- “Pura pasión” Annie Ernaux
- “Torquemada en la cruz” Benito Pérez Galdós
- “Tiempo de matar” John Grisham
- “El último Dickens” Matthew Pearl
- “Romanticismo” Manuel Longares
- “Relatos sin rumbo fijo” Javier ( blog 'Abrazo de Libro')
- “Huérfanos de sombra” María Suré
- “Justo” Carlos Bassas del Rey
- “Soledad” Carlos Bassas del Rey
- “Miedo” Stefan Zweig
- “El infinito en un junco” √ Irene Vallejo
- “Lluvia fina” Luis Landero
- “Lincoln en el Bardo” Georges Saunder
- "Necesito una isla grande" Rafael Soler
- “Senderos de tinta” Juan Cruz Lara Jiménez
- “Las leyes de la frontera” Javier Cercas
- “Cada hombre es una raza” Mía Couto
- “La madre de Frankestein” Almudena Grandes
- “Río Revuelto” Joan Didion
- “Gerona” Benito Pérez Galdós
- “Todo lo que hay que saber sobre poesía” Elena Medel
- “Nada que no sepas” María Tena
- “El mapa de los afectos” Ana Merino
- “El animal moribundo” Philip Roth
- “Lluvia fina” Luis Landero
- “Nunca fuimos héroes” √ Fernando Benzo
- “La delicadeza” David Foenkinos
- “Años luz” James Salter
- “Caminaré entre las ratas” David Pérez Vega
- “Doce horas” Mayte Esteban
- “Ladrilleros” Selva Almada
- “Los Cazalet (Los años ligeros)" Elizabeth Jane Howard
- “Los Cazalet (Tiempo de espera)" Elizabeth Jane Howard
- “El grito” Rafael Soler
- “El origen de la tristeza” Pablo Ramos

- “La Consulta” (Los Thibault 4) Roger Martin du Gard
- “La Sorellina” (Los Thibault 5) Roger Martin du Gard
- “Caligrafía de los sueños” Juan Marsé
- “Ficciones” Jorge Luis Borges
- “La fórmula preferida del profesor” Yoko Ogawa
- “La colina del Almendro” √ Mayte Esteban
- “1793” Niklas Natt och Dag
- “Penélope y las doce criadas” Margaret Atwood
- “Jude el oscuro” Thomas Hardy
- “El ferrocarril subterráneo” Colson Whitehead
- “El tiempo es un canalla” Jennifer Egan
- “Telefónica” Ilsa Barea-Kulcsar
- “Manhattan Beach” Jennifer Egan
- “La Romana” Alberto Moravia
- “El asesino ciego” Margaret Atwood
- “los chicos de la Nickel” Colson White head
- “Tres funerales para Eladio Monroy” Alexis Ravelo
- “El plan A” Miguel Griot
- “Coños” Juan Manuel de Prada
- “Los milagros prohibidos” Alexis Ravelo
- “Los poetas de la Venida” VV AA
- “El disputado voto del señor Cayo” Miguel Delibes
- “Los favoritos de Midas" Jack London
- “La belleza del marido” Anne Carson
- “Juan Belmonte” Manuel Chaves Nogales
- “Amsterdam” Ian McEwan
- “Las pruebas que nunca existieron” César González Zamora
- “Confesiones de un comedor de opio inglés” Thomas de Quincey
- “La falta” Paula Izquierdo
- “Los nombres epicenos” Amélie Nothomb
- “Conspiración en Atenas” León Uris
- “Golpéate el corazón” Amélie Nothomb
- “Olga” Bernhardt Schlink
- “Macbeth” William Shakespeare
- “Espía de Dios” Juan Gómez Jurado
6 ene 2021
Resumen del año que afortunadamente acabó. ¡¡Feliz Año 2021!!
5 ene 2021
"Olga" de Bernhard Schlink
"—Éramos más pacientes que vosotros. En aquella época muchas parejas pasaban meses, incluso años, separadas, y solo se veían durante breves periodos. Tuvimos que aprender a esperar. Hoy todos vais en coche y en avión y habláis por teléfono y pensáis que el otro está siempre disponible. Pero, en el amor, el otro nunca está disponible."
"Cuando leía se impacientaba enseguida, pues le parecía que la acción podía desarrollarse con mayor rapidez hasta su objetivo, o el pensamiento de forma más directa hasta su conclusión. Su preceptor había mencionado a Nietzsche, la muerte de Dios, el superhombre y el eterno retorno, y Herbert esperaba encontrar respuestas a sus preguntas en Nietzsche."
De su estilo es destacable el perspectivismo del que se sirve para construir y completar a sus personajes principales. La propia estructura en tres partes con un narrador diferente en cada una de ellas (externo omnisciente en la primera, testigo presencial en la segunda, y la primera persona directa en la tercera parte epistolar) crean en el lector el efecto de construcción demorada, acumulativa y como por suaves oleadas. Esta manera de realizar la narración es deliciosa y subsume al lector en su interior. Si a esto unimos la manera delicada y como de pasada de presentar la realidad que rodea al personaje, con pequeñas referencias, de modo semejante a la ejecución, a base de simples enumeraciones tipo breves brochazos, de un cuadro impresionista o puntillista ("¡La de cosas que se podían ver y oír sin la distracción que suponía conversar! La hierba y las flores, las hojas de los árboles, algunas verdes y otras rojas, los escarabajos, el canto de los pájaros, el viento entre las ramas… El olor de la madera resinosa y recién cortada y el de los troncos mohosos, caídos hacía tiempo; a finales de verano, el olor a setas y en otoño el de hojas descompuestas."), el disfrute durante el acto de lectura es grande, inmenso.
Hay mucho culturalismo en el relato. No sólo de naturaleza literaria como el ya comentado sino también pictórico:
"Admiraba cuadros de cuando era joven y por sí sola había descubierto el arte: de Anselm Feuerbach y Arnold Böcklin, pasando por los impresionistas, hasta llegar a los expresionistas. Una de sus obras preferidas era La ejecución del emperador Maximiliano, de Édouard Manet."
"—Os preocupa la moral, ya lo veo —respondía ella, con una mirada colérica—. Quien moraliza quiere grandeza y, al mismo tiempo, comodidad. Pero nadie es tan grande como la moral que va preconizando, y ser un ser moral nunca ha sido fácil."
31 dic 2020
"Conspiración en Atenas" de León Uris
“Le gustaba sentarse a la sombra de un pino y ver cómo los viejos y los niños bajaban por la carretera llevando un haz de leña sobre la espalda. Era agradable el olor acre del queso de cabra, o el contemplar los ondulantes campos de trigo, o el ver cómo las muchachas caminaban erguidas bajo las ánforas que llevaban encima del hombro, marchando suavemente sobre los pies desnudos."
"Conspiración en Atenas" de León Uris
León Uris (Baltimore, USA, 1924 - 2003) fue un novelista estadounidense de origen judío. En 1941, con sólo diecisiete años, se incorporó al Cuerpo de Marines luchando en la Segunda Guerra Mundial en el Pacífico Sur. En 1950 la revista Esquire le compró un artículo lo que le animaría a escribir su primera novela, "Battle Cry'" (1953), que fue un éxito de ventas. En 1955 publicó la que acabo de leer, "Conspiración en Atenas" ('The Angry Hills' en el idioma original) situada también en el contexto de la IIª Guerra Mundial. Tras ésta se animó a viajar a Israel y concibió "Éxodus", novela publicada en 1958 que lo consagró definitivamente. En 1967, tras algunas obras menores, revalidó su condición de novelista de éxito con "Topaz". Hasta poco antes de su muerte, continuó escribiendo y publicando novelas muy bien recibidas por el público.
- "Se trataba de Michael Morrison, americano, uno de estos escritores que llenan cuartillas con el exclusivo fin de ganar a cambio el pan y la mantequilla y que se hallan en el catálogo de casi todos los editores."
- Aceptó la mediocridad cuando sus propios libros se volvieron mediocres, escritos para un público mediocre.
Cierto es que hay diálogos y situaciones muy del gusto de lectores de novelas consideradas de serie B o por debajo de la calidad literaria universalmente entendida por todos. Un ejemplo podría verse en este diálogo amoroso que bien podría haberse sacado de una típica película hollywoodense de los años 40 ó 50:
—¡Vassili! ¡Vassili! ¡Casi me volví loca!
—Lisa… Lisa…
Ella le acarició el cabello con la punta de los dedos y apretó su cara contra los labios de Mike.
—Lisa… Lisa… Lisa…
—No, querido, no. No podemos. Aquí no. No es seguro… Pueden venir los de la Gestapo.
Recordó su primera novela, que versaba sobre el gran amor de un hombre. Su editor, con el cinismo de todos los editores, le dijo que el gran amor sólo existía en las novelas. Su editor también le informó de que tan sólo en los libros se encontraban individuos dispuestos a vivir toda la vida con un recuerdo. Mike se daba cuenta de que el editor tenía toda la razón.
30 dic 2020
Mis favoritos de 2020: Lecturas, Películas, Series TV y Teatro
Lecturas
- “Los milagros prohibidos” de Alexis Ravelo
- “Nunca fuimos héroes” de Fernando Benzo
- “El infinito en un junco” de Irene Vallejo
- “Lluvia fina” de Luis Landero
- “La colina del almendro” de Mayte Esteban
- “Pura pasión” de Annie Ernaux
- “Ladrilleros” de Selva Almada
- “El animal moribundo” de Philip Roth
- “El ferrocarril subterráneo” de Colson Whitehead
- “El tiempo es un canalla” de Jennifer Egan
- “La decisión” de Roger Michell (vista en Movistar)
- “La tercera esposa” de Ashleigh Mayfair (vista en Filmin)
- “1917” de Sam Mendes (vista en Amazon)
- “The farewell” de Lulu Wang (vista en Movistar)
- “Tenet” de Christopher Nolan (vista en Sala)
“Macbeth” (William Shakespeare), puesta en escena de Gerardo Vera (in memoriam ) y Alfredo Sanzol; “¿Y si nos enamoramos de Scarpia?” de Albert Boadella y Martina Cabanas; “Prostitución” de Andrés Lima y Carmen Machi; “Traición” (Harold Pinter) por Teatro Kamikaze; y “Reinar después de morir” (Luis Vélez de Guevara), por Compañía Nacional de Teatro Clásico.
29 dic 2020
Amélie Nothomb: "Los nombres epicenos" y "Golpéate el corazón" (A pares XVI)
No es una autora que me vuelva loco, aunque reconozco que escribe bien, sus libros se despachan en dos horitas y son muy legibles, aunque en mi opinión casi siempre incidan en lo mismo: relaciones dentro de la familia vistas especialmente desde la perspectiva de una mujer. Y cuando se sale del núcleo familiar la relación sigue circunscrita al ámbito femenino; los hombres en su novelística son normalmente antagonistas o, si no, simples comparsas que habitan junto al universo femenino.
"Los nombres epicenos"
La novelista belga Amélie Nothomb prosigue en su tema favorito, el de la relación paterno-filial; y más concretamente en la difícil relación padre - hija. Leí de ella hace ya unos años "Soledad y temblores" aparecida en 1999 y en España en 2004 en traducción de Sergi Pàmies, traductor de prácticamente toda su obra del francés al castellano, al menos de la publicada en España por la editorial Anagrama. Frente a los encendidos elogios de unos y de otros (mejor debiera decir de unas y de otras, pues sobre todo son lectoras las que forman el grueso de su público) la novela me dejó algo frío al parecerme algo forzado todo lo que la Nothomb contaba de ese hombre, padre en la ficción, respecto de la protagonista.En esta novela de "Los nombres epicenos" estamos ante una venganza doble realizada por dos personajes de distinto sexo pero casi idénticos en carácter y cualidades. Además son padre e hija. Aparentemente Claude, el padre, y Épicene, la hija, son muy diferentes, pero en el desarrollo de la trama veremos que son de aquellos que siguen el proverbio de que la venganza se sirve fría. Sí, son seres vengativos, aunque la raza parece que mejora según se suceden las generaciones y la acción de desquitarse de la afrenta recibida por uno y otra se resuelve de manera dispar, así como también serán distintos los resultados de las mismas.
El título viene a cuento de la existencia en francés de nombres propios aplicados indistintamente a hombres y mujeres. Son patronímicos como Dominique o Claude, precisamente los nombres que tienen los miembros de la pareja protagonista del relato: la bondadosa, enamoradiza y muy ingenua Dominique, y el rencoroso, sibilino y vengativo Claude. Claude es un joven brillante que deslumbra con su palabrería y detalles a una ingenua muchacha de Brest con poco mundo. Enseguida él la enamora y ella convencida de que él la ama accede a casarse. Desea Claude ser padre cuanto antes y el sexo lo practican de modo extenuante guiados exclusivamente por esta finalidad. Tras ciertos momentos de duda sobre si podrían o no tener hijos ella se queda embarazada y da a luz una niña a la que el padre decide llamar Épicene en honor al título de una obra del escritor isabelino Ben Jonson (‘Epicoene, or the silent woman’ de 1609). Al poco deberán mudarse a París donde Claude ha levantado una filial exitosa de una empresa de Brest en la que "casualmente" Dominique, antes de casarse, trabajaba.
Claude es frío con su hija a la que mira con cara de odio. Épicene pronto, sobre todo según entra en la adolescencia paga a su padre con la misma moneda. Dominique está en medio y disculpa constantemente al padre ante su hija con el argumento de que las ocupaciones laborales le hacen comportarse así. La pobre chica se refugiará en una amiga del colegio y sobre todo en su soledad, sus libros, su amor por el estudio, su gran inteligencia... Un día Claude decide ir a vivir a la 'rive gauche' simplemente porque esa zona es más chic, de más nivel social, más burguesa. Épicene sufre una conmoción interior pues perderá a su amiga Samia. Su padre lo que desea es introducirse en el círculo social de los Cléry y para ello incita a su esposa a hacerse amiga de Reine Cléry y no parará hasta lograr que los inviten a una de sus recepciones.
Dominique es una mujer con cualidades que ella misma desconoce que salen a relucir cuando para conocer y procurar hacerse amiga de Reine cuyas hijas van al mismo Liceo que Épicene se las ingenia para coincidir con ella en las visitas a los profesores de sus hijas. Es allí en la espera a ser recibidas por el profesor de Historia donde se conocen. Pero será en otra reunión posterior, concretamente al año siguiente convocadas por la profesora de latín, Caracala (buen sentido del humor el de la Nothomb al denominar así, como al emperador romano de la dinastía de los Severo, a la exigente, rígida, sincera y aparentemente insensible profe de latín). Caracala critica el abandono en que Dominique tiene a su hija y que ella deduce del lujo que detecta en las ropas que viste y el perfume Chanel nº 5 que percibe. Y es que Dominiquea fin de que congeniase con Reine le está comprando muchísimos vestidos y caros perfumes.
Como es lógico no se puede desvelar más de la trama. Sólo me gustaría añadir a lo hasta aquí dicho que Épicene y Dominique, su madre, son pese a las apariencias más fuertes que su padre porque pese a los desprecios de éste y su maldad intrínseca, lo aman ("La persona que ama siempre es la más fuerte"). El nombre Épicene es claramente simbólico y hace que el lector quede inmerso en el sentido del teatro isabelino. Para Claude simboliza la mujer perfecta; para comprenderlo debidamente hay que fijarse en el subtítulo que Jonson da a su comedia, “The Silent Woman” (la mujer silenciosa, callada, silente).
En Amelie Nothomb los referentes literarios siempre son muy importantes. En "Los nombres epicenos" importa mucho, como ya se ha visto, el teatro isabelino. Pero no sólo por el nombre del personaje principal sino también por las preferencias literarias de ésta. Mientras que al autoritario y machista Claude le gusta la comedia de Ben Jonson “Épicene” a su hija Épicene le atrae más la shakespeariana tragedia “Ricardo III”. En ambos casos impera el simbolismo: Épicene es para Claude ejemplo de mujer perfecta, y Ricardo III es para Épicene el prototipo de su padre: un ser odioso y ambicioso que se vale de todo para lograr sus materialistas fines. Shakespeare, pues, como se ve, está muy presente en esta novela. La protagonista Épicene dedica su tesis al verbo 'to crave' tan importante en la obra poética y dramática de Shakespeare. Su materialista padre Claude no entiende esta dedicación y al preguntarle por el sentido del término ella se lo traduce como "tener la imperiosa necesidad de"; precisamente lo que ella lleva sintiendo toda su vida: la necesidad del padre, la orfandad sentida.
"Golpéate el corazón"
Es "Golpéate el corazón" una especie de cuento actualizado de “La Cenicienta”. Diane se ve relegada en los afectos maternales respecto a a su hermano Nicolas y a su hermana Celia. Esta manera de ser tratada y la falta de reciprocidad de Diane respecto a su madre a la que ve como una diosa confiere al relato el aspecto de un cuento tradicional
Diane se salvará gracias a su inteligencia y a la relación que en sus años universitarios entablará con Olivia, profesora que se siente ninguneada en el departamento universitario de cardiología por sus colegas masculinos. Marie cree encontrar en ella a la madre que no tuvo pues Olivia la apoya en sus trabajos y le da recomendaciones muy pertinentes. Diane, por su parte, la anima a presentarse a la cátedra compitiendo con el elenco masculino; a cambio ella, que ya la ayuda en los estudios de su hija Mariel también colaborará en la preparación de la prueba pasándole a máquina sus trabajos
Como en la anterior novela nada más cabe decir para no torpedear el placer de la lectura y las sorpresas que la Nothomb como es habitual en ella reserva en la misma.
Es una novela que discurre toda ella entre mujeres: relaciones madre-hija, discípula-maestra, y también entre amigas: Elizabeth-Diane. Precisamente es ésta quien despierta a Diane sacándola del atontamiento afectivo en que se encuentra. El verso de Alfred de Musset, "Golpéate el corazón, ahí es donde reside el genio", que leyeron juntas a la tierna edad de 11 años decantará la vocación de Diane hacia la cardiología y le servirá en el futuro para tomar decisiones afectivas importantes. Los cuentos tradicionales, como ya he dicho, se vislumbran en el fondo de esta novela corta. A mí particularmente muchas veces los diálogos de las niñas entre sí y de la protagonista con su madre o con su hermano me han hecho recordar a las novelas de la Serie "Celia" de Elena Fortún. [en este blog hablé en su día de dos novelas suyas: "Celia en la revolución" y "Oculto sendero". Pinchando en los títulos se accede a las reseñas]
Además de indagar en las relaciones afectivas entre seres humanos, en este caso materno-filiales, y también en las emocionales entre maestro-alumno, Amélie Nothomb toca como al paso otros temas que parecen menores pero no lo son. Tal es el de la prepotencia o supremacismo de unos profesionales frente a otros: : "al elegir la cardiología y la investigación, optamos por la nobleza; ejerciendo como simples médicos, solo curamos a cerdos." También, aunque en esta novela tratado menos directamente, se percibe el choque hombres-mujeres en la decisión de Diane de no acudir a la boda de su hermano Nicolas, algo que a mí me pareció según lo leía algo egoísta e insolidario por su parte.
Y como en toda la novelística de Amélie Nothomb, la literatura aparece por doquier. Aquí directamente en el título del libro tomado de Alfred de Musset. Y si esta frase marca el inicio de la narración, ésta se cierra con una soberbia frase de Rene de Chateaubriand: "no se debe usar el desprecio sino con gran economía, debido al gran número de necesitados.". Dos muy pertinentes recomendaciones las que sacadas de estos dos autores románticos sirven para abrir y cerrar esta novelita.
Aunque Amélie Nothomb cuestione y ponga en evidencia las relaciones afectivas en el ámbito familiar sin embargo siempre deja abierto un pequeño resquicio, una espita, para salvar la relación parental por muy deteriorada o tóxica que la misma sea. Así ella ve claras diferencias entre el desprecio y el odio:
"¿Qué es mejor, el desprecio o el odio?, se pregunta Diane: "ahora le parecía a Diane que el desprecio era peor que el odio. Este está próximo al amor, mientras que el desprecio le es extraño. 'Por lo menos mi madre nunca me desprecio', pensó."
Conclusión.
Estas dos novelas de Amélie Nothomb, "Los nombres epicenos" y "Golpéate el corazón", son estupenda muestra de la tendencia novelística que la escritora belga cultiva: la Novela intimista. En efecto, en ambas conviven la memoria y la identidad como temas principales. Según la autora estas dos narraciones no son autobiográficas si bien en mi opinión hay mucho de la propia escritora y no poco de introspección en ellas. Además el tratamiento lingüístico de las mismas es muy lírico, muy poético en ocasiones como no puede ser de otro modo al tocar la intimidad de seres humanos. En general, la escritora belga en sus cerca de 30 relatos novelescos realiza un intento de llegar a las raíces de la personalidad frustrada. En estas dos novelas entiendo que supera ya esa frustración y las mujeres que protagonizan esas narraciones ya viven en plenitud su vida al haber logrado desasirse de las anclas familiares, emocionales, sociales, profesionales... que las atenazaban.
________________________
Nota:
Participo con estas dos novelas en el Reto 'Autores de la A a la Z' del blog Lecturápolis. Me sirve el apellido de la autora para cumplimentar debidamente la letra 'N'.
27 dic 2020
Paula Izquierdo: "La falta"
✔ “Creo que si he sido un buen psiquiatra es porque nunca me ha importado la gente. En realidad, oía las angustias, los traumas, las desgracias, las tinieblas en que vivían los demás sin que me afectaran un ápice. Al contrario, cuanto peor estaban ellos, mejor me sentía yo.” (Pablo)
✔ “Muy a menudo me pregunto si de verdad me gusta escribir. O si, como leí hace poco que decía un psicoanalista, la escritura es la porción de masoquismo que todo ser humano necesita.” (Sara)
Resumen y sinopsis de "La falta" de Paula Izquierdo
La escritora
La novela está cargada de referencias literarias. La primera y más evidente es la de Milán Kundera de quien una cita inicial que enmarca y sirve de entrada a la historia viene a declarar que lo íntimo más trivial coincide en esencia en los mecanismos psicológicos con aquellos grandes acontecimientos en apariencia increíbles e inhumanos.
"«Ella, cuando se enamoraba, era con una perfecta ferocidad de falta de honradez acumulada: se convertía automáticamente en una especie de chamarilera, especializada en sentimientos de segunda mano y, por consiguiente, incalculables.» Djuna Barnes, El bosque de la noche. ¿Estaría hablando Barnes de mí?"
Para qué nos vamos a engañar, todo es prescindible. O, quizá, alguien es capaz de afirmar que el mundo sería de otro modo si no hubieran existido Proust, Joyce, Faulkner o Musil. No hay nada imprescindible en esta puta vida y menos una novela. Pero no
- mera terapia: Muy a menudo me pregunto si de verdad me gusta escribir. O si, como leí hace poco que decía un psicoanalista, la escritura es la porción de masoquismo que todo ser humano necesita.
- pura necesidad vital: Hay gente que cree que escribe para el bien de la humanidad, de la historia del arte o de la literatura. Yo, en mi caso, hacía tiempo que había descubierto por qué escribía; porque estaba esclavizada, sí, esclavizada por las palabras
- obligación: Vuelvo muda al escritorio, tengo que escribir el final. Sé que sigue ahí, detrás de la puerta. No oigo su respiración jadeante, su voz repitiendo mis frases, pero sí la siento a corta distancia.
- Ahora estoy sola conmigo misma, con mi capacidad, como dice Kundera, para descubrir una parte hasta entonces desconocida de la existencia)
- algo que resulta evidente, es que tengo dos vidas, la de antes y la de después de la escritura
¿Iba en su busca? La estoy viendo bailar, juguetear con su cuerpo, me atrae con sus gestos obscenos de cadera, procaces para mi mirada alcohólica, moviendo los brazos delgados, lánguidamente, a cámara lenta, la cabeza a un lado y a otro, el pelo largo, enmarañado en la música, siguiendo un ritmo imposible; afila los ojos oscuros como manchas de tinta. Mis hijos, los matorrales, Amalia, los enfermos, la hierba, las piedras calizas. El mar. Yo nunca me atreví a tirarme de cabeza desde lo más alto del acantilado. Sara envuelta en su mortaja. Sara, amante del reino. Me parecía inabarcable. ¿Dónde está la ciencia en toda esta confusión? ¿Qué fue lo que me decidió a atropellar al animal?
No es de extrañar, pues, visto lo comentado hasta aquí, que "La falta" de Paula Izquierdo fuese novela finalista del VI Premio Unicaja de Novela Fernando Quiñones en 2005, año de su publicación. Y tampoco que prácticamente fuese esta novela la que decantó definitivamente a la autora hacia la escritura literaria.
23 dic 2020
"Ámsterdam" de Ian McEwan
—Hay cosas más importantes que las sinfonías. Las personas, sin ir más lejos.
—Y ¿no son esas personas tan importantes como las tiradas de los periódicos, Vernon?
"Ámsterdam" de Ian McEwan se publícó en 1998, año en el que se la distinguió con el Premio Booker
Molly Lane ha muerto a los cuarenta y seis años de edad. Era una mujer muy libre, muy seductora, y en su entierro se encuentran presentes los cuatro hombres más importantes de su vida: Clive Linley, músico famoso; Vernon Halliday, periodista y director de uno de los grandes periódicos del país; George Lane, su poderoso y multimillonario marido, y Julian Garmony, un notorio político de derechas, actual ministro de Asuntos Exteriores y candidato a primer ministro.
Pocos autores hay capaces de decir más y con más humor crítico que McEwan en este breve diálogo. El novelista se burla del 'todo vale' que el posmodernismo ha instituido en las artes, en especial en esa ocultación del plagio bajo la expresión 'cita', 'muestra' o 'intertexto'. Magnífico.—He oído millones de cosas sobre ella. Dicen que ha «fusilado» usted a Beethoven de mala manera.—Lárgate, imbécil.
—Supongo que usted lo llamará «muestreo». O «cita» posmoderna. Pero ¿no era usted premoderno?
La residencia de ancianos, la televisión en la sala comunal, el bingo, los varones viejos con sus pitillos y sus orines y sus babas. No lo consentiría. A la mañana siguiente iría al médico. Pero era eso lo que Molly había hecho, y la habían enviado a hacerse análisis. Podían llevar a cabo el seguimiento de tu declive, pero no podían evitarlo. Lo mejor, pues, era mantenerse lejos de los médicos.
su firme mano se disponía a extirpar un cáncer de los órganos del grupo gobernante (tal era el tenor que pensaba emplear en el editorial que seguiría a la dimisión de Garmony). La hipocresía saldría a la luz, el país seguiría en Europa, la pena capital y el servicio militar obligatorio seguirían siendo estantiguas del pasado, la seguridad social sobreviviría de una forma u otra, la ecología planetaria recibiría un empujón decoroso.
Ahora las texturas se multiplicaban al incorporarse a la confabulación del trombón nuevos instrumentos, y la disonancia se propagaba como por contagio, y pequeñas y duras esquirlas —las variaciones que no habrían de conducir a ninguna parte— se alzaban hacia lo alto como chispas que de cuando en cuando chocaban y producían las primeras vislumbres del vertiginoso muro de sonido, del maremoto que empezaba ya a gestarse y pronto barrería cuanto encontrase a su paso, para acabar destruyéndose a sí mismo en el lecho de roca de la tónica y su escala.
la pueril distorsión jocosa de drag, y el populachero —y condenado al fracaso— juego de palabras entre «bragas hechas un ovillo» y «estar hecho un manojo de nervios», y las poco convincentemente contrapuestas expresiones «vestirse informalmente» y «disfrazarse»…
Un interesante relato que tiene sus momentos sorpresivos y sus giros inesperados tan habituales en el escritor inglés y que siempre incitan a leerle.
Datos de la novela:
ISBN 978-84-339-6890-6
EAN 9788433968906
PVP CON IVA 16.00 €
NÚM. DE PÁGINAS 200
EDITORIAL: Anagrama
COLECCIÓN Panorama de narrativas
CÓDIGO PN 430
TRADUCCIÓN Jesús Zulaika Goicoechea
PUBLICACIÓN 01/09/1999




















