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27 nov 2021

A pares (nº XXV): Jordi Sierra i Fabra, Plácido Díez Gansert y Jhumpa Lahiri.

6 comentarios:
Este A pares -ya el nº XXV, ¡madre mía y yo con la sensación de que la sección así titulada la inicié ayer mismo!- contiene cuatro lecturas que he hecho en los últimos días y que por una cosa u otra se habían quedado sin reseña alguna, por pequeña que esta fuera. En general han sido lecturas muy desiguales pues muy distintos en calidad, época y procedencia son cada uno de los cuatro. Hacer escalas de calidad sería algo arrogante por mi parte. Sólo diré que los dos nombres que abren y cierran el listado son conocidos por todos o casi todos, ¿no? De Jhumpa Lahiri tengo reseñado en este blog "El buen nombre", novela que me encantó cuando la leí por la manera de narrar que tiene la escritora. A Plácido Díez Gansert lo conocí directamente en la última Feria del Libro de Madrid y mantuve con él una animada conversación resultado de la cual fue la compra de "El profesor", primera novela suya  que él mismo me recomendó. 

Filo de sable, No fotografíes soldados llorando, El profesor, En otras palabras


Jordi Sierra i Fabra
Es autor nacido en Barcelona el año 1947; su producción es inmensa, nada menos que cerca de 400 títulos salidos de su propia mano. Su facilidad para la escritura explica su ingente obra. Yo, como tantos profesores de literatura de Enseñanza Media, conocí a Sierra i Fabra por su narrativa juvenil. Ni sé la de veces que libros suyos los elegimos en el Departamento como lecturas obligatorias o recomendadas para los alumnos. Proponer una obra de Sierra i Fabra fue siempre garantía de éxito. Pocos autores hay que hayan sabido conectar mejor con las inquietudes adolescentes. Más tarde y sobre todo en los últimos años ya libre de la obligación didáctica he leído algunas de sus novelas negras o detectivescas de sus series el Inspector Mascarell y el Comisario Soler. Y también han caído en mis manos otras de tipo biográfico (su conocimiento sobre la música popular contemporánea es muy grande) y alguna de más difícil adscripción.

Dos obritas suyas he leído con gusto y mucha fruición. Una perteneciente a la serie el Comisario Soler (Filo de sable) y otra más difícilmente ubicable (No fotografíes soldados llorando). Ambas, publicadas el año 2017, me han agradado y entretenido muchísimo

Filo de sable
Muy interesante, atrayente y adictiva. Muy bien contada, con un inusitado ritmo. Con la España de Franco a punto de entrar en los 25 años de Paz, las declaraciones catalanistas al diario Le Monde del abad del Monasterio de Montserrat y el asesinato de John Fitzgerald Kennedy en noviembre de 1963 enmarcándola asistimos a una vertiginosa investigación policial del Comisario Soler junto al sub-comisario Quesada.

Sierra i Fabra, Comisario Soler, Novela detectivesca
Soler
es un demócrata en el seno de la policía de una comisaría barcelonesa que ya ha tenido problemas con el caso anterior "La muerte del censor" cerrado con éxito por el escrupuloso comisario tan sólo dos meses antes de iniciar éste. Ahora la pareja de investigadores se las han de ver con el franquismo puro y duro: un general héroe de guerra ya en la reserva, sus hijos que hacen carrera en la política del Régimen y el ambiente hostil de la comisaría dirigida por el comisario García habida cuenta de la denuncia que puso Hilario Soler a su compañero Martín Peláez por mala praxis profesional. Si no logra resolver el caso con éxito sin tocar mucho las narices el establishment Soler se juega el puesto y su profesión.

Junto a lo anterior el mundo íntimo y familiar del policía casado con Roser a la que adora y con dos hijos adolescentes, Montserrat de dieciséis e Ignacio de catorce, está en juego en esta novela. El equilibrio psíquico que ha de mantener Soler, un hombre honesto en un ambiente opresor, es inmenso si es que quiere salir indemne de la prueba a la que le somete este caso de asesinatos múltiples enlazados unos con otros sin que en apariencia ninguno tenga nada que ver con el anterior. 

De la novela destacaría muchas cosas. Por ejemplo la maestría con la que su autor sabe mostrar el color local y de época: 
«Los hombres llevaban las manos introducidas en los bolsillos de los abrigos y, algunos, los cuellos alzados. Las mujeres parecían más menudas, con pañuelos en la cabeza y medias gruesas. Los niños pequeños ya iban forrados de manera inmisericorde, con gorros, bufandas y guantes» 
También la manera directa como presenta datos de tipo sociopolítico 
 «La emigración del sur seguía llegando a Barcelona en oleadas. Trenes llenos. Vidas mejores, o eso intentaban. La ciudad crecía, y crecía. Cada vez se construía más, se abrían nuevas calles o vías, se derribaban casas viejas para levantar las de la nueva Barcelona. 25 años de victoria, como había dicho Escarré.»
Y a veces Sierra i Fabra no puede resistirse a presentar sin ambages su declarado catalanismo militante. Tal sucede cuando de boca del general franquista Fulgencio Aramburu el policía escucha frases como la siguiente:
«Todavía dejamos a demasiados catalanes vivos. Si los hubiéramos matado a todos, nos habríamos ahorrado algún que otro problema futuro, quién sabe, dentro de cien o doscientos años. Pero la generosidad del Caudillo es infinita»
La novela en líneas generales como creo ya haber dicho me ha gustado y entretenido mucho. Me parece una lectura muy recomendable


No fotografíes soldados llorando
«Un soldado llorando resquebraja la moral. Está diciendo que la guerra es una mierda y que se arrepiente de estar en ella»
Jordi Sierra i Fabra, literatura antimilitarista, literatura juvenil
Es una novela muy sencillita. Muy en la línea de otros libros suyos aunque éste no esté dirigido expresamente a adolescentes. Pese a ello se nota el hábito que tiene Sierra i Fabra de tratar temas transversales y tocar valores muy importantes (el amor, el respeto al otro, la identidad cultural, ...). En especial se toca aquí el machismo brutal y violento, la mendacidad, la necesidad de quitarse el fardo de la iniquidad, el abuso sobre la mujer, el autoritarismo desmedido...

Al estar situada la historia en un contexto militar aparecen otros valores: la valentía, el patriotismo, el miedo, la obediencia... Y al estar en este ámbito las faltas y los delitos cobran una importancia de otro nivel. Hay una crítica política que por reiterada ya se convierte en un tópico: «Esto es España, cielo. Aquí los militares aún tienen más peso que en otras partes. Y con la derecha que tenemos...».

 Ciertamente, quizás, más que crítica política lo que hay en el libro es antimilitarismo, si bien el mismo se contextualiza o se identifica sistemáticamente con una ideología concreta. Quizás, pienso, que en esta novela falta una mayor explicación del marco en el que la muerte de Carlos y la foto de Matías se produjeron: la descomposición de la antigua Yugoslavia (país que desde el final de la IIª guerra mundial estuvo en la órbita soviética) en varios países independientes y las guerras que hubo en esos años para conseguirlas. El militarismo serbio era sin duda alguna en 1999 muchísimo más salvaje que el que pudiera darse en un país democrático como España, dentro de los europeos el que menos presupuesto destina a su ejército. 
«Una fotografía capta una fracción de segundo de la vida de una persona. Como un haiku detenido en el tiempo.»



Plácido Díez Gansert
De sí mismo el escritor dice en su página web lo siguiente:

«Nací en Pamplona en 1971. Gracias al mestizaje cultural de mi familia, mi madre es alemana y mi padre español, y a periplos en el extranjero, tuve la suerte de recibir una educación cosmopolita. Estudié en el Colegio Alemán y soy licenciado en Derecho. Tras una trayectoria profesional en el mundo de la empresa trabajando quince años en departamentos internacionales, que me llevó a residir en México, Alemania y Brasil visitando más de sesenta países, abandoné ese entorno para dedicarme a lo que de verdad me seduce: la literatura.»

Con El profesor,  autopublicada en 2009, son ocho las obras salidas de su pluma: Crónica de un rebelde, El Libro de las Caras, Hijos de la Crisis, La ilusión perdida, Mercaderes del Nuevo Siglo, La Montaña Rusa y El Reencuentro.

El profesor
Sinopsis (proporcionada por el propio autor)
Un triángulo amoroso es el tema de mi primera novela, El profesor, que acaba de alcanzar su cuarta edición. Dos hombres muy diferentes – el protagonista, un profesor de filosofía y escritor frustrado, y un banquero de alta posición social – se enamoran de la misma mujer: la sofisticada y elegante pero muy indecisa Paula. 

 La historia me ha parecido poco interesante y nada novedosa. La caracterización de los personajes es flojita: Andrés es un crítico literario feroz, muy duro con la sociedad burguesa, fustigador de las costumbres socialmente admitidas, etc., etc. Antonio, el hombre que eligió Paula, es un conservador de libro escrito para militantes de partidos políticos: cazador, bancario, nada leído, etc., etc. Paula es una mujer insatisfecha por todo, una caprichosa que le gusta jugar porque se sabe guapa pero se aburre.  Alrededor de este trío aparece toda una galería de secundarios diseñados con una o dos características de poca profundidad: Ramiro, el amigo que le aconseja a Andrés con verdad aunque ésta sea cruda; Jacobo Lieberman, el anciano millonario que da oportunidades a Andrés y admite su incomodidad cuando le exige ciertas concesiones si es que quiere disfrutar de todo lo que le va a conseguir: dirección de una revista literaria, cátedra en una universidad, dinero, coches caros, viajes...; Clara Alonso, la joven alumna de Andrés enamorada platónicamente de su profesor; el ciego Zenón que le ilumina en sus indecisiones y le aconseja; Eva y Braulio, hermana y cuñado de Paula, que siempre han visto a Andrés con cierta prevención por su falta de adecuación al sistema social imperante; etc.

Con todo la novela se lee con gusto. Por ser la primera incursión del autor en la novelística creo que algunos despistes son más que disculpables, aunque tratándose de una cuarta edición creo que ya debieran de haber sido subsanados. Con todo para emitir una opinión más fundada sobre la manera de escribir de Plácido Díez Gansert tendré que esperar a leer alguna otra de sus novelas.



Jhumpa Lahiri
Ya hace cuatro años que leí y reseñé "El buen nombre" (de nuevo no me cabe otra exclamación que la de ¡Madre mía cómo pasa el tiempo sin darse uno cuenta!). Aunque invito a pasarse por esa entrada, como sé que muchos no lo harán me permito cortar y pegar los que sobre la escritora allí escribí:
La autora 
«Jhumpa Lahiri es una estadounidense de origen bengalí nacida en Londres en 1967. En 1999 saltó a la fama en el mundo de la narración con "Intérprete de emociones", su primera publicación, una colección de relatos que fue Premio Pulitzer el año 2000. Otros libros suyos además de la novela objeto de esta reseña son "Tierra desacostumbrada", otra colección de relatos aparecida en 2008; y otra novela, última publicación suya por ahora, titulada "La hondonada" del año 2013.»

En otras palabras

Jhumpa Lahiri, Memorias, Autobiografismo
A Jhumpa Lahiri le persigue desde sus mismos orígenes el problema de la identidad cultural. El hecho de que en su casa se hablase bengalí y en la calle donde interactuaba inglés le ocasionaba no pocos problemas identitarios al preguntarse a sí misma a dónde pertenecía ella, cuál era el mundo de referencias culturales al que pertenecía dado que una lengua siempre es casa y cobijo. Al tiempo, según estudiaba le fue conquistando su amor hacia el latín y la cultura que Roma había desarrollado. Al ubicarse fundamentalmente esta milenaria cultura en Italia pronto la escritora se sintió atraída por la lengua italiana. Pensaba que si quería ir a la ciudad de Roma, o a Venecia, o a Florencia, o a cualquiera de las maravillosas villas que conocieron en el pasado las hazañas del pueblo romano ella debería conocer la lengua de quienes allí ahora habitaban. Así comenzó a estudiar la lengua de Dante porque del amor a la vieja Roma pasó naturalmente al amor hacia la Italia renacentista. 

En este librito, Jhumpa Lahiri cuenta el proceso que siguió para escribirlo en una lengua que no era la suya materna (el bengalí), ni la de la sociedad en la que había crecido (el inglés de Boston). Lo había escrito -en realidad lo iba a escribir. El que lo estemos leyendo es señal de que el proceso finalizó satisfactoriamente- usando otra lengua, de ahí su título, lo había escrito en italiano. Hizo lo que algunos otros escritores hicieron (Nabokov, Agota Kristoff, Conrad, Samuel Beckett...): cambiar de instrumento lingüístico, empresa arriesgada. Ella lo ha conseguido y "En otras palabras" es la prueba de ello.

En esta breve obra Lahiri hace memoria de los pasos seguidos hasta alcanzar la cumbre: el dominio del idioma italiano y poder albergarse dentro de él abandonando identidades (la indobritánica y la estadounidense) en cierto modo prestadas por otros (sus padres, sus amigos...) pero no elegidas completa y libremente por ella misma.

Dos citas que me parecen significativas. La primera va sobre el porqué de volcarse Jhumpa Lahiri en una nueva lengua; y la segunda expresa el viaje interior que la escritura de este libro le ha supuesto a la escritora.

  1. «De jovencita, en Estados Unidos, intentaba hablar bengalí a la perfección, sin acento extranjero, para contentar a mis padres, para sentirme completamente hija suya, pero no era posible; por otro lado, quería que me consideraran estadounidense y, aunque hablaba inglés a la perfección, tampoco era posible. Estaba suspendida entre dos lenguas en vez de arraigada.»
  2. «Envidio a Pavese, su capacidad para sondear el fondo del idioma italiano. Sin embargo, yo también he hecho un cierto sondeo a través de estas reflexiones: explorando mi descubrimiento de la lengua, me he explorado a mí misma.»

Una lectura deliciosa que gustará a cualquiera que conozca algo de la producción literaria de Jhumpa Lahiri.

30 abr 2018

Jordi Sierra i Fabra: "Diez días de junio", 9ª entrega de la Serie del 'Inspector Mascarell'

18 comentarios:
Jordi Sierra i Fabra me ha acompañado mucho a lo largo de mis años de profesor. De sus libros juveniles extraño era el curso que no recomendaba algún título como posible lectura veraniega a mis alumnos; y eso si es que desde el departamento no habíamos puesto como lectura obligatoria para alguno de los niveles escolares una o varias de sus narraciones. Últimamente "El extraordinario ingenio parlante del Profesor Palermo" tenía entre mis alumnos una buena acogida, y años atrás era éxito asegurado "El asesinato de la profesora de lengua" o "El asesinato del profesor de matemáticas" por eso de que los chicos gustan de fantasear sobre proyectos, afortunadamente -¡glups!-, irrealizables. Pero muchos otros títulos había que mis compañeros y yo escogimos de entre los más de 400 que el autor catalán ha dado a la luz. Citaré solo cinco que sabíamos eran éxito asegurado: "En una esquina del corazón" (2004), "Lágrimas de sangre" (2008), "La música del viento" (2001), "El joven Lennon" (1998) y "Nunca seremos estrellas del rock" (1995) o "Noche de viernes" (2003). El porqué de elegir a Sierra i Fabra era múltiple: primero porque su estilo ágil y coloquial nos parecía adecuado para promover la lectura entre los chicos; la segunda, y muy importante para los educadores, los valores de todo tipo que encierran casi todos esos relatos.

"El asesinato del profesor de matemáticas", "El joven Lennon"
(Tomado del blog "Las cosas de Flori" [http://lascosasdeflori.blogspot.com.es/2015/10/]
Quiero decir con lo anterior que el escritor nacido hace 71 años en Barcelona era muy conocido por mí pero jamás relacioné su nombre con otro tipo de literatura que la destinada sólo a los jóvenes. Craso error pues desde siempre Sierra i Fabra ha escrito libros dirigidos al público en general. Los tiene de tema musical como el exitoso "El regreso de Johnny Pickup" (1995) o "Banda sonora" (2006) porque el novelista fue, antes de dedicarse de lleno a la literatura, fundador y/o director de revistas como El Gran Musical, Disco Exprés, Popular 1 y Top Magazine. Pero también dentro del ámbito puramente literario este autor tan prolífico ha tocado asuntos y géneros novelescos considerados propios de lectores adultos; en especial ha recalado en la novela negra en muchas ocasiones aunque quizás sea últimamente cuando más haya escrito. Pienso cuando digo esto en las sagas protagonizadas por diferentes detectives y/o investigadores:
  • La jovencísima Berta Mir que aparece en "El caso del falso accidente" (2003) y se prolonga hasta por ahora 2014 con otras cuatro historias más.
  • El periodista y escritor Daniel Ros a quien ya en 1986 hizo protagonista de "Doble imagen", llegando sus historias -seis por ahora- hasta el año 2010. 
  • Hilario Soler, su creación literaria más reciente, dado a conocer en 2013 con "El hijo del censor”, un homenaje a los novelistas populares o de kiosko de los años 60 (Francisco González Ledesma ‘Silver Kane’, Juan Gallardo Muñoz ‘Donald Curtis’, César Mallorquí, Marcial Lafuente Estefanía…), y que por ahora cuenta con otros dos relatos más.
  • Miquel Mascarell, el protagonista de la novela que acabo de leer, "Diez días de junio" forma parte de este elenco de personajes propios de la novela detectivesca y/o negra. 
Antes de entrar en la reseña propiamente dicha de la novela citada anteriormente quiero señalar que también Jordi Sierra i Fabra ha escrito libros de no-ficción sobre Música pop actual de la que es gran conocedor y también otros sobre Historia especialmente referida a la peripecia vivida y sufrida por esos exiliados republicanos españoles que al final de la guerra civil tuvieron que dejar España para salvar su vida; es importantísima en este grupo su trilogía "El tiempo del exilio" publicada en 2002 y 2003.



Mi comentario sobre "Diez días de junio"

Sinopsis (dada por la propia editorial)
Junio de 1951, durante los días de la verbena de San Juan. Miquel Mascarell descubre por sorpresa que un viejo enemigo está vivo y libre. Es Laureano Andrada, el único hombre al que apuntó con una pistola y deseó matar antes de la guerra, un viejo pederasta irredento, desafiante, que con la dictadura ha salido de la cárcel y, más aún, sigue trabajando con niños.

En los diez días siguientes, acusado de asesinato, perseguido por la policía, y salvado por David Fortuny, un antiguo agente ahora reconvertido en detective privado, Mascarell vivirá escondido, lejos de Patro y de su pequeña hija Raquel, disfrazado y colaborando con el detective privado Fortuny para demostrar su inocencia. Un Fortuny ex combatiente, falso héroe de guerra, seguidor del Régimen y, por lo tanto, en las antípodas de lo que piensa y cree él. Un auténtico choque de trenes en medio de la vorágine de los días más decisivos en la vida del ex inspector.

  • La serie 'Inspector Mascarell'
Posguerra española, Barcelona durante el franquismo
Como digo al inicio de esta entrada, no conocía esta saga del inspector Miquel Mascarell. Para quienes como yo antes aún estén en la ignorancia sobre quién es este personaje les diré que el mismo nace a la literatura con la novela "Cuatro días de enero" publicada en 2008 y situada en los días 23 a 26 de enero de 1939 cuando la capital catalana ha sido abandonada por los funcionarios del Gobierno de la República y dejada a su suerte ante la inminente entrada de las tropas franquistas en ella. Mascarell  "es" -y a punto está de pasar a "fue"- inspector de la policía en Barcelona durante la república. Está casado con Quimeta a quien conoció con quince años, a los 19 se hicieron novios, y a los 28 se casaron. Viven en la calle Córcega. Su hijo, Roger, murió en la batalla del Ebro.  En esta primera entrega de la serie el inspector Mascarell no puede hacer como el resto de compañeros suyos que han huido hacia Valencia o la frontera francesa porque su mujer está muy enferma. Por ello permanece en su puesto de la comisaría barcelonesa investigando el caso que tiene entre manos: la desaparición de una muchacha, hija de una ex-prostituta.

Las siguientes novelas de la serie llevan los siguientes títulos: "Siete días de junio" (2010) situada en la Barcelona franquista de 1948 con Mascarell ya fuera de la cárcel y viudo de Quimeta; "Cinco días de octubre" (2010) situada también en 1948 año en que mientras el inspector investiga un caso conoce a Patro, de la que se enamora; "Dos días de mayo" (2013); "Seis días de septiembre" (2014); "Nueve días de abril" (2015); "Tres días de agosto" (2016); "Ocho días de marzo" (2017); y la que acabo de leer, "Diez días de junio" (abril de 2018)

  • Mi impresión sobre "Diez días de junio"
Me lo he pasado divinamente leyendo esta novela de Sierra i Fabra. Tiene el estilo ágil característico del autor, con unos diálogos muy vivos, escasas descripciones y cuando las hay éstas nunca son prolijas. Conocemos a los personajes en sus acciones, los vemos siempre haciendo, no estamos ante una novela de pensamiento en la que el autor reflexione a través de lass divagaciones de sus personajes. No, aquí estamos ante personajes de acción.

¿Quiénes son estos personajes?
En primer lugar tenemos al inspector Miquel Mascarell de quien no es preciso haber leído las novelas anteriores de la serie pues el autor da suficientes detalles de su vida pasada que sirven para conformarlo en nuestra imaginación: afamado inspector de policía durante la República, ha pasado nueve años en las cárceles franquistas a las que entró con una condena a muerte que pronto le fue conmutada por la de trabajos forzados en la construcción del Valle de los Caídos; en 1948 fue puesto en libertad y desde entonces subsiste en Barcelona como puede. En esta ocasión casualmente ha visto a un tal Laureano Andrada a quien él durante la República persiguió y encarceló por un caso de pederastia. La guerra se interpuso en el caso que no pudo Mascarell culminar y a punto estuvo de matar a este falangista que ante el inspector se pavoneaba diciéndole a la cara que cuando acabase el conflicto se verían de nuevo las caras y entonces  las cosas serían de otra manera.

Cuando en 1951 Miquel ve a Andrada se obsesiona con él y le sigue hasta su casa sospechando que seguirá abusando de niños. Su indignación crece cuando ve que a las puertas de un colegio se acerca a un niño, le toma de la mano y Mascarell escucha que le dice al pequeño algo así como "De esto no le digas nada a tus padres". El antiguo inspector no puede aguantar más y sube corriendo las escaleras del edificio donde el adulto y ese niño han entrado, golpea en la puerta que se cerró tras Andrada y a voz en grito le acusa de su infamia. Toda la vecindad, incluída la hermana de Andrada, madre del niño que llevaba éste de la mano, observa y recrimina el comportamiento de Mascarell.

Al día siguiente Laureano Andrada aparece muerto y salvajemente mutilado. Todas las sospechas, naturalmente, se centran en Miquel que al ver que la policía acude a detenerle a su domicilio logra escapar aprovechando que Patro, la joven mujer con la que ha rehecho su vida y que le ha dado una hija, Raquel, entretiene a los agentes para darle tiempo de huir a su marido. Se inician así diez días frenéticos durante los que Mascarell investigará el entorno profesional y familiar de Laureano Andrada a fin de dar con el auténtico asesino. Le ayuda en esta investigación Fortuny, un antiguo policía que estuvo a sus órdenes durante la República y que, pese a ser actualmente partidario del régimen de Franco, le admira profundamente dado que todo lo que sabe de la profesión lo aprendió de él. 

No se puede decir más de lo que sucede en la novela porque si no me la cargaría. Sólo puedo decir que el asunto que toca, los abusos sexuales a menores, está desgraciadamente de plena actualidad. Muy interesante es ver cómo durante el primer franquismo estos abusos se vieron favorecidos por la engañosa moralidad que vendía el régimen el cual hurtaba los pequeños a los republicanos presos o a las madres solteras y los recluía en orfanatos e instituciones regidas por órdenes religiosas de las que -así rezaba la propaganda franquista- saldrían convertidos en hombres íntegros. Pero muchos de ellos -aquí en este relato la historia se centra en tres chicos adolescentes- no podrán soportarlo y huirán de esos lugares en los que ven y sufren vejaciones y abusos sin límite. Esta denuncia la noveliza Jordi Sierra i Fabra a la perfección dentro de una historia que incluye amoríos, hijos de madres solteras, residencias de ancianos, residencias infantiles, policías franquistas que se dejan ayudar por policías represaliados como Mascarell, personajes amables y personajes deleznables, etc., etc.

Estamos más que ante una novela negra ante una novela detectivesca en la que la pareja Mascarell - Fortuny es remedo de la de Sherlock Holmes - Dr. Watson. Quizás en una próxima entrega de la serie encontremos a estos dos personajes formando tándem profesional como en varias ocasiones a lo largo del relato David Fortuny le pide a Miquel Mascarell, algo a lo que por ahora éste se muestra renuente.