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9 jul 2026

'Los siguientes' de Pedro Simón. 'Michael', biopic sobre Michael Jackson (A pares LI)

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«Lo que da miedo es tener delante de ti al spoiler de lo que acabarás siendo: un hombre de ochenta y nueve años si es que llegas, Darío; en pañales, sin dientes, en un sitio que no es tu casa. Así acabarás tú, así acabaremos todos en el mejor de los casos. Viejos, arrugados, vencidos, reducidos a una bayeta reseca de piel y huesos.»

Trilogía de la Familia, Los ingratos, Los incomprendidos, Pedro Simón
Los siguientes, tercera novela de Pedro Simón,  cierra su denominada Trilogía de la Familia. Está escrita utilizando el mismo tono de cotidianidad de las dos anteriores de la serie: Los ingratos y Los incomprendidos, ambas reseñadas en el blog. Quizás por ello, por ya conocido por mí el asunto y por la manera de presentarlo, esta tercera entrega de la serie me ha resultado por momentos algo tediosa, sensación que no me asaltó durante la lectura de las otras dos. Lo que queda claro en cualquiera de las tres novelas de la serie es que Pedro Simón es un artista a la hora de tocar la fibra sensible del lector: en todas ellas logra -yo creo que lo pretende- que el lector sienta humedecerse el lacrimal.

Si en Los Ingratos es la niñez y en Los Incomprendidos la adolescencia los mundos que se visitan, en Los siguientes es la vejez el ámbito vital que se toca. El personaje central y sobre el que gira todo el relato es Antonio. Antonio es el padre de Carmen, Darío y Gabriel. Los tres hermanos han tenido un éxito desigual en el mundo laboral: Gabriel es un triunfador cuya profesión le lleva a viajar con frecuencia a Miami o Munich; Darío es un vividor que sólo ahora parece haber asentado un poco la cabeza, aunque en trabajos precarios y que apenas si le dan para vivir modestamente; por su parte Carmen es una auxiliar de enfermería que trabaja en una residencia de ancianos. Antes de llevar a Antonio a una Residencia los tres hermanos deciden encargarse del padre viudo por períodos alternos de dos meses. Todo se precipita cuando el deterioro físico y cognitivo de Antonio avanza y los hijos no pueden hacerse cargo del padre por diversas razones: Carmen debe someterse a una operación quirúrgica, Gabriel estará en Miami una temporada larga y Darío ptiene siempre un muy poco fiable horario dada su condición de vigilante privado. Es entonces cuando lo ingresan en una residencia que es la antesala de su final definitivo.

Hay mucha influencia de otros autores que en forma de intertextos se cuelan en esta novela. Algunos de ellos los cita en los agradecimientos que incluye al final del libro y otros resuenan con cierta claridad a poco conocimiento que de la literatura española clásica y actual se tenga. Así Carmen, cuando asea a su padre, reflexiona e imagina esta conversación con Hugo, su hijo de unos diez años o así. Es una reflexión escatológica y metafísica muy quevedesca
«empezamos la vida cagándonos encima y la terminamos de la misma manera.
Pero en vez de decirle esa salvajada, callo.
O le miento.
—¿Pero no te da ni un poco de asco, mamá?
—¿Cómo me va a dar asco, hijo, si es mi padre?
»
Y no sólo la intertextualidad es española, muchas otras literaturas afloran en las páginas de esta novela. El existencialismo de un Albert Camus creo que es patente en momentos como el siguiente:
«la vida era eso que no se para jamás ante la muerte. Eso que no hace duelo. Ni llora. Ni espera un responso. Ni se pone corbata ni traje negro por mucho que haya fallecido tu madre. Eso era la vida: mamá se acababa de morir, mi hijo tenía unos meses y dos niñas se abrazaban entre risas en la calle gritando gol»

Es claro según se avanza en la lectura de Los siguientes que el novelista posee información contrastada  sobre la cruda realidad. La presenta bien por conocerla de primera mano, bien por haber llegado hasta él de boca de compañeros, amigos o familiares.

Lo que sí es inconfundible es el estilo de Pedro Simón, un estilo claramente literario que linda con el del puro periodismo y que es incontestablemente suyo. En esta novela aparecen los mismo recursos estilísticos que ya señalé en las reseñas de las dos anteriores entregas como se puede comprobar volviendo a ellas (semejante número de capítulos, perspectivismo señalado en los títulos de cada capítulo, importancia a la música escuchada, búsqueda del ritmo en la prosa, cotidianidad...). Todos estos rasgos de estilo alejan el texto del periodismo, si bien éste siempre es reconocible en algunos elementos entre los que yo destacaría el culturalismo pop («Si pudiera leer la mente de Carmen y Gabriel, seguro que vería rayos, sapos, calaveras y culebras, igual que se ve en las viñetas de Ibáñez», piensa Darío) y también, ¡y sobre todo!, en la presentación sin ambages de la más absoluta y dura cotidianidad .
«Ahora estoy usando la esponja jabonosa.
Ahora la mojo un poco y sigo.
Ahora lo giro con mucho cuidado.
Ahora tengo a mano el papel secante.
A veces querríamos que la vida fuera otra cosa.
Pero tengo delante de mí el lunar de mi padre.»



oooOooo
"Michael", biopic sobre Michael Jackson
Antoine Fuqua,Michael Jackson, Motown
Me acerqué a una sala de cine para escapar de la primera y tremenda ola de calor del verano. Mucho me habían hablado, y muy bien, sobre esta película dirigida por Antoine Fuqua. Me gustó mucho la cinta y considero que es de esas pelis que piden ser vistas en Sala. ¿Por qué? Pues simple y llanamente porque el sonido y las imágenes que la acompañan -muchas de ellas grupales y de vistas aéreas de conciertos en estadios- se ven mejor en pantallas de varios metros cuadrados que en las más modestas televisivas por muchas pulgadas que estas tengan.

Como imagino que les habrá sucedido a muchos de quienes la hayan visto me sorprendió que la película se quedase en la fase positiva de la existencia del cantante de Gary (Indiana). No se toca el vidrioso tema de su posible pederastia de la que fue acusado en repetidas ocasiones aunque nunca pudo confirmarse o demostrarse. 

El film parte del momento en que el padre de los Jackson, un obrero siderúrgico, reúne a la familia y decide que comenzarán a dar conciertos. Son los Jackson Five cuyo líder y vocalista será Michael, el pequeño de los hermanos que posee una voz que es un auténtico don. Joseph Jackson, el padre, es implacable con sus hijos y los fuerza a ensayar y ensayar; especialmente se muestra muy exigente con Michael al que constantemente pide que le mire a los ojos y que entone de la manera que él considera pertinente. 

Buscando algo de información tras haber visto el film leo que la familia Jackson estableció para autorizar la realización de la película que se obviasen los episodios más espinosos como el de la relación de Michael con los niños. De hecho lo único que vemos de esta relación es positivo: el cantante hace donaciones millonarias al hospital que le atendió a él cuando sufrió un accidente que le quemó el cuero cabelludo y provocó su hospitalización. Allí en el Hospital supo del sufrimiento de los niños con enfermedades incurables. A ellos quiso ayudarles dándoles parte del mucho dinero que poseía. Pero nada más se dice de esta vidriosa cuestión.

Durante mi búsqueda conocí que el actor que da cuerpo al cantante de Indiana es Jaafar Jackson, sobrino suyo. De ahí el enorme parecido físico entre ambos. Jaafar Jackson se mueve de una manera que recuerda muchísimo la de su tío. Viéndole bailar mientras escuchamos los temas de los Jackson Five, de Thriller, de Bad... Es precisamente en la actuación ya en solitario que hace en Londres durante la gira Brad World Tour que finaliza la película con el sorprendente aviso (al menos a mí me lo supuso) de "Su historia continúa". Este mensaje es ambiguo y puede interpretarse como que quizás haya una segunda parte en este biopic -¡permanezcan atentos!, ja, ja, ja- o a que hasta aquí hemos podido contar, amigos. Sea lo que sea la película merece mucho ser vista. De hecho, leo por ahí, que ya es la primera película biográfica más taquillera de todos los tiempos. Y no me extraña. 



29 may 2026

Música que me gusta. Una explicación

16 comentarios:
En mi perfil en RR SS y también en Blogger al describir el blog escribo: «Blog sobre Literatura, Cine y Música que me gusta». De mis dos primeras atracciones (el Cine y la Literatura) hay sobrada muestra en todas las Redes, incluido naturalmente en la que me encuentro ahora: Blogger. Pero a quien quiera que haya tenido la curiosidad de seguir El blog de Juan Carlos durante un cierto tiempo se le hará difícil considerar mi afición musical. Sí, así es, y soy muy consciente de ello. Diré en mi defensa que la descripción inicial la hice hace ya mucho tiempo y que los años transcurridos dejaron mi gusto por la música recluído en un aposento de mi interior más personal.

 Pop

Es por lo dicho antes que he decidido dedicar esta entrada a este tercer pie tan poco tratado por mí. Diré para empezar que en el arte de Euterpe (musa griega de la música) soy de amplio espectro. Quiero decir que me agrada desde el rock de los ochenta y noventa hasta los compositores clásicos, especialmente los románticos. Lógicamente, dados los años que llevo por estos lares de la vida, he asistido a más de un concierto popular, esos que agrupan a miríadas de personas, en su mayoría jóvenes, en estadios o amplios espacios. Son reuniones para ver en directo a grupos o intérpretes que gustan, aunque habitualmente haya que conformarse con seguir las evoluciones por el escenario de los mismos a través de pantallas enormes cual si de transmisiones televisivas gigantes y en vivo se tratase. De los conciertos de música moderna a los que he asistido los que más me han agradado han estado protagonizados por los Rolling Stones, uno y por Carlos Santana, otro. Haciendo un buen ejercicio memorístico y trasladándome muchos años atrás, a mi primera juventud, diré que disfruté muchísimo en mi Salamanca natal viendo en directo (no se estilaban por entonces estos montajes audiovisuales tan hiperbólicos) a los Pekenikes, los Bravos y hasta a, por entonces, unos recién estrenados Juan y Junior.

Jazz

Según ha ido transcurriendo la vida y cayendo las hojas del calendario la música popular dejó paso a mi afición por el jazz. De los artistas de jazz me encantan grandes clásicos como Stan Getz, Sonny Rollins (fallecido hace solo unos días), Louis Armstrong, Ella Fitzgerald, Billie Hoolyday, B.B. King, Duke Ellington, Charlie Parker... y muchos otros más. La lista sería interminable. De entre todos los no citados destacaría a Glenn Miller especialmente por haberlo recibido en herencia paterna. De entre los españoles no puedo olvidar a Pedro Iturralde, a Jorge Pardo, a Tete Monteliu... y otros cuyo nombre he olvidado, aunque no la emoción que experimento al escucharlos en disco y a alguno (no muchos, la verdad sea dicha) en directo. En vivo recuerdo con enorme gusto actuaciones de muchos de los españoles realizadas en el Festival de Galapajazz (Galapagar), festival que este año alcanzará la edición número XXV. En Salamanca especialmente recuerdo lo mucho que disfruté viendo en directo al pianista Chick Corea; también en esa mi ciudad mi satisfacción fue plena escuchando en la hermosa Plaza Mayor a la pareja de pianistas cubanos Bebo Valdés y su hijo Chucho Valdés. Ha habido más, muchos más, cuyos nombres se me escapan por la gatera del olvido que, compruebo, cada vez es más grande.

Clásica

Y por último la denominada música clásica. Quizás sea ésta la que desde hace años más escucho. Del amplio abanico de épocas y compositores mi gusto musical se decanta especialmente por los románticos (Chaikovski, Debussy, Brahms, Chopin, Dvorack, Liszt, Smetana... ), sin dejar de lado a los grandes compositores del clasicismo (Mozart, Haydn, Gluck, Beethoven...). Y sin olvidarme, claro está, de maestros del barroco, especialmente el grande y genial Juan Sebastian Bach. Cuando puedo asisto a conciertos. Últimamente he disfrutado muchísimo en dos de ellos, los cuales son los que me han movido a escribir esta entrada. Han sido La pasión segun san Mateo de Juan Sebastian Bach y la Sinfonía núm. 5 en Mi menor de Piotr Ilich Chaikovski.

Ambos conciertos me gustaron, pero sin lugar a dudas esta vez, como tantas otras, el gato al agua se lo llevó Bach. ¡Qué maravilla de concierto coral el que en vísperas de la Semana Santa pasada ofreció la Orquesta y Coro de RTVE en su sede del Teatro Monumental de Madrid! Dirigió Christoph König. Los personajes de la Pasión de Cristo revivieron en las voces de los solistas Jone Martínez (soprano), Lucía Caihuela (mezzosoprano), Juan Sancho (tenor), Ferrán Albrich (barítono), Esteban Jesús Serrano (barítono), Julieta Navarro (mezzosoprano), Lore Agustí (soprano) y Miguel Ángel Ariza (tenor). A este magnífico plantel se sumó el Coro de Niños de la Comunidad de Madrid, dirigido por Ana Fernández Vega.

La Sinfonía número 5 de Chaikovski es fantástica en su monumentalidad y claro que me gustó, pero no aguanta la comparación con la barbaridad artística que supone La Pasión según san Mateo y sus casi tres horas de duración. De la obra de Chaikovski todos los movimientos, cada uno de los cuatro que la componen, se justifica por sí mismo. Pero a mí el que más me agradó fue el 3º, el Valse. Allegro moderato. ¡Una preciosidad! Y es que la OCNE (Orquesta y Coro Nacionales de España) dirigida en la actualidad por el tinerfecño Pablo González hace música como los auténticos dioses.

Como precuela a la Sinfonia de Chaikovski el Concierto celebrado en el Auditorio Nacional se completó con dos antecedentes a la música del compositor sanpeterburgués: Dos Salmos, el 24 y el 129, de la compositora francesa Lili Boulanger y la obra La doncella elegida de Claude Debussy quien no se sabe si conocía la obra de la Boulanger fallecida con sólo 24 años. Pero lo que sí puedo atestiguar como oyente de este concierto es que hay grandes similitudes o inferencias entre ambas obras. E incluso, me atrevería a decir que la monumentalidad sonora que existe en muchas partes de la sinfonía de Chaikovski también se asemeja mucho a lo escuchado en los Salmos de Lili Boulanger.



Nota:
En esta entrada las ilustraciones al texto escrito son musicales, como no podía ser de otro modo. En video abre el post el Preludio de La Pasión según San Mateo interpretado por una orquesta y un coro que no son los de RTVE, pero que valen para ver la magnificiencia de la pieza. Cierro con otro video en el que Pablo González, director de la OCNE, explica el Concierto que el pasado fin de semana (23 de mayo) tuve ocasión de escuchar en el Auditorio Nacional, en Madrid. 
Utilizo en cada uno de los tres apartados en que estructuro la entrada (Pop, Jazz y Clásica) un tema ilustrativo de cada uno de los géneros musicales: Para Pop he elegido la canción "Mediterráneo" de Joan Manuel Serrat; para Jazz he seleccionado un tema de Duke Ellington&John Coltrane titulado "Take John Coltrane"; y finalmente para Clásica he colocado el IIIº movimiento (Rondo - Allegro non troppo) del Concierto Núm. 1 en Re menor de Johannes Brahms interpretado por la pianista francesa Hélène Grimaud. 





9 may 2026

"La extraña desaparición de Esme Lennox" de Maggie O'Farrell. Y Agradecimiento

15 comentarios:
El blog de Juan Carlos. Tres millones de visitantes

COMUNICADO:  Al cierre de esta reseña advierto que este blog está a punto o ya ha alcanzado los 3.000.000 de visitas. Sé que el número es engañoso y que a buen seguro son muchos menos los visitantes reales que por esta página web se han adentrado, pero con todo y con eso a quienes habitualmente pasáis por aquí MUCHAS, MUCHAS, MUCHAS GRACIAS, por vuestra amable atención. 

Me permito mostraros mi agradecimiento con una canción de los Dire Straits que siempre me ha gustado. Espero que también sea de vuestro agrado. Nos seguimos leyendo.




oooo0O0oooo

La extraña desaparición de Esme Lennox

«La niña es sorprendente para ella. Es una maravilla. De toda su familia, ella y Kitty y Hugo y todos los otros niños y sus padres, de todos ellos, sólo queda esta niña. Es la única. Todos han quedado reducidos a esta chica de pelo oscuro sentada en la arena, que no tiene ni idea de que sus manos y sus ojos y el gesto de la cabeza y la caída de su pelo pertenecen a la madre de Esme. Sólo somos recipientes a través de los que pasan las identidades, decide la anciana. Somos rasgos prestados, gestos, hábitos, que luego transmitimos a otra persona. Nada es nuestro. Venimos a este mundo como anagramas de nuestros antecesores.»

He leído con sumo gusto esta novela de  Maggie O'Farrell. De la escritora irlandesa ya había leído Hamnet (2020), que me encantó y El retrato de casada (2022) que también me gustó, aunque quizás algo menos que la imaginación sobre ese malhadado hijo del bardo inglés y la supuesta creación de la tragedia "Hamlet" como homenaje póstumo del padre al inocente desaparecido. Ambas novelas la autora las situaba en pleno Renacimiento europeo.

Es por lo dicho antes que quería leer algo diferente de esta novelista. Llegó a mis manos La extraña desaparición de Esme Lennox y con ella la oportunidad de leer una ficción que se situara fuera de lo que suponía yo la zona de confort de la O'Farrell. Se desarrolla este relato en plena época contemporánea, o sea, próxima a la fecha de su publicación en 2006. Estamos en Edimburgo y asistimos a la extraña historia de la poco o nada explicada en su día desaparición  de Esme Lennox, ocurrida hace nada menos que  61 años

En un intermitente y desordenado ir del hoy al ayer por medio de los recuerdos de la anciana que es Esme Lennox, su sobrina nieta, Iris, conocerá la historia de su familia. Sabrá de su madre Sadie y sobre todo de su abuela Kitty, la hermana de Esme. Un hombre, que en principio estaba destinado por la familia a casarse con Kitty, será el causante de todo lo que le ocurre a Euphemia (Esme) Lennox. Una personalidad muy fuerte la de Esme y un régimen muy estricto por parte de sus padres son los responsables de que durante tantísimos años esta mujer desapareciera de la circulación. Será su sobrina nieta quien enfrentándose a todos y por humanidad la recoja y sea conocedora de la historia oculta de toda su familia. Han pasado más de sesenta años, pero no se ha olvidado el daño recibido.

Entrar en esta novela es entrar en la literatura adictiva de Maggie O'Farrell. En la historia que aquí presenta cabe distinguir muchos elementos: En primer lugar está el amor, responsable primero de esa inexplicable desaparición y también del retorno a la vida normal de Esme Lennox, si bien por otro tipo de amor. En segundo lugar y muy relacionado con el anterior estaría el asunto de las derivadas que este sentimiento puede producir en quienes lo experimentan, derivaciones muchas veces no deseadas. 
En este apartado del amor cabe señalar la relación entre Iris y su amante Luke, y también la existente entre Iris y su hermanastro Alex. Son dos relaciones muy distintas en las que el amor también es diverso («Luke, un mesomorfo moreno y grandón, junto al ectomorfo pálido y larguirucho que era Alex»): En Luke, casado y con hijos, es un amor interesado que promete acciones que siempre pospone; el de Álex es un amor fraternal que busca siempre ayudar a Iris

La envidia y la venganza son también asuntos de capital importancia en esta entretenida novela. Una venganza que no voy a desvelar aquí, pero que nace como suele suceder tantas veces a partir del sentimiento de la envidia.

Pero de todos los temas que se tocan  en La extraña desaparición de Esme Lennox el que tiene más interés es el de la identidad. Lo destaco en la cita que aparece al inicio de esta entrada. La reflexión la está realizando la propia Esme. Ella le ha pedido a Iris ir a la playa a la que acudía cuando era niña. Al estar en ella  observa a su sobrina-nieta y recuerda a la niña que ella fue en un momento semejante a éste, cuando se vio a sí misma dedoblada: por un lado Euphemia niña inmersa en el mar que al mirar a la playa se ve a ella misma niña sentada en la arena. Dicho recuerdo lleva a la anciana a reflexionar sobre el paso del tiempo a través de la existencia de los seres humanos, a través de los miembros de una misma familia y el mantenimiento en nosotros de la identidad de aquellos que nos precedieron. 

Ya en el ámbito de lo social es muy relevante la crítica que en la narración la esritora hace del sistema sanitario inglés, especialmente de la atención psiquiátrica de una època. Cómo se utilizaba la psiquiatría para quitarse de en medio a personas molestas por lo que fuera, pero que de ninguna manera precisaban una atención de esta clase.:
[Iris lee] «el antiguo formulario de admisión de Esme con los dedos. "Edad: 16 —es lo primero que lee. Luego—: Insiste en dejarse el pelo largo." Iris lee todo el documento, de principio a fin, y luego lo relee. Termina así: "Los padres declaran haberla encontrado bailando delante de un espejo, vestida con la ropa de su madre."»
Desde lo puramente formal la trama que fabrica la autora es muy interesante. Lleva las acciones en contrapunto temporal no siempre ordenado. Varían los narradores, varían los tiempos, varían incluso los lugares. Los narradores en el tiempo actual son sobre todo Iris, pero también Esme. Lo que sucede es que cuando es Esme el contrapunto se desplaza tanto al pasado de la vida familiar en la India como a cuando la familia ya está en Escocia de vuelta de la colonia. Hay un momento en que las narradoras son las dos hermanas, Kitty y Esme, que al comenzar la novela estaban en un baile; esas dos hermanas y la familia han puesto su punto de mira en un joven, Jamie, que desean se case con Kitty porque Euphemia (Esme) es «un bicho raro».  Kitty recuerda desde su alzheímico hoy que en su evocación del baile  constantemente recriminaba a Esme estarle destrozando sus oportunidades de matrimoniar con alguno de los jóvenes que estaban en ese salón. Entre las evocaciones que realiza Kitty hay algunas que de mano los lectores no comprendemos; habrá que aguardar a que el relato avance y sobre todo alcanzar el desenlace para encontrarles completo sentido.

La técnica utilizada, junto a la del contrapunto, es la del perspectivismo. Conoceremos la historia relatada a través de los puntos de vista de los diversos personajes. Pese a esta variedad de focalizaciones el giro final será sorprendente para los lectores. Y es que en definitiva La extraña desaparición de Esme Lennox utiliza las técnicas propias del thriller (investigación, suspense, giros inesperados...), género al que en parte podría decirse que pertenece la novela. 

Conclusión
Esta novela de Maggie O'Farrell me ha confirmado que la escritora se desenvuelve a las mil maravillas en todos los terrenos y no sólo en el de la ficción histórica que tanto me agradó en El retrato de casada y en Hamnet cuyas reseñas en este mismo blog, tres veces millonario, os invito a leer.

De nuevo, amigos, MUCHAS, MUCHAS, MUCHAS GRACIAS, por vuestra amable atención. 



13 jul 2023

Paco Gómez Escribano: '5 Jotas'

6 comentarios:

«Lo cierto es que últimamente proliferan todo tipo de negocios que a él le parecen absurdos, tiendas y bares relacionados con el fenómeno hípster, la comunidad gay o esos otros iluminados que se creen salvadores de la humanidad y de los animales; por no hablar de los garitos indios, chinos, árabes o africanos con los que parece ser que la gente se vuelve loca.»

5 Jotas, Novela negra, Salamanca negra,
He comenzado julio estrenándome con las novelas de Paco Gómez Escribano. Concretamente he leído dos durante este inicio estival: 5 Jotas y Narcopiso. A la primera, escrita en 2020 y que quedó finalista en el "Salamanca Negra" de ese mismo año, me he acercado motivado por su título y también, claro, por haber participado en el Certamen "Salamanca Negra" cuyo ganador recibe entre otros regalos un jamón pata negra que, naturalmente, imagino de la categoría excelsa 5 jotas. Ambas cuestiones unidas, mi ciudad de Salamanca y el jamón 5 jotas, me han echado sin remisión en los brazos de la novela de Paco Gómez Escribano. Y la he disfrutado mucho.

Sinopsis (en la contraportada de la novela)
Al Charli, un tipo duro con un pasado repleto de delitos y drogas y un presente sin futuro que compensa con alcohol y cigarrillos, le han dado un soplo. Como en otras ocasiones, busca al Banderines, su antiguo colega y compinche, con idéntico pasado, pero con un cociente intelectual que le ha servido para ejercer de cerebro en otros golpes.
Esta vez, al Charli le va a costar convencer al Banderines, ya que se trata de robar jamones. Pero, tras confirmar que el botín no es nada desdeñable, accede.
Para el atraco necesitarán un amplio elenco de expertos del crimen, así que mientras el Banderines planifica el golpe, el Charli irá pergeñando una banda de lo más pintoresca.

Me da que el escritor madrileño, nacido en 1966, ideó esta novela negra como una pequeña broma y muestra de complicidad a la ciudad, Salamanca, donde participó con ella en la Semana de Novela Negra. La ciudad castellanoleonesa es bien conocida por su muy buena producción jamonera. Efectivamente de Guijuelo (Salamanca) procede la marca comercial jamón 5 jotas Joselito. En el relato, los jamones que la banda del Charli quieren robar prescinden del Joselito salmantino sustituyéndolo por un, más conocido en Madrid, Sánchez Romero. Pero para el caso es lo mismo, decir 5 jotas hablando de jamones es aludir a calidad excelsa, a alimentos muy cotizados en el mercado que bien merecen ser objeto de deseo de bandas criminales.

La fauna que se mueve en esta historia es la habitual: el listo, el informático avezado, el menos listo pero muy legal, el aprovechado y odioso pero que nunca engaña; en cuanto a los personajes secundarios pero necesarios nos encontramos con delincuentes de medio pelo recién salidos de la cárcel o inmigrantes que necesitan dar algún 'palo' para seguir comiendo. Los nombres son todos ellos apodos: El Pestañas, el Banderines, el Piraña, el Charli, El Ñapas.... que son los ladrones en activo. El Banderines, antiguo drogadicto y alcohólico practicante en la actualidad, se reencuentra en un momento dado con sus antiguos compañeros de 'chuta' que él consiguió dejar a un lado para así no perecer, algo que muchos de ellos ni siquiera lo han intentado alguna vez: 
«El bar del Félix está a unos doscientos metros del garito del Fredi y a unos cuantos años luz del resto del mundo. [...] La Puri le pasa un porro y después sigue saludando a la gente: el Lucky, el Mochuelo, el Pirri, el Tijeras, el Pipo, el Chinao, el Botas… Al cabo de unos minutos está totalmente integrado, como si no hubiera pasado el tiempo.» 
Del otro lado, como en cualquier novela negra de tipo policíaco como ésta, están los funcionarios de la comisaría de Tres Cantos responsables de la investigación al haberse producido el delito allí mismo; me refiero a los policías, al brazo armado de la Ley: el brigada de la Guardia Civil Rafael Vizcaíno, la sargento Virginia Ribeiro, el sargento Echegaray,… y algún otro más. 

De esta novela tan entretenida destacaría sobre todas las cosas las alusiones a la música que constantemente aparecen en ella. El Banderines es un auténtico melómano, enamorado del jazz y del blues. A él lo que escuchan los jóvenes les parece infumable e incluso hasta a Extremoduro o a Burning, sin disgustarle del todo, procura evitarlos. Yo, gracias a 5 Jotas, he conocido muchos nombres que desconocía del campo del blues y del jazz: Willie Dixon, John Lee Hooker, Big Mama Thornton, Jimmy Reed, Muddy Waters, Sonny Boy Williamson... Los he buscado en Spotify y he confeccionado esta lista musical que, seguro, a los amantes del género os agradará. Aquí la dejo

En cuanto al espacio físico donde transcurre la acción estamos en Madrid, concretamente en el barrio de Lavapiés. Por este paisaje deambula un paisanaje variopinto, cosmopolita, internacional
 «Las aceras empiezan a poblarse de personajes de todo pelaje. Desde señoras mayores hasta jovencitos con pintas de modernos, víctimas propicias para los camellos, a los que el Banderines distingue a la legua. Y entre todos, algún secreta. También los distingue a la legua. Y mezclados entre todos, cada vez más, chinos, negros, moros, indios, sudamericanos…, toda una pequeña ONU ocupando ese triángulo de terreno entre Lavapiés, Tirso y Antón Martín.»
Los protagonistas que se mueven por esta zona utilizan un vocabulario plagado de argot propio de la delincuencia y del mundo marginal. Hay vocablos del caló ('chorar', robar), coloquialismos ('coscarse', enterarse, percatarse; 'tangar', engañar, estafar), vocablos procedentes del ámbito carcelario ('chinarse', rajarse, cortarse; 'guil', moneda), etc. 

Hay descripciones que me han recordado a Quevedo por lo acerado de las mismas y también por el humor contenido en ellas. Esto, el humor, otra característica a destacar en esta tan entretenida novela:
«El Mandrias tiene cabeza de pera, un mostacho de morsa y una sonrisa de hiena convertida en rictus crónico. Mide un metro sesenta, aproximadamente. Luce papada sudorosa y una barriga que le salta por encima del cinturón. Lleva un traje claro con varias manchas y la camisa se le sale por el lado derecho del pantalón.»
Humorístico sin duda alguna es la transformación del Banderines en Nora. Banderines se transforma de vendedor de enciclopedias, negocio en horas bajas, a vendedor de juguetes sexuales, negocio en auge especialmente entre mujeres. ¿Qué mejor manera para llegar hasta ellas que convertirse en una igual con el efecto sorpresa que más tarde les depara? Humor, erotismo y crítica socio-política unidos. Sabia combinación.
«Además, esto ya no es como antes, coño. Estamos en un país libre, ¿no? Así que si a mí se me pone en la polla ser un transexual que vende juguetes eróticos, pues soy un puto vendedor transexual que vende juguetes eróticos, ¿qué pasa?» (le dice Banderines al Charli tras salir de uno de sus encuentros sexuales con una cliente tras una reunión de tuppersex)
Novela negra española
Por último, como en cualquier otra novela negra, en 5 Jotas de Paco Gómez Escribano se cuela la crítica social. El Banderines, protagonista principal del relato, se despacha a lo largo de la novela con acertadas reflexiones como la que abre esta reseña o la que figura a continuación:
«En la televisión, distintos líderes políticos debaten sobre pactos postelectorales y compiten por ver quién es capaz de insultar a los otros de la forma más sutil posible. Y, sobre todo, compiten por ver quién engaña mejor al electorado, todo desde la más absoluta sutilidad, aleccionados por técnicos de marketing, publicistas y mercaderes de lo ajeno.»
 En conclusión, 5 Jotas es una novela entretenida, muy adecuada para el verano, que se lee en un plis con mucho agrado y a cuyo autor voy a seguir leyendo con seguridad. De hecho como digo al inicio de esta entrada ya he leído Narcopiso, la última publicada por Paco Gómez Escribano de la que daré cuenta aquí la próxima semana.

21 dic 2022

Enrique Llamas. Segunda novela: "Todos estábamos vivos"

6 comentarios:

«Aquella historia laberíntica, que era la de Diana pero que era la de todos, que era la nuestra, porque nosotros también estuvimos ahí en algún punto. Fuimos algún eslabón de la cadena, probablemente el último, que es quien más sufre, el más sucio, el que más se oxida y el que primero cae. Somos nosotros y son nuestros años, los meses que dieron comienzo a una década de la que no todos saldríamos.»

Todos estábamos vivos, Drogas, Música de los 80
Enrique llamas
(Zamora, 1989) es un periodista que a los 17 años se trasladó a Madrid para estudiar Ciencias de la Información. Desde ese momento reside en la capital de España donde actualmente colabora en diversos medios realizando entrevistas y escribiendo sobre literatura y teatro. La novela "Todos estábamos vivos" aparecida en 2020 es su segunda incursión en la literatura narrativa: la anterior fue "Los Caín" con la que debutó el año 2018. Fue precisamente a raíz de la lectura que hice de la reseña de esta novela publicada por Rosa Berros en su blog que conocí al escritor y me animé a leer algo suyo.

La novela ficcionaliza la entrada de España en la década de los 80, la "década prodigiosa". Concretamente la narración abre con la muerte en accidente el día primero de enero de 1980 de Canito (José Enrique Cano Leal), quien junto a los hermanos Urquijo formó a finales de los 70 el grupo de música TOS. El concierto de homenaje que se hizo en la Escuela de Caminos de Madrid en febrero de ese mismo año es considerado como el punto de partida de la Movida madrileña. 

Y de esto va la novela, de la movida madrileña y de cómo su vorágine se llevó por delante a muchos jóvenes («Alternábamos los funerales de nuestros abuelos con los de nuestros amigos. Cuando nuestro país parecía empezar a arder en el fuego de una pasión nueva, recién estrenada, nosotros nos congelábamos»). La libertad había venido para quedarse y los jóvenes del momento desconocían -lo irían sabiendo a base de golpes y de caídas- el poder adictivo de los estupefacientes. La cultura punk caló en la juventud de todas las clases sociales. La novela centra el foco en dos chicas de clase alta, cuyas madres pertenecieron en su juventud al mundo de la farándula, mucho más abierto a los nuevos aires que soplaban con fuerza. Estas dos chicas (Adela Argol y Diana Belflor) reproducen en su comportamiento el de sus respectivas madres cuando por los años 50, ambas (Adela del Oro y Diana Pavón) competían y se zancadilleaban mutuamente por hacerse con la primacía del estrellato teatral. 

La libertad no sólo trajo inconvenientes como el de la adicción a las drogas duras y el reguero de muertes que se cobró. También trajo una vivencia del sexo más abierta, más libre, menos encorsetada en los parámetros tradicionales del matrimonio burgués heterosexual. Junto a las dos chicas de clase alta ya citadas hay en la novela una pareja de homosexuales que viven su amor con sinceridad y en clave abierta, o sea, sin una fidelidad a prueba de bombas. Es la pareja formada por Ric y Aldo Sampedro. Estos dos chicos son de clase popular y se ganan la vida sobre todo de chaperos o «destaponando tuberías», en el caso de Aldo, a señoras o señores de clase acomodada que así podían satisfacer sus deseos ciertamente muy reprimidos. 

A finales de los 70 e inicios de los 80 se generalizó en España la práctica del sexo entre las parejas jóvenes. El movimiento hippie estadounidense y la popularización de los anticonceptivos contribuyeron decisivamente a ello. Pero en España, muchas de estas parejas jóvenes desconocían los métodos contraceptivos y el amor libre que llevaban a cabo, muchas veces entre vapores alcohólicos u obnubilaciones psicotrópicas, provocaba con frecuencia embarazos no deseados. El aborto, prohibido en España por esas fechas, así como el consumo cada vez más habitual de la píldora anticonceptiva, también son asuntos que se abordan en esta novela. El distinto enfoque dado al sexo por las dos generaciones que aparecen en la novela -la de Adela y Diana, madres, versus la de Adela y Diana, hijas- tienen en el relato un elemento conector: el personaje de la madrina de Adela, la hermana de su padre. Dentro de su generación la madrina es ciertamente una adelantada a su tiempo; es ella la que más se acerca a Adela Algor, la joven burguesa perdida en sus afectos que necesita alguien de quien asirse, Sólo su madrina sabe acercarse a ella e interesarse por sus problemas.
«La madrina reía. Desde siempre, para Adela, era difícil pensar que aquella mujer fuese hermana de su padre. Quince años menor, y tan moderna siempre, con pantalones anchos y camisas blancas.»
De la galería de personajes, además de los nombrados, hay que citar a Teo, el noviete de Adela. Teo es el típico joven de esos años que juega con las drogas, el sexo y la música a pesar de no tener dotes para esto último. Afortunadamente para él saldrá indemne de todos los juegos en los que participa; consciente o inconscientemente deja a su paso un reguero de seres caídos, es un seductor que no sabe el daño que causa a su alrededor.

Los seres de ficción se mueven por un Madrid  real, el Madrid que va de la Nochevieja de 1979 al 9 de febrero de 1980, fecha del concierto homenaje a Canito. Es una ciudad que revienta de música por todos sus poros. Si algo hubo en la Movida fue música. Los grupos musicales surgían como setas, muchos  jóvenes se reunían para formar uno, no importaba mucho saber de música o saber cantar, incluso en la cultura punk del momento desafinar era una buena seña de identidad. Las agrupaciones de jóvenes músicos que se citan en Todos estábamos vivos son reales (Los Elegantes, TOS, Los Secretos, Parálisis Permanente, Enrique Urquijo, Los Pegamoides...). También los locales (La Bobia, El Penta, La Vía Lactea...) donde estos conjuntos de música daban sus conciertos primeros y a los que los jóvenes acudían a beber, escuchar los temas de moda, relacionarse entre ellos y saltar a otra dimensión haciendo interminable la noche con ayuda de sustancias de las que se ignoraban o se negaban sus peligros, son reales. 

La historia inventada discurre, pues, en un contexto y marco reales. Lo que se nos cuenta no ocurrió, pero infinidad de historias semejantes sí sucedieron. La realidad se sobrepone a la invención. Son reales, además de la música, de los garitos, de los grupos de música y el nombre de algunos de sus integrantes, la referencia a la llegada a la capital de jóvenes procedentes del medio rural o ciudades pequeñas próximas a Madrid que para salir adelante se metieron de lleno en el camelleo de las drogas
«El piso era el del Pedro, un amigo de su pueblo que había llegado a Madrid algunos meses antes que él. Eran muchos hermanos y el doble de manos para trabajar una tierra a la que le sobraban bocas y faltaba lluvia. [...] Ric sabía que probablemente el Pedro le ofrecería aquel caballo tan bueno que le habían pasado la noche anterior y que no había probado todavía.»
La vulgarización del uso de las drogas y la falsa percepción de control que el adicto cree tener sobre ellas era/es una evidencia real
«en el bolsillo interior de su chupa guardaba la farlopa para el ensayo. Llevaba otra también, de aquellos polvos tan buenos que le había pasado el fotógrafo de Cascorro. No, no era como ellos. Él no era como aquella gente. Él controlaba.»
También es real la manifestación en libertad de la diversidad sexual que la Movida propició. Al amor libre entre los heterosexuales se une en la novela, el amor homosexual, el travestismo, la prostitución masculina...
«Adela volvió a mirarla de arriba abajo. Se fijó en la nuez de su cuello: un fruto maduro incapaz de ocultar su bulto.»
Y reales son las nuevas manifestaciones culturales como los cómics que proliferaron por aquellos años:
«—Esta es La Piraña Divina. Es de puta madre.
—¿De quién es?
—De Nazario, lo conozco por un amigo mío fotógrafo que vive aquí al lado.
»

Por todo lo dicho hasta aquí, a mí la novela de Enrique Llamas me ha gustado. Pero lo que creo que  hace dar un salto cualitativo a Todos estábamos vivos es la manera elegida por el escritor para presentar una historia, por desgracia, demasiado conocida por lo abundante que fue durante esos años. La estructura dada al relato es una estructura circular, envolvente, laberíntica, que avanza y retrocede, que anticipa y esconde, que aclara y oscurece..., pero que según que pasamos las páginas vamos comprobando cómo todo va encajando, cómo los elementos de un mundo roto, descolocado en las piezas que lo constituyen, conforman un universo reconocible y completamente comprensible. Y esta manera de construir la novela es para mí el mérito principal de esta narración
«Le quedaban a la señorita Adela varias semanas para despertar por última vez cuando tuvo lugar aquella conversación que fue interrumpida por un filón de muerte que casi atropella al Hortelano»

Marcó la Movida un cambio de época que no sólo atañó a la música, al amor, al sexo o al consumo de drogas. El cambio fue total. Las revistas del corazón, representadas aquí en el personaje de la periodista Encarna Arce, iniciaron su época dorada; comenzaron a realizarse los velatorios en las salas anónimas y frías de los llamados tanatorios; el choque generacional padres-hijos también se evidencia con mucha fuerza en este relato; etc.


El título
El novelista Enrique Llamas
La razón del título se desprende sin mucha dificultad de la lectura de la novela. No obstante, Enrique Llamas en «Bonus Track (Una nota del autor)» aclara la procedencia del sintagma. Concretamente, dice 
«entre las muchas inspiraciones de este libro están los poemas de El Ángel (Ángel Álvarez Caballero, 1961-1995). Un poema suyo sugirió la idea del título:
 ¿Recuerdas cuando estábamos todos vivos y vacilábamos de mesa en mesa con los ojos como bolas de billar, desafiando a quien tuviera lo que había que tener para cruzarse en nuestro camino?»
Y prosigue el autor diciendo que los títulos dados a los capítulos los toma asimismo deliberadamente de los homónimos de poemas y canciones de El Ángel. También aclara que el título de la novela debe no poco al poemario de la poeta Olvido García Valdés Y todos estábamos vivos. Concluye el novelista este Bonus Track con una serie de aclaraciones al lector, en mi opinión innecesarias, sobre las inspiraciones de los nombres de algunos personajes o de las denominaciones dadas a las partes en que estructura la novela. 


En conclusión
Una novela que me ha gustado por su contenido y bastante más por su continente. Me parece que Enrique Llamas se maneja con acierto en la presentación de una época. Tomando como punto de partida el fallecimiento de una chica nos va dando, a base de círculos informativos cada vez más alejados o más próximos al hecho con que abre el relato, información puntual y muy fidedigna de lo que fueron esos años, que él comprime en unos escasos meses, para aquellos que se zambulleron en ellos sin ningún miedo, llenos de fe y de ansias de libertad. Cómo estas mismas ansias a muchos los devoraron y otros, que jugaron con fuego, salieron indemnes en propia carne aunque hicieron bien de daño a algunos que con ellos toparon.

La música y los ambientes musicales del momento (los garitos, los baretos, las discotecas...) donde no sólo se escuchaba música y donde se acudía con excesiva frecuencia al servicio es el marco que contiene a todos los protagonistas de ese momento tan peculiar e importante: la Movida madrileña.



Nota
Todos estábamos vivos me ha servido para conocer más sobre los años de la Movida, que por estas fechas o poco antes ha celebrado su 40º aniversario. Además al tocar aspectos de la música española durante esos años, prolíficos en la aparición de grupos, he podido completar la información que también sobre la música de ese momento leí no hace mucho en Medicina & Rock'n Roll, memorias musicales de Francico Coronel, amigo, médico y vocalista en un grupo de la época [leer reseña aquí].

Con la novela de Enrique Llamas  completo la letra Ll del Reto "Autores de la A a la Z" del blog Lecturápolis de mi amiga Serendipia.

16 nov 2022

James Ellroy: "El blues de Dick Contino"

18 comentarios:

«Se acercó una camarera, menú en mano.
—¿Eres Dick Contino? Mi padre no te traga porque es un ex combatiente, pero mi mamá cree que eres realmente guapo. ¿Puedes darme tu autógrafo.
»

Me sorprende que a estas alturas El blog de Juan Carlos no haya reseñado ninguna obra del gran James Ellroy. Seguramente se deba a que, por la época en que vi y leí dos de sus mejores novelas y correspondientes versiones cinematográficas, aún no había puesto en marcha este blog. Vamos, que va ya para más de doce años que tuve contacto gozoso con este norteamericano autor de novela negra, cualificado representante del realismo sucio, y adorador sin remilgos de los autores cuasi fundacionales del noir clásico: Dashiell Hamett y Raymond Chandler. En 2015 dediqué una entrada a la novela El halcón maltés del primero donde señalé las principales características del género. Creo que la lectura de ese post puede resultar interesante a algunos [acceder a la reseña pinchando aquí].



El blues de Dick Contino

Sinopsis (tomada de la solapa de la edición de Noches en Hollywood)
A la deriva en el brumoso Hollywood de los cincuenta, Dick Contino, un acordeonista prácticamnete acabado, trata de dar un empujón a su carrera perpetrando un secuestro perfecto: el suyo propio. Pero la broma se descontrolará peligrosamente. "El blues de Dick Contino" se desarrolla en Los Ángeles de los cincuenta: una ciudad poblada por policías, criminales, prostitutas, estafadores, cazatalentos en busca de estrellas, rateros, comunistas ocultos y chivatos que traen a la mente películas en blanco y negro y amarillistas gacetas de sucesos.


James Ellroy, realismo sucio
El blues de Dick Contino
" es una novela corta que James Ellroy publicó en 1994 acompañada de otros seis relatos más en un volumen titulado en la edición española de 2009 Noches en Hollywood. El blues de Dick Contino apareció también, publicado en solitario, en el número 46 de la revista Granta (invierno de 1994). La figura de Dick Contino de siempre atrajo mucho a Ellroy, quien en ese número de Granta apareció fotografiado junto al músico.

Dick Contino (1930 - 2017) es músico, concretamente músico acordeonista, muy popular durante los años 50 del siglo pasado. Es, pues, una figura real; como real es el recorrido que James Ellroy realiza, junto a Contino y su acordeón por la historia del crimen en Los Ángeles en ese tiempo. Ficcionaliza Ellroy la vida de Dick Contino, personaje que le resulta simpático y con quien se identifica por haber protagonizado éste un episodio que lo dejaría marcado para siempre: en 1951, Contino fue convocado por la Oficina de reclutamiento para ir a la guerra de Corea; ignoró la orden de presentarse en ese momento y, aunque  respondió positivamente en el 52 a la siguiente convocatoria  y participó, incluso con honores, en la guerra de Corea, el marchamo de COBARDE y DESERTOR le acompañaría, en el sentir popular, durante gran parte de su carrera. Lo dicho hasta aquí explica la simpatía que James Ellroy confiesa sentir hacia él; pero ¿la identificación? Pues la identificación la confiesa el escritor en un prólogo a la novela titulado "Venido del pasado" donde, hablando de todo lo que le ha llevado a considerar novelable el personaje de Contino, añade una razón más, en este caso totalmente referida a sí mismo:
«En 1965 me expulsaron del instituto e ingresé en el ejército. Todo lo que vi en la vida militar me dejó cagado de miedo. Fingí una crisis nerviosa y conseguí la licencia por inútil para el servicio.
 [...]
En 1980 escribí "Clandestino" [...] La acción se sitúa en 1951; el protagonista es un joven policía -y desertor del reclutamiento- cuya vida descarrila por culpa del Terror Rojo.»
Es claro que ese protagonista de Clandestino se parece mucho, mucho, a Dick Contino, personaje que -confiesa Ellroy allí mismo- jamás pudo quitarse de su cabeza al coincidir el asesinato de su madre con 'Bumble Boogie', el gran éxito del acordeonista, y al poco con la visión de la película Daddy-O protagonizada por el atractivo músico:
«En junio de 1958, mi madre fue asesinada. El asesinato quedó sin resolver. Me fui a vivir con mi padre. Vi a Dick Contino cantar "Bumble Boogie" en televisión y, un año más tarde, pillé 'Daddy-O' en el cine Admiral»
El James Ellroy que escribe esta novela corta es un Ellroy en plena forma. Digo en plena forma porque al leerlo he recordado dos de sus novelas largas, "La Dalia negra" (1987) y "L.A. Confidencial" (1990), que tanto me agradaron en su día. Y es que el autor norteamericano en esta obra muestra un estilo inconfundible tanto en la forma como en el tono y el fondo. En la forma destacaría en esta novela corta la manera escueta y definitoria con que en ocasiones va introduciendo conceptos. Así, para explicar el funcionamiento de la memoria y el recuerdo usa el procedimiento, llamémoslo de concepto - definición del mismo
«Memoria: el lugar donde las evocaciones personales colisionan con la historia.
Recuerdo: la fusión simbiótica del "entonces" y el "ahora".
[...]
Chispazo: los recuerdos de finales de los cincuenta volvieron a encenderse.»
Este estilo minimalista y sintético se ve también en la manera de establecer en ocasiones los enunciados. Es un procedimiento, expresionista por yuxtaposición me atrevo a decir, de comunicar evitando grandes paráfrasis explicativas o descriptivas:
«Sol miró a Jane.
Jane me miró a mí.
El federal miró a Sol»

También me gustaría destacar el uso con intencionalidad estilística de las mayúsculas. Es una forma de destacar la importancia del concepto o del término que está utilizando:

«Me convertí en una celebridad nacional, hice giras por todo el país como cabeza de cartel de Heidt y luego yo solo A LO GRANDE.
Toqué en GRANDES SALAS. Grabé discos. Rompí corazones
»

Si esto es muy destacable en lo formal, en el contenido sobresale, por encima de cualquier otra cosa, la música. Tratándose de un texto memorial centrado en la vida y anécdotas de un músico es natural que esto sea así. He buscado algunos de los temas que aparecen citados y he confeccionado una lista en Spotify que es muy reveladora del ambiente y contexto musical de los años 50 en que se sitúa la novela. 

La vida de un músico en la década de los cincuenta y principios de los 60 -mucho más si sobre el mismo había caído un sambenito infame- se desarrollaba en garitos controlados por la mafia. Para actuar en ellos a veces los mafiosos requerían de los artistas una serie de servicios para nada musicales: chantajes, trabajos como recaudadores de extorsiones, servicios sexuales sobre todo si se trataba de mujeres, amaño de concursos musicales radiofónicos o televisivos, colaboración en "embargos" por falta de pagos exigidos, y hasta secuestros con petición de rescate, etc. Precisamente un secuestro, el suyo propio, es el que el mismísimo Dick Contino simulará para así poder cumplir con las obligaciones que la mafia empresarial requería. Esto y más (corrupción policial, persecución de comunistas, prostitución, extorsionadores, chivatos…) es lo que aparece en esta novela corta. Creo que como muestra de esto sirve lo que Howard Wormser, el agente musical de Contino, le dice a éste cuando él, en horas bajas, le pide que le encuentre algún trabajo 
«Tendrías que haber aceptado la invitación de Sam Giancana para que te pusiera en la nómina de artistas que actúan para la mafia de Chicago. Ahora estarías tocando en grandes salones. Deberías haber testificado ante ese Gran Jurado y tendrías que haber delatado a unos cuantos rojillos. Tendrías que...»

Hollywood Nocturnes, James Ellroy
 Por último, me parece de lo más relevante en este cuento largo o novela corta la perfecta mezcla que James Ellroy realiza entre realidad y ficción. Es cierto que Ellroy buscó a Dick Contino en 1993 y le pidió permiso para escribir un relato corto y una novela inspirada en su vida, a lo que el acordeonista entonces refugiado en actuaciones en Las Vegas aceptó, son reales muchos de los personajes que aparecen en la narración como su esposa Leight, su agente musical y, de seguro, muchos otros seres más cuya identidad yo no controlo. Lo magnífico de El blues de Dick Contino es la manera como James Ellroy presenta la dura vida que hubo de soportar Dick Contino durante esa época de los años 50 en que la industria musical y televisiva estaba en manos de los mafiosos. La historia la escribe el autor a partir de la entrevista que 35 años después del shock sufrido por el asesinato de su madre y la visualización de la película Daddy-O tuvieron ambos en Las Vegas; o sea, la entrevista Contino-Ellroy ha tenido lugar en 1993 y el relato, al que añadiría otros seis más, salió a la venta en 1994. 

La mezcla realidad-ficción es tan grande que el mismo escritor aparece explicando todos los pormenores que le llevaron a escribir esta narración. Y no sólo esto, sino que, en un claro ejercicio metaliterario, James Ellroy, tras hablar con el famosos acordeonista sufre como una especie de revelación:

«Me imaginé mucho rato delante de un público cada vez mayor, armado de una nueva munición literaria: el conocimiento de que Dick Contino sería el héroe de la continuación del libro que estoy escribiendo ahora»
Finalizo esta reseña con unos ejemplos del realismo sucio que James Ellroy cultiva en sus escritos. Son muestras que, en mi opinión, sirven justificadamente para ubicar al escritor en la senda de Raymond Carver, Cormac McCarthy o Charles Bukowski
    • «Los hombres del sheriff entraron en tropel y se desplegaron en abanico. A la zaga, la agente Dot Rothstein, más de cien kilos de carne lesbiana encoñada con mi amiga Chris Staples»
    • «Puedes decirle a Sol Slotnick que no me acostaré con él hasta que se hiele el infierno, pero que haré una prueba y me desnudaré hasta quedarme en bikini si tú me haces de carabina»
    • «—¿Eres amigo de un esbirro de J. Edgar Hoover?
      —Sí, del agente especial Pete van Obst. Su esposa es la presidenta nacional de mi club de fans
      »
       

Los otros seis relatos que acompañan a El blues de Dick Contino en Noches en Hollywood se titulan: La muerte, Negrolandia rica, Marque Axminster 6-400, Desde la ausencia, El momio y La prisión del amor

 



19 sept 2022

Francisco Coronel Díaz: "Medicina & Rock 'n Roll"

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«A la espera de que desapareciera la terrible pandemia y de que pudiéramos volver a una actividad normal, me puse a escribir estas líneas de medicina y R & R como una continuación de lo anteriormente escrito, con anécdotas musicales de una época de esplendor del pop-rock en España y de otras de mi profesión médica, que para mí también fue esplendorosa»

Francisco Coronel Díaz, Historia del pop español
Tras la profunda y muy gratificante lectura que me proporcionó 'Noches azules' de Joan Didion  necesitaba algo de más fácil digestión. Recordé que hacía poco más de un año había disfrutado mucho con el primer libro de relatos de Francisco Coronel titulado "Las experiencias de un médico para todo" [mi reseña se puede leer aquí]. Tuve la enorme fortuna de que el autor en conversación telefónica me hablase de la existencia de una especie de segunda parte del mismo y de que me lo hiciese llegar con prontitud. Desde aquí, Francisco, muchas gracias por tu envío y por la referencia que haces a mi blog en el último capítulo.

El volumen que acabo de terminar es, efectivamente, una especie de continuación de la colección de anécdotas que en definitiva es el anterior. La diferencia entre ambos estriba en que este segundo, titulado"Medicina & Rock 'n Roll", especializa sus anécdotas, historias y chascarrillos del lado de la afición del autor -la música- mientras que el anterior las centraba en el ejercicio profesional de la medicina.


Inicia Francisco Coronel el anecdotario relatando cómo anidó en él la afición musical. Cuenta que en el colegio donde estudió el bachillerato fue compañero de Tony Martínez quien contaba a Francisco sus pinitos musicales en los grupos de los que formaba parte: Los Titanes y Los Sonor, apenas hoy recordados, y más tarde nada menos que Los Bravos.  En el caso del autor de este libro habría que decir lo de que "de casta le viene al galgo", pues el padre de nuestro médico nefrólogo «tocaba el trombón muy bien, con el que destacaba como músico profesional y era además un buen ejecutor del bombardino». Vamos, que su infección por 'la dulce filomena' la traía ya de casa el muchacho, quien junto a otros amigos y compañeros del Colegio donde estudiaba formó un grupo al que llamaron Los Vanguards. Con este grupo Coronel cantó en el Festival anual que el Colegio realizaba. Tal fue el éxito cosechado que él y sus amigos Long, Tony Rebelo y Félix decidieron persistir en el cultivo de su afición.

La afección musical la proseguiría el autor durante sus estudios de medicina en los que coincidió con un amigo de colegio, Manolo Moreno. Está claro que un hobby compartido tiene más visos de durabilidad que cuando se practica en solitario. Comenzaron con Los Vanguards a actuar en garitos y pequeños clubs, así como en algunas emisoras de radio en las que nuestros jóvenes y melómanos estudiantes conocieron a otros jóvenes que como ellos acudían a esos lugares. Algunos de estos chicos, desconocidos en ese momento, se llamaban Manuel Alejandro, Alfonso Sainz o un tal Raphael. Durante los estudios de medicina quizás lo más relevante musicalmente hablando fueron las actuaciones que Los Vanguards realizaban en el hall de la Facultad de Medicina, lo que consiguieron gracias a las pillerías,  propias de estudiantes avispados, que se gastaban.

Ya médico hecho y derecho, nuestro escritor hubo de apartarse algo de la práctica musical para lograr situarse debidamente dentro de la profesión médica. Sin embargo, en cuanto tenía ocasión de cantar o actuar en compañía de otros (Los Diablos Rojos fue el nombre que a partir de este momento tomó su agrupación) Coronel lo hacía, tanto si estaba en la mili haciendo las prácticas de las milicias universitarias como si estaba de médico en el Hospital militar o, ya lograda la especialidad de Nefrología, en el Hospital Clínico San Carlos de Madrid en su famoso Clinirock

«Con los Diablos Rojos, o en los últimos años solo con mi presencia, ha sido importante nuestra colaboración con el gran espectáculo que organiza el Hospital Clínico San Carlos de Madrid todas las navidades: el Clinirock»

Si algo ha hecho la mar de bien este médico amante de la música ha sido introducirla, motu propio o movido por otros, en muchos de los simposios, congresos y reuniones de Nefrología a los que acudía como moderador, ponente o director. En la clausura de los mismos era frecuente que Francisco Coronel se marcase alguna canción propia del lugar, solo o junto a los miembros de su grupo. Ser serio en la práctica médica no es óbice para mostrar el amor por la música

Quien conozca al buen nefrólogo que es el doctor Coronel sabrá de su bonhomía, de su buen carácter y del amable trato con sus pacientes, quienes muchas veces salían del hospital convertidos en amigos suyos. Y es que nuestro autor es muy buen amigo de sus amigos que le recuerdan siempre con cariño, y él a ellos. Cabría decir que a Francisco, además de para contar amables sucedidos que le ocurrieron alrededor de la música y de la medicina, le sirve este libro para homenajear en cierto sentido a sus amigos, tanto médicos

  • «mi compañera la Dra. Ana Sánchez Fructuoso, gran especialista en trasplante renal»
  • «El Dr. Nolph y la Dra. Saphiro»
  • «mi buena amiga y jefa del Servicio de Nefrología del hospital de Almería, la Dra. María Dolores del Pino»
  • «el nefrólogo norteamericano Dr. Twardowski»
  • «el Dr. Fernando Anaya, jefe de sección del Hospital Gregorio Marañón»
  • «mi amigo Pablo Amair, nefrólogo venezolano»
  • y muchos otros más
como del mundo de la música (más abundantes en este libro, claro)
  • «el gran teclista José Luis González, "Joe". Con su piano había formado parte de los formidables Los Pasos»
  • «Joaquín Torres. Joaquín había sido junto con Guillermo Polo componente inicial de Los Diablos Rojos, al que luego se unió Javier Navarro
  • «Recuerdo de forma especial la que nos hizo José Ramón Pardo» [la entrevista]
  • «Adolfo de Los Iberos (y no olvidarse de Cánovas, Rodrigo, Adolfo y Guzmán) volvió a hacer actuar al grupo y enroló a Marcos García-Montes, el famoso abogado que había estado en sus comienzos en el grupo Trébol»
  • «mi admiración por un artista tan completo como José Luis Campuzano "Sherpa". A su faceta más popular de cantante de Barón Rojo, añade otras tan importantes como la pintura, la escritura y hace sus pinitos como escritor»
  • «Asociación de Pioneros Madrileños del Pop […] nos juntábamos para hacer actuaciones en plan colaborativo, organizado por Rafael Laviada con su conjunto Los Hook y cantantes como Buddy, Pepe El Stuka, Vicente Figaredo y El Coronel»
  • y otros tantos más
El tiempo no perdona y su inexorable decurso hace que la nómina de amistades vaya en ocasiones acompañada entre paréntesis de las siglas q.e.p.d. Así es la vida.


Para finalizar
José Ramón Pardo, Pop y Rock en España
Personalmente lo que más me ha atraído de este Medicina & Rock 'n Roll de mi amigo Francisco Coronel es que, junto al personal y vital ejercicio memorístico que realiza, da un paseo por lo que fue la música pop en España durante las cuatro últimas décadas del siglo pasado. En cierta manera ha traído a mi memoria la muy buena Historia del Pop español (1958-1986) escrita por José Ramón Pardo y en la que a buen seguro -ahora no puedo asegurarlo- aparecerán citados Los Vanguards y Los Diablos Rojos. Recordar nombres de cantantes y de los grupos musicales que los mismos hacían y deshacían me ha hecho disfrutar mucho. Tanto he disfrutado que no he podido resistir la tentación de buscar en Spotify algunos de los temas citados por el propio escritor en el libro [quizás una de mis quejas al autor sería la de que sólo en dos o tres ocasiones da títulos concretos de canciones]. Esa búsqueda es la que dejo en esta reseña para que la escuchen y se recreen con ella los lectores mientras leen el libro, esta reseña, o los dos prólogos -uno firmado por Marcos García-Montes y otro por Sherpa- que destaca en portada Francisco Coronel

Para saber, pues, cómo un médico esforzado e investigador prestigioso y reconocido ha podido compatibilizar profesión y afición sólo existe una manera: leer este librito con el que seguro seguro que echaréis más de una risa.




Del autor y en este mismo blog:




"Las experiencias de un médico para todo"









31 dic 2021

Alba Salvador Llopis. "La canción de las balanzas". Cuento infantil

10 comentarios:

«La calculadora era un aparato muy grande para que cupieran muchos números; y así el rey se podría pasar el día contando sin más problemas. Estaba tan contento con ese aparato que lo utilizaba incluso como cojín para dormir. Decía que era el mejor invento del mundo»


Josep María Carandell, Luis Carandell, Ovidi Montlor

Esta entrada, última de este infame y tedioso 
año, ha de ser necesariamente breve. Y lo es por dos razones principales: la primera porque versa sobre un muy breve cuento infantil que Alba Salvador Llopis escribió a partir del texto de la canción que en 1968 el poeta, filósofo, novelista y periodista español Josep María Carandell escribiera para su amigo alcoyano Ovidi Montlor. Ovidi incluyó esta canción en su primer disco aparecido ese mismo año. Pronto la canción devino himno popular que se cantaba en la época dentro de la reivindicación lingüística que encarnó la denominada Nova Canço Catalana. Y la segunda razón..., pues porque se nos acaba 2021 y si me entretengo mucho no llego


Sinopsis (figura en la contraportada del libro)
Había una vez un rey que cada mañana contaba y recaudaba todas sus posesiones desde la ventana del castillo. Todo lo que se veía era suyo: tierras, pozos, árboles y casas. A él sólo le importaba el precio de las cosas, pero no la felicidad de la gente. Cuando el joven Ovidi se presenta al castillo para hacerle una petición en nombre del pueblo, el monarca lo ignora soberanamente. Necesitan un puente para atravesar el río y llegar a la escuela sin recorrer la larga distancia que había hasta el siguiente puente. El joven, pese al rechazo real, decide volver días más tarde al castillo para cantarle una canción que lo haga cambiar de actitud. Cuento infantil inspirado en La canción de las balanzas escrita y compuesta por Josep Maria Carandell y cantada por Ovidi Montllor.

 
Alba Salvador Llopis (Aldaia, 1980) es licenciada en Filología Catalana. Reside en Mallorca donde imparte Lengua catalana y realiza actividades de cuentacuentos. Esta ocupación le ha permitido escribir historias y músicas propias para compartirlas con los niños, receptores principales de sus Cuentos.

En concreto "La canción de las balanzas" parte de la letra de la canción escrita por Josep María Carandell para Ovidi Montlor y de los materiales escritos -por ejemplo la obra de teatro que el propio Carandell escribió a partir de la canción- que la viuda del escritor, Christa Gottschewsky Drescher, proporcionó a Alba, la autora de este cuento infantil. En la narración se presenta la distancia increíble existente entre el poder y las personas. Mientras que al poderoso (al Rey) sólo le interesa el cómputo de sus propiedades entre las que incluye a los seres humanos, éstos se hallan desasistidos y padeciendo mil penurias por culpa del desinterés de quien les debe hacer la vida más fácil. 

El cuento lo edita la editorial TakaTuka en cartoné con un formato de 27'5cm x 24cm. Acompañan al texto unas muy bonitas y humorísticas ilustraciones de Ignasi Blanch (Tortosa, 1964), artista catalán reconocidísimo internacionalmente en el mundo de la ilustración. Fue el único representante español en el proyecto internacional "East Side Gallery" que se celebró coincidiendo con la caída del muro de Berlin. En mi opinión los dibujos que acompañan la letra del texto tienen mucha fuerza y despiertan en los destinatarios del cuento unas sugerencias y una comprensión impresionantes.

Alba Salvador Llopis, Cuentos ilustrados, Editorial TakaTuka

No me resisto a señalar que Josep María Carandell era hermano de Luis Carandell, el cronista parlamentario, periodista presentador de telediarios algunos años durante la década de los 80 del siglo pasado, escritor y amable tertuliano. Personalmente yo leía con pasión sus simpáticas y agudas secciones, Silla de Pista y Celtiberia Show, que publicaba habitualmente en el semanario Triunfo, así como los artículos de tono serio y/o humorístico que en los años 70 y 80 aparecían periódicamente en periódicos y revistas (Diario 16, Hermano Lobo, Informaciones, Por favor, Cuadernos para el Diálogo, Diario de Barcelona, y otros más).

Los hermanos Carandell fallecieron en años próximos, en 2002 Luis y en 2003 Josep María. Pero quien tuvo una muerte ciertamente prematura fue quien diera popularidad a La Canción de las balanzas, el cantautor valenciano Ovidi Montlor, fatalmente desparecido en 1995 a los 53 años de edad. Además de su faceta como cantante, Ovidi Montlor destacó como actor tanto de teatro como de cine. En cine recuerdo con sumo gusto sus actuaciones en Amanece que no es poco de José Luis Cuerda, La verdad sobre el caso Savolta de Antonio Drove o Furtivos de José Luis Borau

La edición en TakaTuka del cuento La canción de las balanzas incorpora como apéndice al mismo la partitura y la letra en castellano de la canción escrita por Josep María Carandell y musicada por Ovidi Montlor. Para que todo quede debidamente quiero incorporar, para finalizar esta breve reseña de este breve cuento, la cançó puesta en boca del cantautor que la dio a conocer. 


Quizás este cuento de Alba Salvador Llopis u otro cualquiera de la editorial TakaTuka os sirva para regalar en Reyes a los pequeños de la casa. La editorial recomienda este en concreto para niños de 6 a 8 años. 
 
Y ya sin más no me queda otra cosa que desearos a todos los que os acercáis por aquí, habituales o esporádicos, una muy Feliz despedida de Año 2021 (con cuidadín, siempre con mucho cuidadín) y una mejor entrada en 2022 que espero y deseo sea mucho mejor que el que por fin nos abandona.

Feliz Año 2022, Felicitaciones navideñas


Nota:
La Canción de las balanzas me sirve para completar el Reto Autores de la A a la Z del blog Lecturapolis. ¡¡Lo he completado a tiempo!!