25 abr. 2017

"Reflexiones" es el nombre de mi otro blog

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Un brevísimo post para comunicar el nombre, su finalidad y el porqué de abrir un segundo blog. 

Juan Carlos Galán,
Actual cabecera del blog "Reflexiones"
Tenía en wordpress, desde hace ya varios años, un blog inoperativo. Lo utilizaba para poder comunicar mejor con otros blogueros wordpress; pero en tres años no había publicado nada en él.
Hace unos días decidí sacarlo a la luz. Lo primero que hice, naturalmente, fue darle un nombre:
"Reflexiones" lo he llamado; sí, ya sé que no es muy original pero es el que en mi opinión mejor identifica el destino que pienso darle y que explico en la primera entrada que escribí hace mucho tiempo ya, aunque sea de hace nada cuando la di a conocer: "en él ensayaré asuntos informáticos y expresaré opiniones de diversa índole (no literarias, fundamentalmente)."

Pues dicho y hecho. A esa primera entrada, descriptiva de la finalidad del blog, le ha seguido, hace muy pocos días, otra perteneciente a mi entorno profesional, sobre un hecho luctuoso en principio pero hermoso, ameno y agradable en su realización. Si queréis acceder al post, aquí os dejo el enlace.

No quisiera mezclar churras con merinas y al igual que hacen muchos de mis amig@s bloguer@s dedicaré cada uno de mis blogs a cosas distintas. Éste en el que estamos seguirá fiel a la descripción que luce en su cabecera: 
 "Blog sobre literatura (novela, poesía, teatro), cine y música que me gusta"
Salamanca, El blog de Juan Carlos, ReflexionesEl otro blog, "Reflexiones", que podría decirse que aún está en construcción (le faltan muchísimas cosas: una cabecera más de mi gusto, menú de páginas, widgets y gadgets diversos, activar plugins adecuadamente, etc.), lo dedicaré a lo ya señalado en la primera de sus entradas [ver aquí] y, además, a los escritos personales que poco a poco, por qué no, decida ir dando conocer.

A fin de que ambos blogs estén debidamente comunicados he colocado en cada uno de ellos, respectivamente, una página con el nombre del otro: "Reflexiones", en éste; "El blog de Juan Carlos" en el nuevo.

Un abrazo a todos

23 abr. 2017

Mis recomendaciones literarias para el Día del Libro

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Día del Libro, 23 de abril
Dibujo realizado por Gonzalo Martín "Taquen"  

El 23 de Abril se celebra el Día del Libro. Eso lo sabemos todos: Un 23 de abril de 1616 murió Cervantes y el mismo o semejante día del mismo año le sucedió otro tanto a Shakespeare. Es por esto que este día se celebra a la Literatura escrita en dos lenguas importantísimas en el mundo: el inglés y el español.

Yo, desde este humilde rincón, quiero contribuir al homenaje cervantino con algunas recomendaciones de lecturas -¡'literarias'!- contrastadas personalmente. Elijo solamente 10 títulos, cinco de autores contemporáneos o de libros aparecidos recientemente, y otros cinco de autores considerados por todos ya como clásicos. Son las siguientes:

➤ Autores contemporáneos


Recomendaciones literarias

➤ Autores considerados ya clásicos

20 abr. 2017

Marguerite Duras: "El amante"

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«Muy pronto en mi vida fue demasiado tarde. A los dieciocho años ya era demasiado tarde. Entre los dieciocho y los veinticinco años mi rostro emprendió un camino imprevisto. A los dieciocho años envejecí (…). Ese envejecimiento fue brutal (…). Tengo un rostro lacerado por arrugas secas, la piel resquebrajada. No se ha deshecho como algunos rostros de rasgos finos, ha conservado los mismos contornos, pero la materia está destruida. Tengo un rostro destruido. Diré más, tengo quince años y medio» (“El amante”, M. Duras)


Marguerite Duras, la autora. 
Tras leer "El motel del voyeur" de Gay Talese cayó en mis manos, por puro azar, un librito de la francesa Marguerite Duras titulado "El amante". De esta escritora, -nacida en Gia Dinh, cerca de Saigón, Vietnam, el 4 de abril de 1914-, sabía yo dos cosas: una, que siempre se la citaba como representante cualificada de la tendencia narrativa "Nouveau roman", corriente literaria y autora de las que yo guardaba buen recuerdo tras haber leído hacía ya bastantes años una de sus novelas titulada "Un dique contra el Pacífico"; la segunda cosa era que Duras había participado como guionista en el bellísimo film "Hiroshima, mon amour" que en 1960 dirigiera Alain Resnais. Yo había visto la película y había leído el guión, y guardaba un recuerdo fantástico de ambos.

El "nouveau roman"
Muchos años han pasado de esas lecturas y de mi cierta admiración por el movimiento "Nouveau Roman" que periclitó hará por lo menos una treintena de años, como poco. Esta tendencia narrativa iba contra la novela tradicional decimonónica tipo Balzac basada en el binomio espacio-tiempo (cronotopo). Los integrantes de ese movimiento renovador -francés fundamentalmente- de la novela querían adelgazar la anécdota y mostrar objetivamente ('objetivismo' o 'behaviorismo' son denominaciones que, entre otras, se le aplican) algo en un presente sin evolución temporal. No están por mostrar la aventura del personaje sino más bien la "aventura de la escritura", una búsqueda sin finalidad, una exploración del subconsciente, en la cual el asunto, los personajes, la intriga y las situaciones se diluyen. 

Lo anterior no era algo de obligado cumplimiento, sino que cada autor (Alain Robbe-Grillet, Michel Butor, Marguerite DurasNathalie Sarraute, Robert Pinget, Claude Simon entre otros) construía las novelas a su modo, acogidos todos ellos, eso sí, dentro de un evidente experimentalismo. La editorial francesa, Editions de Minuit, los lanzó en una clara operación comercial. Para entender este movimiento hay que echar mano del libro que en 1963 publicó Robbe-Grillet, "Por una nueva novela" ('Pour un nouveau roman'), una recopilación de artículos suyos escritos entre 1953 y 1963, en los que intentó aclarar en qué consistía ese movimiento que un crítico francés en 1957 había denominado así. Muy interesante es destacar que el escritor francés se opone a la consideración de antinovelas y de falta de anécdota en esas novelas diciendo que no se podía obviar que "Claude Simon venía de Faulkner, Michel Butor de Joyce y él mismo de Kafka". Según él "Proust y Kafka estaban llenos de historias. No es la anécdota lo que falta, sino su carácter de certeza, de tranquilidad, su inocencia.

El amante” de Marguerite Duras 

El librito en cuestión que he leído apenas tiene 150 páginas. La edición que he manejado, la del Círculo de Lectores, reproduce fielmente la que la editorial Tusquets sacó en 1984, el mismo año que editions de Minuit la publicó en Francia. El texto viene precedido de una magnífica introducción de Rafael Conte, cualificado crítico literario que dejó, hasta el momento de su muerte en 2009, muestras de su sabiduría literaria en las colaboraciones, reseñas y artículos publicados en revistas y diarios españoles de importancia (ABC, El País, Informaciones, Papeles de  Iria Flavia, Cuenta y Razón....). 

En esa introducción, Conte cuenta la peripecia vital de la escritora nacida en la colonia francesa de Indochina (futuro Vietnam); este hecho condicionó toda su escritura, que en cierta manera es una vuelta constante a los años en que vivió allá. Fueron años muy intensos, personal y familiarmente, que pese a finalizar en 1933, cuando Marguerite retornó definitivamente a la metrópoli, siempre los recordaría y formarían parte de no pocas de sus obras literarias. "El amante" es, quizás, junto a su tercera novela, "Un dique contra el Pacífico",donde más referencias auténticas a su vida aparecen, el texto más autobiográfico de toda su Obra. En "El amante", a diferencia de en "Un dique contra el Pacífico", no estamos ya ante una novela perteneciente al 'nouveau roman'; aquí la anécdota si que tiene importancia y aunque, evidentemente, hay recursos técnicos que cabe adscribir al 'objetivismo' , más se debe hablar de asumido experimentalismo que de otra cosa. 

La novela se construye a base de secuencias de distinta longuitud que contienen reflexiones, pensamientos, evocaciones. Nacen las mismas de imágenes (fotografías) que la escritora, cincuenta años después de haber dejado Indochina, contempla. Estas fotografías hacen surgir en su mente los momentos, también los anteriores y posteriores, contenidos en esas imágenes.  Aunque hay un aparente, e intencionado, desorden constructivo, dada la rapidez con que se efectúa la lectura, toda la anécdota se yergue magnífica en nuestra cabeza.

La historia es simple: Una mujer entrada ya en la ancianidad evoca a través de la contemplación de unas imágenes la historia de amor vivida entre ella, una muchacha de sólo quince años, y un joven y rico comerciante chino de Cholen de unos treinta años de edad.

La atracción física que ambos experimentan en el caso de la chica está contaminada (quizás sea sólo un a modo de disculpa personal) de una cierta necesidad material. Su madre, directora de la escuela femenina de Sadec, se ha arruinado al emprender una empresa que tenía más de ensueño que otra cosa: sacar adelante unos arrozales en una zona pantanosa en la que había empeñado todo el caudal familiar. La empresa es inviable pues cada seis meses las tierras son devastadas al quedar anegadas por el Océano Pacífico. Este asunto es el que se presentaba más pormenorizadamente en "Un dique contra el Pacífico" de la que, como ya he dicho, "El amante" viene a ser una especie de continuación.

"El amante", prostitución, IndochinaAsí pues, la relación amorosa entre ambos nace ya algo viciada de origen por esto. Pero, además, ambos amantes son conscientes del poco futuro de la misma por varias razones. En primer lugar, ella es una menor y el hombre que la ha seducido -o al revés, porque la seducción es mutua- puede verse abocado a la cárcel acusado de perversión y corrupción de menores ("Nuestro amor podía llevarnos a la cárcel", reflexiona la autora desde la altura de sus años). En segundo lugar, y no menos importante, este amor entre una blanca y un chino, contraviene las normas raciales presentes en la Colonia. Tanto él, obligado por su padre a contraer matrimonio con una mujer china ya seleccionada, como ella, mujer blanca, francesa, de la metrópoli de donde es toda su familia, saben que su amor es imposible. Sólo les queda por ello entregarse al disfrute presente de su relación. Una relación que en el caso de ella, su familia "da por sentado que no le amo, que estoy con él por dinero, que no puedo amarle, que es imposible, que podría soportarlo todo de mí sin llegar a hartarse de ese amor. Eso ocurre porque es chino, porque no es blanco." (pág. 70). Por ello ella se ve a sí misma desde un primer  momento como "la putita blanca del puerto de Sadec" e intentará que su familia no se entere. No obstante su familia no hace ascos al dinero del chino de Cholen y tanto su madre como sus dos hermanos estrujan al rico comerciante todo lo que pueden. En el fondo ellos son corresponsables de la prostitución de la hija y hermana que tanto dicen lamentar.

Sin embargo ella no se considera tal cosa. Ella experimenta junto a su amante chino unos momentos intensos jamás conocidos. Ella se ha entregado a él movida, inexplicablemente, por esos interminables avisos de la madre contra el acto en el que inevitablemente, casi mágicamente, caerá como ya antes le ocurrió también a la madre. Una madre que lejos de apartar a la hija del mal que ella denunciaba la disculpa delante de las encargadas de su educación cuando no aparece por clase o llega tarde, o no llega, al pensionado donde reside durante el periodo escolar. La madre, en un ejercicio de perversa estulticia o de inexcusable miopía, dice a la directora del internado que la dejen libre ya que "estando libre trabajaba bien en el instituto y que lo que le había sucedido con sus hijos era tan terrible, tan grave, que los estudios de la pequeña eran la única esperanza que le quedaba" (pág. 96)

Ambos, el chino y la chica blanca, se aman con una pasión desbordada. Los momentos amorosos son descritos por la Duras con un vocabulario hermoso, poético, lleno de lirismo y portador de un erotismo subido, excelso, cierto. No estamos ante la presentación del mero mecanismo material de la relación sexual (pornografía) sino ante la entrega sincera de dos amantes transportados por su deseo y su realización fuera del mundo ruidoso y lleno de normas absurdas que les rodean:
"El ruido de la ciudad resulta tan próximo, tan cercano, que se oye su roce contra la madera de la persiana. Se oye como si atravesaran la habitación. Acaricio su cuerpo en ese ruido, en ese paso. El mar, la inmensidad que se recoge, se aleja, vuelve.Le había pedido que lo hiciera otra vez y otra. Que me lo hiciera. Lo había hecho. Y, en efecto, había sido hasta morir. Y ha sido para morirse." (pág. 60)
Si algo destaca por encima de cualquier otra consideración es la belleza del lenguaje utilizado. Al tratarse de una traducción el mérito cabe atribuirlo al responsable de la misma; responsabilidad que recae en una escritora en prosa y verso, Ana María Moix, cuya obra en castellano y catalán destaca por la poeticidad de sus textos. El lirismo que destila la prosa de la Duras en la versión española debe mucho a la segura fidelidad con que Ana María ha vertido al español el texto francés.

 Poeticidad absoluta. El lirismo, la poesía baña toda la prosa de Marguerite Duras. Lo mismo cuando describe un lugar:
"En las avenidas del patio las sombras de los manzanos caneleros son de tinta china. El jardín está totalmente petrificado en una inmovilidad de mármol. La casa, igual, monumental, fúnebre. Y mi hermano menor que caminaba a mi lado y que ahora mira con insistencia hacia el pórtico abierto a la avenida desierta" (p. 111)
 que cuando piensa en sexo. Tanto si es hetero como si su pensamiento deriva hacia el lésbico en esa duda propia de la adolescencia de la que la chica de 15 años está intentando salir, buscar su propia definición sexual. Es lo que le acaece respecto a su compañera de pensionado Helène L. Legonelle, bella chica de 17 años que le ocupa sus sueños en los que desea tocarla, matarla, compartirla con él:
"Mi deseo de Helène Legonelle me extenúa. Mi deseo me extenúa.Quiero llevarme a Helène Legonelle, allí donde cada tarde, con los ojos entrecerrados, me hago dar el placer que hace gritar" (pág. 100)
Tony Leung Ka Fai, Jane March, Jean-Jacques Annaud
El momento en que ella fantasea con Helène haciendo el amor con su amante chino me ha hecho recordar una de las observaciones realizadas por Gerald Foos, el Voyeur de la novela de Gay Talese, "El motel del voyeur" [leer reseña aquí], en la que un marido acude al motel junto a su esposa y un gigoló para verles hacer el amor. Hay una diferencia radical entre ambas 'observaciones': mientras el marido de Talese persigue un fin meramente práctico, vencer su impotencia, la narradora de "El amante" sólo desea, en prueba absoluta de su amor a Helène, compartir con ella lo más valioso que en ese momento tiene, el amante chino.

Estilo
Todo, -asunto principal y otros secundarios, aunque no intrascendentes, que cito en el punto siguiente-, es presentado en un ordenado desorden, en una especie de puzzle de secuencias que se van completando unas a otras en un avance y retroceso a partir de las fotografías que la anciana de setenta años tiene en sus manos. La escritora-narradora juega con las imágenes de momentos y de personas que, al explicar lo que ocurrió o anticipar lo por venir, sumergen al texto en un ambiente mágico, casi irreal, pero muy, muy verosímil, muy auténtico a pesar de ello. Las fotografías que contempla en desorden provocan en su mente el recuerdo del pasado (flash-back) al que acude con imágenes recordadas cual destellos rápidos y momentáneos.

Estas evocaciones de momentos, lugares, personas y situaciones las plasma en el escrito a través de magníficas enumeraciones parcas en adjetivos que conforman descripciones impresionistas bellísimas.
"Nunca más haré el viaje en el autocar destinado a los indígenas. En lo sucesivo tendré a mi disposición una limusina para ir al instituto y para devolverme al pensionado. Cenaré en los locales más elegantes de la ciudad. Y seguiré ahí, lamentándome de todo lo que haga, de todo lo que tome, tanto de lo bueno como lo malo, el autocar, el chófer del autocar con quien me reía, las viejas mascadoras de tabaco de betel en los asientos traseros, los niños en elportaequipaje, la familia de Sadec, el horror de la familia de Sadec, su silencio genial." (pág. 48)
El narrador juega unas veces al distanciamiento objetivista, externo, lejano al hecho, propio de quien está explicando unas viejas fotografías:
"Chino. Pertenece a esa minoría financiera de origen chino que posee toda la inmobiliaria popular de la colonia. Él es quioen aquel día cruzaba el Mekong en dirección a Saigón." (pág. 47).
y otras veces, de manera casi imperceptible la autora-narradora-de-70-años-de-edad utiliza la 1ª persona narrativa y se transforma mágicamente en esa niña de 15 años y medio que durante un año y medio vivió una tórrida historia de amor que se sabía no tenía más alcance que el presente mismo.

En una escritora que proviene del "nouveau roman" y que ha escrito más de un guión cinematográfico no sorprende que introduzca en la propia narración novelesca recursos propios del teatro usados por los guionistas de cine como son la manera de introducir a veces los parlamentos de los personajes, y también las acotaciones propias del género dramático:
"Esperó mucho tiempo antes de volver a hablarme, después lo hizo, con mucho amor: ¿sabes que se ha acabado, que nunca podrás casarte aquí, en la colonia? Me encojo de hombros, río. Digo: puedo cassarme en todas partes cuando quiera. Mi madre hace un gesto negativo. No. Dice: aquí todo se sabe, aquí ya no podrás. Me mira y dice cosas inolvidables: ¿les gustas? Respondo: eso es, les gusto a pesar de todo. Entonces, dice: les gustas también porque tú eres tú." (pág. 125)
La relación entre los dos amantes es presentada, a veces, de manera muy objetivista, muy distanciada. Creo que esto no sólo es un tributo al 'nouveau roman' sino además la manera característica de los orientales de mostrar el sentimiento afectivo.

En la vorágine de recuerdos y evocaciones que es esta novela se percibe la imbricación de unas narraciones dentro de otras si bien nunca abandonando la principal. Esta 'mise en abîme' (así se denomina a este procedimiento narrativo) se utiliza como aportación de ejemplos prácticos que sirven para explicar mejor lo que sucederá a la historia principal. Una clara muestra es la historia entre la Dama de Savannakhet que mantiene una relación con un hombre mientras su marido está lejos, destinado en Vinhlong. La historia no tiene futuro y acaba trágicamente.

Otros asuntos
Muchos otros asuntos de ese mundo exterior que ellos olvidan recluidos en su nido de amor se cuelan en la narración: 
  • El colonialismo. La enorme distancia a la que se encuentra la metrópoli y el escaso interés que muestra por la colonia ("Francia existía en los paquebotes de línea que unían la metrópoli con Saigón donde hacían una escala de ocho días", p. 144)
  • El racismo ya citado al hablar del amor imposible en la Colonia entre una mujer blanca y un hombre chino.
  • La vida parisina se hace patente en la novela cuando la escritora de 70 años tiene en sus manos fotografías de personas, normalmente mujeres ("El recuerdo de los hombres nunca surge con esa deslumbrante luminosidad que acompaña al de las mujeres", p. 90) que le hacen evocar la vida en París durante los años de la ocupación ("Colaboracionistas, los Fernández. Y yo, dos años después de la guerra, miembro del P.C.F. [...] También ella, Betty Fernández, contemplaba Parós, las plazas de catleyas en flor como esa otra mujer, Marie-Claude Carpenter. También tenían en común esos días de recepción", p. 94)
  • El alcoholismo. Fue la auténtica bicha de Marguerite Duras. Al poco de iniciada la novela leemos los siguiente: "Ahora comprendo que muy joven, a los dieciocho, a los quince años, tenía ese rostro premonitorio del que se me puso luego con el alcohol, a la mitad de mi vida. El alcohol suplió la función que no tuvo Dios, también tuvo la de matarme, la de matar. Ese rostro del alcohol llegó antes que el alcohol", p. 14). Hay que decir que "El amante" es la primera novela escrita una vez que salió de la dependencia alcohólica tras una dura cura de desintoxicación etílica.
  • El mundo familiar. Las fotografías que contempla le muestran en su mente imágenes familiares: Su hermano pequeño muerto tempranamente de bronconeumonía; la madre, recluída en un falso castillo Luis XIV en Loire-et-Cher, enloquecida casi de tanto cuidar al "hijo mayor que no sabe, él, ese niño de casi cincuenta años, ganar dinero" (p. 41). Cuando escribe esta narración los tres están muertos: "No sé si los quise. Los abandoné. Ya no oigo la risa, ni la risa ni los gritos. Se acabó, ya no lo recuerdo. Por eso ahora escribo tan fácilmente sobre ella, tan largo, tan tendido, se ha convertido en escritura corriente"
  • El deseo, por encima del amor. el deseo que empuja a hacer algo que cuando se realiza no deja del todo satisfecho, que se retroalimenta a sí mismo en forma de una cierta adicción.
  • El dinero y su poder omnímodo. Su tenencia o no está constantemente presente no sólo entre los propios protagonistas, sino también en la relación con la familia de ella. Entre tanto disfrute físico el dinero y la dualidad carencia-tenencia del mismo se presenta a modo de paréntesis.

La película
Películas eróticas, sexo, sensualidad, oriente
En 1991 Jean-Jacques Annaud firma la adaptación al cine de la novela de 1984. Uno de los grandes aciertos del filme es la elección de los actores. Tony Leung Ka Fai, entre impasible y nervioso al verse seducido, y Jane March, una combinación de sensualidad y frialdad impresionante, sabedora de su poder.


Quizás la diferencia con la novela estriba exclusivamente en lo que distingue específicamente estos dos formatos: la imagen y la palabra. Las descripciones cargadas de lirismo y poeticidad se convierten en la sala oscura en visualizaciones muy sensuales. Tanto el sofocante ambiente de Saigón en pleno verano como esos encuentros amorosos de la pareja están fuertemente cargados de erotismo. Yo diría que hay más carga erótica en el film que en la novela, sin carecer ésta de ella.

La escritora quedó muy descontenta de la adaptación fílmica realizada.

Final
No se me ocurre mejor manera de cerrar la reseña de tan hermosa novela que echar mano de las atinadas palabras que Rafael Conte deja en su magnífica introducción a esta joya de la narrativa francesa. Un clásico imprescindible.
"Se trata, en realidad, de la historia de un aprendizaje, de una fábula donde un personaje de mujer -de una mujer que empieza a serlo- recorre un camino iniciático, un sendero donde amor y pecado se confunden minuciosa y exasperadamente para acceder al estadio final de una femineidad profunda, completa y que desafía al mundo" (Rafael Conte, Introducción a "El amante", pág, XXI)

16 abr. 2017

"El motel del voyeur": Gay Talese hace memoria

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”Los medios de comunicación son los mirones de la actualidad, y el mayor mirón de todos es el gobierno de los Estados Unidos, que controla nuestras vidas cotidianas a través del uso de cámaras de seguridad, internet, nuestras tarjetas de crédito, nuestras cuentas bancarias, nuestros teléfonos móviles, nuestros i-Phones, la información del GPS, nuestros billetes de avión, las escuchas telefónicas y todo lo demás.” (Gay Talese, ‘El motel del voyeur’)

Novela de No-ficción, Nuevo Periodismo

El autor 
Nació el 7 de febrero de 1932 en la pequeña isla de Ocean City, Nueva Jersey, una ciudad turística al sur de Atlantic City. Hijo de  italianos, Joseph Talese y Catherine De Paolo, que emigraron a Estados Unidos en el año 1922.

Estudió periodismo en la Universidad de Alabama tras no haber sido admitido en muchas otras. Desde los quince años escribía en el diario local las crónicas de su equipo de beisbol. El salto a la literatura le vino dado por el éxito que algunos reportajes suyos sobre gente sin historia (vigilantes nocturnos, porteros de hoteles, chóferes, transeúntes solitarios...) tuvieron entre los lectores de The New York Times donde desde 1956 escribía. Estos relatos los agrupó y publicó en 1961. 

A partir de este momento hace libros resultado de una profunda y larga investigación sobre asuntos de la realidad, muy controvertidos algunos de ellos. Quizás el aparecido en 1981, "La mujer de tu prójimo" [“The Neighbor's Wife” ], sobre la infidelidad y el sida, en el que reflexiona sobre la sexualidad en Estados Unidos, -en "El motel del voyeur" esta novela marca el inicio de la relación entre el escritor y el dueño del motel "La Riviera" en Aurora, Denver-, supuso el salto a la fama del escritor. Diez años antes había escrito "Honrarás a tu padre" [“Honor The Father”] que pasó más o menos inadvertida hasta que en 1999 David Chase la adaptó para televisión realizando "Los Soprano", una serie de culto que estuvo en antena durante seis temporadas.

Está considerado uno de los más cualificados representantes del Nuevo Periodismo y/o la Novela de No-ficción que habitualmente se considera fue fundado por Truman Capote en 1966 con su novela "A sangre fría". [Sobre esta tendencia literaria escribí en este blog. Pinchar aquí].

"El motel del voyeur"
Gay Talese, el 7 de enero de 1980, recibió una carta de un tal Gerald Foos, dueño de un motel en Aurora, Denver. En ella le decía que, sabedor del estudio que sobre el comportamiento sexual a lo largo y ancho del país el escritor pensaba incluir en su próximo libro "La mujer de tu prójimo", le gustaría compartir con él información y conocimientos sobre el asunto que cree podría ser de su interés. 

Así fue como el autor norteamericano entró en contacto con ese hombre cuya principal actividad, aparte de la profesional dedicada al mundo de la hostelería, era la de observar a sus huéspedes, sin ellos saberlo, en las habitaciones de su motel. Desde un principio Gay Talese manifestó su oposición al anonimato que Foos parecía exigirle a cambio de utilizar sus materiales de observación consistentes en una serie de diarios y notas tomadas durante las innumerables sesiones de voyeur practicadas desde el desván del motel que, con cuidado, él y su primera esposa, Donna, habían acondicionado para tal fin. Tan sólo, dado el empeño de Foos en ello, Talese se ofreció a leerlos si es que el motelero se los enviaba, pero no haría uso de la información hasta que Foos consintiese en que su nombre saliese a la luz.
"Yo no era un escritor de ficción que se inventara identidades y creara situaciones. Era un escritor de no ficción que no imaginaba nada y que obtenía todo su material hablando con la gente y siguiéndola mientras hacía su vida." (p. 133)
A instancias de Foos, Talese visita en su compañía el desván del motel desde donde observa la actividad de sus huéspedes. Tras ser testigo allí  de la práctica sexual de una pareja y otros comportamientos humanos, el mismo escritor comenta:
 "Para mí, sin las grandes expectativas de presenciar actividad erótica que siente el voyeur, aquello era un tedio interminable, lo que hace una pareja normal en un hotel cada día del año, durante toda la eternidad." (p. 30)
A partir de ese momento y durante varios años, Gerald Foos le hará llegar a Talese partes del manuscrito que contenía sus observaciones. Comenzaban éstas un 18 de noviembre de 1966 y se prolongaban durante casi 30 años, hasta los años 90, concretamente 1995, fecha en que él y su segunda esposa, Anita, decidieron vender los dos moteles que por entonces poseían, el Riviera y el Manor House. El motivo que aduce para tal venta en la carta que en 1996 le envió a Gay Talese era la edad, que ya le impedía disfrutar de sus observaciones, y el declive de estos establecimientos en los 90 debido a la extensión de la permisividad sexual:
"Manor House y otros pequeños moteles habían sido lugares de encuentro tradicionales para múltiples amantes cautelosos, huéspedes «de casquete rápido», intercambios de parejas, homosexuales, parejas interraciales, adúlteros, adúlteras, y otros que preferían encontrarse en lugares donde pudieran ir directamente del coche a la habitación sin tener que pasar por ningún vestíbulo ni utilizar el ascensor" (p. 142)

¿Por qué le interesó Gerald Foos a Gay Talese? La razón no es, en mi opinión, sólo la puramente derivada del voyeurismo ilegal de la actividad íntima de los clientes de su motel, Gay Talese queda profundamente tocado por la moralidad que Foos cree que existe en sus actos a los que sitúa en un nivel, incluso superior, al de las investigaciones de Master & Johnson o el informe Kinsey sobre comportamientos sexuales. Sus observaciones, argumentaba el Voyeur, él las realizaba sin que los protagonistas fuesen conscientes de ser observados, por lo que los datos aportados por ellas siempre serían más creíbles que cuando los humanos se saben conejillos de Indias:
"Tal como él lo veía, no era un simple mirón morboso, sino más bien un investigador pionero cuyos esfuerzos podían equipararse a los de los renombrados sexólogos del Instituto Kinsey o del Instituto Masters & Johnson." (p. 69)
Pero no acababa aquí el interés del autor de la novela, el asunto sube varios grados cuando en uno de los envíos que le llegan Talese lee que Foos fue testigo del asesinato de una mujer a manos de su amante en una de las habitaciones del motel. Habían pasado ya seis años desde que el suceso había ocurrido y el Voyeur no había comunicado nada a la policía; pero tampoco, durante los treinta años transcurridos desde que en 1986 lo supo el novelista, éste dio noticia del mismo. El asunto que se nos plantea -y creo yo que es el que está en la base del interés de este relato- es el de la Moralidad. ¿Obró bien el dueño del Motel guardando silencio sobre lo por él observado? ¿Y Gay Talese? ¿No son cómplices de un asesinato quienes conociéndolo no lo revelan? ¿La espera de 30 años hasta la publicación de la novela no ha buscado otra cosa que la prescripción del delito? 

Las preguntas anteriores son las que cualquier lector se hará cuando lea esta narración que, no lo olvidemos, es un relato de no-ficción. Y aquí es donde saltan a la palestra otra serie de cuestiones no menos interesantes, si bien mucho más de orden literario. Los referidos hechos y el comportamiento durante años de Gerald Foos es conocido por Gay Talese a través de los escritos de éste. Unos escritos que tienen veleidades literarias pues en ellos se percibe una clara voluntad de estilo:
"mi impresión era que se iba distanciando de sí mismo, pasando de un narrador en primera persona a un personaje acerca del que escribía en tercera persona. A veces utilizaba la palabra «yo», otras se refería a sí mismo como «el Voyeur y Gerald», y otras simplemente como «el Voyeur»
Observar cómo el sol se pone sobre las Montañas Rocosas es una especie de ritual para el Voyeur y Gerald. El sol se hunde tras el horizonte y envuelve las montañas en un velo de naranja y rojo." (p. 51) 
 Estamos pues en el terreno de la metaliteratura. Nos encontramos, cual lectores cervantinos, ante la lectura de la lectura de una lectura; o dicho con las palabras de uno de los críticos que aparecen en las solapas de la novela publicitándola: "La fuerza del libro consiste en que Talese nunca juzga a su confidente y nos convierte a nosotros, los lectores, en voyeur del voyeur". Vamos, que como si de una matrioska se tratase, la novela esconde otra novela que, a su vez, incluye otras muchas, eróticas la mayoría y con final terrible, una de ellas.

¿Ficción o Realidad?
Si entramos en terrenos propios de la literatura -como así parece- la veracidad absoluta se tambalea. Surge aquí, pues, otra cuestión de las muchas que el libro suscita: ¿Puede una creación literaria, por mucho apoyo que diga tener en el mundo de lo real, tomarse como testimonio fidedigno? Gay Talese vuelve a colársenos por la gatera cuando pone en duda algunos de los datos proporcionados por el autor del manuscrito (¡qué cervantina esta denominación!):

  • "A lo largo de los años, mientras iba escarbando en la historia de Foos, detecté varias incoherencias —sobre todo en cuestión de fechas— que me llevaron a poner en entredicho su fiabilidad." (p. 154)
  • "—Es el mismo apartamento de la tercera planta entre la Diecisiete y la calle Paris que alquilé hace unos años para mi hijo Mark —dijo Foos. Los documentos demuestran, sin embargo (en otra prueba de la poca fiabilidad de Foos), que Mark Foos en realidad vivió en el 1760 de la calle Paris, a una manzana del apartamento de James Holmes, situado en el 1690 de la misma calle—." (p. 147)
  • "Todo eso [se refiere a los miles de mujeres que desde su puesto de obsevación Foos ha contemplado a lo largo de los años] podría sugerir la prolongada fantasía de un harén por su parte, pero lo que resultaba fantástico para él era que todo había sido real, no extraído de su imaginación, sino presenciado por él mismo." (p. 145) 
Verdad, Mentira, No ficción, Talese, Periodismo impostado
Y es que el recuerdo de algo visto, a veces, es superior a una fantasia imaginada. Pero, ¿y cuándo pasado el tiempo se recuerda de nuevo? ¿Dónde acaban una y otra, realidad y fantasía?
La poca fiabilidad sobre lo afirmado se ve favorecida, además, por la personalidad del Mirón, un hombre de naturaleza inestable que quiere parangonarse con investigadores como Kinsey o Master & Johnson:
"Era un hombre de muchos estados de ánimo y actitudes, y a veces se presentaba como historiador social, un pionero de la investigación sexual, alguien que denunciaba la corrupción de la sociedad, un solitario, alguien con doble personalidad, y un crítico resuelto a sacar a la luz las hipocresías y apetitos ocultos de sus contemporáneos." (p. 168)
El mismísimo Gay Talese, a quien le gusta muchísimo jugar a la ambigüedad, salva al 'motelero' disculpando su ilegal actividad de voyeur que, comparada con algunos reality shows televisivos como "Gran Hermano", consiste esencialmente en observar aquello que los anteriores desprecian por tedioso y real ("gente defecando, haciendo zapping, roncando, afeitándose delante del espejo "[...]).Por si  esta salvedad fuera poca cosa, Talese apunta más hacia arriba y pone la observación en sintonía con otras más propiamente literarias. Así viene a verla semejante a "Mi vida secreta", la obra de "un sexualmente insaciable caballero ingles del s. XIX" que anotó y comentó sus experiencias amatorias en ella. Steven Marcus, profesor de Literatura de la Universidad de Columbia, hizo la exégesis de la misma en su obra "The Other Victorians". Marcus decía que del libro del sexualmente insaciable caballero inglés del s. XIX se sacaban notas sociales de lo más interesante. Así pues, a través de la coartada cultural, -investigación universitaria, histórica y sociológica- Talese nos viene a decir que eso mismo es lo que le movió a él a realizar una sesión de voyeur en compañía del dueño del motel y a leer luego las notas de Gerald Foos. Hemos bajado algo en la escala social, sin duda, pero tampoco estamos en la sociedad victoriana del siglo XIX, ¿no?, viene a decirnos el autor del Nuevo Periodismo.

Otros asuntos.
En esta breve novela (232 págimas en papel y unas 177 en la edición ebook que he leído en mi kindle) aparecen, en torno a la práctica de la sexualidad pura y dura, una serie de asuntos que tienen importancia en nuestro mundo:
➱ El paso del tiempo y lo que conlleva: la desaparición de un mundo y su sustitución por otro nuevo
"Gerald siente angustia en esta ciudad en expansión, y también piensa en su juventud desaparecida. Cuando se mira en el espejo colocado sobre el mueble del lavabo, observa la edad en sus ojos, y el gris de sus cabellos y su barba." (p. 148)
➯ La liberación de la mujer al alcanzar el control de su maternidad y lo que ello representa: "El hombre de su vida le preguntaba: '¿Has tomado la píldora, cariño?', y luego asumía que el tema estaba solucionado: que tenía luz verde para el sexo, un orgasmo rápido y a dormir. Las mujeres habían ganado el derecho legal a elegir, pero habían perdido el derecho a elegir el momento adecuado." (p. 126)
 Las vacaciones y su función en la sociedad del bienestar:
"Mis observaciones indican que la mayoría de la gente que va de vacaciones se pasa el día amargada. Discuten por dinero; por qué visitar; dónde comer; dónde alojarse; todas sus agresiones aumentan de manera inconmensurable, y es el momento en que descubren que no están hechos el uno para el otro." (p. 43)
➯ Las drogas, ante las que el Voyeur se cree investido de unas especiales prerrogativas:
"Después de que el varón abandonara la habitación, el Voyeur entró en ella. Sabía exactamente dónde estaban escondidas las drogas. El Voyeur, sin el menor sentimiento de culpa, arrojó las drogas y la marihuana que quedaban al váter." (p. 123)
 La moralidad, que en opinión del dueño del motel, es un bien individual que nada tiene que ver con lo colectivo. Lo esencial -dice- estriba en que la falta cometida no se haga pública:
"Contemplar a la gente es algo muy antiguo, pero si nadie se queja, no hay invasión de intimidad" (p. 22)
➯ Una sociedad enferma: Abusos sexuales, violaciones, incesto, proxenetismo...:
"Además de todos estos hechos, Gerald Foos se quejaba de haber sido testigo de otras instancias del comportamiento humano desagradables o aterradoras, entre las que se incluían el robo, el incesto, el bestialismo y la violación, e, incluso entre parejas que teóricamente consentían, ejemplos de explotación sexual. (p. 122)

Un perfecto ejemplo de lo que es el 'Nuevo Periodismo':
Asesinato en un motel, Gay Talese, Moral, Verdad o Mentira➧ Aparecen elementos propios del mundo del reporterismo, en este caso, sobre el mundo de los moteles. La veracidad que se quiere transmitir es tal que se incluyen en la novela fotografías del Voyeur y su esposa, de los moteles donde transcurre la historia, de las habitaciones, el desván, etc.
➧ El reportaje en concreto resulta de una documentación exhaustiva contenida en el Manuscrito que Gerald Foos le hace llegar al escritor.
➧ El novelista-periodista utiliza sobre todo la primera persona cuando le toca ejercer de narrador; en el resto de ocasiones se comporta como mero transmisor del documento escrito que reproduce sin modificación alguna.
➧ Hay una clara intención estética pero sin perder la pretendida dimensión de objetividad. De ahí que nunca se pierda el contacto con la realidad aunque ésta se realice a través de las numerosas referencias culturalistas que Talese incluye en la obra como elemento referenciador de la realidad que narra:

  • El tema "I can't stop loving you" de Ray Charles de 1962 que sitúa temporalmente el fracasado noviazgo de Foos con Barbara White, la chica hermosa y recatada que siempre tuvo en el recuerdo.
  • Las referencias a títulos de la propia obra de Talese que sirven para ubicar al autor y personaje a lo largo de los años de su relación. Cuatro son los títulos que la enmarcan: “Honor The Father”, 1971 (en español. Honrarás a tu padre); “The Neighbor's Wife”, 1981 (en español.  La mujer de tu prójimo); “Unto the Sons”, 1992 (en español.  Los hijos); y “A Writer's Life”, 2006 (en español. Vida de un escritor)
  • Referencias culturalistas al mundo de la televisión y de la literatura: películas televisivas, importantes escritores: 
"Tan recurrente era el tema de la alienación y el sufrimiento del Voyeur en su correspondencia y en sus comentarios, que acabé considerando que a lo mejor estaba al borde de una crisis nerviosa; a veces me lo imaginaba como el psicótico presentador de televisión de la película de 1976 «Network, un mundo implacable», que explota diciendo: «¡Estoy más que harto, y no quiero seguir soportándolo!». También me recordaba ciertas obras literarias de tiempo atrás: el relato de John Cheever publicado en el New Yorker en 1947 titulado «La monstruosa radio», [...]  y la novela de Nathanael West de 1933 «Miss Lonelyhearts», en la que un periodista que escribe un consultorio para los lectores se convierte en un alcohólico inestable e irascible debido a sus frustraciones" (pág. 130)
  • La colección de pelotas de beisbol de Foos firmadas por los grandes de ese deporte, que revela a un individuo mitómano, inestable, algo desequilibrado:
"Decenas de miles de cromos deportivos que Anita ha organizado por orden alfabético, y tenemos casi doscientas pelotas de béisbol firmadas por gente como Ruth, Gehrig, DiMaggio, Williams, Mantle, etcétera, incluyendo una muy poco común firmada por «J. Honus Wagner»." (p. 151)
Lo mejor
Sín lugar a dudas, aparte de aspectos ya señalados aquí, lo más destacable es mostrarnos la contradictoria constitución del ser humano que siente auténtica repulsión (cierta o aparente) ante comportamientos que al tiempo que le perturban ejercen una fuerte atracción sobre él. En este sentido, Gay Talese desarrolla un periodismo sin concesiones que muestra que el hombre, como el Rey del apólogo clásico, está desnudo aunque él sea el único que parece no saberlo.

Lo peor
Esa especie de catálogo de posturas, prácticas, violencias, y demás 'habilidades' de orden sexual contenidas en el susodicho manuscrito es cansino por repetitivo. En ocasiones,, varias veces en realidad, el texto roza lo escatológico, algo que, afortunadamente, Gay Talese logra conjurar mediante reflexiones de orden moral, ingredientes culturalistas, referencias a su propia obra, etc.

5 abr. 2017

Lisa Gardner inicia con "Y yo a ti más" la serie Tessa Leoni

20 comentarios:
Sobre la autora
Tessa Leoni, D.D. Warren, "Y yo a ti más"Desconozco si en España Lisa Gardner es una autora muy leída. Yo, desde luego, nada sabía de ella hasta que llegó a mis manos esta novela publicada por Suma del grupo editorial The Penguin Random House.  Indagando por ahí he descubierto que entre nosotros la editorial Pámies publicó en 2014 su novela "Sola", aparecida en USA en 2005. Con ese título iniciaba la escritora, nacida en Oregón en 1972, una serie de novelas protagonizada por la detective D. D. Warren, sargento de policía que coprotagoniza la novela que reseño aquí. También he visto que en España salió en 2008 "Desaparecida", una novela de 2006 ('Gone' en USA) de otra de sus series, en esta ocasión la de Pierce Quincy y Rainie Conner, agentes del FBI. Por último también he conocido que existe una película para televisión basada en el segundo volumen de la serie D. D. Warren ("Hide", 2007) titulada "Escondida" (2011). Este telefilm estadounidense está dirigido por John Gray y es su principal intérprete Carla Gugino en el papel de la sargento de policía Warren.

Mi opinión sobre la novela
En definitiva, de lo dicho antes se deduce que yo era 'tabula rasa' en lo que respecta a autora y personajes. Vamos que llegaba a "Y yo a ti más" sin predisposición ninguna, a favor o en contra. ¿Y qué me ha parecido? Pues, muy bien, me ha parecido muy bien. La novela me ha gustado, me ha entretenido que es lo que se le pide a un thriller. Y lo más importante me ha sorprendido en no pocos momentos con unos giros argumentales interesantes que como se dice en términos futbolísticos casi casi me han roto la cintura, por inesperados, en no pocos momentos.

¿De qué va la historia que se cuenta?  Tessa Leoni, agente de la policía estatal de Boston, muy responsable e implicada con su trabajo, mata un domingo por la mañana, al volver de su turno de patrulla nocturna, a su marido Brian Darby, marino e ingeniero, con quien llevaba felizmente casada tres años. Lo más increíble es que Sophie Leoni, su hija de seis años, no está en casa, ha desaparecido. Los investigadores del caso, la pareja de agentes formada por D. D. Warren y Bobby Dodge, entienden que Tessa también ha matado a su hija y que no quiere revelarlo.

El escenario anterior es sobre el que la sargento Warren y Bobby ponen a trabajar a todos sus agentes del equipo investigador (Phill, Neil, el forense Ben...). En el curso de las indagaciones van apareciendo personajes muy variados con vidas muy interesantes. Es el caso del mismísimo Brian Darby, enamoradísimo de Tessa y ella de él, y sin embargo...; el de Juliana MacDougall, la íntima amiga de Tessa durante la adolescencia pero con la que lleva sin verse ni hablarse la friolera de 10 años; del teniente coronel Hamilton y el agente compañero de Tessa, Shane Lyons, miembro del sindicato policial que no la abandonará ni un instante durante su detención y posterior interrogatorio por los detectives del caso; y otros cuantos más.

De todos los personajes, los femeninos (Tessa, D. D. Warren, Juliana, etc.) presentan desarrollos psicológicos muy interesantes. Se da la coincidencia de que las tres están viviendo experiencias de maternidad en distinto grado, pero que están marcando mucho sus pautas de comportamiento. A las tres las mueve a actuar la suerte terrible que temen haya podido correr la pequeña Sophie de tan sólo seis años. El mismo título, "Y yo a ti más", remite a esos diálogos amorosos que se dan en el ámbito íntimo de la pareja y del amor entre padres e hijos. Es la respuesta hiperbólica que se da a la afirmación no menos increíble tipo "Te quiero como a nadie en el mundo", "Te quiero muchísimo", etc. Estos dulces diálogos amorosos del ámbito doméstico chocan totalmente con la historia que se investiga: un asesinato a sangre fría y la desaparición, posiblemente la muerte, de una niña. A los dos, marido muerto e hija desaparecida, la sospechosa y confesa, dice amar muchísimo. ¡¿Sí?!

La historia se distribuye en 44 capítulos con dos narradores. Uno es un narrador externo en 3ª persona que cuenta los pormenores de la investigación que lleva a cabo la policia para desentrañar el caso; el otro es un narrador interno, en primera persona, la propia Tessa Leoni, que relata lo que le ocurre, lo que piensa, lo que le pasó antes... La narración en 3ª persona ocupa los capítulos impares, mientras el narrador en 1ª lo hace en los pares. Esta pauta sólo se rompe en un momento, el capítulo 18 que en vez de ser contado por Tessa como sería lo esperable lo es en 3ª contando en él la investigación que lleva en ese momento D.D. Warren. Con esta ruptura del ritmo Lisa Gardner lo que hace es resaltar la importancia del personaje que aparece en este capítulo: Juliana MacDougall, en la adolescencia amiga de Tessa y hermana de Thomas Howe, quien diez años atrás resultó muerto por la misma Tessa Leoni. Es evidente que con la aparición de este personaje la trama da un interesante e inesperado giro. El orden primero -capítulos impares en 3ª, capítulos pares en 1ª- se recupera a partir del 26 que vuelve a ser narrado por la sospechosa de asesinato, Tessa Leoni.
La novela se lee con rapidez y fruición pues la trama es claramente adictiva. No encontramos momento de dejar reposar el libro porque cada capítulo abre expectativas nuevas que queremos resolver pronto. Lisa Gardner, -cierto es lo que Lee Child dice en la solapa interior de la novela-, domina el género del thriller y del suspense como nadie. El novelista británico concluye su aplauso a autora y novela con un "esta novela puede ser la mejor de todas las suyas", rotunda afirmación que no puedo corroborar ni tampoco negar al ser "Y yo a ti más" el primero de los relatos que he leído de la autora norteamericana. Sin embargo estoy convencido de que, como divertimento y puro entretenimiento, no será la última novela que lea de Lisa Gardner. Ya tengo ganas de que aparezcan traducidos al castellano en España las siguientes entregas ("Touch & Go", 2013; y "Crash & Burn", 2015) de la serie sobre Tessa Leoni que esta novela inaugura y que ya llevan publicados en los Estados Unidos dos y cuatro años respectivamente.

Lo mejor
Además de la propia historia consistente en los entresijos de la investigación y los motivos que hayan podido provocar el asesinato con que se abre el relato, la novela presenta al menos en esbozo otra serie de asuntos interesantes: la violencia de género, la pedofilia, la ludopatía, el alcoholismo, la corrupción policial, la conciliación familiar... 
Lo anterior, referido al campo del contenido. En lo que toca a la forma los pensamientos que acuden a la magullada cabeza de Tessa durante su estancia hospitalaria o en prisión se entrelazan con otros a un nivel más consciente dando como resultado una narración bien trabada: monólogos interiores, vueltas atrás momentáneas, anticipaciones, melodías incrustadas en el cerebro... La autora usa distinta tipografía para marcar en las recurrencias al pasado los momentos esenciales que sistemáticamente y sin ella quererlo llegan a la cabeza del personaje.

Lo peor
En la resolución final me ha parecido que la autora incurre en una cierta inverosimilitud. No puedo entender que tras una laboriosa investigación, agentes de policia de tanta calidad como la pareja Waren-Bobby se conformen con explicaciones algo traídas por los pelos. Y mucho menos que jueces o jurados que valoran estas cuestiones con frialdad, lejos del fragor de la batalla, cierren casos con, en mi opinión, una cierta alegría. Bueno, no sé. Estamos en el mundo de los superventas, de los best sellers y todos, los lectores fundamentalmente, gustamos de dejarnos engañar un poquito. ¿O no es así?

Título: Y yo a ti más
Autor: Lisa Gardner
Traductor: Amaya Basáñez
Editorial: SUMA de letras. Grupo editorial Penguin Random House
Fecha de publicación: 23 de marzo de 2017
Género. Thriller
Encuadernación: Tapa blanda
ISBN9788491290780
Páginas: 464
PVP: papel: 17'90€

2 abr. 2017

Universo Faulkner en "Luz de agosto"

11 comentarios:
«La maldición de la raza negra viene de Dios. Pero la maldición de la raza blanca es el negro, que será eternamente el elegido de Dios porque un día le maldijo».

"Luz de agosto" presenta una serie de auténticos sinos trágicos contra los que los humanos nada pueden hacer. Son varios los personajes que apenas si consiguen sobrellevar el destino que les viene impuesto. En primer lugar tenemos a Lena Grove, una joven de apenas 17 años encinta por culpa de un hombre, Lucas Burch, que tras seducirla le ha dicho que se marcha en busca de mejores condiciones de vida y que la avisará cuando se haya establecido convenientemente. Lena, menospreciada en su casa por su hermano, se lanza al camino en busca de Lucas de quien tiene entendido está trabajando en un aserradero. Desde su Alabama natal caminará jornada tras jornada preguntando a quien se encuentre por el paradero del padre del hijo que lleva en su seno. Un carretero la llevará hasta Jefferson; en su aserradero Lena habla con Byron Bunch, un hombre bueno cuya vida es el trabajo y la dirección del coro de una parroquia a 30 millas de allí. Este tal Byron la escucha y por las señas físicas que la chica le proporciona descubre la identidad del hombre que la sedujo y la abandonó. Lo malo es que Byron, que se creía, dada su edad -tiene ya treinta años-, inmunizado contra el amor, se ha enamorado.
Coincidiendo con esta conversación una casa de campo, la de la señorita Burden, está ardiendo y todo el pueblo con su sheriff Watt Kennedy a la cabeza se ha desplazado hasta el lugar. Muy cerca de la casa grande de la srta Burden que ahora está ardiendo, en una cabaña de negros, viven Joe Brown Joe Christmas, dos forasteros que desde hace un tiempo -Christmas ya va para tres años; Brown apenas hace unos pocos meses- trabajan en el aserradero. Precisamente la descripción que Lena hace de Lucas Burch coincide totalmente con el aspecto físico de Brown.

Estos dos hilos -la búsqueda por parte de Lena y la historia de la srta Burden- más todos los seres que participan en ellos conforman lo que podríamos denominar el universo Faulkner de esta novela. El novelista va poniendo el foco sobre unos y otros personajes dándonos su genealogía que en la mayoría de los casos se remonta hasta la lejana época de la Guerra de Secesión americana, esa guerra que ganaron los unionistas del norte que abolieron la esclavitud a la que tan apegados estaban los confederados del Sur, quienes por ello vieron arruinado su estilo de vida. La familia de William Faulkner formaba parte en esa lejana época de la facción derrotada y arruinada; su propio bisabuelo combatió como soldado en dicha guerra, y no pocos personajes de las novelas que el novelista escribió son reflejo de este hombre que como muchos otros debieron de acomodarse a la nueva situación, una mutación nada fácil.

La novela transcurre durante dos o tres días de agosto de un año de la década de los años 20 del siglo pasado en que estuvo vigente la Ley Seca. En esa época, naturalmente, los negros eran libres legalmente aunque sus condiciones de vida eran poco menos que infrahumanas, pues, si bien el Norte ganador había prohibido la esclavitud, en los estados del Sur se impuso la segregación racial. Los negros vivían separados de los blancos, tener contacto con un negro era considerado ominoso, proceder de una familia de sangre negra era un baldón y una condena de por vida. El aspecto externo es esencial en la separación de razas. En este maravilloso relato un personaje, Joe Christmas, se considera a sí mismo maldito por tener la convicción de que por sus venas corre sangre de negros; sin embargo su porte y figura no son de negro. Aquí radica una de las grandes tragedias de esta narración: Christmas, por cuyas venas discurre sangre de negro, no puede evitar el destino al que su condición racial le dirige: violencia, maldad, predisposición para la muerte...
Las alusiones despectivas referidas al comportamiento propio del negro son abudantes en "Luz de agosto":
"No llevan más de seis horas de retraso y pensar que ese pobre imbécil no ha tenido inteligencia para… Si no hubiese otras pruebas, ésa bastaría para demostrar que es un negro…" (p. 274)
"De vez en cuando, no obstante, una nodriza negra, con sus niños blancos, se detenía para descifrarlas en voz alta, con ese aire vacío y estúpido de las personas de su especie, ociosas e ignorantes" (p. 50)
Guerra de Secesión americana, Confederados vs Unionistas
"—Él mismo me dijo que era negro. ¡El hijo de puta! ¡Cuando pienso que me he dejado acariciar por ese cochino negro para que luego me metiese en un lío con su policía de palurdos! ¡Y en un baile de palurdos!" (p. 193)
"Expresaban en voz alta su opinión de que se trataba de un crimen de negro, cometido, no por un negro, sino por el Negro. Sabían, creían y esperaban que la mujer hubiese sido también violada, al menos una vez antes de tener la cabeza cortada y al menos otra vez después." (p. 254)
La figura de Joe Christmas es uno de los ejes de la novela: entregado a un orfelinato desde el mismo día de su nacimiento, su vida no será un camino de rosas en especial con la familia que lo adoptó a los cinco años de edad: los McEachern, integristas presbiterianos que en todo ven pecado y abominación y que sólo viven para el trabajo y tener sosegadas las pasiones. El método educativo que los McEachern utilizan es el castigo físico por cualquier cosa:
"No era el trabajo duro lo que él odiaba; no eran tampoco los castigos ni la injusticia. Ya estaba acostumbrado a ello, incluso antes de conocer a sus padres adoptivos. No esperaba menos y, por consiguiente, no se sentía ni ultrajado ni sorprendido. Era la mujer: aquella tierna bondad de la cual se creía condenado a ser siempre la víctima y a la que odiaba más que a la justicia dura e inflexible de los hombres."
Joe Christmas debe arrostrar su maldita condición de negro desde su nacimiento, y Lena Grove deberá de sobrellevar como pueda su condición de mujer que la conduce a la maternidad que ella acepta incluso dentro de una sociedad que critica hasta la náusea el que carezca de marido. Cada uno tiene al lado a un compañero que le 'ayudará' a lograr sus fines: en el caso de Christmas está Brown que por dinero denunciará a quien le acogió en su casa; por su parte, Lena contará con la benevolente 'ayuda' de Byron que la protegerá en todos los sentidos. Son Lena y Christmas epítomes de bondad y maldad respectivamente; estas características están en la base de sus correspondientes tragedias.

Por último hay un tercer pie que sostiene todo el relato. Se trata del reverendo Hightower, un personaje atormentado, obsesionado con sus orígenes, en este caso por su difunto abuelo muerto en la guerra civil americana. La innoble muerte de su abuelo sudista cuando se encontraba robando gallinas en un gallinero para saciar el hambre que llevaba sufriendo durante todos los años de guerra le acompaña continuamente. Su vida en Jefferson, el deseo de ser pastor en esta localidad no era una cuestión religiosa sino la satisfacción de unirse al destino del abuelo sudista al que admiraba.

Religión y Sexo. Con el reverendo Hightower aparece en el relato el fortísimo peso que tiene la religión. Una religiosidad protestante exacerbada que tiene encumbrado el castigo y el sufrimiento como medios para acercarse a Dios; una religión, puritana hasta el exceso, que considera impuro y abominable el sexo y que al tiempo lo busca desaforadamente; una religión que tiene como el sumun de lo deleznable practicar sexo con la raza negra por considerarla infecta. De aquí que Christmas no se soporte a sí mismo ni siquiera cuando tiene sexo apacible con la blanca srta Bundren; mucho menos, naturalmente, si es con mujeres de color.

Misoginia. Se desprende de toda la narración una animadversión grande hacia la mujer. Son frecuentes, a veces envueltas en un discutible sentido del humor, las alusiones despectivas al sexo femenino al tiempo que hipócritamente se ensalza las virtudes y entrega maternas:
"Qué mujer, buena o mala, ha sufrido con un bruto tanto como los hombres han sufrido con las mujeres? Respóndame, Byron." [le dice el reverendo Hightower a su amigo Byron Bunch]
"Una vez me dijiste que el diablo me dominaría y me reclamaría sus derechos. Pues bien, ya lo ha hecho. Mi mujer me ha dado una puta." [le lanza Doc Hines a su mujer a propósito de su hija Milly embarazada sin haberse casado]
"«En esto se conoce a la mujer. Ella misma sería capaz de despellejar a otra mujer, pero se pasea sin la menor vergüenza por delante de todo el mundo, porque sabe que la gente, los hombres, la protegerán. No se preocupa de las demás mujeres. No es ninguna mujer quien la ha puesto en lo que ella ni siquiera llama un apuro. Perfectamente. En cuanto una de ellas se casa, o se ve metida en un lío sin estar casada, enseguida la veréis salirse de su casta, abandonar el sexo femenino y pasar el resto de su vida tratando de unirse a la casta de los hombres. Por eso beben, y fuman, y reclaman el derecho de voto»." [piensa Armstid, el carretero que lleva a Lena hasta Jefferson]
William Faulkner, Jefferson, "Sartoris", "Luz de agosto"El ambiente. El sur con su atosigante calor provoca que se haga la vida en la calle y esto favorece la murmuración, la extensión del rumor, el cotilleo... Faulkner utiliza una imagen, la de los insectos que zumban de manera ensordecedora al otro lado de la ventana ("Por la ventana abierta llega la estridulación de los insectos, incansable, monótona, innumerable"; "Joe oyó cómo el ruido del coche ahogaba el rumor de los insectos, cómo el zumbido dominaba el rumor"; "La voz se apaga de nuevo. Por la ventana llega el zumbido continuo de los insectos. Luego, la voz sigue hablando, plana, átona").
Los insectos aparentemente son inofensivos, pero muchas veces su picadura puede llegar a ser mortal. Eso es lo que sucede con esa ciudad vigilante, con la vorágine de la gente que bien arremolinándose frente a la casa incendiada de la srta Bundren, dentro de sus propias casas, o ante la oficina del sheriff donde se encuentra el principal sospechoso pide, exige, de manera atronadora, su derecho a hacer 'justicia', esto es, su derecho al linchamiento, con mayor motivo aún si el asesino es negro y el muerto blanco aunque la familia de la Srta. Bundren y ella misma los favoreciesen
"Entonces, los rumores flamearon de nuevo, resucitados momentáneamente por las mujeres, por las familias que cenaban en torno a las mesas, en salas alumbradas por la electricidad y en cabañas alumbradas por el petróleo, perdidas en las colinas lejanas."
"La ciudad sabía que Hines no trabajaba de una manera regular desde hacía veinticinco años. [...] Por lo demás lo que la ciudad perdonaba no era, tal vez, la consagración de Hines a la salvación de los negros, sino la ignorancia pública del hecho de que el hombre recibiera la caridad de los negros"
La maestría narrativa de William Faulkner
En el post que hice no hace mucho de la novela "Mientras agonizo" [leer la reseña aquí] señalé algunas de las características que en mi opinión hacen que Faulkner fuese -y hasta ahora mismo aún sigue siéndolo- un revulsivo en las aquietadas aguas de la novela. Nada ha sido igual después de su obra novelística.

"Mientras agonizo" apareció en 1930, dos años antes que "Luz de agosto". En ella se narra la peripecia de la familia Bundren para llevar a enterrar a la madre fallecida, Addie Bundren, a su Jefferson natal. Precisamente a esta genealogía pertenece la Srta. Bundren quien en "Luz de agosto" cuenta cómo su abuelo Calvin compró la casa en la que ella vive. Las técnicas narrativas utilizadas por el autor en la novela de 1930 vuelven a aparecer en la que aquí reseñamos, de manera que mucho de lo allí dicho casa completamente también aquí:

La trama la organiza William Faulkner rompiendo la linealidad temporal mediante avances y/o retrocesos (flash forward y flash back) e incluso mediante la mostración de acciones coincidentes a fin de que el contexto, el universo faulkneriano, quede totalmente explícito.

El contenido se distribuye en 24 capítulos de semejante extensión en los que con los recursos anteriores extiende en años la narración hacia atrás y hacia adelante; una narración cuya duración en tiempo real no va más allá de esos tres o cuatro días de un caluroso agosto iluminados por un sol de justicia y una clara luna nocturna.

De nuevo aquí reproduzco lo dicho para la novela anterior por ser absolutamente pertinente aquí:
Todo este 'universo narrativo Faulkner' se presenta magníficamente envuelto en un lenguaje pleno de simbolismos, metáforas, vocabulario literario, innovaciones tipográficas, mezcla de fragmentos en estilos diversos: directo, indirecto, indirecto libre, y sobre todo en unas técnicas narrativas: focalización múltiple, contrapunto, disolución o cuasi desaparición del narrador mediante el monólogo interior y el flujo de conciencia (los personajes viven dentro de sí mismos y llegamos a conocerlos a través de sus silencios que se hacen patentes mediante estas técnicas), multiperspectivismo..., etc. que sorprendieron a propios y extraños.

Lenguaje poético. Tan sólo citaré algunos fragmentos en los que puede apreciarse -a pesar de la traducción y quizás -seguro- gracias a la buena traducción de Enrique Sordo- la belleza de la prosa del autor:

"La casa reposaba, sumergida en el claro de la luna, sombría, profunda, ligeramente pérfida. Era como si, bajo la luz de la luna, la casa adquiriese una personalidad amenazadora, traidora.". Hay mucho de cinematográfico en esta descripción. No podemos olvidar que Faulkner trabajó de guionista en Hollywood durante algunos períodos de su vida. Fundamentalmente trabajó para el director Howard Hawks en películas como "El sueño eterno" (1946) o "Tierra de faraones" (1955)

Su prosa está en el origen del realismo mágico que oficializarían en los años sesenta un Gabriel García Márquez o un Mario Vargas Llosa, autores que junto con otros muchos bebieron en las aguas narrativas de William Faulkner quien utiliza imágenes que superan el nivel de la realidad:
"La calle pasó a través de los estados de Oklahoma y de Missouri, descendió hacia el sur, hasta México, y luego subió de nuevo al norte, a Chicago y a Detroit, antes de descender una vez más y detenerse al fin en el estado de Mississippi."
Esta realidad dudosa, mágica, incierta, se evidencia en ese narrador inseguro que no tiene certidumbres absolutas. De esta manera el autor logra que el relato ingrese, entre y salga, en el terreno de la irrealidad mítica:
"Quizás aquello era una parte de lo que la mente ignoraba."
"«Quizás tienen razón cuando introducen el amor en los libros —pensaba él [Hightower] serenamente—. Quizás no puede vivir en otra parte»."
"Quizás pensó en aquella otra ventana que él había usado y en la cuerda en que tuvo que confiar; o quizás no."
Este ingreso en lo mítico lo realiza también a través de lo onírico y lo telúrico. Lo telúrico, la unión con la Tierra, está presente especialmente en la Mujer que mantiene con la naturaleza una mayor comunicación:
"Ha bajado la cabeza, los ojos vacíos, como si escuchase algo muy lejos, o tan cerca que lo siente dentro de sí misma. Su rostro ha perdido el color, el pleno ardor de su sangre, y permanece sentada, sin moverse, escuchando, sintiendo la tierra implacable e inmemorial, pero sin temor ni alarma." [Lena Grove]
"Lo que tenía de terrible era que ella no quería ser salvada. «Todavía no estoy dispuesta a rezar», decía en voz alta, tranquilamente, rígida, inmóvil, con los ojos muy abiertos, mientras la luna fluía, fluía por la ventana y llenaba la alcona de algo frío, irrevocable, de algo enloquecido de arrepentimientos" [la srta. Burden se une a la tierra, a la marcha del mundo, se convierte, o mejor se identifica, con la propia naturaleza de la que procede y forma parte. Por eso aun no quiere 'rezar', utilizar este recurso del miedo que la civilización ha creado].

Lo onírico es una de las características del mundo faulkneriano. Un mundo que sucede dentro de los propios seres que lo piensan desordenadamente y como sin querer a través del monólogo interior o del flujo de conciencia:
"«No sería extraño —piensa Hightower— que me hubiese saltado una generación. No sería extraño que yo no tuviera padre y que me hubiese muerto una noche, veinte años antes de haber visto la luz. No sería extraño que sólo pudiera salvarme yendo a morir al lugar donde mi vida ya había cesado antes de haber comenzado realmente»."
"Habla en el mismo tono muerto y monótono. Las dos voces son como estrofas y antiestrofas, dos voces sin cuerpo que relatan, como en sueños, algo realizado en un país sin dimensiones por seres inmateriales." [mientras Byron y Hightower conversan]
Para finalizar
"¡Absalón, Absalón!", "Luz de agosto"He titulado la entrada "Universo Faulkner" y he empleado la frase en no pocos momentos en este post. La razón es que el mismo escritor lo quiso dejar claro cuando en su novela "¡Absalón, Absalón!" adjuntó un mapa del ficticio y mítico Condado de Yoknapatawapha en cuyo centro está la localidad de Jefferson donde todo sucede o todo confluye. Este univero Faulkner no se limita sólo a la localización, también los seres que pueblan sus escritos están de una u otra manera interrelacionados. En "Luz de agosto" tiene protagonismo especial la Srta. Bundren que genealógicamente se relaciona -ya lo he dicho antes- con la familia de Calvin Bundren quien junto a sus hijos conduce, en "Mientras agonizo", el cadáver de la madre muerta, Addie Bundren, hasta Jefferson para enterrarla.

También referida a la srta. Bundren hay en "Luz de agosto" una referencia a Sartoris, el coronel confederado, que protagoniza la novela de mismo título, "Sartoris", que publicara en 1929 y que el mismo novelista recomendaba como la primera que había que leer para comprender debidamente este universo de relaciones locales y familiares construido por él en ese Condado de Yoknapatawapha.
"«El chico se llamaba Calvin como su abuelo y era tan alto como su abuelo, pero moreno como la familia materna de su madre y como su padre. Pero su madre no era mi madre. Calvin y yo no éramos más que hermanastros. Mi abuelo fue el último de diez hermanos, mi padre el último de dos y Calvin el último de todos.» Calvin apenas había cumplido los veinte años cuando fue asesinado en la ciudad, a dos millas de su casa, por un soldado confederado, un antiguo propietario de esclavos llamado Sartoris, durante una discusión sobre el asunto del voto de los negros."[la srta Bundren cuenta a Christmas su biografía al tiempo que a su mente fluyen los recuerdos]
En esta saga Sartoris hay una constante: mujeres fuertes y decididas, frente a hombres débiles y fracasados. ”El personaje del coronel Sartoris lo modeló el escritor a partir del de su bisabuelo,William Clark Falkner, y varios de los hechos atribuidos a Sartoris(especialmente el ser destituido por sus tropas, construir un ferrocarril y morir a manos de un antiguo socio) le ocurrieron de la misma forma a Falkner” [leído en  William Faulkner on the web].

Del mismo modo, aunque sin nombrarlo, el delirio de pesadilla que sufre el reverendo Hightower al final de la historia que hemos leído es un intento de recuperar, a través de este personaje, la propia memoria familiar del bisabuelo que murió de manera poco heroica. También, puede ser un intento de limpiar el baldón del esclavismo antiguo de su familia sudista.

No hay espacio aquí ya para hablar de influencias de Faulkner sobre otros autores. Basta con leer con atención la cita anterior de la novela "Luz de agosto" para ver bien a las claras el fortísimo influjo del escritor norteamericano sobre autores como Carlos Fuentes, Juan Rulfo, Vargas Llosa, OnettiGarcía Márquez, y tantos otros.
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