Como ya hiciera el año pasado, Laky del blog "Libros que hay que leer" organiza en enero el "Mes de la novela negra". Yo me uno a esta convocatoria porque el género se cuenta entre mis favoritos. Así que durante el próximo mes de enero me comprometo a reseñar una o varias narraciones negras, detectivescas, policíacas, o de misterio... , vamos, o sea, pertenecientes a todo aquello que solemos englobar habitualmente bajo el epígrafe "Novela negra".
En primer lugar voy a leer "Nunca es tarde para morir" de Pablo Palazuelo, un relato que me dicen es adictivo. Aún no lo he iniciado y me parece que ya tengo 'mono' de él (je, je...). Después meteré mano a "Una novela de barrio" de Francisco González Ledesma. Luego ya veremos.
Vosotros, si participáis, ¿qué vais a leer?
Además Laky, en el post donde convoca los meses temáticos, presenta un sorteo de cuatro libros en papel al que también podéis apuntaros. En fin, que no os va a quedar más remedio que pasaros por "Libros que hay que leer" si es que queréis tener cumplida información de todo esto.
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Este pasado domingo con un tiempo magníficoen la calle pese a encontrarnos en el mes de diciembre entré temprano en una desierta sala de cine que ni por soñación pensé que se
llenaría de público. ¿Se estará recobrando el gusto por ver las películas de
Cine en el cine? Ojalá sea así. El caso es que resulta ciertamente
reconfortante ver una interesante historia formando parte de un grupo humano
que se emociona, sonríe o se le humedece el lacrimal al unísono por culpa del asunto
que se desarrolla en la pantalla
La película que vi en tan gratificante y
abundante compañía ha sido "El puente de los espías", dirigida por
Steven Spielberg, sobre un guión de Matt Charman y los hermanos Coen, y unos
espléndidas intérpretes en los dos papeles principales: Tom Hanks en el de exitoso abogado de seguros de
Brooklyn, y Mark Rylance en el de enigmático espía soviético capturado por el FBI en el Nueva York de 1957.
Que Spielberg es el genio de la lámpara en
Cine es algo por todos sabido. No hay historia en la que no ponga sus ojos y aplique sus manos que no sea un éxito. “El puente de los espías” sigue la senda marcada por
las anteriores ("Lincoln" (2011), "La lista de Schindler" (1993),
"Salvar al soldado Ryan" (1998), "Tiburón" (1975), "La
Terminal" (2004), "Parque Jurásico" (1993) , "Atrápame si
puedes" (2002) y tantas y tantas otras pertenecientes a los géneros cinematográficos más
diversos porque si algo es propio de Spielberg es no ser autor de un único tipo
de filmes, sino que como los grandes genios del mundo del arte –¡él lo es con
seguridad!- no se adocena o se conforma con lo que domina sino que
constantemente está investigando nuevas formas de hacer y por ello se embarca
en proyectos muy diferentes entre sí.
En
este caso estamos ante una historia basada en hechos reales, pero no ante un
documental. No, aquí, aparte del hecho histórico al que se alude: el
intercambio por vez primera durante la Guerra Fría de espías en el puente de
Glienicke que se haría famoso junto al 'Charlie Point', ambos en Berlín, por
ser los pasos utilizados habitualmente en este tipo de intercambios, lo interesante
es la manera como su director e intérpretes principales afrontan la historia.
Spielberg hace gala de un manejo
espectacular de la càmara con unos planos cortos magistrales como los que
inician el film cuando vemos al personaje Rudolf Abel (Mark Rylance) pintando
con detalle su propio autorretrato. El plano es excelente pues vemos al hombre
real de espaldas y frente a él a su izquierda su reflejo en un espejo del que
toma la imagen que plasma en el lienzo que tiene a su derecha. O sea estamos
ante una realidad oculta (el hombre de espaldas) que muestra una imagen ficticia
(la que se ve en el espejo) y una interpretación de esta ficción (la imagen que
fija en el cuadro). Este primer plano ya es toda una declaración de intenciones
de su director: Señores, esto es una historia de fingimientos, de realidades
que no son tales, una historia de espías.
En el prólogo de este relato, Emmanuel Carrère (EC) dice que no escribe textos de ficción desde hace quince años, que está claramente instalado en la No ficción, aunque durante unos meses colaboró con Fabrice Gobert (guionista y director de cine francés) y unos jovencísimos productores en la ideación de una serie televisiva ("Les Revenants"); sin embargo molesto con la actitud de los jovencitos para quienes trabajaba decidió abandonar el proyecto. Considera que fue objeto de robo intelectual porque una noche, copiosa en comida y alcohol, contó a un auditorio del que formaba parte junto a otros el mismísimo Fabrice Gobert la historia sobre los primeros cristianos en la que venía trabajando desde hacía al menos cuatro años: La fábula sobre un hombre que, sin haberlo conocido, predica la palabra de un tal Jesús que fue crucificado, pero que resucitó al poco y -decía él- tal fenómeno era el anuncio de que algo grandioso iba a ocurrir. Sorprendentemente esta inverosímil historia consigue arrastrar tras ella a un sinnúmero de seguidores. Quien predica la doctrina de ese profeta crucificado es un romano de nombre Saúl que 16 años atrás cuando era un chiquillo -ahora en el año 50 después de Cristo ya es un hombre adulto- se encargó de recoger las prendas de vestir de los lapidadores que estaban enfrascados en apedrear al primer mártir de la Cristiandad, San Esteban.
Como se ve ya desde el mismo comienzo de la novela Carrère hace que la realidad interfiera, se mezcle con la historia que va a relatarnos, de manera que apenas podamos separar la una de la otra. Carrère ha tardado 7 años en escribir esta novela. Dice que la idea se le ocurrió a raíz de la investigación que llevó a cabo sobre la biografía de su abuelo Georges Zurabishvili de origen ruso que buscó refugio en la fe cristiana y cuya historia plasmó en “Una novela rusa”. A esa novela siguió “De vidas ajenas”, luego “Limónov”, considerada por algunos su mejor obra, y ahora esta última.
Si en “Una novela rusa” el germen del relato estaba en unos cuadernos que el novelista descubrió de su abuelo ruso, en ésta la base está en la veintena de cuadernos de comentarios sobre el evangelio de San Juan que Emmanuel Carrère escribió de 1990 a 1993 a raíz de su conversión al cristianismo de mano de su madrina Jacqueline y a propuesta de su amigo Hervé.
Antes de pasar a presentarnos estos cuadernos el novelista parte de su posición religiosa actual, el escepticismo, el cual le lleva a considerar el Cristianismo como algo totalmente inverosímil digno de la imaginación de Philip K. Dick pues es ilógico de todo punto pensar que tras acabar nuestro paso por este mundo regresaremos a él igual que, -se dice-, le ocurrió al fundador de la secta si bien nadie fue testigo directo de ese fenómeno.
Entonces si esta creencia es de todo punto inverosímil ¿qué ha hecho que se convierta en uno de los pilares del mundo? Carrère entiende que es importante observar el proceso de extensión de la doctrina cristiana desde el momento de la desaparición del fundador. Y en eso consiste el relato de “El Reino” en intentar entender este fenómeno en principio totalmente incomprensible. El responsable del éxito de esta creencia es San Pablo, cuya trayectoria estudia Carrère a través de los relatos escritos por su discípulo Lucas, el tercero de los Evangelios y los “Hechos de los Apóstoles”. Este último texto es verdaderamente el que mejor explica la conversión, el paso de la Secta cristiana a Iglesia. Y el responsable de esta transformación, en conflicto constante con los verdaderos apóstoles de Cristo, los pescadores iletrados judíos, será Pablo, natural de Tarso, una provincia de la Siria romana. Pablo de Tarso reivindicará en no pocas ocasiones su condición de ciudadano romano lo que le servirá alguna vez para evitar la cárcel e incluso el patíbulo, pero que al final será la causa de que su caso llegue a las más altas instancias del Imperio y le lleve a la muerte.
Al igual que “Una novela rusa” le sirvió para superar una profunda depresión y liberarse de la castrante influencia de su madre Helène, esta obra le va a servir a Carrère para reconciliarse con el verdadero sentido de la religiosidad que no está en seguir unos postulados con frecuencia absurdos como si de un Partido político se tratase (constantemente el novelista compara la actividad de Pablo, Santiago y Pedro con la que realizaron en su momento Trotsky, Stalin o Lenin) sino en tomar el verdadero testimonio de Cristo que él encuentra simbolizado en el lavatorio de pies que el Maestro hace a sus discípulos, en esa humillación del poderoso ante los humildes, y no en la superestructura que el de Tarso ideó en enfrentamiento abierto con los cristianos judaizantes (Pedro, Santiago, Juan…)
Novela en construcción: el proceso de escritura
Si en esta obra hay algo que me ha gustado mucho es ver al escritor metido en harina, o sea, al hombre que ha de elegir qué decir, qué palabra usar, qué interpretación dar... Carrère escritor se deja ver en no pocas ocasiones, como cuando intenta comprender por qué Lucas decidió seguir a Pablo. Tras echar mano del proceso habitual que se lee en los "Hechos de los Apóstoles" de unos partidarios y otros que lo insultan, intenta entender que habría un tercer grupo que exigiría más explicaciones, y entre éstos estaría Lucas. Pero a renglón seguido el novelista francés sorprende con un "Quizá sucedió de este modo. O bien... Creo que tengo una idea mejor" y nos presenta un capítulo entero en el que imagina que Lucas médico se interesó en Pablo por la enfermedad que le hacía desagradable e impresentablñe ante los demás. Bueno, vale, puede ser; sí, quizás.
Al igual que imaginó el encuentro Pablo - Lucas, Carrère necesita imaginar un encuentro, una conversación entre Lucas y un testigo directo de la vida de Jesús porque si no ¿cómo podría Lucas utilizar frases dichas por Jesús y que no aparecen en otros evangelios anteriores al suyo?
Del mismo modo que hubo forzosamente un primer encuentro entre Lucas y Pablo, encuentro cuyos detalles he imaginado pero que no es imaginario, hubo forzosamente un encuentro entre Lucas y un testigo directo de la vida de Jesús. Llamo Filipo a este testigo porque al leer atentamente los Hechos me parece verosímil, e imagino la conmoción que este encuentro debió de causar en Lucas. (pág. 236)
Con explicaciones así EC bordea los límites de la ficción propiamente dicha.: "Estoy seguro de que hubo un momento en que Lucas se dice que esta historia debía narrarse, y que él iba a hacerlo·. Y el escritor francés está convencido de ello porque él como autor lo ha experimentado en muchas ocasiones.
En orden inverso al que he seguido para verlas, estas tres películas, dos de las cuales he visto últimamente, me han gustado y creo que plantean asuntos bastante interesantes.
La primera que vi fue "Gravity", hace ya dos años (¡cómo pasa el tiempo, madre mía!) y la reseñé aquí en su momento. Por esta producción Sandra Bullock, protagonista junto a George Clooney, fue nominada para el Oscar en 2014, premio que al final recayó en Cate Blanchet por su papel en "Blue Jasmine" de mi admirado Woody Allen. Con todo "Gravity" ganó siete premios Oscar si bien, salvo el otorgado a su director, el mexicano Alfonso Cuarón, todos fueron de aquellos considerados menores: mejor partitura original para una película, mejor mezcla de sonido, mejor edición de sonido, mejores efectos especiales, mejor fotografía y mejor montaje. Ahora bien, "Gravity" dejó sentado que una película de este género -la ciencia ficción espacial- reposa más sobre una excelente fotografía, unos magníficos efectos especiales, una buena música o/y una perfecta edición que sobre las calidades fotogénicas e interpretativas de su elenco actoral. Y las películas que vinieron tras ella así lo entendieron.
Recordando a "Gravity" he ido a ver "Marte" ("The Martian"), adaptación a la pantalla de la novela de Andy Weir, que cuenta las vicisitudes por las que ha de pasar el astronauta Mark Watney, (Matt Damon) dado por muerto tras una terrible tormenta y abandonado por la tripulación, que pone rumbo de vuelta a la Tierra. Pero Watney ha sobrevivido y se encuentra atrapado y solo en el hostil planeta rojo. Con suministros escasos, deberá recurrir a su ingenio y a su instinto de supervivencia para encontrar la manera de comunicar a la Tierra que sigue vivo.
Además del poso que había dejado en mí la película de Cuarón, lo que sin lugar a dudas me llevó al cine para ver "Marte" fue el nombre de su director Ridley Scott. Yo siento por Ridley Scott admiración profunda que se remonta a la ya lejana"Blade Runner" de 1982 protagonizada por Harrison Ford, Sean Young y Rutger Hauer, película mítica del género que también fue producto de la adaptación de una novela: "¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas?" de Philip K. Dick. Conviene no olvidar que tres años antes de la historia sobre los Replicantes, Scott había firmado otro film de ciencia ficción, "Allien, el octavo pasajero" (con Sigourney Weaver, Tom Skerritt y John Hurt) que no tuvo la repercusión de ésta, su siguiente producción. Desde entonces Scott se dedicó a realizar otro tipo de películas muy exitosas y de gran calidad también: "Thelma y Louise" en 1991 (con Susan Sarandon, Geena Davis y Brad Pitt), "1492: La conquista del paraíso" en 1992 (con Gérard Depardieu, Sigourney Weaver y Armand Assante), "La teniente O'Neil" en 1997 (con G.I. Jane, con Demi Moore, Viggo Mortensen y Anne Bancroft), "Gladiator" en 2000 (con Russell Crowe, Joaquin Phoenix y Connie Nielsen), o "American Gangster" en 2007 (con Denzel Washington y Russell Crowe) entre otras.
Tras ver la producción de Ridley Scott pensé que debía ver "Interstellar" del director Christopher Nolan, pues quienes habían acudido en su momento a los cines me hablaban muy bien de ella. El empujón definitivo me vino cuando me interesé por su argumento: un viaje en busca de un planeta en otra galaxia donde los seres humanos puedan proseguir su aventura de seres vivos una vez que la vida en el planeta Tierra se ha hecho imposible. La historia unida al hecho de que este año 2015 se cumplían los cien años de la la formulación de la Teoría de la Relatividad General de Albert Einstein, que resuelve el enigma de la gravitación como una distorsión del espacio-tiempo y que abre la posibilidad teórica a los viajes en el Tiempo (quienes quieran saber más de la Relatividad de Einstein y de cómo otros grandes pensadores antes de él ya fueron desarrollando modelos de explicación del Universo, les recomiendo pasarse por el excelente blog"La República de las Matemáticas"donde Juan Luis y David, sus administradores, dan una asequible explicación de la Teoría y de cómo su autor llegó a su formulación), me empujaron a buscarla en las bases de películas de Movistar+. La encontré y la he visto con gusto, si bien la espectacularidad de su fotografía en televisión no alcanza ni por asomo el nivel impresionante que puede observarse cuando este tipo de filmes se ve en pantalla gigante, y más aún si se decide verlas en 3-D.
Yo en 3-D sólo vi "Gravity" y sí me agradó pero el sentido de profundidad y de perspectiva que añade este formato no hicieron que cuando fui al Cine a ver "Marte" lo eligiese, sino que en esa ocasión opté por el 2-D y la película me gustó igualmente. Esto del 3-D -y ya esto sería otro debate- creo que no ha tenido el éxito esperado pues como he dicho sólo añade la belleza que acompaña al perspectivismo de la tridimensionalidad, pero las incómodas antiparras que hay que ponerse no justifican el desembolso que la empresa exhibidora exige al espectador.
A "Gravity" se le echó en cara cierta falta de base científica (en mi reseñaincluyo un enlace que remite a un artículo que habla de ello), llegando algunos críticos a considerarla más una novela-ciencia que estrictamente ciencia-ficción. Sin embargo de "Marte" e "Interstellar" se dice que los asesores científicos han acertado bastante. De las dos parece que la más acertada es la protagonizada por Matt Damon a pesar de que la chabola un tanto cutre que ha de construir con plásticos nos parezca fantasiosa (¡y no es así!, aseguran los expertos) y de que la manera de desacelerar la nave mediante la explosión interna de un artefacto improvisado, a base de amoníaco, azúcar y oxígeno líquido sea un poco del estilo "los inventos del TBO". Por su parte a "Interstellar" en la que Matt Damon también interviene aunque no en el papel de protagonista que aquí realiza el actor Matthew McConaughey, sólo se le echa en cara que la estructura del agujero negro por el que debe pasar la nave, estructura desconocida hasta la fecha, no parece muy pertinente presentarla como si estuviese formada por estanterías o algo así. Sin embargo, en términos de innovación científica, según Antonio Carretero Peña, Dr. Ingeniero Industrial y miembro de la Asociación Astronómica de Madrid (AAM) sea la película de Nolan la que más arriesga y en general acierta por introducir
"muchos de los temas de actualidad en los campos de la Física y la Astrobiología: aplicaciones de las ondas gravitacionales, viajes a galaxias lejanas y través del tiempo, agujeros negros supermasivos, agujeros de gusano creados por inteligencias extraterrestres, búsqueda de planetas habitables…, aunque la innovación en esta película vaya tan lejos que en algunos momentos casi nos haga entrar en el género fantástico.” (en Cinemanía),
Todo lo anterior sobre la validez científica o no de los elementos que aparecen en los tres filmes es importantre sin lugar a dudas, pero yo, como Alfonso Cuarón cuando a su película le criticaron supuestos científicos insostenibles, digo que estas tres películas no son documentales científicos. Son obras de ficción. Y esto hay quienes, bien leyendo una novela o viendo una película de ficción, lo olvidan sistemáticamente.
A mí de "Marte" me interesa mucho más la sensación que tuve viéndola de estar asistiendo a una versión marciana de "El náufrago" que protagonizó Tom Hanks o, todavía más, a una adaptación al cine de viajes planetarios del "Robinson Crusoe" de Daniel Defoe aunque sin las reflexiones filosófico-religiosas que la novela del ilustrado inglés contiene.
De "Interstellar" lo que más me interesó durante su proyección fue el intento, bastante verosímil en mi opinión y también en la de algunos otros, de aplicación de la Teoría de la Relatividad de Einstein. Me resultó emotivo ver que mientras la hija del personaje interpretado por Matthew McConaughey (Anne Hathaway) había envejecido sin remisión, el piloto Cooper, su padre,apenas si tenía en su cabeza alguna cana. También me gustó muchísimo la música que Hans Zimmer puso al film, música que me evocaba por momentos el fantástico "Tubular bells" de Mike Olfield.
Y a las tres ("Gravity" del año 2013, "Interstellar" del año 2014, y "Marte" del año 2015) y a otras muchas de este elevado nivel cienmatográfico agradezco que logren renovar y consolidar mi fe en el Séptimo Arte pues son la conjunción de lo que para mí es el Cine con mayúsculas: historias verosímiles llevadas al límite con efectos sorpresivos; espectacularidad de las imágenes; importancia dada a la música (Hans Zimmer, responsable de la BSO de "Interstellar", Steven Price de "Gravity" y Harry Gregson-Williams de "Marte") que sirve de acompañamiento a una fotografía fantástica; elencos actorales de categoría que logran hacer creíble lo que en rigor sabemos imposible, al menos por ahora; profundas reflexiones que nos reconcilian con nuestra condición humana, más mínima y mediocre aún cuando la observamos perdida en el espacio sideral; y también, claro es, emoción y sentimiento aunque a veces el típico almíbar norteamericano del amantísimo padre haga su aparición de manera algo forzada e inadecuada en mi opinión.
Como conclusión, de todas y cada una de las tres sólo puedo decir:
"El misterio del Carruaje" de Fergus Hume, gentileza de la editorial d'Epoca, ha sido para MARINA CORDOBA
"Ocaso en Shanghai" de Juan Torregrosa Pisonero, regalo del autor,ha sido para JUDITH
"El funeral de los Aristegui" de Juan Torregrosa Pisonero, regalo del autor, ha sido para ERIANOD
"Colgados del suelo" de Ramón Betancor, gentileza de la editorial Baile del Sol,ha sido para DAVID SANCHEZ
"Bajo el cielo amazónico" de Leoncio Robles, gentileza de la editorial Baile del Sol ha sido para LINA
IMPORTANTE:
Los ganadores tenéis que poneros en contacto conmigo. Mandadme un correo a lancory@yahoo.es para que así yo pueda facilitar vuestros datos postales a las editoriales. Recordad que tenéis 72 horas para reclamar vuestro premio.
¡¡Enhorabuena a los premiados y muchas gracias a todos por participar!!
Andrea, la administradora del magnífico blog "Jimena de la Almena", ha publicado en la sección "Entrevistas a lectores" de su blog la que no hará más de una semana que me hizo (para acceder a la entrevista hacer clicaquí o en la foto que encabeza esta entrada).
Así pues os invito a todos los que visitáis mi blog a que si tenéis curiosidad os paséis por el blog "Jimena de la Almena", leáis la entrevista que me ha hecho y de paso os deis una vueltecita por el magnífico blog que Andrea publica, un blog de altísimo nivel del que soy seguidor desde hace ya bastante tiempo.
Por último quiero agradecer publicamente a Andrea la deferencia que ha tenido conmigo así como la pertinencia de las preguntas que me ha formulado
Si observáis algún error en el listado anterior, comunicádmelo a fin de subsanarlo antes del próximo día 20 en que realizaré el sorteo y publicaré los nombres de los agraciados con uno de los cinco libros que se sortean.
Los libros saldrán a sorteo en el mismo orden con que figuran en el post que anunciaba el Sorteo (verlo aquí).
He intentado resistirme, pero al final ha podido conmigo. Me refiero a hacer un post, aunque sea breve, sobre la gratísima impresión que me ha producido la quincuagésima lectura de "Rinconete y Cortadillo" que como sabe todo el mundo es una de las doce novelas cortas que Miguel de Cervantes publicara en 1613 y que enmarcó bajo el calificativo de "ejemplares". Es aquí al topar con el adjetivo cuando conviene hacer un pequeño aparte: El autor explica que son "ejemplares" por dos motivos: Uno, porque si bien se mira -dice él- de cada una de ellas se saca una enseñanza que siempre hará bien al lector (mensaje 'moral'); el otro es que cada una de ellas presenta una nueva manera de novelar que sorprendería a propios y extraños, pues don Miguel se aventura por terrenos narrativos poco frecuentados: la novela idealizante, la novela amorosa, la novela picaresca, la novela de enredo, la novela filosófica, etc., etc. La que he leído pertenece a la novela realista picaresca.
Comencé a leerla el día después de ver por televisión la adaptación al formato cine de"La española inglesa", novela mucho más de corte idealizante y de asunto amoroso que presenta un tema bastante habitual en la literatura de la época: el robo de una niña que crecerá lejos de sus padres biológicos. En esta ocasión se trata del robo que un militar inglés hace en las costas de Cádiz de Isabel, una niña gaditana de pocos años que crecerá en Inglaterra muy querida por sus padres adoptantes y sus hermanastros, desatándose el amor entre ella y uno de sus hermanos. Y este es el meollo de la historia.
En efecto estamosya a sólo 5días de la fecha final (el 15 de noviembre) para poder participar en elSorteo "5 libros / 5 ganadores".
Es el momento de que os inscribais en el mismo todos aquellos que lo habíais olvidado o retrasado. Si queréis saber las normas para participar y conocer de qué van los títulos de las cinco novelas en papel que entran en el Sorteo no tenéis más que hacer clic aquí. Os recuerdo los títulos de las mismas:
"El misterio del carruaje" de Fergus Humepublicado por Editorial d'Época.
"Ocaso en Shanghai" y "El funeral de los Aristegui" de Juan Torregrosa Pisonero,
"Colgados del suelo" de Ramón Betancory "Bajo el cielo amazónico" de Leoncio Robles, publicados ambos por Ediciones Baile del Sol
Lista provisional de participantes en el Sorteo
NOMBRE
Puntos con los que participa
Judith
15
David Sánchez
12
Sara Ariza
4
MLuz
4
Lina
10
Chelo
11
Juan
6
Cecilia
4
Mamen
4
Laky
6
AGC
4
La flor de Utah
10
Silvia
6
Jessica Rodrigo
10
Kirke
13
Francisco Moroz
9
Marina Córdoba
8
Los que no aparezcáis en el listado aún estáis a tiempo de entrar en él. Los que sí aparecéis, si detectáis algún error, no tenéis más que comunicármelo.
Cuando hace pocas semanas reseñé aquí "Tarde, mal y nunca'de Carlos Zanón muchos fueron los que al yo señalar su estilo descarnado y hasta brutal en ocasiones, me remitían a Jim Thompson: "Es el Jim Thompson español", me decían. Bueno, me dije yo, habrá que echarle un vistazo a este tal Mr. Thompson.
Buscando por casa encontré una novelita suya, "1280 almas", de esas que el diario El Pais sacaba por un módico precio acompañando al diario de papel. La colección en cuestión constó de 50 títulos y se distribuyó durante el año 2004 bajo el titulo de "El Pais Serie Negra". Para mí que buscaba la comparación con Carlos Zanón del que, literariamente hablando, había acabado enamorado las apenas 200 páginas de esta narración iban a resultar más que suficientes para la función buscada.
El autor
Con Jim Thompson me ha sucedido lo mismo que me ocurrió cuando lei a Chester Himes (ver reseña sobre él aquí): sorpresa, grandísima sorpresa, muy grata sorpresa. La verdad es que las sensaciones suscitadas en mí por estos dos autores norteamericanos de novela negra cuando leo sus críticas al modelo social americano son muy semejantes. Ambos no se cortan un pelo al hablar del más que mejorable funcionamiento de la policía, del racismo muy asentado en las poblaciones sureñas donde ambos sitúan sus relatos, del mirar hacia otro lado cuando los abusos policiales recaen en los desfavorecidos (negros, chicanos, prostitutas...). Luego he caído en la cuenta de que los dos novelistas proceden de grupos que sufren segregación mas o menos declarada en USA: Chester Himes es negro y Jim Thompson nació en 1906 en una reserva india de Oklahoma, uno de los estados mas pobres. Con estos orígenes bastante hicieron ambos con sobrevivir en una sociedad white que los tenía destinados por su origen a ser carne de prisión: de hecho Himes antes de dedicarse a la literatura tuvo su experiencia carcelaria; o a ocupar el escalón social más bajo: el mismo Thompson antes de dedicarse al periodismo y la literatura desempeñó decenas de oficios y empleos denigrantes. Quizá por ello en sus relatos ambos muestran al desnudo las vergüenzas del 'american way of life'.
La novela "1280 almas"
Lo primero que he de decir es que esta novela, la mejor de Jim Thompson según dicen, me ha gustado mucho. En síntesis la historia que relata es la de un hombre vago e inútil pero que se las apaña para sobrevivir aprovechando con astucia las grietas que el sistema democrático tiene.
El protagonista es Nick Corey, comisario de la pequeñísima localidad de Postville, quien por su inutilidad está en el punto de mira de todas las "buenas gentes" de esta población de sólo 1280 almas, en especial del fiscal Robert Lee Jefferson quien le dice que tiene que espabilar si es que quiere volver salir reelegido comisario.
Aspectos interesantes del relato
Desde las primeras paginas la actitud y manera de ser de Nick me ha recordado a "Fargo", la película escrita y dirigida en 1996 por los hermanos Coen y ahora también serial televisivo, pues al igual que en el film en la novela se presenta el grandísimo daño que la incapacidad, inepcia o vagancia de alguien puede ocasionar en las personas de su entorno. Nick aparece a los ojos de los demás como un ser débil, de pocas luces, fácil de manipular; sin embargo según transcurre la historia descubrimos todo lo contrario: es un hombre frío, manipulador él de los otros, calculador..., si bien se lanza a nuevas acciones sin saber a ciencia cierta cómo saldrá de ellas:
"Puede que no parezca muy sensato el que un tipo se ponga a hacer cosas por un motivo que desconoce. Pero sé que he estado comportándome así toda mi vida. El motivo por el que había ido a ver a Ken Lacey, por ejemplo,no era el que yo había dicho. Lo había hecho porque había concebido un plan donde él encajaba...y ya sabéis en que consistía éste. Pero yo lo desconocía en el momento en que recurrí a él." (p. 83)
Y no sólo esta incertidumbre, este no saber a ciencia cierta qué pero sí verse impelido a hacerlo, rodea las acciones del comisario de Postsville, otros personajes -su querida Amy, por ejemplo- también se ven sometidos a ella:
"-¿Qué es lo que te preocupa, pues? ¿Qué es lo terrible, querida?-No..., no lo sé con certeza -dijo moviendo la cabeza-. Sé el qué, pero no el porqué. Y no estoy segura de que fuera diferente si lo supiera. ¡No... No puedo hablar de ello ahora! Ni siquiera pensar en ello. Yo... ¡oh, Nick! ¡Nick!" (p. 88)