25 abr 2019

"Las dos señoras Grenville" de Dominick Dunne

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Tras haber leído con gusto "Una temporada en el purgatorio" decidí leer esta novela que Dominick Dunne escribió y publicó ocho años antes, en 1985. La razón principal, aparte del placer que me reportó "Una temporada...", era comprobar algunas de las alusiones que había en ella a personajes aparecidos anteriormente y ver si en efecto lo hacían en "Las dos señoras Grenville".

Es evidente que "Las dos señoras Grenville" es anterior a "Una temporada..." y lamento no haberlas leído por orden dado que es perceptible la mejora experimentada por la escritura del autor de una a otra. Quizás podría decir que las características de estilo que señalé en la reseña sobre "Una temporada. en el purgatorio" [leer la reseña aquí] ya estaban presentes en este libro aunque sin duda con menor maestría. Señalaré algunas:

    Eva Millet traductora, Nuevo periodismo, Asesinatos no resueltos, Duques de Windsor
  • Alternancia en el empleo de la persona narrativa. Ya en "Una temporada..." me llamó la atención este empleo: secciones completas en 1ª persona frente a otras de narrador omnisciente en 3ª. Aquí, aun funcionando de igual modo, las personas narrativas se mezclan de manera algo caótica en unas y otras partes de los cinco extensos apartados en que distribuye Dunne la historia que presenta. Incluso hay momentos interesantes en que echa mano de la 2ª persona ("Es cierto que, incluso hoy, años después de todo lo ocurrido, te encuentras con gente en las fiestas de Nueva York que te pueden contar, con todo tipo de detalles, la historia completa de esa noche de octubre de 1955", pág. 10). En mi opinión este narrador en 2ª persona no es mas que una manera de impersonal generalizadora con un señalamiento claro del 'yo' que habla. Hay en la novela otro momento que me parece más clarificador a este respecto y que por ello no me resisto a señalarlo aquí:
"Cuando uno mira fotografías antiguas de Ann  Grenville en las ventas de potros de Saratoga, por ejemplo, [...], o en  el baile del marqués de Cuevas, en Biarritz, luciendo alta costura y joyas, ves a una mujer en su mundo, pero su mundo era el de su marido." (pág. 12)
  • Referencias culturalistas. Son muy abundantes en ambos relatos sí bien las literarias me han parecido más numerosas y enjundiosas en la novela que leí en primer lugar que en la que acabo de leer. Me ha resultado de interés que la música cumpla aquí una interesante función, la de marcar la diferencia entre las clases sociales de procedencia de una y otra señoras Grenville, razón por la que las referencias a títulos y temas musicales abundan por doquier. También las referencias al Cine  son abundantes e interesantes en la que acabo de leer, y es que no hay que olvidar que el escritor tuvo una fructífera relación con el 7º arte especialmente como productor cinematografico. También la pintura tiene una importante función en esta narración- Se cita a pintores victorianos como John Frederick Herring o Constable para describir la vivienda de la familia Grenville y a artistas contemporáneos como Salvador Dalí para referirse a la modernidad de la pareja si bien el retrato que el marido de Ann encargó al artista ampurdanés no satisfizo nada a ésta por lo bien que reflejaba su más escondido carácter
➤ [la habitación de Billy] "Ahora estaba decorada para un hombre joven, personalizada y de color azul marino, con pinturas ecuestres de John Frederick Herring" (pág. 72)
➤ [Ann Grenville] "retiró de la pared el cuadro de Constable de la catedral de Salisbury que ocultaba la caja fuerte." (pág. 251)
➤ [Basil Plant pensando para sí mismo] "Tuve la sensación de que pensaba que yo podía ver perfectamente la representación que era su vida del mismo modo en que Salvador Dalí había sabido ver a través de ella cuando la retrató" (pág. 5)
  • La teatralidad. Este sin duda es uno de los aspectos más interesantes de esta novela. Todo en los seres que pululan por esta narración es pura actuación, afectación, representación, hipocresía, pura apariencia. Los hay que saben hacer bien su papel desde que nacen, como los Grenville y su entorno, y salen airosos de cualquier contingencia, y los hay que, como la advenediza Ann, pretenden realizarlo pero al no haberlo mamado chocan con la cruda realidad social que no acepta esta intromisión
"—¿Es Billy Grenville aquel junto a ella?
—Sí. Él tiene la clase y ella, el descaro.
—Parecen hechos el uno para el otro.
—Es solo teatro, lord Cowdray. Solo teatro." (pág. 220)
Truman Capote, Dominick Dunne, "Las dos señoras Grenville"
Foto tomada de www,santaeulalia.com (http://bit.ly/2UW1rVE)
El asunto que se toca en ambas novelas es en cierto modo el mismo: la intrusión de alguien (una sola persona aquí, una familia al completo en "Una temporada...") en una clase social que no le acepta. "Las dos señoras Grenville" trata de la entrada en la acaudalada familia de los Grenville de una advenediza, Ann Arden, una chica de origen humilde procedente de Pittsburg (Kansas) que a los 17 años se casó con "el chico más guapo del instituto de Pittsburg", Billy Bob Veblen, al que sin avisar dejó en la estacada cuando a los cuatro días de casarse éste fue llamado a filas. Ann junto a su madre, Ethel Mertens, otra soñadora y bellísima mujer, irán a Nueva York donde la chica comenzará a participar en concursos radiofónicos y a bailar en espectáculos de cabaret. Es en uno de ellos donde el alférez de marina William Grenville, 'Junior', la verá y quedará prendado de ella. Billy la llevará a la casa familiar situada en la orilla norte de Manhattan. Alice Grenville, matriarca de la familia desde el repentino fallecimiento de su marido, no ve con buenos ojos a esta chica pues ella desearía que Billy se casase con una chica de su misma extracción social. Las tres hermanas de Junior: Felicity, Cordelia y Alice, también intentan evitar este -piensan ellas- encaprichamiento de su hermano. Pero a Billy la unión con Ann le ha hecho descubrir un mundo desconocido especialmente en el aspecto sexual: Ann es magnífica en este sentido y lo tiene totalmente subyugado; en cierto modo la apostura, elegancia y también la dotación e inexperiencia sexual de Billy atraen a Ann vivamente. Cuando a través de una maestra en en el arte de ascender de clase a través del matrimonio, su amiga Babette, Ann conozca lo inmensamente rico que es Billy Grenville su deseo de tenerlo para ella aumentará especialmente. Es el sexo un medio que estas dos mujeres procedentes de medios desfavorecidos usarán para ascender, un sexo que el autor no se corta al mostrarlo con cierta explicitud
"Su permiso estaba a punto de acabar y no quería hacerlo con una nota discordante. Todavía ninguno de los dos había declarado su amor por el otro, solamente pasión y mutua admiración por sus cuerpos ('Me vuelve loca este vello bajo tu ombligo', decía ella besándole el estómago. 'Ador el color de tus pezones', decía él, su rostro allí enterrado)", en pág. 64
Billy tiene un amigo íntimo, Jellico Bleeker, 'Bratsie', como lo conocía todo el mundo. Es un chico alocado, arriesgado en sus andanzas, al que Junior adora y sigue ciegamente. Será Bratsie quien animará a Junior a alistarse para combatir en Europa y también quien mostrará su aquiescencia sobre esa corista que tan colgado le tiene. Bratsie es aviador y Billy se apuntará a la marina. Billy se casará con Ann a espaldas de su familia al ser sabedor del rechazo que todas las Grenville (la madre y las tres hermanas) sentían ante esta chica hermosísima pero bastante patán. Ann Grenville desde el momento de casarse querrá ser admitida en esa high society a la que pertenece su marido y para ello no parará en gastos ni en gestos. Poco a poco irá aprendiendo los comportamientos de esta alta clase social de la que no por ello dejará de recibir desprecios y más desprecios. Ella sabe que sólo su condición de esposa de Billy la mantiene dentro del círculo de familias como la de Kay Kay Somerset, la segunda mujer de la que Junior se enamorará. De esta mujer con hiperbólico humor el narrador de esta historia, Basil Plant, dice que "Era muy muy rica, tan rica que incluso la gente rica decía que era rica" (pág. 23)

La tensión narrativa se centra como el título de la obra señala en las dos señoras Grenville. La distinta procedencia social se marca en todo el relato de manera algo maniquea. Alice Grenville es una mujer que siempre tiene presente la imagen familiar aunque con frecuencia deba transigir con comportamientos que no le agradan; por su parte Ann es más impulsiva y no consigue -tampoco es que lo pretenda- abandonar su promiscuidad sexual y su afición por todo tipo de estimulantes (drogas, alcohol...) y fármacos. Cuando se produzca el 'accidente' que no pienso desvelar aquí, naturalmente, estos dos comportamientos femeninos se verán reforzados por ambas partes. Sólo diré que es la hipocresía, la afectada actuación social, la que saldrá vencedora aunque para conseguirlo los Grenville deban invertir cuantiosas sumas de dinero. Lo importante es mantener la clase y que el apellido no caiga en el lodazal.

La historia se nos cuenta cuando Ann Grenville topa casualmente en un barco con el cronista social, periodista y escritor Basil Plant al que años atrás ella no soportaba. Pero ahora con todo lo que ha sucedido esta mujer decide contarle a Basil aspectos desconocidos por él. Con todo este material Plant publicará un libro en el que con nombres diferentes hablará de los orígenes, ascenso y caída de Urse Mertens, que se cambió el nombre durante su etapa de corista por el de Ann Arden para finalmente acabar siendo gracias a su belleza y habilidades sexuales Ann Grenville. Hay mucho de metaliteratura, de novela haciéndose, en este relato. Es especial se percibe en algunas reflexiones que realiza el propio narrador como si estuviera inmerso en el proceso de escritura: "No es importante en esta historia pero sí de gran relevancia para su personaje que Jellico Bleeker, o Bratsie, como lo conocía todo el mundo", en pág. 15.

Nuevo Periodismo, Novela de no ficción
La acción tiene lugar durante algo más de 30 años, si bien los principales sucesos van de 1943 cuando Junior se queda prendado de la corista del musical 'Oklahoma' a 1955 cuando ocurre el 'accidente'. Como sucediera con "Una temporada en el purgatorio" hay una base real para esta ficción. Si en "Una temporada..." el asunto expuesto se hacía eco de las aspiraciones, manejos y logros de la familia Kennedy presentada aquí bajo otro nombre, en "Las dos señoras Grenville" se puede atisbar al fondo de ella un asunto que conmocionó a la sociedad norteamericana en 1955: el homicidio real del multimillonario William Woodward, Jr. a manos de su esposa, la exbailarina Ann Eden Crowell, durante unos años brillante dama de la sociedad norteamericana. La señora Woodward, tras asistir a una fiesta en honor de la Duquesa de Windsor, disparó a su marido confundiéndolo con un ladrón. En la vida real, la salida de "Plegarias atendidas", de Truman Capote, en el que culpaba a la arribista esposa de asesinato premeditado, fue el detonante del suicidio de Ann Woodward en 1975. Se evidencia, pues, con esto, que Dominick Dunne realiza en parte con esta novela un ejercicio de ese Nuevo Periodismo que el autor de "A sangre fría" ejercitara con éxito. No obstante y para evitar seguramente problemas legales Dunne varía levemente algún comportamiento y apenas oculta bajo otra denominación la personalidad real de las personas cuya historia novela:
"—¿Diga?
— Basil. Soy Ann Grenville
— Lo sé.
— Hay algo que me está angustiando y sé que debo liberarme de ello.
— ¿Qué es?
— ¿Estabas escribiendo todo lo que te he contado?
— Naturalmente que no — respondí, incorporándome de la cama, soltando la libreta y el lápiz." (pág. 353)
¡Ah!, antes de finalizar quiero señalar que el personaje que aparece en ambas narraciones y que, aparte de las dos señoras Grenville, me impulsó a leer esta novela es Esme Bland, una mujer que la vemos en "Una temporada en el purgatorio" encerrada desde hace años en un centro de reposo. Al leer ahora la novela que reseño, como ya he dicho, ocho años anterior a "Una temporada...", entiendo el papel de ella en toda esta historia de las Grenville. Creo que todo queda claro en esta breve cita:
"Una tarde en la biblioteca Grenville, Esme Bland, aprendiendo a poner vendajes para colaborar en el esfuerzo de la guerra, observó, fascinada, a la glamurosa nueva mujer de Billy Grenville. La pobre y sencilla Esme Bland siempre había albergado la secreta esperanza de que un día ella se convertiría en la esposa de Billy." (pág. 111)

Una tarea que me impongo
Una curiosidad que tengo con este escritor es su apego por España y lo español que se detecta en sus relatos. En este que he leído se nombra al modisto Balenciaga, al pintor de celebridades Alejo Vidal Quadras, a Salvador Dalí, al duque de Lerma actual, al embajador de España ante Naciones Unidas, a las temporadas de caza en España... Del mismo modo otras alusiones a España y a españoles son las que aparecen en "Una temporada en el purgatorio". Creo que estaría bien investigar un poquito esta inclinación que Dominick Dunne muestra en estas novelas por nuestro país.

Escritores cronistas sociales, guionistas cinematográficos
(Foto tomada de la página de Libros del Asteroide)


21 abr 2019

Recomendaciones para el 23 de abril, Día del Libro

25 comentarios:
El 23 de Abril se celebra el Día del Libro. Un 23 de abril de 1616 murió Cervantes y el mismo o semejante día del mismo año le sucedió otro tanto a Shakespeare. Es por esto que este día se celebra a la Literatura escrita en dos lenguas importantísimas: el inglés y el español.
Día del Libro, 23 de abril, Recomendaciones literarias
Dibujo realizado por Gonzalo Martín "Taquen"  
Retomo para este Día del Libro la configuración del post que realicé hace dos años para esta misma celebración. Conservo el bonito y elegante dibujo que realizó el artista Gonzalo Martín 'Taquen' para homenajear al Creador del ingenioso hidalgo. También he querido recordar en el encabezamiento el porqué de este Día Universal del Libro que ya incluí en la entrada de 2017. Pero todo lo demás -¡lo más importante!- es distinto. Son las recomendaciones que me permito hacer a quienes se pasen por este blog buscando sugerencias de lecturas con motivo de esta jornada.

Concretamente he seleccionado 10 títulos, cinco de autores contemporáneos o de libros aparecidos recientemente, y otros cinco de autores considerados ya por todos como clásicos. Son lecturas -¡'literarias'!- contrastadas personalmente por mí a lo largo de estos últimos meses. A ver qué os parecen:


➤ Autores contemporáneos

Sergio del Molino, Carmen Conde, Stefan Zweig, Rafael Soler, Vivian Gornick

➤ Autores considerados ya clásicos
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En los siguientes dos enlaces podéis ver las recomendaciones que realicé el Día del Libro de 2017 y de 2018. Todos los libros que señalo me gustaron especialmente. Los enlaces son:


➤   Día del Libro 2017   
➤   Día del Libro 2018
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¡¡Feliz 23 de abril!! ¡¡Felices y buenas lecturas!!

9 abr 2019

"Sabotaje" (Falcó 3). Arturo Pérez Reverte

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“—Es una guerra de clases... Si la ganamos, se fortalecerá la causa del pueblo en el mundo entero. Encajó Falcó aquel plural con una ácida mueca interior. Picasso no había pisado España en muchos años, ni mostraba intención de hacerlo. Era fácil, se dijo, hablar de ganar guerras del pueblo desde un estudio a orillas del Sena” (‘Sabotaje’, pág. 178)

Serie Falcó, literatura de la guerra civil, "Sabotaje"
Varias semanas, si no meses, llevaba "Sabotaje" esperando que yo lo leyese. Pero unas veces por H y otras por B el caso es que no me ponía con esta tercera aventura de Lorenzo Falcó. Bueno, pues por fin le llegó el turno. Como me sucedió con "Falcó" y con "Eva" la lectura ha sido rápida, veloz, muy grata. Diríase que últimamente la literatura producida por cartageneros me tiene abducido -ja, ja...-. Digo tal cosa porque mi lectura anterior fue de otra cartagenera ilustre, Carmen Conde [leer reseña aquí], natural también de esa ciudad murciana y asimismo académica de la española como Arturo Pérez Reverte el autor de esta, por ahora, última entrega de la Serie Falcó.

En esta ocasión Lorenzo Falcó ha de viajar a París para una arriesgada operación: neutralizar a Leo Bayard, un rico aviador norteamericano que ayudó a la República con una escuadrilla de aviones comprados por él mismo meses atrás; las tripulaciones de los aparatos las conformó también él mismo con voluntarios internacionales. La expresión 'neutralizar' abarca un amplio campo significativo que va de la simple maledicencia a la desaparición física. ¿Qué sucederá en la novela? En segundo lugar deberá impedir que Picasso cree el cuadro que el gobierno republicano le ha encargado y para el que le ha pagado una buena cantidad de dinero. Ese cuadro tiene por objeto denunciar ante el resto de la naciones el salvaje bombardeo que los alemanes colaboradores con Franco han hecho de la población de Guernica con el resultado de 900 civiles muertos.

Al principio del relato encontramos al agente del bando nacional en plena acción en el casino de Biarritz donde, bajo la apariencia de un español amigo del juego, él y la agente Malena vigilan al matrimonio Sologastúa, vascos adinerados de Neguri que financian y arman a los gudaris vascos afectos a la República. La misión es secuestrar al industrial vasco y llevarlo a San Sebastián ciudad recién caída en poder de los nacionales. Para efectuar el secuestro Falcó utiliza su sangre fría y con método expeditivo elimina a los guardaespaldas que protegían -mal, es evidente, a la vista de lo sucedido- a Tasio Sologastúa y a su esposa, Edurne Lambarri de Sologastúa

Esta  manera de comenzar una nueva entrega es ya un clásico en la narrativa detectivesca o de agentes secretos tanto en su versión escrita como en las cinematográficas. Tras la aventura recién finalizada el agente ha de recalar en su base de operaciones donde dará el informe de la misión realizada y recibirá el encargo de la nueva que ocupará el resto de la novela que tenemos en nuestras manos: sabotear la obra pictórica de Picasso encargada por el gobierno de Valencia para la Exposición Internacional de París de 1937 y anular la actividad del activo norteamericano Leo Bayard.

No debo contar más para no perturbar el disfrute de la la lectura. Sólo diré que en esta ocasión Lorenzo Falcó sigue fiel a sí mismo: agente al servicio de quien mejor pague -ahora mismo los Nacionales; antes los Republicanos- y en asuntos de faldas siempre deseoso de satisfacer y satisfacerse.  En "Eva" vimos a Falcó literalmente colgado, quizás podríamos decir que hasta enamorado de Eva Neretva - Eva Rangel - Luisa Gómez ("Pensaba Falcó en Eva Neretva, alias Luisa Gómez, alias Eva Rengel, alias Dios o el diablo sabrían qué. En aquel tiempo, se dijo, a diferencia de otros aún recientes, sobrevivían las hembras más duras, inteligentes y tenaces", pág. 104). Eva es la única mujer con la que Falcó ha experimentado algo parecido a un enamoramiento. No la ha podido olvidar y el futuro de personaje al final de la segunda entrega no quedó muy claro. En esta tercera de la serie creía yo que por fin el asunto Eva quedaría completamente liquidado, pero acabada la lectura no puedo afirmarlo ni tampoco negarlo. Creo que Pérez Reverte disfruta con lo que en el relato se denomina "estilo soviético":
[habla el Almirante] "-Estilo soviético, ya sabes. Dejar la cosa ambigua, insinuando una fuga, un retiro dorado. Es marca de la casa. Acaban de hacerlo en Barcelona con un trotskista que dicen se ha pasado a nuestro bando, Andrés Nin, y que a estas horas estará más muerto que mi abuela..." (pág. 321)
 En su relación con las mujeres me ha parecido ver a un Falcó más libre, más divertido, menos comprometido. La nómina femenina en la narración es amplia: la rica norteamericana Nelly Mindelheim; la amiga de ésta, Maggie; Eddie Mayo, la fotógrafa inglesa amante de Leo Bayard; María Onitsha, la cantante de color que Falcó conocía desde sus tiempos en Berlín; Malena, la agente del principio... Si en "Eva" el erotismo ya era mayor que en "Falcó", tengo  la asensación de que "Sabotaje" crece también en este aspecto. Hay sexo más explícito que en las dos anteriores aunque el escritor sabe no traspasar las líneas rojas que separan con precisión el erotismo de lo que deja de serlo por caer en la procacidad y el mal gusto. Sigue Pérez Reverte en esta entrrega disfrutando con la estética pulp o hard boiled tan popular en la época en la que se sitúa el relato.
[puro hard boiled] "De pronto se sintió en plena forma: contento de estar vivo y de que nadie lo hubiera quitado de enmedio todavía. Con muchos kilómetros de tren por delante. Aún de rodillas sobre la alfombra junto a la litera, se despojó despacio de la ropa y luego, con toda calma, tenso y dispuesto al combate, se deslizó junto al cuerpo cálido de Nelly, rozándolo con una una prolongada caricia pero encaminándose hacia la amiga, que retrocedió un poco para recostarse en el mamparo, mecida por el traqueteo del tren y el sonido rítmico de los bogies mientras le ofrecía. oscuros, entreabiertos y desamparados entre las medias negras, sus secretos insondables." (pág. 68)
"Falcó", "Eva", "Sabotaje", Arturo Pérez Reverte, agentes secretos en la España de Franco
Prosiguen en este relato todas aquellas características del thriller y de la novela negra clásica que ya señalé en los análisis de "Eva" y "Falcó".[leer reseñas de una y otra novelas aquí y aquí] Por ello no voy a repetirlas ahora. Me parece más interesante señalar aquellos aspectos desconocidos por mí que la novela me ha mostrado. Señalaré algunos:
  • Detalles de la Guerra Civil sobre los que poco o nada se dice: Desconocía por completo que
"El SNIO estaba al corriente de que el 4 de enero, después de un bombardeo nacional sobre Bilbao, al gobierno autónomo vasco se le había escapado la situación de las manos. Milicias de la UGT y la CNT, enviadas a las cárceles para proteger a los prisioneros, se habían dedicado a fusilarlos en masa ante la pasividad de gudaris y ertzainas: doscientos presos asesinados a sólo diez minutos de la sede del gobierno." (pág. 23)
  • Tampoco había llegado a mis oídos noticia alguna de lo que fuera la Cagoule. Me he topado con esta organización fascista francesa cuando Falcó dialoga con el personaje de Verdier perteneciente a la misma. Y así con más cosas.
Siendo interesantes estos detalles bélico-políticos a mí personalmente me han  interesado mucho más las alusiones, referencias o citas literarias que por toda la novela esparce el autor. Las hay de autores bien conocidos por mí como cuando Leo Bayard dice tener al día siguiente una reunión con Gide y Mauriac, o cuando el mismo Bayard hablando con Falcó sobre la Guerra de España le dice: "«Es asombroso que los seres humanos, que viven tan poco tiempo, se esfuercen en causarse mutuamente tantos dolores»... Lo escribió Somerset Maugham" (pág. 96). Me ha llamado mucho la atención la opinión que sobre el poeta Rafael Alberti deja caer Sánchez, un agente radicado en París al servicio del gobierno de Franco que facilita la comunicación de Falcó con sus jefes. Es una opinión drástica que ya he leído en muchos otros lugares y que yo comparto con salvedades importantes (me refiero a dos o tres de sus primeros libros publicados: "Sobre los ángeles", "Marinero en tierra" y quizás "El alba del alhelí", poemarios todos ellos aparecidos en la década de los 20 antes de su radical posicionamiento y activismo político):
"—Por no hablar de ese Alberti —añadió, ácido—. Un mal poeta comunista que se pasea por Valencia pistolón al cinto, del brazo de su mujer, denunciando a gente honrada y pavoneándose en los cafés sin haber visto el frente más que de visita, para arengar a los camaradas proletarios... Si mi pluma valiera tu pistola, ha escrito el muy sinvergüenza." (pág. 277)
Foto tomada de http://elpais.com (4/5/2013)
Otro escritor muy conocido, valorado y apreciado por mí [leer reseña en mi blog sobre "A sangre y fuego"] es Manuel Chaves Nogales, hoy tan citado por un sector de nuestros políticos, de quien se toma una novela como base para codificar y descodificar las comunicaciones que se transmiten en clave Falcó y sus jefes en Salamanca:
"—¿Qué clave usaré?
—La Soria 8, que es nueva y aún no la manejan los rojos. El libro código es 'La bolchevique enamorada', de Chaves Nogales... Es una novelita corta del año treinta" (pág. 52)
Pero también ha habido autores desconocidos para mí cuyo nombre he aprendido. Concretamente dos han llamado mi atención: Joaquín Belda, novelista también de Cartagena, muy popular en ese momento ("más sobada que una novela de Joaquín Belda", dice el personaje de Sánchez hablando con sarcasmo de una agente secreta italiana capturada meses antes); y Guido de Verona, novelista italiano, al que alude el Jabalí, jefe de los Servicios Secretos de la zona nacional de quien orgánicamente depende Falcó, viendo la tranquilidad que se respiraba en la playa de la Concha en la que "había niños que jugaban en la playa, familias y ociosos paseando como si la guerra no existiera" (pág. 27)
"—Mecanógrafas que leen a Guido da Verona y dependientes de comercio que escriben cartas de amor a Claudette Colbert... -emitió una risita agria, entre dientes-. Creen que la vida es divertida, los muy estúpidos. Ignoran que sólo es divertida para desaprensivos como tú" (pág. 27)
Igual que con la literatura sucede con el cine al que el novelista alude con frecuencia citando nombres de artistas populares como se ve en la cita anterior cuando nombra a Claudette Colbert y también títulos de películas que por entonces arrasaban en taquilla como "Tres lanceros bengalíes". Hay que tener en cuenta que en el momento en que se sitúa la novela el Cine era sin duda alguna la diversión más popular.

Si hay algo que Pérez Reverte emplea magníficamente para situar la historia debidamente en el tiempo, ello es la música. Son varios los títulos de temas y los nombres de artistas que se citan creando de esta manera el pretendido canalla aspecto de los clubes de alterne parisinos de los años 30, concretamente de 1937, en que se desarrolla la acción:


Por último no quisiera cerrar este post sin incluir una muestra de las descripciones que hace el autor en "Sabotaje" y en general en todas las novelas de la Serie Falcó. Creo que es en las descripciones donde un escritor de narrativa se la juega. Cuando las descripciones fluyen, se leen con sumo gusto, y crean debidamente la atmósfera en que se produce la acción la novela conquista al lector, lo atrapa, lo hace suyo. Es lo que logra Arturo Pérez Reverte y hace que sea un novelista popular hacedor de libros best sellers de calidad contrastada. Sirvan estas dos descripciones de ambiente nocturno, -uno canallesco y el otro refinado y de alta sociedad-, de ejemplo de lo que digo:
  1. "Asintió Falcó, nostálgico, recordando el club de Acajou en la Jägerstrasse: las lesbianas que bailaban emparejadas, los travestis a los que había que separar para que no se arrancaran el pelo cuando discutían, los reservados con infiernillos para hervir jeringuillas y coquetas cajitas de preservativos. Y en torno a la pista y el escenario donde bailaban coristas semidesnudas, entre la música y los taponazos de champaña, trajes de etiqueta, seda, perlas, cigarrillos egipcios y abrigos de visón que al entreabrirse mostraban medias y ligas negras en cuerpos de mujeres que —al menos en el caso de Falcó, o de Juan Ortiz— nunca decían que no." (pág. 144)
  2. "Música, humo de tabaco, conversaciones. Mucho atuendo informal mezclado con corbatas y chaquetas oscuras con hombreras americanas. Traficantes de cocaína, blanqueadores de cheques, diputados gubernamentales que olían el vino antes de probarlo arrugando la nariz como si hubieran nacido en un château, compartían ambiente con individuos vestidos de etiqueta que hablaban de jazz, automóviles rápidos y fluctuaciones de moneda, y con mujeres que habían dejado su armiño en el guardarropa" (pág. 204)




5 abr 2019

Balthus. Exposición en el Museo Thyssen Bornemisza.

5 comentarios:

La Revista MoonMagazine recientemente ha publicado en sus páginas mis impresiones sobre la exposición temporal sobre Balthus que se exhibe en el Museo Thyssen Bornemisza hasta el próximo día 26 de mayo. Que un lujo de publicación como es MoonMagazine acoja en su interior un artículo mío sobre el artista polaco-francés me llena de satisfacción. El artículo lo he titulado: 

"BALTHUS: EL ESCÁNDALO Y LA INNOVACIÓN. MUSEO THYSSEN-BORNEMISZA DE MADRID"

Balthus, Teresa soñando, erotismo en Balthus, Escándalo en Balthus

A quienes no conocéis la obra de este pintor mi artículo en MoonMagazine puede serviros para un primera acercamiento a este artista y también para, dadas las fechas vacacionales próximas, organizar una visita a la Thyssen si esta Semana Santa pasáis por Madrid. Creo que no os arrepentiréis de hacerlo. 

2 abr 2019

Una autora de la Generación del 27: Carmen Conde y su novela "Creció espesa la yerba..."

4 comentarios:
Laura conoce demasiados espectáculos de vidas ardientes y palpitantes para que la maraville o sugestione el trastorno de María. Secreto designio -vuelve a salir el nombre- que ella tendrá que llamar parte de su propio destino. (pág. 108)

feminismo durante el franquismo, "las sin sombrero", intelectuales españolas
Participo este año con muchísimo gusto en el Reto que Ana Bolox en su blog personal lanzó por primera vez el mes de enero pasado. Se trata de dar por fin lectura a esos libros siempre pendientes y que no sabes por qué nunca acabas de comenzar a leer. Decidido a cortar, al menos en este asunto, con mi pertinaz procrastinación (jo, jo, jo... ¡qué oportunidad para utilizar el palabro!) estoy siendo aplicado en su ejecución de manera que con éste de Carmen Conde que llevaba en mi biblioteca muchos, muchos, años doy por realizada la tercera lectura de mis pendientes, concretamente la correspondiente al mes de marzo. Que la reseña salga en abril es un pequeño desajuste de fechas al haberse metido un fin de semana de por medio.

Recordé a esta escritora de la Generación del 27 (¡sí, el 27 no sólo estuvo formado por hombres!) tras la lectura que a finales del año pasado hice de "Oculto sendero" [leer reseña aquí], la autobiografía ficcionalizada en forma de novela que Elena Fortún dejó sin publicar en vida y en la que descubría muchas de las relaciones afectivas entre mujeres que hubo en su época en las capas ilustradas de la sociedad que ella frecuentaba. Quedé muy sorprendido al leer nombres de escritoras de las que ignoraba este aspecto. Entre estos nombres aparecía el de Carmen Conde. Fue entonces cuando recordé el volumen que amarilleaba en un anaquel de mi biblioteca. La sospecha de que Carmen Conde hubiese tenido relación íntima con alguna mujer se instaló en mi mente habida cuenta de que su nombre figuraba en el listado de mujeres con las que se carteaba la Fortún, todas ellas tenidas por 'chicas raras' (así se las denominaba en esa época). ¿Este efufemismo sería también aplicable a la primera académica de la española? En ese momento, desde luego, yo lo ignoraba. Un acicate más, pues, para lanzarme sobre la lectura que me aguardaba en el estante; una lectura que además era una narración y la Conde había sido sobre todo poeta. Como se ve todo me llamaba a leerla.

La escritora
Antes de redactar esta reseña busqué en internet información sobre Carmen Conde. Así me enteré de que nació en Cartagena en 1907 y que a los 17 años ya empezó a escribir sus primeras colaboraciones en la prensa local. A los 20 años conoció al que luego sería su marido, el poeta Antonio Oliver. Se casaron en 1931 una vez que ella el año anterior había finalizado sus estudios de magisterio y los dos pusieron en marcha, al socaire de los nuevos tiempos republicanos, la Universidad Popular de Cartagena. Por esta universidad pasaron a dar lecciones y conferencias mentes preclaras del momento como Ramón Sijé, Miguel Hernández o María de Maeztu. Colaboró Conde activamente con la República por lo que el matrimonio se trasladó un tiempo a Madrid donde ella fue inspectora-celadora del orfanato de niños de El Pardo. Fue aquí en Madrid donde tuvo a su única hija, que nació muerta, en 1933.

Al estallar la Guerra y alistarse su marido ella se traslada a Valencia y allí mientras estudiaba en su Universidad conoce a Amanda Junquera, esposa del catedrático de Historia española Cayetano Alcázar Molina, con quien según biógrafos que han estudiado su vida y obra mantuvo una intensa y duradera relación sentimental. Al acabar la contienda Antonio Oliver se escondió en Murcia en casa de una hermana suya mientras que Carmen Conde se refugió en Madrid en el domicilio de los Junquera, instalándose en 1940 en El Escorial junto a Amanda. En 1941 se traslada con Amanda y el marido de ésta a la calle Welingtonia a una casa que les alquila el poeta Vicente Aleixandre quien vivía en la planta baja del inmueble. En 1945 pudo por fin reunirse con su marido yéndose el matrimonio a vivir a la calle Goya y luego en 1949 a la calle Ferraz que sería su domicilio familiar hasta 1992 en que ingresa en una residencia de ancianos donde vivirá hasta el fin de sus días en 1996  a la edad de 88 años. 

Mujeres de la Generación del 27, Vicente Aleixandre
Carmen Conde y su marido subsistieron hasta que sus expedientes judiciales fueron sobreseidos definitvamente en 1945 realizando bajo seudónimos diversos colaboraciones en periódicos de Madrid, ella, y de Murcia, él. Muchas de estas publicaciones eran de tono religioso o dirigidas a los niños: tal y como soplaban los vientos que imponía el franquismo en sus años más duros no había otra opción. Cuando ya viven juntos, Alberto Oliver será profesor de Lengua y Literatura en el Instituto Cervantes de Madrid al tiempo que va escribiendo su obra poética y de crítica literaria. Ella durante toda su vida escribió fundamentalmente poesía que recogió, tras ir apareciendo en libros sueltos, en una antología personal titulada "Memoria puesta en olvido (antología personal)" en 1987.
Además de su producción lírica también escribió obras de teatro para adultos y para niños, así como bastantes cuentos.

Con toda esta Obra a sus espaldas no puede sorprender que en 1978 fuese elegida académica de la lengua española. En 1979 pronunció el discurso de ingreso en la Academia titulado "Poesía ante el tiempo y la inmortalidad". Fue este año cuando vio la luz  "Creció espesa la yerba...", una narración escrita en prosa enchida de lirismo. En 1982 se le manifestaron los primeros síntomas de la enfermedad de Alzheimer aunque siguió activa intelectualmente escribiendo, publicando y dando conferencias. En 1987 murió Amanda Junqueras y los cinco últimos años de su vida los pasó Carmen Conde en una residencia de mayores en Majadahonda (Madrid) donde falleció en 1996.

"Creció espesa la yerba..."
A mí esta novela, lírica sobre todas las cosas, me ha emocionado. Es la expresión con que resumiría mi impresión tras su lectura. Me ha emocionado porque la autora sabe penetrar en el alma de los dos personajes femeninos que aparecen en el relato. Dos personajes que en el fondo no son más que uno pues la obra es un ejercicio de introspección y reflexión que una mujer madura experimenta al emprender el camino para visitar la casa de una localidad donde de joven vivió una experiencia que la marcó para el resto de ssus días. 

Admirablemente Carmen Conde idea una situación en la que, al menos en apariencia, la protagonista Laura que viaja en coche hacia Cartagena recoge a María una joven autoestopista de 17 años que ha escapado de la casa donde vivía con su hermana Isabel y el esposo de ésta, Santiago. Según transcurre el viaje Laura se va enterando de lo sucedido y entiende que debe devolver a esta chica a su casa dada su minoría de edad. La historia de María es una historia de amor y al tiempo una historia de puro deseo. María por su edad está confusa por lo sucedido entre ella y Santiago; además en el otro vértice de su triángulo familiar está Isabel, su hermana, quien de la noche a la mañana para ella ha pasado de ser sólo su hermana a verla ahora sólo como mujer que compite por el mismo objeto de deseo. 
Laura da consejos a María para que consiga que Isabel y Fernando la autoricen a marcharse de casa legalmente y no huyendo. Cuando eso suceda y si no encuentra lugar donde guarecerse ella le ofrece su casa para vivir. Al tiempo que estos hechos exteriores a Laura se desarrollan, en su interior despiertan fantasmas olvidados por el paso de los años muy, muy, semejantes a la historia de María

En el fondo y así nos lo aclara la propia autora en dos epílogos al acabar la historia que nos ha relatado, lo ocurrido no es más que metáfora de lo acaecido a la propia Laura cuando ese viaje revelador que emprendió concluye en la casa donde en su juventud sucedieron cosas que estaban dentro de ella dormidas y que el contacto con las cosas y objetos del pasado las han reavivado. Todo ha sucedido realmente en un día. Y sin embargo ella ha experimentado un viaje interior que ha durado lo que va de esa juventud tan lejana hasta el momento de madurez en que se halla ahora.

Carmen Conde, Elena Fortún, "chicas raras"
La obra es breve, tiene sólo 181 páginas. Está fechada en 1974, aunque  la novela no viera la luz hasta 1979 en plena democracia y quizás aprovechando el tirón que la editorial vería en la elección de la autora como primera mujer académica de la lengua. Está estructurada en secuencias narrativas de poca extensión, alguna de ellas de sólo una página. Es, pues, una prosa concentrada, contenida, que dice mucho con pocas palabras. Es un lenguaje en su mayoría poético que en muchas ocasiones bebe directamente en maestros literarios reconocidos por la autora. A veces aclara la autoría de alguna de sus expresiones. Así hace con el propio título, "Creció espesa la yerba..." que en la cita inicial bajo la que enmarca todo el relato aparece completada por una segunda parte que dice "...sobre la tumba de mi juventud" y firmada por su autor, Alexandre Solzhenitsin, y el título de la obra de la que ha sido entresacada, "Archipiélago Gulag". Se da la circunstancia de que la aparición en occidente de este libro en 1973 fue toda una revelación de la tremenda represión que se vivía en la URSS, una represión que Solzhenitsin vivió en su juventud y que aunque llevaba ya años con el libro escrito no quería publicar para evitar consecuencias a quienes en él aparecían y seguían viviendo en los campos de concentración soviéticos. Es, pues, el título, en el fondo, una metáfora que anticipa lo que en la historia que Carmen Conde ha escrito se encontrará el lector. Por si no nos hubiéramos enterado, la autora dispone una secuencia cerca del final, muy breve, pero muy intensa, en la que realiza la unión y desenmascaramiento de las tres equivalencias: la historia de María, la de Laura, y la del sentido del título.

Como digo la literatura está por toda la historia. Salen a colación los nombres de varios escritores, todos ellos muy del gusto de Carmen Conde. A veces expresamente como cuando viene a unir a seres tan distantes en el tiempo pero coincidentes en la opinión como son Santa Teresa de Jesús ("De nada vale predicar. La única manera de cambiar el comportamiento de alguien es amando, no predicando", pág. 149) y el científico del momento Allan Wats (“La cosa no está en saber mucho, sino en amar mucho”, ibidem). Se ve, viene a decirnos la autora que hay cuestiones que están por encima de cualquier contingencia temporal, cosas que son eternas. 

Otras veces la novelista coloca las palabras pero omite el nombre de su autor. Es lo que ocurre cuando leemos "un platillo en el cielo, un platillo en el cieno… Prefería estar muerto” tomados del poemario “Arenal de eternidades” de Juan Ramón Jiménez; igual que cuando en la misma secuencia narrativa Carmen Conde cita “el dormir es como un puente -que va del hoy al mañana. -Por debajo, como un sueño, -pasa el agua.” versos pertenecientes al poema “La noche” del mismo poeta onubense que ella tanto estimaba. Estos versos de Juan Ramón marcan todo el relato: el amor en los primeros, el tiempo en los segundos. Se piensa que el paso del tiempo todo lo cura, pero -parece decirnos la autora- las dolencias de amor, no.

No quiero dejar este apartado sin destacar la cita tomada de un escritor esencial dentro de la denominada novela poética española, Gabriel Miró, levantino como la escritora (bueno, Carmen Conde es cartagenera y Miró alicantino, pero ambos crecieron con las brisas mediterráneas de Levante) y los dos cultivadores de la novela lírica: "'Desnutricion sensitiva del mediterráneo’, dijo Gabriel Miró de su estado psíquico cuando no estaba en su tierra alicantina y sí en la socarradura del verano castellano", pág. 37.

La escritora cartagenera cuida mucho la expresión. Es muy interesante observar cómo para la evocación y la poeticidad utiliza el tiempo futuro que le sirve para imaginar. El uso de este tiempo crea una sensación de incertidumbre en el lector sobre si lo que está leyendo sucede en la realidad o sólo en la mente de quien está narrando. Aparece constantemente pero es muy destacable cuando se presenta la historia del triángulo Isabel - Santiago - María. ¿No ha sucedido la acción porque María está huida junto a Laura y aún no ha regresado junto a su hermana? ¿Laura está recibiendo, desdoblándose, su propia historia pasada a raíz de haber recogido a esta chica en autostop? 
"Luego, separándose, se asomará al balcón a mirar los árboles y a oírlos resonar llenos de pájaros, y ella volverá a sus quehaceres intentando que absorban una atención de la cual carece, como no sea para pensar en su desdicha. [...] [ellos] han sido un solo ser delirante durante unos siglos -minutos, ¡pero siglos!-, y eso la roe como un agua fuertecomiéndose el oro que no es oro aunque lo aparente.
[...]
Pasará el tiempo. Pesará el aire.
Todo será denso y gravitante sobre los dos.
"  (PP. 74-75)
Vemos a la Académica de la Lengua en reflexiones lingüísticas como la que aparece en la página 96 sobre el verbo 'ir’: “Ir es una pausa, es un puente. No estar ni llegar aún. Yendo. ‘Ir yendo’ es una expresión adecuada, indica algo que se hace para hacer pero que no es definitivo todavía. Yo voy a…, estamos yendo a…

Exilio interior, Novela lírica, Cartageneros ilustres
Una vez que conocemos la biografía de la escritora y sabemos de su vida sentimental entendemos mucho mejor las opiniones que en la novela se vierten sobre los hombres y las mujeres:
  •  Sobre los hombres no son muy positivas al verlos siempre como ansiosos depredadores sexuales:
-Es tu marido, recuérdalo. El es como casi todos los otros: egoísta, sin moral por lo que se refiere al sexo. A ti te eligió porque te quiere bien; a mí me quiere mal y eso se pasa.
- El deseo insatisfecho no se pasa…
- Procura agotarle tú todos los deseos.
" (pág.88)
[María] “experimentará un asco profundo hacia el hombre, todo él un miembro rabiosamente hambriento de María.” (112)
  • A las mujeres siempre las presenta como seres con más poso, sinceridad, profundidad y racionalidad:
 “Laura sonríe. Le es grata María por fuera y se la imagina por dentro. Pero lo que está intentando es ayudarla a descargarse de ella misma. A neutralizarse. Para enfrentar mejor el futuro.” (pág. 78)
Ella es una loca y él un irresponsable que corre tras ella mientras no surja algo que le haga olvidarla en cualquier parte. Porque María, en un rapto de lucidez acaba de enterarse de que todo cuanto ocurre es disparatado.” (p. 157)
Para finalizar
Lo que se percibe en este relato es que lo ha escrito una poeta. Por todos lados aparece el toque de poeticidad, la belleza, el ritmo, la hondura significativa... Tiempo y Amor son los dos ejes sobre los que se articula el relato.
⇒ Las frases referidas al Tiempo impresionan:
  • Por su hondura filosófica: “Acercándose, acercándose... ¿A qué? ¿Por qué?. Nunca se contesta a estas preguntas que son, como dijo Henry Miller, las más importantes del hombre.” (pág. 114)  
  • Por la subjetividad inherente a la percepción del mismo: “Tiempo. Nuevo tiempo. Ayer denso, arrastrándose para no llegar nunca a ninguna parte; y hoy tan ágil, tan escurridizo, tan inaccesible por rápido que antes de que llegue del todo ya da la sensación de haberse ido.” (Pág. 138) 
 ⇒ Y para marcar la fuerza imparable de la pasión, lo irrefrenable del Amor, la autora emplea infinidad de recursos retóricos entre los que destaca, con preferencia, el oxímoron, la antítesis:
 “Laura se advierte dueña de muchas vidas; desde la honda cima ascienden vahos opacos que, poco a poco, se clasificarán en imágenes... En este pedazo del tiempo arrebatado al que era despacioso, golpetean voces que ya no suenan y corren brisas de mareas fundidas, fósiles hasta hace unos días. “ (141)
Mujeres en la Academia, "Creció espesa la yerba...", prosa poética

Lo mejor
El modo como Carmen Conde construye un interesante desdoblamiento en la evocación que realiza. Es una mujer madura, mayor, que al retornar a un espacio familiar en el que vivió en su juventud recuerda desde fuera lo que ocurrió hace tantos años ya. Todo está ido, fuera, acabado. El tiempo no se detiene por mucho que queramos pararlo. Los versos de Juan Ramón Jiménez que esparce por el relato son elocuentes en este sentido.

Lo no tan bueno
Lo único que no me ha gustado de esta obra es que al final de la misma la escritora haya añadido dos epilogos que aclaran completamente la construcción del relato: la evocación, la visión de la narradora desde fuera, la anulación del ayer y del hoy a través de la técnica del contrapunto como si el tiempo hubiese dejado de existir. Está exégesis no me ha gustado porque, en mi opinión, mata la magia que un relato debe imbuir en la mente del lector. Pero, como se ve, es un 'pero' menor, muy menor, un 'pero', me atrevería a decir, de puro cascarrabias.
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Esta novela, además de ser, como he dicho al inicio de este post, uno de mis 12 pendientes en el Reto "12 lecturas pendientes" de Ana Bolox, es también uno de los clásicos que incluyo dentro del III Reto "Nos gustan los clásicos" propuesto por Francisco en su blog 'Un lector indiscreto'.

31 mar 2019

Albert Espinosa: "Lo mejor de ir es volver"

16 comentarios:
A todos, queramos o no, se nos morirá alguien importante de la familia; todos enfermaremos de gravedad o perderemos trabajos deseados y amores eternos. Y eso no es terrible, eso es simplemente vivir. Vivir es perder lo que ganaste. (cap. 7)


Es mi primer contacto con el Albert Espinosa escritor. Sabía de él por títulos de películas como "Planta 4ª" (2003) o "Va a ser que nadie es perfecto" (2006) de las que fue guionista, y por series televisivas como "Pulseras rojas" (2010), aunque confieso que no he visto ninguna de ellas. 
Preparando la reseña me entero de que Albert nació en Barcelona en 1973 y de que a los 13 años fue diagnosticado de cáncer con metástasis por lo que sufrió la extirpación de un pulmón y parte del hígado pasando cinco años internado en un hospital. Esta experiencia biográfica le ha marcado profundamente y es la que está en la base de no pocas de sus creaciones televisivas, cinematográficas, teatrales y literarias. La película "Planta 4ª" cuenta su vida en el hospital durante esos largos cuatro o cinco años.

"Lo mejor de ir es volver"
Pensaba encontrarme en esta novela con un asunto de corte hospitalario semejante a aquellos con los que en mi cabeza yo tenía ubicado al autor. Sin embargo no ha sido así. En esta novela de poco más de 200 páginas Albert Espinosa nos ofrece, contra todo pronóstico, una historia de amor, perdón y reconciliación. Digo que contra todo pronóstico porque de entrada ver que una anciana de 100 años  está en la Barcelona de 2071 esperando la llegada a su casa de un robot que ejerce la función de 'doctor del final' me llevaba a pensar que estaba iniciando una distopía clarísima. Pero no, la novela no es una distopía en el sentido de sociedad ficticia completamente indeseable en sí misma.

Estamos en una sociedad futurista en la que ha habido muchos cambios respecto a nuetro actual hoy: Es una sociedad totalmente robotizada en la que hay robots para ayudar al suicidio (“conciliadores del suicidio”), para acompañar y ayudar en el momento del tránsito final (“doctores del final”), la muerte próxima es conocida cuando se produce la activación del “gen de los treinta días”; es una sociedad hiperindividualista en la que los humanos se revisten y se aislan unos de otros mediante un “campo de energía” propio; una sociedad que premia a los centenarios otorgándoles como regalo la posibilidad de elegir tres personas de las que vengarse a través del llamado “karma artificial”. Es un mundo en el que los perros se han extinguido, la esclavitud ha desaparecido, existe la teletransportación por la que bastan veinte minutos para ir de Barcelona a la isla de Ischia, los robots tienen la posibilidad de replicarse y así conseguir hacer realidad el don de la ubicuidad por el que al mismo tiempo que en Barcelona puede Troy -el robot protagonista de la historia- estar en Miami o en otro lugar que desee...

Sin embargo a los lectores nos sucede, según van pasando las páginas, lo mismo que a la centenaria Rosana: nos reconciliamos con este futuro que cada vez vemos menos indeseable al observar en él elementos esperanzadores como la relación de afecto, de empatía, desarrollada entre 'ella' y 'ello'. Así es como respectivamente, al sentirse tan distanciados entre sí, se denominaban y se percibían los dos personajes protagonistas, que poco a poco irán acercándose afectivamente. De no llamarse por sus nombres o recurrir al usted distanciador estos dos seres comenzarán a hacerlo de 'tú' por parte del robot y por el nombre propio de Troy o de Henry, el hijo de de 13 años cuya apariencia externa demandó la anciana que adoptase la máquina que le enviasen a su casa.

No quiero desvelar nada del asunto que se dirime en la novela, no quiero destriparla, hacer spoiler como dicen algunos con anglicismo que me disgusta. Sí diré que en mi opinión Albert Espinosa tiene en su cabeza un Lector Ideal al que dirige su relato, un lector que -pienso yo, aunque podría estar completamente equivocado- es un adolescente de entre 13 y 18 años al que el escritor quiere inculcar una serie de valores (en cierta manera ya tópicos en estas novelas de destinatario juvenil) que le gustaría que asumiese e integrase en su evolución: luchar contra la discriminación y abusos sufridos por mujeres como Rosana por parte de hombres que las maltratan y esclavizan; la necesidad de perdonar; la importancia de la familia (“Tener una madre que te quiera hace que todo cobre sentido”); la necesidad imperiosa de aplicar la justicia (algo bárbara, por cierto, pero implacablemente justa, eso sí); denunciar la desaparición de especies animales; valorar la importancia que la literatura y el cine tienen para el desarrollo de nuestro modo de entender la vida: las referencias a Antonio Machado y a algunas películas [“todavía existían los escenarios donde se rodaron las dos versiones de ‘El talento de Mr. Ripley' (la de Alain Delon y la de Matt Damon) y aquella maravilla de ‘¿Qué ocurrió entre mi padre y tu madre” (cap. 9)] cumplen esta función; entender y aceptar que la vida es una continua sucesión de pérdidas; valorar la idiosincrasia cultural a la que pertenece el lector, etc.

Novelas juveniles, autosuperación, Albert Espinosa
Foto: Albert Espinosa (EFE)
Respecto a lo señalado al final del párrafo anterior es evidente que Albert Espinosa centra toda su atención en la cultura catalana. Así la acción transcurre en Barcelona en escenarios como el cementerio de Montjuich, el tanatorio de Les Corts, el estadio del Barça que en la fecha de 2071 ya se denomina 'estadio Messi'; la fecha del cumpleaños, 23 de abril, Sant Jordi, es el Día del Libro y la Rosa, día en el que se aúnan en Cataluña la celebración de la cultura con la del amor... Rosana antes de morir y ya enchida del amor que se le ha negado en vida ansía regresar a Barcelona y recorrer Las Ramblas para visitar los puestos de libros donde también se venden rosas:
"Estuvimos horas caminando por Barcelona y disfrutando de ese día. Subimos y bajamos sus Ramblas tantas veces... Miramos puestos de libros, compramos rosas y recordamos otros tiempos en que sus antepasados habían pisado esas mismas calles.
Madre estaba pletórica. La vi disfrutar tanto ese día... Realmente Sant Jordi es un hermosos día dedicado al amor. Nunca había visto tanta gente disfrutar y amarse. Esa ciudad supuraba emoción
" (cap. 16)
En cuanto a la forma hay que señalar que la novela es muy sencillita. Son 16 breves capítulos titulado cada uno de ellos con una frase, entresacada del mismo, que resume el tema que en él se desarrolla. Dentro de cada capítulo suele haber dos planos discursivos: el de la viejecita Rosana, escrito en tipografía tradicional, y el del treinteañero robot, Troy, escrito con una tipografía que recuerda la propia del mundo digital. En dos ocasiones introduce una tipografía similar a la manual para presentar dos cartas que son importantes en la novela para el desarrollo de la historia. Es interesante en los dos relatos en contrapunto -el de Rosana y el de Troy- observar cómo según avanza la novela se van  acercando hasta concluir fusionándose en sólo uno. Sin duda esto es un acierto.

Lo mejor
De esta novela yo destacaría la denuncia que hace del machismo, sobre todo cuando la efectúa referida a la mujer artista (Rosana era pintora) que ve su obra robada por un hombre. A mi memoria a través del caso de Rosana vienen otros casos como el de Camille Claudel y su amante Rodin, el de Colette que escribía relatos sicalípticos que firmaba su marido, o, entre nosotros, el de María de la O Lejárraga, esposa del escritor Gregorio Martínez Sierra, artífice de casi la totalidad de la obra literaria de éste. También he recordado esa película relativamente reciente, “Big Eyes”, dirigida por Tim Burton, que plantea este tema de la apropiación indebida de la Obra artística. 

Me ha gustado el culturalismo, muy bien integrado por el autor en la narración. Cuando Rosana habla del dolor que a ella le ha supuesto la muerte de su hijo Henry, recuerda las opiniones que su fallecido marido vertía acerca de la positiva función que hacer literatura tuvo para algunos escritores. En concreto cita “Mortal y rosa” de Francisco Umbral, y lo fundamental que resultó para este periodista y escritor su escritura en la superación del duelo; lo mismo -dice- le sucedió a Philip Roth con “Patrimonio”, esencial para superar la desaparición del propio padre; y también a él mismo, Albert Espinosa, escribir “Mundo amarillo” le sirvió para superar las pérdidas y convertirlas en ganancias. 

Lo menos bueno
En esta distopía hay momentos que te despiertan –mal en mi opinión- de la ensoñación ficticia. Así me ha sucedido cuando Rosana, el personaje protagonista de esta narración que transcurre en 2071, recuerda nada más y nada menos que un episodio de “Verano azul” titulado ‘El bautizo del odio’. ¡Cling! ¡Madre mía, qué caída en el vacío, esa serie tan recordada se emitió en 1981! A mí me pareció al leer esto que, además de caer en un lugar común, la verosimilitud hacía aguas dados los 90 años que separan ambas fechas. Semejante sensación de anacronismo, de inverosimilitud, se activó en mi cabeza con las referencias que se hacen a la pervivencia aún de los decorados utilizados en el rodaje de esos títulos de películas -citados algo más arriba en esta reseña- al haberse realizado las mismas en los años 1955, 1972 y 1999, o sea, alguna de ellas más de un siglo de tiempo atrás.

En cuanto al uso del idioma se detectan en la narración algunos defectos que, entiendo, siempre deben soslayarse. Me refiero a una sistemática incursión en el adequeísmo, vicio lingüístico que desluce mucho un escrito: “No había dudas que volver a tenerle era un castigo que se había convertido en mi bendición”. También se confunde frecuentemente en la escritura la conjunción adversativa “sino” y la construcción conjunción condicional ‘si’ más adverbio de negación ‘no: “si no”. Por último otro error de lengua es el de la clamorosa impropiedad en que incurre en el capítulo 14 dando a un vocablo un significado inapropiado existiendo en el idioma otro término más pertinente: “que la llevara aquí” en vez de decir “que la trajera aquí’ habida cuenta de que se está refiriendo a persona y no a cosa.Y también allí mismo su redacción no hace un uso correcto de la 'consecutio temporum': “El aceptó enseguida. No sé si por la borrachera o porque necesita agarrarse a un clavo ardiendo”.

Día del libro y la rosa, Barcelona, Cataluña

Final
En un mundo hiperavanzado, individualizado y deshumanizado en el que aún persisten elementos perniciosos del nuestro como los aforamientos, sin embargo da la sensación de que no todo está perdido pues entre las máquinas (los robots) y los humanos aún cabe la posibilidad del afecto, de la emoción. Es lo que ocurre entre Rosana y Troy que se irán conociendo y transformando a través de este día, 23 de abril de 2071 en que ella alcanza la edad de 100 años. 

28 mar 2019

Una temporada en el purgatorio. Dominick Dunne

12 comentarios:
[Claire hablando con Harry] “el viejo me envió un abrigo de visón. Para comprar mi silencio, supongo.
—¿De Revillon Frères?
—¿Cómo diantres puedes saber eso, Harrison?
—¿Lo guardaste? —preguntó él.
—Claro que lo guardé, pero nunca escribí una nota de agradecimiento.”
(pág. 176)

Mi primera impresión sobre este libro tras su lectura es de total satisfacción. La novela me ha resultado muy entretenida y me ha parecido interesante por varias razones:
  • La primera por el universo que el autor crea alrededor de ese líder, ese gran hombre con riqueza de oscuros orígenes que es Gerald Bradley. La numerosa familia que ha creado junto a su esposa Grace Malloy está formada por toda una serie de diferentes caracteres caminando todos en una misma dirección, la marcada por él, el patriarca, que no es otra que el triunfo socioeconómico y el poder; de ahí el imparable deseo de que sus hijos varones medren en la política y que sus hijas casen con excelentes partidos en lo social y en lo económico.
    "Una temporada en el purgatorio", Poder y corrupción, Política
  • La segunda causa que explica mi satisfacción se debe a que es una obra de muchos personajes, cada uno con individualidad propia. Distingo en ellos dos claros grupos, al estilo de la serie inglesa "Upstairs, Downstairs" ('Arriba y abajo' en España), es decir, el mundo de los señores (los Bradley y sus vecinos: los Somerset, los Utley...) y el de los criados que trabajan en las enormes propiedades que para hacerse notar, como si de Jay Gatsby se tratase, se ha hecho construir Gerald Bradley (la cocinera Bridey, las chicas del servicio como Rosleen, Colleen o Debbie siempre controladas por la señora de la casa, Grace Bradley, y también aunque en una zona más cercana a los negocios del Sr. Bradley situaría a Charlie, el chófer; a Johnny Faselli, el encargado de la parte oscura de los negocios familiares; a Sims Lord, el abogado; etc.) Y en medio de estos dos claros estamentos encontramos al narrador de la 1ª y 3ª partes del relato, Harrison Burns, así como a la familia pobre de los Bradley por parte de Grace Molloy (Sis y Fatty, sus primos).
  • El tercer motivo tiene mucho que ver con la mezcla muy bien trabada que el escritor realiza entre realidad y ficción. En concreto la historia surge del conocimiento que a oídos del autor llegó en 1991 sobre el crimen sin resolver de una joven de 15 años en 1975. Las sospechas recayeron en un vecino de la fallecida, primo de los Kennedy, que la noche anterior había estado públicamente ligando con ella. A este hecho vino a sumarse la propia experiencia personal sufrida por Dunne del asesinato en 1982 de una hija suya, Dominique Dunne, a manos del exnovio de ésta  quien sólo cumplió por ello una condena de dos años y medio de prisión. Se da la circunstancia, además, de que Dominique Dunne había sido la protagonista de la película de Steven Spielberg "Poltergeist". A raíz de la muerte de su hija el escritor decidió investigar el crimen sin resolver de 1975 y logró que se reabriera el caso. En el fondo, es lo que sucede, con otros nombres y de manera ficcionalizada, en la novela leída
El novelista realiza en esta novela una perfecta y bien dosificada mezcla de todos estos ingredientes que desemboca en la construcción de un best seller de calidad. Advierto que la expresión 'best seller' no tiene por qué demonizar una narración. Hay best sellers buenos, malos y regulares. En mi opinión éste de Dominick Dunne está entre los primeros al jugar hábilmente con recursos atractivos tanto para lectores exigentes como para otros no tan severos.

La novela presenta, como ya he dicho, un inmenso universo de personajes. Además de los personajes citados al inicio de esta reseña están los hijos de la pareja formada por Gerald y Grace: Jerry. Maureen, Agnes, Mary Pat, Desmont, Kitt y especialmente Constant, que es quien junto a Harrison Burns soporta la trama principal que se desarrolla en el relato. Todos los personajes aparecen perfectamente caracterizados. Pese a sus diferencias hay entre ellos un factor de unión indeleble: la Familia. Cual si de un grupo mafioso se tratase (la verdad es que tampoco está muy lejos de serlo) hay un sentido de pertenencia al grupo que ninguno traicionará jamás. A esta lealtad vienen a unirse sus parejas, sí bien a veces -casi siempre- es el dinero, el soborno generoso, el pegamento que los une a todos ellos. Si alguna vez alguien no se dejase comprar el edificio de innoble dignidad edificado por Gerald Bradley se vendría abajo. Y eso es a lo que probablemente -¡quizás!- vayamos a asistir en esta historia. ¿Caerán los Bradley porque alguien o algunos se nieguen a ser comprados? ¿No caerán de ninguna manera pese a ello? Hay que leer la novela para enterarse y disfrutar de la trama.

Irlandeses católicos en USA, poder e hipocresía, los Kennedy
El clan Kennedy en una imagen familiar tomada en 1938 - abc (08/10/2015)
Si ya la historia ficticia atrapa al lector, intuir o sospechar que bajo la misma pudiera encontrarse, inspirándola, una familia poderosa en USA como la de los Kennedy, explica sobradamente el éxito popular de la novela. Para lograr esto Dunne no ahorra elementos: familia de origen irlandés, católica, ricos sin claridad meridiana de cómo llegaron a serlo y cómo constantemente consolidan y aumentan su riqueza, demócratas, menospreciados por los WASP: grupo social de protestantes blancos ricos y bien conectados de ascendencia británica que hasta después de la Segunda Guerra Mundial -y en ciertos sectores aún hoy- dominaron la sociedad norteamericana y el liderazgo del partido republicano.

De singular relevancia es la pertenencia al catolicismo de la familia Bradley. Su connivencia con altos cargos del lobby católico hará que apenas el sentimiento de culpa característico en los seguidores de esta confesión haga mella en ellos. Así sucede en todos los Bradley que 'olvidarán' y 'creerán' de tanto repetirlas sus propias mentiras. Sólo una persona cercana al grupo familiar pero no miembro del mismo, Harrison Burns, no puede liberarse de ese sentimiento de culpa que desde hace años arrostra. ¿Por qué él no puede evitarlo? Simplemente porque a él sólo se le intentó acallar con dinero pero se le siguió ninguneando y pretendiendo utilizarlo como un mero objeto más. Esto fue así hasta que al cabo de 20 años un cúmulo de casualidades le impulsen a hablar y a que el caso de Winifred Utley -como en la vida real el escritor hiciera con el caso de la chica asesinada en 1975- fuese reabierto y enjuiciado.

Todo sucede en un periodo temporal que va de la adolescencia de los dos amigos que son Harry y Constant hasta su edad adulta, veinte años más tarde, cuando ya cada uno de ellos está situado socialmente: uno, Constant, político con futuro; y el otro, Harry, escritor de éxito. Sin embargo a ambos -en especial a Harry- les persigue el sentimiento de culpa por hechos ocurridos la noche del día de la graduación veinte años atrás. Esa noche una chica de catorce años, Winifred Utley, despierta la intranquilidad de sus padres al no regresar a casa tras un baile en el Club de Campo. Al día siguiente su cadáver, escondido en la hojarasca, es descubierto con signos de haber sido salvajemente golpeado. Todas las sospechas recaen en Constant Bradley al haber bailado con ella al final de la fiesta. ¿Habrá sido él? Nada ni nadie parece apuntar a su autoría pese a las evidentes dudas que su actitud y manera de ser despiertan en la comunidad. Habrán de pasar más de veinte años para que el asunto a través del ahora exitoso escritor Harrison Burns vuelva a salir a la luz. ¿Por fin se descubrirá al autor del crimen?

Algo que siempre hace muy popular a un relato es la mostración del funcionamiento interno de la sociedad. Con "Una temporada en el purgatorio" se penetra en la interioridad y cloacas de una de esas familias bien pensantes, caritativas, benefactoras, queridas por todos. Es evidente que no todas actúan como los Bradley, un grupo familiar que se vale de la corrupción, la mentira, la falsedad, la hipocresía, la compra de voluntades, e incluso el asesinato, para ascender en todos los aspectos y para ocultar sus vicios y debilidades: la adicción al sexo, alcohol y drogas fundamentalmente.

Todo lo señalado hasta aquí son características comunes a muchos best sellers; sin embargo en éste hay algunas otras que lo hacen particularmente destacable. Señalaría en primer lugar lo que denominaré Universo literario Dunne. Con esto, y sin haber leído aún otros títulos de la producción del autor, me refiero a que los personajes transitan de unas novelas a otras. En ésta que acabo de leer hay muchísimas referencias a las señoras Grenville ("Las dos señoras Grenville", 1985) y aparecen algunos otros personajes que en mi opinión quedan algo en el aire; me refiero concretamente al periodista Gus Bailey o ya casi al final a Elías Renthal. Son estos últimos, personajes que adquieren mayor coporeidad -según he leído al preparar este post- en las novelas que seguirán a la que acabo de leer, especialmente en la última que escribió, "Demasiado dinero" (2003).

También, referido al mundo literario, son las alusiones directas o sugeridas a creaciones importantes de la Literatura. La primera y más innegable es la correspondencia que desde el principio de la novela se observa del relato leído con "El gran Gatsby" de Francis Scott Fitzgerald [de esta novela y su última versión cinematográfica hice reseña hace ya seis años. Leer la reseña aquí]. El narrador testigo y partícipe en la historia que es Harry recuerda especialmente en la primera y tercera partes de la narración, contadas en primera persona, al Nick, amigo de Jay Gatsby, el arribista y nuevo rico que quiere lograr la admiración de todos. Como Nick, Harry cuenta la vida de esta familia Bradley, emuladora de la que Gatsby quisiera haber construido con Daisy Buchanan. Hay muchos paralelismos entre el personaje de Jay Gatsby y el de Gerald Bradley, entre el de Nick y Harry, entre el de Daisy y Grace...

Además de a "El gran Gatsby" hay en esta novela otras muchas alusiones a obras y personajes literarios:
➤ El mero título nos lleva al poema de Arthur Rimbaud "Une saison á l'enfer" si bien el nivel de dificultad comprensiva es bien distinta en una y otra creación literaria. Mientras que Rimbaud alude con 'infierno' a su caída en las drogas, Dunne por su parte con 'purgatorio' se refiere a la vida vivida con sentido de culpa. Si bajo Rimbaud están Dante y Goethe, en Dunne estarían Goethe y Rimbaud. Rimbaud por el susodicho poema, y Goethe por la venta que de su dignidad, de su alma, realiza Harry.
"Sentí que me había convertido en otra versión de la chica de la silla de ruedas, quienquiera que fuese, estuviera donde estuviese, la que iba en el coche con Jerry. Su silencio a cambio de mucho dinero. Mi alma estaba perdida, pero mi futuro, comprado y pagado" (pág. 156)
➤Se alude a títulos literarios populares ("Leí 'Guerra y Paz'. Leí las seis novelas de Palliser, de Anthony Trollope", dice en un momento de la narración Harrison Burns [p. 381]) y también a otros cuyo conocimiento implica mayor dificultad como cuando visitando Harry a Rupert du Pithon para sonsacarles sobre Esme Bland el viejo cronista de la prensa del corazón le dice lo siguiente: "—Estaba con el barón de Charlus —dijo, sosteniendo un libro—. Es mi personaje favorito de la literatura universal. Qué final tan triste, ¿no cree?" (pág. 196), con lo que el novelista caracteriza a Rupert de entendido e interesado en el mundo de la literatura dado que el tal barón de Charlus es un personaje de "Por el camino de Swann", primer volumen de "En busca del tiempo perdido" de Marcel Proust.

Y por último en este señalar aspectos que hacen de esta novela un best seller meritorio y de calidad no quiero, y no puedo, pasar por alto, el cúmulo de referencias metaliterarias que Dominick Dunne introduce en su narración. Estamos ante una novela que habla de una novela haciéndose, la que está contándonos el personaje de Harrison Burns, que aquí es émulo del propio escritor dado que como él, ambos al cabo de los años reavivaron y sacaron de su letargo esos crímenes olvidados.
Ya al inicio de la novela en un estilo coloquial y desenfadado el narrador se cuestiona si decir o no alguna cosa:
"Ni siquiera voy a mencionar lo sucedido ayer en el servicio de caballeros, cuando me encontré a Constant en el urinario de al lado. Va, qué demonios, lo cuento, ¿qué más da?" (pág. 3)
También un poco después y como si el narrador -el escritor ficticio que está escribiendo este relato- dispusiese de un esquema argumental que va siguiendo podemos leer:
"todo eso pasó después, y no es más que una subtrama de la historia que quiero contar" (pág. 13)
Y la confirmación definitiva de que estamos leyendo un libro que se está escribiendo o se va a escribir es cuando oímos a la decoradora amante de Gerald Bradley decirle a Harry:
"Supongo que algún día escribirás un libro sobre ellos" (pág. 57). Sí, efectivamente, podría haberle respondido Harry es lo que estoy haciendo, recabando información para luego hacerlo.

Escritores homosexuales, escritores gay
Corrupción e hipocresía. "Una temporada en el purgatorio" no es una novela que deje cómodo al lector. No es una historia de buenos y de malos, de católicos malos y protestantes buenos, o a la inversa. No. Estamos ante una denuncia de la inmoralidad, de la corrupción, que atenaza a la sociedad y en la que todos, cada uno según su oportunidad, estamos inmersos. La compra de voluntades o silencios que realizan los Bradley, odiados por su entorno social más inmediato, sin embargo no recibe como respuesta el rechazo, la renuncia al regalo, de aquellos. Bien al contrario éstos -que en la intimidad o al cabo de los años se muestran tan indignados- aceptan ser comprados y por ello callar, olvidar, esconder lo visto, oído o encontrado. La conclusión es terrible: todos tenemos un precio, todos somos corruptos por dadores o receptarios.

Para finalizar
Estamos ante una novela muy ágil, que se lee maravillosamente, que tiene un ritmo contagioso y adictivo, que cuenta una historia humana interesante, que mezcla a la perfección el mundo real y el ficcional, que denuncia sin maniqueísmos ni falsedades los mecanismos sociales, una narración que toca varios palos con acierto (el thriller, la novela negra, la crónica social...), que utiliza recursos narrativos muy interesantes (coloquialismo, perspectivismo, dialogismo, anticipaciones, resúmenes o anagnórisis, personas narrativas diversas...). Un éxito de ventas en su momento en Estados Unidos (año 1993) y con una muy buena recepción en España desde que se publicó hace dos años. En definitiva, un buen best seller.

Ha sido mi primer contacto con este escritor norteamericano del que algunas obras han sido convertidas en series televisivas. Esta novela la tiene y lo mismo sucede con "Las dos señoras Grenville" cuya lectura ya acabo de incluir en mi lista de pendientes.