25 mar. 2014

"EN LA ORILLA" de Rafael Chirbes (De la gran ilusión a la gran ocasión)

Prácticamente todos los resúmenes literarios del año 2013 aparecidos en el mes de diciembre de ese año o en el de enero de éste, al hablar de las novelas españolas publicadas a lo largo de esos doce meses coincidían en que "En la orilla" es la mejor narración publicada en España durante el año pasado. Esta circunstancia ya es, para mí, suficiente acicate para lanzarme a leerla. Pero si además entre quienes la elogian está el nombre de Ricardo Senabre, fino crítico literario amén de catedrático de Teoría de la Literatura de la Universidad salmantina, hoy ya profesor supernumerario de la misma, la potencial calidad de esta novela sube muchos grados porque don Ricardo es crítico riguroso e independiente donde los haya. Y si por último el grupo de amigos que formamos la tertulia literaria "Más que palabras" , a propuesta de quien esto escribe, la establece como lectura del mes de marzo, ya no hay más que decir: Rafael Chirbes y su novela han llenado durante unos días de este mes de marzo mi vida lectora de modo grato y clarificador .

"En la orilla" es una novela en el más amplio sentido de la palabra: creación o re-creación verosímil de un mundo situado en un momento dado donde unos personajes actúan movidos por variadas circunstancias. Chirbes, con el estilo realista que le caracteriza, recrea de manera muy verosímil (casi parece fidedigna) los efectos de la crisis económica en que estamos sumidos; concretamente la acción de su relato se sitúa en diciembre de 2010. No quisiera destripar la novela; por ello voy a dejar de lado el desenlace de la historia. Sólo diré que la acción se sitúa en un paisaje real, el pantano de Olba situado muy próximo a  localidades de nombre supuesto (Olba, Misent y alguna otra) en las que las construcciones de edificios y adosados crecieron como hongos durante el boom inmobiliario previo a la crisis financiera de 2008. Esta burbuja en su explosión se llevará por delante a buenos y malos, hombres y mujeres que, quién más quién menos, se aprovecharon de unas circunstancias desconocidas hasta entonces para ellos y se subieron a una ola que les llevaba hacia lo nunca visto olvidándose de sus raíces, de su procedencia. Cuando la ola chocó contra las rocas todos saltaron por los aires y cada uno hubo de mirar por sí mismo: los inocentes e ingenuos se llevaron la peor parte mientras que los farsantes y delincuentes pusieron sus cuerpos y bienes a buen recaudo como estaban acostumbrados siempre a hacer.

Personajes:
En este escenario-marco de la crisis económica vemos a unos seres que no sólo -y no todos- se mueven por dinero. El principal es Esteban, principal narrador, que vive con su padre, nonagenario dependiente. Es a través del pensamiento de Esteban, hombre de casi setenta años, que conocemos los vicios y miserias de la pequeña localidad donde viven, Olba. Esteban ha sufrido directamente la crisis por haberse olvidado de su realidad y por eso evoca su vida en su cabeza. Por ella pasan todos sus círculos de relaciones:

* El familiar: su padre, que participó en la guerra y mantuvo siempre vivos sus ideales políticos; sus hermanos: Germán, el mayor, que montó un taller mecánico por lo que defraudó al padre al no seguir con el negocio de la carpintería; Carmen: el ojito derecho de papá pero que tras casarse y trasladarse a Barcelona apenas si pisa por la casa; Juan: el pequeño de los hermanos y auténtico viva la Virgen que sólo aparece por Olba para pedir su parte y siempre acompañado de manera inconveniente; y en medio estaría nuestro narrador, Esteban, un hombre débil, melindroso y fracasado a quien el brillo de la burbuja le obnubilará momentáneamente la razón sumándose a ella en el momento menos propicio.

* Las amistades: Francisco, su amigo de la niñez, que supo nadar y guardar la ropa, hijo del llamado ‘carnicero’ de Olbas (Gerardo Marsal) por sus sanguinarios actos contra los republicanos en los años siguientes al final de la guerra civil, y que es muy odiado por el padre; Justino, socio ocasional de Tomás Pedrós, el depredador de los negocios de la construcción); Bernal, quien igual que su padre tiraba al pantano con una piedra al cuello a los republicanos, él contaminará el marjal con sus telas asfálticas;  Carlos, el de la oficina bancaria, hacedor de los embargos; Mateu, el comerciante de frutas y verduras que exporta a media Europa; etc. El bar y el puticlub son los escenarios en los que actúan las voces de estos seres.

* Los de la carpintería: Ahmed, un emigrante marroquí; Joaquín, cuya mujer trabaja en el almacén de frutas y tontea con el gasolinero, es un trabajador nato a quien Esteban hubiera querido hacer fijo pero no tuvo tiempo; Álvaro, el hijo del camarada que el padre prohijó; Julio, el que trabajaba en negro para no perder el subsidio de paro; y Jorge, un chico orgulloso que cree saber más de lo que sabe.

* Lazo de unión entre el núcleo familiar y el social: Liliana, joven colombiana casada con Wilson que la abandona al estar él sin trabajo. Para Esteban es como una hija; pero el deseo siempre está agazapado, y ella lo sabe y lo explota. Antes de que su marido y los niños vinieran a España trabajó en la prostitución para sacar dinero para sus billetes de avión.

* El ideal: Leonor Gelabert. De joven fue novia de Esteban unos pocos meses. Él la tiene idealizada; ella se fue con Francisco porque, seguramente, intuyó mayor seguridad para su prole; de hecho el hijo que podía haber traído al mundo con Esteban lo abortó.

Asuntos que se tocan: Muchísimos. Más que ante una radiografía estamos ante un TAC de la sociedad española: Economía: los años del pelotazo urbanístico se llevan a casi todos por delante; la corrupción sería un subtema; Política: sólo los viejos están anclados en su guerra civil, los jóvenes pasan; vemos la evolución de Francisco desde la Juventud Católica, luego el PC pasando por la socialdemocracia para acabar henchido de dinero; Familia: padres ancianos cuidados por hijos viejos, mujeres caprichosas casadas con puteros que manejan…; La emigración: explotados y explotadores [Wilson a su mujer Liliana]; el sexo y las drogas: consumidos en épocas en que todo sobraba y nadie era capaz de dar salida al exceso de cash; Medio ambiente agredido: la avaricia se lleva por delante la costa levantina levantando edificios donde antes fluía la naturaleza; sólo el marjal del pantano resiste la agresión del cemento convirtiéndose, pese a su hediondez, en símbolo de la verdad.

ESTILO
Si los asuntos y la credibilidad de los personajes ya de por sí conformarían una buena novela, lo que
Rafael Chirbes "En la orilla"
El paisaje de la crisis inmobiliaria
la eleva a la categoría de excelente es sin lugar a dudas el estilo, el dominio de las más diversas técnicas y recursos narrativos: monólogo interior, estilo indirecto libre, flujo de conciencia, todos los tipos de narradores, flash back, elisión, perspectivismo, etc., etc.

De los recursos estilísticos, uno esencial en este relato es el manejo de la figura del narrador. El fundamental es Esteban que en primera persona va realizando durante el escaso día y medio -a lo sumo dos- que dura la historia unos importantes y definitivos preparativos. En soledad mientras realiza sus ocupaciones cotidianas pueblan su mente recuerdos de épocas pasadas, acciones, y sobre todo "voces" que se imponen a la suya 'robándole' la palabra, logrando de este modo que  los lectores "veamos" a estos seres.

Otro importante narrador es Liliana a quien oímos contar en primera persona su experiencia en la casa de Esteban aportando una perspectiva bien distinta a cuando la oímos dialogar con él en la cabeza de Esteban. Liliana aporta al relato la visión de la crisis a través del mundo de la emigración, así como también su figura sirve para introducir el asunto del tráfico de cocaína a través de los muleros.

Tres narradores más son el padre de Esteban a través de la transcripción de unos escritos hechos por él mismo en el anverso de las páginas de un antiguo calendario, el personaje de Joaquín y al final Tomás Pedrós de quien todos hablan en el relato pero que, hasta este momento final, no se muestra.

Cuando Chirbes utiliza un narrador diferente  a Esteban utiliza una tipografía distinta, en letra cursiva. Con esta  argucia puede seguir haciendo uso de la narración en 1ª persona habida cuenta de que el lector ya entiende que ese "yo" ha cambiado. Hay que decir que Chirbes en declaraciones suyas (vid. http://www.rtve.es/alacarta/audios/la-estacion-azul/estacion-azul-chirbes-novela-del-ano-08-03-14/2433388/) afirma que le es muy difícil utilizar otra persona narrativa distinta a la 1ª  [El narrador habla siempre en 1ª persona, salvo en alguna ocasión en 3ª para referirse a sí mismo pero visto a través de la distancia del recuerdo como un ser ya diferente o en 2ª (ejemplo: “haber vivido eso te une misteriosamente con el enemigo”) con sentido impersonal generalizador.] y que cuando se empeña en hacerlo en 3ª el resultado no le satisface. En esa interesante entrevista comenta también que él en el proceso de escritura muestra la verdad de cada uno de esos personajes, verdades a veces llenas de contradicciones, que a él mismo le sirven de enseñanza.

Procedimiento narrativo interesantísimo que junto a los otros hace de esta narración la gran novela que es, se da en la mezcla aparentemente caótica como aparecen los ejes temáticos del relato que como papel celofán transparente envuelven al hueso durísimo de roer de la crisis económica actual. Estos ejes esenciales serían, en mi opinión:

a) El autoritarismo del padre de Esteban: Un padre patrone fuera de época que a Esteban le ha convertido en un derrotado como lo fue él mismo en la guerra:
Me lo ha enseñado casi todo, excepto esta manera desesperanzada de mirar el mundo, la seguridad de que no hay ser humano que no merezca ser tratado como culpable. Eso lo he heredado con la sangre de mi padre, se me ha transmitido con la aspereza de su voz y la dureza de su mirada. (p. 277)
b) El poder omnímodo del dinero: Las personas, el paisaje, los ideales, la dignidad humana..., todo se quiebra ante el dinero
Si para algo sirve el dinero es para comprarles inocencia a tus descendientes.(p. 58)
c) El sexo: Su importancia como mecanismo de poder. Lo uso y así te humillo porque te pago (es el
Como éste muchos clubes jalonan la costa levantina
caso de los protagonistas del pelotazo inmobiliario); te elevo a cimas sexuales nunca vividas por ti y así te domino pese a no tener medios económicos (es el caso de Leonor Gelabert):
Pero tú has dicho que me quieres, Leonor. Se rió: follando se dice cualquier cosa.(p. 346)
d) La culpabilidad de la generación que hoy está entre los 60 y 70 años porque habiendo salido de la nada, de una España pobre, se creyó las voces de sirena de esos 15 ó 20 años prodigiosos condenando a los jóvenes de hoy -sus propios hijos- a vivir un mundo sin certezas,  desculturizado y sin trabajo
Duró lo que duró, no estuvo mal, las mil generaciones que nos preceden no tuvieron un día de su vida así, la verdad que no, y ahora nos queda el dolor de cabeza que deja la resaca, ese clavo en la sien (gajes del oficio, no hay placer sin riesgo y felicidad que cien años dure), porque las cigarras no se preocuparon de guardar para cuando llegasen los malos tiempos, y en estos no es que no haya para whisky o para coñac francés: es que no hay ni para Saimaza en la despensa de la casa [...] (p. 362)
e) El inexorable acabamiento del ser humano: representado en el cuerpo sucio y maloliente del padre que pese a la edad se resiste a desaparecer
Ya he aprendido a untarme con un gel mentolado las fosas nasales para adormecer el olfato. Vi en un programa de la tele que eso es lo que utilizan algunos médivcos forenses cuando tienen que lidiar con carroñas y decidí imitarlos. Así y todo, el olor no se va de la casa en todo el día por más lejía y jabón que gastes. Impregana paredes, muebles, la ropa. Olor de pañal de viejo. (p. 177)
f) La injusticia con que la vida trata a unos y a otros: La crisis se lleva a unos (Esteban), perdona a otros (Francisco) y de ella escapan los que la fabricaron (Pedrós)

Pero, además de eso, y quizá por eso, él [Franciscotenía un proyecto. Viajar, follar, tomar drogas, ver cine, oír música, discutir de esto y aquello con unos y con otros, formaba parte de eso que Marx llama la acumulación primitiva de capital. (p. 158)
Y ese cacharro cosy [un yate de 20 metros de esloralo tiene amarrado Francisco no en los pantalanes que construyó el ayuntamiento para los barquitos de la que se define como nueva clase media y es un conglomerado de variantes de la clase obrera sin conciencia que trajo el thatcherismo y se está llevando consigo la crisis actual desarbolándole los humos, (p. 168)
g) Otros muchos motivos temáticos (hombres, mujeres, religión, etc., etc.): Tantos son que al decir de muchos de mis amigos tertulianos en ocasiones la novela de Chirbes roza el nivel del ensayo, pero sin llegar a serlo. Sólo haré dos citas, una referida a la relación hombres - mujeres en el ámbito social en que se mueve el relato; en la otra se habla de Dios:
No conviene emparejarte con una mujer que te cueste esfuerzo conseguir, eso es condenarte a pasar escalando el Everest el tiempo que te queda de vida. Tienes que aferrarte a la que puedes conservar sin pelear demasiado. Las tías buenas se las paga uno. Por unos cuantos euros tienes una rusa de dieciocho años de esas que no ves ni en el cine. Follas, pagas, y te vuelves a casa para cenar con la familia, con tu mujer, que cocina bien y folla mal, pero que no piensa en separarse de ti, (p. 262)
La pobreza es pesimista por naturaleza. Los pobres están convencidos de que, por mucho que les pase, aún les puede ocurrir algo peor. El hombre es un ser culpable desde el nacimiento y Dios le da la razón en su pesimismo, sobre todo si te ha tocado nacer en un poblado de chabolas o en un barrio periférico y pasar hambre desde que tu madre te daba a roer una teta seca y te puso a trabajar en cuanto pudiste ponerte de pie. (p. 227)  
Para finalizar este comentario no me resisto a hablar de dos cosas. Una, importante desde el punto de vista estilítico, es la gran cantidad de intertextos que se cuelan en el relato y que anclan esta novela en la gran tradición literaria española:

*Quevedo: "yo seré polvo —como el del poeta— enamorado: polvo comido, bebido y bien follado," p. 305).
*Jorge Manrique: "¿adónde fueron los euros de antaño?, ¿qué se hizo de aquellos hermosos billetes morados?", p. 362)
* o el mismísimo Calderón visto en ese gran teatro del mundo que es el microcosmos de Esteban y de Liliana: "vives tu representación, la obra escrita para ti, y mi representación es agua pasada, tiempos que no coinciden, decalage lo llaman los franceses, todo en mi representación se ha quedado frío, un mal guionista ha alargado la trama más de la cuenta, el público se aburre, y aun así hace falta que continúe la obra hasta el final, hay que escenificar el desenlace" (p. 327)

La otra cuestión es de naturaleza personal, la ciudad de Salamanca de la que soy natural. Chirbes para alabar la maestría como ebanista del padre habla de la mesa con medallones renacentistas estilo Salamanca; y en otro lugar evoca el viaje de estudios que el carpintero hiciera a la ciudad del Tormes durante su juventud republicana:
Rafael Chirbes, "En la orilla", novela de la crisis
"Salamanca fue el destino de nuestro único viaje de estudios durante la República. No he olvidado nunca ese magnífico museo de escultura expuesto al aire libre, piedra que soporta la intemperie: San Esteban, la Catedral, la fachada de la Universidad, el patio de Las Dueñas. Las figuras extraordinarias cubriendo fachadas enteras, la piedra de un color hermoso, cambiante con la luz del día, desvaída por la mañana y cobre intenso y oro al atardecer. Casi quinientos años después de labradas, se mantienen gracias a la calidad de la piedra de unas canteras llamadas de Villamayor, de las que se extrae una roca fácil de tallar cuando está recién cortada y que, a medida que pasa el tiempo y se ve sometida a las inclemencias, crea una especie de capa que en vez de agredirla y disolverla, como les ocurre a otras areniscas, la preserva e incluso la endurece." (p. 295).
¡Qué emoción! ¡Qué maravilla! ¡Qué pedazo de novela! 
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NOTA: En la página "Música que me gusta escuchar" he puesto un enlace con ejemplos de los temas que a Esteban y a su amigo Francisco les gustaba escuchar durante su juventud (década de los 60 y primeros años 70): Rolling, Lou Reed, David Bowie, Crosby, Stills, Nash & Young, Creedence Clearwater Revival, Jimi Hendrix, Eric Clapton.

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