Este 2021 tenía muchas ganas de volver a visitar la Feria del Libro. El año pasado no hubo edición por culpa de la pandemia y aunque este año se mudó de fecha (de mayo se pasó a septiembre) y se restringió el número de casetas y de aforo, afortunadamente se ha celebrado; de hecho se lleva celebrando desde el pasado día 10, que fue la inauguración, y durará hasta el próximo domingo 26 en que será clausurada.
25 sept 2021
Feria del Libro de Madrid. 80ª edición
Este 2021 tenía muchas ganas de volver a visitar la Feria del Libro. El año pasado no hubo edición por culpa de la pandemia y aunque este año se mudó de fecha (de mayo se pasó a septiembre) y se restringió el número de casetas y de aforo, afortunadamente se ha celebrado; de hecho se lleva celebrando desde el pasado día 10, que fue la inauguración, y durará hasta el próximo domingo 26 en que será clausurada.
19 sept 2021
"Hamnet" de Maggie O'Farrell
«La cuestión es no bajar nunca la guardia. No creer nunca que se está salvo. No dar nunca por hecho que el corazón de tus hijos late, que tus hijos beben leche, que respiran, que andan y hablan, sonríen, discuten y juegan. No olvidar ni un momento que pueden desaparecer, que te los pueden robar en un abrir y cerrar de ojos, que se los pueden llevar como leves vilanos.»
- «Una mañana de principios de primavera, unos quince años antes de que Hamnet vaya corriendo a casa del médico, un preceptor de latín se encuentra junto a esa misma ventana; ensimismado se tira del aro que lleva en la oreja izquierda.» (ejemplo de traslación en el tiempo. Muy cinematográfico)
- «Las plantas y las uñas conservan todavía la suciedad que acababa de recoger de la vida: polvo en la calle, tierra del huerto, barrio de la orilla al río, donde se bañaba con sus amigos hace menos de una semana.» (ante el cadáver de un ser recién fallecido)
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| El teatro de El Globe de Shakespeare en Londres |
16 sept 2021
Clara Usón: "Noches de San Juan"; "Llévame hasta el cielo" de Nacho A. Llorente (A pares XXII)
«Y luego esa obligación que parece que tengan todos los mariquitas de ser siempre graciosos, de estar de buen humor, de contar chistes, cuando en realidad están que echan pestes de la vida. Pero es que, si encima de marica fueras serio, la gente de este pueblo te odiaría. La gente de este pueblo y la de todas partes. Te dejan ser mariquita sólo si les diviertes. Si no, no te quieren ni ver.» (Noches de San Juan, capítulo 7)
«yo soy de Sant Boi total. Ahora tengo diecisiete años, o sea que, prácticamente, toda mi vida entera me la he pasado en Cataluña, ¡soy mucho más catalana que cacereña! A Cáceres sólo he vuelto dos veces. Cuando se murió mi abuelo la primera, y luego para la comunión de un primo mío. ¡Hablan de una manera más rara en Cáceres! Se comen las eses, ¿sabes?, como los andaluces. ¡No se les entiende nada! Y mis primos y mis tías de allá, todos me llaman la catalana, y me dicen que tengo mucho acento catalán.»
y las ilusiones, producto de su ingenuidad, que se hace con haber enamorado nada menos que al Caixer Senyor la llevará a realizar una serie de acciones que jamás había imaginado. No se puede decir más sobre esto; sólo insistir en que no hay cosa peor que construir castillos en el aire, ilusionarse sin base alguna, pues al no poder hacerse realidad, la desilusión sólo trae una cosa positiva: madurar. Efectivamente la Juani de la última página de la novela no tiene ya nada que ver con esa chiquita miope que fantaseaba con tonterías en su soledad; no, la Juani de ahora es una chica astuta e incluso algo cruel.
«Estamos esperando a que venga el Caixer Senyor con s’homo d’es be y Sa Capellana, y todos los caixers. ¡Mira, por ahí vienen! ¿Ves? ¡Ese gordo con el tambor es el Fabioler! Y ese otro alto y moreno con el chaleco blanco es el Caixer Fadrí, y aquel con gafas, el Caixer Casat, el Siseo Mesquida, que es primo hermano de mi cuñado, y... ¡el Caixer Senyor!, ¡el Caixer Senyor! ¡Biel, Biel, es Caixer Senyor!»
- «—¡Señora, señora, por favor, que no se vaya, que me tiene que pagarme el globo, que se le ha volado a su niña, que no ha sido culpa mía! —exigió, casi imploró, Juani, ahora sí que de verdad espantada.» (la Juani quejándose a una clienta por no abonarle una compra).
- «Ya se lo he dicho a la Estefa, le he dicho, digo [...] Te estás unos años currando y, a poco que ahorres, en cuatro o cinco años ya tienes tu montoncito para comprarte tu piso, o hasta para montarte con un par de coleguillas tu empresa tuya de seguridad, ¿me ves por dónde voy?» (le dice a Óscar Miguel Ángel, «el guarda jurado de la Caixa de Pensions que los fines de semana hace doblete y refuerza de noche la plantilla del Macho's»)
- Noches de San Juan (1998): Premio Femenino Lumen
- Primer vuelo (2001)
- El viaje de las palabras (2005)
- Perseguidoras (2007)
- Corazón de napalm (2009): Premio Biblioteca Breve de Seix Barral
- La hija del Este (2013): Premio Ciudad de Barcelona 2013 y Premio Nacional de la Crítica 2013
- Valor (2015)
- El asesino tímido (2018): Premio Sor Juana Inés de la Cruz 2018
En el ámbito artístico, ha adaptado, producido y dirigido en teatro El acompañamiento, de Carlos Gorostiza. En 2007, recibió mención especial del jurado en la sección de mercado TV Market del Festival de Cine de Málaga por su formato de televisión multimedia El incidente.
También es cantante y desde 2004 gira con diferentes formaciones de género big band, R&B, góspel, pop y soul; y entre 2011 y 2017, lo hizo con una formación vocal sinfónica con temporada permanente en el Auditorio Nacional de Música de Madrid.
"LLÉVAME HASTA EL CIELO" es la primera producción de Lolita Flores con la recién formada productora LERELE PRODUCCIÓN.
12 sept 2021
Eça de Queiroz: "El mandarín".
«En lo más remoto de la China existe un mandarín más rico que todos los reyes de que hablan las fábulas o la historia. Nada conoces de él, ni el nombre, ni el semblante, ni la seda de que se viste. Para que heredes su infinita fortuna, basta con que toques esa campanilla, puesta a tu lado sobre un libro. Él dará tan solo un suspiro en los confines de Mongolia. Será entonces un cadáver; y tú verás a tus pies más oro del que puede soñar la ambición de un avaro. Tú, que me lees y eres hombre mortal: ¿tocarás tú la campanilla?»
- «¿Qué hacía allí sino exponerme, por mi riqueza, a los asaltos de un pueblo que desde hace cuarenta y cuatro siglos, piratea en los mares y asola la tierra por la rapiña?»
- «¡Qué largos y lúgubres me resultaron los días de navegación desde Tien-Tsin a Tung-Chu, en barcos chatos, nauseabundos por el olor de los remeros chinos!»
«Los clientes, en un silencio sepulcral, leves como sombras, van examinando las preciosidades, porcelanas de la dinastía Ming, bronces, esmaltes, marfiles, sedas, armas taraceadas, los maravillosos abanicos de Swa-Ton; a veces, una bella muchacha de ojos rasgados, túnica azul y amapolas de papel en las trenzas, desdobla una pieza de raro brocado ante un obeso chino, que lo contempla religiosamente, con los dedos cruzados sobre el vientre; al fondo, el comerciante presuntuoso e inmóvil escribe con un pincel sobre largas tablillas de sándalo. Un perfume dulzón surge de las cosas, llenándolo todo de melancolía...»
«¡Qué bella estaba con sus vestidos de dama china! En sus cabellos recogidos relucían flores de melocotonero y las cejas parecían más puras y negras avivadas con la tinta de Nankín. La blusa de gasa, bordada en soutache de filigrana de oro, cubría sus senos pequeñitos y erguidos; unos amplios y flojos pantalones de foulard color muslo de ninfa, que le daban una gracia de harén, caían sobre sus finos tobillos, cubiertos por unas medias de seda amarilla; en su chinelita apenas cabían tres dedos de mi mano...»
- «Tenían que llegar mejores tiempos, y para adelantarlos yo hacía como portugués y como constitucional todo lo que debía: rezaba todas las noches a Nossa Senhora das Dores y compraba décimos de lotería.»
- «Rezo, es verdad, a Nossa Senhora das Dores, porque así como solicité clemencia a mi profesor para obtener mi título, así como para conseguir mis veinte mil reis imploré la benevolencia del señor diputado, de igual modo, para librarme de la tuberculosis, de la angina de pecho, del navajazo de algún rufián, de la cáscara de naranja resbaladiza con la que se rompe uno la pierna, de otros males públicos, necesito contar con una protección sobrenatural.»
- «Por desgracia, yo no creía en Él... Recurrí, pues, a mi antigua divinidad particular, a mi ídolo dilecto y madrina de mi familia, Nossa Senhora das Dores. Pagado magníficamente, un ejército de curas y canónigos, en las catedrales urbanas y en las capillas de las aldeas, pedía a Nossa Senhora das Dores que tendiera su mirada hacia mi mal interior...»
«[...] como si la oración y el reino de los cielos fuesen una conquista y no aquel ficticio consuelo controlado por los poderosos, para aplacar a quienes nada poseen... Soy un burgués y sé que mi clase ofrece paraísos lejanos y deleites indescriptibles para que los pobres no reparen en las riquezas de que disfrutan y las propiedades que las sustentan.»
"El mandarín" es sobre todo una novela que persigue hacer reflexionar. Reflexión que queda encerrada en la siguiente frase dirigida directamente al lector:
«No quedaría ni un solo mandarín vivo si tú pudieses, tan fácilmente como yo, eliminarlo y heredar sus millones, ¡oh, lector!, criatura improvisada por Dios, obra mala de un mal barro, mi semejante y mi hermano!»
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Nota:5 sept 2021
Bohumil Hrabal: "Trenes rigurosamente vigilados"
«Ese año, el año cuarenta y cinco, los alemanes ya no dominaban el espacio aéreo de nuestra ciudad. Y menos aún el de toda la región, el del país.Los ataques de la aviación habían desbaratado las comunicaciones de tal manera que los trenes de la mañana pasaban al mediodía, los del mediodía por la tarde y los de la tarde por la noche, así que a veces sucedía que el tren de la tarde llegaba sin un minuto de diferencia, con lo que marcaba el horario, pero eso se debía a que era el tren de pasajeros de la mañana que llevaba cuatro horas de retraso» (Inicio de la novela)
"Trenes rigurosamente vigilados" es una novela dura aunque salpimentada con una serie de gags y humor negro que la hacen digerible y muy agradable de leer. Sé que el concepto de "gag" se aplica especialmente al cine referido a algo que transmite humor a través de imágenes generalmente sin el empleo de las palabras, pero creo que aquí el mismo viene más que pintiparado. Ya en la Presentación de la novela, Monika Zgustova, escritora y traductora checo-española de quien no he leído nada aún, afirma con rotundidad de Bohumil Hrabal que «su obra -novelas, narraciones y poemas-, se inspira especialmente en 'Las aventuras del buen soldado Svejk' de Joroslav Hasek, una novela repleta de gags y humor negro que rezuma sabiduría popular». Quizás también por esto la novela de Hrabal aparecida en 1965 fue rápidamente llevada al cine en una película del director checo Jiri Menzel (1938-2020) que se alzó en 1967 con el Oscar a la mejor película de habla no inglesa.
«Una divertida y entrañable historia sobre la resistencia frente al invasor alemán durante la Segunda Guerra Mundial protagonizada por los empleados de la estación de tren de un pequeño pueblo checoslovaco cerca de la frontera con Alemania. El descubrimiento del amor y del deseo están presentes en el despertar al mundo adulto de Miloš, aprendiz y verdadero héroe de la novela, que sigue los pasos del hedonista factor de la estación tras la atractiva telegrafista, y que deberá probar su valor arriesgando la vida para sabotear un tren enemigo cargado de munición.»
Bohumil Hrabal utiliza esta novela para reivindicar el patriotismo de los checos patente en la lucha de estos funcionarios ferroviarios frente al invasor. Es un invasor, en este caso alemán, pero por la fecha en que la novela ve la luz, 1965, la lucha patriótica puede entenderse extendida contra el invasor soviético que de facto ocupó Checoslovaquia en mayo de 1945 al entrar las tropas rusas en Praga liberando al país de los nazis. Contra la pertenencia al Pacto de Varsovia los checoslovacos, al igual que antes los húngaros, se rebelaron pero en ambos casos, unos en 1956 y los compatriotas de Hrabal definitivamente en 1968, vieron frustradas sus expectativas y hubieron de esperar a la caída de la URSS en 1991 para escapar de su influencia. Desde 1960 los checos iniciaron un proceso de progresiva desestalinización y liberación en todos los aspectos del yugo soviético. Este paulatino ritmo de cambio y abandono de las estrictas reglas de la economía planificada llegó a su cénit en 1968 en la denominada Primavera de Praga que acabó trágicamente con la entrada de los tanques del Pacto de Varsovia en el país igual que 12 años antes había ocurrido en Hungría. "Trenes rigurosamente vigilados" también contiene, pues, en el patriotismo de sus personajes un velado mensaje contrario a esa otra ocupación que, sin verse, sufría el país en esos momentos. Es un patriotismo envuelto en humor como cuando el Jefe de Estación acaba con todas las palomas mensajeras alemanas procedentes de Nuremberg que tenía en el palomar y las sustituye por palomas polacas a las que habla como si fuesen personas.
- Dureza del relato:
- «[...]Y el último vagón de aquel hospital era un furgón abierto, dos enfermeros desnudaban allí del hábito hospitalario a un cadáver al que después tiraron a un montón de cadáveres rígidos de soldados que habían muerto durante el viaje…, y luego el hospital rodante se alejó, el farol rojo del final brillaba y tintineaba y se estremecía y sonaba.»
- «cerditos con las patitas heladas, [...] cabritos con las patitas atadas con cordel que se les gangrenaban, [...] una pata de vaca despellejada, inmóvil, azulada [...]»
- El estilo:
- «Y el jefe de estación salió al andén con aquellas palomas polacas, hizo una reverencia a la condesa, que atravesó las vías y llevo al caballo al galope hasta la estación y bajó del potro con mucha suavidad, su pantalón de montar sólo rozó la silla de cuero, y después el jefe de estación le besó la mano, y rodeado de palomas polacas o andando con ella, y la señora condesa, como si fuera lo más normal del mundo, no se asombró en lo más mínimo por aquellas palomas sino que ella misma les ofreció el guante para que se pasaran mientras hablaba con el jefe de estación.»
En resumen, a mí esta novela corta me parece que está muy bien. Es algo distinto a lo habitual. Pese a escribirse en 1965 en una Checoslovaquia que luchaba por hacer reformas que la permitiesen ir escapando de la férula soviética y basarse en verídicas experiencias vividas por el propio escritor durante la guerra en su país ocupado por los nazis, "Trenes rigurosamente vigilados" contiene momentos ciertamente duros, otros muy simpáticos, y también mucho humor porque la vida hay que afrontarla como nos sobrevenga; exactamente esto es lo que hace su protagonista y narrador, Milos Hrma, un joven que se asoma a la vida adulta y que en el relato vemos crecer en todos los sentidos.
31 ago 2021
George Eliot- "El molino del Floss"
«[Maggie Tulliver] podía inventar mundos soñados, aunque ahora ninguno le resultaba satisfactorio. Quería alguna explicación sobre la dura vida real: sobre su taciturno padre, sentado a la triste mesa del desayuno; su madre infantil y desconcertada; las pequeñas tareas sórdidas que llenaban las horas, o el opresivo vacío de un ocio tedioso y sombrío» (Cap. II del Libro Cuarto del Volumen II)
«Entiende como nadie todo lo que se dice. Y debería oír cómo lee: de un tirón, como si lo supiera todo de memoria. ¡y está siempre con un libro en la mano! Pero es malo, es malo —añadió el sr Tulliver, entristecido, conteniendo aquella animación culpable—: una mujer no debe ser tan lista, me temo que no le traerá más que problemas.» (cap. 3)
Los deseos de independencia de la escritora quedan plasmados en la ficción en el trabajo como institutriz que Maggie realiza en algunos momentos a fin de asegurar su libertad personal sin necesidad de sometimiento obligado a hombre alguno. La dependencia de la mujer respecto de los hombres se muestra en el relato en muchos momentos: Bessy, la madre de Maggie, no replica ante las decisiones algo ilógicas de su marido; Lucy, la prima y amiga íntima de Maggie, siempre quiere complacer a su enamorado Stephen y critica que ésta no sea complaciente con los piropos que él le dirige
«—Pero, querida Maggie —intervino Lucy—, siempre has dicho que te gusta en exceso la admiración de los demás, y ahora me parece que te enfadas porque alguien te muestra admiración.
—En absoluto —contestó Maggie—; me gusta muchísimo advertir la admiración ajena, pero las fórmulas de cumplido no me hacen sentir nada.
—Entonces, no volveré a dirigirle ninguno, señorita Tulliver —dijo Stephen.
—Gracias, eso será una muestra de respeto.»
Comportamientos como el que revela este breve diálogo explican que George Eliot sea considerada una mujer precursora del feminismo. Actuaciones como la anterior, incluso hoy, resultan chocantes a muchos; imaginemos, pues, cómo serían recibidas por la puritana y conservadora sociedad victoriana cuando en 1860 la novela vio la luz. Naturalmente no es un feminismo radical de negación del otro sexo o de insurgencia constante. No, Maggie es una joven que sabe construir su independencia y evitar ser tratada como si fuera simplemente un objeto hermoso, pero al tiempo es una hija modelo que obedece en todo a sus padres sin cuestionarlos jamás, y que, incluso, a su hermano Tom cuando se convierte en el hombre de la familia respeta y cumple las promesas que le hace aun cuando le parezcan injustas y desproporcionadas.
El biografismo contenido en "El molino del Floss" es explícito en el modo como presenta la vivencia de la religión por parte de Maggie. En un momento dado del relato Maggie, lectora voraz, lee con fruición un libro de Tomás de Kempis, seguramente la "Imitación de Cristo", aunque la autora no dé el título. Esta lectura hace que entre en una etapa de misticismo exacerbado en la que el sacrificio y la oración llenan su cabeza. Afortunadamente la explosión de la vida a su alrededor, su juventud y los apremios y atenciones amorosos que los jóvenes Waken y Stephen le prodigan harán que esta efervescencia religiosa baje de nivel y todo vuelva un poco a la normalidad, o sea, a ese agnosticismo que caracterizó la vida de la escritora.
Como cualquier joven de la época la protagonista Maggie está destinada al matrimonio. Su padre piensa que la belleza y las grandes virtudes que atesora la niña no se lo pondrán fácil: «es una pena que no sea más vulgar: la rechazarán. No encontrará a nadie digno de ella para casarse.». A este respecto encuentro una gran distancia entre los personajes femeninos presentes en las novelas de Jane Austen, escritora de la generación anterior, y esta Maggie que anuncia nuevos tiempos. Quizás la unión de ambos tiempos y novelísticas se toquen en el personaje de la prima Lucy quien como la Emma de Austen disfruta ejerciendo de casamentera coincidiendo incluso en los poco acertados resultados. La distancia se marca evidentemente a través de los personajes de Maggie y también de Philip Waken, ambos jóvenes instruidos y sensibles ante la belleza artística y la propia naturaleza. La relación de amor y amistad que mantienen estos dos seres tan distintos en el físico -ella, una belleza, y él, un tullido- es deudora de la filosofía platónica que está en el cuento de hadas "La bella y la bestia", publicado por vez primera en Francia en 1740 y anunciadora de otra obra magnífica que toca el mismo asunto, "Cyrano de Bergerac" de Edmond de Rostand publicada también en Francia e 1897.
George Eliot compone una novela con personajes muy bien diseñados. Si nos fijamos especialmente en el de Maggie, por eso de ser el otro yo de la propia escritora, veremos que al tiempo que profesa un amor platónico, idealizado, hacia el petudo pero muy hermoso por dentro Philip Waken, lucha internamente para contener la irrefrenable atracción física que la arrastra sin contemplaciones ni freno racional alguno hacia Stephen, el prometido de su muy buena amiga además de prima, Lucy.
La diferencia entre épocas es algo que constantemente se recalca en la novela, señalando la anterior como anticuada en todos los aspectos, especialmente el económico «Estas ideas estrictas sobre las deudas que defendían los anticuados Tulliver tal vez hagan sonreír a muchos lectores de estos tiempos de filosofía más relajada y criterios comerciales menos estrictos, según los cuales todo es equilibrar sin que tengamos que intervenir.», liberalismo puro y duro que en esos momentos está haciendo estragos y creando unas capas burguesas adineradas. Algunos de los miembros de esta nueva clase media proceden muchas veces de estratos sociales bajos pero muy perspicaces para los negocios como es el caso de Bob, el amigo pobre de Tom que sabe ver dónde hay negocio y dónde no. Precisamente la sabiduría práctica de Bob contrasta con la ya algo anticuada de los maridos de las hermanas Dodson, todos ellos (Glegg, Deane y Pullet) con métodos mercantiles muy de otros tiempos.
En cuanto a las señoras, médicos y la sociedad en general abundan en "El molino del Floss" referencias muy claras respecto a la distancia existente entre ambos períodos:
«en aquella época, la ignorancia era mucho más cómoda que ahora, y se acogía con todos los honores en la mejor sociedad sin que fuera necesario disfrazarla con complicados trajes de conocimientos; una época en la que los periódicos baratos no existían y a los médicos rurales y se les ocurría a preguntar a sus pacientes femeninas si les gustaba leer, sino que daban por hecho que preferían chismorrear: unos tiempos en que las damas con ricos trajes de seda llevaban grandes bolsos en los que guardaban un hueso de oveja para protegerse de los calambres.»
Pero si de separaciones hablamos -y aquí la coincidencia con la época y las novelas de Jane Austen es evidente- el mundo de los de arriba (los ricos) y los de abajo (los sirvientes) son distantes con la peculiaridad de que quienes los integran se hayan satisfechos en ellos sin desear mudar de campo ni envidiar a los otros. Parecería que George Eliot, igual que Jane Austen en sus novelas, considera que a este respecto el mundo está bien hecho y que para nada habría que cambiarlo. Así en un momento dado leemos respecto a Luke, trabajador del molino, lo siguiente:
«El bueno del Luke sentía, como sienten los hombres satisfechos de haber dedicado toda su vida a servir, que el sistema de clases era adecuado y natural, de modo que la ruina de su amo constituía una tragedia también para él.»
Estos dos niveles sociales y la constante llegada al estrato económico superior de personas procedentes de estratos más bajos como es el caso de las cuatro familias protagonistas -las creadas por las hermanas Dodson- se marca en el relato mediante una mala utilización de la lengua patente en los frecuentes apócopes y aglutinación de palabras distintas en una sola, provocando auténticos barbarismos y/o vulgarismos lingüísticos:"l'oí", "m'echaría", "d'arbolitos","verdá"...; : «no pienso dar más muselina India a Maggie ni cosas d'esas si se l'ocurre ponerse a servir otra vez, cuando bien podría quedarse conmigo, hacerme compañía y coser para mí, si es que no hace falta en casa de su hermano», escuchamos decir a la señora Pullet, tía de Maggie, cuando conoce la decisión de ésta de marchar a trabajar como institutriz.
Frente a este deficiente nivel cultural de la clase baja y de la nueva clase media burguesa está la alta clase aristócrata representada por los Waken quienes a su riqueza unen loables comportamientos no exentos de exigencia y conocimientos y gustos artísticos elevados. En el libro II del Volumen II Tom Tulliver que ha sido enviado por su padre para estudiar con el clérigo Stelling que es un inepto preparando para la vida práctica y sólo sabe hacerle hacer traducciones del latín para las que Tom es muy lerdo, contrasta con Philip Waken, el contrahecho hijo de los ricos Waken, a quien le encanta el latín, la música y el dibujo, todo lo contrario que a Tom además de ser, en equivocada opinión del Sr. Tulliver, hijo de hombre poco honrado. Tom debería odiarlo pero le atrae su cultura presente en las historias que cuenta.
Y es que si hay algo que llama mucho la atención en esta buena y clásica novela es la literatura que toda ella rezuma. Aparecen muchos títulos de obras, se nombra a autores hoy sólo conocidos por los estudiosos de esa época, y al tiempo se utilizan citas de autores consagrados como argumentos de autoridad para sustentar opiniones por parte de la novelista. Así en el cap. III del Volumen III George Eliot para justificar ante el lector las actitudes de la protagonista dice eso que ya dijera Montesquieu ('las naciones felices tienen su libro de Historia en blanco') o que el mismo Lev Tolstói afirma al inicio de Ana Karenina ('todas las familias felices se parecen, pero entre las desgraciadas cada una lo es a su manera'): «si Maggie hubiera sido esa joven dama, probablemente poco habría sabido de ella el lector; su vida habría tenido tan pocas vicisitudes que difícilmente podría haberse escrito sobre ella; porque las mujeres más felices, como las más felices naciones, carecen de historia.»
En el capítulo de las referencias literarias a autores conocidos, la autora muchas veces recurre a Shakespeare para apoyar sus ideas (con frecuencia nombra a Hamlet por su carácter especulativo) y directamente a Novalis para explicar el comportamiento de algún personaje en esa afirmación del escritor y filósofo: 'el carácter es el destino'.
También en ocasiones vemos cómo los personajes por su parte suelen referirse a personajes de obras del momento o del periodo romántico o levemente anterior. Así, por ejemplo, Stephen, prometido de Lucy y que se está sintiendo atraído por Maggie, ante la tozudez de ésta ante ciertas cosas «podía aconsejarle que siguiera el ejemplo de aquella heroína tan encantadora, la señorita Sophia Western, que sentía un gran 'respeto por el juicio de los hombres'» en alusión al personaje de la obra de Fielding "Tom Jones". En el cap. IV del volumen II, transcurrido un año durante el que Maggie y Philips se han visto numerosas veces, vuelven a verse en las Fosas Rojas y allí, de la mano, van a decirse que abandonarán su flirt, algo que les es muy costoso; en el tiempo que dura su encuentro hablan de ellos mismos a través de personajes literarios: la 'Corinne' de Mme de Stäel, las 'Rebecca, Flora Mc-Ivor y Minna' de las novelas "Ivanhoe", "Waverley" y "El pirata" de Walter Scott, etc.
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Nota:
Esta novela que he leído con mucho agrado me sirve para avanzar en el Reto "Serendipia Recomienda 2021", como ya he dicho, y también para incluir un título clásico más en el Reto "Nos gustan los clásicos (Vª edición)"


















