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4 dic. 2018

"Los pacientes del doctor García". Almudena Grandes, premio nacional de narrativa 2018

No sé por qué motivo se me había metido en la cabeza que esta cuarta entrega de la serie "Episodios de una guerra interminable" de Almudena Grandes iba sobre el robo de bebés y entrega de los mismos a familias franquistas estériles. El tema me atraía por la actualidad que el mismo está teniendo hoy día por el juicio a que ha sido sometido (¡¡y quedado en libertad!!) el doctor Vela que junto a instituciones sanitarias y servidores de la Iglesia (Sor María, entre otras) traficó y robó a diversas madres no pocos bebés recién nacidos que, adultos hoy, buscan a sus padres biológicos


Almudena Grandes, premio Nacional de Novela, Episodios de una guerra interminable
Como tantas veces nos sucede a los lectores mis expectativas sobre esta novela se revelaron, afortunadamente esta vez, completamente infundadas.  Digo afortunadamente porque si positiva fue la sorpresa argumental ésta se vio acrecentada al ir acompaña de una calidad narrativa que aunque conocida por mí y ya saboreada en otras recientes lecturas de la escritora madrileña, -"Los besos en el pan" [leer reseña aquí] y "Las tres bodas de Manolita" [leer reseña aquí]-, no me trasladó a ese peligroso espacio mental del 'bueno, sí, está bien escrito, pero ya conocía yo esta manera de decir que tiene esta autora'. Sí, claro que sé lo bien que escribe Almudena Grandes, pero lo que no sabía hasta hace muy poco es el inmenso placer que la lectura de sus novelas me produce. Son novelas dinámicas, vivas, en las que el lenguaje del pueblo corre con libertad, en las que los recursos narrativos -complicados y novedosos en ocasiones- discurren por el texto como si se tratase de artificios verbales al alcance de cualquiera. Y no, para nada, la cosa tiene extrema dificultad, y el  manejo del idioma que muestra la novelista no está al alcance de cualquiera. De ahí el placer máximo que la lectura de la historia del doctor García me ha producido y que ya sin más demora paso a comentar. 


"Los pacientes del doctor García"
Esta novela, por la que su autora ha sido distinguida con el Premio Nacional de Narrativa 2018, cronológicamente comienza en plena guerra civil, en Madrid, donde un joven doctor, Guillermo García Medina, se esfuerza por salvar la vida de aquellos que por cientos son trasladados al hospital clínico de San Carlos donde trabaja junto al Doctor Norman Bethune, médico voluntario canadiense que ha arribado a España con las Brigadas Internacionales de apoyo a la República. De él Guillermo aprenderá a conservar en frigorífico la sangre donada  para luego transfundirla y así lograr salvar muchas vidas. En este mismo hospital trabajan el Doctor Quintanilla, director del San Carlos y jefe de Guillermo, y Andrés Velázquez, médico superior de Quintanilla. Al doctor Velázquez lo conocimos en la novela anterior de la Serie.

El doctor García salvará empleando el método de la transfusión sanguínea a varios jóvenes que luego tendrán mucha importancia en su vida El primero es José Moya, un jienense que tras su retorno a la vida le estará plenamente agradecido. Si a Pepe Moya Guillermo le salva la vida en enero de 1937, diez meses más tarde, en noviembre, el mismísimo José Moya pondrá al doctor García en contacto con otro hombre al borde de la muerte quien tras prácticamente volver a la vida por obra y gracia del médico le va a complicar a éste bastante la existencia en un futuro. Este hombre era Manuel Arroyo Medina.

Estos dos personajes son los palos sobre los que la novelista construye esta historia mucho más cosmopolita que la anterior que tanto me agradó -"Las tres bodas de Manolita"- y que indudablemente es mucho más costumbrista, más madrileñista, pues toda ella transcurre en la capital de España sin traspasar en ningún momento sus fronteras.

En "Los pacientes..." la acción transcurre esencialmente durante los últimos  años de la década de los 40 y los 50 completos cuando los republicanos derrotados por los autodenominados 'nacionales' ilusionada e ilusamente esperaban que los países democráticos que habían vencido a los nazis en la II Guerra Mundial recién concluida hicieran lo propio con quien desde España los había apoyado: Franco. Sin embargo como sabemos por la Historia los vencidos fueron nuevamente derrotados en sus ilusiones y esperanzas por la nueva geopolítica que la denominada Guerra fría entre la URSS y Occidente había dibujado. En este nuevo mapa mundial España venía muy bien a los aliados como portaviones terrestre desde donde tener controlado el Mediterráneo, Africa y el estrecho de Gibraltar. Ante tal estado de cosas las democracias occidentales dieron una vez más la espalda a España y concretamente en 1953 se fragua un acuerdo España-Estados Unidos que fue definitivamente bendecido en 1959 con la visita oficial a España del presidente Eisenhower. Por este acuerdo España cedía a USA terreno suficiente para cuatro bases militares.

Lo anterior, como digo, todos a día de hoy y desde hace ya mucho tiempo lo sabemos. Lo que no nos podíamos imaginar es el denodado y desgraciadamente baldío esfuerzo que algunas personas derrocharon para tratar de expulsar en vano al Caudillo. Esta desilusión, terrible e inhumana, es la que Almudena Grandes nos relata en las páginas de esta novela. Nos la cuenta del modo que ella acostumbra hacer y que ya hemos comprobado en anteriores novelas de la serie. La escritora lo declara explícitamente en la "Nota de la autora" que añade al finalizar la novela en sí: 
Como todos los libros de la serie 'Episodios de una guerra interminable’, 'Los pacientes del doctor García’ es una novela de ficción edificada alrededor de hechos reales" Estamos, pues, ya lo sabíamos, es cierto, ante una novela histórica. Una novela histórica construida al modo que Almudena Grandes ha utilizado en las otras novelas de la serie, o sea, intercalando en el relato sin previo aviso breves piezas de no ficción en las que presenta objetivamente "los hilos que tejieron la coyuntura histórica en la que se apoya mi relato", declara ella misma. Y en esa 'Nota de la autora' termina diciendo: "Estos textos, narrados en presente histórico, cuentan acontecimientos rigurosamente auténticos, pero no más que otros hechos y figuras que interactúan con mis personajes inventados en los capítulos de ficción.
He aquí, pues, bien a las claras -en estas novelas de la serie se comprueba a las mil maravillas-  la idoneidad y supremacía de la novela histórica sobre la propia Historia al dejarnos ver el funcionamiento "real" (sus sentimientos, sus pasiones, sus temores, sus anhelos...) de los seres que hacen la Historia pero que en los manuales y tratados históricos se ven relegados a un plano secundario ante el torbellino y fuerza del hecho sufrido o realizado por ellos mismos. Estos personajes, en especial Manuel Arroyo y Guillermo García, inventados ambos, son completamente verosímiles en sus afectos y relaciones amorosas: Guillermo con Amparo Priego con quién intima durante los años de guerra y a quien utiliza luego en los cuarenta y cincuenta para entrar en contacto con las esferas falangistas que facilitaban la salida hacia Argentina a través de España de cualificados asesinos nazis (personajes totalmente reales éstos) como Otto Skorzeny, el héroe de las Arenas, oculto bajo la identidad de Rolf Steinbauer, o Josef Hans Lazar (Bam Lazar) que fuera agregado en la embajada de Hitler en España. Es durante estos años cuarenta y primeros de los cincuenta cuando Rafael Cuesta (nombre falso que utiliza Guillermo acabada la contienda para pasar desapercibido) vierte sus afectos sobre Rita Velázquez, comunista hija del doctor Velázquez a quien conocimos en "Las tres bodas de Manolita" y que murió en la cárcel de Porlier. Es con ella con quien Rafael formará una familia y se establecerá definitivamente. 

Fascismo, Nazismo, Peronismo,

Al igual que sabemos de Guillermo, conocemos las vicisitudes por las que pasa Manuel Arroyo desde sus humildes orígenes leoneses hasta verle convertido en un auténtico agente secreto a las órdenes directas de personajes españoles reales como Pablo Azcárate o el doctor Juan Negrín, presidente de la República española en el exilio, infiltrado en las filas enemigas a fin de poder conocer de primera mano las acciones que la red  dirigida por Clara Stauffer (personaje histórico, segunda en el escalafón de la Sección Femenina falangista)  realizaba ayudando a que nazis criminales eludiesen sus responsabilidades penales. Manuel Arroyo llegará a hurtar la identidad de un combatiente español de la División Azul partícipe en acciones criminales de lesa humanidad para, bajo esa falsa personalidad, viajar a Buenos Aires donde finalmente, al ser España dejada a su suerte por los estados democráticos, fijará residencia y emprenderá una nueva vida con Simona Gaytán, mujer viuda que acogerá en su seno a este hombre desprotegido de todo y de todos.

Según leía las vicisitudes corridas por el personaje Manuel Arroyo Benítez venía a mi cabeza otro agente secreto, otro infiltrado como él, que está actualmente viviendo su historia y vida de ficción en las novelas de la Serie Falcó de Arturo Pérez-Reverte. Me refiero evidentemente a Lorenzo Falcó cuya última aventura novelesca titulada "Sabotaje", 3ª entrega de la serie, está teniendo el éxito que acostumbra acompañar a todo cuanto sale de la mano del escritor de Cartagena. No es cosa ahora de establecer aquí comparaciones entre uno y otro agentes infiltrados, baste con decir que militan en bandos opuestos durante la contienda civil y que el talante personal de uno y otro son diferentes en extremo, ganando por goleada en cinismo e hipocresía Falcó.

Pero volvamos a la novela de Almudena Grandes. Desde el punto de vista formal ya en la reseña de "Las tres bodas de Manolita" destaqué algunas cosas. Ahora a las allí señaladas sólo me cabe añadir algunas cosillas más. En primer lugar diré que la narración se organiza en cinco apartados titulados con frases que nos llevan al mundo médico y hospitalario en lógica derivación del título de la novela: I. Hospital de sangre; II. Procesos infecciosos; III. Tumores infiltrados; IV.Puntos de sutura; y V. Las cicatrices duelen con los cambios de tiempo. Como suele hacer, la escritora madrileña aprovecha la titulación de estos cinco apartados para rendir homenaje a don Benito Pérez Galdós que solía intitular de manera parecida las secciones de las cinco series que componen sus "Episodios nacionales". El homenaje al escritor canario es evidente no sólo en el título genérico de la Serie, "Episodios de una guerra interminable", sino también en los apartados o secciones que vienen a componer cada una de las novelas de la serie; y desde luego lo es, y mucho, en esa manera que tiene la autora madrileña de nominar las diversas y numerosas secuencias que conforman cada una de las cinco partes. Estas secuencias sirven para que el lector sitúe debidamente el momento histórico concreto en que sucede la acción que se relata a continuación.

El  desordenado puzle que en definitiva es la novela se organiza con estas referencias mucho mejor en la cabeza de los lectores que si no estaríamos perdidos en esta historia de personajes reales y ficticios cuyas relaciones son abundantísimas y duraderas en el tiempo. Por ello, al final de la obra y como suelen hacer los escritores clásicos de la literatura sobre todo policíaca, ofrece la relación de personajes agrupados por espacios ('En la capital del General Perón', 'En un hospital del Madrid sitiado', 'En una trinchera de la Wilhenstrasse', etc.).

No quisiera alejarme mucho de la referencia que he hecho a Galdós sin anotar una sensación que de manera muy pasajera me ha forzado a hacer algún que otro mohín de disgusto. Advierto de lo pasajero de la sensación y aclaro que, por si alguien aún no lo ha percibido, esta novela me ha gustado mucho y recomiendo su lectura a cualquiera que tope con ella. Pero dado que me he puesto exquisito señalaré estas fugaces sensaciones de disgusto. Una de ellas es ésta: En un momento dado en que la narradora está hablando del marido de María Eugenia León, para marcar la vida matrimonialmente separada que llevaba la pareja se nos dice que los cónyuges se habían distribuido la vivienda de manera que “su marido ocupaba el ala izquierda, aunque cuando quería compañía se instalara en el ático, una vivienda que limpiaba una asistenta a la que su mujer no conocía y de la que sólo sabía que contaba con una terraza que era espectacular.” Se le hace preciso al lector un ejercicio de desambiguación dada la dificultad de adscribir un elemento sintáctico a uno u otro referentes: Sí, claro, las asistentas no tienen pisos con terraza, pero ¿es pretendida está ambigüedad inicial o es sólo consecuencia de una escritura veloz?

La pregunta anterior yo la resolvería del lado de la velocidad y aquí vuelvo a juntar a Almudena Grandes con Galdós a quien sus críticos le achacaban ciertos errores y omisiones producto de la premura con que escribía. Creo que a nuestra escritora le sucede a veces o mismo  en ésta y las anteriores novelas de la serie, todas ellas de una extensión grandísima y con un universo de personajes imposible de controlar por su magnitud. Por ello a veces cae en contradicciones evidentes como la que a continuación señalo producto a buen seguro de premura y rapidez en la escritura: el narrador acaba de decir que a las mujeres se las fusiló por la mañana y que luego ”llegó el turno de los hombres” pero a renglón seguido leemos: 
Aquella noche, cuando volvió a montarse en el camión que lo devolvería al frente de Narva, Adrián Gallardo Ortega había participado en la matanza de doscientas personas desarmadas, cien hombres por la mañana, cien mujeres por la tarde.
Son pequeñísimos borrones en una obra plena de aciertos. Y digo llena de aciertos porque los anacronismos, tan frecuentes en las novelas históricas, que la escritora introduce como comer palomitas en un cine el año 1968, considerar que los mesones que bordean el subsuelo de la Plaza Mayor de Madrid fuesen ocupados en 1948 esencialmente por turistas o que en 1946-1947 alguien considerase como una posibilidad al alcance de la mano alquilarse un coche en España creo que son deslices intencionados por parte de la autora para atraer al relato a ese tipo de lector joven que no vivió esa época y a quien hablarle con referentes de su presente es lo más oportuno para atraparle en el relato. Y es que yo no puedo creer que Almudena Grandes no haya reparado en estos detalles por nimios que parezcan a no ser que de nuevo la velocidad de escritura le haya jugado una mala pasada..

La novela está narrada a dos voces, en primera persona las secuencias en las que es el doctor García quien cuenta y el resto en una tercera persona, externa y objetiva, que en ocasiones viene a confundirse con la propia autora al declarar decididamente su presencia ella misma como cuando hablando el narrador de la inmensa capacidad de trabajo de Clara Stauffer leemos: "Pero como ya se sabe que las mujeres somos capaces de hacer varias cosas a la vez".

La escritora crea unos personajes psicológicamente muy bien perfilados y los presenta en su vivir, siendo a través de sus acciones que alcanzamos a conocer su verdadero ser interior. Esto me parece una muestra de estilo maravillosa que la novelista maneja a las mil maravillas. Un ejemplo se da cuando el personaje de María Eugenia León visita a Pilar Primo de Rivera para abogar por Fernando Villa preso en la cárcel por haber apoyado a Manuel Hedilla y haberse opuesto al decreto de Unificación dictado por Franco en Salamanca durante la guerra. Al ser preguntada la Primo de Rivera por si conoce a ese hombre, la dirigente falangista dice: "-Claro que lo conozco […] El camarada más guapo de Navarra". E imperturbable, Mª Eugenia le contesta:  -Bueno -¿y qué sabrás tú?, Si a ti no te gustan los hombres, hija de puta-, eso no importa ahora…

También me ha gustado muchísimo la frecuente utilización que la escritora hace de la técnica del contrapunto. Con este recurso asistimos a anticipaciones entrecortadas que se van intercalando en un momento situado dentro  del pasado. Cuando Negrín en Valencia donde está el Gobierno republicano le pide a Manolo que se piense si acepta o no realizar una misión peligrosa en la zona franquista, al mismo tiempo ya estamos asistiendo a los primeros movimientos de Manuel en dicha zona. Y la misma técnica emplea cuando también Negrín, pero esta vez en Londres, donde está el Gobierno de la España republicana en el exilio, conversa con Manuel durante unos párrafos y sin aviso alguno en otros intercalados leemos ya sobre su estancia en el hotel de Gibraltar donde se alojará.

Sin ser exactamente contrapunto, pero teniendo muchas concomitancias con él, el estado agónico entre la vida y la muerte  en que el personaje de Manuel en un momento del relato se encuentra es presentado con gran maestría por la novelista al describir cómo en la cabeza del personaje se mezcla lo que desde fuera llega hasta sus oídos con el recuerdo de las conversaciones mantenidas con Negrín sobre el nombre de Rafael Cuesta que le han dado para la misión. Escribir sobre estos estados y salir airoso del intento no es fácil. En mi opinión es en estas lides donde se percibe a los buenos escritores. Y Almudena Grandes lo borda.

A diferencia de en la anterior entrega  en "Los pacientes del doctor García" creo que hay una mayor desnudez, una mayor desinhibición a la hora de tratar las relaciones personales, en especial, al abordar el sexo: “Nada me abrumó tanto como la renovada evidencia de que si yo había venido al mundo para algo era para follar con Amparo Priego Martínez”, se confiesa a sí mismo el personaje central del relato, el doctor Guillermo García.


Para finalizar
De una novela tan extensa y densa cabe hablar sin fin. Pero cumple ya acabar esta reseña no sin antes añadir que aparte del asunto central -el fracaso de unos españoles vencidos en la Guerra Civil por los franquistas, luego abandonados y engañados por las democracias occidentales en los años cuarenta y cincuenta- muchos otros asuntos y motivos surcan esta novela: la complicidad de Occidente con los prófugos nazis; el machismo que percibimos en Renato Bley, marido de Simona, que no quiere asumir que la esterilidad en su matrimonio viene de su parte y no de la de su mujer; el feminismo presente y actuante en la enorme fuerza con que las mujeres en situaciones límite se enfrentan con los problemas; la amistad a prueba del tiempo y la distancia que siempre unirá los dos hombres protagonistas y a sus familias; la dignidad del Partido en la clandestinidad; etc., etc.

Una novela, como en realidad todas las novelas de la serie publicadas hasta ahora, en la que se homenajea a esos hombres, algunos anónimos como Manuel Arroyo o el doctor García, que imperceptiblemente, casi sin hacer ruido lucharon por derrocar a la Dictadura y que, inexplicablemente, al fallecer el Dictador, fueron ignorados por la sociedad española. Y junto a estos seres anónimos otros históricos como Jesús Monzón, Pablo Azcárate, Juan Negrín... a los que se manifiesta respeto, y otros cuyo recuerdo es necesario por lo deleznable y odiosa que fue su actuación en vida: los nazis alemanes Otto Skorzeny, Josef Hans Lazar, Walter Kutschmann, etc.; León Degrelle (líder del Partido Rexista belga), Pierre Laval (presidente francés del gobierno de Vichy), la cuñada de Mussolini: Petaci; los ministros franquistas Martín-Artajo, Lequerica; las dirigentes falangistas Pilar Primo de Rivera, Clara Stauffer; el matrimonio Perón, etc. etc. Por en medio esos políticos norteamericanos como el congresista Saúl Bernstein que hicieron abrigar no pocas esperanzas a los republicanos españoles para luego dejar todo en agua de borrajas y a ellos en la estacada.
_________________________________

Datos del libro
Autora: ALMUDENA GRANDES
Título: “Los pacientes del doctor García”
Nº de páginas: 768 págs (en papel).
Encuadernación: Tapa blanda
Editorial: Tusquets Editores S.A.; Edición: 01 (12 de septiembre de 2017)
Lengua: CASTELLANO
ISBN-13: 978-8490664322
Precio:
En papel: 21,75€
Ebook: 12,34€
Los pacientes del doctor García: Episodios de una Guerra Interminable IV: Episodios de una guerra interminable 4 (Andanzas)

34 comentarios:

  1. Te leí por encima que aún tengo pendiente la anterior y esta serie la estoy leyendo por orden. Cuando la lea, volveré. Besinos.

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    1. Cuando tú quieras, Mar. Sabes que estaré por aquí :)
      Un beso

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  2. Me fascinó. Creo que he leído todas las obras de esos episodios de perdedores por duplicado, y este me abdujo.

    Un placer leer tu crónica. Un abrazo

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    1. Verdaderamente esos dos hombres, Guillermo y Manuel, se hacen querer por lo mucho que sufrieron.
      Un placer el mío, Albada, saber que te pasas por aquí.
      Besos

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  3. Para mí, después de leerlo, se convirtió en mi favorito de esta serie aunque todos me han gustado mucho.
    Besos

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    1. Muchas gracias, Inés, por tu comentario. Ciertamente esta entrega es de las más cosmopolitas e internacionales. Yo creo que eso es un plus a su favor dado que las anteriores estaban más encerradas en el propio terruño patrio, ¿no?
      Un beso

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  4. Me encanta la serie de los Episodios de una Guerra...; me encanta cómo escribe Almudena Grandes. Comparto buena parte de tus opiniones, pero yo sí que le pongo un pero, aunque pequeño: me parece que se trata de novelas que quizá podrían tener algunas páginas menos, que el exceso de detalle en la historia de personajes secundarios ralentiza en ocasiones el relato. Dicho esto, insisto: me encanta. Enhorabuena por la reseña,

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    1. Hola, Sara:
      Ese pequeño"pero" que señalas yo también lo comparto. Es verdad que en algunas páginas según las lees te preguntas '¿y esto por qué y para qué?' cuando percibes que ese personaje secundario no tiene casi ningún papel importante en la novela. Da la sensación, a veces, que solo se pretende acumular paginpá.
      Saludos

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  5. Es una de mis lecturas del año, es una de las mejores entregas a pesar de que también le sobra extensión, no mucha, pero hubiera quitado alguna cosilla 🙂

    Besitos cielo 💋💋💋

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  6. ¡Qué pedazo opinión!
    No puedo opinar yo, lamentablemente, porque no he leído nada de la serie aún. Me gustaría este año próximo (al loro, propósito de fin de año), ir comenzando sagas pendientes.
    Besos.

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    1. Aunque están relacionadas unas con otras especialmente en el orden cronológico, se pueden leer de manera independiente sin ningún problema.
      ¡Ay, Esthertxu, qué cantidad de propósitos nos hacemos siempre para el año que comienza! Es hora ahora que se acerca el final de 2018 de ver cuántos de los que nos propusimos en el ya lejano enero hemos cumplido y cuántos no. Miedo me da sólo de pensarlo.
      Un beso

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  7. Sin lugar a dudas la mejor novela que leí el pasado 2017 y sin desmerecer a las demás. Un magnifico libro para hacer debate y lecturas conjuntas.

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    1. Completamente de acuerdo contigo en que es un buen libro para debate y lecturas conjuntas. Te diré que en el grupo de lectura de amigos al que asisto hicimos lo propio con el anterior, "Las tres bodas de Manolita", y funcionó de maravilla. Seguro que con "Los pacientes..." ocurriría otro tanto. Una magnífica lectura sin lugar a dudas.
      Un abrazo

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  8. Al alcance de cualquiera está su literatura que se sencilla y depurada, el escribir como ella solo está al alcance de algunos privilegiados tocados por la Gracia Literaria.
    La novela me encantó como todo lo que escribe esta autora (decayendo un poco con "Los besos en el pan" que creo que era su granito de arena a la crisis.
    Todas las novelas de los Episodios me están gustando mucho y creo que mejora en cada una. esta es magnífica.
    Las objeciones que le pones son granitos de arena en el desierto. En ningún momento dudé de la terraza estaba en el ático del marido y no en casa de la asistenta. No veo ahí desambiguación, al menos de contenido, puede que la haya en la sintaxis, y los otros fallos, como dices o son intencionados o, en tantas páginas, un desliz se le permite a esta maravillosa autora.
    Magnífica reseña.
    Un beso.

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    1. Yo a Almudena le permito todo (ja, ja...) y más ahora que nos hemos reconciliado. Ya sabes que estuve distanciado de ella durante un tiempo, pero volví a su seno precisamente con "Los besos en el pan" que pese a tus reticencias a mí me agradó (¡tanto era el tiempo de alejamiento!). Las pegas que le he puesto son propias de un tiquismiquis, lo sé, pero como ya muchos de los méritos los había ya señalado en la reseña que hice a "Las tres bodas de Manolita" quise señalarle algún descuido de modo análogo a como los lectores del momento hicieron con su maestro espejo literario a quien homenajea en toda la Serie: don Benito Pérez Galdós. Por eso me curé en salud reiterando mi admiración por la autora y la novela.
      Gracias, Rosa, por tu atenta lectura. No creas, estoy pensando ahora que colocar detallitos así en una entrada es un buen sistema para discriminar lectores atentos y menos atentos (ja, ja...).
      Un besazo y te deseo un buen puente de la Constitución

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  9. Compré la novela la primera semana de su publicación. Me encanta la serie hasta ahora y todo el trabajo de Almudena. En cambio aún no la he leído, por unas cosas u otras la voy dejando. Tal vez esta reseña me de el empujoncito necesario para leerla en cuanto termine mi actual lectura.
    Gracias.
    Saludos.

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    1. ¡Ay, Addison, la lista de lecturas pendientes! No para de crecer, lo sé, y hay algunos libros que, espabilados ellos, se cuelan sin que otros se den cuenta o les importe. Pienso que a la hora de elegir lectura el tamaño sí que importa en la selección, y 768 páginas así de pronto sin pensar mucho echa para atrás.
      Un abrazo, amigo

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  10. Es el que me falta por leer de esta magnífica serie. Una reseña fantástica, que me deja con muchísimas ganas.
    Besotes!!!

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    1. Hola, Margari:
      Por ahora es el último publicado de la misma. Cuando lo leas, lo disfrutarás.
      Besos

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  11. Me gustó mucho, de mis favoritos de la serie.
    Besos

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    1. Hola, Ayla:
      Los que han leído las cuatro entregas de la Serie dicen que es el mejor. A mí me ha gustado mucho, pero me ha llenado más la emotividad que rebosa "Las tres bodas de Manolita". Quizás el protagonismo femenino en "Las tres bodas..." haga que la emoción y ternura sea mayor ahí que en "Los pacientes..." de inequívoco protagonismo masculino No sé, es una idea que se me ocurre.
      Un beso

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  12. Estupenda reseña, como es habitual en ti.
    Leí este libro hace meses y me gustó mucho aunque tanto dato documental me llegó a agobiar en algunos momentos, pero es indudable el gran valor histórico de esta novela.
    De esta serie yo me quedaría, si de elegir se tratara, con Las tres bodas de Manolita, porque ahí hay un trasfondo más personal, más centrado en los personajes "anónimos" de la Historia.
    Desde luego esta novela que nos traes es la más ambiciosa de toda la serie en cuanto a temas pues trasciende las fronteras y se habla de otros países que influyeron en el resultado y las consecuencias de la Guerra Civil.
    Un beso.

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  13. Hola, Paloma:
    Estoy contigo en que sobran algunas páginas en esta entrega y quizás también algunas en "Las tres bodas...". Sin embargo cuando leí la historia de Manolita no lo sentí tanto como en ésta. A cambio ésta gana en cosmopolitismo y eso es un punto a su favor y una variante respecto a la tercera de la serie completamente circunscrita a Madrid; en "Los pacientes..." además de Madrid aparece Valencia, Londres, París, Berlín, Buenos Aires, Washington, etc. Desde luego son empresas literarias diferentes, mucho más ambiciosa la de esta última.
    Para acabar sólo quiero decirte que eres muy amable cuando dices lo de estupenda reseña. Muchas gracias por ello.
    Muchos besos

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  14. Hola Juan Carlos esta novela aún la tengo pendiente, de hecho la tengo en el ebook y van pasando otras por delante y eso es raro porque Almudena Grandes es de mis escritoras favoritas y me sería difícil elegir cuál me gusta más pero tengo que reconocer que esta serie me da cierta pereza entrar y la voy leyendo con pausas aunque después de leerte me han entrado ganas de hacerla escalar posiciones en la lista de lecturas.
    Besos

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    1. Las 768 páginas que tiene el libro es verdad que te echa un poco hacia atrás. Yo también descansaré un poco de Almudena Grandes porque este año he leído tres de ella y no conviene abusar (ja, ja...)
      Un beso

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  15. Me gusta mucho el estilo narrativo y los temas que trata en su novelas Almudena Grandes.
    De esta serie solo he leído "El lector de Julio Verne", y fue estupendo descubrir por ella ese trocito de historia, no tan lejana en el tiempo, y que ha tenido demasiados silencios.
    Leeré alguno más de esta serie.
    Un abrazo

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    1. A mí además de la historia propiamente dicha lo que mas me llama de estas novelas son las informaciones desconocidas por casi todos (incluidos los que ya tenemos unos años) que Almudena proporciona. Bueno, y luego estaría naturalmente la manera de escribir -¡fenomenal!- de la escritora.
      Un abrazo

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  16. Sobre niños robados, No llores que vas a ser feliz de Neus Roig, se me antoja una lectura necesaria. https://www.elmundo.es/cronica/2018/09/14/5b950db4e2704e63808b45af.html
    Saludos
    Francisco

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    1. Hola, Francisco:
      Tomo nota del titulo de Neus Roig. Sí, la verdadera que me apetece leercalguna novela sobre el asunto.
      Gracias por tu comentario. Un abrazo

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  17. Personalmente la novela Los besos en el pan me defraudó bastante, quizás porque las expectativas eran muy crecidas o presumía otra argumentación. No obstante creo que Almudena es una gran narradora con un estilo muy personal que merece ser leída. Este que nos traes, al igual que el de las tres bodas de Manolita, los tengo pendientes y en la raya de salida lectora.
    Gracias por traerlo a tus reseñas.
    Un abrazo, amigo.

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    1. Gracias a ti, Javier, por tu lectura y comentario.
      Un fuerte abrazo

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  18. Disfruté enormemente de "las tres bodas de Manolita" y me dije que tenía que seguir leyendo más cosas de Almudenas Grandes y en especial de estos episodios, tu reseña me ha recordado las ganas que tengo de meterle mano.

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    1. Pues, nada, Alejandra, a continuar con esta cuarta entrega. Te gustará sin lugar a dudas.
      Un beso

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