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7 feb 2021

"Los guardianes", lo último aparecido en España de John Grisham

34 comentarios:

La trama de Los guardianes se basa en una historia real y tiene que ver con un preso de Texas llamado Joe Bryan. Hace treinta años, Joe fue condenado injustamente por asesinar a su mujer, un crimen espantoso que ocurrió una noche mientras Joe estaba durmiendo en la habitación de un hotel a dos horas de allí. (John Grisham en Nota del autor hablando sobre la novela)

John Grisham, "Los guardianes", exoneración legal, Justicia USA
"Los guardianes"
es ya la séptima novela que leo de este mago del thriller legal o jurídico. Como he leído a alguien por ahí, nunca he aprendido tanto de procedimientos judiciales (¡norteamericanos, claro!) que leyendo al escritor natural de Jonesboro (Arkansas) John Grisham. La verdad es que tras tantas obras de asuntos judiciales, el sistema norteamericano de jueces, fiscales, sheriffs, alcaides de prisiones, abogados de oficio, seguros, etc. aunque al principio me parecía complejo y difícil sin embargo con el paso de las novelas es ya algo con lo que estoy bastante familiarizado. Y es que si hay algo que Grisham no hace es engañar al lector; es más la mayoría de las veces (en esta ocasión también) la anécdota desarrollada en la obra parte de un hecho real que por lo que sea impactó al escritor de alguna manera. Pero vayamos a la novela en sí.

Sinopsis (proporcionada por la propia editorial)
En la pequeña ciudad de Seabrook, Florida, un prometedor abogado llamado Keith Russo fue asesinado a tiros una noche mientras trabajaba hasta tarde en su despacho. El culpable no dejó pistas. No hubo testigos, nadie tenía un motivo. Pero la policía pronto sospechó de Quincy Miller, un joven negro que había sido cliente de Russo. 
Miller fue juzgado y condenado a cadena perpetua. Durante veintidós años languideció en prisión, manteniendo su inocencia sin que nadie lo escuchara. Desesperado, escribe una carta al Ministerio de los Guardianes, una pequeña organización sin ánimo de lucro liderada por el abogado y sacerdote episcopaliano Cullen Post. Post viaja por el país luchando contra sentencias injustas y defendiendo a clientes olvidados por el sistema. Sin embargo, en el caso de Quincy Miller encuentra obstáculos inesperados. Los asesinos de Keith Russo son personas poderosas y despiadadas, y no quieren que Miller sea exonerado. Mataron a un abogado hace veintidós años, y matarían a otro sin pensarlo dos veces.

Mi comentario
Diré para empezar que de sus 28 novelas de ficción legal, "Los guardianes" es la penúltima que John Grisham ha escrito, concretamente en 2019, aunque en España sea la última aparecida en nuestras librerías, exactamente en 2020 en edición de Plaza Janés y traducida por Nieves Calvino Gutiérrez

Cullen Post es un abogado y sacerdote episcopaliano que tras un primer contacto con la realidad del mundo judicial quedó tan estresado y tan desanimado por lo que vio que decidió dar un portazo y dedicarse a los demás. Lo primero que hizo fue recluirse en el estudio y preparación sacerdotal siendo destinado a una parroquia donde será auxiliar de Luther Hodges, que lo acogió nada más salir del seminario. En el momento del suceso que se relata, -las pesquisas para exonerar a Quincy Miller, un negro americano que lleva injustamente en la cárcel 23 años-, Luther Hodges tiene ya 80 años . 

Cullen Post que ya va por los 48 cuando la novela se inicia forma parte del Ministerio de los Guardianes, un minúsculo grupo de personas (sólo está formado, además de por él, por Vicky, la fundadora, por Mazy, una afroamericana separada madre de cinco criaturas, y por Frankie, otro afroamericano que fue el primer caso favorablemente resuelto por el Ministerio gracias al que abandonó la prisión donde había pasado 14 años sin ser culpable de lo que le imputaban. 

Del caso Quincy Miller no quiero decir mucho pues uno de los alicientes de este tipo de novelas es el suspense sobre lo que pasará y las sorpresas que deparan las investigaciones llevadas a cabo por estos cuatro entregados a los demás sin otra compensación que la satisfacción de haber obrado bien y logrado que se haga justicia. Sólo diré que Quincy Miller fue llevado a prisión acusado de haber asesinado a Keith Russo, el abogado que llevó su divorcio y del que Quincy no quedó nada satisfecho. Le ayudaron bien poco los testimonios de su ex-esposa June que confirmó en todo las pruebas inventadas por la policía para imputarle y condenarle: escopeta en casa, aficionado a la caza, y poseedor de una linterna manchada de sangre hallada en su coche luego extrañamente desaparecida. También la policía parece ser que pagó al compañero de celda de Quincy, Zeke Huffey,  para que declarase que éste le había contado cómo mató al abogado Russo; e incluso los garantes de la ley pagaron con droga y dinero a Carrie, una joven drogadicta, para que dijese que la noche de autos vio a un negro de la complexión y aspecto de Quincy corriendo por el callejón donde ella se encontraba. Todo falso. Todo mentira. Quincy Miller se salvaría de la aguja (pena de muerte con inyección) gracias al único negro que formaba parte del jurado que lo juzgó; gracias a él la pena de muerte se convirtió en cadena perpetua. Y de esto ya hace 23 años. 

Muchas de las cosas que suceden en el relato no me han resultado novedosas al haber leído otras muy semejantes en otros relatos suyos. Por ejemplo, la corrupción de algunos miembros de la policía es asunto frecuente en el universo Grisham; también lo es la indolencia mostrada por no pocos funcionarios judiciales como el juez que le cayó en suerte a Quincy en su primer juicio. Muy habituales en estas narraciones son los profesionales que se venden al mejor postor falseando sus análisis periciales o directamente no efectuándolos como hizo el charlatán Paul Norwood que sin hacer ningún análisis serio de la sangre que se veía en las fotografías realizadas a la linterna desaparecida concluye que es del encausado siendo ésta la prueba de cargo mayor que sirvió para condenarle.

Pero no todo en Grisham es acoso y derribo del sistema judicial norteamericano, no. En sus novelas, y en ésta por supuesto, son más las luces que lanza sobre la Justicia en USA que las sombras. Frente a esos policías corruptos (sheriff Pfitzner relacionado con la mafia del narcotráfico, o el guardián Adam Stone que se lucraba pasando móviles y droga a los presos a cambio de 1000$ semanales) hay una gran mayoría de defensores de la Ley íntegros como el actual sheriff Castle y el fiscal McCutcheon que harán lo debido para que se haga justicia con Quincy. Y lo mismo acaece en el campo de los simples agentes policiales como el asesinado Kenny Taft precisamente por su integridad o su compañero Brave Gilmer que lo acompañaba y será esencial en la consecución de la exoneración. Podría decirse para finalizar que aunque tarde -23 años después- la Justicia norteamericana ha curado sus heridas y que los funcionarios de ahora poco tienen que ver con los del pasado. 

Florida, Miami, Alabama, Tampa, Segregación racial, Racismo
En la novela no es sólo el caso Quincy Miller el que lleva el grupo del Ministerio de los Guardianes. 
Pasamos revista a cada uno de mis otros clientes: Shasta Briley, en el corredor de la muerte en Carolina del Norte, condenada por un incendio provocado que mató a sus tres hijas; Billy Rayburn, en Tennessee, condenado por la discutible evidencia científica de lo que se conoce como «síndrome del niño zarandeado» después de que tropezara y cayera mientras tenía en brazos al bebé de su novia; Duke Russell, que sigue en el corredor de la muerte en Alabama; Curtis Wallace, condenado en Mississippi por el secuestro, la violación y el asesinato de una joven a la que no conocía, y Little Jimmy Flagler, de diecisiete años y con discapacidad mental cuando el estado de Georgia lo encerró de por vida. (Cap. 19)
Seis son los casos que simultáneamente están investigando si bien la novela focaliza sólo en dos: el ya comentado de Quincy Miller y el de Duke Russell a quien condenaron a la pena capital por la violación y asesinato de la joven Emily Broone, delitos que no había cometido. El suceso ocurrió en Verona (Alabama). Chad Falwright fue el fiscal del caso y admitió pruebas poco fiables como vello púbico supuestamente del acusado sin comprobar su ADN o considerar poco importante en un caso de violación la ausencia de semen del acusado en el interior o sobre la víctima. 

La novela precisamente se inicia con la última cena de Duke, reo de muerte, que está a hora y media de ser conducido a la sala donde le inyectarán el líquido letal. De manera, digamos, muy americana, media hora antes del plazo fijado llega a la prisión la orden de concesión del aplazamiento solicitado por el abogado Cullen Post. Las nuevas pruebas aportadas por Cullen y los análisis de ADN que éstos realizan de un vello púbico hallado en la escena del crimen comparándolo con el ADN del principal sospechoso para ellos, Mark Carter, última persona que estuvo con la chica violada y asesinada, hacen que una nueva juez se interese por el caso, algo que molesta especialmente al fiscal del caso Chad Falwright

Todos los ingredientes propios del best seller que ya he señalado en reseñas de otras novelas de John Grisham, especialmente en la que dediqué a dos de ellas, las tituladas "El soborno" y "El último testigo" [acceder a la lectura de esta reseña haciendo clic aquí], pueden encontrarse en "Los Guardianes"
  • Extensa y variopinta galería de personajes: A los ya señalados hasta aquí me gustaría añadir el de Tyler Townsead, el joven abogado de oficio que le tocó a Quincy Miller en su primer juicio. Tyler creyó en su inocencia y luchó por ello con sabiduría y buen hacer pero todo el sistema jurídico-policial estaba contra él. Todo y algo más que no desvelaré y que hizo que tras este primer contacto con el mundo de la abogacía se dedicase a la construcción de centros comerciales. En mi opinión, en él se refleja el mismísimo Grisham que también tras unos años en el ejercicio de la profesión de letrado la abandonaría y se dedicaría por completo a la escritura.
  • Funcionamiento de la sociedad americana real a través del mundo jurídico en el que la historia se realiza:
    • Segregación racial: Quincy Miller, americano de color, es condenado por un  jurado compuesto por blancos y un solo hombre negro. Sólo por ser negros tanto él como Duke Russell son, de mano, sospechosos.
    • Sociedad consumista: No se deja a un lado el capitalismo de la sociedad americana en que todo esto está sucediendo. Así al bufete de abogados que se interesa por el futuro segundo juicio de compensación a Quincy Miller por los años pasados en prisión, le mueve no un interés altruista como a los Guardianes sino exclusivamente el monetario dados los muchos cientos de miles de dólares que el Estado deberá dar a Miller por la injusticia cometida con él. Y ellos, el bufete, se llevará un saneado porcentaje de los mismos.
    • Fraude frecuente: Es el asunto capital que se expone. Fraude en las pruebas, fraude en los testimonios, fraude en todo.
    • Realidad humana de los funcionarios: Especialmente se fijan en los funcionarios de prisiones que deben enfrentarse a una jungla de delincuentes por un sueldo misérrimo de sólo 12 dólares a la hora, lo que hará que muchos se sientan tentados por los dineros que los 'malos' les ofrecen.
Y Grisham en esta novela, al igual que en las anteriores, tira de manual en lo referente al thriller policial clásico: 
  • Corrupción policial
  • Afición por los automóviles. Poca en esta ocasión pues el protagonista tira de un mediocre SUV de la marca Ford. 
  • Pistolería clásica: el viejo Frankie se hace con una Glock de 9 milímetros por lo que pudiera pasar.
  • Alcoholismo: el viejo abogado Glenn Colacurci al tiempo que aconseja a su discípulo Cullen Post bebe y bebe sin descanso. También alguna vez Post hace lo proio.
  • Poco dormir: Es una constante en este tipo de novelas. Estos chicos investigadores duermen poco y están como una rosa.
  • Mucho tabaco en alguno de los convictos: Parece ser que el antitabco ya se ha impuesto en todos los ámbitos, también en el de la novela policial. Sólo fuman los malos o los muy maltratados por la existencia.
  • Algo de sexo y cierto machismo Así el exonerado Quincy Miller al ser preguntado por lo que desea hacer cuando consiga la libertad dice: "Quiero unas costillas, una cerveza y una mujer". O sea quiere tres 'cosas'.
  • Y todo narrado en primera persona por el personaje protagonista, el propio abogado investigador Cullen Post.
Finalizo la reseña con unas cuantas citas textuales que me parecen reveladoras de lo que trata el relato y también del tono que el mismo tiene:

CITAS: 
    • Tengo una buena vida, una mujer guapa y tres hijos adolescentes. No quiero saber nada de esto después de hoy. Buena suerte, pero no quiero volver a verlo. (Tyler Townsead a Cullen Post en cap. 23)
    • Mi abogada adjunta es Susan Ashley Gross, la guerrera del Proyecto Inocencia del Centro de Florida. Susan Ashley estaba conmigo hace siete años, cuando sacamos a Larry Dale Kline de la cárcel de Miami.(cap. 28)
    • Elegimos nuestros casos con sumo cuidado, y una vez que nos comprometemos, investigamos y litigamos con diligencia. Nuestro objetivo es descubrir la verdad y exonerar a nuestros clientes, algo que hemos hecho ya nueve veces en los últimos doce años. (cap. 30)
    • Nolton sonríe y el caso le gusta todavía más. Una banda de narcotraficantes, un cártel mexicano, un sheriff corrupto, el asesinato de un abogado en su escritorio, una condena injusta y ahora un intento de asesinato por encargo a fin de impedir la exoneración. No tienes un caso así todos los días (cap. 33)
John Grisham,Los Guardianes, Nieves Calvino Gutiérrez (traductora)

Como sucede con todas o, al menos, la mayoría de sus novelas, "Los guardianes" de John Grisham es una grata lectura que sirve para llenar de manera entretenida esas horas muertas en que buscamos algo ligero.
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Si quieres conocer la biografía de John Grisham pásate por la reseña que hice de su novela "Un abogado rebelde" donde, además de comentar la novela, hablo de ella.

Otras obras del autor reseñadas en este blog:




6 feb 2020

John Grisham: "Tiempo de matar"

29 comentarios:
Tras uno de mis encuentros con un libro de John Grisham en uno de los comentarios que me hicieron a la reseña de su novela "El estafador" hecha en agosto de 2017 [leerla aquí], Mario, lector de mi blog desde la lejana Argentina (Posadas, Misiones) me recomendaba leer "Tiempo de matar" porque -le cito textualmente- 'impacta como dos balazos'. Como otras veces tomé nota del título que, contrariamente a lo frecuente, no durmió el sueño eterno de los justos sino que recurrentemente venía a mi cabeza hasta que lo compré y lo leí.

Thriller legal, Violaciones, Violencia contra las mujeres, Abuso sexual
Preparando esta reseña me entero de que este libro fue su primera incursión en el género que lo ha catapultado a la fama: la novela de ficción legal. Lo publicó en 1989 cuando tenía 34 años y estaba en esos momentos sirviendo al estado de Misisipi en la Cámara de Representantes para la que había sido elegido en 1983 donde permaneció hasta 1990.

Cuenta el mismo John Grisham que la novela nació a partir de un testimonio que le impresionó vivamente, el que en 1984 presenció en la corte de Hernando, Misisipi, donde una víctima de violación de sólo 12 años contó su terrible caso. John Grisham quiso imaginar qué hubiese sucedido si el padre de la víctima hubiese asesinado a sus agresores. Durante tres años estuvo ocupado en la escritura de la novela finalizándola en 1987. Rechazada por varias editoriales, no vería la luz hasta 1989 en una modesta tirada de sólo 5.000 ejemplares. 

Sinopsis 
A principios de los 80, en Clanton, una tranquila localidad sureña de Mississippi, dos jóvenes blancos ebrios violan salvajemente a una niña negra de diez años. Los muchachos son detenidos rápidamente por la policía de Clanton. El padre de la niña, Carl Lee Hailey, decide tomarse la justicia por su mano y la emprende a tiros con los hombres que violaron a su hija. Los habitantes de la zona, indignados al principio por la suerte de la pequeña, se verán luego inmersos en una espiral de violencia racista. Carl Lee será juzgado por los asesinatos, mientras la tensión va creciendo y reaparecen en las calles de Clanton las cruces ardientes del Ku Klux Klan. El encargado de defender a Hailey es el inexperto Jake Brigance, un joven abogado blanco, hará todo lo posible por salvar la vida de Carl Lee, mientras trata de no perder la suya. Si Carl Lee es declarado culpable se habrá hecho justicia; pero si lo declaran inocente, también se habrá hecho justicia y además Brigance dará un fortísimo impulso a su carrera

Comentario
Sin duda alguna de lo que he leído de John Grisham -y ya van unas cuantas ("El estafador", "El proyecto Williansom", "El soborno", "El último testigo" y "Un abogado rebelde")- ésta es la novela con la que más he disfrutado. El inicio de la misma es espectacular: dos jóvenes blancos, Billy Ray Cobb y su amigo Willard, en una camioneta beben alcohol, fuman porros y violan una y otra vez a Tonya, una niña negra de sólo diez años. No contentos con su bestialidad, la golpean por diversión hasta que finalmente deciden matarla lo que no lograrán por el estado de ebriedad en que se encuentran. La arrojarán por un barranco cubierto de espinos pensando que moriría.  Pero no fue así.

El comienzo del relato es muy vivo y cinematográfico. Como lector quedé ya preso en la red que Grisham había tendido. La indignación de Carl Lee Hailey, el padre de Tonya, y su deseo de tomarse la justicia por su mano es muy entendible. Todo el mundo en Clanton, especialmente la mayoritaria población negra, está indignado y si por ellos fuera matarían con sus propias manos a la pareja de niñatos. Lee Hailey lo tiene claro: los asesinará y así se lo dice a su amigo Jake Brigance, el bisoño abogado blanco que supo librar de un buen enredo a su hermano Lester Haley años atrás. Jake intenta disuadirle de su idea e incluso llega a comentar con el sheriff de Ford County, Ozzie Walls, su temor a que Hailey llevase a cabo su propósito, como así fue.

Segregación racial, apartheid, machismo, nazismoLa defensa del asesino negro de los dos blancos se muestra cuestión peliaguda. Legalmente todo está en su contra dado que todos vieron la comisión del crimen. Emocionalmente la mayoría de habitantes de Clanton, incluso muchos de los blancos, entienden el comportamiento de Carl Lee como padre de una niña violada, vejada y golpeada salvajemente. El abogado Brigance sólo ve una lejana posibilidad de salvación aludiendo a una ofuscación mental transitoria. Pero, ¿qué jurado creerá tal cosa? 

Además si ese jurado lo componen más blancos que negros, o más hombres que mujeres, o más personas con hijos que solteros, o... Es difícil ver una salida exitosa para Hailey en este caso.
La cosa se complica aún más con la resurrección del movimiento del Ku Klux Klan (KKK) que no quiere que los negros, que recuperaron sus derechos socio-políticos no hace más de dos décadas, tengan de hecho los mismos derechos y el mismo trato que recibiría un encausado blanco si la situación hubiese sido la contraria. El KKK movilizará a sus partidarios en la Región para que se manifiesten vestidos con su característico atuendo racista y actúen contra aquellos que defiendan la inocencia del acusado acosándolos con cruces ardiendo colocadas ante sus casas o directamente prendiendo fuego a sus pertenencias, amenazándolos de muerte, etc.

Del otro lado se moviliza la población negra en defensa de este padre al que el cadalso espera con bastante seguridad. Las iglesias de las distintas confesiones cristianas a las que acuden los negros harán colectas para socorrer a Gwen, la mujer de Carl Lee, y a sus hijos que han quedado en la indigencia. Hay confesiones que en este asunto se mueven por intereses puramente corporativos utilizando el caso de la violación de Tonya como mero pretexto para avanzar en sus objetivos políticos. Así sucede con la NAACP (National Association for the Advancement of Colored People) que moviliza su maquinaria mediática (abogados, propaganda, prensa...) olvidando en gran medida al implicado en el asunto.

Como es habitual en las novelas de John Grisham vemos el funcionamiento de la justicia estadounidense: presentación inmediata del acusado ante el juez, la fiscalía y la defensa, el sistema de jurado, las alegaciones de las partes, los acuerdos entre abogados, etc. Las artimañas de abogados y fiscales se mueven siempre en la frontera de la legalidad; ambos consiguen documentos y listados de personas cuya inviolabilidad de datos personales está protegida por la ley, ambos se ocultan pruebas relevantes, ambos se tienden trampas a fin de inclinar la balanza en uno u otro sentido. Esta lucha incruenta entre el fiscal Buckley y el abogado Brigance ante el juez Noose encargado de enjuiciar el caso ocupa buena parte de la novela.

Junto al racismo y los comportamientos machistas de la sociedad sudista, en la narración se abren paso otros temas interesantes como el de la nueva mujer percibida en personajes como Carla, la esposa de Jake Brigance, o Ellen Row Ark, la joven y competente estudiante de derecho que le sirve a Jake de asistente en su despacho. Estas dos mujeres soportan sobre ellas el despertar del nuevo papel de la mujer en la sociedad.
"Carla era hermosa, y eso fue lo que le llamó la atención. […] Era una de las mejores estudiantes de la facultad de filosofía y letras, sin otra intención que la de trabajar unos años como maestra de escuela. Su familia tenía dinero y su madre nunca había trabajado. A Jake le gustó lo del dinero de la familia y el hecho de que no tuviera ambiciones profesionales. Quería una esposa dispuesta a quedarse en casa, Mantenerse atractiva, tener hijos y que no quisiera llevar los pantalones. Fue un amor a primera vista" (pág. 361)
En cuanto a la joven asistente, sobre ella el autor lanza un tenue erotismo que cualquier best seller y thriller que se precie debe tener. En este caso late especialmente la liberación femenina propia de Ellen una mujer joven y la atracción erótica que sobre Jake Brigance ejerce ella o cualquier mujer:
"- Escúchame, Row Ark, esta cena es puramente de negocios...
- Claro, claro.
- Lo digo en serio. Yo soy tu jefe, tú trabajas para mí y esta es una comida de negocios. Ni más ni menos. De modo que desecha toda idea lujuriosa de tu cerebro sexualmente liberado.
- Parece que eres tú quien piensa en ello.
- No, pero sé en qué estás pensando." (pág. 443)
Time to kill, Tiempo de matar, Racismo, Violación
Naturalmente esta entretenida novela rinde tributo al género del thriller y presenta el alcoholismo como un asunto importante. No sólo presente en el consumo inmoderado por parte de los dos jóvenes violadores sino en la adicción al mismo de no pocos personajes de la novela: el psiquiatra que ha de testificar como perito en el juicio, la del abogado retirado Sullyvan de quien Jake heredó el despacho y la cartera de clientes, incluso el alcoholismo del propio Brigance que lleva luchando contra el mismo desde que conoció a Carla, etc.

Estilísticamente es una novela que da predominio al diálogo fluido entre personajes, con descripciones plásticas y visuales, escasas digresiones, narración lineal y presencia de un narrador omnisciente. En definitiva, y en el mejor sentido de la expresión, una literatura tradicional y clásica que favorece su lectura y sirve sin duda alguna para atraer lectores que de otro modo se apartarían de la misma. Contribuye vivamente a esta adicción lectora un humor que tiñe elegantemente el texto en no pocas ocasiones. Por poner un ejemplo, además de la divertida conversación citada antes entre Ellen y Jake, destacaré la bebida alcohólica que con disimulo como si fuese agua el juez Bullard -primero en atender el caso- ingiere en plena sesión o antes de entrar an la Sala a fin de enfrentarse en plena forma a lo que le espera.

Finalizaré esta reseña señalando la fuerte carga crítica que John Grisham lanza contra el cuarto poder, la Prensa, cuyos profesionales son como buitres que se lanzan sobre lo que sea -en este caso un padre de familia vengador de la brutalidad cometida con su hijita- deseosos de emociones fuertes sin importarles una condena a muerte, una revuelta racista, una disolución familiar... Todo les viene bien si sirve para engrosar los beneficios de la empresa en la que trabajan.

Hay película de esta novela realizada en 1996 por Joel Schumacher y protagonizada por Matthew McConaughey, Sandra Bullock, Samuel L. Jackson, Kevin Spacey, Donald Sutherland y una amplia nómina de buenos actores más.



11 sept 2019

"El proyecto Williamson" de John Grisham. Best-seller de no ficción.

15 comentarios:
“El proyecto Williamson” de John Grisham es el otro libro que en principio iba a acompañar a “Magallanes” de Stefan Zweig en la no-nata reseña compartida 'A pares II'. Como cualquiera puede ver son importantes las diferencias en todos los aspectos entre uno y otro escritor. Estas diferencias y la indudable capacidad de cada uno de ellos para sostener por sí mismos una reseña individual es lo que me hizo divorciarles de esa probable “A pares II” en la que pensaba unirlos. También, como “Magallanes” de Zweig, esta obra de Grisham es de actualidad por dos cosas: la colección de novelas que encabeza y la serie que sobre ella se puede ver actualmente en Nettflix.


Nuevo Periodismo, Novela de no Ficción, John Grisham

Esta novela aparecida en Estados Unidos el año 2006 con el más orientativo título de "El hombre inocente" ("The innocent man") ha sido el volumen inaugural de la colección 'Casos de crímenes reales' que el diario 'El País' desde el fin de semana del pasado 7 de julio y hasta el del próximo 22 de diciembre puntualmente llevará a los kioskos. Algo más veraniego que comprar un título de un autor de best sellers para leerlo en la playa o durante el viaje en tren o avión no puede haber desde luego. Y he de confesar que la finalidad pretendida por mí al adquirirlo y de seguro por la editorial al publicarlo se alcanza totalmente: entretener/me. La verdad es que por mi parte ninguna cosa más pretendía lograr.

"Cuando no tienes dinero para hacer valer tus derechos, estás a merced del sistema judicial. Y, una vez dentro del sistema, es casi imposible salir, aunque seas inocente." (pág. 354)
La frase anterior creo que sintetiza fielmente el asunto que se dirime en este relato. Un joven exitoso, Ron Williamson, de una pequeña localidad estadounidense (Ada, condado de Pontotoc, Oklahoma), que fue durante su adolescencia y primera juventud prometedora estrella de beisbol al fichar por equipos de mayor nivel ve cómo su estrella se va apagando con rapidez hasta el punto de llegar a desaparecer. En ese momento Ron inicia una etapa de vagabundeo por locales de estriptis, consumo inmoderado de alcohol, peleas y constante repetición a quienquiera que aguantase su perorata de cómo iba a triunfar en el mundo del deporte que le había vuelto definitivamente la espalda.

Los problemas a este joven inadaptado -mejor sería decir, fracasado- social le llegan cuando Debbie Sue Carter, joven camarera en Ada de un club nocturno, es violada y asesinada tras salir del trabajo. El 'Coachlight', local donde ella trabajaba, es muy conocido en la ciudad y a él podría decirse que acuden todos los jóvenes del lugar. Esa noche Ron no lo ha hecho; según afirma su madre la ha pasado durmiendo en su casa, pero de nada le valdrá esta coartada porque los policías locales están empecinados en que él es el culpable. Sólo tienen un pequeño problema: no tienen pruebas de la culpabilidad de Ron. Será seis años después de la muerte de Debbie cuando por fin el fiscal y la policía logren reunir 'pruebas' para detenerle junto a su amigo Dennis Fritz con quien muchos fines de semana se emborrachaba y endilgarles así a ambos el marrón de la violación y muerte de la camarera dell Club nocturno 'Coachlight'.

Ron y Dennis serán juzgados en piezas separadas y condenados el primero a Pena de Muerte y el segundo a Cadena Perpetua. Gracias a la existencia del denominado Proyecto Inocencia, el compañero de desgracias de Ron, Dennis Fritz, será ayudado por quienes participan en él,. Lograrán provocar un nuevo juicio de su caso. Por su parte Ron estará a pocos días de ver cómo la novedosa pena de muerte por inyección letal instaurada en el estado de Oklahoma se ejecutaba en su persona. Afortunadamente el juez Frank Seay y sus asistentes (Vicky Hillebrand, Jim Payne, y Fail Seward) a quien cayó aleatoriamente el recurso de Habeas Corpus presentado por la abogada de Ron, Haber Chesley, lo atenderá y así salvará a Ron de la muerte. En el juicio que siguió los abogados de Ron, Mark Barrett, Sara Bonell y Harry Scheck, lograrán echar por tierra las falsas pruebas presentadas por los de la acusación (Bill Peterson, Nancy Shew y Chris Ross).

Ronald Keith Williamson volvió a ser un ser libre tras doce años de injusto encarcelamiento. Sus hermanas, Annette y Renée,  siempre lo asistieron y cuidaron sabedoras de los problemas de bipolaridad que desde su temprana adolescencia Ron arrastraba y que estuvieron siempre en la base de la deriva que tomó su vida. Pero esta problemática y la mala gestión de la misma llevada a cabo por los médicos y por el mismo enfermo no justifican para nada la falta de ética y profesionalidad que el equipo policial de la ciudad de Ada practicó a la hora de querer endilgar el muerto a este débil ser humano.

John Grisham escribe en esta novela sobre un caso real sucedido en esa localidad de Oklahoma el 8 de diciembre de 1982 y que dio con los huesos de Ron  en la cárcel seis años más tarde, cárcel de donde no volvería a salir hasta el año 2000. El funcionamiento de la Justicia norteamericana, la corrupción moral de la policía que fabrica pruebas falsas que pueden llevar a un inocente a la muerte, y también el acorchamiento mental de la sociedad americana que no se cuestiona la veracidad o no de una acusación policial son denunciados enérgicamente por el autor de thrillers legales en esta novela de no ficción que se me hizo algo pesada en algún momento, aunque su inicio es fulgurante y muy atractivo en mi opinión.
"Por el hecho de ser un blanco de una ciudad blanca, arrestado por policías blancos, acusado por un fiscal blanco y declarado culpable por un jurado blanco, se convirtió en el personaje preferido de todos los reporteros y periodistas. Semejantes abusos podían ser frecuentes entre los pobres y las minorías étnicas, pero no entre los ciudadanos normales de una pequeña ciudad." (pág 373)
En 2018 se ha hecho una miniserie televisiva basada en este título; miniserie que he comenzado a ver pero que he decidido abandonar en su segundo episodio por resultarme tediosa y aburrida. Es evidente que en esta ocasión para la no ficción me parece mejor la escritura que la imagen pues ésta convierte el caso en un mero documental, cosa que en esta novela de no-ficción no sucede.



Nota: Los thrillers legales de John Grisham me resultan muy entretenidos. He leído y reseñado en este blog algunos de ellos: "El estafador", "El último testigo", "Un abogado rebelde" y "El soborno" (pinchando en los títulos se accede a las reseñas)


29 oct 2017

"El soborno" y "El último testigo". Lo último de John Grisham

17 comentarios:
El juez en un texto preparado arremetió contra su ‘asombrosa avaricia’, su ‘repugnante falta de honradez’ y su ‘cobarde abuso’ de la confianza depositada por los votantes. Una sociedad estable se basa en las nociones de imparcialidad y justicia, y es el deber de ‘jueces como usted y yo’ garantizar que todos los ciudadanos estén protegidos de los corruptos, los violentos y las fuerzas del mal.” (John Grisham: "El soborno")

Sinopsis (proporcionada por la propia editorial)
Lacy Stoltz es una joven investigadora y abogada de Florida, y su trabajo consiste en responder a las demandas relacionadas con la mala praxis judicial. Tras nueve años en el puesto, sabe que la mayor parte de los problemas derivan de incompetencias.
De repente le llega un caso de corrupción. Greg Myers afirma conocer un juez de Florida que ha robado más dinero que el resto de los jueces poco honestos juntos. Estaba involucrado en secreto con la construcción de un gran casino en tierras indígenas. La mafia financió el casino y ahora se lleva cada mes una buena tajada de la caja mensual. El juez también se lleva su parte y mira hacia otro lado. Todos contentos.
Pero ahora Greg quiere poner punto final a esta situación. Su único cliente conoce la verdad y quiere contarlo todo. Greg presenta una denuncia y el caso se le asigna a Lacy Stoltz, quien de inmediato sospecha que puede ser peligroso.

John Grisham, "El soborno", "El último testigo"

Mi comentario
Por vez primera soy consciente de haber entrado al trapo del engranaje mercantil que teje la industria editorial para vender mejor sus productos. Durante el mes de septiembre recibí de Amazon la posibilidad de hacer la reserva de una novela de John Grisham (así decía el reclamo, 'novela') precuela de la que en octubre se lanzaría a bombo y platillo. La precuela, una novela de sólo 42 páginas, tiene el título de "El último testigo" y el bombazo, "El soborno". La primera cumple del todo su función: activar el deseo de leer la novela de la que es antecedente. En mi caso lo logró, pues no me pude resistir y nada más finalizarla busqué "El soborno". Y he de decir que me ha entretenido.

↣ En "El último testigo" asistimos a un juicio amañado en el que el acusado, que es del todo inocente, no tiene escapatoria alguna. Todo es pura representación teatral (los sollozos de algunos testigos, los testimonios comprados de presos sin fiabilidad alguna, los adocenados miembros del jurado...) con una única finalidad: condenar a muerte al pobre Junior Mace, acusado de matar a su mujer Eileen y a Son Razko, su mejor amigo. Todo es un montaje.

El modo como está estructurada la narración en 13 capítulos cual si se tratase de la crónica fiel del juicio me ha recordado vivamente la manera que utilizó Chester Himes en su novela corta "Violación" [leer reseña aquí] en la que presentó la historia distribuida en quince breves capítulos la mayoría de ellos con títulos propios del análisis jurídico ("Hipótesis", "El sumario", "El alegato", "El veredicto", "La defensa", "La sentencia", etc.). Pues bien, Grisham remedando un tanto a Himes aunque sin poner epígrafes a los capítulos hace un seguimiento puntual de las sesiones de dichol Juicio.


En "El soborno" la pequeña y humilde CCJ (Comisión de Conducta Judicial) dedicada habitualmente a dirimir asuntos de poca monta como jueces rijosos con sus funcionarias, jueces vagos que dilatan innecesariamente las causas que instruyen, jueces que pierden por el camino algún dinero que deben custodiar..., y así, se ve ante un asunto de corrupción judicial cuyo alcance es de un nivel nunca visto en dicha comisión.

Lacy Stolz y su compañero Hugo Hatch se encargarán del asunto que un extraño ex abogado y ex convicto que se hace llamar Greg Myers les pone ante sus narices: la juez Claudia McDover acepta sobornos de una desconocida Mafia de la Costa, -antaño denominada Mafia del siluro-, en forma de apartamentos cuyo coste está muy por encima de sus posibilidades económicas. El asunto en sí es de su competencia, pero cuando el denunciante les sigue pasando la información que le da un informante que a su vez la recibe de un topo que desea mantenerse en el anonimato, y en ella aparece el antiguo caso de Junior Mace, condenado injustamente hace quince años a la pena capital por esa misma juez el asunto empieza a complicarse. Si a esto se añade que Junior es de la tribu de los tappaola en cuya reserva, una vez eliminados él y su amigo Son Razko,  contrarios a la construcción de un Casino en ella, se ha edificado, además del Centro de Juegos de azar, todo un complejo de hoteles, apartamentos y campos de golf, el tema empieza a alcanzar proporciones que sobrepasan sus pobres medios.

Ellos, los de la CCJ, no son más que abogados investigadores de deslices judiciales, para nada detectives policiales que porten armas y se las hayan de ver con peligrosos asesinos. Para esto está el FBI los únicos que pueden entender en sucesos delictivos ocurridos en territorios indios como la Reserva de la tribu tappaola. Es aquí donde entra en acción Allie Pacheco, miembro del FBI quien al asunto profesional en sí añade el interés que en él despierta Lacy Stolz.

Como acostumbra, John Grisham despliega en la novela una extensa y variopinta galería de personajes: agentes del FBI (Allie Pacheco, Luna, Hahn), abogados de todo tipo (Edgar KillebrewIkan Archer, Phyllis Turban), indios (Junior y Wilton Mace, el alguacil Gritt, el jefe de la tribu Elias Cappel, su hijo Billy...)  negros (el abogado investigador de la CCJ Hugo Hatch y su esposa Verna,; Louise, primera esposa de Hugo); la juez McDover y su amiga Phyllis Turban; Lacy Stolz y su entorno familiar y profesional (Su familia: Ann Stoltz, la madre; Trudy, la hermana; Ronald, el cuñado; y Gunther, el hermano mayor. Sus compañeros de profesión: el ya citado Hugo; Michael Geismar,  jefe director de la CCJ; los investigadores Justin Barrow y Maddy Reese; Sadelle, la funcionaria que les confecciona prolijos informes...).

Casinos de juego en las reservas indias americanas
También como acostumbra el autor presenta el funcionamiento de la sociedad americana real a través del  mundo jurídico en el que la historia se realiza:
  • · La segregación racial en esta ocasión entre blancos e indios; especialmente me ha resultado llamativa la solapada manera que los blancos que sojuzgan a los tappaola a través del dinero que les entregan, tienen para acabar con esta comunidad de apenas 400 miembros: rebajan la cantidad a la mitad a aquellas mujeres que decidan casarse.
  • ·Una sociedad consumista que vive sólo por y para el dinero: joyas, vuelos en aviones privados, gusto por los coches de lujo...
  • El fraude frecuente de privados y empresas que buscan paraísos fiscales para ocultar sus ganancias legales e ilegales. Me ha resultado curioso que entre estos paraísos fiscales junto a las islas Bahamas también Grisham nombre a las Canarias. Entiendo que es puro gusto por el exotismo que le sugiere el nombre y no otra cosa.
  • La realidad humana de los funcionarios que no son seres fríos y sin sentimientos: sus miembros sienten miedo, se niegan a realizar funciones peligrosas que no les corresponden, se sienten a veces atraídos por compañeros y compañeras a pesar de lo que las ordenanzas que les rigen digan.
Y también, lógicamente, Grisham tira de manual en lo referente al thriller policial clásico:
  • Corrupción (en esta ocasión judicial más que policial),
  • Cosmopolitismo (viajes a Bahamas, New York, París...), atracción por el lujo de los Jet privados (Gunther, hermano de Lacy, pilota un Beech Baron;  la juez Claudia McDover y su lío Phyllis Turban contratan un jet Lear para trasladarse a New York a gastar dinero; los modelos Cessna que se encuentran en los aeropuertos...
  • Afición por los automóviles como es característico de la novela detectivesca o policíaca norteamericana. En ésta aparecen caros SUV y Lexus, 4x4 Ford Explorer, Jeep Wrangler, junto a asequibles Toyota Prius o Mazda.
  • Aparición de la pistolería clásica: la Smith & Wesson de las novelas de Chandler, Hammett o James M. Cain tiene papel estelar en las de John Grisham. Y en ésta también, por supuesto.

Para finalizar
Cuando lees a Grisham los métodos policiales que presenta sorprenden la primera vez que los ves, pero a la tercera o cuarta novela –como me ocurre en esta ocasión- se observa una cansina repetición de sistemas: plan de protección de testigos, acuerdo entre delincuente y policía si el 1º colabora con ellos, identidad nueva, retirada de cargos, casa y trabajo nuevos… En esta novela lo que los policías  ofrecen y algunos personajes delincuentes aceptan es lo mismo que ya vi cuando leí "El estafador" [leer reseña aquí] donde el personaje protagonista de la novela, Malcolm Bannister, urde toda una estafa tras acogerse  al Programa de Protección de Testigos manipulándolo con gran sabiduría en beneficio propio. Sin lugar a dudas en este y otros aspectos "El estafador" es una novela muy superior a esta que acabo de leer, que tira un poco de oficio sin ofrecer grandes sorpresas al lector. Quizás la única sea el exotismo de situar la historia dentro una reserva india, más que nada por el desconocimiento que el lector -al menos yo, claro- tenía sobre las competencias de los gobiernos federal y estatal en esos territorios.

Datos del libro
Autor: JOHN GRISHAM
Título: “EL SOBORNO”
Nº de páginas: 432 págs.
Encuadernación: Tapa dura
Editorial: PLAZA & JANES (19 de octubre de 2017)
Lengua: CASTELLANO
ASIN: B075M8MD5X
Precio:
En papel: 21’75€
Ebook: 12’34€



24 ago 2017

"El estafador" de John Grisham

15 comentarios:
Segunda novela que leo del exitoso escritor norteamericano, y segunda también de las que durante este verano he leído de la colección 'Novela-Thriller' que el diario El País ha sacado a lo largo de los meses de julio y agosto. De ambas, -la anterior de Grisham y la de la colección de 'El País', de la inglesa Anne Perry-, tengo reseñas hechas en este blog que se pueden leer haciendo clic aquí para la del novelista de thrillers legales y aquí para la de la novelista londinense.



Sinopsis (información de la propia editorial)
Los jueces federales se enfrentan a menudo a criminales violentos. Ya han sido asesinados cuatro de ellos. El juez Raymond Fawcett acaba de convertirse en el quinto.
Un abogado condenado a 10 años de cárcel dice saber quién y por qué el juez Fawcett fue asesinado y exige la libertad a cambio de su información. ¿Quién es el estafador? Y ¿qué tiene que ver con el asesinato de un juez? Su nombre, de momento, es Malcolm Bannister.¿Profesión? Fue abogado. ¿Lugar de residencia actual? Centro Penitenciario Federal de Frostburg, Maryland.Sobre el papel, la situación de Malcolm no pinta nada bien; pero guarda un as en la manga: sabe quien asesino al juez Fawcett y también sabe por que. El cadaver del juez fue hallado en su cabaña a la orilla de un lago. La entrada no había sido forzada. Lo unico que encontraron fueron dos cuerpos sin vida: el del juez y el de su joven secretaria. Y otra cosa: una caja fuerte grande, el modelo más moderno y mas seguro, abierta y vacía. Y ¿qué había en la caja fuerte? Al FBI le encantaría saberlo, y a Malcolm Bannister, contarlo. Pero todo tiene su precio, sobre todo una información tan valiosa como esta, y el estafador no tiene un pelo de tonto.

Mi comentario
Lo primero que diré es que este thriller legal de John Grisham aparecido en 2012 me ha agradado más que el otro que leí en noviembre del año pasado titulado "Un abogado rebelde" y que como he dejado dicho en la introducción de este post tengo reseñado en el blog.

"El estafador" me ha parecido una historia con más ritmo y más suspense que la otra. Pero con todo y con eso no puedo por menos que encuadrar el libro dentro de la categoría de los best-seller en la que el escritor nacido en Jonesboro (Arkansas) en 1955 ocupa lugar de privilegio por derecho.

El estafador, John Grisham, Thriller legal
Zona donde discurre la acción desde Jamaica 
hasta Washington con centro en Roanoke
La novela tiene aspectos que me han resultado más que interesantes. El principal, sin duda alguna, es la pertenencia del protagonista, el abogado Malcolm Bannister, a la minoría negra dentro de un estado, Virginia, que por los sucesos racistas acaecidos últimamente en Charlottesville [el sitio chileno de noticias online emol.com explica muy bien los sucesos en este artículo]  tiene aún en carne viva su derrota en la Guerra Civil norteamericana. No es un caso aislado, ahora mismo recuerdo otro estallido de violencia racial fortísimo sucedido durante el verano de 2014 en Ferguson perteneciente al estado de Missouri que también participó en la susodicha guerra civil dentro de la Confederación. Y periódicamente, cual si de un Guadiana se tratase, estos choques reaparecen.

Malcolm Bannister, abogado y culto pero negro, está en una cárcel federal de baja seguridad. Está allí injustamente, más que nada por su color de piel. Se ha visto implicado [no diré aquí cómo ni por qué, para no descubrir nada] en el asunto Barry el 'Sobornos', un politicastro de la capital que ascendió como la espuma el día que "abrió un bar cerca del Capitolio con un socio. Para hacer de camareras contrató a unas cuantas putas jóvenes con minifalda y el local se convirtió casi de la noche a la mañana en uno de los mercados de carne favoritos de las hordas de burócratas que pululan por la zona. " (pág. 63).

Malcolm es un buen hombre y por ello "hoy por hoy soy el único negro de Frostburg que cumple condena por delitos económicos. Todo un honor. [...] Mi hermano mayor, Marcus, viene dos veces al año para ponerme al día de sus contratiempos. así se entretiene durante una hora. Tiene tres hijos adolescentes, en diversas fases de delincuencia juvenil, y una mujer que no esté bien de la cabeza. Según como se vea, se supone que no tengo problemas... " (pág. 21).

El racismo subyacente en las relaciones interpersonales está vivo y candente en la prisión de Frostburg, Maryland, donde Bannister lleva cumplidos cinco de los diez años que le cayeron en suerte. Con no poco humor el mismo Bannister al hablar de su agente correctivo, Darrell Marvin, un blanco de unos veintitantos años, dice que a éste él no le cae nada bien "por ser negro y tener dos licenciaturas (dos más que él) " (pág. 40); asimismo en otro momento de la historia el protagonista comenta de la recepcionista del motel donde va a alojarse que "la vieja de la recepción no es muy simpática. Se me ocurre que quizá ya era la dueña en los buenos tiempos, cuando se podía rechazar a los negros " (pág. 227); y también tira de ironía al hablar de su compañero de celda, un tal Gerard, del que dice que pertenece "al millón de negros mantenidos por el contribuyente " (pág. 70).

En esta novela negra abundan las andanadas hacia la sociedad norteamericana más ocupada en encerrar personas que en educarlas: "En Estados Unidos nos gastamos 40000 dólares al año por cada preso, y 8000 en educar a un alumno de primaria" (p. 12). De las críticas reprimendas que aparecen me ha llamado mucho la atención la que se hace al enjuiciamiento con jurado debido al bajo nivel de algunos de sus integrantes. Cuando habla del juicio en el que se le condenó junto al resto del denominado caso Rofko algún miembro del jurado dijo: "Supusimos que eran culpables; de lo contrario no les habrían imputado " (pág. 89). La critica sube de grado cuando alcanza a algunos de los que deciden sobre la vida y/o la libertad de las personas: los jueces. Entonces ya casi casi hasta comprendemos más que compadecemos al delincuente.

El humor, como ya he señalado antes, envuelve no pocas partes de este entretenido relato. Es un humor inteligente, como el contenido en las citas anteriores, y ciertamente de tono crítico y sarcástico. Así ve el narrador protagonista a los policías que van a reunirse con él:
Son cinco hombres, todos con el mismo traje oscuro, la misma camisa blanca con el cuello abrochado y la misma corbata rosa. Hasta a un kilómetro, y en plena multitud, podría haber dicho: "Mira, unos del FBI".  (pág. 95) 
El protagonista, que al inicio de la novela está en la prisión de Frostburg "a pocos kilómetros de Cumberland, Maryland, en una estrecha franja dominada y empequeñecida al norte por Pennsylvania y al oeste por Virginia Occidental", se mueve por la geografía oriental norteamericana (Charlotte, Charlottesville, Roanoke, Atlanta, Miami, Washington...) con alguna que otra escala en las islas de Antigua y Jamaica. Y se mueve por estas distintas localidades durante apenas cinco meses: "Es 28 de julio. Salí de Frostburg hace cuatro meses y de Fort Carson hace dos" (pág. 356)
Escritores negros norteamericanos
James Baldwin, Kenny Chesney y Walter Mosley

En la novela se homenajea al escritor y activista por los derechos civiles afroamericano James Baldwin de quien Bannister tomará el nombre, Max Baldwin, bajo el que intentará esconderse en el futuro; también otro escritor de color, Walter Mosley, figura entre las lecturas del personaje principal. Junto a estos autores, Bannister en gustos musicales es más de country que de otra cosa: Kenny Chesney está entre sus preferencias.

Lo más destacable de esta novela es el ritmo ágil y dinámico que tiene. El suspense es constante y habitualmente va in crescendo en el párrafo final de los capítulos, lo que nos impide dejar la lectura del relato para avanzar más y más en ella. A esta agilidad contribuye, y no poco, el narrador utilizado por el autor. Es un narrador externo y objetivo en unas partes, e interno y en 1ª persona, totalmente subjetivo, en gran parte del relato.

Excurso final
No quisiera finalizar la reseña sin comprobar si, como decía no hace nada Javier Rodríguez Marcos en el diario El País (artículo titulado "La canción del verano suena más que la 'Eneida'"), "El estafador" de John Grisham utiliza los cuatro ingredientes esenciales del best seller según sostiene Sergio Vila Sanjuán en "Pasando página": acción, intriga, sexo y escenarios internacionales. Sí, es evidente que sí. De acción, intriga y escenarios internacionales he hablado. En cuanto a sexo, éste corre de parte de Vanessa Young, la chica, hermana de un compañero de prisión, de la que Bannister se enamora perdidamente y que a la salida de prisión será su compañera de fatigas amatorias y aventureras.

Efectivamente, pues, John Grisham -¡eso ya lo sabíamos desde el principio!- es un autor de best sellers. Pero ¿quiere esto decir que su literatura es deleznable como viene a sugerir Rodríguez Marcos en su artículo? Yo creo que no, que su literatura no es deleznable aunque, claro es, no sea alta literatura. ¿Admite esta constatación colocar su obra a la altura de "Despacito" la canción de Luis Fonsi que suena imparable este verano? Esta equiparación -que me perdone mi admirado Javier Rodríguez Marcos- me parece de todo punto exagerada. Dice el articulista de El País que los asistentes al concierto de Luis Fonsi en el Teatro Real de Madrid del pasado 30 de julio no salieron de allí decididos a comprar una entrada para el 'Lucio Silla' de Mozart que se estrena en septiembre, y lo argumenta diciendo que si "los lectores adultos de Grisham terminaran inevitablemente leyendo a Alice Munro, cuatro décadas de educación democrática habrían hecho de España algo muy parecido al pueblo de 'Amanece que no es poco'". Hombre, Javier, no sé si los lectores de Grisham acabarán leyendo a Alice Munro pero probablemente sí, ¿por qué no?, a Eduardo Mendoza o a Vázquez Montalbán. Creo sinceramente que te has pasado un pueblo. Pienso que entre "Despacito" y por ejemplo la novela que acabo de reseñar hay muchas diferencias. Cuando como tú dices Grisham afirmó en una entrevista "Sé que lo que yo hago no es literatura" hay que entender el fino sentido de autocrítica y la justa ironía que la misma contiene. En mi opinión, ¡perdóname!, Grisham no hace gran literatura, cierto, pero sí hace lectores que por ello se pueden acercar a ella a su través. Y no, "Despacito" y "El estafador" no son elementos equiparables. Perdona, pero no. 

29 nov 2016

John Grisham: "Un abogado rebelde"

30 comentarios:
Es la primera novela que leo de este prolífico autor de novela negra norteamericana. John Grisham es un auténtico fenómeno editorial dentro y fuera de su país. Varias veces sus títulos han sido los más vendidos en USA. “Un abogado rebelde” no es una novela excelente, pero sí que es una novela entretenida, que hilvana de manera adecuada varias historias (los distintos casos que lleva el abogado en su despacho) generando entre todas ellas un thriller que en lugar de por las calles y tugurios habituales se mueve por los entresijos del sistema legal. Como ocurre tantas veces la traducción con la que la novela llega a nosotros, “Un abogado rebelde”, traiciona el calificativo que el autor dio a su personaje: “Un abogado canalla”.

"Rogue lawyer", "Un abogado rebelde", John Grisham, thriller legal

El autor
John Grisham nació en Jonesboro (Arkansas) en 1955. Tras graduarse en Derecho, ejerció como abogado especializado en temas de Derecho Civil y Penal. Sus conocimientos legales son los que pone sobre el tablero en los thrillers que son sus novelas
En 1989 se inició en el mundo literario con la obra 'Tiempo de matar ' pero fue con su segunda novela, 'La tapadera', con la que alcanzó la popularidad. Desde entonces, la aparición de todas sus obras siguientes tales como: 'El informe Pelicano', 'El cliente', 'El jurado', 'Causa justa' entre otras, han sido recibidas con enorme entusiamo, no sólo por parte de los lectores y críticos, sino también por la industria cinematográfica, que las ha convertido en auténticas superproducciones:
  • La tapadera (The Firm, 1993, dirigida por Sydney Pollack)
  • El informe Pelícano (The Pelican Brief, 1993, dirigida por Alan J. Pakula)
  • El cliente (The Client, 1994, dirigida por Joel Schumacher)
  • Tiempo de matar (A Time to Kill, 1996, dirigida por Joel Schumacher)
  • Cámara sellada (The Chamber, 1996, dirigida por James Foley)
  • Legítima defensa (The Rainmaker, 1997, dirigida por Francis Ford Coppola)
  • Conflicto de intereses (The Gingerbread Man, 1998, dirigida por Robert Altman). Basada en un relato corto.
  • La granja (A Painted House, 2003, dirigida por Alfonso Aráu). Adaptación para televisión.
  • El jurado (Runaway Jury, 2003, dirigida por Gary Fleder)
  • Una Navidad de locos (Christmas with the Kranks, 2004, dirigida por Joe Roth). Adaptación de la obra Una Navidad diferente (Skipping Christmas).
Y ahora que las series de televisión se han alzado con el cetro del entretenimiento audiovisual, también algunas de sus novelas han pasado a ser base de exitosos seriales:
  • El cliente (The Client, 1995-1996)
  • The Firm (The Firm, 2011, creadores: John Grisham y Lukas Reiter)
En total el novelista lleva hasta el momento escritos treinta libros de ficción legal,seis de ficción no legal y dos de no ficción novelada. Un autor prolífico, sin lugar a dudas.

Como curiosidad sólo decir que en 2013 las autoridades militares de Guantánamo prohibieron que se entregaran libros de este autor (en los que se repasan muchos de los principios básicos del derecho estadounidense) a los presos retenidos en esta instalación militar, por ser "problemáticos".

Mi comentario
editorial Plaza&Janés, Plaza y Janés, novela negra, literatura norteamericana
El abogado Sebastian Rudd se desplaza en una furgoneta que utiliza como despacho desde que alguien le voló el despacho donde recibía a sus clientes. Le acompaña Partner, un antiguo cliente al que sacó inocente de la acusación de haber matado a un agente de narcóticos infiltrado y que desde entonces es su asistente personal: amigo, chófer, guardaespaldas, investigador... 
Sebastian Rudd es un abogado que se nutre de aquellos asuntos espinosos que surgen por abusos policiales o negligencias del Estado.  Ejerce la abogacía en Milo, un pequeño pueblo de apenas 3000 habitantes ubicado en el condado de Piscataquis en el estado estadounidense de Maine.
Sus defendidos son casos perdidos, los que no quiere nadie: Gardy, un drogadicto acusado de violar, secuestrar y matar a dos niñas; Link Slanlon, un delincuente capo de una organización mafiosa, que se encuentra en el corredor de la muerte por haber mandado asesinar a un juez; o Doug Renfro, un hombre de 70 años que vio cómo ocho policías de asalto entraban por la fuerza en su casa, mataban a su mujer y él respondía a la agresión matando a uno de los asaltantes. También defiende voluntariamente y gratis a un luchador que representa, Tadeo Zapate; y hasta hay ocasiones en que el cliente no es elegido por él sino que le viene dado forzado por la situación. Es lo que le sucede con Arch Swanger, un delincuente que conocedor de los éxitos de Rudd se pone en sus manos aunque Rudd no lo desea y le cueste librarse de él.

¿Por qué elige estos clientes? Pues simplemente porque cree que todo el mundo tiene derecho a un juicio justo, incluso aunque él tenga que hacer trampa para conseguirlo. Odia la injusticia, no le gustan las aseguradoras, los bancos o las grandes empresas, desconfía de cualquier persona que tenga que ver con el Gobierno y se ríe de las nociones del sistema judicial sobre comportamiento ético.El abogado Rudd utiliza todas las estratagemas habidas y por haber para resolver sus difíciles casos:
"Lucho por mis clientes con uñas y dientes y quebrantaría la mayoría de las leyes para protegerlos, pero nunca íntimo demasiado con ellos."
En esta lucha por sus clientes llega a veces a colaborar con la policía en la resolución de asuntos encallados en sus Departamentos, pero siempre a cambio de provocar determinados comportamientos del alcalde de la localidad Woody, del fiscal Max Mancini o del Jefe de Policía; comportamientos que allanan sus casos y sirven también para resolver otros que los agentes tienen entre manos. El único límite que se pone Sebastian Rudd es evitar incurrir en conductas que le puedan suponer la expulsión del Colegio de Abogados y su inhabilitación. Está siempre en el filo de la navaja.

Radiografía de la sociedad americana
En la novela afloran infinidad de asuntos que existen en la sociedad norteamericana [la mayoría de ellos son trasplantables a las nuestras europeas]:

➤ Inmundicia de los polítcos que prefieren condenar a inocentes antes que reconocer un error policial en especial si éste puede salpicar su carrera. Al tiempo estos políticos (el alcalde Woody, el fiscal Mancini, etc.) con tal de no caer destituirán a personas de su supuesta confianza, harán declaraciones públicas impactantes, sacarán dinero de fondos opacos para untar a delincuentes que van a favorecerles.... Todo esto lo conoce Rudd, se aprovecha de ello y a veces lo estimula.  

➤ Represión en la sociedad norteamericanaJohn Grisham reflexiona dura y con gran clarividencia sobre este asunto:
  •  "En nuestro sistema quien pasa un año en prisión por un crimen no cometido puede considerarse afortunado. Hay miles de personas a las que encierran durante décadas, aunque eso ya es otra historia."
  • "Vivimos en un estado policial y el aparato represivo cuenta con todos los apoyos"
  • "Es triste pero en nuestros tiempos disentir se considera antipatriótico y el 11S ha creado una atmósfera en la que se reprimen las críticas a los de uniforme, sin importar cuál de ellos lleven". 
➤ Puritanismo hipócrita de la sociedad americana. Al abogado Rudd si hay algo que le molesta es que se procese a un inocente por detalles tan peregrinos como sus gustos musicales: 
"En palabras de Mugre, Gardy se encontraba bajo los efectos de las drogas y había escuchado heavy metal
Donald Trump, hipocresía de la sociedad norteamericana, basto➤ Reflexión sobre la lucha contra la droga que lleva a la cárcel sobre todo a jóvenes negros que tras una media de estancia de 7 años volverán a la calle, pero ya estigmatizados como exconvictos, y que volverán a la celda en el plazo de unos tres años. "Hemos perdido el norte"

➤ Mucha culpa de la prensa amarilla en todo lo que sucede pues sus profesionales, siempre tan pegados a los juzgados, desean en muchas ocasiones materializar  el viejo adagio de que la realidad no les estropee una buena noticia:
 "El directo se traslada al exterior del Tribunal Superior de Justicia de Washington, donde el reportero de la CNN prácticamente reza por que se produzca algún tipo de explosión"
➤ Reflexión sobre la emigración latina. El protagonista-narrador Sebatian Rudd, al ver a la madre de su cliente Tadeo Zapate en la sala del juicio, no puede por menos que hacerse la siguiente reflexión: 
 "Ella emigró desde El Salvador hace veinticinco años, tiene su tarjeta de residencia legal en regla, trabaja en una cafetería en horario nocturno y se encarga de criar a una manada de hijos, nietos y toda clase de allegados.  Tadeo y sus aptitudes como luchador de jaula eran su billete hacia una vida mejor."

Custodia legal de los hijos de padres divorciados. Buena parte de la novela se ocupa de las peleas mantenidas entre el narrador-protagonista y su ex-esposa Judith. Ambos son padres de un niño de 7 años, Starcher. Rudd se separó de Judith, la madre, al poco de nacer el chico. Ella vive con Ava, abogada también; Judith utiliza todo tipo de añagazas jurídicas para intentar arrebatarle las míseras 36 horas semanales a las que tiene derecho para estar con su hijo. Pero Rudd se defiende bravamente pues no quiere perder el contacto con el chico y logra, siempre con sus métodos algo discutibles, que Starcher le quiera como padre y desee estar con él y salir así del estricto control de las dos madres que le han tocado en suerte. 

Final
En el género de la novela negra, los protagonistas suelen ser normalmente detectives privados y/o policías. A veces sube el rango del investigador y es un juez o jueza quien dirige la indagación; también en ocasiones es el fiscal quien se convierte en el sabueso y perseguidor de la verdad. Los abogados, como sucede en esta y en otras novelas de Grisham, también han protagonizado algunas grandes novelas y series de novelas; basta recordar al abogado Wilfrid Robarts, que luego encarnó en la gran pantalla Charles Laughton, de la novela de Agatha Christie "Testigo de cargo". Aunque el abogado literario más famoso haya sido sin duda Perry Mason que protagonizó 80 novelas de  Erle Stanley Gardner y conoció un gran éxito en los albores de la televisión allá por los años 60 en una serie  con el mismo título. 

Erle Stanley Gardner, Agatha Christie, Billy Wilder, Charles Laughton, Raymond Burr

La gran diferencia entre Sebastian Rudd y los abogados de Erle Stanley Gardner y Agatha Christie es que el letrado de John Grisham no es un ejemplo de conducta. Más bien al contrario como ya he dicho antes su sentido de la ética es casi inexistente moviéndose siempre por los aledaños de las alcantarillas aunque milagrosamente no llegando a caer en ellas. Es un abogado que domina el corpus legislativo en vigor y que sabe encontrar las lagunas que hay en él. Y ahí es a donde acude a abrevar, intentando ordeñar cuanto le sea posible la teta del Estado en forma de indemnizaciones por mala praxis de sus funcionarios. Es un buitre, un carroñero que hurga en la podredumbre del Sistema para extraer de él cuanto le sea posible. Eso sí, como ya he dicho antes, procurando no perder su propia independencia personal aunque eso le haga merecedor del odio de unos y de otros, policías y ladrones. En definitiva como reza el título original, "Un abogado canalla".
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Datos del libro
Nº de páginas: 496 págs.
Encuadernación: Tapa dura
Editorial: PLAZA &JANES EDITORES
Lengua: CASTELLANO
ISBN: 9788401017599
Precio:
En papel: 22'90€
Ebook: 12'99€