; muchos años hacía que no veía una aceptación así de una película española. Mi alegría fue enorme. Me he enterado, además, de que esta producción nacional ha aventajado en número de espectadores a hollywoodenses estrenos como "Capitán América". ¡Qué bien, qué hemorragia de satisfacción!

El film, que es una comedia, pasa con holgura el corte particular que tengo para las pelis que me gustan: buenos actores que actúan con naturalidad, dirección correcta aunque sin aspavientos de ninguna clase,  buen guión y, en esta ocasión, risa, mucha risa; sana risa que es algo de lo que estamos algo faltos por estos pagos nacionales, siempre enfadados los unos con (contra) los otros reivindicando no sé qué cosas y sí sé qué cosas que, por frecuentes (20, 30 años..., siglos quizá), ya me hastían. Quiero pensar que quienes junto a mí llenaban la sala buscaban eso, reír, normalizar la risa con una comedia para todos los públicos que, haciendo uso de algunos de los tópicos que de siempre circulan entre nosotros (en esta ocasión los de andaluces vagos y dicharacheros vs vascos serios y poco comunicativos), pretende echarlos por tierra gracias a la eclosión de sentimientos que pueden aflorar entre nosotros si sabemos escapar de estos lugares comunes.

Ha habido aguafiestas como Jon Juaristi (http://paralalibertad.org/vascoandaluza/) que se han mostrado reticentes a convertir 'la tragedia terrorista en comedia' (sic) insistiendo en que no cabe hacer concesiones, o como Mikel Insausti, crítico del diario "Gara" que han criticado el que los personajes vascos no hayan sido hechos por vascos. Yo creo que pese a todo la vida sigue y que si tenemos vocación de entendimiento, si queremos seguir juntos debemos "normalizar" las peculiaridades y poner en solfa los comportamientos extemporáneos de uno y otro lado. Creo que el guión que han escrito Borja Cobeaga y Diego San José, que no por casualidad coincidieron en Vaya semanita (programa de humor emitido en la segunda cadena de Euskal Telebista desde 2003-actualidad) va por ahí. ¿Pues no le reconviene el personaje de Karra Elejalde (Koldo) a su futuro yerno (Antxón / Rafael) por su liderazgo en la manifestación independentista?: "Hostia, Antxon, cuando yo era joven no estaba mal lo de luchar por la independencia, pero creo que ahora...". ¿Y el personaje de Dani Rovira (el sevillano Rafael Quirós) no acalla a sus amigos trianeros cuando éstos equiparan vasco a terrorista?  Creo que los espectadores que llenan (están llenando) las salas para ver la creación de Martínez-Lázaro lo que están transmitiendo a los que -bien como Juaristi o como el crítico de cine del diario Gara- ponen peros a esta comedia es un rotundo: ¡Estamos hartos! ¡Dejadnos vivir! ¡No nos amarguéis más la vida!

Misma edad y parecido físico innegable
Entrando ya de lleno en la película, he de decir que su director (Madrid, 1945) ya nos había alegrado la vida en otras ocasiones (El otro lado de la cama, Los dos lados de la cama, Amo tu cama rica...) aunque también ha dirigido otras obras ajenas al género de la comedia como Carreteras secundarias o Las trece rosas. En mi cabeza su imagen se me confunde con la de otro director madrileño ilustre en el género de la comedia, Fernando Colomo (Madrid, 1946); y no sólo por su indudable parecido físico sino porque ambos cuando tocan el género de la comedia entremezclan magistralmente la ironía y el humor dando lugar a un tipo de comedia, donde la realidad o la memoria histórica son interpretadas con cierto cinismo y simpatía. Con todo Emilio Martínez Lázaro -y lo mismo podría decirse de Colomo- filma de manera convencional y cuando, como en esta ocasión, rompe moldes es más consecuencia de un excelente guión o de un magnífico plantel de actores. En esta ocasión se unen ambas cosas.

LOS ACTORES. Aparte de en el guión al que ya me he referido, la película se sostiene sobre la magnífica actuación de sus cuatro actores principales:

Karra Elejalde, en el papel del arrantzale Koldo, interpreta a un buen hombre con dificultades para expresar sus sentimientos que se mueve y encuentra su lugar en la sociedad de su pequeña localidad euskalduna merced a un exhibido vasquismo de generaciones fuera de toda duda. Este es el eje sobre el que gira la comicidad del film: su inquisitorial búsqueda de pedigrí vasco en el que parece que va a ser su futuro yerno, el cual sale como puede del interrogatorio acudiendo a apellidos que le suenan por su relevancia profesional o mediática dentro de la sociedad española: Arguiñano, Igartiburu, Erentxun, Gabilondo, Urdangarín, Otegi, Zubizarreta y… Clemente.

Antxon/Rafael y Amaia
Dani Rovira es el gran descubrimiento de esta película, al ser ésta la primera vez que deja su función habitual de cómico para hacer de actor protagonista. Su procedencia andaluza (es malagueño) y su comicidad innata conocida por el espectador le sirven para ejecutar a la perfección el papel de sevillano imitador del acento vasco. El salto desde su papel de monologuista en la vida real  al de Rafael / Antxon de la trama fílmica se escenifica  en la misma ficción en el momento en que él y Amaia (Clara Lago),  en la especie de caseta andaluza donde trabaja él y al que ella ha acudido con unas amigas, se insultan lanzándose como arma arrojadiza los estereotipos circulantes sobre lo vasco y lo andaluz.

Clara Lago es la chica vasca que gusta de decir las verdades a la cara y que por nada del mundo claudicaría de su vasquismo representado en su look (vestuario y peinado) y en su fachada de mujer dura e insensible al amor. Pero, como es lógico, el amor todo lo vence. Quizás sea esta actriz la que en ocasiones actúa con menos naturalidad, como no creyéndose -¡y eso es muy malo para un actor!- del todo su personaje.
Merche/Anne y Koldo
Carmen Machi, como siempre, está que se sale, impresionante, fantástica. Su personaje de extremeña que llegó al País Vasco siguiendo a su amor y que tras quedar viuda sigue allí porque se siente de allí, es muy auténtico. Lástima que al final, el director, los guionistas o los tres juntos, hagan una concesión a un estereotipo casposo que sólo lo podríamos salvar si lo interpretamos como hipérbole caricaturesca próxima a lo esperpéntico; pero, aun así, me parece una condescendencia a ciertos sectores recalcitrantes vascos y no vascos. Dejando esto a un lado, que poco tiene que ver con la propia actriz, Carmen Machí es una Merche genial que acoge a Rafael como hijo ayudándole en su propósito de enamorar a Amaia. Las veladas junto a Koldo, para quien se llama Anne, haciendo que el hosco arrantzale sea capaz de expresar sus sentimientos las borda. La comicidad que además ella sabe expresar con su voz, gesto y el movimiento corporal suman puntos al film que con ella nunca decae.

El resto de actores (Aitor Mazo en el papel del cura que ha conocido en confesión la farsa, Alberto López y Alberto Sánchez en el de los amigos sevillanos del personaje de Dani Rovira, más los amigos abertzales que Antxon / Rafael se ha echado en comisaría en su proceso de simulación) son estereotipos humanos sin más función que la de abundar en la visión tópica de unos y otros, eso sí añadiéndoles en dosis iguales el componente de estupidez consustancial a quienes son incapaces de ver más allá de sus narices y su vida se resume a una equivocada reafirmación continua de ideales que otros ('los de arriba' se dice en el film) les sirven en bandeja para poder muñirlos como a peleles.

En conclusión, una típica comedia romántica construida sobre los tópicos de siempre que circulan entre los españoles y que a menudo son consecuencia de la falta de conocimiento entre unos y otros. De los muchos momentos del film destacaría uno que, en mi opinión, viene a explicar esta cerrazón que mantenemos entre nosotros: Koldo hablando con su hija Amaia sobre su futuro yerno le dice que le parece una persona rara, como si fuera del sur. Al oir esto Rafael piensa que ya le ha descubierto; pero Koldo acaba lo que estaba comentando diciendo "...del sur, vamos de Álava". Para este ser primario el mundo se reduce a lo que Rafael llama las Vascongadas. Por el otro lado, preguntado Antxon por su futuro suegro sobre si había viajado mucho, éste le contesta: "Sí, bastante... He estado en Donosti, Algorta, Eibar, Hernani...". Si hubiese contestado la verdad su diáspora se habría reducido a Dos Hermanas, Sanlúcar, Alcalá de Guadaira y así. Vamos, que antes de chocar conviene conocer, viajar, para entender y entendernos
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