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12 ago 2026

Arundhati Roy: "Mi refugio y mi tormenta"

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«Ahora me he acostumbrado y me encanta mi casa. Mi casa de regalías, comprada íntegramente gracias a la literatura. Un sitio peligroso y mío. Un sitio del que nadie puede ordenarme que me vaya. De vez en cuando beso las paredes, hago un brindis y les enseño el dedo corazón a quienes me critican, a quienes piensan que para escribir y decir las cosas que escribo y que digo tengo que vivir en una situación de pobreza aparente y voluntaria.»

Novelas memorialistas, Ficción y no-ficción
Muchos años han pasado desde que leí con enorme satisfacción El dios de las pequeñas cosas, el libro que dio a conocer mundialmente a Arundjati Roy. Desde su aparición en 1997 nada más había leído de la escritora india. Ahora he vuelto a tener un libro de esta autora en mis manos y he de decir que su lectura ha hecho revivir en mí las gratas sensaciones que experimenté mientras leía hace ya nada menos que treinta años su primera novela.

Es Mi refugio y mi tormenta un sentido y sincero homenaje de la escritora hacia su madre, Mary Roy. En esta su tercera novela la muestra como en realidad fue: una mujer libre, estricta con sus hijos, peleona y triunfante en la empresa educativa que fundó y en cuantos pleitos planteó en defensa de sus derechos como mujer. Pero no sólo habla de su madre, en Mi refugio y mi tormenta Arundhati Roy extiende su mirada afectiva a muchos otros miembros del entorno familiar y de su círculo de amistades. 

Afirma en este libro que El dios de las pequeñas cosas lo dedicó a su madre: «"Me quiso tanto como para dejarme marchar". Esto lo escribí en la portadilla de mi primera novela, El dios de las pequeñas cosas, que está dedicada a ella.». En cierto sentido  Mi refugio y mi tormenta es una amplificación, poniendo más acento en la no ficción que en la ficción, del libro que cambió su vida y la de todos cuantos la rodeaban. Ella misma afirma y nos confirma estar escribiendo una obra memorialista. Una obra cuya necesidad le nació a la autora el mismo día que Mary Roy falleció en 2022:
«Salvar el abismo que separa el legado de amor que dejó en aquellos cuyas vidas rozó de algún modo, y las espinas que clavó en mí, [...], es el motivo por el que escribo estas memorias. Escribirlas me resulta tan difícil como no escribirlas.
Quizá más que como hija que llora el fallecimiento de su madre, lloro como escritora que ha perdido su tema más fascinante. En esta páginas, mi madre, mi gánster, vivirá. Ella fue mi refugio y mi tormenta.»

Dice la autora en un momento de esta novela memorialista que fue el escritor británico John Berger quien mejor supo ver el estilo y género de su obra literaria:
«Poco después de que se publicaran mis artículos sobre las presas del Narmada, recibí una carta suya, en realidad un fax, escrito a mano: Tu ficción y tu no ficción... Te llevan por todo el mundo como tus dos piernas. Era una de las pocas personas que no contraponían mi ficción y mi no ficción como si fueran antagonistas.» (la organización Narmada Bachao Andolan {NBA}, luchaba contra la construcción de gigantescas presas en ese y otros ríos de la India).
Efectivamente esa es la manera de escribir de Arundhati Roy, mezclar la ficción y la no ficción. Algunos, a raíz de la lectura de El dios de las pequeñas cosas clasificaron su obra dentro del denominado realismo mágico. Ella misma sabedora de estos encasillamientos reflexiona metaliterariamente en un momento inicial de Mi refugio y mi tormenta cuando dice:
«La ficción es esa cosa extraña, brumosa, que los escritores no poseen del todo, aunque crean que sí. ¿De dónde viene? De nuestro pasado, nuestro presente, nuestras lecturas, nuestra imaginación: sí. Pero ¿quizá también de premoniciones del futuro?»
La historia que se relata, la de la autora en su relación con Mary Roy, su madre, transcurre sobre todo en el estado de Kerala, especialmente en Kottayam, ciudad a la que pertenece el pueblo de Ayemenem, donde dio sus primeros pasos la escritora. Fuera de esta localización en la que se encuentra el colegio fundado por Mary Roy, es Delhi, la capital, y algunos estados del inmenso país que es la India, donde la novelista nos cuenta esta historia desde que a los dieciséis años decidió abandonar la casa familiar para realizar el examen de ingreso en la escuela de arquitectura, su primera vocación.
«Delhi se encontraba a tres días y dos noches en tren de Cochín, que a su vez está a tres horas en coche de nuestra ciudad, Kottayam, que a su vez está a pocos kilómetros de nuestro pueblo, Ayemenem, donde pasé mi primera infancia.»

Como tantas veces sucede en la vida aquello que nos ahoga, paradójicamente también nos libera. Eso es lo que en síntesis viene a decirnos Arundhati Roy de la relación con su madre. Mary Roy, en el colegio que fundó y dirigió con amable mano de hierro, Señora Roy incluso para sus propios hijos, era una mujer que vivía por y para lo que la novelista denomina «su hermano menor», o sea el colegio. A sus dos hijos biológicos, Lalith Kumar Christopher Roy (LKC) y Arundhati, les exigía igual o más que a los demás («Todas las mañanas ayudábamos a la señora Mathews y a mi madre a barrer las colillas y lavar las tazas y los vasos sucios que dejaban los socios del Rotary Club. [Todos hombres, naturalmente. A quienes nunca se les ocurriría limpiar o recoger nada]»). En algunas dependencias del Rotary Club fue donde inicialmente se ubicó el naciente colegio creado por la madre de LKC y Arundathi.  Por si esto fuera poco, luego, en la diaria vida doméstica, esta mujer no se cortaba un pelo a la hora de zaherirles con pullas, insultos y hasta con castigos físicos a LKC:
  • «Cuando mi hermano era adolescente, ella le dijo una vez: "Eres idiota y feo. Yo en tu lugar me mataría"» 
  • «Ojalá te hubiera abandonado en un orfanato», «Eres una rueda de molino que llevo colgada al cuello», «Esta enfermedad es culpa tuya» y, por supuesto, «Perra». (a Arundathi)
Sin embargo, y de ahí el título, la novelista es sabedora de que Mary la ama, de que en ella siempre encontrará refugio y de que si ha triunfado en la vida ha sido indudablemente gracias a ella:
«En casi todas las películas malayalis que veíamos (Arundathi y Kurussammal, la mujer que más cerca siempre estuvo de su madre), a la heroína la violaban [...] yo creía que a todas las mujeres las violaban, que solo era cuestión de cuándo y dónde [...] Rodeadas de estas historias que utilizaban el miedo como instrumento de control para las mujeres de Kottayam, sobre todo para las alumnas jóvenes, la señora Roy era la única esperanza de huida. [...]
A mí la señora Roy me enseñó a pensar y luego despotricaba de mis ideas. Me enseñó a ser libre y luego despotricaba de mi libertad. Me enseñó a escribir y luego no le gustó la escritora en que me convertí.»
En definitiva, esa es una auténtica relación materno-filial. Pocas veces en la misma conviene adular en demasía, so riesgo de equivocar a su destinatario. Mejor es marcar el camino y una vez en él seguir de manera exigente la marcha de quien lo ha emprendido. Eso es amor responsable. No es necesario estar manifestándolo continuamente de palabra; obras son amores que no buenas razones, dice el refrán español. Lo que no es óbice para que en un momento dado, como en el escrito que llega a manos de la autora estando ya su madre seriamente enferma, ésta le confiese con sinceras palabras: «No hay nadie en el mundo a quien haya querido más que a ti».

Rodeando la vida de Mary Roy y de Micky Roy, el hombre con quien la Señora Roy tuvo a sus dos hijos y de quien cuando Arundhati tenía seis años se divorció, está la propia existencia de la narradora, inmersa desde sus dieciséis años en la del propio país: la India. Arundhati, quizás también por herencia materna, ha sido desde su primera juventud una mujer reivindicativa de sus derechos como persona; contraria a la discriminación de la mujer, tan habitual en muchos de los estados de la India; partidaria de la eliminación del sistema de castas; opuesta al nacionalismo hindú triunfante en su país, que ha provocado varios pogromos contra los musulmanes y diversas guerras entre Pakistán y la India... Pero sobre todo la hija de la Señora Roy ha sido una mujer equilibrada e independiente en su pensamiento, lo que le ha hecho chocar con muchos de aquellos con quienes, en teoría, compartía las mismas ideas. Con la publicación de El dios de las pequeñas cosas  muchas críticas le llovieron a su autora. Y es que ser independiente no ha sido nunca bien aceptado por las organizaciones partidistas:
«Había en Kottayam corrientes profundas de tensiones sociales de las que no teníamos conocimiento. El gobierno marxista de Kerala estaba descontento con el libro, en el que veía una crítica inaceptable del partido y su líder legendario E. M. S. Namboodiripad, primer ministro comunista de Kerala. Yo era admiradora suya pero no acólita. La crítica presente en El dios de las pequeñas cosas tenía que ver  con la actitud del partido ante la cuestión de la casta. Me acusaron de anticomunista (aunque no hubiera nada más lejos de la verdad) y por algún tiempo se sopesó la posibilidad de prohibir la novela.»
Reconocer a una verdadera intelectual, como lo es  Arundhati Roy, se comprueba al ver cómo por encima de todo la misma mantiene siempre una actitud crítica cualesquiera sea el asunto de que se trate. Lo mismo da que sea el tema de las castas, tan arraigado en la India incluso entre los comunistas, como el nacionalismo hindú, triunfante desde hace años y gobernando el país durante al menos ya tres legislaturas completas («en mayo de 2014, Narendra Modi juró el cargo de primer ministro»); también se muestra muy crítica con el ascenso del sentimiento religioso cualquiera que sea la creencia que se practique tanto la de su propia familia sirio-cristiano-ortodoxa cuanto la hindú, la musulmana o alguna otra de los cientos que en la India se practican 
«Corría el año 1990. El mundo estaba cambiando. El Muro de Berlín había caído. La Unión Soviética pronto dejaría de existir. No solo India, todo el subcontinente asiático vivía tiempos convulsos. El "sentimiento religioso" era en aquel entonces el viento que hinchaba todas las velas.»
En Mi refugio y mi tormenta Arundhati da muestras de su incontrovertible feminismo nacido seguramente  observar cómo su propia madre luchó contra las injustas leyes que excluían a las mujeres de las herencias, que las tenían siempre en menor consideración que los hombres. Pero no sólo contra las leyes injustas clama Arundhati, la hija de Mary Roy también lucha con todas las fuerzas a su alcance contra el machismo hindú que considera normal abusar de cualquier ser humano que no sea hombre
«en la India ninguna mujer de ninguna religión, clase, casta o ideología tendría alguna vez la seguridad suficiente para cantar a las estrellas en una carretera solitaria mientras su búfalo la llevaba a casa.» (reflexiona la narradora al contar cómo en uno de sus viajes en coche ella y su marido Pradip adelantaron a un carro cuyo conductor, un hombre, iba tranquilamente tumbado cantando a las estrellas)

Muy importante en estas memorias noveladas es la referencia que hace a su actividad como circunstancial actriz cinematográfica y a su mucha más estable ocupación como guionista de películas y series televisivas. Fue allí en el ámbito de Bollywood donde Arundhati conocerá a personas que tendrán mucha relevancia en su vida. De todas ellas la más importante sin duda alguna será Pradip, director y guionista cinematográfico que la hará debutar en un film y con quien escribirá guiones televisivos de éxito para Doordarshan que «era por aquel entonces la única cadena de televisión del país». También tuvo importancia en su actividad cinematográfica su amistad laboral con Sanjay, ayudante de dirección de Pradip. Fue con él con quien acudió a Cachemira a informarse sobre la represión y las matanzas que se estaban produciendo en la zona, De resultas de esta visita fue el rodaje de un documental por parte de Sanjay titulado "Cómo celebramos la libertad"

«Para un ciudadano indio con un mínimo resquicio de conciencia, visitar Cachemira es quedarse sin hogar. Porque después de conocer Cachemira uno no puede volver a las conversaciones, las bromas y la diversión inofensiva de antes. La ignorancia amoral, deliberada y cultivada que manifiestan la mayor parte de los indios sobre lo que allí está ocurriendo, lo que se está haciendo en su nombre, resulta difícil de soportar.»

 Son precisamente informaciones que yo desconocía, como la anterior sobre Cachemira, lo que me ha hecho muy atractiva la lectura de Mi refugio y mi tormenta. Muchas cosas he aprendido sobre el inmenso país que es la India. Un país que vive sometido a diversas «demoniocracias» (dictaduras de corte democrático). La más importante es la impuesta por el BJP, Partido Nacionalista Hindú,  que lleva ya bastantes años en el poder y que tiene vocación de perpetuarse en el mismo fomentando la división en el país a base de arremeter contra la población musulmana

  • «Estábamos bien inmersos en los años oscuros del infierno nacionalista hindú: linchamientos públicos de musulmanes, vídeos de linchamientos públicos, de palizas públicas, de asesinatos en masa y de multitudes armadas con espadas que marchaban por las calles llamando abiertamente al genocidio de los musulmanes.»
  • «El BJP prometía devolver a la India su glorioso pasado hindú, dejando atrás siglos de opresión musulmana»

India, literatura hindú, Pakistán,
Por último debo destacar que la imagen que de sí misma transmite Arundhati Roy en estas memorias es la de una mujer independiente, comprometida con su tiempo, defensora de los derechos de la mujer; una mujer que denuncia las injusticias vengan de donde vengan, por muy tradicionales que éstas sean como el sistema de castas; que sabe cortar amarras con ideologías que en su afán de progreso con frecuencia se convierten en reaccionarias; una mujer que se relaciona con los hombres de igual a igual; una mujer afectiva que comprende la manera de ser de sus mayores (su autoritaria madre; su padre, adicto al alcohol y otras sustancias; su tío G. Isaac que echó a Mary Roy e hijos de la casa familiar al arrogarse el derecho machista de la herencia familiar; su lejano y fallecido abuelo, entomólogo imperial, de quien en definitiva proviene la clase acomodada a la que la familia pertenece; su querido hermano LKC a quien junto a su madre dedica la novela; etc.). Una mujer que, como corresponde a su tiempo, tuvo su época de joven hippie degustadora de la música de los Beatles, Rolling y otros y que en su primera juventud coqueteó en alguna ocasión con las drogas blandas y el amor libre. 




10 dic 2019

Revisitando una novela de W.G. Sebald: "Austerlitz"

4 comentarios:
Leí esta Novela en 2013. Muchas cosas me llamaron entonces la atención. La principal sin duda fue la particular manera como W.G. Sebald construye esta narración. En segundo lugar, el tratamiento que hace de la permanencia en el tiempo de ciertos temas y asuntos propios de lo que él denomina la ‘barbarie’, entre ellos los nacionalismos. El tiempo, su disolución y persistencia, es la reflexión principal que aborda en esta novela-ensayo en la que experimenta no pocos procedimientos narrativos. Sebald murió en accidente de automóvil en 2001, el mismo año que apareció Austerlitz.

Dada la vigencia de algunos de los contenidos presentes en esta magnífica novela creo que es un buen momento para recuperar de las profundidades de este blog la reseña que hice de ella en septiembre del año 2013. Aquí os la dejo:


De la literatura que últimamente ha caído en mis manos, esta obra de W. G. Sebald nacido en Wertach, provincia de Allgäu, al sur de Alemania, el 18 de mayo de 1944, es la lectura que me ha resultado más dificultosa y al tiempo, una vez vencida ésta, más interesante. Es evidente que no me habría acercado a esta ¿novela? de no haber mediado mi pertenencia a la tertulia literaria "Más que palabras" pues fue allí donde se puso sobre la mesa este título como propuesta de lectura veraniega. Y como es de bien nacidos ser agradecidos, desde aquí mi agradecimiento por procurarme -y procurarnos- este descubrimiento.
La novela es la narración de la indagación de los orígenes del personaje Austerlitz que da título al relato, contada esta investigación por él mismo en conversación con un narrador que nos la transmite a su vez,  con lo que todo el texto es una auténtica 'mise en abyme' en la que las diversas voces narrativas surgen unas de otras al estilo del juego de las cajas chinas:
  • "A veces, dijo Lemoine, dijo Austerlitz, le parecía sentir allí arriba la corriente del tiempo en torno a su frente y sus sienes, pero probablemente, añadió, sólo era un reflejo de la conciencia que se ha formado en mi cabeza de las diversas capas que ahí abajo, sobre el suelo de la ciudad, se han ido superponiendo." (pág. 196)
  • "Lo que nos molestó especialmente, eso, dijo Austerlitz, observó Véra, fue el inmediato cambio a la conducción por la derecha." (pág. 123)
Junto a este continuado recurso, Sebald utiliza otros:
a)  Estructura formal, sin división en capítulos. Le sirve para remarcar su idea -fundamental en esta obra- de la inexistencia del tiempo: "para Austerlitz había momentos sin comienzo ni fin y que, por otra parte, toda su vida le parecía un punto ciego sin duración" (pág. 83). Y esto pese a que los encuentros entre el narrador-personaje (con casi total certeza el propio autor) y el protagonista (Austerlitz) se producen durante el espacio temporal de al menos 30 años (1967 - 1997). Que estos encuentros tengan lugar en localizaciones diferentes (la ciudad de Amberes, Londres, o Paris) poco importa dado que los espacios donde acaecen los sucesos entran a formar parte de ese continuum espacio-temporal:
 "siento casi físicamente cómo la corriente del tiempo se desacelera en el campo de gravitación de las cosas olvidadas. Todos los momentos de mi vida me parecen entonces reunidos en un solo espacio, como si los acontecimientos futuros existieran ya y sólo aguardaran a que nos presentáramos de una vez en ellos" (pág. 178).
b) Detallismo descriptivo exacerbado. Si algo hay que vencer en esta novela son las páginas iniciales del relato  en las que Sebald realiza prolijas descripciones de los distintos elementos arquitectónicos que conforman la fortaleza belga de Breendonk. Es tal el grado de detalle alcanzado que el lector -me refiero, naturalmente, a mi experiencia- entra en estado de incomprensión y sorpresa al no entender el porqué de tal procedimiento. Como es evidente, varias decenas de páginas después iremos desentrañando el propósito autoral que no es otro que profundizar en su idea de disolución temporal pues aquello que en el siglo XVIII fue creado como instrumento de defensa va a alcanzar otra utilidad en los años de la ocupación nazi, la de sede de las torturas del invasor; al tiempo este recurso también le sirve para  expresar que nada ni nadie está íntegro si  prescinde de -o  ignora- alguno de los elementos que lo conforman.
c) Utilización de fotografías como un elemento narrativo más incorporado al relato.
Novela experimental, literatura alemana, el viaje como conocimiento
Se trata de fotografías antiguas, borrosas, o tomadas al azar de elementos perdurables como el empedrado de una calle. Con ellas Sebald pretende -esta es su obsesión- recuperar el pasado incorporándolo al presente del que, en su ideal de tiempo, sin lugar a dudas forma parte. Estas fotos, junto a otros elementos que aparecen en su literatura, llevan a algunos de sus estudiosos a clasificar este y otros relatos del escritor alemán dentro de la categoría de la "non-fiction novel".
d) Culturalismo.  Son numerosísimos los escritores, pintores, pensadores..., próximos o lejanos, cuyos nombres y/ u obras  aparecen citados (H. G. Adler, Balzac, Ibsen, Víctor Hugo, Turner, Campanella, Dan Jacobson, etc.) y  que contribuyen a esa sensación de totalidad y ruptura de fronteras de todo tipo [realidad / ficción; pasado / presente / futuro; localismo / universalismo; etc.] que Sebald logra alcanzar con su literatura.
e) Introducción de citas en el idioma del texto citado. Así sucede con algunos versos de poemas especialmente queridos para Austerlitz como estos de Thomas Merton: "And so I long for snow to sweep across the low heights of London" / "London a lichen mapped on mild clays and its rough circle without purpose…"(pág. 26). También cuando con Marie visita el zoo en París: "No era raro oír gritar en nuestros paseos a alguno de los niños, que los adultos siguen llevando al zoo: Mais il est oú? Pourquoi il se cache? Pourquoi il ne bouge pas. Est ce qu'il est mort" (pág. 182). Con esto, de nuevo, pretende incorporar al presente narrativo lo vivido en el pasado recordado.
Todos los procedimientos antes señalados están al servicio de esa investigación sobre la identidad personal de Austerlitz, que llegó a England en 1939 en un tren cargado de niños como él era entonces a quienes  sus padres querían salvar de la guerra que se avecinaba y que ya estaba a las puertas de la ciudad de Praga de donde partió. Su rastreo toca las penosas consecuencias que tuvo el nazismo sobre la población -especialmente sobre los judíos- que se vio afectada por el mismo. El nazismo -piensa Sebald- es el pasado que conviene asumir a los alemanes; y el momento desde el que lo aborda, el presente. 

Este presente recibe también su legión de reproches por parte del novelista:
  •  La manipulación de la historia por parte de los nacionalismos: "Nuestra dedicación a la historia, según la tesis de Hilary, era una dedicación a imágenes prefabricadas, grabadas ya en el interior de nuestras mentes, a las que no hacemos más que mirar mientras la verdad se encuentra en otra parte," (pág. 52)
  •  La arquitectura sin funcionalidad (el faraonismo): "El nuevo edificio de la biblioteca [se refiere al edificio Mitterand de la Biblioteca Nacional francesa], que, por su trazado, lo mismo que por su reglamentación interna, raya en lo absurdo y trata de excluir al lector, como enemigo potencial, era casi, eso, dijo Austerlitz, dijo Lemoine, la manifestación oficial de la necesidad que se anunciaba cada vez más insistentemente de terminar con todo aquello que tenía aún una vida en el pasado." (pág. 195)
  • El mundo de la educación, en especial el universitario: " en 1991, me jubilé anticipadamente, en parte, dijo Austerlitz, por la estupidez que, como me consta, se extiende cada vez más también por las universidades," (pág. 86)
  • El consumo de alcohol: "Con la cabeza apoyada en la pared y respirando hondo y despacio cuando me venían náuseas, llevaba observando un rato ya a los trabajadores de las minas de oro de la City, que a esa hora temprana de la noche acudían a su abrevadero habitual," (pág. 28)
Por último señalaré dos leitmotivs que surcan toda la obra:  el frío y el azar. El primero aparece reiteradamente como la melodía que acompaña la vida de estos seres que quieren conocerse verdaderamente a sí mismos. Es un frío que hay que reconocer, que forma parte de los hombres (en este relato se refiere a los alemanes), y asumirlo sin pretender equivocadamente ignorarlo porque el pasado no se volatiliza sino que conforma un todo con el presente:
 "Sabía que en el terreno sobre el que se levantaba la estación se extendían en otro tiempo prados pantanosos que llegaban hasta los muros de la ciudad, los cuales durante los fríos inviernos de la llamada pequeña edad glaciar, se helaban durante meses y en los que los londinenses patinaban, con patines de hueso atados bajo las suelas, lo mismo que los habitantes de Amberes sobre el Escalda" (pág. 92)
"Antes, dijo finalmente Austerlitz, había aquí [se refiere ahora a París] grandes pantanos, en los que la gente patinaba en invierno, lo mismo que ante la Bishop's Gate de Londres," (pág. 199).
Y el azar, que está en la base de la vida, es elemento recurrente. En la novela los encuentros entre los dos personajes protagonistas son siempre fortuitos y no preparados. Así sucede en la Central Station de Amberes en 1967 al inicio del relato; luego en la cafetería del hotel de Londres 20 años más tarde; y en general siempre: "nuestros caminos se cruzaron de una forma para mí incomprensible hasta hoy, en casi todas mis excursiones belgas de entonces, totalmente sin método." (pág. 19). Pero también toda la indagación que Austerlitz realiza sobre su identidad está regida por el principio de la casualidad -que no causalidad-, como puede verse cuando en 1992, casualmente, en la librería de su admirada dueña Penélope Peacefull, escucha una conversación radiofónica entre dos mujeres maduras que recordaban su exilio de niñas y este hecho provocó que en Austerlitz se desatase el pensamiento sobre sí mismo.

En resumen: Una literatura novedosa y difícil que merece una lectura por todo lo que encierra. La pena es que su autor nos abandonó en 2001, el mismo año en que apareció esta novela, al sufrir un accidente automovilístico consecuencia de la niebla en que su vehículo se vio inmerso. Paradójicamente W. G. Sebald luchaba todos los días por que la luz disolviese las zonas neblinosas del hombre. También paradójicamente el escritor que utiliza habitualmente en sus relatos el viaje como via de indagación y conocimiento vino a morir en el curso de uno de ellos. Es lo que tiene vivir, que es una azarosa sorpresa continua. 

16 ago 2018

Sofi Oksanen: "Las vacas de Stalin"

19 comentarios:
“No sé comer ni follar ni beber con moderación, como hacen todas las personas, tampoco puedo cagar por culpa de mi lentísimo metabolismo, no sé dormir: o duermo solo un par de horas como las anoréxicas o me sumerjo en el sueño profundo de las bulimicas”. (Sofi Oksanen: "Las vacas de Stalin", 3ª parte)


Literatura nacionalista, Países bálticos
Dos principales motivos me han llevado a recalar en esta primera novela de Sofi Oksanen. El primero y más inmediato el viaje que hice a mediados de julio a las Repúblicas Bálticas donde, especialmente en Tallin (Estonia), nuestros cicerones constantemente insistían en la opresión sufrida por esas tres naciones durante el período que ellos denominan de ocupación soviética. Fue allí, en Tallin, donde la guía que nos enseñaba la ciudad medieval, fruto ella misma como la propia Oksanen del mestizaje entre estonia y extranjero -hija de cubano, la guía; y de finlandés, la propia escritora- citó esta novela de la autora finlandesa como ilustración magnífica para conocer las vicisitudes de la población estonia bajo el yugo soviético y durante la primera década de la independencia del país. El segundo motivo fue el magnífico recuerdo que había dejado en mí la lectura de "Purga", la tercera novela de Oksanen aparecida en 2010 y que leímos en la tertulia "más que palabras..." durante el mes de mayo del ya lejano año 2012. 

Vivimos un momento en que los desplazamientos, hacer turismo, forman parte de las actividades habituales del ser humano. Las agencias de viaje constantemente nos incitan a emprenderlos echando mano de procedimientos variados a cuál de ellos más ingenioso. Uno que desde que lo vi por vez primera llamó mi atención es la frase "El mundo es como un libro abierto, quien no viaja sólo ha leído la primera pagina".  Desde luego en esta ocasión he hecho realidad en mí dicho adagio aunque modificándolo un poco en el sentido de que mi viaje a Estonia lo completé al volver a mi casa y leer esta novela de Sofi Oksanen que con tanto afán nos recomendó Irina, nuestra estupenda guía cubano-estonia.

La escritora
Sofi Oksanen utiliza la novela "Las vacas de Stalin" para relatar de forma ficcionalizada su propia experiencia biográfica. Al ser su primera obra publicada no hay en el relato ninguna alusión a su producción literaria pero sí a los problemas personales y sociopolíticos vividos por ella misma. Muchas son las coincidencias entre la propia vida de la escritora y Anna, el personaje central del relato. Las dos son hijas de estonia y extranjero, las dos sufren de trastornos alimentarios y las dos viven negando y afirmando continuamente su pertenencia y no pertenencia a uno de los mundos en los que su vida tiene lugar sea éste el de la realidad política (la Estonia comunista versus la Finlandia capitalista) o el de su propia intimidad personal (la inteligente y aplicada muchacha que esconde su problemática relación con la comida).

Nació Sofi Oksanen en 1977 en una pequeña ciudad finlandesa del centro del país, Jyväskylä. en cuya universidad y más tarde en la de Helsinki estudia literatura. Hasta la fecha es autora de cinco novelas y de dos obras de teatro. De toda su producción fue su novela "Purga" la que la dio a conocer internacionalmente ganando con ella múltiples galardones: el Premio de Literatura del Consejo Nórdico, el Premio Femina de literatura extranjera, el Mika Waltari, el Runeberg, el Premio Europeo a la mejor Novela del Año... Esta novela fue concebida inicialmente como obra de teatro y Oksanen la escribió y representó con gran éxito en 2007 ganando con ella el Premio de Literatura del Consejo Nórdico. "Purga" presenta la lucha por la independencia de Estonia a través de dos mujeres que representan la vieja y nueva Estonia en 1992: Zara, una joven que huye de un traficante de mujeres, y Allide Truu que en 1992 malvive en una alejada zona rural y que evoca y recuerda momentos del pasado en especial durante la II Guerra Mundial cuando fueron invadidos sucesivamente por alemanes primero y por la Unión Soviética después.
Sofi Oksanen es una feminista convencida y nada convencional que se define como bisexual. Su segunda novela, "Baby Jane" (2005) es una novela sobre desórdenes de ansiedad y violencia en una pareja de lesbianas. Actualmente la escritora está casada y tiene dos hijos fruto de ese matrimonio.

Feminismo, Nacionalismo estonio, Ocupación soviética

"Las vacas de Stalin"
Aparecida en Finlandia en 2003 -en España no se publicó hasta 2008- es la primera incursión de la autora en el campo literario. Fue muy bien recibida en su país así como en el de su madre, Estonia. 

Sinopsis (proporcionada por la propia editorial)
La joven y bella Anna no está dispuesta a creer en las malas consecuencias de la bulimia salvaje que padece. ¿Qué puede tener de malo algo que le proporciona un placer comparable al sexo y hace que se sienta divina? Pero se ha perdido en sus obsesiones: necesita controlar su destino y no quiere repetir los errores de su madre, Katariina, que huyó desde la Estonia soviética a Finlandia, y allí, tras ocultar su identidad, tuvo a Anna de un matrimonio con un borracho que desapareció sin dejar rastro. Anna tiene grabada a fuego en su memoria una visita clandestina a Estonia para ver a su abuela Sofia, víctima del régimen estalinista. Tal vez ahí se encuentre la clave de todo.


La forma
Decía muy atinadamente Amando Carabias María, allá por el año 2013 , en la reseña que hacía de "Purga" en el blog "El Club de los 1001 Lectores"  que "una novela no es la historia que se escribe, sino cómo se escribe esa historia". Si esto siempre es verdad, no siempre es factible comprobarlo in situ. En Sofi Oksanen esta verdad se evidencia, se consolida y se eleva a categoría. 
Al igual que a Amando, cuando en mayo de 2012  leí "Purga" me sorprendió muchísimo la estructura utilizada en la misma a base de varias historias o momentos de una historia presentados en contrapunto y en desorden temporal. Bien es cierto que ese desorden temporal se aclara merced a las fechas que encabezan no pocas de las secuencias o capítulos en que se escinde la narración. 

La fractura del tiempo narrativo así como la datación del año en que suceden los hechos ya la utilizaba la escritora en ésta su primera novela. Concretamente tres son los momentos narrativos que envuelven la peripecia de las tres mujeres principales del relato: el de Anna, que viene a ser el momento actual y los 14 ó 15 años anteriores a la independencia estonia en 1992; el de Katariina , madre de Anna, y su casamiento con el finlandés Toomas que va de 1971 o así hasta el momento actual, pero centrándose en los años anteriores a 1992; y el de Sofía, esposa de Arnold y madre de Katariina, centrado en los años 40 y 50 del siglo pasado durante los cuales muchas personas como su cuñada Aino Róug, hermana de Arnold, sufren en carne propia la delación, incluso de los más próximos. En el caso de Aíno, ella, junto a su esposo Osvald y sus dos hijos, será deportada a Siberia.

Estos tres tiempos en que se escinde la narración se barajan en la novela de manera aparentemente aleatoria a través de una persona narrativa externa en 3ª que en ocasiones y sin previo aviso pasa a la 1ª e incluso a la 2ª. Quien se halla bajo esta figura narradora es en ocasiones claramente Anna, sobre todo cuando se usa la 1ª y la 2ª personas narrativas, aunque también sea ella o un híbrido autora-narradora quien maneja la distanciadora narración en 3ª persona. Así parece confesarlo en un momento de la novela la propia Anna al reflexionar sobre su falta de sinceridad absoluta con Hukka, el primero de sus sinceros amores: "estoy a salvo dentro de mí cuerpo, en alguna parte, allí en lo profundo. Alguien está a salvo allí, alguien que utiliza la primera persona cuando se refiere a sí misma." (pág 183)

La variabilidad de uso de la persona narrativa es claro en muchos momentos como el siguiente:
"Katariina le prohíbe a su prometido que le traiga regalos de Finlandia. Nada de nada. Nada de ropa. Nada de panties, nada de champú, nada de desodorante. Nada visible. Ella se las apaña en su propio país muy bien, gracias. Bueno, está bien, puedes traerme café, porque tú tomas café. No creo que eso sea demasiado pedir, ¿verdad? Como es tan caro aquí... Y sólo porque él toma café." (pág. 168 
Siguiendo con la forma me ha encantado la mezcla que en la novela se realiza entre los distintos tipos de citación. Concretamente me ha impactado ese volver del revés la manera corriente de narrar, o sea, colocando el pensamiento en estilo directo libre acotado dentro de la propia narración y no al revés como es lo habitual:
Los zapatos de tacón de charol de Isa terminan en manos de la mujer del comandante, a cambio de más patatas. Naturalmente, son los primeros zapatos así que tienen su vida; con ellos anda como una verdadera señora -menuda cateta-; recorre el camino central del pueblo arriba y abajo varias veces al día con sus zapatos de tacón durante todo el mes de junio.” (pág. 351)
Un ejemplo de ambos procedimientos estilísticos podría verse en este fragmento:
"Pronto el sudor les bajaría por la espina dorsal en la terminal bochornosa y Anna desearía que en la aduana únicamente radiografiaran las maletas, porque si no iban a a encontrar la radio que habían traído para la abuela y su madre tendría que declararla de nuevo a la vuelta. Solo la radiografía, porfa, no abran los bolsos. La abuela está en cama y no tiene fuerzas para leer, la abuela necesita la radio, de verdad, no abran las maletas. Y la cafetera, tenemos que llevársela a Juuli, para que acepte encargarse de hacerle llegar las cartas de la abuela a mi madre." (pág. 80)
Otra característica formal muy propia de su estilo es la concisión expresiva combinando frases breves y escuetas con otras más extensas pero siempre retenidas en su formulación. La elipsis es muy utilizada por la escritora. Hay momentos en que unas pocas palabras son más que suficiente para construir todo un capítulo: "1953.  Stalín ha muerto". En un país oprimido y aterrorizado no se puede transmitir más con menos.

Stalin, Nacionalismo, Estonia

Si en el manejo de la propia narración la Oksanen se muestra como una redomada experta otro tanto cabe decir del uso que hace del vocabulario. Esta cuestión, la del léxico, tiene en la novela una gran importancia, pues no debemos obviar que el producto creado es en líneas generales un alegato a favor del pueblo estonio, una mostración de la opresión sufrida por este país bajo el yugo soviético. Y en esta revelación la identidad nacional de los estonios se asienta fundamentalmente, como claro elemento diferenciador, sobre esa lengua propia, el estonio (eesti keel), arrinconado y prohibido por los soviéticos. Por esto es frecuente en el relato que la autora-narradora utilice vocablos y frases en estonio para  identificar mejor el modo de pensar de este o aquel personaje: 'Mu Kodumaa' ('Mi Patria') canta Katariina cuando su enfado con su borracho e infiel marido finlandés alcanza niveles preocupantes; y la propia Anna cuando comienza a reconciliarse con sus orígenes estonios por parte materna echa mano de términos estonios con más frecuencia que cuando los  rechazaba ('hapukoor', nata agria estonia; 'halva' , mazapanes frescos; 'kohuke', barritas de requesón; etc.). Siguiendo con Anna, las creaciones léxicas para referirse a sus problemas alimentarios ('comemédico') o las imágenes utilizadas para referirse a su adicción bulímiconoréxica como 'mi Señor' o 'Mi Creador' por sus connotaciones semánticas son reveladoras de su inexistente predisposición para curarse y del ocultamiento de su enfermedad ante los demás.

Los personajes
Varios ya han ido apareciendo en esta reseña. Pero hay muchos más. En algún momento se podría decir que nos encontramos 'casi' ante una novela coral. Y es que la autora utiliza tres personajes para hablar de las tres generaciones a las que cada uno de ellos pertenece: la de los 40-50 de la abuela Sofía, la de los 70-90 de la madre Katariina, y la actual de Anna. Por eso los personajes son muchos, pero todos están perfectamente diseñados y dotados de una gran complejidad psicológica. Quizás los que más interesan son los que tienen relación con Anna como Hakku, su primer amor, Vilen con quien empieza a salir del pozo, el Duendecillo que queda un poco en la indefinición de su papel respecto a ella; y también Irene, su íntima amiga desde el colegio con la que emprende la peligrosa aventura de la bulimia. Pero también todo el mundo de relaciones de Katariina (su hermana Linda, la amiga Olja que le compra lo que ella trae desde Finlandia... ) y de Sofía (su marido Arnold, sus hermanos Elmer y August, el compañero de armas Richard...). Lógicamente en un contexto de familia muchos de los personajes interactúan con unos y otros personajes.

Estructuralmente la novela está organizada en tres partes de muy desigual extensión: En la primera de más de 400 páginas, asistimos a la historia de una Anna que oculta su identidad, sus orígenes, por recomendación de su madre estonia quien al vivir en Finlandia no quiere que ella o Anna sean tomadas por prostitutas estonias que era la consideración habitual que de las bellas mujeres bálticas tenían los fineses que viajaban a Tallin para consumir sexo y adquirir alcohol, los dos muy baratos allí. Esta ocultación la extiende Anna a todo y a todos. Nadie sabrá de su naturaleza étnica híbrida así como nadie conocerá de sus problemas alimentarios o de su doble vida sexual o académica. Esta ocultación sistemática la hará tremendamente infeliz y la hundirá en una tremenda soledad.

La segunda y tercera parte ocupan cada una muy pocas páginas. Si en la 1º parte Anna atisbó una esperanzadora aunque malograda salida a sus problemas a través del amor y estabilidad conseguidas con Hukka,  en la 2ª parte de la novela aparece Vilen con quien está muy a gusto y con quien pasa a la fase de hablar y manifestar su ser verdadero: “soy medio estonia y medio finlandesa”. Vilen marcha fuera por un año y ella en la 3ª parte, tras romperse toda por la terrible desnutrición que sufre, habla de alguien, el Duendecillo, que la comprende y la ayuda. Con él ya no oculta nada.  Así pues la novela es todo el proceso vital de esta joven, trasunto de la propia escritora en la consecución de la libertad propia tanto en referencias a su país cuanto a ella misma.

Los temas
Muchísimos y muy entreverados unos con otros. Destaca sobre todos los demás el de la bulimia que se ha enseñoreado con Anna:
"Vale, estoy dispuesta a llevar un diario de mis comidas, aunque sea una soberana estupidez -como si yo no supiera o no me acordara de lo que había comido y cuándo y por qué, ¡por Dios!- Durante once años he contado las calorías y he calculado para qué alimentos me alcanzaba el dinero de que disponía antes de cada atracón, eso ya lo sé, eso ya lo sé, eso ya lo sé, de verdad." (pág 164) 
Pero hay muchos más:

 El tremendo machismo de los finlandeses respecto a Rusia (Estonia en este momento era Rusia). "Las rusas son todas unas putas". Si se hablaba en finés entonces los hombres se asustaban y escapaban, pero si se hacía en estonio o ruso los finlandeses -dice Anna- te tenían por puta y si te acompañaba tu madre ésta era tenida por tu proxeneta.

   Junto a este asunto de la prostitución se cuela el asunto del SIDA durante los años 80. Al morir de SIDA Olga, una famosa prostituta estonia la agencia soviética TASS publicó el siguiente texto: "¿Te acostaste tú también con Olga, la que murió de sida?" (pág. 256)

Sofi Oksanen, novela finlandesa,
 La delación, el miedo, el terror a ser detenido por algo hecho por algún miembro de la familia... son temas fundamentales en esta nnovela. La historia de August, el tío de Katariina deportado al gulag de Siberia por una denuncia anónima es explícita en este sentido. Ambos asuntos -delación y bulimia- se unen en el miedo. El miedo a ser descubierto como estonio ruso y/o como portadora de un trastorno alimentario. Por esto Anna mide el tiempo transcurrido en kilos: "sucedió hace diez kilos", "dos kilos arriba o abajo más tarde"

→ Junto al asunto de la delación se encuentra lógicamente el de los sobornos. Para no ser detenido ni investigado había que hacer regalitos al funcionario de turno. Del mismo modo dada la lentitud burocrática socialista era necesario sobornar con regalos a los funcionarios que debían de dar permisos o de acelerarlos En definitiva, corrupción.

  Nacionalismo. Aunque no de manera frontal y directa en la novela se desgranan alusiones a/y acciones nacionalistas. Por ejemplo el de aquella mujer estonia que casó con un oficial ruso el cual impidió a sus hijos aprender el idioma de la madre porque "no quería que perdieran el tiempo aprendiendo cosas inútiles" o el tremendo odio que la madre de Anna sentía por todo lo soviético incluido el mismo color rojo que los identificaba. Pero quizás el momento mayor sea cuando Anna siente en su interior el apremio por volver a donde ella pertenecía (Estonia) y poder vivir con Hukka allí su amor. Aunque como ha vivido siempre en la mentira, le va a ser difícil, si no imposible, hacerlo realidad. El amor a su tierra estará por encima del amor a la persona de ese joven finlandés con el que puso orden en su organismo. Sobre el sentimiento nacionalista hay frases contundentes como cuando se presenta la marcha de Katariina a Finlandia a donde no puede llevarse títulos académicos o referencias profesionales y tampoco su vivienda. Al salir la dejaba y no podía ya volver a ella. Así, concluye: “Adiós hogar, pueblo e idioma. Adiós, mi país.” (pag. 216) Yo, que no me siento para nada nacionalista, veo esta frase como ñoña, vieja, casposa y de un romanticismo decimonónico trasnochado.
Elmer y August se habían escondido en el bosque a tiempo, huyendo del ejército alemán en retirada [...] Construyeron un buen refugio subterráneo y juraron que solo obedecerian la ley de la República de Estonia y lucharían por una Estonia independiente.” (pág. 269)
  Ocupa un espacio importante el choque de ambos mundos, socialista vs capitalista, representado en los controles aduaneros a la entrada y salida de Tallin. Anécdotas interesantes se cuentan. En los controles aduaneros más o menos rigurosos tenía mucho que ver si alguien había dicho algo sobre actividades sospechosas de Katariina

La identidad personal. Anna no sabe a ciencia cierta quien es. Su relación con Hukka le hace mucho bien pero la insistencia de este en preguntarle de todo (sexo, sobre todo) hace que Anna vaya a dejarle. Y lo justifica diciendo de sí misma: “Alguien imposibilitado para el placer. Alguien incapaz de comer como el resto del mundo desde hacía más de diez años. Alguien que vivía en Finlandia pero realmente no era finlandesa. Alguien que no sabía hablar de sus propios sentimientos.” (pág 309)

 → El alcoholismo. De los finlandeses como Toomas cuando van a comprarlo barato a Tallin; de los rusos y estonios deportados a Siberia; de la bulímica y anoréxica Anna para disfrazar el hambre.

Y muchos otros asuntos más...

Para finalizar: ¿Por qué el título "Las vacas de Stalin"?
A lo largo de las casi quinientas páginas que tiene esta primera novela de la finlandesa Sofi Oksanen constantemente me preguntaba el porqué del título elegido por la escritora. Al final creo haber encontrado alguna que otra plausible explicación del mismo. Varias veces aparecen referencias a la idea de "vacas". Así, es la propia narradora quien en varios momentos aplica este nombre a las mujeres estonias, seguramente para diferenciarlas dada su corpulencia de las gráciles finlandesas.

Pero hay sentidos más profundos del término "vacas" como bien puede deducirse leyendo fragmentos como el siguiente: "A los funcionarios que han visitado Rusia se les prohíbe contar lo que han visto. Quien abre la boca desaparece. Aunque sólo sea para decir que allí [Siberia] hay una raza autóctona de vacas: las vacas de Stalin. Las vacas de Stalin son chivos.” (pág. 321) Se juega aquí en tono de burla cruel con esos absurdos e inalcanzables objetivos productivos de la época estalinista. Más imposibles aún cuanto que se colocaba en Siberia sin medios de producción algunos a represaliados políticos, auténticos chivos expiatorios de la locura faraónica de los dirigentes comunistas.

Y un sentido último más. Sofi Oksanen, como hemos visto, alterna la distanciadora y objetiva narración en 3ª persona con la subjetiva e implicada narración en 1ª.  En el relato ella dice varias veces que es medio estonia y medio finlandesa, quizás por esto la escritora se implica lo justo en el asunto que relata y es capaz de mantener la objetividad también en esta cuestión de las "vacas". No sólo eran los rusos quienes se beneficiaban de estas ''vacas estonias' prostituyéndolas o enviándolas a campos de trabajo, había también estonios que practicaban el ordeño de estas personas: eran los delatores de compatriotas que como la hija de Karla, el hermano de Arnold, se quedaban con las propiedades y efectos personales abandonados por  aquellos que por su infame delación habían sido enviados a Siberia.