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22 nov 2022

El paciente. Novela de Juan Gómez-Jurado

«Si tuviese una niña de nuevo no le hablaría de la importancia del trabajo duro, ni de las penas del infierno, ni nunca, nunca le daría unos azotes. Si tuviese una niña no le impondría reglas ni valores. Le diría que persiguiese lo que fuera que le hiciese feliz, porque cuando te quieres dar cuenta estás muerto y ya nada tiene arreglo, nada se puede deshacer»

El Paciente, Juan Gómez-Jurado
Hace ya un tiempo -dos o tres años como poco- leí Espía de Dios (2006), una de las primeras novelas del autor; una novela que no debió de llenarme mucho. ¿Por qué digo esto? Pues, primero, porque no recuerdo mucho de ella; y, segundo y más importante, veo que no hice reseña alguna de la misma en el blog. 

¿Correrá igual suerte El paciente de Juan Gómez-Jurado? Pues no, no le ocurrirá lo mismo; como se ve ya estoy aquí reseñándola y yo no suelo reseñar libros que no me hayan agradado lo más mínimo. Es, en primer lugar, una historia que me ha entretenido suficientemente y, aún estoy dilucidándolo, me animará o no a seguir con la segunda parte de esta novela, La historia secreta del Señor White (2015) e incluso abordar la trilogía que más satisfacciones le ha dado al autor, la de las Reina roja (Reina roja, 2018; Loba negra, (2019) y Rey blanco, 2020) o cualquier otro título suyo. Ya veré y ya contaré.

El autor
Juan Gómez Jurado (Madrid, 16 de diciembre de 1977) estudió Ciencias de la Información en el CEU San Pablo de Valencia, tras lo que inició carrera en medios de comunicación como Canal Plus, TVE, La voz de Galicia o la Cadena COPE, actividad que compaginó con la escritura de sus primeros textos. En 2006 publicó Espía de Dios, novela con la que logró un gran éxito de ventas tanto en España como a nivel internacional. Gómez-Jurado se dedica casi en exclusiva a la literatura, aunque sigue colaborando con varios diarios y revistas como Qué Leer o Jot Down, así como en programas de radio como Julia en la onda.




El paciente
Sinopsis (proporcionada por editorial Planeta)
El prestigioso neurocirujano David Evans se enfrenta a una terrible encrucijada: si su próximo paciente sale vivo de la mesa de operaciones, su pequeña hija Julia morirá a manos de un psicópata. Para el Dr. Evans se inicia una desesperada cuenta atrás cuando descubre que el paciente que debe morir para que su hija viva no es otro que el presidente de Estados Unidos.



Como he dicho, leí Espía de Dios hace unos años y no me gustó mucho, la verdad sea dicha. Fabulaba Gómez-Jurado en esa su primera novela con la existencia de una conspiración asesina dentro del Vaticano; es cierto que la muerte sorpresiva del efímero Juan Pablo I, el ascenso de Juan Pablo II y el cambio geopolítico en el tablero mundial daba materia para ello, pero lo que es narrativa y literariamente la novela no me agradó en demasía. La verdad es que esas novelas en las que se mezcla lo 'noir' con lo mistérico y religioso no me van. 

Sin embargo El paciente no me ha desagradado. Que conste que no ha sido para tirar cohetes, pero confieso que me ha entretenido y, aunque la he visto llena de lugares comunes y frases muy repetidas en las novelas del género, se lee bien, atrapa, y no ocupa mucho tiempo, pues se despacha en tres días. ¿Confiere esto sello de calidad a un relato? Pues sinceramente creo que no. Ahora bien, desde otro punto de vista, novelas como ésta y otras de este escritor que la siguieron -todas ellas exitosas- sirven para aficionar a la lectura, algo que a mí desde siempre me gusta que así sea. Pero, claro, no cualquier lectura, por exitosa y best seller que sea, es literatura de calidad. 

Yo situaría esta novela, siguiendo el criterio clasificador establecido por el crítico Domingo Ródenas de Moya en el último suplemento literario Babelia, dentro del grupo que él denomina literatura de ficción formularia o de género, sector en el que coloca a Pérez Reverte, María Dueñas o Ildefonso Falcones. Un escalón por encima de ellos estaría otra narrativa de ficción más ambiciosa, más innovadora, menos formularia, y en ella se encontrarían escritores como Javier Marías, Almudena Grandes, Vila-Matas, y tantos otros mucho menos populares, pero mucho más artísticos y creativos. Por debajo, un sinfín de autores, fenómeno de ventas todos ellos, como Elisabeth Benavent, Megan Maxwell y tantos más, que apenas tocan las páginas de cultura de los medios de prestigio.

La escala es muy grande en el terreno de los bestsellers y a lo largo de ella se distribuyen un sinfín de autores, unos más próximos a los escalones de prestigio y otros mucho más abajo. Juan Gómez-Jurado, en mi opinión, estaría, como los citados Falcones o Dueñas, prestigiando el fenómeno bestseller gracias a su buen oficio, pero no elevando mucho la cabeza al optar conscientemente por la utilización de procedimientos que buscan más las ventas que la calidad literaria. 

Respecto a los procedimientos usualmente utilizados por los escritores para construir un bestseller me atrevo a recomendaros leer algunas reseñas en este mismo blog en las que enumero y explico algunas de las recetas empleadas para crear un éxito de ventas. Pongo los enlaces a sólo tres, aunque a lo largo y ancho de los doce años de existencia de "El blog de Juan Carlos" os aseguro que hay varias más. Aquí van: dos referidas a la escritora Julia Navarro: Dispara, yo ya estoy muerto, e Historia de un canalla, y una sobre el gran fenómeno de ventas que supuso, y supone, el escritor Joël Dicker: La desaparición de Stephanie Mailer. Espero que os sirvan para algo, siquiera sea para discrepar.

Novelas de suspense, thriller español actual
Juan Gómez-Jurado
en El paciente adopta el estilo de la novela de suspense, del thriller  norteamericano. Hasta tal punto es así que la acción la sitúa en Washington, los personajes tienen todos nombre anglosajón (Dave Evans, Mr. White, doctor Alvin Hockstetter, etc.); sólo Julia, la hija del neurocirujano Evans, cuyo secuestro motiva toda la acción tiene un nombre existente en ambas lenguas. Quizás esta sea una de las escasas concesiones que el escritor hace a su tierra de origen, un detalle nimio. Todo lo demás: el ritmo, el tono, las localizaciones, el pensamiento, etc., imita o toma los procedimientos propios de la novela de suspense norteamericana. Leyendo El paciente pareciera tener en las manos un relato de cualquier autor estadounidense. Es una novela de aventuras, propia, como decía, creo recordar que Ortega y Gasset sobre la novela policíaca, de espíritus adolescentes. O sea, que sí, mucha acción, mucha intriga, pero poca chicha. Y ya el final... bueno, el final es de traca y muy, muy, de niños. Sobre lo de acción dirigido a espíritus adolescentes quisiera decir que el escritor, en compañía de su esposa, la psicóloga y escritora Bárbara Montes, ha escrito un buen número de series novelescas a ellos dirigidas (la serie Amanda Black y la serie infantil Rexcatadores) formadas hasta ahora cada una de ellas por cinco títulos.

Pese a moverse en clave thriller norteamericano, el escritor no puede sustraerse a su país de nacimiento. En algunos momentos -no muchos- hace quiños a España. Así, al hablar de la sanidad estadounidense, Gómez-Jurado es seguro que está pensando en la española
  • «¿Quieren saber cuándo se fue a la mierda la sanidad en este país? Cuando quitaron de la dirección a los médicos y pusieron a contadores de judías como Meyer»
  • «No puedo aceptar operarme en un hospital de élite. Precisamente yo, que tanto he luchado por una sanidad pública de calidad. La opinión pública se cebaría con el caso durante meses —respondió, y yo suspiré aliviado.» (dice el político que precisa atención hospitalaria)
Desde el principio de la novela leemos que es el doctor Evans quien desde la cárcel nos está contando los hechos. Y los cuenta a través de la novela que está escribiendo en su celda. Así que la novela que estamos leyendo es la que su protagonista principal está escribiendo. De aquí el que haya capítulos narrados en primera persona y otros, los que no están protagonizados por él, sean narrados por un narrador externo en 3ª. Bueno, pues ya al final del relato, el propio Dr. Evans, hablando por boca del autor auténtico, tiene la humorada de decir lo siguiente:
«Antes de que se les ocurra criticarme, como han hecho muchos, por aceptar una oferta de una gran editorial y escribir mi historia para intentar sacar algo bueno de todo esto, les recuerdo que a ustedes les picaba lo bastante la curiosidad como para comprarlo, en primer lugar. A no ser que se lo hayan bajado de Internet sin pagar. Si es así, me deben pasta por todas las horas que he pasado entreteniéndoles, amigos.»
¿Es una confesión en voz alta que el escritor realiza a propósito de la edición de la novela por parte de una gran editorial como es Planeta? Pues seguramente, pienso yo. Lo que sí revela es que el novelista dialoga con sus lectores y conoce el mundo real en el que estos se mueven. Y esto hace que exista feeling, conexión entre el novelista y quienes disfrutan de sus historias.

El autor, conscientemente, en la novela deja la puerta abierta a posibles continuaciones. Continuaciones que a día de hoy alcanzan ya el número de siete formando un universo narrativo denominado "La trama". Sus títulos son los siguientes: El paciente (2014), La historia secreta del señor White (2015), Cicatriz (2015), trilogía Reina Roja [Reina Roja (2018), Loba Negra (2019) y Rey Blanco (2020)] y Todo Arde (2022). Como se ve por las fechas de publicación, Gómez-Jurado es un escritor prolífico y rápido. Escribe bien, pero, quizás, la velocidad de escritura le lleva a caer en lugares comunes y/o tópicos que rebajan en gran medida la calidad de su Obra.

En la novela que acabo de leer e imagino que en las otras que forman parte de la saga, Juan Gómez-Jurado atrapa al lector gracias a la maestría con que se mueve en la literatura de intriga, La novela mantiene el suspense al no saber si las 63 horas que el protagonista tiene para solucionar el problema le serán suficientes o no. Luego está la parte ética, moral y emotiva: ¿salvar a quien más se ama justifica cometer cualquier acción por atroz que esta sea? El problema que tienen ésta y otras novelas de otros autores que plantean dilema semejante es su carencia de originalidad, al abundar las historias de este tipo. Cuando esto sucede, sólo la calidad literaria puede salvar al libro que tenemos en nuestras manos. ¿Se salva Gómez Jurado? Bueno, pues ahí, ahí, está. Se encuentra, en mi opinión, en una zona difusa. Hay momentos en que leyéndole uno nota plena satisfacción, mientras que en otros te sientes embargado por una tremenda desilusión. ¿Hay soluciones para esto? No soy yo nadie para darlas, naturalmente, pero sí que pienso que dedicar más tiempo y atención a la ejecución de sus escritos redundaría en una clara mejora de la calidad.

Final
He dicho que El paciente me ha gustado más que Espía de Dios y según avanzo en mi escritura veo que de mi boca, cabeza y dedos salen palabras que claramente llevan al escritor y su novela hacia el terreno de los mansos, que dicen los taurinos, o sea, al de los malos toros, léase libros (je, je...). Y no, aún no quiero encasillar a Juan Gómez-Jurado ahí, porque creo que no es ese su lugar, aunque lo que sí es verdad es que desearía ver más autenticidad y más originalidad en él. En fin, leeré alguna novela más del exitoso escritor y, sin duda alguna, seguiré hablando de él en mi blog.


16 comentarios:

  1. ¡Hola Juan Carlos!
    entiendo todo lo que dices y en gran parte estoy de acuerdo con ello. Fíjate que yo, sin haber leído ni a Falcones ni a Pérez Reverte (a Dueñas sí la leí y con una vez tuve suficiente) y por lo que me cuentan los usuarios en al biblioteca, siempre he pensado que están muy por encima literariamente hablando a Gómez Jurado, pero tú entiendes más que yo en cuanto a literatura de calidad se refiere. Ya sabes que yo no creo que vuelva a leer a Gómez Jurado. Si ya Reina Roja no me convenció y no me apeteció seguir con la saga, el último suyo publicado "Todo arde" pues sí que me empezó enganchando, como dices, entretiene, pero después poco a pco me fue aburriendo mucho y ya ni me interesaba lo que contaba porque mucha acción, sí, pero sin sentido, y eso que no la abandoné porque me picaba mucho la curiosidad saber como iba a salir el autor del embrollo en el que había metido a las protagonistas y para colmo, el final, pues tampoco me gustó nada de nada. Vamos que si lo sé, no vengo, jeje. Pero ya sabes que para gustos..., de hecho en la biblio tiene muchos adeptos e incondicionales. Pero yo ya he tenido bastante de Gómez Jurado, lo tengo claro. Porque cuando leo no busco solo que me entretenga, yo busco mucho mas, necesito leer libros buenos, de calidad que además también me entretengan y me enganchen
    No sé si me he sabido explicar...
    Besos

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    1. Te has explicado de maravilla, Marian. No sabes lo bien que te entiendo. En parte estoy en sintonía contigo, en especial en eso de buscar en los libros algo más que puro entretenimiento. Pero, como acabo de leer en el. comentario que me ha dejado Margari a veces este tipo de libros sirve (me sirve) para desconectar de lecturas más sesudas; debe de haber de todo en esta villa del señor (ja, ja...).
      Un beso grande

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  2. Del autor sólo he leído dos novelas, ésta, y Contrato con Dios. Ni fu ni fa. Entretenidas, se dejan leer bien y poco más. Para desconectar un poco de lecturas más densas y no comerte mucho la cabeza.
    Besotes!!!

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    1. Coincidencia total contigo, Margari. Es literatura de puro consumo que sirve para desconectar y simplemente entretenerte durante su lectura. Los libros también sirven para esto.
      Un beso

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  3. Veo que esta novela se deja leer y que te ha mantenido entretenido, que no es poco. Qué curioso, por cierto, ese término de ficción formularia.
    En cuanto a mí, Juan Gómez-Jurado es un autor cuyos libros no me llaman para nada. Tengo la intuición de que es un escritor que no es para mí y, a pesar del éxito que tiene y de lo alabado que es, no hay nada en las opiniones que vengo leyendo sobre sus novelas que me haga cambiar de pensamiento.
    Besos

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    1. Juan Gómez-Jurado y otros como él hacen verdad el dicho de "lo importante es que se hable de uno, aunque sea para mal". Buscan -él nunca lo ha negado- sacar buenos réditos de la escritura. En su caso ha superado la prueba pues escribe un libro al año que senden por cientos de miles en todo el mundo. Pero, claro, resolverte la vida no equivale a excelencia literaria, lo sé bien claro. Yo de vez en cuando me decanto por leer alguno de estos libros que una amiga mía considera adecuados para leer en el metro, que es precisamente donde yo lo he leído (ahí y en salas de espera del dentista y otros médicos). Para estos momentos son libros utilisimos; es para lo que yo mayormente los utilizo.
      Un beso, Lorena

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  4. De este autor he leído La leyensa del ladrón, El paciente y Reina roja, y las tres me gustaron, sobre todo la primera, aunque no sabría decir si por ser la que me descubrió a este escritor o por estar ambientada en la Sevilla del siglo XVI, pues me gustan mucho las novelas con un trasfondo histórico. El paciente y Reina roja me resultaron entretenidas y punto. Con ello quiero decir que no me han dejado un poso que me incentive a leer más novelas de su autoría, aunque no lo descarto.
    Un abrazo.

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    1. Hola, Josep:
      No quiero repetir lo que ya he comentado antes. Es literatura no excelsa, eso es obvio, pero el chico se maneja bien en el medio de la novela de suspense y le saca buenos réditos con opinión muy particular- novelas entretenidas pero algo mediocres y muy de utilizar fórmulas utilizadas por otros. Pero resulta entretenido leerlas; cuando sólo busco eso, pues las acepto.
      Un fuerte abrazo

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  5. No veo cómo se puede comparar a Gómez Jurado con Pérez Reverte y ya, meterlo en el mismo texto que a Javier Marías, Almudena Grandes o Vila Matas me parece un delito. De Falcones y de Dueñas, he leído solo un libro de cada uno. De Falcones empecé un segundo y lo abandoné. De María Dueñas ni siquiera se me ocurrió leer más. Compararlos aunque sea en desventaja con esos tres grandes de las letras en español, me parece un despropósito. No sé quién es Domingo Ródenas de Moya, pero creo que mezcla sin mucho criterio.
    Solo he leído una novela de Gómez Jurado, Reina roja, y tuve bastante.
    Un beso.

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    1. No es exactamente así. Rosa. El tal Domingo Rodenas en su artículo quería justificar por qué en prensa especializada no aparecen habitualmente Megan Maxwell , Elisa Benavente y similares. De ahí el que hiciera clasificaciones y metiera en cajones los nombres . Yo creo, y en la reseña he querido así decirlo, que en el apartado de ficción formularia donde el sitúa a Perez Reverte , Dueñas y algún otro podría entrar perfectamente Gomez-Jurado aunque siempre en un escalón inferior. Encanto a Marías, Vila Matas y Almudena ellos pertenecerían a la literatura ambiciosa e innovadora. Yo tambien así lo creo.
      ¿Leeré algo más de Gomez-Jurado? Por ahora no, pero en un futuro si tengo que tomar mucho el metro, coger bus o esperar en la sala de espera de algún consultorio, es claro que esté autor será una buena opción para esas horas muertas.
      Un beso

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  6. Ya son varias (no una, ni dos, ni tres) las ocasiones en que he estado tentado de sumergirme en un libro de este autor, pero siempre ha habido algún acontecimiento que lo ha impedido. Es como una maldición, no deliberada por mi parte. He leído opiniones encomiásticas sobre su capacidad para mantener la atención del lector, y eso me hace respetarlo. No todo ha de ser Shakespeare o Kundera. Quizá esta Navidad me anime con el libro que propones, Juan Carlos.

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    1. Efectivamente, querido Rubén, no todo ha de ser Shakespeare o Kundera, creo que también hay lugar para estos autores de pluma fácil y suelta que, siendo algo superficiales, sirven para entretener y divertir al lector. Con todo y con eso Gómez-Jurado introduce en sus novelas datos curiosos y de interés.
      Desde luego una muy buena opción lectora para estas navidades.
      Un abrazo

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  7. Juan Carlos, si te digo la verdad, me ha sorprendido ver esta reseña en tu blog. Vale, el mundo está lleno de prejuiciosos y yo soy uno de ellos pero, sin menospreciar la novela, siempre encuentro en este espacio otro tipo de lecturas. Aunque me parece perfecto que leas y reseñes esta novela. No me malinterpretes. Dicho lo cual, es que este tipo de novelas son lo que son. Entretenimiento y adicción. Es una lectura de las que te apetece cuando tienes un mal día y te apetece desconectar de la realidad. ¿Eso es malo? ¿Es peor novela que una de Almudena Grandes? No. Simplemente son diferentes. Están escritas con un propósito distinto, y cumplen unas expectativas distintas. Lo que me no hace tanta gracia es el boom editorial. Es decir, que nos venden este tipo de novelas como si fuera el summum literario pero de eso no tiene culpa el autor tampoco. En fin, que estoy de acuerdo contigo, y también con esa clasificación de Babelia que nos has puesto. Aunque te diré que hay autores del "primer aro" que les encantaría vender tanto como los del "tercer aro". Yo ahora estoy leyendo TODO ARDE y bueno, para echar el rato. Besos

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    1. Hola, Marisa:
      Sobre "Todo arde" he leído esa misma opinión que das sobre ella en el comentario anterior.
      Precisamente he vuelto a Gómez-Jurado a raíz de una muy negativa reseña de esa novela. Me dije "¿pero de verdad este hombre es tan superficial y sus novelas tan tontas?", y busqué una novela suya que no fuera demasiado extensa. Topé con esta y la leí. Oye pues tampoco es para meterse con el autor. Como dice Rubén Gómez-Jurado no es Shakespeare o Kundera, pero escribe con garcia, con soltura, crea interés en el lector por lo que cuenta, y, lo que es muy muy importante, entretiene. Es una de las funciones de la literatura, aunque no la principal desde luego. Pero es una lectura útil para una sala de espera, para un viaje en metro y cosas así.
      Yo también estoy de acuerdo con la clasificación que hace ese crítico de Babelia. No conocía su nombre y menos la clasificación, pero en instagram leí a una lectora de Elisa Benavent enfadadísima porque a su autora preferida el crítico la eliminaba de la literatura que debe de ser objeto de atención por parte de la prensa seria. Busqué el artículo, lo leí, me gustó y aproveché su contenido para ubicar más o menos en ese listado de autores a Gómez-Jurado.
      ¡Ah!, Marisa, ya estoy a puntito de finalizar el Reto de "Autores de la A a la Z". Jó, mira que hay letras complicadillas. Por ejemplo la "Q", pero buscando buscando he leído una novelita negra de un chileno que me ha gustado mucho. Es lo que me encanta de tu Reto, que sirve para descubrir autores insospechados a los que de otro modo jamás habría llegado.
      Muchos besos

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  8. Buenas tardes Juan Carlos. Hoy traes a colación un autor del que como tú, lo conocí por la obra "el espía de Dios". novela que en cierta manera nos presentaba ese "supuesto complot vaticano" quie por otro lado tiene visos de haber sido cierto; dado el historial vaticano desde la "fundación" de la iglesia, en cuanto a asesinatos de Papas, simplemente por intereses sucesorios de las diversas facciones de las casa nobles pretendientes a dicho puesto de poder.
    No me enrollo. Es caso que esta de "El paciente" no la he leído todavía a pesar de que en su momento la vi publicada; pero de eso que no me llamó la atención y la dejé pasar. No híce lo mismo con esas otras que dudas en si leer o no. "Reina roja" "Loba negra" y "Rey blanco" Mi opinión personal es que no dejes de hacerlo. Son entretenidas al menos y no desmerecen en absoluto en ritmo, misterio y acción.
    Mi abrazo, amigo.

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  9. Y leyendo algunos de los comentarios anteriores, adjunto en que no solo hay que leer libros sesudos y enjundiosos. Un libro debe ser un amigo agradable que cuente anecdotas, chistes y cotilleos incluso. Alguien ameno con el que no solo aprender y filosofar. Todos los autores, como no, tienen seguidores y detractores y unos no son comparables a otros que escriben mejor, tienen más fama, o simplemente venden más. Pero hay que dar la oportunidad a todos. Como bien dices, descubres joyas donde menos te lo esperas.
    Y yo debo de ser muy tonto o muy masoca; pues una vez que empiezo un libro lo termino, aunque me haga bostezar. Y hay libros de mucho renombre que me ha hecho abrir la boca en demasía y otros no tan buenos que me han tenido pendiente de ellos hasta erl final. "sobre gustos no hay nada escrito"
    Me he dado cuenta, que después de mucho sin comentar me he puesto al día.
    Otro abrazo.

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