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4 dic 2019

Ildefonso García-Serena. "El hijo del doctor"

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"Y es que cada vez que Mariano se encontraba con personas como Picotas, los hermanos Sanz, el capitán Darneau o el señor Cristaldi sentía que existía en el mundo un orden universal en el que creía, donde aún era posible la solidaridad y un sentido elemental de la justicia." (pág. 196)

emigración, Argentina, Guerra Civil
Acabo de leer la segunda novela de Ildefonso García Serena -la primera, "Elogio de la Chireta", la publicó en 2016- e intuyo que en ella el autor vierte mucha experiencia personal. Creo que en el fondo esta novela es el producto de una necesidad personal: la de explicarse a sí mismo. En fin, primero intentaré yo explicar lo que quiero decir, que es algo tan sencillo como lo siguiente: Leo, el protagonista, el hijo del doctor Mariano Garcés Muñiz, es -así lo creo- el alter ego de Ildefonso. Estamos, pues, en el fondo, ante una narración que contiene muchos elementos autobiográficos. Él mismo es, como Leo, hijo de profesionales sanitarios nacido en 1949 en Bs As al poco de haber llegado allá sus padres, republicanos españoles que desde Francia, donde penaron y combatieron durante la segunda guerra mundial, partieron a la Argentina en busca de mejor fortuna. Y es que en verdad ésta les había sido bastante esquiva pues a las penalidades sufridas en España durante la Guerra Civil vinieron a unirse las vividas en Francia a donde salieron tras la derrota de 1939.

Argentina siempre estuvo en el imaginario de este doctor aragonés, Mariano en el relato, dada la extrañeza que a todos produjo la marcha sin aviso previo -luego se sabría que fue allí- de su abuelo Román que dejó a su mujer Edelvira con cuatro hijos en el pueblo de Ariño (Teruel). También lo estará en la mente de Leo, el bisnieto de Román. En su caso el motivo es doble: en primer lugar conocer por qué su padre cuando le iban bien las cosas en Bs As decidió volver en 1955 a España con el peligro que tal acción podría tener para un español que como él había combatido en el ejército republicano aunque hubiera sido como médico y no como soldado. La segunda cuestión a dilucidar, la misma que movió a su padre: ¿por qué Román marchó sin decir nada y por qué no volvió jamás?

Este es el asunto que se cuenta en esta novela estructurada en tres partes y que centra, más o menos, cada una de ellas en uno de los tres personajes masculinos: Román en la primera, Mariano en la segunda y Leo en la tercera. Si bien en todas ellas hay cierto movimiento temporal es en la primera, iniciada en 1888, en la que los saltos hacia adelante y hacia atrás son más patentes utilizando en ella una visión caleidoscópica; la segunda adopta y mantiene la linealidad temporal comenzando en 1946 año en que finalizó la primera y llegando hasta 1981; por último, en la tercera parte el escritor juega con dos relatos en contrapunto -el contemporáneo de Leo y el que acaba de conocer de Román- existiendo entre ambos nada más y nada menos que un siglo de distancia.

Vegueta Narrativa, autores aragoneses, autores noveles
Es una historia muy creíble, muy humana, muy verosímil, muy... real. Este asunto de la emigración a América en los años finales del siglo XIX y primeros del XX, así como en la década de los años 45-55, especialmente a la Argentina de Perón, fue fenómeno vívido en muchas familias de nuestro país. Yo mismo, cuando la editorial Vegueta me ofreció la lectura de esta novela, decidí hacerla entre otras cosas porque en mi familia había habido emigración a América de ida y vuelta y también la hubo -la hay de hecho- de no retorno. Entre ambos tipos de emigración, la que retorna y la que no, media la constitución de nuevas familias en el lugar de acogida, de manera que si los hijos nacen en el país receptor difícil es que se produzca el retorno; no digo nada si uno de los miembros de la pareja es de la nación a la que se ha ido. Por esto el retorno del doctor Mariano es también elemento que sirve de motor en la lectura de este relato: ¿por qué si le iba tan bien en la Argentina Mariano Garcés Muñiz decide volver a la España de Franco a la que desde 1936 había combatido?

Esto es esta novela, la resolución de una serie de interrogantes, por otra parte comunes a muchos grupos familiares que han vivido en su seno episodios de emigración semejantes.

Algunas frases destacables
  • Vemos la vida de Mariano en la Barcelona en guerra. "Barcelona estaba habituada a convivir con las heridas y, hecha a la derrota, saldría fortalecida después de cada caída. La villa de los iberos layetanos se comportaría como siempre, como una ciudad rebelde." (pág. 55, I parte, cap. 'Una tarde en el Liceo. 1937')
  • España. "No sé que les ha pasado a ustedes pero me parece que su país es una tierra hermosa llena de odio." (Pág 137, II parte, cap. '1946-1949. Rumbo a América')
  • Homenaje a Gabo y a toda la narrativa surgida con él. "Muchos años después el día de la muerte del Dr su hijo recordaría la misma escena con la sensación de haberla borrado de su mente hasta ese momento." (pág. 221, II parte, '1955. Un cierto aroma a jabón'). En esta frase no puedo por menos que encontrar ecos del famoso "Muchos años después frente al pelotón de fusilamiento el coronel Aureliano Buendía habría de recordar […]" de la novela "Cien años de soledad" de Gabriel García Márquez. Es evidente que la construcción circular de la misma y el período que abarca poco más de un siglo son coincidentes con la novela del colombiano ilustre. 
  • Guiños a nuestro momento lector:
    • Humor: [estamos en 1999 y ante la incredulidad por una exageración en el discurso de Leo, su primo Jorge comenta: "Cómo exageran estos gallegos... ¡no puede ser que las cabras españolas se nieguen a dar leche! Eso es tan improbable como que algún día tengamos un Papa argentino." (pág. 315,III parte, cap. '1999 Chacarera') 
    • Reconocimientos: "Ese Boletín tendría después una utilidad magnífica: permitir a Aurelia reivindicar la pensión de viuda de militar que un joven diputado socialista, José Luis Rodríguez Zapatero, propugnaba en las Cortes" (pág 261, III parte, cap. '1982. La cartera')
  • Reflexiones. "De todos los vicios, la mentira es el que más nos esclaviza, porque condena al mentiroso a seguir mintiendo y perder todo el valor. Un hombre vale lo que su palabra, o al menos eso es lo que pienso." (pág 386, III parte, cap. '1890. La Martona'). 

25 ago 2018

María Dueñas: "Las hijas del Capitán"

29 comentarios:
Con los best sellers -"Las hijas del Capitán" lo es sin ninguna duda- ando siempre prevenido. Me pasó con "El tiempo entre costuras" que dio a conocer a María Dueñas y que copó durante semanas y semanas las listas de libros más vendidos y creo que me ha vuelto a pasar con ésta, para mí la segunda obra que leo de ella pues prescindí de "Misión olvido" y "La templanza" habida cuenta del buen sabor de boca que me había dejado la aventura tangerina.

María Dueñas, Best sellers españoles, españoles en Nueva York
(Tomado de la Página en Facebook de la propia escritora)
¿Y qué es ello? Pues simplemente que dejo pasar el tiempo para no incurrir en el error de leer al dictado de lo que quieren las editoriales que leamos. Sí, sí, lo sé, es esfuerzo inútil pues con esto de los big data y no sé cuantas intromisiones más en nuestra privacidad éstas saben más de nuestros propios gustos que nosotros mismos, pero, en fin, qué queréis que os diga parece como que comportándome así mantengo mi ¿independencia? Bueno, a lo que voy. El caso es que si leí "El tiempo...." cuando llevaba en las librerías más de un año, ésta  decidí tomarla en mis manos cuando vi, hará ya tres meses o así, que se había alzado al primer puesto de la lista de libros más vendidos desbancando nada más y nada menos que a "Patria" de Fernando Aramburu . Pero en fin, por favor, no nos llamemos a engaño, nada tiene que ver una cosa con otra: ser unas cuantas semanas number one no es sinónimo de nada y menos de calidad equivalente al prodigio de "Patria" que en sí misma aúna calidad y cantidad [leer reseña de esta novela aquí]. Por ahora -y hablo ya tras haberla leído- "Las hijas del capitán" sólo es exitosa en el número de ejemplares vendidos durante unas poquitas semanas (hoy es la nº 2 de la lista en la que lleva ya 19 semanas). No va mal, desde luego, y la editorial Planeta estará más que orgullosa de ella, sin duda alguna.

"Las hijas del Capitán"
La historia que se nos cuenta es la de unas mujeres -tres hijas y su madre- que ante la sorpresiva muerte del padre y marido, Emilio Arenas, acaecida fortuitamente en los muelles de Nueva York deciden plantar cara al futuro y continuar con el negocio de comidas que este hombre había abierto en Manhattan. El negocio que se llamaba "El Capitán" trocará su nombre por el de "Las Hijas del Capitán". Estamos a mediados de 1936. Estas cuatro mujeres que no saben una palabra de inglés son vistas por los buscavidas como fáciles presas. Un abogado mafioso, Marcelo Mazza, las convencerá para que permanezcan en la ciudad mientras él les consigue en los tribunales una sustanciosa compensación económica por la muerte accidental de Emilio Arenas. Una religiosa que conoce los sinsabores de la vida, Sor Lito, nacida en un burdel, hija de una prostituta canaria y convertida en monja las ayudará para que no caigan en las garras de ese abogado italiano. Mientras, las jóvenes y hermosas hermanas Arenas -Victoria, Mona y Luz- habrán de buscarse la vida al tiempo que colaboran con Remedios, su madre, para que el negocio de comidas no se venga abajo. 

La novela, aunque larga -624 páginas en papel; 534 en edición digital kindle por la que cito-, se lee con gusto y rapidez pues la trama de la misma,  distribuída en 105 breves capítulos agrupados en seis grandes apartados, transcurre con fluidez gracias al ritmo a veces vertiginoso que imprime la escritora al relato. Cada una de las seis partes presenta un momento crucial en el desarrollo del argumento: Primera parte, historia de Emilio Arenas y llegada de sus hijas y de Remedios a Nueva York;  Segunda parte: Entrada en escena de embaucadores (abogado Mazza principalmente) y de benefactores (Milagros, Sor Lito...) por lo que las cuatro mujeres que ya habían decidido regresar a España cambian de idea; Tercera parte: Mona, la mediana de las hermanas, junto a Luz, la menor, empiezan a dar forma en su pensamiento a un negocio distinto al de casa de comidas que es 'Las Hijas del Capitán';  Cuarta Parte: Remedios, la madre, no quiere para nada experimentos empresariales que vayan más allá de la fonda que había montado su marido y como se opone frontalmente a los deseos de las hermanas será alejada con artimañas mientras ellas buscan apoyos para la inminente inauguración del local; Quinta parte: Remedios regresa a la casa y descubre todo lo que las hijas han urdido en su ausencia, se siente burlada y desaparece; Sexta y última parte: Desenlace de la historia principal y de todas y cada una de las historias particulares.

Abe Lane, músicos españoles en Nueva York, ritmos afrocubanosPara mí lo más interesante de la novela es la recreación del ambiente neoyorquino de los años 30. Estamos ante el Nueva York de los Night Clubs en los que más de un español está triunfando. María Dueñas saca en su novela a personajes reales como Xavier Cugat (Cugui) que con su orquesta de ritmos afrocubanos hacía estragos en el Waldorf Astoria de Manhattan, concretamente en la denominada sala Sert, así llamada por haber sido decorada con motivos españoles por Josep Maria Sert. Pero no sólo los españoles que hay en Nueva York pertenecen al show business, una importante personalidad de la política española interviene en la novela con un papel que se presiente crucial y que luego con el transcurso de la misma se va quedando en nada. Me refiero al Conde de Covadonga, título real que ostentaba el que fuera Príncipe de Asturias tras perder éste con motivo de su casamiento con una plebeya. Este personaje que no era otro que don Alfonso de Borbón y Battenberg apenas si hoy día es recordado por alguien. Es, pues, mérito de María Dueñas haberlo sacado del trastero de la historia colocándolo en su novela. lástima que el personaje no dé mucho de sí en el relato y que se quede sólo en un tontaina, enfermo hemofílico, que es perseguido por los paparazzi que incansables le preguntan por sus últimas conquistas. En fin, una desilusión porque yo me las prometía muy felices con él, pero no es así.

En cuanto a las alusiones que en el relato pueda haber a la situación crítica que se vivía en España en esas fechas, también mis expectativas se vieron algo frustradas. En primer lugar hay pocas referencias a la política nacional, tan sólo al principio de la novela cuando se habla de la fuerte emigración hacia América que en los años de la República se produjo y luego, ya casi a mitad del relato, cuando Victoria, la mayor de las hermanas, se ha casado con el tabaquero Luciano y salen en viaje de novios transportados en un lujoso automóvil. Es en ese momento cuando los hombres -la política no era cosa de mujeres, parece decirnos la autora- se preguntan por la situación política que está viviendo España:
"Traqueteaba el auto en dirección noroeste, ya sólo se veían campo y granjas, pinos, planicie. Los hombres continuaban enfrascados en su charla ajenos a Victoria, se habían quitado las chaquetas y abierto las ventanillas, habían sacado los codos, seguían fumando. Alcalá Zamora, Largo Caballero, Indalecio Prieto, Martínez Barrio, la Ley de Reforma Agraria, el rey en el exilio, la CEDA, la Falange, está tensa la cosa, Avelino, se está poniendo cada vez más negra, sabe Dios en qué va a acabar…" (pág. 266)

Conde Covadonga, hijos del rey Alfonso XIII, Guerra Civil españolaA María Dueñas parece interesarle más la historia de este Príncipe de Asturias destronado que la Guerra Civil en ciernes. Así en un momento dado de la novela y haciendo uso de la anticipación se nos revela lo que le ocurrirá a Alfonso de Borbón dentro de dos años al tiempo que se nos informa de otro sucedido dentro de la familia real en ese momento en el exilio:

"La boda con Edelmira en Lausanne a la que no asistió ni un solo miembro de la familia, el parco alojamiento que había ocupado la familia en Evian, la desoladora noticia de la muerte de su hermano Gonzalo antes de cumplir los veinte tras un derrame interno provocado por un accidente de automóvil aparentemente inocuo, lo mismo que le ocurriría a él en Miami dos años más tarde aunque todavía no lo supiera." (pág. 330) 
Y poco más porque es evidente que la política nacional no es el asunto que busca la autora. Lo que ella quiere presentar es la vida de unas pobres y bravas mujeres en un mundo de hombres que las ignora y ningunea. Quizás por ello mientras los hombres que van en el coche junto a Victoria hablan de política, ella está recordando la brutalidad con que Luciano Barona, el tabaquero viudo con quien se acaba de casar y que la libró de los golpes que el abogado Mazza le iba a propinar, se comportó la noche anterior nada más haberse casado con él. Es un texto cargado de erotismo, uno de los ingredientes de cualquier buen best seller como éste:
"Él volviéndose loco al acariciar sus pechos jóvenes, sus nalgas firmes, su piel lustrosa. Ella quieta como una balsa varada, sintiendo las manos ávidas arriba y abajo, abajo y arriba, el tórax voluminoso de él aprisionando su delgada anatomía, aplastándola, dejándola casi sin respiración. Él abriéndose camino entre sus muslos tersos, hasta entrar en ella con un rugido triunfal. Ella inmóvil con la cabeza vuelta al balcón entreabierto, a su barandilla de forja labrada y a las cortinas que flotaban como fantasmas […], notando como algo se le clavaba en las entrañas, escuchando en su oreja izquierda la respiración masculina tórrida y entrecortada." (pág. 266)
Es este mundo de hombres vs el de mujeres el que muestra la escritora. Sin duda alguna ella se posiciona del lado de su género, lo que es normal y comprensible dada la época en que estamos. Lo que ya no me parece tan normal es que en ocasiones adjudique al género masculino comportamientos y actitudes de manera un tanto generalizada. Un ejemplo que no me resisto a citar es el del oficinista al que las chicas solicitaron una dirección telefónica y ante la belleza de las mismas éste no pudo por menos que ausentarse de su presencia:
"Ahí quedó el libro, abierto y abandonado, a la espera de que al oficinista se le bajara el calentón, saliera del lavabo y acudiera en su busca." (pág. 472)
Hombre, por favor. Ni como recurso humorístico me parece de recibo esta frase. ¿Qué quiere decir la novelista: que todos los hombres viven obsesionados por el sexo? Si la novela sólo fuese destinada a lectoras femeninas me arriesgo a pensar que lo anterior pudiera considerarse como chiste o gracia, pero  al ir dirigido el texto al mundo mundial sólo se me ocurre ver aquí una salida de tono, un hembrismo excesivo fuera de lugar. Quizás, vengo a discurrir, generalizaciones simplificadoras como ésta -eso son los tópicos- sean las que contribuyen a calificar la obra de best seller en el sentido de aquellas obras que no quieren dar disgusto alguno a sus potenciales lectores y en lugar de lanzar mensajes críticos abundan en tópicos a través de conductas que se quiere asentar más que evitar o denunciar.

Junto a lo anterior en la novela abundan personajes algo superficiales con comportamientos muy predecibles. Por una parte están los chicos guapos y encantadores que respetan y ayudan a las que son sus enamoradas. Estos chicos, al igual que las tres hermanas, proceden del pueblo llano y aunque al principio puedan parecer algo toscos y sinvergüenzas pronto descubriremos en ellos un gran corazón y un atractivo irresistible. Tienen estas características Tony el bolitero cuyo don de gentes le hará ascender de promotor de ilegales loterías a secretario personal de todo un personaje real como el conde de Covadonga; también Luciano Barona, quien pese a su rudeza en el sexo, es una buena persona; y lo mismo cabe decir de su hijo, Chano, boxeador que en todo seguirá los pasos paternos. Y en el otro extremo estarían los malos: el abogado Mazza; el buscavidas, proxeneta y embaucador Frank Kruzan; el Zio Marcelo que se diría sacado de algún episodio de "Breaking Bad"; e incluso cabría situar aquí a aquellos seres pertenecientes al mundo de los señoritos como César Osorio, el ayudante del doctor Castroviejo, o la madrina de este joven, Máxima Osorio, doña Maxi, una mujer tremenda, torrencial, apabullante, pero impertinente y maltratadora de sus empleados con palabras e insultos … En fin, un maniqueísmo típico de novela popular que sólo busca agradar al lector sin exigirle esfuerzo alguno. Naturalmente hay personajes que se mueven en tierra de nadie empezando por Sor Lito, unión natural entre uno y otro mundo y sin duda el personaje que tiene una cierta mayor complejidad; y luego ya todas esas mujeres y hombres casi sin rostro de la colonia española que se reúnen en La Nacional, la sociedad de Beneficencia española, que sólo buscan ayudar y que tienen una función muy secundaria en el relato: Milagros, la fornida gallega que ayuda a las cuatro mujeres;  Paco Sendra, el dueño de la Casa de Huéspedes 'La Valenciana'; el matrimonio Irigaray que regentaba una lavandería, o Venancio, el dueño del negocio de comidas que Emilio Arenas se quedaría cuando el anterior decidió volver a España.

Manhallan, Spanish town, Harlem Hispano
Lo que no se le puede negar a María Dueñas es lo bien que recrea el Nueva York de los años 30. Presenta una ciudad vertiginosa, llena de luz, de coches, de gentes que caminan a sus quehaceres, una ciudad que se divierte en salas de fiesta como el Waldorf Astoria, una ciudad cosmopolita llena de hoteles como el Majestic donde se alojan millonarios y exiliados reales como el Conde de Covadonga:
  • ➢"Los hombres se acomodaron delante, Victoria sola en el asiento trasero, contemplando en silencio las calles conforme subían por la Décima avenida, dejando atrás barrios y entornos. Chelsea, el Garment District con sus talleres y almacenes de ropa, Hell’s Kitchen con sus proletarios irlandeses, San Juan Hill lleno de negros, el Upper West Side con sus casas buenas y su gente fina y sus muchos judíos cuando la avenida era ya Amsterdam, Bloomingdale District, Washington Heights donde volvía a haber negocios con anuncios en español." (pág. 266) 
  • "La zona de Cherry Street, el asentamiento de españoles más antiguo de la ciudad. Allí, en el extremo sureste de la isla de Manhattan, frente al waterfront, junto a los muelles, bajo el ruido estrepitoso del arranque del puente de Brooklyn," (pág. 12)
"El tráfico era constante, los cláxones sonaban con estrépito, los edificios se elevaban hasta casi el más allá. Estaban, definitivamente, en otra Nueva York." (pág. 143)
Y en este tráfago neoyorquino unas pobres mujeres pueblerinas que no saben una palabra de inglés han de salir adelante. Este choque de dos mundos está bien presentado por la escritora:
  • "Unos días se acercaba al Gansevoort Market en busca de frutas y verduras, otros bajaba al mercado de West Washington y sin entender apenas nada, compraba pollos esmirriados o aquello barato que pocos querían: sesos, quijada, lengua, careta; había mañanas en las que cruzaba de amanecida hasta el East River, al Fulton Fish Market," (pág. 116). Es Mona, la hermana más lanzada y decidida la que efectúa este sano ejercicio de inmersión.
  • "lo que un día fue aquel encaje entre Chelsea y el Greenwich Village que incluso algunos dieron en llamar Little Spain, donde la gente comía arroz con pollo los domingos y cortaba la calle a finales de julio para sacar al apóstol Santiago en procesión.· (pág. 522)
Otro mérito innegable de la novela es el modo como María Dueñas utiliza el lenguaje. Un narrador externo y objetivo en 3ª persona que abre paso con frecuencia y sin estridencias a los propios personajes a través del estilo indirecto libre de manera que éstos se vienen a confundir en la mente del lector con el propio narrador provocando que quienes leemos el texto tengamos la ilusión de estar también dentro del propio relato. Esto, cuando se hace bien -y María Dueñas lo sabe hacer muy bien- hace ganar muchos enteros a la novela. Baste un ejemplo de entre otros muchos posibles: "Sin tiempo para sopesar su propuesta, había decidido aceptar la ayuda de él: de perdidos al río, difícilmente podría irle peor. Con Luz refunfuñando y agarrada por un brazo, los tres volvieron a cruzar la Cincuenta y nueve, a una distancia prudente del St Moritz." (pág. 321)

Contribuye muchísimo al gusto que produce la lectura de esta novela los coloquialismos lingüísticos que se desgranan por la obra: "Le gustaría poder decir que ninguno [Mona en respuesta a Tony sobre el interés de ésta en ver al Conde de Covadonga], ni el más mínimo interés; si no me dejan verle, me voy a mi casa y santas pascuas, me olvido del asunto y que le den morcilla a esta gente tan engreída y tan malababa" (pág. 320)

También está muy bien lograda esa mezcla de ambos idiomas, ese espanglish, que los integrantes de la colonia española y las cuatro mujeres recién llegadas utilizan: "damn train, malditos retrasos, iba pensando. A medida que se acercaba, su figura se percibía cada vez más definida. " (pág. 320)

Por último no puedo cerrar esta reseña sin aludir a las alusiones culturales que María Dueñas deja esparcidas por el texto. En general son elementos culturalistas muy conocidos por los españoles: Lorca y el impacto que en él produjo Nueva York, la música de Joaquín Turina, las obras de Jacinto Benavente, los hermanos Álvarez Quintero, etc. Estos elementos, al tiempo que dan lustre al texto contribuyen muy mucho a su lectura y a dar satisfacción a la mayoría de los lectores, lo que es -y lo señalo sin afán alguno de minusvalorar nada- una clara característica de los best sellers.
"-Estuve con la Compañía de Teatro Español desde que Zárraga la fundó en el 21 -prosiguió-, fui la Malvaloca de los Álvarez Quintero y la María en El nido ajeno de Benavente, me sumé a los montajes que Narcisín Ibáñez Menta se trajo de Buenos Aires, conocí al poeta García Lorca cuando estuvo por aquí hace unos años fascinado con los negros de Harlem; he hecho sainete, astracanada, opereta y vodevil, Fortunio Bonanova quiso llevarme a Hollywood en el 32 y le dije que nanay…" (pág. 152)


Conclusión
Una novela que se lee a las mil maravillas, que no exige esfuerzo alguno, que utiliza muy bien los recursos estilísticos de la narración y que muestra una realidad histórica ignorada por muchos de nosotros: la emigración de españoles habida a los Estados Unidos durante los años 20 y 30 del siglo pasado. Al tiempo la autora presenta unos personajes en su mayoría mujeres a las que muestra fuertes y emprendedoras en un mundo machista del que saben salir con éxito. Al tiempo la novela incurre a veces en el tono propio de las novelas románticas con descripciones por momentos algo empalagosas. Es por ello que para mí "Las hijas del Capitán" merecen un 3 sobre 5. Está bien, pero los tópicos(culturales, feministas, españoles...) lo anegan todo.

31 mar 2016

"Brooklyn", dirigida por John Crowley

11 comentarios:
Saoirse Ronan
Con las vacaciones de Semana Santa por medio, las lecturas finalizadas y en espera de ser reseñadas, los viajes, las series televisivas de interés, las pelis vistas en los cines, etc..., el caso es que la reseña que desde que la vi pensaba hacer sobre esta estupenda adaptación cinematográfica de la novela del irlandés Colm Tóibín, de idéntico título, se me había quedado enmarañada en el rincón del olvido. 

Los estrenos van a tal velocidad y la duración de los mismos en Sala es tan escasa que esta película a un mes vista de su estreno a finales de febrero parece ya una antigualla. Es por ello que me he pensado mucho si hacer o no una entrada sobre la misma. Al final me ha podido la emoción que sentí durante su visionado y que -siempre con humildad, ¡eh!- si logro transmitírsela a alguien que no la haya visto y provocarle el deseo de hacerlo, me daré por más que satisfecho.

Sinopsis
La historia es humana por demás. Una joven irlandesa, Eilis Lacey (Saoirse Ronan) empujada por su única hermana, Rose (Fiona Glascott), decide en los años 50 del pasado siglo emigrar a USA. Marchará a New York y se instalará en Brooklyn donde ya existe una amplia comunidad irlandesa organizada en su gran mayoría en torno a la iglesia católica. El Padre Flood (Jim Broadbent), un sacerdote irlandés de Nueva York, le proporciona alojamiento en una casa de huéspedes donde viven otras emigrantes irlandesas con las que en seguida entabla amistad, y le da trabajo como empleada en unos grandes almacenes; además, Eilis, por las noches, asistirá a clases de contabilidad.
La nostalgia de su pequeña localidad de origen y de su familia, su madre viuda Mary (Jane Brennan) y su hermana Rose, se le pasará cuando en el baile del Círculo de Inmigrantes Irlandeses conozca a Tony Fiorello (Emory Cohen) un chico italiano de familia humilde del que se enamorará. A partir de este momento comienza a sentirse a gusto en New York, pero por un gravísimo problema familiar deberá volver a su pueblo irlandés de origen. Al volver se verá inmersa en su antigua y añorada existencia y deberá de elegir entre ésta y su nueva e independiente vida en Brooklyn.

Comentario
Podría resumir mi comentario en una sola palabra,"Emoción", y en los positivos sentimientos generados en mi interior por ella. No recordaba ninguna película durante la que en tantos momentos la emoción me hubiese embargado. Creo que estoy envejeciendo a gran velocidad pues durante la proyección fueron múltiples los instantes en que mis ojos se pusieron vidriosos. Siendo lo anterior seguramente verdad, creo que gran parte del mérito de esta transmisión de emoción recae en la magnífica actuación de los actores, en especial de Saoirse Ronan, cuyo dulcísimo rostro comunica a la perfección el estado de desvalimiento en que cualquiera puede encontrase cuando está lejos de quienes hasta un momento antes le arropaban con su cariño; y de igual modo cuando conoce a Tony vemos cómo Eilis cambia radicalmente y ya no es esa débil criatura que añora a mamá sino una nujer enamorada que comienza a vislumbrar una nueva vida de la que ella puede ser protagonista principal. Y lo mejor de todo está en que su magnífico actuar nos hará dudar hasta el final sobre qué elegirá: Irlanda o Brooklyn.

A su alrededor unos magníficos actores que encarnan a unos personajes muy convincentes: los que viven en Brooklyn (el Padre Flood, Tony Fiorello y su simpática familia italiana, las compañeras de pensión...) y los que reencuentra en su pueblo irlandés, en especial su pretendiente Jim Farrell (Domhnall Gleeson).



Nada de lo anterior sería suficiente si no se apoyase en la magnífica historia escrita por Colm Tóibin y también -esto es muy importante- en el magnífico guión que Nick Hornby realiza a partir del texto de la novela. Creo que el mérito de la ternura, verismo y emoción que transcienden del film recae en Hornby quien por esta película fue nominado al Oscar por mejor guión adaptado, y que ya venía siendo guionista de éxito (nominado en 2009 al Oscar por mejor guión original de la película "Una educación" dirigida por Lone Scherfig). Por lo demás la historia de esta emigrante irlandesa la monta su director, John Crowley, de una manera tradicional: estructura lineal, sin saltos temporales ni acciones coincidentes; quizás sea por esto por lo que la crítica especializada la despacha con una nota de 3'5 sobre 5. Yo, en el fondo, pienso que Crowley presenta de manera tradicional, -¡pero bellísima!- , una historia, de amor y decisión personal, también muy tradicional, pero no por ello menos hermosa. ¿Puede haber mejor adecuación contenido - continente si ambos alcanzan el nivel adecuado de perfección? Creo que no, desde luego, aunque también es cierto que cinematográficamente no se puede decir que "Brooklyn" rompa ningún molde.

De Colm Toibin [¡¡perdón, perdón, perdón!!] no he leído nada aún, pero me prometo a mí mismo y me comprometo públicamente a que leeré algo suyo, y no tarde. La historia que presenta aquí es, diría yo, muy irlandesa. Y digo esto porque en novelas y películas escritas por irlandeses o que cuentan historias protagonizadas por ellos aparece un modo de estar que en "Brooklyn" he querido reconocer. Consiste este "irish way" en ser ellos mismos pese a estar lejos o pasar por dificultades, y también en no arredrarse ante las dificultades y ser unos echados p'alante capaces de vencer los problemas que se les vengan encima. pero sobre todo, sobre todo, por mostrar unos sinceros sentimientos de amor, de amistad y bonhomía -¡y esto es algo que en "Brooklyn" se ve a la perfección!-  que cualquiera que visite este verde país podrá experimentar en cuanto entre en un pub y pida una pinta de cerveza; rápidamente comprobará cómo educadamente algunos parroquianos se interesan por él y entablan amena conversación; esto que, creo, no es fácil de transmitir, Tóibín lo logra.


"Brooklyn", la novela en que se basa el film, apareció en 2009. Es una obra, por lo que podido apreciar en la adaptación cinematográfica, que explora temas comunes en el novelista: descripción de la sociedad irlandesa, vivir en el extranjero, y la preservación de la identidad personal frente a la pérdida. Estos tres aspectos de su literatura son los que se muestran en esta conmovedora película.


Si aún la ponen en alguna sala -acabo de consultar la cartelera y veo que sí, que aún hay cines donde la proyectan- os recomiendo verla. Creo que es una buena apuesta para este próximo fin de semana. ¡Ya me contaréis!