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20 sept. 2018

Joël Dicker: "La desaparición de Stephanie Mailer". La explotación del éxito

7 comentarios:
En primer lugar debo advertir que he "leído" la última novela de Joël Dicker en formato audio-libro. Esta modalidad 'lectora', sin duda alguna, merece un comentario aparte del propiamente referido a la historia presentada por el escritor. Y es que no es lo mismo leer que escuchar. Es cierto que los inicios de la literatura, cuando el mundo era analfabeto, fueron orales, pero hoy la parte del mundo que nos ha tocado por suerte habitar es una sociedad completamente alfabetizada y los protocolos lectores discurren por derroteros distintos de los del sentido del oído.

No quiero liarme con el asunto de las bondades y las maldades de los audio-libros. En esta reseña quiero remitirme sólo a la historia transmitida por Joël Dicker; dejo para un próximo post y otro blog -mi blog "Reflexiones"- mi opinión sobre este formato que las editoriales están lanzando ahora.


La novela
"La desaparición de Stephanie Mailer", novela policíaca, Thriller, Best seller
Sinopsis (proporcionada por la propia editorial)
La noche del 30 de julio de 1994 la apacible población de Orphea, en los Hamptons, asiste a la gran apertura del festival de teatro. Pero el alcalde se retrasa... Mientras tanto, Samuel Paladin recorre las calles vacías buscando a su mujer, hasta hallar su cadáver ante la casa del alcalde. Dentro, toda la familia ha sido asesinada.


Jesse Rosenberg y Derek Scott son los dos jóvenes policías de Nueva York que resuelven con éxito el caso, pero veinte años más tarde, en la ceremonia de despedida de la policía a Rosenberg, la periodista Stephanie Mailer lo afronta: pretende que Dereck y Jesse se equivocaron de asesino a pesar de que la prueba se hallara delante de sus ojos, y que ella posee información clave. Pero días después, desaparece.

Mi opinión
Diré en primer lugar que me acerqué a este relato empujado por el magnífico sabor de boca que hace ya algo más de cinco años dejó en mí "La verdad sobre el caso Harry Quebert" [leer reseña aquí], novela que lanzó al estrellato al escritor ginebrino. A renglón seguido debo añadir que cuando me puse a leerla me parecía que seguía en la misma novela anterior a la que el escritor habría dado un vertiginoso giro; quiero decir con esto que nada extrañé al engolfarme en la nueva historia pues la estructura empleada por el autor -tres grandes apartados en ambos relatos-, junto al amplio número de capítulos y de páginas que  conforman el enorme volumen era muy semejante al de la novela que le abrió las puertas del éxito.

En ambos relatos estamos ante una enorme cuenta atrás. En el que comento cada uno de los capítulos está encabezado con el nombre del personaje narrador del mismo: Jesse Rosenberg para 2014 ("Sábado  14 de julio de 2014. 14 días antes de la inauguración del Festival", por ejemplo) y Derek Scott para 1994 ("Principios de agosto de 1994", por ejemplo), aunque no son los únicos pues otros los narra Anna Kanner, compañera de profesión, u otros personajes ya más secundarios como Dakota, joven adolescente algo despistada vitalmente, o Steven, director de la "Revista de Letras" de Nueva York que mantiene una aventura con una secretaria suya, etc.. Pero las situaciones temporales fundamentales son las de los dos principales narradores y los capítulos que protagonizan en primera persona van encabezados por el número de días que restan hasta el 30 de julio de sus correspondientes años, día que se inauguró el Festival de Teatro de Orphea en 1994 y que desde ese año nunca se ha dejado de celebrar.

La novela está dividida en tres grandes apartados: I. "En la sima" (28 capítulos), II. "Hacia la superficie" (25 capítulos), y III. "Elevación" (16 capítulos). Esta tercera parte, como es lógico, gana en ritmo al aproximarse el desenlace de la investigación; quizás por ello el orden de la cuenta llevada hasta ese momento cambia de sentido y de ser hacia atrás revierte hacia adelante marcando en cuatro subapartados (1. "Natasha", 2. "Desolación", 3. "El intercambio", y 4. "La desaparición de Stephanie Mailer") los centros temáticos de los mismos. 

El thriller que la novela es comienza tal como finaliza con la desaparición de Stephanie Mailer, personaje que da título a la novela, pero cuya función en la misma es secundaria. Su desaparición hará que el caso de 1994 -cuatro asesinatos producidos el día de la inauguración del Festival de Teatro de Orphea- que se creía resuelto desde hacía tiempo se revele como asunto pendiente. Muchas incógnitas se abren ahora y la no menor es la de si el culpable señalado entonces, Ted Tenembaum, muerto tras una persecución policial, habría sido el verdadero asesino.

Joël Dicker, Los Hamptons, Best-sellers
Los mimbres del relato son ciertamente atractivos, pero en mi opinión el autor estira mucho el chicle como si lo que persiguiera fuera aumentar el número de páginas. Se diría que un escritor de best seller como es él [recordemos que su primer gran éxito es prácticamente un manual de cómo fabricar un best-seller] no pudiera contentarse con un número de páginas inferior a las 600. Es por ello que, en ocasiones, la novela se me ha hecho un tanto tediosa. A este hastío contribuye no poco el excesivo número de personajes cuyas relaciones el novelista no se resiste a contarnos, resultando algunas agobiantes y sin interés alguno; igual que las excesivas reiteraciones y repeticiones que realiza en función del personaje narrador de cada uno de los capítulos; o el excesivo número de asuntos que Dicker toca siquiera sea de soslayo (machismo en la comisaría de Orphea que recibe a una joven, guapa y competente Anna Kanner; corrupción política; trata de mujeres; hipocresía social; la culpa; la función del crítico literario; las relaciones padres-hijos; las adicciones; etc., etc.); y también, claro, los engaños y trampas que nos tiende el escritor que por frecuentes provocan en ocasiones un cierto descreimiento en el lector hacia la historia narrada que corre, por ello, el riesgo de caer en la falta de verosimilitud.

Si al llegar a esta altura de mi comentario habéis tenido la paciencia de leer la reseña que hice del primer gran éxito de este novelista suizo os diré que las recetas que da en esa novela para crear un éxito de ventas literario las aplica aquí punto por punto, o casi:
  • Afán por 'atraer y retener al mayor número de lectores': de ahí ese excesivo número de personajes y asuntos que a todos contente.
  • Procedimientos de novela negra: corrupción policial y política, bajos fondos prostibularios, drogas, interrogatorios frecuentes para así dar voz a personajes diversos, resúmenes recopilatorios para que el lector no se pierda, giros argumentales sorprendentes..., incluso cierto desarrollo de historias secundarias para dar así más fuelle a la novela.
  • Alusiones literarias diversas y al alcance de la mayoría: la primera y más relevante es una autocita que remite a "La verdad sobre el caso Harry Quebert", "A veces no vemos lo que está ante nuestros propios ojos", la frase que al inicio del relato la periodista Stephanie Mailer le dice al policía Jesse Rosenberg en la fiesta que están dando a éste por su baja en el Cuerpo a petición propia. Pero hay otras muchas más: explícita, la de la obra de Chejov, "Tío Vania", con que se abrió el Festival de Teatro en 1994; además yo he querido ver un claro homenaje a "Extraños en un tren" de Patricia Highsmith; e incluso a la obra de Ibsen, "Un enemigo del pueblo" en ese afán del alcalde Brown de que los crímenes que han sacudido a Orphea no espanten a los turistas, igual que los habitantes de la pequeña localidad noruega querían silenciar el peligro que corrían los usuarios de su balneario si se difundía la noticia de la contaminación de sus aguas; e incluso también un cierto homenaje a esa literatura policíaca que utiliza libros y sus templos, las librerías, como medio de intercambio de mensajes.
  • El Cine: Una novela escrita por uno de los personajes conocerá versión cinematográfica. Esto me parece una autoparodia referida a sí mismo por Joël Dicker. Y es que no hay mayor encumbramiento para un autor de best sellers como él es que ver su producto llevado a la gran pantalla o como en el caso del escritor de Ginebra verla convertida en serie televisiva. Según escribo esta reseña me entero de que la serie inspirada en "La verdad sobre el caso Harry Quebert" será estrenada por Movistar+  en su canal #0 antes de que finalice este año. ¡Bienvenida sea!
  • Sexo: Cualquier best seller que se precie ha de contenerlo y aquí naturalmente que lo hay. Reposa en la pareja adúltera formada por Steven, el jefe, y su inútil pero hermosísima empleada, Alice
  • Humor: Joël Dicker aquí, al igual que en "La verdad...", da cierto respiro a la innegable tensión que genera en sus páginas con alguna concesión al humor. Son los abuelos del personaje principal, Jesse,  los que con sus dos frases reiteradamente empleadas ("panda de tarados" -dice el abuelo-; "menuda mierda" -dice la abuela-) introducen una cierta, muy pequeña en verdad, comicidad.
En cuanto a recursos literarios es destacable la maestría con que el novelista maneja los dos tiempos narrativos principales -1994 y 2014- haciéndolos surgir no sólo en los capítulos narrados en 1ª persona por Derek y Jesse respectivamente, sino -¡y esto sí que me ha gustado!- haciendo que fluyan de manera muy cinematográfica según que la investigación avanza y vayan apareciendo personajes y circunstancias. Así cuando tal cosa sucede el narrador de 2014 cede su voz al personaje de 1994 sea quien sea éste, recobrándola de inmediato una vez "vista" esa acción en el momento temporal en que se realizó. Hay capítulos en los que el ritmo es tal que los flashbacks, aunque breves, abundan. Este recurso da mucha plasticidad a la novela, haciendo que los lectores 'veamos' in situ lo que sucedió. 


Random House Audio
Poco más puedo comentar respecto a aspectos literarios pues al haber accedido a la novela en formato de audio creo haberme perdido algunos de los elementos formales tan interesantes siempre, al menos para mí. Escuchar la novela, perfectamente transmitida por sus intérpretes (Víctor Velasco, Raúl Llorens, Nuria Mediavilla, Masumi Matsuda, Nerea Alfonso, Luis Posada, Gemma Ibáñez y Juan Carlos Gustems), me ha forzado a prestar una excesiva atención pero esencialmente al desarrollo argumental de los asuntos pues al ser dichos en inglés los nombres de los personajes, y ser éstos muchos y con relaciones entre sí algo enrevesadas, mi confusión sobre quién era quién en cada momento de la historia me ha resultado en ocasiones algo difícil. Por otra parte la velocidad de la palabra hablada apenas si me ha permitido quedarme con alguna frase de manera textual. Para hacerlo he tenido que volver hacia atrás (rebobinar) lo escuchado con la lógica pérdida de la concentración exigible en una lectura 'tradicional'. Por ello pocas frases puedo destacar de relato tan extenso. Lo intentaré con dos o tres que consideré acertadas y realicé el pesado ejercicio de volver sobre lo escuchado, y también dos o tres que por repetirse en exceso hicieron que chirriasen en mis oídos.


  • Las buenas:
    • "Los críticos somos la policía de la verdad intelectual" (cap. 16). Son las palabras que dice un personaje, Meta Otrowski,  que defiende la crítica literaria por encima de la creación.
    • "Un crítico no puede ser escritor ni actor -dice Ostrowski- ¿Pollock haciendo una crítica de Hopper? No se puede hacer la crítica de un arte que se ejerce" (cap. 31) Me ha llamado la atención fundamentalmente por ser un cuadro de Edward Hopper, 'Sol de la mañana', el elegido por la editorial Alfaguara para componer la portada de la novela en su edición española.
    • "Resultaba difícil diferenciar entre lo que era relato y lo que era ficción" (cap. 14). Reflexión hecha por Jesse Rosenberg tras leer la novela que Stephanie Mailer estaba escribiendo. En el fondo ésta es una de las constantes de la narrativa actual y de la del autor en particular.

    • Las que ya no me han gustado tanto:
    • "Tuvo que vomitar
    • "Le entraron ganas de vomitar"
    • "Me dan ganas de vomitar".
Este excesivo uso del vómito para referirse a momentos desagradables o poco confortables no me  agrada nada. ¿Será así en la versión original? Y si no, ¿por qué este afán del traductor?

A modo de conclusión
Una novela que prosigue la puerta abierta al éxito logrado por su autor con "La verdad sobre el caso Harry Quebert". La investigación de una desaparición lleva a abrir el caso cerrado de unos crímenes del pasado. Se pasa del presente al pasado de manera fluida y sin despistar jamás mucho al lector al que se le lleva de la mano por miedo a que se pierda en la foresta de la narración. Una novela, en definitiva, entretenida aunque con un excesivo número de páginas. Al autor le vendría bien aligerar sus próximos relatos y cambiar en algo la estructura narrativa de los mismos. ¡Ojalá que sea así!

15 sept. 2018

"Estío" ("Los Thibault" 3) de Roger Martin du Gard

6 comentarios:
"Estío", "La bella estación", "La belle saison"
La tercera entrega de la saga "Los Thibault" lleva el título de "Estío" en la edición que he manejado en español  Esta denominación es coincidente no sólo con otras muchas obras, antiguas y modernas, que van desde la sonata de mismo título de Valle Inclán o la novela homónima de Edith Wharton hasta por ejemplo una obrita reciente del afamado periodista Julio César Iglesias que integra el término 'estío' en el mismo, "La hierba del estío". Quizás por esto me haya resultado difícil encontrar la imagen de portada en Goodreads o en cualquier otra biblioteca de internet para incluirla en esta reseña; y más aún cuando la expresión "estío" o "verano" es junto a otras palabras el reclamo de otra entrega de la misma saga, la séptima, intitulada "El verano de 1914". Desde luego en castellano todas las imágenes con esta palabra ('estío' o 'verano') me remitían a la penúltima entrega de la serie; es por ello que he tenido que echar mano de las portadas creadas para la edición original francesa de la obra donde aparece con el título de "La belle saison" ('La bella estación'), portada que he elegido para ilustrar mi comentario.


Comentario de "Estío" de Roger Martín du Gard
Parece que mi gusto por "Los Thibault" no decae según leo las diversas publicaciones. Si "El cuaderno gris" y "El reformatorio", ambas de 1922, fueron de mi agrado, "La belle saison" ('Estío') aparecida el año siguiente me ha gustado aún más si cabe. Se centra Martín du Gard en este entrega en la pareja de hermanos dejando un tanto de lado la figura del patriarca que es una sombra siempre ahí pero que en esta ocasión se encuentra de viaje. Son pues Jacques y Antoine, los hermanos Thibault, quienes llenan este relato de algo menos de 300 páginas. Comienza con el retorno triunfal de Jacques a Maisons-Laffite, donde se ubica la casa paterna, tras haber superado el examen de ingreso para realizar estudios en la Normal. Se dispone a pasar todo el verano descansando en esta casa cercano a Gisèle, la hijastra de la señorita Waize, convertida ya en una mocita de apenas quince años, y aunque en casas distintas también de Jenny, la hermana de Daniel Fontanin a la que sentimientos encontrados lo acercan y lo alejan. Antoine, el mayor de los hermanos, es ya un médico en pleno ejercicio cuya praxis profesional va de acierto en acierto. Si en las entregas anteriores demostró un magnífico ojo clínico tratando acertadamente a Jenny Fontanin, ahora, requerido por un empleado de su padre para que intente salvar de una más que probable muerte a Dédette, una niña que se ha fracturado el fémur y a consecuencia de esto roto la arteria femoral, demostrará ser un buen cirujano. 
"Los Thibault", Roger Martín du Gard, Novela francesa de entreguerras

Ambos hermanos conocen en esta narración los reveses del amor, la inestabilidad psicológica que conlleva con esas dudas sobre si la otra persona de verdad alberga en su interior los mismos sentimientos. La variabilidad y volubilidad amorosa es más perceptible en Jenny y Jacques; y mucho menos en la pareja Antoine y Rachel, una bella joven de unos 25 años que con maestría y magnifico saber estar ayudó a Antoine en la intervención quirúrgica. Rachel hará crecer a Antoine que conocerá mucho de la vida -bueno y malo- gracias a ella.

Al igual que en las dos primeras novelas la introspección psicológica es presentada a través de soliloquios y monólogos interiores de manera tal que el personaje gana en verosimilitud. Junto a esta profundización en la psicología del personaje el autor practica un fuerte realismo de corte naturalista que no esquiva aquellos aspectos duros o desagradables de la existencia humana. Así se comprueba en el verismo descriptivo de la cirugía practicada a Dédette
"-Vamos a intentar el suero. Y nada de subcutáneo; no merece la pena: el intravenoso. Es nuestra última oportunidad. -Tomó dos frasquitos del aparador- ¿Ha quitado el torniquete? Bien. Póngale una inyección de aceite alcanforado. Y luego otra de cafeína; sólo la mitad, pobre chiquilla..., pero, por favor, dese prisa."
o cuando describe el estado en que quedó un perro atropellado por un Simón. Sin embargo Martín du Gard muestra una gran elegancia cuando elude a través de la elipsis descripciones que de hacerlas invadirían el territorio de la sicalipsis. Esto no empece que en algunos momentos envuelva a los personajes en una atmósfera plena de sensualidad ligada a la belleza del lenguaje empleado.

Como digo el lenguaje que usa el escritor es de gran plasticidad y belleza; por ello durante toda la lectura de esta entrega -también de las dos anteriores, y me temo que asimismo de las siguientes- no he dejado de lamentar la constante caída en el vicio lingüístico del "laísmo" en que el traductor de toda la saga, Félix Caballero Robredo, incurre. La gran altura del texto queda mancillada por este defecto continuado
"Cuando Jérôme hubo salido para poner el telegrama, la señora de Fontanin volvió junto a Noemí. La era imposible alejarse de aquella cama." (pág. 151)
[...] "Antoine la produjo un vivo placer a al asegurar que Félix Héquet" [...] (pág. 122)
Pero en mi opinión esta continuada caída en el laísmo  es el único pero que cabe poner a la belleza de la lengua empleada. Elegir una muestra de ello es complicado por ser abundantes los momentos en que la misma resplandece. He aquí mi elección:
"En la semioscuridad del vagón su pelo, anaranjado y casi rosado a la luz del día, dejaba de tener un color preciso; parecía estar hecho de una materia fluida, incandescente, de cera metalizada o hilillos de cristal; y la blancura fosforescente de la mejilla daba una apariencia irreal a su carne." (pág. 257)
Para finalizar
Junto a la renovación del realismo decimonónico a través de la incorporación de técnicas narrativas como el monólogo interior tan presente en esta novela la novela del primer tercio del siglo XX se caracteriza por esa indagación en la vivencia individual del sentimiento y creencia religiosos. En Francia, además, es muy abundante el número de autores de ese momento del siglo XX que se cuestionan aspectos de la fé religiosa antes reservados sólo a los eclesiásticos. El motivo esencial de este volver la mirada a la cuestión religiosa deriva de los estragos ocasionados por la Primera Guerra Mundial que les hicieron pensar sobre cómo el hombre puede llegar a tal nivel de iniquidad y, si hay Dios, cómo es posible que permita tales maldades. Roger Martín du Gard forma parte de esta nómina al lado de Georges Bernanos, Jules Romains, André Maurois, y otros.

Nota
Esta tercera novela de la serie así como el resto de las de la saga "Los Thibault" que reseño participa en el Reto "Nos gustan los clásicos" del blog "Un lector indiscreto"
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5 sept. 2018

Sergio Peris-Mencheta versiona y dirige la obra de Stefano Massini "Lehman Trilogy"

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Stefano Massini, Productora teatral Barco Pirata

El director
Como espectador de teatro conozco a Sergio Peris-Mencheta desde hace ya una pila de años. Guardo en mi memoria sus estupendas actuaciones en obras de teatro clásico en el seno de la Compañía Nacional de Teatro Clásico y también en compañías no estatales. Actuaciones fantásticas como la que en 2015 hizo en "Enrique VIII y la Cisma de Inglaterra"de Calderón de la Barca en montaje de la CNTC dirigida por Helena Pimenta o el papel de Marco Antonio en "Julio César" de Shakespeare que realizó el año anterior y por el que ganó el premio Ercilla de Teatro.
Su imagen es muy conocida por el público de nuestro país pues ha aparecido en más de quince películas, algunas tan conocidas como "Resident Evil: Ultratumba" de Paul W. S. Anderson, o "Los Borgia" y "El Capitán Trueno y el Santo Grial" dirigidas ambas por Antonio Hernández. También ha hecho papeles importantes en series españolas de televisión como "La zona" (2017), "La catedral del mar" (2018), "El ministerio del tiempo" (2016) o "Isabel" (2012-2014).

En 2011 formó, junto a los también actores Xabier Murúa y Rebeca Ledesma, la productora teatral Barco Pirata que ya ha puesto en pie once espectáculos, algunos tan sonados como "Tempestad" (2013), basada en "La tempestad" de Shakespeare, o "La cocina" (2016) de Arnold Wesker, ambos adaptados y dirigidos por Peris-Mencheta. Es esta productora la responsable de la obra que comento a continuación, así como, según declaraciones del propio director, de "¿Quién es el sr. Schmidt?", la obra de Sébastien Thiéry que el próximo 29 de septiembre se estrenará en el Teatro Romea de Murcia.

Tuve en su momento la oportunidad de ver "Tempestad" y "La cocina" y desde entonces estoy atento a cuantos productos salen de esa factoría teatral dirigida por este actor y director madrileño de 43 años que iba para abogado pero a quien se le inoculó el veneno del teatro al entrar a formar parte en la Universidad Carlos III del grupo teatral universitario de la misma. La última producción estrenada de Barco Pirata es "Lehman Trilogy", actualmente en cartel.

"Lehman Trilogy" de Stefano Massini
Dice Peris-Mencheta en las entrevistas para la promoción de esta función que descubrió la obra hará cosa de tres años dentro del festival Grec. Su autor era un italiano, Stefano Massini, nacido en Florencia en 1975, y la representación en el Grec pese a estar en catalán le dejó abducido por el texto, la historia, y los asuntos de que trataba. Decidió en ese mismo instante versionarla y montarla a su manera, con mucha música.

Así nació la representación que pude ver la última semana de agosto en la sala pequeña (Sala Verde) de los Teatros del Canal en Madrid: Stefano Massini, su autor, la escribió durante 2009-2012; en 2013 fue estrenada en Saint Ettienne (Francia); luego, ya en 2015, el actor y director teatral italiano la estrenó con gran éxito en el Piccolo Teatro de Milán. En 2016 subió a los escenarios de numerosos teatros públicos europeos (Mónaco, Colonia, Dresde, Linz, Lucerna, Hannover) destacando las versiones de Lorent Wanson  en Bruselas con la que ganó el Premio de la Crítica de su país, y la versión española producida por el Grec de Barcelona y dirigida por R. Romei que tuvo gran éxito de crítica y público, y que fue la que Sergio Peris-Mencheta pudo ver y le encendió el deseo de hacer su propia versión.

Opereta, Balada musical, "Lehman Trilogy", Víctor Clavijo, Darío Paso Es "Lehman Trilogy" un recorrido por algo más de 160 años de historia, desde que el primer Lehman procedente de Alemania desembarca en 1855 en el puerto de Nueva York sin otra cosa en su maleta que unos inmensos deseos de abrirse camino en la tierra de las oportunidades, hasta que el 15 de septiembre de 2008 Lehman Brothers anunciara su bancarrota y con ella quedara al descubierto la más grave crisis financiera que ha asolado el mundo durante los últimos años.

Tras el primer Lehman arribarán al puerto de Nueva York sus otros dos hermanos. Mientras que el hermano mayor lo que pretende es abrir un comercio al estilo tradicional, igual que los que su familia judía desde siempre habían tenido en Alemania, el hermano segundo, más visceral, y sobre todo el menor, el más inteligente de los tres, proponen abrir al negocio nuevas perspectivas de negocio que les permita ganar más y de mejor manera dinero que es a lo que -confiesan ellos- han venido a América. Así, de un pequeño negocio en el Sur de América que vendía  productos agrícolas para las haciendas algodoneras, los Lehman pasarán a comprar el algodón en crudo para luego revenderlo a los fabricantes de tejidos norteños. Había nacido una nueva profesión de nombre aún desconocido, había nacido el intermediario. De ser intermediarios de tejidos, tener que transportarlos del punto de origen al de destino, los Lehman que han ido perfeccionando y haciendo evolucionar su negocio pasarán a intermediar entre productores y fabricantes pero sin las obligaciones del transportista, bastaría con negociar sobre el futuro de la inexistente producción adelantando el dinero a los agricultores de manera que cuando el producto ya hubiese nacido ellos mismos lo hiciesen llegar a los fabricantes de tejidos los cuales remitirían a Lehman Brothers el pago que con la debida antelación los hermanos y las empresas del Norte hubiesen acordado. Habían nacido los bancos en sentido moderno, o sea, los que negocian sobre la nada, con elementos materiales aún inexistentes, a quienes lo que les interesa es que el consumo desaforado no pare, porque si se deja de pedalear, la bicicleta se cae, como sucedió durante la crisis del 29, y la última vez hace poco más de diez años.
"Tenemos que lograr que no se compre nunca más por necesidad, sino por instinto. Sólo entonces, caballeros, los bancos seremos inmortales."
 Peris-Mencheta ha montado un espectáculo teatral que subtitula 'Balada para sexteto en tres actos'. Lo del sexteto viene a cuenta de que sólo seis actores (Pepe Lorente, Leo Rivera, Víctor Clavijo, Aitor Beltrán, Darío Paso y Litus Ruiz) dan vida a más de 120 personajes: desde los propios Lehman (hermanos pioneros, hijos, nietos y tal) pasando por productores negros de la América sudista, empresarios blancos del Norte, comerciantes diversos, políticos oportunistas, etc. Todos ellos son importantes porque todos contribuyen a lo que bastantes años más tarde se nos vendrá a todos encima. En este sentido estamos ante una obra coral.

Los 160 años -concretamente 163- de historia se ilustran especialmente a través de la evolución musical. En este punto el músico y actor Litus Ruiz -durante toda la representación pensé que ese actor que tan bien cantaba y tocaba la guitarra debía de ser el músico del programa televisivo de Canal #0 "Late motiv", como así efectivamente es- tiene una función relevante. Además de la música evocadora de los distintos momentos temporales los personajes en ocasiones dejan los parlamentos hablados y pasan a la canción cual si de una zarzuela u opereta se tratara.

Los momentos musicales proporcionan al espectador instantes de descanso y variaciones rítmicas muy necesarias en un espectáculo de larga duración como es éste: tres actos de unos 50' cada uno con dos intermedios de 15 minutos, en total más de tres horas de estancia en el Teatro. Pese a esto la obra no se hace pesada dado el vivo ritmo que el director imprime a la función, el buen hacer de los actores y la adecuación en el vestuario -cambiante como exige el decurso temporal- al tiempo en que sucesivamente nos vamos situando. Sólo el segundo acto titulado 'Padres e hijos' me cansó un poco, pero fue una sensación pasajera dentro del conjunto que transcurre con viveza y bastante humor en el primer acto, 'Los tres hermanos', lo mismo que en el último, 'El inmortal', que cierra el círculo de lo que esta saga familiar fue sembrando desde su llegada a ese paraíso de las oportunidades: América.

Sergio Peris-Mencheta, Litus Ruiz,, Aitor Beltrán, Pepe Lorente

La puesta en escena está muy bien resuelta: Un escenario único y constante con un círculo exterior giratorio que sirve para producir interesantes juegos de movimientos de los actores que aparecen y desaparecen de la vista del espectador pudiendo así mutar de personalidad según las exigencias del guion. Por otra parte la escena se alza en dos niveles de altura con lo que se mejora la movilidad y el ritmo; y para finalizar junto a unos elementos sonoros contundentes aparte de la música en directo creada y/o versionada por Litus Ruiz, se utilizan proyecciones fílmicas para ilustrar aún mejor, con imágenes históricas reales, el paso del tiempo. Como ya he dicho, "Lehman Trilogy" es un espectáculo en toda regla que merece muchísimo la pena.

La obra fue estrenada en el Teatro Palacio Valdés (Avilés) el 18 de agosto y estará en cartel en los Teatros del Canal de Madrid hasta el próximo 23 de septiembre.

29 ago. 2018

Pérez-Reverte en plena forma: "Hombres buenos"

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Hace dos semanas María Sáez colgó en su cuenta de instagram unas fotos con las que anunciaba la liberación de un libro por haber llegado a los 1500 seguidores en esa red social. Yo suelo ver las publicaciones de una enigmática noquedasinoleer de Salamanca, mi ciudad, que siempre fotografia la portada del libro que lee tumbada en la cama y con él sobre las piernas. Me atraen los títulos y también el enigma de no verle nunca la cara. La casualidad quiso que la liberación fuera acompañada de una fotografía de María con el libro y ella de espaldas en la zona donde la había realizado, y que yo ese finde estuviese en Salamanca. Reconocí de inmediato el lugar y al día siguiente allí me dirigí, inspeccioné el lugar y finalmente lo localicé. Era nada más y nada menos que “Hombres buenos” de Arturo Pérez Reverte en edición de tapa dura. Mi alegría fue infinita.

Novelas históricas, Verosimilitud narrativa, Enciclopedia francesa
(fotocomposición tomada de www.leeporgusto.com/hombres-buenos-de-arturo-perez-reverte/)
Con los escritores se tienen relaciones que pasan por momentos diversos, unos de entrega enttusiasta y otros de insospechado alejamiento. Con Arturo Pérez Reverte..., ¡uy, madre, creo que estoy comenzando a repetirme y que esto ya lo voy a haber dicho! Voy a revisar, antes de proseguir este discurso que he emprendido, mis últimas reseñas sobre la serie Falcó porque creo que esta reflexión ya la hice allí. Vosotros también, si así lo decidís, podéis hacerlo pinchando aquí y aquí: para Lorenzo Falcó, el primero, y para Eva Rengel, el segundo; por último en este tercer aquí podéis leer lo que me suscitó la última de las suyas, la que tiene a perros como personajes. Bueno, como os decía al inicio, con este autor  he pasado por épocas de amor incondicional y otras de cierto distanciamiento por..., como suele suceder en estos casos, todo y nada en concreto.

Ni que decir tiene que "Hombres buenos" me ha recordado muchísimo a ese primer magnífico escritor de novelas como "El Club Dumas" o "El maestro de esgrima". Ambos relatos constantemente acudían a mi cabeza si bien el que acabo de leer se sitúa en el siglo anterior al de los dos cuyos títulos acabo de nombrar. 

El siglo XVIII ha pasado a la historia como Siglo de las Luces en algunos lugares y siglo de la Ilustración en otros. Esta distinta denominación que a muchos siempre nos pareció pura sinonimia no es cosa banal como se demuestra leyendo esta magnífica novela que Arturo Pérez Reverte dio a la imprenta en 2015, inmediatamente antes de las tres que en el último año he leído de él y de las que en el primer párrafo de esta reseña he dejado los enlaces.

La acción sucede un poco antes de 1785. Dos académicos de la Real Academia de la Lengua española, dos 'hombres buenos', viajan hasta París con el encargo de hacerse con los 28 volúmenes que conforman la "Encyclopedie" que bajo la dirección de D'Alembert y Denis Diderot escribieran durante casi 25 años una pléyade de ilustrados franceses: filósofos, científicos, educadores..., algunos tan denostados, prohibidos y perseguidos por entonces en España como Rousseau o Voltaire.

En una España en la que la Inquisición estaba vigente y en la que la Iglesia y el tradicionalismo casticista marcaban la pauta en todo, que dos académicos, el bibliotecario Hermógenes Molina y el brigadier de marina Pedro Zárate y Quiralt sean comisionados para emprender un viaje de 230 leguas que duraba cuatro semanas tenía que tener alguna justificación. Esta no era otra que la filantropía, el amor al saber, el deseo de mejorar que estaba en todos pero sobre todo en las élites cultas, de manera que hasta el mismo rey Carlos III e incluso la propia Nunciatura apoyarán la adquisición al entender que los veinticuatro miembros que forman la Academia son gente preparada que sabe discernir perfectamente si aquello que leen es correcto o desviación que haya que evitar.

La idea de escribir este relato le vino al escritor, académico de la española desde el año 2003, al descubrir los 28 volúmenes de la primera edición de la Encyclopedie française en la biblioteca de la institución de la que forma parte. Este descubrimiento y las pesquisas que realizó entre sus propios colegas (Francisco Rico, Gregorio Salvador, Víctor García de la Concha, Darío Villanueva, José Manuel Sánchez Ron y otros) sobre el cuándo, el cómo y el porqué de que dicha publicación prohibida en ese siglo XVIII no sólo en España sino también en Francia estuviese en la Academia, entran también a formar parte de la propia novela. 

Planos e Madrid, Madrid en el siglo XVIII, RAE en el XVIII, "Hombres buenos"
Construye el escritor una estructura narrativa ciertamente llamativa que viaja del mundo de la realidad actual al de una ficción que se justifica y alcanza rango de veracidad suficientes merced a lo que en la trama del hoy el propio Pérez Reverte va dando a conocer al lector: documentos de la RAE (actas de sesiones de la Academia del XVIII con las fechas, los nombres, el resultado de las votaciones efectuadas, las asignaciones económicas para el viaje y compra de los libros...), textos en los que el autor se apoya para narrar con verosimilitud las diversas vicisitudes que pasarán sus dos protagonistas (caminos por los que transitarán, postas en las que cambiarán las caballerías de su berlina, posadas en las que pasarán la noche, locales, palacios, prostíbulos y tabernas pasisinas que vistarán, etc.), conversaciones con personajes reales de hoy mismo para que le aclaren ciertas dudas que le surgen a fin de presentar con credibilidad alguna de las situaciones en las que se van a ver envueltos los dos protagonistas, etc.

Junto a esta trama que transcurre en el hoy del escritor, y por proximidad temporal también en el del lector, está la que sucede en esos años prerrevolucionarios del siglo XVIII. Aquí nos encontramos a personajes históricos como nuestros dos hombres buenos, Hermógenes Molina y Pedro de Zàrate; el Conde de Aranda, embajador de España en París por aquel entonces; el abate Bringas, exiliado revolucionario español en París que colabora con la misión que realizan los comisionados españoles; ilustrados como Rousseau, Diderot o D'Alembert que andan por los salones de la nobleza parisina; algunos pisaverdes y damas de ascendencia española algunas como Margot Dancenis y otras no como Mme Du Barry que existieron realmente... Y también junto a éstos, toda una ralea de seres de ficción creados por el autor para dar fuste y forma a la historia; aquí estaría un tal Pascual Raposo que hará lo posible por que la misión descarrile, el gendarme Milot que colabora con el anterior, el afectado y pisaverde Coëtlegon amante de la Dancénis, las mujeres anónimas que asaltan a troche y moche a nuestros hombres ofreciéndoles sus favores sexuales, etc.

París antes de la Revolución, París en 1780, Planos antiguos de París
Esta segunda trama dieciochesca tiene además dos escenarios: Madrid y París. La edición en tapa dura de Alfaguara que es la que he manejado presenta en las guardas delantera y trasera los planos de Madrid y de París respectivamente. Con un gusto exquisito la editorial de acuerdo con el propio autor ofrece al lector la posibilidad de seguir así, grosso modo, el discurrir aventurero de estos dos hombres buenos más cerca cada uno de ellos de los 60 años que de los 50. La historia se distribuye en 12 capítulos y un epílogo, si bien antes del capítulo 1º el escritor coloca una especie de exordio para abrir la novela: un duelo entre dos hombres que está a punto de iniciarse en un bosque próximo a la ciudad de París, Es un comienzo clásico, in media res, que anima a quien lee a devorar lo que sigue porque será así como se entere del porqué de esta situación climática: "Sigamos escribiendo, ahora. Contemos la historia. Sepamos qué ha traído a estos personajes hasta aquí" (pág. 13)

El inicio, además, tiene mucho de cinematográfico. Se anuncia el clímax -o uno de los momentos climáticos- de la historia para de seguido efectuar una vuelta atrás (flash back) que aclare 'qué ha traído a estos personajes hasta aquí'. A partir de este momento los doce capítulos discurren de manera lineal sin más ruptura temporal que la que de manera natural surge en la mente de cualquier lector de una novela histórica como ésta: estamos en 1785 o así y todos sabemos que sólo restan cuatro años para la toma de la Bastilla. Este conocimiento hace plenamente inteligibles para nosotros frases de algunos personajes, en especial las temibles profecías que lanza el abate Bringas y que a los académicos no dejan de hacerles gracia por considerarlas meras exageraciones de imposible cumplimiento:
"¿De verdad no advierten lo que hay detrás de todo esto?... ¡Tan torpe soy, a fé mía, que fui incapaz de hacerles ver que bajo la apariencia de este París que a usted, señor, le gusta tanto hay una fuerza temible que poco a poco va aflorando y que un día arrasará esta engañosa placidez?... ¿No bastan mis comentarios y razones para hacerles comprender que esta ciudad, o el mundo que representa, está sentenciado a muerte?" (pág. 511)
Un libro de libros
Arturo Pérez Reverte es un bibliófilo, un coleccionista de primeras ediciones a ser posible. Él mismo al principio de la novela cuenta la pena que tuvo al no haberse podido hacer con una edición de la Enciclopedia Francesa a pesar de haberle sido ofrecida por un librero amigo. Cuando finalmente decidió adquirirla, alguien muy conocido suyo, Pedro J. Ramírez, se le había adelantado [Pedro J. Ramírez es autor de una novela histórica, "El primer naufragio" (2011), sobre la Revolución francesa y, claro, tener noticia de primera mano de las ideas ilustradas que la impulsaron era necesario].

Tras la anécdota anterior, Pérez Reverte siembra "Hombres buenos" de referencias bibliográficas especialmente en la parte de texto que transcurre en el momento actual. El escritor intenta siempre cuidar al máximo los detalles y para ello echa mano de una buena resma de libros, muchos de ellos ya existentes en su propia biblioteca: Cadalso, Martínez de la Rosa, Fernández de Moratín, Ramón de la Cruz....
"Para mover los personajes en ese escenario [el Madrid del último tercio del siglo XVIII] sabía dónde buscar […] En mi biblioteca disponía de dos piezas notables a las que ya había recurrido antes […] Una era el plano de Madrid publicado en 1785 por el cartógrafo Tomás López […] La otra era el libro titulado 'Plano de la Villa y Corte de Madrid' publicado por Martínez de la Torre y Asensio en 1800." (pág. 60)
El afán de precisión tanto en los escenarios como en los modos, tipos y costumbres de la época  llevan al novelista con mucha frecuencia a consultar obras sugeridas por personas que él conoce como sus compañeros académicos de la española o amigos extranjeros como Chantal Keraudren, la buquinista y profesora francesa experta en mujeres del XVIII y XIX. Es ella quien le informa sobre la vida en el París dieciochesco de las damas españolas Margarita Dancénis y Teresa Cabarrús. Con todo la obra esencial para la parte de la novela que transcurre en París, el “Tableau de París” de Louis-Sébastien Mercier, también es esta Chantal quien se la recomienda. 

Una novela haciéndose. El 'making off' de una escritura
Soy consciente de que al novelista cartagenero poco o nada le gustará el anglicismo con que encabezo este apartado, pero no encuentro nada mejor para expresar lo que quiero transmitir: En "Hombres buenos" Arturo Pérez Reverte nos permite entrar a observar su intimidad creadora, el proceso de creación del relato, los problemas narrativos y estilísticos con los que el autor se enfrenta y cómo los resuelve. Esto es para mí uno de los aspectos más relevantes de la obra. Ejemplo fehaciente de ello es cuando el narrador-autor justifica la elipsis narrativa que hará al pasar por alto el día a día del viaje por Francia situando a los viajeros ya en París, o sus proximidades: 
En consecuencia, comprendí, la narración exigía que llevase pronto a los dos viajeros a las cercanías de París, o a la ciudad misma, donde si habían ocurrido sucesos suficientes para mantener el interés del relato. Decidí, por tanto, recurrir a una elipsis -y en ella estoy ahora- que permitiese aligerar en el texto aquellas aproximadas 85 leguas, una semana larga de camino para la berlina de los académicos, que separaban Poitiers de la capital de Francia.” (pág. 180)
Revolucionarios parisinos, Revolución francesa, cafés míticos
(foto perteneciente al blog 'Un lunar en la punta de la nariz')
Antes he señalado la importante documentación que Pérez Reverte realiza para enfrentar la narración que se propone hacer. Es una investigación no sólo libresca sino siempre que puede 'in situ'. Así cuando decide realizar una conversación en Le Procope, un café que ya existía en el tiempo en que se sitúa el relato, el novelista se desplaza en París hasta él y allí en ese momento imagina cómo habría sido el encuentro
De ese modo, equipado con todo aquello en mis notas situándolo con la imaginación sobre el plano de París de 1780, fue como, olvidándome de los rótulos modernos, de los animados restaurantes y comercios, de los turistas que llenaban el pasaje del Commerce Saint André, entré, o hice entrar al almirante y al bibliotecario en el Café Procope tal como lo habían hecho -o podido hacer- aquella mañana de su viaje, acompañados por el abate Bringas” (pág. 361)
Otro tanto realiza cuando imagina una acción, en este caso ese duelo con que abría la novela y que ya bastante avanzada ésta volvemos a topar con él. Habida cuenta de que los documentos conservados en la Academia hacían una vaga referencia al asunto sin nombrarlo directamente el novelista hace uso de sus prerrogativas de creador (“Reconstruir el resto de la escena, de lo ocurrido aquel dramático día en París, me correspondía a mí.“, pág. 397) mostrando con esto la verdadera función de la novela histórica: mostrar al lector aquello que la Historia omite, falsea u oculta. Sólo le restaba al narrador hacer creíble la escena del duelo entre dos hombres de muy diferente edad y para ello, sin otra posible documentación, ensaya consigo mismo, un hombre de unos 62-63 años, la posibilidad de tirar a esgrima con alguien mucho más joven y salir con éxito del asunto. Para ello pidió a Joaquín, esgrimista amigo suyo en plena forma, cómo podría un hombre ya no joven afrontar un duelo de esta clase:
"-Está claro que si tu personaje quiere salir bien del lance, debe batirse a la defensiva -concluyó-. A partir de cierta edad, los esfuerzos de acometer sofocan  y acaban fatigando mucho.
Me mostré de acuerdo. Yo mismo acababa de experimentarlo de sobra." (pág. 400)

Enseñar deleitando
Una de las premisas que a lo largo de mi vida profesional de enseñante siempre he intentado mantener es la de hacer realidad el dicho horaciano de 'enseñar deleitando'. Creo que Arturo Pérez Reverte se mueve en términos semejantes en sus novelas en general y en ésta en particular, quizás ello sea una de las razones que me ha hecho especialmente grata la lectura de esta obra.

Es evidente que "Hombres buenos" no se queda en un ejercicio de virtuosismo literario sin más. No, el novelista sabe lanzar cabos hasta nosotros desde ese siglo XVIII de algunas luces como la aventura que nos cuenta aquí, pero de muchísimas más sombras que se empecinan en zancadillear la misisón de nuestros dos académicos. Tras esto -una España escindida en dos: la que quiere avanzar y la que siempre quiere ralentizar o impedir este progreso- es fácil realizar analogías con nuestro momento actual como país. Muchos son los momentos en que tales semejanzas son evidentes, así por ejemplo
    •  “Los españoles seguimos siendo los primeros enemigos de nosotros mismos. Empeñados en apagar las luces allí donde las vemos brillar. [...] Tal autor extremeño, aquél es andaluz, éste valenciano… Nos falta mucho para ser nación civilizada con espíritu de unidad, como las otras que con justo motivo nos hacen sombra... Creo que no es el mejor medio recordar siempre, como solemos, la patria de cada cual. Antes convendría sepultarla en el olvido, y que a ninguna persona de mérito se la considere otra cosa que española." (pág. 95)
    • Hay un ejercicio fascinante, a medio camino entre la literatura y la vida: visitar lugares leídos en libros y proyectar en ellos, enriqueciéndolos con esa memoria lectora, las historias reales o imaginadas, los personajes auténticos o de ficción que en otro tiempo los poblaron. Ciudades, hoteles, paisajes, adquieren un carácter singular cuando alguien se acerca ellos con lecturas previas en la cabeza.(pág. 150)
    • No hay mayor aliado de los tiranos -dice tras un silencio largo- que un pueblo sumiso porque cree tener alguna esperanza en lo que sea: el progreso material o la vida eterna... La misión de quienes manejamos la pluma, nuestro deber filosófico, es demostrar que no hay esperanza ninguna. Enfrentar al ser humano a su propia desolación. Sólo entonces se alzará pidiendo justicia o venganza...” [dice el abate Bringas a los dos académicos] (pág. 258) 
    • ¡Ay, España..! Allí sólo se pide un poco de pan y toros, Allí se odia la novedad, y se detesta cuanto pretenda removerla de la ociosidad, la pereza y la poca afición al trabajo.” (pág. 513)

El humor
Pese a esa imagen de hombre serio, adusto, casi siempre enfadado, que los medios de comunicación nos trasladan del escritor, hay en él una veta humorística innegable. Es un humor irónico, a veces sarcástico, cínico, como es propio de aquellos que como dice el poeta ya no creen en nada. Pero con todo, y sobre todo con los compañeros académicos y/o escritores y periodistas, practica siempre un humor sinceramente amigable y amable. A mí me ha hecho especialmente gracia las referencias a algunos de sus colegas académicos a los que tiene 'amenazados' con una supuesta y por ahora inexistente novela titulada "Limpia, mata y da esplendor" en la que el fantasma de Cervantes vive en la Academia donde van a producirse una serie de asesinatos de académicos. El primero en morir sería Francisco Rico. Todos los colegas con quienes habla se piden ser los asesinos del profesor Rico y hasta el mismo Rico, temeroso de que este germen narrativo cuaje en realidad, le pide a su amigo Arturo que no le haga la faena de convertirlo en personaje literario como ya hizo Javier Marías en "Así empieza lo malo"; es una petición amable que en el fondo esconde el deseo de traspasar así la línea que separa lo real de la ficción dado que en el mundo de la ficción todo es admisible. 

Pero no sólo con Rico hace humor, también con muchos otros colegas reparte rasgos innegables del mismo. Así del director emérito Víctor García de la Concha nos deja ver su magnífica disposición en todo y las graciosas confusiones en las que reiteradamente cae como decir "El bailarín murciano" donde debiera ser, como bien le corrige APR, "El bailarín mundano"; pero sin duda lo que más gracia me ha hecho de lo que dice de este antiguo profesor de la Universidad salmantina con quien me cruzo no pocas veces por la calle cuando visito mi ciudad es lo siguiente: García de la Concha "como de costumbre, sus ojos transmitían una exhortación entusiasta a la acción ajena, siempre que no le complicara a él la vida" (ja, ja, ¡qué malo es este Pérez Reverte!).

También, quizás, puede verse humor crítico en muchas de las afirmaciones, tópicas la mayoría de ellas, que hace el abate Bringas en conversación con Hermógenes Molina y Pedro de Zárate. Así al hacer un repaso de los pueblos europeos del momento suelta topicazos sobre los mismos: 
"El inglés, robusto y bien alimentado, recolecta el fruto de su esfuerzo y su osadía. El francés es triste […] El italiano despierta a veces de su letargo para atender el llamado del amor, la pasión o la música. El alemán trabaja, bebe, ronca y engorda. El ruso se deja esclavizar y ara el campo como una bestia..." (pág. 457)
Y al ser preguntado por el español prosigue soltando humoradas y lugares comunes no exentos de cierta verdad entonces y ahora:
"¿El español?... De ése no me hable. Envuelto en su capa y sus quimeras, despreciando cuanto ignora, que es casi todo, duerme la siesta bajo la sombra de cualquier árbol, esperando que la Providencia le procure sustento y le saque del apuro" (ibidem)
Como se ve y ya he dicho antes: enseñar deleitando.

@María Saez, @noquedasinoleer, blog 'No queda sino leer'

Final
Una novela de las mejores, si no la mejor, que he leído de este antiguo reportero de guerra, periodista siempre y magnífico escritor. Por ello no puedo por menos que volver a agradecer a @María Sáez del blog "No queda sino leer" la oportunidad de haberlo leído gracias a la liberación que como digo al principio hizo de este libro. La verdad es que obras como ésta merecen siempre la libertad porque en el fondo lo que en ella se cuenta es eso: el amor a la libertad y el deseo de alcanzarla a través de la fuerza de la Razón siempre en lucha contra la reacción y las diversas supersticiones de todo tipo que atenazan a los seres humanos.

25 ago. 2018

María Dueñas: "Las hijas del Capitán"

23 comentarios:
Con los best sellers -"Las hijas del Capitán" lo es sin ninguna duda- ando siempre prevenido. Me pasó con "El tiempo entre costuras" que dio a conocer a María Dueñas y que copó durante semanas y semanas las listas de libros más vendidos y creo que me ha vuelto a pasar con ésta, para mí la segunda obra que leo de ella pues prescindí de "Misión olvido" y "La templanza" habida cuenta del buen sabor de boca que me había dejado la aventura tangerina.

María Dueñas, Best sellers españoles, españoles en Nueva York
(Tomado de la Página en Facebook de la propia escritora)
¿Y qué es ello? Pues simplemente que dejo pasar el tiempo para no incurrir en el error de leer al dictado de lo que quieren las editoriales que leamos. Sí, sí, lo sé, es esfuerzo inútil pues con esto de los big data y no sé cuantas intromisiones más en nuestra privacidad éstas saben más de nuestros propios gustos que nosotros mismos, pero, en fin, qué queréis que os diga parece como que comportándome así mantengo mi ¿independencia? Bueno, a lo que voy. El caso es que si leí "El tiempo...." cuando llevaba en las librerías más de un año, ésta  decidí tomarla en mis manos cuando vi, hará ya tres meses o así, que se había alzado al primer puesto de la lista de libros más vendidos desbancando nada más y nada menos que a "Patria" de Fernando Aramburu . Pero en fin, por favor, no nos llamemos a engaño, nada tiene que ver una cosa con otra: ser unas cuantas semanas number one no es sinónimo de nada y menos de calidad equivalente al prodigio de "Patria" que en sí misma aúna calidad y cantidad [leer reseña de esta novela aquí]. Por ahora -y hablo ya tras haberla leído- "Las hijas del capitán" sólo es exitosa en el número de ejemplares vendidos durante unas poquitas semanas (hoy es la nº 2 de la lista en la que lleva ya 19 semanas). No va mal, desde luego, y la editorial Planeta estará más que orgullosa de ella, sin duda alguna.

"Las hijas del Capitán"
La historia que se nos cuenta es la de unas mujeres -tres hijas y su madre- que ante la sorpresiva muerte del padre y marido, Emilio Arenas, acaecida fortuitamente en los muelles de Nueva York deciden plantar cara al futuro y continuar con el negocio de comidas que este hombre había abierto en Manhattan. El negocio que se llamaba "El Capitán" trocará su nombre por el de "Las Hijas del Capitán". Estamos a mediados de 1936. Estas cuatro mujeres que no saben una palabra de inglés son vistas por los buscavidas como fáciles presas. Un abogado mafioso, Marcelo Mazza, las convencerá para que permanezcan en la ciudad mientras él les consigue en los tribunales una sustanciosa compensación económica por la muerte accidental de Emilio Arenas. Una religiosa que conoce los sinsabores de la vida, Sor Lito, nacida en un burdel, hija de una prostituta canaria y convertida en monja las ayudará para que no caigan en las garras de ese abogado italiano. Mientras, las jóvenes y hermosas hermanas Arenas -Victoria, Mona y Luz- habrán de buscarse la vida al tiempo que colaboran con Remedios, su madre, para que el negocio de comidas no se venga abajo. 

La novela, aunque larga -624 páginas en papel; 534 en edición digital kindle por la que cito-, se lee con gusto y rapidez pues la trama de la misma,  distribuída en 105 breves capítulos agrupados en seis grandes apartados, transcurre con fluidez gracias al ritmo a veces vertiginoso que imprime la escritora al relato. Cada una de las seis partes presenta un momento crucial en el desarrollo del argumento: Primera parte, historia de Emilio Arenas y llegada de sus hijas y de Remedios a Nueva York;  Segunda parte: Entrada en escena de embaucadores (abogado Mazza principalmente) y de benefactores (Milagros, Sor Lito...) por lo que las cuatro mujeres que ya habían decidido regresar a España cambian de idea; Tercera parte: Mona, la mediana de las hermanas, junto a Luz, la menor, empiezan a dar forma en su pensamiento a un negocio distinto al de casa de comidas que es 'Las Hijas del Capitán';  Cuarta Parte: Remedios, la madre, no quiere para nada experimentos empresariales que vayan más allá de la fonda que había montado su marido y como se opone frontalmente a los deseos de las hermanas será alejada con artimañas mientras ellas buscan apoyos para la inminente inauguración del local; Quinta parte: Remedios regresa a la casa y descubre todo lo que las hijas han urdido en su ausencia, se siente burlada y desaparece; Sexta y última parte: Desenlace de la historia principal y de todas y cada una de las historias particulares.

Abe Lane, músicos españoles en Nueva York, ritmos afrocubanosPara mí lo más interesante de la novela es la recreación del ambiente neoyorquino de los años 30. Estamos ante el Nueva York de los Night Clubs en los que más de un español está triunfando. María Dueñas saca en su novela a personajes reales como Xavier Cugat (Cugui) que con su orquesta de ritmos afrocubanos hacía estragos en el Waldorf Astoria de Manhattan, concretamente en la denominada sala Sert, así llamada por haber sido decorada con motivos españoles por Josep Maria Sert. Pero no sólo los españoles que hay en Nueva York pertenecen al show business, una importante personalidad de la política española interviene en la novela con un papel que se presiente crucial y que luego con el transcurso de la misma se va quedando en nada. Me refiero al Conde de Covadonga, título real que ostentaba el que fuera Príncipe de Asturias tras perder éste con motivo de su casamiento con una plebeya. Este personaje que no era otro que don Alfonso de Borbón y Battenberg apenas si hoy día es recordado por alguien. Es, pues, mérito de María Dueñas haberlo sacado del trastero de la historia colocándolo en su novela. lástima que el personaje no dé mucho de sí en el relato y que se quede sólo en un tontaina, enfermo hemofílico, que es perseguido por los paparazzi que incansables le preguntan por sus últimas conquistas. En fin, una desilusión porque yo me las prometía muy felices con él, pero no es así.

En cuanto a las alusiones que en el relato pueda haber a la situación crítica que se vivía en España en esas fechas, también mis expectativas se vieron algo frustradas. En primer lugar hay pocas referencias a la política nacional, tan sólo al principio de la novela cuando se habla de la fuerte emigración hacia América que en los años de la República se produjo y luego, ya casi a mitad del relato, cuando Victoria, la mayor de las hermanas, se ha casado con el tabaquero Luciano y salen en viaje de novios transportados en un lujoso automóvil. Es en ese momento cuando los hombres -la política no era cosa de mujeres, parece decirnos la autora- se preguntan por la situación política que está viviendo España:
"Traqueteaba el auto en dirección noroeste, ya sólo se veían campo y granjas, pinos, planicie. Los hombres continuaban enfrascados en su charla ajenos a Victoria, se habían quitado las chaquetas y abierto las ventanillas, habían sacado los codos, seguían fumando. Alcalá Zamora, Largo Caballero, Indalecio Prieto, Martínez Barrio, la Ley de Reforma Agraria, el rey en el exilio, la CEDA, la Falange, está tensa la cosa, Avelino, se está poniendo cada vez más negra, sabe Dios en qué va a acabar…" (pág. 266)

Conde Covadonga, hijos del rey Alfonso XIII, Guerra Civil españolaA María Dueñas parece interesarle más la historia de este Príncipe de Asturias destronado que la Guerra Civil en ciernes. Así en un momento dado de la novela y haciendo uso de la anticipación se nos revela lo que le ocurrirá a Alfonso de Borbón dentro de dos años al tiempo que se nos informa de otro sucedido dentro de la familia real en ese momento en el exilio:

"La boda con Edelmira en Lausanne a la que no asistió ni un solo miembro de la familia, el parco alojamiento que había ocupado la familia en Evian, la desoladora noticia de la muerte de su hermano Gonzalo antes de cumplir los veinte tras un derrame interno provocado por un accidente de automóvil aparentemente inocuo, lo mismo que le ocurriría a él en Miami dos años más tarde aunque todavía no lo supiera." (pág. 330) 
Y poco más porque es evidente que la política nacional no es el asunto que busca la autora. Lo que ella quiere presentar es la vida de unas pobres y bravas mujeres en un mundo de hombres que las ignora y ningunea. Quizás por ello mientras los hombres que van en el coche junto a Victoria hablan de política, ella está recordando la brutalidad con que Luciano Barona, el tabaquero viudo con quien se acaba de casar y que la libró de los golpes que el abogado Mazza le iba a propinar, se comportó la noche anterior nada más haberse casado con él. Es un texto cargado de erotismo, uno de los ingredientes de cualquier buen best seller como éste:
"Él volviéndose loco al acariciar sus pechos jóvenes, sus nalgas firmes, su piel lustrosa. Ella quieta como una balsa varada, sintiendo las manos ávidas arriba y abajo, abajo y arriba, el tórax voluminoso de él aprisionando su delgada anatomía, aplastándola, dejándola casi sin respiración. Él abriéndose camino entre sus muslos tersos, hasta entrar en ella con un rugido triunfal. Ella inmóvil con la cabeza vuelta al balcón entreabierto, a su barandilla de forja labrada y a las cortinas que flotaban como fantasmas […], notando como algo se le clavaba en las entrañas, escuchando en su oreja izquierda la respiración masculina tórrida y entrecortada." (pág. 266)
Es este mundo de hombres vs el de mujeres el que muestra la escritora. Sin duda alguna ella se posiciona del lado de su género, lo que es normal y comprensible dada la época en que estamos. Lo que ya no me parece tan normal es que en ocasiones adjudique al género masculino comportamientos y actitudes de manera un tanto generalizada. Un ejemplo que no me resisto a citar es el del oficinista al que las chicas solicitaron una dirección telefónica y ante la belleza de las mismas éste no pudo por menos que ausentarse de su presencia:
"Ahí quedó el libro, abierto y abandonado, a la espera de que al oficinista se le bajara el calentón, saliera del lavabo y acudiera en su busca." (pág. 472)
Hombre, por favor. Ni como recurso humorístico me parece de recibo esta frase. ¿Qué quiere decir la novelista: que todos los hombres viven obsesionados por el sexo? Si la novela sólo fuese destinada a lectoras femeninas me arriesgo a pensar que lo anterior pudiera considerarse como chiste o gracia, pero  al ir dirigido el texto al mundo mundial sólo se me ocurre ver aquí una salida de tono, un hembrismo excesivo fuera de lugar. Quizás, vengo a discurrir, generalizaciones simplificadoras como ésta -eso son los tópicos- sean las que contribuyen a calificar la obra de best seller en el sentido de aquellas obras que no quieren dar disgusto alguno a sus potenciales lectores y en lugar de lanzar mensajes críticos abundan en tópicos a través de conductas que se quiere asentar más que evitar o denunciar.

Junto a lo anterior en la novela abundan personajes algo superficiales con comportamientos muy predecibles. Por una parte están los chicos guapos y encantadores que respetan y ayudan a las que son sus enamoradas. Estos chicos, al igual que las tres hermanas, proceden del pueblo llano y aunque al principio puedan parecer algo toscos y sinvergüenzas pronto descubriremos en ellos un gran corazón y un atractivo irresistible. Tienen estas características Tony el bolitero cuyo don de gentes le hará ascender de promotor de ilegales loterías a secretario personal de todo un personaje real como el conde de Covadonga; también Luciano Barona, quien pese a su rudeza en el sexo, es una buena persona; y lo mismo cabe decir de su hijo, Chano, boxeador que en todo seguirá los pasos paternos. Y en el otro extremo estarían los malos: el abogado Mazza; el buscavidas, proxeneta y embaucador Frank Kruzan; el Zio Marcelo que se diría sacado de algún episodio de "Breaking Bad"; e incluso cabría situar aquí a aquellos seres pertenecientes al mundo de los señoritos como César Osorio, el ayudante del doctor Castroviejo, o la madrina de este joven, Máxima Osorio, doña Maxi, una mujer tremenda, torrencial, apabullante, pero impertinente y maltratadora de sus empleados con palabras e insultos … En fin, un maniqueísmo típico de novela popular que sólo busca agradar al lector sin exigirle esfuerzo alguno. Naturalmente hay personajes que se mueven en tierra de nadie empezando por Sor Lito, unión natural entre uno y otro mundo y sin duda el personaje que tiene una cierta mayor complejidad; y luego ya todas esas mujeres y hombres casi sin rostro de la colonia española que se reúnen en La Nacional, la sociedad de Beneficencia española, que sólo buscan ayudar y que tienen una función muy secundaria en el relato: Milagros, la fornida gallega que ayuda a las cuatro mujeres;  Paco Sendra, el dueño de la Casa de Huéspedes 'La Valenciana'; el matrimonio Irigaray que regentaba una lavandería, o Venancio, el dueño del negocio de comidas que Emilio Arenas se quedaría cuando el anterior decidió volver a España.

Manhallan, Spanish town, Harlem Hispano
Lo que no se le puede negar a María Dueñas es lo bien que recrea el Nueva York de los años 30. Presenta una ciudad vertiginosa, llena de luz, de coches, de gentes que caminan a sus quehaceres, una ciudad que se divierte en salas de fiesta como el Waldorf Astoria, una ciudad cosmopolita llena de hoteles como el Majestic donde se alojan millonarios y exiliados reales como el Conde de Covadonga:
  • ➢"Los hombres se acomodaron delante, Victoria sola en el asiento trasero, contemplando en silencio las calles conforme subían por la Décima avenida, dejando atrás barrios y entornos. Chelsea, el Garment District con sus talleres y almacenes de ropa, Hell’s Kitchen con sus proletarios irlandeses, San Juan Hill lleno de negros, el Upper West Side con sus casas buenas y su gente fina y sus muchos judíos cuando la avenida era ya Amsterdam, Bloomingdale District, Washington Heights donde volvía a haber negocios con anuncios en español." (pág. 266) 
  • "La zona de Cherry Street, el asentamiento de españoles más antiguo de la ciudad. Allí, en el extremo sureste de la isla de Manhattan, frente al waterfront, junto a los muelles, bajo el ruido estrepitoso del arranque del puente de Brooklyn," (pág. 12)
"El tráfico era constante, los cláxones sonaban con estrépito, los edificios se elevaban hasta casi el más allá. Estaban, definitivamente, en otra Nueva York." (pág. 143)
Y en este tráfago neoyorquino unas pobres mujeres pueblerinas que no saben una palabra de inglés han de salir adelante. Este choque de dos mundos está bien presentado por la escritora:
  • "Unos días se acercaba al Gansevoort Market en busca de frutas y verduras, otros bajaba al mercado de West Washington y sin entender apenas nada, compraba pollos esmirriados o aquello barato que pocos querían: sesos, quijada, lengua, careta; había mañanas en las que cruzaba de amanecida hasta el East River, al Fulton Fish Market," (pág. 116). Es Mona, la hermana más lanzada y decidida la que efectúa este sano ejercicio de inmersión.
  • "lo que un día fue aquel encaje entre Chelsea y el Greenwich Village que incluso algunos dieron en llamar Little Spain, donde la gente comía arroz con pollo los domingos y cortaba la calle a finales de julio para sacar al apóstol Santiago en procesión.· (pág. 522)
Otro mérito innegable de la novela es el modo como María Dueñas utiliza el lenguaje. Un narrador externo y objetivo en 3ª persona que abre paso con frecuencia y sin estridencias a los propios personajes a través del estilo indirecto libre de manera que éstos se vienen a confundir en la mente del lector con el propio narrador provocando que quienes leemos el texto tengamos la ilusión de estar también dentro del propio relato. Esto, cuando se hace bien -y María Dueñas lo sabe hacer muy bien- hace ganar muchos enteros a la novela. Baste un ejemplo de entre otros muchos posibles: "Sin tiempo para sopesar su propuesta, había decidido aceptar la ayuda de él: de perdidos al río, difícilmente podría irle peor. Con Luz refunfuñando y agarrada por un brazo, los tres volvieron a cruzar la Cincuenta y nueve, a una distancia prudente del St Moritz." (pág. 321)

Contribuye muchísimo al gusto que produce la lectura de esta novela los coloquialismos lingüísticos que se desgranan por la obra: "Le gustaría poder decir que ninguno [Mona en respuesta a Tony sobre el interés de ésta en ver al Conde de Covadonga], ni el más mínimo interés; si no me dejan verle, me voy a mi casa y santas pascuas, me olvido del asunto y que le den morcilla a esta gente tan engreída y tan malababa" (pág. 320)

También está muy bien lograda esa mezcla de ambos idiomas, ese espanglish, que los integrantes de la colonia española y las cuatro mujeres recién llegadas utilizan: "damn train, malditos retrasos, iba pensando. A medida que se acercaba, su figura se percibía cada vez más definida. " (pág. 320)

Por último no puedo cerrar esta reseña sin aludir a las alusiones culturales que María Dueñas deja esparcidas por el texto. En general son elementos culturalistas muy conocidos por los españoles: Lorca y el impacto que en él produjo Nueva York, la música de Joaquín Turina, las obras de Jacinto Benavente, los hermanos Álvarez Quintero, etc. Estos elementos, al tiempo que dan lustre al texto contribuyen muy mucho a su lectura y a dar satisfacción a la mayoría de los lectores, lo que es -y lo señalo sin afán alguno de minusvalorar nada- una clara característica de los best sellers.
"-Estuve con la Compañía de Teatro Español desde que Zárraga la fundó en el 21 -prosiguió-, fui la Malvaloca de los Álvarez Quintero y la María en El nido ajeno de Benavente, me sumé a los montajes que Narcisín Ibáñez Menta se trajo de Buenos Aires, conocí al poeta García Lorca cuando estuvo por aquí hace unos años fascinado con los negros de Harlem; he hecho sainete, astracanada, opereta y vodevil, Fortunio Bonanova quiso llevarme a Hollywood en el 32 y le dije que nanay…" (pág. 152)


Conclusión
Una novela que se lee a las mil maravillas, que no exige esfuerzo alguno, que utiliza muy bien los recursos estilísticos de la narración y que muestra una realidad histórica ignorada por muchos de nosotros: la emigración de españoles habida a los Estados Unidos durante los años 20 y 30 del siglo pasado. Al tiempo la autora presenta unos personajes en su mayoría mujeres a las que muestra fuertes y emprendedoras en un mundo machista del que saben salir con éxito. Al tiempo la novela incurre a veces en el tono propio de las novelas románticas con descripciones por momentos algo empalagosas. Es por ello que para mí "Las hijas del Capitán" merecen un 3 sobre 5. Está bien, pero los tópicos(culturales, feministas, españoles...) lo anegan todo.
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