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24 nov. 2019

"El profesor Unrat" de Heinrich Mann

Lo que más me ha agradado de esta novela corta, la mejor de las escritas por el que fuera hermano mayor de Thomas Mann, es el eco que ha conseguido transmitirme de la gran novela europea de principios del siglo XX. Al leerla resonaban en mis oídos, si bien en otro tono, autores como Stefan Zweig, el mismísimo Thomas Mann, Joseph Roth, Sandor Marai y tantos y tantos otros escritores con los que disfruto sobre manera. Pero he de confesarlo ya: en esta ocasión, mi disfrute ha sido muy menor.

Sinopsis (proporcionada por la propia editorial)
Raat es un profesor de secundaria solitario, tirano e inflexible. Este hombre, movido por el deber, desprecia la modernidad y la vida de la Alemania de principios de siglo. Se dedica a torturar a sus alumnos a quienes considera un reflejo de una sociedad viciosa e inmoral. Estos le han bautizado como el profesor Unrat, «basura».

Los principios de Raat se verán comprometidos cuando sigue a sus alumnos hasta un cabaret de mala muerte con el objetivo de darles una buena lección. Lo que no imaginaba es que la joven, dulce y sensual Rosa Fröhlich, una artista demasiado acostumbrada a vivir de los favores de los hombres, trastocaría todos sus principios y le obsesionaría hasta la locura.

Mi comentario
Heinrich Mann, "El profesor Unrat", Novela corta alemana
Estamos ante una historia que tiene muchos componentes autobiográficos. El personaje principal, el profesor Rat o Raat (términos que en alemán significan 'consejo' y 'consejero' respectivamente), popularmente conocido entre sus alumnos como Unrat ('basura') es un dictadorzuelo en el ámbito escolar del instituto de enseñanza secundaria de su localidad. Dicha localidad sin lugar a dudas está inspirada en Lübeck, la ciudad donde naciera Heinrich Mann en 1871; y el instituto tiene también su referente real en el Katharineum, centro escolar al que asistieron los hermanos Mann y en el que contra los deseos del padre, el senador Thomas Johann Heinrich Mann, Heinrich ni siquiera llegó a acabar el bachillerato. El ambiente despótico y abusivo por parte del profesorado del centro que sufrieron ambos hermanos queda patente en el personaje del profesor Unrat. De manera semejante a Heinrich, Thomas Mann en su magnífica novela coral, "Los Buddenbrook" [leer reseña aquí], dejó claramente reflejado el despotismo practicado en el Katharineum por maestros y profesores.
La deriva bohemia y vividora que toma la vida del profesor cuando es expulsado del Centro escolar es trasunto de la propia vida de Heinrich siempre de burdel en burdel manteniendo idilios con cantantes y artistas de cabaret llegando incluso a estar a punto de casarse con una de ellas. Fue nueve años después de ver la luz esta novela cuando el novelista se casaría, en 1914, con la actriz Maria Canová.

Se enfrentan en la novela dos mundos que conviven pero no se mezclan: el mundo ciudadano burgués y semiburgués representado en las familias de los alumnos del Katharineum y la bohemia de la farándula representada por la artista Rosa Fröhlich y/o el matrimonio circense de los Kiepert, compañeros en el escenario del cabaret 'El Ángel azul' donde actúan.  El profesor Unrat que debiera ser el garante de evitar la mezcolanza entre estos dos ámbitos -y tal es su empeño inicial, al menos en apariencia- irá evolucionando a lo largo del relato desde esta primaria y digna función hasta desembocar en la completamente opuesta. El defensor de la moralidad ciudadana, el educador sin tacha, pasará de ofenderse hasta lo infinito cuando escucha a sus alumnos lanzar a su paso la palabra "basura" con que lo motejan a verse acunado por ella cuando la demi-mondaine artista Fröhlich entre amorosas carantoñas le dice  "basurita mía". Y también pasará de una labor orientadora y preparadora para la vida de sus alumnos a otra vengativa y canallesca propia de un misántropo que sólo desea el mal de éstos.

Marlene Dietrich, "El Ángel azul", Alemania de Weimar
La acción tiene una duración de dos años. Dos años en los que los principales personajes evolucionan: el profesor íntegro pierde su integridad y de la luz de la cultura y sabiduría en que se encontraba -o debía encontrarse- pasará a la más tremenda oscuridad; por su parte sus tres bichas, -los alumnos Lohmann, Von Ertztum, y Kieselack-, también conocen cambios fundamentales: Kieselack, tras ser expulsado del centro educativo, acaba de cochero de carros que transportan cerveza; Von Erztum, el más enamorado de la artista Fröhlich, sufrirá un desengaño y junto a su familia deberá arrostrar las enormes deudas que el padre ha adquirido en sus cotidianas veladas de bailes y juegos de cartas en la casa de los Unrat; por su parte, Lohmann es quien mantiene durante todo el relato la actitud más íntegra de todos al estar sólo platónicamente enamorado de una mujer casada, la señora Sara Breetpoot, siendo él quien en un momento dado pondrá las cosas en su sitio con un golpe de autoridad.

Un epílogo clarificador y justificatorio
Esta novela corta en mi opinión no ha envejecido bien. Quizás por ello no ocupa en la historia de la literatura lugar de honor. Según la leía veía que avanzaba un poco a golpes, que no fluía la historia con la naturalidad propia de un relato perfectamente construido. Al finalizar la lectura de los 17 capítulos que la componen he leído el epílogo que figura en la edición de De Bolsillo que me ha hecho llegar Random House. Dicho epílogo está firmado por Luis Fernando Moreno Claros que lo titula 'El profesor Unrat o una feliz recuperación'; sin duda es lo que más me ha interesado del libro.

Luis Fernando Moreno Claros nos sitúa al autor debidamente dentro de la familia Mann. Al respecto insiste en las muy grandes diferencias entre los dos hermanos que cultivaron la literatura. La verdad es que ellos dos no se llevaban nada bien. Thomas Mann, totalmente diferente a su hermano mayor en todo, despreciaba la literatura de Heinrich por obscena y grosera; pese a esto en 1941, viviendo ya los dos en USA a donde consiguieron llegar escapando de los nazis que los perseguían en Alemania, Thomas hubo de reconocer que algunas de las novelas de Heinrich ("El súbdito", "La pequeña ciudad" o "El profesor Unrat") anunciaban ya lo que iba a ocurrir en Alemania años más tarde.

"El Ángel Azul"
En mi opinión esta novela ha resistido el paso del tiempo y ha permitido recuperaciones editoriales como ésta que hoy reseño gracias a la película que en 1930 realizara el director Josef von Sternberg bCine sonoro alemán, Marlene Dietrich, mujer vampiresa, erotismoasándose en ella. Este film supuso el lanzamiento al estrellato de Marlene Dietrich en el papel de la cabaretera Lola-Lola, figura fílmica en la que el director y guionistas decidieron transformar a la artista Rosa Fröhlich de la novela en que se inspira. El éxito de la cinta fue absoluto.
El ambiente de sensualidad, el erotismo, la música, la amoralidad y la degradación en que se presentaba a Alemania dejaron boquiabiertos a los espectadores. Nació con esta película, encarnado en el icono de Marlene Dietrich, el mito de la vampiresa, de la mujer 'vamp', capaz de destruir a los hombres que se atrevan a relacionarse con ella. Que la actriz apareciese con los muslos desnudos fue algo, por desacostumbrado, que conmocionó a los espectadores. Que además, luego, la Dietrich fuese una activa luchadora contra el nazismo la elevó a los altares de la mitología popular. Hasta tal punto el film de Sternberg eclipsó a la novela de Mann que durante muchos años ésta se editó con el título de "El Ángel azul" en vez de con el suyo original, a pesar de las enormes diferencias que hay entre ambos productos.

Un luchador antifascista
De enorme interés me ha parecido conocer la premonición que en 1932 realizara Heinrich sobre la deriva que tomaría el Partido Nocional Socialista de los Trabajadores que crecía en la Alemania de Weimar con una fuerza increíble. El autor del epílogo incluye en el mismo un fragmento de un artículo escrito por Heinrich Mann que apareció publicado en un periódico local ese año. Previene allí a la ciudadanía sobre las verdaderas intenciones del Partido de Hitler del que dice que no era ni Nacional, ni Socialista, ni de los Trabajadores y que amenazaba con "encarcelar a Büchner, Gutzkow o a mí. Muertos o vivos, poco les importa a quién mandan al paredón. Pero si la cosa se pone seria no se contentarán sólo con encarcelar, tendrán que gasear masas enteras; ¡si eso es nacional!” Increíble premonición y terrible acierto el que muestra el novelista en esta reflexión. Quizás esta oposición declarada y sin ambages frente al nazismo, haya sido, mucho más que sus calidades literarias, lo que ha mantenido vivo el nombre de este escritor. Precisamente por su declarado antifascismo y también por su denuncia de la doble moral de la burguesía contenida en sus tres novelas esenciales, los alemanes de la RDA lo invitaron a volver al país ofreciéndole el cargo de Presidente honorífico de la Academia de las Artes de la RDA. El novelista aceptó, pero no pudo realizar el viaje a Berlín porque la muerte lo sorprendió el 12 de marzo de 1950 en Santa Mónica (California).

Frases destacables

  • [cuando Unrat acude por vez primera al cabaret 'El Ángel Azul'] "Comenzaba a estar de mal humor: tenía la impresión de haberse perdido en un mundo que era la negación de su propia persona, y en lo más hondo de su alma sentía repugnancia por la gente que jamás leía nada impreso, que acudía a un concierto sin siquiera haber leído antes el programa." (ver cap. 5)
  • "También acudían ciudadanos más humildes como el arrendatario de Café Central y el estanquero de la plaza del mercado, que se sentían lisonjeados y ascendidos de clase social gracias al trato con lo más granado de la ciudad, que sólo era posible en casa de los Unrat." (ver cap. 15)
  • [en el juicio] "Escupió de nuevo la historia del malogrado tío de Von Erztum y sacó a colación también la petulancia de las familias patricias de la ciudad, gente sin ideales y apegada tan solo al dinero, y el empleado portuario víctima del alcohol que Kieselack tenía por padre." (ver cap. 11)
  • "Unrat era fuerte; sólo le faltaba ser feliz" (ver cap. 16)

  • Nota:
    Incluyo esta novela dentro del Reto 'Nos gustan los clásicos' del blog "Un lector indiscreto".

    9 comentarios:

    1. Me encanta El Ángel azul, mi madre decía que la Dietrich le despejaba la mente 😅💋

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      1. Quisiera volver a ver la película. La Dietrich marcó un hito en cuanto a tipo de mujer, hasta que ella hizo este papel no había aparecido lo que a partir de ese momento se llamó 'vampiresa'.
        Y entiendo que a las mujeres de hace unos años les encantase el personaje pues en el fondo fue una precursora de la igualdad entre sexos, una feminista anticipada.
        Besos

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      2. Si...pero también lo decía de la Garbo, La Crawford, la Davis, la Hepburn...😁😉

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    2. Buenos días, Juan Carlos,
      a pesar de tu fantástica reseña, no me lo llevo. Tengo muchos libros pendientes que me llaman más la atención que este.
      Un beso

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      1. Si te soy sincero, Eyra, no me extraña. Creo que es mucho mejor la peli que la novela. Ya sabes el dicho aquel que reza: malas novelas hacen buenas películas y a la inversa. No es ciencia exacta, pero muchas veces acierta de pleno y creo que ésta es una de esas ocasiones, si bien esta novela corta no se puede tildar de 'mala', pero en una escala de 0 a 5 con un 2'5 va más que sobrada.
        Besos

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    3. Si de Thomas Mann he leído poco, de su hermano no he leído nada. Sí que he visto, por supuesto "El ángel azul" varias veces y sabía que se basaba en una novela de Heinrich Mann. Apunto porque las novelas europeas de principios del siglo XX, al igual que a ti, cada vez me interesan más. Creo que es una época de lo más interesante. Estuve hace unos años en Weimar y puedo asegurar que sentí parte del espíritu de la época como en ninguna otra ciudad. Me tomé un apfelstrudel en una cafetería tan decadente como el resto de la ciudad y me pareció transportarme a otra época. Puede que fuera sugestión mía, pero Weimar sigue manteniendo el espíritu de la República que lleva su nombre.
      Un beso.

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      1. La Europa de entreguerras, al menos literariamente, es un momento único. Es cierto que es un momento de decadencia, de final de ciclo, de cambio de época, como luego pudo comprobarse, pero hubo una pléyade de escritores que hicieron una literatura increíblemente buena. Heinrich Mann estaba por ahí, cerca física y temporalmente, aunque lejos en cuanto a calidad; pero sí que en su novela se percibe una cierta fragancia de época.
        Yo también recuerdo un apfelstrudel sabrosísimo que degusté en una café vienés frente al Musikverein donde se celebra el Concierto de Año Nuevo. Este dulce turco es un vestigio de cuando los otomanos en el XVI a punto estuvieron de tomar Viena.
        Besos

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    4. En lo político fue casi profético. Qué buen analista fue y qué gran advertencia. Aunque de mucho no sirvió jejej

      SObre la actriz que mencionas, en los documentales de Netflix hablan sobre esta alemana contratada por un departamento especial creado por la milicia estadounidense para divertir a los aliados. El efecto psicológico por la crudeza de la matanza, hacía necesaria alguna distracción para esos pobres hombres. En ello fue muy útil Marlene Dietrich, quien tenía esta teoría pícara de que la eugenesia promovida por Hitler tenía como principal motivo su disfunción eréctil.

      Gracias por la reseña, creo que me inclino más por la película que por el libro.

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      1. Desde luego, Fany, yo también sin duda alguna te recomiendo la peli.
        Gracias a ti por tu comentario. Un beso

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    Muchas Gracias por dejar tu Comentario.

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