25 jun. 2017

Mijáil Yúrevich Lérmontov: "El héroe de nuestro tiempo"

8 comentarios:
En un listado de novelas únicas de escritores únicos, vi que junto a títulos como "La campana de cristal" de Sylvia Plath (leer reseña aquíaparecía "El héroe de nuestro tiempo" de Lérmontov. Lo anoté, y durante la visita a la Feria del Libro madrileña del pasado mes de mayo lo pregunté en varias casetas de editoriales y librerías. Tras un agradable deambular, por fin en la de Akal me lo proporcionaron.

Es una novela de pocas paginas, unas 175 de texto propiamente dicho, que en el volumen de Akal viene precedido de una introducción magnífica realizada por su propia traductora, Rocío Martínez Torres, profunda conocedora de la lengua y cultura rusas.


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El autor 
Mijáil Yúrevich Lérmontov es un romántico que, literariamente, en su breve vida da el paso del romanticismo a un inicial realismo. Nació en 1814 en Moscú y murió el 27 de julio de 1841 en un duelo a los pies -dice Rocío Mnez Torres- de su adorado monte Mashuk. Vivió, pues, sólo 27 años, poco, como tantos otros grandes románticos, pero en su brevedad su paso por este mundo fue prolífico: huérfano de madre a los tres años será educado por su abuela quien para combatir los problemas de salud que tuvo desde su más tierna infancia lo llevará con frecuencia a los baños termales de Piatigorsk en el Cáucaso. Allí es donde sitúa esta novela en gran parte fruto de sus observaciones en ese lugar: los oficiales rusos, los cosacos, los ataques de los guerrilleros, la aristocracia tomando las aguas, el conocimiento y experimentación de sus  amores primeros, etc.

Fue un gran lector y en sus años de estudios universitarios en Moscú leyó todo cuanto cayó en sus manos: Walter Scott, Schiller, Lessing, Víctor Hugo, Goethe, Rousseau, Byron, Shakespeare y sobre todo Alexander Puschkin... Estas lecturas están bien reflejadas y asimiladas en "El héroe...". Muy pronto, a los catorce años, comenzó a escribir poesía de estilo byroniano ("Oleg", "Circasianos", "Las tribus del Cáucaso"...). Alos 16 años publicó en Moscú dos poemas dramáticos, género muy del gusto romántico,: "Un hombre extraño" y "Las pasiones y los hombres". En el año 1832 ingresó en la Academia militar y desde entonces su vida estuvo unida al ejército. Cuando en 1837 murió Puschkin, Lérmontov escribió un apasionado poema, "La muerte del poeta", en el que, al tiempo que lamentaba la desaparición del poeta, arremetía contra las injusticias y tropelías cometidas por el zar Nicolás I. Por esta razón será desterrado a la frontera del Cáucaso a combatir a los montañeses (guerrilleros osetios y chechenos) que hostigaban a los rusos. 

El tiempo pasado en la zona del Cáucaso que él tanto amaba desde niño le dio asuntos para muchos de sus poemas y para su única novela completa, "El héroe de nuestro tiempo", que publicará en San Petersburgo en 1840. De nuevo, por culpa de un duelo, será reenviado al Cáucaso en 1841. Camino de allí se le autoriza a detenerse en el balneario de Piatigorsk debido a sus problemas de salud. El balneario estaba lleno de partidarios del zar y Lérmontov se había forjado fama de ser su enemigo por sus abusos. Cual si de un caso de predestinación se tratara vivirá allí, un año después de publicada su novela, las mismas terribles experiencias sufridas por Pechorin, el protagonista de la misma. Experiencias que no voy a contar aquí para no interferir en el placer de descubrirlas leyendo la novela.

"El héroe de nuestro tiempo"  
Sinopsis
"El héroe de nuestro tiempo", sin duda una de las obras que más influyó en el desarrollo de la prosa del siglo XIX, es clave en el paso del Romanticismo al Realismo en la literatura rusa. Nos encontramos ante la primera novela psicológica, filosófica y social de la época, que reúne en sí misma todo un compendio de géneros: un diario lírico («Kniazhná Mary»), un relato filosófico («El fatalista»), un relato de aventuras («Tamán»), un relato de viajes (el comienzo de «Bela» y «Maxim Maxímich») y un poema romántico («Bela»). Y el conjunto, con ciertos rasgos autobiográficos en la figura del protagonista (Pechorin), configura una dura crítica social, revestida de una gran riqueza poética.
(sinopsis tomada de la que da la propia editorial en la contraportada de la novela)

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Mi comentario 
La novela se compone de cuatro relatos, de los que uno, "El diario de Pechorin", que es el central está organizado a su vez en otros dos titulados "Tamán" y "Kniazhná Mary". Los otros tres son:  "Bela" y "Maxim Maxímich", que preceden al de más extensión, y "El fatalista" que cierra el conjunto. Algunos de los relatos fueron publicados por separado como narraciones independientes en la revista "Los anales de la patria" entre 1839 y 1840. Curiosamente los cuentos así dados a la luz, -"Bela", "El fatalista" y "Tamán"-,  aparecieron en este orden que no es el que el escritor les dio cuando en 1840 publicó, ahora sí, la versión definitiva de la novela.

Cuando la novela apareció, algunos quisieron ver en ella una obra política y un ataque a los rusos. No en balde, pensarían, su autor era el mismo joven que ya denunció en un poema elegíaco escrito a la muerte de Alexander Puschkin los abusos que se cometían en el país del zar Nicolás I. Por este motivo, Lérmontov, en la edición de 1841, aparecida pocos meses antes de su muerte, incluyó un prólogo en el que rebatía las acusaciones que contra la novela se habían lanzado y la exoneraba de cualquier intencionalidad moral o ejemplarizante:
"No piensen, sin embargo, después de esto, que el autor de este libro tuvo en algún momento el orgulloso sueño de convertirse en el enmendador de los vicios humanos. ¡Dios le guarde semejante ignorancia! Simplemente le resultó divertido dibujar al hombre actual tal como él lo entiende y como, para su desgracia y la de ustedes, tantas veces lo ha encontrado."
Pese a tratarse en un principio de relatos independientes, el escritor logra dotarlos de unidad mediante un acertado manejo de la figura del narrador. Estamos ante un triple narrador: un joven militar -el escritor, con seguridad- que cuenta una historia recibida de viva voz de un narrador testigo, el capitán Maxim Maxívich, con quien coincide en su deambular por la zona del Cáucaso a la que el joven militar ha sido destinado. Este capitán y narrador primero es quien ya desde el cuento inicial, "Bela" le habla de Grigori Alexandrovich, 'Pechorin', principal personaje de la novela que, a su vez, será el narrador de "El diario de Pechorín" y de "El fatalista" con el que culmina la novela y que, en cierto modo, viene a cerrar el círculo de los encuentros e intercambio de historias habidos entre estos dos seres, Maxim Maxívich y Pechorin.



Localización.
circasiana, chechenia, osetia, cosacos, rusos
(De Adamsa123 - Trabajo propio, CC BY-SA 3.0, httpscommons.
wikimedia.orgwindex.phpcurid=24518728
Las historias suceden en plena naturaleza de la zona caucásica que bañan los ríos Terek y Dariak, que en la novela se denomina Circasia. Los  montes Beshtú, Zmeínica, Zheleznaia, Lysaia, Mashuk y Belrús conforman el escenario en el que se mueven los personajes que protagonizan la novela.

Estamos ante una naturaleza idealizada, amable, salvaje e inocente (el tópico del buen salvaje roussoniano se percibe por aquí), que se contrapone al tópico del vicio, estulticia y doblez que anidan en las ciudades rusas más europeizadas como San Petersburgo o Moscú y que aquí en la novela se plasma en el balneario de Piatigorsk.

Personajes.
Los veo divididos en dos claros grupos: hombres y mujeres.
  • La galería de tipos y personajes masculinos que presenta el autor es variada e interesante: 
    • En primer lugar está la figura del personaje principal, Pechorin, un ser descreído, egoista, burlador, que sólo busca su propio placer, un don Juan auténtico, que ilusiona a las mujeres para una vez en sus redes dejarlas caer, un hombre que desea desaparecer porque en la vida no encuentra ya nada que le satisfaga. 
    • Frente a él en el otro lado del fiel romántico está Grushnitski, que representa al desesperado romántico capaz de todo por amor pero cuyos méritos no son del todo bien apreciados por la mujer objeto de su pasión. 
    • El capitán Maxim Maxívich es representación del aventurero romántico, el personaje que ha recorrido ya mucho mundo y conocido a mucha gente,  En la novela cumple una interesante función que es la de ser el transmisor de las historias que ha conocido y contarlas de viva voz a ese segundo contador que las pone por escrito ("Aquel que, como yo, haya tenido la ocasión de vagar por estas montañas desiertas, de recrearse en la contemplación de sus extravagantes paisajes y aspirar ávidamente el aire vivificante que se esparce por sus desfiladeros; aquél, por suspuesto, comprenderá mi ansia de transmitir, narrar y pintar estás mágicas escenas. [...] Sí, el capitán también: en los corazones de la gente sencilla el sentido de la belleza y la majestuosidad de la naturaleza es cien veces más fuerte e intenso que en nosotros, entusiastas narradores de viva voz y de pluma.", pág. 65). 
    • Es evidente que no se puede obviar a ese receptor de las historias orales, escritor de las mismas, ese joven militar que se encuentra por azar con el capitán y que conoce a través de éste y de los diarios escritos por el propio Grigori Alexandrovich las veleidades de este héroe romántico. Hablo del propio autor de la novela, Lérmontov, quien sin nombrarse organiza, enjuicia, moldea y conoce, como autor omnisciente que es, todos los entresijos del relato. 
    • Otros personajes masculinos serían el doctor Verner, los compañeros de armas de Grushnitski, el misterioso marinero y el misterioso niño ciego del relato "Tamán", los jugadores del relato "El fatalista", etc.
  • En el capítulo femenino, la idealización romántica es más intensa. Todas ellas viven con la vista sólo puesta en el amor. 
    • En primer lugar tenemos a Bela la bella joven oriental que es raptada y negociada mediante  engaños y artimañas de las que los hombres, incluido su propio hermano, sacarán provecho sin contar para nada con la voluntad de la joven; pese a todo ella se enamorará perdidamente de su raptor. 
    • Otro tanto le sucede a Vera, quizás la mujer con más personalidad de la novela que asume con entereza su calidad de amante pero que no desea perder su confortable condición de esposa de su bien situado marido por sus devaneos consumandos con Pechorin. Vera me parece que es la mujer romántica por excelencia: amante apasionada, adúltera, sufridora en silencio de los flirteos del amado, disimuladora... 
    • La pareja formada por la madre y la hija del cuento "Kniazhná Mary" me ha recordado mucho a las mujeres de los salones ilustrados dieciochescos de los que amabas descienden claramente; en concreto ese juego con billetitos, enamoriscamientos engañosos, excursiones campestres y tal han traido a mi memoria la fantástica novela -también única, por cierto- de Choderlos de Laclos, "Las amistades peligrosas". Entre madre e hija percibo una clara diferencia, pues mientras la kniaguinia Ligovskaia -la mamá- busca la tranquilidad material de ambas a través de un provechoso matrimonio, la niña, kniazhná Mary, vive en ese irreal mundo de ensoñaciones románticas que a la postre tanto le harán llorar. 
    • Por último no quiero olvidar a la ondina misteriosa del relato "Tamán" que con sus armas de mujer pretende embaucar al capitán quien luego descubrirá su vulgar condición de delincuente. La cruda realidad social ya asoma en esta novela fundamentalmente romántica.
Elementos románticos y realistas.
  • Predominan por encima de todos los elementos románticos
    • En primer lugar la utilización de esos narradores en primera persona que manifiestan su pensamiento individual, su subjetividad, sus sentimientos. 
    • En ocasiones -por ejemplo en la despedida que Vera, amante de Pechorín, realiza- aparece el mensaje escrito, la carta autógrafa, como otro medio de manifestar este predominio del 'yo' por encima de todas las cosas. 
    • El mismo protagonista principal de la narración tiene muy afirmado ese egocentrismo tan característico de quien sólo piensa en sí mismo ("Contemplo las alegrías y las penas de los demás sólo en función de mí mismo, como si fueran el alimento que fortalece mi alma", pág. 146).
    • También aparecen descripciones típicamente románticas en las que la noche, la luna, el mar, jóvenes misteriosos (bellas muchachas venidas del mar, ondinas, enigmáticos chicos ciegos, marineros que proceden de mar adentro...) crean en el lector sensación de irracionalidad, de irrealidad deliberadamente buscada. Pero, al tiempo que se mantiene este nivel de misterio, Lérmontov nos hace tomar conciencia de la realidad cuando nos descubre que estos seres extraños no son más que contrabandistas.
    • En el campo del contenido el ennui, spleen, hastío o aburrimiento es lugar común en muchos de los relatos en especial en miembros de la clase aristócrata y se revela como elemento importante en el comportamiento de algunos seres, sobre todo de Pechorin quien a sus 25 años se siente ya hastiado de todo: mujeres, vida militar, peligros ("Por otra parte, el desencanto, como todas las modas, desciende de las capas altas de la sociedad a las más bajas, que lo llevan a término; y que, ahora, la mayoría de los que realmente sienten ese hastío, intentan ocultar esa desgracia como si fuerra un vicio", pág.75) 
    • La muerte como elemento asumido y que forma parte de la vida es también un claro elemento romántico ("¿Y qué si he de morir? ¡Moriré! Para el mundo la pérdida será pequeña y para mí mismo el mundo ya es bastante aburrido. Soy como un hombre que bosteza en un baile pero no se va a dormir porque no ha llegado aún su carruaje. Pero cuando el carruaje ya esté listo... ¡Adiós!" (pág. 175)
    • La libertad es rasgo definidor del héroe romántico y el nuestro la tiene por divisa y no quiere perderla jamás -de ahí su aversión a comprometerse en matrimonio con nadie- a pesar de la tranquilidad y serenidad que podría lograr si así lo hiciera: "¡No, no hubiera podido soportar esa vida! Soy como un marinero que ha nacido y crecido en la cubierta de un bergantín pirata: su alma está acostumbrada a las tormentas y las batallas, y, cuando se encuentra en la costa, siente nostalgia y languidece, por mucho que le atraiga un boscaje umbroso o por mucho que brille un sol apacible sobre él" (pág. 196).
  • Los elementos realistas son mucho menos abundantes.
    • Lérmontov se aparta ya un tanto del estilo declamatorio, inflamado e irracional del romanticismo para detenerse en la sosegada descripción costumbrista que marca el paso de una tendencia literaria a otra. Así se ve, por ejemplo, en "Bela" el primero de los relatos en el que, aun dentro del exotismo oriental propio del romanticismo, aparece una pormenorizada descripción objetiva y costumbrista de una ceremonia nupcial:
"-¿Cómo celebran las bodas? -le pregunté al capitán.Pues de una forma corriente. En primer lugar, el maulá les recita algo del Corán, después se ofrecen los regalos a los dos jóvenes y a sus parientes; comen, beben buzá y luego comienza la dzhiguitovka, donde siempre hay algún payaso enmugrecido que, montado en un jamelgo lisiado, hasta se desloma para hacer reir a la honorable compañía" (pág. 49 donde sigue con la descripción unos cuantos párrafos más).
    • Un elemento claramente de índole realista es la figura del doctor Verner que representa la objetividad, la ciencia y la racionalidad propias del facultativo que sabe mucho, ha visto mucho y conoce a fondo la realidad de la vida. También los deseos de la madre de la Kniazhná Mary de colocar a la niña cuanto antes para así salvar las posibles dificultades materiales que a la niña pudieran surgirle en el futuro es revelador de ese bajar a la tierra las ensoñaciones románticas y plantar cara a la realidad de la vida.
    • También ese afán de verosimilitud en el que insiste con tanta frecuencia ("Me acerqué y me oculté tras una esquina de la galería", p. 118; "Un alto arbusto me ocultaba de ellos, pero yo podía verlo todo a través del ramaje", p. 133; "El destino quiso de nuevo darme la oportunidad de escuchar una conversación que habría de decidir la fortuna de aquel hombre", p. 170) persigue evitar un posible sentido en exceso fantasioso e irreal de la historia relatada
Realismo literario ruso
Conclusión
Una novela más que recomendable para los amantes de la literatura. Es un auténtico clásico, un eslabón imprescindible para conocer el paso del romanticismo al inicial realismo. Dentro de la literatura rusa del siglo XIX creo que en ella aparecen ya prefiguradas las dos grandes líneas que marcarán a la gran novela rusa de ese siglo: la de Tolstoi más centrada en la narración de los hechos externos, de la aventura; y la de Dostoievsky que entra de lleno en la veta psicologista y que aquí Lérmontov usa con acierto sobre todo en los caracteres femeninos.

 A mí, particularmente, esta novelita me ha hecho reconciliarme con la gran literatura después de algunas lecturas actuales que divagan y se sitúan en no sé qué inasibles naderías que sólo persiguen llenar páginas y páginas hasta conformar una resma de papel que por tamaño quepa calificar de novela. Desde luego no es éste el caso de estas cinco historias protagonizadas por este héroe romántico que está de vuelta de todo y que, desengañado, sólo ansía la salida de este mundo. Fácilmente podríamos encontrar héroes así también en nuestro mundo. ¿O quizás no?

19 jun. 2017

"Háblame bajito" de Macarena Berlín

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Desconocía por completo a Macarena Berlín cuando elegí esta novela. Nada más ojear la pestaña de la portada leo que es una conocida periodista radiofónica presentadora del programa de la Cadena Ser "Hablar por hablar" (¡vaya, Juan Carlos, estás fuera de la realidad, mira que no saber tal cosa!). En mi descargo he de decir que he perdido en gran medida el hábito de escuchar la radio y cuando lo hago busco intencionadamente emisoras que no interrumpan continuamente sus programas con -al menos para mí- enojosos anuncios; eso me ha hecho refugiarme en unas escasísimas cadenas de programas generalistas o en la única (¡vergüenza debiera darnos!) de música clásica que en España tenemos.

Suma de Letras, Random House, "Hoy por hoy", Gemma Nierga

En fin, el caso es que, al saber que la autora de la narración que la editorial Suma de letras me había hecho llegar era persona conocida en el mundo mundial (ja, ja), mis expectativas sobre la lectura que iba a iniciar se me rebajaron bastante. Nunca he sido muy amigo -equivocadamente, por supuesto, en infinidad de  casos- de la literatura de ficción escrita por periodistas en ese intento, tan humano y comprensible en muchos de ellos, de dar sentido a su profesión de perseguidores de famosos y famosillos preguntándoles por temas tan esenciales para la humanidad como si se han reconciliado con su pareja y otras cuestiones de este jaez. Las editoriales aprovechan el tirón popular de estos comunicadores (Jorge Vázquez o Teresa Campos, por ejemplo) para vender sus ficciones, muchas veces realizadas por autores fantasma -negros, en nuestra terminología nacional- y así hacer caja. ¿Estaria yo ante un caso semejante ahora?

La verdad es que durante prácticamente 250 páginas de las 300 que constituyen el libro he leído lamentando haber incurrido en algo que me tengo prohibido. Tan sólo en el último capítulo, de los 16 que componen la novela, me he congraciado algo con la autora.  Intentaré explicarme.

Empezaré por expresar sintéticamente mi valoración de este relato que, aunque al final haya remontado algo el vuelo, en líneas generales no ha sido de mi agrado. Seguiré por decir que la novela más me parece una sucesión de reflexiones deshilvanadas sobre diversos temas de actualidad que otra cosa. No veo unidad en la historia, a pesar del intento de la periodista-novelista de ir enhebrando una serie de anécdotas sacadas la mayoría de su profesión con una levísima trama en torno a esa chica, Pita, a la que se le está yendo la vida sin encontrarse a si misma y que se siente atosigada por todos los lados: su padre, sus tías, sus compañeros de trabajo, sus amigas de toda la vida, y hasta por sus reiterados fracasos amorosos de los que lo único que acabamos sabiendo es que han sido eso, fracasos, aunque no sepamos el porqué.

Háblame bajito, literatura light, periodistas famosos que escriben
 Durante muchas páginas pensé que lo que Macarena Berlín hacia en esta su primera incursión en el mundo de la narrativa era más propio de una bloguera que expresa por escrito sus impresiones sociales y laborales al hilo de lo que le va sucediendo. Sólo así cabe interpretar esas reflexiones tras las entrevistas radiofónicas que realiza a personas muy diversas: un superviviente de la masacre ocurrida en la redacción del semanario satírico Charlie Hebdo, el clown Vigneau de Payasos por el Mundo o la religiosa que España no repatrió junto al sacerdote con ébola por no tener ella la nacionalidad española. Sí, son sentimientos dignos de consideración pero cuya relación con la situación emocional o/y vital de la protagonista aún -finalizada y reposada por completo la lectura- no alcanzo a ver. Me ha dado la impresión durante mucho tiempo que la escritora tenía dificultades para culminar un relato que, al menos por su grosor, pudiese denominarse novela. De ahí esa sucesión de elementos que, en mi opinión no aportan al relato otra cosa que poner de manifiesto el pensamiento socio-politico de la periodista de la SER, pero que nada aportan al conocimineto de la evolución del personaje de Pita que, al menos a mí, leyendo 'Háblame bajito', me interesaba conocer.

Vaya, diréis algunos, qué hay entonces en esta narración que sirva para hacer que tu opinión haya variado algo al final. Pues simplemente la resolución de aquello que desde el principio prácticamente el lector intuye: Pita es prisionera de su propia vida (familia, relaciones fallidas, trabajo exitoso, amistades de toda la vida...) y hasta que no se libere de ellas -o al menos las sepa relativizar- no va a alcanzar a ver que hay luz al final del túnel, de su túnel. Esa luz la vislumbra en la escapada que hace a la isla de Fuerteventura, a través del contacto con un mundo desconocido para ella que le hará tomar decisiones que hasta ese momento había postergado.

Percibo también en Macarena Berlín el deseo de ennoblecer su escritura. Pero es un ennoblecimiento que levanta poco el vuelo. Digo esto porque utiliza citas de frases atribuidas a personajes del espectro popular como John Lennon, Chaplin, Gandhi o Laird Hamilton, "el mayor surfista de olas grandes de todos los tiempos"; alude a series exitosas de la televisión como "Transparent"; apoya argumentos en best sellers literarios como la novela "Tiempo entre costuras" de María Dueñas... Aunque quizás sean los temas musicales que cita ("Up and up" de Coldplay, "Vivir mi vida" de Marc Anthony, y "La bicicleta" de Shakira) los que en sus letras contienen mejor el asunto y mensaje de esta narración. que no es otro que el de la resiliencia, o sea, la capacidad de salir reforzado de la adversidad. En mi opinión estos recursos son algo pobres literariamente hablando, si bien -estoy convencido de ello-  pueden funcionar perfectamente en el terreno de la comuniciación periodística.


Lo que más me ha gustado de esta novela es la idea de la novelista de romper con aspectos esperables por el lector. La pena es comprobar que tal ruptura sólo la realice de verdad en el último de los capítulos titulado 'La ola y la vida'. Hasta ese momento todo ha sido un esperar a que pasen las páginas suficientes para poder presentarlo.
Dentro de esa ruptura con lo habitual (la periodista de éxito que escribe su primera novela) Macarena Berlín ha tenido la feliz ocurrencia de introducir -muy habitual en la novelistica desde hace ya unos años- la propia vida difuminada en la ficción. Pero en contra de lo habitual en la realidad, en el cúmulo de decisiones que Pita tomará tras la revelación vital que ha experimentado en Fuerteventura, una de ellas tendrá que ver con esa función de la periodista a la que un editor le ofrece la posibilidad de publicar:
"No creo que pueda juntar palabras desde aquí, desde la nada. Construir desde el vacío es un reto ambicioso que me viene grande. Personajes, sentimientos, emociones..., una trama. Un nudo y un desenlace. Por si fuera poco todo, enmarcado en un contexto de amor." (página 160)
Creo que Macarena se está haciendo un guiño a sí misma. Efectivamente, en mi opinión, ella no logra cubrir con solvencia ninguno de los elementos que constituyen habitualmente un relato. Quizás, lo que ella pretenda sea mostrarnos su deseo de no ser como tantos. Sí, quizás, sea eso, pero, al menos a mí no me ha convencido del todo.

Lo que menos me ha gustado de este libro creo que ya lo he ido desgranando a lo largo de este post: pura reflexión u opinión periodística en muchos momentos (atentados yihadistas, acogimiento de refugiados en España, crítica sobre la gestión del ébola, la maternidad, la homosexualidad....) pero de esa manera como se hace en el periodismo, con rapidez y sin excesiva profundidad. Tampoco me ha gustado nada ese afán de modernidad consistente en acumular anglicismos para designar actividades que en español tienen término propio (campers, grips, performance, goofy, foodie, punching ball, dealer, hashtag, runner, gliders, snorkel, trending topic, trending market, mindfullness, etc...).

Conclusión
Cadena SER, Hablar por hablar

Una novela de explotación del éxito mediático, Una novela sincera en cuanto que viene a concluir que "lo último que necesita este país es otra criatura vanidosa que piensa que tiene algo que contar" (pág. 299). Pocas veces he visto mayor sinceridad en nadie; ya por eso, pero no sólo por eso, Macarena Berlín me cae simpática y ha hecho que me reconcilie con ella pues veo que es irónica, sabe reírse de sí misma y demuestra un gran sentido del humor.

Con todo y con ello creo que la novela tiene recorrido y, seguro, un público que se identifique con la problemática de Pita, con a sus 40 años verse sin vender una escoba, con ese nivel bajo y mediato característico de lo que hace unos años se denominó literatura light. Sí, en esa tendencia es en la que yo situaría "Háblame bajito" de la periodista de la SER Macarena Berlín. Es una novela light.

15 jun. 2017

Santiago Posteguillo: "La noche en que Frankestein leyó el Quijote"

20 comentarios:
libros fáciles de leer
Nº de páginas: 240 págs.
Encuadernación: Tapa blanda
Año de publicación: 2012 
Editorial: PLANETA 
Lengua: CASTELLANO
ISBN: 9788408009610

En estas fechas en que llegan los viajes y los desplazamientos se realizan en los más variados medios de transporte no siempre se encuentra una lectura adecuada para esas horas muertas de avión, bus, tren... Esto que cuento en este brevísimo post es fruto de mi experiencia personal: Acabo de realizar un viaje relámpago y en el avión me ha venido al pelo el libro de Santiago Posteguillo del que hablo en esta entrada.

El escritor valenciano nacido en 1967, famoso por relatos históricos como las dos trilogías que sitúa en Roma: una en torno a la figura de Escipión el Africano ("Africanus: el hijo del cónsul", "Las legiones malditas" y "La traición de Roma") y otra sobre el emperador Trajano ("Los asesinos del emperador", "Circo Máximo" y "La legión perdida"), cuenta en esta colección de 25 breves artículos anécdotas sobre escritores (Dostoyevski o Jane Austen, por ejemplo), circunstancias que acompañaron el nacimiento de algunas obras señeras ("El Quijote" de Cervantes o"Frankestein" de Mary Shelley, entre otras), enigmas que sobrevuelan el mundo literario (¿existió Shakespeare?, ¿por qué ciertos servicios secretos como el KGB persiguieron ciertas obras?, ¿la Inquisición fue burlada por alguien?, ¿qué fue de Antoine de Saint d'Exupery?...), cuestiones tan curiosas como a quién se le ocurrió aplicar en las biliotecas la ordenación  alfabética, o si hubo algún escritor español que rehuyera el nombramiento de académico, etc., etc.

Anécdotas sobre libros y escritoresTodas las cuestiones anteriores las cuenta Posteguillo de manera ágil y desenfadada, Insiste especialmente en el aspecto anecdótico y no pretende profundización alguna. Las tres o cuatro páginas de extensión de cada uno de los artículos hacen que libros como éste sean muy adecuados para momentos en que urge entretenerse pero no está la cabeza para enjundiosas lecturas. Además, el autor de estos ensayos constantemente trae al momento presente los asuntos que toca en los mismos. Así, por ejemplo, la cuestión de la piratería, verdadera bicha del mundo editorial actual, la aborda a propósto de Charles Dickens y la distribución sin el pago de los debidos derechos de autor que se hizo de sus obras especialmente en los Estados Unidos de América lo que provocó el enfado del inglés y que los ladrones lo tildasen de pesetero de manera semejante a lo que los piratas informáticos dicen hoy en defensa de su delito: ¡la cultura debe de ser gratuita! Es evidente que no hemos avanzado mucho. 

También aparecen asuntos como el del negro literario, el del autor que se enamora de su secretaria, el de las relaciones de la literatura con otras artes como la música, los diversos soportes (pergamino, papel, ebook...), autores de novela negra y asesinos, editores y libros rechazados que luego fueron rotundos éxitos, manuscritos perdidos, etc.

Una última cuestión antes de finalizar: el título. Desde luego todo un acierto comercial pensado para llamar la atención del aficionado a husmear por las mesas de novedades de las librerías. Corresponde el mismo al de uno de los artículos (el sexto o el séptimo) de los que aparecen en el volumen. Es una frase brillante, sorprendente, potente, salida de la aguda mente de un escritor, de un literato como es Santiago Posteguillo.

Un libro de curiosidades literarias muy entretenido que muchos de vosotros habréis leído pues lleva escrito cinco años. ¿Lo conocíais?

5 jun. 2017

"Amor divino, amor profano" de Sandra Ferrer Valero

9 comentarios:
En el sorteo que Laky (blog "Libros que hay que leer") realizó dentro de la promoción del mes de novela histórica que durante este mes de junio estamos realizando tuve la suerte de ser agraciado con esta novela de Sandra Ferrer Valero. Como en las bases del sorteo figuraba la realización de una reseña sobre ella, me pongo a la labor.

En primer lugar hablaré de la autora. De Sandra Ferrer Valero yo desconocía todo antes de saber que es la persona que escribió este relato sobre la figura histórica de Clara de Asís. H e tecleado su nombre en el buscador de Google y me he topado con una joven mujer (Barcelona, 1976) apasionada por la Historia y por su realización personal. Así lo demuestra en los asuntos que trata en su tres blogs titulados "Mujeres en la historia", "Palabras que hablan de historia" y "El arte de ser madre"Y es que, como muy bien dice de sí misma en su blog personal que titula con su propio nombre y apellidos, tener un hijo [ahora tiene dos] a ella que consideraba no tener instinto maternal alguno, le sacudió los cimientos de su existencia. Sus pasiones son sus hijos, la Historia, sus libros y las mujeres en la historia sobre las que estudia, investiga y escribe. Desde este post os recomiendo pasar por sus blogs (con hacer clic sobre el nombre de cada uno podéis entrar en ellos), comprobaréis el nivel de sus reseñas, de sus libros, de sus experiencias personales, de su gran amor al arte...

Sandra Ferrer Valero, Novela histórica, órdenes mendicantesLa novela. Y ya sin más paso a hablaros un poquito de su novela, objeto de esta reseña. En unas 260 páginas asistimos a la vida de la fundadora de la rama femenina de los franciscanos. Me refiero a las Clarisas, fundadas por Clara di Offreduccio, natural de Asís y perteneciente a una de las familias nobles más ricas de la ciudad. Toda la aventura comenzó en 1211 cuando la futura santa decidió despojarse de todos los bienes terrenales, incluido el amor que le profesaba Rainiero, un joven bien parecido y de una acaudalada familia de la misma localidad. Ella deja el amor que le ofrece el hombre por el Amor que le inspira Dios. El ejemplo de este desprendimiento lo vio en un muchacho de Asís llamado Juan aunque todos le conocían por 'Francesco', nombre que al dejar la vida mundana adoptaría. El ejemplo de pobreza predicado por Francisco de Asís para los monjes que le seguían llamados franciscanos lo deseaba Clara también para las mujeres. Con mucho esfiuerzo, gran pobreza y perseverancia lograria la futura Santa Clara en 1253, poco antes de su muerte, que el Papa les aprobara el «privilegio de la pobreza» por el cual su monasterio de San Damián, donde se había instalado ella y la pequeña comunidad de monjas que la acompañaba, no recibiría rentas. La misma Sta. Clara redactaría la Regla de la Congregación religiosa que pasaría a ser conocida, en homenaje a su fundadora, como las Madres Clarisas.

Si Clara de Offreduccio es en el relato ejemplo de amor divino, el amor profano lo soporta su amiga íntima Bona di Guelfulccio, quien desde su más tierna niñez ansiaba realizarse como mujer y madre. Este deseo no fue obstáculo para que en todo ayudase a su amiga Clara sufriendo por ello el desprecio de Rainiero, si bien la monja santa moverá hilos de manera sabia para que las ansias de Bona culminen adecuadamente.

El estilo. Sandra Ferrer construye una historia lineal que se lee con gusto y rapidez. Distribuye el relato en diez capítulos a los que añade un Epílogo y, posteriormente, una Nota de la Autora en la que aclara cuánto de realidad -mucho- e invención -lo justo y necesario- contiene esta novela histórica. 

La mujer en la Historia, Historia de mujeresEn ocasiones se cuelan en esta narración situada en el siglo XIII -yo diría más: en la dura sociedad del siglo XIII- ciertos latiguillos y usos lingüísticos que me parecen más propios de hoy. Son expresiones del tipo: "Voy a despedirme de mamá y papá" (pág. 164), "pequeñaja" (pág. 182), que revelan una ternura en mi opinión inexistente en las relaciones interpersonales durante el trecento (evidentemente mi opinión es un brindis al sol, pues es de imposible verificación). De todas maneras introducir anacronismos en una novela histórica no es para nada censurable pues, como sucede con el astronauta que adorna una jamba de la Puerta de Ramos de la Catedral de Salamanca, el autor de una restauración arquitectónica o/y recreación literaria tiene perfecto derecho a dejar testimonio de la época en que tal trabajo se está realizando.

La documentación y fidelidad histórica se perciben como extraordinarias. Gracias a ellas nos adentramos en la atmósfera de la época y al leer nos encontramos a gusto en las situaciones que se nos muestran. Se ve, además, cómo a Sandra Ferrer le mueven las personalidades femeninas fuertes que culminan en historias relevantes, como ésta de la fundadora de las Madres Clarisas. La escritora reivindica en sus blogs y en sus publicaciones la figura de la mujer tantas veces ninguneada a lo largo de la historia. Su libro "Mujeres silenciadas en la Historia" es, como parece anunciar el propio título, buen ejemplo de ello.





1 jun. 2017

Premio Nadal 2015: "Cabaret Biarritz" de José C. Vales

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"Todas las sagradas costumbres de antaño quedaron en las zanjas de la Línea Maginot, embarradas y sucias, como decía Alfred, quiero decir… el duque de Hø. Los modales, las relaciones, los intereses y los amores… todo se echó a perder con esa horrible guerra, mi joven amigo.(entrevista a Pauline Bellay)

A partir de la investigación de unas muertes sucedidas en Biarritz en 1925, el texto escrito por José C. Vales ofrece una fantástica crónica de la vida de la alta sociedad en el Biarritz y en general en la costa vasca pues también aparece San Sebastián, durante los alegres años 20, concretamente en 1925: la Francia diletante, el alcohol, las drogas, la liberación sexual de algunos y el consumo de sexo de muchos, la promiscuidad de la clase alta, el coqueteo con el riesgo y la intolerancia en los albores de los fascismos... aparecen formando parte de esta novela, la segunda del autor que se alzó con el galardón del Premio Nadal 2015.


Una novela de personajes
La galería de personajes es amplia y variada: plumillas con aspiraciones de literatos (Vilko y Georges Miet), fotógrafos artísticos que derivan hacia lo sicalíptico (Galet), jueces (Dupont) que se mueven en una zona difusa y que embrollan deliberadamente las investigaciones, traficantes (Fevert), chicas inocentes y encantadoras (Pauline Bellay, Aitzane, Margulee Dupont...) que no lo son tanto, chicos románticos (Alex Saint-Barthélemy, el pintor Hett, el mismo Vilko...) funcionarios puntillosos y muy cuidadosos en su labor pública (el secretario judicial, los enterradores, el cartero...), las criadas y empleadas (Martine, Françoisette, la cocinera señora Prie...), las mujeres casadas (Beatrix, Chloé, la Sra. Perth-Williams...) que esconden secretos inconfesables, y otra extensa serie de personajes más, cada cual con su peculiar caracterización. 

Europa entreguerras. Años 20. Años 30 y los fascismosEn definitiva, "Cabaret Biarritz" es una novela de personajes presentados en el curso de una investigación llevada a cabo por Georges Miet trece años después de "los terribles acontecimientos de 1925" mediante entrevistas realizadas a todos aquellos que hubieran tenido relación con los hechos. Estas entrevistas se desarrollan durante seis años. La II Guerra Mundial provocará que Fourac, el editor que le ha encargado esa novela "seria" para la que Miet investiga deje de pasarle dinero y en 1944, con París ya liberado, el investigador se vea abocado a trabajos duros y menores que al cabo le llevarán a la muerte en 1946. Por si esto fuera poco un pavoroso incendio acabará con la peluquería donde él vivió. No se sabe cómo las libretas de las entrevistas de Miet llegaron a manos de un anticuario quien junto a otros muchos papeles intentó colocarlas a algún editor, labor muy difícil en esos años de posguerra en que mucho era lo que había quedado sin dueño suelto por ahí. "En 1961, por fin, los manuscritos con las entrevistas llegaron a manos de un subalterno del afamado editor Dégriffé" quien excitó la curiosidad de la comunidad académica que desde ese momento reclamó su publicación. En los ochenta, profesores de prestigio lanzaron la posibilidad de que esas entrevistas fuesen en definitiva "La 'assommant' novela de Georges Miet". Por fin, tras muchos inconvenientes legales y tal, "el corpus completo de las entrevistas de Georges Miet se publicó hace seis años en Francia (Ed. Atlantis, Burdeos, 2009)". Pero lo que nosotros, lectores españoles, tenemos en las manos no es otra cosa que la "edición crítica, en su traducción al castellano, ofrece los textos íntegros de Georges Miet, anotados conforme a los criterios historiográficos y filológicos más estrictos.".

Estilo
Impresionante, desde luego. Todo lo anterior lo cuenta en una introducción, antes de los 33 capítulos en que reparte las entrevistas realizadas. Sólo leer esa aclaración inicial sirve para entender que estamos ante la técnica del "manuscrito encontrado" cervantino -¡muy cervantino!- pero con alguna vuelta de tuerca más pues el número de narradores es bastante mayor que en "El Quijote" y, además, dentro de la propia novela -una investigación periodístico-literaria- se esconde otra investigación: la que en el momento de los "terribles sucesos", o sea, en 1925, llevan a cabo ese trío de mosqueteros formado por Beatrix, Vilko y Galet

A los asuntos, pues, y a la fantástica galería de personajes, viene a unirse la técnica utilizada por el escritor. No sé definirla más que con términos tomados de la narratología (perdón por lo afectados que pueden parecer): 'mise en abyme' o de 'cajas chinas'. Esta técnica es típica de las obras que hacen referencia a su propia construcción (los comentarios de entrevistados sobre los hechos pasados, del entrevistador sobre lo que estos entrevistados le cuentan y las anotaciones del propio traductor al español así lo demuestran).

Lujo, drogas, alcohol, promiscuidad en BiarritzAdemás de las técnicas literarias señaladas  "Cabaret Biarritz" se construye a través del perspectivismo o focalización múltiple magníficamente reflejados en esa variedad de registros idiomáticos que se muestran según corresponda a cada uno de los entrevistados por Miet. Y todo en un formato propio de una investigación periodística que tiene mucho de investigación detectivesca, de thriller, con sus sorpresas y legítimos engaños hacia el lector. Unos engaños que tienen mucho de tratamiento humorístico y que conducen el texto a los terrenos propios de la parodia. Porque si algo se utiliza hasta la saciedad en el relato es lo paródico evidenciado en el empleo del lenguaje propio del estamento profesoral, literario y académico. ¿Que otra cosa si no significan esas ciento y pico notas (no se puede olvidar que "la traducción española se presenta como una edición crítica") que interrumpen -a veces hasta la incomodidad- la normal lectura de la historia? He aquí una de ellas como ejemplo:
"No se ha podido precisar con exactitud si estas palabras fueron pronunciadas por el señor Montagnard o se trata de una idea personal de Miet o es una cita extraída de algún texto ajeno. El librero Jacques-Julian, de La Catastrophique, que fue consultado a última hora, asegura que se trata de una cita de Darwin, pero, por falta de tiempo, no ha sido posible confirmarlo."
(reza la nota que cierra la entrevista al director de "La petite Gironde" de Burdeos a propósito de estas palabras: "¿Le he dicho ya que a mí los muertos me venían muy bien?
Humor, sí, mucho humor. El verdadero humorista es el que es capaz de reírse de sí mismo. Y José C. Vales lo hace hasta la extenuación. Él que es licenciado en Filología Hispánica, escritor, especialista en estética y literatura romántica dice cosas como las siguientes en la  entrevista a Climent de Jaulerry, director de la Hemeroteca Municipal y presidente de la Antique Société Litteraire de Biarritz:
  • "los escritores de nuestro tiempo —y seguramente de los tiempos venideros— son la desdicha de la sociedad, y mil veces me he preguntado por qué Dios habrá escogido a esos seres despreciables para comunicar la belleza de la palabra y la poesía al mundo."
  • "esas jóvenes son capaces de generar un flujo de conciencia sentimental de tal envergadura que el Nilo parecería a su lado un humilde arroyo montaraz. Su corriente de conciencia emocional se despeña en sus poesías y sus novelas como las cataratas del Niágara"
  • "la mayoría de nuestras jóvenes modernistas de elevados sentimientos y emociones parnasianas se conforma con la quejumbre y solo hablan de quitarse la vida cuando hay alguien prestándoles atención."
Premio Nadal 2015, escritores zamoranos
"Pierre l’Entendu no se cansaba de hacer el ridículo recomendando libros que no le interesaban a nadie y acechando a las mujeres jóvenes y hermosas con tristes peroratas literarias. [...] pero no tardó en recobrar el ánimo al descubrir a unas muchachas hablando de las extrañas novelas concebidas mediante un cabalístico «flujo de conciencia» y se apresuró a acercarse con un hilillo de asquerosa saliva asomando a la comisura de los labios."  (en la entrevista a Georgina Jane Whiters (Gina-Jane), Artista).

Final
Una novela muy literaria henchida de literatura por donde quiera que se mire. En especial literatura clásica: el ya citado Cervantes; "La Celestina", en esa manera de hablar de la criada Françoisette que tanto recuerda al monólogo de Areúsa; "Los Sueños" de Quevedo en esos tipos -aquí todos ellos literarios- que pululan por la Hemeroteca Municipal de Biarritz (vanguardistas, decadentistas, modernistas, parnasianos...). Pero también la "Divina Comedia" de Dante: "Vilko sólo amó a una mujer en su vida: a Beatrix. Siempre pensé que en aquella relación había algo dantesco…, perdone la broma" -le dice a Miet Tessa, bailarina en un cabaret de Biarritz en 1925 y Catedrática de Filosofía en el momento en que éste la entrevista (ja, ja...); Jane Austen: "la famosa frase de Jane Austen según la cual lo que es irrelevante para una narración («circumstances of apparent consequence, which will lead to nothing») debe suprimirse o eliminarse.", Dickens: "Marcel, yo voy a ser novelista. Pero nada de literatura: solo voy a escribir libros buenos, como los de Dickens" -dice el fotógrafo Galet sobre su amigo Vilko; y otras alusiones semejantes.

Una parodia en toda regla de las profesiones que tienen relación con la literatura (escritores, editores, profesores, bibliotecarios...) en línea de la realizada por Miguel de Cervantes con el mundo de la Caballería andante. Por elevación, esta parodia José C. Vales la lleva hasta los juristas, los pintores, los eclesiásticos...

Una revisión muy interesante de esa época de transición -los felices años veinte- contenida entre dos guerras que marcaron la desaparición de un mundo y el advenimiento de otro nuevo, hoy día (es mi opinión) también en vías de desaparición.

Cabaret Biarritz

30 may. 2017

"LIBRERÍAS". Jorge Carrión

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“Una ciudad democrática es una red de bibliotecas, públicas y privadas, y grandes y pequeñas librerías: un diálogo entre lectores que viven en centros múltiples y diversas periferias” -dice Jorge Carrión en "Librerías", obra donde hace un sentido homenaje a esos negocios, a esos comercios que son una auténtica institución que intermedia entre el creador y el lector, entre el escritor y el destinatario de su escritura.

Comienza Carrión hablando de las librerías primeras, aquellas en las que no sólo se vendían libros sino que en ellas se realizaba todo el proceso que seguía al de su estricta escritura: la impresión, el diseño, la encuadernacion, la exhibición, el consejo y, naturalmente, su venta.  Previamente habla el escritor en este ensayo de cómo surge el papel a partir del tejido, de la lucha que mantuvo con el papiro y el  pergamino, del prestigio de éstos frente al descrédito del otro. Pero muy pronto viene a enlazar el libro y las librerías con el viaje. Un libro es en si mismo un viaje, pero cuántos viajeros desde Goethe ("Viaje a Italia") no han entrado en estos comercios que albergan la sabiduría que los libros contienen preguntando por tal o cual obra y qué satisfacción recibían cuando veían una librería bien ordenada, que mostraba los ejemplares para que el posible lector los pudiese hojear:
 "Al fin tengo la obra de Palladio [...] Con motivo de esta compra entré en una librería, cosa que en Italia tiene un aspecto muy original. Todos los libros están encuadernados y colocados en contorno al alcance de la mano. Siempre se encuentra gente escogida. Los algo versados en la literatura, ya sean del clero secular, de la nobleza o artistas, entran y salen a cada momento. Desean un libro, lo piden, hojéanlo, tómanlo, déjanlo, como les parece". Goethe ("Viaje a Italia")
Jorge Carrión ensayistaJorge Carrión, autor ya de una extensa y muy valorada obra de creación ("Los turistas", 2015; "Los huérfanos", 2014 [leer reseña aquí]; "Los muertos", 2010 [leer reseña aquí]), viaja mucho por el mundo debido a su actividad profesional. En sus viajes siempre busca y acude a esas librerías históricas ("Shakespeare & Company" y "La maison des livres" en la rue de l'Odeon de Paris, "Lello & Irmão" de Oporto, "Hatchards" de Londres, "Hodges Figgis" de Dublín, "Livraría Bertrand" de Lisboa...).  En cada uno de sus viajes pregunta, busca, inquiere por las librerías importantes. Él es un coleccionista de estos establecimientos, igual que otras personas coleccionan otras aficiones. En sus viajes por África o por Japón también acude a estos centros del  saber. Le interesan especialmente aquellos establecimientos sobre los que existe algún rasgo cultural o exótico. Así se detiene mucho en Tánger, ciudad abierta internacional durante un periodo de su historia que desde 1947 se convirtió en lugar de acogida de intelectuales -"Paul Bowles, Tennessee Williams, Truman Capote, Jean Gener, William Burrougsh (y el resto de la generación Beat) o Juan Goytisolo"- que se reunían en la "Librairie des Colonnes". Esta librería no sólo era reducto de escritores, también directores de cine como Bertolucci, cantantes y grupos como los Rolling Stones o Elvis Presley alimentaron su mitología. Más cerca de nosotros, Eduardo Haro Ibars, nacido en Tánger en 1948 "se infiltró en el círculo Beat acompañando a Ginsberg y a Corso en sus derivas nocturnas". Haro Ibars que se definió a sí mismo como "homosexual, drogadicto, delincuente y poeta" fue alma de la movida madrileña y moriría a los 48 años víctima de las drogas. En Tanger, donde se refugió para huir del servicio militar trabajaría en la Librairie des Colonnes

Otras librerías orientales como una de Marrakech, toda ella consagrada a libros religiosos escritos en árabe, o algunas de las que existen en la Istiklal Caddesi de Estambul, o en Budapest, o las que descubre en El Cairo, Jerusalén o la misma China le gustan y atraen por su arquitectura o disposición de los volúmenes en su interior aunque el desconocimiento de las lenguas le hacen sentirse extranjero, le asfixian: "Viajamos para descubrir pero también para reconocer".

'América "Coast yo coast"' y 'América "de Norte a Sur"' son junto a 'París sin mitos' los tres capítulos en los que Carrión se encuentra más en su salsa. Le encanta América y disfruta lo indecible viendo cómo muchos de los referentes culturales europeos - la Shakespeare & Company es quizás el principal ejemplo- se han instalado en USA y reviven con más fuerza todavía el entorno y la atmósfera cultural con que nacieron y se desarrollaron en el viejo continente. Sin duda la generación Beat de Ginzburg, Kerouac y tal son el lazo de unión esencial, pero también las estancias en Europa de escritores, actores y cineastas durante los dos conflictos mundiales del XX sirven para tender puentes. El Cine, derivación de la narrativa literaria, cultivará el mito de la perfección estética. ¿Qué otra cosa si no representa en la librería Green Apple Books de San Francisco esa imagen de Marilyn Monroe, la bellísima actriz esposa del dramaturgo Arthur Miller, leyendo el "Ulises"?

Jorge Carrión,
Jorge Carrión viaja de costa a costa por la geografía estadounidenses citando librerías que le atraen como un imán: la "Tattered Cover" de Denver donde paró hasta Barack Obama, la "Prairie Lights" y la "Seminario Co-op Bookkstore", ambas en Chicago, donde presumen de tener entre sus catedráticos o haber tenido entre sus alumnos a muchos premios Nobel (Coetzee, Bellow, Toni Morrison, Seamus Heaney...), la "Powell's" de Portland con forma de casino y más de un millón y medio de libros, la "Moe's Books" de Berkeley, consolidada durante las protestas contra la Guerra de Vietnam, las cuatro de San Francisco que a Jorge Carrión le encantan: "Books Inc.", "City Lights", "Green Apple Books" y "Dog Eared Books"...

Y en América del Sur, a donde viaja con harta frecuencia, le encantan la "Leonardo da Vinci" de Río de Janeiro y no digamos las que en Ciudad de México aparecen citadas en las novelas de Roberto Bolaño -la "Rebeca Nodier", la "Mexicana", la "Orozco", la "Milton", "El Mundo"..., y hasta una con resonancias muy españolas, la "Batalla del Ebro"- que Jorge Carrión como los detectives bolañescos busca, encuentra y disfruta en su interior. Otro tanto, siempre buscando en ellas ecos literarios de autores y obras por él admirados, son las de Perú, Argentina, Chile, Venezuela y Uruguay que él visita porque son prestigiosas hoy ("El Virrey" en Lima, o "Libros Prólogo" en Santiago de Chile, o "La Gran Pulpería del Libro" en Caracas, la "Ateneo Grand Splendid" en Buenos Aires, etc...).

Aprovecha el escritor este libro mixto, híbrido, difícil de clasificar -de ensayo lo califica él mismo- para dar informaciones variadas de la pequeña historia de alguno de estos negocios, de las distintas generaciones que los han dirigido. Pero también se encuentran en esta obra variadas alusiones críticas a libros, a películas, a continentes, a culturas..., a la vida vivida en intensidad cultural. Una intensidad cultural, evidentemente, elitista, saboreada por la minúscula falange cultural que influye pero no dirige la marcha de las naciones o, lo que es peor, es olímpicamente ignorada por sus conciudadanos.

También, y esto en una muy importante medida, estamos ante un libro de viajes, esos viajes que a mí personalmente me encantan, en los que se rastrean esos reductos literarios reales (los autores y sus biografías) y/o ficticios (los personajes que alguien -el escritor- echó a andar por esas calles, hizo entrar en esos edificios, o tanto hizo disfrutar en esos ambientes y paisajes). Y, claro, el nexo de unión perfecto entre unos -los autores- y otros-las ficciones por ellos creadas- es la librería.

Además de hablar de aquellas librerías importantes y/o de aquellos libreros fundamentales (por ejemplo Sylvia Beach, la creadora de la "Shakespeare & Company" parisina, o Adrienne Monnier, que fundara "La Maison des Amis des livres" en la msma rue de l'Odeon que la anterior), Carrión presta atención a lo que es y debe ser un buen librero: un hombre que constantemente pase el plumero por los libros a fin de combatir al principal enemigo de éstos pero también para memorizar así la ubicación de los diferentes ejemplares y poder localizar, si es requerido a ello, ese libro raro, minoritario, artesanal, pasado de moda...

Y ya cerca del final habla de la evolución que la librería ha sufrido en nuestros días. Muchas han sido absorbidas por otras más potentes creando cadenas. Es el caso de Barnes & Noble, de la Bibliothèque de Chemins du Fer, de Waterstones, de Feltrinelli en Italia o de La Central en España. Muchas de estas cadenas tampoco han logrado sobrevivir. Es evidente, afirma el autor de este ensayo, que la librería necesita reinventarse, y así lo están haciendo muchas incorporando a sus locales una zona de cafetería y ofreciendo a los clientes además de libros toda una gama de productos que tienen con éste relación, como todo lo preciso para escribir; y también objetos que rodean el mito culturalista: tazas con imágenes de autores, personajes u obras; imanes y camisetas con idénticos motivos; DVDs de películas con base literaria; música originada en la creación literaria... Y naturalmente abrir los locales al diálogo entre autores y lectores a través de presentaciones de obras, tertulias literarias, coloquios, conferencias, etc. La librería lisboeta "Ler Devagar" le parece ejemplo perfecto de lo que hoy debe ser una librería:
"Es una gran biblioteca con libros en venta, que invita a leer lentamente. Es, también, un centro cultural de primera magnitud, un lugar donde siempre pasan cosas: no se me ocurre mejor definición de la librería ideal"
Luego llegamos hasta las librerías digitales, de las que Amazon es su culmen. Jorge Carrión, muy activo en las redes sociales, considera que no se puede poner puertas al campo y que la irrupción del soporte digital para leer y transmitirse ha venido para quedarse.

Ler Devagar, Shakespeare & Company, Lello & Irmao, La Central, Gotham Books

Final
Muchas de las librerías que Carrión visita y busca lo hace por haber sido importantes políticamente. Es el caso de algunas de las que hay o había en la Avenida Nevski de San Petersburgo donde Stalin y otros jovenes revolucionarios comunistas buscaban lecturas prohibidas  bajo el régimen zarista. También en España, durante el franquismo, algunos libreros fueron suministradores de lecturas prohibidas por el sistema. Y lo mismo en muchos otros países. Siempre ha sido así.

Otras veces lo que le mueve a indagar sobre éste o aquél establecimiento es el conocimiento de que determinado título cambió la manera de escribir de determinado autor. ¿Cuál sería la librería donde Julio Cortázar adquirió "Opio" de Cocteau, cuya lectura, confiesa el autor argentino, le hizo modificar su estilo? Carrión quisiera encontrar esa librería que tanto bien hizo a la literatura universal y para eso indaga, investiga, busca.

Como la imposible librería de Cortázar muchas librerías ya no existen, bien por haber sido sustituidas por negocios más prósperos, o bien porque las historias de las familias que las mantuvieron abiertas han evolucionado al ritmo de la historia local. Así sucede con la Karl Marx, la más emblemática de Berlín Oriental, hoy convertida en una gran oficina pero cuya actividad política fue recreada en la película 'La vida de los otros' de Florian Henckel von Donnersmarck

Jorge Carrión, en definitiva, ha querido rendir con este ensayo un merecido tributo a estos negocios necesarios por tantas cosas que están en riesgo en la actual época digital y pirata. Negocios que lo son en un doble sentido:
"Las librerías son negocios en un doble nivel, simultáneo e indesligable: económico y simbólico, venta de ejemplares y creación y destrucción de famas, reafirmación del gusto dominante o invención de uno nuevo, depósitos y créditos. Las librerías, desde siempre, han sido aquelarres del canon y por tanto puntos clave de la geopolítica cultural. El lugar donde la literatura se hace más física y, por tanto, más manipulable. El espacio donde, barrio a barrio, pueblo a pueblo, ciudad a ciudad, se decide a qué lecturas va a tener acceso la gente." (p. 318)

23 may. 2017

Richard Russo: "Sobre mi madre"

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"Sobre mi  madre" de Richard Russo es un regalo de amor filial que el autor hace a su madre. Es un regalo, sí, pero no sólo a su madre, fallecida un año antes de ponerse a escribir el libro, sino también, y muy especialmente, a su mujer Bárbara y a las dos hijas del matrimonio; las tres, cada una en su nivel de edad y responsabilidad, atendieron a la abuela hasta el extremo.
A este libro lo califico con un cuatro sobre cinco porque el asunto, pese a ser común a cualquiera -"Esa película la echan en todos los cines", decía siempre un amigo y compañero, cuando alguien lamentaba el estrés que le ocasionaba el cuidado de los padres, ancianos recién ingresados en esa época de dependencia contestataria respecto al vástago tan habitual entre los mayores-. penetra en la propia vida de Richard Russo, y de su lectura se extraen muchos e interesantes datos biográficos del escritor. Podría, pues, considerarse como una autobiografía escondida bajo la biografía materna. Así lo declara el mismísimo autor casi al inicio de la obra: 
"Lo que sigue en estas memorias -no sé qué otra cosa llamarlas- es un relato de confluencias: de espacio y tiempo, de privado y público, de destinos enlazados y lealtades inconsistentes"

El libro es, pues, el recorrido por la vida de Richard Russo en compañía de su madre de quien se disponen a esparcir sus cenizas en un lago de la zona. Aunque la madre murió en Julio es en diciembre, en la semana comprendida entre Navidades y Año Nuevo, cuando van a realizar el acto. Durante estos seis meses y también durante esa semana en la que toda la familia estuvo reunida, Richard rememora su vida y la de su madre. Especialmente es la pequeña localidad de Gloversville, la que se convierte en protagonista de la peripecia vital de ambos. De la madre porque la agobiaba y del hijo porque la abandonó junto a su madre a los 17 años pasando a formar parte del lastre, vivido y despreciado, de un hombre triunfador en el mundo de la literatura, la enseñanza y el periodismo. Al final de las memorias Richard se reconciliará con sus orígenes: con los familiares al repasar el decurso vital de esa mujer algo chiflada  como todos -también él mismo-  catalogaban a la madre; con la pequeña población porque pese a los múltiples problemas sociales y de salud que había ocasionado a sus habitantes el tratamiento del cuero en la fabricación de guantes, ahora, periclitado ya ese tipo de negocio, era un prototipo perfecto de ciudad pequeña pensada para las personas y no para los vehículos. Pero, piensa Richard, no se puede dar por bueno aquello que recordamos con nostalgia sólo por ser antiguo. Gloversville y sus tenerías contaminantes aunque dieron prosperidad a la zona en el pasado también trajeron muerte por los desechos​ que expulsaban al aire y a las aguas el teñido y tratamiento de pieles y cueros. No, no todo, por antiguo que sea, es admisible..

Estas memorias, pseudo-autobiografía o biografía de la madre, como quiera que ello sea, presentan datos interesantes de la vida de Richard Russo: él, hijo único; sus padres, divorciados; padre, ludópata; los abuelos maternos acogen a madre e hijo en su casa; la madre, muy independiente, decide abandonar la seguridad laboral que tenía en la empresa General Electric de Gloversville para así escapar del control de sus padres, los abuelos de Richard; viaje hasta Arizona en un coche cochambroso conducido por el inexperto conductor que a los 17 años podía ser el escritor, y todo bajo la etérea  promesa de una voz con la que desde Gloversville la madre de Russo flirteaba en medio de las comunicaciones empresariales; estancia allí en un trabajo mucho peor que el que abandonó; y al final de todo, pasados unos años, el retorno, vencida y humillada, al hogar ocupado ahora sólo por la abuela con quien la madre no se llevaba especialmente bien.

Es la estancia en la costa este, en el triángulo formado por Gloversville, Boston y Portland, lo que ocupa el grueso de estas memorias. En estas ciudades el matrimonio de Richard y Bárbara se esfuerza por encontrarle a la madre una residencia de su gusto, algo que les resulta muy difícil dada la personalidad de la madre. Las dificultades crecen cuando la madre empieza a dar señales de Alzheimer o de demencia senil. 

Al final de la obra Kate, la hija de Richard que vive en Londres con su marido Tom empieza a manifestar un comportamiento que en algo recuerda a Richard el de su madre. Un especialista le diagnostica el padecimiento de "trastorno obsesivo-compulsivo", una enfermedad que se trata sin problema alguno. Richard, muy tardíamente, reconoce en los síntomas, que lee tienen quienes  a la padecen, a su propia madre. Afortunadamente su hija Kate no va a pasar por el calvario de la abuela. Es una lástima que la madre ya fallecida no hubiese podido beneficiarse de los avances de la ciencia para combatir ese trastorno, esa ansiedad que le estropeó su vida.


La vida y sucesos maternos los va entretejiendo el escritor con los suyos propios. Así nos habla de los títulos de las novelas que va dando a conocer según atiende con mayor o menor satisfacción los requerimientos maternos. Habla de "El puente de los suspiros", cuya publicación le proveyó de los fondos necesarios para adquirir ese apartamento de Boston tan deseado por el y Bárbara, su mujer; el libro de las bodas ("El verano mágico en Cape Cod") le sirve para contraponer el mundo real con el propiamente ficticio: él, el personaje Jack Griffin, las cenizas del padre de Jack, las cenizas de la madre de Richard, las personalidades y profesiones de todos ellos... Incluso la propia profesión de novelista ["escribir novelas es básicamente poner orden en las cosas ('ahora esto, después eso')"] la contrapone a la personalidad de su propia madre caracterizada por el desorden y la confusión debido al trastorno obsesivo-compulsivo no diagnosticado que padecía: "En los que padecían trastornos obsesivo-compulsivos, explicaba el libro, se considera que estaba afectada la parte del cerebro responsable de tomar decisiones, y por eso es por lo que tienen problemas con las secuencias temporales, o como me referí anteriormente a ello, a la toma de decisiones: 'esto ahora eso después'."

Una obra, como no podía ser de otra forma en un escritor, llena de referencias textuales y literarias. Ambos, madre e hijo, son lectores. Ella lee a Agatha Christie, Margery Allingham, Mary Stewart, Anita Brookner, Josephine Rey, Dorothy Sayers, Ngaio Marx, John División Carrera... Richard Russo no tiene empacho alguno en establecer analogías entre ella y personajes novelescos; así dada su afición por los hombres sin pretender finalidad matrimonial alguna la compara con Nora Charles, la protagonista de Dashiell Hammet en "El hombre delgado": "Se ofrecía como una mujer que buscaba un hombre más que un marido, como una Nora Charles que en las películas buscaba a su Nick"

En el caso de Russo la literatura es el envoltorio de toda la obra. Así para constantar su imposible retorno a su ciudad natal dice "Me había convertido en la encarnación de la famosa frase de Thomas Wolfe y que quizá estuviera ahí -que no se puede volver a casa- el fondo del autentico relato". Curiosamente esta casa y esta localidad de "los que mi madre y yo huimos allá en 1967 alimentarían mi vida creativa". También alude a Gollum, el personaje de JR Tolkien, cuando relata sus ocasionales caidas en el vicio de la ludopatía. Y para describir la decadencia de su ciudad natal "Fiesta" de Ernest Hemingway le viene que ni pintado: "Gloversville se hundió del modo en que Mike Campbell se declara arruinado en "Fiesta" de Hemingway, 'poco a poco y luego de repente'."
Por último en ocasiones el escritor hace auténtica crítica literaria, como  cuando al hablar del gusto de la madre por la novela policíaca explica el funcionamiento genérico de este tipo de relatos.

Final
He leído este libro en mi Kindle. Buscaba en la librería de Amazon títulos del escritor norteamericano, apreciadisimo por amigos lectores de ambos sexos a quienes aprecio mucho, y topé con que el gigante de los libros online no tiene en formato ebook más que este título. Ignorante en ese momento de su género literario pensé que para iniciarme en el novelista americano me serviría; pero no, no me ha servido. Creo que no es un libro para iniciarse en este autor, ya que sin haber leído algunas de sus novelas hay datos o anécdotas en esta pseudo-autobiografía que se me habrán escapado. Al comentar esta impresión con declarados 'russonianos' éstos me reafirman en ella al decirme que la disfrutaron mucho pues ya habían leído algunos de sus títulos narrativos, especialmente -me insistieron- "Ni un pelo de Tonto" (Nobody's Fool), una verdadera delicia, con la que cualquiera queda enganchado al autor.  

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