Mostrando entradas con la etiqueta novela de aventuras. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta novela de aventuras. Mostrar todas las entradas

23 feb 2023

Joseph CONRAD. El corazón de las tinieblas. Una revisita.

18 comentarios:
Gracias a mi muy buena amiga bloguera Lorena Álvarez González he vuelto a leer las opiniones que en el lejano año 2007 vertiera yo sobre la para mí obra cumbre de Joseph Conrad, El corazón de las tinieblas. Resulta que el pasado día 20 de febrero Lorena en su blog literario El pájaro verde publicó una reseña magnífica sobre Lord Jim, novela que el lituano-polaco nacionalizado británico publicó en 1900, precisamente un año después de El corazón de las tinieblas. Fue leer el profundo y bien escrito comentario sobre la peripecia del joven marinero Jim y recordar la buena prosa que utiliza Joseph Conrad y que tanto he disfrutado en las obras que de él he leído, pero muy especialmente en su novela situada en el río Congo.
 
Antes de proseguir quiero advertir que las siguientes opiniones sobre El corazón de las tinieblas contienen varios spoilers, quiero decir, descubrimientos de la peripecia y por ello destrozos del gusto lector. Es por ello que todo aquello que pueda machacar el disfrute de la lectura lo oculto bajo color negro. Quienes deseen enterarse y no les importe que les destripen la historia que Joseph Conrad presenta en esta magnífica novela pueden, si así lo desean, descubrir las frases ocultas simplemente colocando el curso sobre el texto tapado para seleccionarlo; de esta manera el mismo quedará descubierto y permitirá ser leído. Espero que mi comentario os agrade.


Novela simbolista, novela modernista, novela filosófica

La novela se publicó en forma de libro independiente en 1902; tres años antes, en 1899, apareció por entregas en una revista literaria. Al autor –escritor de títulos como Lord Jim o El agente secreto– y al escenario donde transcurre –África– se le suele inscribir en el grupo de autores que gustan a los adolescentes por el carácter aventurero de sus historias. Sin embargo al leerlo se observa que, si bien los escenarios responden a ese esquema, las reflexiones de los personajes y del narrador son profundas y están llenas de contenido filosófico existencial con no pocas admoniciones de carácter moral.

En El corazón de las tinieblas se cuenta el rescate en la colonia belga de El Congo de Kurtz, un cualificado agente de la Compañía Real Belga encargada de la explotación del marfil y caucho congoleños. Quien debe conducir el vapor que ascienda el río Congo hasta dar con el agente comercial será Marlow, quien consiguió el empleo gracias a las influencias de una tía suya, lo que hará creer a otros personajes (el director, el fabricante de ladrillos, el ruso estrafalario…, los ‘peregrinos’ en sentido genérico) que alberga deseos de sustituir a algunos en el cargo que ocupan y que, evidentemente, les está enriqueciendo. Pero nada de esto es cierto; más bien, al contrario, Marlow, una vez realizado el trabajo en el vapor donde Kurtz morirá, decidirá completarlo entregando los papeles que el agente le pasó. Y estos papeles eran un informe para la Sociedad Internacional para la Supresión de las Costumbres Salvajes en el que Kurtz venía a concluir que la solución para lograr el objetivo “civilizador” sería el de matar a todos los negros, lo que, siendo casi cierto sobre el terreno, sin embargo era impresentable en Europa; y en el apartado privado, Marlow se encargará de dar con la novia de Kurtz a la que ocultará la relación –o relaciones–que el agente tuvo en el Congo con otras mujeres y le dirá que las últimas palabras de Kurtz fueron para ella, y no, las que pronunció en realidad: «¡El horror!, ¡el horror!».

La novela se articula en tres partes. En la I Marlow cuenta cómo logró el puesto de piloto del vapor que asciende el río Congo y cómo fue teniendo noticia del tal Kurtz según iba acercándose al lugar donde debía tomar posesión de su puesto de trabajo.

En II estamos en la Estación Central de la Cia. Aquí pasan dos meses mientras que el vapor es reparado y luego pasamos a la ascensión hasta la Estación donde Kurtz se encuentra. Marlow va dándonos cuenta del ambiente africano en que se encuentra: dos mundos, el de los negros y el de los blancos; en este sentido la vida de los caníbales porteadores negros que los acompañan y que son invisibles para los blancos –los ‘peregrinos’– que bien armados viajan junto a ellos. Aquí encuentra al ruso estrafalario que admiraba a Kurtz y que fue quien guio, con sus notas y leña en la cabaña abandonada del curso del río, a los expedicionarios hasta la meta. Todo esto le lleva a considerar que el mundo en el que se está introduciendo se remonta a la noche de los tiempos: 
«No entendíamos porque estábamos demasiado lejos y no podíamos recordar porque nuestro viaje atravesaba la noche de los tiempos, de aquellos tiempos que ya pasaron, que apenas han dejado huellas-y ningún recuerdo» (pág. 82). 
Y por último en III Marlow conocerá a Kurtz. Pero lo conocerá más a través del testimonio de los demás que del suyo propio porque Kurtz está muy enfermo y además no desea irse de allí. Allí ha sido tenido por un dios, aunque un dios salvaje y terrorífico, como indican los cráneos que coronan los palos de la empalizada que dirige hasta su choza-palacio. Los integrantes de la Compañía se encargarán de cargar en el vapor la ingente cantidad de marfil que Kurtz tenía atesorado no sin haber apartado una cierta cantidad para sí el corrupto director. Y Kurtz morirá en el trayecto hacia el puerto que le conduciría a Europa. Ya sólo le queda a Marlow entregar las cartas personales que el fallecido le diera para su novia, no sin antes haber forcejeado con los enviados del propio gobierno y/o Compañía que llegan a amenazarle si no les entrega toda la documentación que poseyera sobre el muerto.

Respecto a la estructura narrativa, aunque fundamentalmente el relato es lineal, se produce alguna anticipación (flash-forward) como cuando el narrador habla del informe que Kurtz le entregó sobre los salvajes y el progreso dirigido a la Sociedad Internacional (…). Estas anticipaciones son factibles dada la estructura narrativa dual que viene a corroborar la dualidad del mundo. Así, hay dos narradores, el marinero que oyó la historia de Marlow y la cuenta, y la narración de la historia del propio Marlow. Esta dualidad narrativa permite al autor utilizar los diversos estilos narrativos: el directo, el indirecto, el indirecto libre, y así. 

También hay dos mundos, 
  • El de los blancos y el de los negros, que simbólicamente se intercambian sus colores pues si bien los primeros dicen guiarse y llevar a la negritud la luz del progreso, en realidad su inmersión en ese mundo recóndito lo harán a base de sumergir en el terror a los inocentes habitantes del lugar  a los que se engañarán de cualquier manera (los objetos que les entregan a cambio del marfil son baratijas sin valor alguno); 
  • Dos prometidas: la negra orgullosa que se acerca al vapor y la inocente europea que vive deliciosamente engañada y que será una víctima más del extraordinario Kurtz
  • Dos parcas que hilan a las puertas de los locales de la Compañía: 
«Había dos mujeres, una gorda y la otra delgada, sentadas en sillas de anea, tejiendo con lana negra» (pág. 21); 
  • Dos colores, el blanco y negro en los mapas.
En mi opinión lo más interesante de esta estructura está en:
  • la construcción a base de historias dentro de otras historias (estructura de cajas chinas)[en pág. 19 se cuenta la historia de la revuelta en que murió el capitán del vapor] 
  • El narrador en 1ª persona que cuenta según vive la historia y que enjuicia los comportamientos de los otros con quienes interactúa, unido al cierto suspense que conlleva la ascensión por el río y el desconocimiento de lo que podría suceder, remite o anuncia el tono de la novela negra de la que el mismo autor es representante cualificado con su “El agente secreto”.
  • El carácter elusivo de la narración. Conrad no se ceba en la denuncia: la pone, marca algunas piezas [los seis negros que caminan unidos por una cadena que parte de la argolla que cada uno lleva al cuello, los hambrientos y malnutridos caníbales que viajan con ellos en el vapor, la relación de Kurtz con la orgullosa negra, las atrocidades que debía cometer el ‘extraordinario agente’ en sus incursiones a por marfil y que quedan reducidas poéticamente a un «tenía muchos cartuchos».
  • Autores que escriben en un idioma distinto al suyo
    Novela
    que se puede considerar de tipo simbolista o modernista por el valor significativo trasladado que tienen algunos nombres y objetos. Así las mujeres a las puertas de los locales de la Cia tejen con lana negra, el mapa de África que hay en la Cia está teñido de color rojo, el color más abundante; cuanto más color blanco hay en los mapas más inocencia, y cuando la civilización llega todo se tiñe de negro.
  • La soledad es un elemento muy importante en el relato. La mayoría de los personajes van solos por el mundo, viven solos, y cuando, fruto de esta soledad, enloquecen como Kurtz o el ruso se elevan a la quintaesencia de la soledad, pues un loco es el ser más solo del mundo.
  • La fuerza plástica de la literatura
«¿Imaginan la historia que les estoy contando? ¿Ven algo? […] No, es imposible transmitir la sensación de vida […] su sutil y penetrante esencia. Es imposible. Vivimos igual que soñamos: solos.» (pág. 61).
  • El lenguaje utilizado refuerza la ambigüedad –dualidad– fantasmal en que todo el relato se mueve. El narrador Marlow muchas veces dice que se sentía como dentro de un sueño. Hay cierto onirismo. Pero sobre todo mucha poesía –y mucha filosofía [términos parejos]– encerrada en esas profundas reflexiones que el narrador hace a su auditorio entrando y saliendo a capricho de la historia que relata.
  • Sarcasmo. Creo que es lo que se esconde bajo algunas engoladas e irónicas frases: «esforzados europeos», «Kurtz, un agente excepcional», «métodos erróneos»… Es el lenguaje eufemístico de la política.
  • El romanticismo de la vida marinera típico de muchas obras de Joseph Conrad.

Para concluir
Novela densa, pero imprescindible. Nos pone en contacto con la auténtica realidad del ser humano que está compuesto también por una zona tenebrosa presente en cualquier persona aunque normalmente dominada, reprimida, pero que como un demonio puede saltar. Y si no, véanse las buenísimas intenciones que Kurtz, o el rey de Bélgica confesaban tener de ayudar y practicar la filantropía con los habitantes del Congo y cómo lo peor de ellos se desataba como una bestia escondida. No creo, por ello, –y coincido en esto con Vargas Llosa– que la novela haya que entenderla en un maniqueo enfrentamiento entre buenos (=los negros salvajes) y los malos (=los europeos y su civilización), sino en lo apuntado en esta conclusión.

27 mar 2020

"Senderos de tinta" de Juan Cruz Lara Jiménez

21 comentarios:
"Senderos de tinta" de Juan Cruz Lara Jiménez es una de las lecturas que me están ayudando a sobrellevar el confinamiento marceño. Mi política libresca es la de alternar o llevar a la vez lecturas complejas con otras más asequibles. "Senderos de tinta" pertenece al segundo grupo: tiene mucho de aventura, de evasión, de divertimento. Apropiada sin duda alguna para sobrellevar mejor las circunstancias actuales.

Sinopsis (de la contraportada del libro)
Una abadía a las afueras de Grenoble está a la espera de que entreguen un manuscrito que el abad ha pedido al monasterio Santo Petrini, cerca de Milán. Tras recibirlo y copiarlo, deberán devolverlo a la mayor brevedad. El encargado de trasladar el manuscrito es un rico mercader llamado Enrico, que, en compañía de Francesco -un humilde hombre que tiene una especial amistad con él- encontrará varias dificultades durante el viaje, pues el mercader posee una fórmula que ha descubierto, con unas propiedades que hacen que todo el que la posea pueda hacerse rico si sabe utilizarla. Durante la espera, en la abadía se sucederán unos hechos que no dejarán indiferentes a los clérigos que allí habitan.

Un noble señor pretende hacerse con la fórmula a través de sus poderosas amistades, extendiendo el rumor de que el mercader viaja con ella. Al poner a prueba dicha fórmula, Enrico está poniendo en peligro a personas de las que se rodea. A la llegada a una comarca a medio día de camino de Grenoble, se sucederá un hecho que hará que el gobernador se implique en una búsqueda junto al mercader, que finalizará con un beneficio mutuo. ¿Terminará el mercader con éxito el encargo?

Mi opinión
Agradezco a Juan Cruz Lara la gentileza que ha tenido conmigo al enviarme un ejemplar de "Senderos de tinta", su segunda novela. Me agrada mucho poder avizorar desde la lejanía autores que quizás en un futuro no muy lejano sean importantes en el panorama literario español. Creo que Juan seguirá escribiendo historias interesantes como la de esta novela y a buen seguro irá depurando la forma cada vez más y consolidando un estilo personal que de seguro le hará tener seguidores incondicionales.

editorial Círculo Rojo, Senderos de tinta, Juan Cruz Lara Jiménez
En "Senderos de tinta" viajamos con don Enrico, un mercador acogido en su niñez por Fray Rosino, bibliotecario en este momento de una abadía benedictina próxima a Grenoble. El viaje se realiza además de por la zona francesa cercana a Grenoble por el Piamonte y la Lombardía, hoy desgraciadamente esta última tan presente en los informativos de todo el mundo por culpa del indeseable COVID19.  Acompañante de Enrico en su desplazamiento es Francesco, vecino suyo. Juntos constituyen una especie de don Quijote y Sancho, personajes con los que he encontrado más de una similitud, especialmente en el idealismo de uno y el pragmatismo del otro, así como en lo timorato que es el segundo frente al arrojo y valentía que demuestra el primero. Véase si no esta frase de don Enrico ante el miedo mostrado por Francesco en una situación: "- ¡Oh, Francesco -sonríó don Enrico-. Ya tendrás tiempo de darte un buen susto si nos ocurre algo."

Estos dos seres que se trasladan por esa zona noritaliana, con el Milán de los Sforza a punto de caer en poder de Francia y unos habitantes que ansían mejorar de condición económica, corren un peligro inmenso. La fórmula que Enrico posee es ansiada por poderosos como don Luciano y otros más bien menestrales que ven en ella la solución a sus problemas de liquidez.
 Pero ¿por qué don Enrico realiza este periplo? Pues simplemente por eso de que es de bien nacidos ser agradecidos y don Enrico tiene amistad con Fray Rodrigo, abad del monasterio Santi Petrini, quien lo ha escogido para transportar unos manuscritos importantes para la Iglesia de Roma hasta la abadía de Grenoble que dirige Fray Remigio, un ser con cierta doblez.

Confieso que durante la lectura de los primeros capítulos (38 es el número total de los mismos) cuando ocurren ciertos sucesos misteriosos en el monasterio próximo a Grenoble, en la descripción de las diversas dependencias del mismo (biblioteca, capilla, sala capitular, huerto y herboristería, etc.) el recuerdo de la novela de Umberto Eco "El nombre de la rosa" no lograba sacarlo de mi cabeza. Sin embargo la investigación en ciernes de quién ha hecho determinada cosa no progresa en demasía quedando truncada la posible evolución de la misma al estilo de la novela culturalista del semiólogo italiano. Me agradó que así fuera pues en principio pensé que fácilmente "Senderos de tinta" sería una más a sumarse al listado de spin-off de la exitosa novela. Pero no, no es así, y eso me ha gustado.

La novela tiene ritmo y se lee con agrado. Es una historia lineal con personajes que bien podrían haber dado, quizás, algo más de juego. Estoy pensando concretamente en el abad fray Remigio y en ese descubrimiento que hace junto al ayudante del bibliotecario fray Rosino, personaje este último con quien se lleva rematadamente mal. Quizás, ¡ojalá!, Juan Cruz Lara, tire de este hilo en una posible novela siguiente pues los personajes "malos" en mi opinión siempre atraen al lector -estoy hablando por mí, claro- más que los justos, buenos y muy consecuentes.

Senderos de tinta, Abadías, Viajes, Amistad, Felicidad
Foto: Diario de Navarra (17_03_2020)
Es una novela para la que el autor se ha documentado debidamente y esto se nota en el lenguaje utilizado por los personajes; un lenguaje propio de la época en que se sitúa la historia -sin duda el siglo XVI- momento en que para relacionarse entre semejantes se utilizaba el 'tuteo' pero para hacerlo entre poderosos o de un inferior hacia un superior 'vos' era la forma pronominal de respeto. Asimismo Juan Cruz Lara va dejando esparcidos a lo largo del relato términos propios del mundo conventual propios de una abadía como "cillerero".

Pienso cuál sería el tema que señalaría como principal de entre otros posibles y claramente me inclino por el de la Amistad por encima del dinero, asunto que atraviesa todo el relato: "Tu vida. Francesco, es mucho más importante que el oro que puedas contar en lo que te resta de existencia". Y junto a éste destacaría también el de la Solidaridad: "me siento orgulloso de que mi trabajo sirva para algo más que para hacer fortuna". Estas dos frases las profiere el mercader don Enrico, protagonista absoluto de la narración.

Además de las frases citadas quisiera destacar dos más. La primera por ser aplicable a cualquier persona, incluidos lectores e incluso el autor; la segunda, por mostrar la belleza del lenguaje utilizado en ocasiones en el escrito:
    • "En cierta manera, esta misión le había servido para descubrir algo que estaba latente en su interior y para darse cuenta de que lo único importante que había en la vida, era la propia vida; que sin ella, todo estaba acabado."
    • "El silencio era absoluto y la calma total; sólo se escuchaba el disimulo de la noche"

El autor
Biografía (tomada de la pagina de la editorial Círculo Rojo):
Juan Cruz Lara nació en Pamplona (Navarra) en 1972. Su incursión en la escritura vino de la mano de un amigo, catedrático de filosofía, que lo introdujo en el mundo de las letras. Una treintena de artículos de opinión en periódicos locales, varios concursos de relato corto y su primera novela, "El silencio del muro", que se publicó en el año 2018, dieron paso a esta segunda historia: "Senderos de tinta".

Detalles del libro
ISBN: 9788413384955
Fecha de Lanzamiento: 24-enero-2020
Editorial: Círculo Rojo
Encuadernación: Tapa blanda
Número de páginas: 272
Dimensiones: 21 x 15 cm
Idioma: Castellano
Número de edición: 1
Género: Novela - Narrativa
Subgénero: Novela Española e Hispanoamericana

13 dic 2019

"El corsario del oro negro" (El Albatros, #2). Federico Supervielle Bergés

6 comentarios:
Acabo de leer la que es la segunda entrega de la serie de novelas de aventuras "El Albatros" escrita por Federico Supervielle Bergés, marino de guerra. En la primera, que reseñé aquí el pasado 31 de enero de este mismo año, este barco civil armado cual si de un patrullero de la Armada se tratara ejercía funciones de vigilancia y antipiratería en la zona marítima del Cuerno de África. Su título completo era "El Albatros y los piratas de Galguduud".

"El corsario del oro negro" (El Albatros, #2), Novela de aventuras
En esta entrega, pese a pertenecer a la misma serie, desaparece el nombre del barco de la portada; es algo muy comprensible dado que en esta novela el buque aparece perfectamente equipado y conformado desde el principio del relato, por lo que el escritor puede prescindir de los muchos capítulos que en la primera de la serie hubo de dedicar a la preparación del navío.

El asunto que se dirime en "El corsario del oro negro" es el de la cada vez mayor influencia del yihadismo en la zona africana del Golfo de Guinea. Como se ve hemos cambiado de área geográfica, hemos pasado del Océano Índico que baña las costas de Somalia al Atlántico de Nigeria, uno de los países productores de petróleo más importantes de la región. Las labores del barco serán las mismas que en el Índico: proteger los petroleros de la Compañía naviera Alps Tankers. El propietario de la misma, el magnate suizo Friedrich Gotthelf, ha vuelto a contratar sus servicios dados los magníficos resultados de su misión en Somalia. La diferencia es que ahora en lugar de piratas los tripulantes de El Albatros van a enfrentarse a un toro más peligroso: los yihadistas de Boko Haram.

Literariamente pocas diferencias esenciales hay entre ambas novelas. En el apartado personajes prácticamente estamos con el mismo plantel: Pablo Marzán, comandante del navío; Gabi, el segundo de a bordo; Paco, el ex-geo encargado de preparar las acciones de rescate, lucha cuerpo a cuerpo; Julián Reyes, el experto en seguridad que intermedia entre Pablo y el magnate suizo; Sergio, un magnífico tirador; etc. Hay alguna baja y alguna que otra incorporación habida cuenta de que en los dos años que han transcurrido entre ambas misiones ha habido tripulantes cuya vida ha experimentado cambios personales de importancia que les impedirán participar en esta nueva aventura. No daré nombres para no matar el interés de la lectura. Basta quedarse con que, como habrá visto quien quiera que conozca la primera de la serie, el grueso de personajes no varía. Sí son completamente nuevos como no podía ser de otra manera los personajes relacionados con los intereses nigerianos.

Destacaría como novedoso en esta narración la historia que en contrapunto se entrevera con la del barco. Se trata de la vida personal y familiar de Pablo, el comandante del Albatros, quien deseoso de enmendar errores personales pasados pretende recuperar los años perdidos de contacto con Diana, su hija. Para lograrlo ha contratado los servicios de un prestigioso bufete madrileño razón por la que deberá compaginar su estancia a bordo del buque con saltos a Madrid donde tiene encuentros con Marta, la abogada del despacho encargada de su caso, y también con sus hermanos Nacho y Javi quienes le apoyan y aconsejan en lo que pueden. Esta segunda trama tiene su interés y es un contrapunto perfecto a la acción frenética que se desarrolla en la zona del Atlántico nigeriano. 

Armada española, Marina y Literatura
Como ya señalé en la reseña de "El Albatros y los piratas de Galguduud" Federico Supervielle es un militar y un marino enamorado de su oficio que disfruta hablando de todo lo que tenga que ver con la mar y la milicia. Se nota esto en el constante uso de términos marineros: 'mandurrias' (martillo o maza de hierro que usan los calafatear para meter o sacar los pernos en los costados de los buques), 'roda' (pieza gruesa y curva, de madera o de hierro, que forma la proa de la nave); y 'aleta' (parte del costado de un buque comprendida entre la popa y el punto que corresponde a la primera parte de la batería) son sólo algunos ejemplos de los mismos. Y otro tanto ocurre con tecnicismos propios de la milicia en guerra: "fuego de supresión", "zona de inserción", "fuego de cobertura", "comprobación de demora", hacer un "fast rope", colocar "el arma en posición de prevengan", etc.

Para finalizar
Todo lo dicho en la reseña de la anterior novela -¡por favor, leedla!- es aplicable a "El corsario del oro negro". Se me ocurre que alguien podría preguntar si conviene leer los dos relatos por orden o si se pueden leer sin problema alguno de manera independiente. No sé, claro, la opinión de Federico, su autor, pero opino que, siendo posible leerlos sin problemas por separado, se comprende mucho mejor lo que mueve a los personajes, hombres apartados ya de trabajos militares, a involucrarse de nuevo en estas aventuras leyendo las narraciones por orden. Vamos, que yo os recomendaría primero conocer cómo se convirtió el Albatros en lo que es -y eso se conoce en la primera mitad de la primera novela- y luego ya disfrutar con las aventuras y las acciones de tipo quasi militar que estos tripulantes desarrollan a bordo de esta nave, quizás la auténtica y principal protagonista de ambas historias.

31 ene 2019

Federico Supervielle Bergés: "El Albatros"

15 comentarios:
El autor tuvo la gentileza de ofrecerme su novela para que la leyese cuando pudiera. Llegado su turno, me ha agradado la fluidez con que las palabras hacen que la anécdota discurra. Según la leía me he visto agradablemente transportado muchos años atrás, a cuando mi yo adolescente abordaba (¡qué bien le cae este término a una novela que transcurre en el mar!) las novelas tenidas por juveniles de Julio Verne, Robert L. Stevenson e incluso Herman Melville. “El Albatros” es, indudablemente, una 'novela de aventuras'.

El Albatros y los piratas de Galguduud, Federico Supervielle
(Fotocomposición tomada de http://librosadictivos.com/el-albatros-los-piratas-galguduud/)

El autor
Antes de ponerme con "El Albatros" eché un vistazo por Internet al escritor. Federico Supervielle Bergés es Alferez de navío y ha publicado más de un informe o documento en la Revista General de Marina y el Instituto Español de Estudios Estratégicos. Fue precisamente leyendo por encima un artículo suyo publicado en la Revista online de ese IEEE que decidí aceptar el ofrecimiento que me había hecho de su novela. Su estilo claro y directo me captó desde el primer momento. 

Federico, "Fede", es un enamorado del Mar y de la Milicia. Profesionalmente ha estado destinado a bordo de la fragata Victoria y del patrullero Tornado. Entre sus actividades militares está la de haber participado en la misión antipiratería de la Unión Europea en el Índico y en un despliegue de seguridad cooperativa en el Golfo de Guinea. Su amor a la mar, a la profesión, su espíritu militar, su sentido del deber, en definitiva, su experiencia vital, están muy presentes en su novela.

La novela
El título y subtítulo que figuran en la portada del libro dan sobrada información sobre el asunto que aborda la novela. En efecto se trata de una embarcación que va a actuar al margen de cualquier superestructura militar pero protegida en parte por los gobernantes de un país aunque éste sea, como no se cansa de repetir el narrador de la novela, un Estado fallido. Sí, en efecto, es fácil que hayáis  adivinado que ese Estado fallido no es otro que Somalia en el cuerno de África. El barco que actúa con patente de corso en este siglo XXI se llama "Albatros",  está equipado con la más moderna tecnología militar y tripulado por una sesentena de marinos capaces como muy pocos. Su misión, luchar contra los piratas que secuestran marinería de barcos mercantes y de pesqueros que transitan por el Mar Rojo exigiendo para su liberación sustanciosos rescates. Del variopinto mundo de bandas piratas de la zona, la historia se va a centrar en una que también se anuncia en portada: 'Los piratas de Galguduud'. 

Sinopsis (ofrecida por el editor)
Los campamentos de piratas que salpican la costa de Somalia amenazan con secuestrar cualquier barco que se les acerque pero los países desarrollados no parecen capaces de hacer frente al problema. La industria energética mundial está al borde del colapso. ¿Podrá un hombre de negocios enfrentarse a los piratas? ¿Será capaz el fallido estado somalí de controlar su propia costa?

Federico Supervielle Bergés, el autor, es un marino y un militar que ama profundamente su profesión. Tal cosa es perceptible en todo momento y desde el primer instante. Así cuando el personaje Jaime Reyes, el experto en seguridad y defensa en asuntos navales que el magnate suizo Friedrich Gotthelf, propietario de la naviera Alps Tankers, ha contratado para tratar de acabar con la extorsión a la que sus petroleros están sometidos, piensa en quién podría patronear el  patrullero que  ha conseguido, en su cabeza no encuentra a nadie con el perfil adecuado. Es evidente que sólo oficiales de la Armada podrían llevar a buen puerto esta singular empresa, pero al estar la misma situada en una nebulosa zona de legalidad no le va a ser fácil dar con la persona adecuada
"Conocía a suficientes militares como para saber que tenían un sentido del deber y del servicio a la Patria demasiado grande como para embarcarse en una empresa de la índole que él proponía. Al menos en cuanto a la oficialidad se refería. Quizás podría convencer a algunos, pero no serían los mejores" (pág. 28)
Finalmente a través de una casual amistad con Nacho Marzán, logrará dar con Pablo, hermano menor de éste y de Javi.  Javi y Nacho son miembros activos de la Armada; por su parte, Pablo es marino mercante,  está en este momento en paro y por lo tanto en situación de disponibilidad. Así pues Pablo Marzán Febles será el encargado de comandar y configurar la dotación de este barco que construía Navantia para la Armada portuguesa y al que la crisis económica dejó varado en los astilleros al no poder asumir su compra el gobierno portugués. 

Pablo conoce la disciplina y los métodos militares por su entorno familiar: hijo y hermano de militares de la Marina española. Es precisamente gracias a Nacho que llegará al "Albatros" -el nombre será el elegido por Pablo para el barco- Gabi, un Alferez de Navío, sancionado por un problema habido en la nave que capitaneaba y que, aunque no hubiera sido él el causante directo del destrozo, sí que es el responsable del mismo al ser el jefe máximo de la embarcación. Gabi sería, pensaba Nacho, un magnífico segundo. De esta manera, por conocimientos y relaciones, se fue conformando la dotación del barco: Paco, un ex de los GEO, que elegirá por sí mismo a sus hombres; Joseba, un piloto de helicópteros con experiencia en Salvamento marítimo; Grease, un americano que había llegado a la base de Rota hacía años y allí se había quedado, será el Jefe de máquinas; y así el resto: Juan, Miguel, Esther, Eva, etc.

Armada española, Marinos novelistas, Federico Supervielle Bergés
El "Albatros", perfectamente equipado como está, es una gozada para todos estos hombres, enamorados de la milicia y amantes de la justicia. Se dirigen al estrecho de Ormuz donde los petroleros de la Cia, Alps Tankers sufren agresiones y extorsiones constantes. Durante el trayecto irán ejercitándose para automatizar reacciones y anticipar en lo posible las situaciones que se encontrarán  cuando lleguen a la zona. A mí esta parte de la novela es la que me ha resultado menos entretenida al faltarle el peligro que precisa cualquier acción aventurera que se precie. Pero la sensación fue pasajera porque pronto el "Albatros" comienza a ayudar a barcos de pescadores en situación de avería y a buques de transporte acosados por esquifes de piratas.

Los momentos de acción me han gustado. Pienso que el novelista sabe de lo que habla -eso sin lugar a dudas- y lo cuenta adecuadamente. He disfrutado con los episodios de aventura, con las incursiones aéreas de Joseba, el arrojo de los hombres de Paco, la profesionalidad de la médico Esther, el sentido de disciplina y amigable relación de Gabi para con Pablo, e incluso hasta con los politiqueos de Jaime Reyes, necesarios para poder lidiar con los miembros del gobierno del susodicho Estado fallido.

Si bien la historia principal es la del "Albatros" y su tripulación (su configuración, la dotación, su entrenamiento, las modificaciones mecánicas del barco...) no se puede obviar una segunda trama que es la que en el fondo está en el origen de la primera. Me refiero al asunto de los piratas. Poco a poco, delicadamente, como para no desviar al lector de lo que al novelista le interesa fundamentalmente que no es otra cosa que contar cómo funciona un buque militar en la zona de vigilancia del mar Índico, hay breves fogonazos de la vida en la zona de los piratas. En esta segunda trama, presentada en contrapunto con la primera, aparece Mohammed siempre interpelado acervamente por su jefe cuya identidad desconoceremos hasta el final del relato; también aparece Mukhtar, jefe de un grupo de piratas mercenarios contratado por este misterioso Jefe.  Conforman estos personajes de nombre musulmán el grupo de los piratas de Galguduud. Ajeno a la actividad de los piratas figura Abderashid, quien representa a los somalíes cuyo único deseo es vivir en paz y tranquilidad.

Es mértito del autor dotar a los personajes de vida interior. Me refiero a que de varios de ellos conocemos aspectos y circunstancias personales y familiares que trascienden su faceta profesional aunque en gran medida la expliquen. De todos ellos sin duda alguna es Pablo Marzaz quien arrastra una situación personal más complicada. Es esa complicación con nombre de mujer o mujeres la que le lleva a aceptar esta empresa que en otras condiciones seguramente no habría aceptado. El resto de personajes no tienen problemas semejantes, salvo la necesidad de sacar adelante a sus respectivas familias, algo para la que esta insólita aventura, pagada con generosidad por el armador suizo, les viene a las mil maravillas.

Formalmente, además de la técnica del contrapunto usada para presentar las dos tramas, no quisiera dejar sin citar la serie de tecnicismos marineros y militares que, como es lógico en una historia que transcurre en la mar, aparecen: dhows de carga, norays, gaza, estachas, khat, rhib, trimmers, osmotizadores, potala ... También me ha gustado, aunque aparezca en muy escaso número, alguna pincelada culturalista ("Calles como Bahnhofstrasse explicaban porqué [sic] la tercera fuente de ingresos de la ciudad era el turismo. También había pasado por la catedral de Grossmünster, que mandó construir Carlomagno hace más de mil años" -hablando de la ciudad de Zúrich-) que pienso abren el relato a un público lector más amplio que aprecia informaciones de esta naturaleza.

Piratas somalíes, Operación Atalanta, Armada Española
El cosmopolitismo es una baza que en mi gusto lector pesa para la positiva valoración que hago de esta novela. Y en este cosmopolitismo quisiera destacar el que las localidades españolas (Las Rozas, Cádiz, Puerto Real...) aparezcan sin complejo alguno junto a las islas Seychelles, Mogadiscio, Malta, Zúrich... Pero igual que valoro esto, mi opinión difiere absolutamente respecto a algunas calificaciones de menosprecio sobre los africanos que se escapan de la boca de algunos personajes. Entiendo que sirven para conformar la personalidad del personaje, pero existe ahí una tierra de nadie en la que no queda muy claro el pensamiento que se quiere transmitir.

Para acabar
He calificado este relato de novela de aventuras desde el principio, y no creo equivocarme nada en ello. Dentro de esta categoría me atrevería a decir que su lectura -adecuada para cualquier tipo de lector-, si hubiera de elegir algún destinatario determinado, seguramente, pienso, serán  los jóvenes quienes se sientan más atraídos por las peripecias que en ella suceden. Son peripecias que se mueven en el terreno de las lealtades militares, nunca cuestionadas. No hay conflictos graves entre los miembros de esta tripulación atípica. Tan sólo se da un conato de enfado entre Paco y Pablo, pero el autor no se decide a explotar esa veta que indudablemente habría llevado al relato por otros derroteros. La novela, en definitiva, es una demostración -ya lo he dicho reiteradas veces- del aprecio de "Fede", el escritor, por su trabajo y una defensa sin equívocos de la enorme profesionalidad de los miembros de la Armada española.

16 jun 2016

Matilde Asensi: "El regreso del Catón"

26 comentarios:
No había leído hasta hoy ninguna novela de la muy exitosa autora de best-sellers Matilde Asensi. ¿Qué me ha parecido? De eso trata este post.



La autora
Matilde Asensi nació en Alicante el 12 de junio de 1962. Estudió periodismo en la UAB (Univ ersidad Autónoma de Barcelona) y lo ejerció en RNE (Radio Nacional de España) y en la Agencia EFE. En 1999 publicó su primera novela, El Salón de Ámbar, y con Iacobus (2000) empezó a conquistar un territorio de lectores que copaban entonces sólo algunos grandes escritores extranjeros. El éxito la ha acompañado: sus obras, que han ganado numerosos lectores y premios, han sido traducidas a 15 idiomas. Su tercera novela, El último Catón (2001), es posiblemente la más conocida y aclamada internacionalmente. No es sólo su novela más vendida, sino que sigue siendo un referente para los que gustan de la historia, la aventura y el conocimiento. En 2003, en El origen perdido, Asensi combina hábilmente los secretos con los hackers informáticos, y en Todo bajo el cielo (2006) lleva a sus lectores a la China del Gran Emperador.  Sus últimas novelas, Tierra firme  (2007), Venganza en Sevilla (2010) y La conjura de Cortés (2012), forman una exitosa trilogía que también ha sido publicada en un único volumen, Martín Ojo de Plata, que cuenta con más de un millón de lectores. El regreso del Catón (2015) es su última salida a las librerías.

La novela
Al acabar la lectura de una obra, Amazon solicita una calificación de la misma. Yo, a esta voluminosa novela de más de 600 páginas que adquirí el pasado Día del Libro, le he dado un 3 sobre 5. Es una nota intermedia, una calificación que no compromete ni a favor ni en contra, una valoración neutra, ¿Por qué esta indefinición? Me explicaré. Por un lado estas novelas que mezclan religión, esoterismo, arqueología, criptografía, paleografía, Vaticano, sectas religiosas y tal más el importante componente de la aventura y una cierta dosis por aquí y por allá de romanticismo, no forman parte del tipo de literatura que más me gusta. Pero por otro lado sí que he leído algunas de ellas pues, al no encerrar su lectura dificultad alguna, me parecen apropiadas como divertimento y pura evasión. Precisamente esto último es lo que me ha sucedido en esta ocasión, pues la historia de estos inteligentes y entre sí enamorados aventureros es perfecta para llenar esos tiempos muertos que todo viaje largo, -como el que realicé el pasado fin de semana-, conlleva.

Verdaderamente esta historia de la  búsqueda del supuesto enterramiento de Jesús de Nazaret y de otros familiares suyos me ha entretenido mucho. El entretenimiento lo logra la autora combinando tres ingredientes:
  • Una buena base documental e histórica le sirve para lanzar una serie de verosímiles hipótesis sobre las imaginadas vicisitudes vividas por estos ficticios osarios desde su descubrimento, su ocultación por la Iglesia fundada por San Pablo, el cuidado de los mismos adoptado por la secta judeocristiana de los ebonitas, el robo que de ellos hicieron los mongoles en el siglo XIII en una de sus incursiones en territorios de Siria, Irak, Gaza y Palestina, su utilización como presente para agradar a altos dignatarios de éstos o de otros lugares, su pérdida, etc., etc. 
staurofilaques, Catón, ebionitas, ismailitas asesinos
  • El ingrediente de la aventura consistente, como suele suceder en los cuentos tradicionales, mágicos y maravillosos, en la superación de pruebas, que en el contexto religioso en que estamos se basan en esta ocasión en las Ocho Bienaventuranzas del Cristianismo, que los arriesgados expedicionarios han de saber bien interpretar para no caer en las maquiavélicas trampas que los guardianes de los osarios colocaron siglos ha en el camino hacia los osarios para impedir o dificultar al máximo su expolio.  
  • Y por último, como elemento de distensión narrativa, estarían las relaciones personales entre los personajes principales: 
    • Ottavia Salinas y Farag: muy distintos y muy enamorados. Él es un descreido cristiano copto que fue jefe de la Guardia Suiza vaticana, y ella una ex-monja siciliana de la que su mafiosa familia se ha desentendido por considerar que no ha seguido los dictados de la Familia. Ella es algo cursi. Muchos comentaristas la identifican con la propia Matilde, algo que la autora ni afirma ni niega del todo. 
    • Kaspar y Abby: Muy enamorados también.  El primero es el último Catón: jefe de los staurofilakes que son los salvaguardas del Lignum Crucis. Es padre de un niño, Linus, y lleva fuera del Paraíso Terrenal, sede de la Comunidad, más de tres años. Ella, Abby, es la nieta de los Simonson -Jake y Becky-, los millonarios dueños de la Fundación Simonson y cuyo último deseo estriba en localizar los osarios perdidos.
    • Sabira y Gilad: Pese a estar por cultura muy distantes -Sabira es una arqueóloga experta dibujante que pertenece por genealogía a la secta de los ismailitas nazaríes y Gilad Abravanel, arqueólogo de la Universidad Hebrea de Jerusalén- sin embargo la atracción entre ambos es evidente.
    • Jake y Becky: los afables, amables y podridos de dinero abuelitos propulsores de toda esta aventura.
    • Isabella: Joven de unos 19 años, sobrina de Ottavia y Farag, experta informática (¡naturalmente!) que sirve, debido a su amorosa pero tensa relación con su tía Ottavia, para introducir en la novela un punto de comicidad y cotidianidad.
Un best seller
"El último Catón", Matilde Asensi
Estamos ante un best seller escrito, en confesión de la propia escritora, por la presión de los lectores de "El último Catón" que constantemente le pedían una continuación. Ambos relatos están separados por 14 años de distancia. ¿Se puede leer éste sin haber leído el anterior como ha sido mi caso? Yo creo que sí, pues las referencias a lo vivido anteriormente por los personajes principales se explicitan cuando es preciso. De este manera los nuevos lectores conocemos que Ottavia tiene una mala relación con su familia siciliana debido a haber colgado los hábitos por el amor a Farag, o que Kaspar cada vez que decide abandonar la dignidad de Catón la monta, razón por la que Ottavia mantiene con él una tensa relación amistosa. También los asuntos vaticanos se aclaran y actualizan; así en esta ocasión el Papa Francisco cobra un cierto protagonismo al ser presentado como el Pontífice que ataca los excesos pederastas y las corrupciones dinerarias que han debilitado al Catolicismo.

En otro post de este mismo blog sobre una famosísima novela de Joël Dicker [leer dicho post aquí] señalé algunas características que habitualmente reúne un best seller. Creo que lo dicho allí sirve en gran medida para este relato de Matilde Asensi. Así por ejemplo los resúmenes recopilatorios cada cierto número de páginas; los juegos eróticos entre algunas parejas (mucho más inocentes -¡y hasta cursis!- en Asensi que en Dicker); sorprendentes revelaciones que echan por tierra lo que ya para el avisado lector parecía cantado; detalles sociopolíticos bien distribuidos que sirven para ubicar temporalmente el relato, si bien en este relato van referidos a los hechos documentales e históricos más que al desarrollo de la trama propiamente dicha; los descansos humorísticos que en mi opinión llegan en ocasiones a rozar, si no incurrir, en la inverosimilitud, pues ¿es normal hacer bromas cuando la vida está en juego por falta de alimento, sufrimiento por heridas o situaciones extremas de este tenor?

También, como no podía ser de otro modo, en un best seller que se precie, como es el caso de la novela ante la que nos encontramos, existe una marcada línea que separa 'buenos' -los personajes ya señalados en esta entrada- y 'malos': el Cardenal Tournier, el arqueólogo Hartwig Rau, el capitán de la Guardia Suiza Gottfried Spitteler y toda una secuela de esbirros que, como es lógico es un relato de estas características, sólo buscan hacer el mal.

Para finalizar
A la autora se la ha comparado mucho con Dan Brown por la temática aventurera y criptográfica religiosa  de algunas de sus novelas. Esta comparativa la rechaza la española diciendo que «“El último Catón” salió cinco años antes del libro de Dan Brown. Lo que pasa es que yo soy española y a todos los autores españoles nos cuesta mucho vender libros fuera». Esta rotunda afirmación no se ajusta del todo a la verdad, pues "Ángeles y Demonios", novela de intriga y suspense cargada de simbología sobre sectas religiosas del escritor estadounidense, vio la luz el año 2000, si bien su continuación, "El Código Da Vinci", su novela de más éxito fue publicada en 2003 y llevada al cine -aquí sí es donde aparece ese lapsus de cinco años que Asensi cita- en 2006. En mi opinión la  similitud en la temática entre ambos autores es evidente, lo que no desmerece para nada a la escritora española.

Con todo a mí, más que a los relatos de Dan Brown, "El regreso del último Catón" me ha recordado constantemente a las películas de la saga Indiana Jones del director norteamericano Steven Spielberg  protagonizadas por el actor Harrison Ford; en especial, las tituladas "En busca del Arca perdida"(1983)  e "Indiana Jones y el templo maldito" (1984). Por esto me ha sorprendido sobremanera leer en la novela que al personaje de Ottavia la actitud de alguno de los atrevidos y aventureros personajes masculinos de la expedición le recuerda a John Wayne. ¿A John Wayne en un relato que sucede  en junio y julio de 2014 y evocado por la narradora que no pasa de los 40 años? Más bien le debiera recordar, por lógica, al famoso arqueólogo y profesor  Henry Walton Jones Jr. que tan bien ha sabido representar el actor Harrison Ford. Lo otro me parece un despropósito pues que yo recuerde John Wayne  participó en muchas películas de aventuras, pero todas o casi todas situadas en el oeste americano.

Por último quisiera señalar que novelar sobre lo acontecido al cuerpo de Jesucristo tras su muerte en la Cruz no es asunto privativo de la literatura popular. Últimamente Emmanuel Carrère escribió "El Reino" sobre el tema de la desaparición del cuerpo enterrado de Jesús de Nazaret tras  su crucifixión [reseñada en este blog. Pinchar aquí]. Al igual que en la novela de Asensi, Carrère viene a sostener que el hecho de que Cristo resucitara fue creado y explotado por una facción de los primitivos cristianos encabezados por San Pablo, el auténtico creador de la Iglesia. Ambos autores echan mano de testimonios documentales tomados de las Escrituras (los distintos Evangelios, El Libro de los Hechos de los Apóstoles, algunos libros del Antiguo Testamento...) para argumentar y reflexionar sobre este hecho esencial para el Cristianismo: la muerte y resurrección de Cristo.

Es obvio, pues, que los asuntos tratados por los escritores vienen en muchas ocasiones a coincidir, pero también es verdad que la puesta en escena de los mismos, su plasmación en palabras, su presentación a través de imágenes apropiadas y de elementos de apoyo relevantes es lo que diferencia a un magnífico autor de una interesante y exitosa novelista. Yo, no tengo ni que decirlo, me quedo con el autor magnífico aunque su éxito popular sea menor.