15 jul 2022

Juan Maíllo: "Una aventura maravillosa"

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«Él comentaba sobre el Barça, el cante flamenco o sobre la Nova Trova Cubana que a Paula le quedaba tan lejos. Ella le contaba acerca de sus cantantes favoritos de Maka, Denon o Beret que a él le quedaban también distantes. De que iba al bar El Trastero o a los pubs de la calle Pablo Rada algunos fines de semana con sus amigos o bien al parque Alonso Sánchez, lugar de encuentro del llamado botellón.»

De lo que va Una aventura maravillosa, la última novela de Juan Maíllo, nos da cuenta la propia editorial Onuba que sacó la novela en mayo de 2022: 

Al Mata, un pintor cincuentenario, desempleado y exsindicalista, que vive en una zona deprimida de Huelva y cuya mujer padece un ictus, la vida va a cambiarle: lo han contratado como pintor en un edificio de obra nueva. Allí va a conocer a Paula, una veinteañera que trabaja de administrativa en la caseta de Información y Ventas. Entre ambos habrá una amistad y luego una relación. El Mata tendrá que decidirse entre su pareja y la joven. Allí conocerá también a Lucky, un muchacho negro y pintor igualmente, que por fortuna abandonó el semáforo del que malvivía.


Una aventura maravillosa, editorial Onuba
Huelva, Andalucía, España. Año 2019, año electoral. La alargada sombra de la ultraderecha se cierne sobre el resultado de los futuros comicios. La ciudadanía sigue con su vida habitual aunque ahora parece fijarse más que antes en las pintadas callejeras de contenido político. Pero la política no es más que el marco anecdótico temporal en que se desarrolla la aventura maravillosa que vive el Mata, un pintor que sobrevive a base de trabajos precarios, la ayuda gubernamental para mayores de 52 años y lo que Rosa, su mujer, que no hace mucho sufrió un ictus, consigue llevar a casa yendo a levantar, lavar y vestir a Antonio, un vecino impedido.

En definitiva, estamos inmersos en la propia cotidianidad, o sea, en la vida. A esta cotidianidad hay que añadir la que diariamente vive Ricardo, o sea el Mata, consistente en fumarse sus porros, beberse sus tercios de Cruz Campo y ver por televisión los partidos de Liga y Champions del Barça, el equipo de sus amores. Ahí se resume todo el aliciente vital de este hombre. Desde el punto de vista afectivo a Rosa la quiere con locura, pero desde el ictus hace tiempo que ya no tienen relaciones lo que le lleva a fantasear con cuantas mujeres atractivas se cruzan en su camino para, a lo más, autosatisfacerse sexualmente, algo que, naturalmente, no le llena en absoluto. Pero es lo que hay.
«Recordó el sueño que había tenido. Estaba en una casa desconocida, desprovista de muebles salvo por una cama sobre la que yacía. Sobre él estaba Cinta, la camarera del Libra, desnuda, con el pelo suelto y cayéndole en su cara, pero no era rubia sino castaña y estaba mucho más delgada, apenas tenía pechos y sus ojos no eran verdes sino marrones. Le tocaba sus nalgas y éstas cabían perfectamente en sus manos.» [...]
Todo va a cambiar al menos temporalmente para Ricardo, nombre de pila del Mata: consigue trabajo de lo suyo en un edificio en construcción, va a relacionarse con compañeros de oficio, en especial con Lucky, un negro con quien hará buenas migas. Pero lo que marcará un antes y un después en su vida es conocer a Paula, la chica de 24 años encargada de la caseta de ventas a la que debe entregar sus papeles y que le gestionará todo lo relativo a su inserción laboral. Comenzará a ver a Paula en los descansos de la mañana y así poco a poco se inicia en él una ilusión que creía desaparecida del todo. Ricardo, el Mata, el aficionado al Barça, el consumidor de tercios de cerveza y de porros a diario, ese muerto de hambre, va a relacionarse con una joven de otra extracción social que se ha encaprichado con él, que respeta que esté casado y que poco a poco irá descubriendo el mundo propio de Ricardo. Él le dice que piensa dejar a Rosa, pero ¿será capaz de dar ese salto?, ¿se lo merece Rosa?, ¿soportará Paula conocerle en su medio laboral más frecuente, o sea, en el paro?

De todo lo anterior va esta última novela de Juan Maíllo, lucentino afincado en Huelva donde imparte inglés en el IES Fuentepiña. La acción se desarrolla en la ciudad onubense. Por sus calles deambulan los personajes, en el Fuentepiña ha estudiado Victoria, hija de Ricardo, que ya les ha dado a él y a Rosa una nieta que es la alegría de la pareja; también Paula estudió en el Fuentepiña. La verdad es que a poco que se descuidase, piensa el Mata, Paula podría ser su hija; esto Ricardo lo sabe y es lo que provoca que constantemente oculte su relación ante los demás. 

Esta novela, cuya historia finaliza poco después de  la celebración de las  elecciones, es una incursión literaria en la realidad más cotidiana. Estamos en el mundo de la ciudad, con personajes que se mueven en la ciudad, con los problemas propios de esta vida urbana. Frente a la anterior novela de Maíllo que leí hace poco más de un año -"La montaña sonora"- desarrollada fundamentalmente en el P.N. de la sierra de Cazorla, Segura y Las Villas, en ésta el escritor deja la naturaleza fuera de su relato. Todo en la novela se mueve dentro de la artificiosidad propia de la ciudad. Sin embargo me ha parecido detectar elementos coincidentes en ambas narraciones: en las dos hay una aventura extramatrimonial, en las dos la rutina envuelve y da sentido a la vida de los personajes (concretamente en Una aventura maravillosa, Rosa y Ricardo no dejan de lado en ningún momento sus hábitos: visitar el cementerio para cambiar las flores de plástico de la tumba familiar cada 1º de noviembre, ir a votar a primera hora de la mañana, etc.), y en las dos... Bueno, no digo más porque quiero que como en "La montaña sonora" sea el propio lector quien descubra lo que sucederá.

Desde el punto de vista estilístico me gustaría destacar la manera como Juan Maíllo va dosificando la información. Qué le sucedió a Rosa, a qué se dedican los amigos con quienes Ricardo ve el fútbol (el Pepo, el Largo...), cómo logró Paula el trabajo en la caseta de ventas, etc., todo esto va surgiendo de manera natural, como sin querer. La novela está contada por un narrador externo en tercera persona. Constantemente se nos muestran en forma de apartes introspectivos los pensamientos y reacciones inmediatas del personaje protagonista ante estímulos externos y situaciones cotidianas. El escritor hace uso de las comillas angulares para reproducir estos pensamientos (Los chicos tendrían unos veinticinco o veintiséis años al igual que Lucky, «la edad de Victoria», se dijo). Existe un ritmo vivo en los diálogos entre los distintos personajes a lo largo de los 23 capítulos en que el novelista distribuye la historia. Es una narración muy verosímil, que nace de una situación muy creíble, que plantea una aventura que podría haber quedado en pura ilusión y que sin embargo en este relato, que avanza poco a poco a golpe de cotidianidad, se convierte paradójicamente en algo 'maravilloso', en una estrella fugaz con su momento de luz esplendorosa y mágica.

El contexto en que tiene lugar Una aventura maravillosa, ya lo he señalado al inicio, es el de la precariedad laboral, Andalucía, España, Elecciones, y el de las ilusiones -¿vanas?- de que el resultado electoral suponga un antes y un después en la situación que estos seres viven. Y como árnica para mitigar en parte este sufrimiento los elementos siguientes: el fútbol visto junto a los amigos en el bar, los dos porritos diarios, las cervezas Cruz Campo bebidas casi sin límite, y el amor a la persona con la que se lleva viviendo más de veinte años y a la que, en poquitas ocasiones, se ha engañado pero no se quiere abandonar ni por asomo. Esto es la vida que, como dice Charles Chaplin en la cita marco que preside la novela cualquiera de nosotros tiene «el poder de convertir esta vida en una aventura maravillosa»

Sobre Juan Maíllo en este blog
Autores andaluces autopublicados

No es, como ya he dicho poco más arriba, la primera reseña que hago en El blog de Juan Carlos de novelas escritas por el escritor lucentino. A la que hice el año pasado sobre "La montaña sonora", novela que me gustó mucho, hay que añadir la que en el ya lejano año 2018 hice sobre "Caronte", una novela de sustrato mítico muy distinta a estas dos últimas pero que os ánimo a que leáis pues Juan Maíllo se desenvuelve bien en cualquier género y espacio narrativo. [Pinchando sobre el título de las novelas citadas se puede acceder a las reseñas que en su día les dediqué.]

 

11 jul 2022

Quién sabe si mañana seguiremos aquí. Kim Young-Ha

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«Al parecer, el alzhéimer viene a menudo acompañado de depresión senil, que es lo que suele acelerar la enfermedad. Según el médico, si la depresión se trata debidamente es posible retardar el alzhéimer o tener la impresión de estar mejor.»

Kim Young-Ha, Quien sabe si mañana seguiremos aquí


¿Quién es Kim Young-Ha?
Confieso que no conocía de nada a este escritor surcoreano de 53 años. He llegado hasta él gracias a las buenas reseñas que sobre esta novela le dedicaron Marian y Margari en sus respectivos blogs: MarianLEEmásLibros, el de Marian; y Mis lecturas y más cositas, el de Margari. Ambas declaraban el poder adictivo de la novela y la belleza que albergaba en sus páginas pese a la dureza del contenido. Estas palabras hicieron que tomase buena nota del título y en cuanto se me ha puesto a tiro, dada su poca extensión, lo he leído de una sentada.

Buscando información en la Red sobre el novelista me entero de que es autor de relatos, novelas y guiones cinematográficos. En España, creo, sólo se ha estrenado, dirigida por Won Shin-yun, la película Memorias de un asesino, adaptación a la gran pantalla de Quién sabe si mañana seguiremos aquí en la que el propio escritor colaboró. Kim Young-Ha es también responsable de guiones originales y de otras adaptaciones de novelas suyas a la pantalla que en España o no han llegado o han pasado desapercibidas. 

Por último me entero de que las librerías ofrecen, además de la novela que he leído, otras dos tituladas Tengo derecho a destruirme, y Black Power.



Quién sabe si mañana seguiremos aquí
Sinopsis (tomada de la contraportada del libro publicado por la editorial Planeta)
Hace veinticinco años que no mata a nadie. Hace tiempo que lo cambió todo por llevar una vida normal. Pero Unji, su hija, lleva días sin pasar por casa y los números del teléfono se desdibujan cuando intenta llamarla. ¿Cómo funcionaba esto exactamente? ¿Cuál era el número? De hecho ¿a quién quería llamar?
Para este asesino en serie retirado, la vejez no es el camino tranquilo que esperaba. Los primeros síntomas del alzhéimer se manifiestan al mismo tiempo que en su barrio comienzan a producirse una serie de crímenes. Alguien está secuestrando y matando a mujeres jóvenes, mujeres como su hija, ahora en paradero desconocido. Y, por si fuera poco, solo hace unos días que esta decidió presentarle a su prometido, un hombre con los ojos fríos como el hielo.
En Quién sabe si mañana seguiremos aquí, Kim Young-Ha narra la lucha solitaria de un hombre contra el olvido, una batalla contrarreloj que le enfrenta a las brumas de su memoria para encontrar pistas sobre la desaparición de su hija. Un combate sin aliados en el que ni siquiera se puede fiar de sí mismo.

Mi opinión
Kim Young-Ha, novela de suspense surcoreana
Esta novela corta de Kim Young-Ha me ha encantado. Pocas veces al acabar un libro puedes declarar tu plena satisfacción con lo que acabas de leer.  En esta ocasión así me ha sucedido. Las 160 páginas que ocupa la historia hacen del libro una auténtica joyita. 

Todo en esta novela me ha gustado. Destacaría por encima de todo su estructura en secuencias de distinta longitud, algunas brevísimas; es una estructura que se corresponde a la perfección con el tema que se presenta.
«En esto se ha convertido mi vida, en secuencias fraccionadas.»
 ¿Y cuál es ese tema? Pues no es otro que el alzhéimer declarado y en expansión dentro de la mente de un anciano, antiguo asesino en serie durante años, si bien ahora lleva al menos 25 sin cometer asesinato alguno. La verdad es que la mente de este hombre está llena de agujeros, de vacíos, de olvidos y de recuerdos confusos mezclados con elementos del presente en un revoltijo difícil de ordenar y desentrañar. Me ha encantado esta presentación de la enfermedad. 

Al tiempo es una novela de claro suspense pues en la horadada mente de este viejo criminal se siguen gestando planes -de manera confusa y desordenada, eso sí- para asesinar como hiciera años atrás. En un momento dado la policía llama a la puerta de su casa preguntándole por algunas personas desaparecidas inexplicablemente en el pasado, entre ellas nada menos que sus propios padres. ¿Habrá sido capaz de haber acabado con ellos? ¿Será descubierto? ¿La hija con la que vive se casará con ese novio al que él ve pinta de auténtico asesino? 
«¡Ni siquiera eres mi padre biológico! Dicho esto ha salido de la habitación. Es verdad, pero no sé por qué me he sentido tremendamente insultado.»
Leemos lo anterior en un momento del relato y en nosotros entra la tremenda duda de si de verdad Unji le está diciendo tal cosa o es la mente averiada de este anciano enfermo la que inventa, mezcla y altera la realidad 

 La novela está narrada en primera persona por Kim Byeongsu, el anciano con alzhéimer, asesino en serie años atrás. Quizás por esta actividad abandonada hace más de veinte años en su mente se desarrolla la paranoia de que su hija Unji está saliendo con un asesino. Cree el ladrón que todos son de condición. Pero la verdad es que saber si tal crimen se cometerá o no hace que el lector sea incapaz de dejar la novela hasta que la misma concluye.

Poco más puedo decir sobre esta buena novela. Simplemente repito que todo, todo en esta novela me ha gustado. Por eso si hubiese de darle una puntuación, no podría por menos que darle un 5 sobre 5. 
 

5 jul 2022

Luisa Ferro: "El pozo de las luciérnagas" y "La sanadora del emperador". Libros I y II de «Donde mueren los dragones de Jade» (A pares XXVIII)

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«Miré a mi hija y pensé en los cientos de mujeres de mi linaje que me precedieron. Generaciones de damas valientes que afrontaron su destino, se casaron, parieron, amaron y lucharon. Pensé en mi madre, la dama Mailin, que no tuvo la oportunidad de criarme; la madre de ella, cuyo nombre y circunstancias desconocía. Mi bisabuela y otras tantas honorables antepasadas que lo dieron todo por sus hijas. Madres duras que tuvieron que ocultar su amor hacia ellas para hacerlas más fuertes frente a la adversidad, el dolor y la pérdida.»

Mi apartado particular de reseñas dobles alcanza con esta bilogía de Luisa Ferro nada menos que el número 28. Es un 'A pares' especial pues tratándose de dos novelas aparecidas en el intervalo de un mes (La sanadora del emperador tiene previsto salir al mercado -lo más seguro es que ya lo esté cuando leas esta reseña- el próximo día seis de julio) el lector no podrá resistirse a, cuando finalice la primera entrega, echar a correr para leer la segunda pues se hace poco menos que insoportable no saber qué les pasará a los personajes, en especial a Akame, narradora protagonista de «Donde mueren los dragones de Jade» el título que Luisa Ferro da al conjunto que conforman estos dos títulos.

El pozo de las luciérnagas, La sanadora del emperador, Donde mueren los dragones de Jade

La autora Luisa Ferro
He llegado hasta estas dos obras de Luisa Ferro gracias a mi muy buena amiga Paloma, administradora del blog Leer, el remedio del alma en el que da cuenta de sus lecturas y publica algunos de los relatos que escribe. Y es que Paloma, además de  excelente lectora, maneja la pluma con soltura, destreza y gracia; os aconsejo que os deis una vueltecita por su blog para comprobarlo por vosotros mismos. Pues bien, fue ella quien me puso en contacto con la editorial Click Ediciones que publica la obra de Luisa Ferro, autora de la que yo, aunque había oído hablar, aún no había leído nada. 'Escribe fenomenal', me dijo Paloma cuando me invitó a la lectura de la bilogía de esta escritora conocida suya.  Sabedor del buen criterio de mi amiga acepté de inmediato su ofrecimiento; y no me arrepiento, pues he despachado los dos libros que forman «Donde mueren los dragones de Jade» en poco más de ocho días. Sirva este detalle de indicador sobre lo a gusto que he estado leyéndolos.

Durante la lectura de ambos volúmenes me interesé por conocer algo sobre la biografía literaria de Luisa Ferro. Consultando por aquí y por allá he sabido que nació en Madrid un 29 de agosto de 1967. También me he enterado de que su nombre de pila no es el que figura en algunos de sus libros, que es un seudónimo, sino el de Luisa Fernández, y que además de dedicarse a la escritura es monitora de taller literario y correctora de estilo.  Actualmente tiene su residencia en la localidad de Fuenlabrada (Madrid). 

Sus relatos han conseguido diferentes premios y menciones en certámenes como «El tren y el Viaje», Renfe 2008; «Ciudad Getafe» 2009 (Semana Negra); «Ser Madrid Sur» 2009, Cadena Ser; «María Moliner» 2010; «Domingo Santos» 2011, entre otros. Relatos suyos pueden leerse en antologías como las siguientes: Crónicas de la Marca del Este. Vol. II (Holocubierta Ediciones, 2011); Antología Z. Vol.6 (Dolmen Editorial, 2012); Legendarium III (Ediciones Tombooktu, 2012); Fantasmagoria (Ediciones Tombooktu, 2013). 

Como novelista ha participado en novelas corales: España. La novela (Dolmen Editorial, 2018),  España. La novela II, La caída de un imperio, (Dolmen Editorial, 2021). 

En cuanto a novelas publicadas independientemente hasta ahora mismo son las siguientes: Alcander (Click Ediciones, 2014. Grupo Planeta) enclavada dentro del género fantástico; pero enseguida se decantó por la narrativa histórica, género al que se adscriben sus tres últimos títulos: El Círculo del Alba (Editorial Paneta, 2016), y las dos que componen la bilogía que acabo de leer: El pozo de las luciérnagas y La sanadora del emperador.

 
Donde mueren los dragones de Jade
Aunque la autora haya decidido presentar la obra escindida en dos volúmenes, la historia que se presenta en ellos es una sola y debe leerse en el orden debido, o sea, primero El pozo de las luciérnagas y a continuación La sanadora del emperador. Es por eso que esta reseña será unitaria y no doble a pesar de que por eso de los dos títulos yo la haya ubicado dentro de la sección 'A pares' de mi blog.

La novela es una ficción histórica centrada en el momento en que el Imperio del Centro (que se llamará China a partir del siglo XVI) cae bajo el poder de los mongoles de Kublai Kan, nieto del temible Gengis Kan. La parte ficcional se centra en la vida de una mujer, Akame, que aprende el oficio de curar de su padre, médico farmacéutico. Esta joven luchará por desempeñar su profesión en un mundo que a la mujer reservaba exclusivamente el papel de madre, esposa, concubina o cosas así. El éxito como persona de estas mujeres era dar un hijo varón al marido; si no, el repudio se cernía sobre ellas. El amor verdadero, la realización personal..., todo ello les estaba vedado. Sin embargo, Akame, que conocerá los sinsabores de una existencia programada por los hombres y por las madres de éstos, logrará hacer realidad sus expectativas como mujer y como profesional. Y esto pese a que, una vez casada en un matrimonio pactado con un hombre no elegido por ella, había de obedecer a la suegra y si ésta ya no existía como es el caso en el casamiento de Akame con el anciano Cao a la primera mujer de su marido. 

Lo anterior puede sorprender a quien lea esta reseña, pero no hay que olvidar que la historia se desarrolla en el siglo XIII, en una China aún no conformada del todo políticamente pero muy cohesionada culturalmente en costumbres y tradiciones. Esas tradiciones, muchas de ellas basadas en supersticiones, mitos y leyendas, marcan la vida de los personajes de la novela, en especial de las mujeres. Y es que la bilogía es, podríamos decir de manera concluyente,  una novela sobre la vida de las mujeres en la China medieval de la dinastía Song. Normalmente los libros de Historia hablan de la misma desde la perspectiva de los hombres; los nombres masculinos llenan sus páginas cuando se citan las denominaciones de las dinastías, de los vencedores en las batallas, de los hacedores del bienestar o la desgracia de los habitantes del país, etc. Pero en esas sociedades dirigidas por los hombres existían las mujeres que eran las que gestaban a esos hombres que luego perpetuarían su ostracismo. Esta novela sitúa el foco en la vida personal de esas mujeres que, aunque aceptan su lugar en el mundo del momento, tienen sus ilusiones, sufren, mueren dando a luz, o son ignoradas si paren ramas inútiles (niñas)
«Más te valdría rezar a la diosa Guanyin para que tu hijo sea un varón, porque si no lo es, tú y lo que traigas al mundo tendréis que marcharos de aquí. Tómatelo como un juramento que hago ante el ataúd de mi hijo. No creo que él se apiadara de ti si parieras una rama inútil.» [le dice a Akame, la primera mujer de su anciano marido Cao]
También, existían mujeres, aquí representadas por Akame, que desean trabajar fuera del hogar en aquello que les satisface y que lucharán por que así sea.

Desde el punto de vista de lo dicho antes podría decirse que Donde mueren los dragones de Jade es una novela de corte feminista. Así lo creo. Pero no es un feminismo ideologizado desde presupuestos actuales sino muy creíble desde la perspectiva de esas mujeres chinas pertenecientes a las clases altas -no quiero siquiera imaginar lo que ocurriría en las clases depauperadas- que ansían conocer el amor verdadero y ocupar un puesto lo más alto posible dentro del organigrama sociofamiliar en el que para medrar era imprescindible ser madre de varón. Y si el padre era nada menos que el emperador la necesidad de parir niños que pudieran ocupar en el futuro la silla del Dragón era perentoria. Si Akame es la mujer que representa a la clase alta profesional, será Mariposa Blanca, concubina del emperador Duzong, quien dé voz a las mujeres que vivían en la Ciudad Imperial destinadas única y exclusivamente a la reproducción y a procurar placer al emperador. 

La mujer en la China Imperial
Luisa Ferro demuestra un vasto conocimiento sobre la manera de vivir en la China de ese momento (siglo XIII). Combina con acierto la parte histórica comprobada de la invasión de China por parte de los mongoles de Kublai Kan con la ficcionalización de la existencia de estas dos mujeres que vivían en la parte alta de la sociedad. De las dos, Mariposa Blanca y Akame, es la segunda el actor principal. Ella es quien tiene una existencia más azarosa y a quien le suceden más cosas sorprendentes. Las sorpresas de las que es protagonista la llevan a creer en unos orígenes personales cuestionados más adelante, a ser odiada por la mujer de su amoroso padre, a ser esposa de un viejo al que respeta por sus enseñanzas de maestro médico pero a quien no ama en absoluto, a contactar por azar con Mariposa Blanca quien hará que su vida dé un trascendental vuelco, y a conocer el amor verdadero con Cao Ren de cuya inesperada aparición en el relato nada voy a decir pues no quiero destripar la novela y estropear el enorme atractivo de esta lectura.

De la bilogía quisiera destacar sin duda alguna la belleza de la historia, mostrada a través de una literatura llena de exotismo, sensualidad y cierto erotismo en ocasiones. Muchos pasajes son de una gran hermosura y hacen evocar el refinamiento y voluptuosidad con que solemos asociar China cuando vemos jardines y salas chinescas en algunos de los palacios que reyes europeos se hicieron construir  inspirándose en Oriente.
  • «En una de las esquinas del lago, una escalera con balaustrada de mármol se hundía en sus aguas. Podían verse embarcaciones con cabezas de dragón en las quillas y grandes torreones techados en las cubiertas. Más que barcos, parecían lujosas viviendas flotantes.»
  • «Llegamos a la Ciudad Imperial cuando el atardecer declinaba. La luz del sol producía un aura ambarina en las tejas esmaltadas de las techumbres y dotaba de un tono cobrizo los frondosos árboles que se alineaban a ambos lados de las avenidas cubiertas de gravilla blanca. De las ramas colgaban largas hileras de farolillos rojos.»
En las dos novelas Luisa Ferro utiliza un narrador en primera persona, concretamente la dama Akame. Estamos ante un narrador testigo que cuando no lo ha sido echa mano de lo que otro (su eunuco Lyonyang, la concubina del emperador Mariposa Blanca, su amor Cao Ren...) le han dicho y lo vierte sobre el papel. La narración es lineal y se desarrolla a lo largo de los años que duró la tercera invasión de China por parte de los mongoles de Kublai Kan. La fecha histórica que marca el final es la batalla naval de Yamen en 1279 cuando el ejército chino sufrió una estrepitosa derrota pasando a ser dominados durante los años siguientes, hasta 1368, por los mongoles.

Las dos entregas de la historia me han satisfecho por igual si bien diré que me ha parecido encontrar en "La sanadora del emperador" más contenido histórico, más acción, más dinamismo, más tensión. La presentación de las batallas, de las sucesivas huidas de la corte china hacia el sur, las muestra y resuelve Luisa Ferro con acierto. Naturalmente es en esta segunda parte donde se conoce la solución de todos los conflictos e incógnitas planteadas a lo largo de la narración.

Si por encima del resto hubiera de destacar algo en esta bilogía, ello sería la ingente información que la autora tiene y sabe transmitir sobre la manera doméstica de vivir que tenían las mujeres chinas de la alta sociedad en el siglo XIII de nuestra era: el vendado de pies, la complicidad con sus eunucos, la vigilancia extrema tenida sobre los ciclos lunares de estas mujeres, los trajes tradicionales magníficos que lucían (hanfu, zhaoshan, zhongyi, moxiong...), los instrumentos musicales con que se distraían o las distraían (morin khuur, konghou, gongos, erhu...), las vajillas y muebles que tenían en palacio (ruzhou, qingci, hong mu...). También lo mucho que se cuenta sobre la medicina tradicional china practicada por Akame y su querido Cao Ren. Al respecto me ha encantado ver la infinidad de aplicaciones, usos y preparaciones que en China se hacía de diversas plantas como el jengibre, el gingko biloba, la melisa, el du zhong, el daji...

Coleridge, Kubla Khan, Mongolia, Xanadú
Y para acabar sólo añadir que cuando comencé a leer El pozo de las luciérnagas y apareció por vez primera el nombre de Kublai Kan inmediatamente me vino a la memoria el hermoso poema de Coleridge que le tiene por protagonista. Durante algunas páginas estuve deseoso de ver aparecer su lujoso palacio de Xanadú. Pero los tiros no iban por ahí. Como bien dice Luisa Ferro en esta novela ella se ha propuesto contar la Historia desde el punto de vista de los perdedores, algo que los libros de Historia jamás hacen. Aquí radica una de las grandes virtudes de la novela histórica, la de poder penetrar en el interior de la Historia fijándose en aspectos considerados menores como los vencidos, las mujeres, los eunucos, etc., aunque en realidad sean elementos tan importantes como los tenidos por principales.

No me resisto a colocar aquí el hermoso poema de Samuel T. Coleridge, poeta lakista inglés:

"Kubla Khan, o la visión de un sueño"

En Xanadú, Kubla Khan
se hizo construir un espléndido palacio de recreo:
allí donde el Alfa, el río sagrado, corría
por cavernas inmensurables para el hombre,
hacia un mar sin sol.
Dos veces cinco millas de suelo fértil
se cercaron de muros y torres:
había jardines que resplandecían con arroyos sinuosos,
y donde florecían muchos árboles del incienso,
había bosques, tan viejos como las colinas
que envolvían prados verdes y soleados.

Mas, oh ¡aquella sima romántica y profunda que sesgaba
la verde colina a través de un manto de cedro!
¡Un lugar salvaje! ¡Tan santo y encantado
como cualquiera donde, bajo la luna menguante, se apareció
una mujer, lamentándose por su amado demonio!
Y de esta sima, que hervía en incesante estruendo,
igual que si respirase la tierra con resuellos hondos y agitados
brotó en un momento un poderoso manantial:
en mitad de cuya repentina e intermitente explosión
saltaron enormes fragmentos, como granizo que rebota
o como el grano al separarse de la paja bajo el mayal del trillador:
y en medio de las danzantes rocas, de súbito y para siempre,
surgió en un momento el río sagrado.
Formando meandros durante cinco millas, con laberíntico curso
discurría el río sagrado, a través de bosques y valles,
alcanzaba luego las cavernas inmensurables para el hombre,
y se hundía tumultuoso en un océano sin vida:
¡y en medio de ese tumulto, Kubla oyó a lo lejos,
voces ancestrales que profetizaban guerra!

La sombra del palacio de recreo
flotaba en mitad de las olas,
donde se oía la cadencia mezclada
del manantial y las cuevas.
¡Era un milagro de rara invención,
un soleado palacio de recreo con cuevas de hielo!

Una muchacha con un dulcémele,
vi, cierta vez, en una visión:
era una doncella abisinia
y, tocando su dulcémele,
cantaba acerca del monte Abora.
Si pudiera revivir dentro de mí
su armonía y su canción,
me llenaría de tan profundo deleite,
que, con música alta y prolongada,
construiría ese palacio en el aire,
¡aquel palacio soleado, aquellas cuevas de hielo!
Y cuantos escucharan los verían aparecer,
y todos exclamarían: ¡Cuidado, cuidado!
¡Sus ojos refulgen, su cabello flota!
Tejed un círculo a su alrededor tres veces,
y cerrad los ojos con temor santo,
pues él se ha alimentado de rocío de miel,
y ha bebido la leche del Paraíso…

18 jun 2022

Yasmina Khadra: Lo que el día debe a la noche

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«Si quieres convertir tu vida en eslabón de eternidad y permanecer lúcido hasta en el corazón del delirio, ama. Ama con todas tus fuerzas, ama como si no supieras hacer otra cosa, ama hasta encelar a príncipes y dioses… pues sólo en el amor la fealdad embellece»

literatura romántica, guerra de la independencia argelina, Francia, la OAS
Sinopsis 
Younes solo tiene nueve años cuando su padre, arruinado por un especulador, pierde todas sus tierras. Totalmente agobiado, resuelve confiar el niño a su hermano, un farmacéutico integrado en la comunidad occidental de Orán. Es un sacrificio enorme que hace que acabe perdiendo el respeto por sí mismo.
Pero los ojos azules de Younes y su aspecto angelical ayudan al chico a ser aceptado por la clase acomodada de la población. Su nombre ahora es Jonas, y crece entre jóvenes colonos de los que se hace amigo inseparable. Descubrirá con ellos las alegrías de una existencia privilegiada que ni la segunda guerra mundial ni las convulsiones de un nacionalismo árabe en plena expansión pueden perturbar. Hasta el día en el que llega a la ciudad Émilie, una joven fascinante que se convertirá en el objeto de deseo de todos ellos y que pondrá a prueba la lealtad, el egoísmo y el rencor que la guerra de la independencia agrava.
La revuelta argelina será para Younes-Jonas sangrante y fratricida. Los lazos de amistad con sus amigos occidentales y el agradecimiento hacia quienes le han ofrecido una vida mejor no le van a hacer renunciar, sin embargo, a los valores inculcados por su padre y que conforman su identidad: la dignidad el respeto hacia sus raíces y las costumbres de su pueblo y la fidelidad a la palabra dada, valores que ponen en peligro el amor desgarrador que siente por Émilie.



Yasmina Khadra 
Conocía al escritor por "El atentado" (2005), novela que leí hace ya bastantes años y que me impresionó vivamente. Desde entonces nada nuevo había vuelto a leer de este antiguo coronel del ejército argelino que durante años escondió su identidad bajo este seudónimo de mujer. Todos los lectores pensaban que quien escribía era una mujer. El año 2000 tras haber escrito una docena de novelas, -seis de ellas con su nombre auténtico de Mohammed Moulessehoul- abandona definitivamente el ejército para dedicarse en cuerpo y alma a la literatura fijando su residencia en Aix-en-Provence con su familia.



Lo que el día debe a la noche
La novela me ha gustado. Es una historia de amistad entre cuatro chicos a lo largo de toda una vida desde los años escolares con las peleas correspondientes, los primeros amoríos, las supuestas traiciones, las reconciliaciones de unos y otros... Luego vendrán ya las primeras experiencias amorosas serias, alguna de las cuales condicionará la vida del personaje principal, el narrador protagonista que a sus 80 años de edad rememora su vida la cual acaba de iniciar el último tramo. Todo esto se desarrolla en un contexto histórico y espacial determinado: la Argelia francesa que va de los años 30 del siglo pasado hasta el año 2008 en que concluye su narración el protagonista Younes-Jonas.

El personaje es un árabe educado en el ambiente de la burguesía francesa acomodada que dirigía Argelia durante los años que precedieron a la independencia total y definitiva del país africano en 1962. Todos los compañeros de colegio de Younes son burgueses franceses con los valores propios de los colonos europeos. Para estos él es Jonas. Pero Younes ha nacido de padre y madre árabes que por causas desgraciadas se han visto abocados a la ruina. El padre, hombre muy orgulloso, intentará remontar pero al darse una y otra vez contra la pared tirará la toalla y accederá a los deseos de su hermano Mohamed, farmacéutico en Orán casado con la francesa Germaine, de adoptar a Younes 
«—Querida Germaine —dijo mi tío con voz estremecida—, te presento a Younes, ayer mi sobrino, ahora nuestro hijo.».
El matrimonio mixto del árabe Mohamed y la católica Germaine dará todo su cariño a Younes a quien llamarán Jonas desde que acude al colegio donde estudian los hijos de los colonos franceses. Younes-Jonas se sentirá siempre incompleto, en mitad de todo, sin identidad completa. En algunos momentos es denostado por quienes son sus amigos franceses (Jean Christophe, Dédé, Fabrice o el judío Simon) situándolo en el grupo de 'los otros', o sea, de los árabes; y en otras, mucho más frecuentes, es visto por los vecinos y compañeros de infancia argelinos (Jelloul, Krimo, Oauri, etc.) como traidor a sus orígenes. Esta es la tragedia de Younes-Jonas, un árabe de ojos azules muy atractivo para las mujeres, educado en la cultura y valores occidentales pero muy atraído también por sus orígenes árabes de los que no logrará, y tampoco querrá, despegarse. 

Se muestra en Lo que el día debe a la noche una hermosa historia de amistad entre cuatro chicos, cada uno de ellos viviendo sus correspondientes episodios amorosos con chicas hacia las que en ocasiones varios se sienten atraídos por la misma lo que da lugar a encuentros y desencuentros entre ellos. Son ellas -IsabelleHélène Émilie-, jóvenes francesas de buenas familias, las que se relacionan con estos chicos. El narrador protagonista de la novela es objeto de deseo de varias de ellas y sufrirá en sus propias carnes la lucha entre la inclinación hacia ellas y el deseo de no interferir en los amoríos de sus propios amigos. Estar en medio siempre es incómodo y complicado. Jonas, como cualquier otro argelino educado en los valores de la metrópoli, se encuentra en esta situación también en el amor.

Las andanzas de estos chicos y chicas van evolucionando a lo largo de los convulsos años vividos por Argelia desde los años 30 del siglo XX (guerra en España, ascenso de los fascismos en Europa), la Segunda Guerra Mundial, la desilusión de los argelinos cuando, finalizada la guerra europea en la que lucharon por Francia el General De Gaulle, que les había prometido que ellos tomarían las riendas de su destino, ven incumplidas estas promesas, y finalmente la guerra de independencia que rompe el país y provoca el exilio de franceses que llevaban en Argelia al menos tres generaciones. Tras 1962, año del reconocimiento de la independencia por parte de Francia, Younes-Jonas se decanta por Younes y se quedará a vivir definitivamente en la nueva nación argelina. Parece feliz, se ha casado, tiene dos hijos, una farmacia, pero nuevos acontecimientos de intransigencia como la aparición del islamismo radical volverán a perturbar la vida de la nueva nación. 

Es muy interesante el marco histórico en el que se desarrolla la vida de este joven que nada entre dos mundos. Pero lo más atractivo de Lo que el día debe a la noche es la maestría con la que Yasmina Khadra presenta los acontecimientos: cómo con dos trazos bien dados describe momentos, espacios, situaciones. Especial y muy lograda es la manera como muestra el choque de los dos mundos presentes en la Argelia colonizada: de un lado la vivida por la burguesía francesa detentadora del poder cuya preocupación es divertirse, relacionarse, enamorarse
«La ociosidad propiciaba amoríos que brotaban como flores al alba. Las chicas hablaban más alto por la avenida, espléndidas con sus vestidos livianos que dejaban al descubierto sus brazos de sirena y parte de su bronceada espalda; los chicos parecían cada vez más distraídos en las terrazas de los cafés y se encendían como cerillas cuando se husmeaba en sus secretillos hechos de suspiros y de sueños tórridos.»
Y en tremendo contraste con esta vida muelle y amable la realidad en que viven los árabes, los autóctonos
«El pueblo no era nada del otro mundo. Un poblacho perdido, mortalmente aburrido, con sus casuchas de adobe resquebrajado por el peso de la miseria y sus callejas desamparadas que no sabían dónde meterse para ocultar su fealdad. Unas cabras mordisqueaban unos esqueléticos árboles erguidos en su martirio cual cadalsos. Acuclillados al pie de los mismos, unos ociosos desastrados parecían»

Esta dualidad la ha vivido y la vive el personaje narrador de Lo que el día debe a la noche. Él, con sus padres, habitó al llegar a Orán en un barrio miserable llamado Jenane Jato donde un avaro administrador de nombre Bliss explotaba la miseria de los vecinos con alquileres elevados por viviendas misérrimas. Pero incluso en medio de esta fealdad y gran pobreza cabía la alegría, la vida pujaba por abrirse paso. Esta vitalidad y pujanza nos la hace visualizar Yasmina Khadra en la multiplicidad de tipos, hombres y mujeres, que pululaban por este barrio: Bliss, el tendero Patapalo, el barbero que cortaba el pelo en medio de la plaza, pero sobre todo las mujeres que sacan adelante a su prole abandonadas o ignoradas muchas de ellas por sus maridos. Cuando Younes visita a su madre dos años después de haber sido entregado a su tío el contraste entre ambos mundos es patente para él:
«Al salir vi a todos los vecinos reunidos en torno al brocal. Badra, Mama, Batoul la vidente, la bella Hadda, Yezza y su chiquillería me miraban de lejos. Parecía que temieran estropearme al acercarse a mí. Los diablillos de Badra contenían el aliento. Ellos, que siempre andaban con los dedos metidos en alguna parte, ahora mantenían las manos pegadas al costado. Mi cambio de ropa había bastado para dejarlos descolocados. Hoy sigo preguntándome si, al fin y al cabo, el mundo no se basa en las apariencias. Si tienes la cara acartonada y un saco de yute cubriendo una tripa vacía, eres un pobre. Si te lavas la cara, te peinas un poco y te pones un pantalón limpio, ya eres otro. De tan poco depende… A los once años, esos despertares te desconciertan.»
A mí la novela me ha gustado, además de por los asuntos que toca, por el diseño de los personajes. Son todos ellos personajes tipo reconocibles. Tenemos a Simón Benjamin, el judío feo y gracioso; al atractivo por su riqueza Jean Christophe; al emprendedor André Sosa (Dédé); al creativo poeta y periodista FabriceEmilie es la chica cañón que, enamoradísima de Younes-Jonas, hará lo indecible por conseguirlo; la madre de Emilie es una mujer aparte de la que nada se puede decir so riesgo de machacar la lectura; Germaine es la mujer de maternidad frustrada que encuentra en Younes-Jonas el hijo en quien volcar su gran capacidad de amor; el tío Mohamed es un culto farmacéutico y hombre desprendido donde los haya que inculca en Jonas magníficas enseñanzas que le servirán de por vida a éste; y así muchos otros más.

escritores argelinos en Francia
Quizás -y ésta sería una de las escasas pegas que pondría a esta novela- quedan un poco desdibujados o poco perfilados en su evolución los padres y la hermana de Younes. De ellos sólo se nos cuenta el fracaso de las tareas agrícolas en las que Issa, el padre, había empeñado todo su futuro, y la bondad sumisa de la madre atenta siempre a que a la hija enferma no le faltase de nada. Pero quedan flecos colgando tras finalizar la lectura: ¿Qué ocurrió con ellos?, ¿Qué fue de la hermana?, ¿Por qué nada nos dice de ellos? Y al igual que de los padres y hermana, poco se nos dice también de la mujer, hijos y nietos que Younes afirma en un momento dado, pero como de pasada, tiene en Argelia. ¿Qué ocurre? ¿Es que la parte argelina poco o nada le interesa a Jonas? E incluso me atrevo a preguntarme si será verdad que tiene esta familia consolidada en Argelia o si será una simulación de felicidad más, exhibida ante sus antiguos amigos cuando al final de la novela se reúne con ellos en Aix-en-Provence. ¿Sigue Jonas queriendo asimilarse con los europeos aunque se reconoce diferente a ellos?: 
  «—Tú no puedes entenderlo. Eres de los nuestros, pero llevas la vida de ellos…», le dice Jelloul a Younes cuando el primero le pide ayuda en un momento en que la lucha por la independencia argelina ya está en marcha. 

La prosa de Yasmina Khadra es excelente. Según leía Lo que el día debe a la noche me parecía estar ante hermosos cuadros costumbristas del vivir cotidiano argelino. Se ve que el autor ama a su país a pesar de vivir fuera de él y a pesar de haber recibido ataques e incluso alguna amenaza por preferir escribir en francés y no en árabe. Siente predilección por la frase breve, la adjetivación colorista, el vocabulario preciso y enamorado de la peculiaridad autóctona (merguez, gandura, chechia, morabito, lampiones, lactescente, maquis, ...), realiza descripciones topográficas enlazando las mismas con el carácter de las personas, etc.
  • «La zona de prostíbulos de Orán estaba detrás del teatro, en la calle del Acueducto, una calleja de mala muerte a la que se accedía por dos escaleras que apestaban a orina y en las que se acomodaban los borrachos.»
  • «Unos críos jugaban desnudos en medio del polvo, con el vientre hinchado y las narices asediadas por las moscas. Sí, eso era, además del hedor estaba el zumbido de las moscas, voraz, obsesivo»
  • «La primavera seguía avanzando. Las colinas cubiertas de hierba aún tierna espejeaban al amanecer como un mar de rocío. Daban ganas de desnudarse y de zambullirse de cabeza en él, de nadar por esa pelusa hasta el agotamiento, y luego de tumbarse bajo un árbol y soñar, una por una, con todas las bellezas creadas por Dios. Resultaba embriagador»
  • «La posteridad nunca ha vuelto las tumbas más cómodas. Su único mérito está en aplacar nuestro miedo a la muerte, ya que nuestra inexorable finitud no conoce mejor terapia que la ilusión de una buena eternidad.»


Son muchas las frases que se pueden entresacar de Lo que el día debe a la noche de Yasmina Khadra, una novela que se lee con mucho gusto, que sirve para ilustrar un momento interesante de la historia de un país muy importante para nosotros actualmente. Es un libro que contiene varios dentro de sí: estamos ante una novela de iniciación a la vida adulta, una novela social, una novela romántica, una novela de realismo costumbrista, una tragedia griega, una novela muy literaria, una novela, en definitiva,... ¡magnífica!


Nota:
Existe adaptación cinematográfica de la novela realizada por Alexandre Arcady en 2013. No he visto la película que está disponible en alguna de las muchas plataformas televisivas que actualmente existen. Seguramente la veré aunque no quisiera que la concreción de las imágenes borrase la agradable sensación que la novela ha dejado en mí.

8 jun 2022

La edad de la ira. Novela de Nando López

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«Nuestro sueldo es el mismo si lo haces bien o si lo haces mal. No hay extras más allá de tareas tan anodinas como la de corregir pruebas de selectividad, por ejemplo. Eso sí que se paga bien, pero cualquier otra iniciativa que repercuta en una mejora de la calidad de la enseñanza, como montar un grupo de teatro o una revista escolar, es algo que depende únicamente de las ganas que tú quieras ponerle. Ni medios, ni horas extra, ni compensaciones en tu horario de trabajo. Nada.»

Adolescencia, COGAM, conflictos familiares
Llego hasta esta novela siguiendo el habitual mecanismo que nos mueve a los lectores: un libro lleva a otro libro y éste a su vez remite a aquel otro que... Cerrado ya mi 'momento Rusia' derivado del terrible conflicto bélico que sucede ahorita mismo a orillas del mar Negro, parece que acabo de ingresar ("acabo" no es la palabra correcta. Mejor  sería decir "llevo una temporada") en el 'momento Adolescentes'. Y es que adolescente era el protagonista de "Paraíso" de Abdulrazak Gurnah, y adolescente también era Charles Decker, el secuestrador y asesino de "Rabia" de Stephen King. Fue precisamente un comentario que mi muy buena amiga Rosa Berros me dejó en la reseña que hice a esta novela, condenada por el propio King hace treinta años a no volver a ser reimpresa, que decidí leer "La edad de la ira" de Nando López. Rosa me recomendaba hacerlo. Lo primero que hice fue volver a pasar por la entrada que en su blog Cuéntame una historia ella la dedicó. Y con ese conocimiento más el acicate que supuso el hecho de que Juan Soto Ivars en ese programa de Cuarto Milenio, del que hablé en la reseña de Rabia, cuestionase la influencia de este título en el parricidio de Elche ocurrido el pasado mes de febrero, me puse a leer la novela que, por si os animáis, os diré que se lee en un pis pas.

La novela fue publicada por la editorial Espasa en 2011. La firmaba Fernando J. López. Digo que la firmaba porque Nando López es el nombre que figura en la nueva edición, que este mismo año 2022 ha vuelto a lanzar Espasa Calpe a rebufo del éxito que la serie televisiva que adapta la novela ha tenido. Innumerables entrevistas se han hecho al escritor a raíz de la muy buena recepción popular de esta adaptación. En una de ellas -creo que la que le hizo el diario El País- se queja de que se le siga llamando Fernando J. López; también protesta por que se le considere aún por algunos como autor de novelas juveniles dando por sentado, de manera totalmente equivocada, que las mismas pertenecen a una categoría literaria menor o poco seria.

En su primera edición, La edad de la ira quedó finalista del Premio Nadal del año 2010, siendo muy elogiada por críticos tan prestigiosos como el periodista y académico de la española Luis María Ansón. Se alzó con el Premio en esa ocasión la periodista Clara Sánchez con la novela titulada "Lo que esconde tu nombre", obra que no he leído.



 Sinopsis de la novela (proporcionada por la propia editorial)
La edad de la ira arranca cuando Marcos, un adolescente de 16 años y que acaba de comenzar primero de bachillerato, asesina a su padre viudo con una máquina de escribir, hiere gravemente a uno de sus tres hermanos con unas tijeras y causa lesiones leves a otro. La brutalidad y la falta de motivos aparentes ante este crimen empuja a Santiago, un escritor treintañero, que cursó bachillerato en el mismo instituto que Marcos, a llevar a cabo una investigación sobre las causas del crimen.


En La edad de la ira, su autor, Nando López, profesor de Lengua y Literatura de Secundaria y Bachillerato ahora en excedencia, autor teatral, novelista y conferenciante, se sumerge en la vida diaria de un ficticio IES, el Rubén Darío, el Darío para sus profesores y alumnos, donde Santi, antiguo alumno y periodista en ejercicio indaga sobre los motivos que pueden haber llevado a Marcos -si es que ha sido él el autor- a cometer tamaña salvajada: matar al padre y dejar malherido a uno de sus hermanos. ¿Por qué -se pregunta el periodista treintañero metido a investigador- un chico afable y tranquilo puede haber hecho aquello de lo que se le acusa? Esta curiosidad lleva a Santi a pedir a Sonia, jefa de estudios del Darío, permiso para hablar con cuatro o cinco profesores (luego serán algunos más) que conociesen bien a Marcos y a otros cuatro o cinco chicos, compañeros de éste. Quizás así, piensa, logrará entender lo que sucedió.

Dos tipologías de personajes, pues, son las que toca el autor. Por un lado están los docentes, un mundo variopinto, con individuos de todas las especies: los comprometidos, los pasotas, los que tienen una enorme vocación, los sin vocación alguna...
«Si no se implican, no les va nada mal. Faltan unos cuantos días por temas más o menos justificados: consultas médicas, obligaciones familiares, no sé, lo que se les ocurre, y si se tercia, se piden una baja de un par de meses para que apechugue con todo un interino. El curso pasado, uno de biología la obtuvo porque decía que le dolía mucho el hombro izquierdo. Ya ves, tres meses en su casa por el dolor de hombro..., como si para dar una clase no se pudiera emplear también la voz.[...] Saben mucho de sus materias y hasta puede que sean una eminencia en lo suyo, pero a la mayoría esto de la enseñanza no les gusta lo más mínimo. Odian la ESO y a los de la ESO. No todos son así, claro..., pero los alumnos torpes les molestan. Los vagos, les indignan. Y los indisciplinados, les superan. No sé, tú pregúntales a ellos, a ver qué te cuentan.» [palabras puestas en boca del conserje del Darío]
Por el otro lado están los alumnos, los adolescentes, individuos en plena ebullición madurativa de su personalidad, buscando y rebuscando su identidad, sin entenderse a sí mismos, con dudas de todo, rebeldes, creativos, amables, con brotes de violencia que ni ellos mismos sospechaban pudieran albergar... Son seres en quienes los sentimientos amorosos comienzan a brotar: Sandra se siente atraída por Marcos, Raúl desea a Sandra, Marcos mira con ojos tiernos a Raul, los tres forman un buen grupo de amigos que gustan de ir a la filmoteca o ver películas clásicas en casa de unos u otros. En realidad están aún en la edad de la no certeza, pueden ser objeto de manipulación por parte de cualquiera que desee aprovecharse de su ingenuidad, de su inocencia. Al tiempo, en el ambiente adolescente flota siempre una especie de tensión que puede explotar en cualquier momento.  Santi habla sobre Marcos con seis chicos entre los que además de los ya citados Raúl y Sandra están Ahmed, Adrián y su chica Meri. Estos dos últimos son algo impresentables y critican e insultan a cualquiera que esté a su alrededor. Así, pues, el autor muestra en esta media docena de alumnos tres tipos de chicos: el inmigrante que soporta insultos del machista, xenófobo y homófobo Adrián («Y tú, ¿por qué no te vas a tu puto país? Joder con el moro...»); la sumisa Meri, solidaria con su chico; el amable Ahmed; Raúl y Sandra siempre tan amorosos entre ellos... Y, naturalmente, al fondo del relato, hablando todos de él aunque él directamente no participe, Marcos.

Literatura LGTBI, literatura homosexual
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Lo más característico de esta novela es la manera elegida por el escritor para presentar la investigación. Es una manera original que le sirve para construir la narración utilizando la técnica del perspectivismo («Definitivamente, se me escapa algo de todo esto, así que me limito a seguir tomando nota de cuanto veo, confiando en que, al final de los cinco relatos prometidos, todo este barullo de ideas y de impresiones cobre algo de sentido.»). En mi opinión, aunque la idea no es mala [la novela epistolar hace lo mismo desde hace tiempo], no me parece muy verosímil del todo en este caso. Resulta que Santi pide a los profesores que le escriban lo que opinan, piensan o recuerdan sobre Marcos. Estos escritos los introduce en la novela el escritor utilizando diferente tipografía. Normalmente los está leyendo y los va entremezclando en el curso de la linealidad temporal marcada por las dos semanas que Olga, su editora, le ha dado de tiempo máximo para efectuar la investigación. 

Con las confesiones de los profesores, el autor cubre el abanico tipológico de los mismos: Álvaro es un profesor de literatura innovador, enrollado, homosexual y progresista; Íñigo, profesor de sociales, es un entregado trabajador que a cambio de nada se encarga de hacer la revista escolar; Gema, profesora de informática, confiesa su disgusto con la enseñanza, pero es una tía noble y profesional; Sonia, la jefa de estudios, es una trabajadora nata, que ama la educación y se entrega a ella con denuedo; Gerardo, el director, es un tipo estirado, tradicional, que no quiere complicaciones y al que los problemas de los alumnos le importan un pimiento; Dani, camarero homosexual del Darío, será testigo de cosas que le sucedieron a Marcos fuera del IES; Mayte, la orientadora, no puede con la enorme carga de trabajo que los recortes sufridos por la educación pública han echado sobre sus hombros; Álex, el profesor de inglés, es un simpático amigo de Álvaro con quien coincide en todo; y así. 

Quedan fuera de esta serie de confesiones escritas por alumnos y profesores dos personajes fundamentales en el relato: el propio Marcos, detenido desde el principio de la novela, de quien sólo nos llegan dos trabajos escolares en los que se percibe su incomodidad con el mundo en que vive y su determinación de dejar de simular; el otro es Eduardo, antiguo profesor del Rubén Darío, depredador sexual que acosaba a las alumnas a través de internet, las manipulaba y exigía acciones impresentables.

Como se ve toda la fauna educativa pulula por esta novela de Nando López. Al haber sido yo como el novelista, hasta hace no mucho, profesor de Lengua y Literatura en un IES, entiendo y comparto muchas de las afirmaciones que el autor disemina en su narración. No todas, por supuesto. Creo que a veces incurre en topicazos pedagógicos, quizás por el afán perseguido de atraer al lector adolescente, principal destinatario de su relato: 
  • «Me ventilo rápido temas como el de los autores medievales, ¿tú crees que a un quinceañero le interesa lo más mínimo Gonzalo de Berceo? Por favor, si eso me aburre hasta a mí..., y a cambio les pido que me escriban sobre ellos, sus vidas, su mundo» [le dice Álvaro al investigador]
  • «Me suena que el autor es Cernuda, pero no estoy seguro. Hasta esta semana no sabía que hubiera poemas como esos, la verdad. En los cursos anteriores, aparte de eso del rollo de los pastores de Garcilaso y del tío aquel pegado a una nariz gigantesca, no hemos comentado más que chorradas» [dice Raul en un momento de su confesión]
Sin embargo, y sorprendentemente, parece que a estos chicos les encantan los relatos de Raymond Carver, las novelas de Kafka, la poesía de Cavafis, de Cernuda... Evidentemente esto es el objeto de deseo de cualquier profesor de Literatura, pero es "tan corto el amor y es tan largo el olvido" que decía Neruda. Quiero decir que me parece que el escritor se pone algo estupendo y que ha perdido un tanto el contacto con la realidad cuando dice cosas como las señaladas. Pero es sólo una sensación mía, nada más.

También creo que cae en el tópico en algunas afirmaciones que hace sobre política educativa a nivel nacional (lo política y manidamente correcto, ya se sabe). Del mismo modo el maltrato de palabra por parte de algunos profesores hacia los alumnos que se señala en la novela es algo que me parece totalmente irreal no sólo hoy sino también hace once años cuando salió la primera edición de la novela:
    • «—Esos —responde Raúl con tono despectivo— con leernos el libro de texto y repetirnos todos los días lo idiotas y lo incultos que somos ya tienen suficiente.» [opina Raul sobre el profesorado]
    • «su forma de referirse a los autores homosexuales —"se refiere a Lorca llamándolo la Federica", afirmaban los chicos— e hispanoamericanos —"nos dice que vamos a estudiar textos de los panchitos"»—. [dice Sonia a propósito del expediente abierto a un profesor]
Y poco más me cabría decir de esta novela que se lee con una facilidad pasmosa y que sobre todo parece un ajuste de cuentas del autor con la enseñanza y con la sociedad en la que él creció. Hay una clara identificación de Nando López con el personaje de Marcos y con el del profesor Álvaro. Con el primero en tanto en cuanto materializa en él sus angustias adolescentes sobre su identidad sexual; y con el segundo en tanto en cuanto muestra a su través la búsqueda de la felicidad, tan difícil de encontrar,  que exige muchas veces el ejercicio de prueba y error hasta localizarla. Si creemos al autor, que últimamente ha dado a los medios un sinfín de entrevistas debido al éxito de la serie televisiva realizada sobre esta novela estrenada el pasado mes de febrero, su momento feliz más alto fue cuando conoció a Juan, su pareja desde hace 19 años. 
Además de novelista, Nando López es persona muy activa dentro del colectivo COGAM, de cuya mano participa, al cabo del año, en alguna de las conferencias impartidas por voluntarios del colectivo en institutos y colegios, a fin de dar visibilidad social a los problemas de bullying, homofobia, depresión y fracaso escolar que algunos jóvenes sienten en los centros escolares.   


A modo de cierre
En resumen, podría decirse que La edad de la ira es una historia de adolescentes en etapa de formación, desarrollo y descubrimiento, en todos los aspectos, de su identidad adulta. Se desarrolla en el contexto escolar de un IES. Se nota que el autor no es extraño al medio y que conoce el funcionamiento interno e íntimo de un Centro educativo. Está bien, aunque veo, quizás, demasiados elementos propios de la corrección política exigida actualmente. Por ahí me ha desilusionado un poco. A veces hace uso de tópicos sin cuestionárselos lo más mínimo: promiscuidad sexual en los gais, integrismo vs progresismo... No sé, creo que no se arriesga mucho el autor, simplemente se deja llevar por lo ya establecido y aceptado.  Pero es una novela que se lee muy bien, con gusto, pese a esas pequeñas cosillas que chirrían un poquito. 

He descubierto a un escritor que no conocía. Un autor no sólo de novelas sino también de obras teatrales, tanto originales como de versiones y/o adaptaciones dramáticas. Estaré atento a la cartelera teatral para ver alguna de las obras que Nando López ha escrito, versionado o adaptado al formato teatral en el que, leo, ha cosechado varios éxitos.

2 jun 2022

"Algo tendrá que ver el cine". Poemario de Ezequías Blanco

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Ezequías Blanco, Algo tendrá que ver el cine
Tengo en mis manos -acabo de cerrarlo- el último libro de Ezequías Blanco. No sé si será porque es el último o por qué otro motivo, pero no puedo desprenderme de él, releo algunos poemas, debo de volver a leerlos todos, contiene poemas que me han impresionado, que me han llegado muy hondo. De los 43 poemas que integran esta última entrega de su poesía me es difícil seleccionar aquellos que más me han gustado, tanta es la calidad que existe en todos ellos. 

En cinco secciones y un epílogo distribuye Ezequías sus composiciones poéticas: de las cinco es precisamente la última, Algo tendrá que ver el cine la que da título a todo el volumen. Tengo la impresión de que en la ordenación que el autor da a los apartados en que organiza sus poemas existe una dirección que va de su interior más personal y reflexivo de Unos cuantos al origen, donde se diría que el poeta decide detenerse y, desde la altura de su edad cumplida, volver la vista atrás para, en la contemplación de los estragos causados por el tiempo inexorable sobre las cosas (Visita a la casa familiar abandonada) y sobre las personas (La sonrisa de mi madre), rememorar la vida pasada y ya desaparecida. No veo pesimismo en esta constatación sino aceptación estoica de lo que es la vida, una vida de la que atisba ya el final consabido aunque por fortuna aún no próximo: «Aún estamos para llegar en hora / al pie de la colina a descansar / en vuestro camposanto» (en Visita a la casa familiar abandonada) o «Su mente es una grieta / donde no existen los dones / sólo la certidumbre del destino» (en La sonrisa de mi madre).

En la segunda parte, El cuenco de manteca, Ezequías agavilla otros 11 poemas, como en la sección primera, con la salvedad respecto a ésta de que aquí la mitad de ellos están dedicados o tienen destinatarios concretos a quienes el poeta regala lo que él posee, lo que mejor sabe hacer, su cuenco de manteca. Y por si sospechase que quedase un mínimo de oscuridad interpretativa él mismo en el poema primero que da título a todo el apartado aclara «El cuenco de manteca es el poema». Hay en estos versos diálogo con el otro, mostrándose el yo saliendo de sí mismo y viéndose en la contemplación del de enfrente: «No soy otra cosa que lo que ves» dice en  No soy más..., hermosísimo poema que utiliza como estribillo el paralelismo. También me ha gustado -y divertido- mucho la declaración de amor que a su tierra, Zamora, hace Ezequías: «No hay pensamiento sin voz. / No hay límite sin espacio. / No hay ciudad con más amor / en su nombre que Z(amor)a» (en A Zamora). Como digo son poemas los de esta sección que tocan más la realidad vivida, la realidad que existe fuera de él: «La muerte nunca llega a tiempo / a pesar de que siempre comparezca / a la hora convenida» (en En plena pandemia). Son en general poemas muy en línea con la veta popularista de la poesía española tanto en las formas elegidas (canciones paralelísticas con ritmos marcados a base de anáforas, repeticiones y estribillos, coplas, cuartetas de romance, etc.) cuanto en los términos que utiliza: 'ruchabel', 'cambriza', 'trasminar', 'nelumbos', 'andurriales', 'piedralipe', etc.

Como si de dos apartados eslabón se tratase aparecen tras las dos primeras secciones la parte titulada Autoayuda /autoamparo, y de seguido una cuarta titulada Vetavena social. Los denomino apartados eslabón por eso de que el tercero parece enlazar más con los poemas más del YO de las partes que lo anteceden y el cuarto entra ya de lleno en la externalidad representada en lo social donde el poeta habita y en las influencias artísticas que de esa sociedad recibe y al tiempo lo conforman.

De la parte III destacaría especialmente dos poemas: el titulado Cantar bostezar deslizarse en el que el poeta se ve a sí mismo como desde afuera y manifiesta los anhelos que le gustaría ser y lograr; el segundo es el que lleva por título Letra para canción sin éxito, auténtica declaración de independencia: «Puedo vivir sin ti perfectamente. / Nada tiene que ver contigo / esta declaración de independencia»

En la parte IVª el poeta, diría yo emulando a Gabriel Celaya, baja a la calle, sale de su ensimismamiento íntimo para relacionarse con el mundo. Son poemas en los que los grandes temas sociales afloran: la solidaridad en Simón de Cirene), los refugiados en "Refugiado" palabra del año, la violencia contra la mujer en "Ciudad Juárez" o en Violencia de género, poemas estos últimos que rompen poéticamente las expectativas que sus títulos evocan habitualmente. Creo que en esto reside uno de los muchos grandes méritos de la poesía de Ezequías Blanco quien, como muy bien dice en el magnífico prólogo que le escribe José Luis Morales, es «Un poeta que abjura del mesianismo y de la poesía obscenamente testimonial, atacando con ironía cualquier asomo de poesía didáctica -con fines éticos, políticos o sociales tanto da- o militante.»

Endecha a la muerte de Guillén Peraza, Ezequías Blanco
El último apartado, el que da título a todo el poemario, es una muestra de lo atento que el poeta está a lo que le rodea y le sirve de estímulo en este mundo. Muchas cosas lo son, desde luego, -aunque aquí haya centrado su atención en el Cine-, lo que en el terreno cultural mantiene vivo a Ezequías. La literatura es quizás lo primero de todo. Hay muchas referencias a ella en toda su obra poética, y aquí, en la parte anterior, hay una alusión explícita en el poema Los cólicos de la justicia: «No he dicho a nadie todavía / (ni a José Hierro ni a Manuel del Río) /que hay mucha gente a punto de llorar» en ese juego con el poema Réquiem de José Hierro cuyo primer verso dice: Manuel del Río, natural / de España, ha fallecido el sábado / [...]. Pero sería largo hablar del culturalismo literario presente en todo este libro de poemas. Si, por no perderme, me centro en esta quinta sección del poemario, diré que, junto a la influencia cinematográfica, en los poemas Carta de Yukio Mishima a la novia de Mochimaru, El cartero y Pablo Neruda, y en El volcán de la Palma, las referencias literarias son más que evidentes en el título de los dos primeros; leyendo el tercero, encontramos como cierre del mismo unos versos tomados de manera literal de la estrofa final de la endecha a la muerte de Guillén Peraza escrita por un anónimo poeta canario del siglo XV. Menos evidente para los no conocedores de las admiraciones literarias de Ezequías es la evocación -homenaje, creo yo que sería mejor decir- que hace al poeta salmantino Aníbal Núñez (Salamanca, 1944-1987) en Castillo de Gormaz, poema para el que usa directa y conscientemente el título de uno de los poemas más conocidos del poeta salmantino («Gormaz a sangre y fuego»); al tiempo juega con versos de ese poema alterando el orden de sus palabras: [...] «Aljibe sin bóveda / brocal sin pozo lleno de cascotes. /("Gormaz a sangre y fuego" figura ya en lo escrito)»; son versos que remedan los de Aníbal Núñez: «Bóveda del aljibe; / los jóvenes cadáveres / por el brocal cayeron» del poema así titulado. El sentido homenaje es más que evidente.

Pero vuelvo al asunto cinematográfico que justifica no sólo la Vª parte sino todo el volumen. Me ha divertido mucho buscar la base cinematográfica que sustenta cada uno de los poemas. Seguramente habré errado el tiro en más de una de las atribuciones, pero no me preocupa, lo interesante es que el poema en cuestión me ha evocado ese título, que coincida o no con el que el propio escritor tenía en su mente en el momento de la escritura es ya harina de otro costal. Comienzo mi listado, omitiendo aquellos a los que no he logrado adscribir film alguno:
  • Bird de Clint Eastwood para Cuando Harry Red se enteró de la muerte de Charlie Parker
  • Doce años de esclavitud de Steve McQueen para Solomon Northup
  • Ágora de Alejandro Amenábar para Teodosio I el Grande empieza a claudicar ante el empuje de los bárbaros
  • Mishima, una vida en cuatro capítulos de Paul Schrader para Carta de Yukio Mishima a la novia de Mochimaru
  • El cartero y Pablo Neruda de Michael Radfort para El Cartero y Pablo Neruda
  • El Cid de Samuel Broston para Castillo de Gormaz
Pero dejando a un lado estas relaciones cinéfilas lo importante es que todos los poemas son muy interesantes. Alguno, por ejemplo El cartero y Pablo Neruda, está realizado en formato teatralizado como si formase parte de un texto más amplio. En otro, como el titulado Película israelí, he visto un lenguaje de características muy surrealistas, con presencia de imágenes muy en línea con esa corriente literaria: «Las madres mueren por la noche / y siempre antes de morir / lloran delante de los lobos / cuando a los saltamontes ven sin fuerza».

De esta parte destacaría sobre los demás, siendo todos ellos de enorme calidad, dos: Anne Marie y Teodosio I el Grande empieza a claudicar ante el empuje de los bárbaros


Final
Poco más me cabe decir sobre este librito de 88 páginas, tan bellamente presentado por Los libros del Mississippi en su Colección Libretos. Sólo querría añadir, antes de cerrar y para que no se me olvide, que Ezequías Blanco prescinde conscientemente en todos los poemas de Algo tendrá que ver el cine del signo de puntuación de la coma. Con esto logra dar da más cancha al lector, que ha de poner más de su parte para la debida intelección del poema; al tiempo, al poeta le sirve para abrir el campo significativo de algunas palabras a una posible doble, e incluso triple, significación.


Me he centrado en esta reseña exclusivamente en el poemario sin hacer alusión alguna a la biografía del autor ni a sus obras anteriores. El motivo no es otro que figurar en otros lugares de este blog suficiente información al respecto. Así para conocer la biografía literaria del poeta remito a lo que sobre ella escribí en la reseña que en febrero de 2021 hice de su libro en prosa "Nuevas nuevas sobre Colón" [pinchar sobre el título]. Para saber sobre su trayectoria vital (profesión, amigos, revista literaria Cuadernos del matemático, etc), la lectura de lo que escribí un año antes al reseñar su anterior libro de poemas, "Tierra de luz blanda" [pinchar sobre el título], creo que da suficiente información sobre la misma.



importante
Si toda la información anterior sobre Ezequías Blanco no os resultara suficiente podéis (deberíais) acercaros a la Feria del Libro de Madrid este sábado 4 de junio y charlar tranquilamente con él. No os arrepentiréis.