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9 jul 2026

'Los siguientes' de Pedro Simón. 'Michael', biopic sobre Michael Jackson (A pares LI)

14 comentarios:

«Lo que da miedo es tener delante de ti al spoiler de lo que acabarás siendo: un hombre de ochenta y nueve años si es que llegas, Darío; en pañales, sin dientes, en un sitio que no es tu casa. Así acabarás tú, así acabaremos todos en el mejor de los casos. Viejos, arrugados, vencidos, reducidos a una bayeta reseca de piel y huesos.»

Trilogía de la Familia, Los ingratos, Los incomprendidos, Pedro Simón
Los siguientes, tercera novela de Pedro Simón,  cierra su denominada Trilogía de la Familia. Está escrita utilizando el mismo tono de cotidianidad de las dos anteriores de la serie: Los ingratos y Los incomprendidos, ambas reseñadas en el blog. Quizás por ello, por ya conocido por mí el asunto y por la manera de presentarlo, esta tercera entrega de la serie me ha resultado por momentos algo tediosa, sensación que no me asaltó durante la lectura de las otras dos. Lo que queda claro en cualquiera de las tres novelas de la serie es que Pedro Simón es un artista a la hora de tocar la fibra sensible del lector: en todas ellas logra -yo creo que lo pretende- que el lector sienta humedecerse el lacrimal.

Si en Los Ingratos es la niñez y en Los Incomprendidos la adolescencia los mundos que se visitan, en Los siguientes es la vejez el ámbito vital que se toca. El personaje central y sobre el que gira todo el relato es Antonio. Antonio es el padre de Carmen, Darío y Gabriel. Los tres hermanos han tenido un éxito desigual en el mundo laboral: Gabriel es un triunfador cuya profesión le lleva a viajar con frecuencia a Miami o Munich; Darío es un vividor que sólo ahora parece haber asentado un poco la cabeza, aunque en trabajos precarios y que apenas si le dan para vivir modestamente; por su parte Carmen es una auxiliar de enfermería que trabaja en una residencia de ancianos. Antes de llevar a Antonio a una Residencia los tres hermanos deciden encargarse del padre viudo por períodos alternos de dos meses. Todo se precipita cuando el deterioro físico y cognitivo de Antonio avanza y los hijos no pueden hacerse cargo del padre por diversas razones: Carmen debe someterse a una operación quirúrgica, Gabriel estará en Miami una temporada larga y Darío ptiene siempre un muy poco fiable horario dada su condición de vigilante privado. Es entonces cuando lo ingresan en una residencia que es la antesala de su final definitivo.

Hay mucha influencia de otros autores que en forma de intertextos se cuelan en esta novela. Algunos de ellos los cita en los agradecimientos que incluye al final del libro y otros resuenan con cierta claridad a poco conocimiento que de la literatura española clásica y actual se tenga. Así Carmen, cuando asea a su padre, reflexiona e imagina esta conversación con Hugo, su hijo de unos diez años o así. Es una reflexión escatológica y metafísica muy quevedesca
«empezamos la vida cagándonos encima y la terminamos de la misma manera.
Pero en vez de decirle esa salvajada, callo.
O le miento.
—¿Pero no te da ni un poco de asco, mamá?
—¿Cómo me va a dar asco, hijo, si es mi padre?
»
Y no sólo la intertextualidad es española, muchas otras literaturas afloran en las páginas de esta novela. El existencialismo de un Albert Camus creo que es patente en momentos como el siguiente:
«la vida era eso que no se para jamás ante la muerte. Eso que no hace duelo. Ni llora. Ni espera un responso. Ni se pone corbata ni traje negro por mucho que haya fallecido tu madre. Eso era la vida: mamá se acababa de morir, mi hijo tenía unos meses y dos niñas se abrazaban entre risas en la calle gritando gol»

Es claro según se avanza en la lectura de Los siguientes que el novelista posee información contrastada  sobre la cruda realidad. La presenta bien por conocerla de primera mano, bien por haber llegado hasta él de boca de compañeros, amigos o familiares.

Lo que sí es inconfundible es el estilo de Pedro Simón, un estilo claramente literario que linda con el del puro periodismo y que es incontestablemente suyo. En esta novela aparecen los mismo recursos estilísticos que ya señalé en las reseñas de las dos anteriores entregas como se puede comprobar volviendo a ellas (semejante número de capítulos, perspectivismo señalado en los títulos de cada capítulo, importancia a la música escuchada, búsqueda del ritmo en la prosa, cotidianidad...). Todos estos rasgos de estilo alejan el texto del periodismo, si bien éste siempre es reconocible en algunos elementos entre los que yo destacaría el culturalismo pop («Si pudiera leer la mente de Carmen y Gabriel, seguro que vería rayos, sapos, calaveras y culebras, igual que se ve en las viñetas de Ibáñez», piensa Darío) y también, ¡y sobre todo!, en la presentación sin ambages de la más absoluta y dura cotidianidad .
«Ahora estoy usando la esponja jabonosa.
Ahora la mojo un poco y sigo.
Ahora lo giro con mucho cuidado.
Ahora tengo a mano el papel secante.
A veces querríamos que la vida fuera otra cosa.
Pero tengo delante de mí el lunar de mi padre.»



oooOooo
"Michael", biopic sobre Michael Jackson
Antoine Fuqua,Michael Jackson, Motown
Me acerqué a una sala de cine para escapar de la primera y tremenda ola de calor del verano. Mucho me habían hablado, y muy bien, sobre esta película dirigida por Antoine Fuqua. Me gustó mucho la cinta y considero que es de esas pelis que piden ser vistas en Sala. ¿Por qué? Pues simple y llanamente porque el sonido y las imágenes que la acompañan -muchas de ellas grupales y de vistas aéreas de conciertos en estadios- se ven mejor en pantallas de varios metros cuadrados que en las más modestas televisivas por muchas pulgadas que estas tengan.

Como imagino que les habrá sucedido a muchos de quienes la hayan visto me sorprendió que la película se quedase en la fase positiva de la existencia del cantante de Gary (Indiana). No se toca el vidrioso tema de su posible pederastia de la que fue acusado en repetidas ocasiones aunque nunca pudo confirmarse o demostrarse. 

El film parte del momento en que el padre de los Jackson, un obrero siderúrgico, reúne a la familia y decide que comenzarán a dar conciertos. Son los Jackson Five cuyo líder y vocalista será Michael, el pequeño de los hermanos que posee una voz que es un auténtico don. Joseph Jackson, el padre, es implacable con sus hijos y los fuerza a ensayar y ensayar; especialmente se muestra muy exigente con Michael al que constantemente pide que le mire a los ojos y que entone de la manera que él considera pertinente. 

Buscando algo de información tras haber visto el film leo que la familia Jackson estableció para autorizar la realización de la película que se obviasen los episodios más espinosos como el de la relación de Michael con los niños. De hecho lo único que vemos de esta relación es positivo: el cantante hace donaciones millonarias al hospital que le atendió a él cuando sufrió un accidente que le quemó el cuero cabelludo y provocó su hospitalización. Allí en el Hospital supo del sufrimiento de los niños con enfermedades incurables. A ellos quiso ayudarles dándoles parte del mucho dinero que poseía. Pero nada más se dice de esta vidriosa cuestión.

Durante mi búsqueda conocí que el actor que da cuerpo al cantante de Indiana es Jaafar Jackson, sobrino suyo. De ahí el enorme parecido físico entre ambos. Jaafar Jackson se mueve de una manera que recuerda muchísimo la de su tío. Viéndole bailar mientras escuchamos los temas de los Jackson Five, de Thriller, de Bad... Es precisamente en la actuación ya en solitario que hace en Londres durante la gira Brad World Tour que finaliza la película con el sorprendente aviso (al menos a mí me lo supuso) de "Su historia continúa". Este mensaje es ambiguo y puede interpretarse como que quizás haya una segunda parte en este biopic -¡permanezcan atentos!, ja, ja, ja- o a que hasta aquí hemos podido contar, amigos. Sea lo que sea la película merece mucho ser vista. De hecho, leo por ahí, que ya es la primera película biográfica más taquillera de todos los tiempos. Y no me extraña. 



16 may 2025

María Oruña, Pere Cervantes y Pedro Simón (A pares XLIV)

12 comentarios:

 ¿Un "A pares" de número impar? Ja, ja, ja, sí, ¿por qué no? En el reino de la escritura todo es posible. Podría haber abierto una nueva sección para acoger reseñas colectivas de número no par como la presente; podría haber hecho tres reseñas cortas, una por libro, lo que quizás habría sido lo más lógico; podría... Sin embargo como estamos en plena festividad de San Isidro he optado por recurrir al milagro, a sacar agua de la peña, a labrar los campos con el menor esfuerzo posible, a comer callos, gallinejas y entresijos y... ¡voilá! a sacarme de la manga un 'A pares' impar o un 'No a pares' como gustéis. 

Hecha la justificación del dislate, paso a nombrar los tres libros que muy brevemente voy a reseñar en esta entrada atípica. Hay ocasiones en que las lecturas avanzan más rápido que las escrituras y lo leído se va acumulando fuera del blog. No reseño toco cuanto leo por esta razón, pero en esta ocasión no quiero dejar en la estacada a los tres autores citados en el título de esta entrada, tres escritores españoles actuales que me agradan por ya haber leído más de ellos (María Oruña y Pedro Simón) o, en el caso de Pere Cervantes, que acabo de descubrir con satisfacción.





"Donde fuimos invencibles" María Oruña.
 
María Oruña


Es la tercera entrega de la serie Puerto escondido que María Oruña inició en 2015 con la publicación del que ha dado nombre a toda la serie formada por ahora por seis entregas, la ultima aparecida en 2023 y titulada "Los inocentes". Donde fuimos invencibles se publicó en 2018 y es, como las otras cinco, una novela entretenida de corte policial, un auténtico thriller. De nuevo tenemos a la teniente Valentina Redondo de la Comandancia de la Guardia Civil de Cantabria investigando unas muertes. En este caso las mismas se han producido en una hermosa casa, una Torre o Palacio, de Suances (Cantabria) que recibe el nombre de Quinta del Amo. Los personajes de la Comandancia con destino en Suances tienen papel activo en la resolución de las misteriosas muertes producidas en ese hermoso lugar. Junto a los luctuosos sucesos en dicho edificio se producen fenómenos paranormales como visiones fantasmagóricas, luces que se encienden o apagan solas, aparatos de música que se ponen en marcha sin intervención humana, etc. A estas dos tramas se viene a añadir la particular del actual propietario de la Quinta que años atrás, de adolescente, pasó algunos veranos en la casa  junto a su abuela recientemente fallecida. Durante esos veranos conoció a algunos de los chicos y chicas que como él veraneaban en Suances. Algunas de esas amistades aún se mantienen a pesar de haber transcurrido ya cerca de 20 años.

Como el resto de las novelas de la serie se puede leer esta historia sin haber realizado la de las dos novelas que la preceden, si bien hay personajes como por ejemplo Pilar Álvarez que tuvieron papel importante en las entregas anteriores y que reaparecen. en ésta. De otra parte prosigue la historia personal de la teniente Redondo y su noviazgo con Oliver Gordon, relación iniciada en las entregas anteriores. En esta entrega los encontramos viviendo en pareja y Oliver cobra un mayor protagonismo. Como en las dos novelas previas, la música tiene un papel significativo: Nat King Cole, Patti Page, Billie Holiday y otros músicos y cantantes de jazz son escuchados y admirados por los personajes de esta historia. 

La novela tiene la peculiaridad de utilizar un poco, al menos así lo declaran los propios investigadores policiales, la técnica del huis-clos típico en la novelística de la dama del crimen, la británica Agatha Christie. En este caso se cita muchas veces a "Diez negritos" (hay reseña hecha de esta novela AQUÍ) haciendo parangón con la misma habida cuenta de que la sospecha del asesino de las dos muertes producidas en el Palacio del Amo recae en el reducido círculo de los componentes de la tertulia literaria, que la directora de la biblioteca de la localidad realiza periódicamente.

Por último hay que señalar que en este relato María Oruña da entrada a los fenómenos paranormales en clara competencia con la ciencia que podría explicarlos. Sin embargo y como se afirma en la página oficial de la propia escritora todo se resuelve con premisas realistas: 
«Cada novela ensaya un estilo narrativo distinto, homenajeando desde la novela gótica hasta los clásicos misterios habitación cerrada, pasando incluso por el thriller científico e histórico. Un punto común de todos los libros de la saga es que ninguno de los misterios, a pesar de su sorprendente e inusual planteamiento inicial, se resuelve con premisas que no sean realistas.»
Libros de María Oruña reseñados en El blog de Juan Carlos




 

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Pere Cervantes  (Tres minutos de color)

Pere Cervantes, novela negra

Como me ocurre con muchas otras de mis lecturas he llegado a ésta y a este escritor a través de Rosa Berros y su blog Cuéntame una historia. A ella, Pere Cervantes le encanta; por ello lleva leídas muchos de sus títulos. Como yo nada conocía de este autor nacido en Barcelona en 1971, decidí acercarme a él. Lo he hecho con Tres minutos de color y he salido bastante satisfecho de la lectura de este noir, de esta novela de serie B que roza el pulp fiction más auténtico.

El protagonista de esta historia es Coque Brox, un policía de mediana edad quien, además de haber sufrido una pérdida irreparable, es acromatópsico. o sea, no ve más que en blanco y negro, no distingue los colores. Su problema en lo personal viene dado por la separación de su esposa Marga, una suicida potencial, y el subsiguiente distanciamiento respecto a su hija María; las noticias respecto a ambas le llegan vía el Aspas, su padre y abuelo por tanto de María. En lo profesional la cuestión es el futuro traspaso de las competencias policiales del grupo de desaparecidos en el que trabaja a los Mossos d'esquadra. Su jefe inmediato es Palomares quien tiene que mediar en la difícil relación que Coque mantiene con Valcárcel, a quien nuestro protagonista le robó la novia. Por último en el grupo de desaparecidos tiene un papel importante el Palmicas, un poli metido en asuntos no muy claros.

Importantísimo en esta novela es el asunto de la muerte. Precisamente es ella el eje sobre el que pivota la historia. Una historia iniciada con la desaparición de Palma (el Palmicas), amigo y compañero en la policía. Luego está la ECM (experiencia cercana a la muerte) a la que asiste la neuróloga Nadia Blasi en ele ejercicio de su profesión quedando vivamente impresionada por ello:
«Aquella mañana víspera de su descanso estival, Nadia fue testigo, por primera vez en su carrera médica, de la muerte cerebral durante tres minutos de Antonio Carrascosa, un paciente de cincuenta y cinco años, fumador, bebedor y socio del Espanyol.»
Esta experiencia vivida por el paciente impresionará a Nadia al escucharle relatar la experiencia vivida. Y a esta experiencia, que roza lo sobrenatural, deberá acercarse Coque para ir desentrañando todo el asunto de la desaparición del Palmicas. En medio de todo esto está la ciudad de Barcelona, su sociedad, la política, los inmigrantes, la corrupción policial y todo lo que conforma una novela negra que se precie. Y esta lo es.
«Los inmigrantes jamás olvidan su origen y el hecho de que la muerte estuviera diseñada por la memoria emotiva reducía de manera considerable el maquillaje social de un barrio que, lejos de haber engordado su cultura, había terminado disolviendo su esencia.»
Debo señalar asimismo que hay momentos en que Pere Cervantes utiliza un lenguaje de elegante altura literaria que me ha gustado:
«Con la instantánea en el bolsillo, alzó el mentón y dejó que la lluvia le desmaquillara todas las capas de dolor que había acumulado. La muerte transcurría en un eterno viernes lluvioso.»
Y como he podido leer por ahí, la música es elemento importante en las historias que construye Pere Cervantes. Desde luego en Tres minutos de color ocupa un lugar importante
 



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"Los incomprendidos" de Pedro Simón

«Los hijos crecen y tú le sigues mintiendo. La única novedad es que cambias el tipo de mentiras. Si antes era que había un ratoncito llamado Pérez o que los Reyes Magos entraban por la ventana, ahora la gran mentira es que tú te esforzabas mucho estudiando a su edad, que tú no andabas a por uvas con sus años, que si te lo curras mucho en el instituto tendrás una recompensa en la vida, que a los 16 no te habías emborrachado.»

Pedro Simón
Los incomprendidos
es la segunda entrega de lo que podríamos llamar -la denominación me la acabo de inventar- edades del hombre o quizás mejor, edades o fases de la familia. Y es que en verdad tanto la anterior; Los ingratos, que reseñé no hace mucho en este blog como, imagino, Los siguientes, que aún no he leído, hablan de la familia: De estar en el grupo familiar durante la niñez (Los ingratos), en la adolescencia (Los incomprendidos) y ¿la vejez? (Los siguientes, algo que afirmaré con rotundidad cuando la lea).

Como la anterior, Los incomprendidos es una novela que se lee con muchísima facilidad. La estructura que tiene es prácticamente la misma que Los ingratos: trece capítulos más un 14º, titulado en esta ocasión 'A modo de epilogo: Clara'. Los 13 capítulos están escritos en primera persona protagonizados de modo alterno por Inés (la hija adolescente) y por Javier (el padre). Son ellos los narradores de la historia de esta familia formada por, además de ellos, otros personajes importantes:
  • Celia, la madre, es médico cirujano en un hospital madrileño. Muchos días vuelve a casa arrastrando los problemas, alegrías y/o desilusiones de la la jornada laboral. 
  • La tía Clara: Es la hermana de Javier. Está soltera y es con quien Inés mejor se comunica.
  • Ambrosio: Es el padre de Javier. Ya no está en el mundo, pero es la referencia paternal que tiene Javier cuando reflexiona sobre los problemas que él y Celia están teniendo con Inés, la hija adolescente.
  • Paco: es el hermano de Clara y de Javier. Padecía de esquizofrenia.
  • Diana: es la psicóloga a la que acuden los tres (Inés, Celia y Javier) para intentar superar los problemas propios de la edad de Inés y los derivados del fallecimiento de Roberto, el hijo y hermano que murió con sólo ocho años.
Hay otros personajes como los amigos y las amigas adolescentes de Inés, que tienen papel importante en las experiencias que ella vive. 

Javier es editor y su trabajo consiste en leer infinidad de textos que llegan a la editorial. Además escribe, y en la novela, por consejo de Diana escribe  a su hija Inés lo que no se atreve decirle directamente, aunque no se lo da a leer; también escribe las reflexiones que a raíz del comportamiento de Inés vienen a su cabeza sobre él de adolescente, sus padres, cuando conoció a Celia, los problemas de Paco, la libertad y alegría de Clara, la fuerza con que su padre, Ambrosio, sacó adelante a la familia en unos años mucho más difíciles que los actuales... En la novela los textos que escribe Javier se destacan al utilizar la letra cursiva en ellos. 

Aunque he señalado la existencia de dos narradores, hay un tercer narrador que viene a ser un alter ego del propio novelista. Es el narrador de la novela que está leyendo Javier y que tiene por protagonista a Clarence. La editorial quiere descubrir un éxito para la novela negra española y quizás la historia de asesinato de Clarence sea la que lo consiga. Luego -¿quién? ¿el propio escritor?- en un capítulo que lleva por título "Los incomprendidos" afirma que no hay que ir muy lejos para contar cosas:
«aprendí que a veces buscamos argumentos de ficción y los argumentos los tenemos en casa, historias que merecen la pena ser escritas y compartidas, pero que callamos para protegernos, historias anodinas vistas desde fuera, pero que, una vez leídas con detenimiento, que interpelan como un tan tan antiguo, historias nuestras secretas que creemos únicas y que tienen mucho más que ver con los otros de lo que imaginamos»
Y yo creo que eso es lo que Pedro Simón hace y ha hecho en esta novela: contar cosas que conoce de primera mano. No necesariamente han de ser autobiográficas, claro, pero es evidente que su conocimiento es directo. de ahí la sensación de veracidad que transmite el relato

 Si comparo la satisfacción que tuve leyendo "Los ingratos" con la experimentada con esta segunda entrega, he de confesar que me satisfizo más la primera de la serie. Busco el motivo y lo encuentro en que, quizá, la adolescencia la tengo y la he tenido a lo largo de mi vida siempre muy cerca por mi profesión, de manera que nada de lo que se cuenta en la novela me ha sorprendido. A lo profesional uno lo personal, claro, vivido en casa, y encuentro ciertas importantes similitudes. O sea que el asunto me es sobradamente conocido. Nada nuevo bajo el sol.

¿Quiere lo anterior decir que minusvaloro o quito importancia a esta novela de Pedro Simón? Para nada. Es más creo que la novela puede ser una buena guía informativa y de comportamiento para aquellos padres que tienen hijos adolescentes o que siendo éstos aún niños verán crecer de manera imparable e inexorable mucho antes de lo que ahora mismo suponen. La novela ofrece un espejo en el que mirarse y con el que compararse. Se deduce de su lectura que aun en los momentos de mayor desánimo, nada está perdido del todo, Calma, calma, siempre mucha calma, sobre todo calma.
«Leer que te odian y que al rato ya no, leer que no te cuentan algo porque sospechan que no les vas a entender, leer que por nada del mundo quieren que te mueras, aunque escuches ojalá te mueras, leer que les parece ese alguien ridículo e injusto y muy poco ejemplar y al rato que se sienten orgullosos de ti, aunque jamás te lo vayan a decir» 

27 jun 2024

Pedro Simón: Los ingratos

21 comentarios:

«Hubo muchas cosas que cambiarían para siempre y otras que se fueron para no regresar jamás. Mis padres me explicaban que en eso consistía precisamente hacerse mayor: en dejar de hacer cosas que antes podías hacer y ahora no»

El Mundo, editorial Espasa, Booket
Los ingratos es una novela escrita por el periodista Pedro Simón. Con ella ganó en 2021 el Premio Primavera de novela. La historia que cuenta me ha gustado, me ha conmovido y me ha emocionado. Trata sobre el abandono de la infancia sin reconocer el amor recibido y sin querer manifestar, quizá por vergüenza, el amor sentido hacia esa persona adulta que se desvivió por uno. Cuando se quiere paliar ese lamentable descuido siempre o casi siempre se llega tarde. 

Pedro Simón Esteban (Madrid, 1971), el autor, es periodista. En el ejercicio de su profesión ha recibido varias distinciones: Premio Ortega y Gasset (2015), Premio APM al Mejor Periodista del Año (2016), Premio de prensa (2019) y Premio Internacional de Periodismo (2020). Practica el periodismo social y es proclive a tratar temas relacionados con la infancia; precisamente un trabajo suyo sobre el trasplante de corazón a un bebé ('Hugo, historia de un corazón', Diario El Mundo, septiembre de 2019) le hizo acreedor del PIP en la XXXVIII edición de los mismos. Como novelista, antes de Los ingratos ya tenía en su haber cinco títulos, y tras ésta, en 2022 publicó Los incomprendidos.

He leído de un tirón Los ingratos. Nada, antes de ella, había leído del novelista. Su manera de narrar me ha gustado mucho. Escribe sencillo, pero de una manera eficaz con la que llega muy profundo al lector. La historia que presenta, por su naturalidad y la sinceridad que encierra, ha conseguido emocionarme en varios momentos. 

Sinopsis  de la novela (ofrecida por la propia editorial en la contraportada del libro)
1975. A un pueblo de esa España que empieza a vaciarse llega la nueva maestra con sus hijos. El más pequeño es David. La vida del niño consiste en ir a la era, desollarse las rodillas, asomarse a un pozo sin brocal y viajar cerrando los ojos en el ultramarinos. Hasta que llega una cuidadora a casa y sus vidas cambiarán para siempre. De Emérita, David aprenderá todo lo que hay que saber sobre las cicatrices del cuerpo y las heridas del alma. Gracias al chico, ella recuperará algo que creyó haber perdido hace mucho. 

No quiero decir mucho de esta novela para no destruir el mucho encanto que encierran sus páginas. Sí diré que es la historia de un niño, David, que encuentra cariño y seguridad en la señora Emérita, la cuidadora que Mercedes, su madre y maestra del pueblo ciudarrealeño donde viven ahora por haber sido ella destinada allí, ha buscado para cuidar de sus tres hijos, David y sus hermanas Vero e Isa. A Mercedes quien más le preocupa es David, especialmente al estar falto gran parte del tiempo de la figura paterna, Natalio. Natalio trabaja en la Chrysler en Madrid y toda la semana la pasa fuera de la casa familiar. A veces, cuando los padres discuten, es más tiempo el que David queda huérfano de padre. 

David, que es quien narra, es muy amigo de Gregorio y de Vicente Jesús. Con ellos aprende cosas que no se enseñan en la escuela como echar las primeras caladas a un Bisonte, sentir la vergüenza de no poder controlar siempre y como es debido sus esfínteres, o no saber qué decir al ver el culo a Sarita que por un duro los domingos lo muestra en un visto y no visto, uno por uno, a toda la pandilla de chicos. Los tres amigos no son los únicos niños, enfrentados a veces a ellos y amicísimos en otras ocasiones están Mario, el Pirracas, Eugenio Tododieces, Eladito, Tomás... Luego está el otro mundo, el de las chicas. A la ya nombrada Sarita se añaden las amigas de Vero y de Isa: Sufragio, Encarni... 

Pero sin lugar a dudas es la señora Emérita el centro del relato. Para Emérita David es su niño; ella lo llama Currete y él a ella le dice Eme. Emérita no sabe leer ni escribir; serán los tres hijos de la maestra quienes se encargarán de enseñarle y cuidarán de que escriba con corrección señalándole bien en rojo las faltas de ortografía que comete en los dictados que por las noches, especialmente en el frío invierno, le hacen. Emérita es sorda, no oye nada. Por qué se quedó sorda es motivo de habladurías; que si por un cohete que le rompió el tímpano como a la perra de José Luis, el amigo de Natalio, un tiro estando de caza; que si su marido Ramón; que si... El caso es que la escritura es muy importante para mejor poder comunicarse con ella. De hecho en la novela hay una buena parte de la misma en que ella, Emérita, escribe sus pensamientos, sus reflexiones («Escribo y lo guardo. La de vergüenza que me daría que lo leyeras») sobre los sentimientos que alberga hacia David, su Currete, hacia toda la familia de Mercedes y Natalio, que para ella fue sustituta de la que no pudo tener. También, llegado el momento en que David y su familia dejan el pueblo y se trasladan a vivir a Madrid, Emérita escribe cartas interesándose por todos ellos. Como suele suceder estas cartas, como las visitas al pueblo desde Madrid que los primeros meses le hicieron la familia de Natalio y Mercedes a bordo de su flamante Simca 1200, con el tiempo fueron espaciándose hasta quedar reducidas a una breve felicitación navideña. Es el olvido.

Y también es el desagradecimiento. No se es consciente del mismo hasta que sucede lo inevitable. Y entonces ya no hay solución, de nada vale lamentarse y decirse que tenía que haber..., tenía que..., tenía... Sí, ¡tenía uno que haber hecho tantas cosas, pero ha hecho tan pocas! Pedro Simón en una de las muchas entrevistas que en 2021 le hicieron a raíz de la concesión del Premio Primavera de Novela dice que «'Los ingratos' habla de los mayores a los que no hemos podido despedir abrazando», quizás esto venía a colación de los muchos ancianos que estaban en ese momento muriendo solos en Residencias por culpa del COVID; que «Los ingratos somos nosotros, por no haber dado suficientemente las gracias a la generación anterior»; y también que «Se habla mucho de las mujeres urbanas que rompen moldes, pero se habla poco de las mujeres rurales que se quedaron a recoger los pedazos rotos».

Ya sólo por esto la novela es importante. Pocas veces se ha reparado en ese esfuerzo, en esa entrega a cambio de poca cosa material, en ese amor de madres sin serlo biológicamente. Pedro Simón, como Héctor Abad Faciolince de cuyo libro El olvido que seremos incluye una cita al inicio del libro, escribe «para alguien que no puede leerme, y este libro no es otra cosa que la carta a una sombra».

Son trece los capítulos en los que distribuye la historia de iniciación que cuenta el autor en la novela. Salvo el primero y los dos últimos, titulados el inicial como (1960), el penúltimo (2020) y el último con el título de toda la narración, (Los ingratos), los títulos del resto son pronombres en grupos de dos -salvo uno, (Él)-: (Él y él), (Él y aquello), (Ella y ella), (Él y ellos), (Ella y él), (Él y ella), (Ella y aquel), (El y ellas), (Él y eso)... Como se ve, Él, el niño David, y Ella, la señora Emérita, son los protagonistas absolutos. En el titulado (Ella y él) el empleo del dativo ético, también llamado de interés, deja bien a las claras el amor de madre que Eme sentía por su Currete David
«Me has crecido mucho en este tiempo: lo menos dedo y medio, que lo tengo yo señalado a lápiz en el marco de la puerta de tu habitación»
Toda la novela, como digo, me ha encantado. Pero si tuviera que destacar alguno de los capítulos sobre el resto, sin lugar a dudas mi elección recaería sobre (Ella y aquél): Emérita en una de sus reflexiones «Escribo y lo guardo. La de vergüenza que me daría que lo leyeras» escribe en él sobre Ramón quien fuera su marido y sobre el hijo que tuvo, nació y murió. El niño de la maestra, David, vino a ser para ella una especie de sustituto.

Periodismtas y novelistas, Periodismo y Literatura
No he hecho en esta ocasión playlist de los temas musicales que Pedro Simón incluye en Los ingratos, pero sin duda alguna merecería la pena realizarla. El autor utiliza estas referencias musicales para contextualizar, para delimitar un momento vital, una época. Así los viajes en coche con Natalio al volante del Simca 1200 durante los años finales de los 70 los marca con su gusto por las canciones de Víctor Jara y Daniel Viglietti (David niño lo llamaba «Daniel y Leti» con gran regocijo de Natalio) dada su militancia sindical siempre reivindicativa; los que realizó durante esos mismos años junto a sus hermanas a bordo del Seat 127 de Mercedes, su madre, a quien las canciones de José Luis Perales o de Camilo Sesto la entusiasmaban, el narrador los recuerda así:
«Cuando ponía la de Algo de mí, esa que empezaba con "un adiós sin razones, unos años sin valor", los tres nos poníamos como locos a cantar el estribillo y mamá (al cantar yo ya veía a mamá) subía el volumen:
"Aaaaaalgo de mí,  aaaaaalgo de mííííí, algo de mííííí, se va muriendooooo..."»

Luego ya en 2020 el David adulto, a bordo de su Ford Kuga, para amenizar el viaje pone una playlist y escucha Eme, de Leiva; Everybody Hurts, de REM; Lo que quieras oír, de los Pistones; House where nobody lives, de Tom Waits... 

Los coches, la música..., sirven para poner de manifiesto los cambios, el paso del tiempo. En los setenta en el pueblo, y luego como señal, signo o falso mito de progreso ya en la ciudad, en la gran ciudad, en Madrid:

«El mito relacionaba quedarse allí con el fracaso y encontrar un futuro en la ciudad, con el triunfador. El mito».