15 may 2014

"LOS MÁCBEZ": Shakespeare a la española

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Teatro María Guerrero
Por razones personales no me está siendo posible este año acudir con la frecuencia que querría al teatro. He de aprovechar el momento y la ocasión cuando se me presentan. Y ésta se presentó inopinadamente ayer cuando sin estar previsto fui al teatro María Guerrero de Madrid a ver "Los Macbez".

La obra que vi es una adaptación de la tragedia shakespeariana "Macbeth" realizada por Juan Cavestany. La dirección corre de la mano de Andrés Lima. Ambos -Andrés y Juan-  al igual que algunos de los actores (Jesús Barranco y Javier Gutiérrez) se conocieron a raíz de haber trabajado en algunos montajes del grupo de teatro 'Animalario'. El toque cáustico y crítico característico de Animalario se puede ver en esta versión del Macbeth de Shakespeare en la que la acción se traslada de la mítica Escocia del rey Duncan durante la alta edad media a la no menos mítica Galicia de una imaginada Xunta presidida por un tal Duarte en la actualidad.

Todo en la adaptación de Cavestany se españoliza: el nombre del matrimonio protagonista, Mácbez, con ese sufijo -ez tan nuestro (Sánchez, Gutiérrez, Martínez...),  el de Fleance  que es Florencio, Macduff que pasa a Méndez y así el resto de los personajes. También se adecuan a nuestro país y tiempo los lugares donde se ejerce el poder que, si en el Macbeth  shakespeariano es el castillo de Dusidane, en el de la adaptación es el Palacio de la Xunta en la Plaza del Obradoiro; y si en el original el ejército contra Macbeth viene de Inglaterra, en la de Cavestany la indisciplina partidaria se reprimirá desde Madrid.

El asunto que se dilucida es el del poder y la ambición que naturalmente es trasladable del año 1606 a nuestra época porque los resortes esenciales que mueven al ser humano (sexo, dinero, miedo a la muerte, irracionalidad...) siguen siendo los mismos. Esta permanencia en el tiempo es lo que hace de ésta y otras tragedias de Shakespeare clásicos imperecederos. Cuando Mácbez se muestra vacilante ante la monstruosidad que va a cometer para conquistar por medios arteros el poder, lo que vemos es a cualquier ambicioso y sanguinario ser humano en un pasajero momento de debilidad. Cuando, al final de la obra, aparentemente el bien -Méndez y Marcelina- han triunfado sobre el mal -los Mácbez- y les oímos en ese mitin en el que con suma desvergüenza se reparten prerrogativas y cargos, comprendemos que lo mismo son los unos que los otros y que nuestra desafección hacia ellos se asienta en sólidos argumentos. Y todo lo anterior, desgraciadamente, es intemporal, es eterno. He aquí, pues, la fuerza de los clásicos.

La representación
Macbeth, los Mácbez
atmósfera valleinclanesca
Yendo ya más a la puesta en escena, hay que decir que Andrés Lima ha ideado como escenario un cubo tridimensional al que le falta, como es obvio, la cuarta pared. En él gracias a un juego de luces -en ocasiones estroboscópicas- logra trasladarnos de unos momentos a otros mediante un código establecido de colores: blanco para los sucesos cotidianos, verde para las visiones personales de Mácbez y rojo para las profecías dictadas por las meigas sobre el futuro que le aguarda. Junto a este juego de colores la escenografía se completa con un potentísimo sonido que acompaña los acontecimientos y crea la atmósfera debida: sonido leve de campanillas que interpretan los personajes como la Santa Compaña que está en el exterior, runrún in crescendo para recrear en la mente de los espectadores el avance del ejército de Méndez ocultos los soldados tras ramas de roble, música electrónica estridente para acompañar a los políticos en el puticlub donde fornicando y bebiendo cubatas toman trascendentales decisiones políticas...; y, por último, el micrófono que está siempre en escena como si de un personaje más se tratara y que, en mi opinión, evoca a ese otro micrófono tras el que el gran dictador de Chaplin nos hacía reír trágicamente por las barbaridades que soltaba por su boca. Igual que aquí.

El cubo del escenario -símbolo del poder- al final de la obra, cuando el brutal Mácbez ve acercarse su fin, se descompone como si de un castillo de naipes se tratase, pero vuelve a recomponerse cuando Méndez y Marcelina echan sus mítines y reparten dádivas desde el espacio que acaban de ocupar.

Este "Mácbez" tiene mucho de valleinclanesco. El esperpento del autor galaico planea a lo largo de toda la representación: la propia Galicia, las meigas, la superstición religiosa presente en esa Santa Compaña que se escucha desde antes de comenzar la obra, los instintos más básicos desatados en escena (el sexo, el asesinato, el terror...), etc. También, pero quedando muy lejos de don Ramón, estarían esas acotaciones dichas en alta voz por la presentadora del espectáculo como medio de situar la acción en un espacio concreto dada la permanencia constante del cubo donde se desarrolla la representación.

Reparto
Chema Adeva, Rebeca Montero, Jesús Barranco, Laura Galán, Rufo Pardo
Los siete actores en escena
Los personajes son representados por unos actores magníficos: Chema Adeva que se desdobla en cuatro o cinco (Duarte, Vázquez, Chófer, Meiga 1...), Jesús Barranco (Banquo), Laura Galán, dueña de una hermosa voz, (Presentadora, Dionisia, Florencio y otros), Javier Gutiérrez (Mácbez), Carmen Machi (Sra. Mácbez), Rebeca Montero (Marcelina, Meiga 3 y otros) y Rufo Pardo (Méndez, Rocha y Meiga 2). En mi opinión no cabe poner ningún pero a ninguno de ellos, si bien la potencia y personalidad de Carmen Machi se come un poco a su marido -Javier Gutiérrez- que estando muy bien sale perdedor dentro del tándem matrimonial.


Shakespeare y la literatura
Es muy importante dejar claro que pese a la adecuación a estos pagos nuestros, Shakespeare sale indemne y no desaparece sino que su enorme literatura es reconocible constantemente. Este respeto al texto original provoca una cierta inverosimilitud (quizás mejor sería hablar de anacronismo) cuando observamos los problemas y terrores que sacuden la mente del sanguinario conselleiro y luego presidente de la Xunta, Mácbez, respecto a la pérdida del poder anunciada por las Meigas; en una sociedad democrática sólo las urnas pueden provocar este cambio y, claro, la sociedad isabelina no lo era precisamente.

Aceptada esta falla propia del mundo real actual, no se debe olvidar que estamos en el mundo de la creación, que Shakespeare está en la base de la obra adaptada y que Cavestany -y yo lo aplaudo- no quiere usarlo sólo como pretexto. Resuelto este 'problemilla' (je, je...) se observa una vez más que en el escritor inglés está si no toda, sí mucha de la literatura actual.  Con elegancia quedan bien a la vista frases que han tenido largo recorrido literario como ese "el ruido y la furia" tras los que se vislumbra lo que es la vida en el monólogo del Mácbez asediado y que tomaría Faulkner como título de una de sus grandes novelas, o el "corazón tan blanco" que le reprocha lady Mácbez a su marido cuando éste se encuentra indeciso ante la tamaña maldad que ella le propone cometer y que Javier Marías tomaría como título de una de sus principales narraciones. Sin lugar a dudas habrá en el "Macbeth" de Shakespeare más nutrientes de la literatura universal pero en esta adaptación a la española yo he percibido al menos estos dos.

Conclusión
Cuando acudí a ver la obra guardaba en mi memoria otras obras de este genial Juan Cavestany
Director y adaptador de la obra
(Alejandro y Ana, Urtain, ...). Creo que al perder concreción crítica -tan presente sobre todo en Alejandro y Ana- la obra gana en alcance estético y literario. Los "Mácbez" será una adaptación 'visionable' dentro de quince o veinte años mientras que las otras una vez que el público haya perdido conciencia de los referentes por ser para ellos inactuales e intrascendentes  precisarán del acompañamiento de un manual explicativo a fin de captar la incisiva crítica contenida en las obras. Creo que, salvando las distancias, Cavestany ha optado aquí por seguir el ejemplo de William Shakespeare que lejos de situar la trama de su obra en la época de la reina Isabel I la ubicó cinco o seis siglos antes para lidiar con unos personajes míticos y universales sin referentes concretos en su actualidad, aunque seguro que los más avisados comprendían lo que se escondía tras esos seres; igual hace Cavestany cuando utiliza nombres que no evocan la actualidad política inmediata o lo hacen sólo vagamente (el más claro es la denominación "Pazo de Raxoi"). Hay críticos que le han afeado esta decisión (vid. Javier Vallejo); a mí, sin embargo, me parece algo sano y oxigenante pues creo que el Teatro no debe convertirse en La Sexta TV. Pero es mi opinión, claro.

7 may 2014

"EL LARGO ADIÓS". Excelente despedida al Marlowe de Chandler mientras espero al de Benjamin Black

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Como dije hace casi un mes en la entrada que dediqué a la novela negra ("A la búsqueda de Philip Marlowe mientras espero a la rubia de los ojos negros") me he puesto a leer y releer títulos de Raymond Chandler a fin de poder comparar debidamente el Marlowe original del resucitado por el heterónimo de John Balville, Benjamin Black. De los tres títulos que allí citaba -"El sueño eterno", "La dama del lago" y "El largo adiós"- sólo me quedaba por leer el nombrado en último lugar. A él, pues, va dedicado fundamentalmente este post.

La sociedad norteamericana de 1953.
Si la serie del detective Philip Marlowe se inauguraba en 1939 con "El sueño eterno", la novela que acabo de finalizar llegó a las librerías en 1953, justo diez años después de "La dama del lago". El hombre de 42 años que la protagoniza es un individuo más nihilista que el de las anteriores, que profundiza más en la sociedad norteamericana del momento que ha entronizado a la televisión como tótem de los hogares y que está sumida ya por completo en el consumismo:
"Durante la noche oigo gemidos y voy a ver qué pasa. [...] Si uno tiene un poco de sentido común, lo que debe hacer es cerrar la ventana y subir el volumen del televisor, o apretar el acelerador y alejarse. Permanecer fuera de las dificultades y líos de otra gente. Porque todo lo que uno puede sacar es ensuciarse" (pág 312), resume Marlowe para Bernie Ohls, el único policía con el que mantiene una cierta amistad.
"En nuestra época hemos presenciado una declinación tremenda en la moral pública y privada. No se puede esperar calidad de la gente cuya vida está sujeta a una falta de calidad. No se puede tener calidad con una producción en masa. No se quiere la calidad porque dura demasiado. De modo que se la sustituye por la moda, que no es más que una estafa comercial destinada a hacer que las cosas caigan en desuso." (pág. 260), le dice Harlan Potter, el padre de la primera víctima del relato, a Marlowe; palabras que hace suyas el detective.
Esta sociedad norteamericana de 1953 camina derecha hacia un mundo cada vez más tecnificado en el que los objetos tienen un potencial esclavizador que hoy día todos podemos certificar y que se ha ido construyendo a lo largo de estos últimos 60 años. En ese año son el coche y el teléfono los dos artilugios que más atraen a Marlowe aunque al tiempo también los odia un poco:
"Hay algo de compulsivo en un teléfono. El hombre desprejuiciado de nuestra época lo quiere, lo detesta y le tiene miedo. Pero siempre lo trata con respeto, aun cuando esté borracho. El teléfono es un fetiche." (pág. 223), reflexiona el detective.
En cuanto a los coches "El largo adiós" se abre con un Rolls Royce Silver Wraith que sobrepasa en el imaginario marloweiano a toda belleza conocida, incluida la femenina, naturalmente:
"El tono rojo profundo de su cabello era encantador; asomaba a sus labios una lejana sonrisa y sobre los hombros llevaba un visón azul que casi lograba que el Rolls Royce pareciera un auto cualquiera. Pero no lo conseguía enteramente; nada hay que pueda lograrlo." (pág. 1)
Chandler, Marlowe
Jowett Jupiter, Cadillac, Oldsmobile y Rolls Royce
Evidentemente el "huelebraguetas" (así le califican los policías en "El sueño eterno", algo que molesta mucho al detective) deberá contentarse con un "utilitario" de la época, un Oldsmobile, vehículo lanzado en los 50 para cubrir las necesidades de un sector social sin suficiente dinero.
Junto a estos dos, muchos otros modelos circulan por el relato, como por ejemplo el  Cadillac del potentado Harlan Potter conducido por Amos, el culto chófer de color; o el deportivo Jowett Jupiter de Sylvia Lennox del que Marlowe no puede por menos que decir:
"Me llevó en un Jowett Jupiter de capota bastante precaria, bajo la cual sólo había el lugar justo para nosotros dos. El tapizado era de cuero de color claro, y los accesorios parecían de plata. No soy muy exigente con respecto a los autos, pero al ver aquel maldito coche se me hizo un poquito agua la boca." (p. 18)

Características esenciales del personaje
En esencia las características del personaje quedaron fijadas ya desde la primera novela de la serie:
  1. Marlowe no miente a la policía, todo lo más aplaza el contacto con ella o calla alguna información. Es un hombre íntegro al que la policía le tiene ganas por el fuerte contraste que representa respecto a ellos.
  2. Marlowe bebe bebidas fuertes de manera habitual. En "El largo adiós" toda la narración gira en torno a unos gimlets que Marlowe y otros personajes toman en el "Victor's bar" como homenaje al desaparecido Terry Lennox.
  3. A Marlowe le gusta mucho las mujeres.
  4. A Marlowe le gustan los modelos de coches  de alta gama.
  5. Marlowe envidia a los ricos en cuyos aledaños se encuentra y a quienes necesita para sobrevivir ....etc., etc.
En esta narración aparecen varias descripciones del personaje. Unas son policiales:
"Cabello castaño oscuro, algunas canas. Ojos castaños. Altura, un metro ochenta y cinco. Peso, alrededor de ochenta y seis kilos. Nombre, Philip Marlowe. Ocupación, detective privado." (pág. 52)
y otras las hace el propio investigador de sí mismo:
"Soy detective privado y tengo mi licencia desde hace bastante tiempo. Soy un tipo solitario, no estoy casado, estoy entrando en la edad madura y no soy rico. He estado en la cárcel más de una vez y no me ocupo de divorcios. Me gusta la bebida, las mujeres, el ajedrez y algunas otras cosas. No soy muy del agrado de los polizontes, pero conozco un par de ellos con los que me llevo bien. Soy hijo natural, mis padres han muerto, no tengo hermanos ni hermanas, y si alguna vez llegan a dejarme tieso en una callejuela oscura, como puede pasarle a cualquiera en mi trabajo, y en estos días que corren a mucha otra gente que se ocupa de cualquier cosa o de ninguna, nadie, ni hombre ni mujer, sentirá que ha desaparecido el motivo y fundamento de su vida." (pág. 102).
 "Revolví el café y lo tapé. Marqué tres minutos en el reloj. Este Marlowe es un muchacho muy metódico. Nada debe interferir en su técnica de preparar café." (p. 28)
Características de la narración chandleriana.
Hollywood
Raymond Chandler fumando en pipa
Si bien el personaje ha evolucionado un tanto desde ese joven de 33 años de "El sueño eterno" a éste ya maduro de 42, las características esenciales del género permanecen inalterables en todas las novelas de la serie:

è La gran ciudad de Los Angeles propiamente dicha o diferentes localizaciones californianas de su entorno: Pasadena, Beverlly Hills, Idle Valley en Nevada y otros 

è Ambientes sofisticados o glamourosos: Hollywood en "El sueño eterno"; zonas residenciales de veraneo en "La dama del lago", residencias millonarias de Idle Valley (Nevada) en "El largo adiós"

è Bajos fondos: los negocios de Geiger y de Eddie Mars en "El sueño eterno"; los "hoteles dudosos" donde ejerce la prostitución la falsa Crystal en "La dama del lago"; o los negocios de Las Vegas en "El largo adiós" que flirtean con las mafias de la droga.

è Policía corrupta: No toda, pero sí gran parte. Ejemplo es la contestación dada por el capitán Gregory a Marlowe en "El sueño eterno": “Hemos hecho todo lo posible, hermano. Si quiere ofrecer una recompensa y gastar algún dinero, podríamos obtener resultados. La ciudad no me da el dinero que ella absorbe”; en "La dama del lago" Chandler marca perfectamente la frontera que separa al buen poli (capitán Webber) del malo (sobre todo Degarmo, pero también sus compinches Cooney y Dobbs); y en la de "El largo adiós" aunque como en las otras hay polis buenos y malos claramente delimitados al final el personaje se despacha con esta frase que mete en el mismo saco a todos: "El trabajo policial es maravilloso, elevado, idealista. La única cosa que tiene de malo es los policías que están en él." 

è El machismo. Es una de las características del género. En la primera de la serie aparece un personaje, Carol Lundgren, del que Marlowe dice “[…]y un afeminado no tiene hierro en los huevos […]”; en "El largo adiós" hay una sibilina alusión a los gays cuando un taxista ayuda a Marlowe a transportar a Terry Lennox borracho porque cuando él estuvo en ese mismo estado -dice- "En Frisco nadie me recogió en ningún taxi. Es una ciudad de corazón de piedra", y al ser corregido por Marlowe diciendo el nombre correcto de la ciudad el taxista prosigue: "Yo la llamo Frisco. Al demonio con todos esos grupos minoritarios".
Pero el machismo esencial lo es respecto a las mujeres dirigiendo éste las actuaciones de los personajes masculinos que ven en ellas simples objetos de deseo. Las mujeres, a su vez, se valen de sus encantos para realizar sus más abyectos propósitos:
"El bar se estaba llenando. Una pareja de semivírgenes aerodinámicas pasó gorjeando y balanceándose." (p. 107)
 "Tenía esa mirada sutil e intensa que a veces evidencia neurosis, a veces ansiedad sexual y otras es simplemente el resultado de una dieta drástica." (p. 178), dice Marlowe de Linda Loring.
è Descripciones muy precisas que, a través de las imágenes utilizadas, muchas veces buscan el efecto humorístico, rasgo éste muy característico de las novelas de Chandler con el detective Marlowe:
“Era más bien alta, pero no un poste de telégrafos” en "El sueño eterno"; 
“Él era guapo, moreno y vigoroso, con excelentes hombros y piernas, bruñidos cabellos negros y dentadura reluciente. Un metro ochenta de típico destructor de hogares. Unos brazos para tenerte bien abrazada y todo el cerebro reducido a una cara bonita” en "La dama del lago"; 
O en la última, "se sentó cerca del portafolio en el extremo de una mesa de roble destartalada que parecía sacada del Arca. Noé la debió haber comprado de segunda mano.". Y allí mismo, "Yo pertenecía al ambiente de Idle Valley como una cabeza de cebolla a un banana split." 
è Descripciones con imágenes poéticas. Así en "El sueño eterno" se puede leer que "un olor a quelpo venía del mar y se quedaba colgado en la niebla"; o en "El largo adiós" "Era un tipo que hablaba poniendo comas, como en una novela pesada."

è La narración en primera persona es característica. En ocasiones se producen cambios hacia la segunda con carácter generalizador propio de cualquier proceso reflexivo:
“Un trabajo hermosamente realizado. Acabas de afeitarte, te despojas de la ropa para darte una ducha, te apoyas en la cortina para regular la temperatura del agua, una puerta se abre tras de ti y alguien entra. Ese alguien parece que debe de haber sido una mujer. Lleva una pistola en la mano. Te vuelves, ves la pistola y en ese preciso momento suena el disparo.”, se lee en "La dama del lago"
 o para distanciarse del yo narrador aparece la 3ª con la que se gana objetividad:
"Idle Valley era un lugar perfecto para vivir. Gente simpática con lindas casas, lindos autos, lindos perros, posiblemente hasta lindos niños. Pero lo que deseaba un hombre llamado Marlowe era irse de allí. Y rápido.", aparece en "El largo adiós"
Mujeres seductoras son habituales en Chandler
è Erotismo. Esencial en el género. Aparece en todo lo relacionado con las hermanas Sternwood en "El sueño..."; en muchos momentos en la última: "Levantó la boca para que la besara. Estaba temblando. Entreabrió los labios y los dientes y sentí su lengua que se introducía en mi boca como una saeta. Entonces dejó caer las manos, dio un tirón a algo y el salto de cama que llevaba se abrió y apareció desnuda como una sirena y sin ninguna muestra de timidez."; o en "La dama..." cuando describe el cuerpo desnudo del personaje Muriel/Crystal asesinada: “Llevaba por toda vestimenta un par de medias oscuras. El pelo revuelto. En su garganta había unas marcas oscuras. Tenía la boca abierta. A través de su vientre desnudo resaltaban sobre la blancura de su carne cuatro horribles rasguños rojos escarlata.”  

è El humor está muy presente tanto en descripciones como en diálogos:
“-Soy mona, ¿verdad?-Monísima, como un filipino en noche de sábado” (en "El sueño...")
-¿Has visto muchos de estos casos por aquí?- preguntó irónicamente el médico. -Hasta ahora, aquí sólo hemos tenido asesinatos honestos, como Dios manda- dijo Patton (…)” (en "La dama...")
Como ejemplos de descripción con toque de humor valen éstas de "El largo adiós":
"Por sus ojos se podía ver que le habían hecho cirugía estética hasta la raiz de los cabellos" 
 "Tenía zapatos negros, de tipo mocasín con dos cordones, que son casi tan confortables como las sandalias pero que no arruinan los calcetines cada vez que uno camina una calle con ellos." (p. 82)
è Las recapitulaciones intermedias que van dando sentido al desarrollo de la investigación (anagnórisis parciales) y la final y definitiva, la anagnórisis final.

Otros elementos de interés en "El largo adiós"
The long Goodbye
Elliott Gould interpretó a Marlowe en 1973 
De la serie Marlowe, la novela de 1953 es considerada la mejor. Sin lugar a dudas lo es pues, aparte de lo ya señalado hasta aquí, hay que resaltar muchos otros elementos de interés:

A.-) Importante repaso crítico al american way of life:
  • consumismo desaforado
  • cultura alcohólica y tabáquica
  • sociedad motorizada
  • corrupción policial en connivencia con importantes grupos de delincuentes
  • el sistema democrático: 
·Vivimos en lo que se llama una democracia, gobernada por la mayoría del pueblo. Un ideal magnífico si es que pudiera funcionar." (p. 259)
  • fractura social en dos grupos muy diferenciados: los ricos riquísimos y una extensa clase media que tira hacia la baja aunque le hagan creer a través de la publicidad que puede optar a la exclusividad de la alta.
  • el poder de la prensa en manos de grupos de presión que todo lo reducen a hacer dinero aunque ello les lleve al amarillismo: 
- Para mí, personalmente, el asunto no tiene el menor interés, pero para Springer ofrecería un campo enorme. Tiene de todo: Sexo, escándalo, dinero, esposa hermosa e infiel, esposo herido y héroe de guerra -supongo que de ahí sacó las cicatrices-. ¡Demonios! Ocuparía la primera plana durante semanas. (p. 72)
  • La medicina en almoneda, con especial atención crítica hacia los médicos dentistas:
"Ni demasiado hábiles, ni demasiado limpios, tres dólares y pague a la enfermera, por favor; hombres cansados, desalentados, que saben exactamente dónde están parados, qué clase de pacientes pueden conseguir y cuánto dinero se les puede exprimir en la consulta. Por favor, no pida crédito. El doctor está adentro. El doctor salió. Usted tiene un molar bastante flojo, señora Kazinsky. Si usted quiere esta nueva emplomadura acrílica, tan buena como la incrustación de oro, se la puedo hacer por catorce dólares. Si usamos novocaína, son dos dólares extra. El doctor está adentro. El doctor salió. Son tres dólares. Por favor, pague a la enfermera." (p. 142)
  • Una sociedad supererotizada:
"De vez en cuando, un hombre y una mujer pueden encontrarse y conversar sin ir a parar al dormitorio, en este país de conciencia sexual demasiado desarrollada." (p. 180)

  B.-) Presencia de un fuerte culturalismo:

  • Citaciones. Los poemas de T S Eliot, las alusiones a algunas tragedias de Shakespeare, la música de Toscanini o de Katchaturian se cuelan en el relato con una naturalidad que choca con las expectativas habituales en el género. Así, por ejemplo, en lo que debiera ser una tensa conversación entre el poderoso Harlan Potter y el pobre investigador privado se alude a Gustave Flaubert en estos términos:
"- ¡Ajá! -dijo Wade, sentándose-. Así que usted leyó a Flaubert; eso lo convierte en intelectual, en crítico, en conocedor de la literatura mundial."  [p. 194]

  • Intertextos. Ecos de Scott Fitzgerald: 
-“No me importa estar enamorado de mí mismo, y para mí ya no existe nadie más de quien pueda enamorarme. Firmado: Roger (F. Scott Fitzgerald) Wade. P.D. Por eso nunca terminé The Last Tycoon”. (p. 119)
 o de John Cheever: A la izquierda había una piscina de natación vacía, (p. 131)

  • Parodia. Sin ser novedad en este relato (ya aparece en los otros dos que he nombrado) Chandler gusta de romper las expectativas del lector sorprendiéndole en su propio campo y dejándole ver que lo que está leyendo no es una novela policíaca al uso sino una renovación del género. Por eso en los momentos habituales de estos relatos como el interrogatorio policial rompe el 'encantamiento del archisabido momento mediante esta reflexión en alta voz:
 - Aquí es donde yo digo: “¿Pero a qué viene todo esto?”, y usted responde: “Las preguntas las hacemos nosotros .” ("El sueño eterno" p. 41).
“Su mano derecha salió del bolsillo empuñando una automática que apuntó hacia
Robert Montgomery
mí.Sonreí. Tal vez no fue la sonrisa más amplia y sincera del mundo, pero de todas maneras era una sonrisa.-Nunca me han gustado estas escenas –dije-. El detective frente al asesino. El asesino saca una pistola y apunta con ella al detective. El asesino cuenta toda la triste historia, con el propósito de matarle al llegar al final. Eso le hace perder un tiempo precioso, y sl final el asesino no mata al detective, nunca consigue hacerlo. Siempre sucede algo que se lo impide. A los dioses tampoco les gustan esas escenas. Siempre se las arreglan para echarlas a perder.” ("La dama del lago", pág. 223)

CONCLUSIÓN. Creo que ya estoy en disposición de ver qué hace Philip Marlowe  con el asunto de "La rubia de los ojos negros". Me pondré con ella en cuanto pase el 20 de mayo, pues hasta entonces leeré otras cosas, en especial la novela de John Williams, "Stoner", que tenemos como lectura de mayo en nuestra tertulia "Más que palabras". Ya os contaré.


29 abr 2014

"Cuadernos del matemático": 25 años de poesía necesaria. Y mucho más.

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Obra en proceso (portada). Antonio López en el patio de su casa (contraportada)
El Correo pone en mis manos el último número de esta maravilla de revista literaria que desde hace 25 años es "Cuadernos del matemático". En esta ocasión se trata de un número doble (nº 51-52) como no podía ser menos para festejar a lo grande el cuarto de siglo de su existencia. ¡Un auténtico milagro en este mundo tan poco dado a las efusiones poéticas! Pero no una casualidad.

Para quien no la conozca haré un poco de historia:

La revista nació en el Instituto de Educación Secundaria "Matemático Puig Adam" de Getafe (Madrid) donde el profesor -pero sobre todas las cosas, poeta- Ezequías Blanco junto a otros colegas tan entusiastas como él (Manuel Morán, Juan Díaz de Atauri, Balbino Gutiérrez y otros) se empeñaron en lanzar una revista en el Centro que fuese nexo de unión de la comunidad educativa que en 1988 estaba algo enfrentada; eso sí, -¡así siempre lo quiso Ezequías!-, debía de ser una revista de calidad. Y lo lograron, vaya si lo lograron.

Que una revista, y además cultural y sobre todo poética, haya subsistido hasta nuestros días es calificado por no pocas personas, de milagroso. Ezequías en las fiestas de cumpleaños de "Cuadernos..." (los 15, los 20, ahora serán los 25) y en los reportajes que se les han hecho, siempre ha insistido en que la duración de este auténtico fenómeno es impredecible y lo afirma con esa suavidad y al tiempo seguridad que le caracteriza: "Durará lo que tenga que durar; durará lo que dure el entusiasmo de los que la hacen".

En el vídeo que incluyo a continuación se puede ver y escuchar de primera mano a los protagonistas de esta creación magnífica. Es un reportaje realizado por Rufo Pajares que fue emitido por el programa "La aventura del saber" de la 2 de TVE el 25 de noviembre de 2010 conmemorando los 20 años de existencia de la Revista:


cuadernos del matemático, 20 años... from carioco on Vimeo.

Una revista de calidad. Como se explica en el vídeo, "Cuadernos..." ha cuidado mucho la calidad en todos los sentidos: calidad de las colaboraciones, de los colaboradores, de las traducciones, de los textos literarios, de los dibujos, de las fotografías...; pero también calidad de su papel satinado, del diseño, de la disposición de los textos siempre a dos columnas, del color de las páginas de los suplementos que la completan ("Lavarquela" en verde; y "Les cressons bleus", claro, en azul), del diferente color dado a las páginas en las que se ofrecen poemas originales de autores consagrados y noveles...

Gratuidad. Todas las colaboraciones aparecidas en la revista son gratuitas. Y si al principio los colaboradores pertenecían al círculo de amistades y mismas afinidades culturales de los fundadores (he de decir que tuve el honor de que Ezequías, con quien tengo amistad desde los años de la Universidad salmantina, me pidiese algo para los primeros números, a lo que accedí con entusiasmo) según iban saliendo los números y la revista se iba afianzando los colaboradores pasaron a ser los primeros espadas del mundo literario. Este número doble confirma esta tendencia y con razón Ignacio Amestoy en su columna dominical del diario "El Mundo" (EL MUNDO. DOMINGO 20 DE ABRIL DE 2014 ) al hacer la enumeración de algunos de los colaboradores de este número especial: Caballero Bonald, Antonio Garrigues Walker, Luis Alberto de Cuenca, Antonio Colinas, Javier Lostalé, Alberto Cubero, Celia Corral, Tomás Marco, Gonzalo Hidalgo y otros tantos más de una calidad y de un nivel más que contrastado, no puede por menos que decir de ella:
"Es algo excepcional que se hace en el sur de Madrid. Algo insólito. Frente a la cultura líquida, cultura sólida. [...] y cumple 25 años, con su número 51-52, de 230 páginas, más una separata de 28. Tiene una tirada de 1500 y cuesta 25€. Y es una obra de arte."
Magníficas portadas. Las revistas llaman la atención de sus posibles compradores desde la portada. Así también lo hace "Cuadernos del matemático" que ha cuidado las mismas con especial mimo y que al igual que ocurrió con las páginas interiores la importancia y nivel de sus autores ha ido creciendo con el paso de los números desde las primeras, confeccionadas por artistas de menos nombre -aquí destacaría las de mi amigo Pancho que son magníficas-, hasta llegar a las excepcionales de artistas tan consagrados como Chema Madoz, Gordillo, Ibarrola, Joan Fontcuberta o el que ocupa la portada y contraportada de este número extra, Antonio López.


Mecenazgo. Y todo  esto es posible gracias a la contribución desinteresada de instituciones y
ciudadanos que semestralmente colaboran a su sostenimiento. Es la verdadera sociedad civil representada en primer lugar por el IES "Matemático Puig Adam", pero también por Bares, Clínicas dentistas, Librerías, Talleres mecánicos, Ortopedias, el AMPA del IES "Matemático Puig Adam", la Concejalía de Cultura del Ayuntamiento de Getafe, etc., etc., quienes sufragan tamaña empresa. Toda una demostración de que detrás de mucha gente anónima late con fuerza el deseo de que la buena cultura subsista a pesar de los pesares.

La Fiesta. Sólo me resta decir que la revista conmemora sus 25 años de existencia el próximo sábado 10 de mayo en el Teatro 'Federico García Lorca' de Getafe a las 20:00 horas donde se hará la presentación de este número y que contará con la actuación de Carmen Linares. Tras ello, a las 22:00 horas habrá otra celebración, ésta ya más festiva, en el Restaurante Bar 'Deolvido'. La entrada es libre.

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NOTA: Finalizado el post y a punto ya de publicarlo descubro que este número 51-52 entre las referencias que hace al documentalista Rufo Pajares hay una a un vídeo en el que el trío que actualmente lidera esta empresa literaria (Ezequías Blanco, Cristóbal J. de la Manzanera y Matías Muñoz) presenta el número 48 de la misma. Por su ingeniosa realización y por entrar con más concreción en los contenidos de lo que es un nº de "Cuadernos del matemático" lo incluyo a continuación. Merece la pena verlo.



Una de piratas from carioco on Vimeo.

25 abr 2014

"TREN de NOCHE a LISBOA": Lisboa antiga, Lisboa velha cidade...

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Jeremy Irons
Jeremy Irons sostiene el film ya desde el cartel
"Tren de noche a Lisboa" es la adaptación de una novela del suizo Peter Bieri, más conocido por el seudónimo de Pascal Mercier. En nuestro país la novela de Bieri, aparecida  el año 2004 y escrita en el idioma materno del autor, el alemán, se tradujo acertadamente como "Tren nocturno a Lisboa", algo que no se ha hecho en la versión cinematográfica más pegada a la traducción literal.

Anécdota: Un maduro y despistado profesor de latín, Raimund Gregorius (Jeremy Irons), evita que una joven se suicide arrojándose al río Aare de Berna. El profesor consigue que ella le acompañe a su Instituto, pero al poco de comenzar la clase ella desaparece abandonando la gabardina en la que el profesor encuentra un libro escrito por el poeta portugués Amadeu de Prado (Jack Huston). La fascinación que la lectura de este libro le provoca unida al misterio de la joven melancólica le impulsan a abandonar su plácida existencia y comenzar a seguir pistas que le lleven a esta mujer y al autor del libro que le tiene embelesado. Un billete del tren nocturno a Lisboa encontrado dentro del libro le llevará a la capital portuguesa donde indagará por el autor y descubrirá una parte de la historia del país durante la cual sucedió una hermosa historia de amor a tres bandas. Como en todo triángulo amoroso alguien queda excluido; en éste la amistad entre AmadeuJorge O'Kelly (August Diehl) se trunca por culpa de la atracción que los dos sienten hacia la bellísima Estefanía (Melanie Laurent).

La película es de una alta calidad estética, si bien como es habitual en el director el aspecto literario se impone al fílmico, razón por la que muchos críticos no la han tratado bien considerando que su realizador sigue haciendo el mismo cine desde hace 28 años cuando ganó el Oscar a la mejor película extranjera con "Pelle el conquistador", basada también en un texto literario: la novela homónima del escritor danés Martin Andersen Nexø.
Naturalmente todo es cuestión de gusto. A mí que la literatura no sufra en su versión cinematográfica me agrada, aunque también entiendo que se pida algo más desde el campo cinematográfico. Con todo creo que no hay que ser tan duro con el film pues su estructura fílmica con ruptura de la linealidad cronológica (flash back y flash forward) es muy frecuente y dota a la historia de un interesante dinamismo, si bien en ocasiones muy predecible.
Jeremy Irons
El tren, el libro, la gabardina, Jeremy Irons... ¡Todo está aquí!

Quizás el encantamiento que me ha producido la cinta se haya debido, aparte de al bellísimo texto literario de Peter Bieri, al magnífico plantel de actores que la pone en pie en el que destacan:

* Jeremy Irons (Raimund Gregorius): auténtico monstruo de la pantalla que transmite una credibilidad tal que llegamos hasta a dar por bueno su inopinado y aturullado abandono de la obligación laboral sabiendo, como sé por experiencia propia, que un humilde docente de Secundaria no está en condiciones de ponerse el mundo por montera. Su voz es embriagadora y su dicción tan buena que hasta quienes no dominamos el inglés llegamos casi a entenderlo.
* Jack Huston (Amadeu de Prado): su elección para el papel del médico y artista enfermo de hiperestesia no puede ser más acertada. Además su parecido innegable con García Lorca aún sin tener nada que ver lo reviste de una credibilidad mayor.
* August Diehl (Jorge O'Kelly de joven) y Bruno Ganz (Jorge O'Kelly de mayor): El primero da a la perfección el papel del intelectual procedente de la clase obrera algo inseguro cuando tiene que competir con la mayor inteligencia de su bella novia Estefanía y con el atractivo en todos los sentidos de su gran amigo Amadeu. El segundo actor, que bordó el Hitler de "El hundimiento" (2004), repite excelencia aquí el papel es de menor lucimiento.
* Mélanie Laurent (Estefanía de joven) y Lena Olin (Estefanía de mayor): La primera es una bellísima actriz que mantiene el alto nivel que alcanzó en "Malditos bastardos" de Tarantino. La segunda, a pesar del tiempo pasado desde que interpretó el papel de Sabina en "La insoportable levedad del ser" de Philip Kauffman, conserva aún la sensualidad que transmitía en la adaptación de la novela de Kundera.
* Marco d'Almeida (João de joven) y Tom Courtenay (João de mayor): Está fantástico en su primer papel en una producción internacional; su origen (portugués nacido en Mozambique) aumenta la verosimilitud del personaje. El segundo es un veterano actor  que ha intervenido en muchas películas aunque no muy interesantes salvo algunas ya lejanas en el tiempo ("La noche de los generales" o "Doctor Zhivago").
* En papeles menores pero con un nivel bárbaro hay que citar a dos veteranos de la interpretación: Charlotte Rampling (Adriana, la hermana de Amadeu, unida a él con una pasión algo enfermiza), y Christopher Lee (padre Bartolomeu ya mayor que recuerda el paso por su colegio de Amadeu).

Todos los personajes presentan en la historia que se relata una adecuada complejidad y evolución individual bien diferenciadas. Son seres completos, redondos, desde el apocado y aburrido profesor de latín que con la aventura que emprende va a descubrir de nuevo el amor hasta  Estefanía cuya belleza sólo física no podrá competir con otra mayor que la suya:  el creativo mundo interior del médico Amadeu. Y entre medias la lógica evolución de Jorge y de João convertidos en unos rencorosos viejos gruñones anclados en las fortísimas vivencias políticas de la Revolución portuguesa contra la Dictadura. Dictadura en la que se enmarca la historia y que invade ponzoñosamente la pureza y la dignidad de los seres, -algunos, aun sin haberla vivido, la sufren en sus carnes-, que han de arrastrarse por sus meandros para intentar sobrevivir a ella y a su recuerdo. Y en esta supervivencia el azar está siempre presente.

Peter Bieri, "Sostiene Pereira", "Tren de noche a Lisboa"
Bieri y su relato (1ª columna)
Tabucchi y su relato (2º columna)
Lo mejor de la película. La adaptación, ¡tan literaria!, de Bille August que en este terreno es muy capaz. Basta recordar otras de este realizador danés como la espléndida versión que hizo en1998 de "Los miserables" de Víctor Hugo  con Liam Neeson, Geoffrey Rush y Uma Thurman; o la no tan magnífica versión que en 1993 hiciera de "La casa de los espíritus" de Isabel Allende en cuyo reparto estaban como es habitual en este director actores de primera fila como Jeremy Irons, Winona Ryder, Glenn Close, Meryl Streep, Antonio Banderas o Vanessa Redgrave.

Lo peor de la película. El sabor cinematográfico a algo ya visto. A lo largo de la proyección constantemente acudía a mi mente la adaptación que en 1996 hizo Roberto Faenza de la novela de Antonio Tabucchi "Sostiene Pereira". La dictadura de Salazar como marco, la figura del intelectual que vive en su mundo de creación literaria fuera en cierta manera de la cotidiana realidad, la vida de los jóvenes (coincidente en Tabucchi e investigada en Bieri) que viene a despertarle de su adormilamiento y sobre todo Portugal como país antiguo, viejo, ñoño y algo alejado del resto del mundo, son elementos en cierto modo coincidentes entre uno y otro filme.


20 abr 2014

"Ficción sonora": ¿Remedo o solución para lectores inapetentes?

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Muchas son las frases que hoy día sirven de disculpa para no leer, desde el "Malos tiempos para la lírica" de Germán Coppini con el grupo "Golpes Bajos" hasta el más oído e individual de "¡No tengo tiempo!" o el ya elevado a categoría universal de "¡No hay tiempo!". Dejando de lado el hecho de que siempre hay tiempo para lo que a uno le gusta, es cierto que la vorágine actual dificulta hacer realidad la tranquilidad de la lectura; por otra parte vivimos en un mundo de imagen en movimiento (cinético) que todo nos lo da con rapidez y facilidad. Es difícil, es verdad, sacar el debido tiempo para la degustación literaria; por eso muchas veces pretendemos reducir la literatura -en especial la narrativa- al conocimiento de la anécdota creyendo que conocer la historia sucedida entre los personajes equivale a consumir producción poética. Verdad es que no, pero, al menos, si se nos contase bien, podríamos atisbar desde esa lejanía la maestría de los creadores.
Pepe Iglesias, el Zorro, Fernán Gómez

Las adaptaciones cinematográficas de novelas señeras forman parte de nuestro bagaje cultural y lejos de apartarnos de uno u otro arte nos acercan a ambos. También el teatro en ocasiones, por imperativo de cualquier índole, se queda en una primera fase lectora sin que los actores que lo leen acompañen sus palabras del movimiento corporal debido: es el denominado teatro leído o lectura dramatizada. Con el nacimiento de la Radiodifusión muchas obras de teatro llegaron a sus destinatarios a través de las ondas y también muchas novelas se adaptaron a este medio adoptando la manera de teatro leído al reducir las descripciones novelísticas al mínimo y presentar la ambientación mediante una amplia variedad de efectos especiales. El éxito alcanzado por este género radiofónico hizo época durante los momentos hegemónicos de las emisoras de radio, años 50 y 60. Forman parte de nuestro acervo cultural desde títulos como los seriales radiofónicos humorísticos "Matilde, Perico y Periquín" o "La saga de los Porretas" de Eduardo Vázquez, hasta quizás las dos radionovelas más exitosas en nuestro país, "Ama Rosa" y "Simplemente María", escritas por el 'escribidor' [así llamaba Vargas Llosa a estos autores de pluma rápida y fácil, profesión que él mismo practicó en una etapa juvenil primera de su vida literaria y que reflejó en su novela "La tía Julia y el escribidor"] Guillermo Sautier Casaseca.

Al ser los seriales radiofónicos muy del gusto popular especialmente entre las mujeres amas de casa, la cultura con mayúscula despreció estas creaciones así como a sus creadores hasta que a finales de los setenta los autores de la alta literatura volvieron sus ojos hacia ellos para dignificarlos convirtiéndolos bien en centro de sus creaciones literarias (vgr.- "La tía Julia y el escribidor" nombrada antes) o realizando obras específicas para la Radio como "El viaje a ninguna parte" que en 1985 escribió Fernando Fernán Gómez y que se serió en 65 episodios de unos 20 minutos cada uno. Su éxito fue tal que ese mismo año pasaría a las librerías en forma de novela y al siguiente se realizaría su versión cinematográfica. Ya en los 90 la radio fue perdiendo el género del serial que sucumbió ante el serial televisivo ("Médico de familia", "Farmacia de guardia", etc.); hoy día estos seriales televisivos han evolucionado apartándose algunos de ellos del costumbrismo primero que los caracterizaba. En estos momentos el serial televisivo es género de culto, por ejemplo los HBO "The wire" o "True detective", e incluso, entre nosotros, "Crematorio".

Teatro leído, ficciones sonoras

Estreno de ’La vida de Brian’ en La Casa Encendida de Madrid

Hasta tal punto se ha abandonado el género de la radionovela que cuando alguna emisora decide presentar alguna adaptación, ésta se anuncia a bombo y platillo saliendo hasta de los estudios radiofónicos convirtiéndose así en todo un novedoso espectáculo. El carácter aislado y excepcional de estas emisiones redunda en el mimo que se pone en el producto y en su consecuente calidad. La emisora de Radio Nacional de España, RNE3, la más innovadora y juvenil del espectro radiofónico español presenta con una periodicidad no establecida adaptaciones radiofónicas de obras literarias: unas, clásicas como "El perro del hortelano" de Lope de Vega o "Poco ruido y muchas nueces" de Shakespeare; otras, de género gótico y de anticipación como "Drácula" de Bram Stocker, "Un mundo feliz" de Aldous Huxley, "El último trayecto de Horacio Dos" de Eduardo Mendoza o "¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas?" de Philip K. Dick -esta última utiliza en la versión radiofónica el título de "Blade runner" que la popularizó en cine-. Además de en obras literarias este espacio de RNE3 se centra en adaptaciones de películas: unas, de cine negro, como las dirigidas por Alfred Hitchcock "Extraños en un tren", film basado en la novela homónima de Patricia Highsmith y "Psicosis", adaptación también de una novela de igual título escrita por un menos conocido Robert Bloch; otras, de cine de humor como la desternillante "La vida de Brian" de Monty Python.

Ficción sonora "El exorcista"
Foto de grupo de todo el equipo que participó en la radio ficción 'El exorcista'
La calidad de todo lo anterior reposa, como ya ocurriera en los años dorados del género -las décadas de los cincuenta y de los sesenta-, en la categoría contrastada de los actores ('cuadro de actores', se decía entonces) que prestan su voz a los personajes. Si en "Ama Rosa" fueron Matilde Conesa, José Fernando Dicenta o Juana Ginzo quienes la convirtieron en auténtico fenómeno sociológico, en las radioficciones actuales son, entre otros muchos, Antonio de la Torre, Frank Perea, Julia Fernández, Álex Angulo, Lluvia Rojo, Juan Ribó, Pepe Viyuela, Carolina Álvarez, Luis Varela, Miguel Rellán o Ana Alonso los encargados de recuperar una manera de hacer llegar buena literatura a un público amplio algo alejado de la misma.
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Enlace a algunas de las Radioficciones que RTVE tiene en su página en forma de podcast:

11 abr 2014

A la búsqueda de Philip Marlowe mientras espero a la rubia de los ojos negros

6 comentarios:
La novela policíaca perdió la condición de subliteratura que siempre la había acompañado allá por los años setenta coincidiendo en España con los años finales del franquismo  y, en el resto del mundo, con la preeminencia que desde la segunda mitad de la década de los sesenta comenzó a tener el pensamiento posmodernista que echaba por tierra aquellos valores que durante años, décadas si no siglos, habían permanecido firmes en el mundo occidental y que sirvieron para discernir entre lo válido y sus contrarios. Ese mundo tan coherente inicia su fin durante esos años y las creencias tenidas por inmutables comienzan a cuestionarse y a revisarse.
"Todo Marlowe"
Los siete títulos de las novelas protagonizadas por Philip Marlñowe
En Estados Unidos, durante los años de la Gran Depresión y los posteriores, que desembocarían en la II Guerra Mundial, una serie de escritores crearán una buena serie de relatos de puro entretenimiento en los que se intenta desentrañar una enrevesada trama urdida en torno a algún hecho violento. Destacan  Dashiel Hammett, autor de la mítica "El halcón maltés" en 1930 y Raymond Chandler que seguirá el camino abierto por Hammett y dará a la luz en 1939 al detective Philip Marlowe, auténtico icono de la novela negra, que protagonizará una serie novelística formada por siete títulos aparecidos a lo largo de quince intensos años de publicación. Un año después de "El sueño eterno" apareció "Adiós, muñeca", a la que siguieron "La ventana alta" (1942), "La dama del lago" (1943), "La hermana pequeña" (1949), "El largo adiós" (1954) y "Playback" (1954). En España coincidiendo con el cincuenta aniversario de la muerte del escritor la editorial RBA publicó, bajo el título de "Todo Marlowe", en un solo volumen de casi 1400 páginas las siete novelas.

Cine negro
Humphrey Bogart y Lauren Bacall en el "Sueño eterno"
La novela negra tuvo su inmediato correlato cinematográfico pues también desde el principio, el cine fue muy cuestionado por las élites intelectuales como producto cultural de calidad . Así "El sueño eterno" (1939) tuvo en 1946 versión cinematográfica dirigida por Howard Hanks con el mismo título. El personaje del detective realizado por Humphrey Bogart puso rostro definitivo a Marlowe.

A España el título de Hammett, "El halcón maltés", llega en formato popular -novela de kiosko- el año 1932. Los títulos de Chandler lo harán en formato juvenil -libros de la editorial Molino- a partir de 1940. Junto a estos dos autores aparecerán otros en traducciones realizadas por intelectuales españoles, en su mayoría represaliados por haber combatido contra los ganadores de la reciente guerra civil o por haber defendido los valores de la República (E. Macho Quevedo, M. Guasch, E. Riambau, y muchos más). Así entraron en España las historias de investigación de Perry Mason o del detective Donald Lam (personajes de novelas del autor, también norteamericano, Erle Stanley Gardner).


Novelas policíacas de kiosko
Algunos títulos con sus curiosas portadas
A la producción foránea vendrán a unirse con un grandísimo éxito popular novelas escritas por autores españoles que utilizarán seudónimos ingleses:  Edward Goodman o Eddy Thorny   (Eduardo de Guzmán), Mark Halloran (Jordi Gubern), Peter Debry (Pedro Debrigode), P. Duke (Fidel Prado Duque), Siver Kane (Francisco González Ledesma) o Lou Carrigan (Antonio Vera).
Estos autores, aunque procedentes en su mayoría del subgénero 'novelas del oeste', conocen, por su trabajo en ocasiones como traductores pero sobre todo por su gran voracidad lectora directa de los títulos norteamericanos, las claves del género: relatos situados en los bajos fondos de una gran ciudad, corrupción policial cierta o latente, cosmopolitismo y glamour, erotismo, alcohol, tabaco a espuertas, clubes y garitos donde suenan melodías jazzísticas, precisión descriptiva, primera persona narrativa, humor cínico del personaje detective, etc., etc.                                                                    
José Mallorquí es el padre del novelista César Mallorquí
Algún autor hubo, como el recientemente fallecido José Mallorquí, que sin abandonar el género del oeste incorporó al mismo ingredientes propios de la novela negra; así lo hizo en su serie de relatos protagonizados por Juanito "Jíbaro" Vargas y en algunos episodios de su gran creación "El Coyote".

Todos estos novelistas injustamente minusvalorados durante años, prepararon la sensibilidad de los lectores para aventuras de mayor enjundia como las que a partir de la década de los setenta realizarán narradores como Manuel vázquez Montalbán, creador del detective Manolo Carvalho, y ya en los ochenta Andreu Martín, Juan Madrid o Julián Ibáñez quienes, al decir de Manuel Blanco Chivite, -¡no sé si creérmelo!-, "prácticamente, no descubrieron a los grandes del género hasta después de la muerte de Franco, cuando las traducciones nos [los] volvieron a traer".

Será, pues, durante los ochenta y los noventa cuando la novela negra alcance prestigio entre nosotros, y a los Vázquez Montalbán, Andreu Martín o Juan Madrid ya nombrados se unirán autores de reconocido prestigio intelectual como Eduardo Mendoza ("El misterio de la cripta embrujada" [1978], "El laberinto de las aceitunas" [1982]), Lorenzo Silva que en 1998 inicia la serie del teniente Bevilacqua y la sargento Chamorro que ya va por su séptimo título o, ya en el nuevo milenio, José María Guelbenzu y su serie de la juez de instrucción Mariana de Marco que por ahora consta de seis relatos.

Marlowe, Balville, Benjamin BlackA esta efervescencia de lo policíaco y/o detectivesco hay que añadir la excelente acogida por estos lares de los relatos del siciliano Andrea Camilleri, del griego Petros Markaris, de los nórdicos Stieg Larsson o Arnaldur Indridason, y tantos otros. También autores de prestigio como John Balville se transmutan en ocasiones en escritores de género cambiando no sólo de temática y registro sino hasta de nombre, en su caso Benjamin Black. Es este autor quien acaba de dar nueva vida al detective de Raymond Chandler.

Yo, por mi parte, me preparo para enfrentarme al redivivo Philip Marlowe. Es por ello que me he puesto a leer en unos casos y a releer en otros algunas de las siete novelas del "Todo Marlowe". Por ahora lo he hecho con la que inauguró la serie y con la titulada "La dama del lago". Quiero hacerlo también con "El largo adiós" considerada la mejor de todas y que también tuvo versión fílmica dirigida por Robert Altman en 1973. Ya os iré contando.

1 abr 2014

"Ocho apellidos vascos": La necesidad de conocernos sin prejuicios.

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Aprovechando la promoción "La fiesta del cine" me acerqué ayer lunes a ver "Ocho apellidos vascos", la película de Emilio Martínez-Lázaro. La sala estaba hasta la bandera de espectadores; muchos años hacía que no veía una aceptación así de una película española. Mi alegría fue enorme. Me he enterado, además, de que esta producción nacional ha aventajado en número de espectadores a hollywoodenses estrenos como "Capitán América". ¡Qué bien, qué hemorragia de satisfacción!

El film, que es una comedia, pasa con holgura el corte particular que tengo para las pelis que me gustan: buenos actores que actúan con naturalidad, dirección correcta aunque sin aspavientos de ninguna clase,  buen guión y, en esta ocasión, risa, mucha risa; sana risa que es algo de lo que estamos algo faltos por estos pagos nacionales, siempre enfadados los unos con (contra) los otros reivindicando no sé qué cosas y sí sé qué cosas que, por frecuentes (20, 30 años..., siglos quizá), ya me hastían. Quiero pensar que quienes junto a mí llenaban la sala buscaban eso, reír, normalizar la risa con una comedia para todos los públicos que, haciendo uso de algunos de los tópicos que de siempre circulan entre nosotros (en esta ocasión los de andaluces vagos y dicharacheros vs vascos serios y poco comunicativos), pretende echarlos por tierra gracias a la eclosión de sentimientos que pueden aflorar entre nosotros si sabemos escapar de estos lugares comunes.

Ha habido aguafiestas como Jon Juaristi (http://paralalibertad.org/vascoandaluza/) que se han mostrado reticentes a convertir 'la tragedia terrorista en comedia' (sic) insistiendo en que no cabe hacer concesiones, o como Mikel Insausti, crítico del diario "Gara" que han criticado el que los personajes vascos no hayan sido hechos por vascos. Yo creo que pese a todo la vida sigue y que si tenemos vocación de entendimiento, si queremos seguir juntos debemos "normalizar" las peculiaridades y poner en solfa los comportamientos extemporáneos de uno y otro lado. Creo que el guión que han escrito Borja Cobeaga y Diego San José, que no por casualidad coincidieron en Vaya semanita (programa de humor emitido en la segunda cadena de Euskal Telebista desde 2003-actualidad) va por ahí. ¿Pues no le reconviene el personaje de Karra Elejalde (Koldo) a su futuro yerno (Antxón / Rafael) por su liderazgo en la manifestación independentista?: "Hostia, Antxon, cuando yo era joven no estaba mal lo de luchar por la independencia, pero creo que ahora...". ¿Y el personaje de Dani Rovira (el sevillano Rafael Quirós) no acalla a sus amigos trianeros cuando éstos equiparan vasco a terrorista?  Creo que los espectadores que llenan (están llenando) las salas para ver la creación de Martínez-Lázaro lo que están transmitiendo a los que -bien como Juaristi o como el crítico de cine del diario Gara- ponen peros a esta comedia es un rotundo: ¡Estamos hartos! ¡Dejadnos vivir! ¡No nos amarguéis más la vida!

Misma edad y parecido físico innegable
Entrando ya de lleno en la película, he de decir que su director (Madrid, 1945) ya nos había alegrado la vida en otras ocasiones (El otro lado de la cama, Los dos lados de la cama, Amo tu cama rica...) aunque también ha dirigido otras obras ajenas al género de la comedia como Carreteras secundarias o Las trece rosas. En mi cabeza su imagen se me confunde con la de otro director madrileño ilustre en el género de la comedia, Fernando Colomo (Madrid, 1946); y no sólo por su indudable parecido físico sino porque ambos cuando tocan el género de la comedia entremezclan magistralmente la ironía y el humor dando lugar a un tipo de comedia, donde la realidad o la memoria histórica son interpretadas con cierto cinismo y simpatía. Con todo Emilio Martínez Lázaro -y lo mismo podría decirse de Colomo- filma de manera convencional y cuando, como en esta ocasión, rompe moldes es más consecuencia de un excelente guión o de un magnífico plantel de actores. En esta ocasión se unen ambas cosas.

LOS ACTORES. Aparte de en el guión al que ya me he referido, la película se sostiene sobre la magnífica actuación de sus cuatro actores principales:

Karra Elejalde, en el papel del arrantzale Koldo, interpreta a un buen hombre con dificultades para expresar sus sentimientos que se mueve y encuentra su lugar en la sociedad de su pequeña localidad euskalduna merced a un exhibido vasquismo de generaciones fuera de toda duda. Este es el eje sobre el que gira la comicidad del film: su inquisitorial búsqueda de pedigrí vasco en el que parece que va a ser su futuro yerno, el cual sale como puede del interrogatorio acudiendo a apellidos que le suenan por su relevancia profesional o mediática dentro de la sociedad española: Arguiñano, Igartiburu, Erentxun, Gabilondo, Urdangarín, Otegi, Zubizarreta y… Clemente.

Antxon/Rafael y Amaia
Dani Rovira es el gran descubrimiento de esta película, al ser ésta la primera vez que deja su función habitual de cómico para hacer de actor protagonista. Su procedencia andaluza (es malagueño) y su comicidad innata conocida por el espectador le sirven para ejecutar a la perfección el papel de sevillano imitador del acento vasco. El salto desde su papel de monologuista en la vida real  al de Rafael / Antxon de la trama fílmica se escenifica  en la misma ficción en el momento en que él y Amaia (Clara Lago),  en la especie de caseta andaluza donde trabaja él y al que ella ha acudido con unas amigas, se insultan lanzándose como arma arrojadiza los estereotipos circulantes sobre lo vasco y lo andaluz.

Clara Lago es la chica vasca que gusta de decir las verdades a la cara y que por nada del mundo claudicaría de su vasquismo representado en su look (vestuario y peinado) y en su fachada de mujer dura e insensible al amor. Pero, como es lógico, el amor todo lo vence. Quizás sea esta actriz la que en ocasiones actúa con menos naturalidad, como no creyéndose -¡y eso es muy malo para un actor!- del todo su personaje.
Merche/Anne y Koldo
Carmen Machi, como siempre, está que se sale, impresionante, fantástica. Su personaje de extremeña que llegó al País Vasco siguiendo a su amor y que tras quedar viuda sigue allí porque se siente de allí, es muy auténtico. Lástima que al final, el director, los guionistas o los tres juntos, hagan una concesión a un estereotipo casposo que sólo lo podríamos salvar si lo interpretamos como hipérbole caricaturesca próxima a lo esperpéntico; pero, aun así, me parece una condescendencia a ciertos sectores recalcitrantes vascos y no vascos. Dejando esto a un lado, que poco tiene que ver con la propia actriz, Carmen Machí es una Merche genial que acoge a Rafael como hijo ayudándole en su propósito de enamorar a Amaia. Las veladas junto a Koldo, para quien se llama Anne, haciendo que el hosco arrantzale sea capaz de expresar sus sentimientos las borda. La comicidad que además ella sabe expresar con su voz, gesto y el movimiento corporal suman puntos al film que con ella nunca decae.

El resto de actores (Aitor Mazo en el papel del cura que ha conocido en confesión la farsa, Alberto López y Alberto Sánchez en el de los amigos sevillanos del personaje de Dani Rovira, más los amigos abertzales que Antxon / Rafael se ha echado en comisaría en su proceso de simulación) son estereotipos humanos sin más función que la de abundar en la visión tópica de unos y otros, eso sí añadiéndoles en dosis iguales el componente de estupidez consustancial a quienes son incapaces de ver más allá de sus narices y su vida se resume a una equivocada reafirmación continua de ideales que otros ('los de arriba' se dice en el film) les sirven en bandeja para poder muñirlos como a peleles.

En conclusión, una típica comedia romántica construida sobre los tópicos de siempre que circulan entre los españoles y que a menudo son consecuencia de la falta de conocimiento entre unos y otros. De los muchos momentos del film destacaría uno que, en mi opinión, viene a explicar esta cerrazón que mantenemos entre nosotros: Koldo hablando con su hija Amaia sobre su futuro yerno le dice que le parece una persona rara, como si fuera del sur. Al oir esto Rafael piensa que ya le ha descubierto; pero Koldo acaba lo que estaba comentando diciendo "...del sur, vamos de Álava". Para este ser primario el mundo se reduce a lo que Rafael llama las Vascongadas. Por el otro lado, preguntado Antxon por su futuro suegro sobre si había viajado mucho, éste le contesta: "Sí, bastante... He estado en Donosti, Algorta, Eibar, Hernani...". Si hubiese contestado la verdad su diáspora se habría reducido a Dos Hermanas, Sanlúcar, Alcalá de Guadaira y así. Vamos, que antes de chocar conviene conocer, viajar, para entender y entendernos