29 sept. 2016

David Grossman, autor de "Gran Cabaret"

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Aclaración preliminar
Cuando el blog "Cuéntame una historia" de Rosa Berros me invitó a adherirme a la iniciativa "Libros encadenados" lo hice diciéndole que leería "Gran Cabaret" de David Grossman, pero que tardaría algún tiempo. Bueno, pues no ha sido así. Hay ocasiones en que una lectura parece perderse debajo de una inmensa resma de libros y otras, -como ha ocurrido en esta ocasión-, en que contra todo pronóstico lo que habíamos programado para más tarde se impone y se encarama a la primera posición. 

David Grossman, Vasili Grossman, "La vida entera", "Vida y destino"

¿Por qué pasan estas cosas? Pues no lo sé, ni tampoco creo que exista una Ley universal que explique el fenómeno; sólo puedo lanzar suposiciones que intenten dar una justificación medianamente lógica. En el caso que nos ocupa debo confesar que cuando pensé en este título, que había llegado a mis manos de manera casual, la memoria -mi mala memoria, evidentemente- me jugó una mala pasada: confundí a David Grossman con otro Grossman de nombre Vasili. Ambos, además, tienen una obra cuyos títulos comparten la palabra 'Vida': "La vida entera", David Grossman; "Vida y destino", Vasili Grossman. Cuando elegí leer a David estaba pensando en Vasili. Confieso mi error pues, aparte del apellido, de la palabra 'vida' en una de sus obras y ser judíos los dos, la 'Vida' particular de cada uno de ellos fue distante y distinta: Vasili nació en la Rusia Imperial en 1904 y murió en la Rusia Soviética en 1964; mientras que David nació en Jerusalén en 1954 y está actualmente en plena actividad creadora. Pido perdón, pues cuando en el post yo afirmaba haber leído la obra "La vida entera" me equivocaba de medio a medio dado que la obra en la que estaba pensando en  ese momento era "Vida y destino" de Vasili. Perdón, perdón, perdón.

Al advertir mi confusión, rápidamente, quizás para amortiguar la culpa, me puse con "Gran Cabaret". Y así, sin comerlo ni beberlo, la novela del israelita Grossman se saltó la cola de la que formaba parte sin importarle nada los murmullos, los ahogados silbidos y hasta algunos velados insultos que otros libros a punto estuvieron de proferir. Natural el enfado, ¿no?  



Gran Cabaret, Novela política, Novela de denuncia, literatura judía, Israel

Mi
reseña  
sobre
Estamos en Natanya, una ciudad costera israelita. Durante dos horas Dóvaleh, un showman, entretiene a un público entregado en su cabaretera función diaria. Al local, el histrión Dóvaleh Grinstein lo nombra Cesarea, igual que la ciudad judía al norte de donde él y su público se encuentran, 

Dóvaleh es un hombre de unos 57 años, aproximadamente la misma edad de David Grossman. Está utilizando la función de esa noche -no sabemos si hará lo mismo todos los días- como catarsis de toda su existencia. Con él va a entrar en esa purificación todo su público, bueno, en realidad, sólo aquellos de entre los asistentes que soporten hasta el final su actuación. Entre este público se encuentra Avishai Lazar, un juez del Tribunal Supremo, que ha sido invitado expreamente por el actor. Famoso por sus justas sentencias, Avishai Lazar también sufrirá una importante transformación según vaya transcurriendo la función. Él y Dóvaleh fueron amigos y compañeros de clase en la ya muy lejana niñez. Los dos guardan de esa época  elementos en su interior de los que necesitan liberarse aunque no sin esfuerzo y dolor.

Durante el monólogo con interacciones constantes con el público, Dóvaleh entre bromas y veras (irónicamente) da un repaso a toda su vida. Una vida desarrollada en Israel, un país rodeado por "siete países árabes sedientos de sangre", un país atípico en guerra constante que vive encerrado en sí mismo  "como si nada existiera, ni la ocupación, ni los palestinos, ni el mundo, ni la realidad, como si no hubiera dos colonos que van caminando por la kasba de Hebrón" (pág. 44). Este egoísmo brutal, los israelitas lo hacen recaer directamente en 'ellos': "El problema lo tienen ellos. ¿Quién les ha pedido que se queden aquí para comer la mierda que nosotros cagamos?" (pág. 47).

Los clientes del Cesarea están ahí para pasar una noche divertida, pero Dóvaleh les hará pensar y eso siempre es lo contrario de divertirse. Aunque de vez en cuando el showman entrevera algún chiste que otro, es evidente que la función va subiendo en seriedad según avanza, hasta el punto de que los silbidos y las protestas llenan el local a menudo. Dóvaleh es consciente de esta reacción y sin embargo no hace nada por evitarla; es más, se diría que quiere provocarla:
"-Tus chistes son muy malos, le responde ella [una mujer pequeña que le conoce desde su niñez] con la mirada fija en la mesa y los dedos acariciando las asas de su bolso.
-¿Malos porque no hacen reír, le pregunta él con suavidad, o malos porque, digamos, encierran cierta maldad?
Ella no contesta de inmediato. Reflexiona.
-Las dos cosas, dice finalmente.
-O sea que mis chistes no tienen gracia, repite él, y además contienen maldad.
Ella vuelve a reflexionar: Sí.
-La comedia en vivo es así." (pág. 72)
Por esta Comedia en vivo que es "Gran Cabaret" desfilan todos los fantasmas del Estado de Israel: el adoctrinamiento militar dado a niños y adolescentes, los territorios ocupados, los asentamientos y los colonos, la religión impregnándolo todo (la Torá, el bar mitzvá, el muro de las lamentaciones...), los soldados por las calles, la política de venganza practicada habitualmente por el Estado... Todo esto, aunque público, salta, invade, mancha a todos y a cada uno de los que forman el país:
"¡Yo soy el primer caso de la política de venganza! ¿Captáis la situación? Tenemos la guerra del Sinaí, la batalla de Karamé, la operación Entebbe, la operación quién sabe qué, y tenemos la operación Grinstein." (pág. 16)
Con frases como las de la cita anterior es lógico que David Grossman sea considerado por los poderes del estado israelí un intelectual muy molesto. Él, pese a no abjurar del derecho de los judíos a mantener el territorio dado por Naciones Unidas en 1947, quiere y desea la convivencia en paz con los palestinos que allí estaban antes de su llegada y con todos los países árabes que les rodean y con los que viven en situación de guerra permanente. Grossman critica la política del diente por diente presente en la ley mosaica de los judíos y que, en el fondo, sirve también para justificar las agresiones continuas efectuadas por los musulmanes radicales contra ellos. 

Grossman pone en solfa los comportamientos hipócritas de las autoridades militares y estatales que llegan al llanto ante la orfandad sufrida por un adolescente y no descomponen el gesto ante las brutalidades cometidas contra cientos de seres humanos en sus famosas operaciones de autodefensa. Para ellos sólo existe un Holocausto, el suyo; el Holocausto que sufren otros, no es tal, no es comparable. 

Una novela política e iniciática
Cinismo e hipocresía. Esto es lo que Dóvaleh denuncia en su actuación y de lo que él intenta liberarse; y eso mismo es lo que el juez Avishai Lazar le promete poner por escrito para provocar en otros lo que en ellos ya se ha producido: la catarsis, la liberación de sus propios prejuicios y pasiones malsanas, la vuelta a lo que fueron en esa ya muy lejana adolescencia en la que se separaron siendo como eran excelentes compañeros. Estamos, pues, en cierto modo ante una novela de iniciación pero planteada a la inversa de lo que es común; es decir, partimos de la edad adulta -los dos personajes tienen 57 años- para a través de la palabra patentizar, visualizar, alcanzar, recuperar a esos dos adolescentes de trece años que fueron. 


El video anterior sacado del programa cultural "Página Dos" de RTVE (12 de abril de 2015) lo ha realizado "Alguien" del blog "Algún día en alguna parte" que en You Tube tiene un canal interesantísimo que desde aquí a todos sugiero visitar [pinchar aquí]. 

David Grossman en este video habla sólo de su novela. En la página "A la Carta" de RTVE se puede ver el programa completo [pinchar aquí]. En el mismo, además de la entrevista a David Grossman propiamente dicha, el programa televisivo da un paseo por el concepto de "escritor comprometido" (¡interesantísimo!) y dada la condición de judío de Grossman, la tercera y última parte del video se centra en Jerusalén como ciudad literaria. 

Final
Lo que comencé considerando equivocación imperdonable por mi parte, se ha convertido al final para mí en un magnífico descubrimiento literario. Pero eso sí, advierto, David Grossman no es un escritor fácil; no se le puede leer sin la debida atención; no es sólo entretenimiento; tras la anécdota y las humoradas del monologuista de este Club de la Comedia que es el Cabaret donde actúa Dóvaleh hay mucha chicha.
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Recordatorio:
Por ser unos magníficos blogs que incorporaré -si es que hay alguno que aún no aparece ahí- a mi página "Blogs de referencia", vuelvo a deciros cuáles son los seis blogs a los que he propuesto participar en la iniciativa "Libros encadenados" de la que esta reseña forma parte.

Mis nominados son:

25 sept. 2016

"Manual para mujeres de la limpieza" de Lucia Berlin

20 comentarios:
"Llegamos al puente y al olor de México. Humo, guindilla, cerveza. Claveles, velas, queroseno. Naranjas y orines. Bajé la ventanilla y asomé la cabeza, contenta de estar en casa. Campanas de iglesia, música ranchera, bebop, mambo. Villancicos de las tiendas para los turistas. Ruidosos tubos de escape, bocinas, soldados estadounidenses borrachos de Fort Bliss. Señoras respetables de El Paso, compradoras serias,cargadas de piñatas y garrafas de ron."

Pienso que la cita anterior contiene tres características esenciales de la escritura de Lucia Berlin: La primera es ese estilo impresionista, breve, enumerativo, hecho de frases cortas que encierran  en sí muchas sensaciones; la segunda, sin lugar a dudas, es el choque cultural entre dos naciones -Estados Unidos y México- tan cercanas geográficamente pero tan diferentes la una de la otra; y la tercera queda referida a cómo esa escisión cultural está presente en la propia Lucia Berlin tal y como ella misma la muestra en algunos de sus relatos:
"Por supuesto que aquí también soy yo misma, y tengo una nueva familia, nuevos gatos, nuevas bromas... pero sigo tratando de recordar quién era en inglés." (dice en "Hasta la vista", historia que transcurre durante su estancia en Ciudad de México, pág. 276)

La autora
Lucia Berlin (1936-2004), es una escritora norteamericana nacida en Alaska pero conocedora del español y de la cultura hispana por haber vivido durante muchos años en Santiago de Chile, en estados norteamericanos en los que el español goza de buena salud (Nuevo Mexico, Colorado o California) y también en Ciudad de México. Lucia Berlin sintió pronto una imparable vocación literaria que practicó en forma de relatos cortos escritos en los breves intersticios apacibles de una vida dura, cambiante en muchos aspectos (lugar de residencia, estado civil, uniones sentimentales, estancias hospitalarias por mor de su adicción alcohólica, ocupaciones laborales de lo más diverso...) como fue la suya. Precisamente sus experiencias vitales están en la base de los más de 76 cuentos que escribió a lo largo de su existencia. 


"Manual para mujeres de la limpieza"
El volumen aparecido en España hacia el mes de mayo de este año se compone de 43 relatos elegidos por Stephen Emerson, amigo personal de la escritora y responsable de la edición, de la introducción y del epílogo ("Un apunte sobre Lucia Berlín") donde nos pone al tanto de la vida real de la escritora y el reflejo en su literatura. Cuando S. Emerson hace en 2015 la selección de relatos que compondrán este libro, la vida de la autora hace ya 11 años que ha concluído; por ello el editor organiza los relatos de modo que, aunque no de manera lineal, -ella tampoco escribía al dictado inmediato de la experiencia vivida por sí o vista en otros-, sí que la reiteración de algunos asuntos (la dependencia alcohólica, la enfermedad de su hermana Sally, los matrimonios rotos, los hijos, el mundo de la droga, la figura de la madre y abuelo alcohólicos, el padre distante y autoritario, los empleos: profesora, señora de la limpieza, enfermera, recepcionista en una consulta médica...) hace que en la cabeza del lector se vaya dibujando la Vida de una mujer concreta, Lucia Berlin, que aunque aparezca en los relatos bajo nombres diversos sin embargo sus relaciones afectivas, sus ocupaciones laborales, sus problemas con la bebida, etc. nos llevan a pensar en un único y concreto ser humano: ella.

Lydia Davis, la prologuista, escribe un fantástico estudio de 13 páginas en el que hace un análisis serio, concienzudo y muy ameno de leer en el que da muchas de las claves literarias contenidas en los relatos que la autora escribió desde siempre pero que empezó a publicar a partir del año 1960 en diferentes revistas, entre ellas una dirigida por el mismísimo Saul Bellow. Lydia Davis confiesa su admiración y amistad con Lucia Berlin desde el momento que leyó en 1981 el primer pequeño compendio de relatos que le publicaron en forma de libro.

Por último creo que en esta edición de la editorial Alfaguara hay que destacar la belleza del español utilizado por la traductora, Eugenia Vázquez Nacarino, que logra transmitir la emoción, la viveza y riqueza idiomáticas pretendidas a buen seguro por su autora. 

En cuanto al título del volumen éste proviene del nombre de uno de los cuentos, "Manual para mujeres de la limpieza", el cuarto de la selección, que apareció por vez primera en 1977. 

Mi Comentario
En desorden, pero de manera ciertamente reiterativa, vemos que la mujer protagonista de la mayoría de los cuentos, ese 'yo' que habla bajo distintas denominaciones, ha sufrido y vivido lo que no está escrito. Ha sido alcohólica, hija de madre alcohólica y de padre ausente debido a su profesión en el mundo de la minería y a su participación en la segunda guerra mundial; su abuelo era un dentista muy aficionado también a la botella; sus relaciones afectivas la han hecho madre y mujer casada a la temprana edad de 17 años auqnue pronto su primer marido la abandonó. Volverá a casarse más tarde con un pianista de jazz que conoció en la Universidad de Nuevo México al que dejará por un amigo común también músico de jazz, Buddy Berlin, de quien tomará y conservará el apellido. Buddy es un hombre encantador pero, desafortunadamente adicto a la drogas, adicción que ella bordeó pero en la que no llegó a caer.  Afortunadamente tuvo momentos de enorme lucidez que la llevaron a abandonar a este hombre ("Supe con una certeza repugnante que siempre que tuviera que elegir entre los niños y yo o las drogas, Noodles elegiría las drogas.") y aceptar los consejos de otros de cabeza más asentada, entre ellos sus propios hijos, que propiciaron su  abandono del alcoholismo no sin denodados esfuerzos. 

 Vemos en estos relatos a una mujer que, sola, lucha por salir adelante haciendo lo que haya que hacer: mujer de la limpieza, profesora, enfermera, encargada de la recepción de un consultorio médico..., aunque siempre su gran vocación desde la niñez haya sido la escritura de relatos cortos, de cuentos, que iría coleccionando y a veces publicando en periódicos y revistas. Durante las más de 40 narraciones que forman esta colección muchos son los lugares donde la mujer protagonista -Lucia Berlín, sin duda alguna- vive: Alaska, Santiago de Chile,Arizona, Nueva York, Oakland, Boulder (Colorado), Los Ángeles, Albuquerque (Nuevo México), Veracruz o Ciudad de Mexico, El Paso (Texas), Berkeley... Ya sólo hacer enumeración de los mismos explica la riqueza vital que acumuló -y disfrutó- esta mujer que llamaba muchísimo la atención por su belleza. 

México, Lucia Berlin, Estados Unidos y MéxicoJunto al alcoholismo el otro gran asunto que toca en sus historias es el de la Muerte. La muerte sobre todo emerge cuando en los relatos aparece Sally, su hermana enferma de cáncer y casada con un mexicano. Lucía vivió en Ciudad de México cerca de esta pareja tras acudir presurosa a atender a Sally durante su enfermedad. Esos duros momentos de lucha contra el cáncer se muestran en esos relatos pero no en una atmósfera de pesar y tristeza constantes sino que, por el contrario, a menudo la risa, el humor, se abre paso en medio del sufrimiento y triste penar inherentes a la enfermedad. Y es que en Berlin la alegría se impone por encima del penar impuesto no pocas veces por las circunstancias:
"La única razón por la que he vivido tanto tiempo es porque fui soltando lastre del pasado. Cierro la puerta a la pena al pesar al remordimiento. Si permito que entren, aunque sea por una rendija de autocompasión, zas, la puerta se abrirá de golpe y una tempestad de dolor me desgarrará el corazón y cegará mis ojos de vergüenza rompiendo tazas y botellas derribando frascos rompiendo las ventanas tropezando sangrienta sobre azúcar derramado y vidrios rotos aterrorizada entre arcadas hasta que con un estremecimiento y sollozo final consiga volver a cerrar la pesada puerta. Y recoja los pedazos una vez más." (pág. 423)

Un estilo magnífico
En mi opinión sobre los asuntos y la vida impresionante e interesantísima de la autora patente en sus cuentos está su magistral manera de escribir. Para mí esto es lo que da un valor superior a su escritura. A mí me han gustado muchas cosas de su estilo literario. Señalaré algunas de ellas:
  • Estilo conversacional. A veces la autora o la narradora, o la narradora-autora, dialoga con los lectores a través de  interpelaciones directas: "Quedé hechizada. (Mirad ya estoy hablando como ella). Hechizada en el recibidor". 
  • El narrador. En algunos cuentos, por ejemplo en  "A ver esa sonrisa",  me ha llamado especialmente la atención el cambio de narrador, siempre en primera persona, en las secuencias que componen el relato. En un momento quien habla es Jon, el abogado al que acude Jesse para que Carlotta no entre en prisión por los cargos que se le imputan: agresión y resistencia a la autoridad, lascivia pública, alcoholismo publico, corrupción de menores..., en fin toda una serie de difícil solución. El otro narrador es ella misma quien desde su punto de vista (focalización múltiple o perspectivismo) nos habla de lo mismo que Jon, dándonos, eso sí, informaciones suplementarias a las que de otra manera nos habría sido imposible acceder. 
También en "Punto de vista" juega de manera interesantísima con la persona gramatical al cambiar sin previo aviso de la 3ª, neutra y objetiva, del relato que está escribiendo
sobre Henrietta a la 1ª, subjetiva y personal, de su mundo real. Los dos mundos -ficción y realidad- se superponen, se mezclan, se confunden... ¡Maravilloso!
  • Reflexión sobre el propio acto de escritura. Hay cuentos, por ejemplo el ya citado "Punto de vista", en los que la narradora, en un auténtico ejercicio de metaescritura, va comentando la diferencia que hay entre hacer un texto en 1ª o en 3ª persona. Muy, muy, interesante. 
Quiero decir que si les presentara así a la mujer sobre la que estoy escribiendo…“Soy una mujer de cincuenta y tantos años, soltera. Trabajo en la consulta de un médico. Vuelvo a casa en autobús. Los sábados voy a la lavandería y luego hago la compra en Lucky’s, recojo el Chronicle del domingo y me voy a casa”, me dirían: eh, no me agobies.En cambio mi historia se abre con: “Cada sábado, después de la lavandería y el supermercado, Henrietta compraba el Chronicle del domingo”. Ustedes escucharán todos y cada uno de los detalles compulsivos, obsesivos y aburridos de la vida de esta mujer solo porque está escrita en tercera persona. Caramba, pensarán, si el narrador cree que hay algo en esta patética criatura sobre lo que merezca la pena escribir, será que lo hay. Seguiré leyendo a ver qué pasa.
  • Un idioma vivo. Me encanta en Lucía Berlín esa manera tan norteamericana, tan coloquial, tan directa de escribir. Su escritura me ha recordado mucho a Raymond Carver [leer aquí la reseña que hice de su obra "Catedral"], a Cheever y a otros escritores estadounidenses de relatos cortos. Con palabras de Juan de Valdés que hiciera suyas Santa Teresa de Jesús diría que la Berlin escribe como habla; es decir, al leerla se percibe la fuerza,, el tono  y el ritmo del idioma vivo. También me encanta el empleo del sonido onomatopéyico que sustituye a la difícil y artificial descripción ("venían los caballos. Cloc, cloc, cloc") O en "Estrellas y Santos" cuando se refiere a la habilidad y soltura con que las niñas tiraban y recogían en sus manos las tabas lanzadas al aire ("plas, plas, plas").
  • Expresividad. Dentro de esta modalidad oral, de esta viveza idiomática está la manera amablemente brusca de cortar las  frases. Me ha recordado mucho el estilo de los buenos monologuistas, tipo Eva Hache, que cortan la frase, la pausan, la  detienen…, añadiéndole significados implícitos que enriquecen 'muy mucho' el acto comunicativo 
"Nunca trabajéis en una casa con «preescolares». Los bebés son geniales. Puedes pasar horas mirándolos, acunándolos en brazos. Con los críos más mayores... solo sacarás alaridos, Cheerios secos, hacerte inmune a los accidentes y el suelo lleno de huellas del pijama de Snoopy."
  • Evocaciones. Uso frecuente y muy efectivo del flash back: Antes me he referido a cómo el tema de la Muerte ocupa no poco espacio en la obra. Precisamente es en esos momentos del fallecimiento de alguien cuando se recuerdan sucesos protagonizados por el muerto o vividos junto a él en el pasado. En el cuento titulado "Panteón de Dolores"se parte del Día de muertos para a través de las Ofrendas llegar a Sally, a su madre y a otros fallecidos. La acción tiene lugar en la época de Bush pero la evocación nos lleva hasta los tiempos de la segunda guerra Mundial.
  • Técnica del contrapunto. Dentro de la brevedad propia del cuento a veces Berlín hace uso del contrapunto presentado de manera clara a través de signos tipográficos delimitadores de los distintos momentos. Así en el cuento titulado"Manual para mujeres de la limpieza" Maggie, la narradora, al tiempo que va tomando las diferentes líneas de bus que la conducen a las distintas casas donde trabaja desde que murió Ter, su marido, nos cuenta anécdotas que le han sucedido con las distintas señoras de las mismas así como los pensamientos que le sobrevienen a ella y que presenta contenidos dentro de paréntesis. 
  • Estructura innovadora en algunos cuentos. El mismo cuento anterior que por algo da título a todo el volumen presenta una original estructura al estar organizado en secuencias numeradas según las paradas del bus (ej. 42. -PIEDMONT, o 18 - PARK NOULEVARD - MONTCLAIR). 
  • Finales abiertos y sorpresivos que incitan a la reflexión y fuerzan una sonrisa crítica por la ironía que encierran:
"Era un hombre enorme, alto, muy gordo y muy viejo. Incluso desde fuera, mientras recobraba el aliento, noté su olor. Tabaco y lana sucia, sudor rancio de alcohólico. Tenía unos ojos azules de querubín inyectados en sangre, y sonreía con la mirada. Me gustó de entrada." (pág. 411)
"[el apartamento estaba] Justo encima de Alcatel Liquors, justo debajo del White Horse, y enfrente del 7-Eleven. Bien ubicado."
"Este debe de ser el pueblo más sano de todo el país. En las fiestas universitarias o en los partidos de fútbol no se bebe. Nadie fuma, ni come carne roja o dónuts bañados de azúcar. Puedes ir solo por la calle de noche, salir de casa sin cerrar las puertas con llave. Aquí no hay bandas y no hay racismo. Tampoco hay muchas razas, de hecho." (pág. 389)
  • Fuerte culturalismo expresado especialmente a través de referencias musicales y literarias que en algunos momentos llegan a unirse como se ve en su cuento "Temps perdu":
"Vinteuil es un músico imaginario que aparece en "Por el camino de Swann" en la obra "En busca del tiempo perdido" de Marcel Proust. Su "Sonata para violin y piano" se cree inspirada en la de Guillauime Lekeu de igual nombre así como en la Balada de Gustave Fauré y él mismo en Camille Saint Saëns." (pág. 119)
  • Humor. La alegría que le servía de contrapeso a sus múltiples penalidades aparece en algunos momentos, de manera muy natural, en forma de expresiones llenas de sano sentido humorístico.
"Ninguno de los chicos había querido acompañarme. Me vestí. Encendí un fuego con leña de pino, preparé un termo de café. Dejé lista la masa para las tortitas, di de comer a los perros y los gatos y a la cabra, Rosie. ¿Teníamos también un caballo? En tal caso, me olvidé de darle de comer." (relato "Gamberro adolescente"). 
"Hoy ha habido un terremoto en California. Max llamó para decir que no ha sido culpa suya y que no encuentra a su gato." (relato "Hasta la vista")
[El abuelo coleccionaba noticias sobre accidentes]  "Rocambolescos: hombre encolerizado lanza una sandía por la ventana de un segundo piso. La sandía golpea a su mujer en la cabeza y la mata, rebota, golpea al bebé en el cochecito, lo mata también, y ni siquiera se rompe." (relato ""Doctor H. A. Moynihan")

Música y Libros
Sus deseos por hacerse escritora y sus relaciones con periodistas y con músicos en la órbita del jazz explican el fuerte componente cultural que en sus relatos hay referido especialmente a literatura y música. En muchos de sus cuentos se pueden rastrear títulos, autores, canciones, y cantantes. "Querida Conchi" es un relato en donde la narradora escribe a su amiga Conchi contándole sus relaciones, sus anhelos y demás:
Buddy Berlin, Jazz, Lucia Berlin, cuentistas norteamericanos"Me matriculé en Periodismo porque quería ser escritora, pero el periodismo consiste precisamente en cortar cuando se pone interesante..."
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"[Bob Dash] habla mucho de libros que nunca he oído nombrar y me ha prestado una docena... Sartre, Keerkegard (¿se escribe así?), Beckett y T. S. Eliot, muchos más. Me gusta un poema titulado «Los hombres huecos»."
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"Joe me dijo que el que estaba hueco era Dash. [...] Dice que tengo que escuchar a Patsy Cline y a Charlie Parker como antídoto. Leer a Walt Whitman y El ángel que nos mira de Thomas Wolfe."
Las referencias literarias son muy numerosas.  Sería prolijo hacer relación exhaustiva de ellas. Sólo citaré algunos fragmentos en los que se percibe el fortísimo peso que las mismas tienen en los relatos:
"La primera vez que se enamoró de las palabras fue con El bote abierto de Stephen Crane. Cada semana venía el encargado de la biblioteca, le devolvíamos unos libros y escogíamos otros. Los latinos usan aquí un elaborado lenguaje de signos. CD y yo empezamos a hablar en el lenguaje de los libros. Crimen y castigo, El extranjero, Elmore Leonard." (pág. 398)
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[Durante una estancia en la cárcel asiste a cursos de escritura] "nos leíamos nuestras historias o nos turnábamos para leer en voz alta. «El blues de Sonny», de Baldwin. «El asesinato», de Chéjov. (pág. 403)
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"estoy leyendo a Jane Austen. Su prosa parece música de cámara, pero es auténtica y divertida al mismo tiempo." (pág. 237)
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[Byron Merkel] "La invitaba al teatro. Canción de cuna. El zoo de cristal. [...] La importancia de llamarse Ernesto. Las vírgenes de Wimpole Street." (pág. 274)

Muchos son los temas musicales que se citan en los cuentos que forman este libro. He buscado la mayoría de ellos en spotify para poderlos escuchar tranquilamente recordando la maravillosa literatura de Lucia Berlin. Los he colocado, como suelo hacer habitualmente, en la página que dedico a la "Música que me gusta escuchar" [ pinchar aquí]. Pero para los perezosos incluyo en esta entrada 6 de los más de 30 que he encontrado. A mí me encantan. No sé a vosotros.



Final
Paradójicamente cuanto más interés se tiene en las novedades literarias, más a menudo resulta que las sorpresas vienen de la mano de obras de escritores que por circunstancias diversas resultaron silenciadas o sólo se difundieron en su entorno próximo, aunque el mismo fuese de dimensiones enormes como ocurre con Estados Unidos.

Lucía Berlin se inspiró en sus vivencias. Su literatura bebe en la realidad de manera absoluta. Por ello sin necesidad de conocer su biografía y las vicisitudes por las que ella pasó, podríamos reconstruir su vida con un estrecho margen de error. ¿Hace esto mejor su literatura? No, para nada; su literatura sería excelente aunque la temática fuese de de lo más irreal que existe. Ahora bien, esta circunstancia, la de que ella habite con toda su realidad en los relatos que escribe, representa un valor añadido que acrecienta el valor de los mismos.

Una lectura muy recomendable. De lo mejor que he leído últimamente. Nota: 10 sobre 10

19 sept. 2016

Raúl Arévalo dirige "Tarde para la ira"

14 comentarios:
He visto el debut como director de Raúl Arévalo empujado por varios motivos: el primero, la simpatía que desde siempre ha despertado en mi este actor español de películas como "Promoción fantasma", "Primos", "Gordos, etc.; el segundo, -¡sí, la publicidad funciona!-, la promoción del film que el director y su principal actor han hecho en emisoras radiofónicas de las que soy oyente asiduo; y también, -muy importante esto último-, las elogiosas criticas que he leído a analistas tan exigentes, y para mí muy fiables, como son Carlos Boyero o Diego Galán.


Sin más, y acompañado de mi hijo Juan, admirador del director en su faceta de actor, este finde pasado la vi y debo reconocer, así de primeras, que disfruté todos y cada uno de los 92 minutos que dura este thriller. 

Sinopsis (dada por la productora del film)
Madrid, agosto de 2007. Curro entra en prisión tras participar en el atraco a una joyería. Ocho años después sale de la cárcel con ganas de emprender una nueva vida junto a su novia Ana y su hijo, pero se encontrará con una situación inesperada y a un desconocido, Jose, que le llevará a emprender un extraño viaje donde juntos se enfrentarán a fantasmas del pasado y se hundirán en el abismo de la venganza. 

Mi comentario 
Muchas cosas me agradaron de "Tarde para la ira", pero dado el asunto y el suspense inherente a él me conviene andar con pies de plomo a fin de no destripar el disfrute que supone su contemplación. Sólo, pues, hablaré de la manera como está hecha, de la actuación de los actores, de la música que acompaña a la acción, y nada diré, pero nada, nada, de la historia que discurre ante nuestros ojos y que es interesante y sorprendente.

  • La manera como está hecha
Sin lugar a dudas, y ya desde las primeras tomas, el modo de filmar de Raúl Arevalo me ha gustado muchísimo. En un film de acción y de mucho suspense ese seguir a los personajes cámara en ristre con los movimientos propios del caminar humano (o correr, en muchos momentos) para darnos unos primerísimos primeros planos de tal o cual personaje me ha sorprendido mucho y me ha parecido un gran acierto.

También la estructuración de la historia en capítulos intitulados con el nombre del lugar,de uno u otro personajes (el Bar, Ana, José, Curro...), etc. hace que la historia gane en perspectivismo y que la focalización múltiple de un mismo suceso redunde en un mejor entendimiento de la misma por parte del espectador. Un grandísimo acierto este recurso.

La imagen. Si algo también me ha satisfecho plenamente ello ha sido el tipo de 'grano' que al contemplar la película percibimos. Diríase que estamos ante una película anterior a la época en que se ha filmado; como si no existiera la técnica digital que todo lo invade y que hace que todas las películas (incurro en exageración desmesurada, es cierto) parezcan en cuanto a su visionado ser la misma pues todas -casi todas, no hay por qué exagerar tanto- emplean la misma tecnología. Arévalo -y esto se lo escuché en una de esas entrevistas a las que antes he aludido- huye de esta uniformidad actual pues él busca ese tono plástico, ese 'granulado' tan propio del cine de los años setenta y ochenta. Y a fe mía que lo consigue. Otro dato a su favor.

Una evolución perceptible y en contraste con el asunto que se dirime. Mayor dinamismo narrativo en la puesta en escena de la primera parte del film cuando estamos conociendo a los personajes y los asuntos que les mueven; y mayor tranquilidad en la realización con la cámara menos encima de los actores, tomando el director mayor distancia con unos planos más abiertos que transmiten un cierto sosiego. Por contra el asunto, la historia, es trepidante en esa segunda parte y el espectador está que arde ante lo que piensa va a suceder. Una muy bien estudiada realización por parte de Raúl Arévalo.

  • La interpretación actoral
Raúl Arévalo, Mostra de Venezia 2016, Ruth Díaz, Antonio de la TorreTodo el peso del film recae en tres personajes: José (Antonio de la Torre), Curro (Luis Callejo) y Ana (Ruth Díaz). 

Antonio de la Torre.  Pese a que los tres están que se salen en su actuar,  sin lugar a dudas el papel más complicado, el de mayor evolución psicológica, el personaje que ha de mostrarse con mayor doblez para lograr sus fines, el que logra transmitir todo el conjunto de intensos matices que el tal José contiene dentro de sí, es Antonio de la Torre. Este actor es amigo personal y ha sido compañero de Raúl Arévalo en muchas películas ("Azul oscuro, casi negro" de Daniel Sánchez Arévalo, "La gran familia española", "La isla mínima", etc. Él mismo de su actuación en "Tarde para la ira" ha confesado la inmensa complicación de convertirse de manera convincente en José y no defraudar al amigo y director del film por la dificultad del personaje.

Luis Callejo. Yo no había reparado mucho en él hasta ahora y eso que si se consulta la Wikipedia se puede ver que su carrera es exitosa habiendo intervenido en al menos 20 películas desde 2001 a hoy, en varias series televisivas y en unas seis obras de teatro, de las que cabe destacar especialmente "Urtain" del  Juan Cavestany estrenada por el grupo Animalario durante la temporada 2008-2009.

Su personaje, "Curro", un pringado delincuente  que ha pasado 8 años en la trena y que al salir se muestra algo chulesco en su relación con hombres y con Ana, su mujer, le viene como anillo al dedo. Me ha gustado mucho su adaptación muy, muy, creíble a las distintas fases por las que pasa en el discurrir de la historia. Logra transmitir al espectador el temor, a veces más bien terror, en que se ve inmerso. 

Ruth Díaz es Ana. Al contrario que Luis Callejo, su marido Curro en la ficción, Ruth Díaz ha hecho más teatro y televisión que cine. En teatro ha hecho sobre todo obras de autores actuales como Sergi Belbel, Ernesto Caballero, Fermín Cabal, etc. En cine, diez han sido sus intervenciones destacando antes que la magnífica interpretación hecha aquí por la que ha recibido el premio a la mejor interpretación de la sección Horizontes de la Mostra de Venezia la que hizo en el film "El calentito" (2005) que le sirvió para llevarse el premio a la Actriz Revelación otorgado por la Unión de Actores.

En "Tarde para la ira" Ruth Díaz que está fantástica es una joven mujer que sin apenas haber vivido es madre de un niño de unos 5 años de edad tenido con Curro en un vis a vis carcelario. Vive en un ambiente de barrio con pocas expectativas. Se entrega con sinceridad y por ello a veces es utilizada para otros fines.

Del resto del reparto quizás habría que destacar a Raúl Jiménez que hace el papel de hermano de Ana y dueño del bar Serranos que lleva junto a ella y a su mujer Carmen (Alicia Rubio) con la que tiene una hija que acaba de hacer la primera comunión. Los no nombrados (Canco Rodríguez y Font Garcia) tienen menos presencia en la historia pero el tiempo que están en pantalla cumplen con sobresaliente, en mi opinión mejor el primero que el segundo.

  • La música 
Corre a cargo de Lucio Godoy según leo en la ficha técnica. Sólo diré que hay algunos momentos en que al excelente actuar de los actores y a la perfecta dirección de Raúl Arévalo, la música viene a poner el necesario punto de suspense, temor e intranquilidad que el relato  busca y que en gran medida se consigue merced al sonido tipo película Hitchkov del que Godoy la dota.


Final 

La historia escrita por David Pulido y el mismo Raúl Arévalo es, pese a su dureza, de una credibilidad total. Sin duda esa es una de las razones que explica la aceptación que está teniendo por parte de los espectadores. En mi opinión es una cinta absolutamente recomendable. El cine español gana mucho enteros con "Tarde para la ira" que demuestra que nuestros jóvenes actores esconden cualidades que van más allá de las consabidas casposas 'españoladas'.

16 sept. 2016

Libros encadenados

15 comentarios:

Esta iniciativa a la que he sido invitado por Rosa Berros del blog "Cuéntame una historia" me parece simpática y divertida. Antes de nada quiero agradecerte, Rosa, que hayas pensado en mí para proseguir esta cadena de libros.

La iniciativa consiste en esencia en leer y reseñar un libro cuyo título comience por la sílaba última del que eligió quien te nominó. Rosa fue nominada por Leslie del blog "Señora Búho" que había leído "Yo soy Malala", razón por la que ella eligió un título que comenzaba por "La", y eligió "La maniobra de la tortuga" de Benito Olmo. Así pues los seis blogs nominados por ella hemos de leer una obra cuyo título comience por "Ga", algo no tan sencillo como con "La", que le tocó a ella. Yo con "Ga" he pensado en "El Gatopardo" de Giuseppe Tomasi di Lampedusa, pero es novela amplia ya leída por mí hace algún tiempo que ahora mismo no me apetece mucho volver a leer pese a ser una obra maestra. Tengo sobre la mesa "Gran Cabaret" de David Grossman, autor del que guardo un recuerdo magnífico tras haber leído su estupenda -¡y dura!- "La vida entera". Le he pedido a Rosa si podía permitirme introducir una sencilla 'R' entre las dos letras de la sílaba "Ga" y ella, con la bondad que la caracteriza ha accedido. 

Así pues leeré "Gran Cabaret" de David Grossman. Tras esta elección los blogs nominados deberán leer una obra cuyo título comience por la sílaba "Ret", sílaba complicada en nuestro idioma por lo que me permito reducirla a una más sencilla y frecuente, la sílaba "Re".

Mis nominados son:
Las reglas para esta iniciativa son las siguientes:

   1.-Subir un post como éste sobre la iniciativa

   2.-Agradecer la nominación y seguir a quien te nominó

   3.-Añadir el logo en tu post y/o ponerlo en cualquier parte del blog

   4.-Nominar a seis blogueros

   5.-Avisarles en su entrada más reciente o de alguna otra manera de que han sido nominados

   6.-Tras leer el libro, publicar en tu blog una reseña del mismo. Sin prisas, naturalmente.

En caso de tener problemas para encontrar un título se permite:

   1.- Ignorar el artículo del título (ej. si buscamos un título que comience por "Prin" vale "El principito" pues el artículo se puede ignorar).

   2.- Ignorar la H también es posible (ej. si buscamos un título que comience por "HA" también podemos utilizar un título que comience por la sílaba "A")


14 sept. 2016

César Aira: "Las noches de Flores"

10 comentarios:
César Aira, arte conceptual, muerte de la novela

Que el mercado del arte se utiliza de tapadera de la corrupción es “muy difícil probarlo dadas las características del arte en la actualidad. Y lo es. Dificilísimo. ¿Qué existe y qué no existe en el arte? Pero al mismo tiempo es facilísimo, basta con hacer coincidir «cualquier cosa» con «cualquier cosa»…?”

La frase anterior sirve de cierre de este relato de César Aira aparecido por vez primera en 2004 y vuelto a reeditar ahora por Random House. Si, como en mi caso,  es la primera vez que se lee algo de este prolífico escritor y traductor argentino, sorprende su manera de hacer literatura. Leer "Las noches de Flores" ha sido para mí toda una experiencia literaria. Desde el principio esta novela corta de tan sólo 144 páginas destila argentinidad por todos los poros: Jorge Luis Borges, sin duda, parece entreverse en más de un momento; a mí, especialmente, me ha parecido presente en el personaje de Aldo quien dice que "aun siendo un gran olvidadizo, él podría recuperar, si se pusiera, todo lo que le había pasado en su vida", para a continuación, como hace el personaje de "Funes, el memorioso" en el cuento borgiano, desgranar el sistema utilizado para hacer tal cosa. También la atmósfera mágico-fantástica en que se mueven los personajes de este relato, y, especialmente, el personaje de Malvón-Nardo, tiene mucho de los Cronopios de Julio Cortázar. Véase si no la descripción que se hace de Nardo la primera vez que se manifiesta:
"Esto lo dijo un ser extraño, mitad murciélago, mitad loro, de un metro de alto, que se descolgó de un árbol al paso de los Peyró, y siguió caminando con ellos, con un garbo precario, sobre piernas demasiado cortas y zapatitos de goma roja"
 La misma ambientación nocturna con ribetes delictivo-policiales en que se desarrolla la acción me ha llevado a pensar en otro de los grandes autores argentinos, Ernesto Sábato, y en aquellos escritos que presentan historias henchidas de 'pavura'. Los túneles que discurren bajo el barrio de Flores de la ciudad de Buenos Aires me han hecho recordar la novela "El túnel" del magnífico escritor de Rojas en la provincia de Buenos Aires. 

Y es que -pienso yo- César Aira envuelve esta narración en claros elementos argentinos que van desde la tradición literaria que he señalado antes hasta el propio meollo del asunto que plantea: la búsqueda por parte de una pareja de jubilados -Aldo y Rosa- de fuentes alternativas de ingresos a fin de sobrellevar mejor la crisis en que la Argentina se encontró desde 1998 hasta el 2003, el año en que se sitúa la historia que se relata. Concomitante con esta terrible penuria económica que echó a miles de personas a buscar en los cubos de la basura estuvo el ascenso de la delincuencia, especialmente en forma de secuestros como el del joven Jonathan que está en el centro de esta novela corta.

Y como "piolín" [modismo argentino que significa 'cordel delgado de algodón, cáñamo o de otra fibra'] que soporta todo el planteamiento literario anterior estaría el vocabulario popular de la Argentina, de la ciudad de Buenos Aires y de Flores, el barrio donde nació y vive el escritor, y en donde ocurren los acontecimientos de esta historia. Son términos como 'bailantero', 'rubro', 'estada', 'chanchada', 'perspectivístico', 'vereda', 'chacra'..; pero también cambios en la modalidad verbal cual es la utilización del modo condicional en vez del subjuntivo: “Claro está que ese policía no estaría cumpliendo con su función, con el trabajo por el que le pagan, lo que no impide que tendría razón.”.

Las características señaladas hasta aquí son las que me han hecho más agradable esta novela. Luego hay otra importantísima, que no se puede dejar pasar, pero que a mi modesto entender César Aira no logra plasmar apropiadamente o si lo hace a propósito, como estoy comenzando a creer, aún yo no alcanzo a disfrutarla como debiera. Me refiero a materializar en el escrito que estamos leyendo la profunda reflexión que sobre el arte contemporáneo expone al final del mismo y que encabeza este post: 
"hacer coincidir «cualquier cosa» con «cualquier cosa»" 
Mallarmé, Rimbaud, Baudelaire, CopiLlevada esta idea al extremo, como sucede en esta narración, todo es un cúmulo de coincidencias cuya disparidad nos hace pensar en errores inexplicables, descuidos, falta de planificación, engaños poco aceptables por parte del narrador... Pero no, yo pienso que el escritor es plenamente consciente de lo que hace y que lo que pretende es, con el producto que está construyendo, hacer realidad aquello que nos quiere exponer, que en definitiva -y a falta de conocer en profundidad sus ideas sobre arte moderno expuestas en su ensayo Sobre el arte contemporáneo que acaba de publicar en Literatura Random House- es que el arte es necesario para comprender la realidad, y no al revés como tantas veces se dice ante una obra de naturaleza conceptual.

Para la realización de esta reseña he buscado información en internet y ahí he encontrado un artículo de Javier Rodríguez Marcos publicado el pasado 28 de febrero en el diario EL PAIS que me parece muy clarificador al respecto. En lo esencial, sobre el autor César Aira, Javier Rodríguez escribe:
"A veces, sin embargo, un artista consigue engañar a todo el mundo y se hace pasar por novelista. Es el caso de César Aira. Los que sospechaban que sus libros eran solo una parte de trabajos más propios del arte conceptual que de la ficción al uso verán confirmadas sus sospechas en el ensayo Sobre el arte contemporáneo. Allí cuenta cómo abandonó su primitiva intención de ser Rimbaud y ser Premio Nobel cuando se topó con Marcel Duchamp. Ese día se dio cuenta de la 'inutilidad de escribir libros' y de la necesidad de hacer 'otra cosa'."
Curiosamente y en contra de lo que el escritor (o artista simplemente) argentino manifiesta sobre su abandono de la escritura, jamás ha dejado de escribir siendo uno de los autores más prolíficos, con más de sesenta novelas a sus espaldas. Si bien, también es cierto que en su faceta de conferenciante y ensayista los temas sobre la vanguardia plástica (Marcel Duchamp, el dibujante Copi), la vanguardia literaria (es especialista en la poeta argentina Alejandra Pizarnik) o los poetas impresionistas decadentistas franceses Rimbaud o Mallarmé han ocupado gran parte de su tiempo. Esto nos revela a un autor que entiende la creación artística no en compartimentos estancos sino como algo más extenso, más envolvente, más incluyente. De ahí que el autor de "Las correspondencias" [el soneto "Correspondances" de Baudelaire y su sentido se puede leer aquí muy bien explicado] sea uno de los poetas a los que él quiere parecerse ("Como todos los escritores, quiero ser un buen escritor, quiero ser Baudelaire", El País, 13 del XI de 2010).

Final
Con esta novela corta de César Aira me ha sucedido algo no muy frecuente en mí pero que cuando me acaece me gratifica y llena de satisfacción. Ello ha sido que tras una lectura fácil y ágil, me pareció percibir en la historia contada una ración de incongruencias superior a mi nível de permisividad (ciegos que ven, mujeres que son hombres, monjas que no lo son, hombres de orden que son delincuentes peligrosos, escritores que no lo son en absoluto, etc., etc.). No, me dije, esto no puede ser, por Dios. Pero como todo aquello que esconde más que lo aparente, al dejar reposar la lectura, ésta se me ha ido haciendo algo más inteligible, más motivadora..., y me han surgido deseos de leer más de este escritor para entenderle mejor, para ver si como él mismo dice es un escritor que no quiere serlo o si lo que desea es hacer algo distinto en línea con lo que otro personaje escritor del relato, Ricardo Mamaní, dice del arte en un momento de esta narración de manera "pedante y seguro de sí mismo":
"El arte está buscando siempre lo nuevo, y lo nuevo ha terminado identificándose con lo distinto. Se ha producido una reversión de causas y efectos, y ahora basta con que sea distinto. Y la realidad se define por lo distinto. Pero el crecimiento vegetativo de la población, y el aumento relativo de artistas en la sociedad contemporánea, ha multiplicado lo distinto artístico a tal extremo que hoy casi puede asegurarse que cualquier configuración de la realidad ha sido anticipada en el arte."
Algo lioso, sí. Pero como a mí ¿no os atrae saber por qué piensa así César Aira?



11 sept. 2016

Retoques, Consejos y Premios que se me habían despistado

15 comentarios:
El inicio del curso escolar tiene -bien lo saben los creativos publicitarios- un mucho de comenzar de nuevo, de reforma, de hasta aquí hemos llegado, de a partir de ahora va a ser distinto, de...  En fin, que yo, que pertenezco al común de los mortales, aunque este septiembre pretenda engañarnos ocultándose tras una canícula propia de mediados de agosto, quiero darle un pequeño lavado de cara a esta obra inconclusa, a este Escorial, que siempre es un blog.


Retoques
Para un blog la imagen, el color, el tono... elegido para el fondo es algo importantísimo. Hasta ayer mismo "El blog de Juan Carlos", utilizaba como fondo la imagen de unas guardas de respeto al agua. No me desagradaba nada, es cierto, pero desde que hiciera la última remodelación del blog en marzo de 2016 (pinchar en "Un leve cambio de look en el blog") había en mí un punto de insatisfacción referido al mismo. Muchos son los ensayos y pruebas que he hecho con unas u otras imágenes pero ninguna me llenaba del todo.

Ahora, por fin, creo haber encontrado una imagen (más bien una serie de imágenes) que me satisface plenamente. Pertenece a un grupo de cuadros de Manuel Casanova Gómez, pintor y amigo virtual, que desde su blog "Equinoccio" nos alegra la vista con imágenes de sus cuadros al tiempo que nos ilustra con sus atinadas reflexiones. La imagen que he elegido para el fondo del blog la publicó Manuel en el suyo el pasado día 26 de agosto; es la sexta de una serie de ellas pertenecientes a creaciones pictóricas suyas con las que ilustraba el post titulado "Realidad y Abstracción" (verlo aquí) en el que con gran claridad habla sobre esta corriente pictórica. Creo que la imagen de MC -así firma Manuel Casanova sus cuadros- le viene como anillo al dedo a mi blog para acoger sobre ella la Boîte-en-valise (1936-1941), de Marcel Duchamp que tengo en la cabecera del mismo y para soportar sin estridencias pero con nitidez el cuerpo del blog.

Gracias, Manuel, por permitirme utilizar la imagen de tu cuadro como tapiz de fondo del blog.

Consejos
  • Comenzaré por decir que he colocado en el menú del blog una pestaña llamada "Poesía Necesaria" para que quienes lo deseen puedan acceder con facilidad y rapidez a las reseñas que hablan o tratan de ella. He aplicado la recomendación que me dio Leslie Stephanie (su blog "Señora Búho" lo podéis visitar haciendo clic aquí) en el comentario que me dejó en el post "Las 10 entradas menos visitadas". Muchas gracias, Leslie, y también Kirke (su blog "Leer, el remedio del almalo podéis visitar haciendo clic aquí) por vuestro consejo. 
  • También he vuelto a colocar el gadget de Archivo del Blog en la columna de la derecha. Un lector se interesó por el mismo y yo que lo había quitado hará unos meses vuelvo hoy a colocarlo aunque en el formato más pequeño que he podido encontrar.

Premios despistados
Resulta que navegando por los blogs amigos que habitualmente visito me he topado con que hace ya unos meses -¡nada menos que en enero pasado!- el blog "Cuéntame una historia" de Rosa Berros me había nominado para tres premios: el premio Ahínco, el Premio Parabatáis y el Premio "Very Inspiring Blogger Award".

Te agradezco desde aquí, Rosa, que te hayas acordado de mi blog para estos tres premios que aunque tarde recibo con agrado aunque es tal el tiempo transcurrido desde que me los concediste que, si no te parece mal, sólo voy a colocar las imágenes correspondientes a cada uno de ellos dejando sin cumplimentar alguno de los requisitos. Lo que sí haré por si algún lector decidiese entregárselo/s a alguien es enlazar cada una de las imágenes con cada una de las entradas en que tú, Rosa, me nominaste. Allí aparecen los requisitos necesarios para aceptarlos. Son premios que me hacen mucha ilusión.

Premio "Very Inspiring Blogger Award": Siempre emociona leer que lo que haces sirve de inspiración y llena de espíritu de emulación a quienes te leen. En el caso que nos ocupa, Rosa, yo daría algo la vuelta a tus palabras porque si hay algún blog en el que me mire para ver cómo poder mejorar el mío, ese es sin duda alguna el tuyo, "Cuéntame una historia"

Premio "Parabatáis": Me hace muchísima ilusión recibir este premio porque el Premio Parabatáis se da a blogs amigos con los que existe relación de gran compañerismo; y entre el blog de Rosa y el mío yo, como ella también afirma, creo que lo hay, ¡y mucho!. Por otra parte aceptar el Premio es sencillo pues sólo hay que realizar dos acciones:

  • Ponerlo en tu blog
  • Nominar a otros blogs sin número concreto de nominados. Por ello desde aquí voy a nominar a dos:


Premio "Ahínco": Este premio se lo concedió Chelo (otra muy buena amiga) de "El blog de Chelo" a Rosa Berros. Como dice Rosa, Chelo es un encanto y su blog habla algo de literatura pero sobre todo lo hace de Cine. Tiene una sección con Kirke Libris (otra magnífica amiga) del blog "Leer el remedio del alma" titulada "¡Al alimón!" en la que tomando una misma narración una de ellas, -por ejemplo, Kirke- hace la reseña de la versión literaria y la otra, -Chelo-, la realiza de la versión fílmica. El resultado es magnífico. A mí esa sección me encanta. 
Por eso me atrevo a aceptar el premio, porque proviene de grandes amigas que se trabajan las entradas, que no hacen uso del  'corta y pega'; en fin que se lo curran, que en sus blogs aflora el ahínco que ponen en él. Por eso, muchas gracias, Rosa, y por extensión, Chelo y Paloma.

¡¡Desde aquí os deseo a todos una buena, excelente y provechosa vuelta al tajo!!

8 sept. 2016

"Alex" (Trilogía Verhoeven II). Pierre Lemaitre:

15 comentarios:
"Alex", Pierre Lemaitre, Comandante Verhoeven, Thriller
Que la buena novela negra es adictiva, es verdad universalmente admitida. Sin embargo también es cierto que con algunas novelas del género esta certeza se tambalea en no pocas ocasiones. Afortunadamente, éste no es el caso, y en "Alex" he vuelto a encontrar al gran Pierre Lemaitre que vuelve a confirmar con su personal estilo, con sus historias creíbles y al tiempo impensables por situarse tres puntos por encima del umbral del horror, que es cierta tal afirmación, que es imposible dejar de leer un buen thriller como es esta novela, la segunda entrega de la serie del Comandante Verhoeven. Doy fe de ello.

Hace cuatro años que el pequeño, pero gran policía, Camille Verhoeven, perdió de una sola tacada a su mujer y al hijo que ésta llevaba en su seno, y al que con tanta ilusión Camille esperaba. Su capacidad para el servicio y en especial para algunos casos como los de rapto o secuestro es cuestionada por sus superiores. Sin embargo alguna vez habrá que probar, piensa su jefe inmediato, el comisario Jean Le Guen, quien le tiende una pequeña trampa al encargarle, en tanto regresa de vacaciones el comisario Menard, investigar el secuestro de una mujer de  poco más de treinta años. Camille se reencuentra con su anterior equipo de colaboradores y se mete de tal manera en el asunto que cuando le ofrecen apartarse de él se niega en redondo.

En el equipo están Louis y Armand, sólo falta Maleval que vio su carrera truncada en la entrega anterior de la serie. De estos dos, Lemaitre presta una gran atención en "Alex" a Armand, el policía tacaño, un peligro para los novatos por la sangría en tabaco, cafés y bolígrafos a que sin piedad les somete. Con todo no se hace odioso al lector pues junto a este gran defecto en él habita la gran virtud de la amistad sin fisuras y de la entrega total al trabajo por muy penoso que éste pueda ser. De Louis ya no se nos dice tanto pues por "Irene" , su novela anterior, ya sabíamos de su alto origen socioeconómico y de sus profundos conocimientos culturales que también en este segundo relato de la serie exhibe y con los que asimismo contribuye a hacer avanzar la investigación. Por otro lado, el tranquillo y civilizado Louis es el contrapunto del colérico Camille; los dos juntos sirven para controlarse mutuamente y no caer en estériles enfrentamientos con otras personas como, por ejemplo, el joven juez Vidard de treinta años quien marca distancias con el ya casi cincuentón Camille Verhoeven con mantras del tipo
"ya no vivimos en la cultura del. culpable. Hoy vivimos en la cultura de la víctima" 
que a Camille le sacan de quicio. En cuanto a Le Guen en esta entrega me ha parecido más humano y cercano al comandante con quien mantiene una relación de sincera amistad que le ha llevado a ser su testigo de boda en más de una ocasión y que en un momento dado,  con gran sentido del humor, tras haberle sorprendido con una mujer, le dirá:
"Jean, te lo advertí la última vez, ¡sabes que no quiero volver a ser tu testigo! En ningún caso."

La novela se estructura en tres grandes apartados, que como suele ser norma en estos relatos policíacos de un comienzo desestructurado con acciones en contrapunto que suceden sin que los actores de unas y otras entren en contacto (Primera parte) avanza en la segunda hacia una mayor proximidad entre los policías y sus perseguidos; para finalmente, y en la línea de la más clara novela intelectual policíaca, componer el puzzle definitivo a base de colocar las piezas que se han ido dejando caer durante la lectura  y resolver definitivamente el misterio no sólo del caso del secuestro primero sino del porqué de una serie de crímenes aparentemente sin conexión entre sí. Un auténtico ejercicio de orfebrería literaria el que realiza Lemaitre en "Alex".

Como en la reseña que hice sobre "Irene" (leerla aquí) señalé no pocas características del estilo Lemaitre no quiero ser reiterativo repitiéndolas; tan sólo señalaré dos o tres de ellas que me parecen de especial interés en este relato:
  • En primer lugar es imposible dejar de referirme a ese vocabulario bronco, áspero, duro, en línea con las situaciones de extrema crueldad y de terror psicológico que abundan en la novela. Estas expresiones, en conjunción con los referentes a los que aluden, son de tal nivel que en no pocas ocasiones, -lo confieso-, me he sentido ciertamente perturbado por la brutalidad de los mismos. A aumentar el choque entre lo habitualmente admitido y lo referido en el relato sobre la realización de alguno de los crímenes contribuye la narración que de los mismos realiza Louis con su fantástico nivel cultural que sirve para adormecer la bestialidad de éstos. Esta inclinación civilizadora desarrollada por Louis la deshace Camille a fin de colocar a cada cual en su lugar: 
"No, Louis, ese hombre no ha construido un antiguo instrumento de cultura. Eso es una referencia tuya, una impagable referencia histórica que demuestra que eres un hombre cultivado. Él ha construido simplemente una jaula. Y es demasiado pequeña". (pag. 91).
  • En segundo lugar es imprescindible prestar atención a la gran importancia que la literatura tiene dentro de esta obra literaria. Es decir, la metaliteratura aparece también de lleno en "Alex" si bien a diferencia de en "Irene" en la que las referencias literarias lo eran casi en su totalidad de novelas policiales, negras o góticas, aquí el homenaje de Lemaitre abre el foco y pasa a serlo de la gran Literatura, de aquellas obras señeras, especialmente de las que son objeto de estudio en Colegios e Institutos, con lo que de paso, entiendo, Lemaitre extiende su homenaje a estos centros educativos:
"Ediciones de bolsillo exclusivamente: Celine, Proust, Dostoievski, Rimbaud. Camille lee los títulos:  "Viaje al final de la noche", "Un amor de Swann", "Los falsificadores de moneda", "Las amistades peligrosas", "El lirio del valle", "El rojo y el negro", "El gran Gatsby", "El extranjero".    
-Parece la biblioteca de una estudiante de instituto.
Camille anota también estos: "Los prometidos", "El amante sin domicilio fijo", "El nombre de la rosa" y "Las aventuras de Alicia en el País de las Maravillas", "El retrato de Dorian Gray", "Retrato de una dama" o "Emma" en su lengua original." (pág. 214-5)
Referido también a este aspecto de lo metaliterario quisiera destacar que el autor francés homenajea a no pocos autores contemporáneos, entre ellos algunos españoles como Antonio Muñoz Mólina a quien cita en los agradecimientos o Javier Marías mediante la referencia a una de sus obras:
'Páginas arrancadas: "Mañana en la batalla piensa en mí", "Anna Karenina". Hay párrafos subrayados con tinta violeta. "Middlemarch;", "El doctor Zhivago". Louis los ha leído todos. "Aurelien", "Los Buddenbrook", y Sandrine Botanz les había hablado también de Duras, de sus Obras Completas, aunque en el montón no haya más que una o dos páginas de "El dolor"'. (pág. 258).
Pierre Lemaitre, Novela negra, género 'noir', Camille Verhoeven, Francia
Aunque ésta sea una suposición más arriesgada, me ha parecido encontrar en unos momentos del relato alguna referencia intertextual a la novela "Las horas" de Michael Cunnigham que a su vez está referida a "La señora Dalloway" de Virginia Woolf. Esa novela "Las horas" es la base de una estupenda película dirigida en 2002 por Stephen Daldry que hará cosa de tres años -¡madre mía cómo pasa el tiempo!- comenté en este blog (acceder a la reseña de "Las horas" aquí). Es difícil demorarse más en esta cuestión sin desvelar nada del thriller, pero quizás alguien que la haya leído podría reafirmarme en mi sospecha o definitivamente hacerme salir del  engaño.
  • Por último, no puedo dejar de señalar esos inestimables, y necesarios, momentos de relax que Pierre Lemaitre nos concede a través de no pocas alusiones humorísticas que sirven para disolver la tensión en una sonrisa. Así sucede con las frecuentes referencias a la enfermiza tacañería de Armand, el choque entre la zafia realidad del mundo delincuencial y la exquisitez del policía Louis, los chistes a propósito de la estatura de Camille... Pero incluso momentos durísimos como la descripción de un brutal asesinato se resuelve en ocasiones mediante un comentario humorístico:
"Lo mató asestándole primero un golpe muy violento en la parte posterior del cráneo con un objeto puntiagudo, quizá un pico y luego le aplasto la cabeza a palazos. 
- Lo que demuestra que realmente le tenía ganas- dice Camille." (pág. 122)
En otros momentos las frases contienen un humor más agrio que visto desde la óptica de quienes sirven de objeto de burla no parece tal:
"Un centenar de sillas rodean el parquet, brillante como una moneda nueva, y una treintena de parejas pasan y vuelven a pasar disfrazadas de invitados a una boda, de españoles de poca monta, de Charleston o de bolero." (pág. 179).
Final 
Una magnífica novela negra que en España apareció antes de "Irene" aunque en verdad sea la segunda de la serie. A mí me ha sorprendido menos que la anterior aunque ha mantenido mi atención al presentar un caso muy diferente al de la primera narración. En cuanto a la adicción lectora que supone el estilo Lemaitre es alucinante comprobar cómo se lee  la novela en pocos días disfrutándola de una manera fantástica.Tras esta novela increíble, satisfactoria, e impresionante yo ya estoy buscando la tercera entrega de esta serie Verhoeven que tanto me está agradando. ¿También os pasa u os ha pasado a vosotros?



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