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5 sept 2021

Bohumil Hrabal: "Trenes rigurosamente vigilados"

27 comentarios:

«Ese año, el año cuarenta y cinco, los alemanes ya no dominaban el espacio aéreo de nuestra ciudad. Y menos aún el de toda la región, el del país.Los ataques de la aviación habían desbaratado las comunicaciones de tal manera que los trenes de la mañana pasaban al mediodía, los del mediodía por la tarde y los de la tarde por la noche, así que a veces sucedía que el tren de la tarde llegaba sin un minuto de diferencia, con lo que marcaba el horario, pero eso se debía a que era el tren de pasajeros de la mañana que llevaba cuatro horas de retraso» (Inicio de la novela)

He conocido a Bohumil Hrabal gracias a la reseña que mi amiga Lorena de "El pájaro verde", blog literario que no me cansaré de recomendar a cualquiera que quiera ir sobre seguro en cuestión de lecturas, hizo de "Una soledad demasiado ruidosa", novela que el autor publicó en 1976. El comentario de Lorena sobre esa novela me pareció fascinante y me hizo buscar en las bibliotecas que frecuento obras del escritor checo. No la encontré, pero sí otra de la que se hablaba elogiosamente en varias de las referencias que sobre ella me aparecían por Internet. La he leído con mucho gusto y es la novela que reseño aquí.
 
Bohumil Hrabal (1914-1997) es un escritor checo que vio interrumpida su juventud en 1938 por la entrada de las tropas alemanas en las regiones, entonces checoslovacas, de Bohemia y Moravia. El joven Hrabal contaba por entonces 24 años y le encantó poder abandonar unos tediosos estudios de Derecho y convertirse en obrero como la mayoría de los universitarios dada la necesidad de mano de obra que la maquinaria de guerra alemana precisaba para la guerra en ciernes. Hrabal comenzó su vida laboral con un curso de ferroviario, profesión que ejerció durante los años de la guerra mundial; algunas de sus experiencias en este trabajo están en la base de esta novela. Una novela que es un auténtico bildungsroman, es decir, novela de iniciación en un amplio sentido: iniciación de su autor a la vida real plasmada en la iniciación a la vida adulta de Milos Hrma (narrador protagonista y alter ego del propio escritor) tanto en su faceta amorosa cuanto en su papel de luchador por la libertad de su patria ocupada por los alemanes.

"Trenes rigurosamente vigilados"
"Trenes rigurosamente vigilados"
es una novela dura aunque salpimentada con una serie de gags y humor negro que la hacen digerible y muy agradable de leer. Sé que el concepto de "gag" se aplica especialmente al cine referido a algo que transmite humor a través de imágenes generalmente sin el empleo de las palabras, pero creo que aquí el mismo viene más que pintiparado. Ya en la Presentación de la novela, Monika Zgustova, escritora y traductora checo-española de quien no he leído nada aún, afirma con rotundidad de Bohumil Hrabal que «su obra -novelas, narraciones y poemas-, se inspira especialmente en 'Las aventuras del buen soldado Svejk' de Joroslav Hasek, una novela repleta de gags y humor negro que rezuma sabiduría popular». Quizás también por esto la novela de Hrabal aparecida en 1965 fue rápidamente llevada al cine en una película del director checo Jiri Menzel (1938-2020) que se alzó en 1967 con el Oscar a la mejor película de habla no inglesa.

De la novela, sinópticamente, dice la propia editorial Seix Barral que la publica lo siguiente:
«Una divertida y entrañable historia sobre la resistencia frente al invasor alemán durante la Segunda Guerra Mundial protagonizada por los empleados de la estación de tren de un pequeño pueblo checoslovaco cerca de la frontera con Alemania. El descubrimiento del amor y del deseo están presentes en el despertar al mundo adulto de Miloš, aprendiz y verdadero héroe de la novela, que sigue los pasos del hedonista factor de la estación tras la atractiva telegrafista, y que deberá probar su valor arriesgando la vida para sabotear un tren enemigo cargado de munición

Los personajes más importantes son el factor ferroviario Ladislav Hubička, hombre que triunfa con las mujeres y a quien el chico Hrma ansía parecerse; el propio narrador-protagonista Milos Hrma que acabo de nombrar; Zdenička, la telegrafista Zdenka Svatá, cuya anecdótica relación con Hubička, da aire al relato colocando una sonrisa en los labios del lector; los condes Kinsky que viven de espaldas a la estación ferroviaria en todos los sentidos y por quienes el estrafalario jefe de estación Lánský tiene un desmedido interés; Mása, la chica con la que Milos Hrma tiene su primera y desastrosa experiencia amorosa; el consejero Zedníček que investiga el asunto de unos sellos aparecidos en el trasero de la telegrafista Zdenička; Bohous, terrible ayudante del carnicero; Viktoria Freire, miembro de la Resistencia que entrega un paquete al factor Hubička y da una clase práctica a Milos sobre cómo proceder con una mujer; y otra serie de personajes como el ingeniero Honzik, el jefe de movimiento Slusny, o el ioven soldado alemán que al final del relato muere de un disparo en el vientre y que como a tantos otros jóvenes durante esos terribles años de la IIª Guerra Mundial la suerte no acompañó pese a llevar en su cartera un trébol de cuatro hojas.

Bohumil Hrabal utiliza esta novela para reivindicar el patriotismo de los checos patente en la lucha de estos funcionarios ferroviarios frente al invasor. Es un invasor, en este caso alemán, pero por la fecha en que la novela ve la luz, 1965, la lucha patriótica puede entenderse extendida contra el invasor soviético que de facto ocupó Checoslovaquia en mayo de 1945 al entrar las tropas rusas en Praga liberando al país de los nazis. Contra la pertenencia al Pacto de Varsovia los checoslovacos, al igual que antes los húngaros, se rebelaron pero en ambos casos, unos en 1956 y los compatriotas de Hrabal  definitivamente en 1968, vieron frustradas sus expectativas y hubieron de esperar a la caída de la URSS en 1991 para escapar de su influencia. Desde 1960 los checos iniciaron un proceso de progresiva desestalinización y liberación en todos los aspectos del yugo soviético. Este paulatino ritmo de cambio y abandono de las estrictas reglas de la economía planificada llegó a su cénit en 1968 en la denominada Primavera de Praga que acabó trágicamente con la entrada de los tanques del Pacto de Varsovia en el país igual que 12 años antes había ocurrido en Hungría. "Trenes rigurosamente vigilados" también contiene, pues, en el patriotismo de sus personajes un velado mensaje contrario a esa otra ocupación que, sin verse, sufría el país en esos momentos. Es un patriotismo envuelto en humor como cuando el Jefe de Estación acaba con todas las palomas mensajeras alemanas procedentes de Nuremberg que tenía en el palomar y las sustituye por palomas polacas a las que habla como si fuesen personas.

La novela es corta y se lee muy bien. tiene un estilo muy definido en el que hay abundancia de construcciones coordinadas en polisíndeton, o sea, dicho en 'roman paladino', con abundancia de conjunciones. Esta manera de presentar la hilazón entre proposiciones transmite al lector la sensación de orden de los elementos en el transcurso temporal y de visualización de los sucedidos. También -todo hay que decirlo- al estar el relato narrado en primera persona por un joven, -podríamos decir un ser humano 'en construcción'-, esta manera de contar es reveladora de una inseguridad manifiesta en el personaje durante muchas páginas de la novela. Al final de la misma los acontecimientos se precipitan, el joven Milos Hrma ha crecido exponencialmente en todos los sentidos y el estilo del relato muda pasando a una mayor presencia de construcciones subordinadas y en yuxtaposición, sin tantos nexos conjuntivos. Esta transformación del estilo para marcar la evolución del personaje me parece todo un hallazgo, me encanta.

  • Dureza del relato
    • «[...]Y el último vagón de aquel hospital era un furgón abierto, dos enfermeros desnudaban allí del hábito hospitalario a un cadáver al que después tiraron a un montón de cadáveres rígidos de soldados que habían muerto durante el viaje…, y luego el hospital rodante se alejó, el farol rojo del final brillaba y tintineaba y se estremecía y sonaba.»
    • «cerditos con las patitas heladas, [...] cabritos con las patitas atadas con cordel que se les gangrenaban, [...] una pata de vaca despellejada, inmóvil, azulada [...]»
  • El estilo
    • «Y el jefe de estación salió al andén con aquellas palomas polacas, hizo una reverencia a la condesa, que atravesó las vías y llevo al caballo al galope hasta la estación y bajó del potro con mucha suavidad, su pantalón de montar sólo rozó la silla de cuero, y después el jefe de estación le besó la mano, y rodeado de palomas polacas o andando con ella, y la señora condesa, como si fuera lo más normal del mundo, no se asombró en lo más mínimo por aquellas palomas sino que ella misma les ofreció el guante para que se pasaran mientras hablaba con el jefe de estación.»

En resumen, a mí esta novela corta me parece que está muy bien. Es algo distinto a lo habitual. Pese a escribirse en 1965 en una Checoslovaquia que luchaba por hacer reformas que la permitiesen ir escapando de la férula soviética y basarse en verídicas experiencias vividas por el propio escritor durante la guerra en su país ocupado por los nazis, "Trenes rigurosamente vigilados" contiene momentos ciertamente duros, otros muy simpáticos, y también mucho humor porque la vida hay que afrontarla como nos sobrevenga; exactamente esto es lo que hace su protagonista y narrador, Milos Hrma,  un joven que se asoma a la vida adulta y que en el relato vemos crecer en todos los sentidos. 

Me encanta de esta novela que Bohumil Hrabal trate a los personajes con empatía, incluso a aquellos que por definición debieran de resultarnos odiosos. No en vano, como descubre la prologuista Monika Zgustova, esta narración el autor la construyó a partir de una narración anterior, llamada "La leyenda de Caín", inspirada por "El extranjero" de Albert Camus. En la historia cainita existe fratricidio, en la de Camus, suicidio y en la de "Trenes rigurosamente vigilados" un amable y desprendido homicidio contra uno mismo. Todo esto hace que esta novela corta, presentando situaciones duras por sí mismas, sin embargo sea «un libro sonriente, divertido y travieso». En el escritor, incluso en el final que puso a su vida, también todo es, como patentiza en este  libro, normal, corriente, consciente y lleno de sentido. «Terriblemente humano».


________________________
Nota:
Esta novela es un título más que agrego a la lista de libros clásicos leídos para así ir completando la Vª edición del Reto "Nos gustan los clásicos" del blog "Un lector indiscreto" que administra con criterio y acierto Francisco.


Ficha técnica de "Trenes rigurosamente vigilados"


Nº de páginas: 152
Editorial: SEIX BARRAL
Idioma: CASTELLANO
Encuadernación: Tapa blanda
ASIN:B01N45RE2N
Año de edición: 2017
Plaza de edición: BARCELONA
Traductor:FERNANDO DE VALENZUELA VILLAVERDE








12 feb 2021

Novela de ajedrez. Lo último de Stefan Zweig

40 comentarios:
"El juego del ajedrez posee la magnífica ventaja de no agotar el cerebro, pese al esfuerzo mental más intenso, pues reduce el empleo de las energías espirituales a un campo estrechamente limitado, aguzando más bien la agilidad y elasticidad de la mente."

Si no me equivoco todos los años comienzo el Reto "Nos gustan los clásicos" con la lectura de una obra del para mí grandísimo Stefan Zweig. Este año no podía ser diferente y acabo de leer una de las suyas que desde hacía tiempo llevaba queriendo hecerlo. Me refiero a "Novela de ajedrez".

Manuel Lobo Sierra (traductor), Gestapo, Nazis, Fascismo, IIª Guerra Mundial

Sinopsis
(proporcionada por la propia editorial)
Sin capacidad para cualquier otra actividad intelectual, Mirko Czentovicz se reveló, ya desde niño, como un genio del ajedrez, del que ha llegado a ser campeón del mundo. Pero, en un viaje en barco de Nueva York a Buenos Aires, se le presenta un enigmático contrincante: el señor B., noble vienés que huye de los nazis. Uno de los pasajeros del vapor se acerca a los dos personajes acompañando al lector a la confrontación entre los dos jugadores.

Mi comentario
Esta novela corta fue la última obra escrita por el austriaco Stefan Zweig quien no alcanzaría a verla publicada dado que el escritor vienés puso fin a su vida en Petrópolis (Brasil) el 22 de febrero de 1942 y esta breve narración fue publicada como homenaje al autor en edición limitada de 300 ejemplares en diciembre de ese mismo año.

La novela es una preciosa y elegante denuncia de la brutalidad del nazismo, vencedor imparable por entonces sobre la razón e intelectualidad del mundo. Zweig fue de los pocos intelectuales que desde muy temprano denunciaron el peligro que para Europa suponía el nazismo, si bien con escaso eco en su momento. 

La acción sucede durante la travesía en barco que lleva al narrador de Nueva York a Buenos Aires. La singladura tiene una duración prevista de doce días. Resulta que en el barco viaja también rumbo al campeonato mundial de ajedrez, Mirko Czentovic, yugoslavo rural enemigo del estudio que sorprendentemente tiene cualidades congénitas impresionantes para el juego del ajedrez, de manera que en pocos años se ha alzado con la corona del mismo. Czentovic es reacio a la conversación tranquila e inteligente, e incluso a cualquier contacto humano. Sólo se relaciona con sus semejantes en el campo de batalla que es el juego del ajedrez. No entiende otro trato humano que el del enfrentamiento. 

El narrador a instancias de un amigo decide incitarle a través del ajedrez, pero Czentovic no transige salvo que se le compense económicamente y de ser así sólo a una única partida. Así lo acuerdan; de manera que el campeón del mundo jugará una partida en la que  vence con facilidad contra un contrincante colectivo presidido por McConnor, que es el encargado de realizar los movimientos que entre todos acuerdan. Tras la derrota, el amigo del narrador pide la revancha a lo que el yugoslavo accede. Es en el curso de esta segunda partida cuando el bueno de McConnor, que así se llama el orgulloso norteamericano que ha retado al campeón, ve frenada su mano antes de un movimiento por un tal doctor B que corrigiéndole le anticipa sin equivocarse las jugadas que se sucederán a continuación, de manera que Mirko Czentovic deberá poner en el juego una atención que hasta entonces no había precisado. Gracias a esta intervención, la partida queda en tablas, razón por la que el campeón yugoslavo, herido en su amor propio, solicitará al doctor B una partida entre ambos para el día siguiente.

Durante esa tarde noche el narrador conoce de primera mano la historia de B y su conocimiento del ajedrez a pesar de que dice la última partida la jugó hacía más de 25 años. Todo era debido a haber estado retenido en un hotel vienés aislado de cualquier contacto humano durante meses. Sólo los interrogatorios a los que la Gestapo le sometía rompían su cruel monotonía sin referente alguno de tiempo o jornada, y sin posibilidad de entretenimiento alguno pues los libros, el papel y el lápiz le estaban vedados. En uno de esos interrogatorios por puro azar el doctor B pudo hacerse con un librito de 150 partidas maestras de ajedrez desarrolladas en todos sus movimientos. Estas 150 partidas las reprodujo mentalmente tantas veces que casi casi llegó a memorizarlas, de ahí la anticipación de movimientos que mostró a McConnor y que sorprendieron a todos. 

Con el tiempo el doctor B sería liberado y expulsado de Austria por la propia Gestapo al considerar que el aislamiento le había hecho enloquecer y enfermar. Él mismo se había prometido no volver a tocar el ajedrez dada la adicción y trastorno mental que le produjo. Pero... Y hasta aquí puedo contar si no quiero romper -¡y no quiero!- la magia encantadora con que Zweig hechiza a los lectores. Sin afán de destrozar nada sólo daré una pista para quienes la lean: Stefan Zweig se suicidó en Brasil en febrero de 1942 al creer firmemente que Hitler ganaría la guerra. Esta novela, la última que escribió, denuncia los métodos de la Gestapo contra intelectuales y racionalistas como el doctor B primando siempre como ya he dicho el choque, el enfrentamiento, el afán de derrotar al contrincante. El peligro que Zweig veía en su mundo y que además del curso de la guerra lo llevó al suicidio fue observar que muchos pensadores, artistas e intelectuales no vieran con muy malos ojos el papel de la Alemania nazi.

Nazismo y Ajedrez. Ajedrez y Guerra. Stefan Zweig
("Nazis y Ajedrez", Jesús Cabaleiro; https://periodistas-es.com/)
Si ya el fondo del asunto presentado es bastante para hacer de la novela una obra maestra de creación,  el estilo del austriaco la eleva a la condición de delicatessen Zweig. En conjunto estamos ante una alegoría presentada y desarrollada con gran elegancia pero también con mucha contundencia. En ella ajedrez, el chico campeón y el resto de contrincantes encubren referentes reales como la guerra, Alemania, el resto de naciones...
Los campeones más atrevidos, cada uno de los cuales le superaba infinitamente en dotes intelectuales, en fantasía y audacia, sucumbían a su lógica fría y tenaz, igual que Napoleón al pesado Kutuzow, o Aníbal a Fabio Cunctator, quien, al decir de Livio, también había demostrado en su juventud esos rasgos llamativos de pachorra e imbecilidad.
El lenguaje utilizado es en realidad sencillo y no contiene, salvo la alegoría señalada que el texto en su conjunto es, mucha complicación retórica. Todo en el aspecto formal está al servicio del fondo; quizás por eso la figura estilística  más visible, utilizada con clara intención simbólica, sea la del oxímoron con la que Stefan Zweig quiere resaltar la gran contradicción que para él es el juego del ajedrez (la guerra) por mucho que se tenga de él la consideración de inteligente cuando quien gana todas las partidas es un bruto de pensamiento plano:
[el juego del ajedrez es] antiquísimo y eternamente joven; mecánico en la disposición, y, sin embargo, eficaz solamente por obra de la fantasía; limitado en el espacio, geométricamente fijo y a la vez ilimitado en sus combinaciones; desarrollándose de continuo y no obstante, estéril; un pensar que no conduce a nada; una matemática que nada soluciona; un arte sin obras; una arquitectura sin sustancia, y, no obstante, evidentemente más duradero en su existencia y ser que todos los libros y obras de arte; el único juego propio de todos los pueblos y tiempos y del que nadie sabe qué dios lo legó a la tierra para matar el hastío, aguzar los sentidos y poner en tensión el alma?
Para finalizar
Tras leer literatura actual repleta de best sellers inacabables y de novelitas inanes pretendidamente profundas reencontrase con "Novela de ajedrez" de  Stefan Zweig y comprobar cómo en pocas páginas evoluciona ante el lector la psicología de los personajes sin estridencias ni alaracas pero con seguridad, contundencia y certeza le reconcilia a uno con el auténtico arte que la literatura es. 

Comienzo mi participación en el Reto "Nos gustan los clásicos 2021" del blog 'Un lector indiscreto' con esta novela corta. Creo que no puede haber mejor entrada. 

Otras obras de Stefan Zweig reseñadas en este blog

31 dic 2020

"Conspiración en Atenas" de León Uris

15 comentarios:

“Le gustaba sentarse a la sombra de un pino y ver cómo los viejos y los niños bajaban por la carretera llevando un haz de leña sobre la espalda. Era agradable el olor acre del queso de cabra, o el contemplar los ondulantes campos de trigo, o el ver cómo las muchachas caminaban erguidas bajo las ánforas que llevaban encima del hombro, marchando suavemente sobre los pies desnudos."

"Conspiración en Atenas" de León Uris

"Conspiración en Atenas", León Uris 1955, thriller bélico
Sinopsis
(tomada de la nota proporcionada por la editorial)
En el momento en que los invasores alemanes se disponen a arrojar al mar a las tropas del Imperio Británico, Mike Morrison, un americano recién llegado a Grecia, se encuentra súbitamente envuelto en una red de intriga y de aventura, con visos de pesadilla, en la que pasa sin transición de las más espeluznantes situaciones a los brazos de dos bellas griegas, para volver a asomarse inmediatamente al mortal abismo de horror y peligro que se abre a sus pies.

El autor

León Uris
(Baltimore, USA, 1924 - 2003) fue un novelista estadounidense de origen judío. En 1941, con sólo diecisiete años, se incorporó al Cuerpo de Marines luchando en la Segunda Guerra Mundial en el Pacífico Sur. En 1950 la revista Esquire le compró un artículo lo que le animaría a escribir su primera novela, "Battle Cry'" (1953), que fue un éxito de ventas. En 1955 publicó la que acabo de leer, "Conspiración en Atenas" ('The Angry Hills' en el idioma original) situada también en el contexto de la IIª Guerra Mundial. Tras ésta se animó a viajar a Israel y concibió "Éxodus", novela publicada en 1958 que lo consagró definitivamente. En 1967, tras algunas obras menores, revalidó su condición de novelista de éxito con "Topaz". Hasta poco antes de su muerte, continuó escribiendo y publicando novelas muy bien recibidas por el público.

Mi comentario
El norteamericano  Mike Morrison acude a Atenas en plena guerra mundial (estamos en 1941) para retirar unos dineros recibidos de una herencia que, entiende, corren peligro en Grecia ante la inminente entrada de los alemanes. 

Su gestor griego (Fotis Stergiou) lo cita para las ocho de la tarde de ese mismo día no sin antes pedirle que en su vuelta a América  vía Londres lleve con él una carta que le va a entregar. Ese día a la hora convenida Stergiou aparece muy  malherido en su despacho por disparos de agentes alemanes que desean lo mismo que Morrison ahora tiene en su poder: un papel con 17 nombres de agentes contrarios a los nazis infiltrados en países y delegaciones alemanas. 

Todo esto está sucediendo en plena salida de los ingleses de Grecia que se están viendo azuzados por la rápida conquista que los alemanes están realizando. Morrison se une para escapar de los asesinos de Starigou a una división inglesa. Mike para pasar desapercibido se ha vestido con el uniforme de un inglés abatido. Comienza así un auténtico thriller consistente en esta persecución y la huida de este escritor de novelas y periodista norteamericano que se ha visto implicado en una aventura que no buscaba. 

A lo largo del relato nos enteramos de que Morrison está viudo de Ellie, que tiene dos hijos pequeños y que dos mujeres griegas: Eleftheria ("Una bonita muchacha de unos veinte años apareció ante él. Tenía profundos ojos negros y busto erecto y firme; su negro cabello le caía suavemente sobre los morenos y redondos hombros"), que lo atiende en primer lugar y cura de sus heridas; y Lisa  Kriakides, mujer de la Resistencia griega, que lo esconde y prepara para huir de Grecia, las dos se enamoran de él, y él de una de ellas.

En toda esta aventura queda evidente que para el autor y sus lectores los griegos son machistas, tienen a sus mujeres dominadas y ninguneadas mientras que los americanos son amantes de sus esposas, galantes e igualitarios ("Sólo había dos camas en la casa y, como era lógico y era costumbre, Mike tuvo prioridad sobre Eleftheria." o "Mike se sorprendió al descubrir el papel relevante que las prostitutas tenían en la sociedad griega. La esposa, generalmente obtenida a causa de un arreglo entre familias, era pronto arrinconada. ").También se observa que entre los griegos hay traidores a su país (Zervos es un ejemplo de ello) mientras que en los norteamericanos aunque en algún momento el lector lo llegue a pensar, tal cosa no sucede jamás; muy al contrario, ellos, como le sucede a Mike y en menor medida al redactor americano Linsey sienten emoción a la vista de la bandera estrellada. Pero por otra parte la manera de vivir de los griegos, pese al atraso en sus costumbres, le parece pintoresco, sosegado y muy agradable. 

IIª Guerra Mundial, La batalla de Grecia, "The Ungry Hills"
Del mismo modo que los aliados, en especial los norteamericanos, son nobles y buenos, no hay nazi que se salve, más bien al contrario parece haber competencia entre ellos por ver cual es peor. El antagonista de Morrison es el comandante alemán Hailser que es como todos los suyos un condenado abusador de mujeres. En todo momento los alemanes son presentados bajo este punto de vista: violadores, asesinos, torturadores...

Estamos, como se ve, ante un best seller, una novela bélica de aventuras con los ingredientes habituales en el género: maniqueísmo buenos (los americanos y los de la Resistencia) versus malos (los alemanes y los colaboracionistas griegos), tópicos asentados (meridionales europeos atrasados y machistas, frente a norteamericanos civilizados y amables); sexo o al menos cierto erotismo, aunque quizás por la época de su publicación bastante  contenido y nada explícito.

Lo más destacable aparte del desarrollo del thriller, ciertamente entretenido y electrizante, son las sarcásticas referencias al mundo editorial y a ese escritor mediocre, Michael Morrison, una especie de trasunto del propio León Uris que irónica y reiteradamente en la narración se describe como escritor mediocre de unas pocas novelas de serie B. 
  • "Se trataba de Michael Morrison, americano, uno de estos escritores que llenan cuartillas con el exclusivo fin de ganar a cambio el pan y la mantequilla y que se hallan en el catálogo de casi todos los editores."
  • Aceptó la mediocridad cuando sus propios libros se volvieron mediocres, escritos para un público mediocre.

Cierto es que hay diálogos y situaciones muy del gusto de lectores de novelas consideradas de serie B o por debajo de la calidad literaria universalmente entendida por todos. Un ejemplo podría verse en este diálogo amoroso que bien podría haberse sacado de una típica película hollywoodense de los años 40 ó 50:

—¡Vassili! ¡Vassili! ¡Casi me volví loca!
—Lisa… Lisa…
Ella le acarició el cabello con la punta de los dedos y apretó su cara contra los labios de Mike.
—Lisa… Lisa… Lisa…
—No, querido, no. No podemos. Aquí no. No es seguro… Pueden venir los de la Gestapo.

Prueba de que él mismo es el modelo de este Mike Morrison son las palabras que recuerda le dijo en una ocasión uno de sus editores: 
Recordó su primera novela, que versaba sobre el gran amor de un hombre. Su editor, con el cinismo de todos los editores, le dijo que el gran amor sólo existía en las novelas. Su editor también le informó de que tan sólo en los libros se encontraban individuos dispuestos a vivir toda la vida con un recuerdo. Mike se daba cuenta de que el editor tenía toda la razón.
Efectivamente, León Uris a partir de esta segunda novela escrita como la anterior partiendo de su experiencia en la milicia y en la Guerra abandonaría esta temática bélica enfocando sus relatos hacia otros asuntos como el espionaje o las penalidades vividas por la etnia judía a la que él pertenecía.


"Éxodus" de León Uris
Para finalizar
En líneas generales me parece una novela muy entretenida, que se lee muy bien y que me anima a proseguir con alguna otra del escritor. Estoy con él -quiero decir con su personaje Morrison- en que "cuando un profano se topa con un escritor parece sentirse decepcionado si no es un Faulkner o un Hemingway". Efectivamente,  "Conspiración en Atenas" de León Uris, como prácticamente el resto de sus novelas, no está a la altura de la peor de Faulkner y  tampoco de alguna buena de Hemingway;  pero es un autor que entretiene, que maneja con soltura el lenguaje y que sabe captar la atención y el interés del lector. No siempre se puede -y creo que ni se debe- estar degustando ambrosía literaria; de vez en cuando conviene echar pie a tierra para así tomar distancia y valorar debidamente en lo que se merecen las obras de los Faulkner, los Hemingways y demás grandes escritores que en el mundo existen.
_________________________
Nota
Con esta novela doy cumplido final este último día del año al Reto Autores de la A a la Z convocado por por Marisa G. en su blog "Lecturápolis". Creo haberlo completado debidamente y agradezco al Reto el haberme hecho leer autores que nunca lo había -e incluso habría- hecho de no haber tenido necesidad de buscar un apellido que comenzase por esa o aquella otra letra inicial. Este ha sido el caso de León Uris, y no me arrepiento de ello. 


15 oct 2020

"Manhattan Beach", novela de Jennifer Egan:

17 comentarios:

Rose no había acertado con lo de que el mundo volvería a ser un lugar pequeño; por lo menos no volvería a ser el mundo pequeño que había sido antes de la guerra. Demasiadas cosas habían cambiado. Y entre aquellos cambios y deslizamientos Anna se había colado por una grieta y se había escapado.

Tras el clamoroso éxito obtenido por la autora con "El tiempo es un canalla", -novela que comenté aquí no hará ni quince días [leer reseña]-, enfrentarse de nuevo con el público con otra y que ésta no desmerezca en absoluto de la anterior, es empresa no fácil de la que con frecuencia se sale malparado por no cubrir las expectativas con que los lectores acuden. Para mi sorpresa y satisfacción Jennifer Egan supera con nota la prueba y aunque no mejora a la que obtuvo el Pullitzer en 2011 mantiene un nivel más que aceptable con esta historia que para mi sorpresa abandona el espacio puramente urbano para llevarnos al mar, a su orilla playera y portuaria, y también al tremendo océano embravecido que tantas y tantas novelas de aventuras ha albergado en su seno.

Jennifer Egan, Manhattan Beach, Nueva York, IIª Guerra Mundial, Gangsters
"Manhattan beach"
se publica en 2017. Supone en cierto modo una vuelta al modo tradicional de narrar. Aquí no hay saltos temporales tan arriesgados como los que practica en su novela anterior ni tampoco estamos ante una obra de personaje coral. No, aquí aunque con ciertos flash backs muy bien medidos (hay que decir que Jennifer Egan maneja a la perfección los recursos cinematográficos), predomina la linealidad temporal,  un narrador externo objetivo en 3ª persona, y una acción centrada en las vicisitudes de tres personajes: Eddie Kerrington, su hija Anne y el mafioso Dexter Styles. En torno a estos tres que dan inicio a la novela orbita el resto de seres, cada uno con su personalidad e individualidad propias.

Eddie es un irlandés casado con Agnes, antes bailarina en Follies, con quien tiene dos hijas: Anne y Lydia. Anne está muy unida a su padre quien la lleva a cualquier cita que tenga, incluso a realizar los 'encargos' para el Sindicato con los que entre dificultades económicas se gana la vida. Estamos en el Nueva York de 1937. Un día Eddie lleva a su  hija Anne a visitar a Dexter Styles, propietario de no pocos clubes, casinos y salas de fiesta. El encuentro de Anne que entonces tiene 12 años con el gánster Dexter será muy  importante para ella y lo recordará siempre. Cuando cinco o seis años más tarde, ya con USA en plena Guerra Mundial, vuelvan a encontrarse, Anne relacionará rápidamente en su cabeza la desaparición cinco años atrás de su padre con ese hombre que pertenece al clan mafioso de los 'spaghettis'.

La Segunda Guerra Mundial en que los Estados Unidos está inmerso es el marco histórico en el que sucede esta historia. Concretamente Anne desea colaborar al esfuerzo bélico y anhela entrar en el grupo de buceo que el ejército tiene, entrena y prepara en los muelles. Su condición de mujer hará que su entrada en esta agrupación le sea muy difícil. La conseguirá pese a la oposición y burlas que el Tte. Álex, encargado de la misma, practique en su contra. Afortunadamente otros seres también desplazados socialmente como el negro Marle y el miope Bascombe serán su apoyo en ese mundo laboral machista en el que se integra. Su realización personal la logra a través de su trabajo de buceadora aunque su condición de mujer le ocasionará por razones simplemente naturales no pocas dificultades y quebraderos de cabeza. En los quebraderos de cabeza tendrá una importante participación el mafioso Styles al que se siente peligrosamente atraída. 

Este personaje, Dexter, que abandonó su apellido italiano para mejor entremezclarse con los angloamericanos y así pasar más desapercibido tiene en su entorno un mundo doble: el familiar que le lleva a relacionarse con personas influyentes de la sociedad americana a través de su suegro Arthur Berringer. Arthur, dado su origen aristocrático y sus contactos con políticos del país, es importante para que los negocios de Dexter y de su jefe el señor Q vayan bien. Harriet es la esposa de Styles. Sus hermanos: Bitsy, Regina, y Arthur son seres con vida propia cada uno que coinciden con Dexter en las conmemoraciones familiares. Quizás estas vidas propias y las coincidencias, diríase, azarosas, entre personajes sean uno de los parecidos mayores con "El tiempo es un canalla".

Quedaría por último Eddie cuyas andanzas previas a su inexplicada desaparición, parece que voluntaria, las iremos conociendo a lo largo del relato. El mar en su caso, así como en el de Anne e incluso en el de su propia hija Lydia, hermosísima chica postrada en una silla de ruedas por una parálisis cerebral incurable de nacimiento fruto de una negligencia médica, tiene un papel más que relevante. Anne estará empeñada durante todo el relato en saber el motivo de la desaparición paterna así como hallar el lugar donde sus restos se encuentran dadas las sospechas que tiene de lo que le debió de ocurrir. Su profesión de buceadora le va a resultar muy útil en esta indagación.

Estos tres núcleos narrativos avanzan a la par y en contrapunto. Cada uno de ellos se expande en un sinnúmero de personajes secundarios que enriquecen la novela y le dan más y más verosimilitud al relato. Sin duda alguna es Anna quien se yergue sobre todos ellos. Su vida es el centro de la narración: sus amistades (la descocada Nell; la amable Rose; León, que fue su primer amor; su madre Agnes, su tía paterna, Brionne, que la ayudará siempre que lo precise), sus ilusiones, sus decisiones, sus reencuentros, sus despedidas... Y con ella el mar.

Desde siempre para mí, y pienso que para tantos y tantos lectores, en literatura el mar ha sido sinónimo de aventura, de acción, de libertad. También me ha parecido así en "Mahattan Beach". La novela se abre con un lema tomado de "Moby Dick" de Herman Melville ("Sí, como todos saben, la meditación y el agua están emparejadas para siempre"). Esta novela es el clásico estadounidense que cuenta la historia alegórica y épica de esa ballena blanca cuya libertad y su temible poder simbolizará junto al capitán Ahab variados aspectos de los propios Estados Unidos. Y en USA estamos, concretamente en Manhattan, ciudad que se homenajea constantemente en el relato. De manera semejante a Woody Allen en la mayoría de sus filmes, también Jennifer Egan muestra su amor a esta ciudad. Muchas zonas neoyorquinas y de sus alrededores son citados, pero especialmente es el mar, la costa, el océano, los astilleros navales, el Arsenal, los soldados de Marina, la Marina mercante, la guerra submarina... los protagonistas de estas descripciones y localizaciones. Esta mirada marinera que realiza la novelista proporciona una vista inédita de la metrópolis: 
se acercaron a los Narrows, la entrada de la bahía Lower, controlados por Fort Hamilton al este y por Fort Wadsworth en Staten Island al oeste. [...] Pasados los Narrows, la gabarra viró al este y pronto la silueta vaga del Parachute Drop se materializó a mano izquierda, junto con otros esqueletos del parque de atracciones: la Wonder Wheel y el Cyclone.”
Desde un punto de vista estrictamente literario, fantásticos me han parecido aquellos momentos en que la narración recala en aspectos puramente marineros como los naufragios producto de la guerra que también en los mares se mantenía: 
El mar en la literatura, Guerra Mundial, Navíos
A través del chaparrón Eddie vio la popa del Elizabeth Seaman sumergida hasta la mitad del palo de mesana, las olas rompiendo por encima de la toldilla. En la parte de sotavento había una balsa de pontón que se había soltado automáticamente de su estante deslizante y ahora flotaba sobre la cubierta.
A quienes hayan leído "El tiempo es un canalla" esta incursión marinera de la escritora seguramente que sorprenderá. No es fácil -es mi honesta opinión- salir airoso de estas lides cuando con tremenda  equivocación se viene a entender que el mar es lugar para aventura propias de adolescentes. Enorme error, semejante a aquel que demoniza ciertos títulos tildándolos de juveniles, de femeninos, o de cualesquiera otra cosa. No, no hay tales tipos de obras, en literatura lo que hay es simplemente buenas o malas obras, sean estas apreciadas por estos o aquellos lectores. La novelista organiza todo su relato en torno al mar. Incluso los ocho apartados en que estructura la novela se titulan con términos relacionados con este medio: 'La orilla', 'El mundo de las sombras', 'Mira el mar', 'La oscuridad', 'El viaje', 'La inmersión', 'El mar, el mar', 'La niebla'.

Lo que Egan demuestra en "Manhattan beach" es que su mundo narrativo no concluyó con o está acotado al de la contemporaneidad más absoluta, ni que siempre va a ser el Tiempo objeto de su reflexión, o que constantemente va a estar indagando en la experimentación literaria. No, la Literatura es una carretera amplia de muchos carriles y no siempre se ha de circular por uno por muy elogiado que sea éste. Un escritor de raza no lo es sólo por atenerse a unos postulados por más que fuera el mismísimo Italo Calvino quien los propusiese. Para nada. Un autor de nivel -autora en este caso-  lo es aquel que siempre sabe manejar el instrumento, la paleta de colores, con soltura y adaptabilidad; aquel que no quiere hace siempre la misma novela, que no quiere repetirla cual papagayo, por muchos elogios que aquella recibiera en su momento. Jennifer Egan, en mi opinión, demuestra  con esta novela tradicional en la forma pero profunda en la indagación de la personalidad de los personajes y en la presentación y evolución de caracteres que es una novelista de raza y de enorme altura.

Frases destacables de la novela
  • [Anna desde que se ha despedido de su madre en Pensilvania Station] había notado, por primera vez el poder de succión de la oscuridad y sus peligro. Desde entonces había estado eludiendo aquel peligro. ‘Otra clase de chica’. ¿Cómo podías saber qué clase de chica eras si no tenías a nadie a tu alrededor? A lo mejor ‘esa clase de chicas' eran simplemente chicas que no tenían a nadie que les dijera que no eran esa clase de chicas"
  • Las tareas que requiere fuerza física o soportar condiciones extremas les están estrictamente vedadas. En el resto de los empleos las chicas son lo que denominamos ‘asistentas': ayudan a un hombre que es su superior. Y tienen prohibido subir a los barcos.”  [le dice el Tte Alex a Anna]
  • El pisito, abarrotado, era sofocante. Todas las superficies rezuman feminidad, incluido el revestimiento de madera barato de las paredes. Perfume, pelo de mujer, uñas, el periodo: todo concentrado en una nube íntima y densa que lo envolvió haciendo que la cabeza le diera vueltas
  • El mar, tan extraño, tan violento y hermoso: aquello era lo que Anna quería que Lydia viera
  • Compró una maleta grande de cartón tipo ‘por favor que no llueva' (como solía llamarlas su padre), la llenó de ropa, artículos de tocador y libros de Ellery Queen, se terminó lo que quedaba en la botella de leche y envolvió la mantequilla con un trapo de cocina.