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20 abr 2021

John Williams. El hijo de César

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«Octavio César ha traído paz a esta tierra: los romanos no han vuelto a combatir entre sí desde Actium. Ha traído prosperidad al campo y a la ciudad: ni siquiera los más pobres carecen de alimento en la ciudad, y los habitantes de las provincias prosperan merced a la beneficencia de Roma y de Octavio César. Ha traído la libertad al pueblo: el esclavo ya no tiene que temer la crueldad arbitraria de su señor, ni el pobre la venalidad del rico, ni el orador responsable las consecuencias de sus palabras.»

Conocí la literatura de John Edward Williams a través de "Stoner", la novela que publicó en 1961 y que en 2010 la editorial tinerfeña Baile del Sol publicó por vez primera en España. Tras esa edición vendrían las realizadas en otros países europeos comenzando con Francia que la puso en las librerías en 2011. Desde ese momento la figura del escritor norteamericano fallecido en Arkansas en 1994 a la edad de 71 años empezó a ser reconocida en todo el mundo. "Stoner" me encantó cuando la leí en 2014 y ahora al releer la reseña que por entonces hice de la novela en el blog creo que me puse algo gallito con el autor [mi opinión sobre "Stoner" aquí].

El escritor
En esa ya lejana reseña de 2014 algo decía sobre la vida del escritor, cosas como que participó en la IIª guerra mundial, que fue profesor en la universidad de Misuri y luego en la de Denver donde dirigió el programa de escritura creativa de esa institución hasta su jubilación en 1986; pero de su obra literaria apenas dije nada. Aprovecho, pues, ahora para completar la información sobre su vida y Obra creativa. John Williams, nacido en Clarksville (Texas) en 1922, dejó la facultad tras un primer año de suspensos y trabajó en periódicos y emisoras locales durante meses hasta alistarse en el ejército en 1942. Fue enviado a India y allí empezó a elaborar su primera novela, Nothing But the Night que se publicó en 1948 y un año después se atrevió con un poemario, The Broken Landscape: Poems.  

Su segunda novela, Butcher’s Crossing, llegó más de una década después, en 1960, aunque el verdadero éxito le llegaría con sus dos últimas obras: Stoner (1965) y la que con sumo agrado acabo de leer, Augustus (1972) que en España se comercializa, no sé por qué razón, con el título de El hijo de César. Esta última novela le hizo conseguir el National Book Award en 1972. Su quinta novela iba a llevar por título el de The Sleep of Reason. Estaba trabajando en ella cuando la muerte lo sorprendió y se lo llevó como consecuencia de un fallo respiratorio. Corría el año 1994 y John Edward Williams estaba en el momento más alto de su carrera.

Mi comentario sobre "El hijo de César"
National Book Award, John Williams, Augustus, El hijo de César
Reencontrarme con la literatura de Williams ha sido muy satisfactorio. La novela me ha gustado muchísimo. Me parece una novela histórica excelente y al tiempo muy distinta, por lo bien hecha que está, de lo que uno encuentra habitualmente en el género. Cuando leo histórica la sensación de falsedad o de impostura suele muchas veces asaltarme: los anacronismos están a la orden del día, muchas veces de manera muy burda. Con esta lectura no me ha sucedido tal cosa en absoluto. En "El hijo de César" todo es natural, todo discurre como debe de ser o como al menos uno imagina que en la época relatada las cosas debían de ser. ¿Cómo lo logra el autor? Pues sencillamente (es una manera de hablar porque es una sencillez que surge tras mucho trabajo y superación de la dificultad) empleando una estructura comunicativa acorde a la que en ese siglo de Augusto se empleaba: la epistolar. Todo el libro está construido a base de cartas que se envían unos personajes a otros en las que cuentan sus propias experiencias o comentan lo vivido por otro o lo observado por el remitente sobre lo dicho o hecho por aquél o aquélla. A veces la comunicación es con uno mismo, o sea, quien escribe lo hace para sí mismo como sucede en fragmentos tomados de supuestos diarios de algún personaje. Lo importante y el logro alcanzado es que este puzle comunicativo provoca un enjambre de perspectivas diferentes sobre unos mismos hechos que así se van completando en la mente del lector. Es magnífico observar cómo a lo dicho por algún personaje se añade por boca de otro un matiz importante que provoca un cambio significativo en la percepción de quien está leyendo la novela.

Esta serie de cartas no son correlativas en el tiempo sino que se suceden en una alternancia temporal que va del momento actual vivido por los protagonistas a bastantes años después: el mismo hecho que conocemos en un momento inmediato a haberse producido es recordado y revivido por unos personajes que ya no son jóvenes en otras cartas, diarios o memorias relativos a sus hechos de juventud. Lo que sí es interesante y hace que la lectura de esta novela resulte sencilla y muy agradable para cualquier lector es que aunque las cartas se fechan en momentos diversos sin embargo sirven para construir un relato lineal que al fin y al cabo es la novela que estamos leyendo: la vida del hijo de César.

La novela presenta la figura de Augusto, sucesor de Julio Cesar, iniciador del Imperio que sucedió a la época de la República. Augusto logró poner fin a las Guerras Civiles que de continuo asolaban Roma, impulsó reformas legislativas de calado que sentarían las bases de nuestro Occidente actual, embelleció e higienizó la capital, y fue permisivo con los dioses de otras religiones; quizás, por esto el Cristianismo pudo mal que bien empezar a ser aceptado aunque como todos sabemos no sería hasta Constantino que el Imperio se hiciera cristiano.

La relación familiar es grande e intensa entre todos los personajes que aparecen en la novela. Comienza el relato con una carta de Julio César a Antia, madre de Cayo Octavio, para que lo envíe a Grecia a estudiar a fin de que el joven al que había adoptado no se ablandase por la molicie de vida que predominaba en Roma. Estando allá, en Apolonia (Grecia), con sus amigos Mecenas, Saldiviano Rufo y Marco Agripa les llega la noticia de la muerte de César y de que en el testamento ha legado el Imperio a su hijo adoptivo, Cayo Octavio. Octavio y sus tres amigos deciden ser prudentes y moverse con prevención pues saben que hay muchas familias y personajes ilustres en Roma (Cicerón, Marco Antonio, la familia Claudia, los Graco, etc....) partidarios del antiguo régimen que primaba a unas cuantas familias poderosas sobre el resto. Octavio, si bien no era pobre, no procedía de una estirpe de mucha raigambre en el país. Luchará y hará política logrando realizar un triunvirato con Marco Antonio y Lépido y así comenzar a dominar en una parte del Imperio con el nombre ya adoptado de Cayo Octavio César Augusto.

Imperio Romano, Cayo Octavio César Augusto
Definitivamente Octavio se hará con todo el poder del imperio cuando en Actium derrote a Marco Antonio. Habrá paz en Roma, habrá prosperidad, pero también conciliábulos para intentar derrocarle que él irá desmontando con la ayuda de sus amigos Agripa y Mecenas -a Rufo hubo de castigarle por no haber sido claro en su alineación- y con la política de matrimonios desarrollada en su propia casa y en la de otros, en especial con la persona de su hija Julia -mi pequeña Roma, la llamaba- a la que casó con éste o aquél para así lograr acuerdos que consolidasen la unidad de Roma y fortaleciesen su figura como emperador.

Además del asunto y la manera de presentarlo por muchas otras razones me ha gustado esta novela. Una de las principales es que he conocido aspectos sobre el mundo antiguo que ignoraba por completo. Por ejemplo no sabía (perdón, perdón, pero así es) que el gran Marco Tulio Cicerón, el hostigador de Catilina, era partidario de la República y, aunque contribuyó o al menos no se opuso al asesinato de Julio César, Marco Antonio no le perdonaría un libelo en su contra por lo que pasado un tiempo sería decapitado y expuesta su cabeza y manos al público. Aunque Octavio lo admiraba intelectualmente no pudo oponerse a su sacrificio, exigido por Marco Antonio en las negociaciones que entablaron para constituir el Triunvirato. Tampoco sabía que la gran extensión del Imperio Romano conllevaba una administración bastante diferenciada entre unas zonas y otras. He entendido así mucho mejor la razón por la que el Imperio  pervivió en Oriente más tiempo que en Occidente; en la novela el mero hecho de que Oriente lo controlase Marco Antonio, Occidente, Augusto, y África, Lépido, sirve para entender la muy distinta política que se seguía en unos u otros lugares. Pero especialmente he disfrutado muchísimo viendo cómo César Augusto Octavio se preocupó por modernizar, culturizar y embellecer Roma. La embelleció realizando templos, colocando esculturas, haciendo baños públicos (la sanidad era un aspecto que le preocupaba especialmente); la culturizó abriendo bibliotecas y favoreciendo las reuniones de intelectuales y los debates; y la modernizó proponiendo un corpus legislativo de muchísimo alcance que en gran medida ha llegado hasta nuestros días. En el relato leído ocupan lugar destacable  las leyes que sobre el matrimonio dictó el emperador. Esas leyes las utilizó a conveniencia para solventar problemas políticos. En fin, como se ve, en época de los romanos los gobernantes aplicaban las leyes o las ignoraban según fuesen sus necesidades políticas y personales. No ha cambiado tanto la cosa, ¿no os parece?

John Williams es un enamorado de la literatura. En "Stoner" la literatura medieval inglesa ocupaba un importante lugar dentro del relato, como no podía ser de otra manera tratándose de la historia de un profesor de literatura inglesa prerrenacentista. De igual manera en "El hijo de César" la literatura y los autores del momento en que sucede la narración tienen una función principal en la novela ocupando las figuras principales un lugar central en la misma. Algunas de estas figuras estelares de la literatura y filosofía romanas que aparecen son entre otros: Mecenas, Horacio, Cicerón, Terencio, Ovidio, el geógrafo Estrabón, el mismísimo Julio César que al inicio del relato está aún con vida, el historiador Tito Livio a quien Mecenas escribe con profusión contestando las preguntas que el joven historiador hace al ya anciano compañero y amigo de Cayo Julio César Octavio Augusto, un maduro Séneca solicita 40 años después de la muerte de César a Filipo, el joven médico que lo asistió en sus últimos momentos noticia sobre cómo murió el emperador... Pero sin duda alguna Publio Virgilio Marón es la estrella principal de esta pléyade. Virgilio,  admiradísimo por Augusto, es autor de poemas como las Bucólicas, las Geórgicas y sobre todo es el creador de la Eneida, epopeya sobre los orígenes de Roma. Virgilio a la hora de su muerte pidió a Octavio que la destruyese al considerarla una obra imperfecta, acción que afortunadamente el emperador no realizó.

La literatura ocupa como digo lugar preeminente en la novela. Y junto a ella la filosofía, esencialmente la estoica de la que Octavio era seguidor como discípulo y admirador que era de Cicerón que fue quien la adaptó al estilo de vida romano. También se percibe en las actitudes de algunos personajes la influencia del epicureísmo de Lucrecio y/o del escepticismo de los romanos seguidores de la escuela del griego Pirrón. Lo mejor de todo esto es lo magníficamente bien que el novelista incardina estos movimientos en los distintos caracteres de los personajes que así ganan en verosimilitud y redondez. 

La religión también es asunto importante en la narración. Marcha como es lógico de la mano de la filosofía y el escepticismo de Octavio se percibe al considerarla el emperador como una manera de dominar al pueblo gran seguidor de los distintos cultos a los dioses más diversos. Claramente el hijo de César era poco creyente aunque sí muy respetuoso con todas las creencias. En carta a Nicolás de Damasco le dice lo siguiente al respecto:
«Si alenté al pueblo a rendir culto a estos antiguos dioses romanos, lo hice por necesidad más que por una convicción religiosa de que esas fuerzas residan realmente en sus supuestas entidades... Quizás tuvieras razón después de todo, querido Nicolás: quizás solo existe un dios. Pero, si eso es cierto, te equivocaste en el nombre. Se llama azar, su sacerdote es el hombre, y al final la única víctima de ese sacerdote es el mismo hombre, su pobre ser dividido»

Hasta aquí sólo he hablado de personajes masculinos. Podría parecer por ello que las mujeres no tuvieran relevancia en la novela. No es así. Las mujeres son muy importantes por varios motivos: uno ya lo he señalado al hablar de la política matrimonial practicada por Octavio quien se casaba y divorciaba por oportunismo político principalmente. En una de sus cartas a Tito Livio, Mecenas cuenta al historiador latino el papel personal que él tuvo en los sucesivos matrimonios de Octavio. Muchos se consumaron por pura política. De uno de ellos, el que hizo con Escribonia, la hermana menor del suegro del pirata Sexto Pompeyo, dice que lo mejor que Augusto obtuvo de ella, de la que se divorció nada más tener una hija, fue precisamente eso, su hija Julia. En la misma semana de este divorcio se casó con Livia, quien al decir de Marco Antonio ya iba encinta de su anterior marido, Claudio Nerón. También otro importante matrimonio fue el de Antonio con la hermana mayor de Octavio, Octavia. De esta mujer dijo Mecenas que si a él le hubieran gustado las mujeres habría sido una buena esposa. 

Julia Octavio, Marco Agripa, Tiberio, Augusto
Las mujeres cumplían la función de dar herederos al marido o maridos. Julia, la hija de Octavio, enviudó por segunda vez a los 27 años de edad y en ese momento ya tenía cuatro hijos y estaba embarazada del quinto. Se casaría por tercera vez por razones políticas a petición de su padre con Tiberio, el hijo que Livia había tenido con Claudio Nerón, al que Julia odiaba profundamente, pero Roma (los deseos del emperador) estaba siempre por encima de los sentimientos personales. Quizás por ello la promiscuidad y la liberalidad absolutas serían su comportamiento durante este último matrimonio. El epicureísmo, el disfrute y la búsqueda del placer no estaban mal vistos en Roma pero si conllevaba por medio el adulterio era motivo de penalización; sólo las prostitutas estaban eximidas de esto pero también tenían vedado el matrimonio. El Libro II -la novela se estructura en tres Libros- acaba  con el descubrimiento por parte de Augusto de una conspiración que se estaba urdiendo en su contra. Forman parte de esta conspiración varios amantes de Julia (Julio Antonio, Sempronio Graco, Quintín Crispini y otros). Para salvar a Julia de la muerte al haber participado junto a Julio Antonio en la conjuración le aplica sus leyes sobre el matrimonio y la acusa de infidelidad y prostitución desterrándola de por vida a Pandateria. 

El hijo de César es excelente ejemplo de la funcionalidad de la novela histórica frente a la que cumplen los tratados de Historia. Son estos últimos, al fin y a la postre, muchas veces un mero catálogo de batallas, guerras, nombres de reyes y poderosos, quedando los verdaderos hacedores de la historia oscurecidos por la magnificencia de los triunfos y festejos promovidos en honor de los generales y dirigentes de los ejércitos victoriosos. John Edward Williams introduce en esta novela junto a los nombres señeros ya citados a protagonistas anónimos ahondando así en la verdadera realidad vivida por el pueblo que hurtan los historiadores pero no los novelistas. Ejemplo de ello es al final del Libro I la figura de un tal Horacio Flaco, tribuno en el ejército de Bruto, que huye en la batalla por miedo y no saber por qué combatía. El es hijo de un liberto y no sabe qué hará si vuelve a estar en combate. Este personaje popular es ejemplo de lo que auténticamente vivían dentro de sí los miembros de esas voluminosas legiones romanas que asolaban el mundo. Otro personaje interesante en este terreno de seres intrahistóricos es el de Hirtia, la hija de la nodriza que de niño amamantó a Octavio, quien próxima ya su muerte es conducida por su hijo a ver Roma y topa casualmente con el César al que reconoce y llama Tavio, su nombre de niño. El diálogo entre ambos es manifestación de los sentimientos auténticos que jamás encuentran espacio en los libros de Historia y sí en las novelas históricas. Augusto a raíz de este encuentro el mismo día que él se disponía a condenar a su hija Julia reflexiona que «por mor de Roma y mi posición de autoridad tenía que condenar a mi ropia hija, y se me ocurrió pensar que si Hirtia hubiera tenido el poder de elegir, habría sacrificado a Roma y salvado la vida de su hija»

La reflexión anterior le sirve al personaje central de la novela a razonar sobre los distintos tipos de amor. Igual que sobre el amor, en la novela se reflexiona sobre el poder, el deseo, la muerte, el sentimiento de pena, la esclavitud del matrimonio, etc., etc. Un sinfín de asuntos son los que magistralmente se tocan en esta muy buena novela. La cita siguiente sobre el poder, extraída del diario que Julia está escribiendo en su exilio de la isla de Pandateria, me parece un buen ejemplo sobre cómo cada persona siente de manera distinta:

«el poder es vano, dicen los filósofos; pero ellos no saben lo que es el poder, de igual modo que un eunuco no sabe lo que es una mujer, lo cual le permite contemplar la imposible. Jamás en mi vida pude comprender como mi padre no era capaz de sentir ese goce del poder que para mí constituía el motivo de mi existencia y gracias al cual fue feliz con Marco Agripa.» 

Final
Tanto me ha gustado esta novela que he buscado un libro de Plutarco que recordaba tenía por casa sin leer desde hace muchos años. Se trata de "Alejandro y César", dentro de la serie Vidas Paralelas que el escritor latino del siglo I d.C. escribió.  Quiero conocer más sobre este personaje y esta época. Al tiempo la figura de Alejandro Magno con quien se compara a César siempre me ha atraído siendo una de las más populares en el imaginario colectivo. La mismísima Cleopatra, última reina de Egipto de la dinastía ptolemaica que se inauguró con Ptolomeo, general del Gran Alejandro a quien éste concedió esa zona del norte de África.

Nota.
Al haber sido publicada originalmente esta novela el año 1972, incluyo la misma dentro de la lista de clásicos leídos dentro de la Vª edición del Reto "Nos gustan los clásicos" promovido por Francisco del blog Un lector indiscreto.

21 may 2014

"STONER" de John Williams (¿novela autobiográfica?)

18 comentarios:
El novelista John Williams
Es una novela muy inspirada en la propia biografía del escritor que como los amigos del protagonista fue a la guerra con 20 años (a la II GM en su caso, naturalmente), como Stoner nació en una pequeña localidad rural–Clarksville en Texas-; también como su personaje ejerció como profesor en la Universidad de Missouri aunque luego en 1955 pasaría a la de Denver donde dirigió hasta su jubilación en 1986 el programa de escritura creativa de dicha universidad. También como su personaje se especializó en la poesía inglesa renacentista de la que hizo una antología (“English Renaissance Poetry”, 1963) a la que puso introducción de su puño y letra.

Sinopsis

 "Stoner" cuenta la triste –por vulgar- historia de William Stoner que nace en 1891 en una pequeña granja cerca del pueblo de Booneville en Missouri central a unas 40 millas de Columbia a cuya Universidad sus humildes y esforzados padres le mandarán a estudiar ingeniería agrícola para que, al finalizar sus estudios, de vuelta a la granja, pusiera en práctica los conocimientos adquiridos; pero Stoner descubrirá en la figura del profesor Archeus Sloane la llamada de la literatura inglesa ("El señor Shakespeare le habla a través de 300 años, señor Stoner, ¿le escucha?") y, sin decir nada a sus padres, se graduará en Filosofía y se quedará en la Facultad al aceptar un puesto como profesor tras no haberse alistado como voluntario en el ejército canadiense para combatir en Europa contra los alemanes en la I Guerra Mundial.

Personajes del relato
 ü
ü   
William Stoner: profesor de literatura medieval inglesa
  ü  Sus padres: granjeros en una pobre granja próxima a Booneville. Cuando fallecen, Stoner ante sus tumbas pensará que “sus vidas se habían consumido en un trabajo triste, rotas sus voluntades, sus inteligencias embotadas” (pág. 94)
  ü  Los amigos estudiantes de Willy Stoner:
   o   Dave Master: Muere en Francia en la I GM al poco de llegar allá. Su cinismo y frases sentenciosas serán siempre recordadas por Stoner para quien éste era ejemplo de libertad . Fue quien a Stoner le hubiera gustado ser.
   o   Gordon Finch: En opinión de Dave, el menos listo de los tres. Sin embargo es el que mejor sabe adaptarse al medio saliendo airoso en todos ellos; así vuelve indemne de la I GM y en la Universidad de Columbia pronto se hace con puestos confortables. Se casará con Carolyn Wingate, quien en algún momento será bastante amiga de Edith, pero el carácter de esta última las hará alejarse.
  ü  Edith Bostwick: esposa de Stoner. William se enamoró de ella al verla en una fiesta organizada por el vicerrector de artes y ciencias, Josiah Claremont. Se casan rápidamente por voluntad de ella, pero desde el principio Edith le deja muy claro a Willy que no hay nada entre ellos. Sólo habrá un remedo de amor cuando ella decide que quiere un hijo y todos los días le espera dispuesta al “sacrificio”. Una vez alcanzada la meta, su hija Grace, no volverán a tener relaciones.
 ü  üGrace: la hija de Edith y Stoner. Por culpa de su madre crecerá triste y en cuanto puede se marchará de casa incluso provocando quedarse embarazada. Caerá en el alcoholismo una vez que su marido, el infeliz Edy, muere en la II GM.
 ü üHorace Bostwick: banquero, hará un préstamo a su hija para que se compren una casa. El préstamo es oneroso y forzará a Stoner a trabajar como un burro. El crack del 29 se lo llevará por delante.
 ü  üEmma Darley: tía de Edith con quien iba a realizar un viaje a Europa, interrumpido por la brusca decisión de casarse de Edith. Stoner le promete que el viaje lo harán ellos ya casados pero las dificultades económicas amén del difícil status matrimonial impuesto por la esposa lo harán irrealizable.
 ü  Los compañeros de la Facultad:
o   Gordon Finch: ya citado. Siempre amigo fiel.
o   Hellis Lomax: tullido profesor que llegará como sustituto del fallecido Archer Sloane, o sea Jefe del Departamento de Inglés. A diferencia de Sloane su relación con Stoner siempre será difícil e inamistosa especialmente a raíz de la protección dada por Lomax al alumno Charles Walker, también tullido, que entrará ya fuera de plazo en el Seminario que imparte Stoner y que con suficiencia y vagancia conseguirá que éste lo suspenda. Este suspenso provocará una airada reacción del alumno y de su protector que exigirán una junta extraordinaria que enjuicie el caso. Al oponerse frontalmente Stoner a darle el aprobado, Lómax se vengará de él dándole asignaturas que no desea (los primeros cursos) y un horario horrible.
 ü   Katherine Driscoll: La alumna de la que durante un curso será amante. El carácter medroso y de humillado de Stoner le llevará a permitir que Lomax la expulse de la Universidad por conducta no apropiada. Era una brillante alumna enamorada de su profesor Stoner de quien recibió clase en el Seminario que él daba y a quien dedicará el libro que él le dirigió y que le servía de excusa para acudir a su apartamento. Vivieron un auténtico amor.

Temas presentes en la novela
Es una novela que se lee con facilidad y gusto. En mi opinión sin ser una obra maestra presenta una serie de temas interesantes:

 Ø  Cambio de mundo. El primero es el de la procedencia del profesor Stoner, un mundo rural durísimo de mera subsistencia. Las páginas dedicadas a sus padres son interesantes (también las referidas a los Foote, primos de Stoner, en cuya granja de Columbia vivió a cambio de trabajar durante sus estudios en la Universidad) y han de ser muy tenidas en cuenta si queremos entender ese carácter apocado, de humillado y resignada mansedumbre que acepta cuanto se le venga encima y que Stoner manifiesta durante todo el relato. El segundo mundo es el pequeñoburgués de la docencia universitario al que Stoner accede pero en el que se desenvuelve con dificultades si hacemos salvedad del trabajo puramente intelectual.

Mizzou
Universidad de Columbia donde se desarrolla la historia de "Stoner"
 Ø  La vida docente. John Williams presenta a las mil maravillas la vida íntima de la institución
educativa: las luchas internas por aprobar o suspender a un recomendado, la venganza en forma de asignación de asignaturas y horario, el deseo de que le llegue el retiro a aquel profesor mayor cuya plaza deseo yo ocupar, los discursos vacíos en comidas de despedida, el alumno que provoca al profesor con su suficiencia, la alumna que se enamora de su tutor, … Tantas y tantas cosas que, mutatis mutandis, hoy día se siguen viviendo en el mundo de la docencia.

 Ø  El amor. Sin lugar a dudas, aunque fundamentalmente lo sea por ausencia, es central en la novela. Stoner es un hombre que en su niñez no recibió muchas muestras de afecto lo que le hizo resistente a la ausencia de afectos. En su matrimonio con Edith no recibe ninguna muestra de cariño (llega la crueldad afectiva de ella al extremo de obstaculizar el acercamiento padre-hija, e incluso al final cuando su esposo está mortalmente enfermo hablar de su muerte con insensibilidad suprema en su presencia). Stoner ama a su hija pero no se planta ante su mujer lo que hará que la pierda durante la adolescencia de Grace. Al menos Willy Stoner conocerá el amor con su discípula Katherine, pero de nuevo fallará al no romper con todo y haciendo tabula rasa iniciar una vida feliz con ella. Quizás también cabe hablar de amor –mejor amistad- con sus dos amigos estudiantiles, Gordon Finch y Dave Master.

 Ø  La frialdad del mundo intelectual. Stoner se refugia en los libros. Sólo es feliz en su relación con ellos. Es fiel a su época juvenil (los años 20) en los que primaba el disfrute intelectual sobre el pasional. Quizás por ello Stoner no se deja arrastrar por la vorágine apasionada del alistamiento durante la I Guerra Mundial. Para Stoner no hay mayor belleza y emoción que la contenida en un texto latino y que se desentraña mediante el ejercicio intelectual. El mundo universitario es frío pero más frío hace afuera. Siempre Stoner recordará las palabras de su amigo Dave Masters:
 “Es para gente como nosotros que existe la Universidad, para los desposeídos del mundo; no para los estudiantes, ni para la altruista búsqueda de conocimientos, ni por ninguno de los motivos que se aducen por ahí. […] al igual que la iglesia en la Edad Media, a la que le importaban un bledo los seglares e incluso Dios, también nosotros sobrevivimos gracias a nuestros engaños” (pág. 27)

 Ø  EstoicismoStoner acepta estoicamente todo lo que se le viene encima. Esta actitud es buena siempre que no entre en conflicto con los otros. Así a Stoner le va bien durante su vida de estudiante trabajando en la granja de losFoote, en su relación con sus padres si bien los ha engañado, en su relación con sus estudios también le ayudará su ausencia de pretensiones. Sin embargo su estoicismo rayano en la inacción afecta muy mucho la vida de algunos seres de su entorno, en especial a su hija Grace a la que abandona en manos de su insensible madre con desastrosas consecuencias, y a su amante, Katherine, con la que no se decide dar el salto hacia la felicidad
  “Si lanzara todo por la borda, si dimitiera, si simplemente me fuera… vendrías conmigo, ¿no?” “Sí”, dijo ella. “Pero sabes que no lo haré, ¿verdad?” “Sí, lo sé” […] “Porque a la larga”, dijo Stoner, “no es ni Edith ni siquiera Grace, o la certeza de perder a Grace, lo que me mantiene aquí, no es ni el escándalo ni lo que me dueles, no son los obstáculos que tendríamos que superar, ni siquiera la pérdida del amor que tendríamos que afrontar. Es simplemente la destrucción de nosotros mismos, de lo que hacemos”. “Lo sé”, dijo Katherine. “De manera que pertenecemos al mundo a pesar de todo, deberíamos haberlo sabido. Lo sabíamos, creo, pero teníamos que retirarnos un poco, para poder así…” (pág. 185).
Mizzou, Misuri, Missouri, John Williams, "Stoner"
Vista aérea de la Universidad de Columbia

Sobre su inacción, quizás la siguiente reflexión que hace el narrador casi ya  al final del relato sirva de explicación clarificadora sobre su apático actuar:
"William Stoner conocía el mundo de una manera que pocos de sus colegas más jóvenes podrían comprender. Por dentro, bajo su memoria, yacía la experiencia de la dureza, el hambre, la resistencia y el dolor. Además del recuerdo fugaz de sus primeros años en la granja de Booneville, llevaba siempre cerca de su consciencia el conocimiento sanguíneo de su herencia, transmitida por ancestros cuyas vidas fueron oscuras, duras y estoicas y cuya ética común era la de mostrar a un mundo opresivo rostros inexpresivos, duros y fríos".(pág. 187)

¿Obra innovadora?
Si observamos la novela desde un punto meramente estructural y la situamos en el momento de su aparición (1965) podemos intuir por qué la obra pasó algo desapercibida. En mi opinión hay razones que pueden justificar este olvido:

 o   Estructura lineal: comienza como comienzan las películas que van a contar la historia de alguien que acaba de fallecer y finaliza, pues, con el fallecimiento de éste. No hay ningún salto temporal dentro del relato.

 o   Escaso número de personajes y con relaciones entre ellos muy sencillas. La actuación de algunos de ellos queda un poco en una nebulosa, no sé si intencionada o no. El caso más claro es el de la esposa de Willy Stoner.

 o   Altura poética en algunas ocasiones, pero muy contadas en mi opinión.

 o   Sencillez excesiva: En las últimas páginas, por si no nos habíamos dado cuenta, hace el novelista una recopilación de los datos que hemos leído.


 o   El final. Los dos capítulos finales (16 y 17) en los que se manifiesta la enfermedad incurable que porta Stoner y su fallecimiento a causa de la misma están muy bien presentados. A mí me han traído el recuerdo de la novela de C. S. Lewis  “Una pena en observación” en la que una pareja de ancianos se enamora en una residencia para enfermos incurables y en la que se nos cuenta la evolución del cáncer incurable que porta el personaje [hay que decir que la fecha de aparición de este relato de C. S. Lewis es de la misma época -¡pero anterior!- que el de la novela de John Williams, 1961]. También me ha recordado algo este final a la novela “La muerte de Artemio Cruz” (1962) de Carlos Fuentes. Es evidente que las novelas de los novelistas citados son anteriores y que en ellas es más extenso y complejo el proceso de la enfermedad y la propia agonía.

     Conclusión con interrogante
  Tras la lectura y efectuado este análisis en mi mente quedan abiertos dos interrogantes:
  1.  ¿Qué quieren decir la mayoría de comentaristas de la novela cuando definen al personaje como un hombre "íntegro"? ¿Qué se quiere decir con ese vocablo?
  2. ¿Por qué ahora se rescata esta novela? Es curioso observar que las principales editoriales de nuestro país, -pero también sucedió esto en USA cuando "New York Review of Books" habló de ella siendo publicada después en París en la editorial Le Dilettante-, rechazaron su impresión siendo publicada por la pequeña editorial tinerfeña Baile del Sol. Y al tiempo que ocurre esto aparecen respetadísimos (con razón, claro es) gurús literarios ( Vilá Matas, Rodrigo Fresán, Ian McEwan...) reivindicándola. ¿Qué ocurre? ¿Estamos ante una operación meramente comercial que pretende agitar un poco el asentado mercado literario? 
Si alguien está por contestarlos, aquí espero su respuesta.