31 ago 2024

El primer caso de Unamuno. Novela de Luis García Jambrina.

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«sepa usted que, para mí, los personajes de ficción pueden ser tan reales como sus propios creadores, o más; lo que quiero decir es que están más vivos, son más eternos. Don Quijote, por ejemplo, es más real que Cervantes; Hamlet, que Shakespeare; Sherlock Holmes, que Conan Doyle, y, por supuesto, don Avito Carrascal, que yo mismo —explicó don Miguel—.»

Luis García Jambrina, Novela histórica
Cierro el mes de agosto con este último libro del escritor, zamorano de nacimiento y salmantino por residir en esa ciudad desde hace ya muchos años, Luis García Jambrina (Zamora, 1960). Se ve que su dedicación profesional -profesor titular de Literatura española en la Universidad de Salamanca y director de la revista 'Cuadernos de la cátedra Miguel de Unamuno', así como otros varios cargos y realizaciones literarias y cinematográficas que tienen que ver con el ilustre vasco que fue Rector de la Universidad salmantina- le han proporcionado material más que suficiente para esta nueva aventura narrativa que es convertir al pacífico estudioso escritor y profesor de Griego en arriesgado detective. Confiesa Jambrina al final de esta novela, El primer caso de Unamuno,  aparecida este mismo año que se propone escribir más semejantes. De esta primera incursión creo que autor y personaje han salido indemnes si bien tampoco hablaría yo de sorprendente literatura ni nada parecido. Pero bien, sí, se lee bien.

Personalmente llegué a este autor de 63 años atraído por su vinculación con Salamanca, mi ciudad natal, desde que publicara "El manuscrito de piedra", una novela histórica detectivesca en la que el por entonces estudiante de leyes en la universidad salmantina, Fernando de Rojas, se encarga de desentrañar y encontrar al culpable de los extraños crímenes que estaban sucediendo en la ciudad, concretamente en el espacio que hay entre el convento de los frailes dominicos de San Esteban y la catedral salmantina. Esta novela, que leí al poco de ser publicada en 2008, fue muy de mi agrado. Me gustó ver deambular por las calles de mi ciudad en pleno final del siglo XV a frailes como el protector de Cristóbal Colón Diego de Deza, a prostitutas como las discípulas de la Celestina y a la Celestina misma, a personajes históricos como el escritor Juan de Valdés y su seguramente obra suya El Lazarillo de Tormes, al fallecido Príncipe de Asturias heredero del trono de España Juan de Trastámara, al creador Juan del Enzina, etc. Se mezclan en esta novela histórica seres reales y de ficción siendo la primera de las seis de la serie 'Pesquisidor Fernando de Rojas'  tituladas de manera semejante con la única variación del complemento preposicional del sustantivo 'manuscrito': nieve, fuego, aire, barro y niebla. En todas ellas el protagonista detective es el atribuido autor de La Celestina, Fernando de Rojas.

Abandoné a Jambrina y a sus manuscritos tras la lectura del primero. Había conocido ya su manera de escribir y la ubicación de las otras novelas de la serie (todas ellas en los primeros años del siglo XVI) no me atraía lo suficiente. Sin embargo la figura del novelista afincado en Salamanca volvió a cobrar interés para mí a raíz de la publicación de su libro La doble muerte de Unamuno aparecido en 2021. Se trata de un ensayo en el que el autor indaga en las circunstancias que rodearon la muerte del escritor el día 31 de diciembre de 1936 y la utilización política que de su figura intentaron hacer los sublevados de julio de 1936. Partió Jambrina para este ensayo del documental que en 2020 había realizado el director y guionista cinematográfico Manuel Menchón sobre el escritor bilbaíno, que tituló Palabras para un fin del mundo

Tras ver el documental de Menchón y hojear la ampliación y profundización de Jambrina sobre esos días aciagos para don Miguel era de rigor que leyese esta nueva propuesta literaria, en esta ocasión también detectivesca, que de la interesante figura de don Miguel de Unamuno hacía el profesor salmantino. Así lo he hecho y al finalizar la amena lectura saco conclusiones semejantes a las obtenidas tras la lectura del primero de sus 'manuscritos'. En definitiva diré que me ha gustado deambular por calles, plazas y establecimientos salmantinos archiconocidos y archiapreciados por mí como la plaza Mayor, la calle de la Rúa antigua, la calle Meléndez, el parque de San Francisco, la calle de Miñagustín...; así mismo he disfrutado al entrar en su compañía en el café Novelty, en el hoy desaparecido Figón del Armuñés, en la afamada joyería Cordón, o en la mismísima Universidad de la ciudad y en su rectorado que en la fecha en que transcurre la historia, año de 1905, ostentaba el catedrático de Griego don Miguel de Unamuno.

Salmantino como soy he disfrutado reconociendo apellidos abundantes en mi ciudad que me han acompañado a lo largo de mis años escolares y/o universitarios: Maldonado, Llorente, Zamarreño, Yeltes, Villar... Naturalmente también han sido muy bien recibidas por mí las localizaciones donde se desarrolla la trama que además de en la capital salmantina sucede en Ciudad Rodrigo y sobre todo en la pequeña localidad de Boada. Es precisamente aquí, en Boada, pueblo perteneciente a la comarca del Campo de Yeltes y de la jurisdicción de Ciudad Rodrigo, donde tienen lugar los crímenes que dan pie a que Unamuno comience a investigar. Ver a los protagonistas del relato, el propio Unamuno junto al abogado Manuel Rivera y la anarquista catalana Teresa Maragall López, estos dos últimos seres de ficción, deambular por la comarca salmantina en tren y llegar a pueblos como La Fuente de San Esteban ha sido un placer difícil de describir. 

Privatización de la tierra
El primer caso de Unamuno
, como casi todas las novelas que han salido de la pluma de Luis García Jambrina, es una novela histórica, es decir, que mezcla de manera atinada seres reales con otros de ficción en un marco espacio temporal de naturaleza histórica. En este caso el marco y el motivo histórico es el de la polémica desatada en 1905 a raíz de la carta enviada por los boadenses al presidente de Argentina, Manuel Quintana, solicitándole permiso para emigrar todos los habitantes del pueblo al país sudamericano. El motivo de dicha petición era el de haber sido desposeídos de las tierras comunales que desde tiempo inmemorial venían trabajando y cultivando. Esta privatización de la tierra para entregársela a grandes propietarios ganaderos fue un hecho muy controvertido que dio lugar a un cruce real de artículos entre Ramiro de Maeztu, defensor de la medida, y Miguel de Unamuno, detractor de la misma. Los boadenses fueron acusados de antipatriotas por el vitoriano y defendidos y apoyados en su decisión de emigrar por el bilbaíno.

En medio de esta discusión periodística e intelectual sucede el asesinato de Enrique Maldonado, ganadero beneficiado por la privatización. El pueblo de Boada es acusado de ser el autor colectivo de esta muerte. Estamos ante una nueva Fuenteovejuna. La cosa se ve complicada con otras muertes de personas relacionadas con el tal Maldonado: la de Amalia Yeltes, amante de Enrique, y el de otros cuyo nombre no desvelaré para no destrozar la lectura. Junto a los fallecidos tienen papel relevante en la trama personajes como Daniel Llorente, amigo de Enrique Maldonado; Pedro Villar, capataz de Daniel Llorente; Ana Juanes, esposa de Enrique Maldonado y madre del hijo de ambos, Juan Maldonado; y otros más. 

Los tres investigadores, en especial Unamuno, se conjuran para resolver los crímenes lo antes posible dado que el gobernador salmantino, Pablo Aparicio (otro apellido muy de mi ciudad)- tiene prisa por cerrar el asunto. La resolución, como no podía ser de otro modo, tiene mucho que ver con la actividad profesional de don Miguel. Quiero decir que sus conocimientos filológicos así como su quehacer literario (autor de novelas, ensayos y poemas) son de la mayor relevancia a la hora de resolver el caso. Quizás la resolución ya la viene anticipando el lector desde algunas páginas atrás, pero la justificación del hallazgo de la misma sí que es algo sorpresiva y, en mi opinión, quizás venga algo traída por los pelos. Pero como digo en el cierre del primer párrafo de esta reseña, El primer caso de Unamuno de Luis García Jambrina es una novela entretenida que se lee bien y con agrado.

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Nota: Con este título cumplimento la letra J del reto Autores  de la A a la Z.



26 ago 2024

Boileau-Narcejac. "Sudores fríos"

7 comentarios:

«Pensó en el dogma cristiano de la resurrección de los cuerpos. ¿Cómo era posible que, el día del juicio final, el cuerpo de Madeleine renaciera de aquellos átomos dispersos, reducidos a la simplicidad de los elementos?»

Pierre Boileau y Thomas Narcejac.

La editorial RBA en la promoción que hizo sobre Sudores fríos en su edición de 2013 escribe lo que viene a ser una especie de amplia sinopsis: 

Un día, llama a la puerta de Roger Flavières un antiguo compañero de la universidad que quiere contratarlo para que investigue a su mujer. El marido no sospecha que su esposa le sea infiel, sino que teme por su vida. El motivo de su temor no puede ser más sorprendente: cree que su mujer se halla poseída por el espíritu de una antepasada que murió trágicamente ahogada. Solo ello parece poder explicar por qué su esposa pasa por momentos en los que parece estar ausente, desaparece durante horas sin decir nada y se hunde a menudo en una profunda melancolía. Es así como Flavières empieza a seguir a Madeleine, una mujer de una inusual belleza de la que no tardará en enamorarse profundamente. 


La pareja Boileau-Narcejac tuvo el acierto de renovar el género policíaco. Tras el final de la segunda guerra mundial el modelo de la novela-enigma tipo Agatha Christie, Edgar Wallace, Wilkie Collins o Conan Doyle, estaba agotado. En ese momento en el mundo surgido tras la tragedia bélica y la brutal irrupción en escena del magnicidio atómico es la mera existencia, lo puramente íntimo y personal, lo que atrae a los lectores. La inteligencia humana había alcanzado increíbles cotas de estupidez, de crueldad, de falta de humanidad, se había demostrado el triunfo de la irracionalidad. ¿Para qué, pues, escribir historias en las que la racionalidad triunfaba si vivíamos una existencia frágil, con poco o nada sólido a lo que agarrarse? Triunfa en esta etapa lo psicológico, interesa ver cómo se las ingenian personalmente los personajes para sobrevivir en un mundo caótico. El existencialismo filosófico, arraigado o desarraigado, se impone. Y esto se percibe en esta novela de Pierre Boileau y Thomas Narcejac.
«La muerte de los demás siempre me ha conmocionado porque me anunciaba la mía... Y la mía... No, soy incapaz de resignarme a esa idea. Casi llegué a creer en el Dios de los cristianos... por la promesa de la resurrección. El cadáver sepultado al fondo de una caverna, la gran piedra empujada hasta la puerta del sepulcro, bajo la vigilancia de los legionarios. Y luego, al tercer día... No sabes cuánto pensaba en ese tercer día de niño
Lo cenital de la historia (primera parte de la narración) se sitúa en la Francia de entreguerras, concretamente es 1940 una fecha central en la historia de Francia al ser cuando los alemanes entraron en París y todo en la racionalista Francia se derrumbó.  Luego, la segunda parte de las dos en que se estructura el relato sucede en 1944 cuando Roger Flavières regresa a París desde Senegal donde ha pasado esos cuatro años. Su propósito es establecerse en París e indagar sobre Madelaine, la mujer de Paul Gévigne, de la que él se había enamorado en el curso de sus pesquisas sobre ella.  Parece que el alcoholismo ha hecho estragos en el personaje del abogado detective Como cada mañana, se sentía desalentado. Como cada mañana, le obsesionaba el deseo de beber. El primer chupito le limpiaba el espíritu y así recuperaba las angustias intactas e insolubles, bien ordenadas en su cabeza como cuchillos relucientes.») por lo que su mente a veces patina y es de poco fiar. Lo psicológico y mental, además del sorprendente desarrollo de la trama de esta novela,  fue sin duda alguna lo que despertaría el interés de Alfred Hitchcock, que la llevó a la gran pantalla bajo el título de Vértigo, un clásico del cine negro protagonizado por James Stewart y Kim Novak.

Los autores muestran en Sudores fríos un París bello y hermoso especialmente durante el proceso de enamoramiento de Flavières:
«Madeleine subió por la avenida hasta la Place du Trocadéro, para continuar por la explanada de blancura deslumbrante. Nunca París se había parecido tanto a un parque. La torre Eiffel, azul y rojiza, se alzaba sobre los céspedes como un tótem familiar. Los jardines se inclinaban hacia el Sena, rodeando tramos de escaleras que semejaban inmóviles cascadas bordeadas de flores.»

En la novela sobrevuela el mito de Orfeo y Eurídice, la historia del enamorado Orfeo que al perder a su amor, Eurídice, bajará hasta los infiernos para recuperarla y volverla a la vida junto a él. Precisamente eso es lo que en su fuero interno o en su mente perturbada pretende hacer Flavières al retornar a París en 1944. 
«Flavières oyó que lloraba. Caminaron abrazados hacia un bulevar iluminado. Iban a regresar al mundo de los vivos. Flavières sacó su pañuelo.»
¿Ha logrado finalmente encontrar Flavières a su Madelaine? ¿Había fallecido ésta como Eurídice? ¿Estaba ella enamorada de él? ¿Por qué Gévigne, el marido de Madelaine, quiso que Roger, su amigo de infancia, siguiera a su esposa?
Libros escritos a cuatro manos

Todas estas preguntas se las hace el lector durante la lectura de esta interesante y diferente novela detectivesca escrita por estos dos escritores que se comunicaban entre ellos por carta. Hoy, desde luego, todo les habría resultado más sencillo. Esta novela apareció el año 1954 y es la tercera de los cerca de 40 títulos que la pareja formada por Pierre Boileau y Thomas Narcejac escribió. Dentro de la novela negra ciertamente fue una apuesta novedosa que incide fundamentalmente en lo psicológico, lo que crea una tensión muy interesante. 

Pero, volviendo a los interrogantes anteriores diré que resolverlos es el gran acicate para leer esta novela. Y que se disfruta un montón resolviéndolos. Una gran novela, sin duda alguna. Leeré más de esta pareja de autores: Boileau-Narcejac.


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Un título más que viene a engrosar los leídos para completar el Reto "Nos gustan los clásicos"

20 ago 2024

Cine, cine, cine... Más cine, por favor. (A pares XLIV)

11 comentarios:
De nuevo es el verano una época en la que ver Cine entra a formar parte importante de mi ocio. El calor hace que salir a la calle sea algo heroico siendo una buena opción para huir de la canícula entrar en las plataformas de streaming y visionar alguna cosa de lo mucho que por ellas circula; también acudir a alguna sala debidamente refrigerada es una de mis prácticas favoritas cuando me encuentro fuera de mi domicilio habitual. Y sí, transcurrido un cierto tiempo desde mi última revisión cinematográfica, compruebo que entre las pelis vistas este verano y algunas otras anteriores a la época de calor  cuento en mi haber con una buena tanda de títulos. He aquí algunos de ellos

Collage creado con algunos de los carteles anunciadores de las películas citadas en esta entrada




Dance first de James Marsh (Filmin)
Me gustan las películas que tienen que ver con la literatura y/o sus autores. Los biopics se cuentan entre mis favoritos. Por ello visito con frecuencia la sección de Filmin dedicada a ello. Fue así como llegué a esta película en la que se cuenta la peripecia vital de Samuel Beckett. Muy exigente consigo mismo siempre cuando en 1969 se le premia con el Nobel de Literatura en su fuero interno se avergüenza y desea deshacerse de él. Buena película para hacerse una idea mejor del Beckett hombre.



El maestro que prometió el mar de Patricia Font (Movistar
Bonita película que me trajo recuerdos de alguna otra semejante, en especial de la muy hermosa 'La lengua de las mariposas' que en 1999 dirigiera el desaparecido José Luis Cuerda a partir de tres relatos del narrador Manuel Rivas tomados de su colección de relatos "¿Qué me quieres, amor?". 
Como en la de José Luis Cuerda el asunto se centra en un maestro republicano que verá segada su vida simplemente por su amor a la docencia y a la libertad. Si en 'La lengua de las mariposas' el papel correspondía a un insuperable Fernando Fernán Gómez, en esta de Patricia Font es Enric Auquer quien da vida al profesor que al abuelo de la protagonista (Laia Costa); ésta decide ayudar a su abuelo en la búsqueda de los restos de su padre quien podría estar enterrado en una fosa común de la guerra civil. Allí conoce la hermosa historia del joven profesor Antoni Benaiges (Enric Auquer), el maestro que prometió el mar a sus niños y que el estallido de la guerra impidió cumplir su promesa.



Pequeñas casualidades de Olivier Treiner (M+)
Película muy francesa. Hay un algo, un no sé qué en en el último cine francés que me lo hace reconocible. Es un algo que me resulta agradable de ver, plácido, dulce, sin grandes profundidades. A veces me apetece meterme en esas atmósferas; en otras ocasiones huyo de ellas como de la peste (ja, ja).  
En esta ocasión he disfrutado. Asistimos a la reflexión de Julia (80 años) quien a la altura de sus años repasa las decisiones que por azar tomó en su existencia y que la llevaron por los derroteros conocidos, pero ¿y si hubiera tomado otras?Entretenido film que me hizo recordar el conocido poema de Espronceda: «Hojas del árbol caídas / juguetes del viento son: / ¡Las ilusiones perdidas / ¡ay! son hojas desprendidas / del árbol del corazón!»




Fallen Leaves de Aki Kaurismäki (Filmin)
Me encantó esta película del director finlandés Aki Kaurismäki. Poco o nada había visto suyo, o si algo había visto no era consciente de su autoría. Aquí estamos ante una relación en principio dura y con pocas posibilidades de éxito entre una solitaria trabajadora de un supermercado y un trabajador, solitario como ella. Inician una relación. Los espectadores no la auguramos exitosa, en especial porque él es alcohólico. El amor todo lo puede y es un acicate que puede hacer que Holappa, el trabajador alcohólico, logre controlar su adicción. ¿Sí? ¿No? Ver cómo se desarrolla la trama en los 81 minutos que tiene de duración hace permanecer atento. Fue premiada en Cannes en 2023.



Un mal día lo tiene cualquiera
de Eva Hache (M+)
De los innumerables cómicos monologuistas que habitan el universo televisivo Eva Hache siempre me ha gustado. Es mujer inteligente, con una vis cómica que me la hace muy simpática. Quizás en mi feeling hacia ella tenga algo que ver que sea filóloga, concretamente licenciada en Filología hispánica. En eso, aunque yo en versión aún más antigua, coincido con ella. 
Aquí Eva Hache dirige su primera película y en mi opinión no sale malparada. Pero el mundo del arte es duro y al ver el film en el que una mujer ordenada y responsable ve cómo una noche tendrá que hacer aquello que jamás haría ni habría hecho hace recordar irremediablemente "Jó, ¡qué noche!" de Martin Scorsese. Y, ya se sabe, cualquier comparación es odiosa y la Hache sale perdedora del todo. Pero, insisto, la peli se ve y la cómica monologista filóloga demuestra que tiene mano para el cinematógrafo. 




Los colores del incendio de Clovis Cornillac (Filmin)
Hay películas (lo mismo sucede con los libros) que dejan huella y por mucho tiempo que pase desde su visionado se recuerdan como si hubiese sido ayer mismo cuando la vimos (o leímos, si fue negro sobre blanco). No es, en mi caso, lo de esta película del francés  Clovis Cornillac. Me digo que debería volver a verla para recordarla mejor, para indagar sobre las razones que me impulsaron a verla. Ya sin revisarla diré que sí que recuerdo que fue mi afición por los libros del narrador francés Pierre Lemaitre lo que me hizo buscarla en Filmin en esa sección suya de Películas basadas en obras literarias. Gustándome como me gusta la literatura de Lemaitre, deduzco que ha sido la dirección de Cornillac lo que me ha hecho amnésico a esta historia.   




Goyo de Marcos Carnevale (Netflix)
La película del argentino Carnevale parte de un guion escrito por él mismo. Es del año 2024 y muestra una bella y emotiva historia, la de un inteligente joven con Aspergen llamado Goyo. Goyo es un fanático de Van Gogh que trabaja de guía en el museo de Bellas Artes de Buenos Aires. Un día se enamora de Eva, nueva  guardia de seguridad del museo. Se hace el encontradizo con ella y sus pocas habilidades comunicativas darán lugar primero al desconcierto de Eva y luego a la ternura por la verdad que rezuma la manera de ser de Goyo. Inmersa Eva en una profunda crisis matrimonial quizás sea Goyo el asidero que le permita remontar y seguir adelante con su vida de mujer independiente y madre. Es un melodrama, sí, pero se ve muy bien.





La profesora de literatura de Katalin Moldovai (Filmin)
Mi vida profesional ha sido la de profesor de literatura. Quizás sea por ello que me siento llamado por aquellos filmes que tienen a docentes, más aún si son profes de literatura, por protagonistas. La educación es en la actualidad 'profesión de riesgo', permítaseme la hipérbole. Lo es porque ha dejado de ser territorio propio de los enseñantes para ser zona de vigilancia especial por padres y Administración. La auctoritas docente respetada tradicionalmente ha pasado a ser designada simple y erróneamente como autoritarismo cuando no sectarismo ideológico. Entre estas dos espadas de Damocles queda situada la auténtica función del docente, o sea, la de conductor, la de enseñante, de infantes y jóvenes. Padres y autoridades sospechan siempre de aquellos profes que son bien quistos por sus alumnos. Es el caso de la profesora de esta película. Muy interesante film, muy recomendable. 



Fly me to the Moon
de Greg Berlanti (en Sala)
No quiero dejar de ver cine en Sala. Creo que es el lugar ideal para disfrutarlo. Sin embargo la vida actual hace que no las visite tanto como debiera. Pero cuando lo hago mi satisfacción y amor al séptimo arte sube varios grados. 
He visto esta comedia romántica protagonizada por Scarlett Johansson con muchísimo agrado en una sala de cine. Casi todo en el film ha sido de mi gusto, en especial he disfrutado con la BSO toda ella con temas propios de la década de los años 60 del siglo XX en que se desarrolla la historia que se relata. Sólo escuchar como se debe estas canciones merece dejar el sofá por una cómoda butaca de una sala a oscuras. 
La anécdota del film es la planificación por parte de la NASA de un plan B por si fallara la primera puesta de un hombre en la luna. La comedia está servida y protagonizada por una tal Kelly Jones (Scarlett Johansson) que como buena publicista engaña a quien sea con tal de realizar sus deseos. 
Vi esta peli, como me ocurre con tantas otras, siguiendo las magníficas críticas que Miguel Pina realiza en su blog Cine y críticas marcianas. Coincido con él en que lo peor del film está en la pobre y pco convincente actuación del partenaire de la Johansson, Channin Tatum.




Perfect days de Win Wenders (M+)
Peliculón. Sin lugar a dudas de lo mejor que he visto durante este año. Se nota la maestría de su director, quien a sus 89 años dirige esta estupenda película. Quizás su ritmo demorado, lento, no sea ahora muy del gusto de un público que vive en la instantaneidad, en el clic rápido, en la continuada falta de reflexión. Pero el desarrollo y el ritmo que imprime a la historia el director de origen alemán es el adecuado.
La historia presenta el caso de un hombre tranquilo que disfruta del trabajo bien realizado, aunque el mismo sea el de limpiador de urinarios y retretes públicos en Tokio. Su vida es siempre la misma: la rutina laboral; su pasión, la de los libros, la música y la fotografía de la luz del sol entreverada entre las hojas de los árboles. Una serie de encuentros harán que vayamos conociendo mejor su pasado e intuyamos su futuro. Perfecta película para mí ha sido Perfect days. La recomiendo sin lugar a dudas.




Animalia de Sofía Alaoui (Filmin)
Vi esta película por eso de que participó en el Festival de Sundance, un festival de cine independiente del que me fio mucho, mucho. El film tiene un componente filosófico profundo que quizás se pierda un tanto al verla en el salón de casa; entiendo que en Sala la inmersión en el film será mayor y más satisfactoria. 
La historia habla de una mujer marroquí que vive en la opulencia de la riqueza de su marido. Embarazada, decide no acompañar a su marido en una visita de negocios que éste va a realizar junto a su suegra. En este tiempo se desata una emergencia meteorológica que hace que el ejército intervenga pues parece que algo sobrehumano va a pasar. La presencia posible de una invasión extraterrestre sobrevuela en el film. Al tiempo de lo fantástico ficcional se muestra un cuadro de la vida social, religiosa y marital en Marruecos muy interesante. 
A mí, he de confesarlo, me aburrió bastante, aunque reconozco que indaga en lo propiamente existencial de manera distinta.


8 ago 2024

Antes de que llegue el olvido. Novela de Ana Rodríguez Fisher

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«No, nada importaba que tú estuvieras en Moscú y yo en Petrogrado cuando el miedo y el dolor y la angustia y la muerte nos igualó a todos. Hasta entonces sabíamos que la miel silvestre huele a libertad; a violetas, los labios de una joven; y a manzanas, el amor. Pero entonces aprendimos para siempre que solo la sangre huele a sangre. Y que la historia puede empuñar la más terrible de las guadañas. En realidad, nuestra generación apenas saboreó la miel:fueron contadas nuestras horas, quedó truncada y rota nuestra obra, y dos guerras crueles abrasaron nuestro breve o largo camino. Fuimos dispersados por la tierra como naipes de una baraja, alejados unos de otros, recluidos en guaridas que se hundían en el subsuelo o desterrados a los más recónditos confines del mundo, […] Por eso, quienes hemos logrado llegar hasta el final debemos acopiar fuerzas y escribir nuestros recuerdos. Para devolver a la historia a quienes fuisteis devorados por ella.»»

Ana Rodríguez Fisher, Premio de Novela Café Gijón 2023

He llegado hasta esta novela de Ana Rodríguez Fisher directamente a través de la fantástica reseña que de la misma hizo Lorena Álvarez en su blog El pájaro verde. Como suele ocurrirme cuando la leo, Lorena inyectó en mí el deseo de ir lo antes posible a Antes de que llegue el olvido que, además, se había alzado con el Premio de Novela Café Gijón en 2023. El jurado formado para esa convocatoria por Mercedes Monmany, Marcos Giralt Torrente, Pilar Adón, Antonio Colinas y José María Guelbenzu dice de la novela en el acta de su concesión lo siguiente:
 «La novela es una larga carta que Anna Ajmátova escribe a Marina Tsvietáieva, tras conocer el suicidio de ésta, y que nos sitúa en una etapa crucial de la historia de Rusia y de Europa, cuando la despiadada represión estalinista truncó los destinos de ambas escritoras y de otros muchos personajes relevantes de la cultura rusa de aquel tiempo.
El jurado quiere hacer notar que se trata de una apuesta apasionada e intimista que nos acerca a dos mujeres excepcionales.»
Además de Lorena me impulsó a hacerme cuanto antes con esta novela el hecho de que la misma transcurriese en la URSS fundamentalmente durante el estalinismo, una época especialmente convulsa para esa unión de Repúblicas. Varias de mis lecturas recientes y no tan recientes se desarrollaban durante esos años de represión, terror, encarcelamiento y exilio voluntario u obligado; me refiero a "Un caballero en Moscú" de Amor Towles, a "Los Zelmenianos" de Moyshe Kulbak, o a "Zuleijá abre los ojos" de Guzel Yájina. También la posterior evolución de la Rusia resultante de la descomposición de la URSS a partir de 1991 ha ocupado parte de mis lecturas como por ejemplo "Operación Kazán" de Vicente Vallés, "El mago del Kremlin" de Giuliano da Empoli, "Limónov" de Emmanuelle Carrere, "Piedra, papel, tijera" de Maxim Ósipop o "Las vacas de Stalin" de Sofi Oksanen. Todos estos libros los tengo reseñados en este blog. A lo ya dicho yo añadiría lo mucho que desde siempre me ha gustado la literatura rusa y, cómo no, el actual conflicto bélico entre Rusia y Ucrania que tan preocupada tiene a la población mundial, en especial a la europea. 

Todo esto me llevó hasta esta novela de esta autora de origen asturiano, aunque afincada en Galicia, que no conocía. Su manera de escribir me ha sorprendido mucho, para bien. Según la leía me parecía estar oyendo hablar directamente a Anna Ajmátova, y para nada a una española que imitara el ritmo y el tono de la lengua rusa. Quiero con esto señalar la enorme 'verdad' que rezuman las páginas de esta obra. Verdad es que las anécdotas de las vidas de estas dos mujeres sucedieron, pero más importante es, estando como estamos dentro de una creación literaria, lograr que el lector haga suya esta 'verdad', incluso con los añadidos de ficción que, quieras que no, la autora habrá debido de realizar para dar consistencia y redondez a lo que relata.

Estamos ante un libro que rompe los marcos que tradicionalmente imponen los géneros literarios. ¿Es una novela? Sí, claro que sí. ¿Es un ensayo literario? Naturalmente. ¿Es una obra epistolar? Pues sí, por qué no. ¿Una elegía? Sí, desde luego, pues el impulso que mueve a Ajmátova es el del homenaje póstumo a la amiga desaparecida. ¿Podría decirse, pues, que es una obra poética? Efectivamente, en muchas ocasiones la poesía impregna totalmente la prosa de la supuesta carta que Anna está escribiendo, pensando escribir o lo que sea, a Marina Tsvetáyeva; incluso hay momentos en que versos tomados de obras líricas de una u otra poeta se entreveran con la prosa surgida de la pluma de Ana Rodríguez Fisher. Y no sólo de ellas dos sino también de algunos de los muchos poetas amigos que se citan en esas páginas: Ossip Mandelstan, creador del movimiento poético denominado «Taller de los Poetas que fue la cuna del acmeísmo»; Gumiliov, marido de Anna y padre de Lev Gumiliov, hijo de ambos; Max Voloshin «quien fue considerado el modernista francés de la lírica rusa, un poeta visionario, un verdadero mito viviente»;  además de otros, antiguos y modernos, reverenciados por ambas amigas poetas: Boris Pasternack, Apollinaire, Cocteau, Pushkin...

La novela tiene un alto grado de colorismo, plasticidad, poeticidad, y no sólo por los  muchos poetas que se nombran; también abundan los pintores, pues en los círculos de amistades de Ajmátova y Tsvetáyeva los hubo en gran cantidad. Basta decir que Marina Tsvetáyeva salió de Rusia en 1925, huyendo de los arrestos y deportaciones sufridos por muchos intelectuales, y se instaló en París hasta 1939, momento en que con una Francia amenazada por los nazis decide volver a Rusia con su hijo para además interceder por su marido, Serguei Efron, acusado de espionaje. En esa ciudad, como también hizo Anna Ajmátova en las muchas ocasiones en las que residió en ella, ambas -cada una por separado, pues hasta esas dos tardes de 1941 no se vieron físicamente- estuvieron en contacto con los círculos de pintores, de intelectuales y de literatos que por esos años (1910, 1925, 1930...) pululaban, vagabundeaban y rompían los postulados artísticos creativos. Es especialmente la principal protagonista de esta novela, Anna Ajmátova, quien recuerda esos años de frenesí personal, de activismo cultural, de innovación creativa, de amistades, de amores...:
  • «La Rotonde acogía a un variopinto grupo de jóvenes estrafalarios que maquinaban la manera de agenciarse cinco francos o discutían a voz en cuello de pintura y poesía, riñendo y peleando unos con otros, para después enseguida hacer las paces bajo la atenta mirada de su propietario, Libion. Este había comprado aquel pequeño café sin sospechar que acabaría convirtiéndose en el cuartel general de los Apollinaire, Cocteau, Picasso, Gris, Jacob, Léger, y de nuestros Soutine y Chagall, que ya se había llevado allí a su mágico Vitebsk, y a donde también acudían tu querida Natalia Goncharova y Max Voloshin, que siempre recalaba en La Rotonde cuando andaba por París.»
  • «Entonces Modigliani desplegaba un paraguas negro, enorme y viejo: un paraguas de aldeano. Il pleure dans ma coeur comme il pleut dans la ville, il pleut doucement..., musitaba porque caía una lluvia tibia, casi estival, que dejaba París envuelto en un polvillo dorado. Allí, apretujados bajo el paraguas y sentados en un frío banco de piedra del jardín de Luxemburgo, porque no teníamos dinero para pagar una de las sillas de alquiler, recitábamos a Verlaine, Rimbaud, Mallarmé o Baudelaire. Hasta que moría la tarde en crepúsculos de ópalo, anaranjados.»
Poetas rusas purgadas por el estalinismo
Tomado de https://es.buypopart.com/
BuyPopArt.nsf/A?Open&A=8XYKZV
 
Modigliani, con quien la Ajmatova mantuvo una relación, -le dice ella a Marina en la supuesta carta que le está escribiendo- continuamente estaba esbozando retratos suyos, quizás «porque en esa época Modi deliraba por el antiguo arte egipcio y yo era para él "su" Nefertiti». Sin embargo el retrato más conocido de la poeta rusa es el que le realizó el pintor Nathan Altman; mientras Anna posaba para él, el poeta Ossip Mandelstam asistía a esas sesiones como espectador. Mandelstam también fue amigo intimo de Marina. Este hecho no es más que una de las muchas coincidencias que existieron entre ambas mujeres y que a Ana Rodríguez Fisher le sirven para ir en su novela de la una a la otra, moviéndose hacia adelante y hacia atrás en el tiempo de manera rítmica, delicada, poética, encantadora.

Pero lo que se relata en la novela tiene en sí mismo poco de encantador, desde luego. Asistimos a muertes, suicidios, arrestos, deportaciones, exilios obligados, confinamientos en Siberia. Comienza con el suicidio de Marina Tsvetáyeva y prosigue con el absurdo terror promovido por los soviéticos especialmente durante el estalinismo. Es terrible ver cómo la burocracia soviética fue eliminando o acallando a lo más granado de la cultura rusa en todos los ámbitos: Maiakovski, Boris Pasternak, Eisenstein, Bulgakov... También terrible porque toda Europa se convierte en un hervidero de muerte y destrucción que surge, paradójicamente, de la nación más apreciada por las dos amigas y más fuerte intelectualmente («¿Qué sentías al ver tu querida Alemania convertida en un país enemigo, al ver cómo la cuna de los poetas, de los músicos y de los filósofos era vilipendiada por todos; al ver a algunos de nuestros espíritus más selectos convertidos en vulgares patanes y ardorosos patriotas?»). Esta paradoja, la del máximo refinamiento artístico unido a la máxima crueldad e inhumanidad sigue ocupando las mentes de analistas y estudiosos del comportamiento humano sin encontrar aún explicación satisfactoria.

Una novela sobre la vida de dos mujeres escrita por una mujer tiene por fuerza muchas líneas de conexión con el papel de la mujer en el mundo, con su condición en un mundo regido esencialmente por hombres. Marina Tsvetáyeva había criticado con dureza unos poemas de Anna y ésta se había sentido dolida por ello. Como justificación en el memorial elegíaco novelado que está escribiendo le dice: «lamento la primera imagen que te forjaste de mí: Anna Ajmátova, la musa del llanto. Pero tú bien sabes que cuando una mujer escribe, lo hace para todas las que han callado miles de años, siguen callando aún, y callarán por siempre jamás». Esto es feminismo en estado puro, sin duda.

Las dos poetas rusas protagonistas son mujeres avanzadas, libres, libérrimas en ocasiones, que saben moverse en un mundo que normalmente marginaba a las de su sexo. Estas intelectuales me han hecho recordar a las Sinsombrero españolas (Ernestina de Champourcín, María Teresa León, Concha Méndez, Maruja Mallo, María Zambrano, Rosa Chacel,y otras) que por esos mismos años también están participando en el mundo intelectual de nuestro país. Son mujeres todas ellas que supieron estar a la altura de las circunstancias -¡muy duras circunstancias!- y que por ello, sólo por el hecho de ser mujeres, en muchas ocasiones sufrieron más vejaciones que sus compañeros varones.

Para finalizar esta reseña sólo me queda por hacer una pequeña referencia al título del libro. Leo en el comentario que Lorena hace en su blog que la autora presentó la novela al concurso literario con el de "Ljuv", palabra rusa que significa 'Amor'. Al contrario que en un principio Lorena yo soy más partidario del que finalmente la editorial o la autora misma eligió, "Antes de que llegue el olvido". Dentro del desarrollo de la trama aparece como una mera recomendación que a Anna Ajmatova le hace el poeta Joseph Brodsky; para mí es un mensaje de vida que todos debemos de tener muy presente: conviene hablar, decir, ver, o lo que sea, antes de que sea demasiado tarde, antes de que llegue el olvido y por no haberlo dicho, visto o hablado quede como si no hubiese existido:
«Le consulté a Joseph Brodsky lo que me obsesionaba desde hacía tiempo, y le leí uno de los «Bocetos de Komarovo», el que va dedicado a ti. Y también otro poema más antiguo, escrito después de nuestro encuentro. Además, le recité los que tú me habías enviado. La respuesta del joven me dejó algo aturdida, y un tanto preocupada, pues dijo que debería haber compuesto mi elegía a Marina mucho antes, porque es importante decirlo todo cuando el otro aún no ha acabado de marchar, antes de que llegue el olvido. Es lo que tú misma habías hecho con Rainer Maria Rilke.»

Para concluir
Antes de que llegue el olvido es sin duda alguna de lo mejor y más diferente que haya leído este año. Ana Rodríguez Fisher presenta de manera impecable una relación de amistad entre dos poetas rusas que en persona sólo se vieron dos tardes de 1941. Al conocer Anna Ajmatova que Marina Tsvetáyeva había muerto solo dos o tres meses después de su único encuentro decide escribirle una carta en la que rememora su propia vida, también la de Marina, y a través de cada una de ellas la de Rusia desde 1905 hasta 1962 momento en que la Ajmatova decide a instancia del joven poeta Joseph Brodsky hacer este repaso memorístico que homenajea no sólo a la amiga sino a todos aquellos compañeros artistas (escritores y pintores) que vivieron en su entorno y que como ellas sufrieron las alegrías de la Revolución primera y las angustias y terrores de la represión, en especial durante el estalinismo. Y todo esto nos lo cuenta esta novelista española que consigue imbuirse del estilo y tono propios de la literatura rusa de esas primeras décadas del siglo XX. Novela muy recomendable.

Citas textuales
  • «Del amor entre hombre y mujer, nacen los hijos. Del calor que irradia la amistad, del coloquio y las confidencias compartidas a lo largo de una vida, nacen las obras: hijos espirituales.» A propósito de la amistad de Anna con Boris Pasternak.
  • «No me gusta hablar de la infancia porque es demasiado fácil hacerlo. Mas, a la vez, reconozco que puede resultar muy difícil describir esos años. Es fácil porque la infancia es estática: es el lugar donde todo se quedó así y ahí. Cuando adquirimos conciencia, vemos que nos rodea un mundo acabado e inmóvil, y lo más natural es creer que antes de nosotros todo era igual. De esa ingenua creencia nacen los relatos felices, que a menudo resultan empalagosos. Y, sin embargo, también puede ocurrir que desconfiemos de toda esa felicidad porque en parte nos aburre. En tales ocasiones, es natural darse a imaginar que ese mundo había sido distinto, que antes no era así. Es entonces cuando algunos aprovechan para urdir relatos oscuros, llenos de desdichas y tormentos, que tampoco nos convencen.» Reflexión literaria de lo más interesante, más bien metaliteraria, que realiza la protagonista cuando disponiéndose a realizar el escrito que tiene en su cabeza duda sobre cómo enfocarlo.
poesía rusa de la primera mitad del siglo XX
A la izquierda de la imagen: Marina Tsvietáieva en 1925, fotografía de Pyotr Ivanovich Shumov en dominio público.
A la derecha: Anna Ajmátova en 1921, fotografía de M. Nappelbaum bajo licencia CC BY-SA 4.0 DEED.  (tomado del blog 'El pájaro verde')

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Nota:
Esta lectura me sirve para rellenar la letra F en el Reto "Autores de la A a la Z" y para añadir un título más al Reto 25 españoles.

 

27 jul 2024

"Asesinatos, S. L.", una novela de Jack London

6 comentarios:

«El mundo se basa en la moralidad. Sin ella perecería. Hasta en los elementos hay justicia. Destruya la moralidad y destruirá la gravitación. Las mismas piedras saldrían volando en todas direcciones. El sistema sideral sería arrojado a la inconcebilidad del caos.»

Asesinatos S. L., novela filosófica, thriller
Dice Isabel de La Senyoreta Buncle en la reseña que el año pasado hizo de esta novela que la misma no se parece en nada a lo escrito por Jack London («Asesinatos, S. L. no tiene nada que ver con lo que London nos tiene acostumbrados: animales, Alaska y aventuras.»). ¿Es así? En efecto Asesinatos S. L. poco se parece a Colmillo blanco, a El lobo de mar o a El motín del Elsinore, novelas en las que el mar, la aventura o las peripecias protagonizadas en gran medida por animales ocupan un lugar central. Sin embargo en mi opinión no está demasiado apartada de otra novela suya, Martín Eden, metafórica narración autobiográfica que no he leído pero sí que he visto la muy bella e interesante adaptación cinematográfica realizada por el italiano Pietro Marcello en 2019. 

La literatura de Jack London y el cine se han llevado siempre muy bien. Haciendo una búsqueda en Filmaffinity de las cintas basadas en obras escritas por el autor estadounidense encuentro nada menos que 44 películas fruto de versionar narraciones suyas. El espíritu de aventura, la naturaleza en libertad presente en las mismas y los valores que se asocian con la educación de los adolescentes (amistad, sinceridad, esfuerzo, amor, castigo a los insolidarios, persecución de la avaricia...) han hecho que las mismas, especialmente entre los jóvenes y la gente menuda siempre hayan sido un rotundo éxito. 

¿Asesinatos S. L. se aparta completamente de todo lo dicho hasta aquí? Pues siendo sincero y aunque corra el peligro de contradecir un poquito a Isabel de La senyoreta Buncle yo diría que no mucho. En esta novela hay aventura (los miembros de la agencia que es la empresa Asesinatos S. L. se esfuerzan por encontrar a Dragomiloff, el jefe de la misma, que por convicciones morales y sentido ético ha aceptado hasta su propio asesinato; también aparece el mar dentro de la misma, nada menos que en torno a las islas Hawai donde el color local se funde armoniosamente con fenómenos naturales que suceden en los océanos; y en cuanto a los valores que suelen impregnar las obras de London el amor entre Grunya y Winter Hall tiene su cuota, así como la amistad a prueba de bomba de todos los integrantes de la agencia entre sí y el tremendo sentido ético que todos y cada uno tiene para cumplir aquello que han acordado y/o contratado.

¿Entonces Asesinatos S. L., dentro de la producción literaria de Jack London, es más de lo mismo? Claro que no. Aquí hay, junto a lo ya señalado, un debate filosófico de lo más interesante entre individualidad y sociedad. La pregunta que subyace a lo largo y ancho de la novela es la siguiente: ¿es justo asesinar a alguien que hace mal a la sociedad? Y también esta otra: ¿el asesino que así obra puede proseguir su vida con sentido ético aunque la equivocada moral de la sociedad lo persiga? Es el intelecto el que se erige como centro rector de la actuación de estos hombres. Los 19 miembros que componen la agencia son seres inteligentísimos, éticos y de un tremendo comportamiento moral. Tan es así todo esto, que los asesinatos que aceptan cometer sólo los realizan tras una investigación profunda de la necesidad de eliminar la excrecencia social que es ese hombre, bien sea un policía como McDuffy con quien se inicia la novela, bien sea un ser corrupto y explotador como Burgess, el rey de los ferrocarriles. 

Junto a las disquisiciones filosóficas que aparecen en la novela, para nada pesadas ni abstrusas, Jack London lanza cuestiones como la coherencia humana entre lo que se predica y lo que se hace. Así por ejemplo el personaje de Winter Hall es un socialista millonario que -esto sin saberlo previamente- ha pagado por el asesinato del padre de la mujer que ama. También es muy contradictorio que a Haussmann, un anarquista que milita en un grupo violento, la sangre le dé grima y no tenga el valor de matar a nadie.
(Los anarquistas) «eran tan poco prácticos... Soñaban, hilvanaban teorías y despotricaban contra la persecución a que la policía los tenía sometidos, pero nada más. [...] En cuanto a los seguidores de Tolstói y Kropotkin, no eran más que filósofos puramente especulativos. Ni ellos ni sus compañeros más violentos eran capaces de matar a una mosca.»
Y es que como se ve por la cita anterior la acción se sitúa en la primera década del siglo XX cuando en Rusia la Revolución está teniendo momentos de pulsión evidentes. Todo lo que allí ocurre durante esos años está siendo observado desde el exterior con precaución por unos y con pasión y admiración por otros. Jack London por su militancia socialista está entre los segundos, si bien no llegaría a ver el triunfo definitivo de la revolución en Rusia al fallecer en 1916.

Me ha gustado mucho en esta novela el enorme sentido del humor que muchas veces se desprende de la  misma. Iván Dragomiloff, creador de la empresa, y el resto de sus miembros repartidos por todo Estados Unidos son tan legales que nadie puede esperar que no cumplan con las reglas que se han autoimpuesto:
  • Primera: la muerte de la persona debe de aportar algún beneficio social y ser por ello de utilidad
  • Segunda: una vez aceptado el encargo y pagado, nadie se puede echar atrás.
  • Tercera: el asesinato tiene que ser cometido en el plazo de un año. Si no es así el dinero se devuelve al cliente con una compensación del 10%
Y si por algún imprevisto la víctima fallece por ella misma de manera natural y no puede llevarse a cabo el asesinato, la Empresa devuelve el dinero:
«Créame usted que tal como operamos nosotros, al margen de la ley, todo lo que no sea la más estricta honradez podría sernos de fatales consecuencias.»
Muestra el autor en esta novela un enorme conocimiento de la literatura, en especial de la rusa (Turgueniev. Tolstoi...) dado el contexto revolucionario mundial en que se desenvuelve la trama y a que el protagonista de la novela, Iván Dragomiloff, es un ruso exiliado en USA. La cultura de este hombre es inmensa como lo demuestra su bien surtida biblioteca:
«Allí en una incongruente intimidad, de hallaban El problema de Asia, de Mayan; Fuerza y materia, de Bruckner; Mr. Polly, de Wells; Más allá del bien y del mal, de Nietzsche; Muchos cargos, de Jacob; Teoría de la clase ociosa, de Veblen; De Epicuro a Cristo, de Hyde, y la última novela de Henry James.» (en la biblioteca que Dragomiloff tenía en Edge Moor).
Fue Jack London escritor prolífico en especial de historias cortas. Tuvo mucho éxito y publicaba cuentos en revistas de muchísima difusión. La escritura pronto le dio muy buenos réditos. Quizás por ello, aunque a veces con razón, fue acusado de plagio por otros autores. Él se defendía diciendo que se había inspirado para ese cuento o esa parte de aquella novela en alguna noticia leída en los periódicos o algo similar, pero sí que hubo páginas de algunas de sus obras -no muchas, ciertamente- idénticas a otras escritas por escritores de su época.

Novelas de aventuras, Novelas juveniles, Novelas filosóficas, Novelas de valores
httpscommons.wikimedia.orgwikiFile
JackLondon-office-1916.jpg
La gestación de Asesinatos S. L. tiene una peculiar historia. En primer lugar la idea de una Agencia de Asesinatos se la compró en 1910 Jack London al por entonces jovencísimo escritor norteamericano Sinclair Lewis. Se trataba de una empresa que aceptaba encargos para asesinar a personas malvadas o corruptas como jefes de policía, legisladores y políticos, Eso sí la organización debía constatar debidamente el merecimiento de la víctima a ser asesinado.  El mismísimo Jack London confiesa que el año que compró la idea a Sinclair Lewis desarrolló la historia en unas 20.000 palabras, pero que se atascó y la aparcó por no encontrar la manera idónea de continuarla. En ese estado quedó cuando en 1916 le sorprendió la muerte a la temprana edad de 40 años. Junto a esas 20.000 palabras el escritor dejó una serie de anotaciones en el manuscrito para esa posible continuación; asimismo su esposa, Charmian Kittredge, había dejado pergeñado antes de morir en 1955 una especie de esquema del relato. Fue con estos mimbres que en 1963 el escritor de novela negra, Robert L. Fish se encargó de culminar el relato. 

Lo dicho en el párrafo anterior sobre la escritura de la novela puede ser el motivo por el que su finalización -que, evidentemente, no voy a desvelar aquí- me ha parecido un poco brusca como si se tratase de una especie de 'deus ex machina'. Pero, en fin, este pequeño detalle no desmerece el conjunto que es Asesinatos S. L. Ahora mismo no sabría decir a quien pertenece la autoría de las fantásticas escenas de persecución, luchas y muertes que en los últimos capítulos de la narración aparecen. Desde luego están dotadas de una plasticidad y un dinamismo que tanto podrían ser autoría de London como de Fish. 

Como tantas obras de Jack London, esta novela salida de varias manos también ha sido llevada al cine. En 1969 Basil Dearden dirigió la adaptación de la novela que en España se tituló El club de los asesinos. La película fue bien recibida por el público y fue nominada en 1970 para los Globos de Oro.

Para concluir
Me ha gustado leer Asesinatos, S. L. de Jack London. Me ha hecho recordar las lecturas de aventuras leídas durante mi juventud. Quizás esto sea una de las cosas que más me ha hecho disfrutar de esta novela. El mar, las luchas entre contendientes me han parecido fantásticas. Sin lugar a dudas me reafirmo en que Jack London es uno de los grandes en la literatura de aventuras. Pero, como ya he dicho en esta reseña, este libro no sólo va por ahí; Su dirección enfila directamente hacia lo filosófico: Moralidad y Justicia, he ahí la gran pancarta que se extrae de la trama de esta novela. Unos asesinos justos. ¿Es posible tal cosa? Además en el texto se plantea hasta qué extremo de fidelidad a la palabra y a la inteligencia puede llegar el ser humano: ¿Incluso hasta la propia muerte? Son asuntos profundos desde luego.

La novela la publica Siruela dentro de una denominada Colección Escolar de Filosofía. Al respecto viene precedida de una Invitación a la lectura que ya anuncia un poco el tono de la narración; también al acabar la obra se proponen unas Actividades tras la lectura que desde luego pueden ser muy útiles en el aula. La invitación a la lectura de la obra y las actividades tras la lectura corren por cuenta de Marta Aja Cobo. Sólo he echado una rápida vista sobre ellas y me parecen muy bien traídas y muy estimulantes para los jóvenes lectores.
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Nota: Con esta novela culmino el Reto Serendipia recomienda de este año 2024. También, por fecha de su primera escritura y definitiva publicación añado el título a los correspondientes del Reto Nos gustan los clásicos propuesto por el blog Un lector indiscreto.

18 jul 2024

Francisco José Sánchez Muniz: "Cuentos del Espejo de Agua"

14 comentarios:

«El libro paró su escritura y se cerró suavemente al ritmo que la claridad irrumpía en la mañana al amanecer. El lector, que había envejecido, […], estaba ahora radiante. Zoraida y sus criadas lloraban de emoción. En la cara del lector se abrió una sonrisa. La princesa se acercó a él y le cogió de la mano suavemente.»

Emulando al genial Miguel de Cervantes, aunque marcando las debidas, respetuosas y obligadas distancias con él, de Francisco José Sánchez Muniz (entre amigos, Paco) yo bien podría decir aquello de que Paco "ha cierto tiempo que es grande amigo mío" para proseguir confesando que es persona por demás afable, degustador de la buena cultura, hacedor de versos y narraciones, además de muy competente en lo suyo, o sea, especialmente en lo que toca a la nutrición y la salud cardiovascular. 

Yo que nada sé de nutrición, sí que puedo decir al menos, tras la lectura de los Cuentos del Espejo de Agua, que Paco es experto en lo que emocionalmente toca a la salud del corazón. Y es que, esto hay que decirlo desde el principio, los quince relatos que componen el volumen están llenos de amor: Amor a la literatura, amor a las narraciones mágicas y maravillosas, y amor humano hombre-mujer como el que se profesan los dos personajes principales de estos cuentos, Zoraida y el Lector del libro; un amor que van construyendo, recordando  y alimentando poco a poco, cuento a cuento, hasta sumergirse en las aguas del Espejo de Agua cuyas letras los habían enamorado.

La sensación que me invadía según iba leyendo estos relatos era la de adentrarme en la literatura propia de los cuentos mágicos y maravillosos. En efecto la cronología se pierde en ese «Érase que se era»  o «Érase una vez» con que principian buen número de los escritos que el Agua de Espejo va cincelando en las páginas del Libro azul celeste que el Lector lee a una audiencia que, noche tras noche, se congrega en torno al agua del foso del castillo-palacio donde se produce el milagro de la palabra. Estamos en un tiempo impreciso, que en mi imaginación se me antoja situado en esos siglos oscuros del alto medioevo en los que los grandes hacedores de cuentos vienen a ubicar la mayoría de sus historias. 

La sensación anterior se ve fortalecida por el romanticismo que impregna las narraciones contenidas en Cuentos del Espejo de Agua. Al decir romanticismo no sólo me refiero al sentimiento del amor que en mayor o menor medida, directa o transversalmente, cruza todos los relatos, sino a componentes románticos tan claros como la nocturnidad y el gusto por el terror, el miedo o la angustia que Paco pretende -y logra- reflejar en algunas de las historias. Tal sucede, por ejemplo, con la personificación dada a animales, objetos de la naturalezas y fenómenos atmosféricos que acaece en el titulado La bruma y el caballo; también en la analogía que en Día y noche se efectúa entre caballo y caballero y dama y yegua componiendo la quimera de un ser de seis patas. La plasticidad de la figura que se muestra remite con claridad a la intimidad amorosa. Es tal el poder mágico de la literatura, que los humanos que escuchan éste y otros cuentos vienen a confundir su realidad con la que se plasma en la ficción donde terror, prisión, lucha y amor se funden con la vida de Zoraida y del peregrino lector

Es una obra claramente de sensaciones, de emociones. Según paseaba por sus páginas he topado una y otra vez con un mundo sensorial lleno de sonidos y de colores, con una plasticidad que en literatura se logra fundamentalmente a través de la expresión poética. Y es que en Francisco José Sánchez Muniz anida un poeta. En él el estro pugna siempre por mostrarse, como se ve en este libro en multitud de expresiones de fuerte nervio poético («se acercó a ella, la cogió despacio por el taller y acercó su cara hasta que los ojos y sus bocas se fundieron llenándose de espumas de marea alta», en Sumergiéndose en el fondo del Espejo; «perdiendo la noche la soledad del silencio», en Una peregrinación diferente; «morir asaeteado por los cuernos de la luna o por el run-run de las estrellas titilantes», en La huida y el lago; «Infierno albo algo dantesco», en La bruma y el caballo); sin olvidar, claro, los poemas que se cuelan pertinentemente en algunos de los cuentos.

Francisco José Sánchez Muniz, Juan Carlos Galán, Paloma Celada, Antonio Bisquert
En la presentación del libro en el Centro Riojano de Madrid

Es evidente que Paco en esta colección de cuentos anidados entre sí por un hilo conductor, que inicia y concluye cada uno de los mismos (la lectura por el lector de los relatos que el Espejo de Agua escribe en ese libro de pastas azules cuando la noche comienza y que concluye con brusquedad al alba), tiene clara voluntad de estilo. Un estilo patente en la propia estructura anidada y en la variada manera de abordar los finales de los relatos: alguno, totalmente abierto; otros, inconclusos e incluso con doble final cual si de un ejercicio de taller literario se tratase. Un estilo a través del cual muestra, como ya he dicho, su gusto por la creación poética. También es evidente como rasgo de estilo el conocimiento que Francisco José exhibe del léxico de diferentes oficios (la 'gubia', el 'escoplo', el 'cepillo'... en El carpintero y el pájaro; la 'tanza', la 'carnada', la 'cofia', los 'rizos', el 'foque'...en El barco y el mayor tesoro). Y por último, dentro de lo propiamente estilístico hay que citar su inmenso amor por la literatura, la cual es homenajeada en referencias como la que realiza en El barco y el mayor tesoro, cuento en el que, así como en otros el escritor introduce partes en verso, en éste divide el relato en apartados bajo el epígrafe de las noches sucesivas durante las que el lector va leyendo el relato. La influencia y/u homenaje intertextual a obras o escritores clásicos es evidente:
  • «Segunda noche. Donde se relatan las aventuras que acontecieron a los tripulantes y marinos del barco después de una semana de viaje»
  • «Tercera noche. En la que se cuenta lo que aconteció al capitán y a los oficiales»
  • «esos hombres de la mar [en los que] existía mucha superstición y miedo y se contaban historias de mujeres bellas con cola de pez que, en las noches de luna nueva, cuando sólo hablaban las estrellas, hacían enloquecer con sus cantos y belleza a los hombres que el azar hacia caer en sus redes»
Para cerrar esta breve nota sobre el estilo de Francisco José Sánchez Muniz es obligado aludir a su condición de andaluz, onubense por más señas. Paco nació en donde el mar y los hombres que viven en su ribera soñaron e hicieron realidad el descubrimiento de otros mundos, otras gentes, otras historias... Su andalucismo es patente en la plasticidad, el colorismo, la magia, los sonidos, la sensualidad que habitan sus quince relatos. Dice el autor que hay en su obra una clara alusión a Las mil y una noches: «En un principio quise hacer algo que recordara a las mil y una noches, por eso, cuando y donde la luna está presente, un lector, noche tras noche, lee historias a una mujer que vive recordando su pasado». Efectivamente es así; y yo añadiría que además de esa evidencia también existe relación, en el modo de estructurar y anidar los relatos, con el clásico Decamerón boccacciano y con otros decamerones más actuales como el Decamerón del siglo XXI del Colectivo Literario Bremen en el que Francisco participa con varios relatos. 

Por último, y como sucede en los relatos contenidos en Cuentos del Espejo de Agua, el propio autor realiza sobre sí mismo una fusión entre lo real y lo ficticio. En el Proemio a estos cuentos leemos que, entre otras muchas fuentes de inspiración, dice el propio Francisco José Sánchez Muniz  «Cuentos del Espejo de Agua tiene su inspiración [...] sobre todo en un libro azul celeste grande con letras preciosas que recibiera de mi padre». Ese libro de su realidad vital lo transforma en el Libro azul celeste en el que el Agua escribe historias ficticias. Realidad y ficción, ficción y realidad, formando un ente único, como cuerpo y alma de un mismo ser. 

Si hubiera de elegir dos cuentos de entre los quince que forman el volumen (¡elección difícil, sin duda!) me inclinaría por los dos siguientes: "El peregrino" y "El candelabro". 
  • "El peregrino" me ha gustado por el ambiente frío, misterioso y el paisaje solitario de premonición de muerte en que se desarrolla. Todo esto y más se percibe en este cuento donde un peregrino y su fiel mastín se dirigen a una ermita. El camino es peligroso y misterioso. La arribada al destino, incierta. Nos movemos entre la certidumbre de una cosa y su contraria. La muerte, el descanso, el sueño... Todo ello se confunde armoniosamente en este cuento mágico.
  • "El Candelabro" es uno de los relatos que más se aproxima a los cuentos clásicos. Genios, seres maravillosos, Candelabro, espejo y cuadro de propiedades misteriosas siempre benefactoras si se cumplen condiciones establecidas. Amor paterno filial, hermano que aparece de manera mágica e inopinada, amor a raudales. Luna llena agosteña, éxito material en un bazar oriental... Como digo es un cuento en la más pura línea de lo mágico maravilloso.


El libro Cuentos del Espejo de Agua fue presentado el pasado día13 de junio en el Centro Riojano de Madrid. La sala en que tuvo lugar estuvo llena hasta los topes. Acompañó al autor en dicha presentación Margarita Arroyo, presidenta de AEFLA. 
La edición de Cuentos del Espejo de Agua está realizada por Ediciones Vitruvio, cuyo director Pablo Méndez también acompañó al escritor en la presentación. 
Es en la página web de la editorial donde se puede adquirir la obra.