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11 abr 2018

Teatro de ayer y de hoy: Lope de Vega y José Sanchis Sinisterra

9 comentarios:
Dos obras muy diferentes son las últimas representaciones teatrales que he visto. Diría que son distintas en todo aunque ambas reconocen la importancia de no desdeñar lo anterior por el mero hecho de haber sucedido antes. Estas dos obras son "El perro del hortelano" de Lope de Vega, y "El lugar donde rezan las putas o Que lo dicho sea" del contemporáneo José Sanchis Sinisterra.

➥ A la primera, "El perro del hortelano", acudí a finales del año pasado con no pocas prevenciones derivadas del buen recuerdo que aún guardaba en mi memoria de la versión cinematográfica realizada por Pilar Miró en el ya lejano año de 1996. La película protagonizada en sus papeles principales por Emma Suárez (Diana, condesa de Belflor), Carmelo Gómez (Teodoro, secretario de la condesa) y Ana Duato (Marcela, dama de Diana) había dejado en mí tales recuerdos que creí que me resultaría difícil comprobar que la puesta en escena teatral la superase. Afortunadamente no ocurrió tal cosa, sino que sin desmerecer para nada la versión fílmica de la Miró, esta función de teatro me satisfizo totalmente.
Y es que no podía ser de otro modo habida cuenta de que la versión la ha hecho Álvaro Tato (forma parte del equipo teatral de Ron LaLa), la dirección es de Helena Pimenta y los papeles protagonistas corresponden a actores de fuste: Rafa Castejón es el secretario Teodoro; Marta Poveda, Diana, condesa de Belflor; Natalia Huarte, Marcela, la dama de Diana; sin olvidar, claro está, a un excelente Joaquín Notario en el papel de Tristán, el criado del secretario Teodoro. Este Tristán cumple en la obra la función del gracioso. Es él quien urde todos los enredos y quien con maña y astucia los va desenredando para que la obra acabe, como quería el público de los corrales de comedia de Lope de Vega, en bodas y, además, por amor.

CDN, Helena Pimenta, Álvaro Tato, Lope de Vega

Si a este magnífico elenco añado la excelente manera de decir el variadísimo verso de esta comedia (décimas, sonetos, redondillas, quintillas, liras, silvas y demás) el gusto se acrecienta mucho más. Aparte de las cualidades de los actores es indudable que Vicente Fuentes, el asesor de verso, ha tenido muchísimo que ver en este buen hacer.Todo, todo, en esta representación está en su punto: los decorados, el vestuario, la coreografía, los actores. 

La segunda,"El lugar donde rezan las putas o Que lo dicho sea",  ha salido de la pluma del dramaturgo valenciano, José Sanchis Sinisterra. La actualidad, temas y profundidad de esta creación bien merece entrada aparte pues en ella se habla del teatro dentro del propio teatro, o lo que es lo mismo esta obra de Sanchis Sinisterra es metaliteratura en estado puro. Es por ello que me he permitido realizar una breve reflexión sobre este asunto y he creído oportuno darle un espacio más amplio en el blog "Reflexiones", mi otro blog, que dedico más a estos menesteres. Para acceder a esta entrada hay que pinchar aquí.

[Aviso: Los párrafos siguientes, para bien entenderlos, conviene leerlos tras haber pasado por mi otro blog]

Pero si estas dos obras son tan distintas en todo (época, temática, número de personajes...) por qué colocarlas aquí bajo un mismo rótulo. La verdad es que la explicación es complicada de dar, y espero que no sea tan difícil de admitir.
  • En primer lugar está la razón de oportunidad: son las dos últimas obras que he visto. Sí, sí, claro, menuda razón importante -me dirán algunos- y yo, cierto es, no tendré más remedio que agachar la cerviz en señal de asentimiento y conformidad con sus reparos. 
  • La segunda y más importante derivaría de la importancia que en ambas se da al sentimiento del amor. Si en Lope de Vega el amor es capaz de hacer saltar por los aires las barreras, imposibles de franquear por entonces, de las clases sociales (bueno, ya sabemos que Lope nunca va contra el Sistema y antes de volar la sociedad estamental se inventa un robo de un niño ocurrido justamente los años que tiene Teodoro; la revelación de este hecho llega,  cuando todo tiene ya los visos de ir a acabar en tragedia, por boca del conde Ludovico, un anciano que perdió a su hijo de pocos años raptado por unos piratas y al que Tristán convence de que ese niño no es otro que Teodoro), en la obra de Sanchis Sinisterra el amor es lo único que puede hacer vivir a los personajes de las dos posibles funciones teatrales que Patri y Rómulo dudan si hacer o no. En ambas el contexto es terrible: la misógina Alejandría del siglo IV y/o el régimen comunista checoslovaco de corte estalinista que en 1952 torturó, encarceló y condenó a muerte al matrimonio de comunistas auténticos, los judíos Lise y Artur London. Afortunadamente esta condena no se ejecutó y el matrimonio pudo abandonar en 1963 el país; sobrevivieron gracias al amor, que los mantuvo unidos.
  • E incluso me atrevo a dar una tercera razón para justificar este tándem teatral. Ambas obras se reconocen en la tradición teatral a la que pertenecen (Comedia Nacional del siglo XVII en Lope; Teatro menos ideologizado o comprometido actualmente en la obra de Sinesterra) al tiempo que en algo las dos representan una ruptura: Lope se suelta -un poquito tan sólo, pero se lo suelta algo- el corsé de los estamentos sociales y Sanchis Sinisterra explora formas nuevas para a través de la fantasía presentar una fantasmagoría, utópica más que distópica, que le permita enlazar con ese teatro de ideas y posicionamiento social que en la actualidad según él parece haberse dejado de lado.
Para finalizar diré que también cabe entre estos dos dramaturgos una similitud más. Ambos pensaron que era el momento de renovar la escena. Lope de Vega lo hizo en 1609 con el "Arte nuevo de hacer comedias" que supuso un revulsivo a la pesada y adocenada por el paso de los años dramaturgia española de la que era valedor principal Miguel de Cervantes. Y José Sanchis Sinesterra ha sido siempre un indagador en los entresijos del arte teatral. En 1988 dirige la sala Beckett de Barcelona convirtiéndola en sede de su Compañía Teatro Fronterizo. En 1997 deja de dirigir esta sala barcelonesa y marcha a Madrid donde en 2010 funda La Corsetería replicando el funcionamiento de la Beckett de Barcelona. En esta sala La Corsetería se asienta su Nuevo Teatro Fronterizo el cual,  más que un espacio para representaciones, que también, es una fábrica de -dice él textualmente- "creación, debate, reflexión y resistencia".
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Nota: Recomiendo a quien le interese José Sanchis Sinisterra la lectura de la entrevista que el pasado día 07/04/2018 le hizo Raquel Vidales al dramaturgo en el suplemento cultural Babelia del diario EL PAIS sobre él mismo y su Teatro de la Resistencia.

7 jun 2015

Lope de Vega, Ibsen, Fernando Arrabal: 1, 2 y 3

4 comentarios:
Podría decir sin riesgo de parecer exagerado que durante las últimas semanas he tenido oportunidad de hacer un paseo por la historia teatral que me ha dejado francamente satisfecho.

Comencé por un descubrimiento en el Teatro Español de Madrid donde hasta el 24 de mayo pasado (¡seguro que esta obra la pasarán por el resto de España!) se representó en riguroso estreno una comedia de Lope de Vega. Sí, digo bien, 'en riguroso estreno', pues jamás, durante los últimos 400 años al menos, se había representado -si es que lo fue alguna vez- "Mujeres y Criados". El texto de la obra en cuestión fue encontrado entre las muchas resmas de papeles que se apilan en los sótanos de la Biblioteca Nacional de España en las que los investigadores (¡magníficas ratas de Biblioteca!) pasan sus días. El descubrimiento fue obra de Alejandro García Reidy, un investigador español de la Universidad de Syracuse (EEUU).

Lope de Vega tenía tal capacidad creativa (Fénix de los Ingenios, Monstruo de la Naturaleza y otros apelativos semejantes mereció por ello) que es muy difícil precisar el número exacto de sus obras. Hay quien habla de 700, otros de 1000 e incluso algunos elevan la cifra hasta las 1400 o las 1800. La cifra correcta nos da lo mismo, pero ser tan alta explica que aún hoy puedan seguir haciéndose descubrimientos como el que comentamos aquí. Lope ideó un sistema, una estructura, que le funcionaba a las mil maravillas, y sobre la que haciendo pequeños cambios o mutaciones (los nombres y grado de parentesco entre los personajes, la ubicación de la acción, el tiempo en que ésta sucedía...) pero manteniendo unos ejes inmutables (Dios, Patria, Rey, Honor y Honra), le servía para crear un sinfin de títulos de lo que se dio en llamar la Comedia Nacional que el propio Lope creó. El público acudía por cientos a los Corrales de Comedias si el autor era él y sobre todo si la obra era de las llamadas 'Comedias de Capa y Espada', también denominadas de 'Enredo', en especial si, como ocurre en ésta, el componente cómico era importante

Biblioteca Nacional, Comedia Nacional
Volumen donde se encuentra el texto de esta comedia 
La obra "Mujeres y Criados", un título menor dentro de la Obra lopesca no sorprende ciertamente por nada. Estamos ante el arquetipo de un padre, Florencio, que debe cuidar, o sea bien casar, a sus dos hijas. Sucede que si bien al padre le parece ventajoso un tipo de casamiento (el del Conde Próspero y un rico señor, D. Pedro, un auténtico petimetre, con Violante y Luciana respectivamente) a ellas, las hijas, no les hace ninguna gracia el mismo pues aman a otros hombres de inferior linaje (Teodoro, secretario del mismo Conde, y Claridán). El Conde intenta alejar a Teodoro de la cercanía se su pretendida, pero Luciana lo esconderá en la casa bajo el nombre de Pedro con lo que la confusión entre personajes al referirse a dos con el mismo nombre está servida. Esta situación de enredo continuo concluirá cuando la situación llegue a su límite y la inmediatez de una boda lleve a los personajes implicados a desvelar la realidad de todo.

Como es habitual en Lope de Vega, hay una acción paralela desarrollada por los criados, Lope e Inés, entre los que también existe el amor y que en la obra son los colaboradores necesarios del enredo urdido por sus amas. De ahí que en la obra en un momento dado se diga que  «mujeres y criados pueden revolver a España», algo que en la obra desde luego consiguen.

Lo mejor: Una obra divertida, bien representada por un plantel de conocidos actores (ver el reparto aquí).
Lo peor: El personaje de Riselo, representado por el actor Emilio Buale, pone una nota de color en el programa de mano que bien puede  conducir a confusión al ver a dos hermosas mujeres poco arropadas abrazadas por un musculoso y joven hombre de color que aparece desnudo. ¡Uff! y ¿por qué tal foto? He visto la obra y sigo comprenderlo.
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Henrik Ibsen, Hedda Gabler
La segunda obra que he visto ha sido "Hedda Gabler" de Henrik Ibsen. Me quedé con muchas ganas de verla la temporada pasada y, afortunadamente, el Centro Dramático Nacional (¡algo bueno tiene que tener estar en crisis!) la ha repuesto este curso. Igual que la de Arrabal aún está en cartel pudiéndose ver hasta el próximo 14 de junio.

"Hedda Gabler" es una obra difícil que el autor noruego escribió en 1890, estrenada en Alemania (München) en 1891. A España llegó en 1901 y es de suponer la estupefacción que debió dejar en los espectadores, pues Hedda es una mujer rica, caprichosa, que acaba de casarse con un intelectual afamado al que han prometido una cátedra en la Universidad. La pareja acaba de volver de su viaje de luna de miel y están en la costosa casa que Jorge Tesman ha adquirido para satisfacer los gustos extravagantes de su bella esposa. Ésta intuye ya el hastío de vida que le espera al recibir la visita de la tía de su marido, una vida a la que ella parece no quiere pertenecer.
Tras la visita de la tía Julia, aparece por la casa el juez Brack quien se insinúa a Hedda en un momento que quedan solos y pone en antecedentes a ambos de todo, en especial del éxito cosechado por el colega de Tesman, Eilert Lovborg, que ha publicado un libro exitoso pero que -dice- tiene otro aún manuscrito al que se augura un mayor éxito. Tanto que es probable que la universidad lo contrate para la plaza que Tesman creía suya si es que Lovborg se postulase para la misma. Antes de esta visita del juez a casa de los Tesman pasó por ella Thea, compañera de instituto de Hedda que acaba de abandonar a su marido por el ex-alcohólico Lovborg con quien ha trabajado de secretaria en el libro que aún no se ha publicado.
Finalmente aparece por casa Lovborg que estuvo enamorado de Hedda en su juventud. El juez le dice que les acompañe a él y a Jorge Tesman a celebrar el regreso de éste. Lovborg dada su condición de ex-alcohólico se disculpa amablemente, pero Hedda le impulsa a acompañarles.

Bueno, la historia lógicamente continúa pero no quisiera desvelarla del todo pues el teatro de Ibsen es un teatro de texto, un teatro narrativo en el que se desarrolla una historia y no quisiera destrozársela a quien quisiera verla o leerla.

"Hedda Gabler" es una pieza teatral que pertenece de lleno a la etapa simbolista de su autor. La mujer, que representa con mucha credibilidad la actriz Cayetana Guillén Cuervo, está a disgusto con su vida, cae en el aburrimiento más atroz ("A veces creo que sólo sirvo para una cosa en este mundo [...] para aburrirme mortalmente"); pertenece a una clase social a la que nada le motiva, a la que todo le aburre: su matrimonio, la ilusión por progresar del marido, los problemas económicos y el amor sin barreras que le profesa la tía Julia a su sobrino Jorge, el amor de Thea por Eliert, ..., todo, todo  le aburre mortalmente. Lo malo es que sus salidas del aburrimiento desatan una cadena de horrores en los demás que para qué contar.

Final
 Un texto fantástico de Henrik Ibsen, renovador del teatro universal cuyas obras, en especial "Un enemigo del pueblo" (1882) y "Casa de muñecas" (1879) son hitos fundamentales de la cultura a la que pertenecemos. Tanto en "Casa de muñecas" como en "Hedda Gabler" aparece una nueva manera de estar la mujer en el mundo y eso que aún no había finalizado el siglo XIX.

Lo mejor: Sin lugar a dudas la puesta en escena que ha ideado el director Eduardo Vasco, con esa música al piano interpretada en directo por el músico Jorge Bedoya, esa iluminación tenue y ese decorado minimalista que, juntos, dan a la obra la atmósfera existencialista que, en mi opinión, la obra requiere. Un acierto pleno.

Lo peor: He dicho antes que Cayetana Guillén Cuervo, al igual que el resto del elenco de actores (ver reparto completo aqui), está estupenda. Sí, lo está. Pero a mí me sucede con ella lo que ya me pasara con la gran Nuria Espert, que me da la impresión de que casi siempre utiliza el mismo registro, cualquiera que sea la obra que represente, y esto pues no me agrada mucho. Pero por lo demás -y como se ve esto es una tontería- no hay nada malo en esta representación.
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Pingüinas, Fernando Arrabal
Las tres 'pingüinas' conductoras del espectáculo
Y por último llegamos a "Pingüinas" de Fernando Arrabal que se representa en las Naves del Matadero de Madrid hasta el próximo 14 de junio. Antes de proseguir creo que hay que recordar, y poner en valor, la edad del autor: 83 años en agosto. ¡¡83 años!!

El autor
Dicho lo anterior, podemos hacer un brevísimo repaso de su biografía artística: autor vanguardista ya en España en donde estuvo hasta el año 1954 y en donde antes de marchar a París había escrito obras próximas al surrealismo como "Pic Nic" y "El triciclo"; también aquí en estos años anteriores a su voluntario exilio parisino frecuentaría a los poetas postistas.
Como ya he dicho, en 1954 marcha  a París, en auto stop, para asistir a la representación de la obra "Madre Coraje y sus hijos" de Bertolt Brecht. Volverá a España donde conocerá a su mujer también francesa; pero en 1955 abandonarán nuestro país al haber conseguido una beca de estudios de tres meses en Francia donde cayó enfermo de tuberculosis. A partir de este momento su vida será la de una francés, país donde ha recibido reconocimientos de todo tipo. Allí intimará con comunistas españoles, surrealistas franceses y especialmente con el pintor y actor de origen polaco Roland Topor y el director de cine chileno Alejandro Jodorowsky con quienes creará en 1962 el movimiento "Pánico". Este movimiento, en palabras del propio Arrabal, se define así, definición que no debemos olvidar en ningún momento durante el transcurso del espectáculo:
«El pánico es la crítica de la razón pura, es la pandilla sin leyes y sin mando, es la explosión de 'pan' (todo), es el respeto irrespetuoso al dios Pan, es el himno al talento loco, es el antimovimiento, es el rechazo a la 'seriedad', es el canto a la falta de ambigüedad... Es el arte de vivir (que tiene en cuenta la confusión y el azar), es el principio de indeterminación con la memoria de por medio... Y todo lo contrario»
La obra
Un homenaje al creador de "El Quijote"
Imagino que puede sorprender el epígrafe anterior, porque a primera vista ¿qué tiene que ver un homenaje a Cervantes con una obra como "Pingüinas"? Pues, todo.
Arrabal escribe esta obra respondiendo a una invitación que le hace el director artístico del teatro Español de Madrid, Juan Carlos Pérez de la Fuente, sobre hacer algo a propósito del 400 aniversario de la publicación de la Segunda parte de "El Quijote" que antecedió sólo un año a la muerte del novelista.

Arrabal toma nota de los aniversarios e intenta dar una visión lo más completa del clásico de 1615 y su autor vistos desde hoy mismo, año 2015. El autor echa mano de los siguientes mimbres cervantinos:
  • locos (el mismo Quijote, Cipión y Berganza, el licenciado Vidriera...); 
  • caballos (Clavileño,  Rocinante, el rucio...); 
  • caballeros (Álvaro Tarfe, el de la Blanca Luna, el del Verde Gabán...); 
  • autores (Alonso Fernández de Avellaneda vs Miguel de Cervantes)
  • el terruño (La Mancha de Cervantes y el pueblo de Tordesillas de Avellaneda); 
  • encantadores (Merlín, sabio Micomicón...); 
  • mujeres cervantinas de ficción (Maritornes, Marcela, La ilustre fregona, La gitanilla, la sobrina...); 
  • mujeres de la biografía cervantina (su mujer, su hermana monja, la madre...); 
  • el manco de Lepanto
  • el encierro en Argel cuando Cervantes contaba 33 años
  • el rescate de la cautividad gracias a los trinitarios; 
  • el hablar elegante vs el habla popular (los refranes de Sancho); 
  • el gobierno prometido a Sancho (Ínsula Barataria); 
  • etc., etc.
Y a estos mimbres cervantinos les busca paralelismo analógico en nuestros días. Búsqueda que se sustancia en algo así como lo siguiente:
  • locos (todos)
  • caballos (motos)
  • caballeros (las "pingüinas" que cabalgan estas motos: 
La abuela Torreblanca, la hermana monja Luisa, la sobrina carnal Constanza, la madre Leonor, la tía paterna María, la hermana mayor Andrea, la hermana menor Magdalena, la prima paterna Martina, la esposa Catalina y “la hija natural” Isabel
  • autores (Avellanada [sic] y Miho)
  • el terruño (Castilla - La Mancha, España)
  • encantadores (Tontonelo)
  • mujeres de ficción (las cervantas o quijotas, o sea, las "pingüinas")
  • mujeres de la biografía cervantina (las cervantas quijotas, o sea, las "pingüinas")
  • el manco de Lepanto (Miho)
  • el encierro en Argel cuando Cervantes contaba 33 años y su posterior 'resurrección' 
  • el rescate de la cautividad gracias a los trinitarios y el paso a la inmortalidad  
  • el hablar elegante vs el habla popular (el habla de Luisa la monja vs el de “la hija natural” Isabel ); 
  • el gobierno prometido a Sancho (Tontonelia); 
  • etc., etc.
Y estos pares pasado-actualidad Arrabal los sazona con lo habitual en él desde sus tiempos de rompedora vanguardia parisina: directa arremetida contra la religión y exaltación de la libertad manifestada en la sexualidad libre, confusa y caótica de estas "pingüinas". 

Canto a la libertad
La obra creada por Arrabal para festejar a Cervantes es ante todo una fiesta teatral con todos los ingredientes del 'happening'. Comienza a los sones de un potente rock-and-roll que el público puesto en pie baila y acompaña con palmas siguiendo las indicaciones de las 10 moteras que van a iniciar el espectáculo. Tras este rompedor inicio de función, ésta transcurre con constantes alusiones a la libertad. Se parte de la libertad creadora de Cervantes, -Miho en la representación que todas las mujeres se atribuyen pues por activa o por pasiva todas ellas son 'madres' del manchego universal-, pero se trasciende la misma quedando impresa ésta en el propio espectáculo que Arrabal nos muestra, en el que todo es libertad absoluta que lleva a veces a la confusión, si bien una confusión regida por un matemático azar. Y, como no podía ser de otro modo, el autor mirobrigense (Fernando Arrabal nació en Ciudad Rodrigo el año 1932) concretiza esta libertad en la sexualidad desatada que como impulso ciego e incontrolable recorre los cuerpos de estas mujeres que cual derviches giróvagas danzan y danzan en busca del éxtasis que alcanzan dentro de la confusión y la ambigüedad.

Cervantes, redentor
Fernando Arrabal compone una obra de lo más innovador que hoy puede verse en España. En ella el homenaje a Cervantes se sustancia en la equiparación con Jesucristo que de él se hace. Como Cristo sufrirá persecución a los 33 años y también como él, aunque con edad distinta -pues el tema de la edad cuando entramos en la inmortalidad es asunto menor-, pervive más allá de su tiempo concreto redimiéndonos de las penurias de la vida a través de la lectura de sus textos.

El papel de Cervantes (Miho) es mudo como el del mismo Dios-Cristo a quien nos encomendamos pero del que nunca recibimos respuesta hablada pues siempre se nos remite a los textos inspirados directamente por él. Y como el mismo Dios sobrevuela nuestras vidas mostrándose poco y desapareciendo las más de las veces de nuestra vista.

La puesta en escena de Juan Carlos Pérez de la Fuente
A la salida del teatro, tras la inmensa confusión azarosa a la que habíamos asistido algunos espectadores comentaban con buen criterio que la obra arrabalesca habría sido 'infumable' sin la maravillosa puesta en escena que realiza Juan Carlos Pérez de la Fuente.
Consiste ésta en una especie de hongo central -los restos de una aeronave espacial destrozada tras su caída en nuestra tierra- sobre el que se proyectan textos textos, juegos de luces y en torno al que las "pingüinas" giran y giran cual derviches en busca de algo que nunca alcanzan. Una estructura circular metálica actúa a modo de copete o sombrero de este gran hongo como protegiendo todo lo que bajo él acontece. Su auténtico sentido no se alcanza hasta el final del espectáculo; entonces muchos cabos sueltos de la obra se nos anudan a la perección en nuestra mente.

derviches, cervantas, pingüinas
pinguinas©AntonioCastro_2015_060
A la puesta en escena corresponde la manera un tanto gritona como las actrices se dirigen unas a otras durante casi toda la obra. Este griterío desaparece cuando la hermana monja Luisa de Belén se encuentra con Miho redivivo que está entre cadenas cautivo y que tras este breve encuentro ascenderá a los cielos de la inmortalidad. Un momento de los más bellos del espectáculo.

Otro momento logradísimo de la puesta en escena es el de las moteras convertidas en mujeres que, cual dervichas giróvagas, giran y giran dentro de sus preciosos vestidos buscando a buen seguro el éxtasis que las saque de su penosa condición.

Los actores
Once personas, diez mujeres y un hombre, cubren la nómina del espectáculo: las diez moteras que como los moteros invernales se concentran en la ciudad de Tordesillas, de aquí el título de la obra, "Pingüinas"; y el hombre que representa el personaje de Miho ("¿quién como dios o incluso quién como pan?").
A este elenco, cuyos nombres se pueden ver aquí, habría que añadir el de unas cinco o seis gallinas de siete meses y un gallo de 1 año que encerrados en un carro-jaula como el que devolvió a don Quijote a su aldea, asisten impávidos al espectáculo que se desarrola ante sus ojos. Las gallinas son claramente una concesión surrealista del propio Arrabal cuyo sentido no alcanzamos a ver hasta que llega la escena final que cierra el espectáculo.

Final
Lo mejor.- Lo que más me ha gustado de este Arrabal-Pérez de la Fuente es el espectáculo que han creado. Un espectáculo total en el que el teatro trasciende con mucho el texto arrabaliano a través de una increíble puesta en escena. Es un teatro moderno puesto en pie nada más y nada menos que por un hombre irreverente, libre e inteligentísimo de 83 años.

Lo peor.- Quizás el abuso de gestos obscenos que en algunos momentos me parecieron fuera de lugar por reiterativos y como si se tratase de una 'obligación' de transgresión vanguardista que actores, director artístico y seguramente el mismo autor no se creerán del todo.