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26 ago 2026

El ancho mundo (#Los años gloriosos I). Pierre Lemaitre.

12 comentarios:

«—Quería preguntarle una última cosa, señor senador... ¿tiene usted una cuenta a su nombre en los bancos Godard o Hopkins Brothers? [...]
—¡Por supuesto que no!- gritó el senador.
—¿Y nunca la ha tenido?
—Pero, pero... ¿por qué querría usted...?
[...]
Negar la mayor es una actitud frecuente entre los poderosos como el equivalente del argumento de autoridad en una conversación.
—No tengo ni he tenido cuenta alguna en ninguna de esas entidades, ni ahora ni nunca, caballero»
»


Pierre Lemaitre, Los años gloriosos I
A mí Pierre Lemaitre, desde que lo descubrí hará cosa de una docena de años, es un escritor que me encanta, Lo leí por vez primera gracias a mis compañeras de la tertulia "más que palabras..." que en 2014, centenario del inicio de la Gran Guerra, propusieron la lectura de "Nos vemos allá arriba", novela de Lemaitre galardonada en 2013 con el Premio Goncourt.
Desde ese momento mi adhesión al escritor parisino es total. Tras mi entusiasta lectura de su novela premiada con el Goncourt, comencé a leer las novelas que había dado a la luz previamente; me refiero a los cuatro títulos de su serie Camille Verhoeven ("Irene", "Álex", "Rosy & John" y "Camille") de cuyas lecturas dejé constancia en mi blog [pinchando en cada uno de los títulos se puede acceder a las respectivas reseñas].
Disfruté mucho también con la lectura de sus novelas "Vestido de novia" (la única que no tengo reseñada en el blog) y de "Recursos inhumanos", que a plena satisfacción leí y reseñé en febrero del año pasado.

Como se puede ver, pues, mi atracción hacia este autor es total. Por eso cuando un día del pasado mes de mayo, dando un paseo por la hermosa plaza mayor de Salamanca donde se celebraba la 44ª edición de la Feria Municipal del Libro, me topé en una de las casetas con la edición en bolsillo de El ancho mundo (#Los años gloriosos I) no pude resistirme y lo adquirí de inmediato. La edición en bolsillo de la primera novela de la serie se ha lanzado en coincidencia con la aparición en rústica con solapas de Grandes promesas, la última entrega de la serie. 


El ancho mundo (#Los años gloriosos I)
La novela es el inicio de la saga de la familia Pelletier. En El ancho mundo los Pelletier son una familia acomodada que en Beirut regenta una fábrica de jabones. El patriarca es Louis Pelletier quien junto a su mujer Ángele ha formado un grupo familiar cuya vida en 1948 discurre con una característica placidez burguesa; sólo los asuntos amorosos de unos y de otros parecieran alterar dicha tranquilidad, aunque como se verá tal cosa no es simplemente así. Cuatro hijos tienen los Pelletier: el primogénito, Jean, es un hombre mediocre e incapaz para llevar los negocios familiares; el menor es Etiènne, un chico enamorado hasta las trancas de Raymond; François es un muchacho atractivo que en París demuestra tener buenas cualidades como periodista; y por último está Hélène que, recién alcanzada su mayoría de edad, ansía experimentar de todo y con todo.  

Los escenarios donde se desarrolla la acción son tres: Beirut, Indochina y París. El momento en que todo acontece es 1948, con la segunda guerra mundial muy presente aún y el conflicto en Asia, la Guerra de Indochina, en plena efervescencia desde 1946. Beirut en 1948 es la capital de un país, Líbano, independiente de Francia desde 1943, pero con muchos lazos y mucha población francesa en su territorio.

La novela se estructura en tres partes y un epílogo. La primera se desarrolla en Beirut en marzo de 1948: la familia se ha reunido como todos los años para hacer una visita grupal a la fábrica de jabones y luego comer. En esta primera parte se nos presentan todos los asuntos: Étienne marcha a Saigón en busca de su amigo Raymond que desde hace tiempo no responde sus cartas; Jean muestra su ineptitud como director de la fábrica y vemos cómo es incapaz de controlar sus impulsos asesinos; François ha marchado a París, pero en vez de cursar estudios en la Escuela Normal aprovecha la oportunidad de estar en el escenario donde sucede el asesinato de una afamada actriz para ofrecerse a un diario parisino como reportero; y Hélène, aún menor de edad, desea escapar de la férula paterna y volar libre lejos de sus padres.

La segunda parte sucede en Saigón en septiembre de 1948. Lo esencial de este apartado es el descubrimiento por parte de Étienne de la tremenda e inmoral corrupción de la administración francesa en Indochina. Con total impunidad altos dignatarios políticos de la metrópoli en connivencia con los funcionarios de Saigón participan en un tráfico de piastras Saigón-París que sirve para financiar desde el estado francés a la insurgencia del Viet Minh que lucha contra Francia por la independencia
«Gracias a la guerra, los franceses traficaban con la piastra; las empresas y el capitalismo local aprovechaban ese tráfico para enriquecerse, para forrarse, pero eso no era lo peor.
El Viet Minh había conseguido entrar en el sistema.
Y aprovechaba el tráfico de la piastra para equiparse.
Esto solo podía significar una cosa, una cosa terrible y trágica a la vez.
En la guerra que los enfrentaba, Francia, sin saberlo, financiaba al Viet Minh»
Estas dos primeras partes finalizan de manera fantástica. La acción, la tensión y el suspense están presentes en cada una de ellas de un modo magistral. La primera acaba con una terrible y brutal acción de guerra, de muerte, que me ha hecho recordar algunos momentos de crueldad que aparecen en las    novelas de la serie Camille Verhoeven. el final de la 2º parte, con la resolución de la estancia de Étienne en Saigón es sensacional, magnífico; mentalmente me ha hecho evocar, por la tensión y suspense que Pierre Lemaitre sabe transmitir presentando un mundo donde todo conspira contra el ocupante, momentos de la novela "El americano impasible" de Graham Greene . Fantástico.

La tercera parte de El ancho mundo lleva por título Otoño de 1948. En ésta todo se precipita y todos los personajes entran en comunicación y acción conjunta en aras de resolver las muertes sucedidas en Saigón y los extraños asesinatos que han sucedido en Francia en el entorno de algunos personajes de la familia Pelletier. A Saigón acudirán François, Hélène y Ángele; en París, el propio François intentará sacar a la luz la corrupción política y esclarecer de una vez por todas el asesinato de la actriz Mary Thompson investigado por el periódico, policía y judicatura.

Son varios los espectaculares giros argumentales que tienen lugar en el relato. Lemaitre es un maestro para esto. Cuando los lectores creemos tener todo bajo control, de pronto nos hace una llave de judo y nos obliga a echar por tierra cuanto teníamos por seguro. Así nos sucede con los propios Louis y Ángele, fundadores de la dinastía Pelletier, y también con cualquiera de sus cuatro hijos; pero quizás sean los giros que suceden en el enigmático personaje del señor Diem los más sorpresivos. El paupérrimo anamita Diem ("anamita" es la palabra que utilizaban los colonizadores franceses para referirse a los habitantes de Vietnam) lo veremos convertirse en un acaudalado Loan que al poco lo veremos convertido en Papa de la secta Siéu Linh. Se viene a mostrar que en el ámbito de Indochina la impostura, la doble cara, la falsedad eran habituales; así se ve en el señor Qiao, en los compañeros de Étienne en la oficina de la Casa de la Moneda (el director Jeantet, el amigo Gaston, y otros), en los legionarios compañeros de Raymond testigos de su terrible final... Estos giros animan a la lectura, a proseguir en ella con ansias renovadas. 

El ancho mundo se lee —creo ya haberlo dicho— con suma facilidad y agrado. Pierre Lemaitre es un genio para aunar en literatura al tiempo bondad con ligereza. No son cualidades contradictorias y cuando van juntas el producto obtenido es, sin duda alguna, de calidad superior. Es lo que ocurre (a mí siempre me lo ha parecido así) cuando se aborda una novela de este escritor francés. En esta ocasión Lemaitre se ha puesto el traje de folletinista decimonónico y presenta una saga familiar que, por lo que he podido leer en las sinopsis de las siguientes entregas de la serie Los años gloriosos, llegará hasta el año 1964. Como hacían los grandes narradores del XIX en esta primera novela de la serie se realiza una intencionada confusión autor-narrador que, como rasgo estilístico, me ha gustado mucho. Se percibe la misma en el amable paternalismo con que el autor-narrador se dirige al lector, a sus lectores, tal y como lo hacían en las novelas por entregas los grandes escritores del XIX: 
  • «Hélène llevaba un abriguito que estaba bien para Beirut, pero que en París rozaba el ridículo. Parecía la hija de un aparcero. Ahorraremos al lector los "¡Tú estás loca de remate!" y los "Pero bueno, ¿es que no te das cuenta?" que le soltó François, quien siguió con sus preguntas retóricas»
  • «Y ya las tenemos a cada una en su habitación, con la puerta de comunicación cerrada. Hélène solo se nota las piernas un poco pesadas, pero ha subestimado su cansancio. Apenas se echa, se ha quedado dormida.»
Sirven estas llamadas al lector para introducir reflexiones metaliterarias por parte del propio autor a quien, gracias a esto, vemos en su propio proceso creativo.

Novela francesa actual, Francia colonial, Los años gloriosos, El ancho mundo
Sobre la manera de escribir de Pierre Lemaitre creo haber dicho ya bastante en las reseñas de otras novelas suyas que en este blog he publicado. Invito a quien quiera indagar más sobre ella a que las lea. Aquí no quiero repetirme y voy a obviarlas. Sólo señalaré una característica que considero importante en tanto en cuanto forma parte del universo literario, del mundo ficcionalizado construido por el novelista por medio de su producción literaria. Me refiero a la autorreferencialidad que realiza a otras obras literarias suyas. En concreto y a pesar de los años transcurridos desde que realicé su lectura es evidente la referencia que realiza a los personajes de Édouard Péricourt y  Albert Maillard, protagonistas principales de su novela "Nos vemos allá arriba", novela con la que inauguró la trilogía titulada "Los hijos del desastre". Sobre esta referencia no diré nada más para no romper el encanto de la lectura. Los otros dos títulos de la trilogía ('El silencio y la cólera' y 'Un futuro prometedor') no los he leído, ¡habré de cubrir esta laguna!

Sí citaré lo que el propio Pierre Lemaitre dice en el capítulo de agradecimientos que incluye finalizada la historia que nos ha contado. Es una cita del escritor H. G. Wells que, afirma Lemaitre,  toma del prólogo que el propio autor inglés incluyó en una de sus obras. Dice así:
«"Tomas un rasgo de esta persona, otro de aquélla, coges algo prestado de un amigo de toda la vida, o de alguien a quien apenas has visto en el andén de una estación mientras esperas el tren. Aves, incluso aprovechas una frase o una idea de la crónica de sucesos del periódico. Así es como se escribe una novela. No hay otra forma."
Seguramente hay muchas otras formas de escribir, pero resulta que la de Wells es también la mía.»

Sólo me queda una última cosa, y es el porqué del título "El ancho mundo". La respuesta está en Indochina, la colonia francesa que sin duda alguna está en el centro de esta narración. Allí es donde tiene lugar la corrupción política que se denuncia y allí es donde los asuntos emocionales de los Pelletier vienen a confluir. Siendo el nombre de un local de alterne y bajos fondos de Saigón viene a ser metáfora perfecta de lo que ocurría en Francia respecto a toda Indochina.

(El Ancho Mundo) «era un local enorme situado en la rue des Maríns, en el barrio chino de Cholón; una especie de bazar que albergaba salones de juego, salas de espectáculos, restaurantes, bares y tiendas. En ese lugar, al caer la noche, se congregaban todos los jugadores, noctámbulos, putas, malhechores, burgueses, campesinos y coolies de Saigón dispuestos a perder en unas horas lo que habían ganado en una jornada. También acudían algunos funcionarios que derrochaban lo que no habían podido transferir a Francia.»

 

Conclusión
Una interesante novela que pese a sus casi 600 páginas se lee bien y que no se hace pesada en ningún momento. Lemaitre es un genio del ritmo y sabe dosificar perfectamente los sucesos en cada una de las historias que protagonizan los personajes. Son historias con giros inesperados, pero muy creíbles. Hasta Louis y Ángele, fundadores de la jabonería y creadores de la riqueza y estabilidad familiar, esconden secretos que ni sus propios hijos sospechan. La tensión narrativa es total por momentos en cada una de las historias alcanzando un punto álgido en el que confluyen los asuntos diversos de los cuatro hermanos.

Novela muy recomendable. Literatura de calidad y entretenimiento en estado puro. Una gozada de lectura.

11 feb 2025

Recursos inhumanos. Novela de Pierre Lemaitre

21 comentarios:

«El sistema desanima, desmotiva y empuja hasta el límite. La sensación por parte de los más débiles de que solo los más fuertes lo consiguen. Los mayores, cada vez más amenazados por la exclusión. Plantea una pregunta: "En 2012, diez millones de viejos ¿son diez millones de excluidos?"»

Pierre Lemaitre, Novela negra francesa, Novelas de la crisis económica
Pierre Lemaitre
 (París, 1951) es uno de mis autores preferidos de novela negra. Como con otros autores he tenido mis épocas de entusiasta enganche con él. Así me ocurrió en 2016 cuando, recién publicadas en España el grueso de las cuatro novelas de su trilogía Verhoeven, leí los cuatro títulos con fruición (Irene, Alex, Rosy & John, y Camille) y de los cuatro dejé constancia en este blog. Como digo en sus respectivas reseñas, llegué hasta el escritor francés a través de la lectura dos años antes de Nos vemos allá arriba, novela que fue objeto de tertulia en el grupo de lectura más que palabras... en diciembre de 2014, tal y como consta en la crónica que de la misma aparece en el blog de dicho grupo tertuliano (leer dicha Crónica aquí). Mi admiración por Lemaitre me ha llevado también a procurar no perderme cuantas adaptaciones cinematográficas de sus escritos existen. Fue así como he visto con gusto en el cine dos películas basadas en obras suyas: Los colores del incendio del director Clovis Cornillac y Nos vemos allá arriba que firma Albert Dupontel. Y ahora mismo ya estoy buscando por ahí la adaptación que se hizo de esta novela que acabo de leer, Recursos inhumanos, a miniserie televisiva. Si la encuentro, la veré y creo que disfrutaré pues las creaciones de Lemaitre siempre me han satisfecho suficientemente.


Sinopsis de la novela 
Alain Delambre, directivo en paro de 57 años, es un hombre humillado tras seis años de desempleo. Así que cuando una prestigiosa compañía lo selecciona como candidato, está dispuesto a traicionar a su mujer, robar a sus propias hijas o pegar a su yerno, sabiendo que, si finalmente es el elegido, todo será perdonado. Pero nada resulta ser como parecía.


Pierre Lemaitre es psicólogo de formación y eso se nota muchísimo en sus novelas, muy especialmente en ésta. El protagonista, Alain Delambre, es un hombre que necesita sentirse útil; por ello acepta empleos muy por debajo de su nivel como el que al inicio de la novela tiene en Mensajerías Farmacéuticas, una empresa de reparto de fármacos. Se levanta a las cuatro de la mañana para a las cinco estar ya en el tajo y comenzar su trabajo de seleccionador de las cajas de fármacos que a lo largo de la mañana los repartidores llevarán a las oficinas de farmacia de París. Su empleo es un miniempleo de unas tres horas diarias de duración. Está bajo las órdenes de Mehmet, su supervisor, de origen turco 
«En Mensajerías Farmacéuticas, donde trabajo, Mehmet es "supervisor", y siguiendo un comportamiento vagamente darwiniano, cuando asciende pasa de inmediato a despreciar a sus antiguos compañeros y a considerarlos meras lombrices.»
El encontronazo ocurrido entre ambos será determinante en el desarrollo de la trama. Lo mejor de este miniempleo es la amistad que Alain hace con dos de los compañeros, Romain, un fracasado estudiante de arte dramático, y Charles, un hombre a quien el alcohol acompaña desde que despierta y al que deberá no pocas cosas a lo largo de la narración.

Alain está completamente enamorado de su esposa Nicole, que trabaja en un Centro de documentación. Sus hijas, Mathilde y Lucie, ya no viven en la casa familiar. Mathilde es profesora de inglés en un colegio y está casada con Gregory a quien Alain no soporta entre otras razones, aparte de por su cursilería, porque trabaja en una empresa de créditos al consumo, empresas que precisamente junto a los bancos son muy responsables de la enorme crisis económica que ha puesto de patitas en la calle a nuestro protagonista; por su parte, Lucie, tras una díscola adolescencia y primera juventud parece ahora haber sentado la cabeza en su trabajo de joven abogada. Para Alain su vida son estas tres mujeres, a las que adora. Por eso cuando desde BLC-Consulting, una empresa de selección de personal a la que escribió por mero hábito de hombre en el paro, le contestaron comunicándole haber sido elegido entre los posibles candidatos para un puesto de adjunto a la dirección de Recursos Humanos de una empresa importante, la alegría del matrimonio no pudo ser mayor. 

Habida cuenta del desagradable incidente ocurrido con el turco Mehmet en Mensajerías Farmacéuticas, Alain pone toda su ilusión en lograr el puesto para el que ha sido preseleccionado. Piensa concurrir al proceso selectivo aun sabiendo que BLC-Consulting de acuerdo con la empresa que ofrece el trabajo ha ideado un juego de rol que simulará un secuestro con rehenes; la finalidad es comprobar in situ las cualidades de los cinco candidatos. Según leía Recursos inhumanos, a mí la novedosa manera de elegir al trabajador me ha recordado muchísimo la obra de teatro de Jordi Galcerán El método Grönholm. Alain  Delambre, sabedor de lo que está en juego, indaga en  la identidad de los otros candidatos e investiga sobre ellos a fin de tener más posibilidades. Obtener toda esta información cuesta dinero; Delambre lo sacará de sus escasos ahorros e incluso de los que su hija y su yerno tenían para comprar un piso. Y nada más conviene decir sobre el desarrollo de la trama que Pierre Lemaitre realiza de esa manera suya tan particular que hace que el lector caiga en sus redes sin posibilidad alguna de dejar el libro hasta no saber qué ocurrirá con este hombre de 57 años en paro, con sus compañeros de Mensajerías Farmacéuticas, con los directivos de BLC-Consulting y la empresa contratadora, con Nicole, con sus hijas... 

La historia se enmarca dentro de la crisis económica de 2008 que sacudió a todo el mundo. Producto de ella fue un enorme crecimiento del paro en los países desarrollados, el frenazo de los créditos bancarios, la subida de las hipotecas, etc. Las jubilaciones anticipadas y el despido de los trabajadores que resultaban más gravosos, los de más edad, fue práctica habitual en las empresas a fin de poder sobrevivir al vendaval económico que se llevó por delante a un buen número de ellas. Estamos, pues, ante una novela muy incardinada en la realidad socioeconómica del momento. El autor confesó en entrevistas concedidas a raíz de la publicación en 2010 de la novela que el libro estaba «inspirado en un hecho real ocurrido en 2005 en France Télévisions Publicité, protagonizado en aquel momento por Philippe Santini, y por cuyo atrevimiento fue condenado por el Tribunal de Casación el 7 de abril de 2010».

La sociedad capitalista, y los actores de la misma son plenamente reconocibles. Las situaciones que la crisis económica produce, en especial el paro,  como tantas otras desagradables que ocurren a nuestro alrededor, parecemos ignorarla, no queremos verla y mucho menos sentirla
«El paro se sabe que existe pero solo afecta a los demás, como el hambre en el mundo, la escasez de vivienda, el sida. Las hemorroides. Para los que no están directamente afectados, el paro es un ruido de fondo.»
http://revistafiatlux.com/entrevista-pierre
-lemaitre-verhoeven-no-volvera/
Lemaitre en este thriller social sabe presentar circunstancias duras debidamente condimentadas con leves dosis de humor, como puede observarse en la cita anterior o en la referida al comportamiento de su jefe Mehmet en Mensajerías Farmacéuticas. Este recurso al humor es característico en el autor y ya lo señalé en las reseñas que hice de las novelas de la serie Verhoeven. También en dichas reseñas dejé constancia del culturalismo que, siempre en dosis muy bien medida, el escritor va dejando caer a lo largo del relato. Así, por ejemplo, en un momento de Recursos inhumanos Alain y su hija Lucie, que están preparando el juicio al que él se ha visto abocado, al despedirse, y tras haber utilizado varias veces la palabra 'batalla' para referirse al juicio, el padre se despide así: «Mañana, en la batalla, piensa en mí». Precisamente este es el título de una importante novela de Javier Marías, autor al que Lemaitre aprecia muchísimo. A veces la alusión culturalista es directa como la que se hace al dramaturgo del clasicismo francés Pierre Corneille: «Mi hija está frente a mí y se debate entre obligaciones incompatibles, un auténtico dilema digno de Corneille: su piso o su padre.»

Además del conocido panorama de crisis económica mundial provocado por las hipotecas subprime en que se inscribe la historia particular de este directivo arrojado al paro hace ya seis años, hay referencias, mucho más concretas, al día a día en que la sociedad en general y los ciudadanos en particular han de ir digiriendo la misma. La digestión se hace difícil conociendo la enorme corrupción de los políticos 
«—Pascal Lombard. Joder. Un antiguo ministro del Interior. Para caerse de culo. Recuerdo bien su cara. Un puro producto de la política corrupta. Bastante talento, un pasado gris, un cinismo a prueba de todo, algunos fiascos históricos que la justicia no ha conseguido desentrañar.»
Pero no sólo hay corrupción en los políticos, los empresarios, en plena crisis económica, miran poco por los trabajadores a los que despiden sin contemplaciones, mientras ellos se enriquecen. Constantemente, la Radio y la Televisión dan noticia de desfalcos empresariales, de ganancias desorbitadas de algunos directivos...
«busco una emisora de radio. Suena France Info. "… John Arnold, un trader de treinta y tres años, ha ganado entre dos mil y dos mil quinientos millones de dólares el año pasado. Le sigue…" La apago. La tierra gira siempre en el mismo sentido y a la misma velocidad.»
Sí, hay mucha denuncia social en esta novela que cabría calificar más de drama social-realista que de novela negra, si bien la intriga, el suspense y los giros inesperados en la trama tan propios del noir existen también en Recursos inhumanos
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Novelas que he leído de Pierre Lemaitre:

29 dic 2020

Amélie Nothomb: "Los nombres epicenos" y "Golpéate el corazón" (A pares XVI)

11 comentarios:

No es una autora que me vuelva loco, aunque reconozco que escribe bien, sus libros se despachan en dos horitas y son muy legibles, aunque en mi opinión casi siempre incidan en lo mismo: relaciones dentro de la familia vistas especialmente desde la perspectiva de una mujer. Y cuando se sale del núcleo familiar la relación sigue circunscrita al ámbito femenino; los hombres en su novelística son normalmente antagonistas o, si no, simples comparsas que habitan junto al universo femenino.

Novela francesa, Novela intimista, Novela lírica, Novela autobiográfica

"Los nombres epicenos"

La novelista belga Amélie Nothomb prosigue en su tema favorito, el de la relación paterno-filial; y más concretamente en la difícil relación padre - hija. Leí de ella hace ya unos años "Soledad y temblores" aparecida en 1999 y en España en 2004 en traducción de Sergi Pàmies, traductor de prácticamente toda su obra del francés al castellano, al menos de la publicada en España por la editorial Anagrama. Frente a los encendidos elogios de unos y de otros (mejor debiera decir de unas y de otras, pues sobre todo son lectoras las que forman el grueso de su público) la novela me dejó algo frío al parecerme algo forzado todo lo que la Nothomb contaba de ese hombre, padre en la ficción, respecto de la protagonista.

Editorial Anagrama, Amélie Nothomb, "Los nombres epicenos"
En esta novela de "Los nombres epicenos" estamos ante una venganza doble realizada por dos personajes de distinto sexo pero casi idénticos en carácter y cualidades. Además son padre e hija. Aparentemente Claude, el padre, y Épicene, la hija, son muy diferentes, pero en el desarrollo de la trama veremos que son de aquellos que siguen el proverbio de que la venganza se sirve fría. Sí, son seres vengativos, aunque la raza parece que mejora según se suceden las generaciones y la acción de desquitarse de la afrenta recibida por uno y otra se resuelve de manera dispar, así como también serán distintos los resultados de las mismas.

El título viene a cuento de la existencia en francés de nombres propios aplicados indistintamente a hombres y mujeres. Son patronímicos como Dominique o Claude, precisamente los nombres que tienen los miembros de la pareja protagonista del relato: la bondadosa, enamoradiza y muy ingenua Dominique, y el rencoroso, sibilino y vengativo Claude. Claude es un joven brillante que deslumbra con su palabrería y detalles a una ingenua muchacha de Brest con poco mundo. Enseguida él la enamora y ella convencida de que él la ama accede a casarse. Desea Claude ser padre cuanto antes y el sexo lo practican de modo extenuante guiados exclusivamente por esta finalidad. Tras ciertos momentos de duda sobre si podrían o no tener hijos ella se queda embarazada y da a luz una niña a la que el padre decide llamar Épicene en honor al título de una obra del escritor isabelino Ben Jonson (‘Epicoene, or the silent woman’ de 1609). Al poco deberán mudarse a París donde Claude ha levantado una filial exitosa de una empresa de Brest en la que "casualmente" Dominique, antes de casarse, trabajaba.

Claude es frío con su hija a la que mira con cara de odio. Épicene pronto, sobre todo según entra en la adolescencia paga a su padre con la misma moneda. Dominique está en medio y disculpa constantemente al padre ante su hija con el argumento de que las ocupaciones laborales le hacen comportarse así. La pobre chica se refugiará en una amiga del colegio y sobre todo en su soledad, sus libros, su amor por el estudio, su gran inteligencia... Un día Claude decide ir a vivir a la 'rive gauche' simplemente porque esa zona es más chic, de más nivel social, más burguesa. Épicene sufre una conmoción interior pues perderá a su amiga Samia. Su padre lo que desea es introducirse en el círculo social de los Cléry y para ello incita a su esposa a hacerse amiga de Reine Cléry y no parará hasta lograr que los inviten a una de sus recepciones.

Dominique es una mujer con cualidades que ella misma desconoce que salen a relucir cuando para conocer y procurar hacerse amiga de Reine cuyas hijas van al mismo Liceo que Épicene se las ingenia para coincidir con ella en las visitas a los profesores de sus hijas. Es allí en la espera a ser recibidas por el profesor de Historia donde se conocen. Pero será en otra reunión posterior, concretamente al año siguiente convocadas por la profesora de latín, Caracala (buen sentido del humor el de la Nothomb al denominar así, como al emperador romano de la dinastía de los Severo, a la exigente, rígida, sincera y aparentemente insensible profe de latín). Caracala critica el abandono en que Dominique tiene a su hija y que ella deduce del lujo que detecta en las ropas que viste y el perfume Chanel nº 5 que percibe. Y es que Dominiquea fin de que congeniase con Reine le está comprando muchísimos vestidos y caros perfumes.

Como es lógico no se puede desvelar más de la trama. Sólo me gustaría añadir a lo hasta aquí dicho que Épicene y Dominique, su madre, son pese a las apariencias más fuertes que su padre porque pese a los desprecios de éste y su maldad intrínseca, lo aman ("La persona que ama siempre es la más fuerte"). El nombre Épicene es claramente simbólico y hace que el lector quede inmerso en el sentido del teatro isabelino. Para Claude simboliza la mujer perfecta; para comprenderlo debidamente hay que fijarse en el subtítulo que Jonson da a su comedia, “The Silent Woman” (la mujer silenciosa, callada, silente).

En Amelie Nothomb los referentes literarios siempre son muy importantes. En "Los nombres epicenos" importa mucho, como ya se ha visto, el teatro isabelino. Pero no sólo por el nombre del personaje principal sino también por las preferencias literarias de ésta. Mientras que al autoritario y machista Claude le gusta la comedia de Ben Jonson “Épicene” a su hija Épicene le atrae más la shakespeariana tragedia “Ricardo III”. En ambos casos impera el simbolismo: Épicene es para Claude ejemplo de mujer perfecta, y Ricardo III es para Épicene el prototipo de su padre: un ser odioso y ambicioso que se vale de todo para lograr sus materialistas fines. Shakespeare, pues, como se ve, está muy presente en esta novela. La protagonista Épicene dedica su tesis al verbo 'to crave' tan importante en la obra poética y dramática de Shakespeare. Su materialista padre Claude no entiende esta dedicación y al preguntarle por el sentido del término ella se lo traduce como "tener la imperiosa necesidad de"; precisamente lo que ella lleva sintiendo toda su vida: la necesidad del padre, la orfandad sentida.



"Golpéate el corazón" 

En "Golpéate el corazón" la relación entre mujeres se sitúa en el terreno laboral universitario (estudios, investigación, profesorado...), en una parte de la historia; y en otra parte de la narración seguimos instalados dentro de un ámbito familiar. Hay un personaje que centraliza y es protagonista principal de ambas tramas. Este personaje es Diane, joven inteligentísima cuya madre Marie, belleza provinciana, la tuvo sin desearla, razón por la que la ignoró desde el principio odiándola al verla hermosa, inteligente y admirada por el entorno.

Editorial Anagrama, Amélie Nothomb, "Golpéate el corazón"
Es "Golpéate el corazón" una especie de cuento actualizado de “La Cenicienta”. Diane se ve relegada en los afectos maternales respecto a a su hermano Nicolas y a su hermana Celia. Esta manera de ser tratada y la falta de reciprocidad de Diane respecto a su madre a la que ve como una diosa confiere al relato el aspecto de un cuento tradicional

Diane se salvará gracias a su inteligencia y a la relación que en sus años universitarios entablará con Olivia, profesora que se siente ninguneada en el departamento universitario de cardiología por sus colegas masculinos. Marie cree encontrar en ella a la madre que no tuvo pues Olivia la apoya en sus trabajos y le da recomendaciones muy pertinentes. Diane, por su parte, la anima a presentarse a la cátedra compitiendo con el elenco masculino; a cambio ella, que ya la ayuda en los estudios de su hija Mariel también colaborará en la preparación de la prueba pasándole a máquina sus trabajos

Como en la anterior novela nada más cabe decir para no torpedear el placer de la lectura y las sorpresas que la Nothomb como es habitual en ella reserva en la misma. 

Es una novela que  discurre toda ella entre mujeres: relaciones madre-hija, discípula-maestra, y también entre amigas: Elizabeth-Diane. Precisamente es ésta quien despierta a Diane sacándola del atontamiento afectivo en que se encuentra. El verso de Alfred de Musset, "Golpéate el corazón, ahí es donde reside el genio", que leyeron juntas a la tierna edad de 11 años decantará la vocación de Diane hacia la cardiología y le servirá en el futuro para tomar decisiones afectivas importantes. Los cuentos tradicionales, como ya he dicho, se vislumbran en el fondo de esta novela corta. A mí particularmente muchas veces los diálogos de las niñas entre sí y de la protagonista con su madre o con su hermano me han hecho recordar a las novelas de la Serie "Celia" de Elena Fortún. [en este blog hablé  en su día de dos novelas suyas: "Celia en la revolución" y "Oculto sendero". Pinchando en los títulos se accede a las reseñas]

Además de indagar en las relaciones afectivas entre seres humanos, en este caso materno-filiales, y también en las emocionales entre maestro-alumno, Amélie Nothomb toca como al paso otros temas que parecen menores pero no lo son. Tal es el de la prepotencia o supremacismo de unos profesionales frente a otros: : "al elegir la cardiología y la investigación, optamos por la nobleza; ejerciendo como simples médicos, solo curamos a cerdos." También, aunque en esta novela tratado menos directamente, se percibe el choque hombres-mujeres en la decisión de Diane de no acudir a la boda de su hermano Nicolas, algo que a mí me pareció según lo leía algo egoísta e insolidario por su parte.

Y como en toda la novelística de Amélie Nothomb, la literatura aparece por doquier. Aquí directamente en el título del libro tomado de Alfred de Musset. Y si esta frase marca el inicio de la narración, ésta se cierra con una soberbia frase de Rene de Chateaubriand: "no se debe usar el desprecio sino con gran economía, debido al gran número de necesitados.". Dos muy pertinentes recomendaciones las que sacadas de estos dos autores románticos sirven para abrir y cerrar esta novelita.

Aunque Amélie Nothomb cuestione y ponga en evidencia las relaciones afectivas en el ámbito familiar sin embargo siempre deja abierto un pequeño resquicio, una espita, para salvar la relación parental por muy deteriorada o tóxica que la misma sea. Así ella ve claras diferencias entre el desprecio y el odio: 
"¿Qué es mejor, el desprecio o el odio?, se pregunta Diane: "ahora le parecía a Diane que el desprecio era peor que el odio. Este está próximo al amor, mientras que el desprecio le es extraño. 'Por lo menos mi madre nunca me desprecio', pensó."


Conclusión.
Estas dos novelas de Amélie Nothomb, "Los nombres epicenos" y "Golpéate el corazón", son estupenda muestra de la tendencia novelística que la escritora belga cultiva: la Novela intimista. En efecto, en ambas conviven la memoria y la identidad como temas principales. Según la autora estas dos narraciones no son autobiográficas si bien en mi  opinión hay mucho de la propia escritora y no poco de introspección en ellas. Además el tratamiento lingüístico de las mismas es muy lírico, muy poético en ocasiones como no puede ser de otro modo al tocar la intimidad de seres humanos. En general, la escritora belga en sus cerca de 30 relatos novelescos realiza un intento de llegar a las raíces de la personalidad frustrada. En estas dos novelas entiendo que supera ya esa frustración y las mujeres que protagonizan esas narraciones ya viven en plenitud su vida al haber logrado desasirse de las anclas familiares, emocionales, sociales, profesionales... que las atenazaban.  

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Nota:
Participo con estas dos novelas en el Reto 'Autores de la A a la Z' del blog Lecturápolis. Me sirve el apellido de la autora para cumplimentar debidamente la letra 'N'.

30 jul 2020

Roger Martin du Gard. 'La consulta' (Los Thibault 4) y 'La Sorellina' (Los Thibault 5) [A pares XII]

6 comentarios:

La pobreza —continuaba el señor Thibault— ¿ha sido alguna vez incompatible con la felicidad cristiana? ¿Y la desigualdad de los bienes temporales, no es condición indispensable del equilibrio social?
[……]
siempre he sentido el orgullo de pertenecer a esta clase acomodada sobre la que siempre han descansado la religión y la patria… ¿No deberías… tener cierto fervor religioso, en una palabra? ¿Una fe más sólida, más observante?
(La sorellina)

El año pasado leí las tres primeras novelas de las ocho que forman "Los Thibault" la Novela-Río que junto a otras realizaciones menores fue la producción literaria que más pesó en la concesión sin discusión alguna en 1937 del premio Nobel de Literatura a su autor, el francés Roger Martin du Gard.

La consulta (Los Thibault 4), La sorellina (Los Thibault 5)

Según leía las dos primeras entregas de "Crónicas de los Cazalet" de Elizabeth Jane Howar, reseñadas en este blog hace bien poco en un 'A pares' [leer la reseña aquí], constantemente venía a mi cabeza la historia de esta otra familia, en este caso francesa, de la que dos años atrás leí con sumo gusto las tres primeras novelas ("El cuaderno gris", "El reformatorio" y "Estío") de las que dejé constancia en dos reseñas en este blog [ambas reseñas pueden leerse pinchando aquí y aquí]. Ha sido por esto que he retomado la lectura de "Los Thibault" donde los dejé, es decir, en esta ocasión he leído las dos siguientes de la serie: "La consulta" y "La sorellina". La lectura de ambas ha sido de mi agrado. Es una delicia leer a Roger Martin du Gard como ya he declarado en mis comentarios a las tres entregas primeras de esta saga familiar.


La consulta

Esta cuarta entrega de "Los Thibault" es muy curiosa. Es breve y se centra en la faceta médica de Antoine, el hijo mayor del patriarca Óscar Marie. Como sabemos, Antoine es un joven doctor de poco más de treinta años que se siente atraído por 'Nigrette' (Gise) que atiende al padre de los Thibault; la inclinación de Antoine por Gise no es correspondido por ella que sigue presa en el amor de Jacques desaparecido hace tres años pero que ella piensa sigue viviendo en Inglaterra.

Por la consulta médica de Antoine pasa un sinfín de personas con enfermedades diversas, desde esos dos chicuelos -los hermanos Bonnard, Robert y Loulou- del inicio que sobreviven mal que bien por ellos mismos, pasando por Huguette, la niña enferma incurable cuyo padre Isaac Studler le pide a Antoine la solución final rápida y compasiva a la que él, como médico, entiende que no debe prestarse aunque en su cabeza se desata un interesante debate entre la ley moral y la ley natural. 
No hay más ley que las leyes naturales; éstas sí, ineluctables. Pero esas pretendidas leyes morales, ¿qué significan? Un conjunto de costumbres implantadas en nosotros desde hace siglos…
 En este terreno de la moralidad es de sumo interés el caso de la adolescente que padece una tuberculosis seria de columna que tras ser evaluada por Antoine deberá ser escayolada por completo; la madre de esta chica, una frívola mujer burguesa, vive desentendida por completo de los problemas médicos de su hija  y coquetea con Antoine, juego al que él no se presta. También aparece Rumelles, el político cínico que vende una imagen falsa ante sus electores y que oculta la enfermedad vergonzante que padece. Estos y algunos más son los pacientes que en un día normal, lunes 13 de octubre de 1913, el doctor Antoine Thibault atiende en su consulta, visita en sus domicilios o evalúa sus casos con otros colegas como su maestro el doctor Phillip o con quien atiende los problemas del viejo Thibault, el doctor Thérivier.

Lo que me ha parecido más interesante en esta entrega aparte de ese interesante debate personal que en soliloquio mantiene consigo mismo Antoine sobre la eutanasia es la mostración de libro del naturalismo en literatura: el cientifismo, las leyes de la herencia, el alcoholismo, la sífilis... sobrevuelan esa sociedad que paradójicamente también guarda elevados pensamientos sobre el amor, la fidelidad, la compasión... Y es que en el hombre positivista de esta época lucha constantemente el corazón y la razón.

Se disponía a decir: «Lesiones curables…», pero no lo creía así. El estado general, a pesar de las apariencias, era inquietante. Todo el sistema ganglionar estaba tumefacto. Huguette era hija del viejo Goupillot, y esta herencia corrompida, al parecer, iba a poner en serio peligro su porvenir.

La historia sucede en una sola jornada, e lunes 13 de octubre de 1913. Los movimientos políticos de franceses y alemanes auguran que la guerra comenzará en breve. Toda la sociedad ya lo tiene asumido.


La sorellina

En esta 5ª entrega de la saga familiar Antoine sale en busca de su hermano Jacques al haber recibido en la casa parisina de Los Thibault una carta dirigida al hermano pequeño remitida por el profesor Jalicourt. Dado que Jacques lleva 3 años desaparecido Antoine abre la carta y cuál no será su sorpresa cuando se encuentra con que Jalicourt se dirige a un tal Jack Baulthy a propósito de la novela que éste le ha remitido y que él considera demasiado moderna para su sensibilidad.

Buenos Aires, Novela francesa de entreguerras
Antoine
visita a Jalicourt y éste lo remite a Lausana dado que Jacques, le dice el profesor, colabora con una revista ginebrina. De inmediato se pone en marcha hacia Lausana porque quiere recuperar al hermano y más ahora que el padre está a punto de fallecer.

Llega a Lausana por la mañana, encuentra a Jacques y los dos hermanos pasan juntos el día contándose lo sucedido a ambos durante estos tres años. Todo esto sucede mientras aguardan para tomar esa misma noche un tren que los devuelva a París. De lo que se dicen lo más interesante en mi opinión es la falsedad que el hermano pequeño descubrió en el adorado por los jóvenes profesor Jalicourt. La narración de la visita que el día antes de desaparecer de París hizo al venerado profesor fue en definitiva la que desencadenó toda la serie de acontecimientos: no apuntarse a la escuela normal, volver a casa a visitar al padre para contarle su decisión y ante la incomprensión de éste salirse de casa con la frase "¡Voy a matarme!" que seguramente es la que le hizo sostener al viejo Thibault la idea de que Jacques se habría suicidado.

Durante la breve estancia en Lausana Antoine descubre a un hermano que desconocía. Jacques es apreciado por el entorno en el que vive, hay un halo de misterio y de cierto activismo político en muchas de las conversaciones que mantiene con personas que se le acercan, es evidente que Jacques ha roto más de un corazón femenino durante su estancia en Suiza, su nivel profesional y literario era desconocido del todo por Antoine...

De esta novela lo que más me ha gustado es precisamente la novela de Jacques que Jalicourt le entrega a Antoine y que este lee con fruición a toda velocidad pues aún siendo de ficción está  tan inserta en la realidad de Jacques que Antoine ve en los paisajes, personajes y acciones fiel reflejo de la vida de su autor, de sí mismo, de Gise, de los Fontanin..., aunque eso si todos ellos con nombre diferente y ubicados preferentemente en Italia, en Roma, en Génova... La literatura bebiendo de la realidad y convirtiéndola en materia ficticia es algo que me ha encantado por demás. Creo que en esta entrega el escritor Martin du Gard hace una clara confesión de su poética. 

Creía haber progresado considerablemente desde aquella época y hoy encontraba insoportable aquellos amaneramientos, aquella poesía, aquellas exageraciones de la juventud. Lo más raro es que ya no pensaba en absoluto en el tema, en la relación de este tema con su propia historia; una vez que había dado una existencia de arte a este pasado, creía haberlo apartado de sí.

 Es interesante y muy teatral la manera como durante la lectura de la novela escrita por Jacques en la narración se mezclan dos o casi tres realidades: la ficticia de la novela "La Sorellina", la alegórica de la familia Thibault y la propia de la reacción a la lectura por parte de Antoine

«¿Y yo?» Pero aquí, un poco más lejos, trata de un hermano mayor, Humberto: «Algunas veces, en la mirada de su hermano mayor, Giuseppe ha creído ver una muestra de simpatía…» ¿Una muestra? ¡Ingrato!

Muestra el escritor la transformación de estilos en literatura, la evolución de la misma y la dificultad que se tiene a la hora de aceptar estos cambios. Así el profesor Jalicourt ante la diferente manera de escribir por parte de Jacques comenta a Antoine la dificultad que esto representa para él:

Hay que hacerse una opinión. Uno se fosiliza… Mire, en música he tenido todavía la suerte de poder evolucionar: después de haber sido un wagneriano furibundo, he podido, sin embargo, comprender a Debussy. ¡Pero todavía estaba a tiempo! ¿Usted concibe que yo no hubiera comprendido a Debussy?… Pues bien: estoy completamente seguro de que en literatura, hoy en día, no le comprendería…

Y más tarde el narrador omnisciente que cuenta la historia da paso a la voz del propio novelista a quien he creído escuchar cuando tras leer la descripción de un acto amoroso por parte del joven autor: 

Suavidad. Confusión de alientos, de miembros, de deseos. Los árboles agitan las ramas por encima de ellos, las estrellas se desvanecen. Ropas arrancadas y en desorden, atracción irresistible, descubrimiento, contacto de carnes desconocidas, aplastamiento, contacto, aplastamiento viril, humilde consentimiento desatinado, posesión, posesión, embriaguez dolorosa, nupcial. »¡Ah! Un solo aliento y el tiempo detenido.

dice por boca de Jalicourt: ¡Literatura, literatura! Este procedimiento de pinceladas breves y brutales es exasperante. Claramente quien irónicamente habla aquí para marcar la distancia entre la literatura anterior y la nueva representada por Jacques es el propio Roger Martin du Gard

Naturalismo, cientifismo, objetivismo
El realismo, el naturalismo, la evolución de los mismos hacia otra manera de concebir la narrativa, precisamente lo que caracteriza la literatura de Martin du Gard, es lo que de manera metaliteraria aparece en "La sorellina". Más me parece escuchar hablar al propio escritor francés en estos juicios que al propio narrador cuando comenta el pensamiento que tiene Antoine leyendo otros escritos de Jacques:

Los personajes, tomados de la vida cotidiana, dibujados con cuatro rasgos, se imponían todos por su realismo; el estilo cursivo, recortado, de La Sorellina, despojado esta vez de todo lirismo, confería a estas notas un carácter de autenticidad que atraía la atención.

Hay en esta novela mucha metaliteratura, mucha metanarratividad, mucha reflexión sobre l propio acto de escribir, sobre el estilo. La novela aparece en 1928, un momento en que la literatura está evolucionando, en que la misma se encuentra buscando una nueva manera de expresarse que se aparte del pasado decimonónico sin romper del todo con él. Y estas dudas las expresa el autor francés con maestría en este relato. Me ha gustado. Sí, señor.

Finaliza esta 5ª entrega con la vuelta en tren a Paris. Dejamos a los dos hermanos dormitando en un departamento del tren. Se han contado muchas cosas pero sigue habiendo secretos inconfesables entre ellos pues las frases, el ruido exterior, el traqueteo... todo está envuelto en una atmósfera que favorece la falta de concreción.
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Nota Como hice con las otras lecturas de "Los Thibault" incluyo estas dos novelas dentro de la relación de los libros que leo para cumplir con el reto "Nos gustan los clásicos" en su edición 2020, o sea, la IVª, del blog "Un lector indiscreto" que con tanto tino administra mi amigo virtual Francisco

13 ene 2020

Éric Vuillard: "El orden del día". Premio Goncourt 2017

21 comentarios:
Escuché por primera vez el título de esta novela de Éric Vuillard mientras veía la última película de Pedro Almodóvar. En una escena de la cinta, Salvador Mallo, alter ego del director manchego en el film, encarnado magníficamente por Antonio Banderas, mantiene una tensa conversación con su anciana madre (Julieta Serrano). Salvador Mallo sostiene entre sus manos "El orden del día" mientras en palabras del propio Almodóvar realiza con su madre, un auténtico ajuste de cuentas madre/hijo. Luego he leído no pocas reseñas sobre esta breve novela, todas ellas laudatorias. No podía por menos que leerla.

Premio Goncourt 2017, Novela histórica
Mi primera sensación tras concluir la lectura de la novela fue la de haber estado dentro de una creación literaria novedosa, breve y directa. No es desde luego una obra al uso. Todo en ella tiene nervio, su contenido llega hasta lo más profundo del lector, podría decirse que incluso lo hiere. Que en el país del autor, Francia, fuese distinguida con el Premio Goncourt en 2017 no es fruto de la casualidad.

La historia que se relata toca tres momentos históricos relevantes en la Historia de Alemania y en la del mundo. El primero ocurrió el 20 de febrero de 1933 cuando 24 popes, -'sacerdotes de Ptah' los denomina Vuillard a lo largo del relato-, de la poderosa industria alemana, son convocados por Göring, a la sazón presidente del Reichstag, para solicitarles apoyo financiero al partido nacionalsocialista en las próximas elecciones de marzo. El segundo momento sucedió el 12 de marzo de 1938 cuando se ejecuta la Anschluss, anexión 'voluntaria' entre Alemania y Austria. Por último, el tercer tiempo histórico nos lleva ya al final de la II Guerra Mundial cuando todo se precipita. Pero este final, que supuso la derrota inapelable de la Alemania nazi a la que habían apoyado estos popes, no representó el final de sus imperios cuyas producciones hoy siguen entre nosotros: aparcados en nuestros garajes, almacenados en nuestras cajas de medicamentos, utilizados dentro de nuestros edificios para subir y bajar pisos sin esfuerzo alguno, usados para reproducir música, voz e imágenes a través de nuestras radios, televisores y/o magnetófonos, etc., etc. ¿Hasta qué punto, pues, la derrota fue completa?

Vuillard dice con evidente acierto que los veinticuatro que ese 20 de febrero de 1933 se reunieron en el Reichstag con el presidente del mismo, Hermann Göring, "no se llaman ni Schnitzler, ni Witzleben, ni Schmitt, ni Finck, ni Rosterg, ni Heubel, como nos mueve a creer el registro civil. Se llaman BASF, Bayer, Agfa, Opel, IG Farben, Siemens, Allianz, Telefunken".  En efecto son las industrias alemanas más fuertes, más poderosas, las que ese día se citan con el partido nazi al que financiarán parte de sus gastos de las elecciones de marzo que auparon a Hitler al poder. Y estos veinticuatro hombres lo harán pese a haber escuchado de boca del mismísimo Göring que "si el partido nazi alcanza la mayoría, estas elecciones serán las últimas durante los próximos diez años; e incluso —añade con una sonrisa— durante los próximos cien años".

Leer esta historia hoy produce escalofríos por la inmoralidad que el comportamiento de estos "veinticuatro gabanes de color negro, marrón o coñac, veinticuatro pares de hombros rellenos de lana, veinticuatro trajes de tres piezas, y el mismo número de pantalones de pinzas con un amplio dobladillo" conllevaba. Claro es que ellos pensaban que apostaban a caballo ganador. Pero no fue así. Lo duro es observar cómo los ganadores del terrible conflicto desencadenado por los nazis no castigaron en nada a estos industriales y a sus empresas por haber apoyado o haberse beneficiado de las deleznables prácticas utilizadas por los nazis con los seres humanos confinados en los campos de concentración:
Bayer utilizó mano de obra procedente de Mauthausen. BMW reclutaba en Dachau, en Papenburg, en Sachsenhausen, en Natzweiler-Struthof y en Buchenwald. Daimler en Schirmeck. IG Farben en Dora-Mittelbau, en Gross-Rosen, en Sachsenhausen, en Buchenwald, en Ravensbrück, en Dachau, en Mauthausen, y explotaba una gigantesca fábrica en el campo de Auschwitz: IG Auschwitz, que de un modo totalmente impúdico figura con ese nombre en el organigrama de la firma. Agfa reclutaba en Dachau. Shell en Neuengamme. Schneider en Buchenwald. Telefunken en Gross-Rosen y Siemens en Buchenwald, en Flossenbürg, en Neuengamme, en Gross-Rosen y en Auschwitz. Todo el mundo se había abalanzado sobre una mano de obra tan barata.
Fascismo y Empresas
Éric Vuillard consigue que quien lee este libro se incomode ante hechos como los anteriores. ¿Cómo es posible que tales cosas hayan ocurrido y no se hayan castigado? La razón la encontramos muy pronto en el mismo texto cuando se nos dice que todo está en la construcción del relato (¡Ah, cómo suena por estos pagos este término!) y si para ello hay que modificar este o aquel detalle se hace, como bien mostró George Orwell en "1984". Los políticos europeos de la época de ascendencia hitleriana y los ganadores del conflicto tuvieron buen cuidado en blanquear, borrar, o emborronar los actos y/o biografías de estos industriales y también los de los melindrosos políticos ingleses, franceses o austriacos en su relación con Adolf Hitler. La post-verdad encuentra si no su invención al menos sí un espectacular desarrollo en estos años. Y es que "Es tal el arte del relato que nada es inocente", nos dice Vuillard. Al hablar de los hombres que apoyaron a Hitler los relatos de sus biografías omiten datos dejando sin expresar sus lazos con los nazis. Un ejemplo es la biografía de Gustav Krupp donde se lee lo siguiente:
"Gustav no apoyó activamente a Hitler antes de 1933, se nos dice, pero una vez nombrado éste canciller, se mostró leal a su país. No se afilió al partido nazi hasta 1940."
Interesante reflexión la que Vuillard presenta en este libro magistralmente escrito. Es una obra que a mí me ha recordado mucho otras de Enmanuel Carrère, compatriota suyo. Estamos ante una Novela, sí, pero una Novela de No-ficción, una novela documental, en la que el autor es el narrador que presenta la información que ha recopilado a través de documentales cinematográficos creados por Goebbels y más tarde por rusos y norteamericanos; periódicos franceses, ingleses, alemanes... del momento; ensayos sobre ese periodo histórico; libros antiguos y modernos que ilustran el pensamiento sobre asuntos como el poder, el sometimiento, la mentira...

Gracias a la existencia de esta base documental concienzudamente estudiada y comentada por el escritor francés se ponen al descubierto la crueldad, la impostura, la hipocresía... de estos hombres. Y también la estupidez humana de la que estos asesinos, politicastros de tres al cuarto, eran portadores. Su soberbia era tal que muchos de ellos ya se veían en los libros de Historia que estudiarían sus nietos en la Nueva Patria que estaban construyendo y como hiciera Göring ("Había pedido a sus propios servicios que anotaran sus conversaciones importantes; la Historia, un día, debía poseerlas") no ahorraron esfuerzos en dejar documentación suficiente para que el Futuro reconociese sus esfuerzos patrióticos. Parecida actitud detecto en la actuación y comportamiento de algunos politicos actuales -españoles y extranjeros- que actúan o se comportan pensando más en las letras de imprenta de los libros escolares que estudiarán las generaciones futuras que en las inmediatas y a veces perniciosas consecuencias de sus actos.

Del máximo interés en esta novela-ensayo es que las recriminaciones realizadas por Vuillard no sólo recaen en estos industriales colaboradores de los nazis, ni tampoco sólo en los propios gerifaltes nazis (Hitler, Goebbels, Göring y demás), sino que la capa del descrédito y la asunción de culpas la extiende con toda la razón a esos melindrosos políticos ingleses, franceses o austriacos del momento que con su miedo contribuyeron a la hecatombe que ocurriría poco tiempo después.
[en documentales realizados para cubrir la Conferencia de Múnich] "el comentarista, inspirado, anuncia con voz nasal que los cuatro jefes de Estado, Daladier, Chamberlain, Mussolini y Hitler, movidos por un mismo anhelo de paz, posan para la posteridad".
 Y nuestro novelista comenta con agudeza que "La Historia devuelve esos comentarios a la nadería irrisoria que son y arroja sobre todos los futuros noticiarios un deplorable descrédito". Por juicios tan atinados como éste es por lo que esta novela de Éric Vuillard tanto me ha gustado.

El estilo
Pero no sólo es el contenido lo que hace deliciosa la lectura de este Premio Goncourt. La forma, el recipiente en el que viaja el contundente mensaje, está muy bien trabajada. En primer lugar destaca esa mezcla entre la pura documentación -la objetividad- y el juicio que al narrador-autor le merecen ciertos datos. Precisamente esta manera que tiene Vuillard de entrar en el propio relato enjuiciando es muy cervantino y me recuerda vivamente a Carrère. Luego está la reflexión sobre la propia construcción del relato, sobre la manera como el escritor está construyendo el discurso que nos presenta. Él mismo afirma en clara introspección metaliteraria que nada en el arte de confeccionar un relato es inocente.
Éric Vuillart, Pedro Almodóvar, "El orden del día", "Dolor y Gloria"
Me ha gustado muchísimo la simultaneidad que en ocasiones el novelista establece entre unas acciones y otras sucedidas en distintas localizaciones, algo que sólo un estudioso documentalista se puede permitir y que resulta muy cinematográfico: [Albert Lebrun, presidente de la República francesa en 1938] "mientras Albert Lebrun cavila sin cesar bajo el inmenso egoísmo de su lámpara, en Viena el canciller Schuschnigg recibe un ultimátum de Adolf Hitler".

Asimismo me encanta esa manera de dirigirse al lector haciéndole partícipe o cómplice en la redacción del relato. Así cuando habla de la cena de despedida que el primer ministro inglés Chamberlain ofreció a Ribbenprop, hasta entonces embajador alemán en Inglaterra, y a partir de ahora nombrado por Hitler ministro alemán de Asuntos Exteriores, hay un momento en que el hecho menor de la receta completa de un plato interrumpe la narración del hecho principal, esa cena de despedida. El escritor-narrador toma conciencia de que la digresión está siendo excesiva y de manera muy natural para retornar a lo mollar del relato va y nos dice: "Les dispensaré de los detalles sobre la guarnición y la cocción. Lo cierto es que solían cocinarse muchas recetas francesas en Downing Street". Hay en esto hasta su puntito de humor, ¿no?

23 oct 2019

Colin Niel: "Sólo las bestias"

12 comentarios:
Una pequeña comunidad rural bastante aislada de la zona del Causse en la Occitania francesa se ve perturbada un 18 de enero por la inesperada desaparición de una mujer, Evelyne Ducat. Este hecho es el eje sobre el que pivotan las cinco historias que nos cuentan cinco personajes. Todas ellas, en uno u otro sentido, están afectadas o concernidas por esta extraña desaparición.


El escritor (información proporcionada por sus editores)

Colin Niel nació en 1976 en Clamart. Cursó Ingeniería Agraria y se convirtió en ingeniero especializado en la preservación de la biodiversidad. Dejó la metrópolis para instalarse en la Guayana Francesa durante seis años. Estuvo a cargo de la creación del Parque Nacional del Amazonas, una misión que lo marcó profundamente. Más tarde se convirtió en director adjunto del Parque Nacional de Guadalupe. A su regreso de la Guayana, se lanza a escribir novelas negras, influido por Indridason, Lehane o Hillerman, y escribe sus novelas policíacas con un fuerte trasfondo social y muy documentadas, inspiradas en una realidad cotidiana de fronteras permeables en la que se mezclan inmigrantes, apátridas y demás forasteros en situación irregular.



Sinopsis (proporcionada por la editorial)
Un inquietante noir rural donde todos mienten y la muerte acecha Évelyne Ducat, una mujer rica y caprichosa, ha desaparecido. Encuentran su coche en la carretera a un pueblo rural, donde malvive una comunidad de campesinos, tan solos y olvidados como las montañas nevadas que los rodean. Alice y Michel sobreviven a la rutina. Cuando ella entabla una relación amorosa con Joseph, otro de los ganaderos de la región, nadie sospecha que la muerte de Évelyne esté relacionada con eso. Pero los hilos que unen a los habitantes del Causse son como los fríos vientos de las cumbres: implacables y destructores. 


Mi comentario
La novela está formada por cinco historias, cada una de las cuales constituye una parte de las cinco en que se organiza esta narración. Cada apartado es narrado por el personaje que le da título: Alice, Joseph, Marinbé, Armand y Michel. Es, pues, un relato en el que el perspectivismo es la técnica principal. Un perspectivismo que sirve para trasladarnos la intelección que cada uno de los personajes realiza en torno al suceso de la desaparición de Evelyne Ducat. No se puede decir mucho más del asunto de esta novela a fin de no desvelar lo que en ella ocurre, tan sólo realizaré alguna referencia a las relaciones existentes entre los distintos personajes:

  • Alice es una asistente social cuyo trabajo consiste en interesarse y ayudar a los pastores y campesinos que viven aislados en sus explotaciones en este zona del macizo central francés de clima muy duro. 
  • Joseph es un ganadero de ovejas que preocupa a los servicios sociales por el aislamiento en el que vive, razón por la que Alice lo visitará para interesarse por él; consecuencia de estas visitas es la relación sentimental que durante un tiempo mantendrán ambos.
  • Marinbé es una joven urbanita que tras conocer a Evelyne en un bar de ambiente de la ciudad se traslada a la pequeña localidad para seguir manteniendo con ella la relación sentimental que se inició la noche en que se conocieron.
  • Armand es un joven africano de Costa de Marfil que para salir de las penurias que pasa en casa de sus padres decide hacer como otros chicos de su edad y practicar la extorsion cibernética a ingenuos blancos europeos que a través de Internet piensan haber conocido a la mujer de sus sueños. El blanco que le proporciona mucho dinero por creer que él es la bella mujer blanca de nombre 'Amandine' que le ama, es Michel Farange, el marido de Alice.
  • Michel, marido de Alice y objeto de extorsión por parte de Armand es un hombre introvertido que lleva una granja que le sobrepasa y a la que ha llegado simplemente por haberse casado con Alice dado que la misma era propiedad de su suegro. Esta dependencia está en la base de su infelicidad.
La novela es breve (200 páginas en el formato ebook que yo he utilizado, y 256 en formato tapa blanda) y se lee con agrado, aunque hay detalles que me han parecido de gran inverosimilitud, algo que me parece grave. Por otra parte diré que además de los asuntos hasta aquí señalados o sugeridos (la extorsión cibernética, los cuernos amorosos, la dependencia amorosa que siente Marinbé, la enemistad histórica entre familias en localidades pequeñas...) el tema que me parece más importante en el relato es el del vaciamiento de las zonas rurales, materia interesante y muy preocupante en todo el mundo pero mucho más, quizás, en la vieja -¡y envejecida!- Europa que castiga al hombre rural con el aislamiento físico y personal con los añadidos que ello conlleva: depresión, introversión, falta de empatía, adicciones de todo tipo (bebida, droga, juego, sexo cibernético...), tendencias suicidas... Y junto a este gran asunto del abandono del campo se toca, especialmente en el personaje de Marinbé, la falta de trabajo para los jóvenes en las zonas urbanas y la necesidad de dar a estos ciudadanos en paro la denominada renta básica. Esta renta básica en el caso de esta joven le permite sobrevivir con esos pocos euros más lo que saca del comercio en mercadillos de productos confeccionados por ella misma vendidos al margen de cualquier control monetario estatal. Es Marinbé el prototipo de joven de buena familia que vive confortablemente situada en los aledaños de la protesta social políticamente consentida
"¿De qué vivía? Bueno, era un equilibrio inestable entre el subsidio de renta garantizada, la venta de mis diseños y algún que otro trabajo en negro con los agricultores del valle, cuando era tiempo de cosecha" (pág. 113)
"Una chica había venido a vernos, estaban preparando una manifestación para el fin de semana delante de la comisaría, una acción agresiva y pacífica al mismo tiempo, en contra de las autorizaciones de perforación en busca de gas al sur de la región." (pág. 122)
Noir rural, costumbrismo, novela negra, literatura francesa
En cuanto a las inverosimilitudes que creo percibir, la mayor parte de ellas las detecto en la parte de Armand, un joven costamarfileño empobrecido a quien en la actividad delictiva que practica desde Abiyán (en francés, Abidjan) se le presenta como un "crío" (?¡) que está siendo manejado por un brujo llamado Papa Sanou que le impone obligaciones increíbles y hasta bárbaras que naturalmente no voy a declarar aquí y que a un occidental nos parecen de todo punto inverosímiles. Y mucho más cuando en un momento dado se dice que Armand ha pasado por la Universidad. No sé cómo ver todo esto; quizás el novelista utiliza al personaje como medio para introducir en el relato unas evidentes dosis de exotismo y hasta de choque cultural. Un choque cultural (franceses vs africanos) que me ha llevado a recordar mucho algunas novelas de Chester Himes  en las que la agresividad o violencia de los negros americanos se justifica por la opresión y discriminación de los afroamericanos en USA [en este mismo blog tengo reseñadas varias novelas de este novelista norteamericano: "Algodón en Harlem", "Violación", "Un ciego con una pistola" y "Todos muertos"]. De manera semejante en "Sólo las bestias" podemos leer que 
"Los negros fueron los esclavos de los europeos, vinieron a llevarse nuestra riqueza para desarrollar sus países sin que les costara dinero. […] dicen que África tiene una deuda con Europa, yo digo que no. Es mentira. Son ellos los que tienen una deuda con África […] Se llama deuda colonial. Sé que lo que hago no es honesto, que hacemos daño a los blancos. Pero es así: es la reacción." (pag. 158)
Desde el punto de vista formal aparte del perspectivismo o focalización multiple, sólo he visto narración en 1ª persona con alguna entrada de la 2ª persona narrativa en el caso de Joseph -y no siempre-, seguramente para remarcar la soledad extrema del personaje que le lleva a hablar consigo mismo. Los cinco personajes cuentan su historia y se justifican a sí mismos; estas cinco historias se cruzan unas con otras y tienen su punto de inflexión en ese aciago 18 de enero que a todos en uno u otro sentido les ha cambiado la vida.
En mi opinión no es una novela que pretenda llamar la atención sobre los recursos formales empleados. Para mí su pretensión fundamental es la de presentar un 'noir rural' como disculpa para adentrarse en el costumbrismo inherente a la vida en el campo hoy día. Aprovecha Colin Niel para tocar en este relato una serie de aspectos muy propios de la novela actual y que pocos autores que deseen llegar a un número grande de lectores no incluyan en sus novelas: sexo, lesbianismo, empoderamiento femenino, machismo...

Occitania francesa, ganaderos y agricultores en las novelas de hoy

Para finalizar
La novela ha conocido un enorme éxito desde el momento de su aparición en Francia en 2017 como puede comprobarse tan sólo mirando la portada de la misma en la que como reclamo comercial se señalan varios de los premios logrados por la novela: Premio Polar del Quais du Polar 2017, Premio Polar Landerneau 2017, Premio Cabri d’Or 2017, y Premio Goutte de sang d’encre 2017. Todos ellos galardones obtenidos en Francia. En España me temo que el ascenso al Olimpo de las nominaciones lo tiene o tendrá difícil mientras siga presentándose el relato bajo la deficiente traducción realizada por Isabel Fuentes García. Una lástima que un bello y hermosísimo texto en su versión original quede deslucido a veces completamente por una traslación al castellano que denota por parte de la traductora un penoso conocimiento del francés y del español. Una lástima, además, que la editorial 'Principal Noir' salga al mercado por primera vez con un buen libro en una más que mejorable traducción.