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13 nov 2024

Opiniones y reflexiones (Rimas para conciliar). Francisco Coronel

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Los asiduos a este blog saben que Francisco Coronel es buen amigo mío al que he dedicado siempre desde aquí unas palabras para cada uno de los libros salidos de su mano. Con éste ya son cuatro los escritos que el nefrólogo doctor Coronel ha dado a la imprenta. Si los tres anteriores fueron en prosa, ahora, en esta cuarta entrega, descubrimos que también Francisco Coronel siente de vez en cuando la llamada de Calíope y de Erató. De las dos musas de la poesía en esta ocasión yo me inclino más por Calíope, musa de la poesía épica, que por Erató, que lo es de la poesía lírica; mi inclinación obedece a que en el poemario que acabo de leer, además de poemas que hablan de sentimientos, hay varios que cuentan, que relatan, sucedidos o experiencias del propio autor. 

Es Coronel (no es la primera vez que lo digo) un relator, un contador, un juglar, una persona que, como dijera José Luis Garci en el prólogo que escribió para el primero de sus libros, Las experiencias de un médico para todo, cuenta muy bien («Cuentas muy bien, Francisco, con amenidad de la buena [...] escribes con sencillez, ligereza y esa melancolía leve que no se nota.»). Estas mismas palabras son aplicables a los 32 poemas que incluye en este su último libro. Si hubiera que señalar un tema esencial para todo el poemario yo diría que éste es el del amor. El amor a la mujer, inspirador fundamental para el hombre («Si tienes suerte y encuentras / a la mujer de tu vida / o si eres mujer y encuentras / al hombre que tú querías, / no habrá deleite mayor / ni más alta complacencia / [...]»); también la amistad, que  no es otra cosa que una clase de amor y que como el anterior a veces, claro, produce desengaños (soneto titulado 'A alguien que te importa'; asimismo se ve con claridad en el poema que lleva por título 'La amistad y la poesía'); y también el amor a muchas otras cosas como el Cine, el mar, la música... y hasta el mus.

Aunque no se puede decir que la mirada que Francisco echa hacia atrás en algunos de sus poemas sea amor sensu stricto, yo lo incluyo en ello, pues la nostalgia no es otra cosa que el amor que permanece fijado en el recuerdo. El autor se contempla a la altura de sus años y no puede por menos que evocar momentos dichosos del pasado, de su pasado ('Dulce Navidad', 'El amor desde niño'). También reflexiona -y así lo señala en 'Loas a la amistad', el poema que abre el libro- sobre cómo con el paso de los años llega la jubilación, la vejez, y el olvido se cierne sobre la persona; el poeta se pregunta entonces: ¿Quiénes son los de verdad amigos?
«Luego llega la verdad
y, cuando estás más dolido,
las loas a la amistad
sólo son loas de olvido»

Opiniones y reflexiones contiene 32 poemas cuyos títulos llevan a modo de subtítulo la sinopsis explicativa de lo que viene a continuación. Algunas de estas sinopsis adoptan la forma de frase proverbial, como por ejemplo cuando bajo el título del poema 18, 'Ser reflexivo', leemos: «No hay que precipitarse en lo que se dice y en lo que se hace, es mejor pensar primero.»

Francisco Coronel, tal como él mismo cuenta en la solapa y en la contraportada del libro, siempre ha dedicado una parte de su actividad de ocio a la escritura poética, escribiendo en su juventud letras de canciones para el repertorio musical de una banda de rock. Tenía facilidad para rimar palabras que  acababan en composiciones musicales. Durante los dos últimos años confiesa que ha estado escribiendo de esta manera sus impresiones de la vida en sus momentos más creativos.
 
Estos 32 poemas confirman su afición. Sus composiciones, efectivamente, parecen canciones, que surgen con enorme libertad creativa y buscan el ritmo, en versos principalmente de arte menor, a través de rimas en general asonantadas. No se atiene con rigidez al canon, si bien hay algún poema como el nº 29. 'Amor de familia', en el que un correcto soneto muestra su habilidad y conocimientos estróficos. La mayoría de sus poemas tienen un adecuado y eficaz tono juglaresco propio de la poesía popularista. Predominan, como es natural en las coplas, las cuartetas de romance, que es la estructura estrófica en la que mejor se desenvuelve;  a veces las combina con quintillas o sextinas, algo que, en mi opinión y sólo en alguno de los poemas, hace que el mismo pierda algo de potencial y eficacia  comunicativas. Ese neopopularismo que cito muchas veces me ha llevado mentalmente a evocar o recordar el tono de los versos que Muñoz Seca escribiera para su archifamosa "La venganza de don Mendo".

Como ocurre en cualquier poemario hay poesías que me han gustado más y otras que me han gustado menos. Elegir siempre es difícil, pero personalmente, de entre todas ellas, yo destacaría sin duda alguna como mis favoritas las siguientes composiciones: el poema 26. 'Y van pasando los años' y el poema 16. 'La diferencia de géneros'. El primero es el que más me ha agradado tanto por contenido como por continente; del segundo destacaría el puntito de humor con el que Coronel sabe tratar un tema hoy tan controvertido. 

Para cerrar quiero señalar que entre los asuntos que el autor trata en este libro aparecen con fuerza, además de los ya señalados, dos que no quiero dejar de mencionar: su preocupación social y política (poemas 'Saludando a España' o 'La gracia de Madrid'); y la religiosidad, ayer y hoy (poemas 'Dulce Navidad' o '¿En qué creer?').

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Del autor y en este mismo blog:




"Las experiencias de un médico para todo"






elblogdejcgc, El blog de Juan Carlos


 
"Medicina & Rock 'n Roll"                      

                


"La historia que había que  contar"        








10 mar 2024

Presentación de "La historia que había que contar" de Francisco Coronel el próximo miércoles 13 de marzo

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El miércoles 13 de este mes de marzo a las 18:15 horas tendrá lugar en la Sala Cajal del Ilustre Colegio de Médicos de Madrid (c/ Sta. Isabel, 51) la presentación de La historia que había que contar, tercera obra salida de las manos del escritor y nefrólogo Francisco Coronel. El autor del prólogo de la novela, Juan Carlos Galán, y los nefrólogos Dr. Rafael Matesanz y Dr José Antonio Herrero acompañarán al autor en esta presentación.

Sobre la novela publiqué hace unos meses, concretamente el pasado mes de noviembre, una reseña en este mismo blog que invito a leer a quien quiera saber de qué va este libro. Basta para ello hacer clic en el enlace siguiente: "La historia que había que contar" por Francisco Coronel o en la imagen de la portada del libro que acompaña a esta entrada. 


Os esperamos a todos este miércoles 13 de marzo a las 18:15 en la Sala Cajal del Colegio de Médicos de Madrid (c/ Santa Isabel, 51).

9 nov 2023

"La historia que había que contar" por Francisco Coronel

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«Entre Carol y Javier, el médico del 600 y primera cita de Mia, surge una atracción que acaba en una primera salida a cenar. ¡Que casualidad! Carol pide a Mia que la acompañe en su primera salida llevando un amigo para ella. Esta vez, el idioma dio menos problemas y el nuevo acompañante, Fernando, se defendía mejor en ingles y Mia en español.» (Pág. 120)

El blog de Juan Carlos, Hungría, Francisco Coronel
Tras leer La historia que había que contar no he podido menos que recordar alguna de las veladas pasadas en compañía de Francisco Coronel, buen amigo, a quien conocí a raíz de las reseñas que hice a los dos libros que anteceden a éste, que acaba de publicar. En esas amenas reuniones, Francisco con su natural gracejo y desparpajo desgranaba anécdotas de todo tipo vividas por él y/o allegados a lo largo de los años. Se colaban entre ellas algunas situadas en Hungría, la patria de Ami, su mujer. Me interesó sobre manera lo que relató sobre la invasión de Hungría por los tanques soviéticos en 1956, las penalidades que muchos húngaros, unos más y otros menos, sufrieron para escapar del país y las vicisitudes que una vez fuera hubieron de afrontar para salir a flote. «Ahí hay, Francisco, una auténtica novela, que debías de escribir», recuerdo que le dije. Y parece que mi sugerencia dio sus frutos.

¿Qué historia es ésta que, según reza el título del libro, Francisco Coronel dice que tenía necesidad de contar? Ato cabos y entiendo que para él era imperioso dar forma, conformar en una unidad clara y con sentido toda una serie de hechos más o menos curiosos y peculiares conocidos en sus visitas a Hungría, país al que está muy unido entre otros motivos porque su mujer es aquincense, o sea, nacida en Budapest. Son las múltiples amistades húngaras que a lo largo de su vida ha cosechado las que, unas por aquí, otras por allí, le han ido contando historias, aconteceres, sucedidos, que desde luego, como se ve por esta publicación, no han caído en saco roto. Para Coronel resultaba imperioso, pues, tras haber escrito un libro sobre sus experiencias médicas (Las experiencias de un médico para todo) y otro sobre sus pinitos musicales (Medicina & Rock 'n Roll), contar en forma de novela todo lo que sobre Hungría bullía en su memoria.

Círculo Rojo, la editorial en la que el autor ha publicado esta historia húngara, resume el contenido del libro en estos términos:
La historia que había que contar es una novela basada en hechos reales, sobre una familia húngara residente en Budapest en los tiempos del dominio soviético y la revuelta de 1956, con la entrada masiva de los tanques rusos. Se trata de una familia noble con una posición de alto nivel, con el cabeza de familia como Director General de Bosques y Minería del país, a pesar de sus ideas anticomunistas. Interviene en la revolución del 56 y es detenido y enviado a Siberia. Su mujer y su hija tratan de salir de Hungría a través de Austria y, cuando él escapa del tren donde le llevan a Siberia y vuelve a Budapest, los tres miembros de la familia lo vuelven a intentar, logrando salir del país. Lo hacen emigrando a Estados Unidos, transportados por el mismísimo vicepresidente Richard Nixon en su avión. Viven en USA varios años con múltiples peripecias, acabando la hija estudiando en España y visitando, ya como mujer, la todavía Hungría comunista. Sus padres regresan a Budapest tras la caída del muro de Berlín y la vuelta de Hungría a la democracia. Es una novela con importantes referencias históricas y cargada de valores humanos, que será muy entretenida para el posible lector.

A esta sinopsis yo añadiría -y así lo señalo en el prólogo que he tenido el gusto de escribir a la novela-  que La historia que había que contar es también en cierta manera un anecdotario. Con acierto Francisco Coronel ha sabido entreverar, atribuyéndoselas a los seres de ficción salidos de su pluma, algunas de esas historietas y anécdotas que a lo largo de su vida le han contado o ha conocido y vivido personalmente. Del universo de personajes son la hija de los Bartok y sus padres, Pal y Mária, sobre quienes recae el peso de la narración; y de los tres es Mia la que protagoniza en mayor número las principales y curiosas vicisitudes. 

Aunque en los primeros capítulos, como es lógico, la obra se centra en el papel del cabeza de familia en Budapest, sus problemas allí y cómo logra resolverlos, en los 15 últimos (el libro distribuye su contenido en 29) es la hija de Pal y de Mária, es decir, Babszi, Mia o Mária Tereza, que de las tres maneras es denominada, sobre quien, como digo, pivota la narración: la niña Babszi de 11 años de edad y su vida escolar en Omaha apenas llegados a los Estados Unidos; la vida universitaria de la joven; su estancia primera en España como estudiante; su trabajo como educadora de adolescentes difíciles en Omaha; de nuevo en España; una visita de Mia a Budapest en 1968; el noviazgo de ella con un chico médico; etc. 

La historia que había que contar, Juan Carlos Galán, El blog de Juan Carlos
¿Podría decirse que esta novela es fundamentalmente una colección de anécdotas? Decididamente, no. La novela es mucho más que eso, pues además de narrar curiosidades y sucedidos a unos y otros protagonistas del relato, la narración contiene información fidedigna sobre la historia reciente de Europa, desde la derrota de las potencias del Eje en 1945 hasta hoy mismo, pasando por la caída de la URSS en 1989, que cambió el mundo. Asimismo, la novela de Francisco Coronel no esquiva la critica social y política. Ésta es clara en el caso del sistema comunista en Hungría y la URSS, pero también se evidencia en el caso americano respecto al racismo allí existente, especialmente durante las décadas de los años 60 y 70 del siglo pasado. También la hay referida a España, aunque en tono menos áspero, más amable, pero no por ello menos firme. Me refiero, por ejemplo, a la censura moral y de costumbres practicada en nuestro país en los 60 y sufrida por el personaje de Mia cuando al poco de llegar a España, en una playa alicantina una pareja de guardias civiles las obligaron, a ella y a su amiga Carol, a cubrirse el cuerpo dado que el bikini parecíales a los agentes demasiado atrevido.

En definitiva, esta obra confirma a Francisco Coronel como lo que literariamente es: un buen, animado y entretenido relator. Si en sus dos libros anteriores centraba la narración en curiosidades, anécdotas o episodios protagonizados por sí mismo o por personas de su entorno, bien en el ejercicio de su profesión médica, bien en la práctica de su hobby musical, en esta su tercera publicación da el salto de las meras historietas, de las sencillas anécdotas, a una narración más cumplida, a una auténtica historia novelesca. No otra cosa es La historia que había que contar.
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AVISO:
El próximo día 30 de noviembre La historia que había que contar será presentada por su autor, Francisco Coronel, en la Biblioteca Leon Tolstoi de Las Rozas a las 19:00 horas. Acompañará al autor en dicho acto quien esto escribe, Juan Carlos Galán, prologuista de la novela.
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Del autor y en este mismo blog:




"Las experiencias de un médico para todo"






elblogdejcgc, El blog de Juan Carlos


 
"Medicina & Rock 'n Roll"                      

                









19 sept 2022

Francisco Coronel Díaz: "Medicina & Rock 'n Roll"

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«A la espera de que desapareciera la terrible pandemia y de que pudiéramos volver a una actividad normal, me puse a escribir estas líneas de medicina y R & R como una continuación de lo anteriormente escrito, con anécdotas musicales de una época de esplendor del pop-rock en España y de otras de mi profesión médica, que para mí también fue esplendorosa»

Francisco Coronel Díaz, Historia del pop español
Tras la profunda y muy gratificante lectura que me proporcionó 'Noches azules' de Joan Didion  necesitaba algo de más fácil digestión. Recordé que hacía poco más de un año había disfrutado mucho con el primer libro de relatos de Francisco Coronel titulado "Las experiencias de un médico para todo" [mi reseña se puede leer aquí]. Tuve la enorme fortuna de que el autor en conversación telefónica me hablase de la existencia de una especie de segunda parte del mismo y de que me lo hiciese llegar con prontitud. Desde aquí, Francisco, muchas gracias por tu envío y por la referencia que haces a mi blog en el último capítulo.

El volumen que acabo de terminar es, efectivamente, una especie de continuación de la colección de anécdotas que en definitiva es el anterior. La diferencia entre ambos estriba en que este segundo, titulado"Medicina & Rock 'n Roll", especializa sus anécdotas, historias y chascarrillos del lado de la afición del autor -la música- mientras que el anterior las centraba en el ejercicio profesional de la medicina.


Inicia Francisco Coronel el anecdotario relatando cómo anidó en él la afición musical. Cuenta que en el colegio donde estudió el bachillerato fue compañero de Tony Martínez quien contaba a Francisco sus pinitos musicales en los grupos de los que formaba parte: Los Titanes y Los Sonor, apenas hoy recordados, y más tarde nada menos que Los Bravos.  En el caso del autor de este libro habría que decir lo de que "de casta le viene al galgo", pues el padre de nuestro médico nefrólogo «tocaba el trombón muy bien, con el que destacaba como músico profesional y era además un buen ejecutor del bombardino». Vamos, que su infección por 'la dulce filomena' la traía ya de casa el muchacho, quien junto a otros amigos y compañeros del Colegio donde estudiaba formó un grupo al que llamaron Los Vanguards. Con este grupo Coronel cantó en el Festival anual que el Colegio realizaba. Tal fue el éxito cosechado que él y sus amigos Long, Tony Rebelo y Félix decidieron persistir en el cultivo de su afición.

La afección musical la proseguiría el autor durante sus estudios de medicina en los que coincidió con un amigo de colegio, Manolo Moreno. Está claro que un hobby compartido tiene más visos de durabilidad que cuando se practica en solitario. Comenzaron con Los Vanguards a actuar en garitos y pequeños clubs, así como en algunas emisoras de radio en las que nuestros jóvenes y melómanos estudiantes conocieron a otros jóvenes que como ellos acudían a esos lugares. Algunos de estos chicos, desconocidos en ese momento, se llamaban Manuel Alejandro, Alfonso Sainz o un tal Raphael. Durante los estudios de medicina quizás lo más relevante musicalmente hablando fueron las actuaciones que Los Vanguards realizaban en el hall de la Facultad de Medicina, lo que consiguieron gracias a las pillerías,  propias de estudiantes avispados, que se gastaban.

Ya médico hecho y derecho, nuestro escritor hubo de apartarse algo de la práctica musical para lograr situarse debidamente dentro de la profesión médica. Sin embargo, en cuanto tenía ocasión de cantar o actuar en compañía de otros (Los Diablos Rojos fue el nombre que a partir de este momento tomó su agrupación) Coronel lo hacía, tanto si estaba en la mili haciendo las prácticas de las milicias universitarias como si estaba de médico en el Hospital militar o, ya lograda la especialidad de Nefrología, en el Hospital Clínico San Carlos de Madrid en su famoso Clinirock

«Con los Diablos Rojos, o en los últimos años solo con mi presencia, ha sido importante nuestra colaboración con el gran espectáculo que organiza el Hospital Clínico San Carlos de Madrid todas las navidades: el Clinirock»

Si algo ha hecho la mar de bien este médico amante de la música ha sido introducirla, motu propio o movido por otros, en muchos de los simposios, congresos y reuniones de Nefrología a los que acudía como moderador, ponente o director. En la clausura de los mismos era frecuente que Francisco Coronel se marcase alguna canción propia del lugar, solo o junto a los miembros de su grupo. Ser serio en la práctica médica no es óbice para mostrar el amor por la música

Quien conozca al buen nefrólogo que es el doctor Coronel sabrá de su bonhomía, de su buen carácter y del amable trato con sus pacientes, quienes muchas veces salían del hospital convertidos en amigos suyos. Y es que nuestro autor es muy buen amigo de sus amigos que le recuerdan siempre con cariño, y él a ellos. Cabría decir que a Francisco, además de para contar amables sucedidos que le ocurrieron alrededor de la música y de la medicina, le sirve este libro para homenajear en cierto sentido a sus amigos, tanto médicos

  • «mi compañera la Dra. Ana Sánchez Fructuoso, gran especialista en trasplante renal»
  • «El Dr. Nolph y la Dra. Saphiro»
  • «mi buena amiga y jefa del Servicio de Nefrología del hospital de Almería, la Dra. María Dolores del Pino»
  • «el nefrólogo norteamericano Dr. Twardowski»
  • «el Dr. Fernando Anaya, jefe de sección del Hospital Gregorio Marañón»
  • «mi amigo Pablo Amair, nefrólogo venezolano»
  • y muchos otros más
como del mundo de la música (más abundantes en este libro, claro)
  • «el gran teclista José Luis González, "Joe". Con su piano había formado parte de los formidables Los Pasos»
  • «Joaquín Torres. Joaquín había sido junto con Guillermo Polo componente inicial de Los Diablos Rojos, al que luego se unió Javier Navarro
  • «Recuerdo de forma especial la que nos hizo José Ramón Pardo» [la entrevista]
  • «Adolfo de Los Iberos (y no olvidarse de Cánovas, Rodrigo, Adolfo y Guzmán) volvió a hacer actuar al grupo y enroló a Marcos García-Montes, el famoso abogado que había estado en sus comienzos en el grupo Trébol»
  • «mi admiración por un artista tan completo como José Luis Campuzano "Sherpa". A su faceta más popular de cantante de Barón Rojo, añade otras tan importantes como la pintura, la escritura y hace sus pinitos como escritor»
  • «Asociación de Pioneros Madrileños del Pop […] nos juntábamos para hacer actuaciones en plan colaborativo, organizado por Rafael Laviada con su conjunto Los Hook y cantantes como Buddy, Pepe El Stuka, Vicente Figaredo y El Coronel»
  • y otros tantos más
El tiempo no perdona y su inexorable decurso hace que la nómina de amistades vaya en ocasiones acompañada entre paréntesis de las siglas q.e.p.d. Así es la vida.


Para finalizar
José Ramón Pardo, Pop y Rock en España
Personalmente lo que más me ha atraído de este Medicina & Rock 'n Roll de mi amigo Francisco Coronel es que, junto al personal y vital ejercicio memorístico que realiza, da un paseo por lo que fue la música pop en España durante las cuatro últimas décadas del siglo pasado. En cierta manera ha traído a mi memoria la muy buena Historia del Pop español (1958-1986) escrita por José Ramón Pardo y en la que a buen seguro -ahora no puedo asegurarlo- aparecerán citados Los Vanguards y Los Diablos Rojos. Recordar nombres de cantantes y de los grupos musicales que los mismos hacían y deshacían me ha hecho disfrutar mucho. Tanto he disfrutado que no he podido resistir la tentación de buscar en Spotify algunos de los temas citados por el propio escritor en el libro [quizás una de mis quejas al autor sería la de que sólo en dos o tres ocasiones da títulos concretos de canciones]. Esa búsqueda es la que dejo en esta reseña para que la escuchen y se recreen con ella los lectores mientras leen el libro, esta reseña, o los dos prólogos -uno firmado por Marcos García-Montes y otro por Sherpa- que destaca en portada Francisco Coronel

Para saber, pues, cómo un médico esforzado e investigador prestigioso y reconocido ha podido compatibilizar profesión y afición sólo existe una manera: leer este librito con el que seguro seguro que echaréis más de una risa.




Del autor y en este mismo blog:




"Las experiencias de un médico para todo"









30 mar 2021

Las experiencias de un médico para todo. Francisco Coronel Díaz

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"He sido un médico afortunado y no sólo por la satisfacción de ejercer una profesión tan vocacional como la medicina, sino porque he tenido suerte con mi trabajo. He disfrutado ejerciéndolo y casi siempre mis pacientes me han demostrado su confianza" (Pág. 155)

Mi muy buena amiga María, afincada en Las Rozas (Madrid), me regaló hace poco un librito de Francisco Coronel Díaz, a quien no tenía el gusto de conocer. Sin embargo, al acabar de leer "Las experiencias de un médico para todo", salgo con la sensación de conocerle desde hace tiempo, tal es la sencillez, cercanía y afabilidad con que Francisco se muestra en esta colección de anécdotas.

Editorial Círculo Rojo, Libros Amazon, El blog de Juan Carlos
Inicia Coronel la relación de situaciones curiosas vividas durante el ejercicio de su profesión por el principio, o sea, por cuando ya en los últimos años de estudio en la facultad de Medicina de la Complutense junto a otros compañeros comenzó a hacer prácticas gratuitas los fines de semana en las Urgencias del hospital de Atocha. Lo que hubo antes de esto, su adolescencia en el colegio de la calle Ibiza esquina Dr. Esquerdo, lo cuenta de pasada en el prólogo su amigo y compañero en el bachillerato el director de cine José Luis Garci, quien como es lógico destaca del libro todo aquello que tiene que ver con el séptimo arte, como por ejemplo la relación que el doctor Coronel tuvo con el director argentino afincado en España León Klimovsky o las anécdotas protagonizadas por muchos actores y artistas españoles (Lili Murati, Lola Flores, Luis Prendes...) durante el tiempo que el autor fue médico de la Sociedad de Autores. Coincido con el cineasta en casi todas sus apreciaciones, especialmente en las literarias cuando dirigiéndose directamente a su compañero de Bachillerato le dice: 
"Cuentas muy bien, Francisco, con amenidad de la buena [...] escribes con sencillez, ligereza y esa melancolía leve que no se nota. [...] Los médicos siempre habéis tenido algo especial con la literatura, también con la pintura o la música. Ese 'tacto' único, tú también lo tienes."
Efectivamente, Francisco Coronel cuenta muy bien y por ello el paseo que realiza por su vida profesional se lee con muchísimo gusto. Yo me lo imaginaba al principio casi casi como al barojiano Andrés Hurtado luchando por la vida, por hacerse un hueco en el oficio, por asegurarse las lentejas, siempre con una enorme vocación y entrega. Pienso que muchos jóvenes actuales debieran de leer esta obra para aprender de primera mano que no es fácil llegar arriba, que nadie regala nada y que al mérito se accede a través del trabajo y la bonhomía. 

No voy a destripar las anécdotas, algunas muy divertidas con las que no he podido contener la risa. Sólo diré que Francisco vivió situaciones cómicas y/o comprometidas, felizmente resueltas, en todos los ámbitos donde ejerció la medicina: en las urgencias del hospital de Atocha; en su etapa de médico militar especialmente por la confusión que en el medio castrense provocaba su apellido Coronel, sobre todo cuando alcanzó la graduación de teniente y pasó a ser, naturalmente, el Teniente Coronel; en el servicio privado de urgencias -ese teléfono 2222222 que no le dejó dormir tantas noches y que más de una vez le dejó a deber algún dinero-; en las muchas suplencias que hizo en consultorios de la Seguridad Social; en sustituciones hechas a compañeros, alguna de las cuales, como la que hizo al doctor Antelo que llevaba la consulta de la Sociedad de Autores, exigía tener despacho donde realizarla, lo que provocó que su domicilio particular se trocase de dos a tres de la tarde en consultorio médico donde Ami, su mujer, ejercía de recepcionista y las niñas de la pareja  debían de permanecer a ser posible en silencio, algo difícil, ciertamente, suscitándose por ello situaciones simpáticas con algunos pacientes, muchos de los cuales -la mayoría, claro- pertenecían al mundo de la farándula; o en las antiguas casas de socorro del Ayuntamiento donde realizó suplencias y guardias de 24 horas, llegando incluso a opositar y ganar una plaza de médico funcionario en la Beneficencia municipal.., etc. 

Estudioso siempre y muy atento a cuantas oportunidades laborales salieran, por fin Francisco Coronel Díaz, tras convertirse en médico de familia de la Seguridad Social por oposición, opta y consigue plaza de médico adjunto de Nefrología en el Hospital Clínico San Carlos. Hasta que finalmente pudo dedicarse en exclusiva a esta especialidad Francisco compatibilizó el Clínico con las guardias de fin de semana en las casas de beneficencia municipales y con su consulta privada. 

Ya en la dirección del servicio de Nefrología del Clínico el doctor Coronel siguió viviendo situaciones curiosas que añade a la colección de historias que es este "Las experiencias de un médico para todo". De todas las que de esta etapa cuenta me han llamado mucho la atención las que tienen que ver con su afición a la música que practicó como hobby desde su época estudiantil compatibilizándola luego, siempre como distracción y puro entretenimiento, con el ejercicio  profesional, lo que suscitó situaciones sorprendentes al ser reconocido por algún paciente cantando con amigos músicos en algún local nocturno o al ser vista su afición con no muy buenos ojos por algunos compañeros del Hospital.

Humor español durante el franquismo, Nefrología, Medicina y Humanidad
Es esta obra de Francisco Coronel un ilustrativo conjunto de historias que dan cuenta del periplo vital de su protagonista, médico de vocación entregado en cuerpo y alma durante años a su profesión. Como cualquier libro memorialista -y éste lo es- hay mucho de verdad en él. Se percibe mucha emotividad y ternura en algunos momentos; por ejemplo en la niña con síndrome de Down y sus simpáticos saludos a médico y enfermeras, o en el compositor y músico del grupo Académica Palanca, Antonio Sánchez, quien le regaló su guitarra, una guitarra que había acompañado a "Sabina, Krahe, Aute y alguno más" que era después de su mujer, claro, lo que él más quería.

Como lector he aprendido con este libro muchas cosas. Por ejemplo, ignoraba por completo que de 1966 a 1971 hubo una propuesta oficial para que médicos militares españoles voluntarios acompañasen en Vietnam al ejército norteamericano; tampoco sabía la diferencia entre Urología y Nefrología, y dentro de ésta de las distintas técnicas de diálisis existentes: la DP (diálisis peritoneal) y la HD (hemodiálisis). Enterarme de que la DP se la pueden practicar en su domicilio los propios pacientes me ha hecho exclamar para mis adentros: ¡Madre mía, cómo avanza todo! 

Por último quisiera destacar el conjunto de fotografías de poemas y escritos de agradecimiento de pacientes, de dibujos y libros dedicados por artistas y autores tratados por el doctor Francisco Coronel Díaz, en los que le dan las gracias por su buen hacer profesional y su buen carácter como persona. Yo también, como ellos, agradezco desde aquí al autor haberme hecho pasar un muy entretenido tiempo leyendo este libro, "Las experiencias de un médico para todo", que recomiendo a cualquiera sin duda alguna.
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Datos técnicos del libro:

Páginas: 192 Formato: Tapa blanda Precio: 14,50€ ISBN: 9788413853390 Tamaño: 15x21