29 abr 2014

"Cuadernos del matemático": 25 años de poesía necesaria. Y mucho más.

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Obra en proceso (portada). Antonio López en el patio de su casa (contraportada)
El Correo pone en mis manos el último número de esta maravilla de revista literaria que desde hace 25 años es "Cuadernos del matemático". En esta ocasión se trata de un número doble (nº 51-52) como no podía ser menos para festejar a lo grande el cuarto de siglo de su existencia. ¡Un auténtico milagro en este mundo tan poco dado a las efusiones poéticas! Pero no una casualidad.

Para quien no la conozca haré un poco de historia:

La revista nació en el Instituto de Educación Secundaria "Matemático Puig Adam" de Getafe (Madrid) donde el profesor -pero sobre todas las cosas, poeta- Ezequías Blanco junto a otros colegas tan entusiastas como él (Manuel Morán, Juan Díaz de Atauri, Balbino Gutiérrez y otros) se empeñaron en lanzar una revista en el Centro que fuese nexo de unión de la comunidad educativa que en 1988 estaba algo enfrentada; eso sí, -¡así siempre lo quiso Ezequías!-, debía de ser una revista de calidad. Y lo lograron, vaya si lo lograron.

Que una revista, y además cultural y sobre todo poética, haya subsistido hasta nuestros días es calificado por no pocas personas, de milagroso. Ezequías en las fiestas de cumpleaños de "Cuadernos..." (los 15, los 20, ahora serán los 25) y en los reportajes que se les han hecho, siempre ha insistido en que la duración de este auténtico fenómeno es impredecible y lo afirma con esa suavidad y al tiempo seguridad que le caracteriza: "Durará lo que tenga que durar; durará lo que dure el entusiasmo de los que la hacen".

En el vídeo que incluyo a continuación se puede ver y escuchar de primera mano a los protagonistas de esta creación magnífica. Es un reportaje realizado por Rufo Pajares que fue emitido por el programa "La aventura del saber" de la 2 de TVE el 25 de noviembre de 2010 conmemorando los 20 años de existencia de la Revista:


cuadernos del matemático, 20 años... from carioco on Vimeo.

Una revista de calidad. Como se explica en el vídeo, "Cuadernos..." ha cuidado mucho la calidad en todos los sentidos: calidad de las colaboraciones, de los colaboradores, de las traducciones, de los textos literarios, de los dibujos, de las fotografías...; pero también calidad de su papel satinado, del diseño, de la disposición de los textos siempre a dos columnas, del color de las páginas de los suplementos que la completan ("Lavarquela" en verde; y "Les cressons bleus", claro, en azul), del diferente color dado a las páginas en las que se ofrecen poemas originales de autores consagrados y noveles...

Gratuidad. Todas las colaboraciones aparecidas en la revista son gratuitas. Y si al principio los colaboradores pertenecían al círculo de amistades y mismas afinidades culturales de los fundadores (he de decir que tuve el honor de que Ezequías, con quien tengo amistad desde los años de la Universidad salmantina, me pidiese algo para los primeros números, a lo que accedí con entusiasmo) según iban saliendo los números y la revista se iba afianzando los colaboradores pasaron a ser los primeros espadas del mundo literario. Este número doble confirma esta tendencia y con razón Ignacio Amestoy en su columna dominical del diario "El Mundo" (EL MUNDO. DOMINGO 20 DE ABRIL DE 2014 ) al hacer la enumeración de algunos de los colaboradores de este número especial: Caballero Bonald, Antonio Garrigues Walker, Luis Alberto de Cuenca, Antonio Colinas, Javier Lostalé, Alberto Cubero, Celia Corral, Tomás Marco, Gonzalo Hidalgo y otros tantos más de una calidad y de un nivel más que contrastado, no puede por menos que decir de ella:
"Es algo excepcional que se hace en el sur de Madrid. Algo insólito. Frente a la cultura líquida, cultura sólida. [...] y cumple 25 años, con su número 51-52, de 230 páginas, más una separata de 28. Tiene una tirada de 1500 y cuesta 25€. Y es una obra de arte."
Magníficas portadas. Las revistas llaman la atención de sus posibles compradores desde la portada. Así también lo hace "Cuadernos del matemático" que ha cuidado las mismas con especial mimo y que al igual que ocurrió con las páginas interiores la importancia y nivel de sus autores ha ido creciendo con el paso de los números desde las primeras, confeccionadas por artistas de menos nombre -aquí destacaría las de mi amigo Pancho que son magníficas-, hasta llegar a las excepcionales de artistas tan consagrados como Chema Madoz, Gordillo, Ibarrola, Joan Fontcuberta o el que ocupa la portada y contraportada de este número extra, Antonio López.


Mecenazgo. Y todo  esto es posible gracias a la contribución desinteresada de instituciones y
ciudadanos que semestralmente colaboran a su sostenimiento. Es la verdadera sociedad civil representada en primer lugar por el IES "Matemático Puig Adam", pero también por Bares, Clínicas dentistas, Librerías, Talleres mecánicos, Ortopedias, el AMPA del IES "Matemático Puig Adam", la Concejalía de Cultura del Ayuntamiento de Getafe, etc., etc., quienes sufragan tamaña empresa. Toda una demostración de que detrás de mucha gente anónima late con fuerza el deseo de que la buena cultura subsista a pesar de los pesares.

La Fiesta. Sólo me resta decir que la revista conmemora sus 25 años de existencia el próximo sábado 10 de mayo en el Teatro 'Federico García Lorca' de Getafe a las 20:00 horas donde se hará la presentación de este número y que contará con la actuación de Carmen Linares. Tras ello, a las 22:00 horas habrá otra celebración, ésta ya más festiva, en el Restaurante Bar 'Deolvido'. La entrada es libre.

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NOTA: Finalizado el post y a punto ya de publicarlo descubro que este número 51-52 entre las referencias que hace al documentalista Rufo Pajares hay una a un vídeo en el que el trío que actualmente lidera esta empresa literaria (Ezequías Blanco, Cristóbal J. de la Manzanera y Matías Muñoz) presenta el número 48 de la misma. Por su ingeniosa realización y por entrar con más concreción en los contenidos de lo que es un nº de "Cuadernos del matemático" lo incluyo a continuación. Merece la pena verlo.



Una de piratas from carioco on Vimeo.

25 abr 2014

"TREN de NOCHE a LISBOA": Lisboa antiga, Lisboa velha cidade...

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Jeremy Irons
Jeremy Irons sostiene el film ya desde el cartel
"Tren de noche a Lisboa" es la adaptación de una novela del suizo Peter Bieri, más conocido por el seudónimo de Pascal Mercier. En nuestro país la novela de Bieri, aparecida  el año 2004 y escrita en el idioma materno del autor, el alemán, se tradujo acertadamente como "Tren nocturno a Lisboa", algo que no se ha hecho en la versión cinematográfica más pegada a la traducción literal.

Anécdota: Un maduro y despistado profesor de latín, Raimund Gregorius (Jeremy Irons), evita que una joven se suicide arrojándose al río Aare de Berna. El profesor consigue que ella le acompañe a su Instituto, pero al poco de comenzar la clase ella desaparece abandonando la gabardina en la que el profesor encuentra un libro escrito por el poeta portugués Amadeu de Prado (Jack Huston). La fascinación que la lectura de este libro le provoca unida al misterio de la joven melancólica le impulsan a abandonar su plácida existencia y comenzar a seguir pistas que le lleven a esta mujer y al autor del libro que le tiene embelesado. Un billete del tren nocturno a Lisboa encontrado dentro del libro le llevará a la capital portuguesa donde indagará por el autor y descubrirá una parte de la historia del país durante la cual sucedió una hermosa historia de amor a tres bandas. Como en todo triángulo amoroso alguien queda excluido; en éste la amistad entre AmadeuJorge O'Kelly (August Diehl) se trunca por culpa de la atracción que los dos sienten hacia la bellísima Estefanía (Melanie Laurent).

La película es de una alta calidad estética, si bien como es habitual en el director el aspecto literario se impone al fílmico, razón por la que muchos críticos no la han tratado bien considerando que su realizador sigue haciendo el mismo cine desde hace 28 años cuando ganó el Oscar a la mejor película extranjera con "Pelle el conquistador", basada también en un texto literario: la novela homónima del escritor danés Martin Andersen Nexø.
Naturalmente todo es cuestión de gusto. A mí que la literatura no sufra en su versión cinematográfica me agrada, aunque también entiendo que se pida algo más desde el campo cinematográfico. Con todo creo que no hay que ser tan duro con el film pues su estructura fílmica con ruptura de la linealidad cronológica (flash back y flash forward) es muy frecuente y dota a la historia de un interesante dinamismo, si bien en ocasiones muy predecible.
Jeremy Irons
El tren, el libro, la gabardina, Jeremy Irons... ¡Todo está aquí!

Quizás el encantamiento que me ha producido la cinta se haya debido, aparte de al bellísimo texto literario de Peter Bieri, al magnífico plantel de actores que la pone en pie en el que destacan:

* Jeremy Irons (Raimund Gregorius): auténtico monstruo de la pantalla que transmite una credibilidad tal que llegamos hasta a dar por bueno su inopinado y aturullado abandono de la obligación laboral sabiendo, como sé por experiencia propia, que un humilde docente de Secundaria no está en condiciones de ponerse el mundo por montera. Su voz es embriagadora y su dicción tan buena que hasta quienes no dominamos el inglés llegamos casi a entenderlo.
* Jack Huston (Amadeu de Prado): su elección para el papel del médico y artista enfermo de hiperestesia no puede ser más acertada. Además su parecido innegable con García Lorca aún sin tener nada que ver lo reviste de una credibilidad mayor.
* August Diehl (Jorge O'Kelly de joven) y Bruno Ganz (Jorge O'Kelly de mayor): El primero da a la perfección el papel del intelectual procedente de la clase obrera algo inseguro cuando tiene que competir con la mayor inteligencia de su bella novia Estefanía y con el atractivo en todos los sentidos de su gran amigo Amadeu. El segundo actor, que bordó el Hitler de "El hundimiento" (2004), repite excelencia aquí el papel es de menor lucimiento.
* Mélanie Laurent (Estefanía de joven) y Lena Olin (Estefanía de mayor): La primera es una bellísima actriz que mantiene el alto nivel que alcanzó en "Malditos bastardos" de Tarantino. La segunda, a pesar del tiempo pasado desde que interpretó el papel de Sabina en "La insoportable levedad del ser" de Philip Kauffman, conserva aún la sensualidad que transmitía en la adaptación de la novela de Kundera.
* Marco d'Almeida (João de joven) y Tom Courtenay (João de mayor): Está fantástico en su primer papel en una producción internacional; su origen (portugués nacido en Mozambique) aumenta la verosimilitud del personaje. El segundo es un veterano actor  que ha intervenido en muchas películas aunque no muy interesantes salvo algunas ya lejanas en el tiempo ("La noche de los generales" o "Doctor Zhivago").
* En papeles menores pero con un nivel bárbaro hay que citar a dos veteranos de la interpretación: Charlotte Rampling (Adriana, la hermana de Amadeu, unida a él con una pasión algo enfermiza), y Christopher Lee (padre Bartolomeu ya mayor que recuerda el paso por su colegio de Amadeu).

Todos los personajes presentan en la historia que se relata una adecuada complejidad y evolución individual bien diferenciadas. Son seres completos, redondos, desde el apocado y aburrido profesor de latín que con la aventura que emprende va a descubrir de nuevo el amor hasta  Estefanía cuya belleza sólo física no podrá competir con otra mayor que la suya:  el creativo mundo interior del médico Amadeu. Y entre medias la lógica evolución de Jorge y de João convertidos en unos rencorosos viejos gruñones anclados en las fortísimas vivencias políticas de la Revolución portuguesa contra la Dictadura. Dictadura en la que se enmarca la historia y que invade ponzoñosamente la pureza y la dignidad de los seres, -algunos, aun sin haberla vivido, la sufren en sus carnes-, que han de arrastrarse por sus meandros para intentar sobrevivir a ella y a su recuerdo. Y en esta supervivencia el azar está siempre presente.

Peter Bieri, "Sostiene Pereira", "Tren de noche a Lisboa"
Bieri y su relato (1ª columna)
Tabucchi y su relato (2º columna)
Lo mejor de la película. La adaptación, ¡tan literaria!, de Bille August que en este terreno es muy capaz. Basta recordar otras de este realizador danés como la espléndida versión que hizo en1998 de "Los miserables" de Víctor Hugo  con Liam Neeson, Geoffrey Rush y Uma Thurman; o la no tan magnífica versión que en 1993 hiciera de "La casa de los espíritus" de Isabel Allende en cuyo reparto estaban como es habitual en este director actores de primera fila como Jeremy Irons, Winona Ryder, Glenn Close, Meryl Streep, Antonio Banderas o Vanessa Redgrave.

Lo peor de la película. El sabor cinematográfico a algo ya visto. A lo largo de la proyección constantemente acudía a mi mente la adaptación que en 1996 hizo Roberto Faenza de la novela de Antonio Tabucchi "Sostiene Pereira". La dictadura de Salazar como marco, la figura del intelectual que vive en su mundo de creación literaria fuera en cierta manera de la cotidiana realidad, la vida de los jóvenes (coincidente en Tabucchi e investigada en Bieri) que viene a despertarle de su adormilamiento y sobre todo Portugal como país antiguo, viejo, ñoño y algo alejado del resto del mundo, son elementos en cierto modo coincidentes entre uno y otro filme.


20 abr 2014

"Ficción sonora": ¿Remedo o solución para lectores inapetentes?

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Muchas son las frases que hoy día sirven de disculpa para no leer, desde el "Malos tiempos para la lírica" de Germán Coppini con el grupo "Golpes Bajos" hasta el más oído e individual de "¡No tengo tiempo!" o el ya elevado a categoría universal de "¡No hay tiempo!". Dejando de lado el hecho de que siempre hay tiempo para lo que a uno le gusta, es cierto que la vorágine actual dificulta hacer realidad la tranquilidad de la lectura; por otra parte vivimos en un mundo de imagen en movimiento (cinético) que todo nos lo da con rapidez y facilidad. Es difícil, es verdad, sacar el debido tiempo para la degustación literaria; por eso muchas veces pretendemos reducir la literatura -en especial la narrativa- al conocimiento de la anécdota creyendo que conocer la historia sucedida entre los personajes equivale a consumir producción poética. Verdad es que no, pero, al menos, si se nos contase bien, podríamos atisbar desde esa lejanía la maestría de los creadores.
Pepe Iglesias, el Zorro, Fernán Gómez

Las adaptaciones cinematográficas de novelas señeras forman parte de nuestro bagaje cultural y lejos de apartarnos de uno u otro arte nos acercan a ambos. También el teatro en ocasiones, por imperativo de cualquier índole, se queda en una primera fase lectora sin que los actores que lo leen acompañen sus palabras del movimiento corporal debido: es el denominado teatro leído o lectura dramatizada. Con el nacimiento de la Radiodifusión muchas obras de teatro llegaron a sus destinatarios a través de las ondas y también muchas novelas se adaptaron a este medio adoptando la manera de teatro leído al reducir las descripciones novelísticas al mínimo y presentar la ambientación mediante una amplia variedad de efectos especiales. El éxito alcanzado por este género radiofónico hizo época durante los momentos hegemónicos de las emisoras de radio, años 50 y 60. Forman parte de nuestro acervo cultural desde títulos como los seriales radiofónicos humorísticos "Matilde, Perico y Periquín" o "La saga de los Porretas" de Eduardo Vázquez, hasta quizás las dos radionovelas más exitosas en nuestro país, "Ama Rosa" y "Simplemente María", escritas por el 'escribidor' [así llamaba Vargas Llosa a estos autores de pluma rápida y fácil, profesión que él mismo practicó en una etapa juvenil primera de su vida literaria y que reflejó en su novela "La tía Julia y el escribidor"] Guillermo Sautier Casaseca.

Al ser los seriales radiofónicos muy del gusto popular especialmente entre las mujeres amas de casa, la cultura con mayúscula despreció estas creaciones así como a sus creadores hasta que a finales de los setenta los autores de la alta literatura volvieron sus ojos hacia ellos para dignificarlos convirtiéndolos bien en centro de sus creaciones literarias (vgr.- "La tía Julia y el escribidor" nombrada antes) o realizando obras específicas para la Radio como "El viaje a ninguna parte" que en 1985 escribió Fernando Fernán Gómez y que se serió en 65 episodios de unos 20 minutos cada uno. Su éxito fue tal que ese mismo año pasaría a las librerías en forma de novela y al siguiente se realizaría su versión cinematográfica. Ya en los 90 la radio fue perdiendo el género del serial que sucumbió ante el serial televisivo ("Médico de familia", "Farmacia de guardia", etc.); hoy día estos seriales televisivos han evolucionado apartándose algunos de ellos del costumbrismo primero que los caracterizaba. En estos momentos el serial televisivo es género de culto, por ejemplo los HBO "The wire" o "True detective", e incluso, entre nosotros, "Crematorio".

Teatro leído, ficciones sonoras

Estreno de ’La vida de Brian’ en La Casa Encendida de Madrid

Hasta tal punto se ha abandonado el género de la radionovela que cuando alguna emisora decide presentar alguna adaptación, ésta se anuncia a bombo y platillo saliendo hasta de los estudios radiofónicos convirtiéndose así en todo un novedoso espectáculo. El carácter aislado y excepcional de estas emisiones redunda en el mimo que se pone en el producto y en su consecuente calidad. La emisora de Radio Nacional de España, RNE3, la más innovadora y juvenil del espectro radiofónico español presenta con una periodicidad no establecida adaptaciones radiofónicas de obras literarias: unas, clásicas como "El perro del hortelano" de Lope de Vega o "Poco ruido y muchas nueces" de Shakespeare; otras, de género gótico y de anticipación como "Drácula" de Bram Stocker, "Un mundo feliz" de Aldous Huxley, "El último trayecto de Horacio Dos" de Eduardo Mendoza o "¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas?" de Philip K. Dick -esta última utiliza en la versión radiofónica el título de "Blade runner" que la popularizó en cine-. Además de en obras literarias este espacio de RNE3 se centra en adaptaciones de películas: unas, de cine negro, como las dirigidas por Alfred Hitchcock "Extraños en un tren", film basado en la novela homónima de Patricia Highsmith y "Psicosis", adaptación también de una novela de igual título escrita por un menos conocido Robert Bloch; otras, de cine de humor como la desternillante "La vida de Brian" de Monty Python.

Ficción sonora "El exorcista"
Foto de grupo de todo el equipo que participó en la radio ficción 'El exorcista'
La calidad de todo lo anterior reposa, como ya ocurriera en los años dorados del género -las décadas de los cincuenta y de los sesenta-, en la categoría contrastada de los actores ('cuadro de actores', se decía entonces) que prestan su voz a los personajes. Si en "Ama Rosa" fueron Matilde Conesa, José Fernando Dicenta o Juana Ginzo quienes la convirtieron en auténtico fenómeno sociológico, en las radioficciones actuales son, entre otros muchos, Antonio de la Torre, Frank Perea, Julia Fernández, Álex Angulo, Lluvia Rojo, Juan Ribó, Pepe Viyuela, Carolina Álvarez, Luis Varela, Miguel Rellán o Ana Alonso los encargados de recuperar una manera de hacer llegar buena literatura a un público amplio algo alejado de la misma.
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Enlace a algunas de las Radioficciones que RTVE tiene en su página en forma de podcast:

11 abr 2014

A la búsqueda de Philip Marlowe mientras espero a la rubia de los ojos negros

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La novela policíaca perdió la condición de subliteratura que siempre la había acompañado allá por los años setenta coincidiendo en España con los años finales del franquismo  y, en el resto del mundo, con la preeminencia que desde la segunda mitad de la década de los sesenta comenzó a tener el pensamiento posmodernista que echaba por tierra aquellos valores que durante años, décadas si no siglos, habían permanecido firmes en el mundo occidental y que sirvieron para discernir entre lo válido y sus contrarios. Ese mundo tan coherente inicia su fin durante esos años y las creencias tenidas por inmutables comienzan a cuestionarse y a revisarse.
"Todo Marlowe"
Los siete títulos de las novelas protagonizadas por Philip Marlñowe
En Estados Unidos, durante los años de la Gran Depresión y los posteriores, que desembocarían en la II Guerra Mundial, una serie de escritores crearán una buena serie de relatos de puro entretenimiento en los que se intenta desentrañar una enrevesada trama urdida en torno a algún hecho violento. Destacan  Dashiel Hammett, autor de la mítica "El halcón maltés" en 1930 y Raymond Chandler que seguirá el camino abierto por Hammett y dará a la luz en 1939 al detective Philip Marlowe, auténtico icono de la novela negra, que protagonizará una serie novelística formada por siete títulos aparecidos a lo largo de quince intensos años de publicación. Un año después de "El sueño eterno" apareció "Adiós, muñeca", a la que siguieron "La ventana alta" (1942), "La dama del lago" (1943), "La hermana pequeña" (1949), "El largo adiós" (1954) y "Playback" (1954). En España coincidiendo con el cincuenta aniversario de la muerte del escritor la editorial RBA publicó, bajo el título de "Todo Marlowe", en un solo volumen de casi 1400 páginas las siete novelas.

Cine negro
Humphrey Bogart y Lauren Bacall en el "Sueño eterno"
La novela negra tuvo su inmediato correlato cinematográfico pues también desde el principio, el cine fue muy cuestionado por las élites intelectuales como producto cultural de calidad . Así "El sueño eterno" (1939) tuvo en 1946 versión cinematográfica dirigida por Howard Hanks con el mismo título. El personaje del detective realizado por Humphrey Bogart puso rostro definitivo a Marlowe.

A España el título de Hammett, "El halcón maltés", llega en formato popular -novela de kiosko- el año 1932. Los títulos de Chandler lo harán en formato juvenil -libros de la editorial Molino- a partir de 1940. Junto a estos dos autores aparecerán otros en traducciones realizadas por intelectuales españoles, en su mayoría represaliados por haber combatido contra los ganadores de la reciente guerra civil o por haber defendido los valores de la República (E. Macho Quevedo, M. Guasch, E. Riambau, y muchos más). Así entraron en España las historias de investigación de Perry Mason o del detective Donald Lam (personajes de novelas del autor, también norteamericano, Erle Stanley Gardner).


Novelas policíacas de kiosko
Algunos títulos con sus curiosas portadas
A la producción foránea vendrán a unirse con un grandísimo éxito popular novelas escritas por autores españoles que utilizarán seudónimos ingleses:  Edward Goodman o Eddy Thorny   (Eduardo de Guzmán), Mark Halloran (Jordi Gubern), Peter Debry (Pedro Debrigode), P. Duke (Fidel Prado Duque), Siver Kane (Francisco González Ledesma) o Lou Carrigan (Antonio Vera).
Estos autores, aunque procedentes en su mayoría del subgénero 'novelas del oeste', conocen, por su trabajo en ocasiones como traductores pero sobre todo por su gran voracidad lectora directa de los títulos norteamericanos, las claves del género: relatos situados en los bajos fondos de una gran ciudad, corrupción policial cierta o latente, cosmopolitismo y glamour, erotismo, alcohol, tabaco a espuertas, clubes y garitos donde suenan melodías jazzísticas, precisión descriptiva, primera persona narrativa, humor cínico del personaje detective, etc., etc.                                                                    
José Mallorquí es el padre del novelista César Mallorquí
Algún autor hubo, como el recientemente fallecido José Mallorquí, que sin abandonar el género del oeste incorporó al mismo ingredientes propios de la novela negra; así lo hizo en su serie de relatos protagonizados por Juanito "Jíbaro" Vargas y en algunos episodios de su gran creación "El Coyote".

Todos estos novelistas injustamente minusvalorados durante años, prepararon la sensibilidad de los lectores para aventuras de mayor enjundia como las que a partir de la década de los setenta realizarán narradores como Manuel vázquez Montalbán, creador del detective Manolo Carvalho, y ya en los ochenta Andreu Martín, Juan Madrid o Julián Ibáñez quienes, al decir de Manuel Blanco Chivite, -¡no sé si creérmelo!-, "prácticamente, no descubrieron a los grandes del género hasta después de la muerte de Franco, cuando las traducciones nos [los] volvieron a traer".

Será, pues, durante los ochenta y los noventa cuando la novela negra alcance prestigio entre nosotros, y a los Vázquez Montalbán, Andreu Martín o Juan Madrid ya nombrados se unirán autores de reconocido prestigio intelectual como Eduardo Mendoza ("El misterio de la cripta embrujada" [1978], "El laberinto de las aceitunas" [1982]), Lorenzo Silva que en 1998 inicia la serie del teniente Bevilacqua y la sargento Chamorro que ya va por su séptimo título o, ya en el nuevo milenio, José María Guelbenzu y su serie de la juez de instrucción Mariana de Marco que por ahora consta de seis relatos.

Marlowe, Balville, Benjamin BlackA esta efervescencia de lo policíaco y/o detectivesco hay que añadir la excelente acogida por estos lares de los relatos del siciliano Andrea Camilleri, del griego Petros Markaris, de los nórdicos Stieg Larsson o Arnaldur Indridason, y tantos otros. También autores de prestigio como John Balville se transmutan en ocasiones en escritores de género cambiando no sólo de temática y registro sino hasta de nombre, en su caso Benjamin Black. Es este autor quien acaba de dar nueva vida al detective de Raymond Chandler.

Yo, por mi parte, me preparo para enfrentarme al redivivo Philip Marlowe. Es por ello que me he puesto a leer en unos casos y a releer en otros algunas de las siete novelas del "Todo Marlowe". Por ahora lo he hecho con la que inauguró la serie y con la titulada "La dama del lago". Quiero hacerlo también con "El largo adiós" considerada la mejor de todas y que también tuvo versión fílmica dirigida por Robert Altman en 1973. Ya os iré contando.

1 abr 2014

"Ocho apellidos vascos": La necesidad de conocernos sin prejuicios.

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Aprovechando la promoción "La fiesta del cine" me acerqué ayer lunes a ver "Ocho apellidos vascos", la película de Emilio Martínez-Lázaro. La sala estaba hasta la bandera de espectadores; muchos años hacía que no veía una aceptación así de una película española. Mi alegría fue enorme. Me he enterado, además, de que esta producción nacional ha aventajado en número de espectadores a hollywoodenses estrenos como "Capitán América". ¡Qué bien, qué hemorragia de satisfacción!

El film, que es una comedia, pasa con holgura el corte particular que tengo para las pelis que me gustan: buenos actores que actúan con naturalidad, dirección correcta aunque sin aspavientos de ninguna clase,  buen guión y, en esta ocasión, risa, mucha risa; sana risa que es algo de lo que estamos algo faltos por estos pagos nacionales, siempre enfadados los unos con (contra) los otros reivindicando no sé qué cosas y sí sé qué cosas que, por frecuentes (20, 30 años..., siglos quizá), ya me hastían. Quiero pensar que quienes junto a mí llenaban la sala buscaban eso, reír, normalizar la risa con una comedia para todos los públicos que, haciendo uso de algunos de los tópicos que de siempre circulan entre nosotros (en esta ocasión los de andaluces vagos y dicharacheros vs vascos serios y poco comunicativos), pretende echarlos por tierra gracias a la eclosión de sentimientos que pueden aflorar entre nosotros si sabemos escapar de estos lugares comunes.

Ha habido aguafiestas como Jon Juaristi (http://paralalibertad.org/vascoandaluza/) que se han mostrado reticentes a convertir 'la tragedia terrorista en comedia' (sic) insistiendo en que no cabe hacer concesiones, o como Mikel Insausti, crítico del diario "Gara" que han criticado el que los personajes vascos no hayan sido hechos por vascos. Yo creo que pese a todo la vida sigue y que si tenemos vocación de entendimiento, si queremos seguir juntos debemos "normalizar" las peculiaridades y poner en solfa los comportamientos extemporáneos de uno y otro lado. Creo que el guión que han escrito Borja Cobeaga y Diego San José, que no por casualidad coincidieron en Vaya semanita (programa de humor emitido en la segunda cadena de Euskal Telebista desde 2003-actualidad) va por ahí. ¿Pues no le reconviene el personaje de Karra Elejalde (Koldo) a su futuro yerno (Antxón / Rafael) por su liderazgo en la manifestación independentista?: "Hostia, Antxon, cuando yo era joven no estaba mal lo de luchar por la independencia, pero creo que ahora...". ¿Y el personaje de Dani Rovira (el sevillano Rafael Quirós) no acalla a sus amigos trianeros cuando éstos equiparan vasco a terrorista?  Creo que los espectadores que llenan (están llenando) las salas para ver la creación de Martínez-Lázaro lo que están transmitiendo a los que -bien como Juaristi o como el crítico de cine del diario Gara- ponen peros a esta comedia es un rotundo: ¡Estamos hartos! ¡Dejadnos vivir! ¡No nos amarguéis más la vida!

Misma edad y parecido físico innegable
Entrando ya de lleno en la película, he de decir que su director (Madrid, 1945) ya nos había alegrado la vida en otras ocasiones (El otro lado de la cama, Los dos lados de la cama, Amo tu cama rica...) aunque también ha dirigido otras obras ajenas al género de la comedia como Carreteras secundarias o Las trece rosas. En mi cabeza su imagen se me confunde con la de otro director madrileño ilustre en el género de la comedia, Fernando Colomo (Madrid, 1946); y no sólo por su indudable parecido físico sino porque ambos cuando tocan el género de la comedia entremezclan magistralmente la ironía y el humor dando lugar a un tipo de comedia, donde la realidad o la memoria histórica son interpretadas con cierto cinismo y simpatía. Con todo Emilio Martínez Lázaro -y lo mismo podría decirse de Colomo- filma de manera convencional y cuando, como en esta ocasión, rompe moldes es más consecuencia de un excelente guión o de un magnífico plantel de actores. En esta ocasión se unen ambas cosas.

LOS ACTORES. Aparte de en el guión al que ya me he referido, la película se sostiene sobre la magnífica actuación de sus cuatro actores principales:

Karra Elejalde, en el papel del arrantzale Koldo, interpreta a un buen hombre con dificultades para expresar sus sentimientos que se mueve y encuentra su lugar en la sociedad de su pequeña localidad euskalduna merced a un exhibido vasquismo de generaciones fuera de toda duda. Este es el eje sobre el que gira la comicidad del film: su inquisitorial búsqueda de pedigrí vasco en el que parece que va a ser su futuro yerno, el cual sale como puede del interrogatorio acudiendo a apellidos que le suenan por su relevancia profesional o mediática dentro de la sociedad española: Arguiñano, Igartiburu, Erentxun, Gabilondo, Urdangarín, Otegi, Zubizarreta y… Clemente.

Antxon/Rafael y Amaia
Dani Rovira es el gran descubrimiento de esta película, al ser ésta la primera vez que deja su función habitual de cómico para hacer de actor protagonista. Su procedencia andaluza (es malagueño) y su comicidad innata conocida por el espectador le sirven para ejecutar a la perfección el papel de sevillano imitador del acento vasco. El salto desde su papel de monologuista en la vida real  al de Rafael / Antxon de la trama fílmica se escenifica  en la misma ficción en el momento en que él y Amaia (Clara Lago),  en la especie de caseta andaluza donde trabaja él y al que ella ha acudido con unas amigas, se insultan lanzándose como arma arrojadiza los estereotipos circulantes sobre lo vasco y lo andaluz.

Clara Lago es la chica vasca que gusta de decir las verdades a la cara y que por nada del mundo claudicaría de su vasquismo representado en su look (vestuario y peinado) y en su fachada de mujer dura e insensible al amor. Pero, como es lógico, el amor todo lo vence. Quizás sea esta actriz la que en ocasiones actúa con menos naturalidad, como no creyéndose -¡y eso es muy malo para un actor!- del todo su personaje.
Merche/Anne y Koldo
Carmen Machi, como siempre, está que se sale, impresionante, fantástica. Su personaje de extremeña que llegó al País Vasco siguiendo a su amor y que tras quedar viuda sigue allí porque se siente de allí, es muy auténtico. Lástima que al final, el director, los guionistas o los tres juntos, hagan una concesión a un estereotipo casposo que sólo lo podríamos salvar si lo interpretamos como hipérbole caricaturesca próxima a lo esperpéntico; pero, aun así, me parece una condescendencia a ciertos sectores recalcitrantes vascos y no vascos. Dejando esto a un lado, que poco tiene que ver con la propia actriz, Carmen Machí es una Merche genial que acoge a Rafael como hijo ayudándole en su propósito de enamorar a Amaia. Las veladas junto a Koldo, para quien se llama Anne, haciendo que el hosco arrantzale sea capaz de expresar sus sentimientos las borda. La comicidad que además ella sabe expresar con su voz, gesto y el movimiento corporal suman puntos al film que con ella nunca decae.

El resto de actores (Aitor Mazo en el papel del cura que ha conocido en confesión la farsa, Alberto López y Alberto Sánchez en el de los amigos sevillanos del personaje de Dani Rovira, más los amigos abertzales que Antxon / Rafael se ha echado en comisaría en su proceso de simulación) son estereotipos humanos sin más función que la de abundar en la visión tópica de unos y otros, eso sí añadiéndoles en dosis iguales el componente de estupidez consustancial a quienes son incapaces de ver más allá de sus narices y su vida se resume a una equivocada reafirmación continua de ideales que otros ('los de arriba' se dice en el film) les sirven en bandeja para poder muñirlos como a peleles.

En conclusión, una típica comedia romántica construida sobre los tópicos de siempre que circulan entre los españoles y que a menudo son consecuencia de la falta de conocimiento entre unos y otros. De los muchos momentos del film destacaría uno que, en mi opinión, viene a explicar esta cerrazón que mantenemos entre nosotros: Koldo hablando con su hija Amaia sobre su futuro yerno le dice que le parece una persona rara, como si fuera del sur. Al oir esto Rafael piensa que ya le ha descubierto; pero Koldo acaba lo que estaba comentando diciendo "...del sur, vamos de Álava". Para este ser primario el mundo se reduce a lo que Rafael llama las Vascongadas. Por el otro lado, preguntado Antxon por su futuro suegro sobre si había viajado mucho, éste le contesta: "Sí, bastante... He estado en Donosti, Algorta, Eibar, Hernani...". Si hubiese contestado la verdad su diáspora se habría reducido a Dos Hermanas, Sanlúcar, Alcalá de Guadaira y así. Vamos, que antes de chocar conviene conocer, viajar, para entender y entendernos

28 mar 2014

"EL BAILE" de Edgar Neville

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La figura de Edgar Neville Romrée siempre ha ejercido sobre mí una gran atracción. Me atraían de él muchas cosas. La primera, el exotismo de su nombre; la segunda, que en pleno años 30 hubiese trabajado en la industria del cine hollywoodense; y la fundamental, que sobre su obra literaria se pasase con gran rapidez en los temarios escolares, eso sí tras decir a vuela pluma que sus obras tenían dentro del teatro que triunfaba en la posguerra española una cierta calidad. Las dos primeras curiosidades se pueden satisfacer buscando información por aquí y por allá sobre la que se ha dado en llamar la otra generación del 27; la tercera, acudiendo a ver alguna de sus obras.[vid. NOTA infra]

*  Del exotismo de su nombre y apellidos tienen la culpa, naturalmente, su padre Edgar Neville Riddlesdale, ingeniero inglés destacado en España por una empresa de motores de su país para la que trabajaba, y su madre, María Romrée y Palacios que ostentaba el título, que luego heredaría él, de Condesa de Berlanga de Duero.

Charlot, Chaplin, Charles Chaplin
Neville con Chaplin en Hollywood (tomado de
 http://www.grancanariaweb.com/cine/edgar/entrevista.htm)
* Su relación con Hollywood surge a raíz de su destino el año 1929 como diplomático en la ciudad de Los Ángeles (USA). Allí, en Hollywood, participa como actor de reparto en la película de Chaplin "Luces de la ciudad". Será Charles Chaplin quien lo introducirá en este mundo del cine donde conocerá a actores y actrices como Carole Lombart, y a magnates como William Randolph Hearst.

* De vuelta en España Edgar Neville se relaciona con intelectuales de la época como Gómez de la Serna a cuya tertulia de Pombo asistía con regularidad, con García Lorca y Manuel de Falla en Granada y, tras casarse y establecerse en Madrid, hará amistad con Salvador Dalí y los poetas José María Hinojosa, Manuel Altolaguirre o Emilio Prados.

Película "El baile" dirigida por Edgar Neville
Cartel de la película
Sólo me faltaba, pues, asistir a  la representación de alguna de sus obras. Y tuve ocasión de hacerlo el martes pasado viendo en el Teatro Fernán Gómez de Madrid la que es considerada su mejor creación teatral, "El baile".  La obra de Neville tuvo una excelente acogida desde su estreno en 1952 manteniéndose durante 7 años en cartel; en 1959 fue llevada a la pantalla con el mismo título y guión adaptado por el mismo dramaturgo, que además la dirigió. Dentro del cine de la época franquista el film constituyó un éxito sin precedentes.

"El baile"
Voy a dedicarle unas líneas a la obra teatral. Como cualquiera de las funciones que se hacían -y eran permitidas por la censura- en la época, no hay por ninguna parte elementos de crítica social o alusión política alguna. Estamos en la denominada Alta Comedia o teatro de evasión destinado a una burguesía a la que se le presenta un asunto ameno -en este caso la amistad entre tres amigos-  que, en principio, no buscaría ir más allá. Sin embargo Neville consigue remover un poquito la pacata moralidad de la época -moralidad hipócrita de gran parte de ese público burgués que aplaudía su comedia- al presentar, bajo la forma inocente de la amistad, un asunto no tan inocente: un triángulo amoroso. Naturalmente -¡estamos en los años cincuenta y en España!- amor sin sexo o al menos con sexo sólo para dos, los que están religiosamente casados. Este planteamiento hoy no parece muy verosímil en cuanto a la relación de los dos hombres (Pedro y Julián) con la mujer amada por ambos (Adela); al menos mientras ella está en el mundo -los dos primeros actos- porque cuando ya ha desaparecido sí que su recuerdo y el amor sentido hacia ella pueden hacer entender el incremento de la amistad entre los varones.

Cartel anunciador utilizado en Sevilla
Pienso que las buenas obras de teatro -y ésta yo creo que con sus peculiaridades lo es-  admiten diversas interpretaciones según la época en que suban a las tablas. Si en los cincuenta la obra pudo venderse como un idílico canto a la amistad entre seres humanos, hoy para mí -¡así la he visto yo!- la obra habla de una relación amorosa, plena, a tres bandas que sus protagonistas deben ocultar a los demás; de ahí la renuencia que tienen de salir afuera, de ir a ese baile al que Adela, el personaje más libre de la comedia, quiere llevarlos para así ella mostrarse y lucirse ante los demás, para sentirse deseada por otros que no sean los dos de siempre; y al que Pedro y Julián, temerosos de su anómalo pero sincerísimo proceder, no quieren ir los tres juntos, no quieren que los demás vean -y enjuicien- su opción de vida en común a tres bandas que a buen seguro todos criticarán. En definitiva, no quieren salir del armario, de su armario particular.

Así he visto yo la obra y pienso que Edgar Neville, hombre de mundo, muy viajado, que se separó de su mujer aprovechando los vientos de libertad de la República y vivió el resto de su vida, sin casarse, con la actriz Conchita Montes que protagonizaría muchas de sus obras de teatro y de sus películas, quiso poner ante los ojos de esa burguesía que noche tras noche llenaba el patio de butacas que amar a dos seres a la vez es una hermosa posibilidad, pero que la sociedad hierática de la que formaban parte exigía que esa hermosura se ocultase tras el telón de la apariencia hipócrita de la España, andrajosa en todos los sentidos, que se había creado tras la victoria del franquismo.

La reposición actual ha sido dirigida por Luis Olmos e inició su andadura teatral hace ya dos años en Logroño para luego pasar al Teatro Lope de Vega de Sevilla y finalmente, tras ser representada en otras ciudades, recalar en el Centro Cultural de la Villa (Teatro Fernán Gómez) de Madrid donde estará hasta el próximo 4 de mayo. La versión ha sido realizada por Bernardo Sánchez; y es versión porque los tiempos originales marcados por Neville para cada uno de los tres actos -1900 / 1925 / 1950- se han mutado a años cincuenta / finales de los setenta / principios del siglo XXI, en un intento válido, y que da pie a mi interpretación anterior, de adecuación a los tiempos.

"El baile" de Edgar Neville
Cartel anunciador utilizado en Madrid
Los actores son Pepe Viyuela (Julián), Susana Hernández (Adela / Adelita, nieta de Adela) y Carles Moreu (Pedro, marido de Adela). Los tres están fantásticos y gracias a su buen hacer el espectáculo logra mantener atento al espectador durante los 90 minutos que dura la representación. Por poner un pero (siempre hay que poner alguno al exponer una opinión) Susana Hernández es quien tiene más dificultades para mostrar con su físico el discurrir temporal que, en su caso,  no sólo viene representado por los tres momentos en que se sitúa cada uno de los tres actos sino además por su conversión en nieta de sí misma ¡y con 18 añitos! La verdad es que el reto es muy difícil de superar. Los actores masculinos salvan el lapso temporal de casi cincuenta años con escasas dificultades.

El texto al insistir excesivamente en la anécdota de la amistad -y la envidia- que Julián siente hacia su amigo Pedro llega a hacerse algo pesado por reiterativo, aunque, eso sí, algunos gags humorísticos relajan y animan a seguir en el teatro. Hay algo de muy manido en el choque hombres aburridos (se dedican a la entomología y sus alegrías vienen dadas por descubrimientos de insectos con denominaciones absurdas -Neville está muy próximo al teatro del absurdo de un Mihura o de un Jardiel Poncela-: mosca azul del Congo, escarabajo con pintas de Egipto...) frente a mujer divertida pero intrascendente (quiere viajar, seducir hombres sin pasar a mayores, lucir joyas y vestiditos...). En cuanto a la puesta en escena, su simplicidad sólo se explica por el deseo de abaratar costes de producción y ganar tiempo y espacio en los traslados de una ciudad a otra de la compañía. Desde el punto de visto teatral, en mi opinión, peca de pobreza salvo el segundo acto, quizás, desarrollado en un gabinete de investigación o algo así; sin embargo el acto tercero cae en patetismo escenográfico al presentar un escenario desvalido (Residencia de ancianos) por el que los intérpretes se mueven en sillas de ruedas.
"El baile" de Edgar Neville
Escenas correspondientes a cada uno de los tres actos 
Con todo una obra que puede verse sobre todo si se trata de llenar -como era mi caso- algún huequito personal de la historia teatral española del siglo XX. El día que asistí había en el teatro grupos de escolares; sin duda es una comedia que se presta para explicar el teatro de posguerra que triunfaba en España durante la década de los cincuenta habida cuenta del ostracismo al que el Régimen tenía condenados a los autores más interesantes de preguerra (García Lorca, Rafael Alberti de la Generación del 27 o el renovador Valle Inclán de la Generación del 98).
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NOTA: En mi curiosidad por Neville sin duda mi padre (q.e.p,d.) tiene mucho que ver. Desde bien chico recuerdo la presencia en casa de ejemplares de la revista "La Codorniz", heredera de la "La ametralladora" creada durante la guerra en el bando franquista. El humor vanguardista, audaz e inteligente ("La revista más audaz para el lector más inteligente", rezaba su lema) que era derramado a espuertas en ella por los que la hacían (Tono, Mihura, Jardiel, Alvaro de Laiglesia, Gómez de la Serna, el mismo Neville...) siempre le atrajo y logró contagiárnoslo a todos sus hijos. Era rara la semana en que o bien él o alguno de mis dos hermanos mayores no la compraban.

25 mar 2014

"EN LA ORILLA" de Rafael Chirbes (De la gran ilusión a la gran ocasión)

12 comentarios:
Prácticamente todos los resúmenes literarios del año 2013 aparecidos en el mes de diciembre de ese año o en el de enero de éste, al hablar de las novelas españolas publicadas a lo largo de esos doce meses coincidían en que "En la orilla" es la mejor narración publicada en España durante el año pasado. Esta circunstancia ya es, para mí, suficiente acicate para lanzarme a leerla. Pero si además entre quienes la elogian está el nombre de Ricardo Senabre, fino crítico literario amén de catedrático de Teoría de la Literatura de la Universidad salmantina, hoy ya profesor supernumerario de la misma, la potencial calidad de esta novela sube muchos grados porque don Ricardo es crítico riguroso e independiente donde los haya. Y si por último el grupo de amigos que formamos la tertulia literaria "Más que palabras" , a propuesta de quien esto escribe, la establece como lectura del mes de marzo, ya no hay más que decir: Rafael Chirbes y su novela han llenado durante unos días de este mes de marzo mi vida lectora de modo grato y clarificador .

Rafael Chirbes, En la orilla, especulación inmobiliaria, crisis económica
(fotomontaje tomado de www.navarrainformacion.es/2015/08/16/ )

"En la orilla" es una novela en el más amplio sentido de la palabra: creación o re-creación verosímil de un mundo situado en un momento dado donde unos personajes actúan movidos por variadas circunstancias. Chirbes, con el estilo realista que le caracteriza, recrea de manera muy verosímil (casi parece fidedigna) los efectos de la crisis económica en que estamos sumidos; concretamente la acción de su relato se sitúa en diciembre de 2010. No quisiera destripar la novela; por ello voy a dejar de lado el desenlace de la historia. Sólo diré que la acción se sitúa en un paisaje real, el pantano de Olba situado muy próximo a  localidades de nombre supuesto (Olba, Misent y alguna otra) en las que las construcciones de edificios y adosados crecieron como hongos durante el boom inmobiliario previo a la crisis financiera de 2008. Esta burbuja en su explosión se llevará por delante a buenos y malos, hombres y mujeres que, quién más quién menos, se aprovecharon de unas circunstancias desconocidas hasta entonces para ellos y se subieron a una ola que les llevaba hacia lo nunca visto olvidándose de sus raíces, de su procedencia. Cuando la ola chocó contra las rocas todos saltaron por los aires y cada uno hubo de mirar por sí mismo: los inocentes e ingenuos se llevaron la peor parte mientras que los farsantes y delincuentes pusieron sus cuerpos y bienes a buen recaudo como estaban acostumbrados siempre a hacer.

Personajes:
En este escenario-marco de la crisis económica vemos a unos seres que no sólo -y no todos- se mueven por dinero. El principal es Esteban, principal narrador, que vive con su padre, nonagenario dependiente. Es a través del pensamiento de Esteban, hombre de casi setenta años, que conocemos los vicios y miserias de la pequeña localidad donde viven, Olba. Esteban ha sufrido directamente la crisis por haberse olvidado de su realidad y por eso evoca su vida en su cabeza. Por ella pasan todos sus círculos de relaciones:

* El familiar: su padre, que participó en la guerra y mantuvo siempre vivos sus ideales políticos; sus hermanos: Germán, el mayor, que montó un taller mecánico por lo que defraudó al padre al no seguir con el negocio de la carpintería; Carmen: el ojito derecho de papá pero que tras casarse y trasladarse a Barcelona apenas si pisa por la casa; Juan: el pequeño de los hermanos y auténtico viva la Virgen que sólo aparece por Olba para pedir su parte y siempre acompañado de manera inconveniente; y en medio estaría nuestro narrador, Esteban, un hombre débil, melindroso y fracasado a quien el brillo de la burbuja le obnubilará momentáneamente la razón sumándose a ella en el momento menos propicio.

* Las amistades: Francisco, su amigo de la niñez, que supo nadar y guardar la ropa, hijo del llamado ‘carnicero’ de Olbas (Gerardo Marsal) por sus sanguinarios actos contra los republicanos en los años siguientes al final de la guerra civil, y que es muy odiado por el padre; Justino, socio ocasional de Tomás Pedrós, el depredador de los negocios de la construcción); Bernal, quien igual que su padre tiraba al pantano con una piedra al cuello a los republicanos, él contaminará el marjal con sus telas asfálticas;  Carlos, el de la oficina bancaria, hacedor de los embargos; Mateu, el comerciante de frutas y verduras que exporta a media Europa; etc. El bar y el puticlub son los escenarios en los que actúan las voces de estos seres.

* Los de la carpintería: Ahmed, un emigrante marroquí; Joaquín, cuya mujer trabaja en el almacén de frutas y tontea con el gasolinero, es un trabajador nato a quien Esteban hubiera querido hacer fijo pero no tuvo tiempo; Álvaro, el hijo del camarada que el padre prohijó; Julio, el que trabajaba en negro para no perder el subsidio de paro; y Jorge, un chico orgulloso que cree saber más de lo que sabe.

* Lazo de unión entre el núcleo familiar y el social: Liliana, joven colombiana casada con Wilson que la abandona al estar él sin trabajo. Para Esteban es como una hija; pero el deseo siempre está agazapado, y ella lo sabe y lo explota. Antes de que su marido y los niños vinieran a España trabajó en la prostitución para sacar dinero para sus billetes de avión.

* El ideal: Leonor Gelabert. De joven fue novia de Esteban unos pocos meses. Él la tiene idealizada; ella se fue con Francisco porque, seguramente, intuyó mayor seguridad para su prole; de hecho el hijo que podía haber traído al mundo con Esteban lo abortó.

Asuntos que se tocan: Muchísimos. Más que ante una radiografía estamos ante un TAC de la sociedad española: Economía: los años del pelotazo urbanístico se llevan a casi todos por delante; la corrupción sería un subtema; Política: sólo los viejos están anclados en su guerra civil, los jóvenes pasan; vemos la evolución de Francisco desde la Juventud Católica, luego el PC pasando por la socialdemocracia para acabar henchido de dinero; Familia: padres ancianos cuidados por hijos viejos, mujeres caprichosas casadas con puteros que manejan…; La emigración: explotados y explotadores [Wilson a su mujer Liliana]; el sexo y las drogas: consumidos en épocas en que todo sobraba y nadie era capaz de dar salida al exceso de cash; Medio ambiente agredido: la avaricia se lleva por delante la costa levantina levantando edificios donde antes fluía la naturaleza; sólo el marjal del pantano resiste la agresión del cemento convirtiéndose, pese a su hediondez, en símbolo de la verdad.

ESTILO
Si los asuntos y la credibilidad de los personajes ya de por sí conformarían una buena novela, lo que
Rafael Chirbes "En la orilla"
El paisaje de la crisis inmobiliaria
la eleva a la categoría de excelente es sin lugar a dudas el estilo, el dominio de las más diversas técnicas y recursos narrativos: monólogo interior, estilo indirecto libre, flujo de conciencia, todos los tipos de narradores, flash back, elisión, perspectivismo, etc., etc.

De los recursos estilísticos, uno esencial en este relato es el manejo de la figura del narrador. El fundamental es Esteban que en primera persona va realizando durante el escaso día y medio -a lo sumo dos- que dura la historia unos importantes y definitivos preparativos. En soledad mientras realiza sus ocupaciones cotidianas pueblan su mente recuerdos de épocas pasadas, acciones, y sobre todo "voces" que se imponen a la suya 'robándole' la palabra, logrando de este modo que  los lectores "veamos" a estos seres.

Otro importante narrador es Liliana a quien oímos contar en primera persona su experiencia en la casa de Esteban aportando una perspectiva bien distinta a cuando la oímos dialogar con él en la cabeza de Esteban. Liliana aporta al relato la visión de la crisis a través del mundo de la emigración, así como también su figura sirve para introducir el asunto del tráfico de cocaína a través de los muleros.

Tres narradores más son el padre de Esteban a través de la transcripción de unos escritos hechos por él mismo en el anverso de las páginas de un antiguo calendario, el personaje de Joaquín y al final Tomás Pedrós de quien todos hablan en el relato pero que, hasta este momento final, no se muestra.

Cuando Chirbes utiliza un narrador diferente  a Esteban utiliza una tipografía distinta, en letra cursiva. Con esta  argucia puede seguir haciendo uso de la narración en 1ª persona habida cuenta de que el lector ya entiende que ese "yo" ha cambiado. Hay que decir que Chirbes en declaraciones suyas (vid. http://www.rtve.es/alacarta/audios/la-estacion-azul/estacion-azul-chirbes-novela-del-ano-08-03-14/2433388/) afirma que le es muy difícil utilizar otra persona narrativa distinta a la 1ª  [El narrador habla siempre en 1ª persona, salvo en alguna ocasión en 3ª para referirse a sí mismo pero visto a través de la distancia del recuerdo como un ser ya diferente o en 2ª (ejemplo: “haber vivido eso te une misteriosamente con el enemigo”) con sentido impersonal generalizador.] y que cuando se empeña en hacerlo en 3ª el resultado no le satisface. En esa interesante entrevista comenta también que él en el proceso de escritura muestra la verdad de cada uno de esos personajes, verdades a veces llenas de contradicciones, que a él mismo le sirven de enseñanza.

Procedimiento narrativo interesantísimo que junto a los otros hace de esta narración la gran novela que es, se da en la mezcla aparentemente caótica como aparecen los ejes temáticos del relato que como papel celofán transparente envuelven al hueso durísimo de roer de la crisis económica actual. Estos ejes esenciales serían, en mi opinión:

a) El autoritarismo del padre de Esteban: Un padre patrone fuera de época que a Esteban le ha convertido en un derrotado como lo fue él mismo en la guerra:
Me lo ha enseñado casi todo, excepto esta manera desesperanzada de mirar el mundo, la seguridad de que no hay ser humano que no merezca ser tratado como culpable. Eso lo he heredado con la sangre de mi padre, se me ha transmitido con la aspereza de su voz y la dureza de su mirada. (p. 277)
b) El poder omnímodo del dinero: Las personas, el paisaje, los ideales, la dignidad humana..., todo se quiebra ante el dinero
Si para algo sirve el dinero es para comprarles inocencia a tus descendientes.(p. 58)
c) El sexo: Su importancia como mecanismo de poder. Lo uso y así te humillo porque te pago (es el
Como éste muchos clubes jalonan la costa levantina
caso de los protagonistas del pelotazo inmobiliario); te elevo a cimas sexuales nunca vividas por ti y así te domino pese a no tener medios económicos (es el caso de Leonor Gelabert):
Pero tú has dicho que me quieres, Leonor. Se rió: follando se dice cualquier cosa.(p. 346)
d) La culpabilidad de la generación que hoy está entre los 60 y 70 años porque habiendo salido de la nada, de una España pobre, se creyó las voces de sirena de esos 15 ó 20 años prodigiosos condenando a los jóvenes de hoy -sus propios hijos- a vivir un mundo sin certezas,  desculturizado y sin trabajo
Duró lo que duró, no estuvo mal, las mil generaciones que nos preceden no tuvieron un día de su vida así, la verdad que no, y ahora nos queda el dolor de cabeza que deja la resaca, ese clavo en la sien (gajes del oficio, no hay placer sin riesgo y felicidad que cien años dure), porque las cigarras no se preocuparon de guardar para cuando llegasen los malos tiempos, y en estos no es que no haya para whisky o para coñac francés: es que no hay ni para Saimaza en la despensa de la casa [...] (p. 362)
e) El inexorable acabamiento del ser humano: representado en el cuerpo sucio y maloliente del padre que pese a la edad se resiste a desaparecer
Ya he aprendido a untarme con un gel mentolado las fosas nasales para adormecer el olfato. Vi en un programa de la tele que eso es lo que utilizan algunos médivcos forenses cuando tienen que lidiar con carroñas y decidí imitarlos. Así y todo, el olor no se va de la casa en todo el día por más lejía y jabón que gastes. Impregana paredes, muebles, la ropa. Olor de pañal de viejo. (p. 177)
f) La injusticia con que la vida trata a unos y a otros: La crisis se lleva a unos (Esteban), perdona a otros (Francisco) y de ella escapan los que la fabricaron (Pedrós)

Pero, además de eso, y quizá por eso, él [Franciscotenía un proyecto. Viajar, follar, tomar drogas, ver cine, oír música, discutir de esto y aquello con unos y con otros, formaba parte de eso que Marx llama la acumulación primitiva de capital. (p. 158)
Y ese cacharro cosy [un yate de 20 metros de esloralo tiene amarrado Francisco no en los pantalanes que construyó el ayuntamiento para los barquitos de la que se define como nueva clase media y es un conglomerado de variantes de la clase obrera sin conciencia que trajo el thatcherismo y se está llevando consigo la crisis actual desarbolándole los humos, (p. 168)
g) Otros muchos motivos temáticos (hombres, mujeres, religión, etc., etc.): Tantos son que al decir de muchos de mis amigos tertulianos en ocasiones la novela de Chirbes roza el nivel del ensayo, pero sin llegar a serlo. Sólo haré dos citas, una referida a la relación hombres - mujeres en el ámbito social en que se mueve el relato; en la otra se habla de Dios:
No conviene emparejarte con una mujer que te cueste esfuerzo conseguir, eso es condenarte a pasar escalando el Everest el tiempo que te queda de vida. Tienes que aferrarte a la que puedes conservar sin pelear demasiado. Las tías buenas se las paga uno. Por unos cuantos euros tienes una rusa de dieciocho años de esas que no ves ni en el cine. Follas, pagas, y te vuelves a casa para cenar con la familia, con tu mujer, que cocina bien y folla mal, pero que no piensa en separarse de ti, (p. 262)
La pobreza es pesimista por naturaleza. Los pobres están convencidos de que, por mucho que les pase, aún les puede ocurrir algo peor. El hombre es un ser culpable desde el nacimiento y Dios le da la razón en su pesimismo, sobre todo si te ha tocado nacer en un poblado de chabolas o en un barrio periférico y pasar hambre desde que tu madre te daba a roer una teta seca y te puso a trabajar en cuanto pudiste ponerte de pie. (p. 227)  
Para finalizar este comentario no me resisto a hablar de dos cosas. Una, importante desde el punto de vista estilítico, es la gran cantidad de intertextos que se cuelan en el relato y que anclan esta novela en la gran tradición literaria española:

*Quevedo: "yo seré polvo —como el del poeta— enamorado: polvo comido, bebido y bien follado," p. 305).
*Jorge Manrique: "¿adónde fueron los euros de antaño?, ¿qué se hizo de aquellos hermosos billetes morados?", p. 362)
* o el mismísimo Calderón visto en ese gran teatro del mundo que es el microcosmos de Esteban y de Liliana: "vives tu representación, la obra escrita para ti, y mi representación es agua pasada, tiempos que no coinciden, decalage lo llaman los franceses, todo en mi representación se ha quedado frío, un mal guionista ha alargado la trama más de la cuenta, el público se aburre, y aun así hace falta que continúe la obra hasta el final, hay que escenificar el desenlace" (p. 327)

La otra cuestión es de naturaleza personal, la ciudad de Salamanca de la que soy natural. Chirbes para alabar la maestría como ebanista del padre habla de la mesa con medallones renacentistas estilo Salamanca; y en otro lugar evoca el viaje de estudios que el carpintero hiciera a la ciudad del Tormes durante su juventud republicana:
Rafael Chirbes, "En la orilla", novela de la crisis
"Salamanca fue el destino de nuestro único viaje de estudios durante la República. No he olvidado nunca ese magnífico museo de escultura expuesto al aire libre, piedra que soporta la intemperie: San Esteban, la Catedral, la fachada de la Universidad, el patio de Las Dueñas. Las figuras extraordinarias cubriendo fachadas enteras, la piedra de un color hermoso, cambiante con la luz del día, desvaída por la mañana y cobre intenso y oro al atardecer. Casi quinientos años después de labradas, se mantienen gracias a la calidad de la piedra de unas canteras llamadas de Villamayor, de las que se extrae una roca fácil de tallar cuando está recién cortada y que, a medida que pasa el tiempo y se ve sometida a las inclemencias, crea una especie de capa que en vez de agredirla y disolverla, como les ocurre a otras areniscas, la preserva e incluso la endurece." (p. 295).
¡Qué emoción! ¡Qué maravilla! ¡Qué pedazo de novela! 
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NOTA: En la página "Música que me gusta escuchar" he puesto un enlace con ejemplos de los temas que a Esteban y a su amigo Francisco les gustaba escuchar durante su juventud (década de los 60 y primeros años 70): Rolling, Lou Reed, David Bowie, Crosby, Stills, Nash & Young, Creedence Clearwater Revival, Jimi Hendrix, Eric Clapton.

14 mar 2014

"LOS BUDDENBROOK" de Thomas Mann

5 comentarios:

"Los Buddenbrook", Premios Nobel
Nos encontramos ante una gran novela publicada por Thomas Mann el año 1901 cuando sólo  tenía 25 años; es grande en todos los sentidos: por el número de páginas (más de 800), el período histórico que novela (40 años), una amplia y variada galería de personajes (podría hablarse de novela coral), los valores que se ponen sobre el tapete, el choque entre sensibilidades e ideologías, etc.

El paralelismo que Mann establece entre el discurrir de Alemania y el de la familia sirven para explicarse mutuamente (vid.nota al final). Aunque no será hasta 1871 con Von Bismarck que nacerá la denominada "Nueva Alemania", su advenimiento se adivinaba desde al menos 1830 con la revolución liberal burguesa francesa. Sus ecos los encontramos al inicio del relato en forma de la exigencia por parte de Gotthod (hijo pródigo del patriarca Buddenbrook nacido fruto del amor hacia su primera esposa que murió en el parto) de sus derechos sobre la herencia familiar. Este Gotthod ha sido expulsado de la familia por haberse casado sin permiso paterno con una mujer considerada de clase inferior. Será precisamente esta lucha entre tono social y satisfacción personal uno de los muchos choques de contrarios que se manifestarán en la  novela y que vendrán a explicar la decadencia de esta familia por no haber sabido adecuarse al discurrir de los tiempos.
Los contrarios que se enfrentan en este relato de Thomas Mann son entre otros los siguientes:

- Protestantismo vs Catolicismo. Presentado especialmente en la figura del divertido disfrutador de la vida muniqués Permaneder, segundo esposo de Tony y repudiado precisamente por su escasa ambición, algo que los protestantes de Lübeck  no logran comprender:
"no se integraba en la vida y los acontecimientos de la ciudad de Múnich a pesar de que la rodease su aire: el aire de una gran ciudad, llena de artistas y de ciudadanos ociosos, un aire un tanto decadente" [pág. 383]"Un hombre que se retira a vivir de las rentas con la dote de su esposa, ¡por Dios! ¡Un hombre sin ambición, sin metas, sin ningún espíritu emprendedor!" [pág. 387]
Al igual que tampoco comprenderán la entrega desinteresada a los demás de las monjas de la caridad que los médicos les envían a sus casas protestantes.
Los Buddenbrook película
- Ociosos y Artistas vs seres prácticos y Comerciantes. Todo lo que no redunde en beneficio monetario es considerado pérdida de tiempo. Así personajes como Christian que ama el arte, la diversión,  la ociosidad del juego en el Casino y que huye del compromiso laboral, o la misma Gerda  Arnoldsen y su hijo Hanno que disfrutan con la práctica musical pero les aburren inmensamente las cuentas inherentes a los negocios, serán tenidos por auténticas rémoras y recibirán constantemente gritos y hasta insultos por parte de los seres prácticos, los comerciantes:
"¡Si al menos hubiera podido reprimir y eliminar de su vida la música, aquella fuerza que alejaba al niño de la vida práctica" (pág. 544)
-Nobleza vs Burguesía comercial. La época que se nos presenta es el tiempo de lo emprendedores burgueses, aunque ellos aspiren a alcanzar el esplendor externo que antaño rodeó a los nobles y que ahora han perdido totalmente aunque mantengan el lustre cultural (por ejemplo el conde Eberhard Mölln, padre de Kai, el amigo de Hanno). Este choque es perceptible en el matrimonio Gerda-Thomas:
"Conozco tu debilidad por la nobleza en general y por la nobleza de Mecklemburgo en particular, y por eso te pido que tengas paciencia si ves que uno de esos caballeros recibe una lección... En fin, ya sabes que, entre ellos, hay quienes no profesan demasiado respeto a los comerciantes a pesar de lo mucho que necesitan sus servicios; que hay quienes, a la hora de realizar tratos comerciales, marcan demasiado las distancias aferrándose a la superioridad," (pág. 478)
-Moral burguesa vs Dignidad personal. Thomas  Buddenbrook siempre echa en cara a su hermana Tony que no considere la repercusión social que puedan tener sus decisiones personales:
"¿Acaso en esta vida sólo es una vergüenza y un escándalo lo que se hace público y lo que sale a la luz? ¡Ay, no! ¡El escándalo que se guarda en secreto, que lo consume a uno en silencio y termina privándole de su dignidad es mucho peor!" (pág. 401)
-Arte culto vs arte popular. Los Buddenbrook de siempre estuvieron negados para las manifestaciones artísticas, en especial para la música. El senador Thomas la veía como algo pernicioso que alejaba a las personas de los ideales prácticos. De ahí el inevitable choque con su esposa Gerda:
El la entendía, entendía perfectamente lo que decía Gerda. Pero no podía suscribirlo porque él no lo sentía así, y seguía sin ver por qué aquellas melodías que lo conmovían o le alegraban el ánimo tenían que ser fútiles e inferiores y por qué otras piezas que se le antojaban caóticas y muy duras de escuchar poseían el más alto valor musical. Se sentía a las puertas de un templo en el que Gerda, con gesto implacable, le prohibía poner el pie...” (pág. 532).
mapa dialectal del llamado Bajo alemán
-       - Campo vs Ciudad. O lo que es lo mismo campesinado (sirvientes de la familia o trabajadores de su empresa) frente a la alta burguesía  (los comerciantes, políticos, médicos, artistas, etc.). Thomas Mann los caracteriza entre otras cosas por el empleo de la lengua: ‘plattdeutsch’ o bajo alemán,  -consistente en la serie de dialectos germánicos hablados en el Norte de Alemania, el este de Holanda  y el sur de Dinamarca-, que hablaba el campesinado frente al ‘deutsch’ o alemán unificado que se estaba imponiendo por la burguesía dominante como un medio más de conformar la “Nueva Alemania”. Así cuando Tony se traslada a pasar unos días de descanso a la localidad de veraneo de Travemünde es recibida por el sencillo comandante Schwarzkopf del siguiente modo:
No trae usté' mu' buen aspecto, si me permite que se lo diga así; eso es culpa del aire de la ciudá', y de todas esas fiestas... (pág. 122)
 El estilo:
Thomas Mann recibió el Premio Nobel de Literatura el año 1929. En el razonamiento dado por la
Los Buddenbrook
Academia como justificación de la distinción se citaron varias de sus obras ("La montaña mágica", "Muerte en Venecia", "El payaso"...), y especialmente “Los Buddenbrook”. Los motivos, aparte del éxito popular obtenido por la misma, estribaban sin lugar a dudas en su personal estilo, que partiendo del realismo-naturalismo introducía un aire novedoso que hacía la lectura más ágil y dinámica.  Para mí destacan especialmente algunos recursos:

-        La elisión. El novelista utiliza la elegante figura de la elisión en muchas ocasiones dejando que el lector imagine lo no dicho al tiempo que le sirve como medio de caracterización de personajes. Así cuando la consulesa Gerda le pide a su marido un nuevo criado, éste se opone vivamente, pero tras unos párrafos al final del capítulo escuetamente se nos dice que un día el cónsul llegó muy contento a casa y se tomó la decisión de contratarlo. Sin duda alguna la mayor elegancia en el empleo de esta figura se da cuando elude comunicarnos el fallecimiento de Hanno y páginas más adelante leemos que ya hacía seis semanas de su muerte.

-        Descripciones minuciosas. Quizás sea un rasgo propio del naturalismo la delectación que el autor muestra al describir la agonía de algunos personajes y en especial la descripción con todo lujo de detalles del tifus tumoral que Hanno padece. Pero en Thomas Mann nada es gratuito; con esta morosidad descriptiva lo que está haciendo es transmitirnos la idea nietzscheana de la relación entre enfermedad y creatividad, de modo que al culminar una y otra el artista se diluirá, disolución que expresa con un rotundo: “Y llegó”:
”Hanno se quedó un momento sentado, en silencio, con la barbilla apoyada en el pecho, las manos en el regazo. Luego se levantó y cerró la tapa del piano. Estaba muy pálido, las rodillas le temblaban sin fuerza y le ardían los ojos.”  (pág. 783).
-        Anticipaciones. Los hechos fundamentales de la familia se escriben en un Cuaderno que va pasando de padres a hijos en el que se pueden leer los nombres, las aportaciones principales e ideas esenciales que han hecho que la saga Buddenbrook iniciada en el lejanísimo siglo XVI  hubiera llegado hasta el presente. Destacaré dos anticipaciones esenciales para el decurso narrativo:

o   «Hijo mío, atiende con placer tus negocios durante el día, pero emprende sólo los que te permitan dormir tranquilo durante la noche». (pág. 188). Esta frase reaparece en muchos momentos como un mantra siempre respetado. Cuando los Buddenbrook la olviden, las cosas comenzarán a torcerse.
o   —Dos capitanes al timón, mala cosa... Seguro que, entre los dos, echan el negocio a perder —dijo el cónsul Kröger— (pág. 265). La frase aparece cuando al frente de la empresa, por expreso deseo del fallecido Jean Buddenbrook, muy religioso, queden su hijo Thomas y Marcus, el apoderado de la empresa.

Otras anticipaciones se dan cuando Thomas finaliza la construcción de su nueva casa como aviso de la decadencia que se le avecina:
"Llevo varios días pensando en un refrán turco que leí en alguna parte: «Cuando uno acaba de construir su casa, le llega la muerte».Sé que a menudo los signos externos, visibles y tangibles, y los símbolos de la felicidad y el éxito aparecen cuando, en realidad, todo eso comienza a decaer...; es más, no aparecen hasta entonces." (p. 450).
-        El narrador.  Es un narrador omnisciente que emite juicios, pero que se adelgaza en ocasiones mimetizándose con el personajes a través de variaciones a la hora de utilizar el discurso citado, en especial mediante un uso peculiar de los tiempos verbales:
“—Dé gracias a Dios, mi querido amigo, ha faltado bien poco para... El cónsul no se atrevió a preguntar para qué había faltado bien poco. La mera idea de que aquella criatura diminuta, anhelada en vano durante tanto tiempo y que había venido al mundo de forma tan extrañamente silenciosa, hubiera podido sufrir la misma suerte que la segunda hijita de Antonie le horroriza.” (pág. 413).
-        Uso frecuente del presente actual con valor atemporal. Para detener el discurrir temporal, en las descripciones echa mano de este tiempo verbal con lo que consigue, además de paralizar el tiempo, dar al texto un ritmo muy vivaz:
“¿Qué sucede? ¡El cónsul Peter Döhlmann hace su entrada acompañado por la orquesta del Stadttheater! ¡Ya viene por la escalera, agitando un paquete de programas en la mano con gesto triunfal!” (pág. 511)
Reproducción del lenguaje propio de las clases populares. Utiliza dialectalismos populares con voluntad de estilo, pero también como medio de caracterizar personajes e incluso como recurso humorístico jugando con el lector en un momento álgido del relato al elidir la expresión que su marido le dijera al haber sido descubierto con otra mujer, expresión que ha sido determinante en la decisión tomada por Tony de abandonar a su segundo marido:  “-¡Vete al diablo, cerda come-basuras”, pero escrito en bávaro en el original con lo que el expectante lector se queda con un palmo de narices sin saberla.

filósofos alemanes
Quedan fuera de este post muchísimos elementos importantes que hacen que esta novela de Mann sea un auténtico clásico. No es posible hablar aquí de todos ellos, pero no me resisto a citar al menos dos para mí fundamentales: Uno es la serie de ideas filosóficas que como papel celofán envuelven la historia. Son las ideas de los filósofos alemanes que pusieron las bases para la evolución del mundo en ese siglo XIX: el primero es Kant, luego Schopenhauer y el fundamental Nietzsche.  A este último lo vemos revolotear en torno a los ataques que algunos personajes (en especial el señor Edmund Pfühl, organista de la Marienkirche y profesor de música de Hanno) realizan a la música de Wagner de la que Mann era gran admirador [se puede acceder a algunos temas de compositores citados en el relato entrando en la página de este mismo blog: Música que me gusta escuchar]; también cuando se refiere a la fuerte relación existente entre creatividad artística y carácter enfermizo; y fundamentalmente en la necesidad que existe de conciliar los contrarios si no queremos que todo se venga abajo. Precisamente esta no conciliación de opuestos, que sí se daba en la mente abierta y equilibrada del patriarca Buddenbrook que abre el el relato, será la que se lleve por delante a esta familia.

Schopenhauer es el autor de la obra -"El mundo como voluntad y representación"- que lee Thomas cuando ha entrado en la fase de decadencia total y sus pensamientos se van hacia la muerte y la de la empresa familiar al no existir en su hijo Hanno un continuador de la misma
¿Que dónde estaré, cuando esté muerto? ¡Pero si está más claro que el sol y es tremendamente sencillo! Estaré en todos aquellos que, desde el comienzo y hasta el fin de los tiempos, hayan dicho, digan y vayan a decir: YO; pero, sobre todo, en los que lo digan con más plenitud, fuerza y alegría..." (pág. 685)
"Agobiado con mil bagatelas cotidianas que su cabeza luchaba por solucionar y mantener en orden, no tenía la suficiente fuerza de voluntad para conseguir repartir su tiempo con racionalidad y provecho." (pág. 688)
 Para cerrar sólo señalaré las alusiones que aparecen en la obra acerca de los recursos de los poderosos y que hoy tienen una actualidad tremenda. Me refiero al desfalco cometido por el marido de Erika Gürlich, Hugo Weinschenk, el que fuera director de la Aseguradora contra Incendios, por el que fue a la cárcel pero para el que se moverán todos los hilos posibles a fin de conseguir un indulto; indulto que se le concederá. Vamos, igualito, igualito que en nuestros días por estos lares. Por algo esta novela es un clásico con todas las letras: nada en ella es inactual; toda ella nos sigue dando avisos y enseñanzas.
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(nota )
La historia particular de los Buddenbrook (la anécdota) discurre a la par de la de Alemania (marco) como se ve en el siguiente cuadro:
- 1835: inauguración de la nueva casa familiar
- 1838 (14 de abril): nace Clara, la hija menor del patriarca.
- 1842: Thomas ingresa como aprendiz en la empresa familiar
- 1846 (principios del año): Tony se casa con el señor Grünlich
ALEMANIA 1848: Revolución liberal burguesa. Se inicia la creación de la Nueva Alemania.
- 1850 (mes de enero): Crisis matrimonial del matrimonio Grünlich
- 1851: Christian marcha a Valparaíso
- 1855 (segunda semana del mes de septiembre): muere Johann Buddenbrook, el patriarca.
- 1856: vuelve Christian del extranjero. Se casan Thomas y Gerda.
- 1857: Tony marcha a Munich y conoce al  cervecero Permaneder
- 1859 (finales): Tony abandona el hogar marital.
- 1861: Nace Hanno, hijo de Thomas y Gerda.
- 1863: Thomas está en la cresta de la ola: es senador y decide construirse una casa señera.
ALEMANIA, década de los años 60:  guerra de los ducados en el 64, guerra de las siete semanas en el 66
-1868: Erika Gürlich tiene una niña, Elizabeth.
-1869: Hanno tiene 8 años.
ALEMANIA 1870: Guerra franco-prusiana. 1871: Von Bismarck crea la "Nueva Alemania" en torno a Prusia.
- 1872: Desmantelamiento de la casa de la consulesa Buddenbrook.
- 1873: El marido de Erika preso por corrupción de caudales públicos obtiene un indulto.
- 1874: El senador Buddenbrook sospecha vivamente de la fidelidad de su esposa Gerda. Muere Thomas

- 1877: Muere el joven Hanno