18 jun. 2018

Siri Hustvedt. "El mundo deslumbrante"

5 comentarios:
Siri Hustvedt es "una novelista, ensayista y poeta feminista estadounidense de padres noruegos". Esto es lo que dice de ella la enciclopedia Wikipedia cuando se la consulta. Y esto es por lo único que ella quiere ser conocida. Sobre su nombre y valía indiscutibles siempre se ha proyectado otra frase contra la que ella y muchas otras mujeres luchan, la de ser "la mujer de". Siri Hustvedt está felizmente casada y tiene una hija de ese matrimonio que es cantante y se llama Sophie Auster; y sí, su marido es Paul Auster, pero ella es mucho más que la mujer del exitoso escritor judío nacido en Newark, Estados Unidos.

Impostura, Feminismo, Heterónimos, Máscaras
La novela que he leído es una profunda reflexión sobre la propia identidad, el deseo de merecido reconocimiento, y las ansias de una mujer de sobrevivir en un mundo de hombres, cuyas reglas, escritas por ellos, sistemáticamente ignoran a la mujer o la consideran una mera  advenediza en su territorio. Según se avanza en la lectura de esta obra aparecida en 2014 se ve lo mucho de la propia escritora que hay en ella. No quiero decir con esto que el personaje protagonista sea un alter ego de la Sra. Auster, pero sí que contra lo que pelea la protagonista de "El mundo deslumbrante" es precisamente aquello que con maestría, elegancia y magnífico buen saber hacer ha podido evitar la escritora quien comparte su vida personal con un autor norteamericano de nombre Paul Auster, pero que en la vida pública es ella, Siri Hustvedt, y no el apéndice de nadie.

Comentario de la novela
Harriet Burden ha fallecido hace pocos años. Un investigador, I. V. Hess, aborda desde una perspectiva académica la personalidad artística y humana de esta mujer cuya Obra no logró alcanzar el Olimpo de los dioses creadores. Harriet, -Harry para muchos de sus amigos-, sostuvo siempre que sus creaciones no se valoraban debidamente por razón de su condición de mujer. Constatar tal hecho en vida ante los demás no es tarea fácil, motivo por el cual Harry, recién enviudada del marchante de arte Félix Lord, se lanza a realizar un proyecto novedoso: presentar su obra como si hubiese sido realizada por un artista masculino, o sea, ocultarse bajo una máscara de hombre y observar la recepción de sus creaciones así presentadas por parte del mundillo artístico neoyorquino.

El investigador de la biografía de Harriet utiliza un académico método de recopilación de materiales (diarios de la propia artista, entrevistas realizadas por él mismo a personas relacionadas con la artista, crónicas aparecidas en revistas de arte sobre las exposiciones en que se presentó la Obra de Burden bajo nombres masculinos, confesiones y comunicaciones sobre Harry de personas relacionadas con ella y una carta de un tal Richard Brickman a una prestigiosa revista de arte) manteniendo una escrupulosa distancia con los mismos a fin de lograr la mayor objetividad posible. Su acción -y ahí está la estructura de la novela- consiste en ordenar lo mejor que puede ese inmenso puzzle que es la poliédrica vida de Harriet Burden.

Dado que el asunto que se dirime en el relato es el de la distinta receptividad de una obra según que vaya firmada por hombre o por mujer, muchas de las consideraciones que Harry y también el mismo compilador de los materiales e investigador hacen tienen una estrecha relación con la filosofía de la percepción. Por esta razón muchos son los nombres de psicólogos, psiquiatras, psicoanalistas, filósofos, analistas del lenguaje, escritores, comentaristas de arte visual, etc. que ella en sus diarios y quien redacta este ensayo biográfico citan como apoyo argumental a la tesis que pretenden mostrar a todos los lectores: la injusta discriminación que sufren las mujeres artistas en un mundo ocupado y organizado en todos los ámbitos por los hombres.

Feminismo, Hibridismo narrativo, Precursoras de la liberación de la mujer Junto a nombres de reconocidos pensadores (Freud, Lacan, William James [hermano mayor del escritor Henry James, profesor de psicología, fundador de la psicología funcional.], Edmundo Husserl [creador de la corriente filosófica de la Fenomenología], Sören Kierkegaard o Merleau Ponty [filósofos existencialistas aunque en épocas diversas], Bertrand Russell o Wittgenstein [intelectuales que desarrollaron y/o aplicaron los principios de la lógica matemática a sus reflexiones filosóficas], y otros muchos más desconocidos en gran medida por mí) son numerosas las referencias a escritoras como Emily Dickinson o Margot Cavendish. De la primera Siri Hustvedt utiliza de vez  en cuando  alguno de sus hermosos poemas para mejor significar la condición de aislamiento y nula consideración de la mujer en algunos momentos o situaciones. De la segunda toma nada más y nada menos que el título de la novela que tenemos en nuestras manos; y lo hace por haber significado esta mujer inglesa del siglo XVII (1623-1673) un anticipo del feminismo al reivindicar su derecho a producir y firmar las obras salidas de su inteligente mente. Margaret Cavendish en 1666 publicó, firmada con su nombre, una novela titulada "The description of a new world called The Blazing-World". Es de esta obra de la que Hustvedt toma el de la novela que he leído, y lo hace porque a su personaje le sucede algo semejante a lo que le ocurrió en vida a la Cavendish: verse ninguneada por la arrogancia de los hombres que sólo la tienen en consideración como esposa y madre, nada más.
"Harry citaba a menudo a Margaret Cavendish, esa pintoresca filósofa cuyo deseo más ardiente era encontrar lectores después de muerta." (pág. 318)
Junto a estas dos mujeres escritoras, precursoras del feminismo que alboreará en los primeros años del siglo XX, hay otro nombre que aparece en la novela y que le sirve a I. V. Hess de apoyo en el proceso discursivo para consolidar la tesis que desde el principio fórmula. Esta escritora es Djuna Barnes de cuya obra fundamental, "El bosque de la noche" [hace cosa de cinco años que lei y reseñé esta interesantísima novela de esta escritora norteamericana. Leer reseña aquí], utiliza una extensa cita referida a la significación que tienen en el pensamiento feminista las muñecas: 
¿Acaso las niñas no han hecho lo mismo con la muñeca? La muñeca, sí, blanco de cosas pasadas y por venir. ¡La última muñeca, la que se da a los mayores, es la muchacha que hubiera debido ser chico y el chico que hubiera debido ser muchacha!”. El amor por esta última muñeca se prefiguraba en el amor por la primera. La muñeca y el inmaduro tienen algo bueno: la muñeca porque parece tener vida y no la tiene y el tercer sexo porque tiene vida y se parece a la muñeca.” (pág. 76)
Con ya sólo lo escrito hasta aquí creo que se puede inferir que la novela es un alegato feminista sobre la discriminación de la mujer en un contexto muy determinado, los elitistas círculos artísticos, en este caso de Nueva York. Dicho alegato se presenta en forma de narración hibrida, o sea, compuesta por un variopinto número de elementos (pura ficción, genero ensayístico, poesía, crónica periodística, apunte memorialista...) que en ocasiones llega a abrumar al lector por la ingente cantidad de nombres de escritores, pintores, pensadores..., además de anotaciones a pie de página, unas referidas a personas del mundo real y otras del mundo ficticio al que pertenece, naturalmente, la artista sobre la que I. V. Hess -otro personaje de ficción- está indagando. 

No es una obra fácil, sino una obra exigente que a veces por el enciclopedismo que contiene causa cierta desazón y quizás en algunos hasta hastío. Pero conviene sobreponerse a esos momentos de desfallecimiento si se quiere disfrutar de una excelente lectura. Y es que Siri Hustvedt no realiza sólo una original y profunda denuncia de la discriminación de la mujer por parte de la sociedad machista y patriarcal que pese a todos avances y afortunadas evoluciones aún tenemos, sino que la  escritora hace gran literatura.

Hibridismo narrativo. ensayo narrativo
Muchos elementos formales gustan en esta narración. Lo primero es el carácter híbrido de la misma. Al igual que la mujer que no sólo quiere ser mujer en el sentido tradicional sino también participar en la construcción del mundo en el que hasta hace poco sólo participaban hombres, la novela no es sólo novela sino, sin dejar de serlo, también es los otros géneros. De ahí la atracción que sobre la protagonista, Harriet Burned, tiene su segunda máscara, Phineas Q. Elridge, negro y homosexual que hasta hace poco seguía en el armario; o sea, casi igual que ella que es madre, ha amado a su marido, lo ha esperado como Penélope aunque al fin se ha liberado y transformado en Ulises. Por esto defiende, como también hacia Djuna Barnes, el carácter andrógino de la mujer que ama a los hombres (a Félix, a su amante Bruno)  pero también a su amiga desde la infancia Rachel e incluso a Clammy, que la ayudará en momentos de difícil tránsito).

Con lo que se disfruta mucho [al menos yo sí lo he disfrutado] es con lo bien construida que está la narración. Una narración en la que la protagonista juega con las  máscaras, los heterónimos y los seudónimos, y que cuando decide dar la cara y mostrar el truco lo hace a través de un narrador falso que es el doble del personaje auténtico y al que se refiere con la segunda, primera y hasta en ocasiones tercera persona narrativa en un juego de focalizaciones pocas veces visto. Este perspectivismo o focalización múltiple se ve multiplicado por los distintos ángulos desde las que se ve a Harriet Burned según que sea ella quien cuente a través de sus diarios, sea alguno de sus hijos -Maisie o Ethan-, o los tres artistas hombres -Anton Tish, Phineas Q. Elridge o Rune- que en gradación de menor a mayor valía artística se prestan al juego de enmascarar la obra de esta mujer creadora plástica, o los periodistas que cubrieron las muestras en que se exhibieron las performances, o los curiosos personajes que viven en la casa de Burned y que ésta acoge desinteresadamente, o, finalmente, la propia consideración que sobre la creadora vierte el investigador I. V. Hess.

Para finalizar 
Sólo diré que hay momentos en la novela de un realismo impresionante, que no eluden lo escatológico cuando tal presentación es precisa para caracterizar a un personaje o explicar más claramente una idea o concepto. Y también quiero dar un aviso a lectores veloces: las notas a pie de página es importante leerlas si se quiere tener una cabal comprensión del relato. O sea, amigos, con esta novela de Siri Hustvedt no cabe ser presuroso. Mas vale leer poco y bueno, que mucho y malo, que decía -mucho mejor dicho: "Pagarse más de intensiones que de extensiones"- nuestro Gracián.

Datos del libro
Autora: SIRI HUSTVEDT
Título: “El mundo deslumbrante”
Nº de páginas: 408 páginas.
Encuadernación: Tapa blanda
Editorial: Anagrama, 1ª Edición (8 de octubre de 2014)
Lengua: CASTELLANO
ISBN-13: 978-8433979056
Precio:
En papel: 19,85€
Ebook: 15,19€

5 jun. 2018

Los perros duros no bailan. Pérez Reverte, Arturo

26 comentarios:
«Nací mestizo, cruce de mastín español y fila brasileña. Cuando cachorro tuve uno de esos nombres tiernos y ridículos que se les ponen a los perrillos recién nacidos, pero de aquello pasó demasiado tiempo. Lo he olvidado. Desde hace mucho todos me llaman Negro.»


Sinopsis (proporcionada por la propia editorial)
Hace días que en el Abrevadero de Margot, donde se reúnen los chuchos del barrio, nada se sabe de Teo y de Boris el Guapo. Sus colegas presienten que detrás de su desaparición hay algo oscuro, siniestro, que los mantiene alerta. Lo ocurrido no puede ser nada bueno; lo sospechan todos y lo sabe su amigo el Negro, luchador retirado con cicatrices en el hocico y en la memoria. Para él es cuestión de instinto, de experiencia sobreviviendo en las situaciones más difíciles. Eso lo lleva a emprender un peligroso viaje al pasado, en busca de sus amigos.
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Arturo Pérez Reverte es un amante de los perros, confiesa haber tenido hasta cinco. Es la primera vez que los hace protagonistas de una obra de ficción aunque no hace mucho, en 2014, los utilizó para, jugando con los distintos sentidos dados a las palabras, dar título a una recopilación de artículos suyos publicados en prensa. "Perros e hijos de perra" es como se denomina el volumen, como se ve el doble sentido del sustantivo que designa a tan fiel animal está claro. Desde la mismísima introducción de este libro podemos leer cosas como que
«Ningún ser humano vale lo que un buen perro. Cuando desaparece un perro noble y valiente, el mundo se torna más oscuro. Más triste y más sucio.»
Artículos de Pérez-Reverte,
Pero Pérez Reverte no es sólo un hombre que ama a los perros, es ante todo y sobre todo un magnífico escritor cuya abundante obra de contrastada calidad le ha procurado las mayores distinciones no siendo la menor desde luego la de académico de la Española desde el año 2003 donde ocupa el sillón T. Sus merecimientos literarios son evidentes y sus conocimientos en el amplio ámbito de la Literatura impresionantes. Se reconoce dentro de la gran tradición de la literatura española y universal rindiendo, en más de una ocasión, homenaje, en algunas de sus novelas, a distintos autores como Alejandro Dumas, Benito Pérez Galdós, Raymond Chandler o Patricia Highsmith. En ésta de la que hablamos es evidente que el escritor cartagenero vuelve sus ojos hacia Miguel de Cervantes a quien homenajea con esos perros que hablan y se comportan, no diré como, sino infinitamente mejor, que sus amos, los cuales sin embargo se tienen por seres superiores a ellos. Y es que, en efecto, son perros los protagonistas de esta última novela del novelista y académico: unos perros que hablan entre ellos, que interactúan mostrando compasión y amor hacia sus semejantes tal y como hicieran los cervantinos canes Cipión y Berganza que guardan el Hospital de la Resurrección de la ciudad de Valladolid hablando sobre sus distintos amos en la novela ejemplar "El coloquio de los perros".

Cervantes para no ser pillado en falta por la rigurosa Inquisición que andaba a vueltas con él sobre sus posibles antecedentes judaizantes echaba mano de niños, locos o animales para poner en su boca asuntos y opiniones que de otra manera le habrían acarreado a él no pocos sufrimientos. De igual manera cabe entender aquí que el novelista Pérez Reverte hace uso de esta imaginación: unos perros que hablan y discurren sobre variadas cosas según discurre la aventura de buscar y liberar a unos amigos secuestrados. En una de las muchas presentaciones de la novela el escritor hablaba de la tremenda censura a la que hoy día estamos todos sometidos por culpa de las redes sociales que machacan a todo aquel que lance o haya lanzado una frase políticamente incorrecta. "Los perros son machistas", dice el escritor, "si yo en lugar de estar describiendo situaciones o relaciones sexuales entre perros y perras lo hubiera hecho entre hombres y mujeres, al día siguiente me meten en la cárcel" Y proseguía diciendo "estoy a favor de que el machismo sea acorralado pero no todo el mundo es así, como en Occidente..., no todo el mundo acepta nuestras reglas. Nada está garantizado".

Al tiempo que homenajea a Cervantes también lanza una llamada de atención al buen trato hacia los animales, en especial hacia los perros que son abandonados por millares todos los años y que, pese a tratarse de seres vivos, se usan como meros objetos de regalo y diversión e incluso a veces se los educa en la violencia para que ataquen a los seres humanos o mueran en cruentos combates ilegales a dentelladas de otros congéneres suyos que en esa pelea hayan tenido mayor tino. A este respecto Pérez Reverte confiesa que durante la redacción de esta historia tenía también en mente a Rudyard Kipling y su "El libro de la selva" por la maravillosa manera que el escritor inglés nacido en la India tenía de entender el mundo animal.
Arturo Pérez-Reverte, escritor y periodista
Arturo Pérez Reverte (foto de la Agencia EFE)
Centrándonos en la anécdota de esta narración vemos a Negro, un perro mestizo cruce de mastín español y fila brasileña, que acude como muchos chuchos al Abrevadero de Margot donde se ponen ciegos a beber agua anisada al estar el mismo junto a una destilería de anís. Allí manda Margot, una boyera de Flandes, "una perra resentida, áspera, feminista —ninguno de nosotros podía alardear de haberla montado nunca— y con muy mala leche". Negro es ahora un perro guardián pero en sus años jóvenes fue usado en peleas de perros de las que pudo escapar. Al Abrevadero acude cada noche toda un abanico de razas de perros (xoloitzcuintle, mastín, fila brasileña, setter irlandés, dóberman, bóxer, galgo español, borzoi, sabueso rodesiano, beagle, husky siberiano, boyera de Flandes, teckel, caniche, dóberman, pastor belga, labrador, bodeguero, dogo alemán , gran danés, afgana, pitbull, pinscher alemán, rottweiler, etc.) y de tipos de caracteres (el aristócrata, el chulo, el policía, el podenco culto y filósofo, la feminista, la prostituta, el homosexual, etc.). Allí conversan, discrepan, discuten... Un día Teo y Boris el Guapo faltan a la cita y Negro se preocupa por ellos por lo que decide investigar. Todos sospechan de "Helmut, un dóberman de pelaje pardo" que suele estar tumbado junto a otros dos camaradas frente a la "librería de su dueño. La librería se llama Über Alles y está especializada en cosas de la Segunda Guerra Mundial, con biografías de un tal Hitler". Indagando, indagando Negro descubrirá que han sido secuestrados por humanos que lo hacen para utilizarlos como sparrings de otros perros utilizados en peleas ilegales. Negro que sufrió este destino durante su juventud decide intentar salvarlos.

Es una obrita en la que los personajes perros actúan con lealtad, sin doblez alguna, yendo a las cosas por derecho. Mortimer, un teckel que ayuda a Negro en su búsqueda, preguntado por qué lo hace responde: "Me gustan quienes son leales, y en estos tiempos ya ni los perros lo somos". Si esto está sucediendo ya entre los perros ¿qué será entre los humanos, viene a decirnos Pérez Reverte. Pues lo que todos vemos y conocemos a diario: deslealtad, violencia, engaño, estupro, violación... es el pan nuestro de cada día. Y es que cuando las acciones humanas tienen por destinatarios el mundo cánido, la minusvaloración de la vida animal, la consideración que se les da de objetos de usar y tirar se evidencia en los ahorcamientos de galgos realizados al final de la temporada de caza o los frecuentes abandonos de animales al inicio del periodo estival: "De cachorrillo de Navidad a estorbo para las vacaciones de verano", le dice a Negro Tomás, un labrador que también ha sido secuestrado, y que antes de esto vagaba solitario por el campo.


Italo Calvino, intertextualidad
Del amplio espectro de personajes perrunos que aparecen en la obra hay uno que tiene un importante papel. Es Agilulfo, "un podenco flaco, filósofo y culto". Agilulfo, dadas sus dotes intelectuales y filosóficas, está dotado en cierto sentido de poder adivinatorio y desde la página 2 de la novela le dice a Negro que nació para el combate, que es como "un guerrero antiguo con una estirpe gladiadora tan vieja como la historia de los humanos". Agilulfo, nombre que con buena dosis de humor pienso que Pérez Reverte toma del personaje de la novela "El caballero inexistente" de Italo Calvino es quien dentro de su imposibilidad de ser (los perros que hablan y discurren  no existen. No podemos olvidarlo) lanza mensajes importantísimos: "Canis canis lupus" ('el perro es un lobo para el perro'); "Amicitia lucet aequales" (frase de Cicerón que es una invitación a buscar las cosas comunes y la igualdad con el amigo si es que se quiere mantener la amistad); "un perro es esclavo de lo que ladra y dueño de lo que calla"; y otras muchas más a lo largo de toda la novela en las que da la vuelta como a un calcetín a los aforismos más usados por los hombres. Pero sin duda la más llamativa, junto a la inicial antes señalada, es la que dice para explicar el derrotero de Teo, uno de los perros protagonistas: "Ha visto atacar naves en llamas más allá de Orión".

La frase anterior para quienes nos gusta la película "Blade Runner" de Ridley Scott sabemos que es la frase que cierra el monólogo final del replicante Roy Batty para explicar su comportamiento. Sobre el sentido de la misma se ha especulado mucho aunque el más común es el de dar una suerte de explicación a lo inexplicable. ¿Por qué alguien cambia radicalmente de manera de actuar? Pues porque ha visto cosas que nadie jamás imaginaría. El mismo Pérez Reverte utiliza esta frase n "Territorio Comanche" la novela que escribió en la que relata sus experiencias de reportero durante la guerra de la disolución de Yugoslavia. Él mismo ha confesado en reiteradas ocasiones que esas vivencias le cambiaron radicalmente. Pero aquí, en esta novela lo que me resulta significativo es cómo el escritor hace uso de referencias literarias ("El caballero inexistente" de Italo Calvino ya citado) y fílmicas ("Blade Runner") como apoyo a comportamientos de algunos de sus personajes.

A todo lo dicho hasta aquí habría que añadir el sentido del humor y la ironía crítica tan habitual en este autor. Por ejemplo me ha parecido de traca el diálogo entre un pastor francés y nuestro héroe, Negro, por el escaso vocabulario que sobre los órganos sexuales tiene el francés frente a los sinónimos que maneja el español:
"Date pog muegto, peggo español —gruñó el gabacho, bajito pero claro.
—Antes me vas a chupar el ciruelo —respondí—. Franchute de mierda.
Parpadeó, confuso.
—¿El cigüelo?
—La polla, subnormal
Otro momento de humor con un componente crítico evidente es el del diálogo que en el lugar de secuestro mantiene Boris el Guapo con tres perras que lo tienen totalmente agotado porque no hacen más que solicitarle prestaciones sexuales. Además, en la frase de simpatía que una de ellas le dirige llamándolo 'compi-yogui' viaja implícita una crítica a una alta personalidad del estado que usó la misma expresión para dirigirse en un mensaje de WhatsApp a un amigo que luego resultó encausado por corrupción. Desde luego Arturo Pérez Reverte no da puntada sin hilo.

En definitiva una novela que se lee con gusto. Una novela policial, detectivesca, en la que se dibuja un mundo distinto al de los hombres por los altos valores que alberga pero con constantes referencias críticas al nuestro pues los perros, animales nobles donde los haya, desgraciadamente dependen de sus amos de quienes no se puede decir que seamos nobles, leales y amigos hasta la muerte, desde luego.


Datos del libro
Autor: ARTURO PÉREZ REVERTE
Título: “Los perros duros no bailan”
Nº de páginas: 168 páginas.
Encuadernación: Tapa dura
Editorial: Alfaguara, 1ª Edición (5 de abril de 2018)
Lengua: CASTELLANO
ISBN-13: 978-8420432694
Precio:
En papel: 16,05€
Ebook: 8,54€

31 may. 2018

Almudena Grandes: "Las tres bodas de Manolita"

26 comentarios:
Cuando reseñé "Los besos en el pan" dije que llevaba una serie de años alejado de la literatura de esta escritora madrileña. El motivo no sabría muy bien explicarlo, quizás la en ocasiones sobreexposición pública de la novelista propiciase en mí una especie de hartazgo que me hizo reacio a leer sus libros. Pero afortunadamente eso pasó y la reconciliación con ella a partir de su penúltima novela ha sido total.

Almudena Grandes, Las tres bodas de Manolita
(Collage tomado del blog "En las nubes")

Las tres bodas de Manolita
Es la tercera novela del proyecto "Episodios de una guerra interminable" que inició Almudena Grandes en 2010 con "Inés y la alegría"; lo continuó en 2012 con "El lector de Julio Verne"; luego, en 2014, publicó la que acabo de leer; y la aparecida en 2017, "Los pacientes del doctor García", es por ahora la última de la serie. La escritora ya ha avanzado los títulos de las dos últimas entregas aunque aún no hayan salido de su mano: "La madre de Frankestein" será la quinta entrega, y con "Mariano en el Bidasoa" se cerrará la serie.

La historia y los personajes
"Las tres bodas de Manolita" es la primera de las novelas que leo de su ambicioso proyecto y he de decir que me ha gustado mucho por varias razones. Quizás la primera sea la de la historia que presenta: la peripecia personal y colectiva de un grupo de amigos y conocidos del barrio madrileño de Antón Martín que en las difíciles circunstancias de la República, Guerra Civil y primeros diez años de franquismo van a ver cómo sus vidas divergen y cómo la guerra, la traición, el amor, la delación, la miseria, la explotación vil, la corrupción de todo tipo... entran a degüello en sus vidas por activa o por pasiva. 

Todos los personajes tienen una individualidad clara, los caracteres que diseña la autora son magníficos, las relaciones entre ellos plenamente verosímiles... Aunque podría hablarse de personaje colectivo, de novela coral, la verdad es que como se deduce del propio título del volumen es ella, Manolita, quien vertebra a su alrededor al resto de seres que habitan el relato.


Represión franquista, Episodios de una guerra interminableManolita cuenta en primera persona su historia y en tercera conocemos la de ese grupo variopinto de personas del barrio madrileño de Antón Martín constituido por seres históricos y otros totalmente inventados. Estamos, pues, ante una novela por la que corren seres de realidad histórica junto a otros de pura ficción. Manolita es uno de estos últimos aunque ella como otros muchos ficticios -así lo cuenta la propia escritora al final de la novela propiamente dicha- hayan surgido en la imaginación de la novelista a partir de personas reales como Isabel Perales cuya peripecia vital conoció la autora. Esta Manolita asegura que su padre, guardia de asalto durante la República, nunca hizo mal a nadie aunque como todos los vencidos, y más él habiendo pertenecido al Cuerpo, sufrió en sus carnes la severidad vengativa de los vencedores. Manolita es junto a Toñito, Isabel y Pilarín, todos ellos hijos de Antonio, quien se encargará en la nueva situación surgida tras el encarcelamiento del padre de visitarle en la cárcel y procurar como el resto de mujeres que se encuentra en la fila de acceso a la cárcel de Porlier que Antonio Perales, su padre, no desfallezca bajo esa sentencia monstruosa a muerte y mantenga la ilusión de verla conmutada por la de 30 años, algo que no ocurría con frecuencia y menos en la primera hora de la que llamaban Nueva España.

A partir de Manolita iremos conociendo al resto de personajes: su madrastra, María Pilar, los mellizos Juan y Pablo de sólo 4 años, hijos de ésta y su padre; los amigos de su hermano Antonio apodado por ellos como el Guapo: Silverio el Manitas, Roberto el Orejas, Julián el Lechero, Vicente el Puñales... Alrededor de Toñito, que triunfaba entre las mujeres, aparece Eladia la Carmelilla de Jérez, las compañeras de baile de ésta en el tablao flamenco donde actúa, y sobre todo Palmera, un homosexual sevillano venido a Madrid que está prendado del 'requesón' como llama él al hermano de Manolita. Siguiendo el hilo de Palmera nos topamos con el marqués Antonio de Hoyos y Vinent, con el pianista Claudio, con Pepito Zamora, etc.


Guerra Civil española, Madrid vencidoOtro núcleo importantísimo de figuras de este relato se origina, también a partir de Manolita, en esas filas de mujeres que se formaban ante la cárcel de hombres de Porlier o la de mujeres de Yeserías, pues ambos establecimientos habrá de visitar esta sufrida chica, de sólo 17 años al inicio de la historia, que madurará por fuerza con rapidez. Aquí aparece Encarna, mujer de un médico allí preso; la hija de ésta, Rita, que se hará íntima amiga de Manolita; Martina, novia del preso Tasio y compañeros ambos en los vis a vis carcelarios de Silverio y Manolita; Julita, Juani, Luisa, Emilia, Reme... y otra serie de mujeres más. También en el ámbito carcelario se mueven sanguijuelas que se enriquecen a costa del sufrimiento de los que allí penan. Entre estos destaca por encima de todos ellos el Capellán de la Cárcel que a cambio de unos cientos de pesetas casa a los presos o les consigue Libros de Familia. Así, de este modo, será que Manolita se case por vez primera con Silverio el Manitas.

El número de personajes en esta 'novela de personajes' es amplísimo -afortunadamente al final del relato, agrupados por círculos narrativos, la novelista hace relación de todos ellos especificando el vínculo entre los mismos- y aunque todos ellos de una u otra forma orbitan en torno a Manolita cada uno tiene vida propia y en más de una ocasión el lector se ve sorprendido por la deriva que toman algunos según cambia el contexto político del país. Pero, en definitiva, a lo que asistimos en este relato es al actuar de una colectividad, que es el Madrid de los vencidos que vive incrustado en ese Madrid de los vencedores. Por extensión, naturalmente, podríamos decir que es la vida de la España sometida dentro de la España franquista.

Por lo anterior,  -el contexto temporal y la ubicación geográfica de la historia-, la novela me ha recordado mucho, como ya me sucediera con "Los besos en el pan" [leer su reseña aquí], a "La Colmena" de Cela. Pero es evidente que Almudena Grandes a quien literariamente celebra en este relato y en realidad en toda su serie, es a don Benito Pérez Galdós. Varias veces se refiere a él, bien nombrando diversos títulos de sus Episodios Nacionales, bien utilizando su nombre como argumento de autoridad ("En las letras de las coplas y los argumentos de las películas, en los cuentos de mi madre y en las novelas de Galdós, había aprendido que el amor hace mejores a las personas.”, pág. 397). Pero aunque no lo hubiera hecho es evidente que esa agilidad constructiva, la viveza que imprime a los diálogos, el costumbrismo madrileñista exhibido y el protagonismo dado al pueblo llano, a los sin nombre, son características muy galdosianas.

La construcción
Si la denuncia que realiza en la historia relatada de los abusos sufridos por los republicanos derrotados ya de por sí justificaría la novela, la grandeza de ésta crece y se agiganta al ver la manera como está construida y la voluntad de estilo presente en ella. En cuanto a la construcción diría que ésta es muy cinematográfica. Los cuatro grandes apartados que conforman la historia se enmarcan entre otros dos  sin numeración que cuentan en tercera persona episodios de no ficción. El período temporal contemplado es muy amplio de manera que la escritora para dirigir mejor al lector subtitula la novela del modo siguiente: "El cura de Porlier, el Patronato de Redención de Penas y el nacimiento de la resistencia clandestina contra el franquismo". Como se ve, estos tres subtítulos recuerdan muy mucho la manera como Galdós rotulaba los distintos episodios que forman las cuatro series de sus Episodios Nacionales; e incluso a mí me han evocado algunos títulos de Valle Inclán dedicados a las guerras carlistas y también algunas de las entregas de las "Memorias de un hombre de acción" de Pío Baroja. Entronca, pues, Almudena Grandes, con estos Episodios de una guerra interminable, con la gran tradición de la novela realista española inaugurada por Galdós durante el último cuarto del siglo XIX.

Episodios Nacionales de Galdós, Episodios de una guerra interminable
Desde el punto de vista formal muchas cosas me han agradado de esta novela. Las vidas y vicisitudes de este inmenso grupo humano se presenta no linealmente sino con avances y retrocesos de manera que muchos de los sucedidos los conocemos desde varias miradas (perspectivismo) y las vidas de unos y otros, simultáneas en el tiempo, debido a la linealidad obligatoria del discurso verbal se encabalgan unas en otras como las escamas de los peces o como las olas del mar sucesivamente llegan pausadas a la playa y superponiéndose se montan y se confunden, pero todas ellas, escamas u olas, conforman el mismo mar.

De los muchos procedimientos empleados por la novelista que me han gustado destacaría uno que me parece muy cinematográfico. Es ese anticipar un suceso (flash forward) al ponerlo en boca de unos personajes sin que los lectores estemos avisados de ello; la sorpresa que provoca en el lector tal acción le lleva a leer lo que sigue con suma atención a fin de encajar las novedades dentro del puzle que es la novela.

También me ha gustado muchísimo cómo a través de la introspección, el empleo del monólogo interior o del flujo de conciencia, la narradora realiza entradas y salidas de la realidad inmediata. Un ejemplo claro es cuando la protagonista lava un vestido mientras los niños juegan a su alrededor y recuerda fragmentariamente su visita a la cárcel.
"Los mellizos jugaban al escondite, con los hijos de Margarita y yo los oía, una, dos, tres, reconocía la voz del que se la llevaba, cuatro, cinco, seis, escuchaba el silencioso estrépito de los que se escurrían bajo las camas, siete, ocho, nueve, veía a Pablo pasar a mi lado con un dedo encima de la boca, y diez, ¡voy!, y volvía a meter el vestido en lejía mientras seguía su juego a distancia, ¡por mí y por todos mis compañeros y por mí el primero!, y a pesar de las grietas del techo, la extrañeza de aquel hogar ajeno de habitaciones sin puertas, cortinas caseras y esteras de esparto, no vale, había cogido a Marga, me daba cuenta de que el juego de  los niños en aquella tarde de mayo, tan plácida que parecía otra, era real, lo que no vale es lo tuyo, ha sido trampa, la única realidad auténtica, ¡tramposa tú!, la realidad de Manolita Perales García, que no, que te la vuelves a llevar, una chica que lavaba un vestido blanco y no tenía nada que ver con el cuartucho siniestro y maloliente, ¡pues ya no juego, hala!, donde dos extraños se sostenían en un equilibrio imposible, sí que juegas, Juanito, te la vuelves a llevar, para cultivar un olor ácido y dulce que sacudía mi nariz como un puñetazo, no, se la lleva Marga que la he cogido, y solo un rato antes yo había estado allí pero no me lo creía, me has cogido pero no vale porque tu hermano me había salvado ya, yo también me había salvado, estaba en casa." (pág. 268)
Esta técnica de entreverar dos momentos distintos dentro del mismo instante narrativo la realiza también tomando de la memoria fragmentos literarios leídos mezclándolos con otros elementos de la realidad próxima o inmediata. Un ejemplo claro y magnífico es el trenzado que realiza del recuerdo del contenido de la novela de Daniel Defoe, "Robinson Crusoe", con el proyecto de una construcción que Silverio planea realizar:
"Un día al salir de su cabaña, Robinson Crusoe se fijó en un tallo verde, frágil, que apenas asomaba de la tierra, muy cerca de la puerta. El cuadrilátero exterior mide ocho por ocho metros, es demasiado grande, pero el interior, el que hicieron para anclar la torre tiene veinticinco metros cuadrados y esa superficie es asequible…  Aquel tallo le resultó familiar pero no supo explicarse por qué,  y se limitó a estudiarlo día tras día hasta que distinguió las yemas de las que brotarían unas hojas muy finas, casi plumas. Matías dice que con vigas de madera tenemos de sobra para levantar un edificio de una sola planta" […] (pág. 641)
Un estilo fluido y colorista, aunque no necesariamente alegre, propio del costumbrismo, es el que predomina en las narraciones y descripciones del ambiente que se vive en ese Madrid de esa guerra interminable. Un Madrid contradictorio porque, pese a la dureza de la vida, la ilusión y la esperanza iluminan el día a día de sus afanosos habitantes:
la mañana siguiente, más que un día frío o cálido, borrascoso o despejado, amaneció martes, una jornada tranquila, rutinaria, de trabajo y descanso programados, veinticuatro horas de monotonía sin sustos, sin emoción, sin sorpresas, como el miércoles que vendría después para dejar tras de sí un jueves igual de aburrido.” (pág. 286)
"Tardé unos minutos en encontrar las botellas porque ni siquiera me acordaba de dónde las había guardado. Encontré tres, pero sólo cogí dos, y al salir de la cocina con una en cada mano, me paré un momento en la puerta del salón para mirarlos a todos, mis  hijos, mis nietos, y aquellos viejos amigos que eran también mi familia. Me gustó mucho lo que vi. Me gustó tanto que me sentí una mujer afortunada, a pesar de todo." (pág. 740)
La narración abandona la primera persona según que conozcamos las vicisitudes pasadas por Toñito el Guapo; por Eladia, su enamorada; por Roberto el Orejas; por Silverio el Manitas; por Isa, la hermana de Manolita... Cuando son ellos y no Manolita los protagonistas, la narración cambia a la tercera persona siendo un narrador omnisciente quien toma las riendas del relato y nos cuenta las peripecias personales de éstos; peripecias que no voy a contar aquí, naturalmente. Sólo diré que la historia de Isabel, la hermana de Manolita, es muy dura y que la sufre sin conocimiento de ésta durante su estancia en el colegio Zabalbide de Bilbao regentado por monjas donde hijas de presas, bajo el señuelo de la educación, eran prácticamente esclavizadas en trabajos de lavandería y planchado sin sueldo, sólo por ser hijas de republicanos encarcelados. Cuando Manolita entra en conocimiento de estas historias las hace suyas y las integra bajo la férula de su primera persona narrativa.


Final
Una novela que reivindica el sufrimiento de infinidad de mujeres que durante la larga posguerra, y aún hoy día, hubieron de penar por sus familiares presos, fusilados, enterrados Dios sabe dónde. Una novela que homenajea la fortaleza de esas mujeres que sufrieron en sus propias carnes su pertenencia a una familia vencida y que incluso algunas hubieron de penar con trabajos sin sueldo o soportando abusos y vejaciones sexuales por los delitos que sin haberlos cometido adjudicaban a los hombres de sus familias. Una novela que habla de la traición que se esconde donde menos se sospecha. Una novela que me incita a seguir con el resto de la serie porque es francamente literatura de alta calidad. Una novela que habla de la fuerza del amor que al final puede con todo y sin el que nada se logra. Una novela que es un homenaje a una serie de personajes históricos como Jesús Monzón, Heriberto Quiñones, Eugenio Mesón, Matilde Landa, Luis Sendín, Manuel Azcárate, Carmen de Pedro y otros dirigentes del PCE que se jugaron el tipo levantando el Partido en el interior durante esos años tan ásperos, pagando no pocos de ellos con su vida ante el pelotón de fusilamiento entrega tan desinteresada. Una novela que presenta un duro panorama pero en el que siempre hay un resquicio para la esperanza, aunque ésta tarde a veces hasta décadas en verse satisfecha. Una novela que muestra una España en la que 
Las pequeñas vilezas individuales engrosaban día tras día la vileza colectiva de un país donde se hacía de todo por unos cuantos billetes, pero donde también vivían personas capaces de entregar cuánto tenían sin exigir recibos de ningún tipo. (pág. 636)


Datos del libro
Autor: ALMUDENA GRANDES
Título: “Las tres bodas de Manolita”
Nº de páginas: 768 páginas.
Encuadernación: Tapa blanda
Editorial: Tusquets, col. Maxi. 2ª Edición (10/ 2017)
Lengua: CASTELLANO
ISBN-13: 978-8490664193
ISBN: 978-84-8383-836-5
Precio:
En papel: 10,95€
Ebook: 9,49€

28 may. 2018

Arturo Pérez Reverte, narrador por los cuatro costados

21 comentarios:
Acabo de leer "Los perros duros no bailan", la última novela de Arturo Pérez Reverte. Como casi todo lo suyo, me ha gustado y en breve la reseñaré en este blog. Mirando mirando lo que del escritor cartagenero tenía comentado me he dado cuenta de que de la serie Falcó aquí, en "El blog de Juan Carlos" sólo tengo reseñada "Eva", la segunda entrega de la misma. ¡Andá!, me he dicho, ¿y la anterior? Tenía yo por seguro haber opinado sobre ella, pero ¿dónde? Al fin, he caído en la cuenta: Sí, en efecto, la reseñé hace poco más de un año, pero no aquí sino en la Revista MoonMagazine.

Aprovecho, pues, que el Pisuerga pasa por Valladolid, y para quienes no hayáis leído mi opinión sobre "Falcó" en  esa interesantísima revista -casualmente ayer mismo MoonMagazine publicó un artículo mío sobre una dramatización de "El corazón de las tinieblas" de Joseph Conrad- aquí, a continuación, reproduzco la reseña que hice sobre la novela de Pérez Reverte tal y como salió publicada en la 'revista de los lunáticos' que le decimos quienes leemos y también colaboramos a ese magnífico proyecto de Txaro Cárdenas, su directora.
_______________________

Falcó, de Arturo Pérez Reverte. Narrativa en estado puro
(Rev. MoonMagazine 18, MARZO, 2017)
Con Falcó, Arturo Pérez Reverte vuelve a la narrativa pura en un thriller que te lleva en volandas a través de personajes y acción. Reseña de Juan Carlos Galán para Revista MoonMagazine.

Sobre Falcó

De Arturo Pérez Reverte, salvo la serie de Alatriste, curiosamente las novelas que le hicieron más popular, me gusta casi todo. Leí con sumo agrado sus primeras novelas (El húsar, El maestro de esgrima, La sombra del águila, La tabla de Flandes, El club Dumas…) así como su famoso Territorio comanche donde saldaba cuentas con sus 21 años de corresponsal de guerra de RTVE (1973-1994) que tanto le han marcado. Luego, como dice el poeta, lo fui odiando sin saberlo y en ello tuvo mucho que ver el espectacular éxito alcanzado con las aventuras del Capitán Alatriste y las versiones cinematográficas de algunas de sus novelas que, en mi opinión, no hacen justicia a sus originales. Por seguir con el símil poético, con Hombres buenos volví a creer en él. Y ahora, en mi opinión, ha regresado a su forma (“inocencia” dice el poeta, aunque tal sustantivo no le cuadra a Reverte) antigua o primera con esta novela, Falcó, que he leído de un tirón y que desde el inicio me atrapó completamente.
La acción de "Falcó" se sitúa en el otoño de 1936, unos seis meses después de haber estallado la Guerra Civil, un conflicto que se preveía corto y que por el contrario se alargaría durante tres años sirviendo de ensayo a las potencias europeas para lo que vendría inmediatamente después. Falcó es el nombre del protagonista de este relato: un ex-contrabandista de armas, fichado como espía por los servicios de inteligencia antes republicanos y ahora nacionales. Es un frío profesional en lo suyo, es decir, no participa emocionalmente en las acciones que prepara y ejecuta. «Para Falcó, palabras como patria, amor o futuro no tenían ningún sentido. Era un hombre del momento, entrenado para serlo. Un lobo en la sombra. Ávido y peligroso». En esta ocasión sus compañeros de acción son los hermanos Montero y Eva Rengel, quienes no logran entender su desapasionamiento en una acción que se enmarca en un conflicto en el que las pasiones tienen mucho que ver. Pero Lorenzo Falcó es un cínico que no participa para nada de la euforia que embarga a sus compañeros de misión:
«—¿De verdad crees que matar a alguien une a quienes lo matan?
—Hay ciertas cosas…
—No me jodas —Falcó encendió un cigarrillo—. Sé buen chico, anda. Haz tu guerra, salva a José Antonio y salva a España de la horda marxista, si puedes. Pero no me jodas»
Yo he creído adivinar en Lorenzo Falcó muchas características biográficas del hombre Arturo Pérez Reverte. En primer lugar la sangre fría y la comprensión profesional de cuantos seres  se mueven en una guerra, y más si ésta se dirime entre hermanos, o sea, una Guerra Civil. También el necesario cinismo, solidez y distanciamiento emocionales que unas circunstancias como las que se muestran en la novela exigen. Para Falcó lo que para muchos es cinismo no es otra cosa que instinto de supervivencia que a él, parece, le ha funcionado bien hasta el momento. Por último, es evidente que el novelista conoce de primera mano los entornos bélicos como demuestran las escenas de intercambio de disparos entre facciones enemigas que aparecen en algún momento en el relato. Estas secuencias guerreras en las que se producen muertes, aparecen soldados heridos que aúllan de dolor, otros que huyen o rematan a moribundos siempre me han parecido de especial dificultad al correr el riesgo de caer en la falsedad, el ridículo o la inverosimilitud. Sin embargo, en las escenas bélicas de esta novela aparece el excelente corresponsal de guerra que Reverte fue unido al magnífico escritor que desde hace tiempo y actualmente es.
La novela consta de 14 capítulos y un epílogo. El primero presenta una escena que bien podrían haber firmado Patricia Highsmith o Raymond Chandler y que también muy bien podría haber filmado Alfred Hitchkock: el señalamiento, en un tren que discurre por el sur de Francia, de la víctima que un sicario ha de ejecutar. El ritmo y el suspense contenidos en esta secuencia son tremendos y sirven para meternos sin demora alguna en el thriller que vamos a degustar. Sólo con leer esta breve escena entran ganas de no parar de leer. Tras este inicio trepidante, cuya funcionalidad es la de marcarnos el oficio del personaje, la acción se muda a la monumental y castaSalamanca, ciudad en cuyo Palacio Episcopal está instalado el Cuartel General de la España sublevada. El autor presenta la vida en esta pacata ciudad castellana mostrando un perfecto conocimiento de sus enclaves (el Casino que ocupa un Palacio del siglo XVI, la hermosísima Plaza Mayor, el Palacio Episcopal, la Torre del Clavero…) y de las calles (la calle Consuelo, la calle Toro, la calle Zamora…) que albergaban los organismos que más protagonismo estaban teniendo durante el inicio de la contienda. Para un salmantino como yo, recorrer con Falcó mi ciudad en los aciagos días del otoño del 36 ha sido un placer indescriptible.


Pero la acción no queda encerrada en la retaguardia por cuyos hoteles y cafeterías (el Gran Hotel, el Café Novelty…) deambulaba un ejército de espías y militares de la más variada procedencia: «La clientela habitual se veía salpicada por uniformes de oficial de toda clase: regulares, legionarios, requetés, falangistas. Le sorprendieron algunos uniformes alemanes e italianos. Debían de haber llegado a Salamanca en los últimos días, pues era la primera vez que los veía allí». No, también la acción se traslada a la zona republicana, en especial a Cartagena —localidad que el novelista conoce perfectamente por ser donde él nació en 1951— y a Alicante, ciudad esta última donde suceden los episodios más vibrantes de todo el relato.
La aparición de estas localidades costeras le sirve al escritor para mostrar el gran amor que siente por el mundo del mar y la navegación. Esta pasión por el mar y las embarcaciones se percibe en el manejo que Pérez Reverte hace de términos náuticos que los mesetarios como yo desconocemos: «Un disparo desde tierra golpeó la madera de la regala cuando Falcó se impulsaba sobre ella, ayudado por unas manos que tiraban de su ropa empapada. El balazo levantó astillas que saltaron cerca de su cara. Se oyó una orden en alemán y los remos resonaron en los escálamos». Es bien sabido que cuando no escribe, el autor cartagenero dedica su tiempo de ocio a la navegación.
La novela es un thriller con tintes de novela negra que nos lleva en volandas, en suspenso, deseando ver en qué para la misión que el grupo humano comandado por Falcó está realizando en zona republicana. Pero al tiempo el mero acto de lectura es un disfrute por la cantidad de literatura que el académico esparce como sin querer por las cerca de 300 páginas que conforman la obra. Una literatura que se muestra al desgaire a través de sutiles intertextos que nos llevan a Miguel Hernández, «La muchacha tenía cierto parecido con su hermano. Aire de chica bien, alterado por vientos del pueblo»; al mexicano Amado Nervo, «Sólo dispongo de una vida, dijo. Un breve momento entre dos noches. Y el mundo es una aventura formidable que no estoy dispuesto a perderme»; o, forzando un poco la correspondencia, al mismísimo Miguel de Unamuno por aquel entonces recluido por orden del General Millán Astray en su propio domicilio, «El puente romano estaba desierto. Salamanca se alzaba al otro lado, monumental y casta»


El controvertido Arturo Pérez Reverte


El novelista disfruta en nuestro país, a partes iguales, de una legión de admiradores y otra de detractores. Ambos grupos, dejando a un lado su obra literaria, valoran o deploran las afirmaciones del escritor que unos califican de ensoberbecidas y otros de simplemente sinceras; no es bien vista o por el contrario es muy valorada su falta de adhesión a grupo alguno; e igualmente sorprende, negativamente a unos y positivamente a los otros, el menosprecio que muestra hacia lo políticamente correcto… Ejemplo de esto se puede ver en esta novela cuando el personaje de Eva Rengel explica a Falcó su elección de bando:

«Fueron intelectuales de café que me explicaban las leyes del materialismo histórico, la plusvalía y la dictadura del proletariado mientras intentaban acostarse conmigo antes de volver a mecerse, satisfechos, en brazos de su propia clase… Nada tenía en común con ellos, así que busqué a otros hombres y mujeres: los silenciosos. Los que actúan… Los que, entre otras cosas, dan caza a esos estúpidos teóricos que no renuncian, en el fondo, a ser pequeños burgueses con pretensiones»

Tras leer lo anterior seguro que algunos no habrán podido evitar que se dibuje en su rostro un mohín de disgustada sorpresa hacia este lenguaraz novelista. Y no digamos ya cuando otros saquen de contexto lo que Falcó piensa sobre lo que se les avecina a las mujeres que quedan en retaguardia esperando el incierto regreso de los hombres de su familia:

«Pensó éste en las recatadas señoras de la nueva y católica España de novena, misa y rosario. En las viudas de guerra y en las que tenían al novio o al marido en el frente; o en las que simplemente tenían hambre, hijos o familiares a los que alimentar, y la suerte de contar entre las piernas con algo que ofrecer: el recurso eterno de las mujeres en todas las miserias y todas las guerras, desde que el mundo tenía memoria»

También en este sentido la novela expone una idea muy presente en la mente del escritor que, precisamente, tuve oportunidad de escuchar directamente en la presentación que hizo de su novela anterior Hombres buenos, novela en la que aparece más tratada que en ésta. Me refiero a la de que entre los seres más odiosos y deleznables también existe una moral, un código de “honor”, una ética, el respeto a unas formas, a unas reglas. Lo vemos en este individuo, Falcó, un ser de poco fiar, capaz de venderte y venderse al mejor postor pero que tiene un código de conducta que comparte con sus iguales, o sea, con otros seres abominables como él:

«He servido a una monarquía y a una república, y no sé a quién serviré en el futuro. Este trabajo sería insoportable si no hubiera en él ciertas retorcidas reglas. Quizá no sean reglas convencionales, ni siquiera dignas, pero son las nuestras. Aunque la principal de todas sea, precisamente, la aparente ausencia de reglas […]»

Lo Mejor: El ritmo de la narración; el lenguaje asequible y creíble; la mezcla que realiza en el momento culmen del relato de los idealistas versos del “Cara al Sol” con la cruel realidad que una veintena de adeptos están sufriendo en sus propias carnes; la presentación del inframundo (sexo, drogas, tráfico de armas…) que se mueve bajo los grandes ideales que se movilizan en una guerra.

Lo peor: Poca cosa, quizás una cierta falta de verosimilitud cuando algunos personajes son liberados inexplicablemente. Pese a que luego se aclara el motivo de estas puestas en libertad, tal motivo en el contexto de una guerra muy cruenta resulta difícil de admitir.

Datos del libro
Autor: ARTURO PÉREZ REVERTE
Título: “FALCÓ”
Nº de páginas: 296 páginas.
Encuadernación: Tapa dura
Editorial: Alfaguara. (octubre de 2016)
Lengua: CASTELLANO
ISBN-13: 978-84-204-1968-8
Precio:
En papel: 18,90€
Ebook: 9,49€


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