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22 may 2026

"Distancia de fuga", segunda novela de Cristina Araújo Gámir

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«La distancia de fuga, pensó, es la distancia a la que un animal te tolera, y no se mide en longitud sino en riesgo. Hay cuerpos errantes que se desplazan a miles de kilómetros y resulta que pueden chocar. Calculan sus arcos, sus desplazamientos. Otros cuerpos cercanos no se cruzan ni por asomo. Depende de su dirección, de tantos factores. Hay un margen de error. Son datos que Theo apunta en sus notas. Al lado de una cita de Kierkegaard, que para eso es el filósofo de la angustia: “la resignación es la forma de decirle sí al sufrimiento y hallar de ese modo una paz paradójica"»

"Distancia de fuga", segunda novela de Cristina Araújo Gámir
He disfrutado mucho leyendo la segunda novela escrita por Cristina Araújo Gámir. Leo y oigo a mi alrededor críticas acerca del excesivo número de páginas (casi 500) que tiene Distancia de fuga, pero confieso que a mí tal cosa no me ha supuesto impedimento alguno para una lectura gozosa, disfrutona. Es más, ese medio millar de páginas me ha servido para sumergirme en la buena literatura de esta madrileña que se dio a conocer literariamente con Mira a esa chica hará cosa de cuatro años, novela que se alzó con el Premio Tusquets de novela 2022 (tengo reseña hecha de ella en este blog).

Distancia de fuga presenta una relación romántica actual, muy creíble, entre dos jóvenes que se quieren, pero a quienes las circunstancias van a mantener lo suficientemente separados como para no poder hacer realidad un proyecto de vida en común. Serán dos magníficos amigos que se verán y se relacionarán esporádicamente, pero que siempre estarán atentos a las vidas de uno y otro. Es un amor sincero, romántico y civilizado, lejos de los excesos truculentos en que desgraciadamente desembocan otras relaciones que con mayor frecuencia de la debida son noticia en nuestra actualidad. Frances y Theo son al inicio de la narración dos jóvenes de 17 y 19 años respectivamente que se sienten atraídos y luego durante los nueve años de tiempo que dura la historia relatada se aman, se quieren y sobre todo se respetan. Ambos son muy respetuosos con los proyectos vitales de uno y otro: Ella, actriz cinematográfica muy mediática; él, estudioso de la filosofía de ayer y de hoy. Estos dos posicionamientos y trayectorias profesionales suponen una artificiosa vida de relumbrón, excesos y fiestas para Frances, y una humilde vida de búsqueda de becas para el estudio, estancias en universidades en el extranjero y trabajos de investigación intelectual para Theo.

Lo que más me ha llamado y ha hecho que esas 500 páginas no me hayan parecido excesivas es el magnífico estilo del que da muestras Cristina. Especialmente me refiero a su buen hacer descriptivo en el que las imágenes de todo tipo, en especial la metaforización sinestésica, me han ganado para su causa. ¡Qué belleza tan lograda!

Y en el plano meramente narrativo, la figura del narrador me ha tenido constantemente pendiente de ella. Es un narrador en tercera persona que se diluye hasta casi desaparecer en muchas ocasiones prestando su voz a la de los personajes que en EIL (estilo indirecto libre) o expresando pensamientos a través del monólogo interior se hacen dueños de ella y hacen dudar al lector sobre quién es quien conduce el relato. 
Este narrador objetivo en 3ª persona cambia a veces a la primera de plural por el sentido más generalizador que tiene esta persona, además de que así consigue hacer más partícipe en la historia al propio lector a quien, al tiempo, aprovecha para dirigirlo por las sinuosidades de la trama: 
  • «Arnim estaba de viaje en Lisboa, y lo último que necesitaba ahora mismo era tiempo para llenarlo, de modo que se enfundó el chándal y sus zapatillas Clifton y salió a correr por el Bois de Boulogne. Avancemos entonces seis horas para volver a reencontrarnos con ella, que desparramada en el sofá de su casa, y junto a un cuenco de fresas lavadas, repasaba en la tablet el guión de Juliette.»
  • «Después de terminar la licenciatura se tomaron un año sabático.Hubo motivos concretos. Y no sólo concretos, sino de peso, trascendentales, absolutamente justificados e irreprochables. Ya hablaremos de ellos más tarde.
  • (Theo) «aceptará, por ejemplo, la oferta de Robin y compartirán ese piso frente a la Opera donde luego Marion se morirá, desencadenando otra serie de eventos, como el cisma entre los hermanos. Aunque, no adelantemos, para eso faltan aún varios años. Y lo que va a ocurrir mucho antes, dentro de nada, en un par de días, es que los chicos [...]»
 Es un narrador que introspectivamente en su cabeza enjuicia, comenta, y hasta dialoga con los personajes cuya historia y vicisitudes nos está mostrando:
«Pero, bueno, paciencia. Es cierto que ya habían transcurrido ocho días, y que el mayor avance de Theo con la escritura se limitaba a registrar en una libreta sus notas mentales. Sellaba así un pacto con su conciencia. Porque pensar, compilar, esquematizar, todo eso, también es escribir, ¿verdad, Theo?
Pues no señor.
»
Por último, este narrador objetivo, cercano y muy próximo a los personajes en su forma de hablar, parece a veces omnisciente («Vamos, lo mismito que Frances,[...] pensaría Theo si pensase en Frances, cosa que no está ocurriendo, porque lo que está ocurriendo es que Cecilia [...]»); pero, en verdad no sabe más que ellos, sino que camina junto a ellos y duda como ellos («al final de la calle, las luces de un restaurante se activan. Por el tipo de toldos debe de ser italiano.»).

Otro dato importante en el aspecto formal es la organización de la trama a base de saltos temporales hacia adelante (prolepsis) y hacia atrás (analepsis) que indudablemente contribuyen a mantener vivo el interés del lector. La historia, considerada linealmente, se desarrolla como he dicho anteriormente durante 9 años, desde 2010 a 2019 con un punto cenital o central que sucede en 2014-2015, momento de la muerte de Marion, la madre de Frances y de su hermano Robin. Estos nueve años los distribuye la novelista en 33 capítulos que se desarrollan en fechas no ordenadas cronológicamente y en tres espacios diferentes: Lombardía (Italia), Frankfurt y París

Si algo destaca de manera sobresaliente en Distancia de fuga es el desarrollo psicológico de los personajes. Cristina Araújo conoce de primera mano a este tipo de jóvenes -a los estudiantes universitarios como Theo y Cecilia, mucho; a los chicos y chicas de la farándula, mucho menos- y sabe leer el interior de sus mentes: sus deseos, sus frustraciones, sus dudas, sus consecuentes e inconsecuentes decisiones... 
Todos los personajes están muy bien trazados, especialmente Frances y Theo, aunque también otros como RobinMarion, Arnim Zatonsky o Cecilia (estos dos últimos son las parejas más duraderas de ella y de él, respectivamente). Frances es una muchacha insegura que necesita siempre apoyarse en alguien que sepa asistirla y sacarla de sus momentos de apuro y bajón: aquí destaca su madre Marion, verdadera artífice de su éxito, preparado por ella desde que Frances era niña (clases de baile, equitación, idiomas...). Y junto a Marion, la representante de la actriz, Zadia, que le consigue entrevistas, actuaciones, le programa su presencia en desfiles de modelos, etc. Cuando le fallen estas dos mujeres Frances acudirá a su hermano Robin, pero sobre todo encontrará un sustituto de su madre en Arnim Zantosky. Todo este batiburrillo y conglomerado de cosas que se mueven alrededor de la exitosa Frances provocan que su salud mental corra serios riesgos. 

Frente a la inestable Frances aparece el tranquilo Theo que parece -sólo lo parece- tener las ideas mucho más claras que ella. Es un joven de origen mucho más humilde que los Klemmer, que llega hasta ellos gracias a su amistad con Robin quien lo invita el verano de 2010 a la casa que la familia tiene en Lombardía. Esta casa es central en la historia de amor y en cierto modo abre y cierra la novela. De la familia de Theo no hay tantas noticias como de la de Frances, pero es evidente la humildad de la misma y la certeza por parte del chico de que sólo su esfuerzo será lo que le haga progresar. La irrupción de Theo en el entorno rico y privilegiado de los Klemmer hizo revivir en mi mente en algún momento inicial de la lectura la novela de Scott Fitzgerald "El gran Gatsby". Sin embargo me bastó con avanzar unas cuantas páginas para cerciorarme de que Cristina había elegido en Distancia de fuga una dirección distinta a la del pretencioso Gatsby, si bien en el aspecto sentimental ambos personajes se hallan constantemente atrapados en las arenas movedizas de sus respectivos enamoramientos.

Editorial Tusquets
La autora demuestra en esta buena novela sus progresos literarios respecto a Mira esa chicaDistancia de fuga está magníficamente escrita y a mí me ha gustado más que la anterior. Esta magnificencia debe mucho, además de a lo ya señalado hasta aquí, a lo bien y la suma naturalidad con que los ingentes conocimientos de filosofía, literatura, psicología y demás que posee Cristina aparecen esparcidos en el relato. La escritora se ha documentado mucho. Pero lo que me parece más relevante es que este culturalismo aterriza en el relato de manera natural, nada forzada, no hay sensación alguna de esnobismo ni nada parecido. Por el contrario las alusiones a autores como Salinger y su novela Franny y Zooey que Frances le regala a Theo se entrevera en este caso concreto con la visualización en la cama por parte de la pareja de la película El club de la lucha y con los pensamientos posteriores de él mientras escucha canciones de Finneas O'Connell o Nina Simone.

Esta reseña sería inacabable si en ella destacase la infinidad de méritos que la novela contiene. Voy a cerrarla con una mera alusión al estilo de la prosa de Cristina Araújo Gámir. Es una prosa limpia, poética, con predominio de frases cortas y yuxtapuestas; una prosa en la que narración y descripción se ven interrumpidas por la puntual intrusión, en estilo directo o indirecto libre, de los personajes. Diríase, utilizando una imagen pictórica, que la autora está realizando una pintura de técnica puntillista neoimpresionista. Conviene, pues, una vez acabada la lectura, alejarse del cuadro realizado para mejor contemplarlo y disfrutar de la unidad que los distintos elementos empleados han construido:
✔«El piso callado. Un silencio de claustro. La habitación en penumbra. Pero un derrame de luz en el suelo que la persiana no para y que es prematura y avainillada. Theo dice: está en su cuarto, mientras deja las llaves sobre la mesa. Y la violencia acústica del metal rompe en añicos el aire.»
✔«Sella los labios. ¿Entonces, Frances? ¿Entonces? Entonces todo. La última franja de cielo oleosa, la vegetación hinchada y pulposa como un palpitar de perfumes oscuros y verdes, de piélago y musgo, y césped regado, polen pegado, y frutos abiertos, influorescencias, y humedad ambiental, nervaduras, y savia espesa de pistilos de punta, y cada brote que nace y engorda y revienta en el interior de la tierra, pero también hacia afuera de ella, en tallos duros, botánicos, tiesos y largos, con bulbos y glándulas y saliva, y la exudación animal agarrada a los troncos del bosque, y un chorreo hormonal al caudal de la sangre, el sudor ensuciando los muslos, y después fibra a fibra el vestido, y entre el vestido y la piel, sin oxigenarse, envasada al vacío, tan tenso, tan cerca, que no le da la cárcel torácica para respirar, y Frances se enrosca una hebra de pelo, tira de ella, como si nada, aprieta los dientes y piensa.
Dios.
Porque sabe.
Que él la mira a su vez.
Que se quiere acercar.
Pero cuándo.»

31 ago 2020

"La colina del almendro" de Mayte Esteban.

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“Me gustaría que llegase el día en el que no importara si eres hombre o mujer para ejercer cualquier profesión. ¿Quién dice que no podemos conseguir lo que nos propongamos solo por ser mujeres?” (pág. 397) 

" James aplicó al herido fenol en la herida y éste respondió con un respingo y un gemido. Gritó después, al sentir el instrumental médico hurgando en su hombro herido. La solución de ácido carbólico rebajada que le habían aplicado no era suficiente para anestesiarlo del dolor. " (pág. 426)


Novela romántica, Mayte Esteban
Tras haber leído durante el estado de Alarma la novela corta "Doce horas" que me hizo descubrirla , deseaba leer algo de más enjundia de Mayte Esteban para no quedarme con la idea de escritora que esa novelita corta y de circunstancias había dejado en mí. A instancias de Mónica-Serendipia adquirí y he leído con sumo gusto "La colina del almendro"; tras finalizarla no puedo por menos que declarar mi plena satisfacción pues la buena escritora que detecté en "Doce horas" en esta extensa narración se me ha confirmado plenamente. 

Como en la reseña que en julio escribí sobre "Doce horas" dejé un extenso perfil biobibliográfico de Mayte Esteban,  voy a omitir aquí su magnífica trayectoria literaria. Quien quiera conocer otros títulos de esta arriacense le invito a pasarse por esa entrada [leer reseña aquí]. Sólo añadiré que tras "La colina del almendro" (2019) Mayte Esteban ha publicado en abril de este año la novela "Brianda: Una bruja en tiempos de la Inquisición" y que ahora mismo tiene en preventa "Años de mentiras", su última obra de ficción que se podrá comprar en las librerías a partir del próximo día 2 de septiembre. Autora prolífica, como se ve.

Sinopsis (proporcionada por la propia editorial)
El mundo y la vida de Mary Ellen se quiebran cuando su padre, el conde de Barton, entra en su cuarto. Ha decidido casarla con un rico comerciante sin rastro de nobleza afincado en Boston. Mary no puede creer que su padre renuncie a que su prometido sea aristócrata, pero sabe que de nada le servirá protestar. Ha sido educada para aceptar que todas las decisiones de su vida las tome el varón de la familia. 
Tras una precipitada boda, se ve obligada a trasladarse a Londres desde Almond Hill. Poco después de llegar a la ciudad, Mary descubrirá los secretos que encierra su extraña boda. Y también que al corazón no se le puede atar con un contrato. 
Ambientada entre el final de una época y los convulsos años que marcan el principio del siglo XX, 'La colina del almendro' es una historia de venganzas, supervivencia, amor y guerra. 

Mi opinión
Interesante novela la de Mayte Esteban, autora que se sabe mover con soltura por terrenos literarios resbaladizos cuales son la novela romántica, la novela bélica y hasta me atrevería a denominar la novela feminista. En los tres campos narrativos sale la escritora airosa. 

"La colina del almendro" distribuye su trama en tres claras partes: Una primera en la que se muestra la situación de la mujer de clase acomodada anterior al estallido de la I Guerra Mundial. En ella el conde de Barton y su propiedad Almond Hill languidecen en medio de deudas ingentes provocadas por la ineficaz gestión del patrimonio por parte del propio conde, Richard Davenport, y de su sobrino Charles. Ambos viven sólo por y para el alcohol, y en el caso del joven Charles también para el juego y las prostitutas. La solución a todos sus males se le aparece a Richard de la noche a la mañana en forma de petición de la mano de una de sus hijas por parte de un acaudalado norteamericano residente en Boston, John Lowell. Si se la concediera, el tal mr. Lowell, que se casará por poderes, atenderá a su joven esposa y a su suegro con una dotación de unas dos mil libras mensuales. Como digo, la solución a todos los males está servida.

En la segunda parte, casada ya una de las hijas Davenport con el desconocido caballero americano estalla la Guerra contra Alemania. Mary Ellen, por deseo de su marido, vive en Londres  en la casa que él tiene allí. Todo parece ir bien, pero el estallido bélico y los manejos de su primo harán que la vida en la capital inglesa sea cada vez más difícil para ella y la escasa servidumbre que la atiende y que ella trata de igual a igual. Se consolida en esta parte la atracción sentida entre el médico James Payne y la joven Mary desde que en la Primera Parte se conocieran casualmente en el tren que la llevaba a Londres tras su casamiento por poderes con John. A pesar de no conocer aún a su marido, Mary siempre se mantiene fiel a sus deberes conyugales evitando los encantos del joven médico. Cuando el enigmático americano por fin aparece en Londres sorprendentemente se mantiene apartado de su bella esposa sin exigirle débito conyugal alguno. ¿Por qué? Hay que leer, amigos míos, para enterarse de qué va la cosa. Sólo diré que en esta segunda parte John Lowell volverá a USA donde tiene unos prósperos almacenes y una vida grata. Al saber de los problemas que su joven esposa padece como consecuencia de la Guerra y de su antipático primo decidirá volver pese a que la guerra está en pleno auge y los submarinos alemanes en 1916 ya son de una letal efectividad. Así su barco será hundido frente a las costas inglesas.

En esta segunda parte los postulados teóricos del movimiento de las sufragistas inglesas a cuyas reuniones James Payne había invitado a la joven Mary en la primera, empiezan a materializarse en las acciones que ella deberá de emprender. Son trabajos que ejecuta en principio por necesidad pero con una fuerte determinación que la acompañará desde ese momento haciendo claramente de la necesidad virtud.

"1917" film, Sam Mendes,
En la tercera parte es donde el relato más se convierte en novela bélica. A mí las descripciones de la vida en las trincheras durante la batalla del Somme (esta batalla tuvo lugar en 1916), las heridas y terribles operaciones que el dr. Payne realizará junto a la enfermera Elsie y la dura vida de los combatientes que están abocados a la muerte en cualquier momento me ha encantado leerlas. Es más, por puro azar ha coincidido mi lectura con haber visto por TV la magnífica película de Sam Mendes, "1917" (la acción en ella sucede durante la denominada Operación Alberich en que los alemanes por pura estrategia se retiraron a la línea Hindenburg). Contemplar en imágenes lo que ya me había imaginado leyendo a Mayte me ha hecho reconocer la enorme altura que como autora esta mujer tiene. Mayte Esteban logra transmitir con la pluma esas sensaciones durísimas que Mendes realiza con imágenes, y en mí el efecto recibido por ambos es muy parecido, diría incluso que idéntico, o sea, perfecto. Sí, me han gustado mucho esos momentos de belicismo.

Por otra parte como es lógico en esta 3ª parte todo va encajando y se va ir solucionando de la mejor manera posible. En este sentido no hay sorpresa alguna, diríamos que triunfa el bien sobre el mal, como no podía ser de otra manera. Es más, como es propio de la novela romántica, en esta parte final pero también a lo largo de todo el relato tenemos bodas: unas deseadas, otras no tanto, y alguna también ciertamente frustrada.

Envolviendo todo lo que acabo de contar está el proceso de liberación vivido por las mujeres sufragistas inglesas desde antes de la Guerra. Muchos de los nombres de estas mujeres precursoras (Mary Richardson, Emmeline Pankhurst, Emily Davison, Louisa Garrett Anderson...) son auténticos; su lucha por la igualdad de derechos con los hombres aparece en el relato mezclándose sus figuras históricas con los personajes de ficción (Sra. Harris, Mary Ellen, las dos niñas que sirven en su casa; Virginia y Sabine, etc.) entrando la novela por esto y por el contexto de la guerra mundial en que la acción sucede a tocar al menos de refilón el género de la novela histórica. Son totalmente reales e históricas las referencias que se hacen de la dura represión por parte del poder de esta lucha feminista mediante cargas policiales, encarcelamientos e incluso alguna muerte, así como la entrada de la mujer en las cadenas de producción de las fábricas durante la Guerra ante la falta de mano de obra masculina está totalmente documentado. 

Feminismo, Sufragistas inglesas, "La colina del almendro"
La vida de las personas ya no sería la misma tras esta experiencia bélica. Acabada la contienda se intentó que las aguas volvieran a su cauce procurando volver a relegar a las mujeres al ostracismo hogareño. Sin embargo la semilla ya estaba echada pues tras el paso por las fábricas las mujeres habían  tomado plena conciencia de su capacidad laboral en igualdad con los hombres; por ello al poco las sufragistas inglesas conseguirán que las mujeres (no todas, sólo las mayores de 30 años siempre que pudiesen demostrar tener alguna propiedad importante) voten, y diez años más tarde ya lograrán que la edad de voto se equipare a la de los hombres, 21 años.

Dado el asunto que se presenta, la desaparición o inicio de disolución de una clase clase alta aristocrática  e ineficiente en beneficio de una clase burguesa que valora el trabajo y tiene en alta consideración a quienes trabajan para ella, la novela entra en muchos momentos en la tendencia de la narración romántica, rosa o del corazón tipo aquellas novelas victorianas escritas por Jane Austen que tantos adeptos tienen aún hoy día. Los registros de esta tendencia los conoce y maneja la novelista con acierto y perfección. Lógicamente el siglo XXI no es el siglo XIX con lo que no hay que buscar estrictas coincidencias y sí un tono, una cierta evocación
El cuello se adornaba con una pajarita en rojo y una fila de dieciocho botones lo cerraba por delante. Las mangas eran estrechas y se terminaban en un puño que hacía juego con las solapas de la inexistente camisa, puesto que esta no era nada más que un trampantojo. Todo el vestido estaba hecho de una sola pieza. La falda se estrechaba hasta por debajo de las rodillas, marcando la silueta, y desde allí ampliaba ligeramente el vuelo con cinco franjas horizontales de cinta. (pág. 170)
James dudó unos instantes, pero al final se dejó llevar. Agarró la cara de Mary con ambas manos, apartó las lágrimas con los dedos y primero posó sus labios en la frente. Después estos recorrieron el camino de la nariz, dejando un reguero de besos y se pararon en su boca, en un intenso beso. (pág. 229) [la palabra inicial la oculto a fin de no incurrir en posible spoiler]
En línea con esta rememoración de la novela victoriana, si bien no en el campo del romanticismo y sí en el del sentimentalismo y la emotividad, creo entrever a los personajes de Dickens en varios momentos del relato
-¡Fuera, chusma!- les gritó una criada
[...]
Era casi media tarde del sábado y, cansadas de andar, mojadas y hambrientas, se refugiaron en la entrada de una casa. Sacaron un trozo diminuto del pan que les había dado la panadera del fondo del saco y lo compartieron en silencio.
María José Moreno, Mónica Gutiérrez, mujeres que escriben sobre mujeres
Muchísimas más cosas, todas ellas positivas, cabría decir de esta muy entretenida, interesante y muy bien escrita novela, que fluye con naturalidad y logra emocionar en muchos momentos. Mayte Esteban sabe manejar los tiempos y mover hacia arriba o hacia abajo el diapasón de los sentimientos. En esto como en tantos otros aspectos me parece una maestra total. La lectura de "La colina del Almendro" me ha confirmado encontrarme ante una buena escritora que sin duda alguna merece ser leída por todos.

31 may 2020

David Foenkinos. "La delicadeza". (A pares IX)

40 comentarios:

Mira tú por donde, sin proponérmelo, la lectura de esta novela, a la que he llegado fundamentalmente como consecuencia del Reto 'Autores de la A a la Z' promocionado por Marisa del blog 'Lecturápolis', ha originado una reseña doble que incluyo dentro del apartado "A pares". Todo se debe a que el autor de la obra literaria es también el director de la película que a partir de ella se hizo el año siguiente.

Novela feelgood, chick lit, novelas adaptadas al Cine
Hacía tiempo que tenía ganas de leer algo de David Foenkinos. Motivo: En primer lugar ir cumplimentando el Reto de Lecturápolis como acabo de decir, pero también porque llevo tiempo encontrándome con reseñas de sus novelas, casi todas laudatorias. Madre mía, me decía, si tanto se le alaba es que debe de ser bueno de verdad. Así que en cuanto he tenido oportunidad he buscado su primer gran éxito, "La delicadeza", y lo he leído en un pis pas.

La novela
Antes de dar mi opinión sobre esta novela aparecida en 2010 (en España en 2011) que al año siguiente, habida cuenta de su enorme éxito, conoció versión cinematográfica dirigida por el propio Foenkinos junto a su hermano Stéphane, diré de qué va la historia:

Nathalie es una chica que un día se ve abordada en un bistrot parisino por un joven, François, que cumple de manera sobrada todas sus expectativas sobre lo que para ella es una relación romántica: encuentro casual y azaroso, gustos compatibles, relaciones íntimas satisfactorias, risas, felicidad completa... Se casan y tras unos años de enorme felicidad un día, desgraciadamente, la realidad viene a quebrar este estado de encantamiento en que ella estaba instalada: François fallece atropellado mientras practicaba deporte.

Nathalie queda destrozada y se aparta del mundo por un largo período. Tras unos meses de duelo apartada de todo y de todos (familia, trabajo satisfactorio en una compañía sueca desde hace ya tres años...) decide reincorporarse a la vida y acude a la oficina donde todos la acogen con cariño y también con conmiseración. Charles, su jefe, que desde que la contrató está enamorado de manera silenciosa de ella, decide emprender su conquista a través de insinuaciones e invitaciones que Nathalie esquiva aunque educadamente admita algunos de sus obsequios y gentilezas. Todo sigue así hasta que un día ella le dice a Charles que jamás podrá amarle y que, por favor, no insista más.

Nathalie, que es una magnífica profesional, tiene a su cargo a una serie de personas con las que trabaja con entusiasmo y entrega. Dos personas de este grupo cumplen un importante papel en su vida. Son: Chloé, joven que al ver a Nathalie tan hermosa y triste decide hacerla salir para presentarle algún chico con el que entablar una posible relación; la otra persona es Markus, joven reservado, muy trabajador, al que por un impulso inexplicable ella un día en su despacho besa. 

Es un argumento, como se ve, propio de novela romántica o del corazón. Quizás cabría incluir el relato dentro de la tendencia chick lit aunque al estar escrita por varón yo diría que se sale un poco de los límites de tal etiqueta para pasar decididamente a la de feelgood o historia amable contada para lectores que buscan pasar un trato igual de amable y entretenido, sin mayores pretensiones. Sí, decididamente es ahí donde yo la ubicaría. Es más, en el propio libro donde se alude con frecuencia a otros libros apoyándose en ellos para construir el relato aparece una clara alusión a "La elegancia del erizo" de Muriel Barbery, novela fundamental dentro de esta tendencia. Tal alusión se da en una imagen que utiliza ese sintagma para describir la actitud de Chloé respecto a Nathalie en un momento de la trama en que la primera, intencionadamente en la oficina, se hacía la encontradiza con su jefa “sin la mínima elegancia del erizo".

Este convertir los libros, el amor por ellos, no sólo en objetos dignos de ser citados con reiteración, sino usarlos como referentes reales de la imaginería literaria utilizada es un procedimiento que siempre me agrada, una buena cosa en mi opinión, un elemento que en mi consideración siempre pesa a favor de la novela. Muchos ejemplos cabría dar dado que de principio a fin la narración está recorrida por este recurso. Así la alusión a la "Rayuela" de Cortázar ubica a Nathalie en una posición para el amor semejante a la que el personaje de la Maga tiene en el relato del argentino, o sea, abierta al azar. Por eso, quizá, al inicio y al final de "La delicadeza" distribuida en 117 secuencias aparece esta novela primero siendo leída por Nathalie y al final en una secuencia completa reproduciendo un fragmento de la misma que explica bien a las claras lo que la protagonista está sintiendo y experimentando en ese momento.

Pero "Rayuela" no es el único libro, ni Julio Cortázar el único autor citado para construir esta historia. Muchos otros hay: Así vemos cómo Markus medita idear disculpas en modo Camus (“Hoy mamá ha muerto"), en modo Sartre (“el infierno son los otros"), o cómo para sus desplazamientos en tren a la oficina elige “Silogismos de la amargura" de Cioran. Igualmente al inicio del relato se nos dice que de la vida feliz de Nathalie con François formaba parte inseparable “ese autor ruso bastante menos leído que Tolstoi o Dostoievsky, vaya usted a saber por qué.“; y en otro momento un beso surgido azarosamente y que sin saber por qué dio origen a una gran transformación es examinado a la luz del relato de "El beso" de Guy de Maupassant

Hermanos Foenkinos (David y Stéphane)
El culturalismo, si bien en versión popular como exige todo best seller -y éste lo es sin ninguna duda-, no se queda en lo literario, también el Cine se utiliza de la misma forma y con la misma finalidad. Desde luego no es ajeno a esto que David junto a su hermano Stéphane -los hermanos Foenkinos- hayan realizado como directores o/y guionistas un buen número de películas, algunas adaptaciones de novelas de David como esta misma que comento aquí y que acabo de ver a fin de completar debidamente esta reseña. Así hay alusiones a Woody Allen como cuando imitando a los personajes de "Celebrity" del director norteamericano Markus pide a Nathalie permiso para besarla; tambien a Claude Chabrol o a Polansky (“Por qué adaptó Roman Polansky la novela ‘Tess la de los Uberville', de Thomas Hardy").

Junto a la la literatura y el cine el culturalismo popular que inunda esta novela recala también en la pintura, especialmente, dada la matriz sueca de la empresa donde trabajan los personajes y la nacionalidad de Markus, en autores nórdicos como Gustav Klimt y su cuadro "El beso" o en pintores vanguardistas como el ruso polaco Kasimir Malevich en la secuencia 45 titulada “Titulo de un cuadro de Kasimir Malevich" cuyo contenido no es otro que el desglose del propio titulo: “Cuadrado blanco sobre fondo blanco (1918)”.

Este apartado del culturalismo, sin duda de lo más interesante de la novela, no lo quiero cerrar sin aludir a la canción de Alain Souchon, "L'amour en fuite" ('El amor a la fuga'), que unas veces de manera expresa y otras de modo implícito recorre la trama a todo lo ancho y largo de ella. La letra de esta composición ocupa en dos ocasiones sendas secuencias. Es la siguiente:

Caricias fotografiadas sobre mi piel sensible.
Se puede tirar todo, las fotos, los instantes,
hay libertad.
Siempre está el papel de celofán
para volver a pegar todos esos tormentos.

Qué buena imagen dábamos, tan enamorados.
Nos fuimos a vivir juntos la vida en pareja no es
lo que tú crees.
Enseguida añicosde cristal cortan y sangras.
Platos rotos por el suelo.

No aguantamos el tirón.
Llora, llora, lágrimas en tu rostro.
Nos separamos sin ninguna explicación.
El mor a la fuga.
El amor a la fuga.
 
La canción completa interpretada por Alain Souchon en un video clip rodado en su día por François Truffaut se puede escuchar y ver aquí: 


Si la trama no es para nada sorprendente, el posible tedio que ello pudiera causar a algunos lectores es esquivado por parte de Foenkinos con un humor fino, elegante, en línea con el culturalismo antes señalado. Así para describir el estado de sorpresa e incredulidad inefable de Benoit, compañero de Markus en la empresa, ante la actitud de este último leemos: “Benoit se alejó, visiblemente en el mismo estado que aquel día de abril de 1992 en que vio una obra de Samuel Beckett en un teatro alternativo.“ (sec. 51); pero quizás el autor se cubre de gloria realizando la elisión del nombre de Stieg Larson cuando otro de los compañeros de  departamento para congraciarse con Markus le espeta: “Jó, tío, es que tiene narices lo de tu compatriota, mira que morirse sin llegar a conocer el éxito de su trilogía…” (sec. 87). También son un elemento ciertamente divertido las llamadas a notas al final del texto que realiza en algunos momentos y en las que explica algo normalmente de manera desenfadada y simpática.

Finalmente quisiera dejar constancia de la frescura presente en la figura del narrador. Estamos ante un narrador omnisciente que ve todo como desde arriba, que puede entrar en el interior de los personajes y conocer sus más íntimos pensamientos: 
Nathalie vivía en la extraña bruma de la monogamia. Perdón, del amor. De ese amor que aniquila a todos los demás hombres, pero también toda visión objetiva de cualquier intento de seducción. A Charles todo aquello le divertía, y pensaba en ese François como en un mito.” (sec. 11)
Este narrador que duda en voz alta, que interpela al lector, que duda si eso fue así o no, que ofrece diversas posibilidades al lector, nos cuenta una historia que discurre de manera lineal sin ningún salto temporal remarcable. Una historia que viene a durar algo más de tres años y cuyos personajes tienen entidad aunque sólo el grupo formado, además de por Markus y Nathalie, que son los principales, por François, cuyo peso aunque sea por ausencia es importante; por Charles, el pretendiente que se maneja con las artes de siempre; y por Chloé, la arribista que no respeta la privacidad de Nathalie. El resto no dejan de ser figuras de repertorio sin entidad propia, carentes de todo, personajes planos por antonomasia.

De innovadora cabe reseñar la manera de distribuir la historia en secuencias de desigual longitud y tratamiento. Las hay de extensión normal y otras de una sola línea; las hay formadas por diversas frases colocadas sucesivamente y sin más relación entre ellas que el derivado del título de la misma; las hay curiosas y humorísticas como aquella en que se exponen las posibles frases que para abordar a Markus o a Nathalie en la oficina sus compañeros podrían haber empleado; y cosas así. 

La película
Como he dicho antes al saber que había versión cinematográfica de esta historia he querido verla para así compararla con la narración escrita y más siendo la misma persona el realizador en ambos formatos. De la comparación sale tremendamente reforzada la versión literaria. Al tener tan reciente la lectura muchas cosas de la película dirigida por los hermanos Foenkino (David y Stéphane) me sorprendieron de manera negativa al haber prescindido de ellas en la adaptación fílmica. Quizás la principal sea la ausencia, clamorosa, de la mayor parte del culturalismo literario, cinematográfico o pictórico. Curiosamente el aspecto que más me había agradado de la novela. Tampoco aparece en la película la bella canción de "L'amour en fuite" de Alain Souchon que envuelve todo el relato escrito. En su lugar aparecen muchos temas musicales compuestos en su gran mayoría por Émile Simon para el film; de los 15 cortes que componen la B.S.O. de "La delicadeza" apenas si reconocí alguno. Concluí que la finalidad de tan extensa banda sonora sólo perseguía el beneficio económico aunque fuese a costa de eliminar lo mejor musicalmente hablando de la novela, "El amor a la fuga".

"La delicatesse", Audrey Tautou, François Damiens
Confieso que el cine francés en la versión dulzarrona que siempre identifico con las promociones navideñas de perfumes franceses no me gusta nada. De este estilo empalagoso típicamente francés forma parte en mi imaginario individual la actriz que da vida a Nathalie en el film, Audrey Tautou. Tautou se dio popularmente a conocer con "Amelie" (2002) película amada por un buen número de personas y que a mí no me gustó nada. Sin embargo la Tautou me ha gustado en otras interpretaciones suyas como en "Coco Chanel" (2009) o en "Thérèse D." (2012) aunque el film fuese pesado como me lo parece gran parte de la cinematografía gala. 

Del resto del elenco de la película me gustó bastante François Damiens en su interpretación de Markus. Me pareció natural y plenamente verosímil en su papel. Bruno Todeschini en el papel del jefe que quiere echar una canita al aire con su guapa empleada a pesar de que él esté ¿felizmente? casado con Laurence encaja a la perfección. Y también el actor que da vida a François, Pio Marmaï, encaja muy bien.

Lo que no me agrada de la película "La delicadeza" es que se hace pesada, algo aburrida, dado que una historia romántica como ésta no es cosa del otro jueves y que la cadencia de excesiva 'delicadeza' la hace caer en el pozo del tedio más absoluto. Le falta lo único que salva a la novela: el culturalismo, la música de Souchon, el humor bastante bien dosificado y el experimentalismo literario que no encuentra equivalente alguno en la versión cinematográfica. 

En conclusión
Historia sin complicaciones donde todo marcha bien. Los asuntos son menores y siempre giran en torno a las relaciones amorosas. El azar, la sorpresa, la necesidad de hacer reír por encima de la arrogancia, el engaño, la doblez y la pura sexualidad. Una historia romántica, que especialmente gusta a un sector de la sociedad, precisamente a ese 51% que es quien más practica la lectura. A mí me ha entretenido, me han gustado cosas de ella como ya he señalado, pero poco más. Que sea una novela 'feelgood' o 'chick lit' no la inhabilita para nada dado que yo he leído novelas de esas mismas tendencias que me han agradado muchísimo, algo que en esta ocasión no ha ocurrido al menos en la proporción que yo habría deseado.

Para lo que desde luego me ha servido la lectura de "La delicadeza" ha sido para apagar por completo mi sed de David Foenkinos. ¡Ah! y para rellenar la casilla de la "F" en el Reto de 'Autores de la A a la Z'. 

25 jun 2017

Mijáil Yúrevich Lérmontov: "El héroe de nuestro tiempo"

10 comentarios:
En un listado de novelas únicas de escritores únicos, vi que junto a títulos como "La campana de cristal" de Sylvia Plath (leer reseña aquíaparecía "El héroe de nuestro tiempo" de Lérmontov. Lo anoté, y durante la visita a la Feria del Libro madrileña del pasado mes de mayo lo pregunté en varias casetas de editoriales y librerías. Tras un agradable deambular, por fin en la de Akal me lo proporcionaron.

Es una novela de pocas paginas, unas 175 de texto propiamente dicho, que en el volumen de Akal viene precedido de una introducción magnífica realizada por su propia traductora, Rocío Martínez Torres, profunda conocedora de la lengua y cultura rusas.


escritores románticos, mitos románticos, poetas románticos
El autor 
Mijáil Yúrevich Lérmontov es un romántico que, literariamente, en su breve vida da el paso del romanticismo a un inicial realismo. Nació en 1814 en Moscú y murió el 27 de julio de 1841 en un duelo a los pies -dice Rocío Mnez Torres- de su adorado monte Mashuk. Vivió, pues, sólo 27 años, poco, como tantos otros grandes románticos, pero en su brevedad su paso por este mundo fue prolífico: huérfano de madre a los tres años será educado por su abuela quien para combatir los problemas de salud que tuvo desde su más tierna infancia lo llevará con frecuencia a los baños termales de Piatigorsk en el Cáucaso. Allí es donde sitúa esta novela en gran parte fruto de sus observaciones en ese lugar: los oficiales rusos, los cosacos, los ataques de los guerrilleros, la aristocracia tomando las aguas, el conocimiento y experimentación de sus  amores primeros, etc.

Fue un gran lector y en sus años de estudios universitarios en Moscú leyó todo cuanto cayó en sus manos: Walter Scott, Schiller, Lessing, Víctor Hugo, Goethe, Rousseau, Byron, Shakespeare y sobre todo Alexander Puschkin... Estas lecturas están bien reflejadas y asimiladas en "El héroe...". Muy pronto, a los catorce años, comenzó a escribir poesía de estilo byroniano ("Oleg", "Circasianos", "Las tribus del Cáucaso"...). Alos 16 años publicó en Moscú dos poemas dramáticos, género muy del gusto romántico,: "Un hombre extraño" y "Las pasiones y los hombres". En el año 1832 ingresó en la Academia militar y desde entonces su vida estuvo unida al ejército. Cuando en 1837 murió Puschkin, Lérmontov escribió un apasionado poema, "La muerte del poeta", en el que, al tiempo que lamentaba la desaparición del poeta, arremetía contra las injusticias y tropelías cometidas por el zar Nicolás I. Por esta razón será desterrado a la frontera del Cáucaso a combatir a los montañeses (guerrilleros osetios y chechenos) que hostigaban a los rusos. 

El tiempo pasado en la zona del Cáucaso que él tanto amaba desde niño le dio asuntos para muchos de sus poemas y para su única novela completa, "El héroe de nuestro tiempo", que publicará en San Petersburgo en 1840. De nuevo, por culpa de un duelo, será reenviado al Cáucaso en 1841. Camino de allí se le autoriza a detenerse en el balneario de Piatigorsk debido a sus problemas de salud. El balneario estaba lleno de partidarios del zar y Lérmontov se había forjado fama de ser su enemigo por sus abusos. Cual si de un caso de predestinación se tratara vivirá allí, un año después de publicada su novela, las mismas terribles experiencias sufridas por Pechorin, el protagonista de la misma. Experiencias que no voy a contar aquí para no interferir en el placer de descubrirlas leyendo la novela.

"El héroe de nuestro tiempo"  
Sinopsis
"El héroe de nuestro tiempo", sin duda una de las obras que más influyó en el desarrollo de la prosa del siglo XIX, es clave en el paso del Romanticismo al Realismo en la literatura rusa. Nos encontramos ante la primera novela psicológica, filosófica y social de la época, que reúne en sí misma todo un compendio de géneros: un diario lírico («Kniazhná Mary»), un relato filosófico («El fatalista»), un relato de aventuras («Tamán»), un relato de viajes (el comienzo de «Bela» y «Maxim Maxímich») y un poema romántico («Bela»). Y el conjunto, con ciertos rasgos autobiográficos en la figura del protagonista (Pechorin), configura una dura crítica social, revestida de una gran riqueza poética.
(sinopsis tomada de la que da la propia editorial en la contraportada de la novela)

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Mi comentario 
La novela se compone de cuatro relatos, de los que uno, "El diario de Pechorin", que es el central está organizado a su vez en otros dos titulados "Tamán" y "Kniazhná Mary". Los otros tres son:  "Bela" y "Maxim Maxímich", que preceden al de más extensión, y "El fatalista" que cierra el conjunto. Algunos de los relatos fueron publicados por separado como narraciones independientes en la revista "Los anales de la patria" entre 1839 y 1840. Curiosamente los cuentos así dados a la luz, -"Bela", "El fatalista" y "Tamán"-,  aparecieron en este orden que no es el que el escritor les dio cuando en 1840 publicó, ahora sí, la versión definitiva de la novela.

Cuando la novela apareció, algunos quisieron ver en ella una obra política y un ataque a los rusos. No en balde, pensarían, su autor era el mismo joven que ya denunció en un poema elegíaco escrito a la muerte de Alexander Puschkin los abusos que se cometían en el país del zar Nicolás I. Por este motivo, Lérmontov, en la edición de 1841, aparecida pocos meses antes de su muerte, incluyó un prólogo en el que rebatía las acusaciones que contra la novela se habían lanzado y la exoneraba de cualquier intencionalidad moral o ejemplarizante:
"No piensen, sin embargo, después de esto, que el autor de este libro tuvo en algún momento el orgulloso sueño de convertirse en el enmendador de los vicios humanos. ¡Dios le guarde semejante ignorancia! Simplemente le resultó divertido dibujar al hombre actual tal como él lo entiende y como, para su desgracia y la de ustedes, tantas veces lo ha encontrado."
Pese a tratarse en un principio de relatos independientes, el escritor logra dotarlos de unidad mediante un acertado manejo de la figura del narrador. Estamos ante un triple narrador: un joven militar -el escritor, con seguridad- que cuenta una historia recibida de viva voz de un narrador testigo, el capitán Maxim Maxívich, con quien coincide en su deambular por la zona del Cáucaso a la que el joven militar ha sido destinado. Este capitán y narrador primero es quien ya desde el cuento inicial, "Bela" le habla de Grigori Alexandrovich, 'Pechorin', principal personaje de la novela que, a su vez, será el narrador de "El diario de Pechorín" y de "El fatalista" con el que culmina la novela y que, en cierto modo, viene a cerrar el círculo de los encuentros e intercambio de historias habidos entre estos dos seres, Maxim Maxívich y Pechorin.



Localización.
circasiana, chechenia, osetia, cosacos, rusos
(De Adamsa123 - Trabajo propio, CC BY-SA 3.0, httpscommons.
wikimedia.orgwindex.phpcurid=24518728
Las historias suceden en plena naturaleza de la zona caucásica que bañan los ríos Terek y Dariak, que en la novela se denomina Circasia. Los  montes Beshtú, Zmeínica, Zheleznaia, Lysaia, Mashuk y Belrús conforman el escenario en el que se mueven los personajes que protagonizan la novela.

Estamos ante una naturaleza idealizada, amable, salvaje e inocente (el tópico del buen salvaje roussoniano se percibe por aquí), que se contrapone al tópico del vicio, estulticia y doblez que anidan en las ciudades rusas más europeizadas como San Petersburgo o Moscú y que aquí en la novela se plasma en el balneario de Piatigorsk.

Personajes.
Los veo divididos en dos claros grupos: hombres y mujeres.
  • La galería de tipos y personajes masculinos que presenta el autor es variada e interesante: 
    • En primer lugar está la figura del personaje principal, Pechorin, un ser descreído, egoista, burlador, que sólo busca su propio placer, un don Juan auténtico, que ilusiona a las mujeres para una vez en sus redes dejarlas caer, un hombre que desea desaparecer porque en la vida no encuentra ya nada que le satisfaga. 
    • Frente a él en el otro lado del fiel romántico está Grushnitski, que representa al desesperado romántico capaz de todo por amor pero cuyos méritos no son del todo bien apreciados por la mujer objeto de su pasión. 
    • El capitán Maxim Maxívich es representación del aventurero romántico, el personaje que ha recorrido ya mucho mundo y conocido a mucha gente,  En la novela cumple una interesante función que es la de ser el transmisor de las historias que ha conocido y contarlas de viva voz a ese segundo contador que las pone por escrito ("Aquel que, como yo, haya tenido la ocasión de vagar por estas montañas desiertas, de recrearse en la contemplación de sus extravagantes paisajes y aspirar ávidamente el aire vivificante que se esparce por sus desfiladeros; aquél, por suspuesto, comprenderá mi ansia de transmitir, narrar y pintar estás mágicas escenas. [...] Sí, el capitán también: en los corazones de la gente sencilla el sentido de la belleza y la majestuosidad de la naturaleza es cien veces más fuerte e intenso que en nosotros, entusiastas narradores de viva voz y de pluma.", pág. 65). 
    • Es evidente que no se puede obviar a ese receptor de las historias orales, escritor de las mismas, ese joven militar que se encuentra por azar con el capitán y que conoce a través de éste y de los diarios escritos por el propio Grigori Alexandrovich las veleidades de este héroe romántico. Hablo del propio autor de la novela, Lérmontov, quien sin nombrarse organiza, enjuicia, moldea y conoce, como autor omnisciente que es, todos los entresijos del relato. 
    • Otros personajes masculinos serían el doctor Verner, los compañeros de armas de Grushnitski, el misterioso marinero y el misterioso niño ciego del relato "Tamán", los jugadores del relato "El fatalista", etc.
  • En el capítulo femenino, la idealización romántica es más intensa. Todas ellas viven con la vista sólo puesta en el amor. 
    • En primer lugar tenemos a Bela la bella joven oriental que es raptada y negociada mediante  engaños y artimañas de las que los hombres, incluido su propio hermano, sacarán provecho sin contar para nada con la voluntad de la joven; pese a todo ella se enamorará perdidamente de su raptor. 
    • Otro tanto le sucede a Vera, quizás la mujer con más personalidad de la novela que asume con entereza su calidad de amante pero que no desea perder su confortable condición de esposa de su bien situado marido por sus devaneos consumandos con Pechorin. Vera me parece que es la mujer romántica por excelencia: amante apasionada, adúltera, sufridora en silencio de los flirteos del amado, disimuladora... 
    • La pareja formada por la madre y la hija del cuento "Kniazhná Mary" me ha recordado mucho a las mujeres de los salones ilustrados dieciochescos de los que amabas descienden claramente; en concreto ese juego con billetitos, enamoriscamientos engañosos, excursiones campestres y tal han traido a mi memoria la fantástica novela -también única, por cierto- de Choderlos de Laclos, "Las amistades peligrosas". Entre madre e hija percibo una clara diferencia, pues mientras la kniaguinia Ligovskaia -la mamá- busca la tranquilidad material de ambas a través de un provechoso matrimonio, la niña, kniazhná Mary, vive en ese irreal mundo de ensoñaciones románticas que a la postre tanto le harán llorar. 
    • Por último no quiero olvidar a la ondina misteriosa del relato "Tamán" que con sus armas de mujer pretende embaucar al capitán quien luego descubrirá su vulgar condición de delincuente. La cruda realidad social ya asoma en esta novela fundamentalmente romántica.
Elementos románticos y realistas.
  • Predominan por encima de todos los elementos románticos
    • En primer lugar la utilización de esos narradores en primera persona que manifiestan su pensamiento individual, su subjetividad, sus sentimientos. 
    • En ocasiones -por ejemplo en la despedida que Vera, amante de Pechorín, realiza- aparece el mensaje escrito, la carta autógrafa, como otro medio de manifestar este predominio del 'yo' por encima de todas las cosas. 
    • El mismo protagonista principal de la narración tiene muy afirmado ese egocentrismo tan característico de quien sólo piensa en sí mismo ("Contemplo las alegrías y las penas de los demás sólo en función de mí mismo, como si fueran el alimento que fortalece mi alma", pág. 146).
    • También aparecen descripciones típicamente románticas en las que la noche, la luna, el mar, jóvenes misteriosos (bellas muchachas venidas del mar, ondinas, enigmáticos chicos ciegos, marineros que proceden de mar adentro...) crean en el lector sensación de irracionalidad, de irrealidad deliberadamente buscada. Pero, al tiempo que se mantiene este nivel de misterio, Lérmontov nos hace tomar conciencia de la realidad cuando nos descubre que estos seres extraños no son más que contrabandistas.
    • En el campo del contenido el ennui, spleen, hastío o aburrimiento es lugar común en muchos de los relatos en especial en miembros de la clase aristócrata y se revela como elemento importante en el comportamiento de algunos seres, sobre todo de Pechorin quien a sus 25 años se siente ya hastiado de todo: mujeres, vida militar, peligros ("Por otra parte, el desencanto, como todas las modas, desciende de las capas altas de la sociedad a las más bajas, que lo llevan a término; y que, ahora, la mayoría de los que realmente sienten ese hastío, intentan ocultar esa desgracia como si fuerra un vicio", pág.75) 
    • La muerte como elemento asumido y que forma parte de la vida es también un claro elemento romántico ("¿Y qué si he de morir? ¡Moriré! Para el mundo la pérdida será pequeña y para mí mismo el mundo ya es bastante aburrido. Soy como un hombre que bosteza en un baile pero no se va a dormir porque no ha llegado aún su carruaje. Pero cuando el carruaje ya esté listo... ¡Adiós!" (pág. 175)
    • La libertad es rasgo definidor del héroe romántico y el nuestro la tiene por divisa y no quiere perderla jamás -de ahí su aversión a comprometerse en matrimonio con nadie- a pesar de la tranquilidad y serenidad que podría lograr si así lo hiciera: "¡No, no hubiera podido soportar esa vida! Soy como un marinero que ha nacido y crecido en la cubierta de un bergantín pirata: su alma está acostumbrada a las tormentas y las batallas, y, cuando se encuentra en la costa, siente nostalgia y languidece, por mucho que le atraiga un boscaje umbroso o por mucho que brille un sol apacible sobre él" (pág. 196).
  • Los elementos realistas son mucho menos abundantes.
    • Lérmontov se aparta ya un tanto del estilo declamatorio, inflamado e irracional del romanticismo para detenerse en la sosegada descripción costumbrista que marca el paso de una tendencia literaria a otra. Así se ve, por ejemplo, en "Bela" el primero de los relatos en el que, aun dentro del exotismo oriental propio del romanticismo, aparece una pormenorizada descripción objetiva y costumbrista de una ceremonia nupcial:
"-¿Cómo celebran las bodas? -le pregunté al capitán.Pues de una forma corriente. En primer lugar, el maulá les recita algo del Corán, después se ofrecen los regalos a los dos jóvenes y a sus parientes; comen, beben buzá y luego comienza la dzhiguitovka, donde siempre hay algún payaso enmugrecido que, montado en un jamelgo lisiado, hasta se desloma para hacer reir a la honorable compañía" (pág. 49 donde sigue con la descripción unos cuantos párrafos más).
    • Un elemento claramente de índole realista es la figura del doctor Verner que representa la objetividad, la ciencia y la racionalidad propias del facultativo que sabe mucho, ha visto mucho y conoce a fondo la realidad de la vida. También los deseos de la madre de la Kniazhná Mary de colocar a la niña cuanto antes para así salvar las posibles dificultades materiales que a la niña pudieran surgirle en el futuro es revelador de ese bajar a la tierra las ensoñaciones románticas y plantar cara a la realidad de la vida.
    • También ese afán de verosimilitud en el que insiste con tanta frecuencia ("Me acerqué y me oculté tras una esquina de la galería", p. 118; "Un alto arbusto me ocultaba de ellos, pero yo podía verlo todo a través del ramaje", p. 133; "El destino quiso de nuevo darme la oportunidad de escuchar una conversación que habría de decidir la fortuna de aquel hombre", p. 170) persigue evitar un posible sentido en exceso fantasioso e irreal de la historia relatada
Realismo literario ruso
Conclusión
Una novela más que recomendable para los amantes de la literatura. Es un auténtico clásico, un eslabón imprescindible para conocer el paso del romanticismo al inicial realismo. Dentro de la literatura rusa del siglo XIX creo que en ella aparecen ya prefiguradas las dos grandes líneas que marcarán a la gran novela rusa de ese siglo: la de Tolstoi más centrada en la narración de los hechos externos, de la aventura; y la de Dostoievsky que entra de lleno en la veta psicologista y que aquí Lérmontov usa con acierto sobre todo en los caracteres femeninos.

 A mí, particularmente, esta novelita me ha hecho reconciliarme con la gran literatura después de algunas lecturas actuales que divagan y se sitúan en no sé qué inasibles naderías que sólo persiguen llenar páginas y páginas hasta conformar una resma de papel que por tamaño quepa calificar de novela. Desde luego no es éste el caso de estas cinco historias protagonizadas por este héroe romántico que está de vuelta de todo y que, desengañado, sólo ansía la salida de este mundo. Fácilmente podríamos encontrar héroes así también en nuestro mundo. ¿O quizás no?

7 ago 2015

"Cartas a una extraña" de Mercedes Pinto Maldonado (lectura conjunta)

15 comentarios:
Cartas a una extraña, Mercedes Pinto M
Con ésta, es la segunda ocasión que participo en una lectura conjunta, una de las actividades propias de los blogs literarios. Si la vez anterior comenté "Emma", el clásico de Jane Austen [leer reseña aquí], en esta ocasión la novela propuesta ha sido la última de Mercedes Pinto Maldonado, una autora que ya cuenta en su haber con varios títulos ( la novela juvenil “El talento de Nano”, 2005, e "Hijos de Atenea: El esclavo que sabía leer", 2014;  la novela histórica “La última vuelta del scaife”, 2007; las románticas “Maldita”, 2013, y “Pretérito imperfecto”, 2012; y ésta que aquí comentamos y que ya veremos dentro de qué tendencia narrativa la encuadramos).

Laky del blog "Libros que hay que leer", Tatty del blog "El universo de los libros"  y Albanta del blog "Adivina quién lee" han sido las organizadoras de la lectura conjunta de "Cartas a una extraña"; lectura colectiva que fue precedida del sorteo de tres ejemplares de la novela que la autora gentilmente regaló a los ganadores del mismo en cada uno de los blogs. Laky, Tatty y Albanta son tres magníficas lectoras y blogueras que día a día comentan y difunden literatura indie y no tan indie en sus tres estupendos blogs. ¡Gracias por ello a las tres!

La novela.
ü Sinopsis
El relato de Mercedes Pinto publicado en Amazon donde participa en el 2ºconcurso literario de autores indies ocupando hoy, cuando escribo esta reseña, el primer puesto de lo más vendidos entre los inscritos en el mismo, sucintamente trata de lo siguiente:
Berta regresa a la casa familiar, donde nunca deseó volver, para hacerse cargo de la herencia de su madre, una mujer oscura y controladora que convirtió su infancia en un infierno. Asediada por los recuerdos, decide liberarse de los fantasmas del pasado desenredando la madeja de engaños de doña Alberta y su primogénita y devolviendo la libertad a su última víctima, cuyas cartas sin abrir, ocultas en el desván hasta que da con ellas, le llegan al corazón. Pero hay quienes no se alegran de la decisión de Berta y pronto se ve inmersa en un camino de trampas que puede hacer peligrar su vida.
 Comentario personal
ü Personajes
Estamos ante un relato contado en primera persona por la protagonista del mismo, Berta, una mujer de casi 35 años, exitosa en el terreno profesional pero no así en el de los afectos familiares y sentimentales. Es una mujer práctica que quiere solucionar con rapidez el enojoso asunto que la ha traído a Madrid desde Londres: el fallecimiento de su odiada y odiosa madre, Dª Alberta. Descubrir el contenido de unas cartas amorosas dirigidas a su hermana mayor, Yolanda, por Saúl le hará interesarse por este desconocido ser del que a través de estas cartas conocerá su gran valía como pintor y los profundos sentimientos amorosos que pese al paso de los años ha conservado hacia quien fue el gran amor de su vida. Este Saúl, a través de estas cartas, es un segundo narrador también en primera persona cuya funcionalidad en el relato es poner en conocimiento de Berta los antecedentes de la situación que ella se ha encontrado y abrir un frente narrativo nuevo: la romántica historia del "pintor trémulo" del Olympic Park.