21 may 2020

"Lluvia fina" de Luis Landero

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Esta cayendo una lluvia menuda helada. Aurora se recoge en su abrigo y camina sin prisas hacia la parada del autobús. La calle está desierta. Sólo algunas siluetas apresuradas que se desvanecen enseguida entre las sombras. Alrededor, los reflejos de las farolas en el suelo mojado, las ráfagas ocasionales de los coches, la luz de las ventanas: la vaga irradiación nocturna de la ciudad.

Aurora reflexiona en el aula de su colegio donde se ha quedado, finalizada la jornada escolar, para corregir unos ejercicios de sus alumnos. Ante los dibujos inocentes de los niños piensa sobre la condición de "muro de las lamentaciones oficial" que cumple dentro de su familia. Ella es una amable mujer casada con Gabriel. Ambos son padres de Alicia, una niña con problemas de comunicación e interrelación de la que apenas nadie, salvo ella misma, Aurora, se ocupa y menos se preocupa. Esto, ser la escuchante de todos y no poder contar sus cosas a nadie la está sobrepasando.

Novela española actual, Técnica de la Citación
Gabriel es el menor de los tres hijos que tuvo el matrimonio formado por Gabriel y Sonia. De ellos es el único varón; las otras dos son niñas: Sonia, la mayor, y Andrea, la segunda. El padre, Gabriel, un hombre optimista y fantasioso, amado por todos sus hijos, murió siendo todos bastante pequeños; en este personaje cabe ver un homenaje o un guiño al Gran Faroni, protagonista de la primera novela de Luis Landero, "Juegos de la edad tardía". Representa Gabriel padre la alegría de vivir, la luz, la inventiva manifestada aquí en un retrato de un militar antiguo con entorchados que él dijo a sus hijos era el Gran Pentapolín en torno al cual fabulaba historias con las que embelesaba a los tres hermanos. La madre es todo lo contrario del fallecido: es una mujer tiránica, triste, oscura, que desconfía de los buenos momentos y que durante toda su vida sólo se ha dedicado a su trabajo de practicante que combinó el enviudar con un negocio de mercería para sacar la familia adelante. Dado su autoritarismo será a ella a la que carguen sus hijos todas sus frustraciones.

Junto a los tres hermanos están las parejas con las que comparten toda o parte de su vida; todos ellos esconden rarezas y arrastran fracasos y desilusiones: Horacio, divorciado de la hija mayor, Sonia, con la que tiene dos niñas, Ana y Azucena, se casó con ella más por influencia de la madre que por deseo de ella; Andrea, la reina de los traumas, achaca toda su infelicidad a los demás: a su madre porque -decía- la abandonó cuando sólo tenía dos o tres años, a Sonia porque Horacio -repetía siempre- tenía que haberse casado con ella, a Gabriel porque es un egoísta infantil que jamás se preocupó de nadie; de Gabriel, que parece el más equilibrado, conoceremos por boca de Aurora sus extravagancias y dobleces... Esta familia, pues, es una auténtica fauna.

Me ha gustado mucho la manera como está escrita la novela. He leído por ahí que lo importante en literatura es lograr que el escrito fluya, que el lector se sienta confortable durante la lectura, que no encuentre dificultades insalvables. Esto, naturalmente, no equivale a escribir puerilidades o asuntos deliberadamente comprensibles para lectores de bajo nivel intelectual; paradójicamente los autores que así piensan suelen fabricar auténticos bodrios, ladrillos ilegibles e infumables que se caen de las manos por culpa de tanto recurso narrativo novedoso acumulado muchas veces sin venir a cuento y en un desorden tremendo.

No. Landero, en esta novela, se maneja con la llaneza de los maestros, aquellos que manejan el material que tienen entre manos con tal habilidad que saben construir venciendo las dificultades y logran mostrar un resultado aparentemente fácil y sencillo. ¡Ay, la dificultad de la claridad! Por eso esta novela me ha gustado, porque revela la presencia en su arquitectura de un auténtico maestro de las letras.

Es una novela construida prácticamente toda ella a través del sistema de la citación. Quiero decir que no hay un narrador único, -testigo, objetivo u omnisciente-, que cuente toda la historia, sino que es a través de ese muro que es Aurora que nos vamos enterando de la realidad, de manera incompleta y con perspectivas diversas según quién sea en cada momento su comunicador. A través del estilo directo escuchamos a los personajes contarle a Aurora. Es estilo directo porque lo narrado por cada uno de ellos es reproducción exacta de lo acaecido: A veces, con frecuencia, dado que todo ya ha sucedido, se mezcla lo que se está diciendo con una anterior citación de otro personaje que enjuicia, introduce su punto de vista, contradice..., pero todo siempre en el momento en que es contado a Aurora. Ella misma también referirá su experiencia con Gabriel, su marido. Y lo hace en primera persona abandonando el estilo de la citación o mezclando en estilo directo la conversación mantenida con él con otra u otras conversaciones mantenidas por otros personajes y que en el instante mismo de la rememoración le están siendo contadas a Aurora. En fin, es una compleja y muy trabajada novela cuya narratividad supone una verdadera vuelta de tuerca, una mîse en abyme ('abismación', se dice en castellano) que provoca una metaliteraturización del relato que estamos leyendo. Ya en la primera página de la historia aparece una reflexión de Aurora (en el fondo una especie de anticipación) sobre lo que nos disponemos a leer: un relato de relatos
"Ahora ya sabe con certeza que los relatos no son inocentes, no del todo inocentes. Quizá tampoco lo sean las conversaciones de diario, los descuidos y equívocos verbales o el hablar por hablar. Quizá ni siquiera lo que se habla en sueños sea del todo inocente. Hay algo en las palabras que, ya de por sí, entraña un riesgo, una amenaza, y no es verdad que el viento se las lleve tan fácilmente como dicen."
Pero, insisto, pese a la dificultad del procedimiento, Luis Landero consigue que la historia fluya, que estemos a gusto leyéndola. Esto, creo yo, está al alcance de pocos autores.

Todo sucede en el escaso tiempo que va del final de las clases de la tarde en la escuela donde trabaja
"Está empezando a atardecer, y hace ya rato que se fueron los niños."                                al momento en que  "una voz la devuelve de golpe a la realidad: «Doña Aurora, que son ya las ocho», dice el bedel desde la puerta apenas entreabierta. ¡Las ocho ya! ¡Qué tarde se ha hecho! Aurora recoge sus cosas, se pone el abrigo, y al accionar el móvil descubre con sorpresa que está apagado". 
O sea, en tiempo real,  unas cuatro horas aproximadamente durante las que ella ha estado recordando las confesiones que unos y otros le han hecho quejándose todos de todos. Esas quejas, esa multiplicidad de voces que durante veinte años, desde que llegó a esa familia, ha escuchado con paciencia infinita han ido calando en ella como esa lluvia fina que al salir del colegio encuentra en la calle y que la conduce hacia el inexorable futuro.

El autor nos va descubriendo la personalidad de cada personaje en el discurrir de las conversaciones que entre sí mantienen a propósito de una fiesta que a Gabriel se le ha ocurrido dar para celebrar el 80 cumpleaños de la madre, mujer cuyo difícil carácter ha hecho que la familia lleve muchos años sin reunirse. Es, piensa Gabriel, una buena disculpa para retomar el contacto. Comienzan entonces las llamadas telefónicas de Gabriel a Sonia, de Sonia a Andrea, de Gabriel a Andrea... y a su vez en un segundo nivel las de cada uno de ellos a la buena de Aurora comentándole los agravios intuidos o recibidos en los respectivos diálogos. Lo interesantísimo para mí es que Landero muestra la psicología de estos seres no a través de descripciones estáticas sino todo lo contrario: vemos y sabemos cómo es cada uno de ellos al verlos actuar en las retrospecciones que van relatándole a Aurora a fin de que ésta se haga mejor idea del porqué de las quejas de cada cual. Esto, insisto, no es fácil, y el escritor, pacense de nacimiento y origen familiar pero madrileño de adopción como tantos otros españoles que arribaron a la capital en los años sesenta, lo lleva a cabo con soltura, eficiencia y elegancia.

No cabe decir mucho más de esta historia que en el fondo muestra la cotidianeidad de un pequeño grupo familiar en el que hay de todo, pese a que vistos desde fuera y sin profundizar nada sería una familia normal más. Algo que es verdad porque con frecuencia la normalidad es esto que nos encontramos aquí: madres posesivas y distantes, padres amables e imaginativos, mujeres que se creen perseguidas por todos desde siempre, otras que deben reconducir su vida tras una primera equivocación provocada por interferencia materna, un hombre soñador e incapaz de ponerse en serio a nada, y una mujer que no soporta por más tiempo ser recipiente donde los demás arrojan sus neuras y se van tan oreados sin preocuparles el estado en que ella queda. ¿Es esto una familia normal y feliz? Decía Lev Tolstoi al inicio de su novela "Ana Karenina" que «Todas las familias felices se parecen unas a otras, pero cada familia infeliz lo es a su manera». ¿Sí? Bueno, no sé, dejando al ruso a un lado hay que leer esta novela para tomar postura y decidir si estamos ante un grupo familiar feliz o infeliz, e incluso si en cualquier caso se podría hablar de normalidad.

En torno a Luis Landero
"Lluvia fina",
De Luis Landero (Alburquerque, Badajoz, 1948) he leído unos cuantos libros aunque curiosamente ésta es la primera novela de ficción que reseño. Es un escritor que se dio a conocer como novelista en 1989 con "Juegos de la edad tardía" que fue toda una sorpresa en el panorama literario español de ese año. La novela recibió el Premio de la Crítica y el Nacional en 1990, y él mismo fue distinguido con el Premio Icaro para nuevos creadores por esta novela que le permitió dedicarse de manera más profesional a la literatura. No obstante compatibilizó hasta su jubilación la escritura con la docencia, primero en el Instituto Calderón de la Barca de Madrid, luego en la Escuela de Arte Dramático, también en la Universidad Complutense de Madrid como Profesor Ayudante e incluso ha sido profesor invitado en la Universidad de Yale.

Por profesión y ciudad de ejercicio comunes siempre le he seguido la pista y a mis alumnos constantemente les he animado a participar en el Certamen Literario de Narraciones Cortas Luis Landero, que se convoca a nivel internacional para todos los alumnos de secundaria de los países hispanoparlantes. 

Además del primero y del último de sus libros he tenido el gustazo de leer otros títulos suyos: "Caballeros de fortuna" (1994), "El mágico aprendiz" (1998), y su autobiografía, "El balcón en invierno" (2014), que ahora mismo recuerde. Esta novela memorialista sí que la tengo reseñada en este blog. Invito a quien desee saber más sobre las ideas y vivencias del autor a leer la novela y antes, si así lo desea, mi reseña en la que después de cinco años de haberla publicado al volver a ella creo que contiene informaciones interesantes. Os dejo el enlace aquí.

16 may 2020

Philip Roth, 'El animal moribundo'. 'Elegy', Isabel Coixet (A pares VIII)

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"El paso del tiempo. Estamos nadando, sumergidos en el tiempo, hasta que al final nos ahogamos y desaparecemos. […] El cuento de hadas más encantador de la infancia es el de que todo sucede en orden. Tus abuelos se van mucho antes que tus padres y éstos mucho antes que tú. Si tienes suerte, las cosas pueden salirte así." (p.100)

El animal moribundo, Philip Roth, Yeats, Navegando hacia Bizancio
Philip Roth publicó esta novela corta, "El animal moribundo", el año 2001. En ella el personaje narrador, David Kepesh, a sus 70 años ya atisba el final de su vida. Lo ve y lo intuye en que a su alrededor hay personas de su edad e incluso mucho más jóvenes que ya han desaparecido. ¿Es posible que todo lo que me mantiene vivo se pueda desvanecer?, se pregunta. Unos versos de William Buttler Yeats extraídos del poema titulado "Navegando hacia Bizancio" [al final de esta entrada ofrezco completo el bello poema de W. B. Yeats] sirven al autor para titular la novela. El poema de Yeats alude a la desazón que asola al ser humano que aún ebrio de deseo toma conciencia del tiempo que le queda y el hecho mismo lo desazona. Todo el poema de Yeats es hermoso en su hedonismo y también en su estoicismo. Destaco aquí algunas palabras extraídas de estos versos que son clave para entender esta novela de Philip Roth:

Ese no es país para viejos. El joven
/ ... /
Todo lo que se engendra, nace y muere,
/ ... /
Un hombre de edad no es más que una cosa miserable
/ ... /
Consume mi corazón lejos; enfermo de deseo
Y atado a un animal moribundo

/ ... /

David Kepesh, profesor emérito de Crítica Práctica, desde su retiro reflexiona y conversa consigo mismo en un soliloquio retrospectivo o, como dicen estudiosos de su obra, en un «dialogo interiorizado» entre el 'yo' locutor y el 'yo' receptor. Durante gran parte de la lectura me preguntaba a mí mismo quién era la persona con la que Kepesh hablaba. Pensaba naturalmente que era él mismo en esa manera que tienen algunas personas de edad de pensar verbalizando e incluso emitiendo sonidos; pero en otros momentos las dudas me invadían porque hay en esta historia, acaecida ocho años atrás que ahora está recordando, instantes en los que ese 'tú' parecía corresponder a su gran amigo, personaje presente en el relato, el poeta George O'Hearn; sin embargo según avanzaba la novela hube de descartarlo; y así me pasó también con Carolyn Lyons, antigua alumna suya con la que mantuvo relaciones hacía ya casi 30 años y que ahora ha encontrado casualmente en la calle. No, verdaderamente este hombre mayor, este seductor y conquistador inveterado, este animal moribundo, está sólo consigo mismo. Es la novela un puro ejercicio autorreflexivo, un soliloquio, en el que David Kepesh podría argumentar, como decía Antonio Machado, eso de dialogo con el hombre que siempre va conmigo; e ignoro aunque no lo excluyo, habiendo leído completo el poema de Yeats que lo inspira, que como el sevillano ilustre esté en la idea de que quien habla solo, espera hablar a Dios un día.

Coprotagonista de la historia relatada junto a este profesor que mantiene muy vivo su apetito sexual está la norteamericana de origen cubano Consuelo Castillo, bellísima alumna del Seminario que sobre Crítica Práctica imparte durante un cuatrimestre Mr. Kepesh. Este profesor es muy consciente del enorme atractivo que desde siempre ha tenido para las mujeres como lo demuestra la enorme proporción de éstas que se apuntan a su Curso
En el seminario de Crítica Práctica participan unos veinte alumnos, a veces hasta veinticinco, por lo que habrá quince o dieciséis chicas y cinco o seis chicos, de los que dos o tres son heterosexuales.
Consuelo debiera de haber sido simplemente una más de esas alumnas que el afamado profesor desde un primer momento sabe o intuye será presa suya. Precavido y escarmentado, jamás mientras duran las clases tiende sus redes. Es al finalizar las mismas, una vez que ya nada sospechoso de acoso sexual o abuso de poder pueda enturbiar la posible relación que David Kepesh procura tener una aventura sexual con alguna de ellas. El  interés que emana de su figura de hombre mayor con enorme cultura, unido al prestigio social derivado de ser autor de crítica de libros en la NPR (Radio Pública Nacional) y contertulio en el programa cultural de un canal televisivo en el que habla sobre temas diversos de manera amena, clara y relajada, le permite abordar a las chicas que le interesan. En esta ocasión Consuelo Castillo va a ser un asunto distinto.

Año y medio dura la relación intensa y muy sexual mantenida entre ambos. En el transcurso de la misma vamos conociendo la vida de esta cubana nacida en Norteamérica, hija de cubanos ricos que emigraron con la llegada de Castro al poder en la isla. Todo este asunto de Cuba y la difícil relación con USA así como la liberalidad y entrega sexual de Consuelo a cuanto desea David lleva al narrador a contarnos aspectos de su propia vida. Él se casó muy temprano y de esa relación nació un hijo, Kenny, que en el momento de escritura tiene 42 años. Padre e hijo son totalmente distintos en todo, así mientras David rechaza el matrimonio y sólo desea tener relaciones sexuales con mujeres diversas, Kenny es monógamo y entiende que los sentimientos son muy importantes en cualquier relación.

Es interesante observar cómo David Kepesh achaca lo acaecido en su vida personal a los sucesos ciertamente revolucionarios ocurridos en el mundo durante los años 60 y los primeros 70. La disponibilidad sexual que para los hombres supuso que las mujeres controlasen su maternidad fue lo que a él le llevó al divorcio pues habiendo tantas mujeres ahí afuera por qué contentarse con una, le dice a su amigo O'Hearn
Las Zonas Residenciales. La Píldora. La Píldora que dio la igualdad a la mujer. La Música. Little Richard que lo impulsó todo. El Backbeat Pélvico. El Coche. Los chicos ahí afuera, dando vueltas en el Coche. La Prosperidad. La ida y vuelta cotidianas, de casa a la oficina y viceversa. El Divorcio. Mucho entretenimiento de adultos. La Hierba. La Droga. El doctor Spock. (pág. 30)
A todo esto habría que añadir en el caso concreto de Estados Unidos la revuelta política contra la Guerra de Vietnam que aunó en la lucha a los jóvenes de ambos sexos, y a éstos a su vez con las generaciones mayores que así se adhirieron también a la revuelta sexual. La vida, el sentirse vivo, se centraba (se centra para David en el momento presente) en el sexo. El sexo como medio para combatir la Muerte: El sexo no es sólo fricción y diversión superficial. El sexo es también la venganza contra la muerte. No te olvides de la muerte. No la olvides jamás. (p. 48). Es decir que si tienes sexo es que aún estás vivo. Si eres atractivo para las mujeres jóvenes es que aún estás vivo. Si cuando te reencuentras con una mujer con la que mantuviste relaciones y pasadas unas décadas las retomas de manera satisfactoria para ambos es que aún estás vivo... Todo esto es lo que piensan y les sirve de justificación a David y a su gran amigo George O'Hearn a propósito del comportamiento de ambos.
sexo hombre mayor con mujer joven, Isabel Coixet, 'Elegy', Philip Roth

El poeta irlandés O'Hearn le advierte a David Kepesh del enorme peligro que corre con esa mujer bellísima que es Consuelo Castillo dado que el narrador entra en desazón cuando ella no está o cuando él piensa que estará con chicos de su edad. En definitiva, está celoso. Por esto su amigo poeta le advierte
Has violado la ley de la distancia estética. Has imbuido de sentimiento la experiencia estética con esta chica... la has personalizado, la has sentimentalizado, y has dejado de percibir la separación esencial para tu goce.
Ambos amigos son intelectuales admiradores de la belleza y del arte y piensan que para gozar debidamente de la obra artística siempre hay que mantener una distancia. De no hacerlo así se corre el riesgo de ser fagocitado por la enorme belleza del objeto y perder el necesario juicio crítico. Pero Consuelo no es sólo un objeto bello y David lo va a ir percibiendo especialmente cuando de un modo muy diferente en la forma pero igual en las consecuencias ella se aproxima a la condición de animal moribundo que sólo él creía poseer.

La novela está escrita con ese estilo típico de Roth: directo, sin amilanarse ante la situación por dura que ésta sea, utilizando en ella las palabras exactas sin preocuparle nada que esto pueda incomodar al lector bien pensante, algo que cuando el asunto que se toca es el del sexo o el de la muerte es fácil que ocurra en algunas descripciones absolutamente explícitas de esos momentos. 

En el diálogo que David Kepesh realiza con esa segunda persona que es él mismo, en una especie de soliloquio o monólogo interior propio de las reflexiones, son varios los asuntos que van apareciendo perfectamente engarzados con el tema fundamental que es, inexorable, el paso del tiempo (El paso del tiempo. Estamos nadando, sumergidos en el tiempo, hasta que al final nos ahogamos y desaparecemos). Luego ya va mostrando otros como el de la muerte presente en todo el texto pero específicamente singularizada en la de su amigo George (George tenía la boca ladeada, abierta, esa boca de los moribundos) que por su dureza y extremado realismo no quiero mostrar en esta reseña. 

Junto a estos dos temas esenciales aparece el del choque entre ideologías como la de los cubanos conservadores (leen El Diario y el Bergen Record, aman a Reagan, aman a Bush, odian a Kennedy, ricos cubanos de Nueva Jersey) a los que pertenece Consuelo y la de los intelectuales progresistas con los que se identifica el profesor. Un profesor ya mayor que hoy día sería objeto de crítica cuando no de persecución por su pensamiento y comportamiento con las mujeres así como por sus opiniones respecto al colectivo gay que él considera conservador en grado sumo:
  • Respecto de las mujeres
    • El azaroso impulso masculino, la iniciativa masculina, no era una acción ilícita que requiriese denuncia y sentencia, sino una señal sexual a la que uno reacciona o no. ¿Controlar el impulso masculino e informar sobre él? No las habían educado en ese sistema ideológico. (p. 42)
  • Respecto del colectivo gay
    • ahora hasta los gays quieren casarse. Y hacerlo por la Iglesia, con doscientos o trescientos testigos, y esperar a ver qué resulta del deseo que los llevó a ser gays en primer lugar. Esperaba más de esa gente (p. 46) 
    • Los gays son militantes: quieren el matrimonio y quieren abiertamente enrolarse en el ejército y ser aceptados. Las dos instituciones a las que yo odiaba. (p. 47)
Para finalizar quiero señalar un asunto que es importante y de gran trascendencia en el colectivo de intelectuales estadounidense. Si a este dato -intelectuales- se le añade también el de judíos se entenderá bien claro el interés que en la sociedad americana tiene ese choque entre iniciados en el mundo del arte y de la cultura en todos sus ámbitos y el común de los mortales, o sea, el resto. Estos intelectuales se consideran élite y si además como Philip Roth son judíos su sensación de pertenencia al grupo de seres humanos elegidos es aún mayor. Así me ha parecido verlo reflejado en este David Kepesh respecto a su relación con ese bellezón que es Consuelo Castillo que procedente de una rica familia cubana él considera algo vulgar. Así mientras que él prefiere tocar música al piano, ella se molesta con él por no haber asistido a su fiesta de graduación:
Tocaba las sonatas de Mozart. Tocaba la música para piano de Bach. La tocaba, estaba familiarizado con ella, lo cual es distinto a tocarla bien. Tocaba piezas isabelinas de Byrd y compositores por el estilo. Tocaba a Purcell. Tocaba a Scarlatti. Tengo todas las sonatas de Scarlatti, las quinientas cincuenta en su totalidad (p. 64) 
Su inmensa cultura musical unida a la literaria sirve para marcar su enorme distancia con Consuelo. Distancia que creo ver reflejada en esta frase irónica, sarcástica, muy en la línea de otro gran intelectual judío dotado de un agudo y cínico sentido del humor como es Woody Allen 
¿Una chica que se quita el tampón delante de mí y luego, porque no he ido a su fiesta de graduación, rompe conmigo? (p. 64) 
Una novela, en definitiva, que muestra la lucha interna entre la autonomía o la sujeción en un ser ya pasado de época. Un hombre que quizás equivocadamente piensa que el sexo es una vacuna frente a la muerte o al menos un paliativo del destino inexorable. En el diálogo que mantiene consigo mismo respecto a su relación con Consuelo se dice No me interpretes mal. No es que, gracias a Consuelo, puedas engañarte y creer que tienes una última oportunidad de recuperar tu juventud. Y prosigue, advirtiéndose con una alucinante claridad de mente que Lejos de sentirte joven notas el patetismo de su futuro ilimitado en contraposición con el tuyo, que es limitado, percibes incluso con más intensidad que de ordinario el patetismo de los dones naturales que has perdido.

Un texto profundo, enorme, muy bien escrito, lúcido, independiente, libre, sin atadura alguna a un comportamiento políticamente correcto. En definitiva, Philip Roth (Newark, New Jersey, 1933 - Nueva York, 2018) escritor que se quedó sin Premio Nobel quizás por su tremenda independencia y que aquí en España reconocimos su Obra y categoría con el Premio Príncipe de Asturias de las Letras el año 2012. Un escritor imprescindible. Un clásico contemporáneo.


"Elegy" de Isabel Coixet
Berlinale 2008, Penélope Cruz, Ben Kingsley, WB Yeats, Philip Roth
Muchas novelas de Philip Roth conocen adaptación cinematográfica y la mayoría de ellas son de mi agrado. Recuerdo ahora la adaptación de "El lamento de Portnoy" dirigida en 1972 por Ernest Lehman, "La mancha humana" que siempre que la veo me encanta dirigida en 2003 por Robert Benton, o "Pastoral americana" que en 2016 dirigió y protagonizó Ewan McGregor junto a Jennifer Connelly y Dakota Fanning y de la que tengo reseña hecha en este blog. 

También "El animal moribundo" conoció versión cinematográfica el año 2008 protagonizada por Penélope Cruz en el papel de Consuelo Castillo, por Ben Kingsley en el de David Kepesh y por Dennis Hopper en el del poeta George O'Hearn. Está dirigida por Isabel Coixet y el título que tiene el film es el de "Elegy". La vi hace ya siete u ocho años y tras haber leído ahora la novela creo que ésta supera con creces al resultado de la adaptación a la gran pantalla. 

Muchas son las diferencias entre ambas. Para empezar diríamos que el físico de Penélope Cruz aun siendo magnífico no acoge en su integridad el que Roth da a su bellezón cubano tanto en pura carnalidad como en la dulzura y enorme ternura que esa chica de 32 años desprende en el relato novelesco. Ni que decir tiene que la novela es mucho más explícita en sus escenas sexuales que la película. Pero sin lugar a dudas la diferencia más grande entre una y otra es que en el film desaparece el soliloquio retrospectivo o 'diálogo interiorizado' sustituido por uno externo realizado entre el profesor rijoso y su amigo irlandés George O'Hearn.

La cinta en general fue acogida de manera desigual. Para los amantes del escritor norteamericano entre los que humildemente me encuentro es una adaptación insuficiente del gran Roth. Muchas de las cualidades del novelista no encuentran correspondencia alguna en el film. Los detractores de Philip Roth por la crudeza de sus temas y la mostración sin tapujos de las miserias y los deseos humanos clamaron contra el escritor de origen judío considerando que de una mala novela Isabel Coixet había logrado realizar una excelente película. 

En mi opinión, Isabel Coixet prescinde de la sexualidad y opta por el romanticismo con profusión de escenas de enamorados que llegan a empalagar y que una vez leída la novela se me revelan como algo falsas respecto al modelo original. Con todo y con eso la película bien merece ser visionada porque Cine y Literatura son dos maneras de narrar que se retroalimentan mutuamente.
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WB Yeats, "Navegando hacia Bizancio"

I

Aquél no es país para viejos. Los jóvenes
Tomados del brazo, los pájaros en los árboles
-Aquellas generaciones que se mueren- cantando,
Las cascadas de salmón, los mares atestados de verdeles
, Pescado, carne, o aves, elogian todo el verano
Todo lo engendrado, nace y muere.
Atrapado en esa música sensual descuida todo
Monumentos de intelecto que no envejece.


II

Un hombre de edad no es más que una cosa miserable,
Un abrigo andrajoso sobre un palo, a menos que
El alma aplauda y cante, y cante más fuerte
Por cada arruga en su vestido mortal,
Ni hay escuela de canto sino el estudio de
Monumentos de magnificencia única;
Y por eso he navegado los mares y he venido
A la sagrada ciudad de Bizancio.


III

Oh sabios erguidos en el santo fuego de Dios
Al igual que en el dorado mosaico de un muro,
Vengan del fuego sagrado, giren en un círculo,
Y sean los maestros del canto de mi alma.
Extingan mi corazón; enfermo de deseo
Y atado a un animal moribundo
No sabe lo que es; y llévenme
Al artificio que es la eternidad.


IV

Una vez fuera de la naturaleza jamás tomaré
Mi forma corpórea de ninguna cosa natural,
Sino una forma como la que los Herreros griegos hacen
De oro martillado y esmalte dorado
Para mantener despierto a un somnoliento Emperador;
O ponerse sobre una rama dorada para cantar
A los señores y damas de Bizancio
Sobre lo que ha pasado, o lo que pasa, o lo que vendrá.

[WB Yeats, 1928, ©Traducción de Juan Carlos Villavicencio, 2016.]

12 may 2020

Ana Merino. "El mapa de los afectos". Premio Nadal 2020

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Tom había muerto hacía más de un lustro, una muerte absurda, pensó el viejo Curtis abatido; como todas las muertes que llegan antes de tiempo, porque por entonces su amigo solo tenía sesenta y un años, y con esa edad uno espera poder vivir un poco más […]

«Hacerse viejo no sirve más que para recordar la tristeza», pensó Curtis mientras, tembloroso, se liaba un cigarrillo. (pág. 62)

La autora
De Ana Merino sabía ya, antes de leer este libro, algunas cosas. Por ejemplo, que es hija del escritor José María Merino, por lo que aunque nacida en Madrid está muy relacionada con la provincia de León de donde es natural su padre. León, es cosa bien sabida, es una auténtica nación de escritores (no, yo no participo de la peregrina idea de la Nación Leonesa en sentido político, pero no hago ascos a la literaria). Muchos son los leoneses que se han sentido tentados por el diablo de la literatura: Josefina Aldecoa, Jesús Torbado, Luis Mateo Díez, José María Merino, Jesús Fernández Santos nacido en Madrid pero de familia leonesa, la poeta Amparo Carballo Blanco y tantos otros.

Poetas de la Generación del 2000
Literariamente también sabía que Ana Merino cultiva fundamentalmente la poesía y que ya son al menos nueve los poemarios que han visto la luz. Wikipedia me sirve ahora mismo para conocer que ha escrito teatro y que le interesa mucho el mundo del cómic que ha estudiado en  "El cómic hispánico" (2003), que indaga sobre el cómic en Iberoamérica, y en un ensayo de más alcance titulado "Diez ensayos para pensar el cómic" (2017). También es autora del texto de un cuento infantil ("Martina y los piojos", 2017) ilustrado por Axier Uzkudun. "El mapa de los afectos" es su segunda incursión en la narrativa; la primera fue una novela dirigida a un público juvenil titulada "El hombre de los dos corazones" aparecida en 2009.

De su vida personal y profesional sólo me interesa para reseñar esta novela, ganadora del Premio Nadal 2020, saber que en 2011 diseñó en la prestigiosa Universidad de Iowa el primer MFA de escritura en español. El Máster de escritura creativa de la Universidad de Iowa es uno de los más prestigiosos de todo Estados Unidos, habiendo sido esta Universidad la iniciadora en 1936 de los cursos de posgrado para escritores. Por las aulas del Writer's Workshop de esta institución pública, han pasado como alumnos o profesores, entre otros, John Irving, John Cheever, Kurt Vonnegut, Jane Smiley o Philip Roth
Allí en Iowa conoció y se casaría con el también poeta y narrador Manuel Vilas. Y allí, aunque ya no dirigiendo el MFA de escritura en español, sigue viviendo. Según ella, y cuando se lee su novela así se constata, en estos 24 años que lleva en USA se ha americanizado muchísimo viviendo siempre en localidades rurales en las que las relaciones humanas son muy intensas.

"El mapa de los afectos"
Leyendo la novela entramos en la vida cotidiana de una localidad rural del medio oeste americano, en Iowa. Estamos en lo que se denomina la América profunda. Asistimos, en las 155 páginas que ocupa la historia distribuida en 22 capítulos con título más un epílogo, al discurrir diario de toda una Comunidad cuyos miembros con sus secretos y sus evidencias, sus pequeños deslices amorosos, sus menores y sus grandes vicios, se relacionan íntimamente unos con otros. En sentido amplio no hay un personaje protagonista claro pues en realidad toda la localidad es protagonista de la vida y las vidas de todos y cada uno de sus integrantes. Es, pues, una novela coral. 

Muchos son los asuntos que se tocan en el relato; verdaderamente creo que quizás demasiados: la inmigración, la homofobia, el feminismo, el alzheimer, la hipocresía religiosa, el alcoholismo, la adolescencia, la guerra... y sobre todos ellos o, mejor dicho, envolviéndolos está el amor. Un amor que conoce distintas maneras de mostrarse: a través de la inocente mirada del niño Samuel enamorado platónicamente de la señorita Valeria, su maestra; personificado en la condición de amantes de Tom y Valeria; en los celos de Gina, la mujer de Greg; en la mera y sana amistad existente entre David y Greg, compañeros de trabajo; en el amor equivocado y felizmente resuelto entre Valeria y Paul; etc., etc. Dentro de este abanico de personajes hay algunos que en cierto sentido funcionan como hilos principales de este entramado: Valeria, Sam, Rita... Pero no se puede desdeñar la importancia que tiene el grupo de las mujeres. La verdad es que ellas son los personajes más abundantes y las hay de todas las clases y pelajes desde la educada y estudiada señorita Valeria hasta la estriper Emily pasando por una infinidad de tipos diversos: Rita, la granjera amante de los animales que en su casa de campo recoge gatos y galgos; Aurora, la ingeniera española 'desterrada' a la sección americana de la empresa; Irene, sobrina de la fallecida señora Claire a la que odiaba, cuyos sentimientos ha de ocultar ante los vecinos de ésta; Marcela Sánchez, la mexicana inmigrante objeto de todo tipo de abusos que soporta silenciosamente; las impostoras feministas que actúan con autoritarismo y desprecio; etc. 

Premio Nadal 2020, Ana Merino, Editorial Destino
Esta amplísima galería de personajes se despliega en la narración de una manera natural, nada forzada. Incluso diré que a veces la autora juega con el lector colocándole en una especie de 'in media res' frente a una situación ya cumplida de la que en principio éste desconoce todo. Es sólo prosiguiendo la lectura que se hace uno con el dominio del relato y logra ubicar debidamente cuantos elementos narrativos en él actúan. Es en ese momento cuando se produce la satisfacción que acompaña al buen lector. Y esto sucede así en prácticamente los 22 capítulos que forman el volumen. Unos capítulos que bien podrían leerse como relatos independientes unos de otros, como cuentos se diría, dada la estructura que la autora les da: inicio en mitad del asunto, una narración con entidad propia y una resolución que en la mayoría de los capítulos tiene un hálito poético innegable. Lo que con mucho acierto hace Ana Merino es que los actantes o actores de diferentes historias particulares lo sean también, aunque no siempre en el papel principal, de muchas otras que forman la novela. Así, de una manera muy natural, sin estridencias, sin forzar la máquina para nada, con la sencillez habitual con que se desarrolla la vida cotidiana en cualquier comunidad humana se despliega ante nosotros lo que esta novela es: un mosaico de la cotidianeidad de un grupo humano en el que lo que predomina sobre todo -y viene a justificar su existencia como grupo- es el buen rollito, las buenas vibraciones en las relaciones, la bondad..., por encima de la toxicidad, la maldad, los abusos y la hipocresía que aunque también existen en este colectivo (un pastor protestante abusador, una asesina, unas mujeres injustas con otra, etc.) no son los que prevalecen. 

Mis expectativas ante esta novela, dada la cualidad de poeta aneja a la autora, eran las de encontrarme en ella un lenguaje anegado de poeticidad. No me lo ha parecido salvo en el cierre de algunos -la mayoría- de los capítulos:
  • "El hijo de Maggie Curtis tragó saliva, miró a la señora Dolan con dulzura y pidió unas tortitas con arándanos y sirope de arce, como cuando de niño apenas intuía lo que era la tristeza. Ahora la sentía como una punzada de pedazos de uña azul celeste." (final del cap. 3)
  • "Su padre está cautivo en un planeta extraño del que no puede escapar. Lleva mucho tiempo náufrago en una lejana galaxia de borracheras y abandono." (cap. 11)
  • "Irene pensó que era el momento de irse y dejar que en aquella casa también brotaran las semillas de los mejores deseos y se quedara en el gesto de Dios que se inventó el mundo, antes de que las estrellas iluminaran la noche, mucho antes de que la humanidad poblara el planeta"." (pag. 100, cap. 15)
Me parecen también muy reseñables algunas frases, cargadas de pensamiento crítico, que la escritora esparce por el texto:
  • "Diana P. mira a su madre y piensa en lo pisoteada que se siente por culpa de ese feminismo impostor que está adquiriendo poder político y utiliza el discurso de la igualdad para ocupar puestos por paridad, no por méritos." (p. 109)
  • "A Aurora le molestaba tener que hablar mal de su país, pero consideró que Rita, la redentora de galgos, tenía que saber la verdad de lo que pasaba con ellos en España." (p. 134)
  • "La aspiración burguesa de las apariencias combinada con la picaresca clásica del que quiere vivir sin trabajar o haciendo lo mínimo." (p- 75)
Es innegable que Ana Merino ha vertido en esta novela mucho de su vivencia personal. Su experiencia vital durante ya 24 años en tierras norteamericanas le han hecho penetrar con tino en la esencia de esta sociedad. Unas gentes que en general y predominantemente se mueven por la bondad y la buena relación de vecindad. Esto, ya lo he dicho antes, lo muestra la novelista en estos relatos que, como en "El diablo cojuelo" de Luis Vélez de Guevara que destapaba una noche los tejados de las casas de los madrileños, nos descubren la vida diaria de estos habitantes de la América profunda que ella conoce muy bien y que teniendo claros y oscuros como todos, en ellos predomina con mucho lo positivo sobre lo negativo, la parte bondadosa sobre la maligna o tóxica.

Sobre el reflejo autobiográfico de Ana en "El mapa de los afectos" creo que hay varios personajes con los que ella se identifica. Me lo ha parecido sobre todo en esa Aurora Altano que es despachada a Estados Unidos por su empresa española de una manera algo injusta pero que ella en los años que está por tierras americanas conoce la bondad de personas que sin conocerla apenas sin embargo la acogen con humanidad y verdadera amistad. También creo verla reflejada en la vehemencia con que muestra al personaje de Diana P., injustamente tratada por sus propias congéneres.
"Por lo visto, ese nuevo feminismo consistía en hacer intercambiables a las mujeres. No importaban los méritos, la etiqueta de mujer era suficiente. El carnet de sexo femenino y amiga de la directora bastaba. Qué gran autoridad la de su nueva jefa. Qué valiente ese feminismo de amiguitas cantamañanas: se llenaban la boca con la palabra mujer. El nuevo feminismo era tan sectario como la política de partidos" (pág. 107)
Es cierto que esto que digo en el párrafo anterior son simplemente intuiciones mías sin comprobación empírica alguna (habría que preguntárselo directamente a Ana Merino y a saber si ella nos resolvería la duda), pero me parecen no del todo inverosímiles, aunque quizás inciertas completamente.

Para finalizar
Salvando las distancias, que en mi opinión son muchas, "El mapa de los afectos" me ha recordado un poco, en esa manera de estar construida a base de relatos cortos ensartados por dos o tres hilos temáticos que los cruzan, a Lucía Berlin y su "Manual para señoras de la limpieza" [lee mi reseña aquí]. Pero ya digo que son muchísimas las diferencias entre ambas en especial el innegable aliento poético constantemente presente en la norteamericana y que para mi sorpresa no he encontrado en la española. 
Ana Merino y Manuel Vilas
Creo que es completamente auténtica la americanización que la escritora dice haber sufrido tras sus muchos años de estancia en los Estados Unidos. El tono y el ritmo de estos 22 capítulos están plenamente enraizados en la peculiar manera de narrar que se hace por aquellos lares. Un modo de construir y de hacer relatos que me agrada muchísimo. Lucía Berlin, Raymond Carver, John Cheever, Jonathan Franzen, Richard Ford... y tantos y tantos otros autores de ese país palpitan en la cotidianidad de esa comunidad del medio oeste americano que muestra Ana Merino en su primera novela para un público adulto. Su experiencia como profesora-directora de la Escuela de Escritura Creativa de la Universidad de Iowa con las innumerables lecturas que habrá tenido que realizar y asimilar para ello creo que se traslucen muy positivamente aquí.

Me gustará comprobar la calidad narradora de esta madrileña de raíces leonesas transmutada en estadounidense en próximas novelas que espero dé a conocer. Siempre la obra siguiente a la premiada y elogiada es la que marca el auténtico nivel del artista. ¿No lo veis vosotros también así? 
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Nota: Esta novela fue la lectura de mayo de la Tertulia "más que palabras..."

5 may 2020

María Tena. 'Nada que no sepas'. Premio Tusquets 2018

36 comentarios:
“Podemos inventarnos una infancia de escasez o de esfuerzo o un castillo de princesas dormidas. Quién va a ir a investigarlo.” (pos. 427)

“Inés, grande y alta y con los mismos ojos transparentes de los trece años. Ana sin maquillaje, casi sin arrugas. Las dos llevaban vaqueros, las dos iban con camisa y chaqueta. Tenían más de cincuenta años, igual que yo. Yuyo, en cambio, no ha venido.” (pos. 487) )

“Un mundo de gente guapa, muy natural, muy poco impostado. Nada que ver con el mundo formal y pretencioso de los ricos españoles.” (pos. 894)

Premios de editoriales, Uruguay y España, años 70 del siglo XX
Compré este libro online. No ha habido otra manera de hacerlo durante estas siete últimas semanas. Lo vi recomendado y con buenas reseñas en varios de los blogs que sigo; el que definitivamente me decidió fue Pedro de "El búho entre libros" y más cuando le leí que había sido la lectura que comentaron en el Club de Lectura de la Biblioteca Municipal de Móstoles en enero del 2020. Pensé que podría ser una buena lectura para mi grupo tertuliano y más aún cuando la autora luce el mismo apellido que dos de las tertulianas. ¿Habría entre ellas alguna relación familiar? No creo, pero sí que eso fue un acicate más para leerlo desde la reclusión.

La calificación que le otorgaría en una escala de 5 estaría entre el 3 y el 4, vamos, que si pudiera le daría un 3'5. Un 3 se me queda algo corto dada su escritura que en algunos momentos se eleva poéticamente; por lo mismo pero en sentido opuesto el 4 me parece excesivo dado que esos arrebatos literarios por elevación no son muy duraderos y el relato en general en ocasiones se zambulle un poquito en la banalidad de la novela puramente romántica. Sí, el 3y 1/2 es la nota justa (ja, ja...)

La novela es la historia de una mujer que tras constatar la infidelidad de su marido, que ya sospechaba, decide darse un tiempo alejada de él. Este tiempo, no más de una semana, lo empleará en visitar a dos amigas uruguayas de su niñez, Inés y Ana, atendiendo así su reiterada invitación de que  las visitase en Montevideo donde viven y ella vivió hasta los 13 años. La oportunidad parece que ni pintada. Ella siempre sintió la inquietud y el deseo de saber por qué Pablo, su padre, de la noche a la mañana, tras la muerte de Lucía, su esposa, decidió abandonar Montevideo. ¿Qué pasó durante los  cinco años montevideanos que la familia vivió allá? ¿Cómo murió Lucía, su madre? ¿Por qué esa salida fulgurante de Uruguay? Estos son los vacíos que la narradora desea llenar.

El personaje narrador no sabemos cómo se llama. Hay una muy grande posibilidad de que esta anonimia se deba a que tras el omnipresente 'yo' que cuenta esté la propia escritora. Estaríamos, -si esto es así, y yo pienso que por los datos biográficos de María Tena lo es- ante una novela memorialista enclavada en el género de la autoficción. Es ésta una variedad autobiográfica que no exige verdad absoluta y que permite cierta ficcionalización. Digo esto, que yo me creo a medias, por no desdecir a la propia escritora que en muchas de las presentaciones de la novela publicada en diciembre de 2018 al ser preguntada por la fidelidad del relato [no quiero aquí aclarar sucesos importantes para no desvelar la trama] siempre dijo -incluso ya en una de las citas iniciales de la novela: "A mis padres que nunca dejaron de quererse."- que el parecido con la realidad vivida en el seno de su familia era del todo inexistente. Sí, puede ser, pero a mi memoria acude veloz el aforismo latino de 'excusatio non petita, accusatio manifesta', ¿no? La coincidencia biográfica entre 'ella' y la autora es desde luego enorme así que...

El asunto es la búsqueda que la narradora emprende de su madre 40 años después de su muerte, algo, naturalmente, imposible. Gracias a Inés y Ana, fieles amigas de sus trece años en sólo siete días hablará con muchas personas, la mayoría viudas de parejas íntimas de la de sus padres: con Claudia, madre de su amiga Inés; con Isabel, la viuda de Luis, pareja muy amiga de sus padres; con Ulla, la nórdica cuya belleza hacía estragos en el grupo de amigos de los padres; con Rita Pereña... Pero sobre todo, y llenando la segunda parte de la novela, hablará con Yuyo, hermano de Ana e hijo de Teo. Ella estuvo desde niña completamente enamorada de este chico dos años mayor que pasaba mucho tiempo en la casa montevideana de Barrio Carrasco (zona adinerada situada a 15 kmts del centro de la capital) al ser amigo de su hermano Tomás.

Hablando con Yuyo descubre que la diferencia de vida cuarenta y cinco años atrás entre Uruguay y España era brutal. Mientras que aquí el nacionalcatolicismo lo invadía todo, en Uruguay, en la burguesía culturizada e intelectual en la que vino a integrarse la pareja Pablo-Lucía la liberalidad en las relaciones estaba admitida: "todos lo hacían, todos tenían a alguien. Rita salía con Luis, Teo con Rosa, una secretaria de la fábrica, Fede era amante de una mujer alemana que había conocido en Pocitos. Claudia estaba enamorada de tu padre."

Dictadura cívico-militar en Uruguay, Tupamaros, Juan María Bordaberry
Antes de dejar Madrid la narradora pasa a ver a su tía Blanca, hermana de su madre, que con su marido Roberto, vive en una Residencia de mayores. Ella fue quien presentó a Pablo a Lucía cuando ella estaba saliendo con él; fue al fallar este noviazgo que Lucía y Pablo se enamoraron, se casaron, tuvieron hijos (ella y Tomás) y un día atendiendo Pablo una oferta laboral de una empresa española en Uruguay allá que marcharon. Estuvieron en el pequeño país rioplatense cinco años. Cuando ocurrió la desgracia la narradora tenía 13 años. De entonces acá han transcurrido 40 años. La madre de la narradora murió con 37. Con Roberto y con Yuyo la novela tocará de manera algo tangencial la represión de la dictadura cívico-militar que se hizo con el poder en Uruguay a partir de 1973. De Roberto se intuye que la apoyó y de Yuyo se comprueba que la combatió.

La relatora, con las informaciones fragmentarias que va recogiendo de unos y de otros, atará cabos e irá conociendo así o al menos intuyendo las vicisitudes personales vividas por su madre y por el resto de amigos de la pareja. Al tiempo que este conocimiento le quita un gran peso emocional de encima descubrirá no pocas semejanzas entre ella y su propia madre. Es, pues, una novela de descubrimiento personal, podríamos decir si es que tal denominación es pertinente -pido perdón a los teóricos por la herejía- que estamos ante un thriller sentimental. Me gusta el sintagma, creo que puede ser oportuno. Hay cierta emoción, cierto suspense en ese proceso de descubrimiento de la verdad.

En líneas generales a mí "Nada que no sepas" me parece una novela desigual. Temáticamente de las dos partes que la constituyen, la primera, aquella en que la narradora busca a la madre, es mucho más interesante y mejor construida que la segunda en la que se desarrolla una historia romántica plausible pero poco probable que no voy a detallar aquí. Con todo hay elementos reseñables en ambas; yo destacaría fundamentalmente tres:

CULTURALISMO: Muchas referencias culturales hay, tanto a escritores como a otros artistas. A Mario Vargas Llosa en ese diminutivo "Varguitas" (pos. 1616); seguramente al escritor suizo Robert Walser en ‘Para aprovechar el papel yo escribía muy chiquito. Como Walser’ (pos. 1834); al arquitecto y pintor Oscar Niemeyer: ‘Los dibujos de mujeres tumbadas de Niemeyer.’ (pos. 1931); a muchos escritores como Thornton Wilder, Durrell o Huxley: “Las novelas de ella, Los idus de marzo, El cuarteto de Alejandría, Ciego en Gaza” (pos. 931); y a muchos otros más: “Algunos estaban repetidos, no le importaba comprarlos una y otra vez: Simenon, Evelyn Waugh, Aldous Huxley, Thornton Wilder.” (pos. 944), “durante el día siempre llevaba en el bolso algún libro de poesía. Machado, Lorca, César Vallejo, Salinas, Ridruejo, Juan Ramón, santa Teresa...” (pos. 947); etc.
Para mí que un libro hable de otros libros u otros autores cuenta siempre a su favor. Aquí hay muchas menciones y eso es algo que me encanta.

LENGUAJE POÉTICO: En la calificación de notable alto que doy a la novela pesa mucho a su favor el lenguaje poético que en ocasiones María Tena emplea:
Vivir en una playa. Ir a las fiestas después de haberse duchado, pero todavía con el calor del sol en la piel, ese rojo suave, la carne brillante de las cremas, y ese olor a perfume francés. Aquellas melenas sueltas, el refinamiento de un descuido que solo era aparente, esos teñidos tan naturales, aquellos pelos dorados por el sol. Oro también sobre los escotes, los brazos, sobre las muñecas y los dedos, los trajes de punto siempre con la tensión justa para ser a la vez elegantes y seductores.” (pos. 881)
María Tena, Premio Tusquets 2018, "Nada que no sepas"
LÉXICO: En una novela que transcurre fundamentalmente en Uruguay, los uruguayismos y argentinismos deben proliferar, es evidente. Aquí los hay: “vichar” (Observar furtivamente), “bacán” (muy atractivo), “guarango” (chabacano, bajo, grosero), “alcauciles” (alcachofas silvestres), “chacra” (granja), y muchos otros.

La autora
Hija de un diplomático español, María Tena (Madrid, 1953) recibió su primera educación en Montevideo y en Dublín. En 1975 se licenció en Filosofía y Letras en la Universidad Complutense de Madrid con una tesis dedicada a “Las Revistas Poéticas en España de 1900 a 1936”. Desde entonces, se desempeñó en múltiples cargos públicos y ministeriales vinculados a la cultura, y publicó su primera novela, "Tenemos que vernos", en 2003. A ella le siguieron "Todavía tú", 2007, "La fragilidad de las panteras", 2010, y "El novio chino", 2016. "Nada que no sepas" publicada en 2018 se alzó con el XIV Premio Tusquets Editores de Novela. El jurado estaba compuesto, según consta al inicio de la novela, por escritores tan prestigiosos como Almudena Grandes, Antonio Orejudo, Eva Cosculluela y Mariano Quirós, ganador del Premio en la edición anterior.

2 may 2020

Elena Medel. Todo lo que hay que saber sobre poesía

12 comentarios:
Los libros cuyo título pretende abarcar la totalidad de un saber nunca me han gustado. Me han recordado siempre a los recetarios tipo autoayuda o a aquellos libros dirigidos a los ‘dummies’, a los ‘torpes’, dicho sea en roman paladino, o sea, en español. La expresión “Todo lo que hay que saber…” más me parece un recurso comercial, una añagaza mercadotécnica para intentar colar con no muy buenas artes un producto y tratándose de Poesía… Pero, vaya, pese a esto y tras leerlo creo que el contenido es correcto y adaptado a su propósito literario...

La escritora
Elena Medel, Ensayo sobre Poesía, Mujeres Poetas actuales
Elena Medel es una poeta nacida en Córdoba en 1985, autora de tres libros de poemas: Mi primer bikini (2002), Tara (2006) y Chatterton (2014), por el que recibió el XXVI Premio Fundación Loewe a la Creación Joven; los tres se han publicado agrupados en 2015 en un volumen titulado "Un día negro en una casa de mentira (1998-2014)".

Luis Antonio de Villena la sitúa dentro de la Generación poética del 2000. Ella, sin oponerse a tal ubicación, prefiere ser definida por su poesía, de clara impronta feminista. Sus poemas han sido traducidos a una docena de idiomas. En 2016 fue reconocida su labor literaria con el Premio Fundación Princesa de Girona en la categoría de Artes y Letras. Actualmente dirige la editorial de poesía La Bella Varsovia y coordina el proyecto 'Cien de cien' que busca visibilizar la obra de las poetas españolas del siglo XX.

Es también autora de ensayos como El mundo mago. Cómo vivir con Antonio Machado (Ariel, 2015) y el que traigo aquí, publicado asimismo por Ariel en 2018.

El comentario
Elena Medel, con una obra consistente de creación a sus espaldas, decide en 2018 darse un respiro en su producción poética y escribir según sus propias palabras "el libro que a mí me hubiera gustado tener cuando empezaba a escribir para así resolver dudas". Ese libro es: "Todo lo que hay que saber sobre poesía"

Este libro de 316 páginas es un ameno manual sobre Poesía organizado en 50 breves capítulos. En ellos, sin irse para nada por las ramas, habla del considerado primer género literario desde sus remotos orígenes hasta las últimas y más novedosas tendencias como, por ejemplo, la Ciberpoesía y la Poesía digital. En el transcurso de este largo periplo repasa las diversas etapas históricas deteniéndose especialmente en los grandes movimientos líricos europeos y americanos. Pese a centrarse en la que podríamos denominar lírica occidental no olvida la de otras culturas como la china, japonesa o africana aunque sólo sea para dar certificado de su existencia especialmente cuando algunas de sus creaciones poemáticas, versales o estróficas han tenido relevancia cierta en Occidente (por ejemplo, los 'haikus' nipones o los versos de sólo cuatro palabras de las odas del libro chino "Shijing").

No es una obra que descubra grandes cosas a los que gustan de leer o escribir poesía. Lo central del libro es conocido por  todos. Sólo habría que reconocerle a la obra la claridad, la brevedad y la didáctica sistematización de todo lo que sobre este género literario conviene saber. Entiendo que el destinatario principal de la obra es ese estudiante de últimos cursos de Bachillerato o de Literatura de las Facultades de Letras y/o Humanidades. También creo que es una obra muy útil para los profesionales de la educación de estos mismo niveles de enseñanza, no tanto por las novedades que incorpora sino por la facilidad de la consulta y en especial por esos proemios contenidos al inicio de cada uno de los cincuenta capítulos en los que esquemáticamente muestra las cuatro o cinco fechas esenciales con los nombres y/o títulos fundamentales de aquello sobre lo que a continuación se dispone a hablar. De igual manera la frase final -casi un poema versal en sí misma- en la que sintetiza lo desarrollado en el capítulo es clarificadora por demás.

Buscándole alguna virtud más, para mí lo mejor de este ensayo es la especial atención que la autora presta a las mujeres poetas, de manera que en el repaso historicista que el manual es, junto a los grandes nombres masculinos rara es la vez que Elena Medel no incorpora nombres de poetas femeninas. A mí me ha dado a conocer no pocos nombres de mujeres que seguramente por serlo no han podido asomarse a los libros que hablan de aquello que ellas cultivaron, la Poesía. Citaré sólo algunos que en mi ignorancia -no sé si en la de otros- desconocía por completo:

    • De la Grecia clásica: Corina, Nóoside…
    • De la Occitania medieval: la trovadora María de Ventadorn
    • De nuestro flamante Siglo de Oro: Florencia Pinar, Luisa Sigea, Cristobalina Fernández de Alarcón
    • Del Romanticismo español (siglo XIX): Vicenta Maturano
    • De la Generación del 27: Margarita Ferreras o Lucia Sanchez Saornil 
    • De la Generaciónde los 50: Cecilia Dominguez Luis, Blanca Sarasua, María Victoria Atencia, María de los Reyes Fuentes, María Beneyto 
    • De la Generación beat norteamericana: Carolina Cassidy
    • En Oceania, la australiana Katleen Ruska que firma con el seudónimo aborigen Oodgero Noonuccal

Generación poética del 200
Son nombres nunca escuchados antes por mí y que no vienen a sustituir a los consagrados de siempre por su calidad, sean estos de hombres o de mujeres. Quiero decir con esto que Elena Medel no peca de militancia exclusivista de nada sino que se mueve sólo por el loable afán de visibilizar a mujeres que quedaron opacadas sólo por no lucir un nombre masculino. Únicamente un puñado de ellas se salvaron de esta discriminación hoy día inadmisible. Me estoy refiriendo a aquellas que siempre figuran en los libros de enseñanza junto a sus homólogos masculinos (Teresa de Jesús, Sor Juana Inés de la Cruz,  Rosalía de Castro, Carolina Coronado, Gloria Fuertes y alguna otra más).

Para finalizar
Como cierre de esta breve reseña quisiera citar unas palabras dichas por la propia escritora sobre su pertenencia generacional. En 2014, con motivo de la presentación de su obra reunida en un solo volumen, a preguntas del redactor de "El Norte de Castilla" edición palentina, Fernando Caballero, sobre qué caracterizaba la Generación a la que ella pertenecía contestó citando nombres de otros tantos poetas, jóvenes como ella, pero catalogados por los críticos en distintas promociones poéticas:
"Me siento muy afín a poetas como Yolanda Castaño, Antonio Lucas, Carlos Pardo o Julieta Valero, por ejemplo, pero también a Alberto Acerete, Berta García Faet, Luna Miguel o Unai Velasco. A todos ellos, de una u otra generación, los une un nuevo trabajo con el lenguaje, la conciencia de que las palabras no recrean, sino que crean."(El Norte de Castilla del 12/5/2014)

26 abr 2020

Galdós. Episodios Nacionales. "Gerona".

32 comentarios:
"Ya sabes, Andrés, que la guarnición debe salir mañana de la plaza con honores de la guerra, marchando a Francia prisionera. […] Los 'cerdos' se nos meterán aquí mañana a las ocho y media […] Amigo, con Gerona se acabó España, y con la salud de Álvarez se acabaron los españoles bravos y dignos. Muchachos, ¡viva D. Mariano Álvarez de Castro, terror de la Francia!" ("Gerona", Pág. 122)

Tras leer en "Las leyes de la frontera" de Javier Cercas [leer reseña aquí] juicios contrapuestos sobre el episodio nacional "Gerona" de Galdós no he podido dejar de acudir directamente a él y ver por mí mismo cuál de las opiniones me cuadraba más. La verdad es que tras su lectura me ha asaltado  la idea, seguramente equivocada, de que Cercas hablaba un poquito de oídas o, mejor dicho, del recuerdo lejano que tenía en su memoria de esta novela pues ni el elogio desmedido hacia ella expresado al inicio ni el desprecio total del final cuadran con las sensaciones que en mí ha suscitado.

"Gerona", Episodios Nacionales, Benito Pérez Galdós, Javier Cercas

En todo caso estaría más de acuerdo con el elogio inicial:
"Es un retrato de la ciudad durante el sitio que le montaron las tropas de Napoleón. Cuando lo leí, hace cuarenta años, me entusiasmó; aquello era la hostia: la tragedia total de la guerra, la grandeza de una ciudad entera en armas y defendida por una gente de hierro, el heroísmo del general Álvarez de Castro, un personaje de tamaño mitológico que se niega a entregar a los franceses la ciudad arruinada y muerta de hambre, y que Galdós pinta como el mayor patriota de su siglo." (Cercas, J.: "Las leyes de la frontera", p. 23)

que con el menosprecio del final:
"Me pareció una mierda; más que una novela sobre la guerra me pareció una parodia de una novela sobre la guerra, una cosa cursi, truculenta y pretenciosa ambientada en una ciudad de cartón piedra donde solo vive gente de cartón piedra. Y en cuanto a Álvarez de Castro, dijo también el inspector Cuenca, francamente: es un personaje asqueroso, un psicópata capaz de sacrificar la vida de miles de personas para satisfacer su vanidad patriótica y no entregar a los franceses una ciudad vencida de antemano" (Cercas, J.: "Las leyes de la frontera", p. 332)

Los términos utilizados por Cercas para descalificar y/o alabar al general don Mariano Álvarez de Castro, que defendió Gerona con todas sus fuerzas y con los pocos hombres y armas de que disponía del feroz asedio y los ataques a que durante siete meses fue sometida la ciudad en 1809 por los franceses, me parecen ciertamente desproporcionados e injustos. ¿Vanidad patriótica?, ¿personaje asqueroso?, ¿ciudad y gentes de cartón piedra? Expresiones totalmente fuera de lugar como quizás también lo estén las tópicamente elogiosas del juicio inicial: ¿gente de hierro?, ¿personaje de tamaño mitológico?, ¿mayor patriota de su siglo? Pienso que la idea de Cercas no es otra que desautorizar a don Benito convirtiendo su episodio nacional en mera caricatura de una novela épica. Creo que lanzar juicios de valor, con presupuestos propios del siglo XXI, sobre una producción artística publicada en 1874 es un despropósito completo. Es verdad que algunos temas y su tratamiento periclitan o logran sobrevivir malamente con el paso de los años, pero es absurdo desacreditar algo o a alguien por no adecuarse a lo que hoy se piensa o es admitido por una mayoría.

"Gerona"
Es el 7º episodio de la Primera Serie de los Episodios Nacionales. Aunque la voz narrativa principal en esta serie es la de Gabriel Araceli, en esta novela en concreto quien cuenta la gesta gerundense es Andresillo Marijuán, un personaje secundario en episodios anteriores que aquí se topa con Gabriel y otros tantos españoles que marchan derrotados hacia Cádiz tras los sucesivos desastres a que están siendo sometidas las tropas españolas, en especial tras la pérdida de Ocaña y la posterior dispersión del ejército español. Es en Sevilla donde estos dos personajes se reconocen entre la barahúnda de individuos mal pertrechados que caminan hacia la ciudad donde se ha refugiado la Junta patriótica de defensa de España. Allí se cuentan sus cuitas y Araceli insta a Andresillo a relatar la gesta que vivió en Gerona, ciudad que en 1809 resistió casi numantinamente el brutal asedio francés durante siete terribles meses.

Como es norma en estos episodios, Galdós cuenta la Historia con mayúscula acaecida en la ciudad desde la particular vivida por personajes del pueblo que junto a muchos otros la hacen. Son los principales el propio Andresillo; su novia Siseta; los hermanos de ésta: Badoret, Manalet y Gasparó; también don Pablo Nomdedeu, médico; su delicada hija Josefina; el ama de llaves de don Pablo, Sumta, aguerrida mujer en la defensa de Gerona; y otros cuantos más de menor importancia. Dos grupos claros, pues, en función de la pobreza y las necesidades sufridas. Más penurias, ya desde el origen, en la familia de Siseta que en la del facultativo Nomdedeu quien se considera por ello con más derecho a sobrevivir. Así, enfangados en las miserias a que conduce el hambre viva en que está toda Gerona por culpa del asedio francés, el doctor reclama para sí y la enferma de su hija la asquerosa comida (una rata enorme) que orgulloso Andrés lleva como excelente alimento a su enamorada y hambrienta Siseta:
"- Detente un rato más, Andrés -me dijo con agitación- y ayúdame. Pero qué hermoso animal tienes ahí. ¿Cuánto pides por él?
- No lo vendo -repuse con orgullo.
- Es que yo lo quiero -me dijo con firmeza, deteniéndome por un brazo-. Mi hija se muere también, es decir, quiere morirse; pero yo no lo permito, no lo permitiré, no señor; estoy decidido a no permitirlo."
Los personajes anteriores, todos ellos ficticios, salidos de la imaginación del escritor, conviven con otros históricamente verdaderos como el general Mariano Álvarez de Castro quien pese a la inmensa desigualdad de fuerzas (50.000 franceses por 4000 españoles) defiende la plaza que se le ha encomendado hasta el desfallecimiento físico personal que de no haberse producido es fácil suponer que no se habría firmado armisticio alguno con los sitiadores. Los nombres de algunos de los militares franceses (Victor, Sebastiani, Mortier, Soult...) que asedian la ciudad son también históricos.

Guerra de la Independencia, Galdós, Girona
Con su estilo habitual lleno de colorido y naturalidad el escritor canario muestra el pintoresquismo con que se comportan los españoles, incluso bajo estas horribles condiciones. En este sentido Galdós se deja enredar a veces más por el costumbrismo que por el realismo. Es desde una perspectiva romántico-costumbrista hay que entender la manera que tiene de describir comportamientos como el deSumta, una verdadera Agustina de Aragón, que no contenta con proveer de comida y de balas a los soldados toma ella misma las piezas de cañón y de fusilería cuando la ocasión así lo requiere. Otro tanto cabe decir de los tres hermanos de Siseta, que cual pícaros salidos de la literatura barroca española del Siglo de Oro buscan comida donde no la hay.

En mi opinión se percibe bien a las claras que esta novela, junto a prácticamente todas las de esta Primera Serie de los Episodios -la mayoría aparecidas en 1874-, es en Benito Pérez Galdós literatura de una primera etapa creativa, vamos, quiero decir que carece de la fuerza de estilo que desarrollaría el canario ilustre en novelas como "Misericordia" (1897), "Miau" (1888), "Fortunata y Jacinta" (1887) o en las novelas de Torquemada aparecidas entre 1889 y 1895 [en el blog tengo reseña hecha de "Torquemada en la cruz", segunda de la serie de cuatro que la componen].

Durante la lectura de "Gerona" me parecía escuchar en ocasiones a Francisco de Quevedo o incluso al mismísimo Cervantes, no porque la literatura de Galdós esté en este relato a la altura de estos dos genios sino por la evidente imitación que de su manera de escribir realiza don Benito, lo que es propio de escritores noveles. Sirva de ejemplo la descripción que hace Andresillo de una comida en casa de Siseta ("Comimos, si así puede llamarse una refacción tan exageradamente sobria, que más parecía hecha para dar entretenimiento a los dientes, que sustancia al cuerpo.") la cual parece salida del propio "El Buscón" de Quevedo o incluso del anónimo "Lazarillo de Tormes". También algunas imprecaciones efectuadas por el narrador recuerdan por su tono más a Cervantes que a cualquier otra cosa: "¡Desgraciado el que en la guerra pone su afición en lugares y personas, que no han de poder seguir tras él en los frecuentes e inesperados viajes a que impulsan la victoria o la desdicha!"

Quiero decir con esto que Galdós en 1874 estaba aún conformando su estilo. Téngase en cuenta que su primera novela, "La fontana de oro", había aparecido sólo cuatro años antes, en 1870. Por otra parte la manera que tenía de escribir sus Episodios era por entonces algo descuidada. No cabe decirlo de otra manera; y es que es prácticamente imposible que en sólo seis años, de 1873 a 1879, el escritor grancanario diese a la imprenta nada más y nada menos que las 20 novelas que forman las dos primeras series de esta magna obra. Y esta rapidez se nota, vaya si se nota. Se percibe sobre todo en incorrecciones de tipo gramatical (caída frecuente en el laísmo y leísmo -«Sí; nos les comeremos, ¿por qué no?…») y en vulgarismos como el reiterado uso de la expresión "Mientras mayor era el misterio, mayor"[...] en vez del correcto "Cuanto ...". El descuido se percibe asimismo en los canarismos que se le cuelan por la gatera al no haber realizado una escritura más reflexiva y demorada. El pronombre 'ustedes' habitual en las islas en lugar del 'vosotros' no es verosímil verlo puesto en boca de un peninsular y menos si unas veces lo utiliza y otras no. Existe variabilidad ortográfica en algunos términos (unas veces escribe 'Badoret' y otras 'Barodet', por ejemplo); e incluso salta a la escritura en ocasiones el 'seseo' propio del hablar en Canarias. Es evidente que quienes lo denigraban o denigrarán en el futuro llamándolo don Benito, el garbancero, tenían sólidas razones donde apoyarse.

El domingo pasado (19/4/2020) en el diario "El Pais" el premio Nobel de Literatura Mario Vargas Llosa publicaba un artículo sobre el autor isleño titulado 'En favor de Pérez Galdós'. En su exposición, tras relatar hechos propios de la vida familiar y personal del escritor, señalaba como crítica literaria el que no hubiese descubierto o sabido que el narrador es el primero de los personajes inventados en una narración y que puede ser personaje o narrador omnisciente; al confundir ambas posibilidades en una sola, personaje omnisciente, provoca -dice Vargas Llosa en su interesante exposición- que la historia que relata incurra muchas veces en tremenda inverosimilitud. La mezcolanza y confusión entre personaje, autor y narrador llega por momentos a un punto increíble por desmedido. Véase:
  • "Cansaría a mis amados lectores si les contara detalladamente mi vida durante aquel funesto año 9, que comenzado con las proezas de Zaragoza, terminaba con el desastre de Ocaña y la dispersión del ejército español."
  • "Debo una explicación a mis lectores, y voy a darla."
El asedio de Gerona, Historia de España, Pintura militar española
https://cosasdehistoriayarte.blogspot.com/2018/05/grandes-asedios-de-la-historia-el.html
Pero ninguna consideración estilística como las comentadas es suficiente para echar por tierra la tremenda solidez que en conjunto transmiten los Episodios Nacionales. En este de "Gerona" se puede comprobar que Pérez Galdós, además de relatar en términos coloquiales al alcance del pueblo llano la no muy lejana historia de España, destaca como gran observador y fustigador de los defectos españoles, así como también lo que fue en algunos momentos de su vida: un político de ideas avanzadas. De lo primero sirven de muestra las siguientes dos citas que a pesar de haber transcurrido ya casi 150 años desde que las formuló no han perdido, desgraciadamente para nosotros, un átomo de actualidad:
  • "Sucedía en Sevilla una cosa que no sorprenderá a mis lectores, si, como creo, son españoles, y es que allí todos querían mandar. Esto es achaque antiguo, y no sé qué tiene para la gente de este siglo el tal mando, que trastorna las cabezas más sólidas, da prestigio a los tontos, arrogancia a los débiles"
  • "Amigo Gabriel, en España no se premia más que a los tontos y a los que meten bulla sin hacer nada."
De su atinado olfato político deja varias muestras a lo largo de la novela. A mí especialmente me ha sorprendido por su tremenda modernidad la siguiente consideración:
"los idiomas tienen pérfidas voces y frases con que se llenan la boca los diplomáticos y los conquistadores, pues nadie se avergüenza de nombrar los grandiosos planes continentales, la absorción de unos pueblos por otros… etc. Para evitar esto debiera existir (no reírse) una policía de las naciones, corporación en verdad algo difícil de montar"
Es claramente Benito Pérez Galdós un precursor, un anticipado a su tiempo. Supo ver más allá de lo inmediato, acertó al señalar vicios y defectos arraigados entre nosotros, algo que suele molestar mucho a quienes se sientan sobre algunos de ellos y que ni por asomo quieren que tales desaparezcan.

Los clásicos -Galdós lo es sin ninguna duda- nos hablan y comunican verdades desde el pasado que conviene no echar en saco roto. Ahora que estamos sumidos en un asedio brutal por culpa de ese enemigo sin rostro que llamamos COVID-19 o coronavirus, la similitud entre el asedio sufrido por la ciudad de Gerona y el que toda la ciudadanía vivimos desde hace ya varias semanas es más que evidente. De nuevo aparece aquí el hombre de mente y visión claras. La frase siguiente bien podría haber sido dicha por alguno de nuestros actuales responsables políticos y/o sanitarios ante la situación en que nos encontramos:
"Hoy hemos estado haciendo el recuento de medicinas, y no hay ni para la décima parte en un solo día. ¿A dónde vamos a parar? ¿Es posible que esto se prolongue? No, no puede ser."
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Nota: "Gerona" de Galdós es una de las lecturas que hago dentro de la IV edición del Reto 'Nos gustan los clásicos'.