.header .widget { text-align:center;} .header img {margin:0 auto;}

18 jun 2022

Yasmina Khadra: Lo que el día debe a la noche

«Si quieres convertir tu vida en eslabón de eternidad y permanecer lúcido hasta en el corazón del delirio, ama. Ama con todas tus fuerzas, ama como si no supieras hacer otra cosa, ama hasta encelar a príncipes y dioses… pues sólo en el amor la fealdad embellece»

literatura romántica, guerra de la independencia argelina, Francia, la OAS
Sinopsis 
Younes solo tiene nueve años cuando su padre, arruinado por un especulador, pierde todas sus tierras. Totalmente agobiado, resuelve confiar el niño a su hermano, un farmacéutico integrado en la comunidad occidental de Orán. Es un sacrificio enorme que hace que acabe perdiendo el respeto por sí mismo.
Pero los ojos azules de Younes y su aspecto angelical ayudan al chico a ser aceptado por la clase acomodada de la población. Su nombre ahora es Jonas, y crece entre jóvenes colonos de los que se hace amigo inseparable. Descubrirá con ellos las alegrías de una existencia privilegiada que ni la segunda guerra mundial ni las convulsiones de un nacionalismo árabe en plena expansión pueden perturbar. Hasta el día en el que llega a la ciudad Émilie, una joven fascinante que se convertirá en el objeto de deseo de todos ellos y que pondrá a prueba la lealtad, el egoísmo y el rencor que la guerra de la independencia agrava.
La revuelta argelina será para Younes-Jonas sangrante y fratricida. Los lazos de amistad con sus amigos occidentales y el agradecimiento hacia quienes le han ofrecido una vida mejor no le van a hacer renunciar, sin embargo, a los valores inculcados por su padre y que conforman su identidad: la dignidad el respeto hacia sus raíces y las costumbres de su pueblo y la fidelidad a la palabra dada, valores que ponen en peligro el amor desgarrador que siente por Émilie.



Yasmina Khadra 
Conocía al escritor por "El atentado" (2005), novela que leí hace ya bastantes años y que me impresionó vivamente. Desde entonces nada nuevo había vuelto a leer de este antiguo coronel del ejército argelino que durante años escondió su identidad bajo este seudónimo de mujer. Todos los lectores pensaban que quien escribía era una mujer. El año 2000 tras haber escrito una docena de novelas, -seis de ellas con su nombre auténtico de Mohammed Moulessehoul- abandona definitivamente el ejército para dedicarse en cuerpo y alma a la literatura fijando su residencia en Aix-en-Provence con su familia.



Lo que el día debe a la noche
La novela me ha gustado. Es una historia de amistad entre cuatro chicos a lo largo de toda una vida desde los años escolares con las peleas correspondientes, los primeros amoríos, las supuestas traiciones, las reconciliaciones de unos y otros... Luego vendrán ya las primeras experiencias amorosas serias, alguna de las cuales condicionará la vida del personaje principal, el narrador protagonista que a sus 80 años de edad rememora su vida la cual acaba de iniciar el último tramo. Todo esto se desarrolla en un contexto histórico y espacial determinado: la Argelia francesa que va de los años 30 del siglo pasado hasta el año 2008 en que concluye su narración el protagonista Younes-Jonas.

El personaje es un árabe educado en el ambiente de la burguesía francesa acomodada que dirigía Argelia durante los años que precedieron a la independencia total y definitiva del país africano en 1962. Todos los compañeros de colegio de Younes son burgueses franceses con los valores propios de los colonos europeos. Para estos él es Jonas. Pero Younes ha nacido de padre y madre árabes que por causas desgraciadas se han visto abocados a la ruina. El padre, hombre muy orgulloso, intentará remontar pero al darse una y otra vez contra la pared tirará la toalla y accederá a los deseos de su hermano Mohamed, farmacéutico en Orán casado con la francesa Germaine, de adoptar a Younes 
«—Querida Germaine —dijo mi tío con voz estremecida—, te presento a Younes, ayer mi sobrino, ahora nuestro hijo.».
El matrimonio mixto del árabe Mohamed y la católica Germaine dará todo su cariño a Younes a quien llamarán Jonas desde que acude al colegio donde estudian los hijos de los colonos franceses. Younes-Jonas se sentirá siempre incompleto, en mitad de todo, sin identidad completa. En algunos momentos es denostado por quienes son sus amigos franceses (Jean Christophe, Dédé, Fabrice o el judío Simon) situándolo en el grupo de 'los otros', o sea, de los árabes; y en otras, mucho más frecuentes, es visto por los vecinos y compañeros de infancia argelinos (Jelloul, Krimo, Oauri, etc.) como traidor a sus orígenes. Esta es la tragedia de Younes-Jonas, un árabe de ojos azules muy atractivo para las mujeres, educado en la cultura y valores occidentales pero muy atraído también por sus orígenes árabes de los que no logrará, y tampoco querrá, despegarse. 

Se muestra en Lo que el día debe a la noche una hermosa historia de amistad entre cuatro chicos, cada uno de ellos viviendo sus correspondientes episodios amorosos con chicas hacia las que en ocasiones varios se sienten atraídos por la misma lo que da lugar a encuentros y desencuentros entre ellos. Son ellas -IsabelleHélène Émilie-, jóvenes francesas de buenas familias, las que se relacionan con estos chicos. El narrador protagonista de la novela es objeto de deseo de varias de ellas y sufrirá en sus propias carnes la lucha entre la inclinación hacia ellas y el deseo de no interferir en los amoríos de sus propios amigos. Estar en medio siempre es incómodo y complicado. Jonas, como cualquier otro argelino educado en los valores de la metrópoli, se encuentra en esta situación también en el amor.

Las andanzas de estos chicos y chicas van evolucionando a lo largo de los convulsos años vividos por Argelia desde los años 30 del siglo XX (guerra en España, ascenso de los fascismos en Europa), la Segunda Guerra Mundial, la desilusión de los argelinos cuando, finalizada la guerra europea en la que lucharon por Francia el General De Gaulle, que les había prometido que ellos tomarían las riendas de su destino, ven incumplidas estas promesas, y finalmente la guerra de independencia que rompe el país y provoca el exilio de franceses que llevaban en Argelia al menos tres generaciones. Tras 1962, año del reconocimiento de la independencia por parte de Francia, Younes-Jonas se decanta por Younes y se quedará a vivir definitivamente en la nueva nación argelina. Parece feliz, se ha casado, tiene dos hijos, una farmacia, pero nuevos acontecimientos de intransigencia como la aparición del islamismo radical volverán a perturbar la vida de la nueva nación. 

Es muy interesante el marco histórico en el que se desarrolla la vida de este joven que nada entre dos mundos. Pero lo más atractivo de Lo que el día debe a la noche es la maestría con la que Yasmina Khadra presenta los acontecimientos: cómo con dos trazos bien dados describe momentos, espacios, situaciones. Especial y muy lograda es la manera como muestra el choque de los dos mundos presentes en la Argelia colonizada: de un lado la vivida por la burguesía francesa detentadora del poder cuya preocupación es divertirse, relacionarse, enamorarse
«La ociosidad propiciaba amoríos que brotaban como flores al alba. Las chicas hablaban más alto por la avenida, espléndidas con sus vestidos livianos que dejaban al descubierto sus brazos de sirena y parte de su bronceada espalda; los chicos parecían cada vez más distraídos en las terrazas de los cafés y se encendían como cerillas cuando se husmeaba en sus secretillos hechos de suspiros y de sueños tórridos.»
Y en tremendo contraste con esta vida muelle y amable la realidad en que viven los árabes, los autóctonos
«El pueblo no era nada del otro mundo. Un poblacho perdido, mortalmente aburrido, con sus casuchas de adobe resquebrajado por el peso de la miseria y sus callejas desamparadas que no sabían dónde meterse para ocultar su fealdad. Unas cabras mordisqueaban unos esqueléticos árboles erguidos en su martirio cual cadalsos. Acuclillados al pie de los mismos, unos ociosos desastrados parecían»

Esta dualidad la ha vivido y la vive el personaje narrador de Lo que el día debe a la noche. Él, con sus padres, habitó al llegar a Orán en un barrio miserable llamado Jenane Jato donde un avaro administrador de nombre Bliss explotaba la miseria de los vecinos con alquileres elevados por viviendas misérrimas. Pero incluso en medio de esta fealdad y gran pobreza cabía la alegría, la vida pujaba por abrirse paso. Esta vitalidad y pujanza nos la hace visualizar Yasmina Khadra en la multiplicidad de tipos, hombres y mujeres, que pululaban por este barrio: Bliss, el tendero Patapalo, el barbero que cortaba el pelo en medio de la plaza, pero sobre todo las mujeres que sacan adelante a su prole abandonadas o ignoradas muchas de ellas por sus maridos. Cuando Younes visita a su madre dos años después de haber sido entregado a su tío el contraste entre ambos mundos es patente para él:
«Al salir vi a todos los vecinos reunidos en torno al brocal. Badra, Mama, Batoul la vidente, la bella Hadda, Yezza y su chiquillería me miraban de lejos. Parecía que temieran estropearme al acercarse a mí. Los diablillos de Badra contenían el aliento. Ellos, que siempre andaban con los dedos metidos en alguna parte, ahora mantenían las manos pegadas al costado. Mi cambio de ropa había bastado para dejarlos descolocados. Hoy sigo preguntándome si, al fin y al cabo, el mundo no se basa en las apariencias. Si tienes la cara acartonada y un saco de yute cubriendo una tripa vacía, eres un pobre. Si te lavas la cara, te peinas un poco y te pones un pantalón limpio, ya eres otro. De tan poco depende… A los once años, esos despertares te desconciertan.»
A mí la novela me ha gustado, además de por los asuntos que toca, por el diseño de los personajes. Son todos ellos personajes tipo reconocibles. Tenemos a Simón Benjamin, el judío feo y gracioso; al atractivo por su riqueza Jean Christophe; al emprendedor André Sosa (Dédé); al creativo poeta y periodista FabriceEmilie es la chica cañón que, enamoradísima de Younes-Jonas, hará lo indecible por conseguirlo; la madre de Emilie es una mujer aparte de la que nada se puede decir so riesgo de machacar la lectura; Germaine es la mujer de maternidad frustrada que encuentra en Younes-Jonas el hijo en quien volcar su gran capacidad de amor; el tío Mohamed es un culto farmacéutico y hombre desprendido donde los haya que inculca en Jonas magníficas enseñanzas que le servirán de por vida a éste; y así muchos otros más.

escritores argelinos en Francia
Quizás -y ésta sería una de las escasas pegas que pondría a esta novela- quedan un poco desdibujados o poco perfilados en su evolución los padres y la hermana de Younes. De ellos sólo se nos cuenta el fracaso de las tareas agrícolas en las que Issa, el padre, había empeñado todo su futuro, y la bondad sumisa de la madre atenta siempre a que a la hija enferma no le faltase de nada. Pero quedan flecos colgando tras finalizar la lectura: ¿Qué ocurrió con ellos?, ¿Qué fue de la hermana?, ¿Por qué nada nos dice de ellos? Y al igual que de los padres y hermana, poco se nos dice también de la mujer, hijos y nietos que Younes afirma en un momento dado, pero como de pasada, tiene en Argelia. ¿Qué ocurre? ¿Es que la parte argelina poco o nada le interesa a Jonas? E incluso me atrevo a preguntarme si será verdad que tiene esta familia consolidada en Argelia o si será una simulación de felicidad más, exhibida ante sus antiguos amigos cuando al final de la novela se reúne con ellos en Aix-en-Provence. ¿Sigue Jonas queriendo asimilarse con los europeos aunque se reconoce diferente a ellos?: 
  «—Tú no puedes entenderlo. Eres de los nuestros, pero llevas la vida de ellos…», le dice Jelloul a Younes cuando el primero le pide ayuda en un momento en que la lucha por la independencia argelina ya está en marcha. 

La prosa de Yasmina Khadra es excelente. Según leía Lo que el día debe a la noche me parecía estar ante hermosos cuadros costumbristas del vivir cotidiano argelino. Se ve que el autor ama a su país a pesar de vivir fuera de él y a pesar de haber recibido ataques e incluso alguna amenaza por preferir escribir en francés y no en árabe. Siente predilección por la frase breve, la adjetivación colorista, el vocabulario preciso y enamorado de la peculiaridad autóctona (merguez, gandura, chechia, morabito, lampiones, lactescente, maquis, ...), realiza descripciones topográficas enlazando las mismas con el carácter de las personas, etc.
  • «La zona de prostíbulos de Orán estaba detrás del teatro, en la calle del Acueducto, una calleja de mala muerte a la que se accedía por dos escaleras que apestaban a orina y en las que se acomodaban los borrachos.»
  • «Unos críos jugaban desnudos en medio del polvo, con el vientre hinchado y las narices asediadas por las moscas. Sí, eso era, además del hedor estaba el zumbido de las moscas, voraz, obsesivo»
  • «La primavera seguía avanzando. Las colinas cubiertas de hierba aún tierna espejeaban al amanecer como un mar de rocío. Daban ganas de desnudarse y de zambullirse de cabeza en él, de nadar por esa pelusa hasta el agotamiento, y luego de tumbarse bajo un árbol y soñar, una por una, con todas las bellezas creadas por Dios. Resultaba embriagador»
  • «La posteridad nunca ha vuelto las tumbas más cómodas. Su único mérito está en aplacar nuestro miedo a la muerte, ya que nuestra inexorable finitud no conoce mejor terapia que la ilusión de una buena eternidad.»


Son muchas las frases que se pueden entresacar de Lo que el día debe a la noche de Yasmina Khadra, una novela que se lee con mucho gusto, que sirve para ilustrar un momento interesante de la historia de un país muy importante para nosotros actualmente. Es un libro que contiene varios dentro de sí: estamos ante una novela de iniciación a la vida adulta, una novela social, una novela romántica, una novela de realismo costumbrista, una tragedia griega, una novela muy literaria, una novela, en definitiva,... ¡magnífica!


Nota:
Existe adaptación cinematográfica de la novela realizada por Alexandre Arcady en 2013. No he visto la película que está disponible en alguna de las muchas plataformas televisivas que actualmente existen. Seguramente la veré aunque no quisiera que la concreción de las imágenes borrase la agradable sensación que la novela ha dejado en mí.

21 comentarios:

  1. Me parece una novela muy atractiva, Juan Carlos. Abarca muchas cosas. Lo que más me atrae es el contexto histórico en el que se desarrolla la historia y el conflicto en cuanto a identidad de Younes-Jonas.
    De Yasmina Khadra solo he leído Las sirenas de Bagdad, pero hace tantos años de eso que apenas la recuerdo. Creo que va siendo hora de retomar al autor.
    Besos

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. En mi opinión, Khadra es un auténtico clásico. Clásico por su elegante manera de escribir, por cómo sabe irnos metiendo en la historia, por las muchas reflexiones que introduce en su novela. Si no recuerdas mucho su manera de escribir y te interesa la búsqueda de una identidad propia del personaje y de su país creo que esta novela te va a gustar, Lorena.
      Un beso grande

      Eliminar
  2. ¡Hola!
    sé que he visto la película hace mucho (quizás cuando se estrenó) y también sé que perdura en mí la sensación de que me gustó mucho. Pero sinceramente no recordaba casi nada del argumento (aunque luego viendo el trailer ya sí me acordaba más), por eso no te puedo decir si en la peli se habla más del lado argelino o si se habla más de lo que fue de la familia verdadera de Younes.
    En cualquier caso no me extraña que la hayas disfrutado a pesar de dicha pega que comentas, porque aunque no he tenido el placer de leerle, sé también que el autor es muy bueno y su prosa una maravilla (es lo que tiene ser bibliotecaria, que aunque no te leas todos los libros que caen en tus manos porque eso es imposible, los usuarios te hablan y te cuentan sus impresiones sobre libros, sobre autores y todo eso se queda grabado de forma que a veces sin haber leído un autor sientes que le conoces, que conoces su forma de escribir). Puede que en algún momento me anime a leer a Khadra, igual no con esta novela (al haber visto la peli me da más pereza)
    Besos

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Hola, Marian:
      Lorena que es una gran lectora dice haber leído de Yasmina Khadra "Las sirenas de Bagdad"; yo leí con inmenso placer "El atentado" y ahora "Lo que el día debe a la noche" me ha parecido muy agradable y muy bien contada. Cuando te decidas a leer a este autor argelino-francés no te arrepentirás.
      Un beso

      Eliminar
  3. Khadra. Ignoro la razón de no haberme puesto aún con su lectura. Y mira que me lo he planteado doscientas veces. Pero siempre hay algo que se interpone. Tu gran comentario me anima a resolver esa deuda cuanto antes.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Imposible atender todos los frentes, amigo Rubén. Ya le llegará el momento a Yasmina Khadra en el listado de tus lecturas.
      Un abrazo

      Eliminar
  4. Una buena reseña y muy completa que trasluce el placer que has sentido al leerla. Un abrazo amigo

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Gracias por tus palabras.
      Abrazo correspondido, amigo anónimo

      Eliminar
  5. De este autor, que al principio creí que era una mujer (Rosa Berros me sacó de mi error), leí hace muchísimos años "El atentado" y me impactó. Luego leí, sin ser consciente de que era el mismo escritor, "A qué esperan los monos" y también me gustó mucho, pero ya no insistí y no sé por qué.
    Me apunto esta novela que traes, gracias por presentármela tan bien.
    Un beso grande, amigo.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Yo es la segunda novela suya que leo; la anterior también fue "El atentado" que, como a ti, me impactó. Escribe muy bien.
      Pienso que si lees "Lo que el día debe a la noche" te gustará. Ya me dirás.
      Besos

      Eliminar
  6. Uys, pues yo seguía creyendo que era una mujer... Muy tentadora esta novela, sin duda, pese a ese pequeño pero que le pones al final. Puede ser un buen estreno, aunque también me llevo muy bien apuntada El atentado.
    Besotes!!!

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Te llevas, Margari, dos excelentes piezas: "El atentado" y "Lo que el día debe a la noche". Ambas te gustarán, me jugaría cualquier cosa a que acierto. Ya nos dirás.
      Un besazo

      Eliminar
  7. Argelia es un país vecino y solo cuando los conflictos estallan y nos tocan aunque sean de refilón caemos en que existe. Este libro me parece estupendo para aprender un poco la historia de Argelia en el siglo XX a través de una historia que es muy universal: amistad, amoríos, costumbrismo y buena literatura en definitiva. Tampoco he visto la versión cinematográfica y la verdad es que me ha llamado la atención a priori.

    Feliz comienzo de semana, Juan Carlos.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Hola, Miguel:
      En esta ocasión el conflicto con Argelia nos ha estallado entre las manos, quizás por haber manipulado mal el artefacto (ja, ja...). Bueno, sea lo que fuere, el caso es que es interesante observar que también hay vida al otro lado del estrecho, que no todo acaba en Algeciras, que los sentimientos, los amores, la vida en definitiva está pujante en cualquier tipo de persona sin importar raza, sexo, religión o cultura.

      También te deseo una buena semana, Miguel

      Un abrazo

      Eliminar
  8. ¡Hola Juan Carlos!

    Pues el contexto me ha parecido fascinante, esta Argelia bajo el dominio francés y todos los momentos históricos por los que pasan: IIGM y sobre todo la guerra de independencia y expulsión de los franceses. Además, que con todo esto de fondo al final sea la historia de 4 amigos, con sus idas y venidas, es algo que me encanta.
    No sabía que el autor había estado escribiendo tanto tiempo con pseudónimo de mujer y eso me ha dado mucha curiosidad. Sin duda me informaré más sobre él, que alguno de sus libros tiene que caer.

    ¡besotes!

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Y te gustarán, Irene, ya verás como sí. El autor escribe muy bien
      En cuanto al seudónimo, después de la que les montaron a los que se ocultaban bajo el seudónimo de Carmen Mola no sé si ahora habrá alguien que se arriesgue a esconderse bajo un seudónimo de mujer. Desde luego que un árabe, además coronel del ejército, eligiese un nombre de mujer para firmar sus novelas fue en su momento una sorpresa grandísima
      La

      Eliminar
  9. Creo que he leído todas las novelas de Yasmina Khadra. Lo descubrí en 2001 con Lo que sueñan los lobos y desde entonces, poco a poco, ha ido cayendo todo. Tiene hasta una Trilogía de Argel, policíaca y es muy interesante ver cómo aborda el género. En realidad tiene varias novelas que tocan la intriga y lo negro.
    Esta novela la leí en 2010 y me gustó mucho. La película se deja ver. No está mal. A mí no me quitó nada de la sensación que me había dejado el libro. Es otra cosa.
    Te recomiendo, ya que leíste El atentado, las golondrinas de Kabul y La sirena de Bagdad. Forman una trilogía aunque sin personajes en común. Se pueden leer totalmente independientes.
    Un beso.

    ResponderEliminar
  10. No terminó de convencerme esta novela, en general su narración me resultó excesivamente fría y no me permitió implicarme en lo narrado a pesar de lo desgarradora de su trama. Solo al final esa narración en primera persona se vuelve más cálida y personal convirtiendo las últimas páginas en un emocionante desenlace.
    Besos.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. A mi el final me gustó. Y me sorprendió que en la tertulia donde comentamos la novela varias de las asistentes lo críticas en por parecerles excesivamente peliculero (¡! sic).
      Sí estoy contigo en que en algunos momentos decae algo, eso sí.Pero en general a mí me agradó mucho.
      Un beso, Manuela

      Eliminar
  11. Super interesante. Tomo buena nota. Besos.

    ResponderEliminar
  12. Siempre es un [lacer pasar y leerte Eres un libro en mi vida de blogger
    saludos desde Miami

    ResponderEliminar

Muchas Gracias por dejar tu Comentario.

Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...