La película, una locura desde el título 'Borat Subsequent Moviefilm: Delivery of Prodigious Bribe to American Regime for Make Benefit Once Glorious Nation of Kazakhstan', con erratas intencionadas y abreviada como 'Borat subsequent moviefilm', o simplemente como ‘Borat 2’, ha llegado para influir en las elecciones USA del 3 de noviembre.
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26 oct 2020
"Borat, la secuela". Sacha Baron Cohen
Sabía del estrafalario personaje de Borat interpretado por el humorista británico Sacha Baron Cohen por la sorpresa que causó en 2006 la película "Borat: lecciones culturales de Estados Unidos para beneficio de la gloriosa nación de Kazajistán", falso documental de Sacha Baron Cohen dirigido por Larry Charles. No la llegué a ver pero la imagen del personaje ataviado con un bañador de tirantes que apenas cubría sus partes íntimas se hizo viral y apareció por doquier. Por eso cuando el otro viernes supe que iba a estrenarse en la plataforma de Amazon Video la segunda parte de este film decidí verlo.
Al inicio de la película vemos a Borat en una cadena de presos en una cantera de Kazajistán donde está condenado a trabajos forzosos como consecuencia de su anterior aventura. Hay que tener presente que los resultados de esa aventura tal y como rezaba el título completo de la película "Borat: lecciones culturales de Estados Unidos para beneficio de la gloriosa nación de Kazajistán" no habían sido muy bien acogidos en la nación kazaja. Sin embargo ahora el presidente del país recupera a Borat para encomendarle la misión de entregar un regalo a alguien próximo al presidente Donald Trump a fin de lograr que el presidente kazajo pueda entrar a formar parte del club de hombres fuertes del mundo. Si como la vez anterior no lograse culminar a plena satisfacción la misión, a su regreso le espera la pena de muerte.
Borat sale de su pueblo entre gritos e imprecaciones por parte de sus vecinos. Su hija Tutar Sagdiyev (Maria Bakalova) desea acompañarle pero dado el machismo imperante en el país y la escasa consideración que de las mujeres tienen todos sus habitantes, incluidas ellas mismas, el padre se niega en redondo. Sin embargo Tutar se las ingenia para embarcarse dentro de una caja en la que Borat transporta una eminencia kazaja: un chimpacé encargado de la cultura del país. Tutar sobrevive a la travesía gracias precisamente a la carne de este mono.
Todo en el film es una serie de despropósitos que por el modo como se presentan provocan que rápidamente como espectadores debamos de activar un chip mental que active en nuestro cerebro el modo surreal y por ende pasemos a estar dispuestos a aceptar cuantas exageraciones, provocaciones e incorreciones políticas, sociales, religiosas y morales nos proponga Jason Woliner, director de esta segunda entrega. Los momentos hiperbólicos son frecuentes. Su finalidad no es otra que provocar a los sectores más conservadores de la sociedad norteamericana (especialmente los Republicanos), intentando mostrar su estupidez política ahora mismo que están en pleno final de campaña para las elecciones en las que el actual presidente Donald Trump se la juega.
Todos los tópicos de la sociedad americana se tocan en esta secuela de la anterior y exitosa película; en especial los defendidos por los conservadores: segregación, defensa de las armas, defensa de los privilegios de las élites económicas, antifeminismo... son los más tratados. Y junto a todos estos se cuela en este falso documental, como un polizón que ha irrumpido sin previo aviso en la campaña, el asunto de la pandemia del coronavirus. Sacha Baron Cohen como ya hiciera en 2018 con las legislativas estadounidenses ha decidido influir en estas elecciones y por eso el estreno de la película se ha hecho coincidir con el momento final de la Campaña electoral. El empeño de todos los que participan en esta producción es poner su granito de arena para lograr que en USA no vuelva a triunfar un presidente que dirige la democracia hacia lo iliberal.
El propósito me parece loable e incluso el planteamiento elegido, acertado: una especie de falso documental en el que intervienen personajes de ficción como los dos principales y otros como Tom Hanks y muchas otras personas reales que participan en ella haciendo de sí mismos a sabiendas como si de un auténtico documental se tratase. Junto a estos individuos auténticos hay dos que participaron en ella creyendo que verdaderamente se trataba de un verdadero documental, ignorantes de que las imágenes se utilizarían en una película: el vicepresidente actual republicano Mike Pence y el exalcalde de Nueva York Rudy Giuliani que es sin duda alguna quien sale peor parado en esta comedia histriónica.
La finalidad perseguida por todo el equipo encabezado por el actor Sacha Baron Cohen en el papel de Borat es mostrar a través de este producto híbrido de realidad y ficción la brutal hipocresía practicada por los Republicanos americanos en muchos aspectos. Para ello Borat y su hija se introducen en una fiesta de puesta de largo de jóvenes chicas a las que sus padres al llegar a la pubertad presentan en sociedad en una especie de puesta de largo. Aprovechando este formato ciertamente antiguo padre e hija participarán en la fiesta y bailarán como ven hacer a todos; pero ellos para la ocasión, al 'haberle visitado la luna' a Tutar, realizarán ante tan selecto y mojigato auditorio una danza kazaja de petición de la lluvia y la fertilidad que por sus gestos, acciones y el estado menstrual en que la chica se encuentra escandalizará a todos los asistentes. De igual manera, en otro momento, padre e hija jugarán al equívoco ante un médico ginecólogo que pensará que entre ellos ha habido incesto y renunciará a ayudarles creyendo que le están solicitando la realización de un aborto. Esta segunda situación es ciertamente cómica; no me lo pareció tanto la primera por abusar mucho en mi opinión de lo escatológico, tan sólo por el deseo de escandalizar.
Como se ve el asunto de la mujer en todos sus aspectos (opresión, liberación, empoderamiento...) es central en esta película. Otro momentos muy divertido y subidito de tono es el que protagoniza Tutar en una reunión de mujeres conservadoras. Ante tal auditorio, la joven, que acaba de descubrir y experimentar en sus propias carnes qué es la masturbación femenina, pronuncia un discurso apasionado describiendo el acto y el éxtasis de placer alcanzado con él. Ver las caras de las muy respetables señoras que, atónitas, la escuchan no tiene precio.
El sexo, la condición femenina y la liberación de la mujer son temas esenciales en este relato fílmico. Pero siéndolos, sin lugar a dudas el momento cumbre de esta película de 82 minutos de duración se da cuando la hija de Borat, ya liberada de los engaños paternos y reconvertida ahora en hermosa joven becaria periodista se presenta ante un tenido popularmente por libidinoso Rudy Giuliani para entrevistarle. Tras manifestarle ella su nerviosismo por su falta de práctica, el ex-alcalde la anima y la ayuda en la entrevista. Finalizada la misma y apagadas las cámaras Tutar le dice a Giuliani si puede pasar al dormitorio y él ayudarla a quitarse el micrófono. Pasan al dormitorio y allí una cámara oculta graba a Tutar pidiendo al edil Giuliani que se siente en la cama para a continuación ver cómo ella le afloja la camisa y el cinturón del pantalón. Giuliani se tumba de espaldas y en un gesto que está dando mucho que hablar se introduce la mano dentro del pantalón para... ¿qué?
La verdad es que como espectadores nos quedamos sin saber efectivamente la intención última del ex mandatario neoyorquino pues Borat vestido con ropa interior de mujer irrumpe a gritos en el dormitorio interrumpiendo la escena íntima que parecía iba a iniciarse diciéndole a Giuliani que "eso" se lo puede hacer él en vez de su hija Tutar. Y así finaliza este momento álgido del film. Tal falta de resolución en uno u otro sentido (Giuliani ha dicho que con esa mano que mete dentro de su pantalón sólo buscaba recolocarse la camisa) ha sido muy criticada por muchos dado que diríase que Sacha Baron Cohen perdona a los republicanos al no apuntillar debidamente al morlaco Giuliani que parecía más que entregado.
Diré que personalmente a mí el producto visto no me ha gustado mucho. Me ha parecido de un humor cuestionable, de una estética que claramente opta por el feísmo y de unos asuntos escatológicos presentados de manera esperpéntica e hiperbólica. Tanto nivel de exageración en mi opinión hace ingresar al film decididamente en el terreno de la inverosimilitud. Al tratarse de un documental, por muy falso que el mismo sea, saber si estamos del lado de la realidad o del de la irrealidad me parece más que necesario; en todo caso, por muy del lado de lo irreal que se encuentre, la verosimilitud es condición indispensable y esto, desde luego, creo que Sacha Baron Cohen por muy cómica que sea su interpretación no lo consigue.
25 jul 2020
Richard Linklater y Ladj Ly. "¿Dónde estás, Bernardette?" y "Los Miserables" (A pares XI)
Repasando las entradas hechas en este blog otros veranos veo que las referidas a películas abundan en estas fechas. ¿Motivo? Pues simplemente escapar de los fuertes calores en la sala refrigerada disfrutando de una interesante historia. Sin lugar a dudas éste es uno de mis placeres veraniegos. Sin embargo (este año parece que todo se ve corregido por una adversativa mayúscula), sin embargo, como digo, este verano está siendo peculiar por culpa de ese enemigo silente e invisible de nombre siniestro: el/la COVID19.
Hasta que muy tímidamente los exhibidores se vayan atreviendo a jugársela dado que los espectadores que acuden son muy pocos por culpa del miedo a los recintos cerrados, yo como tantas otras personas he disfrutado del Cine -y lo sigo haciendo- a través del sucedáneo de la pequeña pantalla. Ayer mismo vi en Movistar una película que me impresionó y me gustó mucho, "Los Miserables" de Ladj Ly, un joven realizador que debutó en Cannes con este film en 2019 cosechando todo un sinfín de distinciones: César a la mejor película, al mejor actor revelación, al mejor montaje, César del público, Premio del Jurado... En España ese mismo año fue distinguida con el Goya a la mejor película extranjera.
¿Dónde estás, Bernardette?
Comenzaré hablando de la de Richard Linklater, realizador al que admiro y sigo desde hace ya tiempo. Mi enganche con él comenzó en 2013 cuando vi "Antes del anochecer" [leer reseña aquí], tercera entrega de la saga temporal que cada nueve años realiza o, al menos hasta ahora, realizaba sobre la vida de una pareja (la primera fue "Antes del amanecer" en 1995, y "Antes del atardecer" en 2004). Es un muy interesante experimento sobre el paso del tiempo y las relaciones de pareja el que realiza el cineasta en estos tres títulos protagonizados todos ellos por la misma pareja de actores, Julie Delpy y Ethan Hawke, en quienes, además, su edad real coincide aproximadamente con la de los miembros de la pareja ficticia.
El experimento sobre el efecto destructor del tiempo (cambiante o destructor prácticamente viene a ser lo mismo porque...) lo plasmó al año siguiente en "Boyhood (momentos de una vida)", un paseo por la niñez y adolescencia en tiempo real a lo largo de 12 años desde los despreocupados 6 años del personaje Mason (Ellan Coltrane) hasta los 18 en que el adolescente descubre o intuye el amor, una vez finalizado el instituto y presto ya a abandonar la casa familiar, camino de la Universidad. El film también lo rodó en tiempo real en sólo 39 jornadas utilizando dos tres días de cada uno de esos doce años. Dos años más tarde, en 2016, realizó una especie de precuela del ciclo "Antes de..." que bien podría considerarse ya iniciada en "Boyhood". Me refiero a "¡¡Todos queremos algo!!", quizás de las películas suyas que he visto aquella en la que la música tiene un mayor protagonismo [leer reseña aquí]. En ella el personaje, Jake Bradford, llega al campus de la Universidad de Texas para iniciar sus estudios superiores. En cierto sentido este film también pueda verse como secuela de "Movida del 76" escrita y dirigida en 1993 por el mismo Linklater en la que muestra la vida de cinco chicos durante su último año de instituto.
Como puede verse, pues, los filmes del director estadounidense giran en torno al tema del tiempo, su paso inexorable y destructor. Sin embargo en "¿Dónde estás, Bernardette?" este asunto cumple una función menor sin dejar de ser importante, naturalmente. El film es la adaptación a la gran pantalla de "Where'd You Go, Bernadette" (2012), novela de comedia y ficción de la escritora estadounidense Maria Semple. El éxito popular de este libro fue tal que estuvo durante un año seguido en la lista de best sellers del New York Times. Aunque dirigida por Richard Linklater viendo la cinta se evidencia que él no es el autor de la trama y tampoco del guión; y digo que es evidente porque de todas las películas del director norteamericano que he visto ésta es la que más se aparta de sus asuntos favoritos.
La historia gira en torno a una arquitecta y madre agorafóbica llamada Bernadette Fox (Cate Blanchett), que desaparece antes de emprender un viaje familiar a la Antártida. La historia es narrada por su hija Bee Branch (Emma Nelson), de 15 años. Bee es una excelente estudiante que recuerda a sus padres (Bernadette y Elgie (Billy Crudup) la promesa que le hicieran sobre viajar a la Antártida si sus resultados escolares eran buenos. Y esta vez, milagrosamente, ellos aceptan. Desde ese momento el personaje huidizo, insociable y antipático de Cate Blanchett no sabe qué hacer para evadirse de este compromiso. Su vecina Audrey (Kristen Wiig), quizás quien más sufre en su relación con ella, será paradójicamente la tabla de salvación de Bernardette.
Como en otros de sus filmes Linklater aborda el tema de la maternidad y el trastorno que supone para la vida profesional de una mujer. Bernardette era una arquitecta premiada y muy reconocida por sus soluciones e ideas arquitectónicas que tras sus problemas de embarazo y consiguiente maternidad desaparece de la noche a la mañana del panorama profesional. Esta decisión le ocasiona problemas psicológicos y de relación que no sabe superar más que a base de fármacos que ahondan aún más su agorafobia y falta de sociabilidad. Ver cómo se desenvuelve la actriz en este tipo de personaje ya es un dato a favor de la película. El otro sin lugar a dudas sean los preciosos paisajes de la Antártida que paradójicamente pese a la soledad inherente a ellos van a ser la mejor medicina para que Bernardette retorne a la sociabilidad perdida.
Todo el film, como he dicho, está al servicio de la magnífica actriz que es Cate Blanchett que, sin lugar a dudas, es la sostenedora del mismo. Pero hay otros actores como sobre todo Kristen Wiig que logran añadir a la película ese punto de comedia necesario. Kristen Wiig en el papel de vecina quisquillosa y presidenta de la Asociación de Padres y Madres de la Escuela a la que asisten Bee y su propia hija está fantástica y sin duda alguna es otro de los atractivos del film.
Una película que mezcla debidamente la comedia con el drama y que en mi opinión es una muy buena opción cinematográfica de verano. Nada más, pero también nada menos.
"Los Miserables"
La película de Ladj Ly es muy diferente a la anterior. Aquí estamos ante la ópera prima de un cineasta francés que presenta un producto que se sale del marco afable, ameno y desenfadado, al que últimamente el cine francés nos tiene habituados. No, aquí no estamos ante una historia amable para nada. Ladj Ly es un ciudadano francés de padres malienses nacido en 1978 que antes de dirigir este su primer largometraje había realizado documentales, cortometrajes y había actuado en películas de otros directores como Romain Gavras.
La trama cuenta lo siguiente: el policía Stéphane (Damien Bonnard) se une a las brigadas anticriminales del distrito parisino de Montfermei, donde conoce a sus compañeros Chris (Alexis Manenti) y Gwada (Djebril Zonga). Ambos le muestran las enormes tensiones que existen entre los distintos grupos organizados cuyo único objetivo es hacerse con el control de la zona. Pronto conocemos la distinta manera de entender la profesión y función policial por parte de cada uno de ellos: Chris bordea el mundo de los delincuentes empleando sus mismos métodos intimidatorios y violentos; Stéphane es un policial fiel a la legalidad y a los derechos de los ciudadanos; por su parte, Gwada es un superviviente que se mueve entre esas dos aguas quizás por su propio origen étnico y cultural.
Además del mundo de los adultos representado por parte de la ley en estos tres policías y por parte del mundo delicuencial en miembros más o menos cualificados de las distintas facciones que pululan por el barrio (musulmanes, africanos, y europeos) está el mundo de la chavalería que, aparentemente ajenos al mundo de sus mayores, actúan como correos y ayudantes de éstos, aunque también como lo que son, niños que juegan al fútbol o al basket con sus amigos y amigas o que disfrutan de las tecnologías como los drones para, como diversión pícara, espiar a las chicas en sus casas. Precisamente será una grabación accidental hecha por uno de estos chicos con su dron la que va a desatar en el barrio una vorágine inesperada pero muy comprensible tras lo visto en el film.
La película tiene mucho de documental pero sabe ligar ambos géneros realizando un auténtico docudrama que ilustra la realidad valiéndose de la ficción. La actuación de todos es magnífica. Me ha gustado mucho la de los chicos en especial la de dos de ellos: Issa Perica en el papel de sí mismo, Issa; y Al-Hassan Ly en el papel de Buzz el niño que juega y graba con su dron cuanto sucede en su calle. La dureza de la vida de estos chicos junto a la alegría innata a los mismos es uno de los grandes activos del film. Desde luego, siempre se dice, la esperanza de futuro reside en los niños, pero ¿podemos estar satisfechos con lo que se nos avecina de seguir así?
Ladj Ly ha dicho que lo que ha pretendido mostrar con su película es la existencia en Francia de dos o más realidades superpuestas que siempre están a punto de estallar. ¿Hay solución? No sé. Visto lo visto en este largometraje no puedo pronunciarme. Sólo me quedo con la excelente producción que es. Magnífica. Merece ser vista sin duda alguna. Para mí ha representado la reconciliación con el Cine francés del que tanta comedia tonta o falsamente profunda tipo algunas de Daniel Auteuil, Audrey Tautou, Omar Sy y otros me habían expulsado.
27 oct 2015
"Eden, Lost in Music", la reseña de Markebeats
Hará ya cosa de un mes que junto a Juan vi en los cines Renoir Princesa, única sala de todo Madrid donde se proyectaba, una película que en muchas revistas de cine venía calificada como de cinco estrellas. Con esas buenas críticas y tratándose de música electrónica pensé -¡y acerté!- que a mi hijo Juan le gustaría acompañarme. Pasó el tiempo y sin saber por qué la entrada que pensaba hacer en este blog sobre esta producción firmada por Mia Hansen-Løve, joven directora francesa (París, 1981) se fue quedando en el tintero., y fue Juan quien sin yo saberlo se me adelantó y habló primero de ella.
Como de las tendencias de la música electrónica yo sé más bien poco remito a todos los que queráis saber más sobre lo que a este respecto cuenta "Eden, Lost in Music", a la interesante y bien escrita crítica de Juan publicada en su blog "Markebeats"
Sólo añadiré a lo dicho por Juan allí que en esta película quasi documental, prácticamente un biopic, Paul (Félix de Givry), el personaje protagonista de la historia, se viene a salvar de su caída y fracaso en el negocio musical gracias al amor representado en el personaje de Yasmin (Golshifteh Farahani) que le pondrá en contacto con la hermosa realidad de la que se había ido evadiendo a través de las fiestas musicales (raves, clubs, discotecas...), sus sesiones de dj y unas adicciones cada vez más peligrosas que no le servían para nada más que para perderse y perderse en una falsa vida. La salvación de la persona individuo que se percibe al final del film le va a venir -es mi opinión, claro está- a través del mundo de la palabra, o sea, de la literatura. Es el poema "Un ritmo" del poeta estadounidense Robert Creeley el que el personaje protagonista lee al final del film al poco de haber escuchado en un portátil la canción "Within" de los Daft Punk, la otra cara de la moneda del fracasado Paul, y que según algunos son los músicos franceses reales cuya aventura músico-vital relatan los hermanos Hansen-Løve (Mia y su hermano Sven, codirector del film y cuya vida de dj aficionado inspiró a la directora).
"Within"
There are so many things that I don't understand
There's a world within me that I cannot explain
Many rooms to explore, but the doors look the same
I am lost I can't even remember my name
[Hook]
I've been, for some time
Looking for someone
I need to know now
Please tell me who I am
[Verse 2]
There are so many things that I don't understand
There's a world within me that I cannot explain
Many rooms to explore, but the doors look the same
(where are the locks to try the key)
I am lost I can't even remember my name
(and I wonder why)
[Hook x2]
Y esta es la letra de la poesía que cierra la película. Un poema de Robert Creeley, compañero de la generación beat estadounidense (Jack Kerouac y Allen Ginsberg entre otros muchos)
"Un ritmo"
Todo es un ritmo,
desde el cerrarse
de una puerta, hasta el abrirse
de una ventana.
Las estaciones, la luz
del sol, la luna,
los océanos, el crecimiento
de las cosas,
la mente de los hombres,
íntima, volviendo a ellos
de nuevo,
creyendo que el final
no es el final, volviendo
atrás el tiempo,
ellos muertos pero
con alguien por llegar.
Si estoy muerto en la muerte,
en la vida también
me muero, me muero...
Y las mujeres lloran y se mueren.
Los chicos crecen
hasta ser solo viejos.
El pasto se seca,
la potencia se va.
Pero se encuentra con otra
que vuelve, oh no la mía,
no la mía, y
a su tiempo muere.
El ritmo que se proyecta
desde sí mismo continúa
doblegándolo todo con su fuerza
desde la ventana hasta la puerta
desde el techo hasta el piso,
luz al abrirse,
oscuridad al cerrarse.
desde el cerrarse
de una puerta, hasta el abrirse
de una ventana.
Las estaciones, la luz
del sol, la luna,
los océanos, el crecimiento
de las cosas,
la mente de los hombres,
íntima, volviendo a ellos
de nuevo,
creyendo que el final
no es el final, volviendo
atrás el tiempo,
ellos muertos pero
con alguien por llegar.
Si estoy muerto en la muerte,
en la vida también
me muero, me muero...
Y las mujeres lloran y se mueren.
Los chicos crecen
hasta ser solo viejos.
El pasto se seca,
la potencia se va.
Pero se encuentra con otra
que vuelve, oh no la mía,
no la mía, y
a su tiempo muere.
El ritmo que se proyecta
desde sí mismo continúa
doblegándolo todo con su fuerza
desde la ventana hasta la puerta
desde el techo hasta el piso,
luz al abrirse,
oscuridad al cerrarse.
It is all a rhythm,
from the shutting
door, to the window
opening,
The seasons, the sun's
light, the moon,
the oceans, the growing
of things,
the mind in men
personal, recurring
in them again,
thinking the end
is not the end, the
time returning,
themselves dead but
someone else coming.
If in death I am dead,
then in life also
dying, dying...
And the women cry and die.
The little children
grown only to old men.
The grass dries,
the force goes.
But is met by another
returning, oh not mine,
not mine, and
in turn dies.
The rhythm which projects
from itself continuity
bending all to its force
from window to door,
from ceiling to floor,
light at the opening,
dark at the closing.
from the shutting
door, to the window
opening,
The seasons, the sun's
light, the moon,
the oceans, the growing
of things,
the mind in men
personal, recurring
in them again,
thinking the end
is not the end, the
time returning,
themselves dead but
someone else coming.
If in death I am dead,
then in life also
dying, dying...
And the women cry and die.
The little children
grown only to old men.
The grass dries,
the force goes.
But is met by another
returning, oh not mine,
not mine, and
in turn dies.
The rhythm which projects
from itself continuity
bending all to its force
from window to door,
from ceiling to floor,
light at the opening,
dark at the closing.
6 jul 2015
“Una novela rusa”: Novela de No ficción de Emmanuel Carrère
Asunto
Emmanuel Carrère, escritor, periodista, guionista, realizador francés, y narrador en primera persona de este relato de corte autobiográfico, viaja a Kotelnich (Rusia) para cubrir la noticia de la liberación tras 55 años de cautiverio de Andras Toma, un soldado húngaro detenido por los rusos al caer Budapest en 1944, dado por muerto en 1954 y que permaneció en un sanatorio psiquiátrico de esta localidad desde 1947 hasta 1999.
Emmanuel Carrère, escritor, periodista, guionista, realizador francés, y narrador en primera persona de este relato de corte autobiográfico, viaja a Kotelnich (Rusia) para cubrir la noticia de la liberación tras 55 años de cautiverio de Andras Toma, un soldado húngaro detenido por los rusos al caer Budapest en 1944, dado por muerto en 1954 y que permaneció en un sanatorio psiquiátrico de esta localidad desde 1947 hasta 1999.
El viaje a Kotelnich será un revulsivo para Carrère pues le
servirá para indagar y reflexionar sobre su biografía personal y familiar.
Personalmente el viaje le supondrá replantearse su unión con Sophie, la chica
con la que convive desde hace apenas dos semanas en una tormentosa relación de
amor-odio. También sus orígenes familiares se le aparecerán vivamente dado el
hecho de que su madre, Hélène Carrère d'Encausse, -de soltera Hélène Georges Zourabishvili (nacida en París el 6 de julio de 1929), famosa historiadora francesa especializada en historia de Rusia, miembro y secretaria perpetua de la Academia
francesa-, es hija de aristócratas georgianos -Georges Zourabishvili y Nathalie von Pelken-, que hubieron
de abandonar su país cuando Lenin decidió cambiar su doctrina de independencia
para los pueblos que habían formado parte del imperio ruso. Durante sólo 3 años, de
1917 a 1920, Georgia fue soberana; a partir de 1921 el país perdió de
nuevo su independencia siendo anexionado a la URSS:
"El fracaso estrepitoso de los espartaquistas en Alemania hará cambiar a Lenin de doctrina: la revolución se hará en un solo país y más vale que sea uno grande. Georgia es recobrada en 1921”, p. 66).
1944, año importante
para Andras Toma, también lo sería para el aristócrata georgiano refugiado en Francia desde
1921 quien, desoyendo toda recomendación, se presentaría en esa fecha en la
Gendarmería de Burdeos respondiendo a la citación que se le había hecho llegar.
Así como el soldado húngaro permaneció desaparecido 52 años, el abuelo de
Emmanuel desaparecería de las conversaciones familiares y jamás su
figura y acciones serían evocadas en el ámbito de su familia. Ambos personajes son comparados en el relato con Kaspar Hauser, misterioso joven que vivió en el s.
XIX en Alemania y del que se desconocían numerosas cosas: cuál era su procedencia,
por qué no sabía hablar e incluso cómo fue que murió tan joven y de manera tan
inexplicable
Estructura de la novela
Los contenidos de la novela se organizan en siete capítulos centrándose cada uno de ellos en un
asunto principal:
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