1 may 2017

"Las chicas", primera novela de Emma Cline

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"Pero había otra posibilidad que se deslizaba encorvada, insistente e inmperceptible. El monstruo bajo la cama, la serpiente al pie de la escalera: puede que yo también hubiese hecho algo" ("Las chicas")

Literatura light, Primeras novelas, best seller
Foto:
Cordon Press/ Anagrama
Según he leído por ahí, en la Feria de Frankfurt de 2014, los distintos editores y productores cinematográficos se pelearon por adquirir los derechos de una ópera prima titulada "Las chicas" firmada por una tal Emma Cline

¿Quién es Emma Cline? ¿Es normal este revuelo? ¿"Las chicas" es una novela de calidad? 

Dar respuesta a estas tres cuestiones me llevó a leer la novela. Bueno, no sólo fue la necesidad de encontrar respuestas a esas preguntas, también me movió a ello la serie de reseñas leídas en blogs que frecuento y que hablaban, la mayoría, positivamente de ella. Y, por último, y éste sí que fue el impulso definitivo, "Más que palabras...", la Tertulia Literaria a la que asisto, la eligió como lectura del mes de abril que está a punto de finalizar.

¿Quién es Emma Cline?
De la autora, Emma Cline, por su edad, sólo 27 años, y ser "Las chicas" su primera incursión en el mundo de la narración, no se saben muchas cosas. Nació en 1989 en Sonoma, California (Estados Unidos) en el seno de una conocida familia americana (su abuelo paterno fue uno de los inventores del jacuzzi y su padre fundó unos viñedos con su apellido familiar en Sonoma [California] en los 80.) Siete hijos tuvo el vinocultor con su esposa; y de los siete, salvo el primero y el último que son varones, cinco son mujeres, siendo Emma la mayor de ellas.  Este puesto de 'primus inter pares' -primogénita entre las chicas- puede, quizás, hacernos entender que haya sido desde muy pronto una chica despierta y muy interesada por el mundo que le rodeaba, por el papel de las mujeres en el mundo, por la lectura y la escritura.

¿Es normal este revuelo?
Me refiero con esto a si una primera novela de una autora muy joven también puede explicar el revuelo editorial que se formó en Franfurt en 2014. La contestación debiera de ser no; sin embargo, y dado que tal alboroto existió, habrá que buscar algún tipo de justificación al mismo. Yo creo que todo este barullo viene dado por el asunto que toca la novela, que no es otro que la ficcionalización del tremendo y sangriento asesinato de la actriz Sharon Tate, esposa del cineasta Roman Polanski, en ese momento embarazada de ocho meses, y de los invitados que estaban con ella en su residencia. Los agresores fueron tres mujeres de una secta hippie que encabezaba Charles Manson, gurú cuya atrayente personalidad  tenía a sus adeptos totalmente abducidos. El crimen se cometió bajo los efectos de drogas alucinógenas y se escenificó con rituales un tanto satánicos.

Si bien en el relato de Emma Cline no estamos ante un relato de no-ficción, tipo "A sangre fría" de Truman Capote, la situación del asunto exactamente en el tiempo -madrugada del caluroso 9 de agosto de 1969- y en un lugar -una mansión de un lujosos barrio habitado por estrellas del espectáculo- donde sucedieron los asesinatos reales carga a autora y novela de un morbo añadido que los popes de la industria editorial y cinematográfica no podían dejar pasar de largo. La novela de esa jovencísima chica californiana que había tardado -confiesa ella en alguna de las muchas entrevistas que le han hecho- siete años en escribirla y dos más en corregirla olía a dinero, a mucho dinero. 

Las asesinas del clan Manson, Sharon Stone, Roman PolanskiLos gestores de la industria de los libros se han ocupado muy mucho de resaltar la inspiración real de los hechos ficticios que se relatan. Una inspiración que encuentra total correspondencia en los personajes que funcionan en la trama novelesca. Es la siguiente:
El músico Mitch Lewis de la ficción es trasunto del Roman Polanski real; los cuatro asesinos de la ficción se corresponden con los cuatro miembros de la secta de Manson, Susan Atkins, alias ‘Sexie Sadie’, Patricia Krenwinkel, Leslie van Houten y Tex Watson, que armados de cuchillos y un rifle entraron esa noche de agosto en la residencia donde estaba Sharon Tate y mataron a todos los que en ese momento allí se encontraban.

Y junto al tremebundo asunto de los sangrientos crímenes se encuentra la juventud de la autora, ciertamente una niña superdotada pues si a 2014 le restamos (7 más 2) los 9 años que le ocupó la narración, nos encontramos con una niña de ¡¡sólo 16 años!! que se pone a investigar, preguntar, pergeñar y finalmente escribir esta novela. Es evidente, como ya he dicho antes, que el efecto mediático y publicitario era más que atractivo siempre, claro está, que la novelita en cuestión diese cierto soporte literario a tan ambiciosa operación. 

 ¿"Las chicas" es una novela de calidad?
Contestar rotundamente a preguntas como la anterior es difícil. Yo diría para concluir, y eso que acabamos de comenzar, que no es para tanto. Es una novela legible, pero con fallas que pienso podría la escritora haber evitado para ofrecer un relato algo más redondo.

"Las chicas" se estructura en tres partes. Cada una de estas partes se subdivide en otras dos: una primera situada en el momento de escritura, o sea, cerca de cuarenta años después de 1969, momento en que se sitúa la historia que nos ha llevado a comprar y leer la novela. Los dos tiempos narrativos están narrados en primera persona por la misma persona, Evie Boyd, que en el 69 tiene 14 años de edad y ahora ya anda por la cincuentena. Los personajes, salvo en el caso de la narradora -en ambas tramas Evie Boyd- difieren absolutamente de una a otra historia. Es tal el protagonismo de la historia del verano del 69 que como lector me he preguntado muchas veces durante el curso de la lectura qué finalidad tiene la parte de la novela situada en la actualidad. No le encuentro otra funcionalidad que la de servir de introducción a la historia principal, la de la secta que llevará a cabo la matanza. ¿Es un buen recurso? Pues, sinceramente, en mi opinión, no; aunque pueda sonar algo pretencioso por mi parte -perdonadme si así os lo parece- revela bisoñez. ¡Hala, ya lo dije!

La parte fundamental del relato es la que ocupan los sucesos del verano de 1969. La escritora ha insistido muchas veces en que su intención no era la de escribir la historia de los asesinatos de Manson sino, como viene a decir el título, la historia de las chicas en ese momento crítico de la adolescencia. Estamos, pues, ante una historia de iniciación, un bildungsroman, que presenta las inseguridades, dudas, atracciones, indefiniciones de todo tipo, enfrentamientos, arriesgadas experiencias, sentimientos de ser una persona incomprendida, etc., de una chica de catorce años. 
"Mi bolsa era una bolsa cualquiera, sin ningún rasgo distintivo. Las cosas que contenía: ropa, un libro sobre el Caballero Verde, el pintalabios Merle Norman. Las posesiones de una niña que pretendían hacerse pasar por una acumulación adulta" (pág. 313)
Evie Boyd vive en un entorno familiar algo inestable: sus padres se han separado hace poco y han decidido que el próximo curso ella vaya a un internado; Evie piensa que en su casa sobra, que sus padres no la quieren:  Jean, su madre, más preocupada por gustar a los hombres que pasan por su domicilio y Carl, el padre, ocupado con su trabajo y su vida junto a Tamar, asistente suya antes del divorcio y ahora compañera en Palo Alto donde residen desde la separación. Por si esto fuera poco para una chica de esta edad, su amiga de instituto, Connie, se ha enemistado con ella y de ser uña y carne han pasado a ignorarse totalmente. En esta situación de conflicto emocional, la narradora se queda subyugada ante la visión de una chica, Suzanne, de la que le atrae todo: sus ojos, su determinación, la libertad con la que se mueve, y, también la indigencia que parecen denunciar los pobres vestidos que llevan ella y sus compañeras (Helen, Roos y Donna).

Guerra de Vietnam, Drogas y hippies, Amor libre, Sectas, Sexo

Cuando vuelva a encontrarse con este atípico grupo de personas y Suzanne la mire con afecto, Evie creerá que acaba de encontrar sentido a su vida. Las acompañará al Rancho donde viven -malviven, sería mejor decir- en adoración incondicional de Russell, líder del grupo, al que entregan cuerpo y alma. Durante algunos días no continuados Evie vive en el Rancho y conoce de primera mano las prácticas que allí se hacen: consumo constante de drogas (marihuana, ácidos de todo tipo, hachis...), sexo libre, propiedad comunal, búsqueda de comida en los cubos de basura de la ciudad, infundadas ilusiones de triunfo musical por parte de Russell, visitas interesadas al Rancho de Mitch Lewis, un músico triunfador que les da dinero a cambio de compensaciones sexuales...

La historia del 69 sabemos como acaba en su parte real. Respecto a la ficticia, según leemos la novela sólo dudamos sobre qué pasará con Evie. Para saberlo no queda más remedio que leer el relato hasta el final. Quizás este mínimo suspense haya sido el que me ha llevado a leer completamente el texto. 

La historia que acontece en el momento actual es, en mi opinión, más floja que la otra. Aparte de servir para dar pie a la narradora de contar los sucesos de 1969, sólo le encuentro una justificación más: mostrar que las cosas han cambiado poco respecto a 1969. ¿Qué cosas son éstas? Pues sobre todo esa sumisión al macho dominante que muestran las chicas -las hippies del 69 y Sasha de la época actual- en ambos momentos. Si en la historia del pasado Donna, Roos, Helen, Suzanne... se entregan a Russell y a Mitch cuando ellos lo deseen, en la de ahora Sasha se humillará ante Julián y su amigo Zav sólo por no incomodarles.

De refilón se tocan en esta novela otros asuntos además de la reconstrucción de la matanza de Sharon Tate e invitados. Son éstos: la guerra de Vietnam, la rebeldía de la juventud norteamericana frente a esta guerra, el pacifismo, las drogas, el conflicto entre padres e hijos que ahora empiezan a cuestionar la autoridad paterna, la liberación sexual, la música que acompaña en todos los momentos la vida de estos jóvenes [en la página "Música que me gusta escuchar" he colocado una serie de temas que aparecen citados a lo largo del relato. Pinchar aquí], la difícil llegada a la edad adulta, la imperiosa necesidad de gustar, la fuerza del grupo, el deseo adolescente de ser aceptado, la trivialización del sexo ...

Lo mejor
A mí me parece que temáticamente el mérito principal de esta novela es avisar de que dentro del ser humano anidan monstruos que conviene no despertar. Si tal cosa se hace o, mejor, si uno se coloca en disposición de hacerlo, el horror puede ser inmenso. Con la debida distancia, este asunto tan tremendo me ha llevado a recordar un poco la extraordinaria novela de Joseph Conrad, "El corazón en las tinieblas"; pero, evidentemente, Emma Bline, no es Conrad. Y no es Conrad porque aunque tiene algunos aciertos formales en el uso del lenguaje no logra mantener un tono constante durante toda la novela, sino que, en mi opinión, ésta contiene muchos altibajos

Lo peor
Para mí, sin lugar a dudas, lo peor de la novela es esa primera subparte que aparece en cada una de las tres en que se estructura la novela. Es lo peor porque los personajes que en ella aparecen, salvo Evie, no tienen consistencia, son seres sin fuerza, evanescentes. Se diría que Julián, Zav y Sasha estuviesen siempre en esa nebulosa hippie que una y otra vez piden a Evie que les relate.

Tampoco me ha gustado esa nota de humor a lo Tarantino que introduce en un momento culminante (a mí Tarantino me encanta; pero Emma Cline tampoco es Tarantino) por parecerme impropia e inadecuada:
Gwen "antes de que pudiese levantarse tenía a Donna encima. Arrastrándose por su espalda, apuñalándola hasta que Gwen pidió, educadamente, si podía morir ya" (pág. 309). 

29 abr 2017

Premios Libros y Literatura 2016-2017

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Las webs Libros y Literatura, Cursos de Libros y Literatura y Autoedición Profesional son las convocantes de estos Premios. Sus destinatarios son cualquier persona residente en territorio español que tenga un blog cuya principal temática sea literaria. Dos son las modalidades de participación en esta convocatoria:

  1. Sólo en el Sorteo de libros: Para esto basta con hacer un post semejante a éste y publicitar la convocatoria en el blog del participante. Naturalmente, una vez cumplidos estos requisitos hay que comunicarlo a Libros y Literaturas a través de un correo electrónico.
  2. También en el Concurso de Reseñas: A lo ya hecho en la modalidad anterior hay que añadir la expresión en ese post de que se participa también en el Concurso de Reseñas y adjuntar, bien mediante el enlace correspondiente o íntegramente en el propio post, la Reseña con la que se concurre al Premio. Sólo se puede concursar con una reseña ya publicada durante 2016 y lo que va de 2017 o una reseña nueva que se comunique en ese momento.

➽ El período de inscripción en estos Premios se extiende desde el 21 de abril de 2017 hasta  el 14 de mayo de 2017 a las 23:59 h (hora peninsular española).


➽ Los premios consisten en 380 libros, 5 ejemplares de cada uno de los títulos que puedes ver en esta lista de premios (http://www.librosyliteratura.es/premios-libros-y-literatura-2016-2017-2.html)
  • Entre todos los participantes en los Premios Libros y Literatura 2016-2017 se sortearán 16 lotes de 20 libros de la lista de premios.
  • Los tres ganadores del concurso de reseñas serán premiados con un lote de 30 libros (primer premio), un lote de 20 libros (segundo premio) y un lote de 10 libros (tercer premio).  También participarán en el sorteo de los lotes de libros.
➽ El jurado lo forman miembros del equipo de Libros y Literatura que hará una primera selección, y un jurado experto e independiente formado por escritores y editores elegirá las tres mejores reseñas. 


➽ El fallo se publicará el 11 de junio de 2017.
(Bases completas de estos premios pueden –y deben- consultarse en http://bit.ly/premioslyl)

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➤ Yo participo en ambas modalidades. En el Sorteo de Libros a través de este post y en el Concurso de Reseñas presentando la titulada "Un abogado rebelde" de John Grisham. Tal reseña la publiqué en noviembre de 2016. El link para acceder a la misma es el siguiente:
http://bit.ly/2fNEJIZ

"Te vendo un perro" de Juan Pablo Villalobos

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Parodia, metaliteratura, posmodernismo, carnavalismo bajtiniano, la "Teoría estética" de Adorno, teóricos de la recepción como Wolgang Iser, la utilidad de los textos, la postverdad, la vida real, la novela mexicana, los pintores muralistas mexicanos con Diego Rivera a la cabeza, los revolucionarios mexicanos que yacen bajo tierra, los perros -sí, muchos perros-; las siglas -sí, también muchas siglas de significados sorpresivos-..., y el humor -mucho, muchísimo humor-. Todo esto, y más, es lo que se puede degustar leyendo esta novela del mexicano Juan Pablo Villalobos.

Fiesta en la madriguera, Premio Herralde

El escritor
Juan Pablo Villalobos (Guadalajara, 1973 - ) es un escritor y empresario mexicano. Hasta la fecha ha escrito cinco libros:
·         Fiesta en la madriguera, 2010.
·         Quesadillas, 2012.
·         Si viviéramos en un lugar normal, 2012
·         Te vendo un perro, 2015.
·         No voy a pedirle a nadie que me crea, 2016, premio Herralde.

La novela que he leído es, pues, la cuarta de sus publicaciones.

La reseña
muralistas mexicanos, Arte mexicano, Revolución mexicanaTeo de setenta y ocho años es nuevo en el edificio. En cuanto llega, Francesca le invita a incorporarse a la Tertulia Literaria que el resto de inquilinos, ancianos todos ellos, mantienen y de la que ella es coordinadora y directora. Teo se excusa pero Francesca le insta a integrarse en el grupo aduciendo la condición de novelista de Teo, algo que él niega sistemáticamente.

A Teo sólo le mueven las cervezas que diariamente se toma y que debe de espaciar a fin de procurar que sus escasos recursos le cubran su adicción durante todo el mes. También Teo siente deseos sexuales que ya dada su edad no sabe bien si son reales o reminiscencias del Teo joven que un día fue. El objeto de sus filias actuales es Yuliet, la verdulera revolucionaria; igual que antaño, cuando joven, bebía los vientos por Hilaria (conocida como Marilín en el mundo artístico) y ansiaba entrar en la casa de Diego Rivera donde ella trabajaba de modelo. Ambas, Yuliet y Marilín, le aplazan el deseado ayuntamiento con argumentos diversos que dilatan y eternizan en el tiempo sus ansias:
➽“-No vamos a echar a perder la Revolución por un acostón” [dice ella]
-¿No era al revés, Yuliet?
-¿Cómo al revés?
- Que no vale la pena echar a perder un acostón por la Revolución
” [le dice Teo.]
➽"Finalmente se abría la puerta [de la casa de Diego Rivera] y Marilín atravesaba el umbral que la devolvía a la calle, al tranvía y a mis preguntas:
-¿Qué hiciste?
-Ya lo sabes. Posar.
-¿Desnuda?
-¿Tú qué crees? ¿Te pones caliente, Teo?
-¿Me vas a dejar dibujarte?
-Mañana.
"
Los dos Teo, el joven y el actual, topan durante su existencia con un variopinto grupo de seres que le irán marcando y de los que aprende al tiempo que se defiende. Durante su juventud entre los artistas mexicanos reunidos en torno a la figura del pintor Diego Rivera se encontraba otro menos famoso pero que a Teo le influirá más: es Manuel González Serrano, el Hechicero. Y en la edad adulta será con Willen, misionero mormón, con quien a través de sus diálogos interminables de los miércoles hablará de Juan O'Gorman, arquitecto y pintor mexicano que se suicidó en 1982 al no poder superar el de Frida Kalho acaecido en 1954. También con Güilen (Willen) hablará de la gratuidad e inutilidad del Arte, aunque siempre el mormón mantendrá que los textos (él siempre va con la Biblia bajo el brazo, al igual que Teo todo lo apoya en la "Teoría estética" de Adorno) tienen una gran utilidad. Este pragmatismo textual se evidencia cuando los dos emprenden su particular lucha contra las cucarachas que invaden la casa de Teo armados “Él, con la Biblia. Yo, con la Teoría estética”. 

Si algo caracteriza el estilo de esta novela es la mezcolanza de géneros novelescos, su hibridación. Todo en ella es parodia de diferentes tipos de novelas: Hay thriller en la lucha sorda entre Francesca y Teo que incluye el robo de materiales literarios (el "Palinuro en México" de Fernando del Paso que están leyendo en la Tertulia y las "Notas de Literatura" de Theodor Adorno. Ambos títulos alcanzan las 700 páginas cada uno de ellos), así como sigilosas violaciones de domicilo; ensayo en las disquisiciones sobre el Arte, en especial sobre Literatura, y también  sobre Religión; novela de aprendizaje en el desarrollo del Teo adolescente, de su hermana y su integración en el mundo laboral... [“Mi hermana y yo nos habíamos convertido en adultos, pero mamá no había dejado de ser mamá y sólo dejaría de serlo si la convertíamos en abuela, cosa que nunca sucedió”]; costumbrismo en la huída del padre de Teo del domicilio familiar; realismo mágico en la presentación de la realidad mexicana tantas veces inverosímil pero cierta; novela sentimental en los escarceos e inclinaciones amatorias del joven Teo...

También es esencial en este relato la presencia del Humor. Es un humor que arrampla con todo, que no se detiene ante nada, un humor irreverente que sirve para poner en solfa los fundamentos de la sociedad mexicana: en el mundo artístico, los popes del muralismo mexicano con Diego Rivera y Frida Kalho a la cabeza, pero también a los que abjurando de la figuración optaron por la abstracción. De ahí que el padre de Teo, pintor frustrado como él, en un momento dado reconsidere planteamientos anteriores y diga que a su muerte 
"ya no quiero que me incineren y mezclen mis cenizas con pintura, No quiero pasar a la posteridad en una manifestación anacrónica. Quiero que usen mi cuerpo en una performance. Dáselo a Jodorowsky a ver qué se le ocurre. [...] o a Felipe Ehrenberg [...] Si no es a Felipe dáselo a alguno de los grupos que hacen happening, hay un montón, pero antes investiga bien, no quiero acabar en una fumada frívola" (p. 186)
y en el mundo político, las humoradas referidas a los revolucionarios mexicanos:
"El suelo de la explanada del Monumento a la Revolución se estaba agrietando. [...] Eran los bigotes de los revolucionarios, que  no habían parado de crecer y se habían enredado en el sistema del alcantarillado. La culpa era de Villa y de Cárdenas, Madero, Calles y Carranza, absueltos" (p. 129)
Aspecto más que interesante de esta novela es el producto metaliterario que en realidad es. Estamos ante una novela haciéndose; una novela que no es novela y, precisamente, por no serlo tiene todas las papeletas de que al final lo acabe siendo. Una novela anárquica pero en realidad realizada bajo postulados muy ortodoxos. En especial postulados de Theodor Adorno cuya "Teoría estética" y sus "Notas de literatura" marcan la idiosincracia del texto; y de la Teoría de la Recepción de Wolgang Iser. Dos o tres frases, presentes en la novela, están sacadas de estos autores y sirven para marcar la estructura y forma de la narración:
➽“Un tono solemne condenaría al ridículo a las obras de arte, igual que el ademán de poder y magnificencia” ("Teoría estética", T. Adorno)
➽"Un análisis de la Hª literaria muestra el traslado de los espacios vacíos como elemento de economía narrativa o como productores de tensión y suspense -caracterizados en la figura de la elipsis- a su papel central en la literatura moderna" (Teoría de la Recepción, W. Iser)
Teoría de la recepción, Notas de Literatura, Teoría estética

 Pero la genialidad de esta novela de Juan Pablo Villalobos es que aspectos tan interesantes literariamente hablando como los anteriores los formula en texto, como casi todo lo referido a metaliteratura y tantas otras cosas, de manera paródica:
➽“Me acabó explicando, cuando yo, para variar, ya me había distraído, una manera de narrar, denominada 'estilo  indirecto libre', momento en el que yo ya no supe si estábamos hablando de literatura o de natación”.
➽[Francesca me]  “decía que a mis personajes les faltaba profundidad, como si fueran agujeros. Y que mi estilo necesitaba más textura, como si estuviera comprando telas para cortinas”.
 También conviene pararse y considerar la razón del título, "Te vendo un perro". Dejando a un lado la que va unida a la historia relatada: un joven con pretensiones de artista que ha de hacerse taquero por culpa de la supervivencia, y las leyendas urbanas unidas a estos vendedores, la imagen del perro/perros funciona en el texto como una clara metáfora animalesca propia del mundo carnavalesco, una de las tendencias literarias que se muestran en esta novela. El siguiente fragmento creo que es explicativo por sí mismo:
Los perros no importan. Los perros no importa que sean perros. Son perros porque sí, pero podrían ser cualquier otra cosa que sirviera como símbolo de la crueldad de la vida. Si no hubiera perros serían ratas o conejos”.
-Los perros son perros porque eso fue lo que pasó, los perros importan porque ésa es la realidad.- 'La realidad no importa'” (p. 182)
O sea que el autor nos está proponiendo una historia que toca la realidad pero sin importarle ésta. Estamos ante una realidad pero pasada por el filtro de la creación artística que  la transforma y convierte en otra cosa. El mismo escritor en entrevista concedida a la revista "Quimera" a propósito de su anterior novela, "Si viviéramos en un lugar normal" (2012), declaraba lo siguiente, que es totalmente aplicable a nuestra novela:
 "Un narrador, sea un niño o lo que sea, por más aspiraciones de “verosimilitud” que tenga, siempre es y debe ser literario. Esto es literatura y no tiene nada que ver con la realidad. Hay que trascender la realidad "
 Toda esta explicación sobre la realidad en literatura puede hacer pensar en una novela pesada y aburrida. Para nada. El escritor mexicano afincado en Barcelona envuelve tan profundas reflexiones en el vistoso y entretenido papel del tono humorístico -¡siguiendo los dictados de Adorno, sin duda alguna!-. Así cuando decide dar clases de teoría literaria a un personaje al que llamaban Cabeza de Papaya le pide a otro llamado Mao:

-Tráeme todo lo que puedas de teoría literaria.
- ¡Estructuralismo, hermenéutica, semiótica, teoría de la recepción? 
- Lo que sea, entre más mafufo { Fuera de la realidad, ilógico} mejor” 

Una novela y un novelista muy mexicanos. En cuanto a manejo de la lengua, si algo destaca en este relato es el apego a la lengua viva mexicana. El asunto que se trata igual que los personajes que toman parte en él son mexicanos por los cuatro costados. Y este mexicanismo queda patente -en especial para un español como yo- en el vocabulario lleno de términos vivos y muy coloquiales por allá:

Revolucionarios mexicanos, Pancho Villa, Emiliano Zapata
tianguis’ (Mercadillo), ‘Achichincles’ (Adulador, sumiso), Sábanas ‘percudidas’ (sábanas tan sucias que ya es imposible ponerlas completamente limpias aunque se laven), ‘Jitomatiza’ (Tomatina, pelea con jitomates [tomates]), ‘rascuaches’ (Pobre, miserable, de baja calidad), ‘merolico’: (Persona que es muy habladora. Vendedor callejero), ‘escuincle’ (Persona que está en el período de la niñez), ‘piloncillo’ [‘vender piloncillo’] (Azúcar moreno que se comercializa en forma de cono truncado), ‘gis’  (Arcilla blanca o de diversos colores que, en forma de barrita, se usa para escribir en los pizarrones), ‘mica’ (Sentidos diversos según el país [camisa, bacinilla, cosa, fiesta…])‘palapa’ (vivienda al aire libre con techo formado con palmas secas y soportes de madera de palma), ‘caguama’ (tortuga. Por extensión botella de cerveza), ‘cholla’ (tipo de cactus mexicano), ‘botana’ (Tapa), ‘alebrestar’ (Alborotar(se)), ‘chambear’ (Trabajar), La ‘cruda’ (Resaca), etc. 

Final
Durante la entretenida lectura de "Te vendo un perro" constantemente venían a mi cabeza las novelas escritas por Enrique Vila-Matas [leer aquí la reseña que hice en el blog sobre una de sus novelas]. No porque sean iguales, para nada, sino por esa mezcla realizada entre el hoy y el ayer, esa interacción entre personajes reales (históricos, al menos) y los puramente ficticios, el tono ensayístico que adquiere el relato en algunos momentos y también, claro, por qué no, ese humor tan iconoclasta con el que se lleva por delante todo lo que se pone ante él por muy reconocido oficialmente que sea éste.

Es principalmente en el juego realidad-ficción y en la hibridez de géneros que se percibe en esta novela en lo que, en mi opinión, estriba la semejanza con la literatura de Vila-Matas quien en sus novelas fusiona con sorprendentes resultados la novela, la crónica, el libro de viajes, el diario, el ensayo y la crítica literaria. En el fondo y en la forma, esto es lo que se conoce con el nombre de posmodernismo. Ahí es donde encontramos a este joven escritor mexicano.

¿Lo conocíais? ¿Habéis leído algo de él? 

25 abr 2017

"Reflexiones" es el nombre de mi otro blog

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Un brevísimo post para comunicar el nombre, su finalidad y el porqué de abrir un segundo blog. 

Tenía en wordpress, desde hace ya varios años, un blog inoperativo. Lo utilizaba para poder comunicar mejor con otros blogueros wordpress; pero en tres años no había publicado nada en él.
Hace unos días decidí sacarlo a la luz. Lo primero que hice, naturalmente, fue darle un nombre:
"Reflexiones" lo he llamado; sí, ya sé que no es muy original pero es el que en mi opinión mejor identifica el destino que pienso darle y que explico en la primera entrada que escribí hace mucho tiempo ya, aunque sea de hace nada cuando la di a conocer: "en él ensayaré asuntos informáticos y expresaré opiniones de diversa índole (no literarias, fundamentalmente)."

Pues dicho y hecho. A esa primera entrada, descriptiva de la finalidad del blog, le ha seguido, hace muy pocos días, otra perteneciente a mi entorno profesional, sobre un hecho luctuoso en principio pero hermoso, ameno y agradable en su realización. Si queréis acceder al post, aquí os dejo el enlace.

No quisiera mezclar churras con merinas y al igual que hacen muchos de mis amig@s bloguer@s dedicaré cada uno de mis blogs a cosas distintas. Éste en el que estamos seguirá fiel a la descripción que luce en su cabecera: 
 "Blog sobre literatura (novela, poesía, teatro), cine y música que me gusta"
Salamanca, El blog de Juan Carlos, ReflexionesEl otro blog, "Reflexiones", que podría decirse que aún está en construcción (le faltan muchísimas cosas: una cabecera más de mi gusto, menú de páginas, widgets y gadgets diversos, activar plugins adecuadamente, etc.), lo dedicaré a lo ya señalado en la primera de sus entradas [ver aquí] y, además, a los escritos personales que poco a poco, por qué no, decida ir dando conocer.

A fin de que ambos blogs estén debidamente comunicados he colocado en cada uno de ellos, respectivamente, una página con el nombre del otro: "Reflexiones", en éste; "El blog de Juan Carlos" en el nuevo.

Un abrazo a todos

23 abr 2017

Mis recomendaciones literarias para el Día del Libro

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Día del Libro, 23 de abril
Dibujo realizado por Gonzalo Martín "Taquen"  

El 23 de Abril se celebra el Día del Libro. Eso lo sabemos todos: Un 23 de abril de 1616 murió Cervantes y el mismo o semejante día del mismo año le sucedió otro tanto a Shakespeare. Es por esto que este día se celebra a la Literatura escrita en dos lenguas importantísimas en el mundo: el inglés y el español.

Yo, desde este humilde rincón, quiero contribuir al homenaje cervantino con algunas recomendaciones de lecturas -¡'literarias'!- contrastadas personalmente. Elijo solamente 10 títulos, cinco de autores contemporáneos o de libros aparecidos recientemente, y otros cinco de autores considerados por todos ya como clásicos. Son las siguientes:

➤ Autores contemporáneos


Recomendaciones literarias

➤ Autores considerados ya clásicos

20 abr 2017

Marguerite Duras: "El amante"

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«Muy pronto en mi vida fue demasiado tarde. A los dieciocho años ya era demasiado tarde. Entre los dieciocho y los veinticinco años mi rostro emprendió un camino imprevisto. A los dieciocho años envejecí (…). Ese envejecimiento fue brutal (…). Tengo un rostro lacerado por arrugas secas, la piel resquebrajada. No se ha deshecho como algunos rostros de rasgos finos, ha conservado los mismos contornos, pero la materia está destruida. Tengo un rostro destruido. Diré más, tengo quince años y medio» (“El amante”, M. Duras)


Marguerite Duras, la autora. 
Tras leer "El motel del voyeur" de Gay Talese cayó en mis manos, por puro azar, un librito de la francesa Marguerite Duras titulado "El amante". De esta escritora, -nacida en Gia Dinh, cerca de Saigón, Vietnam, el 4 de abril de 1914-, sabía yo dos cosas: una, que siempre se la citaba como representante cualificada de la tendencia narrativa "Nouveau roman", corriente literaria y autora de las que yo guardaba buen recuerdo tras haber leído hacía ya bastantes años una de sus novelas titulada "Un dique contra el Pacífico"; la segunda cosa era que Duras había participado como guionista en el bellísimo film "Hiroshima, mon amour" que en 1960 dirigiera Alain Resnais. Yo había visto la película y había leído el guión, y guardaba un recuerdo fantástico de ambos.

El "nouveau roman"
Muchos años han pasado de esas lecturas y de mi cierta admiración por el movimiento "Nouveau Roman" que periclitó hará por lo menos una treintena de años, como poco. Esta tendencia narrativa iba contra la novela tradicional decimonónica tipo Balzac basada en el binomio espacio-tiempo (cronotopo). Los integrantes de ese movimiento renovador -francés fundamentalmente- de la novela querían adelgazar la anécdota y mostrar objetivamente ('objetivismo' o 'behaviorismo' son denominaciones que, entre otras, se le aplican) algo en un presente sin evolución temporal. No están por mostrar la aventura del personaje sino más bien la "aventura de la escritura", una búsqueda sin finalidad, una exploración del subconsciente, en la cual el asunto, los personajes, la intriga y las situaciones se diluyen. 

Lo anterior no era algo de obligado cumplimiento, sino que cada autor (Alain Robbe-Grillet, Michel Butor, Marguerite DurasNathalie Sarraute, Robert Pinget, Claude Simon entre otros) construía las novelas a su modo, acogidos todos ellos, eso sí, dentro de un evidente experimentalismo. La editorial francesa, Editions de Minuit, los lanzó en una clara operación comercial. Para entender este movimiento hay que echar mano del libro que en 1963 publicó Robbe-Grillet, "Por una nueva novela" ('Pour un nouveau roman'), una recopilación de artículos suyos escritos entre 1953 y 1963, en los que intentó aclarar en qué consistía ese movimiento que un crítico francés en 1957 había denominado así. Muy interesante es destacar que el escritor francés se opone a la consideración de antinovelas y de falta de anécdota en esas novelas diciendo que no se podía obviar que "Claude Simon venía de Faulkner, Michel Butor de Joyce y él mismo de Kafka". Según él "Proust y Kafka estaban llenos de historias. No es la anécdota lo que falta, sino su carácter de certeza, de tranquilidad, su inocencia.

El amante” de Marguerite Duras 

El librito en cuestión que he leído apenas tiene 150 páginas. La edición que he manejado, la del Círculo de Lectores, reproduce fielmente la que la editorial Tusquets sacó en 1984, el mismo año que editions de Minuit la publicó en Francia. El texto viene precedido de una magnífica introducción de Rafael Conte, cualificado crítico literario que dejó, hasta el momento de su muerte en 2009, muestras de su sabiduría literaria en las colaboraciones, reseñas y artículos publicados en revistas y diarios españoles de importancia (ABC, El País, Informaciones, Papeles de  Iria Flavia, Cuenta y Razón....). 

En esa introducción, Conte cuenta la peripecia vital de la escritora nacida en la colonia francesa de Indochina (futuro Vietnam); este hecho condicionó toda su escritura, que en cierta manera es una vuelta constante a los años en que vivió allá. Fueron años muy intensos, personal y familiarmente, que pese a finalizar en 1933, cuando Marguerite retornó definitivamente a la metrópoli, siempre los recordaría y formarían parte de no pocas de sus obras literarias. "El amante" es, quizás, junto a su tercera novela, "Un dique contra el Pacífico",donde más referencias auténticas a su vida aparecen, el texto más autobiográfico de toda su Obra. En "El amante", a diferencia de en "Un dique contra el Pacífico", no estamos ya ante una novela perteneciente al 'nouveau roman'; aquí la anécdota si que tiene importancia y aunque, evidentemente, hay recursos técnicos que cabe adscribir al 'objetivismo' , más se debe hablar de asumido experimentalismo que de otra cosa. 

La novela se construye a base de secuencias de distinta longuitud que contienen reflexiones, pensamientos, evocaciones. Nacen las mismas de imágenes (fotografías) que la escritora, cincuenta años después de haber dejado Indochina, contempla. Estas fotografías hacen surgir en su mente los momentos, también los anteriores y posteriores, contenidos en esas imágenes.  Aunque hay un aparente, e intencionado, desorden constructivo, dada la rapidez con que se efectúa la lectura, toda la anécdota se yergue magnífica en nuestra cabeza.

La historia es simple: Una mujer entrada ya en la ancianidad evoca a través de la contemplación de unas imágenes la historia de amor vivida entre ella, una muchacha de sólo quince años, y un joven y rico comerciante chino de Cholen de unos treinta años de edad.

La atracción física que ambos experimentan en el caso de la chica está contaminada (quizás sea sólo un a modo de disculpa personal) de una cierta necesidad material. Su madre, directora de la escuela femenina de Sadec, se ha arruinado al emprender una empresa que tenía más de ensueño que otra cosa: sacar adelante unos arrozales en una zona pantanosa en la que había empeñado todo el caudal familiar. La empresa es inviable pues cada seis meses las tierras son devastadas al quedar anegadas por el Océano Pacífico. Este asunto es el que se presentaba más pormenorizadamente en "Un dique contra el Pacífico" de la que, como ya he dicho, "El amante" viene a ser una especie de continuación.

"El amante", prostitución, IndochinaAsí pues, la relación amorosa entre ambos nace ya algo viciada de origen por esto. Pero, además, ambos amantes son conscientes del poco futuro de la misma por varias razones. En primer lugar, ella es una menor y el hombre que la ha seducido -o al revés, porque la seducción es mutua- puede verse abocado a la cárcel acusado de perversión y corrupción de menores ("Nuestro amor podía llevarnos a la cárcel", reflexiona la autora desde la altura de sus años). En segundo lugar, y no menos importante, este amor entre una blanca y un chino, contraviene las normas raciales presentes en la Colonia. Tanto él, obligado por su padre a contraer matrimonio con una mujer china ya seleccionada, como ella, mujer blanca, francesa, de la metrópoli de donde es toda su familia, saben que su amor es imposible. Sólo les queda por ello entregarse al disfrute presente de su relación. Una relación que en el caso de ella, su familia "da por sentado que no le amo, que estoy con él por dinero, que no puedo amarle, que es imposible, que podría soportarlo todo de mí sin llegar a hartarse de ese amor. Eso ocurre porque es chino, porque no es blanco." (pág. 70). Por ello ella se ve a sí misma desde un primer  momento como "la putita blanca del puerto de Sadec" e intentará que su familia no se entere. No obstante su familia no hace ascos al dinero del chino de Cholen y tanto su madre como sus dos hermanos estrujan al rico comerciante todo lo que pueden. En el fondo ellos son corresponsables de la prostitución de la hija y hermana que tanto dicen lamentar.

Sin embargo ella no se considera tal cosa. Ella experimenta junto a su amante chino unos momentos intensos jamás conocidos. Ella se ha entregado a él movida, inexplicablemente, por esos interminables avisos de la madre contra el acto en el que inevitablemente, casi mágicamente, caerá como ya antes le ocurrió también a la madre. Una madre que lejos de apartar a la hija del mal que ella denunciaba la disculpa delante de las encargadas de su educación cuando no aparece por clase o llega tarde, o no llega, al pensionado donde reside durante el periodo escolar. La madre, en un ejercicio de perversa estulticia o de inexcusable miopía, dice a la directora del internado que la dejen libre ya que "estando libre trabajaba bien en el instituto y que lo que le había sucedido con sus hijos era tan terrible, tan grave, que los estudios de la pequeña eran la única esperanza que le quedaba" (pág. 96)

Ambos, el chino y la chica blanca, se aman con una pasión desbordada. Los momentos amorosos son descritos por la Duras con un vocabulario hermoso, poético, lleno de lirismo y portador de un erotismo subido, excelso, cierto. No estamos ante la presentación del mero mecanismo material de la relación sexual (pornografía) sino ante la entrega sincera de dos amantes transportados por su deseo y su realización fuera del mundo ruidoso y lleno de normas absurdas que les rodean:
"El ruido de la ciudad resulta tan próximo, tan cercano, que se oye su roce contra la madera de la persiana. Se oye como si atravesaran la habitación. Acaricio su cuerpo en ese ruido, en ese paso. El mar, la inmensidad que se recoge, se aleja, vuelve.Le había pedido que lo hiciera otra vez y otra. Que me lo hiciera. Lo había hecho. Y, en efecto, había sido hasta morir. Y ha sido para morirse." (pág. 60)
Si algo destaca por encima de cualquier otra consideración es la belleza del lenguaje utilizado. Al tratarse de una traducción el mérito cabe atribuirlo al responsable de la misma; responsabilidad que recae en una escritora en prosa y verso, Ana María Moix, cuya obra en castellano y catalán destaca por la poeticidad de sus textos. El lirismo que destila la prosa de la Duras en la versión española debe mucho a la segura fidelidad con que Ana María ha vertido al español el texto francés.

 Poeticidad absoluta. El lirismo, la poesía baña toda la prosa de Marguerite Duras. Lo mismo cuando describe un lugar:
"En las avenidas del patio las sombras de los manzanos caneleros son de tinta china. El jardín está totalmente petrificado en una inmovilidad de mármol. La casa, igual, monumental, fúnebre. Y mi hermano menor que caminaba a mi lado y que ahora mira con insistencia hacia el pórtico abierto a la avenida desierta" (p. 111)
 que cuando piensa en sexo. Tanto si es hetero como si su pensamiento deriva hacia el lésbico en esa duda propia de la adolescencia de la que la chica de 15 años está intentando salir, buscar su propia definición sexual. Es lo que le acaece respecto a su compañera de pensionado Helène L. Legonelle, bella chica de 17 años que le ocupa sus sueños en los que desea tocarla, matarla, compartirla con él:
"Mi deseo de Helène Legonelle me extenúa. Mi deseo me extenúa.Quiero llevarme a Helène Legonelle, allí donde cada tarde, con los ojos entrecerrados, me hago dar el placer que hace gritar" (pág. 100)
Tony Leung Ka Fai, Jane March, Jean-Jacques Annaud
El momento en que ella fantasea con Helène haciendo el amor con su amante chino me ha hecho recordar una de las observaciones realizadas por Gerald Foos, el Voyeur de la novela de Gay Talese, "El motel del voyeur" [leer reseña aquí], en la que un marido acude al motel junto a su esposa y un gigoló para verles hacer el amor. Hay una diferencia radical entre ambas 'observaciones': mientras el marido de Talese persigue un fin meramente práctico, vencer su impotencia, la narradora de "El amante" sólo desea, en prueba absoluta de su amor a Helène, compartir con ella lo más valioso que en ese momento tiene, el amante chino.

Estilo
Todo, -asunto principal y otros secundarios, aunque no intrascendentes, que cito en el punto siguiente-, es presentado en un ordenado desorden, en una especie de puzzle de secuencias que se van completando unas a otras en un avance y retroceso a partir de las fotografías que la anciana de setenta años tiene en sus manos. La escritora-narradora juega con las imágenes de momentos y de personas que, al explicar lo que ocurrió o anticipar lo por venir, sumergen al texto en un ambiente mágico, casi irreal, pero muy, muy verosímil, muy auténtico a pesar de ello. Las fotografías que contempla en desorden provocan en su mente el recuerdo del pasado (flash-back) al que acude con imágenes recordadas cual destellos rápidos y momentáneos.

Estas evocaciones de momentos, lugares, personas y situaciones las plasma en el escrito a través de magníficas enumeraciones parcas en adjetivos que conforman descripciones impresionistas bellísimas.
"Nunca más haré el viaje en el autocar destinado a los indígenas. En lo sucesivo tendré a mi disposición una limusina para ir al instituto y para devolverme al pensionado. Cenaré en los locales más elegantes de la ciudad. Y seguiré ahí, lamentándome de todo lo que haga, de todo lo que tome, tanto de lo bueno como lo malo, el autocar, el chófer del autocar con quien me reía, las viejas mascadoras de tabaco de betel en los asientos traseros, los niños en elportaequipaje, la familia de Sadec, el horror de la familia de Sadec, su silencio genial." (pág. 48)
El narrador juega unas veces al distanciamiento objetivista, externo, lejano al hecho, propio de quien está explicando unas viejas fotografías:
"Chino. Pertenece a esa minoría financiera de origen chino que posee toda la inmobiliaria popular de la colonia. Él es quioen aquel día cruzaba el Mekong en dirección a Saigón." (pág. 47).
y otras veces, de manera casi imperceptible la autora-narradora-de-70-años-de-edad utiliza la 1ª persona narrativa y se transforma mágicamente en esa niña de 15 años y medio que durante un año y medio vivió una tórrida historia de amor que se sabía no tenía más alcance que el presente mismo.

En una escritora que proviene del "nouveau roman" y que ha escrito más de un guión cinematográfico no sorprende que introduzca en la propia narración novelesca recursos propios del teatro usados por los guionistas de cine como son la manera de introducir a veces los parlamentos de los personajes, y también las acotaciones propias del género dramático:
"Esperó mucho tiempo antes de volver a hablarme, después lo hizo, con mucho amor: ¿sabes que se ha acabado, que nunca podrás casarte aquí, en la colonia? Me encojo de hombros, río. Digo: puedo cassarme en todas partes cuando quiera. Mi madre hace un gesto negativo. No. Dice: aquí todo se sabe, aquí ya no podrás. Me mira y dice cosas inolvidables: ¿les gustas? Respondo: eso es, les gusto a pesar de todo. Entonces, dice: les gustas también porque tú eres tú." (pág. 125)
La relación entre los dos amantes es presentada, a veces, de manera muy objetivista, muy distanciada. Creo que esto no sólo es un tributo al 'nouveau roman' sino además la manera característica de los orientales de mostrar el sentimiento afectivo.

En la vorágine de recuerdos y evocaciones que es esta novela se percibe la imbricación de unas narraciones dentro de otras si bien nunca abandonando la principal. Esta 'mise en abîme' (así se denomina a este procedimiento narrativo) se utiliza como aportación de ejemplos prácticos que sirven para explicar mejor lo que sucederá a la historia principal. Una clara muestra es la historia entre la Dama de Savannakhet que mantiene una relación con un hombre mientras su marido está lejos, destinado en Vinhlong. La historia no tiene futuro y acaba trágicamente.

Otros asuntos
Muchos otros asuntos de ese mundo exterior que ellos olvidan recluidos en su nido de amor se cuelan en la narración: 
  • El colonialismo. La enorme distancia a la que se encuentra la metrópoli y el escaso interés que muestra por la colonia ("Francia existía en los paquebotes de línea que unían la metrópoli con Saigón donde hacían una escala de ocho días", p. 144)
  • El racismo ya citado al hablar del amor imposible en la Colonia entre una mujer blanca y un hombre chino.
  • La vida parisina se hace patente en la novela cuando la escritora de 70 años tiene en sus manos fotografías de personas, normalmente mujeres ("El recuerdo de los hombres nunca surge con esa deslumbrante luminosidad que acompaña al de las mujeres", p. 90) que le hacen evocar la vida en París durante los años de la ocupación ("Colaboracionistas, los Fernández. Y yo, dos años después de la guerra, miembro del P.C.F. [...] También ella, Betty Fernández, contemplaba Parós, las plazas de catleyas en flor como esa otra mujer, Marie-Claude Carpenter. También tenían en común esos días de recepción", p. 94)
  • El alcoholismo. Fue la auténtica bicha de Marguerite Duras. Al poco de iniciada la novela leemos los siguiente: "Ahora comprendo que muy joven, a los dieciocho, a los quince años, tenía ese rostro premonitorio del que se me puso luego con el alcohol, a la mitad de mi vida. El alcohol suplió la función que no tuvo Dios, también tuvo la de matarme, la de matar. Ese rostro del alcohol llegó antes que el alcohol", p. 14). Hay que decir que "El amante" es la primera novela escrita una vez que salió de la dependencia alcohólica tras una dura cura de desintoxicación etílica.
  • El mundo familiar. Las fotografías que contempla le muestran en su mente imágenes familiares: Su hermano pequeño muerto tempranamente de bronconeumonía; la madre, recluída en un falso castillo Luis XIV en Loire-et-Cher, enloquecida casi de tanto cuidar al "hijo mayor que no sabe, él, ese niño de casi cincuenta años, ganar dinero" (p. 41). Cuando escribe esta narración los tres están muertos: "No sé si los quise. Los abandoné. Ya no oigo la risa, ni la risa ni los gritos. Se acabó, ya no lo recuerdo. Por eso ahora escribo tan fácilmente sobre ella, tan largo, tan tendido, se ha convertido en escritura corriente"
  • El deseo, por encima del amor. el deseo que empuja a hacer algo que cuando se realiza no deja del todo satisfecho, que se retroalimenta a sí mismo en forma de una cierta adicción.
  • El dinero y su poder omnímodo. Su tenencia o no está constantemente presente no sólo entre los propios protagonistas, sino también en la relación con la familia de ella. Entre tanto disfrute físico el dinero y la dualidad carencia-tenencia del mismo se presenta a modo de paréntesis.

La película
Películas eróticas, sexo, sensualidad, oriente
En 1991 Jean-Jacques Annaud firma la adaptación al cine de la novela de 1984. Uno de los grandes aciertos del filme es la elección de los actores. Tony Leung Ka Fai, entre impasible y nervioso al verse seducido, y Jane March, una combinación de sensualidad y frialdad impresionante, sabedora de su poder.


Quizás la diferencia con la novela estriba exclusivamente en lo que distingue específicamente estos dos formatos: la imagen y la palabra. Las descripciones cargadas de lirismo y poeticidad se convierten en la sala oscura en visualizaciones muy sensuales. Tanto el sofocante ambiente de Saigón en pleno verano como esos encuentros amorosos de la pareja están fuertemente cargados de erotismo. Yo diría que hay más carga erótica en el film que en la novela, sin carecer ésta de ella.

La escritora quedó muy descontenta de la adaptación fílmica realizada.

Final
No se me ocurre mejor manera de cerrar la reseña de tan hermosa novela que echar mano de las atinadas palabras que Rafael Conte deja en su magnífica introducción a esta joya de la narrativa francesa. Un clásico imprescindible.
"Se trata, en realidad, de la historia de un aprendizaje, de una fábula donde un personaje de mujer -de una mujer que empieza a serlo- recorre un camino iniciático, un sendero donde amor y pecado se confunden minuciosa y exasperadamente para acceder al estadio final de una femineidad profunda, completa y que desafía al mundo" (Rafael Conte, Introducción a "El amante", pág, XXI)