6 jul. 2015

“Una novela rusa”: Novela de No ficción de Emmanuel Carrère

Una novela rusa, Rusia profunda, Novela testimonial, Nuevo periodismo
Asunto
Emmanuel Carrère, escritor, periodista, guionista, realizador francés, y narrador en primera persona de este relato de corte autobiográfico, viaja a Kotelnich (Rusia) para cubrir la noticia de la liberación tras 55 años de cautiverio de Andras Toma, un soldado húngaro detenido por los rusos al caer Budapest en 1944, dado por muerto en 1954 y que permaneció en un sanatorio psiquiátrico de esta localidad desde 1947 hasta 1999.
El viaje a Kotelnich será un revulsivo para Carrère pues le servirá para indagar y reflexionar sobre su biografía personal y familiar. Personalmente el viaje le supondrá replantearse su unión con Sophie, la chica con la que convive desde hace apenas dos semanas en una tormentosa relación de amor-odio. También sus orígenes familiares se le aparecerán vivamente dado el hecho de que su madre,  Hélène Carrère  d'Encausse, -de soltera Hélène Georges Zourabishvili (nacida en París el 6 de julio de 1929), famosa historiadora francesa especializada en historia de Rusia,  miembro y secretaria perpetua de la Academia francesa-, es hija de aristócratas georgianos -Georges Zourabishvili y Nathalie von Pelken-, que hubieron de abandonar su país cuando Lenin decidió cambiar su doctrina de independencia para los pueblos que habían formado parte del imperio ruso. Durante sólo 3 años, de 1917 a 1920, Georgia fue soberana; a partir de 1921 el país perdió de nuevo su independencia siendo anexionado a la URSS:
"El fracaso estrepitoso de los espartaquistas en Alemania hará cambiar a Lenin de doctrina: la revolución se hará en un solo país y más vale que sea uno grande. Georgia es recobrada en 1921”, p. 66).
1944,  año importante para Andras Toma, también lo sería para el aristócrata georgiano refugiado en Francia desde 1921 quien, desoyendo toda recomendación, se presentaría en esa fecha en la Gendarmería de Burdeos respondiendo a la citación que se le había hecho llegar. Así como el soldado húngaro permaneció desaparecido 52 años, el abuelo de Emmanuel desaparecería de las conversaciones familiares y jamás su figura y acciones serían evocadas en el ámbito de su familia. Ambos personajes son comparados en el relato con Kaspar Hauser, misterioso joven que vivió en el s. XIX en Alemania y del que se desconocían numerosas cosas: cuál era su procedencia, por qué no sabía hablar e incluso cómo fue que murió tan joven y de manera tan inexplicable

Estructura de la novela
Los contenidos de la novela se organizan en siete capítulos centrándose cada uno de ellos en un asunto principal:


  1.  La historia del soldado húngaro del psiquiátrico de Kotilnech, Andras Toma.
  2.  La historia de los orígenes familiares de Emmanuel Carrère, con especial parada en el abuelo georgiano, Georges, y su nada explicada desaparición.
  3. El relato erótico que Carrère escribe en el diario “Le Monde” para que sea leído un día exacto en un lugar exacto por Sophie con la que mantiene una tormentosa relación. 
  4. El equipo de TV comandado por Carrère retorna a Kotelnich para realizar un reportaje amplio que transmita con fidelidad la realidad de la vida en ese lugar.
  5. El regalo para Sophie que suponía el cuento erótico escrito en “Le Monde” va a volverse en contra de la relación. La relación entre ambos es tan difícil que deciden separarse a pesar del grandísimo amor que ella le tiene a él.
  6. Tercera estancia en Kotelnich. Para asistir al entierro de una joven asesinada y dar completa finalización a lo que ahora ya será película, Carrère y su equipo vuelven a la ciudad rusa. En paralelo y complementando a la pareja de Carrère y Sophie, vemos la difícil relación entre Sasha Kamordin, un miembro del FSB local y Ania, traductora de francés al ruso que desde la primera visita acompañara a los franceses de la TV en la olvidada localidad de la Rusia profunda en la que están presentes aún todos los demonios heredados de la antigua URSS (Chechenia, contaminación, Afganistán, locura, alcoholismo…). Ambas parejas son complementarias dentro de la narración
  7. Especie de corolario o colofón en el que todo se resuelve.
Hotel Viatka, Kotelnich, Emmanuel Carrère, No ficción
Emmanuel Carrère, Sophie, el hotel Viatka, Hélène Carrère d'Encausse y la madre de Ania

Una novela, toda ella pura literatura. 
La novela pertenece a la tendencia de la no-novela, novela de la no-ficción o nuevo periodismo que se considera inaugurada por Truman Capote [aquí se puede leer una interesante exposición sobre el Nuevo periodismo de  la licenciada Ana Liberatore de la Universidad Nacional de Rosario, (Argentina)]. Carrère está exponiendo su vida y presentando en tiempo real la resolución o no de los conflictos que se plantean. Estamos ante una literatura en la que entran al mismo nivel ficción y realidad confundiéndose en grado sumo como se percibe en el relato erótico que ocupa el tercer capítulo. Carrère, como le sucede a Vilá Matas e incluso a Javier Marías, es un ser que vive en literatura. Quiero decir con esto que para esta clase de escritores la literatura es tan real como la vida material.  Los límites entre una y otra son difíciles de establecer.

 Una novela en construcción. Metaficción.
Es una novela haciéndose. La simultaneidad entre la vivencia y su plasmación en el texto o entre las imágenes del documental -y luego al final película- que están creando aunando con el orden y el sentido constructivo de un relato los materiales filmados de manera caótica, como la vida misma. Será un suceso de la propia vida (en esta ocasión el asesinato de una joven y y de su hijo) lo que trágicamente dotará de sentido a la narración fílmica.  Y otro tanto sucede con la novela que simultáneamente al proceso de realización del documental-película está escribiendo:
He traído a Moscú mi colección de notas sobre el abuelo y me propongo escribir una especie de informe sobre lo que sé de su vida, ordenar hechos, fechas, conjeturas, copiar extractos de correspondencia y, paralelamente, contar la historia del húngaro: todo ello en ruso” (p. 106) 
Una escritura funcional
Una de las características que siempre se atribuye a la creación artística es la de su gratuidad, la ausencia de finalidad práctica del producto. Sin embargo queda claro que este relato  al autor le ha servido, o conscientemente lo ha utilizado con esa finalidad, para liberarse de una serie de traumas arrastrados por él desde siempre:
Toda  mi vida me he considerado no normal, excepcional, a la vez monstruoso y maravilloso, lo cual no es inquietante cuando eres adolescente pero sí lo es a mi edad” (p. 81)
Se diría que hemos asistido a una especie de introspección psicoanalítica como, quizás defensivamente, le advierte su madre cuando él insiste en subrayar el hecho de la desaparición del abuelo tras haberse afeitado el bigote tal y como le sucede al personaje de su relato "El bigote":
"Miro a mi madre ahora y le digo: pero, bueno, ¿no te recuerda nada?Ella dice que no.Insisto: Mamá, ¡El bigote! ¡Mi novela!Parece asombrada, mueve la cabeza.La verdad, el psicoanálisis te ha deformado, concluye." (p. 102)

Un relato lleno de culturalismo
Las  propias realizaciones literarias y cinematográficas del escritor forman parte del relato en perfecta equidad con la posible ficción. La alusión a estas creaciones propias se realiza a veces de manera azarosa, como cuando al evocar el episodio en que su abuelo Georges decidió quitarse el bigote que llevaba desde hacía al menos 20 años, Carrère cae en la cuenta del inmenso parecido entre este hecho real y el que acaece en su novela “El bigote” escrita por él 20 años antes del momento en que está sucediendo la acción (1999-2000) de “Una novela rusa”. La casualidad, el azar, se le impone pues él en 1979 no conocía la correspondencia que su abuelo había escrito. También vuelve a aparecer “El bigote” en más ocasiones como cuando su celosa mente vacila entre varias hipótesis acerca de qué habría hecho Sophie  durante su ausencia y él dice:
Pienso en mi novela “El bigote”, en la infernal oscilación del héroe entre hipótesis que no se tienen en pie, y en la frase de Michel Simon en ‘Drôle de drame’:  <>” (p- 201)
Cine documental, Festival de Venecia
Drôle de drame” es un film del año 1937 dirigido por Marcel Carné; pero también hay alusiones a realizaciones cinematográficas suyas como la que hace a “El adversario” del año 2002 o la  de la propia película que estamos viendo hacerse en este relato, “Retorno a Kotelnich”:
Yo apenas lo creía. No alcanzaba a ver cómo, de aquellas imágenes quizá suficientes para montar un documental sobre la vida cotidiana en una pequeña ciudad rusa, podría salir algo que diese forma a lo que me obsesionaba: algo que sirviera de lápida sepulcral a mi abuelo, para que al llegar yo a la edad de su muerte me haya liberado de su fantasma y pueda vivir por fin” (p. 256)
Intertextualidad.
Los textos literarios que se citan son legión. Quizás dada la historia que se relata y su ubicación sea la literatura rusa la más citada -pero no la única-, a veces aludiendo simplemente al escritor (Chéjov, Tolstoi, Dostoievsky, Nabokov, Mijaíl Bulgákov, Lermontov…), y en otras ocasiones utilizando momentos o pasajes de obras de estos y otros escritores como medio de ilustrar una situación. Así cuando prepara la segunda visita a Kotelnich leemos:
Llamo a Alain y Jean Marie, como D’Artagnan, al principio de ‘Veinte años después’, convoca a los mosqueteros dispersados” (p.  85)
O cuando hace turismo por Moscú con Galia una chica que ha conocido:
  • Cuenta la guía durante la visita a Yasnaia Poliana (la finca de Lev Tolstoi) que Tolstoi aprendió griego antiguo en dos meses”  […](p. 90)
  • Galia tiene 23 años. Es periodista y campeona de baloncesto aficionada. Paseamos juntos con frecuencia, me lleva a Mélijovo a ver la dacha de Chéjov” […] (p. 90)
  • Galia y yo nos paseamos besándonos con suavidad al borde del estanque del patriarca, donde transcurre el primer capítulo de ‘El maestro y Margarita’” […] (p. 92]
O cuando utiliza la adaptación teatral de su novela “El adversario” para  justificar a través de ella la resolución de uno de los conflictos, la disolución de la pareja Emmanuel - Sophie.

Final
Esta novela, compleja donde las haya, que no se deja acotar y que se escapa como el agua por entre los dedos, sólo tiene para mí un sentido: Carrère ha buscado ordenar sus vivencias, sus dudas, sus locuras, sus insatisfacciones, liberarse del peso terrible que para él supone (ahora ya, suponía, creo yo) la figura de su madre tan respetada en Francia, buscar sus orígenes y asumirlos, conocer los motivos por los cuales él sabe algo de ruso, siente deseos de saber más y recuerda una nana que de pequeño le cantaban en ese idioma. En definitiva, al igual que la novela se nos muestra haciéndose, y el film sobre Kotelnich montándose, todo este gigantesco rompecabezas le ha servido al autor para mostrarse ante todos, pero sobre todo ante él mismo, ya seguro de sí al haberse liberado de las neuras, los complejos y los atavismos que le atenazaron durante años. 

7 comentarios:

  1. Pues yo no lo conocía pero tu reseña me llamó mucho la atención, así que quizás termine leyéndolo.
    Gracias por compartir tu opinión.
    ¡Nos leemos! :)

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    1. Hola Abracalibro:
      Carrère tiene interés si bien no hace una literatura de evasión. Esta novela me costó cierto esfuerzo mientras la leía, aunque es verdad que luego al reflexionar sobre ella las virtudes empiezan a aflorar.
      Un abrazo
      PD.- Creo que no me tienes entre los blogs que sigues en Blogger. Si te apetece, sígueme y así podremos leernos con más facilidad pues yo te sigo desde hace ya tiempo.

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  2. Este comentario ha sido eliminado por el autor.

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  3. Estimado Juan Carlos: He disfrutado de tu blog, de la información que compartes.Carrere es un gran escritor. Llegué al sitio rastreando la posibilidad de comprar "Una novela rusa" en Argentina para obsequio.Saludos, Michel.

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    1. Hola Michel:

      Sé bienvenido por aquí. Me encanta que hayas disfrutado con la lectura de mi blog. Coincido contigo en que Carrère es un gran escritor aunque en mi opinión algo difícil. Ahora mismo estoy leyendo su última novela ("El Reino") y me está pareciendo algo más sencilla.

      Si lo deseas puedes participar en el Sorteo que tengo activo en mi blog hasta el próximo domingo día 15 de noviembre para celebrar haber alcanzado ya las 100.000 visitas. Te invito a que participes en él. Te dejo aquí el enlace: http://bit.ly/1VUIJrB

      Un abrazo

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  4. La novela es buena, Carrere es buen escritor pero esta obra , junto con Limonov que son las que he leido, son muy masturbatorias para su autor. Son su propio estudio psicologico, son el monumento de su ego.
    A pesar de todo su literatura es buena y distinta.

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    1. Efectivamente ese es el estilo de este autor y en mi opinión lo hace muy bien, algo que es muy difícil pues de no hacerlo así los lectores dejaríamos ipso facto estos libros de Carrère. Y no lo hacemos. Es, como bien dices tú, un autor bueno y distinto.
      Un saludo

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