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31 ago 2020

"La colina del almendro" de Mayte Esteban.

12 comentarios:

“Me gustaría que llegase el día en el que no importara si eres hombre o mujer para ejercer cualquier profesión. ¿Quién dice que no podemos conseguir lo que nos propongamos solo por ser mujeres?” (pág. 397) 

" James aplicó al herido fenol en la herida y éste respondió con un respingo y un gemido. Gritó después, al sentir el instrumental médico hurgando en su hombro herido. La solución de ácido carbólico rebajada que le habían aplicado no era suficiente para anestesiarlo del dolor. " (pág. 426)


Novela romántica, Mayte Esteban
Tras haber leído durante el estado de Alarma la novela corta "Doce horas" que me hizo descubrirla , deseaba leer algo de más enjundia de Mayte Esteban para no quedarme con la idea de escritora que esa novelita corta y de circunstancias había dejado en mí. A instancias de Mónica-Serendipia adquirí y he leído con sumo gusto "La colina del almendro"; tras finalizarla no puedo por menos que declarar mi plena satisfacción pues la buena escritora que detecté en "Doce horas" en esta extensa narración se me ha confirmado plenamente. 

Como en la reseña que en julio escribí sobre "Doce horas" dejé un extenso perfil biobibliográfico de Mayte Esteban,  voy a omitir aquí su magnífica trayectoria literaria. Quien quiera conocer otros títulos de esta arriacense le invito a pasarse por esa entrada [leer reseña aquí]. Sólo añadiré que tras "La colina del almendro" (2019) Mayte Esteban ha publicado en abril de este año la novela "Brianda: Una bruja en tiempos de la Inquisición" y que ahora mismo tiene en preventa "Años de mentiras", su última obra de ficción que se podrá comprar en las librerías a partir del próximo día 2 de septiembre. Autora prolífica, como se ve.

Sinopsis (proporcionada por la propia editorial)
El mundo y la vida de Mary Ellen se quiebran cuando su padre, el conde de Barton, entra en su cuarto. Ha decidido casarla con un rico comerciante sin rastro de nobleza afincado en Boston. Mary no puede creer que su padre renuncie a que su prometido sea aristócrata, pero sabe que de nada le servirá protestar. Ha sido educada para aceptar que todas las decisiones de su vida las tome el varón de la familia. 
Tras una precipitada boda, se ve obligada a trasladarse a Londres desde Almond Hill. Poco después de llegar a la ciudad, Mary descubrirá los secretos que encierra su extraña boda. Y también que al corazón no se le puede atar con un contrato. 
Ambientada entre el final de una época y los convulsos años que marcan el principio del siglo XX, 'La colina del almendro' es una historia de venganzas, supervivencia, amor y guerra. 

Mi opinión
Interesante novela la de Mayte Esteban, autora que se sabe mover con soltura por terrenos literarios resbaladizos cuales son la novela romántica, la novela bélica y hasta me atrevería a denominar la novela feminista. En los tres campos narrativos sale la escritora airosa. 

"La colina del almendro" distribuye su trama en tres claras partes: Una primera en la que se muestra la situación de la mujer de clase acomodada anterior al estallido de la I Guerra Mundial. En ella el conde de Barton y su propiedad Almond Hill languidecen en medio de deudas ingentes provocadas por la ineficaz gestión del patrimonio por parte del propio conde, Richard Davenport, y de su sobrino Charles. Ambos viven sólo por y para el alcohol, y en el caso del joven Charles también para el juego y las prostitutas. La solución a todos sus males se le aparece a Richard de la noche a la mañana en forma de petición de la mano de una de sus hijas por parte de un acaudalado norteamericano residente en Boston, John Lowell. Si se la concediera, el tal mr. Lowell, que se casará por poderes, atenderá a su joven esposa y a su suegro con una dotación de unas dos mil libras mensuales. Como digo, la solución a todos los males está servida.

En la segunda parte, casada ya una de las hijas Davenport con el desconocido caballero americano estalla la Guerra contra Alemania. Mary Ellen, por deseo de su marido, vive en Londres  en la casa que él tiene allí. Todo parece ir bien, pero el estallido bélico y los manejos de su primo harán que la vida en la capital inglesa sea cada vez más difícil para ella y la escasa servidumbre que la atiende y que ella trata de igual a igual. Se consolida en esta parte la atracción sentida entre el médico James Payne y la joven Mary desde que en la Primera Parte se conocieran casualmente en el tren que la llevaba a Londres tras su casamiento por poderes con John. A pesar de no conocer aún a su marido, Mary siempre se mantiene fiel a sus deberes conyugales evitando los encantos del joven médico. Cuando el enigmático americano por fin aparece en Londres sorprendentemente se mantiene apartado de su bella esposa sin exigirle débito conyugal alguno. ¿Por qué? Hay que leer, amigos míos, para enterarse de qué va la cosa. Sólo diré que en esta segunda parte John Lowell volverá a USA donde tiene unos prósperos almacenes y una vida grata. Al saber de los problemas que su joven esposa padece como consecuencia de la Guerra y de su antipático primo decidirá volver pese a que la guerra está en pleno auge y los submarinos alemanes en 1916 ya son de una letal efectividad. Así su barco será hundido frente a las costas inglesas.

En esta segunda parte los postulados teóricos del movimiento de las sufragistas inglesas a cuyas reuniones James Payne había invitado a la joven Mary en la primera, empiezan a materializarse en las acciones que ella deberá de emprender. Son trabajos que ejecuta en principio por necesidad pero con una fuerte determinación que la acompañará desde ese momento haciendo claramente de la necesidad virtud.

"1917" film, Sam Mendes,
En la tercera parte es donde el relato más se convierte en novela bélica. A mí las descripciones de la vida en las trincheras durante la batalla del Somme (esta batalla tuvo lugar en 1916), las heridas y terribles operaciones que el dr. Payne realizará junto a la enfermera Elsie y la dura vida de los combatientes que están abocados a la muerte en cualquier momento me ha encantado leerlas. Es más, por puro azar ha coincidido mi lectura con haber visto por TV la magnífica película de Sam Mendes, "1917" (la acción en ella sucede durante la denominada Operación Alberich en que los alemanes por pura estrategia se retiraron a la línea Hindenburg). Contemplar en imágenes lo que ya me había imaginado leyendo a Mayte me ha hecho reconocer la enorme altura que como autora esta mujer tiene. Mayte Esteban logra transmitir con la pluma esas sensaciones durísimas que Mendes realiza con imágenes, y en mí el efecto recibido por ambos es muy parecido, diría incluso que idéntico, o sea, perfecto. Sí, me han gustado mucho esos momentos de belicismo.

Por otra parte como es lógico en esta 3ª parte todo va encajando y se va ir solucionando de la mejor manera posible. En este sentido no hay sorpresa alguna, diríamos que triunfa el bien sobre el mal, como no podía ser de otra manera. Es más, como es propio de la novela romántica, en esta parte final pero también a lo largo de todo el relato tenemos bodas: unas deseadas, otras no tanto, y alguna también ciertamente frustrada.

Envolviendo todo lo que acabo de contar está el proceso de liberación vivido por las mujeres sufragistas inglesas desde antes de la Guerra. Muchos de los nombres de estas mujeres precursoras (Mary Richardson, Emmeline Pankhurst, Emily Davison, Louisa Garrett Anderson...) son auténticos; su lucha por la igualdad de derechos con los hombres aparece en el relato mezclándose sus figuras históricas con los personajes de ficción (Sra. Harris, Mary Ellen, las dos niñas que sirven en su casa; Virginia y Sabine, etc.) entrando la novela por esto y por el contexto de la guerra mundial en que la acción sucede a tocar al menos de refilón el género de la novela histórica. Son totalmente reales e históricas las referencias que se hacen de la dura represión por parte del poder de esta lucha feminista mediante cargas policiales, encarcelamientos e incluso alguna muerte, así como la entrada de la mujer en las cadenas de producción de las fábricas durante la Guerra ante la falta de mano de obra masculina está totalmente documentado. 

Feminismo, Sufragistas inglesas, "La colina del almendro"
La vida de las personas ya no sería la misma tras esta experiencia bélica. Acabada la contienda se intentó que las aguas volvieran a su cauce procurando volver a relegar a las mujeres al ostracismo hogareño. Sin embargo la semilla ya estaba echada pues tras el paso por las fábricas las mujeres habían  tomado plena conciencia de su capacidad laboral en igualdad con los hombres; por ello al poco las sufragistas inglesas conseguirán que las mujeres (no todas, sólo las mayores de 30 años siempre que pudiesen demostrar tener alguna propiedad importante) voten, y diez años más tarde ya lograrán que la edad de voto se equipare a la de los hombres, 21 años.

Dado el asunto que se presenta, la desaparición o inicio de disolución de una clase clase alta aristocrática  e ineficiente en beneficio de una clase burguesa que valora el trabajo y tiene en alta consideración a quienes trabajan para ella, la novela entra en muchos momentos en la tendencia de la narración romántica, rosa o del corazón tipo aquellas novelas victorianas escritas por Jane Austen que tantos adeptos tienen aún hoy día. Los registros de esta tendencia los conoce y maneja la novelista con acierto y perfección. Lógicamente el siglo XXI no es el siglo XIX con lo que no hay que buscar estrictas coincidencias y sí un tono, una cierta evocación
El cuello se adornaba con una pajarita en rojo y una fila de dieciocho botones lo cerraba por delante. Las mangas eran estrechas y se terminaban en un puño que hacía juego con las solapas de la inexistente camisa, puesto que esta no era nada más que un trampantojo. Todo el vestido estaba hecho de una sola pieza. La falda se estrechaba hasta por debajo de las rodillas, marcando la silueta, y desde allí ampliaba ligeramente el vuelo con cinco franjas horizontales de cinta. (pág. 170)
James dudó unos instantes, pero al final se dejó llevar. Agarró la cara de Mary con ambas manos, apartó las lágrimas con los dedos y primero posó sus labios en la frente. Después estos recorrieron el camino de la nariz, dejando un reguero de besos y se pararon en su boca, en un intenso beso. (pág. 229) [la palabra inicial la oculto a fin de no incurrir en posible spoiler]
En línea con esta rememoración de la novela victoriana, si bien no en el campo del romanticismo y sí en el del sentimentalismo y la emotividad, creo entrever a los personajes de Dickens en varios momentos del relato
-¡Fuera, chusma!- les gritó una criada
[...]
Era casi media tarde del sábado y, cansadas de andar, mojadas y hambrientas, se refugiaron en la entrada de una casa. Sacaron un trozo diminuto del pan que les había dado la panadera del fondo del saco y lo compartieron en silencio.
María José Moreno, Mónica Gutiérrez, mujeres que escriben sobre mujeres
Muchísimas más cosas, todas ellas positivas, cabría decir de esta muy entretenida, interesante y muy bien escrita novela, que fluye con naturalidad y logra emocionar en muchos momentos. Mayte Esteban sabe manejar los tiempos y mover hacia arriba o hacia abajo el diapasón de los sentimientos. En esto como en tantos otros aspectos me parece una maestra total. La lectura de "La colina del Almendro" me ha confirmado encontrarme ante una buena escritora que sin duda alguna merece ser leída por todos.

16 ago 2020

Jorge Luis Borges: "Ficciones". (lecturas veraniegas desordenadas)

8 comentarios:

No ser un hombre, ser la proyección del sueño de otro hombre ¡qué humillación incomparable, qué vértigo! A todo padre le interesan los hijos que ha procreado (que ha permitido) en una mera confusión o felicidad; es natural que el mago temiera por el porvenir de aquel hijo, pensado entraña por entraña y rasgo por rasgo, en mil y una noches secretas. ( ‘Las ruinas circulares’)

Si algo bueno tiene el verano es la relajación que introduce en el día a día. Es verano y la indolencia, la falta de disciplina, la sana dejadez lo invade todo. También mis lecturas. ¿Qué tienen que ver los cuentos que Borges escribiera allá por los años 30 y 40 del pasado siglo con dos novelas del siglo XXI: "La fórmula preferida del profesor" de la japonesa Yoko Ogawa y "Soledad" de Carlos Bassas del Rey? Pues seguramente, nada y todo. Nada por pertenecer a universos mentales e intereses personales muy distantes, y todo porque sin la maestría borgiana pocos escritores podrían haber avanzado sin tropiezos, caídas o despeñamientos imposibles de corregir, por la angosta senda de la escritura. Es evidente que Borges marca en literatura un antes y un después.

Dejo para otro momento hablar de las dos novelas que acabo de citar. Creo que la narrativa del argentino universal bien se merece un post para él solo.

Ficciones

Cuentos de Borges, Narraciones argentinas

Tantas veces a lo largo de mi vida lectora me he topado con referencias a algunos de los relatos borgianos contenidos en este volumen titulado "Ficciones" que no he podido por menos que por fin, de una vez por todas, durante dos días de este caluroso verano tomarlo entre mis manos y disfrutar con el mundo imaginativo, fantasioso y tantas veces libresco de este bonaerense nacido en 1899 y fallecido en 1986 en Ginebra (Suiza).

Diecisiete son los cuentos contenidos en el libro fruto de la unión de dos: "El jardín de senderos que se bifurcan" publicado en 1941 por vez primera, que contiene ocho cuentos; y "Artificios", aparecido en 1944, con seis relatos. A estos seis de "Artificios" en ediciones posteriores -años1952, 1953 y especialmente 1956- se sumarían tres más: "El fin", "La sexta del Fénix" y "El Sur", quedando pues la edición que he manejado de la editorial De bolsillo Contemporánea formada por un total de diecisiete narraciones distribuidas de la siguiente manera:


Primera parte: El jardín de senderos que se bifurcan
Prólogo
  • Tlön, Uqbar, Orbis Tertius (1940)
  • El acercamiento a Al-Mu'tasim (1936, no incluido en la edición de 1941)
  • Pierre Menard, autor del Quijote (1939)
  • Las ruinas circulares (1940)
  • La lotería en Babilonia (1941)
  • Un examen de la obra de Herbert Quain (1941)
  • La biblioteca de Babel (1941)
  • El jardín de los senderos que se bifurcan (1941)

Parte Dos: Artificios
Prólogo
  • Funes el memorioso (1942)
  • La forma de la espada (1942)
  • Tema del traidor y el héroe (1944)
  • La muerte y la brújula (1942)
  • El milagro secreto (1943)
  • Tres versiones de Judas (1944)
  • El fin (1953, solo 2ª edición)
  • La Secta del Fénix (1952, solo 2da edición)
  • El Sur (1953, solo 2ª edición)
Los prólogos están escritos por el mismísimo Jorge Luis Borges y en ellos realiza una especie de reseña de aquello que nos disponemos a leer. Era consciente el argentino de que la mayoría de sus historias eran fantásticas y en ello se regodea. La fantasía que siempre lo caracterizó introduce en la quimera a la propia literatura y a sus autores; así en 'La lotería en Babilonia' él mismo se viene a incluir en la reata de autores más que heterogéneos (Leucipo, Lasswitz, Lewis Carroll, Aristóteles...) responsables -dice- de la autoría de esta narración; aunque sin duda alguna de esta primera parte para mí los cuentos más sobresalientes -¡y fantásticos en todos los sentidos!- sean "Las ruinas circulares", al que pertenece la cita que encabeza esta entrada, y el titulado "Pierre Menard, autor del Quijote". En este último no he podido por menos que ver un clarísimo antecedente de la literatura de mi admirado Enrique Vila Matas e incluso de la de Roberto Bolaño. Me refiero especialmente a esa manera de transformar, transfigurar, hacer aparecer y desaparecer como si nada en el relato autores, obras, páginas y personajes que conviven de manera inexplicable en la mente del personaje central de este cuento quien reconoce nada más y nada menos que no quería componer otro Quijote -lo cual es fácil- sino el Quijote. Pretendía Menard no hacer una transcripción del original sino producir unas páginas que coincidieran palabra por palabra y línea por línea- con las de Miguel de Cervantes. ¡¡Cuánto me han hecho recordar las páginas y el asunto de este cuento a "Los detectives salvajes" de Bolaño o a novelas de Vila Matas como "Dublinesca" o "París no se acaba nunca"!!

Borges, literatura argentina del siglo XX
En el prólogo a 'Artificios', el libro que ocupa la segunda parte de "Ficciones", Borges declara que Shopenhauer, De Quincey, Stevenson, Mauthner; Shaw, Chesterton, Léon Bloy, forman el censo heterogéneo de los autores que continuamente releo. ¡Y se nota, vaya si se nota! Hago la exclamación no porque pretenciosamente yo quiera transmitir la falsa idea de que domino a estos siete autores -para nada, os lo aseguro- sino porque en la declaración borgiana creo ver una defensa cerrada de la lectura como lo esencial y principal del ejercicio literario. Hasta tal punto es así que el propio autor argentino reconvertido en el magnífico crítico literario que siempre fue, analizando uno de los cuentos incluidos en esta parte de la obra dice, como con dudas, que "En la fantasía cristológica titulada Tres versiones de Judas, creo percibir el remoto influjo del último" [se refiere a Léon Bloy]. ¡Se puede ser más sincero y analítico con lo que él mismo ha creado! 

De los nueve cuentos incluidos en 'Artificios' me han gustado sobre los demás el ya citado de Tres versiones de Judas, El fin y Funes el memorioso. En "El fin" Jorge Luis Borges viene a poner un más que verosímil desenlace en prosa a la historia de Martín Fierro, poema narrativo escrito en verso octosílabo por el poeta argentino José Hernández en dos entregas: la primera en 1871 conocida como 'La ida' y en 1879, subtítulada 'La vuelta'. Así pues este cuento de Borges supondría el cierre definitivo de la historia del gaucho matrero, o sea, fuera de la ley, que era Martín Fierro quien tras desertar del ejército donde estuvo siete años recibiendo poco sueldo y muchas vejaciones al regresar a su casa halló a su mujer muerta y a sus dos hijos desaparecidos buscándose la vida como podían. Comienza aquí su vida de cimarrón que le llevará a frecuentar pulperías, a practicar el juego y a embriagarse en demasía. En una ocasión mata a un negro de cuya mujer él se burló cuando ambos querían entrar a un baile. Así se inició su carrera de asesino y de huido de la justicia. En 'La vuelta', aparecida siete años después de 'La ida', Martín Fierro parece reconciliarse con la sociedad argentina de la que se excluyó yéndose a vivir con los indios que lo acogieron. Ahora retorna a la civilización. Y Borges en "El fin" decide acabar con el personaje poniendo punto final a su peripecia vital a manos, lógicamente, de un negro justiciero vengador de aquel que siete años antes Martín Fierro matase. 

El otro cuento interesantísimo y muy influyente en la literatura es el de Funes el memorioso, la historia de Ireneo Funes, un muchacho que entre otras muchas rarezas tenía la de saber siempre la hora. El narrador en primera que cuenta esta historia dice que coincidió con este ser sólo en tres ocasiones y siempre en Fray Bentos, ciudad de Uruguay, próxima a Montevideo. La primera vez le escuchó dar la hora exacta siempre que era requerido; tres años más tarde  al volver a pasar por Fray Bentos y preguntar por él supo que lo había volteado un redomón en la estancia de San Francisco, y que había quedado tullido, sin esperanza. En esta segunda ocasión fue el mismo Funes quien al saber que el narrador era portador de libros en latín quiso contactar con él y en las dos ocasiones que lo hizo Funes le dijo que recordaba perfectamente el encuentro fugaz que tuvieron tres años atrás. En su último encuentro Ireneo le explica que a raíz del accidente tuvo conciencia de que su percepción y su memoria eran infalibles. Y le cuenta que ha ideado un sistema de numeración consistente en dar nombre diferente a cada número; también que percibía todas y cada una de las hojas de un árbol; que no comprendía que la palabra 'perro' incluyese a cualquier perro pues cada uno es distinto y merece por ello tener nombre individual que él siempre recordaba;  también que había aprendido sin esfuerzo el inglés, el francés, el portugués, el latín... Pero, quien cuenta la historia nos dice que pese a esto él cree que Funes no era muy capaz de pensar porque 
"Pensar es olvidar diferencias, es generalizar, abstraer. En el abarrotado mundo de Funes no había sino detalles, casi inmediatos"
 Borges dice que este cuento es una larga metáfora sobre el insomnio. Y es que a Funes le era muy difícil dormir pues dormir es distraerse del mundo.

Jorge Luis Borges fue escritor de cuentos, ensayos y poemas. Nunca escribió largas narraciones. Consideraba desvarío laborioso y empobrecedor el de componer vastos libros; el de explayar en quinientas páginas una idea cuya perfecta exposición oral cabe en pocos minutos. Mejor procedimiento es simular que esos libros ya existen y ofrecer un resumen, un comentario. Como se ve, en Borges anidaba sobre todo un ensayista, un crítico y en la literatura de creación, consecuente con su declaración anterior, un hacedor de poemas y/o cuentos. No es este el lugar para explicarlo, pero de todos es sabido que estos dos géneros literarios se hallan íntima y profundamente relacionados entre sí.
______________

Nota: "Ficciones" de Jorge Luis Borges es uno de los clásicos imprescindibles de la literatura universal. En consecuencia es uno de los títulos que incluyo en la lista de libros leídos y participantes en la IVª edición del Reto "Nos gustan los clásicos" promovido por Francisco del blog "Un lector indiscreto"

30 jul 2020

Roger Martin du Gard. 'La consulta' (Los Thibault 4) y 'La Sorellina' (Los Thibault 5) [A pares XII]

6 comentarios:

La pobreza —continuaba el señor Thibault— ¿ha sido alguna vez incompatible con la felicidad cristiana? ¿Y la desigualdad de los bienes temporales, no es condición indispensable del equilibrio social?
[……]
siempre he sentido el orgullo de pertenecer a esta clase acomodada sobre la que siempre han descansado la religión y la patria… ¿No deberías… tener cierto fervor religioso, en una palabra? ¿Una fe más sólida, más observante?
(La sorellina)

El año pasado leí las tres primeras novelas de las ocho que forman "Los Thibault" la Novela-Río que junto a otras realizaciones menores fue la producción literaria que más pesó en la concesión sin discusión alguna en 1937 del premio Nobel de Literatura a su autor, el francés Roger Martin du Gard.

La consulta (Los Thibault 4), La sorellina (Los Thibault 5)

Según leía las dos primeras entregas de "Crónicas de los Cazalet" de Elizabeth Jane Howar, reseñadas en este blog hace bien poco en un 'A pares' [leer la reseña aquí], constantemente venía a mi cabeza la historia de esta otra familia, en este caso francesa, de la que dos años atrás leí con sumo gusto las tres primeras novelas ("El cuaderno gris", "El reformatorio" y "Estío") de las que dejé constancia en dos reseñas en este blog [ambas reseñas pueden leerse pinchando aquí y aquí]. Ha sido por esto que he retomado la lectura de "Los Thibault" donde los dejé, es decir, en esta ocasión he leído las dos siguientes de la serie: "La consulta" y "La sorellina". La lectura de ambas ha sido de mi agrado. Es una delicia leer a Roger Martin du Gard como ya he declarado en mis comentarios a las tres entregas primeras de esta saga familiar.


La consulta

Esta cuarta entrega de "Los Thibault" es muy curiosa. Es breve y se centra en la faceta médica de Antoine, el hijo mayor del patriarca Óscar Marie. Como sabemos, Antoine es un joven doctor de poco más de treinta años que se siente atraído por 'Nigrette' (Gise) que atiende al padre de los Thibault; la inclinación de Antoine por Gise no es correspondido por ella que sigue presa en el amor de Jacques desaparecido hace tres años pero que ella piensa sigue viviendo en Inglaterra.

Por la consulta médica de Antoine pasa un sinfín de personas con enfermedades diversas, desde esos dos chicuelos -los hermanos Bonnard, Robert y Loulou- del inicio que sobreviven mal que bien por ellos mismos, pasando por Huguette, la niña enferma incurable cuyo padre Isaac Studler le pide a Antoine la solución final rápida y compasiva a la que él, como médico, entiende que no debe prestarse aunque en su cabeza se desata un interesante debate entre la ley moral y la ley natural. 
No hay más ley que las leyes naturales; éstas sí, ineluctables. Pero esas pretendidas leyes morales, ¿qué significan? Un conjunto de costumbres implantadas en nosotros desde hace siglos…
 En este terreno de la moralidad es de sumo interés el caso de la adolescente que padece una tuberculosis seria de columna que tras ser evaluada por Antoine deberá ser escayolada por completo; la madre de esta chica, una frívola mujer burguesa, vive desentendida por completo de los problemas médicos de su hija  y coquetea con Antoine, juego al que él no se presta. También aparece Rumelles, el político cínico que vende una imagen falsa ante sus electores y que oculta la enfermedad vergonzante que padece. Estos y algunos más son los pacientes que en un día normal, lunes 13 de octubre de 1913, el doctor Antoine Thibault atiende en su consulta, visita en sus domicilios o evalúa sus casos con otros colegas como su maestro el doctor Phillip o con quien atiende los problemas del viejo Thibault, el doctor Thérivier.

Lo que me ha parecido más interesante en esta entrega aparte de ese interesante debate personal que en soliloquio mantiene consigo mismo Antoine sobre la eutanasia es la mostración de libro del naturalismo en literatura: el cientifismo, las leyes de la herencia, el alcoholismo, la sífilis... sobrevuelan esa sociedad que paradójicamente también guarda elevados pensamientos sobre el amor, la fidelidad, la compasión... Y es que en el hombre positivista de esta época lucha constantemente el corazón y la razón.

Se disponía a decir: «Lesiones curables…», pero no lo creía así. El estado general, a pesar de las apariencias, era inquietante. Todo el sistema ganglionar estaba tumefacto. Huguette era hija del viejo Goupillot, y esta herencia corrompida, al parecer, iba a poner en serio peligro su porvenir.

La historia sucede en una sola jornada, e lunes 13 de octubre de 1913. Los movimientos políticos de franceses y alemanes auguran que la guerra comenzará en breve. Toda la sociedad ya lo tiene asumido.


La sorellina

En esta 5ª entrega de la saga familiar Antoine sale en busca de su hermano Jacques al haber recibido en la casa parisina de Los Thibault una carta dirigida al hermano pequeño remitida por el profesor Jalicourt. Dado que Jacques lleva 3 años desaparecido Antoine abre la carta y cuál no será su sorpresa cuando se encuentra con que Jalicourt se dirige a un tal Jack Baulthy a propósito de la novela que éste le ha remitido y que él considera demasiado moderna para su sensibilidad.

Buenos Aires, Novela francesa de entreguerras
Antoine
visita a Jalicourt y éste lo remite a Lausana dado que Jacques, le dice el profesor, colabora con una revista ginebrina. De inmediato se pone en marcha hacia Lausana porque quiere recuperar al hermano y más ahora que el padre está a punto de fallecer.

Llega a Lausana por la mañana, encuentra a Jacques y los dos hermanos pasan juntos el día contándose lo sucedido a ambos durante estos tres años. Todo esto sucede mientras aguardan para tomar esa misma noche un tren que los devuelva a París. De lo que se dicen lo más interesante en mi opinión es la falsedad que el hermano pequeño descubrió en el adorado por los jóvenes profesor Jalicourt. La narración de la visita que el día antes de desaparecer de París hizo al venerado profesor fue en definitiva la que desencadenó toda la serie de acontecimientos: no apuntarse a la escuela normal, volver a casa a visitar al padre para contarle su decisión y ante la incomprensión de éste salirse de casa con la frase "¡Voy a matarme!" que seguramente es la que le hizo sostener al viejo Thibault la idea de que Jacques se habría suicidado.

Durante la breve estancia en Lausana Antoine descubre a un hermano que desconocía. Jacques es apreciado por el entorno en el que vive, hay un halo de misterio y de cierto activismo político en muchas de las conversaciones que mantiene con personas que se le acercan, es evidente que Jacques ha roto más de un corazón femenino durante su estancia en Suiza, su nivel profesional y literario era desconocido del todo por Antoine...

De esta novela lo que más me ha gustado es precisamente la novela de Jacques que Jalicourt le entrega a Antoine y que este lee con fruición a toda velocidad pues aún siendo de ficción está  tan inserta en la realidad de Jacques que Antoine ve en los paisajes, personajes y acciones fiel reflejo de la vida de su autor, de sí mismo, de Gise, de los Fontanin..., aunque eso si todos ellos con nombre diferente y ubicados preferentemente en Italia, en Roma, en Génova... La literatura bebiendo de la realidad y convirtiéndola en materia ficticia es algo que me ha encantado por demás. Creo que en esta entrega el escritor Martin du Gard hace una clara confesión de su poética. 

Creía haber progresado considerablemente desde aquella época y hoy encontraba insoportable aquellos amaneramientos, aquella poesía, aquellas exageraciones de la juventud. Lo más raro es que ya no pensaba en absoluto en el tema, en la relación de este tema con su propia historia; una vez que había dado una existencia de arte a este pasado, creía haberlo apartado de sí.

 Es interesante y muy teatral la manera como durante la lectura de la novela escrita por Jacques en la narración se mezclan dos o casi tres realidades: la ficticia de la novela "La Sorellina", la alegórica de la familia Thibault y la propia de la reacción a la lectura por parte de Antoine

«¿Y yo?» Pero aquí, un poco más lejos, trata de un hermano mayor, Humberto: «Algunas veces, en la mirada de su hermano mayor, Giuseppe ha creído ver una muestra de simpatía…» ¿Una muestra? ¡Ingrato!

Muestra el escritor la transformación de estilos en literatura, la evolución de la misma y la dificultad que se tiene a la hora de aceptar estos cambios. Así el profesor Jalicourt ante la diferente manera de escribir por parte de Jacques comenta a Antoine la dificultad que esto representa para él:

Hay que hacerse una opinión. Uno se fosiliza… Mire, en música he tenido todavía la suerte de poder evolucionar: después de haber sido un wagneriano furibundo, he podido, sin embargo, comprender a Debussy. ¡Pero todavía estaba a tiempo! ¿Usted concibe que yo no hubiera comprendido a Debussy?… Pues bien: estoy completamente seguro de que en literatura, hoy en día, no le comprendería…

Y más tarde el narrador omnisciente que cuenta la historia da paso a la voz del propio novelista a quien he creído escuchar cuando tras leer la descripción de un acto amoroso por parte del joven autor: 

Suavidad. Confusión de alientos, de miembros, de deseos. Los árboles agitan las ramas por encima de ellos, las estrellas se desvanecen. Ropas arrancadas y en desorden, atracción irresistible, descubrimiento, contacto de carnes desconocidas, aplastamiento, contacto, aplastamiento viril, humilde consentimiento desatinado, posesión, posesión, embriaguez dolorosa, nupcial. »¡Ah! Un solo aliento y el tiempo detenido.

dice por boca de Jalicourt: ¡Literatura, literatura! Este procedimiento de pinceladas breves y brutales es exasperante. Claramente quien irónicamente habla aquí para marcar la distancia entre la literatura anterior y la nueva representada por Jacques es el propio Roger Martin du Gard

Naturalismo, cientifismo, objetivismo
El realismo, el naturalismo, la evolución de los mismos hacia otra manera de concebir la narrativa, precisamente lo que caracteriza la literatura de Martin du Gard, es lo que de manera metaliteraria aparece en "La sorellina". Más me parece escuchar hablar al propio escritor francés en estos juicios que al propio narrador cuando comenta el pensamiento que tiene Antoine leyendo otros escritos de Jacques:

Los personajes, tomados de la vida cotidiana, dibujados con cuatro rasgos, se imponían todos por su realismo; el estilo cursivo, recortado, de La Sorellina, despojado esta vez de todo lirismo, confería a estas notas un carácter de autenticidad que atraía la atención.

Hay en esta novela mucha metaliteratura, mucha metanarratividad, mucha reflexión sobre l propio acto de escribir, sobre el estilo. La novela aparece en 1928, un momento en que la literatura está evolucionando, en que la misma se encuentra buscando una nueva manera de expresarse que se aparte del pasado decimonónico sin romper del todo con él. Y estas dudas las expresa el autor francés con maestría en este relato. Me ha gustado. Sí, señor.

Finaliza esta 5ª entrega con la vuelta en tren a Paris. Dejamos a los dos hermanos dormitando en un departamento del tren. Se han contado muchas cosas pero sigue habiendo secretos inconfesables entre ellos pues las frases, el ruido exterior, el traqueteo... todo está envuelto en una atmósfera que favorece la falta de concreción.
_______________________
Nota Como hice con las otras lecturas de "Los Thibault" incluyo estas dos novelas dentro de la relación de los libros que leo para cumplir con el reto "Nos gustan los clásicos" en su edición 2020, o sea, la IVª, del blog "Un lector indiscreto" que con tanto tino administra mi amigo virtual Francisco

23 nov 2018

"El corazón es un cazador solitario" de Carson McCullers

17 comentarios:
Mi primer contacto con esta gran escritora norteamericana lo tuve a través de su cuento largo o novela corta "La balada del café triste". Cuando hice su reseña en este mismo blog muchos me dijeron que si ese relato que la autora había escrito en 1943 me había gustado, esperase a leer "El corazón es un cazador solitario" o "Reflejos en un ojo dorado", porque ambos me encantarían. He empezado por "El corazón..." y desde luego los elogios no eran en balde.

novela impresionista, alcoholismo, feminismo, novela norteamericana, Faulkner

Sobre la autora
No voy a entrar aquí en aspectos que ya señalé en mi anterior acercamiento a esta escritora [ver Carson McCullers: "La balada del café triste"]. Sí quiero redondear lo allí expuesto y añadir algún dato que ahora, tras esta lectura, me parece de sumo interés. El principal es el de que se casó dos veces con su marido Reeves McCullers: la primera en 1937, dos años después de haberle conocido; se divorcia de él en 1940, año en que desde Charlotte en Carolina del Norte donde vivían vuelven a Nueva York, ciudad donde conoce a los hermanos Mann (Klaus y Erika) y al poeta W. H. Auden, marido de Erika en un matrimonio de conveniencia dada su condición de homosexual. En Nueva York, una vez divorciada de Reeves, Carson marcha a Brooklyn a vivir con los Mann. En 1945, al regreso de Reeves de la Guerra herido en el desembarco de Normandía, vuelve a casarse con él.  Durante este interregno matrimonial, 1940 - 1945, Carson tendrá relaciones sentimentales con varias mujeres: con la escritora suiza Annemarie Schwarzenbach, y con la novelista, ensayista y activista texana Katherine Anne Porter. Reeves, su marido, estará con ella en los momentos duros de la enfermedad que  durante toda su vida la acosó con constantes recaídas. En 1953 Reeves se suicida tras haberle anunciado Carson una nueva separación y tras el fracaso del pacto de suicido que ambos habían acordado.

Muchos elementos biográficos de la escritora se pueden percibir y rastrear en sus obras. Así por ejemplo en "La balada del café triste" el pacto suicida es visible y en "El corazón es un cazador solitario" podría decirse que la vida entera de la autora en sus veinte primeros años está ahí, en especial en esa familia Kelly de la que Mick con su pasión por la música  es claro remedo de la novelista.

Mi Comentario
Una pequeña localidad del sur de los Estados Unidos donde la vida discurre monótona bajo un calor abrasador y donde los alicientes vitales brillan por su ausencia es el lugar donde se desarrolla la historia. Una localidad sudista donde la segregación racial es más que evidente; donde una familia negra, la del doctor Copeland, pese a sus méritos y buen hacer a la comunidad sufre los embates del racismo; donde una numerosa familia blanca, los Kelly, se las ve y se las desea para alcanzar el final de mes pese a tener realquilados en casa a unas cinco personas; donde el centro de socialización como en tantos lugares es un Café, el Café Nueva York, en el que Biff Brannon desde la caja registradora vigila a los parroquianos y enjuicia su propia vida; un Café donde un borracho, Jake Blount, lanza constantes peroratas y diatribas contra la explotación del mundo por parte de los que detentan el Capital...

Son cuatro personajes principales los que deambulan por este escenario: Mick, una niña de trece-quince años que está abandonando la infancia y entrando en la pubertad, con la cabeza llena de ideas y propósitos de futuro: la música, el amor, matar a Hitler...; luego estaría el doctor Copeland, hombre bueno donde los haya que se esfuerza por sanar a cualquiera especialmente a los de su raza a quienes predica la paternidad eugenésica; el bueno de Jake Blount, un blanco concienciado de la explotación del hombre por el hombre y que desearía acabar con la misma. Ambos, Copeland y Blount, claman por lo mismo (justicia social, libertad, fin de la explotación...) si bien no coinciden en los medios: Copeland se basa en la instrucción cultural y Blount es más directo, más brutal. Y por último estaría Biff Brannon, un hombre lleno de humanidad pero también de zonas oscuras como cualquiera; Biff lucha porque lo primero prime sobre lo segundo, pero no siempre es fácil.
En medio de estos cuatro seres, cada uno con una trayectoria y vida propias, está Singer, el sordomudo. Singer, nombre judío, es como el Muro de las lamentaciones judío, o como el Dios cristiano: todos acuden a él a contarle sus cuitas y preocupaciones, todos se sienten bien con él, todos lo aman...; sin embargo él ni oye ni habla, sólo lee los labios de sus interlocutores, y lo que es peor nunca responde. Su función es necesaria para los cuatro pero improductiva porque nunca les resuelve nada. Singer se conforma con mover las piezas del juego de ajedrez que tanto le gusta. Todos aguardan sus respuestas, pero él es mudo.

Elvira Lindo, Carson McCullers, novela existencial, existencialismo
Como digo cada personaje vive en su propio micromundo: Mick ocupada en el cuidado de sus hermanos pequeños y asistiendo con sorpresa a su personal despertar sexual; Blount con su propósito de hacer saber a los demás la realidad del mundo y ganándose la vida como mecánico en el tiovivo de Clark Patterson; Biff Brannon vislumbrando la realidad del mundo compuesto de humanidad y amor ("De aquellos que trabajan y de aquellos que —tan sólo una palabra— aman. Su alma se expandió. Pero sólo por un momento. Porque en su interior sintió una advertencia, un rayo de terror. Se hallaba suspendido entre los dos mundos.", pos. 5656); Copeland con su trabajo, sus problemas de salud, el deseo de mejora para los de su raza y solventando como puede el injusto trato personal que recibe por parte de los blancos. Y luego, Singer, el centro del relato, que mantiene una sincera, hermosa y tierna amistad con Spiros Antonapoulos, el  sordomudo compañero suyo desde hace diez años arrebatado de su lado por los problemas físicos y mentales que padece y también por la incomprensión de la sociedad representada en Charles Parker, primo de éste, que no atiende ni entiende el derecho que la larga  relación de diez años de amistad le debiera de dar a Singer para opinar sobre ingresar o no a Antonapoulos en un centro psiquiátrico.

Si la acción sucede en el sur de Estados Unidos, el momento de la misma es el de su escritura. En especial estamos en 1939 pues las alusiones al problema de Hitler en Europa y la posibilidad de una guerra es evidente; concretamente se alude a la crisis de Danzig ("la radio estaba encendida y alguien hablaba de la crisis que Hitler había creado con la excusa de Danzig", pos. 5594), crisis diplomática ocurrida en abril de 1939 que abrió las puertas de la II Guerra Mundial. En este momento podría decirse que es cuando finaliza el relato que ha transcurrido durante un año o algo más.
Muchos asuntos son los que, más que abordarse, aparecen, a veces de modo tangencial, en este relato: segregación racial, desigualdades sociales (blancos pobres - negros - negros pobres), Muerte, Pubertad, Homosexualidad, nazismo y fascismo, judíos, Sexo, Amistad y Amor (suicidio: Singer, al haber muerto Antonapoulos se suicida), Alcoholismo, Vida corriente y sobre todo Ternura, mucha ternura, pese al descubrimiento de la Verdad de la vida: el final de la niñez y también más tarde el de la propia vida.

Una novela existencial
Para mí la novela se inscribe dentro de la corriente de literatura existencial que se da especialmente durante la primera mitad, sobre todo en las décadas treinta y cuarenta, del pasado siglo. Es un existencialismo desarraigado, sin creencia alguna en algo que sirva para dar una explicación a la Vida. Todos la buscan y creen hallarla en Singer, pero se dan cuenta de que no hay tal:
    • "Murmuró algunas palabras en voz alta: «Señor, perdóname, porque no sé lo que hago.» ¿Por qué había pensado en eso? Todo el mundo en los últimos años sabía que no había ningún Dios. Cuando pensaba en Él solía imaginarse que Dios era el señor Singer con una larga y blanca sábana envolviéndole. Dios era el silencio...; quizá por eso, se lo había recordado. Dijo nuevamente las palabras, tal como se las diría al señor Singer: «Dios, perdóname, porque no sé lo que hago.»", (pos. 1913)

    • "Cómo había sido Singer no era importante. Lo que sí contaba era la manera como Blount y Mick le habían convertido en una especie de dios casero. Debido al hecho de que era mudo, podían atribuirle todas las cualidades que querían que tuviera. Sí.", pos. 3673) 

Dios no existe, sólo queda el Amor, lo único que nos puede salvar. Mick contesta a Harry con un escueto "Conforme" cuando él le dice que trabaja en una ciudad. Basta con eso, él ya entiende, la amistad y el amor no precisan grandes aspavientos verbales. 

Es el Amor en su gran abanico de manifestaciones lo que da sentido a la vida. Es aquí, en el amor, en donde radica el meollo de la obra: 
  • Un amor de raza, el que Copeland siente hacia su sufrido pueblo:
"Las caras de su sufrido pueblo se movían ante sus ojos formando una masa cada vez mayor. Y mientras conducía su automóvil, lentamente, calle abajo, en su corazón brotó nuevamente aquel irritado, inquieto amor.", (pos. 3128)
  • De clase, aunque muchas veces los discursos y arengas no sirvan de nada como bien le había advertido Copeland a Jake Blount
"Recordó lo que el negro, Copeland, le había dicho: «No intente estar solo»." (pos. 5396)
  • De afecto entre personas: 
    • El afecto entre Mick y Harry tan enriquecedor para ambos que ya he señalado
    • El de Biff hacia su esposa Alice ("Habían transcurrido cuatro meses desde la muerte de su mujer..., y cada uno de ellos le había parecido tan largo y vacío como un año entero" (pos. 3544) 
    • Y sobre todo el de Singer y Antonapoulos que daba sentido a sus vidas: 
"Hoy hace ya cinco meses y veintiún días. Durante todo este tiempo he estado solo, sin ti." […]
"No sirvo para estar solo y sin alguien como tú, que comprende." (pos. 3430)

Tratamiento formal
novela norteamericana, racismo, Carson McCullers, literatura noerteamericana
Si hay algo que me llama vivamente la atención en esta escritora es su modo de escribir. Presenta situaciones muy cotidianas y asequibles a través de un lenguaje sencillo y corriente. En principio estas situaciones poco tienen que ver las unas con las otras salvo que acaecen en el mismo lugar. Diríase que Carson McCullers construye una novela impresionista en el sentido de que no estamos ante una verdadera fábula en el sentido tradicional, sino que nos va dando una serie de elementos aparentemente con escasa conexión entre sí, salvo la que los lectores le demos tomando como base uno o varios elementos unitivos. En este caso el principal  no es otro que el Amor como ya he dicho antes; luego podríamos encontrar otros engarces entre las historias diferentes como es el asunto de la Religión o de Dios más o menos explícito, el de la redención de los pueblos y de la raza negra, etc.

➠ Es una novela que se desarrolla de manera lineal y que emplea la 3ª persona narrativa aunque con esporádicas apariciones del monólogo interior lo que sirve para que como lectores 'entremos' mejor en la interioridad de alguno de los personajes: Entendemos mejor a Mick cuando el narrador que está hablando de ella se echa a un lado para que 'veamos' mejor al personaje: "Hazel y Etta no estaban mal como hermanas. Pero Etta parecía tener el cuerpo lleno de gusanos.", pos. 723.  
También conocemos mejor a Biff cuando desde el observatorio de su Café analiza a su parroquia y el narrador 'nos permite' penetrar en su pensamiento:
"Biff entrecerró los ojos. Cómo había sido Singer no era importante. Lo que sí contaba era la manera como Blount y Mick le habían convertido en una especie de dios casero. Debido al hecho de que era mudo, podían atribuirle todas las cualidades que querían que tuviera. Sí." (pos. 3620)
Las frases cortas y sencillas crean descripciones cargadas de emoción y belleza
  • "Había un retrete en la parte trasera y un grifo en la escalera. En su habitación, las paredes y el suelo despedían un rancio olor de humedad. De la ventana colgaban unas cortinas de encaje, baratas, negras como el hollín. Guardaba su traje bueno en la maleta, y colgaba el mono de un clavo. La habitación carecía de calefacción y electricidad. Sin embargo, una farola de calle situada frente a la ventana esparcía un pálido reflejo verdoso que iluminaba débilmente el interior. Nunca encendía el quinqué que había junto a su cama a menos que quisiera leer." (pos. 2426)

  • "Los niños andaban vacilantes por el pasillo del vagón con goteantes vasos de papel llenos de agua. El viejo vestido con un mono que viajaba en el asiento de delante de Singer bebía de vez en cuando whisky de una botella de cocacola. Entre trago y trago tapaba cuidadosamente la botella con un tapón de papel. A la derecha, una niñita se pasaba por el cabello un pegajoso pirulí rojo. Cajas de zapatos con comida fueron abiertas, y del coche comedor trajeron bandejas con la cena. Singer no comió. Se recostó en el asiento y se dedicó a observar indiferentemente lo que ocurría a su alrededor." (pos. 5128)

Para finalizar
Mientras la leía constantemente venía a mi cabeza la novela "Nada" de Jane Taller [leer reseña aquí], especialmente en el personaje de Mick. Esta adolescente con la que se identifica la autora realiza en este año crucial de su vida un auténtico aprendizaje. Sin saber cómo, diríase que mágicamente, como sucede ocurrirles a los adolescentes, experimentará diversos descubrimientos 
"Aquel verano se dio cuenta de algo sobre su padre que no había observado antes. […] Muchas veces él la llamaba. Mick acudía a la habitación delantera donde él trabajaba, y se quedaba con él unos minutos..., pero mientras le escuchaba su mente no pensaba en las cosas que él le decía. Entonces, una noche, de repente descubrió a su padre. No ocurrió nada extraordinario aquella noche, y ella no sabía qué era lo que la había hecho comprender. Después de eso se sintió mayor, y le pareció que conocía a su padre mejor que a cualquier otra persona en el mundo." (pos. 1580)
Pero sobre todo Mick, como prácticamente todos los personajes de la novela aprenderá a soportar el fracaso, a aceptarlo y no sucumbir ante él, a seguir adelante.

Al leerla he sido consciente de estar ante una novela típicamente norteamericana y más concretamente del Sur de USA. Cuando se lee a McCullers no se puede por menos que rememorar a Faulkner que es uno de los maestros de la autora. Concretamente la marcha del viejo y enfermo Copeland en una carreta desde la ciudad hasta el campo donde lo acogerán sus hijos me ha recordado muy mucho el viaje también en carreta de la madre de los hermanos Bundren en la novela "Mientras agonizo" de William Faulkner [leer reseña aquí]. También Tennessee Williams con sus personajes inadaptados y marginados, así como otros autores meridionales se perciben en esta novela de perdedores de Carson McCullers. Una novela típicamente sureña donde los personajes reducen su universo geográfico a los 13 estados confederados y donde todo (la pulsión sexual, la violencia soterrada, la muerte, la lucha de clases, el alcoholismo, Dios...) es achacable a la tierra donde habitan
"Mientras cruzaba el terreno, vio a un muchacho blanco y a un negro caminando uno alrededor del otro, ambos estaban ebrios. La mitad de la gente estaba ebria aquella tarde, porque era sábado y las hilanderías habían trabajado sin parar aquella semana. El calor y el sol eran opresivos y flotaba un pesado hedor en el aire." (pos. 5325)
Segregación racial, negros en Norteamérica
Por último no puedo por menos que señalar la enorme actualidad que tienen los asuntos -variadísimos como se ha visto- que la McCullers vierte en esta novela. De ellos la injusta segregación racial y la violencia que de ella se desprende periódicamente afloran en muchos de los estados norteamericanos. Esta violencia, este injusto comportamiento de los blancos frente a los negros, este considerar que sólo por su color siempre el culpable de lo que sea son ellos es lamentablemente asunto no superado. Al respecto la novela ha traído también a mi memoria otra magnífica novela, "Violación" de Chester Himes [leer reseña aquí], en la que unos negros son injustamente acusados de haber violado a una mujer blanca y cuya lectura recomiendo siempre vivamente.

25 jun 2018

"Los Thibault" 1: El cuaderno gris. Martin du Gard

16 comentarios:
Entre julio de 1920 y marzo de 1921 Roger Martin du Gard escribió "El cuaderno gris", la primera entrega de la Novela-Río que es "Los Thibault". A esta primera de la serie le seguirían siete entregas más sacadas a la luz con una periodicidad variable entre 1922 y 1940. Mi idea es la de ir reseñando cada una de ellas según las vaya leyendo. Corresponde hoy hacerlo con la primera.


El autor, Roger Martin du Gard, encabeza 'Los Thibault' con la siguiente dedicatoria: 
"Dedico 'LOS THIBAULT' a la fraternal memoria de PIERRE MARGARITIS cuya muerte, en el Hospital Militar, el 30 de octubre de 1918, aniquiló la poderosa obra que maduraba en  su atormentado y puro corazón"
Colocar la gran obra que es "Los Thibault" bajo estas palabras nos lleva a pensar en la importancia que para el escritor nacido en 1881 y los hombres de su generación supuso la Gran Guerra que sembró de muerte la geografía europea en una cantidad como nunca jamás se había visto. Roger Martin du Gard (23 de marzo de 1881, Neuilly sur Seine, Francia - 22 de agosto de 1958, Sérigny, Francia) participó en esta carnicería junto a muchos otros jóvenes de su generación. Tras acabar la misma en noviembre de 1918 se puso a escribir la que sería su gran aportación a la literatura universal. La Guerra, parece, va a estar muy presente en la novela aunque por ahora, en esta primera entrega, no aparece ni es esperada por nadie. Pero la alusión en esa nota a su amigo fatalmente fallecido de gripe española pocos días antes de la firma del armisticio que puso fin a la brutalidad sirve para hacernos abordar "Los Thibault" con ese gesto cínico y descreído que a toda Europa se le quedó cuando según pasó el tiempo se fueron conociendo las atrocidades de esa contienda mundial de cuyo final este año se cumplen 100 años.

La novela
Un suceso ha conmocionado la apacible vida de los Thibault, acomodada familia francesa: Jacques, el hijo pequeño de Oscar-Marie Thibault, eximio representante de l'Ancien Régime, ha desaparecido, se ha fugado de casa junto a su amigo Daniel Fontanin. El escándalo, la notoriedad, que tal hecho puede tener atemoriza al acaudalado y religioso burguesón de Óscar-Marie quien encarga a su hijo mayor Antoine, médico y 8 años mayor que Jacquot, que busque a su hermano con la mayor discreción posible, como así hace.

En otro lugar de la ciudad de París, próximo al Jardín de Luxemburgo, Thérèse Fontanin vive angustiada la desaparición de su hijo Daniel. No sabe qué hacer, su situación es difícil: sola, con su marido Jerôme fuera del hogar desde hace unas jornadas como tantas otras veces, y con su hija menor Lenny sufriendo un fortísimo ataque de meningitis que la tiene a las puertas de la muerte, decide agarrar el toro por los cuernos e ir a casa de los Thibault para aunar esfuerzos en la búsqueda. Al llegar allí es recibida con frialdad haciendo patente la distancia socio-económica que existe entre ambas familias; pero lo que más le chirría a Oscar-Marie y a quienes lo acompañan (el abate Binot, el abate Vécard, la señorita de Wayze que ha educado a los dos hermanos, etc.) es que los Fontanin no son católicos sino protestantes. "¡Ah, las malas compañías!", exclama el padre de Jacques.

En las poco más de 100 páginas que ocupa la historia en la publicación que Alianza editorial sacó en 1974, luego reeditada en 1986, lo que el escritor muestra es la importancia de la verdadera amistad entre dos chicos adolescentes que siendo, parece, pura y totalmente blanca sin embargo es tenida por fea y viciosa por parte de los mayores. El motivo -y de ahí el título de todo el relato- es el descubrimiento de un cuaderno gris, una especie de diario que el bueno de Jacques guardaba en su pupitre del Liceo, en el que éste vertía sus pensamientos más íntimos y profundos junto a ciertas efusiones líricas pues la literatura, la poesía de los románticos franceses (Alfred de Musset, Lamartine, etc.), le embargaba el ánimo. La sinceridad de las declaraciones de amistad sin límites dirigidas a su amigo Daniel son mal interpretadas por los mayores que sin su permiso han profanado, leyéndolos, los secretos contenidos en ese cuaderno gris.

"El cuaderno gris" de Martin du Gard, Francia
En  su escapada estos dos adolescentes que huyen de París en un tren hacia Marsella donde piensan embarcarse hacia África, vivirán experiencias muy importantes que les harán madurar y empezar a salir de la niñez sin secretos en que se hallaban e ir adentrándose en la impostura y la simulación propias de los comportamientos adultos.

Al tiempo que esto les sucede a los chicos también los Fontanin sufren una importante experiencia que les hará tomar determinaciones importantes, sobre todo a Thérèse que vivía en la deliberada ignorancia sobre la descarriada vida de su marido. Esta toma de postura le viene provocada a la madre de Daniel por la fuga de éste pero también por la enfermedad de su hija y la sensación de abandono que sufre ella. 

La novela lo que hace fundamentalmente es colocar el marco parisino y confortable en que se desarrolla la vida de una acaudalada familia propietaria de fábricas importantes que vive instalada en las instituciones propias del antiguo régimen como demuestra la ficha que la revista 'Tout Paris' dice del patriarca de la familia:
"-THIBAULT (Oscar- Marie).-Caballero de la Legión de Honor.- Exdiputado por Eure.- Vicepresidente de la Liga Moral de Puericultura.- Fundador y Director de la Obra de Preservación Social.- Tesorero del Sindicato de Obras Católicas de la diócesis de París.- 4 bis, calle de la Universidad (VII dist.)" (pág. 26)
La nota social de la Revista 'Tout Paris' habla por sí sola y explica el porqué de la desorbitada reacción del padre de Jacques cuando conoce por ese cuaderno gris las lecturas que hace su hijo (las 'Confesiones' de Rousseau, "La Débâcle" de Emile Zola, el 'Werther' de Goethe, etc.) y que, como no puede ser de otra manera, tienen un culpable claro para él: Daniel Fontanin, cuya educación en el ambiente librepensador de su casa es causante a su juicio de la tremenda desviación y confusión de su hijo pequeño. Si a esto añadimos la pertenencia a la clase media de los Fontanin el choque entre ambas familias está servido.

En cuanto a la forma, la novela es digna heredera de la gran novela realista del siglo anterior y como ella presta mucha atención a las descripciones aunque sin dar de lado a unos diálogos vivos, breves y con ritmo que animan a leer y leer. El narrador, evidentemente, es omnisciente y desde su alejamiento de la trama conoce, anuncia y enuncia las reacciones y sentimientos de los distintos personajes. Pero lo hace con sutileza, con elegancia, sin ser invasivo, aunque manejando con mano firme la historia que va narrando. Hay mucho de análisis psicológico en alguno de los pensamientos de los personajes presentados por el narrador en forma de soliloquios: 
"Antoine envolvió al pastor en una mirada profesional; "Asimetrías señaladas -se dijo-, y esa risa interior, esa mueca inexpresiva del maniático..." (pág. 41)
De la maestría narrativa del escritor me ha llamado la atención el vocabulario preciso empleado en algunos momentos del relato, un léxico específico muy claro que no anonada al lector sino que sirve para situarlo en el sitio y lugar precisos con sólo tres o cuatro vocablos especializados de no muy difícil comprensión:
"Sobre el puente recién baldeado, algunos marineros ayudándose con una cabria instalada sobre un respiradero, descolgaban los equipajes a la cala." (pág. 63)
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NOTA.- Tengo el propósito de leer las ocho entregas que forman esta Novela-Río. Como la iré combinando con otras lecturas no sacaré las reseñas de las mismas una a continuación de la otra, y con frecuencia es fácil que reseñe juntas varias de las mismas a fin de no repetirme o resultar reiterativo.

PD.- Esta lectura de "Los Thibault" forma parte de los libros que leo para cumplir con el estupendo reto "Nos gustan los clásicos" del blog "Un lector indiscreto" que con tanto tino administra mi amigo virtual Francisco