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17 ene 2025

Aki Shimazaki: "El quinteto de Nagasaki"

20 comentarios:

«En el bosque, Yukiko me habla del discurso del comandante de su fábrica. Dice:
¿Por qué perder la vida tan fácilmente? Nos dice: “Hay que combatir hasta la muerte. No regresar con vida. Caer prisionero es una vergüenza. Deshonra no solo al soldado, sino a su familia y a todos los parientes”. La familia de los soldados es como un rehén. ¡Pobres soldados! Lo peor es que creen en la ideología estúpida que el Gobierno ha creado para ganar la guerra.
Yo contesto:
—Sí, es cierto. Estamos paralizados por el lavado de cerebro de la nación, como dice tu padre.
Ella adopta un tono grave:
—No aceptes ser soldado, Yukio. ¡Nunca!
»

Cerré diciembre y el año 2024 con la hermosísima lectura de El quinteto de Nagasaki de la japonesa afincada en Montreal (Canadá) Aki Shimazaki. Antes de proseguir diré que como en El corazón de Yamato la novelista escribe su obra en francés a pesar de ser ella japonesa de nacimiento y estar situada la historia también en Japón. Entre nosotros ha sido la editorial Lumen la editora del libro, y ha sido esta editorial la que decidió darle el título de El quinteto de Nagasaki cuando en su edición canadiense original apareció como Le poids des secrets (El peso de los secretos); seguramente a Lumen le pareció más comercial lo de «quinteto de Nagasaki».
 
Personalmente yo destacaría en esta novela la sensibilidad que muestra en ella Aki Shimazaki, la trabajada y delicada estructura que da a la novela en la que el perspectivismo de unos y otros personajes sobre los mismos hechos o las vivencias tenidas por estos o aquellos en el mismo tiempo da lugar a un universo ficticio envolvente en el que como lector he quedado atrapado y subyugado. Subyugado por la historia de amor en sí, por la incardinación del mismo en el devenir histórico de Japón durante el siglo XX (terremoto de 1923, imperialismo japonés -Manchuria, Taiwan...-, guerra mundial, bomba atómica en 1945 sobre Nagasaki...), tradición y modernidad en Japón, relaciones hombre-mujer en Japón, abusos de poder en estas relaciones, etc.

Todo lo anterior tiene lugar dentro de una delicada naturaleza en la que lo floral tiene gran relevancia por el simbolismo contenido en cada uno de los tipos de flores, en especial las 'wasurenagusa' (nomeolvides) que con su colorido marcan todo el relato; también las 'tsubaki' (camelias), los nenúfares y otras más llenan de colorido la novela. Junto a las flores están las luciérnagas, símbolo de la atracción amorosa, de la búsqueda del amor; también las golondrinas que simbolizan la fidelidad.  Luego, ya la autora se deleita ubicando a sus personajes en viviendas tradicionales japonesas, vestidos muchas veces con prendas propias de su cultura milenaria lo que no es óbice para ellos se empleen en trabajos avanzados de investigación farmacológica y demás (convivencia de dos culturas: la tradicional y la occidental impuesta a partir del final traumático de la IIª Guerra Mundial).

El quinteto de Nagasaki es una pentalogía de novelas cortas o relatos largos que Aki Shimazaki, como es constante en ella, fue publicando de manera independiente para luego darlos reunidos en un solo volumen. Estamos ante cinco relatos-novelas anillados que aparecen como capítulos en el libro que acabo de leer:
  • Tsubaki (camelia): Estamos en los años 80 del siglo XX. Namiko espera la llegada del abogado que le va a entregar dos sobres que su madre, Yukiko, recientemente fallecida, ha dejado. Uno es para ella; el otro es para el tío de Namiko, persona de la que ésta nada sabía y que por la carta a ella dirigida sabrá que se llamaba Yukio, fruto de una relación de su abuelo anterior al matrimonio de éste. Es Namiko la que en primera persona cuenta esta historia que se retrotrae al pasado. 
  • Hamaguri (almeja). De nuevo estamos ante la historia de una madre y un niño que llegan hasta un orfanato para refugiarse en él. El narrador aquí es Yukio. Conocemos su historia y su relación con una niña de su misma edad que jamás olvidará. Estamos en 1933. La madre de Yukio se llama Mariko, está sola en el mundo desde que perdiera a su familia en el terremoto de 1923. En el orfanato el sacerdote católico que lo lleva le ofrece a Mariko la posibilidad de casarse con un buen hombre y así darle un padre a Yukio.
  • Tsubame (golondrina). Es Mariko su narradora. Conoceremos su historia desde la tragedia del terremoto de 1923 hasta la época del momento presente en que vive con la familia de su hijo Yukio y los tres hijos de éste. 
  • Wasurenagusa (nomeolvides). Aquí el narrador es el señor Takahashi, esposo de Mariko y padre adoptivo de Yukio. Su historia en Nagasaki trabajando en un laboratorio farmacéutico, su traslado a Manchuria durante los años de la IIª Guerra Mundial, y los años anteriores al matrimonio con Mariko ocupan esta interesante cuarta parte de El quinteto de Nagasaki
  • Hotaru (luciérnaga). En esta historia final se atan cabos sueltos de las anteriores historias. Estamos ante un relato contado por Tsubaki, la hija menor de Yukio, la cual visita con frecuencia a su abuela Mariko. Yukio puso Tsubaki a su hija porque la camelia era la flor preferida de Yukiko, su amiga de la infancia a la que jamás olvidó.
Estas cinco novelitas con sus distintas historias familiares entreveradas entre sí tienen lugar en el contexto histórico vivido por Japón a lo largo del siglo XX cuyos grandes hitos fueron, como ya he señalado, los siguientes: la colonización de Corea en 1910, el gran terremoto de 1923 que produjo más de ciento treinta mil muertos y una represión fortísima hacia coreanos y socialistas, el imperialismo japonés (Corea, Manchuria, Taiwan...) y, sobre todo, las dos bombas atómicas arrojadas por Estados Unidos: una sobre Hiroshima y otra sobre Nagasaki, que trastocaron la historia del mundo y muy especialmente la de Japón. El trastoque mayor se dio en la occidentalización del país ocupado durante varios años. Esta ocupación puso en peligro las tradiciones niponas, algunas como la búsqueda de cónyuge por parte de los padres afortunadamente han ido cayendo en desuso; en la novela esta costumbre es central en el desarrollo de las dos historias masculinas, la de la familia Horibe y la de la familia Takahashi
«Antes de tu madre me había casado con una primera mujer elegida por mis padres. Les estaba agradecido, porque era hermosa y buena. Pero empezaron a intervenir en nuestra vida y a quejarse de todo lo que mi mujer hacía. Yo soy estéril. No lo sabía. Mis padres, sobre todo mi madre, le reprochaban a mi mujer que no pudiera quedarse embarazada. Yo no lograba defenderla, y ella me dejó.» (le confiesa a Yukio su padre adoptivo)
Pero además de por estos contenidos y estos datos históricos, algunos de ellos desconocidos por mí, lo que más me atrae de esta novela es la manera que tiene de presentarlos. En primer lugar está su estilo puzle, o sea, esa manera de ir encajando unas con otras las distintas piezas que conforman la gran historia que relata formada por historias más pequeñas pero todas ellas interrelacionadas. Luego está, como ya dejé dicho en la reseña que hice de El corazón de Yamato, la delicadeza y sutileza del lenguaje empleado. Aki Shimazaki escribe la novela en francés, pero introduce un buen número de términos japoneses muchos de ellos sin aclarar al lector el sentido que tienen; este hecho hace que según vamos leyendo el libro tengamos que ir al glosario de términos que figura en las páginas finales de la novela. A este respecto debo señalar la gran diferencia que he sentido al leer El quinteto de Nagasaki en formato ebook frente a El corazón de Yamato que lo hice en papel. Mucho mejor la versión en papel que la electrónica pues en ésta se hace difícil y fatigoso el acudir al glosario, algo que en papel no presenta dificultad alguna. 

Como ya he dicho algo más arriba es más que destacable el simbolismo contenido en los elementos de la naturaleza que la autora muestra en su novela: las golondrinas representan el amor y la fidelidad («Las golondrinas vuelan siguiéndose una a la otra, como una pareja. Las miro hasta que se vuelven manchas negras en el cielo azul.»), las luciérnagas son tiernas criaturas hermosas que con sus luces atraen a las hembras:
«—Ojîchán, ¿por qué las luciérnagas emiten luz?
Él contesta: —Para atraer a las hembras.
Estoy sorprendida.
—¿Entonces las luciérnagas son machos?
—Sí. Las hembras también emiten luz, pero no vuelan. Al parpadear se envían mensajes de amor.
»
Este hecho le parece muy romántico a Tsubaki, quien en un momento dado de la novela recuerda esta conversación mantenida con su abuela Mariko y una canción infantil que habla del peligro que corren las luciérnagas en sus cortejos luminosos de caer en el agua dulce; es por esto que a su amiga Tamako, que está siendo cortejada por uno de sus profesores con el propósito de seducirla, le advierte:
«—Todavía somos jóvenes. Hay que tener cuidado de no caer en el agua dulce.
Tamako, tranquila, contestó:
—Tienes razón. Reflexionaré.
»
Quizás entre lo más destacable se cuentan las hermosas historias de amor que se presentan en el libro. Vemos a mujeres que aman con libertad y que cuando detectan que su amor puede ser algo tóxico deciden cortar. Luego está la atracción amorosa que se ve imposibilitada por la cuestión biogenética; y también, en una historia que abarca todo el siglo XX, asistimos a la evolución en las costumbres y comportamientos masculinos y femeninos. Hay una gran diferencia de comportamiento entre los tres hijos de Yukio (Natsuko y Tsubaki, chicas; y Fuyuki, chico) y las madres y abuelas de éste y de Yukiko. Eso no quiere decir que también las abuelas fueran mujeres resueltas, pero ciertamente se veían mucho más constreñidas por la cultura tradicional del país. Y no puedo dejar sin citar la denuncia que he detectado en la novela sobre la xenofobia de los japoneses hacia otras culturas, especialmente la coreana y la china, algo de lo que yo hasta el momento no tenía noticia. Afortunadamente parece que estas herencias poco agradables van perdiendo fuerza. 
Un siglo de Imperio japonés
(https://upload.wikimedia.org/wikipedia/commons/9/98/Imperial_Japan_map_1939.svg)

Otros descubrimientos que personalmente he hecho y que me han hecho disfrutar aún más con esta novela son cosas como lo que Yukio le dice a su madre en un momento dado: «¿Sabías mamá que el misionero español que trajo el cristianismo a Japón llegó aquí el 15 de agosto de 1549? Es una coincidencia increíble: esa es también la fecha de la capitulación de Japón en 1945», en definitiva dos momentos en los que Japón vivió evidente peligro de pérdida de su identidad. También el significado de la palabra 'Bon' («la conmemoración por las víctimas de la bomba atómica de Nagasaki) que se celebra todos los años el 9 de agosto, día en que cayó la bomba sobre la ciudad con las consecuencias por todos sabidas. E incluso desconocía la palabra que se utiliza en español para referirse al sonido que hacen las cigarras («sobre mi cabeza las cigarras estridulan ruidosamente»); este descubrimiento lógicamente se lo debo a Alan Pauls, que es el encargado de la traducción del francés al castellano. Alan Pauls es de nacionalidad argentina. Gran parte de la belleza que desprende el libro leído en español es debida a su buen hacer.

Fundamental en El quinteto de Nagasaki es el estilo desplegado en ella por Aki Shimazaki. Aparte de lo ya dicho en esta reseña es muy destacable la manera de presentar la historia a base de oraciones yuxtapuestas en su mayoría con escasa -o ninguna- presencia de conjunciones entre las mismas. El asíndeton, paradójicamente, da tranquilidad al relato y sirve para mostrar una especie de cuadro pictórico de la naturaleza de la que los humanos son constituyente importante, pero no único ni principal:
«Mi madre se detiene ante una casa cercada. Hay hortensias florecidas alrededor. El azul, el rosa, el blanco... Las flores siguen mojadas de la lluvia de esta mañana. Cae el rocío. Encuentro un caracol en la cerca. repta con los cuernos erguidos. Los toco con la punta de los dedos. Los ojos se retiran inmediatamente como la cabeza de una tortuga. Por en cima de la cerca veo a un hombre mayor que va recogiendo piedras y metiéndolas en un balde. Lleva una prenda blanca y larga como un vestido. Entonces oigo a niños que gritan y me pongo tenso. Deben de estar dentro de la casa. Me aferro a las faldas de mi madre.»

Y para cerrar esta reseña pienso que es importante señalar cómo Aki Shimazaki va esparciendo por el texto, cual si de piedrecillas blancas de Pulgarcito se tratase, referencias al número de años transcurridos antes o después de algunas de las fechas inamovibles del calendario histórico nipón: «Ya hace cincuenta años», dice Shizuko a su marido Yukio en referencia al 'Bon' que la televisión dice que se conmemora ese día; «Hoy es primero de septiembre. Se acerca ya la fecha que nunca podré olvidar. Han pasado cincuenta y nueve años desde el terremoto. La desaparición de mi madre y mi tío, mi única familia, transformó mi vida.», piensa Mariko Takahashi en 1982 cuando ya viuda está viviendo en la casa de su hijo Yukio y de su nuera Shizuko; «Llevamos cuarenta y seis años casado, piensa el señor Takahashi cuando recuerda su matrimonio con Mariko en 1933 (estamos, pues, en ese momento en 1979); etc. Así, de esta manera, los lectores vamos ordenando en nuestra cabeza la secuencia cronológica que la autora nos da desordenada en esta hermosísima novela





23 may 2024

El corazón de Yamato. Aki Shimazaki

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«—Debido al espíritu militarista y la guerra hemos perdido nuestras tradiciones artísticas —responde sin dejar de arreglar las flores. Corta la punta de un ramo con las tijeras. Mis ojos siguen el movimiento de sus manos—. Somos pobres. No es tiempo de tomar cursos de la ceremonia del té. Pero yo quiero seguir enseñando para que la gente conserve nuestras tradiciones con orgullo —se dijo» 

Literatura japonesa actual, cuentos anidados,

El corazón de Yamato es una preciosa novela curiosamente estructurada en cinco extensos capítulos. Cada uno de ellos admitiría ser leído con independencia del resto, si bien en ellos aparecen personajes que protagonizaron otros o que, quizás, encontraremos en alguno de los siguientes. Todo esto confiere al libro de Aki Shimazaki una peculiaridad que me ha resultado de lo más interesante. Estamos, pues, ante una novela, que viene a ser una serie de cinco novelas cortas o cinco relatos largos enlazados entre sí tal y como la vida va entrelazando, de manera directa o tangencial, las vidas de los seres humanos.

La autora de esta bellísima narración, Aki Shimazaki, es una escritora japonesa asentada en Canadá (zona quebecois) desde 1991, dos o tres años antes de cumplir los 40. Shimazaki nació en 1954, tiene, pues, ahora 70 años. Escribe este libro en francés.

Con un lenguaje muy hermoso muestra su decepción ante la pérdida por parte de las nuevas generaciones de las tradiciones niponas. Ella con esta narración se esfuerza en mantenerlas. Considera que la esclavitud del trabajo en Japón (la empresa es como una extensión de la casa familiar, del hogar) va en contra de la estabilidad familiar y de un aceptable desarrollo emocional. Achaca esta adhesión inquebrantable al trabajo por parte de varios de los personajes a la historia reciente del país: Japón al finalizar la IIª Guerra Mundial quedó reducido a escombros; por esto en muchos de sus habitantes se instaló la idea patriótica de que había que trabajar fuerte y duro para levantarlo de sus ruinas. 

Además de este fundamental asunto, muchos otros atraviesan los cinco capítulos que conforman El corazón de Yamato. Son éstos, tales como los campos de concentración de prisioneros japoneses en Siberia, el protectorado norteamericano, el ya señalado soplo patriótico para levantar el país, los casamientos concertados (miai), la empresa como una segunda -si no, primera- familia, el amor verdadero homosexual o heterosexual, la vitalidad y arrojo de las mujeres, etc. Todos estos temas aparecen y reaparecen continuamente en estos relatos anudados. También, claro, los confines de la vida, o sea, la muerte, y la creencia o no en una existencia posterior, la aceptación del final, la literatura y el arte como sustento necesario para sobrellevar la existencia...

Y todo esto envuelto en un lenguaje preciosista lleno de colorido con llamadas a la naturaleza en forma de flores, pájaros, insectos que rodean esas casas casi de papel donde los personajes de estos cinco relatos viven, trabajan, se aman...
«Haruko y yo estamos descansando en la sala, tomando un té caliente. Todas las puertas corredizas se hallan abiertas. En el jardín, los chicos saltan a la cuerda. El sol ilumina el terreno. Nuestra vieja gata se pasea y se detiene frente a una cerca. Se lame su pelaje tricolor concienzudamente. Se despereza. Yo también. Es como una reacción en cadena. Me tumbo sobre los tatamis.»
 La novela fue escrita en francés pero contiene muchas expresiones en japonés con las que Aki Shimazaki quiere insistir en su apuesta por la convivencia del mundo tradicional japonés con el actual llegado desde occidente con su atmósfera de competitividad y confort. Lo ideal es la balanza, el equilibrio entre ambos; si tal cosa no fuera posible, la novelista y casi todos sus personajes se decantan por el retorno a la apacibilidad de la tradición nipona, pero son conscientes de que esta posibilidad se ha perdido o corre serio riesgo de perderse.

Los cinco relatos llevan por título los siguientes: Mitsuba, Zakuro, Tonbo, Tsukushi y Yamabuki. Todos ellos están narrados en primera persona si bien en cada uno el narrador es distinto. En el primero es Takashi Aoki, un shosha-man (hombre totalmente entregado a su trabajo en la empresa); el del segundo es Tsuyoshi Toda, hijo del General Toda, personaje importante en el último de los relatos-capítulo; precisamente la narradora de este último capítulo, de nombre Aiko Sugihara, no es otra que la esposa de Tsuyoshi Toda; el tercero corre por cuenta de Nobu, amigo de Aoki, el narrador del primer cuento; y por último quien narra el cuarto capítulo de esta bellísima y delicada novela es Yuko, la que fuera novia de Aoki en el primero de los capítulos.

Los cinco distintos narradores están muy interrelacionados en los distintos capítulos. Así a Tsuyoshi Toda lo vemos en el capítulo primero siendo jefe de Takashi Aoki a quien defiende en la empresa mientras puede. También Nobu y Yuko aparecen en esa primera historia: el primero, como amigo de Aoki al que está deseoso de hacerle un miai, la presentación de una chica, algo que éste siempre evita; la tal chica no es otra que Yuko, a quien Aoki conocerá por sus propios medios, sin necesidad de recurrir a un sistema tan tradicional en Japón como el miai. Sin embargo, y paradójicamente, Nobu es un joven moderno que no quiere participar en el 'workaholic' en que están sumidos muchos nipones; él, más que por el progreso material, se inclina por la satisfacción personal representada en la conciliación familiar, la atención y disfrute de los hijos, y el gusto por un trabajo vocacional cual es el de la enseñanza que practica en el juku (lugar al que acuden los estudiantes para recibir horas extras de estudio) que ha fundado tras dimitir de la compañía multinacional Goshima en que trabajaba al no aceptar ser trasladado a Sao Paulo. 

El corazón de Yamato es una novela que me ha gustado mucho por todo, también por la manera que tiene de introducir los distintos asuntos. Lo hace sin brusquedad, de un modo fluido y delicado, dando igual que los asuntos sean preciosistas y delicados (el amor, la naturaleza en flor de Japón en primavera, la historia legendaria del país...) como si son duros (el confinamiento en Siberia, la venganza, el abandono del hogar...) o poco declarados u ocultos (la homosexualidad, la esposa abandonada por el marido...), etc.

Pero además de todo lo anterior es la sutileza del lenguaje utilizado, introduciendo en la lengua francesa en la que Aki Shimazaki escribe la novela infinidad de vocablos japoneses en un intento por atrapar la esencia cultural nipona que está en serio peligro de ir poco a poco desapareciendo. Además de por la intrínseca belleza fónica de los mismos, me ha encantado conocer así elementos propios de la cultura japonesa. Sirvan de ejemplo algunos de estos vocablos: juku, wa (nombre antiguo de Japón), miai, shōsha-man, dokata, koseki (registro familiar tradicional en Japón), arubaito (trabajo a tiempo parcial), kokugo (lengua japonesa), kanji (sinogramas utilizados en la escritura del idioma japonés), katakana (silabario usado principalmente para palabras de origen extranjero. ... que es el de mayor aceptación), bentō (ración de comida preparada para llevar, bastante común en la gastronomía japonesa. Tradicionalmente suele incluir arroz, pescado o carne, y una guarnición o acompañamiento a base de verdura), bon (tradición religiosa tibetana), tsuyu (época de lluvias), shōji (puerta tradicional en la arquitectura japonesa), gofuku-ya (tienda y taller de kimonos), yūkaku (burdeles reconocidos por el gobierno), waka (poema japonés)...
«"Akizu no toname no gotoku ni aru kana", es decir: "La región tiene la forma de dos libélulas apareadas". Akizu o Akizu-shima, la antigua palabra para tonbo, que significa también Yamato, Japón. Desde la época de Heian se lo llama asimismo Akitsu.»

El texto citado arriba, una antigua leyenda sobre el emperador Jinmu, aclara a las mil maravillas la exquisita portada que la editorial Lumen le ha dedicado a la novela. Ya sólo por una portada tan hermosa y delicada merecería la pena tomar este libro en las manos; pero la belleza exterior no es nada comparable con la que se encuentra contenida en su interior.

También destacaría el modo como Aki Shimazaki construye esta novela a base, como ya he dicho, de cinco historias en apariencia independientes pero teniendo entre ellas muchos nexos de unión. Pero no sólo es esto, sino que dentro de las narraciones principales de cada capítulo crecen otras -diríamos utilizando fraseología muy cervantina- historias intercaladas. Estas nuevas historias encastradas en otras más amplias sirven para enlazar, aclarar y perfilar debidamente elementos, anécdotas o personajes tangencialmente tocados en aquellas. Es lo que sucede con todo lo relativo a Banzo Toda, padre de Tsuyoshi Toda, y la finalización o no de su cautiverio siberiano, siempre en el aire desde el segundo capítulo y sólo aclarada definitivamente en el último. También es importante la historia de Kiro Jano, el alumno del padre de Nobu, causante indirecto de la desaparición de este último. 

Literatura japonesa
Cada una de estas historias intercaladas podrían ser por sí mismas el germen de narraciones más amplias. Aki Shimazaki incluye en ellas gérmenes, vetas, que podrían ser estiradas para construir narraciones más extensas. Las posibilidades que la novela de esta japonesa radicada en Canadá son inmensas. Leyendo El corazón de Yamato la mente no hace más que abrirse a nuevos horizontes, a cual más atractivo, a cual más sugerente. Una de estas sugerencias radica en los paralelismos que van apareciendo entre unas y otras narraciones de ficción e incluso entre algunas de estas y la propia realidad. Así la peripecia y condición del marido de Yuko establece un claro paralelismo con la peripecia y condición que en la realidad vivió el novelista japonés Yukio Mishima. Del mismo modo el suicidio del padre de Kiro Jano es paralelo al del autor de Indigno de ser humano. 

«¡Su padre se suicidó con su amante! Se arrojaron al Yamato. Como el famoso escritor que escribió Indigno de ser humano».

El tiempo en la novela avanza y retrocede según que los capítulos los narran unos u otros personajes, cada uno enfocando lo vivido desde su personal punto de vista, como es natural. Si contamos la peripecia del general Toda en el gulag siberiano y su desaparición a partir de 1948, narrada por su hijo Tsuyoshi Toda mientras cuida de su madre enferma de alzheimer, la cual desde el final de la guerra espera, fiel, el regreso de su marido, el tiempo cronológico que se abarca en El corazón de Yamato es el de la segunda mitad del siglo XX penetrando 4 años en el actual. 

Los cinco capítulos -verdaderas novelas cortas o cuentos largos cada uno de ellos- que conforman la novela que he leído aparecieron publicadas en Montreal (Canadá) en los años siguientes: Mitsuba en 2006, Zakuro en 2008, Tonbo en 2010, Tsukushi en 2012, y Yamabuki en 2013 formando parte ya este capítulo de la novela completa con el nombre de El corazón de Yamato.

«Vuelvo a pensar en esa leyenda del emperador Jinmu. Yamato es el corazón de la historia de Japón»

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Con esta novela cumplimento una letra más en el Reto Autores de la A a la Z y es la segunda lectura que realizo en el Reto Serendipia recomienda 2024



26 abr 2022

La señora March por Virginia Feito, la 'española inglesa'.

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«Vio a un hombre rondando cerca de la valla. Sabía muy bien a qué se dedicaban los hombres que merodeaban cerca de parques y colegios. Su madre le había advertido a una edad muy temprana (antes de enviarla a confesarse por primera vez, cuando tenía nueve años) que nunca debía confiar plenamente en ningún hombre. «¿Y en papá?», preguntó la señora March, suponiendo que él sería la excepción a la regla, sobre todo porque su madre solo hablaba de su padre en términos elogiosos. “Jamás bajes la guardia”, contestó su madre.»

Virginia Feito, novela gótica, thriller psicológico
Con "La señora March" ha debutado en la literatura la española Virginia Feito. Estamos ante un thriller psicológico en la más que evidente línea de Alfred Hitchcock;  de "La señora Dalloway" de Virginia Woolf, en especial de la versión cinematográfica de esta novela que aparece en la película "Las horas" dirigida con maestría por Stephen Daldry en 2002 y que cuenta con un magnífico elenco actoral [en este blog tengo reseña hecha de esta película. Quien quiera leerla que pulse aquí]; y a lo anterior viene a sumarse el desarrollo de una trama con destellos góticos tipo Patricia Highsmith, muy psicológicos naturalmente. Estos mimbres hacen de la novela un producto más que aceptable.

El título y la ilustración de la portada del libro son muy elocuentes respecto a lo que en su interior vamos a encontrar: un personaje central, la señora March, que esconde dentro de su cabeza un mundo oscuro, disociado de ella, que la duplica, que le hace confundir la realidad con lo que imagina, que la perturba profundamente enajenándola por completo, aislándola del entorno, llegando a tocar real o imaginativamente elementos sanguinolentos (de ahí esas gotas de sangre que caen del cuello de las dos caras de la señora March: la visible y la oscura que está dentro de ella. 

El asunto es simple: George March, su marido, es un escritor de éxito que con su última novela ha vuelto a triunfar. Su novela ocupa anaqueles y pirámides de libros en cualquiera de las librerías del país. George, dada su popularidad y las magníficas ventas que su última novela  está cosechando, debe acudir con frecuencia a presentaciones, homenajes, firmas de libros.

La señora March se siente un tanto abrumada por la popularidad y el éxito de su marido. En esta ocasión todos hablan del enorme parecido que existe entre ella y la protagonista de la novela. Esto no pasaría de ser un halago -servir de inspiración al gran novelista-, pero es que Johanna, el personaje central de la exitosa novela que según muchos lectores está inspirado en ella, es...  ¡una prostituta! Para Agatha March (curiosamente no es hasta el final de la novela que conocemos su nombre) esto ya es demasiado. ¿Se reirán todos de ella por ese motivo? ¿Martha, la señora del servicio doméstico que trabaja en su casa, la mira mal por eso? Y George, ¿tendrá una doble vida?, ¿verdaderamente sus viajes y sus fines de semana con su editor Edgar pernoctando en la cabaña que ambos adquirieron en Gentry para ir de caza son ciertos o simplemente una tapadera para encubrir andanzas inconfesables?

La cabeza de la señora March va ganando en inestabilidad según que pasamos las páginas. Mentalmente ella vive en una realidad paralela que le hace imaginar cosas, ver animales como chinches y cucarachas invadiendo su dormitorio, e incluso personas para ella muy reales con las que habla, dialoga y hasta de común acuerdo toma fuertes determinaciones. En su cabeza confunde el pasado de su niñez, dependiente de su madre, y el presente, ahora ya ella misma madre de Jonathan, niño de unos ocho o nueve años al que apenas atiende y por cuyo mal comportamiento será requerida desde el colegio al que acude. Como maníaca depresiva que es todo su mundo se va a reducir a dilucidar, a investigar por su propia cuenta una sospecha que ella ha imaginado en su cabeza: si su marido es el culpable del asesinato de Sylvia Gibbler, una joven desaparecida cuyo cadáver se ha  encontrado cerca de la cabaña de Edgar. Las noticias televisivas sobre este asesinato perturban a la señora March aún más de lo que lo está habitualmente.

Lo que más me ha gustado de esta novela es cómo Virginia Feito sabe conducir con mano diestra la perturbación mental que padece la protagonista. No soy experto en psiquiatría, claro, pero las actuaciones del personaje, sus desdoblamientos, sus visiones alucinatorias, sus faltas de atención a lo inmediato perdiéndose en recuerdos para ella muy vívidos pese a lo muy lejanos que están, me hacen presumir que estamos ante una paranoica esquizofrénica. Quizás alguien que me lea, en este momento esté riéndose a carcajadas por mi ignorancia y mi atrevimiento. Puede ser; mi diagnóstico lo saco de indagaciones realizadas por mí en la literatura divulgativa psiquiátrica y el contacto que a lo largo de mi vida pueda haber tenido con personas de las que se afirmaba que sufrían de ese mal. Nada más y desde luego nada científico. 

Una vez que se tiene ubicado al personaje de la protagonista: una pobre mujer que se encuentra perdida y sola por culpa de su enfermedad mental en medio de una sociedad confortable, como lector sólo mantenía vivo mi interés según discurrían las páginas saber en qué pararía la historia. Es decir, desde aproximadamente la mitad de la novela pocas cosas de ella me iban sorprendiendo; el aliciente para proseguir con el libro era descubrir el final. ¿Sólo eso? Hombre, tampoco es una minucia dado que los thrillers funcionan así: dilatando el descubrimiento final del culpable o la acción insospechada de quien sea. Pero, por otra parte debo de confesar que aunque la novela se lee muy bien, con rapidez, sin dificultad alguna, los grandes elogios dedicados a esta opera prima de la "española inglesa" [algo más adelante aclaro debidamente esta denominación] hicieron que me creara elevadas expectativas que en gran medida no se han visto satisfechas.

Dejando de lado la trama cuyo final no se puede contar, he encontrado en la novela ciertas cuestiones, unas positivas y otras no tanto, que merecen ser señaladas. Entre las primeras destacaría sin lugar a dudas las muchas referencias literarias y cinematográficas que de manera no explícita la novelista deja esparcidas por todo el relato: la película de "La ventana indiscreta" de Hitchcock, las novela "La señora Dalloway" de Virginia Woolf y/o "El talento de Mr. Ripley" de la Highsmith, etc. Del lado positivo también se inclina en mi opinión esa galería de personajes femeninos muy bien diseñados: la madre de la señora March; la doméstica Martha gracias a la que la casa de los March no ha caído en el desastre absoluto; la vecina  Sheila Miller de cuyo hijo Alec Jonathan es muy amigo; incluso la asesinada Sylvia Gibbler tiene una presencia y una identidad relevantes.

Menos arriesgados y ya más dentro del terreno del tópico estarían las alusiones a hombres y mujeres que la novelista deja caer en su narración. Tal es el machismo que Agatha March ve presente en su padre que sólo concebía para ella el destino del matrimonio:
«Había estudiado Historia del Arte (una carrera que su padre había considerado «absolutamente inútil»; seguramente se había imaginado a su hija dibujando las trenzas de sus compañeras de clase todo el día y limándose las uñas mientras esperaba a que apareciese algún marido en potencia)»
Así como el comportamiento y pensamiento masculinos que se ven en la cita anterior entran dentro del lugar común, las mujeres de estos hombres, obsesionadas exclusivamente por su figura («Se sentaron a la mesa, y mientras los hombres atacaban la comida con la velocidad y el silencio que suscitaba el apetito masculino, las mujeres se llenaban el estómago de agua y, de vez en cuando, añadían alguna verdurita al vapor»), pertenecen también al campo propio de los clichés empleados habitualmente para presentar un tipo de sociedad, de parejas, de seres humanos. 

Michael Cunningham, Stephen Daldry, Virginia Woolf
Julianne Moore en la película 'Las Horas'
La pregunta sería la de ¿por qué estos tópicos? Entiendo que su finalidad es la de ubicar en un momento dado la historia que se nos cuenta. ¿En qué época, pues, sucede la acción? Se diría que en la actualidad si no fuese porque elementos tan presentes hoy en la vida cotidiana como los teléfonos móviles, los ordenadores u otros artilugios semejantes no aparecen en esta narración para nada. Mi sensación, leyendo la novela, era la de estar viendo en mi cabeza una película característica del Hollywood de los años 50 del siglo pasado cuya estética y color inconfundibles empleó, a imitación de éstas, Stephen Daldry en la película "Las Horas" para prese,tar la historia protagonizada por  Julianne Moore, en la que la actriz estadounidense se mete en el papel de la señora Dalloway cumpliendo descuidadamente su papel de madre y esposa amantísima por fuera aunque en su interior sufra una tormentosa borrasca que la llevará a cometer cualquier barbaridad. Sí, esa es la sensación que he tenido leyendo esta ópera prima de la Feito: asistir a una historia ubicada en esa época anterior a las nuevas tecnologías, con esa intensa y saturada coloración propia de las imágenes de los filmes de finales de los años 50.

Por contra hay cosas que me han parecido reveladoras del momento actual. Una de ellas -recuerdo ahora la magnífica reseña de mi amiga Rosa Berros en su blog Cuéntame una historia- sería el audiolibro que según se lee en un momento de la novela y que yo cito un poco más abajo una voz masculina leía con un relajante acento británico. También me ha llamado la atención el uso que hace la escritora del término 'género' en sustitución del adecuado de 'sexo' para determinar si las personas a las que se refiere son hombres o mujeres:
«Era difícil distinguir sus caras o determinar su género, pues todas iban envueltas en gruesos abrigos y llevaban gorros de invierno calados hasta las cejas.»
Igual que se desprende de la cita anterior considero praxis feminista propia de la actualidad esa cierta morosidad que la escritora practica en las explícitas referencias que realiza a excrementos y fluidos
  • «De unos altavoces salía una voz masculina que leía un audiolibro con un relajante acento británico. Captó algunos fragmentos mientras se subía la ceñida falda y se bajaba las medias con cuidado de no hacerles ninguna carrera. Todavía se percibía el olor que había dejado la mujer que había utilizado aquel cubículo antes que ella. El olor de sus tripas, a carne cruda. La señora March tragó saliva para contener las náuseas y se agachó sobre el inodoro con cuidado de no tocar la taza con la piel, tal como le había enseñado su madre.»
  • «La señora March ahogó un grito y el chorro de orina se desvió hacia el suelo. [...] Se limpió como pudo con papel higiénico antes de subirse las medias [...] una gota de orina se deslizó por su pierna»
  • «comprendió que Martha creía que había manchado las sábanas de sangre menstrual. Se sonrojó. Desde hacía unos meses, su regla («la maldición», como la llamaba su madre) se había vuelto irregular: cada vez se le retrasaba más, y últimamente, además, tenía sofocos frecuentes y le dolían los pechos.»

La 'española inglesa'
Tiene la curiosidad este relato novelesco de haber sido escrito en inglés a pesar de que la novelista naciera en Madrid en 1988. De ahí que yo haya tomado del gran Cervantes el título de una de sus novelas ejemplares y haya llamado a la novelista 'española inglesa'. "Española" porque nació en Madrid en 1988; sin embargo al ser hija de José Luis Feito, economista y exembajador de España ante la OCDE en París, ha tenido la oportunidad de vivir en la capital francesa y viajar en muchas ocasiones a Nueva York, ciudad en la que vivió un año. Su educación la ha realizado en colegios estadounidenses y ese es el motivo de que le aplique el adjetivo "inglesa", dado que al haber sido el inglés su idioma de formación en sus propias palabras se haya sentido «más cómoda escribiendo el libro en inglés». Para publicar su novela Virginia Feito se puso en contacto con editores ingleses y norteamericanos apareciendo la novela en los Estados Unidos en 2021 donde ha sido acogida de manera entusiasta por público y crítica. En nuestro país lleva en las librerías, también con enorme éxito, desde enero de este año 2022. Acabo de consultar un listado de los libros más vendidos en España y "La señora March" de Virginia Feito lleva dieciséis semanas entre los veinte títulos preferidos por los compradores.

José Luis Feito, La 'española inglesa'
Por lo que se lee y se escucha por ahí muy pronto veremos esta novela llevada al Cine dado que sus derechos cinematográficos ya han sido adquiridos por una importante productora. Se sabe incluso que será Elizabeth Moss, la actriz que con tanto éxito protagonizó la adaptación televisiva de "El cuento de la criada" de Margaret Atwood [novela reseñada aquí] quien se meterá en el papel de Agatha March.
 
En definitiva estamos ante un éxito en toda regla, en mi opinión más por lo bien que la autora lleva el desarreglo mental de la protagonista que por una alta excelencia literaria. Creo que Feito en próximas creaciones se confirmará, o no, como una buena autora y sabrá pulir detalles que a mí en esta lectura me sobran o me faltan, según.