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27 feb. 2019

"Las cenizas de la inocencia" de Fernando Benzo

Conocí esta novela de Fernando Benzo (Madrid, 1965) durante un desplazamiento en coche. Por la emisora de radio que tenía sintonizada en ese momento un periodista mañanero le preguntaba a un escritor cuyo nombre nunca había oído nombrar sobre el libro que acababa de publicar. Me comenzó a interesar la entrevista cuando escuché que en la novela se prestaba mucha atención a la música de jazz; también oí que la acción sucedía en el Madrid de la década de los años 40 del pasado siglo.

El escritor
Políticos y escritores, Fernando BenzoEsas dos informaciones -Madrid, años 40 y música de jazz- hicieron que me interesara vivamente por la novela de ese escritor desconocido. En el curso de la entrevista supe que hasta hacía poco había ocupado el cargo de Secretario de Estado de Cultura habiendo sido con anterioridad Subsecretario de Educación, Cultura y Deporte. ¡Vaya -me dije- un escritor a tiempo parcial. No sé, no sé. Buscaré más información sobre él! 

Al llegar a casa me entero a través de internet de que es un escritor relativamente reciente si bien sus comienzos se remontan a la edad de 24 años cuando publicó su primera novela, "Los años felices", que ganó el Premio Castilla-La Mancha. También leo que cinco años más tarde en 1994 se alzó con el prestigioso premio Kutxa-Ciudad de Irún con la novela "Mary Lou y la vida cómoda", y que desde ese espaldarazo su carrera como novelista ha sido un no parar: "La traición de las sirenas" (1999), "Después de la lluvia" (Premio Ciudad de Majadahonda 2002), "Nunca repetiré tu nombre" (2012) y "Los náufragos de la Plaza Mayor" (2014).

Pero no sólo Fernando Benzo se ha circunscrito a la narrativa, también ha hecho sus pinitos en otros géneros como el teatro, con la obra "Scottie" (Premio de Teatro de la Northeastern Illinois University de Chicago), o el relato de no ficción con "Héroes inesperados". Es, pues, Fernando Benzo Sainz un escritor con una obra literaria consolidada. Yo lo he conocido, como ya he dicho, por una casualidad radiofónica, a la que, además, vino a unirse otra que fue que la editorial Random House a través de 'Edición anticipada' me ofreciera su última novela. Naturalmente me apresuré a aceptar la gentileza pues ardía en deseos de contactar con este escritor. Y la experiencia ha sido muy grata para mí.

“Las cenizas de la inocencia”

Primera novela que leo de Fernando Benzo. Me ha gustado por muchas cosas, en primer lugar por la historia que presenta: la supervivencia de unos seres populares en una España de posguerra que convivía con la hambruna y el estraperlismo. La novela enraíza con la picaresca más auténticamente española. El narrador en primera persona, Emilio 'el Monaguillo', es un chaval de unos diecisiete años que ansía quitarse el hambre y ayudar a su madre, Marita 'la Olorosa'. El azar, la casualidad, viene a hacer que Emilio en una correría infantil, consistente en entrar a robar leche para luego revenderla, tope con Nico, un muchacho mayor que él que tras evitar el robo se hace amigo de Emilio de quien le ha agradado su arrojo y buena disposición para emprender nuevas aventuras. Este Nico, pasados unos meses, pondrá al bueno de Emilio en contacto con Matías Sampedro, auténtico moderno Monipodio, que controla en gran parte el estraperlismo que nutre Madrid en esos años cuarenta de hambre y cartillas de racionamiento en que está situada la anécdota. Emilio comenzará a hacer trabajillos para Nico y poco a poco debido a sus buenas cualidades y buena actitud Sampedro le irá encomendando acciones más arriesgadas. Pero el Madrid de bajos fondos no sólo lo mueve Matías Sampedro; también hay un constructor primerizo lleno de deudas, Jorge Lanza, que va a conseguir reflotar, gracias a la gestión que del estraperlo hará, la empresa de construcción que su mujer, Eulalia Armendáriz ha puesto en sus manos .

Fernando Benzo, "Las cenizas de la inocencia", Novela picaresca moderna
Estos dos personajes vienen a coincidir todas las noches en un club madrileño, el Dixie, que gestiona con acierto y muy buen gusto musical Raimundo Giralda. El Dixie, local totalmente ficticio, se ha hecho un hueco en la noche madrileña de las salas de fiestas dominadas por el Pasapoga gracias, entre otras cosas, al jazz que toca una banda de músicos reclutados con acierto por Giralda, el propietario del local, en el mundillo musical de la época, pero sobre todo su éxito se debe a la cantante, Asia Luján, de esta jazz-band. Matías Sampedro es un enamorado de este estilo musical de procedencia norteamericana y por eso todas las noches ocupa un reservado en el night club. También Jorge Lanza, si bien por motivos más relacionados con la entrepierna, acude a otro de los reservados donde ríe y gestiona sus pillerías, negocios y conquistas amorosas.

En este micromundo que es el night club están todos los constituyentes de la sociedad real española del momento: los delincuentes de cuello blanco (Sampedro y Lanza que en su momento entrarán en conflicto); los secuaces de uno y otro jefecillos provenientes las más de las veces, como Nico, de los repletos orfanatos o sacados del hambre habitual como Emilio (en este grupo de secuaces habría que incluir al Ruso, un sicario sin escrúpulos a las órdenes de Sampedro, y también a Armando Mosquera 'el Tuerto', ejemplo de adaptación al medio: delincuente y asesino, chequista en el Madrid asediado y en el franquista colaborador de los nuevos empresarios como es Jorge Lanza); las pobres chicas que para salir adelante ellas mismas y ayudar a sus familias se convierten en deseadas artistas en la noche madrileña (es el caso de Asia Luján, la cantante del Dixie, que cada noche al abandonar el local de la plaza del Carmen y cambiar su lujoso vestuario vuelve a ser quien es en verdad; Rosita Muñoz, la honesta chica que vive por la zona de Legazpi)… En medio de toda esta fauna variopinta hay un árbitro, una autoridad, que cual camaleón hace creer a unos y a otros que su función sólo es la de estar a su servicio, si bien según avanza la historia veremos que no es tan tonto el comisario Gante como Sampedro y Lanza pensaban.

La novela, por el asunto, es una novela negra que muestra los bajos fondos de la sociedad, la corrupción de quienes debían de vigilar que no se cometiesen delitos, la vida real de la España de esta  segunda mitad de los años 40 llena de hambre, de cartillas de racionamiento de distintos tipos, de falsificaciones, de estraperlo, de palizas, de crímenes, de deseos reprimidos, de abusos de todo tipo... Al tiempo que la trama es soportada por personajes de ficción, éstos corretean por un Madrid real, histórico, un Madrid nocturno y musical en el que compiten estrellas de la canción española como Lilian de Celis, la bella Otero, Conchita Piquer, Carmen Miranda o María Félix, entre las artistas españolas, y Billie Holiday o Ella Fitzgerald entre las extranjeras. No cabe, en mi opinión, calificar este relato de novela histórica al quedar fuera del mismo los personajes históricos propiamente dichos: se sabe que estamos bajo la férula de Franco y su Dictadura, pero no aparece nombrada ninguna autoridad reconocida ni hay interacción alguna entre personajes históricos y de ficción.

Más bien situaría esta narración dentro del realismo costumbrista que tan buenos frutos siempre ha dado en nuestro país. Aparece el Madrid auténtico de la época, y no sólo en sus calles sino también en los negocios que se abrían en ellas:
Nico se había presentado hecho un pincel. Durante los días anteriores, había recorrido los alrededores del Dixie preparándose para la cita. Había estado en Galerías Preciados y en la Camisería Vergara, en Los Pequeños Suizos y en la sombrerería Zapater y ahora estaba allí, hecho un dandi con un traje nuevo, una impecable camisa blanca, zapatos de piel y un elegante sombrero con cinta de raso negra” (147, capítulo. 7) 
También para situar el momento concreto en que la acción sucede el autor nos ofrece datos de época. Así por ejemplo dice que esto sucedía cuando en los cines de la avenida de José Antonio (la Gran Vía) se proyectaba “Los últimos de Filipinas” estrenada en España en 1945. También para calibrar el momento exacto podemos recurrir a que se va a iniciar la remodelación del estadio de Chamartín, que tuvo lugar en 1946, o que Quincoces en el momento era el míster del Real Madrid, algo que tuvo lugar en la temporada 1945/46 ("Manolo le daba una y mil vueltas al indiscutible talento de Quincoces, al parecer antes un jugador excepcional y ahora un entrenador que llevaría a la gloria al Real Madrid, y de unos tales Ipiña, Prudente y Barinaga, unos prodigios con el balón según el barbero.",  pág 241). También puede servir para fijar la época la emisión de billetes de 100 ptas. con la efigie de Goya en su dorso, billetes que vieron la luz en 1946.
"Gante se metió la mano en un bolsillo de la chaqueta, sacó un pequeño fajo de billetes y separó de él dos 'goyas', los nuevos billetes de cien pesetas  emitidos con la imagen del pintor." (pág 242)
Madrid años 40, Las coctelerías, Bar Chicote,
Hay mucho de objetivismo en esta novela a pesar de que la narración esté puesta en boca de una primera persona, Emilio 'el Monaguillo'. Esta 1ª persona narrativa es la predominante, si bien muta a una 3ª objetiva en ocasiones. Asimismo esta narración intradiegética cambia o alterna a la 2ª cuando la integra en ella viéndose el narrador como desde fuera de sí mismo:
Quizá, al principio, cuando viajaban los trenes y cuando descubrí el Dixie y cuando Nico y yo nos hicimos no ya sólo compañeros de correrías sino amigos, habría elegido cualquier color radiante. Un color tan deslumbrante que con solo mirarlo te cegase por completo. Pero ahora ya no estaba tan seguro.
El que la narración sea en 1ª persona es lo propio en una novela como la que Fernando Benzo ha escrito, una novela picaresca moderna. El tono del género es total en algunos momentos como el siguiente: “Y gracias a aquellas charlas en que se mezclaban por igual mentiras y verdades, también pude yo ir enterándome de quiénes eran los dos personajes más admirados e intrigantes de toda aquella exuberante fauna que llenaba noche tras noche el club Dixie.” (p.89). Cualquiera que conozca nuestra novela del siglo de oro reconocerá aquí al mismísimo Lazarillo de Tormes confesándose a ese 'vuesa merced' transformado aquí en el propio lector. Y por seguir con la analogía lazarillesca, al final del capítulo 11 se ve el paso del Emilio niño al Emilio adulto:
"Aquel fue mi primer pensamiento adulto. Mi primera decisión como hombre y no como niño. Y con aquella decisión quedó para siempre atrás la persona que había sido yo hasta entonces y comenzó la vida de ese otro yo, el adulto, que" […]
Estamos, pues, como en la mayoría de novelas picarescas ante una obra de aprendizaje, una novela de iniciación, un bildungsroman característico.

La novela, en mi opinión, tiene vocación de best seller, de buen best seller, me atrevo a decir. Contribuye a su bondad el ritmo que el autor confiere a la historia, con esos finales de capítulo que incitan a leer y leer, a no poder abandonar la lectura a fin de conocer en qué parará todo. Saber dotar de ritmo a una narración y conseguir captar absolutamente la atención del lector es mérito innegable no al alcance de todos. A esta captación del interés contribuyen dos elementos por encima de otros: el primero es el de un culturalismo literario poco complicado como evidencia el que se haga uso de imágenes lindantes con el tópico para caracterizar a algún personaje; en este nivel estaría el considerar al estraperlista Sampedro de ser un Robin Hood, para unos, y un Scrooge, para otros. Como se ve no se precisa ser muy leído para captar el sentido correcto de estas figuras.

De mayor nivel e interés es el culturalismo musical -en especial jazzístico- que Fernando Benzo demuestra y esparce por el relato. Se ve que domina el asunto y que es un diletante de estos ritmos sorprendentes, sin duda alguna, en una España que en esos años 40 musicalmente hablando estaba más por el cuplé y la copla. Es muy interesante la justificación que para aparecer en el relato realiza el autor:  El jazz lo conoció Giralda en París de mano de su amigo americano James quien siguió la estela de Hemingway, Fitzgerald y Stein. Tras la liberación de París, este James le envía a Giralda con cierta regularidad discos de Louis Armstrong, Tommy Dorsey, Jessie Smith, Count Basie, Duke Ellington, las Andrews Sisters, Cab Calloway, la orquesta de Pérez Prado, Charlie Parker... Y él en su night club procura que su cantante, Asia Luján, entone estos temas tan distintos a lo que se podía escuchar en los tablaos, e incluso en el Pasapoga donde a lo más que se llegaba era al foxtrot o al swing tipo Glenn Miller que aunque ambos derivaban del jazz eran ritmos más admitidos por el gran público que los de los artistas citados antes.

Tiene para el novelista tal interés el mundo musical que muestra en "Las cenizas de la inocencia" que él mismo se ha ocupado de crear en Spotify la playlist de la novela. Es una playlist fantástica, que he oído durante la lectura de la narración y que me ha encantado. La coloco a continuación para que quienes, como a mí, os guste este tipo de música disfrutéis con ella.



Final
Para mí Fernando Benzo ha sido un feliz descubrimiento. La lectura de su novela "Las cenizas de la inocencia" me ha resultado agradable, instructiva y muy entretenida. La historia de Emilio, el chico que se hace mayor a lo largo del relato, es muy creíble, y, además, está escrita con altura literaria sin jamás hacer difícil la intelección de la novela. Momentos destacables en el relato son entre otros los siguientes:
Cuando era un niño Marita solía decirme que todos los sueños tienen un color [...] Marita tenía sueños rojos y verdes y rosas y amarillos. Los peores eran los sueños grises, que la ponían de lo más melancólica, y los sueños negros ceniza, como los llamaba ella, que le daban un miedo espantoso.” (pág. 200, cap. 9, Emilio recordando su vida de niño junto a su madre).
Trabajaban para él hasta las ancianas que se solían colocar a la salida de las estaciones de metro para vender por un céntimo a los más desesperados los chuscos, unos repugnantes panes de almorta que amarilleaban y se endurecían hasta quedar como piedras aun antes de haber salido el horno.” (pág. 90, hablando del estraperlo montado por Matías Sampedro])
Paco León, Series de Movistar+, Arde Madrid
"Aún era temprano para que el bar estuviese ya hasta los topes de su clientela habitual, una exótica mezcla de  donjuanes sin fortuna, aristócratas ociosos, políticos en ascenso, crápulas infatigables, chicas de alterne, parejas de amantes clandestinos e imprudentes, toreros pintureros y todo tipo de artistas consagrados o aún por descubrir. A diferencia de los demás locales nocturnos de la avenida de José Antonio, en Chicote no había baile ni actuaciones" (pág. 149). 
Leyendo la anterior descripción de la coctelería Chicote no he podido por menos que recordar la serie televisiva de éxito fulgurante "Arde Madrid" que con acierto y buena mano ha estrenado hace  pocos meses el actor y director Paco León. Está claro que hay olas, tendencias, momentos, en que unos espacios y/o épocas parecen imponerse en la consideración de los creadores. Al respecto pienso que esta novela de Fernando Benzo podría fácilmente verse convertida en imágenes y creo que tendría muy buena acogida entre los seriéfilos.

10 comentarios:

  1. Hola. Seleccioné esta novela en mi listado de novedades y estaba impaciente por leer una reseña sobre ella. En marzo me hago con la novela, todo lo que nos cuentas me gusta. Muchas gracias por facilitarnos también la playlist.

    Besos.

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    1. A mí me ha gustado. A ver qué te parece a ti cuando la leas
      Un beso

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  2. Pues tengo este libro en la estantería pendiente, así que tu reseña me anima mucho. Y me la voy a a guardar, para ponerme, cuando la lea, esa playlist que nos has dejado. Gracias!
    Besotes!!!

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    1. Pues, Margari, creo que vas a disfrutar mucho con ambas: con la novela y con la playlist que a mí me ha encantado. Ya me contarás.
      Un beso

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  3. Fernando Benzo28 feb. 2019 7:10:00

    Muchísimas gracias por tu brillante reseña. Es una satisfacción ver que uno llega a lectores de tanta calidad.
    Solo te señalo un detalle menor: en algún momento has dicho que la historia comienza cuando Emilio, el protagonista, tiene 11 años. En realidad, Emilio acaba de cumplir los 17 al inicio del relato.
    Por lo demás, me ha resultado muy interesante leerte y me alegro de que también hayas disfrutado de la playlist.

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    1. Hola, Fernando: Te ruego que disculpes mi error. Te diré que mientras escribía la reseña dudé sobre la edad de Emilio sobre todo al compararla con la de Nico. Me da que el Lázaro de Tormes con quien lo comparo se me cruzó y se me impuso. Ahora mismito corrijo el error. Disculpas, de nuevo.
      Me alegra que mi reseña te haya agradado. Yo corro a leer alguna de tus otras novelas porque con ésta he disfrutado mucho. ¡Ah! La música de jazz que envuelve tu relato me encanta.
      Un abrazo

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  4. Había visto alguna referencia en el Tarro-Libros y me ha apetecido solo por lode Madrid años cuarenta. Yo soy poco musical y el jazz en casa es mi marido el que lo oye, aunque, desde luego, acompaña muy bien las buenas historias negras.
    Tu reseña es la primera que leo como tal y estaba esperando porque solo por lo de la posguerra no quería arriesgarme. Ahora lo tengo claro.
    Me informé un poco sobre el autor y vi que había escrito bastantes novelas, y no me sonaba de nada. Igual con esta, da el campanazo.
    Encima es de esos autores que no tienen problema en pasar por los blogs que los reseñan y dejar comentarios, cosa que, como sabemos, no suele ser habitual.
    Corro a comprarla en amazon.
    Un beso.

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    1. Hola, Rosa:
      Espero que te agrade, aunque el que no seas muy musical hará que el jazz que aparece en el relato no sea esencial para tu valoración. Como digo es una agradable historia de iniciación a la vida adulta. A mí los personajes populares me resultaron entrañables. A ver qué te parece a ti.
      Yo también voy a mirar en bibliotecas a ver cómo andan de libros de Fernando Benzo, una persona muy agradable porque como tú bien dices ha tenido la deferencia de dejar su comentario en mi reseña, y eso siempre es algo que gusta, ¿verdad?
      Un beso

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  5. Pues me ha pasado como a ti: años 40, Madrid, jazz, la portada, es que es casi imposible que no me pudiera gustar y conforme te iba leyendo lo iba teniendo claro 😊 es una de esas novelas que no buscas pero que cuando encuentras dices ¡Mmmmmmm! Pues eso 😉

    Besitos cielo 💋💋💋

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    1. Pues eso, Yolanda, a leerla. Ya me dirás qué te parece.
      Un beso

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