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16 nov 2019

Woody Allen y Bong Joon-ho. “Día de lluvia en Nueva York” y "Parásitos" (A pares V)

17 comentarios:
¿Por qué un "A pares" de estas dos películas? Pues... en primer lugar porque ambas están o han coincidido en cartelera durante algunas semanas; en segundo lugar porque en ambas llueve mucho (ja, ja...); y en tercer lugar, ¡y sobre todo!, por el morbo que me suponía ver la 'prohibida' por Amazon de mi admirado Woody Allen y el no menor morbo de ver una peli coreana premiada en el Festival de Cannes..

Si se precisaba que por fin se alejase el calor y la sequía -la pertinaz sequía, se decía antes- para recomponer las reservas hidráulicas a lo que se entiende por normal, no era menor la necesidad de que el frío nos echase de las calles y de las terrazas que todo lo inundan para cobijarnos en el calor y la oscuridad de las salas de cine. Huyendo, pues, de la lluvia en pocos días de hace dos o tres semanas he visto dos películas que me han gustado. Una, la de Woody Allen, no me ha sorprendido lo más mínimo, pero no me ha disgustado un ápice; la otra, la de Bong Joon-ho, me ha dejado boquiabierto por la frescura y el vigor que transmite.


"Día de lluvia en Nueva York"
Woody Allen rinde siempre homenaje a la ciudad en la que sitúa la historia, pero sin duda alguna de todas ellas es evidente que Nueva York es  su ciudad por antonomasia. Es cierto que hay muchas otras (Barcelona, París, Oviedo, San Sebastián en la próxima, etc.) pero Nueva York desde la que se entiende como su obra maestra, "Manhattan", es la que se lleva la palma.

Comedia romántica, Woody Allen y Nueva York, Amazon
En "Día de lluvia en Nueva York" Allen enfoca la ciudad desde el lado más intimo, que es el de las personas que la habitan y la viven. Dos jóvenes amantes, el inteligente Gatsby Welles (Timothée Chalamet) y la hermosísima Ashleigh Enright (Elle Fanning) planean pasar un fin de semana en Nueva York. Ella, Ashleigh, está nerviosa y muy ilusionada sobre todo porque va a poder entrevistar para la revista de su Centro de Estudios al famoso director de cine, Roland Pollard (Liev Schreiber); por su parte, él, Gatsby, lo tiene todo planificado al dedillo para una bella estancia romántica: alojamiento en un lujoso hotel, comida en un restaurante que recuerda con agrado de cuando vivía con su familia allí, cena a la luz de las velas... Pero todo se irá desmoronando porque la inmadura Ashleigh queda cegada por las engañosas luces del mundo del Cine -el director Pollard, el guionista Ted Davidoff (Jude Law) y sobre todo el actor Francisco Vega (Diego Luna)- que bajo el señuelo del reconocimiento a su valía como periodista redactora le lanzan continuas llamaradas interesadas sólo por su cuerpo.

Mientras esto sucede el romántico Gatsby deambula por su antiguo barrio neoyorquino donde topa con viejos compañeros de Instituto y en especial con Shannon (Selena Gomez), hermana de una novieta que tuvo; Shannon ha crecido y ya no es la niña que él ni siquiera veía cuando salía con la hermana. Además de este encuentro, Gatsby va a encontrarse en Nueva York con familiares suyos que acuden a la fiesta que da su madre (Cherry Jones) de la que él está distanciado por no haber seguido sus consejos maternos.

Todos los personajes viven un momento de crisis identitaria, todos llevan puesta una máscara metafórica que para bien proseguir su andadura vital deberían de lograr quitarse. Y de esto va la película de cómo van cayendo estas máscaras, de cómo los personajes se van encontrando a sí mismos, de cómo van a ir descubriendo quienes verdaderamente son: Asleight, una inmadura joven adolescente a la que deslumbran las luces fatuas de Hollywood; Gatsby, un romántico de libro, ciego ante el verdadero amor; Vega, un actor fallido y encasillado en papeles seriados; Pollard, un director que ya no es el artista que antaño llegó a ser; el guionista Davidoff, un creador sin reconocimiento por estar siempre a la sombra del director; etc,

Woody Allen, "Día de lluvia en Nueva York"
Por otra parte en el film se enfrentan dos mundos, dos generaciones, dos Nueva York. Mientras Gatsby, un empedernido romántico -sin duda alguna el otro yo de Woody Allen-, ama el viejo New York del Village y los antiguos hoteles, Ashleigh se obnubila ante el New Yok contemporáneo del hotel supermoderno donde entrevista al director Pollard o del loft donde se aloja el actor Vega. Es una ciudad que se resiste a dejar de serlo -la de la música de jazz, la del piano que toca Gatsby mientras aguarda la llegada de Ashleigh, la de los restaurantes vintages, la de la lluvia que le da un halo romántico- frente a esa otra que surge con fuerza arrolladora -la de la música de la fiesta donde Ashleigh ve al actor Vega por vez primera, la del mundo apresurado e irreflexivo en el que se adentra la inmadura periodista en ciernes, la de la lluvia siempre inoportuna que cae sobre la ciudad y que la convierte en gris y sucia-.

Y luego está el típico estilo Woody Allen que hace que reconozcamos que esta comedia romántica, esta película que no es de las mejores pero que mantiene con vigor el nivel, es suya: el color, los vestuarios, la iluminación, los diálogos siempre interesantes, los golpes de humor, la música de jazz que tan bien informa cualquiera de los 50 filmes que forman su Obra cinematográfica: También propio del mundo Allen es la adecuada elección de actores y la manera de actuar a sus órdenes: una bellísima Elle Fanning, un contenido y muy en su papel Timothée Chalamet, un atormentado y periclitado en su papel Liev Schreiber, un magnífico Jude Law, etc., etc. Por poner un pero diría que Selena Gómez es quizás quien menos me ha convencido; ella procede del mundo de la canción aunque esta película no sea la primera que protagoniza, pero no sé es la que en mi opinión queda por debajo de los demás actores; sin duda alguna Elle Fanning se la come con patatas.

Bueno, está claro, es una película que recomiendo vivamente. Os aconsejaría verla primero en el Cine y luego cuando la pasen también por televisión para apreciar mejor sus inteligentes diálogos. Creo que sí que se pasará por TV, al menos en la plataforma Amazon por ser ésta la que la ha producido y quien generó ese absurdo intento de anular su exhibición ante las pertinaces denuncias del movimiento Me-Too contra Woody Allen. Ante la decisión de la productora, el actor y director demandó a la empresa a la que exigió compensaciones por valor de 68 millones de dólares. Finalmente ambas partes llegaron a un acuerdo privado por el que además de una compensación en metálico no revelada la empresa dio permiso para emitir la cinta. ¡Alabado sea Dios! ¡Madre mía!




"Parásitos"
Acudí a ver esta película del coreano Bong Joon-ho, a quien no conocía de nada, simplemente por haber sido galardonada, por unanimidad del jurado, con la Palma de Oro en el último Festival de Cannes. Cannes y sus galardones siempre son para mí fiables. Sólo por esto decidí entrar en el cine; por esto y por escapar de la lluvia que afuera caía inmisericorde.

Bong Joo-ho, Palma de Oro, Festival de Cannes
Sinopsis (proporcionada por la productora)
Toda la familia de Ki-taek está en el paro y se interesa mucho por el tren de vida de la riquísima familia Park. Un día, su hijo logra que le recomienden para dar clases particulares de inglés en casa de los Park. Es el comienzo de un engranaje incontrolable, del cual nadie saldrá realmente indemne.

Comentario
La familia Ki-taek subsiste como puede en un semisótano que cuando llueve de la manera que lo hace en el film se inunda irremisiblemente. Pese a su vida miserable, o quizás precisamente por ello, son agudos de ingenio y van saliendo adelante. Cuando Ki-woo (Choi Woo-shik) que da clases particulares a la hija de la familia Park, Park Da-hye (Ji-so Jung), escucha a Yeon-kyo (Cho Yeo-jeong), histérica sra. Park, que desearía una persona para atender a su hijo Da-song (Jung Hyeon-jun) piensa en su hermana Ki-jung (Park So-dam) y sin aclarar el parentesco entre ambos se la recomienda a la señora de la casa. Lo mismo ocurrirá cuando el sr Park (Lee Sun-kyun) pierda a su chófer de años y cuando la casa de la familia se quede sin Moon-gwang (Lee Jung-eun), su ama de llaves de siempre; rápidamente los dos hijos de la familia Ki-taek recomiendan sustitutos para dichos puestos que serán, sin ellos desvelar el parentesco, el señor Ki-taek (Song Kang-ho) y la esposa de éste, Chung-sook (Jang Hye-jin).

De la anterior exposición se puede colegir fácilmente el porqué del título o, al menos, uno delos motivos. Digo uno porque hay otro menos anecdótico y más profundo. Viendo la ciudad donde transcurre la acción se observa la enorme diferencia de clase social que existe entre estas dos familias. Una distancia de clase imposible de reducir y que a lo más que puede llegar es a ese sucedáneo de igualitarismo consistente en que los humildes a través de su trabajo en las casas de los ricos se aprovechen de las migajas que éstos van dejando caer. Estos pobres servidores intentarán metamorfosearse, transformarse en algo que no son. El igualitarismo tan pregonado por otros coreanos -los del Norte-, viene a decirnos Bong Joon-Ho, es intento inútil condenado absolutamente al fracaso.

Lo mejor de esta cinta es la combinación de comedia (hay momentos de una gran hilaridad) con crítica social (el cambio urbano que se percibe en la ciudad del barrio pobre de los Ki-taek a la zona high standing donde viven los Park es espectacular; y otro tanto puede decirse de la madriguera donde se hacinan los Ki-taek y la mansión que habita la familia de clase alta), thriller y drama familiar. Todo ello muy bien dosificado y con unos giros que sorprenden y que reavivan la acción cuando esta parece languidecer en un metraje de 132 minutos.

Me ha gustado mucho la película y creo que es una de las mejores del año 2019. Críticos afamados y poco complacientes no dudan en calificarla de obra maestra. Desde luego, si os gusta el Cine pienso que no debéis dejar de verla.

7 mar 2019

"Los náufragos de la Plaza Mayor" de Fernando Benzo. Una novela distópica

14 comentarios:
“No sabemos, no somos capaces de vivir en soledad. Y, frente a esa certeza, aquí estamos tú y yo. Solos. Los únicos. Los últimos. Los elegidos para vivir el destino más aterrador que puede tener un ser humano. La soledad absoluta.”

autores indie, Fantasía distópica, Novela corta
Un fenómeno físico inaudito ocasionado, parece ser, por el acelerador de partículas mayor instalado en el mundo ha provocado un 'fogonazo' que ha dado al traste con la vida humana en el planeta Tierra. Ha ocurrido el "miércoles 10 de septiembre de 2008". Los seres humanos literalmente se han volatilizado, han desaparecido sin dejar huellas. ¿Todos han desaparecido? Evidentemente no, al menos alguien está con vida, concretamente quien está dando cuenta de tan terrible suceso: el narrador de esta novela.
Pasados unos días, en una de sus salidas por Madrid para entrar en algún supermercado a coger alimentos, al pasar por delante de un Corte Inglés este hombre ve, con sorpresa, que una mujer joven, una chica, sale de ese centro comercial. Intercambian apenas unas palabras entre ellos, pero ella, -Alicia se llama-, comienza a seguirle cuando él torna a su apartamento próximo a la Plaza Mayor. Estamos en Madrid.

Toda la historia que cuenta la novela transcurre en apenas dos años. Asistimos en ella a una serie de discusiones entre este hombre y esta mujer, 20 años menor que él; unas discusiones en las que raramente se ponen de acuerdo. Él es más conformista con la nueva situación; ella no quiere aceptarla y quiere moverse para ver si existen otros posibles supervivientes como ellos dos. Si así no fuera aún tienen otra posible opción a añadir a las que representan uno y otro, la de unirse y comportarse como nuevos Adán y Eva.

Múltiples son los asuntos que se plantean esta pareja: la muerte, la soledad, la necesidad o no del Arte en un mundo sin personas, Dios, los sentimientos..., y, evidentemente, el Amor. Este último es el motivo fundamental de todo el relato: ¿Amor o mera necesidad de estar acompañados para evitar la terrible soledad? La novela cuando aborda estos asuntos parece ser más bien un ensayo en el que se enfrentan dos posturas opuestas cuyos sostenedores quieren por todos los medios convencer al otro con argumentos de peso de su razón y verdad.

Por el motivo que pone en marcha la narración -la desaparición de la Humanidad del planeta- creo que la novela cabría encuadrarla dentro del género distópico ("Poco a poco, el mundo al que habíamos pertenecido se iba haciendo más pequeño, se iba encogiendo, y nosotros éramos testigos inertes de aquel lento proceso de pérdidas ante el cual sólo nos quedaba resistir.", pos. 961). Sin embargo, la evolución de la relación en la pareja y el tono amable con el que se muestran sus correrías por un Madrid desierto -¡cuánto me ha recordado este Madrid silencioso al que Amenábar presentó en su film "Abre los ojos"!- me obligan a no ser tajante en la adscripción a esta modalidad narrativa. Tampoco ayuda mucho a hacerlo el que la acción se sitúe seis años antes del momento en que los lectores tienen la novela en sus manos.

Alejandro Amenábar, Abre los ojos,  Fernando Benzo, Politicos del PP escritores
Como ya me sucediera con su siguiente novela creo que Fernando Benzo [para conocer la biografía del escritor pinchar aquí] aprovecha la anécdota que ha imaginado para hacer un canto al Madrid actual, a su ciudad, que en cierto modo se convierte en el tercer personaje de esta, casi deshabitada, novela. Estos dos humanos sobreviven gracias a la ciudad que quedó congelada en el tiempo ese 10 de septiembre de 2008 pero afortunadamente para ellos no destruida. Pueden sobrevivir y cubrir todas sus necesidades materiales porque hay comercios a su entera disposición; y también pueden atender las, llamémoslas, exigencias espirituales porque los parques -en especial el Retiro- ahí están para su esparcimiento; de igual modo los Museos, como el del Prado, les sirven para colmar esa necesidad. A este respecto no se puede obviar que el narrador es artista, ¡de cuadros fractales, sí, pero artista!

Desde el punto de vista formal esta novela corta poco o nada tiene que ver con "Las cenizas de la inocencia" que reseñé hace pocos días [para leer la reseña pinchar aquí]. En mi opinión, la historia situada en la España de los años 40 es en todo superior a ésta que acabo de leer. La verdad es que son dos narraciones muy distintas como se puede ver. Sin embargo es evidente que detrás de ambas está el mismo escritor que como en él es característico hace gala de un humor irónico que sabe utilizar con gracia y soltura:
"Ella también sonrió.
-Dime una. Una sola persona a la que echas de menos.
-Te echaría de menos a ti si no estuvieses.
-No intentes coquetear conmigo. No me gustas nada.
-Por suerte para ti, tienes donde elegir…" (pos. 685)
También creo que hay coincidencia en el culturalismo que el autor vierte en las dos novelas, si bien en este relato gira más bien en los terrenos del Arte:
"Logré reunir a la Maja Vestida con el Descendimiento de Van Der Veyden, el Triunfo de la Muerte de Brueghel con los Chicos en la Playa de Sorolla, el Sueño de Jacobo de Ribera con Venus y Adonis de Veronés y junté sin más criterio histórico ni artístico que mi gusto obras de Patinar, Antonello de Messina, Zurbarán y Tiziano." (pos. 1170). 
Es claro que el escritor usa estas notas culturales al servicio de la caracterización de los personajes: en "Los náufragos..." un artista de cuadros fractales, y en "Las cenizas..." un diletante de la música de jazz en los clubes nocturnos del Madrid de los años 40. En ambos casos el acierto es total y los personajes quedan muy verosímilmente diseñados así.

Aunque no es algo que aparezca con tanta frecuencia como en "Las cenizas..." también aquí hay ocasiones en las que el novelista utiliza el idioma con cierta altura poética:
"Nos quedamos quietos, sin decir nada. Ella sentada y yo de pie y, al lado, Felipe III subido en su caballo. Tres estatuas tornándose naranjas bajo la luz de un atardecer de primavera." (pos, 1340)
Si bien el narrador es ese hombre algo descreído ya de vuelta de muchas cosas a veces el 'yo' deja paso a la 2ª persona narrativa que a veces integra al 'tú' lector en el relato y otras tiene ese sentido generalizador tan habitual en nuestra lengua:
"Tenía esa mirada que te taladraba, como si por mucho que quisieras nunca pudieses ocultarle nada. Y su voz pausada. Y una pizca de ironía en la sonrisa que aparecía siempre en los momentos justos. Y hacía esas preguntas directas cuando menos te lo esperabas." (pos. 808)
Novelas distópicas, género distópico, Fernando Benzo Sáinz
Algo que sí que distingue esta novela de la otra que he leído es el vocabulario desinhibido que utiliza aquí Benzo; un vocabulario lleno de palabras gruesas pero que viene a cuenta dado que a día de hoy se podría decir que hablar así es más bien una característica coloquial:
    • "Si quieres, también puedes darme una hostia…" (pos. 902)
    • "¿Qué coño pasó? Que algo, un acelerador de partículas atómicas o una mierda de mariposa que aleteó a destiempo en la China, alteró las reglas y desencadenó el maldito fogonazo que se cargó a todo bicho viviente menos a ti y a mí. Punto y final." (pos. 427)
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Hasta aquí mi reseña sobre la novela de Fernando Benzo. Lo que viene a continuación es más bien una queja contra ese monstruo que se llama Amazon de cuyo inmenso vientre he tomado esta novela corta de Fernando Benzo. Y mi queja viene dada por deficiencias en la edición que achaco exclusivamente a la multinacional que no repara en otra cosa que en hacer caja y le importa un pimiento confundir la interrogativa 'por qué' con el sustantivo 'porqué', o que suprime, así porque sí, la grafía 'H' de la interjección 'hala' dejando a la pobre convertida en un dios musulmán en minúscula, o también que coloca las tildes donde le da absolutamente la gana. ¡Donde esté el papel...!

13 ago 2017

"La menorah de Petra": Carlos Díaz Domínguez se va de excavación arqueológica

7 comentarios:
He leído rápidamente y con sensaciones disparejas esta última novela de Carlos Díaz Domínguez, autor de quien hasta el momento sólo conocía "A las ocho en el Novelty" (leer reseña aquí ). Si no pude por menos que elogiar la historia de la anticuaria y el profesor de instituto, mi grado de satisfacción respecto a la última incursión en el mundo de la narración del escritor madrileño, aun siendo alto no lo ha sido tanto.
Sinopsis (tomada de la contraportada de la novela)
Carlos Díaz Domínguez, "La menorah de Petra", Guerra de los seis días
En 1967 Araceli Artigas es seleccionada para formar parte de un grupo de arqueólogos que, financiados por la UNESCO, van a realizar la excavación más importante efectuada hasta la fecha en la ciudad jordana de Petra.

A medida que transcurren los días la convivencia en el grupo de los investigadores elegidos se irá tensando a la vez que iremos conociendo su pasado, sus auténticas personalidades y las verdaderas razones que los han llevado a viajar a Oriente Próximo.

Pero ni Araceli ni el resto de sus compañeros saben que sus vidas están a punto de sufrir un trascendental giro: la Guerra de los Seis Días, la contienda que más ha marcado el conflicto árabe-israelí, está a punto de estallar.

Buscaremos las respuestas en las arenas del desierto y en los intrincados callejones de Jerusalén, y las hallaremos en La menorah de Petra.
Mi comentario
Carlos Díaz Domínguez sitúa la historia de Araceli Artigas en el contexto de la guerra de los seis días que en 1967 enfrentó por tercera vez en 20 años al recién creado Estado de Israel con el conjunto de países árabes, esta vez bajo la dirección de la RAU de Nasser. El rais egipcio pensaba que el choque sería un paseo militar (nunca mejor dicho), pero, por contra, él y el panarabismo serán humillados en toda regla: frente al objetivo buscado de la destrucción de Israel, estado creado en 1948 por resolución de la ONU de 1947, los países de la coalición lograron que el pequeño país cuadruplicase su tamaño.

Este éxito de los judíos se debe al excelente funcionamiento del Mossad, sus servicios secretos, cuyos tentáculos se extienden por todo Occidente. En medio de todo este conflicto internacional una misión arqueológica de la UNESCO en Petra, localidad jordana,  va a ser utilizada por unos y por otros (Israel, el Vaticano, Francia...) como tapadera de intereses no sólo arqueológicos. Tan sólo España (Araceli Artigas) y Jordania (Abdallah) se encuentran, en medio de esta mar de intereses, movidos exclusivamente por su amor a la investigación histórica. Tras estos dos personajes aparecen dos países, la España de Franco y la Jordania del rey Hussein, que poco o nada pintaban en el concierto internacional; por esto, quizás, ellos -Araceli y Abdallah- serán quienes salgan peor parados.
Entre los aspectos positivos del relato destacaría sin lugar a dudas el conocimiento que su lectura me ha proporcionado sobre la cultura árabe e israelita. El novelista hace uso de los términos propios utilizados para designar elementos característicos de cada cultura (liturgia, gastronomía, vestuario...) y para facilitar al lector su comprensión coloca antes de la novela propiamente dicha un glosario de dichos vocablos. Al tiempo que conocemos los nombres adecuados para las distintas llamadas a la oración del almuédano o las distintas categorías de miembros dentro del Mossad, el narrador va vertiendo opiniones sobre la idoneidad, justicia o injusticia de lo ocurrido a judíos y palestinos; estos juicios son trasladables  en muchos momentos a la realidad española, habida cuenta de la importancia de ambas culturas en la conformación de la nuestra propia:
  • En el caso de los judíos la cita siguiente sobre la falsificación de la historia la veo aplicable a cualquiera de los nacionalismos que abundan por nuestros pagos: "mi país no va a permanecer de brazos cruzados entre tanto la UNESCO corrobora el carácter árabe de los habitantes de Petra. Tengo que fingir que encuentro algo que cambie la historia o por lo menos que genere dudas que es casi mejor" (-dice Rachel, al servicio del Mossad-, pág 193).
  • En cuanto a los árabes, las afirmaciones sobre su comportamiento, siempre desunidos e incapaces de asociarse para enfrentarse  al enemigo común que es Israel a pesar de sus constantes expresiones de amistad y de panarabismo. me han llevado a pensar si, pese a los siglos transcurridos, los casi 800 años de dominación árabe sobre la península Ibérica siguen marcando ciertas pautas en nuestro comportamiento de españoles organizados en 17 comunidades administrativas con veleidades cada una de ser única e irrepetible dados sus hechos diferenciales. ¿Estaremos ante una herencia árabe que naturalmente ninguno de nosotros querrá admitir pues no hay peor cuña que la de la misma madera? En fin, ahí lo dejo. Sólo es una opinión.
Golda Meir, Moshe Dayan, Ariel Sharon, Israel, Mossad
Sobre el conflicto árabe-israelí en concreto el novelista claramente se muestra a favor de los palestinos al considerar que para colocar a unos (los judíos) hubo que desplazar a otros (los palestinos) que habitaban las tierras que las potencias de la ONU les dieron en 1948. Intenta mantenerse neutral pero son muchos los momentos en que alaba a los otros en detrimento de los unos. El repaso de la reciente historia de Israel incluye los nombres de los precursores, los sionistas cuyos retratos adornan en el relato la sala donde se reúne el Comité de Seguridad Nacional israelí "A ambos lados se alzaban retratos de Nathan Birnbaum, Theodor Herzl, Mayor Rothschild, Yossi Harel y Chaim Weizmann, todos ellos personas que habían conseguido con su talento, dinero, arrojo o influencias facilitar el sueño sionista de poseer un estado judío soberano" (pág. 53). Y también, claro es, los de los dirigentes del país durante esos seis días de agosto que duró la guerra en 1967: Levi Eshkol, primer ministro que al poco de acabada la contienda dejaría su cargo a Golda Meir, dirigente en ese momento del MAPAI (partido laborista judío); Salman Shazar, presidente de Israel; Meir Amit, director del Mossad; general Yitzhaz Rabin; general Ariel Sharon; coronel Moshe Dayan; etc.

 La visión que nos da CDD sobre los árabes siempre es más amable, aunque incide en los tópicos con los que suele asociárseles: hombres indolentes, que se mueven más que nada por su propio placer (Hussein, rey de Jordania) o que se creen investidos de unas cualidades humanas y de estrategia militar por encima de todo lo conocido (el raís egpcio Nasser que tras preparar la guerra su impericia le abocó al desastre). Respecto a los árabes de a pie el abanico de comportamientos y caracteres es más amplio, pues va desde la honestidad creíble, aunque no se pueda confirmar con total seguridad (¡ya se sabe cómo es la doblez de estos beduinos!, otro tópico), del arqueólogo jordano Abdallah a la mezquindad de Patrash Pasha, un atractivo jordano vendido a los servicios secretos israelíes que utiliza su cautivadora imagen para engañar y sonsacar información especialmente a las mujeres que seduce.

Personajes
Como novela histórica que es, en ella conviven personajes reales con otros inventados repartidos a partes iguales y con variedad de tipos tanto en hombres como en mujeres.
Mujeres.
Aquí en este sector hay gran variedad.  Por un lado está la vida de las humildes mujeres jordanas (Nassira y Soumaya) que en Petra habitan en cuevas-vivienda excavadas en la roca. En fuerte contraste con ellas encontramos a las enigmáticas asistentes del rey Hussein de Jordania, a la falsa arqueóloga americana Linda Cobb, a la secretaria de la misión arqueológica, Rafia Safgit, a la misma Araceli Artigas, y no digamos ya a las falsas y hermosas mujeres que como Margot Fontaine, que finjió ser periodista para acceder a la intimidad del rey Hussein, utilizan su belleza para sonsacar información a dirigentes políticos. Lugar destacado, por su crueldad e indiferencia ante el sufrimiento, ocupa naturalmente la dirigente política Golda Meir.
Hombres
De tipos masculinos también hay un buen surtido. Están los sufridos trabajadores jordanos, anónimos y seguidores ciegos de sus líderes; los depredadores sexuales como Patrash Pasha -también traidor y falso- o el español Ricardo Zalbidegoitia cuya relación con Araceli es de pura satisfacción personal; el elenco de personajes históricos del Régimen franquista (Manuel Lora Tamayo, Fraga Iribarne o el mismísimo Francisco Franco); los miembros masculinos de la misión arqueológica (Laurent Dido, su director; Abdallah Obeidat, enigmático y no sé si sólo arqueólogo jordano; Giampiero Ferrini, representante del Vaticano en la expedición a cuya oculta condición de sacerdote y su relación con hombres y mujeres, en mi opinión el autor no saca el debido fruto; James Donovan, el amigo americano de la CIA (el primo de Zumosol, podríamos decir) que está para resolver los más intrincados casos aunque algunos de puro imaginativos caigan en mi opinión en el foso de lo inverosímil, lugar donde nunca debiera precipitarse una ficción; etc.

 Esta novela histórica escrita por Carlos Díaz Domínguez contiene todos los ingredientes que Sergi Vila-Sanjuan considera en su libro "Pasando página" constitutivos del best seller: acción, intriga, sexo y escenarios internacionales.:
  • Acción e intriga hay más que sobradas: Araceli Artigas quiere escapar del embrollo en que se ha visto metida por culpa del estallido de la Guerra.
  • Sexo: naturalmente, tanto por parte de Araceli cuanto por la norteamericana Linda Coob y otros integrantes de la expedición arqueológica.
  • Escenario: no puede ser más internacional y exótico: la antigua ciudad romana de Petra en Jordania.

Final

Una lectura fácil, rápida, sin problemas, muy apropiada para estos calores agosteños que en picos de sierra van y vienen sobre nosotros de manera cíclica.   
Agradezco a los blogs "El templo de la lectura" y "Cosas mías" la organización del sorteo a través del cual me llegó "La menorah de Petra". Y a Carlos Díaz le agradezco sinceramente la dedicatoria que me hizo en el libro que me envió y que aquí al lado reproduzco. De la misma me ha llegado muy adentro la expresión que dedica a la protagonista Araceli Artigas a la que me invita a acompañar en "su viaje más cardinal". Me gusta el adjetivo. Muchas gracias, amigo.


Datos del libro
Título: "La menorah de Petra"
Autor: Carlos Díaz Domínguez
Nº de páginas: 396 págs.
Edición: en papel y en digital
Fecha de publicación: Noviembre de 2016
Editorial: AMAZON
Lengua: CASTELLANO
ISBN: 9781539537618 ASIN: B01M3P7T9S
Precio:
En papel: 11’76€
Ebook: 2'99€