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29 nov 2020

Anne Carson: "La belleza del marido"

15 comentarios:

La autora del poemario "La belleza del marido", la poeta canadiense Anne Carson, fue distinguida por toda su Obra con el Premio Princesa de Asturias de las Letras 2020 


Editorial Lumen, "La belleza del marido, 'Un ensayo narrativo en 29 tangos'"

Mucha belleza es la contenida en este extenso poema narrativo, reflexión íntima hecha al modo de los ensayos aunque siempre con ese fondo rítmico de tango bonaerense típico de las historias de amor rotas y sin embargo supervivientes pese a todo lo esperable. Y es que el abandono, la huida, la marcha, la ruptura física no son capaces de acabar con todo ese tiempo vivido en comunión con la belleza. Sí, la belleza y el amor que a su través llega es -lo dice Anne Carson en uno de sus versos- uno de los riesgos de la vida. Hay que sobrellevar la vida con todos ellos, hay que aguantar la Belleza.

Una preciosidad de libro. Una calidad literaria impresionante. Enlaza con la cultura clásica en cuyos mitos se apoya para expresar sentimientos difíciles de exponer; pero también echa la autora la vista alrededor del mundo que habita en la actualidad y ahí el ritmo del Tango, por los motivos que en el mismo se suelen tratar, es el que encuentra adecuado para manifestar su desazón con lo ocurrido en esa relación con el marido infiel; pero pese a ello atractivo, atrayente, encantador...

Mucha cultura hay en este poemario. A la ya aludida del mundo clásico griego y romano habría que añadir el marco en que los XXIX poemas parten: la poesía del romántico John Keats; algunos de cuyos versos son el punto de partida, la esencia poética, de lo que como lectores nos aguarda dentro de cada uno de los XXIX poemas narrativos de Anne Carson que les siguen a continuación; pero también otros escritores: Jonathan Swift, Shakespeare, y más que el bardo inglés su adaptador en 1681 de "El Rey Lear", Nahum Tate; y ya más cerca de nuestra actualidad Kafka, Beckett, hasta llegar al 'Homo ludens' de Johan Huizinga.

Impresionante esta escritora que partiendo de una cotidianidad diríase cuasi vulgar (un divorcio, una serie de reiteradas infidelidades, unos intentos de retomar la relación por parte del infiel, etc.) logra elevarse a terrenos estéticos y poético-filosóficos excelsos. 

La mezcla de géneros literarios (ensayo, lírica, narración...), la hibridación de los mismos, la mezcla de estilos discursivos poéticos (poema en prosa, prosa poética, versolibrismo, uso del versículo...), la titulación extensa y compendiadora de cada poema, y también el magnífico uso de la lengua literaria con uso adecuado de recursos retóricos apropiados al asunto: antítesis, oxímoron, imágenes poéticas variadas, metáforas, símbolos, aliteraciones, concatenaciones, etc. Todo ello da como resultado una más que sobresaliente obra poética. En mi experiencia lectora es de lo mejor que ha caído en mis manos últimamente. Como todo poemario, una lectura, por muy cuidadosa que se pretenda hacerla, no agota la obra, pues es casi obligado seguir leyendo una y otra vez el libro, picoteando aquí y allá en este o aquel poema pues ,aunque existe un cierto discurrir cronológico en la narración propiamente dicha, se puede degustar cada poema por sí solo. En fin, ya digo, una maravilla.

Luego estaría el tango. Es para mí, quizás, lo más complicado de entender dado que no soy para nada experto en esta música canalla y barriobajera bonaerense. Sólo sé que el tango cuenta historias de amor y que -nos lo dice la misma poeta en el poema- "un tango, como el matrimonio, es algo que uno tiene que bailar hasta el final." Por eso Ray, el confidente, el amigo -que no amante-, es "un tango malo"; aunque muchas veces lo malo sirva para resolver situaciones que se consideraban magníficas y no lo eran. Quizás también como ocurre en el Tango la figura de la mujer no salga especialmente empoderada como gusta hoy decir al Feminismo. No, verdaderamente en "La belleza del marido" no hay ninguna clase de feminismo simplón o ramplón, de feminismo de manual; lo que hay es, como dice Ángel Rupérez en la crítica que del poemario hace en el diario El País 'un conocimiento femenino del mundo en el que se incluyen sutilezas inaccesibles a los hombres pero no abominación de estos.' En efecto, así es. Estamos ante una mujer que ama al hombre, que lo desea, que lo idealiza, que sufre por verse relegada, que lo perdona una y otra vez, hasta que finalmente lo abandona, pese a ella, en un auténtico ejercicio de racionalidad. Sí, quizás el nombre de tango, el ritmo del tango, el fondo del tango, le vaya como anillo al dedo a esta obra.

Dejo fuera de mi análisis pues entiendo que no viene al caso, la mucha o poca independencia de Ella respecto de Él; tampoco entro a valorar el comportamiento del hombre y tampoco el de las otras mujeres con las que El se acuesta, hecho que Ella conoce y sin embargo en principio soporta. Creo que no es esta la cuestión ni el momento. Sólo me pararé en la figura de Ray, el amigo pintor de ambos, seguramente homosexual -también esto no es dato importante aquí- que le sirve de apoyatura a Ella y de conciencia o Pepito Grillo a Él. Cuando su figura desaparece es el momento en que ya Ella determina hacer tabla rasa de su relación y de esa cierta dependencia emocional respecto de El. Seguramente poderse confesar con Ray le servía a Ella para proseguir en su afecto activo hacia Él pese a las reiteradas advertencias de Ray.

En un poemario magnífico como es éste destacar este o aquel verso no es fácil y tampoco sé si pertinente pues fuera de contexto la poeticidad se escapa, quizás desaparece; pero no me resisto a dejar en esta reseña una serie de momentos que por lo que sea durante la lectura me han impactado. Pero ya digo, para disfrutar de Anne Carson, de este poemario de una sinceridad rayana en la desnuda intimidad no cabe sino leerlo.

"La belleza del marido", poesía narrativa y ensayística

  • "La represión dice más sobre el sexo que cualquier otra forma de discurso" (VIII)
  • "La meta de cualquier madre es abolir la seducción" (IX)
  • Si pudiera matarte lo haría luego tendría que hacer otro igual que tú” (XII)
  • "Ha salido dice ella
    Juntos
    observan cómo gotas sueltas de ese hecho se condensan en el aire entre ellos
    Algunos lo llaman amo
    r" [...] (XVI)
  • "Vosotros los casados os tomáis demasiado en serio las cosas, demasiado a pecho" (XVII)
  • En XX se reflexiona sobre la sinapsis, las asociaciones que se producen al buscar contenidos en la memoria. Es fácil "pasar rápidamente de muñeca a esclavo cuando trataba de recordar esposa" Y cuando va camino del juzgado a pedir el divorcio Ella piensa en Aristóteles- "que no tenía marido, /raramente menciona la belleza.".
  • En XXI:
    "No se equivocaba aquel triste antropólogo que nos dijo que la principal función de la escritura era esclavizar a los seres humanos. Los usos intelectuales y estéticos vinieron luego."
  • "Si un marido tira el dado de su belleza una vez más, ¿quién tiene la culpa?" (XXII)
  • "El alba estaba levantando el cielo nocturno como una persiana veneciana" (XXIII)
  • En XXVI es el tiempo, su inexorable discurrir y el querer se marcha con él:
    Había una rama que solía mirar desde la ventana de mi cocina trasera
    y poco a poco empecé a guardar recuerdo de ella
    casi cada día
    en dísticos elegíacos
    por ejemplo

    Espumando contra su propia mejilla verde se enfría de
    pronto o parece enfriar cada envés

    (esto era en primavera, o
    aquí uno de octubre temprano:)
  • "Palabras, trigo, condiciones, oro, más de treinta años, todo eso burbujeando a mi alrededor
    ahí
    lo dejo para que descanse
    ." (XXIX)
  • "Bien la vida implica riesgos. El amor es uno de ellos. Terribles riesgos. [...]
    Aquí tenéis mi consejo, aguantad.


    Aguantad la belleza.
    ” (XXIX)
Para finalizar
En definitiva, Anne Carson, que coloca todos los poemas del libro "La belleza del marido" bajo la advocación de versos de diversas obras de John Keats ("Oda a la indolencia" y "Otón el Grande: una tragedia en cinco actos", sobre todo; pero también anotaciones personales suyas al "Paraíso perdido" de Milton y a otros libros que el poeta leía), cierra el poemario con el Keats romántico más rotundo. El poeta inglés que apenas vivió 26 años (Londres ,1795 - Roma, 1821) concluye su hermosísimo poema "A una urna griega" con dos versos en los que viene a justificar la razón de vivir. 
“la belleza es la verdad, la verdad belleza”; esto es todo
lo que sabes de la tierra, y todo lo que saber necesitas.

 A partir de este Keats comprendemos perfectamente a Anne Carson que en el poema II de "La belleza del marido" escribe:

La belleza. No es ningún secreto. No me avergüenza decir
[
que lo amé por su belleza.
Como volvería a hacerlo
si se acercara. La belleza convence. Ya sabes que la belleza hace posible el sexo.
La belleza hace el sexo sexo.

__________________________

Biografía de Anne Carson
(tomado de www.fnac.es/Anne-Carson/ia137600/biografia)
La canadiense Anne Carson (Toronto, 21 de junio de 1950) es una de las principales poetas de la literatura contemporánea.
Poesía estadounidense actual, Poetas canadienses
Es una escritora extremadamente celosa de su intimidad, por lo que se conocen pocos datos biográficos acerca de su vida.
Si ha comentado que, cuando era una adolescente y estaba en el instituto de educación secundaria, su profesor de latín le pidió que leyera un libro con las traducciones de la poeta clásica griega Safo. Esta lectura supuso toda una revelación y, pasado el tiempo, le llevaría a la literatura.
También decidió estudiar filología clásica, si bien en un primer momento, al matricularse en la Universidad de Toronto, tuvo problemas con sus docentes, y dejó en dos ocasiones de la carrera. Finalmente, se doctoró en 1981, presentado una tesis con el título de Odi et Amo Ergo Sum, que se publicó cinco años más tarde.
Posteriormente, se dedicaría a la enseñanza, tanto en Estados Unidos como en Canadá, en la Universidad McGill, en la de Michigan y en la prestigiosa facultad de literatura clásica de Pricenton. Su creciente reputación literaria la hizo acreedora de la beca Guggenheim en 1998 y de la beca MacArthur en el 2000, dos de las distinciones más importantes que puede recibir un artista norteamericano.
En su poesía es capaz de combinar un tono coloquial con una gran profundidad psicológica y elementos surrealistas o irracionales. Se ha citado la influencia de autoras como Simone Weil, Virginia Woolf y Emily Bronte en sus obras líricas.
Hay que destacar libros como Tipos de agua (escrito con motivo de una visita a España para recorrer el Camino de Santiago), Decreación, Autobiografía en rojo o, sobre todo, La belleza del marido, considerado a menudo uno de los libros de poesía más importantes publicados en las últimas décadas.
Asimismo es una reconocida traductora de literatura clásica al inglés. Varias de sus traducciones de dramaturgos de la Antigua Grecia como Esquilo o Sófocles han sido llevadas a escena.

Este 2020, se le concedió el Premio Princesa de Asturias de las Letras.

26 nov 2018

Benjamín Prado: "Ya no es tarde"

26 comentarios:
Conozco la figura de Benjamín Prado desde hace ya tiempo sobre todo por su faceta de letrista de Joaquín Sabina. La altura poética del disco de Joaquín "Vinagre y rosas" le debe mucho a Benjamín. Además, soy lector asiduo de los artículos que publica desde hace ya muchos años en diversos medios escritos. Sin embargo a su literatura aún no me había asomado. Lo hago con su último libro de poemas, "Ya no es tarde", aparecido en noviembre de 2014 rompiendo un silencio poético de ocho años de duración.

Benjamín Prado (Madrid, 1961) es un escritor en el más amplio sentido de la palabra. De sí mismo dice: 'llevo escribiendo desde los 18 años'. Cuando habla de la creación poética afirma que 'al verso hay que darle la naturalidad propia de la prosa así como a la prosa cargarla de poeticidad'. Ha escrito, además de poesía, novela y ensayo. Sus últimas obras en estos dos géneros son la novela "Los treinta apellidos" aparecida en mayo de este mismo año, y en 2015 su ensayo "Más que palabras"

"Vinagre y rosas", Sabina, Prado
La verdad es que a veces parece como si las casualidades no fuesen tales, sino más bien causalidades. Digo esto porque resulta que el título del último ensayo publicado por Benjamín Prado, "Mas que palabras", coincide con la denominación de la Tertulia Literaria en la que participo desde hace años; la lectura que hemos realizado en noviembre en esa tertulia de amigos ha sido "El corazón es un cazador solitario" de Carson McCullers [reseña de la novela aquí], escritora norteamericana que junto a otras cuatro mujeres más fueron estudiadas y analizadas por el autor madrileño en otro ensayo suyo capital, "Los nombres de Antígona", aparecido en 2001. Por si esto fuera poco durante varios años vine a coincidir con el poeta en el barrio donde vivimos ambos en la zona noroeste de Madrid conocido con el nombre de "Ciudad de los poetas". Este nombre le iba a él pintiparado aunque, otra casualidad, cuando por fin me atreví a abordarle con ocasión de la presentación en la librería Rafael Alberti de Madrid de "Patria", la estupenda novela de Fernando Aramburu, me aclaró que ya no vivía en el barrio pues se había mudado con su pareja a una localidad de la sierra madrileña.

Todo lo anterior se puso en marcha en mi interior cuando decidí participar en la iniciativa del blog de Laky "Libros que hay que leer", el mes temático de la no novela, que está teniendo lugar durante este mes de noviembre. Me dije, si con claridad hay algo no novela, ello es la poesía; Benjamín Prado es poeta; no he leído nada de él; me atrae su persona, sus artículos periodísticos, sus letras de canciones, su conocimiento literario; es o ha sido hasta hace poco vecino del barrio..., ¡qué mejor cosa podría hacer que leer un poemario suyo! Pues, dicho y hecho.


"Ya no es tarde"
Este libro de poemas me ha gustado mucho. El poeta comunica, gozoso, en él su redescubrimiento del amor. Nos traslada su renacer a la vida a través del amor a pesar de los años que tiene (53 en el momento de dar a la luz el librito), nos dice con todas sus ganas que no es tarde para ello, que "ya no es tarde". Este es precisamente el título que da a este poemario que, tras un poema ('Cuestión de principios') a manera de prólogo, abre con un poema impresionante titulado 'No es tarde', quizás el poema más conocido y difundido de la última creación poética del escritor

"Nunca es tarde para empezar de cero,
para quemar los barcos,

para que alguien te diga:
-Yo sólo puedo estar contigo o contra mí.

Nunca es tarde para cortar la cuerda,
para volver a echar las campanas al vuelo,
para beber de ese agua que no ibas a beber.

Nunca es tarde para romper con todo,
para dejar de ser un hombre que no pueda
permitirse un pasado.

Y además
es tan fácil:
llega María, acaba el invierno, sale el sol,
la nieve llora lágrimas de gigante vencido
y de pronto la puerta no es un error del muro
y la calma no es cal viva en el alma
y mis llaves no cierran y abren una prisión.

Es así, tan sencillo de explicar: -Ya no es tarde,
y si antes escribía para poder vivir,
ahora
quiero vivir
para contarlo."
Forman el libro 29 composiciones poéticas distribuidas en tres apartados ('Nunca es tarde', 'Viajes con la azafata' y 'Vida y Obra') de 9 elementos cada una. Dos composiciones más, una a modo de prólogo -la ya citada 'Cuestión de principios'- y otra a manera de epílogo, de cierre del conjunto -'Punto final'-, conforman todo un volumen inspirado por la llamada del sentimiento amoroso hacia una persona pero siempre acompañado por otro importantísimo sentimiento que nunca abandona al escritor, su inmenso amor a la literatura.

Los dos poemas que sirven de apertura y cierre de este libro de poemas diríase que son una especie de invocación a quien desde fuera del ser humano entienda de esto (los dioses, las musas, la inspiración, el genio poético, el puro trabajo...) para que le guíe en el hallazgo y ejecución de las composiciones que vienen a continuación ("Un poema que diga también lo que no dice / Un poema que escuche a quien lo dice / […] Un poema que sea capaz de repetir / justicia y corazón / libertad / y alegría...", en 'Cuestión de principios'); y en el del epílogo para que el lector destinatario de los mismos tenga más cumplida comprensión de ellos ("Un poema que imite / lo que vas a sentir cuando lo leas / […] Un poema que te ha reconocido / […] Un poema que sea más fuerte que el olvido / Un poema que el tiempo ya no puede vencer", en 'Punto final').

Comprendidos, encajados entre estas dos inmensas declaraciones de principios literarios y de amor humano quedan 27 hermosos poemas. Los de 'Nunca es tarde', la primera parte, son poemas muy románticos cargados de optimismo al haber tenido lugar el hallazgo amoroso que le ha permitido despegarse definitivamente de su situación vital anterior:  
 "gracias
por salvarme
de mi vida
('Segunda juventud')

Está cargada esta primera parte de un romanticismo a veces muy becqueriano
"Qué difícil resulta saber callar a tiempo,
a la hora de escribir y de quererse" ('No sé cómo decirlo')
La unidad vida-obra que rotula la tercera parte del libro está presente desde el principio. El poeta no quiere engañar a la persona amada, y por ello le dice que su familia, su carta de identidad, a él se la ha dado la literatura; ella, entonces, al ser objeto y motivo de estos poemas, por obra y gracia de la creación poética pasará a formar parte de todos los que leamos estos versos ('Libro de familia').

El poema que cierra esta primera parte de la obra lleva por título 'Poesía social'. En él Prado asocia Amor con Libertad, sometidos ambos a inmensos peligros por sus enemigos. Para marcar mejor la idea de que tanto en el Amor como en la Sociedad nada tiene que darse por eterno e inamovible echa mano de palíndromos [palabras o frases que se leen igual de izquierda a derecha que a la inversa], la mayor parte de las veces   [palabras que leídas al revés tienen diferente significado]:
[…] nada es verdad para siempre
que todo se transforma con decirlo al revés
del modo en que el 'azar' se hace la 'raza'
o el 'líder' el 'redil'
o el 'animal' la 'lámina'
Para aquellos que consideran que el cambio no tiene sentido alguno porque siempre todo sigue y seguirá igual tanto en lo social como en el amor el poeta que está en desacuerdo total significa este inmovilismo con palíndromos propiamente dichos:
contestaban que era posible un mundo
en el que se pudiese cambiar de dirección
sin cambiar de sentido
                       -como 'aviva'
como 'oro'
                                                        como 'radar',
como 'ala'-
'Viajes con la  azafata' es el título de los nueve poemas siguientes en los que el poeta junto a su amada viaja por distintos lugares del mundo y en ellos siempre rastrea y sigue los pasos de escritores que allí estuvieron, quedaron enterrados o simplemente situaron algunas de sus obras: en Lisboa, Pessoa; en Moscú, la novela  de Boris Pasternak "Doctor Zhivago"; en Viena, Sigmund Freud; en Coral Gables (Florida), Juan Ramón Jiménez; en Ginebra, Borges, Rousseau, Calvino; en Kirchstetten (Austria), W. H. Auden; y así.

Cierra esta segunda parte con un poema titulado 'Un profesor es alguien que habla en los sueños de otros' en el que dirigiéndose a su amada da las claves de lo que para él es Poesía o al menos estas poesías que su amor mutuo ha despertado en ellos. Para hacerlo respira a través de su pluma Pedro Salinas, considerado entre los poetas del 27 como el poeta del amor, y al igual que él se refugia en los pronombres y demostrativos: "que tu poema sepa algo que ignoras / […] que tu poema esté entre tú y yo".

'Vida y Obra', la tercera parte, explicita la íntima imbricación que en su vivir personal tiene la propia creación literaria. Es consciente de que este poemario es de amor ("Ya sé que este es un libro que habla de ti y de mí") pero ello no quiere decir que Benjamín Prado haya olvidado la injusticia, las desigualdades, el dolor que existe en el mundo (aunque "este es un libro de amor, sus páginas / están abiertas para los que sufren / para los ilegales, para los desterrados, /" […], en 'Tablón de anuncios').

En el poema 'Su viva imagen' evoca a su madre fallecida. Lo hace con la sorpresa de ver que todo sigue -como dijera Juan Ramón Jiménez en "El viaje definitivo" [la vida, el pozo blanco, los pájaros cantando...]- igual que si nada hubiese sucedido:
"Es tan raro saber que no volveré a verla
y los demás
seguiremos entrando en restaurantes,
cines,
supermercados, estaciones de tren...
Que no volveré a oír su voz pero a las nueve
será otra vez la hora de la cena,
los fines de semana iré al estadio,
mi coche rodará por la autopista
que ella escuchaba desde su jardín...
[…]
[…] María Ángeles Prado, la mujer de mi vida."

Final
Un poemario de amor cargado de literatura. Por si no fuera suficiente con los textos poéticos henchidos de lecturas y vivencias literarias, el poeta enmarca cada uno de los tres apartados bajo la cita de una escritora. Un libro dedicado a una mujer cargado de principio a fin de miradas femeninas. Así la primera parte recoge una frase de la poeta y ensayista rumana Ana Blandiana; la segunda, otra de la poeta estadounidense Emily Dickinson; y la tercera, cierra con un pensamiento de nuestra última Premio Cervantes de Humanidades, la poeta uruguaya Ida Vitale.

Pero hay citaciones más allá de las señaladas en estos tres apartados. El libro abre con unos versos de la escritora búlgara Blaga Dimitrova
"No tienes derecho a mentir.
Escribe cada uno de los versos
como si fuera una despedida."
y se cierra con otra cita de la magnífica autora canadiense Margaret Atwood
"Una palabra tras una palabra
tras una palabra, es poder."
Es un libro en el que el poeta imparte magisterio literario-vital a su amada María -"A quien, si no a María", concluye del todo el volumen-. Es una delicada y muy emotiva declaración de amor a esta mujer con la que el poeta, nos dice, ha vuelto a renacer, ha vuelto a reencontrarse consigo mismo en lo afectivo. Quiere compartir con ella todo cuanto conoce, disfruta y crea cuando escribe. Una escritura que paradójicamente por ser personal, resuenan en ella los libros que ha leído; y eso se lo quiere transmitir a ella, es un lema que se aplica a sí mismo y que nos lanza a todos los que le leemos
"No escribas
[…]
si en tus libros no se oyen los libros que leíste"
Dejo para cerrar esta reseña el recitado por parte del mismísimo Benjamín Prado del último poema de la 3ª parte del libro titulado 'El día que deje de quererte'. Espero que os guste este poema y que los fragmentos de otros que hay esparcidos en esta entrada os animen a leer el poemario por vosotros mismos.



19 mar 2018

Día de la Poesía. Elvira Sastre, una joven poeta.

18 comentarios:
Dicen que con la edad los lectores, hombres y mujeres, se van decantando cada vez más por las lecturas poéticas. ¿Será verdad? En mi caso he de decir que aunque siempre me he sentido atraído por ella, es ahora cuando más noto su llamada. Quizás sea consecuencia de que la lírica consiste en extraer la quintaesencia de lo que constituye al ser humano dejando de lado cuanto de accesorio y superficial añade el transcurso vital. El tiempo -su paso y el de las personas con él- nos va haciendo ver qué es importante y qué no; y literariamente la poesía lo fija, lo remarca y lo señala.

Poesía lésbica, literatura LGTB, Elvira Sastre

Personalmente desde hace un tiempo quería degustar productos creados por poetas actuales, dejando ya por suficientemente conocidos las enormes y fantásticas producciones de los artistas de la primera mitad del siglo XX e incluso de los que con imponente altura sostuvieron el verso en la segunda. Ahí me encontraba yo, buscando y evaluando nombres, cuando mi amiga Cecilia en la reunión a la que nuestra afición literaria nos convoca mensualmente trajo un poema de una jovencísima poeta segoviana, Elvira Sastre. Su título era "Quiero hacer contigo lo que la Poesía aún no ha escrito". Lo conocí recitado por Cecilia y nada más escucharlo algo en él me atrajo inmediatamente; pero esta primera impresión se quedó corta al oírlo en la viva voz de la escritora, la cual carga el poema de una verdad y una sensualidad que trasciende lo escrito en el papel. 


Elvira Sastre es una segoviana de tan sólo 26 años que en el ámbito poético ya se ha hecho un hueco y que ha publicado cuatro poemarios: «Cuarenta y tres maneras de soltarse el pelo», en diciembre del 2013, con prólogo de Benjamín Prado; en mayo de 2014 ediciones Valparaíso le publica su segundo poemario titulado "Baluarte"; en 2016, con prólogo de Joan Margarit, Visor libros le publica un volumen compuesto por 26 poemas titulado "La soledad de un cuerpo acostumbrado a la herida"; y hace nada, en 2017, también la editorial Vaparaíso le publica otro libro de poemas, "Ya nadie baila". 

Del que le publicó la editorial Visor en 2016, el año pasado esa misma editorial sacó una edición especial en su colección 'De viva voz' con los 26 poemas recitados por la propia poeta. Es precisamente este poemario, en esta presentación, el que yo he leído y escuchado. Si bien me ha gustado el recitado que esta joven escritora hace de sus propias creaciones, no me ha entusiasmado tanto como el que ella misma hace del poema con que yo la conocí. Quizás los años hacen que Elvira sea ahora más reflexiva, menos espontánea.

Benjamín Prado, Poesía erótica, poesía homosexual, Elvira Sastre Sanz
Siempre que reseño un libro de poemas dudo en cómo hacerlo. No sé si debería presentar los temas fundamentales que toca (el Amor, indubitablemente en el caso de Elvira Sastre); señalar los términos clave sobre los que hace gravitar sus poemas ('hueco': el olvido y la memoria en el amor; 'isla': la soledad; 'espejo' en el sentido de la Alicia de Carroll; el 'abandono'; los 'recuerdos'; el 'ruido'; etc.) que en general todos están en la órbita de la poesía amorosa; empezar a comentar los elementos formales que uno cree avistar en esos poemas (las 'sinestesias' abundantísimas, los lógicos 'oxímoron' en un poemario amoroso; la disposición formal de los versos alineándolos a izquierda o derecha según el asunto que esté tratando; las citas iniciales que muchos de los poemas contienen; los 'paralelismos' que tan bien sirven al ritmo poético; etc., etc.)... Al final siempre vengo a concluir que lo importante, lo interesante, no es tanto explicar la poesía -que siempre será una interpretación muy subjetiva- como sentir la poesía. Y eso es lo que voy a hacer con este poemario de Elvira Sastre. Así cada uno sacará sus propias conclusiones.

En este 21 de marzo, Día Mundial de la Poesía, dejo aquí a modo de ejemplo cuatro poemas de los 26 de este volumen. Creo que quien los lea y escuche se hará con facilidad una idea de por donde camina la poética y los asuntos que esta segoviana maneja en sus textos.

El desierto de mi isla

Soy una isla.

Todos quieren llegar,
traerse un libro,
algo de comida
y un amor.

Imaginan los árboles,
piensan en el mar que no se vacía,
son capaces de tumbarse sobre
mi arena
y dejarse ser por completo
porque es terriblemente sencillo:
en mí no existen los espejos,
cuido con esmero la contracción del paisaje,
acaricio el pasado y los errores ajenos,
marco el camino y no el tesoro
y me mantengo siempre estática,
sin hacer ruido, sin causar peligro,
esperando el golpe con las palmas abiertas.

Es fácil querer llegar.
Querer quedarse es igual de fácil
que ahogarse en una gota
de agua.

Es así: todos quieren llegar
y, sin embargo,
todos quieren irse
en el momento en el que llegan.

Quizá sea por el olor a polvo que me cubre,
por el viento que va dejando partes de mí
en cada trozo de tierra que piso
y me devuelve incompleta a la orilla,
por el cansancio de mis ojos
que siempre están en otra parte
o, quizá, porque nadie quiere vivir
en un lugar deshabitado.

Nadie quiere estar en una isla desierta
cuando se hace de noche.
Estrella fugaz

Hay una tristeza inherente a las cosas
que las hace bellas
y no quiero llegar a comprender nunca.

Hoy he tenido un sueño triste
y he despertado en una cama carente de nada,
en unas sábanas blancas y tristes,
y en el balcón mis plantas me miraban tristes.

He salido a la calle y era pronto.
Los domingos por la mañana
Madrid se pone más bonita que nunca:
pasearla así ha sido como ver una estrella fugaz,
y me ha parecido todo tan triste
que me he puesto la canción más triste de mi cabeza
y he deseado la soledad.

Me he acordado
de todo lo que he olvidado
y he maldecido el paso del tiempo por un momento;
después he leído que la mujer de Cortázar
tenía los ojos azules y apenados,
y el mundo me ha parecido algo más sencillo,
pero también más triste.
Los fantasmas también quieren flores,
pero la gente solo tiene miedo.

He visto a una pareja sentarse separada
en el metro
con los ojos a un centímetro de distancia,
a una niña reírse a carcajadas de una verdad,
dos manos besarse en una terraza,
una tierra abandonada a través de una ventana
y a alguien pensar en otra vida,
y me he puesto triste
al verme en todos ellos.

Después,
he vuelto a casa,
a mi refugio blanco y triste,
a mi paz en calma culpable,
al fin de cada comienzo,
y te he mirado tranquila y bella,
en el sofá y en tu universo
de estrella fugaz,
y he dejado toda la tristeza en la puerta.

Ruido

Si te marchas
hazlo con ruido:
rompe las ventanas,
insulta a mis recuerdos,
tira al suelo todos y cada uno
de mis intentos
de alcanzarte,
convierte en grito a los orgasmos,
golpea con rabia el calor
abandonado, la calma fallecida, el amor
que no resiste,
destroza la casa
que no volverá a ser hogar.
Hazlo como quieras,
pero con ruido.
No me dejes a solas con mi silencio.
Lo imposible

De todas las formas de pedirte que te quedes,
a saber,
con los ojos abiertos, con un ramo
fresco en la mañana, con una frase a destiempo
que te convenza de que puedes sentarte al borde
de mis heridas sin miedo a hacerme daño;
es decir,
con la rodilla sobre el césped, la súplica en el dedo,
con la noche que se termina si no respondes a
mi urgencia, con esta valentía mía que promete
hacerte reina del castillo solo si te quedas,
solo si te pido que te quedes,
con esta soledad que llena de tu nombre y me dibuja
cien pájaros en la espalda del color de tus ojos hierba,
de todas estas formas, amor mío,
de pedirte que te quedes conmigo
escojo el silencio
que es el único que sabe cómo pedirte
lo imposible.
Nota biográfica
Elvira Sastre (junio, 1992), segoviana residente en Madrid, es escritora, traductora literaria y filóloga inglesa.
Elvira Sastre poeta, traductora y filóloga
Además de los libros de poemas señalados al principio de este post ha publicado junto a Adriana Moragues  un volumen autoeditado de ilustropoemasde bajo el título «Tú la Acuarela / Yo la Lírica». Como traductora, ha publicado el poemario «Los hijos de Bob Dylan», del autor norte-americano Gordon E. McNeer, con la editorial Valparaíso Ediciones, y ha traducido al inglés las letras del último disco de Vetusta Morla, «La Deriva».
Ha participado, y participa, en innumerables eventos culturales como la Feria del Libro de Bogotá (FILBO), el Festival Eñe, la Feria del Libro de Madrid y de Soria, el Festival de Narradores Orales de Segovia, el Festival Inverso, el Premio de Poesía de Ciudad de Burgos, el Encuentro Internacional de Poesía Ciudad de México y demás jornadas culturales, así como dado conferencias y lecturas en universidades españolas y de Estados Unidos, como North Georgia University, Emory University o Hofstra University. y demás jornadas culturales.
Administra un blog, "Relocos y recuerdos" que recibe cientos de visitas al día. Es muy activa en las redes sociales donde cuenta con decenas de miles de seguidores de todo el mundo.
En verdad Elvira Sastre es todo un fenómeno en el panorama poético de nuestro país.

28 oct 2016

Literatura para un Día de Difuntos

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En la cultura tradicional cristiana el día 1 de noviembre se celebra a “Todos los Santos”, o sea, a todos aquellos que no han tenido cabida en el calendario anual. Y el 2 del mismo mes, Día de los Fieles Difuntos o Día de los Muertos, se recuerda y se reza por todos aquellos seres humanos que ya finalizaron su vida entre nosotros. Es evidente que en la mente popular se produce una simbiosis entre ambas advocaciones, por lo que el recuerdo de los Santos –también todos ellos fallecidos, cierto es- se mezcla con el de los Muertos en general. 

José Zorrilla, Día de Todos los Santos, HalloweenLa literatura ha tratado repetidamente el tema de la relación vivos-muertos, siempre con cierta prevención por los poderes intangibles que estos últimos se entiende que tienen al estar ya libres de las angustias y miserias humanas y, sin embargo, seguir influyendo en la vida de los vivos a través de su recuerdo. Centrándonos en la literatura española es la obra de teatro “Don Juan Tenorio” del vallisoletano José Zorrilla (versión romántica de la barroca “El burlador de Sevilla” de Tirso de Molina) la que más relación tiene con estas festividades al incluirse en cierto sentido dentro de la acción teatral (muertes del Comendador, muerte de don Luis Mejía, muerte de Dª Inés) la tradición popular de visitar los cementerios en estas jornadas. Por ello, también por costumbre, esta obra se representa, desde el año de su estreno (1844) durante estas festividades de noviembre.
En ambos dramas un descreído vividor, Don Juan Tenorio, aceptará el envite del espíritu del padre de Dª Inés de devolverle la visita que éste le ha hecho la noche de Difuntos. Así pues se presentará esa noche en la casa del Comendador llamando con fuerza a su puerta, que no es otra que la lápida de su sepultura en el Cementerio. Allí se manifestará también el espíritu de Dª Inés por la que don Juan sintió verdadero amor. Por don Gonzalo de Ulloa don Juan conocerá que hay vida más allá de la muerte: