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27 jun 2026

"Septiembre negro", una novela de Sandro Veronesi

10 comentarios:

«Hay dos versos de W. H. Auden que siempre recuerdo desde que los leí por primera vez —estaba en el instituto— y que, en forma de tarjeta de visita, he repartido siempre que he podido entre mis amigos, las chicas a las que he amado, mis alumnos, mi mujer, mis hijos, en las conferencias que he dado. Dicen así: "Aunque no siempre podemos recordar por qué fuimos felices, / no olvidamos que lo fuimos»

Septiembre negro, Juan Salmerón Arjona (traductor)
Hace ya cuatro años leí con gusto El colibrí, novela exitosa de Sandro Veronesi tanto en su país como aquí o en Francia [novela reseñada en este blog]. Tras El colibrí (2019) el escritor italiano publicó Comandante (2023) y por último en 2024 vio la luz en su país Septiembre negro (en 2026 en España). Las tres han sido publicadas por editorial Anagrama y la traducción la ha realizado Juan Manuel Salmerón Arjona.

Al igual que hice en la reseña de El colibrí pensaba colocar aquí la sinopsis ofrecida por la propia editorial. Sin embargo he decidio no hacerlo, pues la sinopsis que ofrecen es tan extensa que apenas si deja espacio a la imaginación del propio lector. Así que no, no la copiaré. No quiero desvelar más de lo necesario, error en el que, creo, insurre la empresa editora.


Mi comentario
Desde la altura de sus 62 años, el narrador y protagonista Gigio Bellandi, trasunto del autor con total seguridad, rememora el lejano verano de 1972 cuando él tenía 12 años y su propio cuerpo y el mundo que habitaba experimentaron un cambio brusco, no esperado, que modificó la trayectoria de ambos. El momento cenital de esta mutación tuvo lugar durante el mes de septiembre cuando se estaban celebrando los Juegos Olímpicos de Múnich  y un grupo terrorista palestino denominado 'Septiembre negro' atentó en los mismos, secuestrando a miembros del equipo olímpico israelí tras haber asesinado a dos de sus integrantes. La resolución del conflicto fue una masacre que aún hoy día es recordada en todo el mundo. Pese al horror y crudeza de estos hechos los JJ OO continuaron como si nada hubiese sucedido. E igual ocurrió con la vida del niño-adulto Bellandi, que continuó como si lo vivido y experimentado personalmente por él durante ese verano del 72 no hubiese sido importante, a pesar de que sí lo fue.

Si el mundo que rodeaba a Gigio se vio sacudido por el suceso terrorista anterior, él mismo, como digo, también vivió transformaciones íntimas en las que entró siendo un niño y salió convertido en otra persona. El cambio que sufre es el propio de la adolescencia. Gigio Bellandi y el resto de su familia como todos los veranos veranea en el Tirreno, en una localidad llamada Fiumetto. Hasta allí se desplazan desde Vinci, pueblecito a unos 30 kilómetros de la zona de veraneo; en la playa coinciden con la familia Raimondi, ésta de alta alcurnia y mayor poder adquisitivo. El preadolescente que el joven Bellandi es se siente atraído por Astel, la hija de los Raimondi, un año maayor que él y con la cabeza ya  ocupada por asuntos más propios de mayores que de niños como Gigio. El acercamiento a Astel que el narrador consideraba casi imposible se verá favorecido precisamente por la afición a la música anglófona de la chica Raimondi. Gigio habla perfectamente inglés gracias a Betty, su madre irlandesa, y Astel le pide ayuda para que le desvele el contenido de las canciones. Por este motivo Gigio y Astel pasarán horas y horas durante ese verano escuchando música, traduciendo letras, bailando y conociéndose cada día más y mejor.

Estamos, pues, ante una novela de iniciación, un bildungsroman, en el que se muestra el muy difícil de aprehender momento de transición del mundo infantil al adulto, o sea, la adolescencia. La literatura lo ha tocado en múltiples ocasiones, aunque también en múltiples ocasiones ha preferido eludirlo por la dificultad de transcribirlo debidamente en palabras. En mi opinión Sandro Veronesi consigue presentarlo debidamente. Gigio Bellandi, el narrador, es un chico que a sus doce años es un enamorado de todos los deportes, especialmente del ciclismo: los éxitos y fracasos de los ciclistas italianos los vive como propios. Así, por ejemplo, que Franco Bittosi perdiese el campeonato del mundo de ciclismo el 6 de agosto de 1972 lo vive Gigio como un fracaso personal:
«¡Ay qué dolor, qué dolor inmenso! Sí, un dolor inmenso nos invade a todos, a sus familiares, a sus fans, a nuestros barrios, a Versilia, a Toscana y a toda Italia, porque todos amamos a Bittosi. Si él hubiera ganado, habríamos ganado todos.
Ya no es cuestión de si era niño o adulto: el 6 de agosto de 1972, el dolor nos destrozó a los dos, como destrozó a mi padre, a Gilda, a mi madre, a todos mis amigos de Bagno Stella y a todos mis amigos de Vinci, a mis compañeros de clase, a los profesores, al director del colegio, al cura.»
Es Gigio más niño que adulto, sin duda alguna, disfruta más contemplando las Olimpiadas por las primeras televisiones en color que han llegado a Italia (una de ellas precisamente está en casa de los Raimondi en Fiumetto), pero la atracción que sobre él ejerce Astel ya le hace dudar, tendrá que elegir. Y es que ser adulto no siempre es satisfactorio. El niño y el adulto luchan en su interior:
«Bailábamos, pero mi cabeza no se vaciaba del todo, siempre sobrevivía un pensamiento que me decía que estaba perdiéndome los récords mundiales de Mark Spitz o de Roland Matthes. Hiciéramos lo que hiciéramos, latía en mí, oculta e inconfesable, la esperanza de que ella se interrumpiera y me propusiera ir al salón a ver las Olimpiadas en color.»
La desazón propia de un adolescente la presenta Veronesi en Septiembre negro con acierto y total verosimilitud. El personaje narrador se siente muy unido a Augusto, su padre, quien gusta de practicar la navegación a bordo de su barquito Tivatú. Siempre que puede lo acompaña, aunque ya en un momento dado preferiría quedarse con Astel y no salir a navegar con el padre. Es enorme la cantidad de términos marineros que Sandro Veronesi presenta en su novela: orza, bolinas, foque, espináker, viento lebeche... y tantos otros más.

Si hablando del padre, Augusto Bellandi, los términos marineros cobran especial importancia, en el mundo de los adolescentes Astel y Gigio es la música la que está en el centro de sus intereses. Todos los temas musicales que se citan en la novela aparecen en una lista de Spotify de un usuario con nick 'Palomew' que al ser pública me he permitido insertar aquí. Espero que os guste tanto como a mí:


Como ya señalara yo en la reseña que hice de El colibrí, también aquí, en Septiembre negro, las referencias a la cultura popular, especialmente la música y el cine, son abusndantes. Las mismas cumplen una importante función en la formación y evolución del carácter e identidad de todos los personajes. Si la música lo hace en los adolescentes y jóvenes, el Cine lo realiza en los padres de éstos. De hecho, muchos de los nombres que los adusltos dan a sus hijos están tomados de filmes que les gustaron o conmovieron por algún motivo:
«a mi hermana la llamaron Gilda por la película de Rita Hayworth. Primer misterio: [...] Mi hermana nació en 1965, y Gilda, la película, es de 1946, mi madre tenía entonces catorce años y mi madre once, y no se conocieron hasta doce años después.[...] Gilda era una vieja película, ¿qué tenía que ver con ellos? A ver: yo también llamé Jimmy a mi primer hijo en honor a Jimmy Rabbitte de la película The Commitments, pero, para empezar, esta película se estrenó un año antes de que naciera mi hijo»
Y al igual que el escritor ya hiciera en El colibrí mucha es la metaliteratura que hay en esta última novela. Así, cuando, como en la cita anterior, el narrador percibe que se ha salido de su línea narrativa interrumpe el discurso y avisa de que no es ese el momento de decir tal cosa o que ni siquiera esa es la intencionalidad que persigue con su narración:
«Pero veo que he empezado a hablar de mí -de mí como soy ahora- y no quiero;no era mi intención y me interrumpo enseguida, porque el único yo que importa en la historia que quiero contar es el de un niño de doce años que aún no sabe nada de nada.»
En otro momento el Gigio adulto, el hombre de 62 años que está escribiendo esta historia, avisa de la finalidad de la misma. En el fondo la está usando como terapia personal. Aviva nuestro interés como lectores al oírle preguntarse si él podría haber hecho algo cuando tenía doce años para que eso no sucediera. Y el suspense se activa en nosotros: ¿Qué ha pasado? ¿Qué ha sucedido que aún no se nos ha contado? ¿Por qué escribe esta historia? ¿Será algo demasiado grave?... Y es gracias a esto que seguimos en la lectura,  porque el suspense Sandro Veronesi ha sabido despertarlo y sabe dosificarlo debidamente.
«La cuestión es saber si, siendo yo como era, podía o no podía oponer resistencia a la fuerza que me las arrebató de esa manera. Es una pregunta que me he hecho muchas veces, y he llegado a la conclusión de que estas respuestas no se pueden obtener directamente: se responde a una pregunta y enseguida surge otra, las respuestas solo son opiniones, y en lugar de acercarnos a la verdad nos alejamos. Me he convencido de que, si hay alguna posibilidad de que la respuesta aparezca, verdadera y esencial, tiene que ser a través de la narración: una narración exacta, detallada y honesta de todo aquello que perdimos»
Y más tarde, ya desde el hoy más actual, confiesa que, dados los años transcurridos, había olvidado muchísimas cosas de las escritas en las páginas anteriores cuando habla de ese verano de su preadolescencia  («el nombe del barco de Agnelli, los minutos que le sacó Merckx a Gimondi en el Tour de Francia, el argumento de El Eternauta»). Y de manera confesa y categórica -¡más confesión metaliteraria imposible!- concluye diciendo:
«Bobby Fischer ha pasado a ser mi ídolo borrando a casi todos los que tenía de niño cuando me gustaban todos los deportes –y cuyos nombres fui olvidando poco a poco y he tenido que buscar en Google para mencionarlos en esta narración–.»

Lo que más me ha agradado
Adolescencia,Bildungsroman
Muchas cosas me han gustado de este Septiembre negro. De todo lo que, aunque sea de pasada, toca (la política, la persecución de los diferentes, el racismo, el sexo, la infidelidad, la amistad, la familia...) para mí lo esencial es la presentación que realiza del proceso de transición hacia la edad adulta de ese niño preadolescente, su entrada en la misma. También cómo ésta se ha producido en un entorno cambiante y confuso tanto en el ámbito familiar (sus padres, los conflictos entre ellos, la relación con su hermana Gilda, la relación con el padre, el curioso tío Giotti que aparece inopinadamente en la casa y del que tanto aprendió, los amigos, el descubrimiento de la atracción física...) como en el mundial (el evidente componente racista existente durante esos años 70 del siglo pasado, el mundo del deporte, las Olimpiadas de 1972, el atentado por parte del grupo terrorista Septiembre Negro, la música rock...).

Pero sin duda alguna el mensaje que en mi opinión deja claro el autor en esta novela es el tremendo desconocimiento que los adultos tienen de aquellos que tienen a su cargo, o sea, sus hijos o sobrinos que poco a poco crecen, se transforman, se enamoran, se ilusionan, se desilisuionan... Y ellos, los padres, los tíos, los responsables, ignoran casi todo lo que les acontece o les preocupa. Tal se observa cuando en Dublín y ya con catorce años de edad Giogi pregunta a su tío Giotti por Astel:
«¿Qué pasaba con Astel? ¿Se sabía algo de ella? [...] La respuesta fue: "¿Astel?" ¿Entendéis? Mi tío Giotti no sabía ni quién era, como tampoco sabía quiénes eran Vincenzo Balestrieri y Jacky Ickx antes de que yo se lo dijera. Es verdad que se marchó de Fiumetto el día antes de que ella llegara, ni siquiera la conocía de vista, y es evidente que mi padre nunca le habló de ella. [...] En aquel momento, con la rabia que sentía, metí a mi tío Giotti en el saco de los adultos egoístas e insensibles, y no me despedí de él como se merecía.»
Una buena novela, muy bien escrita, muy en la línea, tanto en tema como en procedimientos narrativos, de  El colibrí. Un autor recomendable al que se lee con mucho gusto. Muy recomendable.


16 may 2025

María Oruña, Pere Cervantes y Pedro Simón (A pares XLIV)

12 comentarios:

 ¿Un "A pares" de número impar? Ja, ja, ja, sí, ¿por qué no? En el reino de la escritura todo es posible. Podría haber abierto una nueva sección para acoger reseñas colectivas de número no par como la presente; podría haber hecho tres reseñas cortas, una por libro, lo que quizás habría sido lo más lógico; podría... Sin embargo como estamos en plena festividad de San Isidro he optado por recurrir al milagro, a sacar agua de la peña, a labrar los campos con el menor esfuerzo posible, a comer callos, gallinejas y entresijos y... ¡voilá! a sacarme de la manga un 'A pares' impar o un 'No a pares' como gustéis. 

Hecha la justificación del dislate, paso a nombrar los tres libros que muy brevemente voy a reseñar en esta entrada atípica. Hay ocasiones en que las lecturas avanzan más rápido que las escrituras y lo leído se va acumulando fuera del blog. No reseño toco cuanto leo por esta razón, pero en esta ocasión no quiero dejar en la estacada a los tres autores citados en el título de esta entrada, tres escritores españoles actuales que me agradan por ya haber leído más de ellos (María Oruña y Pedro Simón) o, en el caso de Pere Cervantes, que acabo de descubrir con satisfacción.





"Donde fuimos invencibles" María Oruña.
 
María Oruña


Es la tercera entrega de la serie Puerto escondido que María Oruña inició en 2015 con la publicación del que ha dado nombre a toda la serie formada por ahora por seis entregas, la ultima aparecida en 2023 y titulada "Los inocentes". Donde fuimos invencibles se publicó en 2018 y es, como las otras cinco, una novela entretenida de corte policial, un auténtico thriller. De nuevo tenemos a la teniente Valentina Redondo de la Comandancia de la Guardia Civil de Cantabria investigando unas muertes. En este caso las mismas se han producido en una hermosa casa, una Torre o Palacio, de Suances (Cantabria) que recibe el nombre de Quinta del Amo. Los personajes de la Comandancia con destino en Suances tienen papel activo en la resolución de las misteriosas muertes producidas en ese hermoso lugar. Junto a los luctuosos sucesos en dicho edificio se producen fenómenos paranormales como visiones fantasmagóricas, luces que se encienden o apagan solas, aparatos de música que se ponen en marcha sin intervención humana, etc. A estas dos tramas se viene a añadir la particular del actual propietario de la Quinta que años atrás, de adolescente, pasó algunos veranos en la casa  junto a su abuela recientemente fallecida. Durante esos veranos conoció a algunos de los chicos y chicas que como él veraneaban en Suances. Algunas de esas amistades aún se mantienen a pesar de haber transcurrido ya cerca de 20 años.

Como el resto de las novelas de la serie se puede leer esta historia sin haber realizado la de las dos novelas que la preceden, si bien hay personajes como por ejemplo Pilar Álvarez que tuvieron papel importante en las entregas anteriores y que reaparecen. en ésta. De otra parte prosigue la historia personal de la teniente Redondo y su noviazgo con Oliver Gordon, relación iniciada en las entregas anteriores. En esta entrega los encontramos viviendo en pareja y Oliver cobra un mayor protagonismo. Como en las dos novelas previas, la música tiene un papel significativo: Nat King Cole, Patti Page, Billie Holiday y otros músicos y cantantes de jazz son escuchados y admirados por los personajes de esta historia. 

La novela tiene la peculiaridad de utilizar un poco, al menos así lo declaran los propios investigadores policiales, la técnica del huis-clos típico en la novelística de la dama del crimen, la británica Agatha Christie. En este caso se cita muchas veces a "Diez negritos" (hay reseña hecha de esta novela AQUÍ) haciendo parangón con la misma habida cuenta de que la sospecha del asesino de las dos muertes producidas en el Palacio del Amo recae en el reducido círculo de los componentes de la tertulia literaria, que la directora de la biblioteca de la localidad realiza periódicamente.

Por último hay que señalar que en este relato María Oruña da entrada a los fenómenos paranormales en clara competencia con la ciencia que podría explicarlos. Sin embargo y como se afirma en la página oficial de la propia escritora todo se resuelve con premisas realistas: 
«Cada novela ensaya un estilo narrativo distinto, homenajeando desde la novela gótica hasta los clásicos misterios habitación cerrada, pasando incluso por el thriller científico e histórico. Un punto común de todos los libros de la saga es que ninguno de los misterios, a pesar de su sorprendente e inusual planteamiento inicial, se resuelve con premisas que no sean realistas.»
Libros de María Oruña reseñados en El blog de Juan Carlos




 

oooOooo

Pere Cervantes  (Tres minutos de color)

Pere Cervantes, novela negra

Como me ocurre con muchas otras de mis lecturas he llegado a ésta y a este escritor a través de Rosa Berros y su blog Cuéntame una historia. A ella, Pere Cervantes le encanta; por ello lleva leídas muchos de sus títulos. Como yo nada conocía de este autor nacido en Barcelona en 1971, decidí acercarme a él. Lo he hecho con Tres minutos de color y he salido bastante satisfecho de la lectura de este noir, de esta novela de serie B que roza el pulp fiction más auténtico.

El protagonista de esta historia es Coque Brox, un policía de mediana edad quien, además de haber sufrido una pérdida irreparable, es acromatópsico. o sea, no ve más que en blanco y negro, no distingue los colores. Su problema en lo personal viene dado por la separación de su esposa Marga, una suicida potencial, y el subsiguiente distanciamiento respecto a su hija María; las noticias respecto a ambas le llegan vía el Aspas, su padre y abuelo por tanto de María. En lo profesional la cuestión es el futuro traspaso de las competencias policiales del grupo de desaparecidos en el que trabaja a los Mossos d'esquadra. Su jefe inmediato es Palomares quien tiene que mediar en la difícil relación que Coque mantiene con Valcárcel, a quien nuestro protagonista le robó la novia. Por último en el grupo de desaparecidos tiene un papel importante el Palmicas, un poli metido en asuntos no muy claros.

Importantísimo en esta novela es el asunto de la muerte. Precisamente es ella el eje sobre el que pivota la historia. Una historia iniciada con la desaparición de Palma (el Palmicas), amigo y compañero en la policía. Luego está la ECM (experiencia cercana a la muerte) a la que asiste la neuróloga Nadia Blasi en ele ejercicio de su profesión quedando vivamente impresionada por ello:
«Aquella mañana víspera de su descanso estival, Nadia fue testigo, por primera vez en su carrera médica, de la muerte cerebral durante tres minutos de Antonio Carrascosa, un paciente de cincuenta y cinco años, fumador, bebedor y socio del Espanyol.»
Esta experiencia vivida por el paciente impresionará a Nadia al escucharle relatar la experiencia vivida. Y a esta experiencia, que roza lo sobrenatural, deberá acercarse Coque para ir desentrañando todo el asunto de la desaparición del Palmicas. En medio de todo esto está la ciudad de Barcelona, su sociedad, la política, los inmigrantes, la corrupción policial y todo lo que conforma una novela negra que se precie. Y esta lo es.
«Los inmigrantes jamás olvidan su origen y el hecho de que la muerte estuviera diseñada por la memoria emotiva reducía de manera considerable el maquillaje social de un barrio que, lejos de haber engordado su cultura, había terminado disolviendo su esencia.»
Debo señalar asimismo que hay momentos en que Pere Cervantes utiliza un lenguaje de elegante altura literaria que me ha gustado:
«Con la instantánea en el bolsillo, alzó el mentón y dejó que la lluvia le desmaquillara todas las capas de dolor que había acumulado. La muerte transcurría en un eterno viernes lluvioso.»
Y como he podido leer por ahí, la música es elemento importante en las historias que construye Pere Cervantes. Desde luego en Tres minutos de color ocupa un lugar importante
 



oooOooo

"Los incomprendidos" de Pedro Simón

«Los hijos crecen y tú le sigues mintiendo. La única novedad es que cambias el tipo de mentiras. Si antes era que había un ratoncito llamado Pérez o que los Reyes Magos entraban por la ventana, ahora la gran mentira es que tú te esforzabas mucho estudiando a su edad, que tú no andabas a por uvas con sus años, que si te lo curras mucho en el instituto tendrás una recompensa en la vida, que a los 16 no te habías emborrachado.»

Pedro Simón
Los incomprendidos
es la segunda entrega de lo que podríamos llamar -la denominación me la acabo de inventar- edades del hombre o quizás mejor, edades o fases de la familia. Y es que en verdad tanto la anterior; Los ingratos, que reseñé no hace mucho en este blog como, imagino, Los siguientes, que aún no he leído, hablan de la familia: De estar en el grupo familiar durante la niñez (Los ingratos), en la adolescencia (Los incomprendidos) y ¿la vejez? (Los siguientes, algo que afirmaré con rotundidad cuando la lea).

Como la anterior, Los incomprendidos es una novela que se lee con muchísima facilidad. La estructura que tiene es prácticamente la misma que Los ingratos: trece capítulos más un 14º, titulado en esta ocasión 'A modo de epilogo: Clara'. Los 13 capítulos están escritos en primera persona protagonizados de modo alterno por Inés (la hija adolescente) y por Javier (el padre). Son ellos los narradores de la historia de esta familia formada por, además de ellos, otros personajes importantes:
  • Celia, la madre, es médico cirujano en un hospital madrileño. Muchos días vuelve a casa arrastrando los problemas, alegrías y/o desilusiones de la la jornada laboral. 
  • La tía Clara: Es la hermana de Javier. Está soltera y es con quien Inés mejor se comunica.
  • Ambrosio: Es el padre de Javier. Ya no está en el mundo, pero es la referencia paternal que tiene Javier cuando reflexiona sobre los problemas que él y Celia están teniendo con Inés, la hija adolescente.
  • Paco: es el hermano de Clara y de Javier. Padecía de esquizofrenia.
  • Diana: es la psicóloga a la que acuden los tres (Inés, Celia y Javier) para intentar superar los problemas propios de la edad de Inés y los derivados del fallecimiento de Roberto, el hijo y hermano que murió con sólo ocho años.
Hay otros personajes como los amigos y las amigas adolescentes de Inés, que tienen papel importante en las experiencias que ella vive. 

Javier es editor y su trabajo consiste en leer infinidad de textos que llegan a la editorial. Además escribe, y en la novela, por consejo de Diana escribe  a su hija Inés lo que no se atreve decirle directamente, aunque no se lo da a leer; también escribe las reflexiones que a raíz del comportamiento de Inés vienen a su cabeza sobre él de adolescente, sus padres, cuando conoció a Celia, los problemas de Paco, la libertad y alegría de Clara, la fuerza con que su padre, Ambrosio, sacó adelante a la familia en unos años mucho más difíciles que los actuales... En la novela los textos que escribe Javier se destacan al utilizar la letra cursiva en ellos. 

Aunque he señalado la existencia de dos narradores, hay un tercer narrador que viene a ser un alter ego del propio novelista. Es el narrador de la novela que está leyendo Javier y que tiene por protagonista a Clarence. La editorial quiere descubrir un éxito para la novela negra española y quizás la historia de asesinato de Clarence sea la que lo consiga. Luego -¿quién? ¿el propio escritor?- en un capítulo que lleva por título "Los incomprendidos" afirma que no hay que ir muy lejos para contar cosas:
«aprendí que a veces buscamos argumentos de ficción y los argumentos los tenemos en casa, historias que merecen la pena ser escritas y compartidas, pero que callamos para protegernos, historias anodinas vistas desde fuera, pero que, una vez leídas con detenimiento, que interpelan como un tan tan antiguo, historias nuestras secretas que creemos únicas y que tienen mucho más que ver con los otros de lo que imaginamos»
Y yo creo que eso es lo que Pedro Simón hace y ha hecho en esta novela: contar cosas que conoce de primera mano. No necesariamente han de ser autobiográficas, claro, pero es evidente que su conocimiento es directo. de ahí la sensación de veracidad que transmite el relato

 Si comparo la satisfacción que tuve leyendo "Los ingratos" con la experimentada con esta segunda entrega, he de confesar que me satisfizo más la primera de la serie. Busco el motivo y lo encuentro en que, quizá, la adolescencia la tengo y la he tenido a lo largo de mi vida siempre muy cerca por mi profesión, de manera que nada de lo que se cuenta en la novela me ha sorprendido. A lo profesional uno lo personal, claro, vivido en casa, y encuentro ciertas importantes similitudes. O sea que el asunto me es sobradamente conocido. Nada nuevo bajo el sol.

¿Quiere lo anterior decir que minusvaloro o quito importancia a esta novela de Pedro Simón? Para nada. Es más creo que la novela puede ser una buena guía informativa y de comportamiento para aquellos padres que tienen hijos adolescentes o que siendo éstos aún niños verán crecer de manera imparable e inexorable mucho antes de lo que ahora mismo suponen. La novela ofrece un espejo en el que mirarse y con el que compararse. Se deduce de su lectura que aun en los momentos de mayor desánimo, nada está perdido del todo, Calma, calma, siempre mucha calma, sobre todo calma.
«Leer que te odian y que al rato ya no, leer que no te cuentan algo porque sospechan que no les vas a entender, leer que por nada del mundo quieren que te mueras, aunque escuches ojalá te mueras, leer que les parece ese alguien ridículo e injusto y muy poco ejemplar y al rato que se sienten orgullosos de ti, aunque jamás te lo vayan a decir» 

16 feb 2023

Cristina Araújo Gámir. "Mira a esa chica"

20 comentarios:

« En mi opinión, ninguna de esas personas está haciendo nada de esto por mí. Solo quieren sacar tajada.
Paola frunce el gesto.
—Bueno..., a ver..., lo que quieren es... algo para las mujeres. Quieren justicia.
—Ya, qué bonito queda decirlo así, pero hasta ahora a nadie le había importado una mierda ser justo conmigo... Nadie me ha respaldado jamás.»

Violación en grupo, La manada, Ley del sólo sí es sí
El próximo miércoles 22 de febrero tendré la oportunidad de conocer en persona a Cristina Araújo Gámir, autora de Mira a esa chica, la novela que se alzó con el premio Tusquets de novela 2022 fallado durante el mes de septiembre pasado. La obra salió a la venta en octubre, el mes siguiente. Es la primera novela publicada por esta joven nacida en Madrid en 1980, licenciada en Filología Inglesa por la Universidad Complutense de Madrid, que desde el año 2011 vive en Frankfurt (Alemania).

La oportunidad de dialogar directamente con Cristina Araújo viene dada por la amabilidad que ella ha tenido al prestarse a acudir en persona a la tertulia más que palabras... de la que formo parte desde ni sé ya los años. En el blog de dicha tertulia daré cumplida cuenta de cuanto ese día en ella se diga, se comente, se puntualice por y sobre la autora y su obra. Por ahora aquí, en El blog de Juan Carlos, dejaré tan sólo un breve apunte sobre lo que la lectura de Mira a esa chica ha suscitado en mí. Evidentemente no cierro la puerta a posteriores añadidos, correcciones o rectificaciones derivadas del encuentro con la joven escritora madrileña.

Mi comentario
Mira a esa chica ficcionaliza una agresión sexual por parte de un grupo (una manada) de chicos. La historia no es -desgraciadamente- nada sorprendente dadas las noticias que desde que sucediera el episodio de la violación en Pamplona, el siete de julio de 2016, de una joven de dieciocho años por un grupo de cinco chicos se fueron sucediendo sobre este y otros casos similares protagonizados por los mismos autores u otros diferentes en otros lugares de España. 

Sí me ha sorprendido, y muy gratamente, el tratamiento que Cristina Araújo da al asunto de una violación grupal al ahondar sobre todo en la mente de Miriam, la chica que la ha sufrido; y también, pero algo menos, en la de otros personajes: los violadores (Alex, el Estudiante; el Chivo; el de la perilla; Kaplan), los compañeros y amigos de estudios (el guapo Jordan, el vecino Lukas, Tallie, Paola, Vix, etc.), el equipo de abogados del despacho del señor Kazatchkine, o Pattie Dougan, la madre soltera de Miriam.  

Es esencial, y está presentada a las mil maravillas, la introspección psicológica que la protagonista realiza. Tras el suceso, ella no hace más que dar vueltas en su cabeza al antes, el durante y el después de la agresión. A través de estas recurrencias mentales (flujo de conciencia, monólogo interior, soliloquio...) vamos conociendo la personalidad de Miri, conocida en el grupo de amigos del instituto como la Bufi, como la Gorda. Es una chica con una muy baja autoestima que no es del todo bien recibida por otras chicas mucho más guapas que ella (Paola, Tallie, Clara...) que la evitan a veces y más cuando ella les ha dicho que le gusta Jordan, el chico más agraciado por el que se postula, como candidata con más papeletas a su favor, la guapa Paola. Los chicos del instituto se ríen de Mirian y la provocan con bromas algunas muy subiditas de tono. Ella con tal de agradar y de no perder la integración con el grupo las consiente muchas veces e incluso llega a comportamientos de excesiva liberalidad que los confunde en ocasiones.

Estamos ante unos jóvenes adolescentes a punto de entrar en la mayoría de edad legal; es una edad caracterizada por la falta de certidumbres, de muchos complejos, de búsqueda de una autoestima satisfactoria, de afirmación identitaria frente a los otros, lo que muchas veces lleva a acciones poco planificadas y poco deseadas incluso por quien las realiza. El sexo, el alcohol, las drogas blandas forman parte del ocio y la diversión habitual a esa edad. Es la adolescencia una etapa vital caracterizada por el deseo de agradar a los otros, la necesidad de no ser apartado del grupo, la necesidad de ser aceptado. La protagonista, Miriam, es una joven típica en este sentido: con unos kilos de más, ella se siente fea y además es objeto de burlas y chanzas en el IES al que acude; incluso los considerados amigos, sus compañeros de clase y sus vecinos de domicilio, le hacen bromas y chanzas muy hirientes. Todo esto hará que se despierte en ella un deseo de agradar teñido de mucha sexualidad o de equívocos al respecto que le ocasionarán más de un disgusto.

Es una edad en la que, como acabo de decir, lo grupal, la aceptación en el grupo, la búsqueda de afectividad es constante. Esta necesidad de integración se prolonga también en la soledad del domicilio a través de las redes sociales, en especial del wasap, y ya en una búsqueda más erótica o sexual del Tinder. Es aquí donde las baladronerías de unos y de otros se encuentran en su salsa. Ella, Miriam, una chica solitaria y sin autoestima se exhibe en las redes, en especial en Tinder, como una mujer hipersexualizada, algo que en realidad no es. Y aquí se inicia su tragedia. Naturalmente no habría sucedido nada si al otro lado de la pantalla no se hubiese encontrado con Alex, un depredador que con artimañas sabe conducirla al matadero que fue la violación múltiple sufrida.

La familia (Pattie, la madre soltera de Miriam), las amigas (Vix, la guapa Paola, la bailarina Tallie...), los chicos de clase (el guapo Jordan, el vecino Lukas, etc.), las redes sociales para ligar (Tinder y los engaños que en personas poco avezadas y algo débiles como Miriam pueden llegar a hacer estragos), la manera de divertirse por los jóvenes, la sociedad hipersexualizada en la que vivimos... Todo esto y más aparece en esta novela que está muy bien contada con una narración alternante en 2ª y 3ª personas que hace que veamos el conflicto desde el interior del personaje y también desde fuera de éste. Es fundamental y muy destacable la narración en 2ª persona pues hace que como lectores nos metamos en la cabeza del personaje que constantemente se autoanaliza, se interroga, se riñe a sí misma. 
«te halaga que [Clara] se haya puesto a contarlo delante de ti. O quizá, bueno..., quizá es que le importas tan poco, te considera tan nada, que en realidad se la suda tanto que lo escuches como que no.»
Esta segunda persona siempre está referida a Miriam Dougan que desde la agresión está que no sabe cómo seguir viviendo, cómo superar la situación en la que, por los engaños sufridos, por el alcohol, por un cierto menosprecio histórico de sus auténticos amigos hacia ella, está inmersa.

La serie de preguntas que, a toro pasado, se hace la protagonista constituyen un auténtico manual de conducta, un prontuario de autoayuda que, si bien ella no siguió, es con el que ahora se autoflagela pesarosa por no haberlas respondido adecuadamente en su momento. Desde luego para los lectores es un auténtico protocolo destinado a prevenir un posible abuso sexual:
«preguntas que ella marea desde hace ya varias noches: ¿de qué los conoces?, ¿adónde vais?, ¿es tu novio?, ¿no te parece raro?, ¿no te parece que solo te quiere follar?, ¿adónde te llevan?, ¿y por qué fue tan seco en el coche?, ¿por qué te pidió tantas fotos desnuda?, ¿y por qué habla tanto de sexo, con esa obsesión?, ¿no es todo muy raro, no es todo tan tremendamente raro que casi deberías morirte de miedo?»
El lenguaje literario utilizado tiene momentos estelares que hacen que se disfrute mucho de la lectura. Hay detalles de altura literaria que me han gustado mucho. Por ejemplo la utilización de diversos géneros literarios (narrativo, dramático, poético...) y lenguajes (el jurídico, el periodístico, el coloquial de las redes sociales...) y en especial esas repeticiones paralelísticas que hacen virar, en momentos muy precisos, el lenguaje hacia la prosa poética 
«Porque es gratis.
Porque es anónimo.
Porque no hay consecuencias.
Porque te odian.
Y porque pueden.
Por eso.
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Premio Tusquets de novela 2022
He saboreado más en esta novela lo bien que está escrita, la forma de contar, con esas rupturas constantes de la linealidad temporal yendo hacia adelante y hacia atrás; más incluso que la historia en sí misma, al ser demasiado reciente y conocido el suceso en que se inspira. Precisamente la conmoción social que la agresión sexual que se presenta ocasionó en España ha provocado reformas legislativas que están dando muchísimo que hablar en los últimos meses. Ciertamente por esto es una novela de grandísima actualidad. La idea del consentimiento está en el centro del debate social hoy, y también, claro, en el centro de la resolución de la trama de esta novela. Hay unas secuencias en las que Miriam, y también sus agresores, son interrogados por la autoridad judicial. Se dirime en esos interrogatorios la aceptación o no por parte de ella del encuentro sexual. Ahí radica el punto de inflexión sobre el que pivota la culpabilidad o no. Para lograr deslindar la agresión de lo meramente lúdico la protagonista deberá desembarazarse de sus propias inseguridades que le hacen en ocasiones minusvalorar lo sucedido, considerarlo banal, consentido, cuando no lo es de ninguna manera. 

Para finalizar
Una novela fantástica para debatir sobre el tema de las violaciones sufridas por mujeres a manos de lobos solitarios o de manadas. Fantástica, además, porque presenta la situación de manera equilibrada, sin maniqueísmos, sin decantarse de primeras por una u otra parte. Muestra a la agredida inmersa en un mar de contradicciones vitales, de inseguridades, que no justifican su sufrimiento pero que hacen pensar que quizás si se hubiese conducido de manera diferente pudiera haber evitado la situación, o no, claro; es esta falta de seguridades la que hace más que creíble el conflicto que muestra esta narración. Al tiempo presenta a los agresores -unos chicos normales, incluso brillantes- realizando un acto brutal, bárbaro, que ellos, inmersos en una mentalidad de superioridad machista y de cosificación de la mujer,  consideran meramente lúdico. Y precisamente aquí es donde radica el problema, en la anormalidad normalizada. Y en que todo coadyuva a ello.

Quiero cerrar esta reseña con una cita que me parece fundamental. En ella se refleja que a la tragedia del acto de una violación se añade el duradero sufrimiento posterior de la víctima:
«Pase lo que pase con la apelación... Me pregunto si conseguiré superar esto alguna vez... No me refiero al año que viene, ni a dentro de cinco o seis años, sino al futuro. Si viviré tranquila en mi propio piso, si tendré amigos, una familia y todo eso...»