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5 nov 2025

Arturo Barea e Hiromi Kawakami (A pares XLVII)

10 comentarios:
Como ya me ha ocurrido otras veces el "A pares" que presento está formado por dos libros muy distintos entre sí, que leí hace ya dos o tres meses y que por causas diversas se quedaron sin ser reseñados. No siempre es fácil acompasar el ritmo lector con el escritural de las reseñas. Con frecuencia hay lecturas que habiéndome resultado gratas ni siquiera aparecen mencionadas en el blog. Para evitar tal cosa nació hace ya muchos años esta sección. En esta ocasión simplemente señalo dos o tres notas de cada una de las dos novelas: Del autor pacense Arturo Barea, la primera entrega de La forja de un rebelde titulada La forja; y de la japonesa Hiromi Kawakami la primera novela con la que en España fue conocida en 2003 titulada El cielo es azul, la tierra blanca.




Arturo Barea: La forja

La forja de un rebelde, La Forja, Arturo Barea
En primer lugar confieso, respecto a Arturo Barea que aunque por mi dedicación profesional de años sabía de su gran importancia y valor literario de su obra, sin embargo completamente no había leído ninguna de las novelas que componen su trilogía La forja de un rebelde
En 2020 leí con mucho gusto Telefónica, novela que escribiera la que fuera su esposa, la austriaca Ilsa Kulcsar que había llegado como voluntaria a España en 1936. Cuando Ilsa llegó a Madrid en plena guerra civil ella estaba casada con Leopold Kulcsar. El apellido de su primer marido lo combinaría con el de Arturo Barea manteniéndolo en la forma Barea-Kulcsar hasta su fallecimiento en 1970. Al llegar a España Ilsa fue destinada al edificio de la Telefónica donde en el Servicio de censura de prensa extranjera conoció a Arturo Barea. Ambos se enamoraron y en 1938 se casaron. Pues bien, como digo en la reseña que escribí en este blog sobre la novela, Telefónica me agradó mucho y ha sido este recuerdo el que me ha llevado a tomar en mis manos la primera novela de las tres (La forja, La ruta y La llama) que componen la trilogía La forja de un rebelde que el escritor español, nacido en Badajoz en 1897 y fallecido en Farington (Inglaterra) en 1957, escribió, ya en el exilio inglés, durante los años que van de 1941 a 1944.

Arturo Barea en La forja presenta de manera realista cómo se fue formando en él el espíritu combativo de clase. La novela es totalmente autobiográfica. El protagonista no es otro que él mismo, Arturo Barea, un niño hijo de una lavandera del Manzanares que al quedarse viuda se ve en la necesidad de repartir a sus hijos por las casas de familiares más pudientes que ella. A Arturo le tocará en suerte la casa de sus tíos José y Baldomera, gente de posibles que, al no haber tenido hijos y estar ansiosos por tener uno, acogerán a Arturo como propio y le darán todo lo necesario para subsistir adecuadamente y tener una educación satisfactoria, que de otra manera jamás habría podido alcanzar.
 
La forja de un rebelde, Guerra Civil española
La novela tiene un tono costumbrista muy valioso. El inteligente niño corre por las calles próximas a su casa en el barrio madrileño de Palacio: la plaza de Ramales, Plaza de Oriente, Plaza de la Armería, calle de Vergara, calle de Requena y muchas otras donde habitaban tipos y se desarrollaban oficios típicos del Madrid de inicios del siglo XX. La forja finaliza con el estallido en Europa de la primera guerra mundial.

La novela actualmente se lee muy bien y con gusto. Me ha recordado mucho a Galdós y a Mesonero Romanos. Es evidente que continuaré con las otras dos entregas que configuran esta trilogía considerada por muchos críticos como uno de los diez mejores libros escritos en España después de la Guerra Civil


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Hiromi Kawakami: "El cielo es azul, la tierra blanca"

El segundo libro de este A pares es El cielo es azul, la tierra blanca, novela que la escritora japonesa Hiromi Kawakami publicó el año 2001.

Yo de Kawakami había leído con enorme satisfacción El señor Nakano y las mujeres escrita en 2005 (leer reseña aquí). Al leer ahora El cielo es azul, la tierra blanca he percibido la distancia que existe entre ambas narraciones. Quiero decir que me ha dado la impresión de que la prosa en este libro no fluía de esa manera dulce y suave que me había seducido en El señor Nakano y las mujeres. Esto no quiere decir que no me haya gustado la novela, Sí que me ha gustado y mucho, pero a la hora de calificarla se me hace difícil no compararla con la de 2005 a la que pondría un 5 sobre 6, mientras que a ésta no le daría más de un 4 sobre 5.

Es, como suele ser normal en la novelista, una historia de amor. Pero una historia de amor peculiar que surge en un medio cotidiano entre dos personas que por lógica no se verían envueltas en una situación semejante. Estamos ante una mujer de unos treinta y pocos años y el profesor de literatura que tuvo durante sus años de estudiante en el instituto. Al principio la relación es puramente casual y viene dada por sus encuentros en una taberna a la que ambos acuden a beber. Los dos son grandes bebedores de sake. Poco a poco y de manera imperceptible la relación casual pasa a ser buscada por uno y otra. Si bien no lo confiesan, es evidente que de manera imperceptible ambos se están enamorando mutuamente. Pero hay inconvenientes para ello y uno, no menor, es la diferencia de edad y la inexorable realidad de que la vida será por lógica muy corta para uno, el viejo profesor, frente a la de la antigua alumna.

Novelistas japoneses actuales
En el mundo cotidiano en el que esta historia de amor nace y se desarrolla la comida, la cocina y la confección de ciertos platos japoneses es importante. 

Novela muy poética. Novela que hace un recorrido por algunos poetas japoneses. Novela que a veces se expresa en forma de haikus. Es un libro en el que la literatura citada y evocada ocupa un lugar de privilegio.

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Nota final: Ambas novelas merecen ser leídas y sirven para pasar un buen rato al tiempo que con cada una de ellas se aprenden no pocas cosas la mar de interesantes. Vamos, que con ellas, como con tantos buenos libros se logra hacer realidad la máxima horaciana del 'enseñar deleitando' debidamente mutada  en 'aprender deleitando(se)'. Enseñanza y aprendizaje siempre unidos, naturalmente.






22 mar 2025

Aki Shimazaki y Delphine de Vigan. (A pares XLIII)

18 comentarios:
Tiempo hacía que no incluía en el blog una entrada de 'A pares'. La perentoriedad de devolver tres breves novelas, llegadas hasta casa gracias a la amistad de tiempo que me/nos une a Lupe y a Justo  hizo que no demorase estas lecturas. A ambas autoras ya las conocía por otros de sus libros ("El quinteto de Nagasaki" o "El corazón de Yamato" de Aki Shimazaki, y "Nada se opone a la noche" de Delphine de Vigan) si bien no guardaba de ambas idéntico y satisfactorio recuerdo, pues mientras que las dos pentalogías de Shimazaki me habían encantado, mi satisfacción no había sido la misma en el caso de la De Vigan como demuestra el que ni siquiera hiciese reseña en El blog de Juan Carlos de dicha lectura. Así que, pensé, hora es de comprobar si la valoración que tengo de ambas autoras se mantiene incólume. 



"Azami, el club de Mitsuko" y "Hôzuki, la librería de Mitsuko" de Aki Shimazaki

 «Me siento a la mesa y ella me sirve un vaso de té de cebada frío. Mientras bebo, mira a mi alrededor. La ventana, el fregadero, la pequeña cocina eléctrica, los utensilios de cocina colgados en la pared, el teléfono. Nada ha cambiado. Simple y minimalista. El aire acondicionado está apagado.» 


Aki Shimazaki, escritoras japonesas actuales
En esta ocasión al tener ante mí estas dos entregas de la pentalogía "La sombra del cardo" en forma de libros independientes no reparé en que uno y otro tenían un orden. Y al no reparar en ello resultó que leí primero la novela que apareció después. Pensé equivocadamente que Hôzuki, la librería de Mitsuko había aparecido como no perteneciente a pentalogía alguna. No era así, lo comprobé después. Pero salvo alguna pequeña sorpresa no pasa nada por no haber respetado el orden de aparición; es más al leer luego Azami, la primera de la serie, el ya conocer ciertos sucesos no interfirió en mi disfrute.

 Pese a lo dicho antes, en esta breve reseña hablaré en el orden debido de estas dos primeras entregas de la pentalogía La sombra del cardo. Y anticipo que seguiré leyendo las entregas que faltan hasta completar las cinco; y daré cuenta debida de las mismas en una futura entrada en este blog.

Azami, el club de Mitsuko de Aki Shimazaki es, como acabo de explicar, la primera entrega de la pentalogía "La sombra del cardo". Pese a conocer ya lo que sucede en Hôzuki, la librería de Mitsuko, me ha gustado muchísimo esta novela corta. En la misma la voz narrativa es la de Mitsuo. Este personaje es redactor en una importante revista y lleva una vida laboral y matrimonial agradables. Su esposa Atsuko desde que tuvo a su segundo hijo no tiene relaciones sexuales con él, algo que ambos han aceptado sin problemas. Cuando Mitsuo se siente apremiado sexualmente acude a los «hoteles rosa» o a salas de video en las que se alivia debidamente. 

La tranquilidad y statu quo anterior se verá modificado cuando Gôro, antiguo compañero de escuela con quien él nunca tuvo relación estrecha, lo encuentra y lo invita a tomar algo en un club de élite. Allí ve a su amor secreto de juventud, Mitsuko, a la que jamás le expresó sus sentimientos. El reencuentro y la actividad laboral de Atsuko fuera de la ciudad varios días a la semana facilitará que Mitsuko y Mitsuo inicien una relación que hará que él se plantee la conveniencia de abandonarla o proseguir en ella pese a los problemas que en su trabajo y matrimonio la misma pudiera producir.

Destaca en esta hermosisima novela todo, pero por destacar algo destacaría los personajes y sus señas de identidad: La dulzura de Mitsuko, la sinceridad y amistad de Mitsuo hacia ella, la maldad de Gôro, el antiguo compañero de escuela, la comprensión de Atsuko, la esposa de Mitsuo, etc. Todo ello contado  con esa magnífica literatura que hace Aki Shimazaki.



Editorial Nórdica Libros,Aki Shimazaki
La segunda novela de la pentalogía "La sombra del cardo" es Hôzuki, la librería de Mitsuko. También me ha encantado. Al haber sido la primera de las dos que leí me fijaba más en aquellos asuntos y tratamientos que ya había disfrutado en las pentalogías anteriores que de la japonesa canadiense había leído. Veía que como en "El quinteto de Nagasaki" estábamos ante una pareja de niños hermanastros que se sienten atraídos como amigos íntimos sin saber ellos que tienen la misma madre; se contraponían y presentaban debidamente los casamientos 'miai' y los casamientos por amor; también la vivencia del sexo visto sin ese sentimiento de culpa o de comportamiento poco aceptable que se impone en occidente; aparecía un país, Japón, a caballo entre la tradición y la modernidad, un país mostrado por ejemplo en cómo las geishas antiguas hoy son mujeres hermosas que hablan y atienden a los hombres de la misma manera, aunque vestidas con trajes y un maquillaje que las hace parecer más unas escorts que otra cosa; etc.

En Hôzuki, la librería de Mitsuko es Mitsuko quien lleva la voz narrativa. La encontramos varios años después de Azami regentando una librería y completando sus ingresos con su trabajo los viernes por la tarde-noche en el club donde la descubriera Mitsuo en la novela anterior. Si en Azami el mundo era visto desde la perspectiva masculina de Mitsuo, aquí está presentado desde los ojos y manera de pensar de una mujer. Estamos ante un mundo de mujeres que es el que preferentemente, y no sólo en esta novela,  muestra la escritora. El ocultamiento de la identidad o de la vida vivida (es el caso de Mitsuko respecto a su hijo Tarô, el de la señora Sato respecto al hijo que tuvo y abandonó al poco de nacer, y el de la madre de Mitsuko sobre su breve estancia en la cárcel por un asunto de violencia con arma blanca) es una constante en esta historia. 

Es una novela en la que, como es habitual en la literatura de Aki Shimazaki, la identidad japonesa se expone y se recrea. Destaca la misma en la presentación de la maravillosa naturaleza mostrada en forma de nieve, animales, flores, paisajes...; también es importante la escritura: las grafías japonesas en los dos tipos de caligrafías (hiragana y kanji); y me ha parecido de sumo interés aquí, pero más aún en Azami, la tradición e identidad nipona marcada por los temas musicales que cantaban los abuelas y que recurrentemente vuelven a la cabeza de Tarô o de Mitsuo, quien en esta novela siempre aparece evocado por Mitsuko como su amor verdadero.

El mundo es convulso y muy distinto al que inspira esa naturaleza tranquila y serena antes destacada. El lenguaje e idioma utilizados son exquisitos. Hay avances y retrocesos en la linealidad temporal, si bien ésta es la predominante. Es un estilo minimalista como se ve en la cita que precede al comentario de estas dos novelas. Ha vuelto a llamar mucho mi atención que a la hora de las evocaciones la autora (o el traductor Íñigo Jáuregui) utilice formas como «nos imagino» o «nos veo» con ese pronombre átono de 1ª persona de plural ante una forma verbal en primera de singular; es correcto, pero no es habitual usarla así entre nosotros.

Como en general en toda su obra, Aki Shimazaki  muestra en estas dos novelas el difícil equilibrio entre tradición y modernidad, entre Oriente y Occidente, entre empresa y familia; también el azar, el amor y la identidad en la sociedad japonesa. 
«Dibujo en mi mente una cadena, cada uno de cuyos eslabones lleva un nombre:Shôji - yo - mi último amante Mitsuo - el periodista de su revista Azami - el hombre que le dio la revista al diplomático - la mujer del diplomático que vino a la librería - su hija Hanako - Tarô. Todos están relacionados, directa o indirectamente. Si no hubiese conocido a Shôji, probablemente no habría tenido a Tarô, aunque Shôji no sea su padre.»



"LAS GRATITUDES" de Delphine de Vigan

«Envejecer es aprender a perder.
Asumir, todas o casi todas las semanas, un nuevo déficit, una nueva degradación, un nuevo deterioro. Así es como yo lo veo.
Y ya no hay nada en la columna de las ganancias.
Un día ya no puedes correr, ni caminar, ni inclinarte, ni agacharte, ni levantarte, ni estirarte, ni encorvarte, ni darte la vuelta de un lado, ni del otro, ni hacia adelante, ni hacia atrás, ni por la mañana, ni por la noche, ni nada de nada. Solo puedes conformarte, una y otra vez.
»

Delphine de Vigan, Novelistas francesas actuales

Este libro es de la francesa Delphine de Vigan. Entré en él con prevención y expectativas algo negativas. ¿Motivo? Pues simplemente que "Nada se opone a la noche" no me llenó lo mucho, y ni siquiera lo mínimo, de lo que esperaba de ella dada la magnífica acogida que estaba teniendo -y tiene- entre los lectores. No sé, pero no me gustó demasiado. Sin embargo, ésta, Las gratitudes, me ha llegado bastante adentro, me ha conmovido, me ha parecido bien escrita, una historia además de realista muy, muy, verosímil.

Me ha valido la reconciliación con esta escritora francesa y ya sólo por ello salgo reconfortado a la par que emocionado de esta novela corta, que presenta el asunto de la vejez de una manera real. Estamos ante una mujer anciana, Michka Seld, que un día pide ayuda a Marie, una mujer joven a la que le une una relación casi familiar. Resultado de los achaques propios de su edad se le presenta la necesidad de ingresar en una residencia de ancianos. Michka padece afasia, dolencia neurológica que le hace difícil encontrar los términos correctos del lenguaje.

En la Residencia la atiende individualmente Jerôme, un logopeda que intenta ayudarla. La relación de la señora Seld con Marie y con Jerôme llenan las páginas de esta novela corta. Ambos jóvenes pretenden ayudar a Michka, pero en verdad ellos también se benefician de esta relación, pues la anciana se interesa mucho por sus problemas: la relación de Jerôme con su padre o el embarazo por el que está pasando Marie.
«¿Sabes? Yo no quería tener hijos. Por nada del mundo. Ni familia, ni hijos. Nada de nada. Si no hubieseis vivido en el piso de arriba, me habría quedado tan pancha. No era más que una bacina... una vecina, tranquilita en sus roscón. La primera vez que viniste, no sé si te acuerdas, llevabas no sé cuánto tiempo sola en casa, uno o dos días, no quisiste decírmelo, esa vez yo también me pegué un buen gusto. Comiste y te fuiste. Me pasé la noche en veda. Luego volviste por segunda vez, con esos ojos, con esos ojazos tuyos que me empeoraban, y te abrí las puertas de mi casa. A partir de entonces volviste una y otra vez, y cada vez que venías yo te recogía, pasabas tardes enteras, y acabé comprando rotuladores, y papeles de colores, y tijeras, y los almirantes del zoo, no sé si te acuerdas, las cebritas de plástico eran tus favoritas, y la plastilina, y luego los polos de Coca-Loca, que metíamos en él c... consolador.»

 

«— Debería estar prohibido envejecer. Pero, bueno, ya que estás aquí, aprovecho para decirte algo: me gustaría que me abreviaran.
— ¿Cómo?
-Para mi falaral. Una abreviación..., unos canapés y se acabó. Como la señora Crespin, parece que estuvo muy bien la cosa

17 ene 2025

Aki Shimazaki: "El quinteto de Nagasaki"

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«En el bosque, Yukiko me habla del discurso del comandante de su fábrica. Dice:
¿Por qué perder la vida tan fácilmente? Nos dice: “Hay que combatir hasta la muerte. No regresar con vida. Caer prisionero es una vergüenza. Deshonra no solo al soldado, sino a su familia y a todos los parientes”. La familia de los soldados es como un rehén. ¡Pobres soldados! Lo peor es que creen en la ideología estúpida que el Gobierno ha creado para ganar la guerra.
Yo contesto:
—Sí, es cierto. Estamos paralizados por el lavado de cerebro de la nación, como dice tu padre.
Ella adopta un tono grave:
—No aceptes ser soldado, Yukio. ¡Nunca!
»

Cerré diciembre y el año 2024 con la hermosísima lectura de El quinteto de Nagasaki de la japonesa afincada en Montreal (Canadá) Aki Shimazaki. Antes de proseguir diré que como en El corazón de Yamato la novelista escribe su obra en francés a pesar de ser ella japonesa de nacimiento y estar situada la historia también en Japón. Entre nosotros ha sido la editorial Lumen la editora del libro, y ha sido esta editorial la que decidió darle el título de El quinteto de Nagasaki cuando en su edición canadiense original apareció como Le poids des secrets (El peso de los secretos); seguramente a Lumen le pareció más comercial lo de «quinteto de Nagasaki».
 
Personalmente yo destacaría en esta novela la sensibilidad que muestra en ella Aki Shimazaki, la trabajada y delicada estructura que da a la novela en la que el perspectivismo de unos y otros personajes sobre los mismos hechos o las vivencias tenidas por estos o aquellos en el mismo tiempo da lugar a un universo ficticio envolvente en el que como lector he quedado atrapado y subyugado. Subyugado por la historia de amor en sí, por la incardinación del mismo en el devenir histórico de Japón durante el siglo XX (terremoto de 1923, imperialismo japonés -Manchuria, Taiwan...-, guerra mundial, bomba atómica en 1945 sobre Nagasaki...), tradición y modernidad en Japón, relaciones hombre-mujer en Japón, abusos de poder en estas relaciones, etc.

Todo lo anterior tiene lugar dentro de una delicada naturaleza en la que lo floral tiene gran relevancia por el simbolismo contenido en cada uno de los tipos de flores, en especial las 'wasurenagusa' (nomeolvides) que con su colorido marcan todo el relato; también las 'tsubaki' (camelias), los nenúfares y otras más llenan de colorido la novela. Junto a las flores están las luciérnagas, símbolo de la atracción amorosa, de la búsqueda del amor; también las golondrinas que simbolizan la fidelidad.  Luego, ya la autora se deleita ubicando a sus personajes en viviendas tradicionales japonesas, vestidos muchas veces con prendas propias de su cultura milenaria lo que no es óbice para ellos se empleen en trabajos avanzados de investigación farmacológica y demás (convivencia de dos culturas: la tradicional y la occidental impuesta a partir del final traumático de la IIª Guerra Mundial).

El quinteto de Nagasaki es una pentalogía de novelas cortas o relatos largos que Aki Shimazaki, como es constante en ella, fue publicando de manera independiente para luego darlos reunidos en un solo volumen. Estamos ante cinco relatos-novelas anillados que aparecen como capítulos en el libro que acabo de leer:
  • Tsubaki (camelia): Estamos en los años 80 del siglo XX. Namiko espera la llegada del abogado que le va a entregar dos sobres que su madre, Yukiko, recientemente fallecida, ha dejado. Uno es para ella; el otro es para el tío de Namiko, persona de la que ésta nada sabía y que por la carta a ella dirigida sabrá que se llamaba Yukio, fruto de una relación de su abuelo anterior al matrimonio de éste. Es Namiko la que en primera persona cuenta esta historia que se retrotrae al pasado. 
  • Hamaguri (almeja). De nuevo estamos ante la historia de una madre y un niño que llegan hasta un orfanato para refugiarse en él. El narrador aquí es Yukio. Conocemos su historia y su relación con una niña de su misma edad que jamás olvidará. Estamos en 1933. La madre de Yukio se llama Mariko, está sola en el mundo desde que perdiera a su familia en el terremoto de 1923. En el orfanato el sacerdote católico que lo lleva le ofrece a Mariko la posibilidad de casarse con un buen hombre y así darle un padre a Yukio.
  • Tsubame (golondrina). Es Mariko su narradora. Conoceremos su historia desde la tragedia del terremoto de 1923 hasta la época del momento presente en que vive con la familia de su hijo Yukio y los tres hijos de éste. 
  • Wasurenagusa (nomeolvides). Aquí el narrador es el señor Takahashi, esposo de Mariko y padre adoptivo de Yukio. Su historia en Nagasaki trabajando en un laboratorio farmacéutico, su traslado a Manchuria durante los años de la IIª Guerra Mundial, y los años anteriores al matrimonio con Mariko ocupan esta interesante cuarta parte de El quinteto de Nagasaki
  • Hotaru (luciérnaga). En esta historia final se atan cabos sueltos de las anteriores historias. Estamos ante un relato contado por Tsubaki, la hija menor de Yukio, la cual visita con frecuencia a su abuela Mariko. Yukio puso Tsubaki a su hija porque la camelia era la flor preferida de Yukiko, su amiga de la infancia a la que jamás olvidó.
Estas cinco novelitas con sus distintas historias familiares entreveradas entre sí tienen lugar en el contexto histórico vivido por Japón a lo largo del siglo XX cuyos grandes hitos fueron, como ya he señalado, los siguientes: la colonización de Corea en 1910, el gran terremoto de 1923 que produjo más de ciento treinta mil muertos y una represión fortísima hacia coreanos y socialistas, el imperialismo japonés (Corea, Manchuria, Taiwan...) y, sobre todo, las dos bombas atómicas arrojadas por Estados Unidos: una sobre Hiroshima y otra sobre Nagasaki, que trastocaron la historia del mundo y muy especialmente la de Japón. El trastoque mayor se dio en la occidentalización del país ocupado durante varios años. Esta ocupación puso en peligro las tradiciones niponas, algunas como la búsqueda de cónyuge por parte de los padres afortunadamente han ido cayendo en desuso; en la novela esta costumbre es central en el desarrollo de las dos historias masculinas, la de la familia Horibe y la de la familia Takahashi
«Antes de tu madre me había casado con una primera mujer elegida por mis padres. Les estaba agradecido, porque era hermosa y buena. Pero empezaron a intervenir en nuestra vida y a quejarse de todo lo que mi mujer hacía. Yo soy estéril. No lo sabía. Mis padres, sobre todo mi madre, le reprochaban a mi mujer que no pudiera quedarse embarazada. Yo no lograba defenderla, y ella me dejó.» (le confiesa a Yukio su padre adoptivo)
Pero además de por estos contenidos y estos datos históricos, algunos de ellos desconocidos por mí, lo que más me atrae de esta novela es la manera que tiene de presentarlos. En primer lugar está su estilo puzle, o sea, esa manera de ir encajando unas con otras las distintas piezas que conforman la gran historia que relata formada por historias más pequeñas pero todas ellas interrelacionadas. Luego está, como ya dejé dicho en la reseña que hice de El corazón de Yamato, la delicadeza y sutileza del lenguaje empleado. Aki Shimazaki escribe la novela en francés, pero introduce un buen número de términos japoneses muchos de ellos sin aclarar al lector el sentido que tienen; este hecho hace que según vamos leyendo el libro tengamos que ir al glosario de términos que figura en las páginas finales de la novela. A este respecto debo señalar la gran diferencia que he sentido al leer El quinteto de Nagasaki en formato ebook frente a El corazón de Yamato que lo hice en papel. Mucho mejor la versión en papel que la electrónica pues en ésta se hace difícil y fatigoso el acudir al glosario, algo que en papel no presenta dificultad alguna. 

Como ya he dicho algo más arriba es más que destacable el simbolismo contenido en los elementos de la naturaleza que la autora muestra en su novela: las golondrinas representan el amor y la fidelidad («Las golondrinas vuelan siguiéndose una a la otra, como una pareja. Las miro hasta que se vuelven manchas negras en el cielo azul.»), las luciérnagas son tiernas criaturas hermosas que con sus luces atraen a las hembras:
«—Ojîchán, ¿por qué las luciérnagas emiten luz?
Él contesta: —Para atraer a las hembras.
Estoy sorprendida.
—¿Entonces las luciérnagas son machos?
—Sí. Las hembras también emiten luz, pero no vuelan. Al parpadear se envían mensajes de amor.
»
Este hecho le parece muy romántico a Tsubaki, quien en un momento dado de la novela recuerda esta conversación mantenida con su abuela Mariko y una canción infantil que habla del peligro que corren las luciérnagas en sus cortejos luminosos de caer en el agua dulce; es por esto que a su amiga Tamako, que está siendo cortejada por uno de sus profesores con el propósito de seducirla, le advierte:
«—Todavía somos jóvenes. Hay que tener cuidado de no caer en el agua dulce.
Tamako, tranquila, contestó:
—Tienes razón. Reflexionaré.
»
Quizás entre lo más destacable se cuentan las hermosas historias de amor que se presentan en el libro. Vemos a mujeres que aman con libertad y que cuando detectan que su amor puede ser algo tóxico deciden cortar. Luego está la atracción amorosa que se ve imposibilitada por la cuestión biogenética; y también, en una historia que abarca todo el siglo XX, asistimos a la evolución en las costumbres y comportamientos masculinos y femeninos. Hay una gran diferencia de comportamiento entre los tres hijos de Yukio (Natsuko y Tsubaki, chicas; y Fuyuki, chico) y las madres y abuelas de éste y de Yukiko. Eso no quiere decir que también las abuelas fueran mujeres resueltas, pero ciertamente se veían mucho más constreñidas por la cultura tradicional del país. Y no puedo dejar sin citar la denuncia que he detectado en la novela sobre la xenofobia de los japoneses hacia otras culturas, especialmente la coreana y la china, algo de lo que yo hasta el momento no tenía noticia. Afortunadamente parece que estas herencias poco agradables van perdiendo fuerza. 
Un siglo de Imperio japonés
(https://upload.wikimedia.org/wikipedia/commons/9/98/Imperial_Japan_map_1939.svg)

Otros descubrimientos que personalmente he hecho y que me han hecho disfrutar aún más con esta novela son cosas como lo que Yukio le dice a su madre en un momento dado: «¿Sabías mamá que el misionero español que trajo el cristianismo a Japón llegó aquí el 15 de agosto de 1549? Es una coincidencia increíble: esa es también la fecha de la capitulación de Japón en 1945», en definitiva dos momentos en los que Japón vivió evidente peligro de pérdida de su identidad. También el significado de la palabra 'Bon' («la conmemoración por las víctimas de la bomba atómica de Nagasaki) que se celebra todos los años el 9 de agosto, día en que cayó la bomba sobre la ciudad con las consecuencias por todos sabidas. E incluso desconocía la palabra que se utiliza en español para referirse al sonido que hacen las cigarras («sobre mi cabeza las cigarras estridulan ruidosamente»); este descubrimiento lógicamente se lo debo a Alan Pauls, que es el encargado de la traducción del francés al castellano. Alan Pauls es de nacionalidad argentina. Gran parte de la belleza que desprende el libro leído en español es debida a su buen hacer.

Fundamental en El quinteto de Nagasaki es el estilo desplegado en ella por Aki Shimazaki. Aparte de lo ya dicho en esta reseña es muy destacable la manera de presentar la historia a base de oraciones yuxtapuestas en su mayoría con escasa -o ninguna- presencia de conjunciones entre las mismas. El asíndeton, paradójicamente, da tranquilidad al relato y sirve para mostrar una especie de cuadro pictórico de la naturaleza de la que los humanos son constituyente importante, pero no único ni principal:
«Mi madre se detiene ante una casa cercada. Hay hortensias florecidas alrededor. El azul, el rosa, el blanco... Las flores siguen mojadas de la lluvia de esta mañana. Cae el rocío. Encuentro un caracol en la cerca. repta con los cuernos erguidos. Los toco con la punta de los dedos. Los ojos se retiran inmediatamente como la cabeza de una tortuga. Por en cima de la cerca veo a un hombre mayor que va recogiendo piedras y metiéndolas en un balde. Lleva una prenda blanca y larga como un vestido. Entonces oigo a niños que gritan y me pongo tenso. Deben de estar dentro de la casa. Me aferro a las faldas de mi madre.»

Y para cerrar esta reseña pienso que es importante señalar cómo Aki Shimazaki va esparciendo por el texto, cual si de piedrecillas blancas de Pulgarcito se tratase, referencias al número de años transcurridos antes o después de algunas de las fechas inamovibles del calendario histórico nipón: «Ya hace cincuenta años», dice Shizuko a su marido Yukio en referencia al 'Bon' que la televisión dice que se conmemora ese día; «Hoy es primero de septiembre. Se acerca ya la fecha que nunca podré olvidar. Han pasado cincuenta y nueve años desde el terremoto. La desaparición de mi madre y mi tío, mi única familia, transformó mi vida.», piensa Mariko Takahashi en 1982 cuando ya viuda está viviendo en la casa de su hijo Yukio y de su nuera Shizuko; «Llevamos cuarenta y seis años casado, piensa el señor Takahashi cuando recuerda su matrimonio con Mariko en 1933 (estamos, pues, en ese momento en 1979); etc. Así, de esta manera, los lectores vamos ordenando en nuestra cabeza la secuencia cronológica que la autora nos da desordenada en esta hermosísima novela





23 may 2024

El corazón de Yamato. Aki Shimazaki

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«—Debido al espíritu militarista y la guerra hemos perdido nuestras tradiciones artísticas —responde sin dejar de arreglar las flores. Corta la punta de un ramo con las tijeras. Mis ojos siguen el movimiento de sus manos—. Somos pobres. No es tiempo de tomar cursos de la ceremonia del té. Pero yo quiero seguir enseñando para que la gente conserve nuestras tradiciones con orgullo —se dijo» 

Literatura japonesa actual, cuentos anidados,

El corazón de Yamato es una preciosa novela curiosamente estructurada en cinco extensos capítulos. Cada uno de ellos admitiría ser leído con independencia del resto, si bien en ellos aparecen personajes que protagonizaron otros o que, quizás, encontraremos en alguno de los siguientes. Todo esto confiere al libro de Aki Shimazaki una peculiaridad que me ha resultado de lo más interesante. Estamos, pues, ante una novela, que viene a ser una serie de cinco novelas cortas o cinco relatos largos enlazados entre sí tal y como la vida va entrelazando, de manera directa o tangencial, las vidas de los seres humanos.

La autora de esta bellísima narración, Aki Shimazaki, es una escritora japonesa asentada en Canadá (zona quebecois) desde 1991, dos o tres años antes de cumplir los 40. Shimazaki nació en 1954, tiene, pues, ahora 70 años. Escribe este libro en francés.

Con un lenguaje muy hermoso muestra su decepción ante la pérdida por parte de las nuevas generaciones de las tradiciones niponas. Ella con esta narración se esfuerza en mantenerlas. Considera que la esclavitud del trabajo en Japón (la empresa es como una extensión de la casa familiar, del hogar) va en contra de la estabilidad familiar y de un aceptable desarrollo emocional. Achaca esta adhesión inquebrantable al trabajo por parte de varios de los personajes a la historia reciente del país: Japón al finalizar la IIª Guerra Mundial quedó reducido a escombros; por esto en muchos de sus habitantes se instaló la idea patriótica de que había que trabajar fuerte y duro para levantarlo de sus ruinas. 

Además de este fundamental asunto, muchos otros atraviesan los cinco capítulos que conforman El corazón de Yamato. Son éstos, tales como los campos de concentración de prisioneros japoneses en Siberia, el protectorado norteamericano, el ya señalado soplo patriótico para levantar el país, los casamientos concertados (miai), la empresa como una segunda -si no, primera- familia, el amor verdadero homosexual o heterosexual, la vitalidad y arrojo de las mujeres, etc. Todos estos temas aparecen y reaparecen continuamente en estos relatos anudados. También, claro, los confines de la vida, o sea, la muerte, y la creencia o no en una existencia posterior, la aceptación del final, la literatura y el arte como sustento necesario para sobrellevar la existencia...

Y todo esto envuelto en un lenguaje preciosista lleno de colorido con llamadas a la naturaleza en forma de flores, pájaros, insectos que rodean esas casas casi de papel donde los personajes de estos cinco relatos viven, trabajan, se aman...
«Haruko y yo estamos descansando en la sala, tomando un té caliente. Todas las puertas corredizas se hallan abiertas. En el jardín, los chicos saltan a la cuerda. El sol ilumina el terreno. Nuestra vieja gata se pasea y se detiene frente a una cerca. Se lame su pelaje tricolor concienzudamente. Se despereza. Yo también. Es como una reacción en cadena. Me tumbo sobre los tatamis.»
 La novela fue escrita en francés pero contiene muchas expresiones en japonés con las que Aki Shimazaki quiere insistir en su apuesta por la convivencia del mundo tradicional japonés con el actual llegado desde occidente con su atmósfera de competitividad y confort. Lo ideal es la balanza, el equilibrio entre ambos; si tal cosa no fuera posible, la novelista y casi todos sus personajes se decantan por el retorno a la apacibilidad de la tradición nipona, pero son conscientes de que esta posibilidad se ha perdido o corre serio riesgo de perderse.

Los cinco relatos llevan por título los siguientes: Mitsuba, Zakuro, Tonbo, Tsukushi y Yamabuki. Todos ellos están narrados en primera persona si bien en cada uno el narrador es distinto. En el primero es Takashi Aoki, un shosha-man (hombre totalmente entregado a su trabajo en la empresa); el del segundo es Tsuyoshi Toda, hijo del General Toda, personaje importante en el último de los relatos-capítulo; precisamente la narradora de este último capítulo, de nombre Aiko Sugihara, no es otra que la esposa de Tsuyoshi Toda; el tercero corre por cuenta de Nobu, amigo de Aoki, el narrador del primer cuento; y por último quien narra el cuarto capítulo de esta bellísima y delicada novela es Yuko, la que fuera novia de Aoki en el primero de los capítulos.

Los cinco distintos narradores están muy interrelacionados en los distintos capítulos. Así a Tsuyoshi Toda lo vemos en el capítulo primero siendo jefe de Takashi Aoki a quien defiende en la empresa mientras puede. También Nobu y Yuko aparecen en esa primera historia: el primero, como amigo de Aoki al que está deseoso de hacerle un miai, la presentación de una chica, algo que éste siempre evita; la tal chica no es otra que Yuko, a quien Aoki conocerá por sus propios medios, sin necesidad de recurrir a un sistema tan tradicional en Japón como el miai. Sin embargo, y paradójicamente, Nobu es un joven moderno que no quiere participar en el 'workaholic' en que están sumidos muchos nipones; él, más que por el progreso material, se inclina por la satisfacción personal representada en la conciliación familiar, la atención y disfrute de los hijos, y el gusto por un trabajo vocacional cual es el de la enseñanza que practica en el juku (lugar al que acuden los estudiantes para recibir horas extras de estudio) que ha fundado tras dimitir de la compañía multinacional Goshima en que trabajaba al no aceptar ser trasladado a Sao Paulo. 

El corazón de Yamato es una novela que me ha gustado mucho por todo, también por la manera que tiene de introducir los distintos asuntos. Lo hace sin brusquedad, de un modo fluido y delicado, dando igual que los asuntos sean preciosistas y delicados (el amor, la naturaleza en flor de Japón en primavera, la historia legendaria del país...) como si son duros (el confinamiento en Siberia, la venganza, el abandono del hogar...) o poco declarados u ocultos (la homosexualidad, la esposa abandonada por el marido...), etc.

Pero además de todo lo anterior es la sutileza del lenguaje utilizado, introduciendo en la lengua francesa en la que Aki Shimazaki escribe la novela infinidad de vocablos japoneses en un intento por atrapar la esencia cultural nipona que está en serio peligro de ir poco a poco desapareciendo. Además de por la intrínseca belleza fónica de los mismos, me ha encantado conocer así elementos propios de la cultura japonesa. Sirvan de ejemplo algunos de estos vocablos: juku, wa (nombre antiguo de Japón), miai, shōsha-man, dokata, koseki (registro familiar tradicional en Japón), arubaito (trabajo a tiempo parcial), kokugo (lengua japonesa), kanji (sinogramas utilizados en la escritura del idioma japonés), katakana (silabario usado principalmente para palabras de origen extranjero. ... que es el de mayor aceptación), bentō (ración de comida preparada para llevar, bastante común en la gastronomía japonesa. Tradicionalmente suele incluir arroz, pescado o carne, y una guarnición o acompañamiento a base de verdura), bon (tradición religiosa tibetana), tsuyu (época de lluvias), shōji (puerta tradicional en la arquitectura japonesa), gofuku-ya (tienda y taller de kimonos), yūkaku (burdeles reconocidos por el gobierno), waka (poema japonés)...
«"Akizu no toname no gotoku ni aru kana", es decir: "La región tiene la forma de dos libélulas apareadas". Akizu o Akizu-shima, la antigua palabra para tonbo, que significa también Yamato, Japón. Desde la época de Heian se lo llama asimismo Akitsu.»

El texto citado arriba, una antigua leyenda sobre el emperador Jinmu, aclara a las mil maravillas la exquisita portada que la editorial Lumen le ha dedicado a la novela. Ya sólo por una portada tan hermosa y delicada merecería la pena tomar este libro en las manos; pero la belleza exterior no es nada comparable con la que se encuentra contenida en su interior.

También destacaría el modo como Aki Shimazaki construye esta novela a base, como ya he dicho, de cinco historias en apariencia independientes pero teniendo entre ellas muchos nexos de unión. Pero no sólo es esto, sino que dentro de las narraciones principales de cada capítulo crecen otras -diríamos utilizando fraseología muy cervantina- historias intercaladas. Estas nuevas historias encastradas en otras más amplias sirven para enlazar, aclarar y perfilar debidamente elementos, anécdotas o personajes tangencialmente tocados en aquellas. Es lo que sucede con todo lo relativo a Banzo Toda, padre de Tsuyoshi Toda, y la finalización o no de su cautiverio siberiano, siempre en el aire desde el segundo capítulo y sólo aclarada definitivamente en el último. También es importante la historia de Kiro Jano, el alumno del padre de Nobu, causante indirecto de la desaparición de este último. 

Literatura japonesa
Cada una de estas historias intercaladas podrían ser por sí mismas el germen de narraciones más amplias. Aki Shimazaki incluye en ellas gérmenes, vetas, que podrían ser estiradas para construir narraciones más extensas. Las posibilidades que la novela de esta japonesa radicada en Canadá son inmensas. Leyendo El corazón de Yamato la mente no hace más que abrirse a nuevos horizontes, a cual más atractivo, a cual más sugerente. Una de estas sugerencias radica en los paralelismos que van apareciendo entre unas y otras narraciones de ficción e incluso entre algunas de estas y la propia realidad. Así la peripecia y condición del marido de Yuko establece un claro paralelismo con la peripecia y condición que en la realidad vivió el novelista japonés Yukio Mishima. Del mismo modo el suicidio del padre de Kiro Jano es paralelo al del autor de Indigno de ser humano. 

«¡Su padre se suicidó con su amante! Se arrojaron al Yamato. Como el famoso escritor que escribió Indigno de ser humano».

El tiempo en la novela avanza y retrocede según que los capítulos los narran unos u otros personajes, cada uno enfocando lo vivido desde su personal punto de vista, como es natural. Si contamos la peripecia del general Toda en el gulag siberiano y su desaparición a partir de 1948, narrada por su hijo Tsuyoshi Toda mientras cuida de su madre enferma de alzheimer, la cual desde el final de la guerra espera, fiel, el regreso de su marido, el tiempo cronológico que se abarca en El corazón de Yamato es el de la segunda mitad del siglo XX penetrando 4 años en el actual. 

Los cinco capítulos -verdaderas novelas cortas o cuentos largos cada uno de ellos- que conforman la novela que he leído aparecieron publicadas en Montreal (Canadá) en los años siguientes: Mitsuba en 2006, Zakuro en 2008, Tonbo en 2010, Tsukushi en 2012, y Yamabuki en 2013 formando parte ya este capítulo de la novela completa con el nombre de El corazón de Yamato.

«Vuelvo a pensar en esa leyenda del emperador Jinmu. Yamato es el corazón de la historia de Japón»

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Con esta novela cumplimento una letra más en el Reto Autores de la A a la Z y es la segunda lectura que realizo en el Reto Serendipia recomienda 2024



7 jun 2021

El señor Nakano y las mujeres. Hiromi Kawakami

26 comentarios:

«Cuando eres joven, no eres consciente de que la gente muere. Pero cuando alcanzas cierta edad, los demás mueren con una facilidad pasmosa. De repente tienen accidentes, sufren enfermedades o se suicidan. Mueren en contra de su voluntad o por causas naturales con mucha más facilidad que cuando eres joven.» (Masayo en el cap. El vestido)

La autora
Hiromi Kawakami (Tokio, 1958) inició su trayectoria literaria a mediados de los años noventa, tras haber estudiado ciencias naturales e impartido clases de biología. Así, con la publicación de su debut, Kamisama, en 1994, Kawakami se ha convertido en una de las autoras japonesas más populares del mundo. Admirada por público y crítica, ha recibido varios galardones, como el Premio Tanizaki (2001) o el Premio de Literatura de Asia (2012). Entre sus libros más destacados se cuentan Abandonarse a la pasión (1999), El cielo es azul, la tierra blanca (2001), Algo que brilla como el mar (2003) y El señor Nakano y las mujeres (2005).

 
Sinopsis (proporcionada por la propia editorial)
Cuando Hitomi empieza a trabajar en la tienda de segunda mano («Esto no es un anticuario», remarca su propietario), entra en un mundo muy particular. Allí habitan el señor Nakano, un enigmático hombre con varias exmujeres; Masayo, su hermana, una artista que nunca se ha casado, y Takeo, el otro empleado del establecimiento, un chico joven, tímido pero encantador.
Cada día, clientes del vecindario entran y salen del mismo modo que los objetos, cada uno con su historia única, se compran y venden. Así, la historia entre Hitomi y Takeo se mezcla y confunde con muchas otras.

Mi comentario
Los personajes se llevan bien, se enamoran, tienen momentos de ternura... Todo esto en un contexto real, quiero decir, nada exagerado, impostado, o falseado. La narradora es Hitomi, una chica joven que se siente atraída por Takeo, su compañero de trabajo en la Prendería Nakano. Nakano es el comerciante dueño de esta tienda de objetos de segunda mano. Es un hombre que tiene feeling para con las mujeres. Ha tenido múltiples relaciones. Es habitual en él decir a sus empleados algunas tardes que tiene que ir al banco, un banco peculiar pues es un eufemismo bajo el que esconde sus citas amorosas. En este momento está en relaciones con Kikomi, que tiene una tienda de antigüedades. Nakano pone mucho énfasis en diferenciar su tienda de la de una de antigüedades. Hay un quinto personaje muy importante en el relato; se trata de Masayo, hermana de Nakano, una mujer de más de cincuenta años que es amante de Maruyama. En su relación con ella Nakano se interesa mucho por cómo le va la relación con Maruyama. Y para sonsacarla utiliza a Hitomi que se hace la encontradiza o la visita en su casa para trasladarle a Nakano la situación emocional de Masayo. Como se ve es una novela de relaciones en la que cada uno de los cinco personajes principales desarrolla, pivotando siempre alrededor de la tienda, otra serie de relaciones de lo más naturales todas ellas.

La Prendería Nakano es un negocio de otro tiempo y sus métodos comerciales -acudir a vaciar pisos por cuyo contenido Nakano ofrece una cantidad no muy elevada para luego vender los objetos en el negocio a los clientes- también están ya algo caducos. En el relato vemos como Haruo Nakano va haciendo uso cada vez más de la página web de subastas de Tokizo, a quien ha conocido a través de Kikomi, para vender piezas subastándolas al mejor postor. También su manera de relacionarse con las mujeres es algo antigua pues siendo él muy liberal en sus hábitos amorosos sin embargo no admite que las mujeres también puedan serlo y no entiende que una mujer pueda ser autora de un relato erótico. Cuando conoce tal cosa de Kikomi su concepción de la femineidad se le viene abajo, aunque tal cosa le hará evolucionar en sus arcaicos planteamientos. 

La autora utiliza la figura de Haruo Nakano para presentarnos comportamientos femeninos distintos a los tradicionales en los que este hombre parece haberse quedado varado. Vemos a estas tres mujeres -Hitomi, Masayo y Kikomi- actuar desde sí y por ellas mismas. Hitomi se siente atraída por Takeo e ideará fórmulas para estar con él, es decir, es sujeto activo en la relación. Masayo es una artista dedicada a la confección de muñecas que llega a exponer de manera exitosa; en su relación con Mayurama se la ve independiente pero muy enamorada de este hombre. Y Kikomi será quien, como ya he dicho, hará evolucionar a Nakano y sacarlo de sus posiciones ultraconservadoras. 

La novela está formada por doce capítulos que a mí en muchas ocasiones me han dado la sensación de ser relatos independientes unidos en esta narración por estos personajes presentes en todos ellos y por esa sensación de mundo rutinario que es la vida de las personas normales como ellos. Esta impresión la he visto incrementada al leer en ocasiones frases prácticamente idénticas repetidas en varios de los capítulos. Así me ha sucedido con la frase «cuando Masayo estaba detrás del mostrador los clientes compraban más, como si ejerciera un poderoso influjo sobre su voluntad.» repetida en tres o cuatro ocasiones a lo largo del libro dándonos una información desconocida y pertinente la primera vez  pero totalmente prescindible por redundante en los siguientes casos. 

En el terreno narrativo según leía la novela en varios momentos he sido consciente de que Hiromi Kawakami hace uso del recurso -¡tan cervantino!- de las historias intercaladas. Así la narradora en primera persona que es Hitomi tras hablarnos de algún nuevo personaje en ocasiones introduce una historia ajena al discurrir fundamental del relato. Un ejemplo aparece en el capítulo El cuenco cuando un joven cliente lleva a la tienda un cuenco diciendo que no quiere que lo vendan, sólo que lo expongan. Ante tan insólita petición Masayo le dice al joven que seguro que el objeto tiene una historia detrás y le invita a contarla («Nos gustaría escucharla»). Y la narradora Hitomi da paso a la historia con estas palabras: «Así fue como el joven nos contó, despacio y titubeando, la historia del cuenco» comenzando a continuación dicha historia contada, naturalmente, en tercera persona.

Marina Bornas Montaña (traductora)
La traducción la hace Marina Bornas Montaña (Tarrasa, 1983). En general hace una traducción muy aceptable logrando transmitir la delicadeza de la cultura japonesa representada especialmente en los personajes de más edad frente a la que existe en mucha menor proporción en las generaciones representadas por Hitomi y Takeo. Muy bien la traslación al castellano en general, aunque me ha chirriado un poco -bastante, si soy sincero- que una o dos veces escriba "los más buenos" en vez del correcto "los mejores". No logro explicarme la razón de tal error. No sé si quizás el hecho de que Marina sea la traductora de Kawasaki al catalán haya podido influir. Pero tampoco lo creo pues en catalán existe "els millors". ¿Entonces? Bueno, sea la razón que sea lo que hay que procurar siempre es utilizar el idioma con corrección y no valen disculpas en literatura. 

Final
Poco más puede decirse de "El señor Nakano y las mujeres" para cerrar esta breve reseña. Sólo quisiera resaltar que es un libro amable, delicado, en el que lo que se muestra es la vida ordinaria en el Japón de hoy. En mi opinión es una muestra de literatura feelgood y como la mayor parte de las obras de esta tendencia la novela de Hiromi Kawasaki se lee con muchísimo gusto, si bien con el paso del tiempo obras como ésta no se recuerdan tanto como las que relatan sucesos más impactantes.

10 sept 2020

"Soledad" de Carlos Bassas del Rey. "La fórmula preferida del profesor" de Yoko Ogawa (A pares XIV)

15 comentarios:
"Soledad"

Busqué esta novela de Carlos Bassas a raíz de una incentivadora reseña realizada por Rosa Berros en su blog. Antes de hacerlo leí "Justo", la novela con la que Carlos Bassas del Rey se alzó con el premio Dashiell Hammett el año 2019 y que me gustó mucho [leer reseña aquí]. Tenía, pues, que hacerme con "Soledad", como así he hecho.


"Soledad", Novela negra, emigración, machismo

"Soledad"
es una sencilla novela desde el punto de vista de la trama: una niña de 14 años aparece muerta. Todo ha ocurrido la noche en que ella celebraba su cumpleaños que ha ido a celebrar con permiso de su madre a "La Bachata", una discoteca próxima a su casa. El inspector Romero con el subinspector Mendoza se hace cargo de la investigación del homicidio que parece tener un fuerte tirón mediático. 

En el curso del desarrollo de la historia conocemos la vida de soledad de dos seres fundamentales en el relato: Soledad, la madre de Abigail, la niña muerta; y Romero, el inspector que arrastra una problemática vida privada y profesional por dejar en ambos ámbitos lugar importante a la ley de la venganza que rige muchas veces los comportamientos humanos; por su manera de enfrentar los asuntos, Romero es visto con recelo por sus superiores policiales y lleva una extraña vida con su mujer.

No cabe decir como ya hiciera en la reseña que dediqué a "Justo" mucho más pues en este tipo de novelas es muy importante el decurso de los acontecimientos. Me parece más interesante que la trama la manera como el escritor presenta la obra. Dos narradores son los que aparecen, cada uno de ellos centrado en los dos personajes principales.
Para Soledad, la madre de Abigail, el narrador es una 2° persona, ella misma con seguridad, que dialoga consigo misma en un soliloquio muy adecuado a una persona que se siente anulada y despreciada por todos los miembros de su familia (marido: un energúmeno machista donde los haya; su suegra: una despreciable mujer dedicada sólo a devorar culebrones y otras bazofias televisivas; e incluso por quien fuera la única razón de su vida: su hermosa hija Abigail, una dictadora que la chantajea emocionalmente). Para Romero el narrador toma la 3° persona, dando presencia así a un narrador externo que ve y cuenta sus acciones con objetividad, aunque con frecuencia abandona el plano puramente ficcional para invadir el que corresponde al autor. 
"Romero echa un vistazo a las nubes. Como el día en el que comenzó a morir de esta enfermedad morosa [cuándo y de cuál, el lector lo sabrá más adelante], se sitúan sobre su cabeza y descargan de improviso."
Pero además de la figura del narrador hay en este relato procedimientos narrativos que han llamado poderosamente mi atención. Uno es la mezcla de géneros literarios tal y como ya observé en la otra novela que de él he leído. Es muy interesante esta hibridacion entre géneros que realiza frecuentemente entre el propiamente novelístico y el teatral: "DUEÑO: «No soy el guardián de mi hermano.» ROMERO: «No me jodas, Elmer, que la Biblia te viene grande.»"

Tampoco puedo pasar por alto el peculiar uso que hace de los corchetes para dar informaciones escuetas, telegráficas, que sirven para sintetizar descripciones narrativas que si no serían más extensas; diríase en línea con la hibridación de géneros antes comentada que en estos espacios entre corchetes el autor realiza una especie de acotaciones teatrales procedimiento normalmente ajeno a  la propia función de un narrador. Tan es así que hay momentos en que quien habla no es ninguna figura propia de la narración sino, en mi opinión, el propio autor: "El taxista [cincuenta, calvo, hace tiempo que no ama a su mujer, ella tampoco lo quiere, se aguantan, aunque eso no importa para esta historia]", o sea, Carlos Bassas. Véase este más extenso, curioso y más literario precisamente por la extrañeza que introduce en el lector:
"Ha comenzado entonces la rutina legal, una coreografía eficaz, un baile reglado de pasos, de gestos precisos, de piruetas medidas. Ha bailado la policía alrededor del cuerpo; han bailado la jueza y el secretario al llegar [a ella, treinta y dos, le gusta el 'Nightclub two step'; a él, cincuenta, el 'Lindy hop']; ha bailado el forense mientras varios curiosos observaban acodados en la barra."
Violencia machista, adolescencia, incesto,
El tercer procedimiento que me ha impactado y que creo contribuye muy mucho a mantener con adecuada altura la narración es la repetición de vocablos o sintagmas con una clara finalidad de sentido, es decir, contribuir así a una mejor transmisión del contenido que se quiere expresar. Dos o tres expresiones y/o frases recorren toda la novela contribuyendo a esto: "Yo tengo la culpa", "¡No!" y alguna más. Con algo de excesiva imaginación arábiga por mi parte me atrevería a decir que esta reiteración en columnas sucesivas o en series de líneas diríase casi infinitas es una especie de traslación a la prosa de la vanguardia del Creacionismo que tanto sorprendió a los europeos de los años 20 del siglo pasado cuando el poeta Guillaume Apollinaire o el chileno Vicente Huidobro los popularizaran entre los escritores de su época dándole a sus creaciones la denominación de caligramas. Ya digo que quizás sea excesiva esta analogía, pero en mi opinión creo que se justifica a fin de mejor transmitir aquello que quiero decir.

Por otro lado en la novela se tocan una serie de asuntos que tienen interés aunque ya no sorprenden por no ser novedosa su aparición en nuestra última literatura. Me refiero a la inmigración: la familia de Abigail es de procedencia sudamericana y los comportamientos machistas y abusivos de todo tipo sobre Soledad son tremendos. También, muy relacionado con esta procedencia cultural, estaría el asunto del desvalimiento religioso en el que se precipita Soledad pese a sus acendradas creencias iniciales. "Dios es sordo. Dios es mudo. A Dios le importas una mierda.​"

Luego estaría el tema de la culpa, quizás el asunto que vertebra y recorre la novela en los ámbitos de cada uno de los dos personajes principales, Soledad y el inspector Romero. Ambos se sienten o/y les hacen sentirse culpables de lo que les acontece e incluso en el caso de Soledad de lo que le ha sucedido a otros, concretamente a su hija:
"«Es culpa tuya»
«Es culpa tuya»
«Es culpa tuya»
«Es culpa tuya»
«Es culpa tuya»
«Es culpa tuya»
«Es culpa tuya»
«Es culpa tuya»
«Es culpa tuya»
«Es culpa tuya»
«Es culpa tuya»
«Es culpa tuya»
Eso te dice la lluvia
"

Como se ve, otra manifestación más de la hibridación entre géneros que existe en la novela. En esta ocasión por disposición, ritmo y sonoridad, la narrativa invade el terreno de la lírica. Muy interesante, como todo lo que aparece en esta novela.




"La fórmula preferida del profesor"

Yoko Ogawa, literatura japonesa, matemáticas y literatura
Conocí esta novela de Yoko Ogawa por el blog de Lorena, amiga virtual que administra un blog enorme en todo: en calidad de lecturas de las que siempre me fío y en calidad de escritura porque cada vez disfruto más y más leyendo sus muy personales reseñas. Creía que había sido a través de Marian, otra buena amiga bloguera ("MarianLEEmásLIBROS"), que yo había sabido de la existencia de este relato y así se lo hice saber a ella misma. Lógicamente Marian se quedó sorprendida porque la reseña que hizo de esta narración de Yoko Ogawa tenía nada menos que diez años. Al decírmelo yo también me extrañé porque es verdad que suelo tardar en seguir las recomendaciones pero ¿diez años?; desde luego era mucho tiempo. Más tarde pude comprobar mi equivocación: Fue en el blog de Lorena, "El pájaro verde", donde había leído una reseña sobre "La piscina", novela de esta escritora japonesa; allí fue donde precisamente Marian le recomendaba en un comentario este título, "La fórmula preferida del profesor", recomendación que como muchas de Marian y también de Lorena no echo nunca en saco roto y suelo apuntar. No habían pasado, pues, diez años desde mi anotación, habían pasado sólo dos. ¡Ah, bueno, esto ya es otra cosa!

Mi comentario
Una empleada de hogar que trabaja para una agencia de servicio doméstico es enviada a atender a un cliente en cuya casa no paran las asistentas. Sin embargo esta mujer casa bien con este hombre, un anciano de sesentaitantos años que en 1975 sufrió un accidente automovilístico a consecuencia del cual perdió la memoria de todo aquello anterior a 80 minutos, excepción hecha de lo acaecido y conocido por él hasta el año 1975. Dados su elevados conocimientos de matemáticas y su afición a las mismas ocupa sus días resolviendo problemas planteados por el Journal o Mathematics, que una vez resueltos envía regularmente a esta Revista especializada.

A propuesta del Profesor al que atiende, la asistenta comienza a llevar a su hijo de 10 años a la casa del matemático al finalizar la jornada escolar pues el anciano opina que un hijo debe de estar siempre con su madre. La relación entre el matemático y Root (así llama al niño el profesor por su cabeza plana que le recuerda al signo de la raíz cuadrada) es fuerte y sobre todo se refiere al mundo del béisbol, si bien es el beisbol anterior a 1975 cuya figura principal era un tal Enatsu.

Es una novela que a mí me ha dejado sensaciones contrapuestas. Por un lado me ha agradado el que las matemáticas sea el asunto sobre el que gira el relato, concretamente sobre la Teoría de los números naturales. No es muy frecuente leer reflexiones y elucubraciones sobre el Teorema de Fermat, la Fórmula de Euler o la Conjetura de Arlir. Yo, que no poseo formación alguna en matemáticas, he leído con cierta atención -al menos al principio- los nombres de matemáticos ilustres desde Erastótenes hasta Andrew Wiles ("EL PERIÓDICO DEL 24 DE JUNIO DE 1993 publicó un artículo que decía que el Último Teorema de Fermat había sido demostrado por Andrew Wiles, nacido en Gran Bretaña, catedrático de la Universidad de Princeton."), e igualmente me han agradado los juegos que partiendo de cosas cotidianas como la fecha de nacimiento,  la edad o el número de calzado el profesor utiliza para transmitir a su interlocutor (la asistenta o el hijo de ésta) qué es un número primo, un número amigo, uno perfecto, uno triangular, e incluso el número pi. 

Confieso que al tiempo que me ha sorprendido esta inclusión del pensamiento matemático en la relación cotidiana entre un eminente matemático y su asistenta también me ha cansado un poco la continuada reiteración en lo mismo que hay en la narración, haciendo que en parte mi cabeza me llevara a pensar en la cierta inverosimilitud de aquello que estaba leyendo. Quizás haya que tener muy en cuenta que estamos ante una obra de literatura japonesa cultura que tiene muchas diferencias con la europea en general y más aún con la nuestra en particular. Tal y como afirma en el 'Postfacio' de la novelita el profesor de Ciencias de la Computación León González Sotos, Catedrático de la Universidad de Alcalá, "Japón tiene sus tradiciones, nosotros las nuestras. La desatención de lo mucho que sus letras importan, doblada con el desdén por la cultura matemática, están entre las más asentadas por estos pagos."

Junto al asunto de las matemáticas aparece el de la afición al beisbol por parte del niño y del Profesor, si bien dada la problemática mental del matemático ambos hablan y fabulan sobre 'ligas diferentes', Root sobre la correspondiente a su edad (Root es un niño de 1o años al inicio y tiene 22 cuando finaliza la novela) y el Profesor sobre la de Enatsu, la estrella del beisbol japonés durante los años 1968-1973, aunque su carrera profesional se alargó hasta 1985. La cabeza del Profesor recuerda al Enatsu de 1968 cuando fue el mejor jugador de la Liga japonesa batiendo cualquier récord existente hasta ese momento. 

La afición al beisbol de los personajes introduce en el relato una infinidad de tecnicismos propios de este deporte: "Yagi, con dos outs, bateó un game ending home run hacia la izquierda. El árbitro de la tercera base levantó una vez el brazo indicando home run, y el marcador digital se encendió con 2x, y sin embargo, el home run fue anulado tras rectificarse como hit de 2.ª base, pues había entrado en las gradas tras chocar la pelota con la valla." (pág. 180). A mi incultura matemática se une además mi desconocimiento y nula afición al beisbol, deporte, por otra parte, que una y otra vez aparece en otras literaturas en especial la norteamericana y, por lo que aquí veo, también en la japonesa. Quizás también el deporte del que el tal Enatsu fue figura indiscutible haya influido en que mi entusiasmo por este relato no haya sido excesivo.

literatura japonesa actual, mujeres escritoras
En el apartado de elementos a favor está sin duda alguna la delicadeza con la que Yoko Ogawa (Okayama, Japón, 1962) presenta esta relación humana, llena toda ella de afectos sinceros a pesar de que el Profesor apenas pueda expresarlos dados sus problemas de memoria. Este asunto el de los problemas de memoria (alzheimer, senilidad, deterioro cognitivo, etc.) propios de algunos mayores es también cuestión importante en la narración. De la americana del Profesor penden una infinidad de tarjetas y notas escritas a fin de poder salvar el injusto límite de 80 minutos de caducidad de su memoria; en esas notas apunta sus intereses y se perciben los afectos de este hombre que no sabe comunicar bien sus emociones: 
  • "En la nota se leía; 'Mi memoria sólo dura 80 minutos'"
  • "'La nueva asistenta ... y su hijo de 10 años √'"
El éxito de Yoko Ogawa en su país es inmenso desde su primera incursión en la narrativa con "Desntegración de la mariposa" en 1988 y el best seller "El embarazo de mi hermana" en 1990. Si estos dos primeros títulos fueron distinguidos con sendos premios (el Premio Kayen y el Premio Akutagawa, respectivamente), la novela que acabo de leer publicada en 2004, tras varios títulos aparecidos entre medias, ha ganado un importante abanico de Premios según dice la Nota que sobre la autora aparece al final del relato leído: "el Yomiuri, el de las Librerías Japonesas y el de la Sociedad Nacional de Matemáticas, 'por haber mostrado la belleza de esta disciplina'". 

La novela ha tenido tal éxito dentro y fuera de su país que a los dos años de su publicación, o sea, en 2006, la misma fue adaptada al cine, a la radio y al cómic. Buscaré la película e intentaré verla pues esa relación de cariño establecida entre estas dos clases de personas tan distintas por formación y clase social -el Profesor y la asistenta y su hijo- me gustará ver cómo el director del film, Takashi Koizumi, la ha vertido en imágenes.

27 feb 2018

Seicho Matsumoto. Novela negra japonesa

15 comentarios:
Aunque el mundo cada vez es más pequeño, confieso que poco sé de literatura japonesa, dejando a un lado nombres señeros de clásicos como Yasunari Kawabata o Yukio Mishima, por ejemplo; y de actuales como Murakami o Ishiguro, también por ejemplo. El novelista de quien hoy hablo me era completamente desconocido antes de que Margarita, buena amiga y excelente bibliófila, me recomendase dos de sus títulos: "El expreso de Tokio" y "La chica de Kyushu". He leído ambos y me han agradado mucho.

Seicho Matsumoto
Es un escritor japonés nacido en 1909 en Kitakyushu y fallecido en 1992. Su obra es muy amplia y comprende no sólo ficción sino también novelas históricas y fácticas (de no-ficción). Ha gozado en su país de mucha popularidad y simpatía, siendo varias de sus creaciones llevadas al cine. En Kitakyushu (Fukuoka) donde nació existe un Museo Conmemorativo a él dedicado.

Seicho Matsumoto, novela negra japonesa del siglo XX, "El expreso de Tokio"ue 

Japón durante los años cincuenta
Para comprender mejor estas dos novelas hay que tener muy presente la situación de Japón durante los años cincuenta del siglo XX que es cuando se sitúan las tramas de ambos relatos. Es un Japón  en reconstrucción, ocupado hasta 1952 por los vencedores de la IIª Guerra Mundial (USA especialmente) y que a finales de los cincuenta se encuentra reelaborando su propia cultura social y política. El choque cultural (sociedad occidental vs sociedad oriental; y Japón feudal vs Nuevo Japón) es visible en estas dos novelas.
Los investigadores de los crímenes que suceden en estas historias han de tener en consideración los valores, antiguos y nuevos, a fin de desentrañar las motivaciones que mueven a los personajes: el concepto antiguo del Honor, el puesto de la mujer en una sociedad bastante machista como la japonesa...; pero también el nuevo papel de la mujer joven japonesa que desea ponerse a nivel con el del hombre, o el nuevo dios en que el dinero se ha convertido tras la derrota y lo que ello conlleva.

Novela negra
Las dos novelas pertenecen al género de novela negra sin duda alguna, pues en ambas, además de la investigación en pos del culpable o culpables de los crímenes, se dibuja:
  • El funcionamiento íntimo de la sociedad japonesa con sus corruptelas que no paran en barras llegando incluso hasta el asesinato.
  • Junto a la desnudez de los entresijos administrativos y empresariales japoneses el autor muestra otra intimidad más personal, la de las relaciones interpersonales. En este sentido vemos una sociedad aún muy instalada en comportamientos tradicionales como la total sumisión de las mujeres a los hombres en el ámbito familiar o de los subordinados a sus superiores en el laboral. 
" —Voy a cenar —anunció Jutaro, dejando en la mesa la copa vacía. —Enseguida voy —dijo ella. Dejó de coser para servirle la cena, pero enseguida retomó sus quehaceres. Mientras manejaba la aguja, esperaba a que su marido terminara el arroz para rellenarle el cuenco.("El expreso de Tokio", pág. 26)
  • También, como no puede ser menos en una novela negra que se precie aparece el componente erótico. El mismo está más presente en la segunda novela que en la primera en la que sólo se insinúa, mientras que en la publicada en 1961 se muestra de manera más explícita
"Estoy enamorada de usted —anunció la muchacha, al mismo tiempo que sujetaba un mechón de su pelo canoso entre los dedos, le presionaba la cabeza contra la colcha y le lamía con fruición los labios, la nariz, los ojos, las mejillas y todo lo que su lengua encontraba a su paso. Sus labios mordían, y parecía que fuera a arrancarle la piel con los dientes—. Siempre le he querido." ("La chica de Kyushu", pág. 206)
  • La figura del investigador que con meticulosidad y sin desmayo repasa una y otra vez los elementos del suceso a fin de encontrar ese cabo suelto del que tirar con fortuna.
  • El cosmopolitismo típico de la novela negra americana de la que sin duda Matsumoto es deudor se percibe aquí: Tokio, el tráfago del tráfico, el mundo nocturno, las chicas que trabajan en los locales de ocio, el alcohol...
Las novelas
El expreso de Tokio” (Ten to sen)
Esta novela negra apareció por entregas en Japón en una revista en 1958 y hace cuatro años, en 2014, Libros del Asteroide la publicó en español.

La historia
En pleno mes de enero los cadáveres de Kenichi Sayama, subdirector de un ministerio y el de Toki, una camarera del restaurante Koyuki de Tokio aparecen muertos en una playa de la isla de Kyushu en un aparente doble suicidio. El caso parece claro para la policía local aunque el policía más veterano de la localidad, el inspector Torigai, no las tiene todas consigo a pesar de los testimonios de las compañeras de la joven muerta, Yaeko y Tomiko, que dicen haberla visto en la estación de tren de Tokio junto a un hombre. A Torigai  no le cuadra la aparición de los cadáveres de unos supuestos amantes en una playa a muchos kilómetros de Tokio. Por sí mismo en principio y luego en compañía del inspector Mihara enviado específicamente desde la capital para investigar el caso al estar implicado el muerto en un caso de corrupción ocurrido en su ministerio, Torigai empieza a indagar. 


Muchas cosas me han gustado de esta narración de poco más de 200 páginas (160 en el formato de ebook en que lo he leído). Una de ellas sin duda es la belleza del lenguaje  que a veces aparece en el relato (en la versión española el mérito hay que repartirlo entre el autor y Marina Bornas, su traductora). Esta belleza se percibe especialmente cuando se contrapone el mundo japonés antiguo, desaparecido o en vías de ello, al nuevo Japón nacido tras la derrota en la II Guerra Mundial:
"Ototomo No Tabito, el gobernador de Dazai, se encontraba descansando en ese lugar cuando recitó: ¡Ah! Los niños que en la ensenada de Kashii se mojan las blancas mangas cogiendo algas por la mañana. (Manyoshu, sexto tomo) Sin embargo, el crudo realismo de nuestra época no permite comprender la sensibilidad lírica de las antiguas dinastías.("El expreso de Tokio", pág. 12)
El sentido del Honor que preside la vida de estos hombres y mujeres japoneses es una muestra de esos valores tradicionales que en los tiempos nuevos comienzan a desaparecer. Ese Honor me ha recordado bastante al que existiera aquí en España durante el Siglo de Oro. Estamos ante el salto del comportamiento privado a la esfera pública. Cuando tal cosa sucede la persona queda mancillada y en su mentalidad sólo cabe darse muerte para repararlo. Por eso la policía considera resueltas las dos muertes, por el deshonor del funcionario implicado en un asunto de corrupción.

Uno de los aspectos que más me han sorprendido -y agradado- de esta lectura ha sido observar cómo el novelista introduce la utilización de planos, dibujos y esquemas dentro de la narración verbal. Es un recurso literario habitual desde que John dos Passos en "Manhattan Transfer" y otros autores en algunas de sus obras le diesen carta de naturaleza. Ahora mismo vienen a mi memoria "El prinicipito" de Antoine de Saint d'Exupery o la mismísima Agatha Christie (señal inequívoca de que ya su uso era aceptado por el lector) en la última novela que hace nada he leído de ella, "La muerte visita al dentista" [leer reseña aquí].
Estación de Tokio, Novela negra japonesa, Clásicos de la novela negra en Japón

Muy llamativo también es la precisión total que hay en el relato respecto a los tiempos. Una precisión temporal referida a la duración de la investigación desde que aparecieron los cadáveres a mediados del mes de enero hasta que la misma se da por concluida a finales del mes de agosto. El novelista insiste reiteradamente en el pautado temporal ("Ya han pasado tres meses desde que nos conocimos en Hakata.", "Ahora, en cambio, estamos en pleno mes de mayo.", "Han pasado seis meses desde que escuché sus suposiciones en la playa de Kashii,", etc.).
En especial el meollo de este relato, titulado significativamente "El expreso de Tokio", reside en las referencias a los tiempos de paso, paradas, salidas y llegadas a las distintas estaciones de los trenes que recorren Japón de punta a punta. Esta meticulosidad en los tiempos ferroviarios cumple una importante función en la resolución del caso.

Por último, y esto creo que puede considerarse como característico del hacer novela negra de Matsumoto, está la imposibilidad de encontrar pruebas suficientes que permitan atribuir a determinados personajes de la vida política del país la culpabilidad que todos sabemos tienen pero que ellos se han ocupado de ocultar y lo han conseguido. El sentimiento de frustración que tal constatación supone es total.




"La chica de Kyushu" (Kiri no Hata)
La novela apareció en Japón en 1961 y ha sido publicada en español por vez primera, también por Libros del Asteroide, en 2017.

La historia
Kiriko Yanagida, una humilde mecanógrafa, se desplaza desde Kyushu a Tokio para pedir al prestigioso abogado penalista Kinzo Otsuka que se encargue de la defensa de su hermano acusado de asesinato. Todas las pruebas están en su contra; sólo la inteligencia de Otsuka podría salvarle, pero el abogado no la atiende, a pesar de llevar en ocasiones casos gratuitamente, porque ha quedado para jugar al golf con la hermosa Michiko Kono, dueña de un restaurante en Ginza. A pesar de la insistencia de Kiriko, Otsuka se muestra inflexible aduciendo ante ella la imposibilidad de la muchacha de hacer frente a los elevados honorarios de su bufete. Desconsolada y advirtiéndole muy enojada al abogado que por su causa su hermano podría morir, Kiriko abandona Tokio y vuelve a Kyushu.

Japón tradicional, machismo japonés, "La chica de Kyushu"
El azar cumple en este relato, como por otra parte en la vida de cualquiera de nosotros, un importante papel. Cuando pasado el tiempo, Kinzo Otsuka conozca a través de Keichi Abe,  un periodista que trabaja en una prestigiosa revista, que el hermano de Kiriko fue condenado y murió en prisión por causas naturales, se lamentará y se pondrá a investigar el caso aunque ya fuera de plazo. Es consciente de que podría haberlo salvado ("La joven había tenido mala suerte. Si hubiera venido en otro momento, probablemente él habría escuchado el resumen del caso y le habría encargado a uno de sus empleados que lo investigara.", pág. 52). Azarosamente también el joven periodista había escuchado a la joven hablar por teléfono con el abogado y por ello se había interesado por el caso. Y del mismo modo, por casualidad, Abe reencontrará a Kiriko convertida en camarera de un bar de Tokio un día que acompañó a unos amigos a tomar algo. Todo es fruto de la suerte. Incluso las pruebas incriminatorias contra el hermano de Kiriko, un profesor muy querido y preocupado por sus alumnos, son circunstanciales pero imposibles de contradecir.

La novela se lee con agrado y es imposible perderse en ella gracias a las frecuentes reiteraciones de los datos de la investigación, de las incontables veces que los investigadores (el abogado Otsuka, el periodista Abe y los policías (el comisario Otsubo y el inspector Ueda) repasan en su memoria o sobre el papel los pormenores de los sucesos.

También en este relato el Honor preside el comportamiento de algunos de los personajes, en especial de Masao Yanagida, el profesor hermano de la protagonista, cuyas actuaciones incriminatorias se debieron al deseo de mantener limpio su honor.
La nobleza, aunque con resultados no deseados, del comportamiento de este personaje se contrapone con otras actuaciones de diversos personajes movidos exclusivamente por la maldad y/o por el egoísmo.  

Este sentido del Honor es resto del Japón tradicional que pervive junto a otros comportamientos típicos del denominado Japón feudal. Me refiero en este sentido a la relación entre hombres y mujeres en las que siempre se respira un componente de erotismo o sensualidad. El decoro, la moralidad japonesa de siempre, respeta la virginidad femenina y las acciones no deben dar pábulo a la sospecha. Por ello un personaje reflexiona sobre "lo insensato que era visitar a una joven soltera en su casa de madrugada" pero la vorágine de la acción le llevará a incurrir en tal insensatez con resultados que aquí no puedo decir.

Lo que es evidente es que en Japón, en esos años del siglo XX (a finales de los 50 e inicios de los 60), la tradición en las relaciones humanas y en especial dentro de la institución matrimonial era la que marcaba las pautas de comportamiento. A Otsuka y Michiko, jóvenes exitosos japoneses que se encuentran comiendo en un restaurante de Tokio, les sorprende muchísimo el comportamiento de un matrimonio norteamericano que está en el establecimiento con sus hijos pequeños. El choque entre la cultura antigua (Japón feudal) y la nueva (el Nuevo Japón) es más que evidente
"Desde el punto de vista japonés, llamaba la atención que la mujer estuviera tranquilamente sentada mientras el marido se ocupaba solo de los niños." (pág. 76)
Muy interesante también es la crítica que el autor hace sobre lo injusto que es un sistema judicial del que siempre sale mejor librado quien tiene dinero suficiente para contratar un buen despacho de abogados. Matsumoto pone el dedo en la llaga al presentarnos la muerte de un hombre inocente que no pudo demostrar su no culpabilidad por falta de medios económicos. ¿Es justo esto? Naturalmente que no. Y desgraciadamente tampoco es algo exclusivo de Japón, es universal, en cualquier lugar sucede. De nuevo, pues, la pregunta inútil: ¿Es justo esto?. No, rotundamente, no. Y por ello este relato adquiere la condición de clásico, por su alcance universal e intemporal.

Conclusión
Lo primero que me interesó al comenzar a leer "La chica de Kyushu" era ver si los investigadores del asunto eran los mismos que en la otra novela  por eso de si estaba ante una serie de relatos con unos personajes centrales fijos. No, no estamos ante una serie sino ante dos narraciones distintas, aunque, como he dicho ya varias veces, comparten muchos elementos (choque cultural, relaciones hombres-mujeres, sentido del Honor...).

Si bien "El expreso de Tokio" fue un éxito de ventas en Japón convirtiéndose inmediatamente en un auténtico best-seller y "La chica de Kyushu" no tanto, sin embargo, en mi opinión, la historia que Matsumoto presenta en esta segunda novela es más compleja, con más ramificaciones, y con un desarrollo psicológico mayor de los personajes. Pero ambas novelas me han gustado mucho y considero que son dos lecturas muy recomendables.

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Datos del libro
Autor: SEICHO MATSUMOTO
Título: “El expreso de Tokio”
Nº de páginas: 220 págs.
Encuadernación: Papel
Editorial: Libros del Asteroide)
Lengua: CASTELLANO
ISBN-13: 978-8415625544
Precio:
En papel: 17,05€
Ebook: 8,54€




Datos del libro
Autor: SEICHO MATSUMOTO
Título: “La chica de Kyushu”
Nº de páginas: 264 págs.
Encuadernación: Papel
Editorial: Libros del Asteroide (22 / 5 / 2017)
Lengua: CASTELLANO
ASIN: B072BY7LMS
Precio:
> En papel: 17,05€
Ebook: 10,44€