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31 oct. 2019

Mes de la Novela feel-good y de la no-novela

6 comentarios:
Mes de la no novela y la novela feel-good.

El año pasado me apunté a este mes temático de la No novela y de la novela feel-good que convoca Laky en su blog Libros que hay que leer. Me gustó mucho la novela de Mónica Gutiérrez Artero ('Serendipia') que leí el año pasado y quiero repetir este con otra de las suyas.
Si queréis participar no tenéis más que seguir las indicaciones que figuran en el siguiente enlace


Lecturas
1.- "El noviembre de Kate" de Mónica Gutiérrez Artero. (novela feelgood)
2.- "Filek, el estafador que engañó a Franco" de Ignacio Martínez de Pisón (No novela)

30 oct. 2019

México. "El Día de Muertos". Relato

11 comentarios:
Dado que el 1 de noviembre es la Fiesta de Todos los Santos y dado que hace nada anduve por México recupero en esta entrada un relato que hace ya cuatro años (¡Madre mía, diría el poeta, "Cómo se pasa la vida / cómo se viene la Muerte / tan callando"!) publiqué en la hoy ya desaparecida revista mexicana "EmBLOGrium". Espero que os guste.


Relatos, Día de Todos los Santos, Día de los Muertos, Juan Carlos Galán

Xibalbá

-El relato de Juan Carlos-

Ese 31 de octubre la jornada le estaba resultando agotadora. Juan Carlos jamás pensó que ese trabajo de guarda forestal que con tantas ganas había tomado podría llegar a resultarle tan tedioso. Cuando Alberto le habló de aquel Parque Natural, JC pensó que trabajar en él en contacto con la Naturaleza sería maravilloso, la ocasión que llevaba buscando desde hacía ya no sabía cuánto de escapar del aburrido trabajo de  oficina al que estaba atado desde que acabó sus estudios de Ciencias Ambientales. Pero ¡já!, ahora resultaba que vigilar la extensión de ese frondosísimo bosque  -¡selva más bien!- de caobas, cekas y chacás por el que discurría, plácido, el río Balankanche se había convertido en una rutinaria sucesión de reuniones agotadoras en torno a una mesa. Ahora parecía que a Enrique Xavier, el jefe del que JC dependía, le interesaban más los largos listados en Excel de Flora y Fauna de la zona próxima a Chichen Itza que cualquier otra cosa.
A punto de dar las dos de la tarde, nada más finalizado el almuerzo y cuando Juan Carlos se disponía a regresar a la torreta desde la que con la ayuda de prismáticos contabilizaba el paso de jaguares, pumas y temazates camino de los ojos de agua donde abrevar, Héctor, el vigilante de la entrada al recinto, le entregó un sobre cerrado que una extraña mujer había dejado en la recepción del Centro de Recursos, Investigaciones y Sostenibilidad de la Flora y Fauna de la Península de Yucatán (CRISFAPY):
-          Juan Carlos –dijo Héctor agarrándole por el brazo cuando ya salía del comedor- han dejado para ti este sobre.
-          ¿Para mí? Gracias, Héctor –le respondió.
Con cierta expectación JC rasgó el sobre del que extrajo una octavilla en la que con letra cuidada y de extraño aspecto gótico se podía leer:
"Estimado Juan Carlos: Has sido invitado a celebrar el día de los muertos en la gran Xibalbá. El mapa que te es adjuntado te indicará cómo llegar. Pero te advierto: debes estar antes de las cero horas del primero de Noviembre y cruzar la puerta exactamente a la media noche, si no habrá consecuencias. Es una invitación que no puedes rechazar."
Diez horas faltaban para tan extraña celebración a la que le convocaba ignoraba quién. No sabía si asistir o no. Algo, muy íntimo, le avisaba de la peligrosidad de acercarse a celebrar el Día de los Muertos, pero si no lo hacía la nota decía que habría consecuencias. Poco a poco la sensación de peligro fue sustituida en el pecho de JC por la de terror. ¿Cómo acudir, cómo llegar a la gran Xibalbá? ¿Existía entonces este lugar, Xibalbá, que Juan Carlos en su niñez había oído nombrar a sus mayores y del que siempre se mofó? No lo sabía a ciencia cierta, lo único que estaba claro era que había que empezar a actuar y no perder más tiempo.
Era tal el miedo que le había metido en el cuerpo la enigmática carta que para intentar superarlo en cuanto salió del trabajo a las cinco de la tarde (“¡ya sólo quedan siete horas!”) entró en una taberna que había a la entrada del CRISFAPY. Allí el joven guarda forestal pidió un trago, luego otro, y otro más y otro y otro…
-         ¿Quieres llegar a Xibalbá y no sabes cómo? –le dijo una enigmática mujer enfundada en una capa y oculto su rostro bajo una capucha que apenas si dejaba entrever un matojo de pelo enmarañado.
-         ¿Quién eres? ¿Cómo te llamas? –contestó Juan Carlos inmerso en la dormidera que le había producido el licor- ¿De verdad sabrías indicarme cómo llegar allá a tiempo?
-          Si tú me lo permites, sí.
-         De acuerdo. Pero antes dime: ¿cómo te llamas?
-          Elvira. Y tú, Juan Carlos, sígueme. Hace tiempo que estaba esperando poder corresponderte como mereces.
Elvira y JC pararon un taxi a cuyo conductor pidieron que los llevase hasta la pirámide de Kukulkán. Al llegar vieron cómo el sol del crepúsculo al incidir sobre las nueve plataformas que la constituyen formaba una especie de serpiente escamosa que con su cabeza invertida parecía indicarles una dirección a seguir.
-          ¡Dame la mano! –le gritó Elvira a JC-. ¡Es preciso que entremos en ella antes de que el sol se ponga!
-          Como tú digas –le respondió.
De modo inexplicable una vez traspasada la puerta la pareja se vio dentro de un túnel de piedra descendente que rápidamente empezaron a recorrer. A lo lejos parecía escucharse como un rumor de agua que corría o saltaba produciendo un sonido cada vez más potente, más ruidoso, de catarata casi… Hubieron de detenerse pues el fragor acuático era tal que sus cerebros, al menos el de JC, no eran capaces de procesar la belleza del mundo en que estaban: Al final del túnel había una gran oquedad en el suelo donde se perdía la vegetación que, seguramente producto de la humedad, había crecido a su alrededor y que como si lo necesitara se volcaba hacia el agujero negro.
Elvira y Juan Carlos se dieron cuenta de que esa tremenda abertura en el suelo era un cenote del que nunca él había tenido noticias. Descendieron los 20 metros que les separaban del agua que discurría por su fondo y allí, junto a las limpísimas aguas distinguieron la entrada a una gruta, a una caverna. Temerosos iniciaron el recorrido de la misma que parecía inacabable.
-          No se ve nada –gritó JC a la mujer que yendo a su lado no le había mostrado aún el rostro-. Creo que lo mejor sería volver y abandonar
-          Acuérdate de que las consecuencias serán terribles si no logras estar a medianoche a la entrada de Xibalbá –le contestó ella.
Aunque estaban inmersos en una densa oscuridad, los ojos de la pareja reconocieron una sombra también encapuchada que allá se encontraba.
-         ¿Quién anda ahí? –preguntó Elvira, sin obtener respuesta alguna.
-          Si no respondes te mato –bramó Juan Carlos superado el atontamiento que la bebida le había producido.
Cuando JC se lanzaba contra la sombra con ánimo de quitarla de en medio, ésta pronunció unas enigmáticas palabras en un antiguo idioma: “Pater, ignosce illis , quia nesciunt quid faciunt” (“Señor, perdónalos, porque no saben lo que hacen”).
-         ¿Quién eres? ¿Qué has dicho? ¿Sabes dónde estamos? ¿Nos podrías decir cómo podemos llegar a Xibalbá? –le preguntaron los dos casi al unísono.
-         Soy Francisco Ximénez, un fraile español de Écija –nos respondió-  No me podéis ya hacer daño pues vosotros y yo no estamos, ninguno de los tres, dentro de la misma dimensión temporal. En cuanto a qué decía cuando me atacaste, sólo le imploré al Señor su perdón para vosotros por no ser conscientes de lo que ibais a hacerme.
-         ¿Te burlas de nosotros? –le espeté-. ¿Cómo puedes decir sandeces semejantes?
-          Muy sencillo, pequeño saltamontes –me respondió. Y rio con ganas el frailecito-. Yo llegué a estas tierras de Nueva España hace ya unos cuantos siglos. Por acá hice muchas cosas, aunque la principal para mí y para la historia fue la de salvar el texto sagrado de la civilización maya del peligro que corría, al ser oral, de desaparecer. Gracias a mis esfuerzos las creencias de este pueblo milenario sobrevivieron. Por esto sólo os puedo decir que no veis nada porque paradójicamente el estruendo del río que discurre por esta galería es de  tal calibre que no sólo lastima la audición sino que neutraliza al resto de sentidos humanos y entre ellos a la vista.
La explicación dada por este ser de aspecto frailuno aunque extraña no  sorprendió a Juan Carlos en modo alguno. Desde que junto a Elvira había llegado al túnel de piedra subterráneo de modo inexplicable, su cabeza parecía haberse habituado a procesar saberes e informaciones de manera en nada semejante a lo que para él había sido habitual hasta entonces. JC pensó que sólo tenía una opción y esta era exprimir al fraile al máximo.
-         Fray Francisco: ¿Dónde queda Xibalbá? ¿Podrías conducirnos hasta allá? –le inquirió ansioso.
-         ¿Por qué no le conduces tú? –contestó fray Francisco dirigiéndose a Elvira que, silente, me acompañaba.
-          Me está vedado descubrir el arcano –respondió ella tranquila-. Es él por sus propios medios quién ha de procurar llegar hasta las puertas de ese más allá. Sólo te diré una cosa, Juan Carlos –dijo volviéndose hacia él pero bajando la cabeza para que no pudiese contemplar su rostro-, hay varios cientos de kilómetros hasta allá y el tiempo que te resta es escaso.
-         Entonces –dije con inseguridad y ya temeroso- ¿por qué me acompañas, por qué estás haciendo el mismo trayecto que yo?
-         Las promesas dadas han de ser cumplidas –respondió ella-. Por eso sigo tus pasos
Si ya estaba inquieto por todo lo que le había sucedido tras un pesado y rutinario día de trabajo, las palabras frías y sin sentimiento de Elvira no le tranquilizaron un ápice. “¿Varios cientos de kilómetros de aquí?” “¿Pero en qué dirección?” “¿A qué promesa incumplida debería responder ante esta mujer espectral?” Estas y otras preguntas se agolpaban en su cabeza. De pronto de manera impulsiva y sin ser casi consciente de ello espetó a fray Francisco Ximénez:
-          ¿Por dónde sigo, padre?
-          Toma la dirección de Cobán –respondió. Y dicho esto, el eclesiástico igual que apareció desapareció perdiéndose gruta adentro por donde escapaba el agua ruidosa y cantarina.
Juan Carlos tomó una rápida decisión. Se lanzaría al agua y se entregaría a su fuerza propulsora. Por muy rápido que él pudiera caminar nunca podría llegar a Xibalbá en esas pocas horas y menos sin saber dónde quedaba. Y dicho y hecho. JC se zambulló en las frías aguas del río estruendoso que nada más entrar en él cambió su estrepitosa sonoridad por otra más tenue y cantarina. El frío del agua apenas si lo sintió en su cuerpo pues un tronco desprendido de una de las inmensas raíces de caobas que llegaban hasta el agua, le sirvió de improvisada barcaza a la que sin dificultad subió. A su lado, impertérrita y sin mostrar jamás su rostro, Elvira le acompañaba silenciosa escuchando las canciones que, mágicas, llenaban las inmensas galerías por donde circulaban estas encantadas aguas.
Mientras viajaban a velocidad de vértigo subidos en esa chalupa que se diría prodigiosa dado que viraba a derecha e izquierda sorteando con acierto el bosque de raíces y ramas espinosas que parecían querer atacarles, Juan Carlos algo más tranquilo, dirigiéndose a la mujer que desde hacía ya tiempo iba con él le dijo:
-          ¿Qué promesa, oh Elvira, incumplí y cuándo lo hice?
-         Me prometiste amor eterno –respondió ella seria y distante-. Pero, apenas saciado tu instinto, olvidaste todo lo hermoso que me habías dicho.
-          ¿Y cuándo fue aquello? Por más que lo intento no logro recordarlo –dijo JC.
-          Te daré unos datos –empezó a decir Elvira-: Salamanca. Eras un estudiante alegre, despierto, dicharachero que enamorabas a cuantas por tu lado pasaban. No te llamabas como ahora. Félix era tu nombre. Te burlaste de mi ingenuidad y mataste, oh cruel, a mi padre cuando fue a exigirte el cumplimiento de tu promesa.
-          No recuerdo nada. Fueron tantas y tantas. Pero ¿eso cuándo ocurrió? –preguntó ansioso a la mujer vengativa.
-          Hará casi 200 años –sentenció ella.
Una sensación de mareo, de caída a los infiernos, de vorágine espiral invadió a Juan Carlos. “Doscientos años hacía. El se llamaba Félix. Promesa de matrimonio incumplida”. No, no podía ser. Él se llamaba Juan Carlos y estaba en 2015, no en mil ochocientos y pico. ¿Qué estaba ocurriendo?
Mientras estos pensamientos invadían la cabeza de JC, la barcaza había seguido su curso veloz por ríos que a veces se remansaban en lagunas de color rojizo, como sangre, mientras que en otras ocasiones adquirían una gran velocidad y el color claro y límpido de sus aguas incitaban a beber y saciarse con ellas. Al cabo de un tiempo impreciso Juan Carlos levantó la mirada dada la ausencia de movimiento. La chalupa había embarrancado en la orilla. Al ver que Elvira le tomaba la delantera y descendía, él se apresuró también a hacerlo.
-          ¿Qué hora es? –preguntó
-          Las once y media. Quedan sólo treinta minutos para las 12 de la noche –le respondió Elvira.
-          ¿Qué hacemos ahora? –sollozaba Juan Carlos ante la visión de cuatro caminos que se abrían ante ellos: uno rojo, otro blanco, otro amarillo y otro negro-. Cuatro posibilidades y sólo treinta minutos de tiempo. ¿Qué camino llevará hasta las puertas de Xibalbá?
-          Escoge el máximo de colores posible –le recomendó Elvira.
Oído este consejo Juan Carlos escogió el camino negro al considerar que el negro es resultado de la suma de todos los colores, si bien dudó en escoger el blanco al ser éste el origen de todos ellos. Pero como estaban en el mundo subterráneo donde la luz era inexistente, creyó oportuno optar por el más oscuro. Iniciaron entonces ambos una carrera desenfrenada por ese camino que parecía no anunciarles nada bueno. El tiempo corría en su contra. En su trayectoria creyeron cruzarse con unos campesinos que llevaban grandes capachos llenos de achiote, carne de chompipe y tamalitos de maíz. Otros portaban instrumentos musicales como arpas, violines, guitarras, chirimías y marimbas.
-         ¿A dónde van ustedes. Por qué llevan tanta comida e instrumentos de música? –les preguntó JC al paso.
-          Vamos a Xibalbá, a la fiesta de los muertos  –le respondieron-. Estamos invitados a una boda largamente anunciada.
-          ¿Xibalbá? Entonces hemos escogido el camino correcto –exclamó Juan Carlos alborozado al tiempo que miraba a Elvira quien le devolvió una espectral y se diría cadavérica mirada que le llenó de espanto.
Sí, en efecto, habían llegado y cumplido el objetivo planteado en la tarjeta que hacía diez horas había leído en su puesto de trabajo. No eran aún las 12 de la noche y se habían plantado sin saber exactamente cómo ante las mismas puertas de Xibalbá de donde salían sonidos como de cadenas que se arrastraban mezclados con otros de guitarras, pitos y chirimías. El problema era de nuevo que había que elegir por cuál de las siete puertas entrar. Pasaron por delante de todas y se detuvieron ante una en la que ponía: “BODAS”. 


26 oct. 2019

Joaquin Phoenix es "Joker". La película del año

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Estoy muy contento de haber visto "Joker", la película que se ha alzado con el León de Oro del Festival de Venecia de este año. Que fuese un personaje de cómic, concretamente lanzado por la editorial D.C. Cómics en 1940 como el villano contrapunto del héroe Batman, era algo que en principio no me predisponía mucho para ir a verla. Pero las buenas críticas leídas en prensa y en blogs de confianza, así como la presencia en la película de dos actorazos cuales son Joaquin Phoenix y Robert de Niro, eran acicates que me llevaban a ella. Pero sin lugar a dudas quienes inclinaron definitivamente la balanza fueron conocidos y familiares que, de naturales parcos en expresiones entusiastas, no dejaban de recomendármela.

Marginación  social, ¿Violencia justificada?, Cinismo democrático
Joker es un personaje de orígenes oscuros, un psicópata asesino, de cuyo pasado poco se sabe a ciencia cierta. Se caracteriza por una sonrisa egocéntrica y en el film de Todd Phillips que acabo de ver padece un problema psiquiátrico que le hace reírse a veces de manera continuada sin poder él controlar estas expansiones que acaban haciéndole sufrir y le provocan un sinfín de problemas.

La película es de la Warner Bross y en ella Arthur Fleck (Joaquin Phoenix) malvive con su madre enferma, Penny Fleck (Frances Conroy) a la que cuida, en una zona inhóspita de Gotham City donde en 1981, fecha en que se sitúa la acción, abundan los negocios a punto de quebrar, los desempleados y los raterillos de todo tipo. Arthur acaba de salir del psiquiátrico y para ir tirando disfrazado de payaso trabaja en una empresa que alquila personas a tiendas y hospitales como soporte publicitario o ayuda a los pacientes ingresados en los establecimientos sanitarios. Arthur pese a todos los esfuerzos que realiza está perseguido por la fatalidad y la infelicidad: unos raterillos le roban el cartel publicitario que exhibía a las puertas de una tienda y además lo golpean con violencia, su jefe ignora su padecimiento y lo amenaza con el despido por abandonar el puesto de trabajo, la asistente social que se interesa por él a través de la cual Arthur consigue los fármacos que precisa para controlar sus problemas psiquiátricos le anuncia el final de las entrevistas por los recortes sociales impuestos por el Ayuntamiento, etc.

Hay una luz, una puerta de afecto y cariño que se abre en su vida, en forma de bella mujer, su vecina Sophie Dumond (Zazie Beetz). Con ella la ilusión nace en Arthur que le ha dicho que él se dedica a hacer reír, que es cómico, y que la invitará a alguna de sus actuaciones. Cuando la madre de Arthur enferme, Sophie estará con él en el hospital, y no le molestará que a veces sin previo aviso él acuda a su casa. Sophie lo sabe entender y él con ella parece comportarse debidamente. Pero Joker -'payaso' es como lo insultan y degradan todos- es siempre infeliz y la alegría y el amor parecen no estar hechos para él. Randall (Glenn Fleshler), un mal compañero de trabajo, le da un arma para que se defienda de posibles nuevos ataques de muchachos. Arthur Fleck dada su poca cabeza juega con ella en casa, la lleva al hospital infantil donde los niños y el personal la ven y un día volviendo a casa en el metro con la cara pintada de payaso tras un día nefasto en el trabajo matará a tres jóvenes de buena familia que, borrachos, lo insultan, agreden y menosprecian en el desierto vagón en el que viajan.
Estas muertes provocan un posicionamiento por parte de la sociedad Gothicense a favor y en contra de la acción realizada. A Arthur este movimiento socio-político que nace sin él haberlo propiciado ni quererlo acabará engulléndolo. Ha nacido un héroe para los desfavorecidos, para aquellos que los poderosos -como el candidato a la alcaldía Thomas Wayne (Brett Cullen)- ignoran aunque recurran a ellos en los períodos electorales para pedirles su voto y acto seguido olvidarlos. La careta de payaso, de Joker, se convierte en símbolo de resistencia para la legión de indignados que viven en Gotham; será el símbolo de su lucha contra la sociedad opresora; una lucha violenta porque da la sensación de que la sociedad burguesa es inmune a sus demandas.


El personaje protagonista no es novedoso para nadie. Es novedosa en esta cinta la versión que sobre su origen le ha dado su madre y la indagación que sobre esto realiza Arthur. Lo más interesante para mí de este Joker es la construcción del personaje realizada por el magnífico actor que es -ya lo sabía, pero me ha vuelto a sorprender- Joaquin Phoenix. El actor puertorriqueño preparó a conciencia este personaje para el que adelgazó muchísimo, lo que se evidencia en el film. Phoenix dijo el año 2008, tras una celebrada actuación en "Two lovers" del director James Gray, que abandonaba la profesión; sin embargo -¡y afortunadamente!- no lo hizo. "Joker" es ya, desde su sorpresiva declaración, la séptima u octava película que protagoniza. Lo que sí es cierto es que el actor elige muy mucho los proyectos y que ello para espectadores como yo es siempre garantía de calidad, algo que en este film a las órdenes del director Todd Phillips, responsable así mismo del guion junto a Scott Silver, he comprobado y me ha procurado un enorme placer y satisfacción.

Todos los demás actores están fantásticos en sus papeles, pero hay uno que para mí destaca por encima de todos: Robert de Niro. El actor neoyorquino se mete en esta ocasión en la piel de Murray Franklin, prestigioso presentador de un popular late show televisivo que la madre de Arthur y él mismo ven todas las noches. Este programa bajo su señuelo de humor blanco es un constructor más de la opresión vivida por los ciudadanos de Gotham City, los cuales sin tener conciencia de ello acuden al mismo para aplaudirlo y reír las gracias capciosas del susodicho presentador, capaz de acabar con cualquiera para sobrevivir él. Los parecidos del "Show de Murray" con programas semejantes en formato, procedimientos y finalidades, habituales en todas las televisiones del mundo son muchísimos. A mí me ha recordado vivamente al de "Late Motiv" que conduce y produce Andreu Buenafuente. Prácticamente todo él coincide en su disposición, estructura y envoltura humorística con el presentado y acertadamente criticado en la película de "Joker". Son estos programas, aparentemente inocentes, sostenedores de ideologías, castas y concretos poderes sociales.

Pero si hay algo que hace que esta película pueda alzarse con el título de "Película del año" eso es su altísima calidad cinematográfica. El trabajo realizado por Todd Phillips del que apenas conocía nada me ha parecido espectacular. Los enfoques realizados transmiten más información en ocasiones que la gesticulación actoral o la propia verbalidad. Esa escalera que desciende y asciende un apesadumbrado Arthur Fleck yendo y viniendo del trabajo; esas escaleras que desciende eufórico, empoderado, disfrazado de Joker, bailando, en otro momento del film son ya todo un símbolo. Sin lugar a dudas todo el mundo querrá localizarlas -yo acabo de hacerlo ahora mismo a través de internet- y Nueva York donde se encuentran (barrio de Highbridge, al norte de Grand Concourse, en el 1150 W 167th St del Bronx) acaba de encontrar otro motivo turístico más para ir a ella. 

Además de estas dos magníficas escenas, son importantes los enfoques en picado y contrapicado que se prodigan en la cinta, los primeros planos de los rostros de algunos personajes: Arthur fumando compulsivamente o con su cabeza pegada al cristal de un automóvil, Murray mirando con sorna, indiferencia y prepotencia a sus invitados, el alcalde White y su cinismo, etc. Asimismo me han encantado las persecuciones automovilísticas por las calles de Gotham con esa estética tan propia del cómic en el que pese a los fuertes golpetazos parece que nunca pasa nada, pero sí que pasa, claro que pasa... Y también, cómo no, la cutrez sombría en tonos oscuros y de poca luminosidad con que Phillips nos adentra en la intimidad de la vivienda donde viven los Fleck. Y más, mucho más, que aquí, seguro, se me escapa. 

Música de Cine, Joker, Joaquin Phoenix, Todd Phillips No podría acabar esta reseña sin aludir a la música que para el film ha preparado Hildur Guðnadóttir, una joven chelista islandesa cuyas composiciones me han parecido de lo más acertado. Se trata de una música incidental que sirve de acompañamiento y subrayado de ambientes y acciones. Junto a esta música creada para la película hay algunas canciones conocidas pertenecientes a artistas como Frank Sinatra, Gary Gilter, Donovan, Etta James, Pink Floyd y muchos otros más. En Spotify he encontrado una playlist con todas las canciones y toda la BSO. Es la que coloco a continuación, no sin antes dar las gracias a César Muela por haberla confeccionado.

Como veréis apenas si hay disculpa alguna para no ir a ver esta excelente película.


23 oct. 2019

Colin Niel: "Sólo las bestias"

12 comentarios:
Una pequeña comunidad rural bastante aislada de la zona del Causse en la Occitania francesa se ve perturbada un 18 de enero por la inesperada desaparición de una mujer, Evelyne Ducat. Este hecho es el eje sobre el que pivotan las cinco historias que nos cuentan cinco personajes. Todas ellas, en uno u otro sentido, están afectadas o concernidas por esta extraña desaparición.


El escritor (información proporcionada por sus editores)

Colin Niel nació en 1976 en Clamart. Cursó Ingeniería Agraria y se convirtió en ingeniero especializado en la preservación de la biodiversidad. Dejó la metrópolis para instalarse en la Guayana Francesa durante seis años. Estuvo a cargo de la creación del Parque Nacional del Amazonas, una misión que lo marcó profundamente. Más tarde se convirtió en director adjunto del Parque Nacional de Guadalupe. A su regreso de la Guayana, se lanza a escribir novelas negras, influido por Indridason, Lehane o Hillerman, y escribe sus novelas policíacas con un fuerte trasfondo social y muy documentadas, inspiradas en una realidad cotidiana de fronteras permeables en la que se mezclan inmigrantes, apátridas y demás forasteros en situación irregular.



Sinopsis (proporcionada por la editorial)
Un inquietante noir rural donde todos mienten y la muerte acecha Évelyne Ducat, una mujer rica y caprichosa, ha desaparecido. Encuentran su coche en la carretera a un pueblo rural, donde malvive una comunidad de campesinos, tan solos y olvidados como las montañas nevadas que los rodean. Alice y Michel sobreviven a la rutina. Cuando ella entabla una relación amorosa con Joseph, otro de los ganaderos de la región, nadie sospecha que la muerte de Évelyne esté relacionada con eso. Pero los hilos que unen a los habitantes del Causse son como los fríos vientos de las cumbres: implacables y destructores. 


Mi comentario
La novela está formada por cinco historias, cada una de las cuales constituye una parte de las cinco en que se organiza esta narración. Cada apartado es narrado por el personaje que le da título: Alice, Joseph, Marinbé, Armand y Michel. Es, pues, un relato en el que el perspectivismo es la técnica principal. Un perspectivismo que sirve para trasladarnos la intelección que cada uno de los personajes realiza en torno al suceso de la desaparición de Evelyne Ducat. No se puede decir mucho más del asunto de esta novela a fin de no desvelar lo que en ella ocurre, tan sólo realizaré alguna referencia a las relaciones existentes entre los distintos personajes:

  • Alice es una asistente social cuyo trabajo consiste en interesarse y ayudar a los pastores y campesinos que viven aislados en sus explotaciones en este zona del macizo central francés de clima muy duro. 
  • Joseph es un ganadero de ovejas que preocupa a los servicios sociales por el aislamiento en el que vive, razón por la que Alice lo visitará para interesarse por él; consecuencia de estas visitas es la relación sentimental que durante un tiempo mantendrán ambos.
  • Marinbé es una joven urbanita que tras conocer a Evelyne en un bar de ambiente de la ciudad se traslada a la pequeña localidad para seguir manteniendo con ella la relación sentimental que se inició la noche en que se conocieron.
  • Armand es un joven africano de Costa de Marfil que para salir de las penurias que pasa en casa de sus padres decide hacer como otros chicos de su edad y practicar la extorsion cibernética a ingenuos blancos europeos que a través de Internet piensan haber conocido a la mujer de sus sueños. El blanco que le proporciona mucho dinero por creer que él es la bella mujer blanca de nombre 'Amandine' que le ama, es Michel Farange, el marido de Alice.
  • Michel, marido de Alice y objeto de extorsión por parte de Armand es un hombre introvertido que lleva una granja que le sobrepasa y a la que ha llegado simplemente por haberse casado con Alice dado que la misma era propiedad de su suegro. Esta dependencia está en la base de su infelicidad.
La novela es breve (200 páginas en el formato ebook que yo he utilizado, y 256 en formato tapa blanda) y se lee con agrado, aunque hay detalles que me han parecido de gran inverosimilitud, algo que me parece grave. Por otra parte diré que además de los asuntos hasta aquí señalados o sugeridos (la extorsión cibernética, los cuernos amorosos, la dependencia amorosa que siente Marinbé, la enemistad histórica entre familias en localidades pequeñas...) el tema que me parece más importante en el relato es el del vaciamiento de las zonas rurales, materia interesante y muy preocupante en todo el mundo pero mucho más, quizás, en la vieja -¡y envejecida!- Europa que castiga al hombre rural con el aislamiento físico y personal con los añadidos que ello conlleva: depresión, introversión, falta de empatía, adicciones de todo tipo (bebida, droga, juego, sexo cibernético...), tendencias suicidas... Y junto a este gran asunto del abandono del campo se toca, especialmente en el personaje de Marinbé, la falta de trabajo para los jóvenes en las zonas urbanas y la necesidad de dar a estos ciudadanos en paro la denominada renta básica. Esta renta básica en el caso de esta joven le permite sobrevivir con esos pocos euros más lo que saca del comercio en mercadillos de productos confeccionados por ella misma vendidos al margen de cualquier control monetario estatal. Es Marinbé el prototipo de joven de buena familia que vive confortablemente situada en los aledaños de la protesta social políticamente consentida
"¿De qué vivía? Bueno, era un equilibrio inestable entre el subsidio de renta garantizada, la venta de mis diseños y algún que otro trabajo en negro con los agricultores del valle, cuando era tiempo de cosecha" (pág. 113)
"Una chica había venido a vernos, estaban preparando una manifestación para el fin de semana delante de la comisaría, una acción agresiva y pacífica al mismo tiempo, en contra de las autorizaciones de perforación en busca de gas al sur de la región." (pág. 122)
Noir rural, costumbrismo, novela negra, literatura francesa
En cuanto a las inverosimilitudes que creo percibir, la mayor parte de ellas las detecto en la parte de Armand, un joven costamarfileño empobrecido a quien en la actividad delictiva que practica desde Abiyán (en francés, Abidjan) se le presenta como un "crío" (?¡) que está siendo manejado por un brujo llamado Papa Sanou que le impone obligaciones increíbles y hasta bárbaras que naturalmente no voy a declarar aquí y que a un occidental nos parecen de todo punto inverosímiles. Y mucho más cuando en un momento dado se dice que Armand ha pasado por la Universidad. No sé cómo ver todo esto; quizás el novelista utiliza al personaje como medio para introducir en el relato unas evidentes dosis de exotismo y hasta de choque cultural. Un choque cultural (franceses vs africanos) que me ha llevado a recordar mucho algunas novelas de Chester Himes  en las que la agresividad o violencia de los negros americanos se justifica por la opresión y discriminación de los afroamericanos en USA [en este mismo blog tengo reseñadas varias novelas de este novelista norteamericano: "Algodón en Harlem", "Violación", "Un ciego con una pistola" y "Todos muertos"]. De manera semejante en "Sólo las bestias" podemos leer que 
"Los negros fueron los esclavos de los europeos, vinieron a llevarse nuestra riqueza para desarrollar sus países sin que les costara dinero. […] dicen que África tiene una deuda con Europa, yo digo que no. Es mentira. Son ellos los que tienen una deuda con África […] Se llama deuda colonial. Sé que lo que hago no es honesto, que hacemos daño a los blancos. Pero es así: es la reacción." (pag. 158)
Desde el punto de vista formal aparte del perspectivismo o focalización multiple, sólo he visto narración en 1ª persona con alguna entrada de la 2ª persona narrativa en el caso de Joseph -y no siempre-, seguramente para remarcar la soledad extrema del personaje que le lleva a hablar consigo mismo. Los cinco personajes cuentan su historia y se justifican a sí mismos; estas cinco historias se cruzan unas con otras y tienen su punto de inflexión en ese aciago 18 de enero que a todos en uno u otro sentido les ha cambiado la vida.
En mi opinión no es una novela que pretenda llamar la atención sobre los recursos formales empleados. Para mí su pretensión fundamental es la de presentar un 'noir rural' como disculpa para adentrarse en el costumbrismo inherente a la vida en el campo hoy día. Aprovecha Colin Niel para tocar en este relato una serie de aspectos muy propios de la novela actual y que pocos autores que deseen llegar a un número grande de lectores no incluyan en sus novelas: sexo, lesbianismo, empoderamiento femenino, machismo...

Occitania francesa, ganaderos y agricultores en las novelas de hoy

Para finalizar
La novela ha conocido un enorme éxito desde el momento de su aparición en Francia en 2017 como puede comprobarse tan sólo mirando la portada de la misma en la que como reclamo comercial se señalan varios de los premios logrados por la novela: Premio Polar del Quais du Polar 2017, Premio Polar Landerneau 2017, Premio Cabri d’Or 2017, y Premio Goutte de sang d’encre 2017. Todos ellos galardones obtenidos en Francia. En España me temo que el ascenso al Olimpo de las nominaciones lo tiene o tendrá difícil mientras siga presentándose el relato bajo la deficiente traducción realizada por Isabel Fuentes García. Una lástima que un bello y hermosísimo texto en su versión original quede deslucido a veces completamente por una traslación al castellano que denota por parte de la traductora un penoso conocimiento del francés y del español. Una lástima, además, que la editorial 'Principal Noir' salga al mercado por primera vez con un buen libro en una más que mejorable traducción.



17 oct. 2019

Realismo sucio. Charles Bukowski. “Pulp”

25 comentarios:
La corriente literaria
Dirty realism, Realismo sucio, John Fante, Raymond Carver El 'dirty realism' o 'realismo sucio' es una corriente literaria nacida en Norteamérica con autores como Charles Bukowski, Raymond Carver o John Fante que optan por mostrar la realidad sin pudor alguno. Con esto quiero decir que estos autores no se cortan un pelo a la hora de mostrar esos aspectos que los seres humanos compartimos con nuestra condición animal. Es así pues que los impulsos sexuales, las necesidades fisiológicas, las irracionales apetencias viciosas y desordenadas como la adicción a drogas estupefacientes, bebidas alcohólicas o ludopatías aquí se muestran integrándolas como un elemento más de la constitución del individuo.

Además de por los asuntos tocados, el realismo sucio se caracteriza por el empleo de una prosa ágil, breve, que evita las descripciones tediosas y que por lo tanto es parca en el uso de adverbios y adjetivos. Los diálogos son rápidos y se hace escaso uso de acotaciones y/o digresiones que perturben la agilidad del intercambio dialéctico.

Los personajes suelen ser seres vulgares, de escasa altura moral pero muy reconocibles en el contexto social de nuestra vida cotidiana: bebedores empedernidos cuya dedicación fundamental es la visita al bar donde pasan horas y horas trasegando bebidas fuertes; marginados sociales, auténticos fracasados emocionales y laborales, que a punto están de entrar a formar parte de la legión de desheredados cuyo domicilio habitual son las calles de las ciudades; infelices ludópatas que todo lo cifran a un golpe de suerte que -dicen- están convencidos de que llegará y cambiará el rumbo de sus vidas; arruinados física, emocional y materialmente que arrastran sus deshechas humanidades por tugurios, prostíbulos, casas de apuestas y frecuentemente hospitales desde donde tras rápidas reparaciones de urgencia son remitidos de nuevo a su habitual marginalidad social en la que impepinablemente volverá a repetirse el ciclo hasta el final, hasta el último día de sus existencias.

He leído a Raymond Carver ("Catedral"); he leído a J. D. Salinger ("The catcher in the rye" -'El guardián entre el centeno'-), he leído a Richard Ford ("El periodista deportivo", "Canadá" o "Entre ellos"); y a muchos otros que suelen aparecer en los listados de representantes del 'dirty realism'. Pero no había leído a Charles Bukowski, uno de los más genuinos integrantes de esta corriente. Ha sido la lectura de la estupenda reseña realizada en MoonMagazine por Teresa Suárez lo que me ha llevado a tomar este libro en mis manos y leerlo. Lo he leído en un pis pas porque, fiel a los postulados del 'realismo sucio' el texto discurre sin entretenimientos descriptivos ni digresiones, así que en poco más de dos o tres horas di cuenta de las 200 páginas de que consta la novela, última publicada por el autor, precisamente en 1994, el mismo año en que falleció a los 74 años de edad.

La novela "Pulp" de Charles Bukowski
libro de bolsillo, editorial Anagrama, Bukowski, literatura norteamericana
Diré que sobre todo me he reído con ella, que he disfrutado mucho con la parodia que realiza de la genuina novela negra norteamericana tipo Raymond Chandler o Dashiell Hammett [leer aquí mi reseña sobre "El halcón maltés" y aquí sobre "El sueño eterno"].Y mucho más porque Bukowski exprime el producto al máximo y no se conforma con parodiar las  magníficas creaciones de estos auténticos fundadores del noir clásico norteamericano sino que se remonta a los orígenes populares de la misma llegando hasta la pulp-fiction -más concretamente el hard-boiled- de la que nacieron debidamente moldeados y saneados detectives como Sam Spade o Philip Marlowe.

Humor fuerte, procaz, grosero, tintado de sexualidad y machismo mal contenido. Pero es que estamos leyendo a Bukowski del 'dirty realism', ¿qué esperábamos si no? Un humor antológico por momentos::
"Siempre he sido un hombre de piernas. Fue lo primero que vi al nacer. Después intenté salir. Desde entonces he intentado la dirección contraria pero con bastante poco éxito." (Pág. 11)
Con todo y con ello tengo que señalar que en ésta, su última creación literaria, el escritor norteamericano de origen alemán se muestra muy contenido en este aspecto en comparación con otros relatos que he tenido ocasión de hojear y ojear superficialmente como ilustración personal para esta entrada. Nadita que ver la procacidad de "Pulp" con la que he leído en algunas páginas elegidas al azar de "Mujeres" y algún otro de sus relatos donde más se parece a Henry Miller en su momento cenital de "Trópico de cáncer".

Respecto a lo anterior no se puede obviar que en 1994 Charles Bukowski está ya muy enfermo con su cáncer de sangre -leucemía- disparado e imposible ya de ser tratado eficazmente. Esta deriva vital provoca que nos hallemos ante un autor mucho más filosófico, más existencial y nihilista que en reflexiones profundas que deja esparcidas en el texto muestra que está afrontando la vida ya no en sus vitalistas pulsiones primeras sino en los estertores propios o cercanos al acabamiento, al final de la misma:
    • "Todo el mundo estaba jodido. No había ganadores. Sólo había ganadores aparentes. Todos íbamos detrás de un montón de nada. Día tras día. Sobrevivir parecía ser lo único necesario. Y eso no parecía suficiente. No con la señora Muerte esperando. Me volvía loco cuando pensaba en eso." (pág. 125)
    • "Pero sufrimiento y problemas son los que mantienen vivo a un hombre. O intentar esquivar el sufrimiento y los problemas. Es un trabajo de dedicación plena. Y hay veces que ni durmiendo se puede descansar. "(pág. 102) 
    • "Me subí a mi coche, arranqué y me metí entre el tráfico. Eran alrededor de las 10 de la noche. La luna estaba alta y mi vida iba lentamente hacia ningún lado. "(pág. 280)
Que Bukowski se manifieste en este relato de manera más seria, filosófica o existencial no quita para que siga siendo genio y figura de la impertinencia, falta de respeto y de la incontinencia de lo políticamente incorrecto. Sobre esto último he de decir, claro es, que en el momento en que él escribe sus obras (años 70, 80 y 90) este concepto hoy tan al uso no era contemplado de modo tan disparatado, o sea, dicho en otras palabras, que el publico lector, la sociedad en general no tenía la piel tan fina como hoy día en que no se soporta ni la menor y todo es tenido por ofensa, ataque, minusvaloración, etc., matando en mi opinión en gran manera la libertad del creador al que ya no se le permite hacer de su obra una provocación. Dejo aquí algunas frases tomadas de "Pulp" que creo sirven por sí mismas para ilustrar mi reflexión anterior:
    • "Mira las estrellas de cine, cogen la piel del culo y se la ponen en la cara. La piel del culo es la que más tarda en tener arrugas. Todas van por ahí durante sus últimos años con cara de culo." (Pág. 20)
    • "La camarera vino hacia mí. Llevaba una minifalda, tacones altos, una blusa transparente y un sostén bien relleno. Todo le estaba demasiado pequeño: su uniforme, el mundo, su cerebro." (pág. 124) 
    • "Sólo se vive una vez, ¿no? Bueno, excepto en el caso de Lázaro. Pobre gilipollas, tuvo que morirse dos veces." (p. 62)
Y muy, pero que muy, propio del realismo sucio son las referencias escatológicas que por doquier aparecen. Referencias reveladoras del nihilismo existencial antes comentado:
 "Me levanté y fui hacia el cuarto de baño. Odiaba mirarme en aquel espejo pero lo hice. […] Tenía un aspecto asqueroso. Y ni siquiera tenía ganas de mover el vientre. Estaba atrancado. Me dirigí al retrete a mear. Apunté bien pero no sé por qué salió de lado y se estrelló en el suelo. Intenté apuntar mejor y meé toda la tapa del retrete que me había olvidado de levantar. […] Luego me di la vuelta, busqué el cepillo de dientes, apreté el tubo. Salió demasiado. Rebasó el cepillo y cayó al lavabo. Era verde. Era como un gusano verde. Metí un dedo, cogí un poco, lo puse en el cepillo y empecé a cepillarme. ¡Dientes! ¡Vaya una maldita cosa! Tenemos que comer y comer y volver a comer. Somos asquerosos, condenados a nuestros pequeños y sucios hábitos. Comer y tirarse pedos y rascarse y sonreír y marcharse de vacaciones."(pág 87)
En este relato Bukowski hace uso de la caricatura y no sólo del hard-boiled, también recurre a la Literatura con mayúsculas realizando referencias, dentro de la trama detectivesca que plantea, a autores importantes y muy reconocidos como Céline, Faulkner, Carson McCullers, Robert Mason, etc. A mí estas alusiones, que para nada me parecen minusvaloradoras, me han traído a la memoria la película de José Luis Cuerda, "Amanece que no es poco", donde de manera surrealista los campesinos de un villorrio dialogaban y comentaban sobre los libros de Faulkner como si hacerlo formara parte de su cotidianidad. Igual aquí: un detective fracasado, Nick Belane, comenta con unos personajes fantásticos (la Sra. Muerte, la extraterrestre Jeannie Nitro, el casero pederasta Sr. McKelvey, etc.) sobre estos escritores dentro de una librería lóbrega cuyo dueño llamado Red lo que más ansía es que los clientes se marchen del local lo antes posible.

alcoholismo, drogadicción, sexo, ludopatía en Literatura

La visión que nos deja de la sociedad que él mismo está también a punto de dejar definitivamente no puede ser más derrotista ni más negativa. Es una sociedad violenta ("Oí un disparo en la calle y comprendí que en el mundo todo iba bien.", p. 86); una sociedad supererotizada que precisamente por ello subsume al ser humano en la ciénaga de su infravaloración y absoluto desánimo ("me sentía totalmente inútil. Era un inútil. Había miles de millones de mujeres por ahí fuera y ninguna emprendía el camino de mi puerta. ¿por qué? Porque era un perdedor. Era un detective incapaz de resolver nada.", p. 56).



13 oct. 2019

"La cena" de Herman Koch

20 comentarios:
“«Todas las familias felices se parecen entre sí, pero cada familia desdichada ofrece un carácter peculiar», reza la primera frase de Ana Karenina." […]
"Fue como la aparición de una pistola en una obra de teatro: si en el primer acto se muestra una, puedes apostar lo que quieras a que en el último acabarán disparando con ella. Es la ley del drama” (Chejov) 

Estamos en una cena en un restaurante donde se han citado para hablar de sus hijos los hermanos Lohman junto a sus respectivas esposas. El mayor de los hermanos, Serge, es político y está en ciernes de convertirse en el próximo primer ministro holandés en las elecciones que tendrán lugar en sólo siete meses. Paul, el narrador de la historia, mantiene con Serge una relación de amor-odio pues siempre le ha molestado una cierta prepotencia que él ve emanar de su hermano mayor.

La cena, Casa de verano con piscina, literatura holandesa
Fotografía de Vera de Kok
El asunto que los convoca es el crimen cometido por sus hijos adolescentes, Michel y Rick. La cuestión es peliaguda pues puede arrumbar con toda la carrera política de Serge además de arruinar el futuro de los chicos. Al hilo de este hecho conductor se van sucediendo y apareciendo toda una ristra de elementos argumentales de profundidad: machismo, malos tratos, violencia, racismo, hipocresía, hiperproteccionismo a los hijos, adopción, bipolaridad, educación, poder, cocina de diseño, etc.

Si hay algo que censurar en esta ágil novela quizás sea precisamente esta hiperabundacia de asuntos presentados. Por lógica muchos de los temas planteados en una narración de tan sólo 220 páginas se quedan sin desarrollar creando en el lector la sensación de quiero y no puedo al ver que asuntos importantes tan sólo se tocan tangencialmente, lo que genera cierta frustración.

Me ha gustado sobremanera en esta novela la figura del narrador. Paul, el hermano menor, es quien asume esta función. Él está contando el sucedido en primera persona a un interlocutor que somos nosotros, los lectores. Es un narrador que no cuenta todo, que parece ocultar ciertas cosas como cuando ante el ingreso hospitalario de Claire, su esposa, dice "No contaré aquí lo que Claire tenía, considero que es un asunto privado" (pág. 153) o cuando en p. 195 al hilo de la conversación mantenida entre Claire y Babette, la esposa de Serge, recala Paul en la insistencia de su esposa por conocer la hora que es y en lugar de comunicárnosla apunta: "No diré exactamente qué hora era. Las horas exactas pueden acabar volviéndose contra uno" (?¡). Esta reflexión nos deja un tanto sorprendidos, aunque en las páginas siguientes conoceremos que Claire con la pregunta sobre la hora exacta que era no buscaba para nada conocerla sino que su intención era muy bien otra.

Sin serlo del todo, sí que hay en el relato visos o tono de thriller, en especial por ese crimen que subyace en todo él y que en la mente del lector está siempre vivo y presente. Al igual que en las novelas de ese género son innumerables los giros argumentales, las roturas de cintura que con ágiles quiebros realiza el autor. No señalaré ninguno de ellos aquí pues sin duda alguna son uno de los alicientes de esta animadísima novela.

De lo que sí se puede hablar es de lo bien diseñados que están los cuatro comensales que concurren a este restaurante de alto copete y que en principio se nos muestran así: Serge, el político cínico; Paul, el ninguneado hermano menor siempre algo violento y fuera de sí; Claire, la amantísima esposa de Paul y superprotectora madre de Michel por quien hará cualquier cosa; y Babette, mujer muy solidaria, esposa del político que parece estar sometida a él y no sólo por su fuerte personalidad. Digo que éstos son los diseños iniciales de estos cuatro personajes, pero ¿son así realmente? Descubrirlo es el encanto esencial de este muy bien estructurado relato.

Y es que la estructura del mismo es cuando menos curiosa pues sigue para establecerla el orden en que se suceden los platos en una cena distribuyendo la acción narrativa en seis apartados: Aperitivos (7 cap.), Entrantes (8 cap.), Segundo (19 cap.), Postres (4 cap.), Digestivo (6 cap.) y Propina (1 cap.). En total, pues, 46 capítulos, de los que la parte esencial reside en la tercera parte -Segundo plato- sin lugar a dudas el grueso de cualquier cena o comida.

Interesantísima novela que bien podría trasladarse al teatro como de hecho ya ha ocurrido al menos en los Países Bajos donde fue llevada a las tablas en 2012. En Cine de hecho ya cuenta con varias versiones: en Holanda en 2013, en Italia en 2014, aunque sin lugar a dudas la más conocida y exitosa es la dirigida por Oren Moverman en 2017.


A mí esta obra me ha recordado muchísimo a la novela de Yasmina Reza, con también exitosa versión cinematográfica, "Hijos de un dios salvaje".

El escritor
Herman Koch nació en Arnhem (Holanda) en 1953. Tiene, pues, 66 años. Está casado con la española Amalia Rodríguez y tiene un hijo, Pablo, de catorce años. Habitualmente reside en España.
Profesionalmente es actor de cine, radio y televisión. Como escritor es autor de cuentos, narraciones breves y columnista periodístico. El éxito absoluto lo alcanzó con esta novela, "La cena", que ocupa el puesto sexto dentro de las nueve que hasta el momento, sin contar las narraciones breves, ha escrito.




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