25 ago 2018

María Dueñas: "Las hijas del Capitán"

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Con los best sellers -"Las hijas del Capitán" lo es sin ninguna duda- ando siempre prevenido. Me pasó con "El tiempo entre costuras" que dio a conocer a María Dueñas y que copó durante semanas y semanas las listas de libros más vendidos y creo que me ha vuelto a pasar con ésta, para mí la segunda obra que leo de ella pues prescindí de "Misión olvido" y "La templanza" habida cuenta del buen sabor de boca que me había dejado la aventura tangerina.

María Dueñas, Best sellers españoles, españoles en Nueva York
(Tomado de la Página en Facebook de la propia escritora)
¿Y qué es ello? Pues simplemente que dejo pasar el tiempo para no incurrir en el error de leer al dictado de lo que quieren las editoriales que leamos. Sí, sí, lo sé, es esfuerzo inútil pues con esto de los big data y no sé cuantas intromisiones más en nuestra privacidad éstas saben más de nuestros propios gustos que nosotros mismos, pero, en fin, qué queréis que os diga parece como que comportándome así mantengo mi ¿independencia? Bueno, a lo que voy. El caso es que si leí "El tiempo...." cuando llevaba en las librerías más de un año, ésta  decidí tomarla en mis manos cuando vi, hará ya tres meses o así, que se había alzado al primer puesto de la lista de libros más vendidos desbancando nada más y nada menos que a "Patria" de Fernando Aramburu . Pero en fin, por favor, no nos llamemos a engaño, nada tiene que ver una cosa con otra: ser unas cuantas semanas number one no es sinónimo de nada y menos de calidad equivalente al prodigio de "Patria" que en sí misma aúna calidad y cantidad [leer reseña de esta novela aquí]. Por ahora -y hablo ya tras haberla leído- "Las hijas del capitán" sólo es exitosa en el número de ejemplares vendidos durante unas poquitas semanas (hoy es la nº 2 de la lista en la que lleva ya 19 semanas). No va mal, desde luego, y la editorial Planeta estará más que orgullosa de ella, sin duda alguna.

"Las hijas del Capitán"
La historia que se nos cuenta es la de unas mujeres -tres hijas y su madre- que ante la sorpresiva muerte del padre y marido, Emilio Arenas, acaecida fortuitamente en los muelles de Nueva York deciden plantar cara al futuro y continuar con el negocio de comidas que este hombre había abierto en Manhattan. El negocio que se llamaba "El Capitán" trocará su nombre por el de "Las Hijas del Capitán". Estamos a mediados de 1936. Estas cuatro mujeres que no saben una palabra de inglés son vistas por los buscavidas como fáciles presas. Un abogado mafioso, Marcelo Mazza, las convencerá para que permanezcan en la ciudad mientras él les consigue en los tribunales una sustanciosa compensación económica por la muerte accidental de Emilio Arenas. Una religiosa que conoce los sinsabores de la vida, Sor Lito, nacida en un burdel, hija de una prostituta canaria y convertida en monja las ayudará para que no caigan en las garras de ese abogado italiano. Mientras, las jóvenes y hermosas hermanas Arenas -Victoria, Mona y Luz- habrán de buscarse la vida al tiempo que colaboran con Remedios, su madre, para que el negocio de comidas no se venga abajo. 

La novela, aunque larga -624 páginas en papel; 534 en edición digital kindle por la que cito-, se lee con gusto y rapidez pues la trama de la misma,  distribuída en 105 breves capítulos agrupados en seis grandes apartados, transcurre con fluidez gracias al ritmo a veces vertiginoso que imprime la escritora al relato. Cada una de las seis partes presenta un momento crucial en el desarrollo del argumento: Primera parte, historia de Emilio Arenas y llegada de sus hijas y de Remedios a Nueva York;  Segunda parte: Entrada en escena de embaucadores (abogado Mazza principalmente) y de benefactores (Milagros, Sor Lito...) por lo que las cuatro mujeres que ya habían decidido regresar a España cambian de idea; Tercera parte: Mona, la mediana de las hermanas, junto a Luz, la menor, empiezan a dar forma en su pensamiento a un negocio distinto al de casa de comidas que es 'Las Hijas del Capitán';  Cuarta Parte: Remedios, la madre, no quiere para nada experimentos empresariales que vayan más allá de la fonda que había montado su marido y como se opone frontalmente a los deseos de las hermanas será alejada con artimañas mientras ellas buscan apoyos para la inminente inauguración del local; Quinta parte: Remedios regresa a la casa y descubre todo lo que las hijas han urdido en su ausencia, se siente burlada y desaparece; Sexta y última parte: Desenlace de la historia principal y de todas y cada una de las historias particulares.

Abe Lane, músicos españoles en Nueva York, ritmos afrocubanosPara mí lo más interesante de la novela es la recreación del ambiente neoyorquino de los años 30. Estamos ante el Nueva York de los Night Clubs en los que más de un español está triunfando. María Dueñas saca en su novela a personajes reales como Xavier Cugat (Cugui) que con su orquesta de ritmos afrocubanos hacía estragos en el Waldorf Astoria de Manhattan, concretamente en la denominada sala Sert, así llamada por haber sido decorada con motivos españoles por Josep Maria Sert. Pero no sólo los españoles que hay en Nueva York pertenecen al show business, una importante personalidad de la política española interviene en la novela con un papel que se presiente crucial y que luego con el transcurso de la misma se va quedando en nada. Me refiero al Conde de Covadonga, título real que ostentaba el que fuera Príncipe de Asturias tras perder éste con motivo de su casamiento con una plebeya. Este personaje que no era otro que don Alfonso de Borbón y Battenberg apenas si hoy día es recordado por alguien. Es, pues, mérito de María Dueñas haberlo sacado del trastero de la historia colocándolo en su novela. lástima que el personaje no dé mucho de sí en el relato y que se quede sólo en un tontaina, enfermo hemofílico, que es perseguido por los paparazzi que incansables le preguntan por sus últimas conquistas. En fin, una desilusión porque yo me las prometía muy felices con él, pero no es así.

En cuanto a las alusiones que en el relato pueda haber a la situación crítica que se vivía en España en esas fechas, también mis expectativas se vieron algo frustradas. En primer lugar hay pocas referencias a la política nacional, tan sólo al principio de la novela cuando se habla de la fuerte emigración hacia América que en los años de la República se produjo y luego, ya casi a mitad del relato, cuando Victoria, la mayor de las hermanas, se ha casado con el tabaquero Luciano y salen en viaje de novios transportados en un lujoso automóvil. Es en ese momento cuando los hombres -la política no era cosa de mujeres, parece decirnos la autora- se preguntan por la situación política que está viviendo España:
"Traqueteaba el auto en dirección noroeste, ya sólo se veían campo y granjas, pinos, planicie. Los hombres continuaban enfrascados en su charla ajenos a Victoria, se habían quitado las chaquetas y abierto las ventanillas, habían sacado los codos, seguían fumando. Alcalá Zamora, Largo Caballero, Indalecio Prieto, Martínez Barrio, la Ley de Reforma Agraria, el rey en el exilio, la CEDA, la Falange, está tensa la cosa, Avelino, se está poniendo cada vez más negra, sabe Dios en qué va a acabar…" (pág. 266)

Conde Covadonga, hijos del rey Alfonso XIII, Guerra Civil españolaA María Dueñas parece interesarle más la historia de este Príncipe de Asturias destronado que la Guerra Civil en ciernes. Así en un momento dado de la novela y haciendo uso de la anticipación se nos revela lo que le ocurrirá a Alfonso de Borbón dentro de dos años al tiempo que se nos informa de otro sucedido dentro de la familia real en ese momento en el exilio:

"La boda con Edelmira en Lausanne a la que no asistió ni un solo miembro de la familia, el parco alojamiento que había ocupado la familia en Evian, la desoladora noticia de la muerte de su hermano Gonzalo antes de cumplir los veinte tras un derrame interno provocado por un accidente de automóvil aparentemente inocuo, lo mismo que le ocurriría a él en Miami dos años más tarde aunque todavía no lo supiera." (pág. 330) 
Y poco más porque es evidente que la política nacional no es el asunto que busca la autora. Lo que ella quiere presentar es la vida de unas pobres y bravas mujeres en un mundo de hombres que las ignora y ningunea. Quizás por ello mientras los hombres que van en el coche junto a Victoria hablan de política, ella está recordando la brutalidad con que Luciano Barona, el tabaquero viudo con quien se acaba de casar y que la libró de los golpes que el abogado Mazza le iba a propinar, se comportó la noche anterior nada más haberse casado con él. Es un texto cargado de erotismo, uno de los ingredientes de cualquier buen best seller como éste:
"Él volviéndose loco al acariciar sus pechos jóvenes, sus nalgas firmes, su piel lustrosa. Ella quieta como una balsa varada, sintiendo las manos ávidas arriba y abajo, abajo y arriba, el tórax voluminoso de él aprisionando su delgada anatomía, aplastándola, dejándola casi sin respiración. Él abriéndose camino entre sus muslos tersos, hasta entrar en ella con un rugido triunfal. Ella inmóvil con la cabeza vuelta al balcón entreabierto, a su barandilla de forja labrada y a las cortinas que flotaban como fantasmas […], notando como algo se le clavaba en las entrañas, escuchando en su oreja izquierda la respiración masculina tórrida y entrecortada." (pág. 266)
Es este mundo de hombres vs el de mujeres el que muestra la escritora. Sin duda alguna ella se posiciona del lado de su género, lo que es normal y comprensible dada la época en que estamos. Lo que ya no me parece tan normal es que en ocasiones adjudique al género masculino comportamientos y actitudes de manera un tanto generalizada. Un ejemplo que no me resisto a citar es el del oficinista al que las chicas solicitaron una dirección telefónica y ante la belleza de las mismas éste no pudo por menos que ausentarse de su presencia:
"Ahí quedó el libro, abierto y abandonado, a la espera de que al oficinista se le bajara el calentón, saliera del lavabo y acudiera en su busca." (pág. 472)
Hombre, por favor. Ni como recurso humorístico me parece de recibo esta frase. ¿Qué quiere decir la novelista: que todos los hombres viven obsesionados por el sexo? Si la novela sólo fuese destinada a lectoras femeninas me arriesgo a pensar que lo anterior pudiera considerarse como chiste o gracia, pero  al ir dirigido el texto al mundo mundial sólo se me ocurre ver aquí una salida de tono, un hembrismo excesivo fuera de lugar. Quizás, vengo a discurrir, generalizaciones simplificadoras como ésta -eso son los tópicos- sean las que contribuyen a calificar la obra de best seller en el sentido de aquellas obras que no quieren dar disgusto alguno a sus potenciales lectores y en lugar de lanzar mensajes críticos abundan en tópicos a través de conductas que se quiere asentar más que evitar o denunciar.

Junto a lo anterior en la novela abundan personajes algo superficiales con comportamientos muy predecibles. Por una parte están los chicos guapos y encantadores que respetan y ayudan a las que son sus enamoradas. Estos chicos, al igual que las tres hermanas, proceden del pueblo llano y aunque al principio puedan parecer algo toscos y sinvergüenzas pronto descubriremos en ellos un gran corazón y un atractivo irresistible. Tienen estas características Tony el bolitero cuyo don de gentes le hará ascender de promotor de ilegales loterías a secretario personal de todo un personaje real como el conde de Covadonga; también Luciano Barona, quien pese a su rudeza en el sexo, es una buena persona; y lo mismo cabe decir de su hijo, Chano, boxeador que en todo seguirá los pasos paternos. Y en el otro extremo estarían los malos: el abogado Mazza; el buscavidas, proxeneta y embaucador Frank Kruzan; el Zio Marcelo que se diría sacado de algún episodio de "Breaking Bad"; e incluso cabría situar aquí a aquellos seres pertenecientes al mundo de los señoritos como César Osorio, el ayudante del doctor Castroviejo, o la madrina de este joven, Máxima Osorio, doña Maxi, una mujer tremenda, torrencial, apabullante, pero impertinente y maltratadora de sus empleados con palabras e insultos … En fin, un maniqueísmo típico de novela popular que sólo busca agradar al lector sin exigirle esfuerzo alguno. Naturalmente hay personajes que se mueven en tierra de nadie empezando por Sor Lito, unión natural entre uno y otro mundo y sin duda el personaje que tiene una cierta mayor complejidad; y luego ya todas esas mujeres y hombres casi sin rostro de la colonia española que se reúnen en La Nacional, la sociedad de Beneficencia española, que sólo buscan ayudar y que tienen una función muy secundaria en el relato: Milagros, la fornida gallega que ayuda a las cuatro mujeres;  Paco Sendra, el dueño de la Casa de Huéspedes 'La Valenciana'; el matrimonio Irigaray que regentaba una lavandería, o Venancio, el dueño del negocio de comidas que Emilio Arenas se quedaría cuando el anterior decidió volver a España.

Manhallan, Spanish town, Harlem Hispano
Lo que no se le puede negar a María Dueñas es lo bien que recrea el Nueva York de los años 30. Presenta una ciudad vertiginosa, llena de luz, de coches, de gentes que caminan a sus quehaceres, una ciudad que se divierte en salas de fiesta como el Waldorf Astoria, una ciudad cosmopolita llena de hoteles como el Majestic donde se alojan millonarios y exiliados reales como el Conde de Covadonga:
  • ➢"Los hombres se acomodaron delante, Victoria sola en el asiento trasero, contemplando en silencio las calles conforme subían por la Décima avenida, dejando atrás barrios y entornos. Chelsea, el Garment District con sus talleres y almacenes de ropa, Hell’s Kitchen con sus proletarios irlandeses, San Juan Hill lleno de negros, el Upper West Side con sus casas buenas y su gente fina y sus muchos judíos cuando la avenida era ya Amsterdam, Bloomingdale District, Washington Heights donde volvía a haber negocios con anuncios en español." (pág. 266) 
  • "La zona de Cherry Street, el asentamiento de españoles más antiguo de la ciudad. Allí, en el extremo sureste de la isla de Manhattan, frente al waterfront, junto a los muelles, bajo el ruido estrepitoso del arranque del puente de Brooklyn," (pág. 12)
"El tráfico era constante, los cláxones sonaban con estrépito, los edificios se elevaban hasta casi el más allá. Estaban, definitivamente, en otra Nueva York." (pág. 143)
Y en este tráfago neoyorquino unas pobres mujeres pueblerinas que no saben una palabra de inglés han de salir adelante. Este choque de dos mundos está bien presentado por la escritora:
  • "Unos días se acercaba al Gansevoort Market en busca de frutas y verduras, otros bajaba al mercado de West Washington y sin entender apenas nada, compraba pollos esmirriados o aquello barato que pocos querían: sesos, quijada, lengua, careta; había mañanas en las que cruzaba de amanecida hasta el East River, al Fulton Fish Market," (pág. 116). Es Mona, la hermana más lanzada y decidida la que efectúa este sano ejercicio de inmersión.
  • "lo que un día fue aquel encaje entre Chelsea y el Greenwich Village que incluso algunos dieron en llamar Little Spain, donde la gente comía arroz con pollo los domingos y cortaba la calle a finales de julio para sacar al apóstol Santiago en procesión.· (pág. 522)
Otro mérito innegable de la novela es el modo como María Dueñas utiliza el lenguaje. Un narrador externo y objetivo en 3ª persona que abre paso con frecuencia y sin estridencias a los propios personajes a través del estilo indirecto libre de manera que éstos se vienen a confundir en la mente del lector con el propio narrador provocando que quienes leemos el texto tengamos la ilusión de estar también dentro del propio relato. Esto, cuando se hace bien -y María Dueñas lo sabe hacer muy bien- hace ganar muchos enteros a la novela. Baste un ejemplo de entre otros muchos posibles: "Sin tiempo para sopesar su propuesta, había decidido aceptar la ayuda de él: de perdidos al río, difícilmente podría irle peor. Con Luz refunfuñando y agarrada por un brazo, los tres volvieron a cruzar la Cincuenta y nueve, a una distancia prudente del St Moritz." (pág. 321)

Contribuye muchísimo al gusto que produce la lectura de esta novela los coloquialismos lingüísticos que se desgranan por la obra: "Le gustaría poder decir que ninguno [Mona en respuesta a Tony sobre el interés de ésta en ver al Conde de Covadonga], ni el más mínimo interés; si no me dejan verle, me voy a mi casa y santas pascuas, me olvido del asunto y que le den morcilla a esta gente tan engreída y tan malababa" (pág. 320)

También está muy bien lograda esa mezcla de ambos idiomas, ese espanglish, que los integrantes de la colonia española y las cuatro mujeres recién llegadas utilizan: "damn train, malditos retrasos, iba pensando. A medida que se acercaba, su figura se percibía cada vez más definida. " (pág. 320)

Por último no puedo cerrar esta reseña sin aludir a las alusiones culturales que María Dueñas deja esparcidas por el texto. En general son elementos culturalistas muy conocidos por los españoles: Lorca y el impacto que en él produjo Nueva York, la música de Joaquín Turina, las obras de Jacinto Benavente, los hermanos Álvarez Quintero, etc. Estos elementos, al tiempo que dan lustre al texto contribuyen muy mucho a su lectura y a dar satisfacción a la mayoría de los lectores, lo que es -y lo señalo sin afán alguno de minusvalorar nada- una clara característica de los best sellers.
"-Estuve con la Compañía de Teatro Español desde que Zárraga la fundó en el 21 -prosiguió-, fui la Malvaloca de los Álvarez Quintero y la María en El nido ajeno de Benavente, me sumé a los montajes que Narcisín Ibáñez Menta se trajo de Buenos Aires, conocí al poeta García Lorca cuando estuvo por aquí hace unos años fascinado con los negros de Harlem; he hecho sainete, astracanada, opereta y vodevil, Fortunio Bonanova quiso llevarme a Hollywood en el 32 y le dije que nanay…" (pág. 152)


Conclusión
Una novela que se lee a las mil maravillas, que no exige esfuerzo alguno, que utiliza muy bien los recursos estilísticos de la narración y que muestra una realidad histórica ignorada por muchos de nosotros: la emigración de españoles habida a los Estados Unidos durante los años 20 y 30 del siglo pasado. Al tiempo la autora presenta unos personajes en su mayoría mujeres a las que muestra fuertes y emprendedoras en un mundo machista del que saben salir con éxito. Al tiempo la novela incurre a veces en el tono propio de las novelas románticas con descripciones por momentos algo empalagosas. Es por ello que para mí "Las hijas del Capitán" merecen un 3 sobre 5. Está bien, pero los tópicos(culturales, feministas, españoles...) lo anegan todo.

16 ago 2018

Sofi Oksanen: "Las vacas de Stalin"

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“No sé comer ni follar ni beber con moderación, como hacen todas las personas, tampoco puedo cagar por culpa de mi lentísimo metabolismo, no sé dormir: o duermo solo un par de horas como las anoréxicas o me sumerjo en el sueño profundo de las bulimicas”. (Sofi Oksanen: "Las vacas de Stalin", 3ª parte)


Literatura nacionalista, Países bálticos
Dos principales motivos me han llevado a recalar en esta primera novela de Sofi Oksanen. El primero y más inmediato el viaje que hice a mediados de julio a las Repúblicas Bálticas donde, especialmente en Tallin (Estonia), nuestros cicerones constantemente insistían en la opresión sufrida por esas tres naciones durante el período que ellos denominan de ocupación soviética. Fue allí, en Tallin, donde la guía que nos enseñaba la ciudad medieval, fruto ella misma como la propia Oksanen del mestizaje entre estonia y extranjero -hija de cubano, la guía; y de finlandés, la propia escritora- citó esta novela de la autora finlandesa como ilustración magnífica para conocer las vicisitudes de la población estonia bajo el yugo soviético y durante la primera década de la independencia del país. El segundo motivo fue el magnífico recuerdo que había dejado en mí la lectura de "Purga", la tercera novela de Oksanen aparecida en 2010 y que leímos en la tertulia "más que palabras..." durante el mes de mayo del ya lejano año 2012. 

Vivimos un momento en que los desplazamientos, hacer turismo, forman parte de las actividades habituales del ser humano. Las agencias de viaje constantemente nos incitan a emprenderlos echando mano de procedimientos variados a cuál de ellos más ingenioso. Uno que desde que lo vi por vez primera llamó mi atención es la frase "El mundo es como un libro abierto, quien no viaja sólo ha leído la primera pagina".  Desde luego en esta ocasión he hecho realidad en mí dicho adagio aunque modificándolo un poco en el sentido de que mi viaje a Estonia lo completé al volver a mi casa y leer esta novela de Sofi Oksanen que con tanto afán nos recomendó Irina, nuestra estupenda guía cubano-estonia.

La escritora
Sofi Oksanen utiliza la novela "Las vacas de Stalin" para relatar de forma ficcionalizada su propia experiencia biográfica. Al ser su primera obra publicada no hay en el relato ninguna alusión a su producción literaria pero sí a los problemas personales y sociopolíticos vividos por ella misma. Muchas son las coincidencias entre la propia vida de la escritora y Anna, el personaje central del relato. Las dos son hijas de estonia y extranjero, las dos sufren de trastornos alimentarios y las dos viven negando y afirmando continuamente su pertenencia y no pertenencia a uno de los mundos en los que su vida tiene lugar sea éste el de la realidad política (la Estonia comunista versus la Finlandia capitalista) o el de su propia intimidad personal (la inteligente y aplicada muchacha que esconde su problemática relación con la comida).

Nació Sofi Oksanen en 1977 en una pequeña ciudad finlandesa del centro del país, Jyväskylä. en cuya universidad y más tarde en la de Helsinki estudia literatura. Hasta la fecha es autora de cinco novelas y de dos obras de teatro. De toda su producción fue su novela "Purga" la que la dio a conocer internacionalmente ganando con ella múltiples galardones: el Premio de Literatura del Consejo Nórdico, el Premio Femina de literatura extranjera, el Mika Waltari, el Runeberg, el Premio Europeo a la mejor Novela del Año... Esta novela fue concebida inicialmente como obra de teatro y Oksanen la escribió y representó con gran éxito en 2007 ganando con ella el Premio de Literatura del Consejo Nórdico. "Purga" presenta la lucha por la independencia de Estonia a través de dos mujeres que representan la vieja y nueva Estonia en 1992: Zara, una joven que huye de un traficante de mujeres, y Allide Truu que en 1992 malvive en una alejada zona rural y que evoca y recuerda momentos del pasado en especial durante la II Guerra Mundial cuando fueron invadidos sucesivamente por alemanes primero y por la Unión Soviética después.
Sofi Oksanen es una feminista convencida y nada convencional que se define como bisexual. Su segunda novela, "Baby Jane" (2005) es una novela sobre desórdenes de ansiedad y violencia en una pareja de lesbianas. Actualmente la escritora está casada y tiene dos hijos fruto de ese matrimonio.

Feminismo, Nacionalismo estonio, Ocupación soviética

"Las vacas de Stalin"
Aparecida en Finlandia en 2003 -en España no se publicó hasta 2008- es la primera incursión de la autora en el campo literario. Fue muy bien recibida en su país así como en el de su madre, Estonia. 

Sinopsis (proporcionada por la propia editorial)
La joven y bella Anna no está dispuesta a creer en las malas consecuencias de la bulimia salvaje que padece. ¿Qué puede tener de malo algo que le proporciona un placer comparable al sexo y hace que se sienta divina? Pero se ha perdido en sus obsesiones: necesita controlar su destino y no quiere repetir los errores de su madre, Katariina, que huyó desde la Estonia soviética a Finlandia, y allí, tras ocultar su identidad, tuvo a Anna de un matrimonio con un borracho que desapareció sin dejar rastro. Anna tiene grabada a fuego en su memoria una visita clandestina a Estonia para ver a su abuela Sofia, víctima del régimen estalinista. Tal vez ahí se encuentre la clave de todo.


La forma
Decía muy atinadamente Amando Carabias María, allá por el año 2013 , en la reseña que hacía de "Purga" en el blog "El Club de los 1001 Lectores"  que "una novela no es la historia que se escribe, sino cómo se escribe esa historia". Si esto siempre es verdad, no siempre es factible comprobarlo in situ. En Sofi Oksanen esta verdad se evidencia, se consolida y se eleva a categoría. 
Al igual que a Amando, cuando en mayo de 2012  leí "Purga" me sorprendió muchísimo la estructura utilizada en la misma a base de varias historias o momentos de una historia presentados en contrapunto y en desorden temporal. Bien es cierto que ese desorden temporal se aclara merced a las fechas que encabezan no pocas de las secuencias o capítulos en que se escinde la narración. 

La fractura del tiempo narrativo así como la datación del año en que suceden los hechos ya la utilizaba la escritora en ésta su primera novela. Concretamente tres son los momentos narrativos que envuelven la peripecia de las tres mujeres principales del relato: el de Anna, que viene a ser el momento actual y los 14 ó 15 años anteriores a la independencia estonia en 1992; el de Katariina , madre de Anna, y su casamiento con el finlandés Toomas que va de 1971 o así hasta el momento actual, pero centrándose en los años anteriores a 1992; y el de Sofía, esposa de Arnold y madre de Katariina, centrado en los años 40 y 50 del siglo pasado durante los cuales muchas personas como su cuñada Aino Róug, hermana de Arnold, sufren en carne propia la delación, incluso de los más próximos. En el caso de Aíno, ella, junto a su esposo Osvald y sus dos hijos, será deportada a Siberia.

Estos tres tiempos en que se escinde la narración se barajan en la novela de manera aparentemente aleatoria a través de una persona narrativa externa en 3ª que en ocasiones y sin previo aviso pasa a la 1ª e incluso a la 2ª. Quien se halla bajo esta figura narradora es en ocasiones claramente Anna, sobre todo cuando se usa la 1ª y la 2ª personas narrativas, aunque también sea ella o un híbrido autora-narradora quien maneja la distanciadora narración en 3ª persona. Así parece confesarlo en un momento de la novela la propia Anna al reflexionar sobre su falta de sinceridad absoluta con Hukka, el primero de sus sinceros amores: "estoy a salvo dentro de mí cuerpo, en alguna parte, allí en lo profundo. Alguien está a salvo allí, alguien que utiliza la primera persona cuando se refiere a sí misma." (pág 183)

La variabilidad de uso de la persona narrativa es claro en muchos momentos como el siguiente:
"Katariina le prohíbe a su prometido que le traiga regalos de Finlandia. Nada de nada. Nada de ropa. Nada de panties, nada de champú, nada de desodorante. Nada visible. Ella se las apaña en su propio país muy bien, gracias. Bueno, está bien, puedes traerme café, porque tú tomas café. No creo que eso sea demasiado pedir, ¿verdad? Como es tan caro aquí... Y sólo porque él toma café." (pág. 168 
Siguiendo con la forma me ha encantado la mezcla que en la novela se realiza entre los distintos tipos de citación. Concretamente me ha impactado ese volver del revés la manera corriente de narrar, o sea, colocando el pensamiento en estilo directo libre acotado dentro de la propia narración y no al revés como es lo habitual:
Los zapatos de tacón de charol de Isa terminan en manos de la mujer del comandante, a cambio de más patatas. Naturalmente, son los primeros zapatos así que tienen su vida; con ellos anda como una verdadera señora -menuda cateta-; recorre el camino central del pueblo arriba y abajo varias veces al día con sus zapatos de tacón durante todo el mes de junio.” (pág. 351)
Un ejemplo de ambos procedimientos estilísticos podría verse en este fragmento:
"Pronto el sudor les bajaría por la espina dorsal en la terminal bochornosa y Anna desearía que en la aduana únicamente radiografiaran las maletas, porque si no iban a a encontrar la radio que habían traído para la abuela y su madre tendría que declararla de nuevo a la vuelta. Solo la radiografía, porfa, no abran los bolsos. La abuela está en cama y no tiene fuerzas para leer, la abuela necesita la radio, de verdad, no abran las maletas. Y la cafetera, tenemos que llevársela a Juuli, para que acepte encargarse de hacerle llegar las cartas de la abuela a mi madre." (pág. 80)
Otra característica formal muy propia de su estilo es la concisión expresiva combinando frases breves y escuetas con otras más extensas pero siempre retenidas en su formulación. La elipsis es muy utilizada por la escritora. Hay momentos en que unas pocas palabras son más que suficiente para construir todo un capítulo: "1953.  Stalín ha muerto". En un país oprimido y aterrorizado no se puede transmitir más con menos.

Stalin, Nacionalismo, Estonia

Si en el manejo de la propia narración la Oksanen se muestra como una redomada experta otro tanto cabe decir del uso que hace del vocabulario. Esta cuestión, la del léxico, tiene en la novela una gran importancia, pues no debemos obviar que el producto creado es en líneas generales un alegato a favor del pueblo estonio, una mostración de la opresión sufrida por este país bajo el yugo soviético. Y en esta revelación la identidad nacional de los estonios se asienta fundamentalmente, como claro elemento diferenciador, sobre esa lengua propia, el estonio (eesti keel), arrinconado y prohibido por los soviéticos. Por esto es frecuente en el relato que la autora-narradora utilice vocablos y frases en estonio para  identificar mejor el modo de pensar de este o aquel personaje: 'Mu Kodumaa' ('Mi Patria') canta Katariina cuando su enfado con su borracho e infiel marido finlandés alcanza niveles preocupantes; y la propia Anna cuando comienza a reconciliarse con sus orígenes estonios por parte materna echa mano de términos estonios con más frecuencia que cuando los  rechazaba ('hapukoor', nata agria estonia; 'halva' , mazapanes frescos; 'kohuke', barritas de requesón; etc.). Siguiendo con Anna, las creaciones léxicas para referirse a sus problemas alimentarios ('comemédico') o las imágenes utilizadas para referirse a su adicción bulímiconoréxica como 'mi Señor' o 'Mi Creador' por sus connotaciones semánticas son reveladoras de su inexistente predisposición para curarse y del ocultamiento de su enfermedad ante los demás.

Los personajes
Varios ya han ido apareciendo en esta reseña. Pero hay muchos más. En algún momento se podría decir que nos encontramos 'casi' ante una novela coral. Y es que la autora utiliza tres personajes para hablar de las tres generaciones a las que cada uno de ellos pertenece: la de los 40-50 de la abuela Sofía, la de los 70-90 de la madre Katariina, y la actual de Anna. Por eso los personajes son muchos, pero todos están perfectamente diseñados y dotados de una gran complejidad psicológica. Quizás los que más interesan son los que tienen relación con Anna como Hakku, su primer amor, Vilen con quien empieza a salir del pozo, el Duendecillo que queda un poco en la indefinición de su papel respecto a ella; y también Irene, su íntima amiga desde el colegio con la que emprende la peligrosa aventura de la bulimia. Pero también todo el mundo de relaciones de Katariina (su hermana Linda, la amiga Olja que le compra lo que ella trae desde Finlandia... ) y de Sofía (su marido Arnold, sus hermanos Elmer y August, el compañero de armas Richard...). Lógicamente en un contexto de familia muchos de los personajes interactúan con unos y otros personajes.

Estructuralmente la novela está organizada en tres partes de muy desigual extensión: En la primera de más de 400 páginas, asistimos a la historia de una Anna que oculta su identidad, sus orígenes, por recomendación de su madre estonia quien al vivir en Finlandia no quiere que ella o Anna sean tomadas por prostitutas estonias que era la consideración habitual que de las bellas mujeres bálticas tenían los fineses que viajaban a Tallin para consumir sexo y adquirir alcohol, los dos muy baratos allí. Esta ocultación la extiende Anna a todo y a todos. Nadie sabrá de su naturaleza étnica híbrida así como nadie conocerá de sus problemas alimentarios o de su doble vida sexual o académica. Esta ocultación sistemática la hará tremendamente infeliz y la hundirá en una tremenda soledad.

La segunda y tercera parte ocupan cada una muy pocas páginas. Si en la 1º parte Anna atisbó una esperanzadora aunque malograda salida a sus problemas a través del amor y estabilidad conseguidas con Hukka,  en la 2ª parte de la novela aparece Vilen con quien está muy a gusto y con quien pasa a la fase de hablar y manifestar su ser verdadero: “soy medio estonia y medio finlandesa”. Vilen marcha fuera por un año y ella en la 3ª parte, tras romperse toda por la terrible desnutrición que sufre, habla de alguien, el Duendecillo, que la comprende y la ayuda. Con él ya no oculta nada.  Así pues la novela es todo el proceso vital de esta joven, trasunto de la propia escritora en la consecución de la libertad propia tanto en referencias a su país cuanto a ella misma.

Los temas
Muchísimos y muy entreverados unos con otros. Destaca sobre todos los demás el de la bulimia que se ha enseñoreado con Anna:
"Vale, estoy dispuesta a llevar un diario de mis comidas, aunque sea una soberana estupidez -como si yo no supiera o no me acordara de lo que había comido y cuándo y por qué, ¡por Dios!- Durante once años he contado las calorías y he calculado para qué alimentos me alcanzaba el dinero de que disponía antes de cada atracón, eso ya lo sé, eso ya lo sé, eso ya lo sé, de verdad." (pág 164) 
Pero hay muchos más:

 El tremendo machismo de los finlandeses respecto a Rusia (Estonia en este momento era Rusia). "Las rusas son todas unas putas". Si se hablaba en finés entonces los hombres se asustaban y escapaban, pero si se hacía en estonio o ruso los finlandeses -dice Anna- te tenían por puta y si te acompañaba tu madre ésta era tenida por tu proxeneta.

   Junto a este asunto de la prostitución se cuela el asunto del SIDA durante los años 80. Al morir de SIDA Olga, una famosa prostituta estonia la agencia soviética TASS publicó el siguiente texto: "¿Te acostaste tú también con Olga, la que murió de sida?" (pág. 256)

Sofi Oksanen, novela finlandesa,
 La delación, el miedo, el terror a ser detenido por algo hecho por algún miembro de la familia... son temas fundamentales en esta nnovela. La historia de August, el tío de Katariina deportado al gulag de Siberia por una denuncia anónima es explícita en este sentido. Ambos asuntos -delación y bulimia- se unen en el miedo. El miedo a ser descubierto como estonio ruso y/o como portadora de un trastorno alimentario. Por esto Anna mide el tiempo transcurrido en kilos: "sucedió hace diez kilos", "dos kilos arriba o abajo más tarde"

→ Junto al asunto de la delación se encuentra lógicamente el de los sobornos. Para no ser detenido ni investigado había que hacer regalitos al funcionario de turno. Del mismo modo dada la lentitud burocrática socialista era necesario sobornar con regalos a los funcionarios que debían de dar permisos o de acelerarlos En definitiva, corrupción.

  Nacionalismo. Aunque no de manera frontal y directa en la novela se desgranan alusiones a/y acciones nacionalistas. Por ejemplo el de aquella mujer estonia que casó con un oficial ruso el cual impidió a sus hijos aprender el idioma de la madre porque "no quería que perdieran el tiempo aprendiendo cosas inútiles" o el tremendo odio que la madre de Anna sentía por todo lo soviético incluido el mismo color rojo que los identificaba. Pero quizás el momento mayor sea cuando Anna siente en su interior el apremio por volver a donde ella pertenecía (Estonia) y poder vivir con Hukka allí su amor. Aunque como ha vivido siempre en la mentira, le va a ser difícil, si no imposible, hacerlo realidad. El amor a su tierra estará por encima del amor a la persona de ese joven finlandés con el que puso orden en su organismo. Sobre el sentimiento nacionalista hay frases contundentes como cuando se presenta la marcha de Katariina a Finlandia a donde no puede llevarse títulos académicos o referencias profesionales y tampoco su vivienda. Al salir la dejaba y no podía ya volver a ella. Así, concluye: “Adiós hogar, pueblo e idioma. Adiós, mi país.” (pag. 216) Yo, que no me siento para nada nacionalista, veo esta frase como ñoña, vieja, casposa y de un romanticismo decimonónico trasnochado.
Elmer y August se habían escondido en el bosque a tiempo, huyendo del ejército alemán en retirada [...] Construyeron un buen refugio subterráneo y juraron que solo obedecerian la ley de la República de Estonia y lucharían por una Estonia independiente.” (pág. 269)
  Ocupa un espacio importante el choque de ambos mundos, socialista vs capitalista, representado en los controles aduaneros a la entrada y salida de Tallin. Anécdotas interesantes se cuentan. En los controles aduaneros más o menos rigurosos tenía mucho que ver si alguien había dicho algo sobre actividades sospechosas de Katariina

La identidad personal. Anna no sabe a ciencia cierta quien es. Su relación con Hukka le hace mucho bien pero la insistencia de este en preguntarle de todo (sexo, sobre todo) hace que Anna vaya a dejarle. Y lo justifica diciendo de sí misma: “Alguien imposibilitado para el placer. Alguien incapaz de comer como el resto del mundo desde hacía más de diez años. Alguien que vivía en Finlandia pero realmente no era finlandesa. Alguien que no sabía hablar de sus propios sentimientos.” (pág 309)

 → El alcoholismo. De los finlandeses como Toomas cuando van a comprarlo barato a Tallin; de los rusos y estonios deportados a Siberia; de la bulímica y anoréxica Anna para disfrazar el hambre.

Y muchos otros asuntos más...

Para finalizar: ¿Por qué el título "Las vacas de Stalin"?
A lo largo de las casi quinientas páginas que tiene esta primera novela de la finlandesa Sofi Oksanen constantemente me preguntaba el porqué del título elegido por la escritora. Al final creo haber encontrado alguna que otra plausible explicación del mismo. Varias veces aparecen referencias a la idea de "vacas". Así, es la propia narradora quien en varios momentos aplica este nombre a las mujeres estonias, seguramente para diferenciarlas dada su corpulencia de las gráciles finlandesas.

Pero hay sentidos más profundos del término "vacas" como bien puede deducirse leyendo fragmentos como el siguiente: "A los funcionarios que han visitado Rusia se les prohíbe contar lo que han visto. Quien abre la boca desaparece. Aunque sólo sea para decir que allí [Siberia] hay una raza autóctona de vacas: las vacas de Stalin. Las vacas de Stalin son chivos.” (pág. 321) Se juega aquí en tono de burla cruel con esos absurdos e inalcanzables objetivos productivos de la época estalinista. Más imposibles aún cuanto que se colocaba en Siberia sin medios de producción algunos a represaliados políticos, auténticos chivos expiatorios de la locura faraónica de los dirigentes comunistas.

Y un sentido último más. Sofi Oksanen, como hemos visto, alterna la distanciadora y objetiva narración en 3ª persona con la subjetiva e implicada narración en 1ª.  En el relato ella dice varias veces que es medio estonia y medio finlandesa, quizás por esto la escritora se implica lo justo en el asunto que relata y es capaz de mantener la objetividad también en esta cuestión de las "vacas". No sólo eran los rusos quienes se beneficiaban de estas ''vacas estonias' prostituyéndolas o enviándolas a campos de trabajo, había también estonios que practicaban el ordeño de estas personas: eran los delatores de compatriotas que como la hija de Karla, el hermano de Arnold, se quedaban con las propiedades y efectos personales abandonados por  aquellos que por su infame delación habían sido enviados a Siberia.

9 ago 2018

Cine de verano 2. Michael Haneke, "Happy End"

14 comentarios:
Michael Haneke, el director.
Cine intimista, Cinema de la crueldad
Las películas que he visto de Michael Haneke siempre me han resultado duras. El director austriaco de 76 años nunca ha intentado ser amable o condescendiente con los espectadores. Con esta última, Haneke ha realizado hasta el momento catorce filmes; de ellos, antes de "Happy End", yo había visto al menos tres: "La pianista", "La cinta blanca" y "Amor". En mi opinión y a falta de ver el resto son tres películas fundamentales en su filmografía. Con "La pianista" ganó el Gran Premio en el Festival de Cannes de 2001 e Isabelle Huppert, la protagonista, el Premio de Mejor Actriz en el mismo festival; con "La cinta blanca" consiguió la Palma de Oro en el Festival de Cannes de 2009, así como el Globo de Oro a la Mejor Película en  lengua no inglesa en 2010 siendo nominada al Oscar como mejor Película Extranjera y al Oscar por Mejor Fotografía ese mismo año; por último "Amor" supuso para Haneke alcanzar todo tipo de reconocimientos: Oscar por la Mejor Película Extranjera 2012, Globo de Oro y Premio BAFTA mejor película en lengua no inglesa 2012, Palma de Oro en el Festival de Cannes en 2012; y otros premios en diversos países: Premio Goya a la mejor película extranjera en España, Premio César en Francia, etc. Personalmente, Michael Haneke fue distinguido en nuestro país en 2013 con el Premio Princesa de Asturias de las Artes.

"Happy End", la película
Quizás sean esas tres películas las esenciales en su filmografía. Pero tras haber visto "Happy End" se ha despertado en mí la necesidad de ver las más posibles de las otras habida cuenta de que en esta última el director construye una historia con muchos de los mimbres anteriores. Pero vayamos por partes.

Sinopsis (proporcionado por la distribuidora Golem)
El largometraje presenta a una familia de la alta burguesía europea que está presenciando el final de la vida del patriarca George, quien se dedica a recordar tiempos pasados y que considera mejores mientras el resto de los miembros se enfrentan a sus propios retos y problemas. A su vez, en esos momentos está teniendo lugar una crisis de refugiados y un debate en torno a la migración, relacionado parcialmente con los campamentos de inmigrantes, entre los que se encuentra el situado en Calais, junto a la empresa que dirige esta familia, una importante promotora inmobiliaria. 


Mi Opinión
Lo primero que debo señalar es mi desacuerdo con la sinopsis proporcionada por Golem. Es verdad que en un momento puntual del film el asunto de los refugiados aparece pero para nada es, en mi opinión, el asunto central. Es en todo caso el marco externo en el que se desarrolla el verdadero asunto que no es otro que la crisis (cambio) que está sufriendo esta familia de la alta burguesía francesa dedicada a la construcción; una familia que se elevó como ninguna otra en los tiempos del patriarca George (Jean Louis Trintignant), y que ahora los negocios familiares son llevados con mano férrea por su hija Anne (Isabelle Huppert), negocios que están entrando en barrena por el cambio de época en que nos encontramos y los problemas personales del hijo de ésta, Pierre (Franz Rogowski), incapaz de llevar una empresa como la construida por el abuelo en tiempos convulsos como los que se viven en Calais donde sucede la acción y a donde no dejan de llegar inmigrantes deseosos de una vida mejor. 

Cine alemán actual, Cine filosófico
Todo lo anterior es visto y contado por Eve (Fantine Harduin) desde el aislamiento de su niñez y el distanciamiento que imponen hoy día las nuevas tecnologías -Eve está constantemente filmando la realidad de lo que acontece a su alrededor- que nos aíslan a los unos de los otros pero que con su frialdad dan testimonio fiel de lo que sucede.  Eve ve el mundo a través de su teléfono móvil. Desde el principio de la película ella filma con su smartphone todo lo que de importante hay a su alrededor desde el ritual protocolo diario de su madre antes de acostarse que sirve de fondo para los títulos de crédito iniciales, hasta la decisión tomada por su abuelo George que ella conoce y que para nada intenta evitar sino todo lo más dejar constancia de ella filmándola. 

Por eso creo que la película es más una historia intimista que un planteamiento social como viene a querer decirnos la sinopsis anterior. Sí, es verdad que la familia vive ajena a lo que ocurre a su alrededor. Al inicio del film un accidente en la obra que están realizando en las proximidades del puerto de Calais pone a prueba la entereza de Pierre a quien Anne desea, al menos en apariencia, ir pasando el testigo de las responsabilidades empresariales. Pierre es un ser débil  ninguneado siempre por sus mayores, que se identifica con los débiles que ve a su alrededor. Por esto se vengará de sus mayores -madre y abuelo especialmente- arrojándoles a su ensimismada cara el problema que afronta la sociedad donde ellos viven pero que con desdén olímpico ignoran. Y este problema no es otro que el de los inmigrantes que viven hacinados en las proximidades del Paso de Calais a la espera de poder pasar a Gran Bretaña.

Entre los aspectos más interesantes de esta película destaca el ya dicho del aislamiento que paradójicamente imponen los teléfonos móviles y ordenadores que lejos de acercarnos nos separan sumergiéndonos en un mundo virtual lleno de irrealidad que nos hace creer que la realidad forma parte de la ficción y no al revés. Así parece creerlo la niña Eve que ve el mundo a través del falso cristal de su móvil, pero también el padre de ésta, Thomas Laurent (Mathieu Kassovitz) que es infiel a su mujer manteniendo una relación virtual con otra a través de su ordenador. Lo que en la realidad nunca diría a esta mujer lo manifiesta a través de la impersonalidad y el alejamiento que los medios tecnológicos facilitan.

Con Thomas, pues, se toca en el film el sexo, su vivencia, la insatisfacción, el deseo de vivirlo de otro modo, las perversiones sexuales..., de todo ello hay referencias en la película. Pero ahora el mismo sigue el signo de los tiempos y se realiza de modo virtual a través de un chat en el ordenador, un chat subidito de tono que Thomas cree que sólo conoce él pero que, como todo en Internet, al salir de nosotros corre el riesgo de caer en otras manos y ser leído por otras personas quedando al descubierto el personaje.

Otro aspecto esencial que en cierta manera sirve de justificación al sorprendente título de "Happy End" -y digo sorprendente porque en Haneke que algo pueda calificarse así ya es novedoso- es sin duda alguna el de la eutanasiaJean Louis Trintignant es el mismo George de "Amor" la anterior  cinta del director. En ella el octogenario George que vivía plácidamente junto a Anne, su amada esposa de la misma edad que él, se ve abocado a darle una prueba extrema de su amor cuando ella sufra un infarto cerebral que la deje convertida en un vegetal. En "Happy End" encontramos a George solo, sentado en una silla de ruedas, ausente del mundo que lo rodea y tan sólo deseoso de que alguien le ayude para ir a unirse con su esposa. Solicita a sus hijos y nietos que le faciliten la marcha, en la calle se lo pide a quienquiera que encuentra y, claro, ante tamaña petición las personas se apartan de él tomándolo por loco; pero, nada, nadie se apiada de él. ¿Quizás Eve sea más receptiva? Surgen aquí como fogonazos rasgos de comicidad, sin duda alguna de humor negro. Son pequeños momentos, pequeños detalles de humor, que en Haneke son todo un mundo.

La autoridad ejercida por los padres sobre los hijos que puede llegar a ser castrante se evidencia en la relación entre Anne y su hijo Pierre. La rigidez en las normas es asunto que el director ha tocado en algunos de sus filmes anteriores. De los que yo le he visto recuerdo la dureza de esa relación padres-hijos en la maravillosa "La cinta blanca".
Burguesía enfrentada a sus propias contradicciones, Haneke
La inmadurez de ciertos jóvenes incapaces de enfrentarse a la realidad al haber crecido arropados en un mundo superprotector que todo les consentía se toca también aquí. Y junto a ella, quizás como el causante de que el pañuelo que les tapaba los ojos caiga definitivamente aparece otra juventud, la de esa masa de jóvenes inmigrantes africanos que sí que conocen lo que es la vida al sufrir la dureza de la misma en sus propias carnes. Hay un momento culmen en la película, reflejado en el cartel anunciador de la misma, en que se ve la sorpresa reflejada en la cara de esa familia burguesa que vive en su torre de marfil y observa que la por ellos considerada hez de la tierra acaba de llamar a sus puertas.  

Luego está la manera de rodar de Haneke, desde el principio sorpresiva, novedosa. La mezcla de imágenes con smartphone y sin él que abre y cierra el film es magnífica; los primeros planos de esas caras duras que esconden una psicología difícil, en especial quiero destacar la expresión seria, adulta, reconcentrada, madura de la niña de doce años, Eve, el miembro más próximo a su abuelo al que entiende en todos sus extremos incluido, naturalmente, las ideas suicidas de ambos. La conversación que mantienen abuelo y nieta es de lo mejor de la cinta y justifica por sí misma las secuencias finales. En esta conversación hay claras referencias a dos cintas anteriores del director: "Amor" (2012) y "El video de Benny" (1992). Sin coincidir plenamente en esta última también una adolescente graba en imágenes los prolegómenos de una muerte. En fin, algo durillo resulta ver a una encantadora niña metida de lleno en estos asuntos.

En esta manera de rodar y frente a otras opciones como el empleo del blanco y negro que hace en "La cinta blanca", en "Happy End" el color todo lo inunda. Los asuntos como hemos visto son duros, terribles, incluso el deseo de morir o darse muerte sobrevuela en esta historia continuamente, pero paradójicamente y en magnífica contraposición toda esta inmisericorde realidad sucede bajo un sol radiante, con unos personajes que visten ropas alegres aunque por dentro cultiven ideas funestas.

También, lógicamente, las claves del film se ocultan en los otros filmes del realizador que como han hecho frecuentemente los grandes directores (Ingmar Bergman, Passolini y muchos otros más) hace en éste una especie de resumen de toda su filmografía, ordenando temas y asuntos cual si de la anagnórisis en una novela negra se tratara. Y en parte así es, salvo que aquí esa novela negra es la propia vida que con Haneke salta del celuloide virtual a la realidad de los espectadores que desde las butacas nos vemos perturbados, incomodados, por lo que se nos lanza envuelto en la belleza de las imágenes. Así es Michael Haneke: incómodo, perturbador, pero al tiempo un inmenso creador de Arte.

Conclusión
Con "Happy End" mi cómputo de productos Haneke llega a cuatro. No me siento ya hastiado de sus creaciones sino que muy al contrario me encanta tanto ver sus películas que buscaré otros títulos suyos que no he tenido aún ocasión de degustar. En especial me apetece mucho "Caché" (2005)porque buenos amigos y grandes cinéfilos me la recomiendan desde hace tiempo. Luego, por eso de la coincidencia de la niña que graba todo todo, quisiera ver "El video de Benny". Y eso que el director muniqués no construye productos amables para la satisfacción del público, sino películas cuya severidad y aspereza temáticas remueve en quien las ve aspectos y facetas presentes en todos o en la mayoría pero ocultos y silenciados bajo la losa que es la educación que, afortunadamente, los reprime.

Por eso por ahora me daré un descanso porque, en coincidencia con Fernando Savater, pienso que ya está bien de ver pelis que constantemente nos hablan del deterioro inevitable del ser humano. Y otra cita de otro grande de las letras, José Luis Sampedro, para apoyar el descanso que pienso darme de pelis de este tenor: una cosa es la plácida vejez y otra muy distinta la jodida vejez. De la segunda "Amor" y "Happy End" son ejemplos claros; hoy por hoy me quedo con realizaciones que aborden la amable vejez y no la otra.

4 ago 2018

Haifaa Al-Mansour. Cine de verano I

12 comentarios:
Antes, once upon a time..., hace ya algún tiempo, vamos, quiero decir, cuando yo era joven, la canícula veraniega la combatíamos no pocas veces refugiándonos en alguno de esos programas dobles en sesión continua que los cines de mi ciudad exhibían durante los meses de julio y agosto. Ni sé ya las aventuras de Tarzán - to be continued..., decían esas pelis al acabar - que vi durante mi niñez o, ya adolescente, las de James Bond que contemplé hurtando la cara al severo portero de la entrada para que no reconociera en lo imberbe de ella mi minoría de edad.

Eso era para mí el Cine en verano: Películas para matar esas horas terribles de la tarde en que el sol derretía el asfalto y hacía que los adoquines de las calles ardiesen. Y en cierta medida sigo fiel a esta idea del Cine como refugio contra las implacables temperaturas. Pero afortunadamente "la película" (ja, ja..) ha cambiado mucho. Gracias a Dios entre los inevitables saldos de celuloide fabricados para la ocasión y las cintas para el consumo infantil, la ubicación geográfica y temporal de España en el ámbito de la distribución mundial de los filmes hace que a nuestro país lleguen varios meses después de su estreno filmes importantes que desde luego yo no colocaría bajo el despectivo marbete de "cine de verano". No, desde luego que no, afortunadamente, no. 

Y gracias a esos cambalaches de la industria, en un derretidor mes de agosto he podido ver en días sucesivos - ya no hay programas dobles como antaño- dos buenas películas: "Mary Shelley" de Haifaa Al-Mansour y "Happy End" de Michael Haneke.

"Mary Shelley"
Está dirigido este film por Haifaa Al-Mansour, mujer saudí de 44 años educada en El Cairo donde estudió Literatura y en Sidney (Australia) a donde se desplazó para cursar estudios cinematográficos. En su país es la primera mujer directora de Cine; además ha alcanzado reconocimiento internacional desde su primera incursión en el mundo del largometraje con "La bicicleta verde" (2012), film que se paseó con éxito por diversos festivales (Venecia, Dubai, nominación al Óscar como mejor pelicula de habla no inglesa...). En 2017 estrenó "Mary Shelley", su primera producción británica.

Película "Mary Shelley", Biopic, cine histórico
Se centra el film en las relaciones entre Mary Wollstonecraft Godwin (1797-1851) interpretada por la actriz Elle Fanning y el poeta Percy Bisshe Shelley (1792-1822) al que da vida el actor Douglas Booth. Es un drama romántico sobre la relación entre estos dos jóvenes, auténticos adelantados a su tiempo. Mary era hija del filósofo librepensador William Godwin (Stephen Dillane) cuya esposa falleció por una septicemia a los diez días de haber dado a luz a Mary. Asi pues, Mary jamás conoció a su madre, la filósofa y escritora pionera del pensamiento feminista Mary Wollstonecraft, pero siempre arrastró la idea de haber sido ella la culpable de su muerte.

En el biopic que es esta cinta se ve cómo Mary Wollstonecraft Godwin heredó de sus progenitores sus cualidades literarias, sus ideales librepensadores y su afán por la emancipación de la mujer en un momento - el Romanticismo - en que las ideas de libertad se extendían como un incendio imposible de controlar. Por esto no le importó al enamorarse a los 17 años del poeta Shelley, ya casado y con hijos, huir de la casa familiar junto a su hermanastra Claire Clairmont (Bel Powley) para vivir con él. Era una romántica practicante que gustaba de siempre de la lectura y escritura. En la película la vemos desde el principio practicando la escritura siguiendo el estilo de escritores que la satisfacían especialmente su propia madre a quien tenía idealizada. Su padre, el precursor del anarquismo William Godwin, le da un consejo literario - "No intentes parecerte a nadie. Sé tú misma"- , consejo que cuando lo sigue por vez primera le proporcionará el éxito.

Antes de que tal cosa suceda Mary afrontará el desapego paterno por la vida amancebada que lleva con Shelley siempre agobiado por las deudas por lo que no pocas veces habrán de abandonar el domicilio donde viven junto a Claire. Además, Mary será madre, pero su bebé morirá y esto la deja postrada en una especie de depresión. Para mejorar de vida y de salud su hermana Claire consigue que el poeta Lord Byron (Tom Sturridge) con quién mantenía una relacion amorosa invite a los tres a pasar una temporada en su opulenta residencia ginebrina. Es aquí donde para procurar salir de la monotonía de encierro en la casa que el mal tiempo impone Byron propone que los residentes escriban una historia romántica de fantasmas que luego leerán a los demás. El Doctor Polidori (Ben Hardy), enamorado de Mary, es  el primero en realizarla entre la chanza y el desprecio de los dos poetas quienes han llegado a tal nivel de frivolidad y extravagancia que hará que Mary tome conciencia de la situación y decida marchar de allí con Shelley casi alcoholizado y con Claire decepcionada de Byron.

Es a partir de este momento que Mary Shelley toma la vida por los cuernos y se empondera realizando su proyecto vital: ser escritora con voz propia. Así tras unos meses de intenso trabajo presenta a Shelley una obra en prosa: "Frankestein o el ' moderno Prometeo'". Hay que decir que la idea de crear un ser vivo a partir de la nada como hiciera Prometeo insuflando vida a una figura  de arcilla con forma humana le vino de los espectáculos de galvanismo frecuentes en la época a los que ella, gran aficionada a los adelantos científicos, asistía con frecuencia. 

Romanticismo, Cine dirigido por mujeres
Haifaa Al-Mansour, realizadora del film, es adalid de la liberación femenina (no hay que olvidar su origen saudita donde hasta ahora la mujer, incluso de clases altas como ella, vive en estado de negación de derechos fundamentales) y con esta película nos muestra las tremendas dificultades a las que Mary Wollstonecraft Godwin  hubo de enfrentarse para ver su autoría reconocida en la publicación de la obra. Sólo si su marido, Percy B. Shelley, la firmaba ésta sería publicada.  No contaré más para no hurtar interés en la contemplación del film. Sólo diré que pese al comportamiento veleidoso y errático que en la cinta se  muestra del enorme poeta inglés éste no se portará del todo mal con la madre de los cuatro hijos que tuvieron en común, de los que sólo les sobrevivió uno, Percy Florence Shelley (1819-1889).

La película se centra en el personaje que le da título (es un biopic, no podemos olvidarlo) dejando, quizás, algo desdibujada la realidad literaria -¡enorme!- de los dos poetas ingleses, Byron y Shelley. Del primero se nos traslada una imagen en exceso machista, arrogante y brutal en la relación humana. De Shelley nos quedamos sin conocer la profundidad de su interesantisima obra literaria, poniendo el acento Al-Mansour sobre todo en sus fases alcohólicas y de promiscuidad sexual con ambos sexos. En contraposición, la figura de Mary es la de una persona responsable, siempre sabedora de lo que quiere, una mujer que no cae en el exceso más que ocasionalmente y cuando sucede siempre hay una justificación para ello: el amor. En este sentido el hermoso film me ha parecido algo maniqueo.

A mí la película me ha gustado en general. Sus 120 minutos de metraje se pasan en un vuelo. Todo en ella, además de su contenido, está realizado con delicadeza y sensibilidad. Me ha encantado ese color matado, como tormentoso, que envuelve las acciones de los personajes; la música y la puesta en escena realzan la atmósfera romántica de sus acciones. Todo en el film está al servicio del drama romántico que se presenta en pantalla.

Cine histórico, Biopic, Literatura romántica, Feminismo
Los actores están todos espléndidos pero quizás sea Stephen Dillane quien más me haya gustado. Este actor es quien en la serie televisiva "El túnel" da vida al detective inglés Karl Roebuck que investiga, junto a la detective francesa Elise Wasserman (Clémence Poésy), los asesinatos que suceden en el Túnel del Canal. En la producción de Al-Mansour, Dillane compone un personaje de William Godwin estupendo. Para mí es con diferencia quien mejor está de todo el plantel de actores. Y eso que Elle Fanning de tan sólo 20 años da vida a una creíble Mary; igual que le sucede a Douglas Booth seis años mayor que la Fanning en el papel de Percy B. Shelley.  

La película se estrenó en España el pasado 13 de julio. Aún está en cartelera pero creo que está ya a punto de desaparecer de ella como demuestra que se proyecte ya sólo en sesión diaria única (hablo por mi ciudad) o a punto esté de pasar a la sesión golfa. Así que si queréis verla no debéis despistaros.