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27 dic 2023

La señora Harris en Nueva York (Sra. Harris, #2). Paul Gallico

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 «—Si de mí dependiera —declaró—, erigiría una estatua en plaza pública a las mujeres como ellas, porque son las verdaderas heroínas de la vida. Cumplen con sus obligaciones día sí y día también, luchan por salir de la pobreza, de la soledad, de las carencias, para sobrevivir y mantener a su familia, pero no pierden la capacidad de reír, de sonreír, de encontrar un rato para entregarse a las ensoñaciones»

La señora Harris en Nueva York, Paul Gallico
La señora Harris en Nueva York es el segundo libro de la serie iniciada por Paul Gallico (Nueva York, 1897 - Mónaco, 1976) en 1958 con Flores para la señora Harris. Ada Harris, el personaje central, es una mujer de la limpieza por horas que atiende en Londres a una variopinta serie de señoras y señores. He de confesar antes de proseguir que busqué este primer título por haberlo visto recomendado en algunos blogs y por parecerme idóneo para dar colofón al Reto 'Autores de la A a la Z' del que sólo me faltaba por rellenar la letra G. Pero su presencia en bibliotecas próximas a mi casa era escasísima, no así el que reseño en esta entrada que aparecía en muchas y además con varios ejemplares en todas ellas. Dada la proximidad del final de año y la necesidad de realizar la lectura y su reseña antes del día de San Silvestre, opté por leer esta segunda entrega de la serie que Paul Gallico publicó en 1960.

 Ya en una nota inicial el editor avisa a los lectores de que La señora Harris en Nueva York es secuela de Flores para la señora Harris. Así que no se puede llamar a engaño el lector cuando se realizan múltiples referencias en el texto al viaje a París que Ada Harris realiza en la primera de la serie para hacer realidad el capricho que tiene de hacerse con un vestido de Christian Dior. Las alusiones, comparaciones y diferencias entre el desplazamiento a uno y otro país son constantes a lo largo de la novela que he leído. 

En esta entrega la protagonista junto a su amiga y vecina Violet Butterfield se desplaza a Nueva York aprovechando la oferta que le hacen los Schreiber a cuya casa acude a limpiar algunos días de la semana. John Schreiber ha sido nombrado director de una importante compañía cinematográfica y es en Nueva York donde debe desarrollar su trabajo. Ada Harris accede a seguirlos siempre que acepten como cocinera a su inseparable vecina londinense. El motivo esencial que impulsa a estas dos maduras mujeres para lanzarse a tal aventura es el deseo que albergan de salvar a un niño, Henry Brown, de las garras de los Gusset, vecinos suyos que quedaron al cuidado del pequeño cuando la madre de éste se lo encomendó; tras dejar de dar la madre de Henry señales de vida y de mandar dinero para la manutención del chico, los Gusset e hijos -nada menos que cinco- lo maltratan y escarnecen de manera habitual. Las señoras Harris y Butterfield sufren por ello, no pueden consentirlo, y urden la manera de salvarlo.

La novela se lee de un tirón, no ofrece dificultad ninguna. Es una obra que yo englobaría dentro de la narrativa feelgood. Efectivamente, todo en ella es amable, los problemas se solucionan estupendamente, el amor desprendido hacia los demás y la amistad están siempre presentes y, naturalmente, el final es feliz. No se puede decir mucho del libro para no desvelar momentos hilarantes sobresalientes. En mi opinión lo que más interés tiene en la novela es la comparativa que Paul Gallico, estadounidense y periodista deportivo hasta que se consagró definitivamente a la creación literaria, realiza entre la manera de vivir y sentir en England y en USA. Esta diferencia (pragmatismo norteamericano vs idealismo británico, finura y delicadeza de los ingleses ves rudeza y zafiedad de los norteamericanos) me ha recordado la que desde siempre muchos autores estadounidenses de los inicios del siglo XX, como por ejemplo Henry James, expresaron en sus libros. Aunque ya no estamos ante la admiración sin reservas por lo culto europeo frente a lo prosaico americano de Las bostonianas o Los embajadores de James, sí que, al menos, lo londinense queda por encima de lo neoyorquino. La velocidad, el individualismo, el tráfago de Nueva York queda opacado en el interior de las dos protagonistas por la tranquilidad, sentido de buena vecindad y amistad existentes en Batersea, su barrio londinense.
«Los rascacielos altos y brillantes de Nueva York invitaban a mirar al cielo; el bullicio, el ajetreo y el estruendo del tráfico incesante, los atestados valles entre los edificios montañosos excitaban y estimulaban los nervios, aceleraban el pulso; las tiendas y los teatros gloriosos, las maravillas de los supermercados, todo aquello procuraba a la señora Harris una emoción sin límites [...] 
pero ellas añoraban el ritmo más pausado y más suave de la gran urbe gris y extensa en la que habían nacido y crecido
Hay en la novela todo lo amable que siempre hay en un producto feelgood: Humor (la señora Butterfield confunde términos de manera graciosísima, se emociona y pone nerviosa por nada..), amor (en especial ese inicio que parece prometer para una tercera entrega de la serie entre John Baiswater, chófer del embajador de Francia en Washington, y la propia señora Harris), el lujo y buen nivel de vida que deja fuera de toda la trama prácticamente cualquier atisbo de injusticia social o cosa parecida. Y digo prácticamente porque, aunque en el maniqueísmo propio de este tipo de narraciones aparecen seres deleznables u odiosos como los Gusset o el cantante de hillbilly, Kentucky Clairbone hombre vanidoso, superficial, egoísta, egocéntrico, vulgar, grosero, aburrido y zafio»), un blanco del sur que odia a los negros y casi más a los extranjeros, principalmente si son ingleses, sin embargo pronto este sinsabor es oscurecido por la bondad e inteligencia del resto de personajes: el niño Henry Brown, los Schreiber, el Marqués Hypolite de Chassagne, embajador francés en USA, su chófer John Bayswater, etc.

Serie de novelas Señora Harris
Por último quisiera destacar el homenaje que hace Paul Gallico en La señora Harris en Nueva York a su ciudad de nacimiento. El recorrido en coche por las calles y avenidas neoyorquinas o el trayecto en barco por Staten Island y la desembocadura del río Hudson, está cargado de orgullo y admiración a la ciudad y estilo de vida de sus habitantes:
«Ella aceptó entusiasmada [la invitación del capitán del barco remolcador a subir en él]; pasó por debajo de los grandes puentes del East River, por delante de los edificios de muros de cristal de las Naciones Unidas, y contempló con asombro el arco triple del puente de Triborongh; de ahí pasaron al Hudson y avanzaron por el lado de Jersey, atravesaron el puente de George Washington y gozaron del privilegio de contemplar la vista insuperable de los rascacielos del centro de la ciudad [...]»
Tras estas gratificantes experiencias el punto de vista de la señora Harris sobre los norteamericanos irá cambiando según pasan las páginas de la novela. Así, tras en muchos momentos haber destacado la zafiedad de los mismos, ahora por contra los ve como «personas cordiales, simpáticas, cariñosas, generosas y hospitalarias [...] en la calle iban con muchísima prisa [...] pero en la casa eran amables, comprensivos y muy desprendidos, y anfitriones especialmente generosos cuando se enteraban de que Ada era extranjera y británica».
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Nota:
La Señora Harris en Nueva York participa en los Retos "Autores de la A a la Z" y en el de "Nos gustan los clásicos"


16 ago 2022

"Sueño de una noche de teatro", novela de Mónica Gutiérrez Artero

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«Media docena de ojerosos organizadores del Festival Fringe de Edimburgo discutían acaloradamente sobre la conveniencia de estrenar Macbeth a las seis de la tarde o a las siete y media, dependiendo de la hora de inicio del concierto que U2 iba a ofrecer en el castillo.»

Mónica Gutiérrez Artero, Sueño de una noche de teatro
Sueño de una noche de teatro es un libro alegre y desenfadado en la más pura línea 'Serendipia', o sea, Mónica Gutiérrez Artero, mujer a la que tengo un aprecio literario bárbaro y de la que disfruto mucho sus novelas. Con ésta me he divertido un montón. Mónica sabe unir en una misma historia humor, amor, literatura, disfrute de la vida, alegría..., en definitiva feelgood en estado puro.

Recomiendo esta lectura a todos aquellos que gusten del teatro, conozcan y amen un poquito a Shakespeare -no hace falta ser experto en el bardo inglés- , y quieran darse un amable paseo por Barcelona y por Edimburgo de la mano de esta autora que ama los libros, le gusta escribir novelas habitadas por libros y que hablan de libros y en esta ocasión también, claro, de teatro con T mayúscula. Al centrarse la novela en la representación de una tragedia shakespeariana -Macbeth concretamente- el Cine tiene asimismo su cuota en esta amable y muy entretenida novela que sin ninguna duda me atrevo a recomendar a cualquiera que desee pasar dos tardes divertidas, entretenidas e instructivas.

Sinopsis
Max Borges es un director de teatro barcelonés que conduce una pequeña y excéntrica compañía. El día del estreno de Macbeth, la obra de Shakespeare, Max está al borde del colapso. Todo parece que va a salir mal en la función que debería ser su salto a la fama más sublime: las brujas son demasiado bellas, al rey Duncan se le ha roto la corona y su Macbeth huele sospechosamente a whisky escocés.
Sin embargo, como suele recordarle su inteligente asistente de dirección, Elsa Soler, el espectáculo siempre debe continuar. Sorprendentemente, el duende del teatro parece haberles rociado con su suerte y la función es un éxito absoluto, tanto que son invitados a representar la obra en el Festival Fringe de Edimburgo, el más importante del mundo. La divertida compañía pone rumbo a una aventura en una ciudad llena de magia. Será allí donde, al caer el telón, el amor y la amistad se conviertan en los verdaderos protagonistas de esta historia.

Durante su lectura he disfrutado mucho con las alusiones que realiza a obras literarias y a películas. Entre las primeras destacan, evidentemente, las múltiples referencias a la dramaturgia shakespeariana: La comedia Sueño de una noche de verano se lleva la palma, comenzando por el propio titulo de la novela, una mera modificación de la obra de William. Como en la obra de 1595 en la de 'Serendipia' hay amor, casualidades que cabría tildar de mágicas, desencuentros, equívocos... y humor, mucho humor.  También, esto es obvio, la tragedia de Macbeth que representa la compañía del personaje Max Borges ocupa el centro de la novela; y junto a ella, Hamlet, la obra que Borges querría haber representado pero  no pudo hacer por habérsele anticipado su enemigo profesional de siempre, Dereck B. Plum.

Los personajes de la novela utilizan para referirse a su vida real referentes shakespearianos, lo que añade notas de humor a ésta, ya de por sí, divertidísima novela. Así la mujer de Max se fugó con el actor que hacía de Oberón, el rey de las hadas en Sueño de una noche de verano. («Me he quedado sin Oberón. Se ha fugado con mi mujer»); de igual manera al hacer una reflexión sobre el Afganistan que en el momento en que se desarrolla la acción está libre de la dictadura talibán leemos que «la primera obra teatral que volvió a representarse en Afganistán después de los talibanes, que mostró triunfante por vez primera a mujeres y hombres actuando juntos sobre un escenario, fue Trabajos de amor perdidos. Una obra de Will

Shakespeare, como se ve, es el dueño de esta novela. Pero no sólo el Shakespeare teatral sino también el Shakespeare que, ¡seguro!, a muchos de los lectores de la novela ha llegado a través del Cine. La frase que, imperturbable, en medio del caos y del miedo que precede a un estreno teatral, pronuncia la ayudante de dirección Elsa Soler, «—Todo saldrá bien.» en respuesta al lamento, también muy shakespeariano, del director Max Borges, «Soy un juguete de la fortuna», me ha llevado mentalmente a la magnífica película de John Madden del año 1998, "Shakespeare in love", en la que de manera análoga a la de esta novela la compañía teatral de Will está preparando el estreno de una representación en The Globe. 

Otros ejemplos de referentes cinematográficos usados en la novela podrían ser los siguientes: 
  • «Le sonrió con una calidez que hubiese envidiado el propio Frodo Bolsón en los últimos fotogramas de la película El retorno del rey de Peter Jackson» que dice la narradora refiriéndose al personaje de Anna López (Lady Macduff en la obra de Macbeth) y la atracción que siente ésta por el asesor literario Enzo Pooh.
  • «Su enigmática sonrisa le recordaba al Atticus Finch de Gregory Peck» que según nos refiere la narradora pensaba Elsa Soler del director Max Borges.

Inevitablemente, hay que destacar en la novelística de Mónica Gutiérrez Artero las alusiones metaliterarias, que realiza habitualmente, a su propio quehacer de creadora. También las hay aquí, por supuesto, y como casi siempre vienen envueltas en ese tono humorístico que es una característica primordial en su narrativa:
 «Elsa era inteligente, pragmática, curiosa, pelirroja y guapa, pero todo personaje que se precie de aportar protagonismo a la acción debe cometer, como mínimo, un grave error. El error de Elsa era dentista y se llamaba Ramón»
Desde luego el sentido del humor y el buen rollo que desprende la lectura de las novelas de Gutiérrez Artero es de agradecer, mucho más en los aciagos tiempos que corren.

La novelista es barcelonesa y en esta obra muestra de manera patente el amor a su ciudad. Además de proporcionarme un rato agradable leyendo esta historia de amores, encuentros y desencuentros de los personajes de ficción, el marco barcelonés en que se desarrolla la primera parte de la historia me ha permitido conocer aspectos de la capital catalana que ignoraba completamente. Así la existencia en Barcelona del teatro Goya donde la compañía estaba representando Las mujeres sabias de Moliére antes del proyecto de Macbeth en que se centra la obra o esa biblioteca Arús cuya existencia yo desconocía y que debe de ser realmente hermosa:
«una de las dependencias históricas más encantadoras de Barcelona. La Biblioteca Arús había sido fundada en 1895 por Rossend Arús, un activista republicano, filántropo y masónico»
Para finalizar
Festivales de teatro
Una novela para disfrutar del acto de leer. Una novela que esconde en su interior más de lo que aparenta. Una novela en la que la autora, que ya va por su octava novela, muestra el universo ficticio que desde hace diez viene creando; así hay referencias a alguna obra suya, especialmente a la que le ha dado más fama y que desde aquí recomiendo a todos su lectura: La librería del Sr. Livingstone. En un momento de la obra, Max Borges, que desde siempre odia los musicales, entra en Edimburgo en una librería buscando un regalo para Elsa; el diálogo que mantienen Max y la librera es ciertamente muy divertido y autorreferencial:
«—Esto le encantará. Son los libretos originales de El Mi­kado, de Gilbert y Sullivan.
Horrorizado, el señor Borges dio un paso atrás para poner distancia entre cualquier pieza teatral musical y su persona. 

[...] 
su librería no se parece en nada a Moonlight Books. Y usted tampoco me recuerda a Edward Livingstone.»
Es una novela que encarna el género feelgood de principio a fin. Una novela, como ya he dicho, muy divertida, muy entretenida y muy adecuada para estas interminables tardes agosteñas llenas de calor y sopor..

 
Otros títulos de Mónica Gutiérrez Artero reseñados en el blog

7 jun 2021

El señor Nakano y las mujeres. Hiromi Kawakami

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«Cuando eres joven, no eres consciente de que la gente muere. Pero cuando alcanzas cierta edad, los demás mueren con una facilidad pasmosa. De repente tienen accidentes, sufren enfermedades o se suicidan. Mueren en contra de su voluntad o por causas naturales con mucha más facilidad que cuando eres joven.» (Masayo en el cap. El vestido)

La autora
Hiromi Kawakami (Tokio, 1958) inició su trayectoria literaria a mediados de los años noventa, tras haber estudiado ciencias naturales e impartido clases de biología. Así, con la publicación de su debut, Kamisama, en 1994, Kawakami se ha convertido en una de las autoras japonesas más populares del mundo. Admirada por público y crítica, ha recibido varios galardones, como el Premio Tanizaki (2001) o el Premio de Literatura de Asia (2012). Entre sus libros más destacados se cuentan Abandonarse a la pasión (1999), El cielo es azul, la tierra blanca (2001), Algo que brilla como el mar (2003) y El señor Nakano y las mujeres (2005).

 
Sinopsis (proporcionada por la propia editorial)
Cuando Hitomi empieza a trabajar en la tienda de segunda mano («Esto no es un anticuario», remarca su propietario), entra en un mundo muy particular. Allí habitan el señor Nakano, un enigmático hombre con varias exmujeres; Masayo, su hermana, una artista que nunca se ha casado, y Takeo, el otro empleado del establecimiento, un chico joven, tímido pero encantador.
Cada día, clientes del vecindario entran y salen del mismo modo que los objetos, cada uno con su historia única, se compran y venden. Así, la historia entre Hitomi y Takeo se mezcla y confunde con muchas otras.

Mi comentario
Los personajes se llevan bien, se enamoran, tienen momentos de ternura... Todo esto en un contexto real, quiero decir, nada exagerado, impostado, o falseado. La narradora es Hitomi, una chica joven que se siente atraída por Takeo, su compañero de trabajo en la Prendería Nakano. Nakano es el comerciante dueño de esta tienda de objetos de segunda mano. Es un hombre que tiene feeling para con las mujeres. Ha tenido múltiples relaciones. Es habitual en él decir a sus empleados algunas tardes que tiene que ir al banco, un banco peculiar pues es un eufemismo bajo el que esconde sus citas amorosas. En este momento está en relaciones con Kikomi, que tiene una tienda de antigüedades. Nakano pone mucho énfasis en diferenciar su tienda de la de una de antigüedades. Hay un quinto personaje muy importante en el relato; se trata de Masayo, hermana de Nakano, una mujer de más de cincuenta años que es amante de Maruyama. En su relación con ella Nakano se interesa mucho por cómo le va la relación con Maruyama. Y para sonsacarla utiliza a Hitomi que se hace la encontradiza o la visita en su casa para trasladarle a Nakano la situación emocional de Masayo. Como se ve es una novela de relaciones en la que cada uno de los cinco personajes principales desarrolla, pivotando siempre alrededor de la tienda, otra serie de relaciones de lo más naturales todas ellas.

La Prendería Nakano es un negocio de otro tiempo y sus métodos comerciales -acudir a vaciar pisos por cuyo contenido Nakano ofrece una cantidad no muy elevada para luego vender los objetos en el negocio a los clientes- también están ya algo caducos. En el relato vemos como Haruo Nakano va haciendo uso cada vez más de la página web de subastas de Tokizo, a quien ha conocido a través de Kikomi, para vender piezas subastándolas al mejor postor. También su manera de relacionarse con las mujeres es algo antigua pues siendo él muy liberal en sus hábitos amorosos sin embargo no admite que las mujeres también puedan serlo y no entiende que una mujer pueda ser autora de un relato erótico. Cuando conoce tal cosa de Kikomi su concepción de la femineidad se le viene abajo, aunque tal cosa le hará evolucionar en sus arcaicos planteamientos. 

La autora utiliza la figura de Haruo Nakano para presentarnos comportamientos femeninos distintos a los tradicionales en los que este hombre parece haberse quedado varado. Vemos a estas tres mujeres -Hitomi, Masayo y Kikomi- actuar desde sí y por ellas mismas. Hitomi se siente atraída por Takeo e ideará fórmulas para estar con él, es decir, es sujeto activo en la relación. Masayo es una artista dedicada a la confección de muñecas que llega a exponer de manera exitosa; en su relación con Mayurama se la ve independiente pero muy enamorada de este hombre. Y Kikomi será quien, como ya he dicho, hará evolucionar a Nakano y sacarlo de sus posiciones ultraconservadoras. 

La novela está formada por doce capítulos que a mí en muchas ocasiones me han dado la sensación de ser relatos independientes unidos en esta narración por estos personajes presentes en todos ellos y por esa sensación de mundo rutinario que es la vida de las personas normales como ellos. Esta impresión la he visto incrementada al leer en ocasiones frases prácticamente idénticas repetidas en varios de los capítulos. Así me ha sucedido con la frase «cuando Masayo estaba detrás del mostrador los clientes compraban más, como si ejerciera un poderoso influjo sobre su voluntad.» repetida en tres o cuatro ocasiones a lo largo del libro dándonos una información desconocida y pertinente la primera vez  pero totalmente prescindible por redundante en los siguientes casos. 

En el terreno narrativo según leía la novela en varios momentos he sido consciente de que Hiromi Kawakami hace uso del recurso -¡tan cervantino!- de las historias intercaladas. Así la narradora en primera persona que es Hitomi tras hablarnos de algún nuevo personaje en ocasiones introduce una historia ajena al discurrir fundamental del relato. Un ejemplo aparece en el capítulo El cuenco cuando un joven cliente lleva a la tienda un cuenco diciendo que no quiere que lo vendan, sólo que lo expongan. Ante tan insólita petición Masayo le dice al joven que seguro que el objeto tiene una historia detrás y le invita a contarla («Nos gustaría escucharla»). Y la narradora Hitomi da paso a la historia con estas palabras: «Así fue como el joven nos contó, despacio y titubeando, la historia del cuenco» comenzando a continuación dicha historia contada, naturalmente, en tercera persona.

Marina Bornas Montaña (traductora)
La traducción la hace Marina Bornas Montaña (Tarrasa, 1983). En general hace una traducción muy aceptable logrando transmitir la delicadeza de la cultura japonesa representada especialmente en los personajes de más edad frente a la que existe en mucha menor proporción en las generaciones representadas por Hitomi y Takeo. Muy bien la traslación al castellano en general, aunque me ha chirriado un poco -bastante, si soy sincero- que una o dos veces escriba "los más buenos" en vez del correcto "los mejores". No logro explicarme la razón de tal error. No sé si quizás el hecho de que Marina sea la traductora de Kawasaki al catalán haya podido influir. Pero tampoco lo creo pues en catalán existe "els millors". ¿Entonces? Bueno, sea la razón que sea lo que hay que procurar siempre es utilizar el idioma con corrección y no valen disculpas en literatura. 

Final
Poco más puede decirse de "El señor Nakano y las mujeres" para cerrar esta breve reseña. Sólo quisiera resaltar que es un libro amable, delicado, en el que lo que se muestra es la vida ordinaria en el Japón de hoy. En mi opinión es una muestra de literatura feelgood y como la mayor parte de las obras de esta tendencia la novela de Hiromi Kawasaki se lee con muchísimo gusto, si bien con el paso del tiempo obras como ésta no se recuerdan tanto como las que relatan sucesos más impactantes.

1 jul 2020

Mayte Esteban. "Doce horas"

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Emotivas doce horas vividas durante un día de confinamiento por los vecinos de un edificio. Se tocan muchos aspectos de lo ocurrido durante el encierro, en especial a los trabajadores hospitalarios (médicos y enfermeras, principalmente), pero también a policías, trabajadores de supermercados, autónomos de hostelería, estudiantes, niños, ancianos...

La escritora 
La escritora Mayte Esteban
Mayte Esteban
(Guadalajara, 1970). Graduada en 1994 en Geografía e Historia por la Universidad de Alcalá de Henares. Su primera incursión en el mundo literario llega en 2008 con el Certamen de Cuentos y Narraciones Breves Ciudad de Cantalejo, donde obtuvo el segundo premio con el relato “La vida en papel”. Al año siguiente ganó el certamen con el relato “El reflejo”, basado en la pintura de Velázquez “La Venus del espejo”. En 2010, autoeditó sus dos primeras novelas escritas “Su chico de alquiler” y “La arena del reloj”, y tras la irrupción de Amazon en España publicó también la novela juvenil “El medallón de la magia” en dicha plataforma. Su siguiente novela “Detrás del cristal” fue editada y publicada por Ediciones B-Vergara tras el éxito de público y ventas obtenido en Amazon. Fue reconocida con el Premio RNR a la mejor novela sentimental 2013 y nominada a los premios DAMA 2014. En diciembre de 2014, vio la luz “Brianda, el origen del medallón”, novela juvenil publicada en Amazon, que da por finalizada la bilogía fantástica empezada en con El medallón de la magia.
“La chica de las fotos”, su sexta novela, ha sido editada y publicada por Editorial Harper Collins Ibérica y ha sido finalista en el premio internacional de novela HQÑ 2015. También en HQÑ apareció en 2017 “Puntos suspensivos” y en 2019 “Comer y amar todo es empezar”.
(información tomada de https://escaparateliterario.com/mayteesteban/)

La autora, que suele ser ubicada en la tendencia narrativa de novela romántico-erótica, sorprendió en 2019 con “La colina del almendro”, ambientada durante la Primera Guerra Mundial y que al decir de muchos de sus reseñistas es una auténtica gozada leerla. Ya por último en este 2020 presentó "Doce horas", la novelita que aquí comento publicada también por HQÑ y que fue ofrecida sin coste alguno durante el mes de mayo en Amazon en versión digital.

La novela
En ella domina el tono feelgood, que en castellano bien podría denominarse como 'buen rollito'. No hay ninguna voz crítica que se alce, siquiera medianamente molesta, contra el decreto limitador de movimientos. Todo está bien. Sí, fallece alguien, pero es un anciano. Todos los demás sucedidos son positivos: los estudiantes se enamoran; la pareja que esperaba un hijo y vivía con zozobra la gestación la superan con éxito; la dueña de la cafetería ahogada por los pagos y la falta de ingresos ve cómo la casera le perdona la renta; la abuela se reencuentra con sus nietos y su yerno que la cuidan y le tienen, amorosamente, prohibido comer churros aunque a ella le encantan; en el hospital un enfermo se ha curado y es desconectado del respirador que hasta entonces precisaba...

Todo es muy bonito y, hablo en serio, ha conseguido humedecerme el lagrimal, emocionarme. Pero una vez cerrado el libro, echo en falta en él una versión más real de lo vivido (y que aún estamos viviendo). Como me decía el otro día mi hijo en España por lo visto en las televisiones se diría que la enfermedad ha sucedido -está sucediendo- como con guante de seda: no se ven ni se han visto imágenes duras de la realidad de lo ocurrido y las pocas que se han mostrado han sido objeto de crítica por eso de que no convenía desmoralizar. Los informativos sólo hablaban de fiestas en los balcones, procesiones mofas de la Semana Santa, bailes e incumplimientos en algunas calles, playas con mucha gente, bares o fiestas clandestinas, ciudadanos que paseaban muñecos de peluche... En fin, un ambiente de cierta simpatía, de gente pícara, gente vividora... que intentaba escapar de la norma gubernamental. Pero lo grueso: dolor, estancias interminables en hospitales, soledad, fallecimientos, enterramientos o cremaciones en soledad, etc., como que se ha escondido. Y no quiero hablar de la bronca entre políticos por un quítame aquí estos muertos. Terrible.

En cuanto a la manera de escribir he de decir que con mucho agrado se lee a Mayte Esteban pues su pluma fluye ágil sobre la página. Los personajes que dibuja son seres normales, cualquiera de nosotros podría ser uno de ellos, con lo que la identificación del lector es fácil. Tenemos  a Sofía y Claudia, dos amigas veinteañeras, que comparten confidencias para así sobrellevar mejor el confinamiento; a Miguel, un policía a punto de ser padre que por seguridad no puede acercarse a su mujer, Ana, hasta que nazca su hija; a Asunción, una abuelita viuda que vive sola aunque está muy en contacto con su familia; a Rosario, inquilina de Asunción, y que regenta una cafetería en el barrio; a María Jesús, enfermera de UCI; a Adrián, cuyo padre está en el hospital aunque parece que abandonará la UCI en breve...

La acción se inicia a las 20:00 horas, las ocho de la tarde, cuando los confinados salíamos a balcones y ventanas para aplaudir el esfuerzo realizado por quienes estaban en primera línea en la lucha contra el COVID19 y de paso animarnos los unos a los otros para así sobrellevar mejor el obligado y necesario encierro. Finaliza a las 8:10 del día siguiente cuando María Jesús, enfermera de UCI, regresa a casa tras la agotadora jornada laboral y entra en la habitación de su hijo que según le cuenta su marido está inquieto ante los cambios operados en sus rutinas: papá no sale ya a trabajar, su madre duerme de día y él desde hace unas semanas no va al colegio ni puede salir a jugar.

Las doce horas discurren ordenadamente en forma de breves capítulos. Les precede uno titulado como el libro que da paso a esas doce horas de un día cualquiera del confinamiento en Madrid. Tras los once siguientes protagonizados por unos u otros personajes de este edificio de vecindad hay una especie de epílogo de título "Otra vez la vida" que viene a ser una llamada de ánimo y un soplo de optimismo que ayude a soportar el estricto confinamiento decretado. Esperemos que estos buenos deseos finalmente y de manera definitiva se hagan realidad y vuelva la vieja normalidad. ¿O deberemos de acostumbrarnos a la incómoda nueva normalidad en la que ahora estamos instalados?

Conclusión
Este libro de Mayte Esteban, que me ha agradado sobre todo por haberme descubierto a una buena escritora que desconocía, presenta en mi opinión sólo ese lado 'buenista', que afortunadamente sí ha existido, pero obvia de una manera para mí excesiva la otra parte del asunto: la tragedia verdadera de lo que ha ocurrido y que aún está sobrevolando nuestras cabezas.

---ooOoo---

Nota:
Así como hubo -y hay- una tendencia narrativa surgida a raíz de la crisis económica de 2008, entiendo que la pandemia del Coronavirus ocasionará una corriente o dirección que con atrevimiento etiqueto en esta entrada como 'COVID19'. Si se afianza o no, el tiempo lo dirá. Lo que es cierto es que la conmoción provocada por el antipático virus es tal que difícil será que su impacto no deje huella literaria. Desde luego el relato de Mayte Esteban  así como la infinidad de Diarios de la Pandemia o del Confinamiento o del Encierro o como quiera que quien los escribía decidiera llamarlos es inmensa. Yo mismo he echado al respecto mi cuarto a espadas y en mi otro blog que llamo "Reflexiones" y subtitulo como 'El otro blog de Juan Carlos' durante las trece semanas que duró el Estado de Alarma realicé algo así como una especie de serial con entrega semanal de sus episodios que llamé 'temporadas'. Invito a quien quiera leerlos a hacerlo; tan sólo tiene que entrar en "Reflexiones" haciendo clic en el nombre anterior. 

31 may 2020

David Foenkinos. "La delicadeza". (A pares IX)

40 comentarios:

Mira tú por donde, sin proponérmelo, la lectura de esta novela, a la que he llegado fundamentalmente como consecuencia del Reto 'Autores de la A a la Z' promocionado por Marisa del blog 'Lecturápolis', ha originado una reseña doble que incluyo dentro del apartado "A pares". Todo se debe a que el autor de la obra literaria es también el director de la película que a partir de ella se hizo el año siguiente.

Novela feelgood, chick lit, novelas adaptadas al Cine
Hacía tiempo que tenía ganas de leer algo de David Foenkinos. Motivo: En primer lugar ir cumplimentando el Reto de Lecturápolis como acabo de decir, pero también porque llevo tiempo encontrándome con reseñas de sus novelas, casi todas laudatorias. Madre mía, me decía, si tanto se le alaba es que debe de ser bueno de verdad. Así que en cuanto he tenido oportunidad he buscado su primer gran éxito, "La delicadeza", y lo he leído en un pis pas.

La novela
Antes de dar mi opinión sobre esta novela aparecida en 2010 (en España en 2011) que al año siguiente, habida cuenta de su enorme éxito, conoció versión cinematográfica dirigida por el propio Foenkinos junto a su hermano Stéphane, diré de qué va la historia:

Nathalie es una chica que un día se ve abordada en un bistrot parisino por un joven, François, que cumple de manera sobrada todas sus expectativas sobre lo que para ella es una relación romántica: encuentro casual y azaroso, gustos compatibles, relaciones íntimas satisfactorias, risas, felicidad completa... Se casan y tras unos años de enorme felicidad un día, desgraciadamente, la realidad viene a quebrar este estado de encantamiento en que ella estaba instalada: François fallece atropellado mientras practicaba deporte.

Nathalie queda destrozada y se aparta del mundo por un largo período. Tras unos meses de duelo apartada de todo y de todos (familia, trabajo satisfactorio en una compañía sueca desde hace ya tres años...) decide reincorporarse a la vida y acude a la oficina donde todos la acogen con cariño y también con conmiseración. Charles, su jefe, que desde que la contrató está enamorado de manera silenciosa de ella, decide emprender su conquista a través de insinuaciones e invitaciones que Nathalie esquiva aunque educadamente admita algunos de sus obsequios y gentilezas. Todo sigue así hasta que un día ella le dice a Charles que jamás podrá amarle y que, por favor, no insista más.

Nathalie, que es una magnífica profesional, tiene a su cargo a una serie de personas con las que trabaja con entusiasmo y entrega. Dos personas de este grupo cumplen un importante papel en su vida. Son: Chloé, joven que al ver a Nathalie tan hermosa y triste decide hacerla salir para presentarle algún chico con el que entablar una posible relación; la otra persona es Markus, joven reservado, muy trabajador, al que por un impulso inexplicable ella un día en su despacho besa. 

Es un argumento, como se ve, propio de novela romántica o del corazón. Quizás cabría incluir el relato dentro de la tendencia chick lit aunque al estar escrita por varón yo diría que se sale un poco de los límites de tal etiqueta para pasar decididamente a la de feelgood o historia amable contada para lectores que buscan pasar un trato igual de amable y entretenido, sin mayores pretensiones. Sí, decididamente es ahí donde yo la ubicaría. Es más, en el propio libro donde se alude con frecuencia a otros libros apoyándose en ellos para construir el relato aparece una clara alusión a "La elegancia del erizo" de Muriel Barbery, novela fundamental dentro de esta tendencia. Tal alusión se da en una imagen que utiliza ese sintagma para describir la actitud de Chloé respecto a Nathalie en un momento de la trama en que la primera, intencionadamente en la oficina, se hacía la encontradiza con su jefa “sin la mínima elegancia del erizo".

Este convertir los libros, el amor por ellos, no sólo en objetos dignos de ser citados con reiteración, sino usarlos como referentes reales de la imaginería literaria utilizada es un procedimiento que siempre me agrada, una buena cosa en mi opinión, un elemento que en mi consideración siempre pesa a favor de la novela. Muchos ejemplos cabría dar dado que de principio a fin la narración está recorrida por este recurso. Así la alusión a la "Rayuela" de Cortázar ubica a Nathalie en una posición para el amor semejante a la que el personaje de la Maga tiene en el relato del argentino, o sea, abierta al azar. Por eso, quizá, al inicio y al final de "La delicadeza" distribuida en 117 secuencias aparece esta novela primero siendo leída por Nathalie y al final en una secuencia completa reproduciendo un fragmento de la misma que explica bien a las claras lo que la protagonista está sintiendo y experimentando en ese momento.

Pero "Rayuela" no es el único libro, ni Julio Cortázar el único autor citado para construir esta historia. Muchos otros hay: Así vemos cómo Markus medita idear disculpas en modo Camus (“Hoy mamá ha muerto"), en modo Sartre (“el infierno son los otros"), o cómo para sus desplazamientos en tren a la oficina elige “Silogismos de la amargura" de Cioran. Igualmente al inicio del relato se nos dice que de la vida feliz de Nathalie con François formaba parte inseparable “ese autor ruso bastante menos leído que Tolstoi o Dostoievsky, vaya usted a saber por qué.“; y en otro momento un beso surgido azarosamente y que sin saber por qué dio origen a una gran transformación es examinado a la luz del relato de "El beso" de Guy de Maupassant

Hermanos Foenkinos (David y Stéphane)
El culturalismo, si bien en versión popular como exige todo best seller -y éste lo es sin ninguna duda-, no se queda en lo literario, también el Cine se utiliza de la misma forma y con la misma finalidad. Desde luego no es ajeno a esto que David junto a su hermano Stéphane -los hermanos Foenkinos- hayan realizado como directores o/y guionistas un buen número de películas, algunas adaptaciones de novelas de David como esta misma que comento aquí y que acabo de ver a fin de completar debidamente esta reseña. Así hay alusiones a Woody Allen como cuando imitando a los personajes de "Celebrity" del director norteamericano Markus pide a Nathalie permiso para besarla; tambien a Claude Chabrol o a Polansky (“Por qué adaptó Roman Polansky la novela ‘Tess la de los Uberville', de Thomas Hardy").

Junto a la la literatura y el cine el culturalismo popular que inunda esta novela recala también en la pintura, especialmente, dada la matriz sueca de la empresa donde trabajan los personajes y la nacionalidad de Markus, en autores nórdicos como Gustav Klimt y su cuadro "El beso" o en pintores vanguardistas como el ruso polaco Kasimir Malevich en la secuencia 45 titulada “Titulo de un cuadro de Kasimir Malevich" cuyo contenido no es otro que el desglose del propio titulo: “Cuadrado blanco sobre fondo blanco (1918)”.

Este apartado del culturalismo, sin duda de lo más interesante de la novela, no lo quiero cerrar sin aludir a la canción de Alain Souchon, "L'amour en fuite" ('El amor a la fuga'), que unas veces de manera expresa y otras de modo implícito recorre la trama a todo lo ancho y largo de ella. La letra de esta composición ocupa en dos ocasiones sendas secuencias. Es la siguiente:

Caricias fotografiadas sobre mi piel sensible.
Se puede tirar todo, las fotos, los instantes,
hay libertad.
Siempre está el papel de celofán
para volver a pegar todos esos tormentos.

Qué buena imagen dábamos, tan enamorados.
Nos fuimos a vivir juntos la vida en pareja no es
lo que tú crees.
Enseguida añicosde cristal cortan y sangras.
Platos rotos por el suelo.

No aguantamos el tirón.
Llora, llora, lágrimas en tu rostro.
Nos separamos sin ninguna explicación.
El mor a la fuga.
El amor a la fuga.
 
La canción completa interpretada por Alain Souchon en un video clip rodado en su día por François Truffaut se puede escuchar y ver aquí: 


Si la trama no es para nada sorprendente, el posible tedio que ello pudiera causar a algunos lectores es esquivado por parte de Foenkinos con un humor fino, elegante, en línea con el culturalismo antes señalado. Así para describir el estado de sorpresa e incredulidad inefable de Benoit, compañero de Markus en la empresa, ante la actitud de este último leemos: “Benoit se alejó, visiblemente en el mismo estado que aquel día de abril de 1992 en que vio una obra de Samuel Beckett en un teatro alternativo.“ (sec. 51); pero quizás el autor se cubre de gloria realizando la elisión del nombre de Stieg Larson cuando otro de los compañeros de  departamento para congraciarse con Markus le espeta: “Jó, tío, es que tiene narices lo de tu compatriota, mira que morirse sin llegar a conocer el éxito de su trilogía…” (sec. 87). También son un elemento ciertamente divertido las llamadas a notas al final del texto que realiza en algunos momentos y en las que explica algo normalmente de manera desenfadada y simpática.

Finalmente quisiera dejar constancia de la frescura presente en la figura del narrador. Estamos ante un narrador omnisciente que ve todo como desde arriba, que puede entrar en el interior de los personajes y conocer sus más íntimos pensamientos: 
Nathalie vivía en la extraña bruma de la monogamia. Perdón, del amor. De ese amor que aniquila a todos los demás hombres, pero también toda visión objetiva de cualquier intento de seducción. A Charles todo aquello le divertía, y pensaba en ese François como en un mito.” (sec. 11)
Este narrador que duda en voz alta, que interpela al lector, que duda si eso fue así o no, que ofrece diversas posibilidades al lector, nos cuenta una historia que discurre de manera lineal sin ningún salto temporal remarcable. Una historia que viene a durar algo más de tres años y cuyos personajes tienen entidad aunque sólo el grupo formado, además de por Markus y Nathalie, que son los principales, por François, cuyo peso aunque sea por ausencia es importante; por Charles, el pretendiente que se maneja con las artes de siempre; y por Chloé, la arribista que no respeta la privacidad de Nathalie. El resto no dejan de ser figuras de repertorio sin entidad propia, carentes de todo, personajes planos por antonomasia.

De innovadora cabe reseñar la manera de distribuir la historia en secuencias de desigual longitud y tratamiento. Las hay de extensión normal y otras de una sola línea; las hay formadas por diversas frases colocadas sucesivamente y sin más relación entre ellas que el derivado del título de la misma; las hay curiosas y humorísticas como aquella en que se exponen las posibles frases que para abordar a Markus o a Nathalie en la oficina sus compañeros podrían haber empleado; y cosas así. 

La película
Como he dicho antes al saber que había versión cinematográfica de esta historia he querido verla para así compararla con la narración escrita y más siendo la misma persona el realizador en ambos formatos. De la comparación sale tremendamente reforzada la versión literaria. Al tener tan reciente la lectura muchas cosas de la película dirigida por los hermanos Foenkino (David y Stéphane) me sorprendieron de manera negativa al haber prescindido de ellas en la adaptación fílmica. Quizás la principal sea la ausencia, clamorosa, de la mayor parte del culturalismo literario, cinematográfico o pictórico. Curiosamente el aspecto que más me había agradado de la novela. Tampoco aparece en la película la bella canción de "L'amour en fuite" de Alain Souchon que envuelve todo el relato escrito. En su lugar aparecen muchos temas musicales compuestos en su gran mayoría por Émile Simon para el film; de los 15 cortes que componen la B.S.O. de "La delicadeza" apenas si reconocí alguno. Concluí que la finalidad de tan extensa banda sonora sólo perseguía el beneficio económico aunque fuese a costa de eliminar lo mejor musicalmente hablando de la novela, "El amor a la fuga".

"La delicatesse", Audrey Tautou, François Damiens
Confieso que el cine francés en la versión dulzarrona que siempre identifico con las promociones navideñas de perfumes franceses no me gusta nada. De este estilo empalagoso típicamente francés forma parte en mi imaginario individual la actriz que da vida a Nathalie en el film, Audrey Tautou. Tautou se dio popularmente a conocer con "Amelie" (2002) película amada por un buen número de personas y que a mí no me gustó nada. Sin embargo la Tautou me ha gustado en otras interpretaciones suyas como en "Coco Chanel" (2009) o en "Thérèse D." (2012) aunque el film fuese pesado como me lo parece gran parte de la cinematografía gala. 

Del resto del elenco de la película me gustó bastante François Damiens en su interpretación de Markus. Me pareció natural y plenamente verosímil en su papel. Bruno Todeschini en el papel del jefe que quiere echar una canita al aire con su guapa empleada a pesar de que él esté ¿felizmente? casado con Laurence encaja a la perfección. Y también el actor que da vida a François, Pio Marmaï, encaja muy bien.

Lo que no me agrada de la película "La delicadeza" es que se hace pesada, algo aburrida, dado que una historia romántica como ésta no es cosa del otro jueves y que la cadencia de excesiva 'delicadeza' la hace caer en el pozo del tedio más absoluto. Le falta lo único que salva a la novela: el culturalismo, la música de Souchon, el humor bastante bien dosificado y el experimentalismo literario que no encuentra equivalente alguno en la versión cinematográfica. 

En conclusión
Historia sin complicaciones donde todo marcha bien. Los asuntos son menores y siempre giran en torno a las relaciones amorosas. El azar, la sorpresa, la necesidad de hacer reír por encima de la arrogancia, el engaño, la doblez y la pura sexualidad. Una historia romántica, que especialmente gusta a un sector de la sociedad, precisamente a ese 51% que es quien más practica la lectura. A mí me ha entretenido, me han gustado cosas de ella como ya he señalado, pero poco más. Que sea una novela 'feelgood' o 'chick lit' no la inhabilita para nada dado que yo he leído novelas de esas mismas tendencias que me han agradado muchísimo, algo que en esta ocasión no ha ocurrido al menos en la proporción que yo habría deseado.

Para lo que desde luego me ha servido la lectura de "La delicadeza" ha sido para apagar por completo mi sed de David Foenkinos. ¡Ah! y para rellenar la casilla de la "F" en el Reto de 'Autores de la A a la Z'. 

12 may 2020

Ana Merino. "El mapa de los afectos". Premio Nadal 2020

27 comentarios:
Tom había muerto hacía más de un lustro, una muerte absurda, pensó el viejo Curtis abatido; como todas las muertes que llegan antes de tiempo, porque por entonces su amigo solo tenía sesenta y un años, y con esa edad uno espera poder vivir un poco más […]

«Hacerse viejo no sirve más que para recordar la tristeza», pensó Curtis mientras, tembloroso, se liaba un cigarrillo. (pág. 62)

La autora
De Ana Merino sabía ya, antes de leer este libro, algunas cosas. Por ejemplo, que es hija del escritor José María Merino, por lo que aunque nacida en Madrid está muy relacionada con la provincia de León de donde es natural su padre. León, es cosa bien sabida, es una auténtica nación de escritores (no, yo no participo de la peregrina idea de la Nación Leonesa en sentido político, pero no hago ascos a la literaria). Muchos son los leoneses que se han sentido tentados por el diablo de la literatura: Josefina Aldecoa, Jesús Torbado, Luis Mateo Díez, José María Merino, Jesús Fernández Santos nacido en Madrid pero de familia leonesa, la poeta Amparo Carballo Blanco y tantos otros.

Poetas de la Generación del 2000
Literariamente también sabía que Ana Merino cultiva fundamentalmente la poesía y que ya son al menos nueve los poemarios que han visto la luz. Wikipedia me sirve ahora mismo para conocer que ha escrito teatro y que le interesa mucho el mundo del cómic que ha estudiado en  "El cómic hispánico" (2003), que indaga sobre el cómic en Iberoamérica, y en un ensayo de más alcance titulado "Diez ensayos para pensar el cómic" (2017). También es autora del texto de un cuento infantil ("Martina y los piojos", 2017) ilustrado por Axier Uzkudun. "El mapa de los afectos" es su segunda incursión en la narrativa; la primera fue una novela dirigida a un público juvenil titulada "El hombre de los dos corazones" aparecida en 2009.

De su vida personal y profesional sólo me interesa para reseñar esta novela, ganadora del Premio Nadal 2020, saber que en 2011 diseñó en la prestigiosa Universidad de Iowa el primer MFA de escritura en español. El Máster de escritura creativa de la Universidad de Iowa es uno de los más prestigiosos de todo Estados Unidos, habiendo sido esta Universidad la iniciadora en 1936 de los cursos de posgrado para escritores. Por las aulas del Writer's Workshop de esta institución pública, han pasado como alumnos o profesores, entre otros, John Irving, John Cheever, Kurt Vonnegut, Jane Smiley o Philip Roth
Allí en Iowa conoció y se casaría con el también poeta y narrador Manuel Vilas. Y allí, aunque ya no dirigiendo el MFA de escritura en español, sigue viviendo. Según ella, y cuando se lee su novela así se constata, en estos 24 años que lleva en USA se ha americanizado muchísimo viviendo siempre en localidades rurales en las que las relaciones humanas son muy intensas.

"El mapa de los afectos"
Leyendo la novela entramos en la vida cotidiana de una localidad rural del medio oeste americano, en Iowa. Estamos en lo que se denomina la América profunda. Asistimos, en las 155 páginas que ocupa la historia distribuida en 22 capítulos con título más un epílogo, al discurrir diario de toda una Comunidad cuyos miembros con sus secretos y sus evidencias, sus pequeños deslices amorosos, sus menores y sus grandes vicios, se relacionan íntimamente unos con otros. En sentido amplio no hay un personaje protagonista claro pues en realidad toda la localidad es protagonista de la vida y las vidas de todos y cada uno de sus integrantes. Es, pues, una novela coral. 

Muchos son los asuntos que se tocan en el relato; verdaderamente creo que quizás demasiados: la inmigración, la homofobia, el feminismo, el alzheimer, la hipocresía religiosa, el alcoholismo, la adolescencia, la guerra... y sobre todos ellos o, mejor dicho, envolviéndolos está el amor. Un amor que conoce distintas maneras de mostrarse: a través de la inocente mirada del niño Samuel enamorado platónicamente de la señorita Valeria, su maestra; personificado en la condición de amantes de Tom y Valeria; en los celos de Gina, la mujer de Greg; en la mera y sana amistad existente entre David y Greg, compañeros de trabajo; en el amor equivocado y felizmente resuelto entre Valeria y Paul; etc., etc. Dentro de este abanico de personajes hay algunos que en cierto sentido funcionan como hilos principales de este entramado: Valeria, Sam, Rita... Pero no se puede desdeñar la importancia que tiene el grupo de las mujeres. La verdad es que ellas son los personajes más abundantes y las hay de todas las clases y pelajes desde la educada y estudiada señorita Valeria hasta la estriper Emily pasando por una infinidad de tipos diversos: Rita, la granjera amante de los animales que en su casa de campo recoge gatos y galgos; Aurora, la ingeniera española 'desterrada' a la sección americana de la empresa; Irene, sobrina de la fallecida señora Claire a la que odiaba, cuyos sentimientos ha de ocultar ante los vecinos de ésta; Marcela Sánchez, la mexicana inmigrante objeto de todo tipo de abusos que soporta silenciosamente; las impostoras feministas que actúan con autoritarismo y desprecio; etc. 

Premio Nadal 2020, Ana Merino, Editorial Destino
Esta amplísima galería de personajes se despliega en la narración de una manera natural, nada forzada. Incluso diré que a veces la autora juega con el lector colocándole en una especie de 'in media res' frente a una situación ya cumplida de la que en principio éste desconoce todo. Es sólo prosiguiendo la lectura que se hace uno con el dominio del relato y logra ubicar debidamente cuantos elementos narrativos en él actúan. Es en ese momento cuando se produce la satisfacción que acompaña al buen lector. Y esto sucede así en prácticamente los 22 capítulos que forman el volumen. Unos capítulos que bien podrían leerse como relatos independientes unos de otros, como cuentos se diría, dada la estructura que la autora les da: inicio en mitad del asunto, una narración con entidad propia y una resolución que en la mayoría de los capítulos tiene un hálito poético innegable. Lo que con mucho acierto hace Ana Merino es que los actantes o actores de diferentes historias particulares lo sean también, aunque no siempre en el papel principal, de muchas otras que forman la novela. Así, de una manera muy natural, sin estridencias, sin forzar la máquina para nada, con la sencillez habitual con que se desarrolla la vida cotidiana en cualquier comunidad humana se despliega ante nosotros lo que esta novela es: un mosaico de la cotidianeidad de un grupo humano en el que lo que predomina sobre todo -y viene a justificar su existencia como grupo- es el buen rollito, las buenas vibraciones en las relaciones, la bondad..., por encima de la toxicidad, la maldad, los abusos y la hipocresía que aunque también existen en este colectivo (un pastor protestante abusador, una asesina, unas mujeres injustas con otra, etc.) no son los que prevalecen. 

Mis expectativas ante esta novela, dada la cualidad de poeta aneja a la autora, eran las de encontrarme en ella un lenguaje anegado de poeticidad. No me lo ha parecido salvo en el cierre de algunos -la mayoría- de los capítulos:
  • "El hijo de Maggie Curtis tragó saliva, miró a la señora Dolan con dulzura y pidió unas tortitas con arándanos y sirope de arce, como cuando de niño apenas intuía lo que era la tristeza. Ahora la sentía como una punzada de pedazos de uña azul celeste." (final del cap. 3)
  • "Su padre está cautivo en un planeta extraño del que no puede escapar. Lleva mucho tiempo náufrago en una lejana galaxia de borracheras y abandono." (cap. 11)
  • "Irene pensó que era el momento de irse y dejar que en aquella casa también brotaran las semillas de los mejores deseos y se quedara en el gesto de Dios que se inventó el mundo, antes de que las estrellas iluminaran la noche, mucho antes de que la humanidad poblara el planeta"." (pag. 100, cap. 15)
Me parecen también muy reseñables algunas frases, cargadas de pensamiento crítico, que la escritora esparce por el texto:
  • "Diana P. mira a su madre y piensa en lo pisoteada que se siente por culpa de ese feminismo impostor que está adquiriendo poder político y utiliza el discurso de la igualdad para ocupar puestos por paridad, no por méritos." (p. 109)
  • "A Aurora le molestaba tener que hablar mal de su país, pero consideró que Rita, la redentora de galgos, tenía que saber la verdad de lo que pasaba con ellos en España." (p. 134)
  • "La aspiración burguesa de las apariencias combinada con la picaresca clásica del que quiere vivir sin trabajar o haciendo lo mínimo." (p- 75)
Es innegable que Ana Merino ha vertido en esta novela mucho de su vivencia personal. Su experiencia vital durante ya 24 años en tierras norteamericanas le han hecho penetrar con tino en la esencia de esta sociedad. Unas gentes que en general y predominantemente se mueven por la bondad y la buena relación de vecindad. Esto, ya lo he dicho antes, lo muestra la novelista en estos relatos que, como en "El diablo cojuelo" de Luis Vélez de Guevara que destapaba una noche los tejados de las casas de los madrileños, nos descubren la vida diaria de estos habitantes de la América profunda que ella conoce muy bien y que teniendo claros y oscuros como todos, en ellos predomina con mucho lo positivo sobre lo negativo, la parte bondadosa sobre la maligna o tóxica.

Sobre el reflejo autobiográfico de Ana en "El mapa de los afectos" creo que hay varios personajes con los que ella se identifica. Me lo ha parecido sobre todo en esa Aurora Altano que es despachada a Estados Unidos por su empresa española de una manera algo injusta pero que ella en los años que está por tierras americanas conoce la bondad de personas que sin conocerla apenas sin embargo la acogen con humanidad y verdadera amistad. También creo verla reflejada en la vehemencia con que muestra al personaje de Diana P., injustamente tratada por sus propias congéneres.
"Por lo visto, ese nuevo feminismo consistía en hacer intercambiables a las mujeres. No importaban los méritos, la etiqueta de mujer era suficiente. El carnet de sexo femenino y amiga de la directora bastaba. Qué gran autoridad la de su nueva jefa. Qué valiente ese feminismo de amiguitas cantamañanas: se llenaban la boca con la palabra mujer. El nuevo feminismo era tan sectario como la política de partidos" (pág. 107)
Es cierto que esto que digo en el párrafo anterior son simplemente intuiciones mías sin comprobación empírica alguna (habría que preguntárselo directamente a Ana Merino y a saber si ella nos resolvería la duda), pero me parecen no del todo inverosímiles, aunque quizás inciertas completamente.

Para finalizar
Salvando las distancias, que en mi opinión son muchas, "El mapa de los afectos" me ha recordado un poco, en esa manera de estar construida a base de relatos cortos ensartados por dos o tres hilos temáticos que los cruzan, a Lucía Berlin y su "Manual para señoras de la limpieza" [lee mi reseña aquí]. Pero ya digo que son muchísimas las diferencias entre ambas en especial el innegable aliento poético constantemente presente en la norteamericana y que para mi sorpresa no he encontrado en la española. 
Ana Merino y Manuel Vilas
Creo que es completamente auténtica la americanización que la escritora dice haber sufrido tras sus muchos años de estancia en los Estados Unidos. El tono y el ritmo de estos 22 capítulos están plenamente enraizados en la peculiar manera de narrar que se hace por aquellos lares. Un modo de construir y de hacer relatos que me agrada muchísimo. Lucía Berlin, Raymond Carver, John Cheever, Jonathan Franzen, Richard Ford... y tantos y tantos otros autores de ese país palpitan en la cotidianidad de esa comunidad del medio oeste americano que muestra Ana Merino en su primera novela para un público adulto. Su experiencia como profesora-directora de la Escuela de Escritura Creativa de la Universidad de Iowa con las innumerables lecturas que habrá tenido que realizar y asimilar para ello creo que se traslucen muy positivamente aquí.

Me gustará comprobar la calidad narradora de esta madrileña de raíces leonesas transmutada en estadounidense en próximas novelas que espero dé a conocer. Siempre la obra siguiente a la premiada y elogiada es la que marca el auténtico nivel del artista. ¿No lo veis vosotros también así? 
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Nota: Esta novela fue la lectura de mayo de la Tertulia "más que palabras..."

12 nov 2019

Mónica Gutiérrez Artero ('Serendipia'): "El noviembre de Kate"

22 comentarios:
Serendipia’, nick utilizado por la escritora Mónica Gutiérrez Artero, quiere decir según la Fundación del Español Urgente (FUNDEU) “chiripa” o “carambola”, términos que a mí, sólo oírlos, me dibujan una sonrisa en la cara. La autora de El noviembre de Kate quiere, según confiesa en su blog, que los lectores nos demos a veces un respiro, que escapemos del mundanal ruido en que estamos inmersos y disfrutemos, aunque sea de chiripa, de unos momentos de relax. Exactamente eso es lo que yo buscaba tras mi densa, profunda, mística y metafísica lectura anterior. Y desde ya agradezco a ‘Serendipia’ la recarga de serotonina que me ha supuesto esta lectura.

Mónica Serendipia, "Serendipia", Mónica Gutiérrez Artero, Novela feelgood
Como me sucediera hace ahora exactamente un año llego de nuevo hasta Mónica 'Serendipia' de la mano de los Meses temáticos del blog "Libros que hay que leer" que con tanto tino y maestría administra Laky. Este mes de noviembre lo dedica dicho blog a la Novela de No Ficción y a la Novela 'Feelgood'. Y he elegido como novela feelgood la que escribiera la autora antes de "La librería del Señor Livingstone" que leí y reseñé el año pasado en estas mismas fechas.

Si no sabéis o no recordáis qué es el género o la tendencia novelística 'feelgood' no tenéis más que pasaros en este blog por la reseña que hace doce meses dediqué a la última novela por ahora de Mónica Gutiérrez, "La librería del Señor Livingstone". Allí señalo mi discrepancia con esa especie de equivalencia que puede colegirse de la expresión 'mes de la no-novela y novela feelgood'; equivalencia que en mi opinión no es tal como puede comprobarse leyendo las dos novelas con las que participo en la convocatoria de este mes de noviembre: la que a continuación comento y otra de no-ficción del novelista Ignacio Martínez de Pisón, "Filek: El estafador que engañó a Franco" cuya reseña realizaré con seguridad antes de que finalice el mes.

"El noviembre de Kate"
Kate es una muy buena chica, es buena gente, que diríamos. Durante el mes de noviembre de 2014 va a ver cómo su vida da un espectacular vuelco. No diré qué le ocurre pero sí advertiré que la chica, que acaba de salir de una relación de manera un tanto sorpresiva para ella, va a experimentar un transcendental cambio en este undécimo mes del año, en el que personalmente ingresó de manera tan heladora como las temperaturas que han sorprendido a todos los habitantes de Coleridge.

Kate es una joven que se siente ninguneada por todos: por sus padres que sólo tienen ojos para su hermana y los hijos de ésta, por su jefe Torres que la trata a voces como si no sirviera para nada cuando en realidad su empresa no puede vivir sin ella, por su novio de siempre que la dejó por un atractivo trabajo lejos de Coleridge, y casi casi por ella misma que vive en un cochambroso piso donde en soledad rumia su vida.

Afortunadamente existen los viernes y el Ambassadors, un recóndito local donde ese día de la semana se toma una cerveza y habla con Pierre, el barman gay importado del Loira, con el que intercambia confidencias. El azar quiere que ese bar sea el lugar donde se reúne un grupo de amigos algo frikis de la informática (Don, Punisher y Sierra) muy dolidos por la desaparición de Gabriel, un amigo que tras descubrir un fraude en la empresa donde trabajaba y de la que fue despedido cayó en una depresión que lo llevó a lo peor. Y ese azar hará que la atracción surja entre Don, policía de la UDIF (Unidad de Delitos Informáticos), y la bella y dulce Kate. Y ya no digo más porque si no temo cometer spoiler.

'Serendipia' ama la literatura británica, de humor y con encanto; de ahí que guste de situar sus historias en Gran Bretaña aunque no siempre se puedan localizar esas localidades sobre el mapa real de las islas. En esta ocasión estamos en Coleridgetown, territorio donde trabaja Kate, donde vive Don Berck con su padre Norman y su hermano Charlie, y donde se ubican la comisaria donde Donald Berck trabaja y el pub Ambassadors donde se conocerán los dos personajes protagonistas. Por último hay otra pequeña población -ficticia como Coleridge- llamada Longfellow donde reside Kate en un muy pequeño apartamento y donde está la emisora de Radio en la que los viernes por la tarde ella colabora en un espacio radiofónico de humor que da oportunidad a los oyentes de intervenir. En los estudios radiofónicos hay otros seres: Josh, el hijo de su compañera de trabajo Marian; Santi, el amable técnico de sonido; William, el meteorólogo que predice con éxito y poca receptividad una inmensa tormenta; y Xavier, el aguafiestas dueño de la emisora.

El humor es uno de los alicientes de las novelas de Mónica Gutiérrez. He de decir que me he reído leyendo las divertidas vicisitudes en el trabajo de Kate con su jefe Torres. La relación entre ambos me ha hecho recordar un blog donde de vez en cuando recalo; me refiero a "Anécdotas de secretarias" que administra Erika Martín y en el que no pocas veces me divierto con las entretenidas historietas laborales que presenta. Las conversaciones que mantiene Kate con la telefonista Marian destilan mucho humor
"No, señora, no somos la consulta del dentista. Pero si quiere que la anestesiemos pruebe a pasarse por una de nuestras juntas semanales de accionistas… No se preocupe, adiós." (pos. 1672).
Otras veces el humor surge de un comentario o reflexión con el que nos sentimos identificados como la desilusión que nos causa a quienes gustamos de la literatura de creación cuando en una biblioteca particular topamos sólo con libros técnicos o científicos:
"El resto de la estancia estaba amueblada con una gran mesa de madera de teca, rodeada por altas sillas, una alfombra también verde de dibujos vegetales y estanterías y alacenas decoradas solo con libros, centenares de libros. El hechizo se rompió en parte cuando me acerqué a uno de los estantes y comprobé que la mayoría de volúmenes trataban sobre economía y derecho." (pos. 2500)
Y, naturalmente, la autora que ama, conoce y disfruta de la literatura muchas veces realiza metáforas, símiles o imágenes apoyándose en personajes y/o momentos de diversas obras de la literatura universal ("Suave es la noche" de Scott Fitzgerald, la "Saga de Geralt de Rivia" o la Saga del brujo -en polaco, Saga o wiedźminie- del escritor polaco Andrzej Sapkowski, Gianni Rodari y un cuento breve que tiene sobre una violeta en el polo Norte, o "Alicia en el país de las maravillas" de Lewis Carroll). Y también muchas veces hay humor en estas apoyaturas culturalistas como cuando compara la llegada de Kate a la emisora radiofónica de Longfellow con la entrada de Alicia en la madriguera del conejo en el conocidísimo cuento: "La puerta se abrió con un chirrido de castillo encantado y Alicia entró en la madriguera del conejo ausente" (pos. 158) o a William, el meteorólogo, con el Gato de Cheshire del mismo relato: "Un simpatiquísimo hombrecillo rechoncho con espesa barba negra y pelos enloquecidos me miraba sonriente como el Gato de Cheshire desde el umbral del estudio de grabación." (pos. 171).

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Es quizás el culturalismo una de las señas características de esta interesante autora de feelgood. Pero no sólo en esta novela hay referencias literarias, también hay alusiones a la pintura y a la música. De la pintura me paree relevante y de sumo interés la realizada a Friedrich y su cuadro 'El caminante sobre el mar de nubes' utilizada por Kate para referirse a una oyente del programa de radio que habló muy entusiasmada de la conquista de las cimas de las montañas: "jugué a imaginármela como el personaje del cuadro de Caspar David Friedrich, El caminante sobre el mar de nubes, pero con faldas." (pos. 1798).

En cuanto a alusiones musicales ha llamado mi atención, y me he ocupado de buscar el tema para escucharlo, la realizada a Counting stars de One Republic, un tema y un grupo para mí del todo desconocidos. Tras oírlo entiendo la pertinencia del mismo para mostrar la felicidad y alegría vividas en la Casa de las tres chimeneas, la casa de la familia Berck, donde Don acogió a Kate resguardándola de la tormenta predicha por William y que a ella sorprendió en la calle.



En el epígrafe de elementos culturalistas hay que señalar varias alusiones al cine pop que aparecen esparcidas por el relato bien como término de comparación
"En mis momentos más idílicos confieso que me gustaba más imaginarme con los estupendos vestidos blancos de Eleanor Parker paseando en plena selva en Cuando ruge la marabunta; aunque no siempre estaba de humor como para pensar en un Charlton Heston joven, aguerrido y sudoroso, como marido inexperto en medio de las humedades infectas de la selva." (pos. 752)
o como broma o especie de adivinanza bajo la que un personaje se encubre durante el desarrollo de la trama;
"- ¿Harry Potter era una trilogía? -preguntó Xavier.
[…]
- No recuerdo a ningún Calrissian en 'El Señor de los anillos' -reflexionó William en voz alta-. ¿Será algún elfo?
- Star Wars —le corrigió la voz telefónica—. La única trilogía original es la de Star Wars." (pos. 1776)
Así como Serendipia toca el mundo pop en sus manifestaciones culturales, también realiza guiños humorísticos a esta misma cultura en aspectos muy inmediatos como he querido ver en alguna referencia a frases muy sonadas nacidas en el ámbito de la contienda política más cercana. ¿A quién no le resuenan en sus oídos frases parecidas a ésta:
"¿Que parte de «mi hermano Charlie trabaja en bolsa» no te ha quedado clara? Kate soltó un bufido a medio camino de la carcajada y un fingido horror y me golpeó ligeramente el brazo en señal de protesta" (pos. 1416)
En otra reseña mía a una novela de Mónica Gutiérrez Artero señalé que una amable historia de amor es elemento esencial en una novela feelgood. Aquí, naturalmente, también la hay, desarrollada de esa manera tan elegante, simpática y surgiendo de una modo tan natural de la vida misma, La relación entre Don y Kate, como ocurre en las novelas de Serendipia, no cae para nada en la ñoñería propia de la novela rosa aunque a veces en alguna de sus descripciones se acerque peligrosamente a ella:
"Contemplé tranquilo la mirada sabia de Kate, sus mejillas sonrosadas por el frío, sus labios entreabiertos y las nubecillas de su respiración. Veteada de miel, salpicada de diminutas migajas de hielo y nieve moribunda, la larga melena de Kate se movió perezosa cuando ella echó la cabeza hacia atrás para mirarme." (pos. 2958)
Muchísimo más interesante me ha parecido el estilo desarrollado en algunas partes de este relato polifónico; en especial me ha gustado mucho el modo como Don en los capítulos narrados por él mismo se dirige al lector para confesarle sus carencias como escritor
"De acuerdo, lector, ya ves que no soy bueno con las metáforas ni las comparaciones, pero si por aquel entonces alguien tan sensible como Sierra era capaz de llamarla La Bella Durmiente, eso debe darte algunas pistas (mejores que las de mi prosa de burócrata policial) sobre cómo era ella cuando la conocimos." (pos. 991)
o cuando simplemente -y de manera muy simpática- razona con el receptor de su relato a propósito de la pertinencia o verosimilitud narrativas de lo que está contando:
"A mí los chicos no me parecían siniestros en absoluto. Supongo que Kate hubiese dicho de ellos que eran «adorables», pero como a estas alturas de la narración se supone que todavía no he hablado con Kate, sintiéndolo mucho, lector, tendrás que conformarte con que te confiese que yo los encontraba simpáticos." (pos. 459)
Para finalizar
No quisiera cerrar esta reseña sobre "El noviembre de Kate" sin citar algunas frases que como si nada va dejando la novelista esparcidas por este relato feelgood. Son reflexiones profundas sobre la vida y sobre la funcionalidad -la última que señalo- del género novelístico elegido. Paso a colocarlas sin más:
    • "Vivir es una aventura si estamos atentos a los detalles. Los pequeños detalles son las bisagras del universo." (pos. 2012)
    • "el dolor forma parte del complicado proceso de seguir viviendo." (pos. 2386)
    • "No está en nuestras manos retener a las personas que amamos. Es…, eh…, imposible —me dijo con una sonrisa llena de cariño—. Pero sí que podemos elegir arriesgarnos a quererlas. Aunque se vayan." (pos. 2639)
    • "Somos como nos ha hecho nuestro pasado, nuestras circunstancias." (pos. 2901)
    • "Supongo que fue entonces cuando comprendí que resultaba mucho más sencillo sentirse feliz que seguir haciendo esfuerzos barrocos para no sucumbir al desconsuelo y la tragedia en cada detalle del universo." (pos. 3024)
Mónica Gutiérrez Artero, Novela feelgood, Meses temáticos
Concluyo esta reseña, que se me ha hecho más extensa de lo que en un principio pensé, de manera idéntica a como hice en la de "La librería del señor Livingstone", agradeciéndole a Mónica Gutiérrez Artero el agradable rato que me ha proporcionado la lectura durante este lluvioso noviembre de "El noviembre de Kate". ¡Gracias, 'Serendipia'!