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31 may 2025

Fernando Navarro. "Crisálida"

12 comentarios:
Libros en tapa dura, Novelas faulknerianas españolas
Crisálida es una novela sorprendente, distinta, de un género que no sabría muy bien delimitar (gótico, terror, aprendizaje...), pues si bien se mira muchos son sus ingredientes: violencia, terror, naturaleza, humor, familia, sociedad, drogas, antisistema...

Todo este conglomerado de cosas va perfectamente engarzado en la historia que se relata, que es la siguiente: 
Una niña llega en un estado penoso de abandono a una aldea próxima a Sierra Nevada y es ingresada en un hospital; en él es interrogada por la policía, cuidada por los sanitarios que le hacen pruebas de todo tipo. Ella vive inmersa en una espiral mental que la lleva a recrear su aventura en medio de una naturaleza dura. Sus padres han querido salir de la sociedad de consumo contra la que desde su juventud han luchado; han querido hacer realidad los eslóganes que coreaban de jóvenes en Granada; han dejado atrás todas las ataduras sociales (trabajo, colegio de los cinco hijos...) y se han metido voluntariamente en las inmensidades de la Sierra donde viven malamente con lo que el Capitán (el padre) roba o caza. 

Los personajes principales (la pareja formada por Madreselva y Capitán, y los cinco hijos) están perfectamente definidos y tienen personalidad propia: Nada, la niña narradora, es quizá la más consciente del grupo y, quizá también por ello, la que se salve y pueda hacer llegar hasta nosotros esta aventura con ciertos tintes en ocasiones de inverosimilitud dado el lugar y tiempo actuales en que se sitúa: Sierra Nevada con la atracción que para el turismo y excursionistas tiene. Tras Nada, el matrimonio de Madreselva y Capitán está dotado de características peculiares: alcohólicos, amigos de las drogas, personas antisistema..., pero muy coherentes con las ideas socio-económicas que defienden. De Capitán dice la narradora en el relato que hace de la aventura vivida: 
«Como los cristobicas de las funciones del colegio, él nos movía como si fuera un dios porque siempre pensó que era un profeta un santo un elegido y por eso lo llamábamos el Capitán.
Nuestro jefe. Nuestro amo. Papá Ceniza. Papá Niebla. Papá Dios. Papá Abismo, que un día encerró a sus hijos entre secuoyas perdidas y del que nunca se volvió a saber nada [...]»
Luego estarían los cuatro hermanos de Nada: Columbina, una niña dulce, presumida, que sería feliz jugando con las amigas del colegio del que, como el resto de sus hermanos, ha sido arrancada por los padres sin tener en cuenta su opinión; Cuarzo, un chico duro, pero sensible y consciente cuya mente funciona perfectamente y que tras una serie de meses quiere abandonar la locura en la que sus padres los han metido; Rayo, más pequeño que Cuarzo y Nada, se ríe con Columbina de tonterías y en la novela se le ve evolucionar hacia la brutal personalidad de su propio padre, Capitán; en cuanto a Cachorro, el más pequeño, es débil, enfermizo, ingenuo y muy gracioso con su media lengua de trapo («ez-que-no-tenemoz-máz-deberez», «me-han-picado-mozquitoz-he-ezcuchao-un-zapo»); por su parte la madre de todos ellos, Madreselva, es fiel seguidora de la locura marital, si bien demuestra más amor a sus hijos que Capitán como se ve cuando acoge en su furgo y cama a Cachorro que está débil y enfermo. Nada, la narradora protagonista de esta novela, dice de sí misma en un momento dado lo siguiente: 
«Nací con la columna desviada y con vegetaciones y me tuvieron que hacer una operación por la espina bífida y siempre estaba en el médico y me quitaron un lunar grande y sé que todo me pasó porque Madreselva fumaba bebía y se metía de tó cuando me tenía en la barriga, le digo a Brígida, pero creo que no me escucha.». 
Bien podría ser Nada, como así se podría deducir de la lectura de la novela una reencarnación, una digna sucesora, de Madreselva, su madre:
  • «Madreselva, planta trepadora mi madre, venenosa si quiere, decía él, con el pelo rojo parecido al de las moras de Graná, y Madreselva era guapa y pequeña y el Capitán levantó la vista y señaló a Orión y era un buen presagio.»
  • «Brígida sabe que me gusta [un flan que le ofrece como postre] y ella me dice que si la montaña existe dónde está y si el Capitán existe dónde está y yo le digo, Brígida, serás enfermera y te creerás mu guapa y a lo mejor tu madre hace buenos flanes pero no tienes ni idea de lo que dices, y ella se ríe con mi forma de hablar y con mi pelo rojo enredao mal cortado y yo no quiero que se ría de eso [...]»
Y es que Brígida es junto a los Antonios, todos ellos enfermeros en el hospital donde está ingresada Nada, personajes secundarios en esta narración. Ellos cubrirían la parte de realidad y plena racionalidad a la que Nada ha vuelto y de la que sus padres en su locura la sacaron. Ellos pensaban que yendo a vivir en la Naturaleza escaparían de la maldad inherente a la sociedad, pero no parece que lo hayan logrado, más bien ha ocurrido todo lo contrario. En cierta manera Crisálida de Fernando Navarro me ha hecho recordar durante su lectura a El señor de las moscas de William Golding. La evolución de Rayo y la del mismo Capitán, claro, me evocaron esta novela. 

La temática esencial es cruda, dura, muy dura en ocasiones. Tremenda, diría, utilizando el adjetivo que sirvió para calificar la prosa de La familia de Pascual Duarte, novela importantísima de Camilo José Cela. Justamente en Crisálida, no sé si intencionadamente o no, hay una escena en la que igual que, hiciera el celiano Pascual Duarte, una caballería es matada a navajazos. Aquí Nada mata a una mula:
«La mula me miró todo ojos grandes y le pedí perdón, no podía dejar que Rayo me siguiera con la mula porque me encontraría y le clavé la lanza donde había que clavarla para que, con un chorro de sangre saliendo y sin hacer ruido, la mula cayera en peso muerto al suelo, levantando agua y barro.»
Pero toda esta crudeza se ve compensada, atenuada, con un lenguaje y un estilo ciertamente hermosos. 
Hay un fuerte contraste entre lo truculento de lo narrado y la hermosura empleada para ello. Este choque es en mi opinión una de las grandes aportaciones de la novela. 

Además Fernando Navarro tiene clara voluntad de estilo como demuestra el uso particular y libérrimo que hace de los signos de puntuación, así como del polisíndeton. Mientras que en el empleo de este último se adivina una clara y constante finalidad (significar la manera de obrar de la mente de Nada, una niña preadolescente ciertamente algo perturbada) en la presencia o ausencia de signos de puntuación no he podido hallar nada que haga descubrir una secuencia, una pauta. A veces aparecen utilizadas en un orden recto y académico, mientras que en otras desaparecen por completo:
«Nos despertó uno por uno en mitad de una madrugada muy fría. Mis pobres hermanicos príncipes legañosos princesas en pijama no entendían lo que pasaba y la pequeña moqueaba y tosía y el grande siempre callao porque ese es más callao que yo y yo miraba a Madreselva y esperaba un gesto una frase algo y el pequeño al que llamábamos el Cachorro seguía dormido porque era un lirón y el mediano que era mu vivo se había despertado con mucha energía y gritando contento, nos vamos de excursión nos vamos de excursión nos vamos de excursión, que es lo que nos dijo Madreselva después de que el Capitán nos despertara: nos vamos, venga, nos vamos.»
 También me ha gustado mucho estilísticamente la introducción, en medio de párrafos meramente narrativos, de elementos propios del estilo directo eliminando cualquier signo de puntuación que avise de ello:
«No dejo que me toquen, les escupo a los médicos, a las enfermeras. Me pinchan cosas que no me hacen nada porque soy hija de mi padre y no pueden hacerme nada y viene Brígida, a la que han llamado para que venga desde su piso en el pueblo y la han despertado y no entraba hasta mañana a trabajar y, hay que ver la guerra que das.»
Para finalizar diré que la editorial Impedimenta, centrada habitualmente en autores extranjeros, ha apostado por la primera novela de este escritor granadino cosechando un éxito sin precedentes: desde febrero en que apareció hasta hoy mismo ya conoce tres ediciones. Un reconocimiento por parte de los lectores más que merecido.


El autor
Cine y Literatura, Novela gótica española
Fernando Navarro
esencialmente ha sido, o lo es, hasta ahora mismo guionista de películas españolas muy importantes como por ejemplo 'Segundo Premio' nominada a los Oscar de este año en muchas de sus facetas; él mismo fue nominado en 2011 por la película 'Orígenes secretos' al Goya por el mejor guion adaptado.
Desde luego Crisálida contiene muchos elementos propios del cinematógrafo como ese suspense propio del gótico que a veces se resuelve en nada provocando en el lector un mohín humorístico, una sonrisa inevitable; pero que otras veces concluye en un torrente de violencia terrorífica propia del gore. 

El mismo Fernando Navarro en confesiones hechas a una revista afirma que la obra la escribió primero como guion cinematográfico y que, al no ser aceptado el mismo por quien fuera, en dos meses, recluido en una localidad cántabra y trabajando casi de manera febril, lo transformó en la novela que es Crisálida. Como narrador, antes de esta primera novela, publicó también en Impedimenta una colección de relatos titulada "Malaventura" que fue muy bien recibida, según leo por ahí. Un autor a tener muy en cuenta desde luego. Y un título muy recomendable para aquellos que visiten estos días la Feria del Libro de Madrid.
 

27 may 2023

Un lugar a donde ir. 2ª entrega de la serie "Puerto escondido" de María Oruña

13 comentarios:
Un lugar a donde ir, Cantabria, María Oruña
Paseando hace unas semanas por una Feria del Libro (la de Salamanca concretamente) vi en una caseta la segunda entrega de los libros de Puerto escondido de María Oruña. Recordaba con gusto la lectura de la novela que da título a toda la serie, aunque ya me quedaba algo lejana en el tiempo (año 2018), así que sin pensármelo más la adquirí y la acabo de leer. También he vuelto a leer la reseña que hace ya cinco años hice de Puerto escondido. Gracias a ella el mundo que habitan los personajes junto a la personalidad de éstos y sus evoluciones han revivido en mí y me han servido para leer con más criterio Un lugar a donde ir

La novela me ha resultado muy entretenida. Me ha gustado volverme a reencontrar con la teniente Redondo y todos los guardias civiles que la rodean en la comandancia santanderina donde trabaja. También me ha gustado esa manera paralela de llevar dos tramas que naturalmente, y tal como sucede en la primera de la serie, confluyen y se funden en una según avanza la narración. Sólo le pondría una pequeña pega: el desarrollo y resolución de la trama me ha parecido algo previsible. El sospechoso máximo se vislumbra con bastante claridad doscientas páginas antes de que la historia concluya. Pero con todo y con eso es una novela interesante en la que se aprenden muchas cosas (de paleontología, de numismática medieval, de venenos naturales, de criminalística, etc.).

Sinopsis (proporcionada por la propia editorial)
Han transcurrido varios meses desde que Suances, un pequeño pueblo de la costa cántabra, fuese testigo de diversos asesinatos que sacudieron a sus habitantes. Sin embargo, cuando ya todo parecía haber vuelto a la normalidad, aparece el cadáver de una joven en La Mota de Trespalacios, que es el lugar donde se encuentran las ruinas de una inusual construcción medieval. Lo más sorprendente del asunto no es que la joven vaya ataviada como una exquisita princesa del medievo, sino el objeto que porta entre sus manos y el extraordinario resultado forense de su autopsia. Cuando hasta los más escépticos empiezan a plantearse un imposible viaje en el tiempo, comienzan a sucederse más asesinatos en la zona, que parecen estar indisolublemente unidos a la muerte de la misteriosa dama medieval. Mientras Valentina Redondo y su equipo investigan los hechos a contrarreloj, Oliver Gordon, ayudado por su viejo amigo de la infancia, el músico Michael Blake, buscará sin descanso el paradero de su hermano Guillermo, desaparecido desde hace ya dos años, y descubrirá que la verdad se dibuja con contornos punzantes e inesperados.

Me ha gustado mucho la estructura que da María Oruña a Un lugar a donde ir: dos historias en paralelo, la búsqueda por parte de Óliver de su hermano Guillermo, y la resolución de los crímenes sucedidos en Suances y Comillas por parte de la teniente Valentina Redondo. Ambas historias avanzan en paralelo, aparentemente independientes, hasta que se mezclan de manera indisoluble.

Al igual que señalé en la reseña de su novela anterior [ver aquí], todos los personajes están muy bien perfilados y tienen personalidad propia; hasta los agentes Alfonso Zubizarreta y Marta Torres, más planos en la primera entrega, la tienen en ésta. Del grupo más próximo a Valentina Redondo destacan el subteniente Sabandelle, que sigue con sus características de machista y engreído; el sargento Riveiro, siempre muy implicado en su vida familiar con su mujer Ruth e hijos; el capitán Marcos Caruso, exigente donde los haya y muy nervioso por todo lo que de los casos pueda trascender y perjudicarle; el juez Jorge Talavera, etc. Por la parte de Óliver Gordon, pareja ya mucho más consolidada de Valentina, destacaría a Michael Blake, amigo de la infancia que lo ayuda con la gestión de Villa Marina, la casa rural que Oliver tiene allí montada. Fue precisamente la adquisición de esta casa con los sucesos en ella acaecidos, relatados en Puerto escondido, la primera entrega,  lo que provocó que él y Valentina se conociesen. En la órbita de Óliver además está Anna Nicholls, su pareja en la anterior novela, que ahora ya sólo aparece en el último cuarto de Un lugar a donde ir aunque teniendo una función más que relevante en el relato; más perdido en la distancia está Guillermo Gordon a quien Óliver busca con denuedo y que sólo al final aparece por sí mismo y no sólo citado como hasta entonces. Imagino que en la siguiente entrega, quizás Guillermo tenga un mayor protagonismo; una razón más para no dejar pasar mucho tiempo por mi parte sin leer Donde fuimos invencibles, la tercera de la serie. Naturalmente categoría aparte y principal tendrían los personajes de esta novela, segunda de las cinco que por ahora  componen el grupo de títulos agrupados bajo el rótulo de Puerto escondido, sobre los que se centra la investigación policial: la medievalista Wanda Karsávina y los espeleólogos Arturo Dubach, suizo; Helder Nunes, portugués; Marc Llanes, español catalán; y Paolo Jovis, italiano. Cada uno con sus peculiaridades, pero los cinco con individualidad y personalidades auténticas y muy diferentes. 

Trilogía de 'Puerto escondido', María Oruña
Importantísimos en la novela y en toda la serie son los espacios, los lugares donde transcurre la historia. Fundamentalmente es Cantabria (Suances, Comillas, Liérganes, Puente Viesgo, Ramales de la Victoria...) con especial importancia del paisaje kárstico de la autonomía que dio lugar a la formación de cuevas. Son las cuevas cántabras los auténticos escenarios donde transcurre la peripecia. Cuevas como la del Soplao, la de las Monedas, la de Altamira, la de Cullalvera... Y fuera de Cantabria tiene una especial importancia en la narración el Sótano de las Golondrinas en México. Los sucesos que tienen lugar en este espacio natural son fundamentales dentro de la trama. Poco o nada se puede decir de lo que acaece en estos espacios naturales —bellísimos a través de las palabras que María Oruña utiliza para describirlos— para no destruir el encanto y la magia contenidos en esta novela negra.

Todos los elementos que destaqué al hablar de Puerto escondido están presentes en Un lugar a donde ir. Me refiero, por ejemplo, al color local, no sólo de Cantabria sino también de la zona mexicana donde se encuentra el Sótano de las Golondrinas al que acuden los cuatro arqueólogos, o también el paisaje próximo a Nápoles de  donde es originario Paolo Jovis
  • «en un claro de la selva, entre vegetación y abruptas piedras calizas y grises, vieron una pequeña pero ancha pasarela de madera que, como un mirador, se extendía al borde de un impresionante abismo. A ellos, que ya habían visto tanto, les hizo enmudecer su belleza. Su tamaño era colosal, majestuoso. La sensación ante el vacío que se abría ante ellos, indescriptible. Habían legado, por fin, al Sótano de las Golondrinas.»
  • «Quizás fuesen aquellos viajes en barca con su abuelo curioseando cuevas. O quizás fuese culpa de aquel pintor loco, Karl Wilhelm, que había dejado impresa su huella, su esencia, en aquellos cuadros de la cartuja de San Giacomo, en la mismísima Capri. [...] Se habían decidido a curiosear dentro de aquel antiguo monasterio, que se había transformado en un edificio basto y decadente que albergaba un desangelado museo. [...] Hubo un cuadro que lo dejó pasmado, clavado al suelo: Grotta della Minerva; en él, gaviotas y espuma de mar se revolvían en espiral a la entrada de una gruta marina.»
También hay fuerte presencia de la cultura pop, tanto del mundo del Cine como del Cómic o de la Música. Ejemplo de lo primero puede ser el simpático diálogo que Valentina Redondo mantiene con el sargento Riveiro cuando encuentran el segundo cadáver de esta historia en una ría cubierta de niebla a esa hora temprana:
«—Menos mal que se ha levantado la niebla, porque esto parece la ciénaga de los muertos, joder. (dice Riveiro a la Tte. Redondo)
—¿La qué?
—¡La ciénaga! Pero, bueno, ¿tú no has visto El Señor de los Anillos?»
El mundo del cómic aparece en la alusión a Batman que hace Aldara, una niña de apenas seis años, al ser preguntada por los agentes:
«—Es verdad, yo vi cómo Batman dejaba a Barbie princesa en el prado.
—¿Batman? —preguntó Torres, mirando a Zubizarreta y volviéndose a inclinar al lado de la niña.
—Sí, no se veía bien, pero yo creo que era Batman. Lo vi de espaldas, cuando vine a la cocina por la noche.»
Y sobre todo, algo que casi es seña de identidad en María Oruña, muchas alusiones a la música que, al igual que en Puerto escondido, sirven para acabar de perfilar personalidades, definir ambientes y/o caracteres:


Muchas referencias literarias hay en la novela que aparecen, algunas, en las citaciones que abren cada uno de los quince capítulos en que se estructura la narración. Pertenecen a autores u obras conocidos por el gran público como Juan Salvador Gaviota de Richard Bach, Albert Einstein, Cervantes, Leonardo Da Vinci, Ortega y Gasset, Tolkien, Jacques Cousteau..., y algún otro no tan conocido como Berthold Auerbach o Stanislaw Lem.  

Algunas de estas referencias se pierden en la oralidad de la tradición folklórica, como la citación que precede al contenido del capítulo segundo:
«Benditos sean los muertos buenos y las almas arrepentidas [...].Que el sol de los muertos aplaque los sus tormentos y los sus dolores. Amén.
Oración cántabra dedicada a los muertos»
Otras, al igual que la libresca firmada por Jacques Cousteau, son claramente populares. A este grupo pertenecerían los versos firmados por la madre Teresa de Calcuta que tienen una función muy relevante en el curso de la narración:
«La vida es un sueño, hazlo realidad.
La vida es un reto, afróntalo.
La vida es un deber, cúmplelo.
La vida es un juego, juégalo.
»
Como se ve por todas las características señaladas hasta aquí Un lugar a donde ir es, y en definitiva toda la serie de la que forma parte, un auténtico bestseller, dicho esto sin ningún sentido peyorativo por mi parte. En muchas de mis reseñas he defendido y me he alegrado de que los buenos autores vean recompensado su esfuerzo creador con una magnífica recepción por parte de los lectores. Ese es el caso de María Oruña. 

Para finalizar
De la autora no digo nada que no haya ya dicho en mi comentario sobre Puerto escondido [véase aquí]. Sólo me gustaría señalar que María Oruña gusta de hacer mostración de los conocimientos que posee de técnicas criminalísticas. Este aspecto es algo que ha llamado vivamente mi atención en las dos novelas que por ahora he leído de ella. El personaje sobre el que deposita estos saberes propios de la Medicina Legal son las forenses Clara Múgica y su subordinada Almudena Cardona. Estas dos médicos son esenciales para el esclarecimiento de las causas de la muerte de los diversos cadáveres que aparecen en la narración. Los tecnicismos jurídico-forenses tan del gusto de la autora aparecen citados y muchas veces debidamente explicados: cianosis, sierra Stryker, luz de Wood, ahogamiento seco, otograma, necropapiloscopia, etc.

"Un lugar a donde ir", María Oruña
(En la web somosviajeros.com de donde tomo la foto hay un magnífico reportaje sobre esta Cueva cántabra)

26 jul 2018

"Puerto escondido" de María Oruña. Primero de los libros de esta serie

18 comentarios:
Muchas ganas tenía de echarle la vista encima y prestar la debida atención lectora a las novelas de María Oruña. Tras leer un sinfín de reseñas positivas de las mismas, decidí comenzar por la primera, "Puerto escondido", y desde ya digo que me ha parecido una lectura muy entretenida.

La escritora
María Oruña, Los libros del Puerto Escondido
(fotografía sacada del blog personal de la escritora)
María Oruña es una joven escritora nacida en Vigo en 1976. Según confiesa en su página web se inició en la literatura en 2015 con una novela, "El arquero", de temática jurídico-laboral, muy próxima a su  campo profesional: abogada laboralista y mercantil. Dos años más tarde aprovechando un cambio en su situación laboral escribe su primera novela, "Puerto escondido", que acabo de leer. Desde el primer momento esta novela recibe innumerables elogios por parte de la crítica especializada y de las RR SS. En seguida, "Puerto escondido" es vertida a otros idiomas (alemán, francés, catalán...).

Tras el enorme éxito que conoce esta novela negra María Oruña en sus dos novelas siguientes -"Un lugar a donde ir", 2017; y "Donde fuimos invencibles", 2018- retoma al personaje de Valentina Redondo y su equipo de investigación así como el escenario de Cantabria para construir nuevas historias de misterio e indagación policial con estos y otros personajes nuevos. Todas las entregas de esta serie denominada "Serie de los libros del Puerto Escondido" han sido recibidos con enorme éxito por parte de crítica y público hasta el punto de que María Oruña compatibiliza profesionalmente su profesión de abogada con la creación literaria.

La novela
"Puerto escondido" transcurre en diversas localidades cántabras: Santillana del Mar, Cóbreces, Comillas, Suances, Santander, la Tablía, Hinojedo, Astillero… Que una gallega de nacimiento y de residencia sitúe sus novelas en Cantabria se debe al enorme aprecio que la autora tiene por toda esa región de la que es natural su padre y a la que desde niña visita con frecuencia.  

La historia se inicia con el descubrimiento fortuito durante la remodelación de una casa de campo de los restos momificados de un bebé recién nacido. Estamos en 2013. El hallazgo de estos restos humanos remueve las conciencias y los recuerdos de no pocos habitantes de los lugares por donde transita la novela. Dichos recuerdos llevan a uno de ellos a escribir un diario -no queda muy claro si el diario se escribe en coincidencia con los hechos del pasado que allí se relatan o si, por el contrario, más que un relato es una especie de confesión de lo acaecido en ese pasado pero escrita desde el momento actual- que se alterna en la estructura de la novela con la trama de la investigación policial que lleva a cabo la Teniente Valentina Redondo y su equipo de la comisaría santanderina donde trabajan: el sargento Riveiro, el subteniente Sabadelle y los agentes Roberto Camargo, Marta Torres y Alfonso Zubizarreta. Estos seis personajes -sobre todo los tres primeros- serán los encargados de desentrañar la identidad del bebé emparedado hace más de cincuenta años en Villa Marina, una casona de Suances propiedad de Oliver Gordon a quien le ha llegado por herencia. También el equipo de la Teniente Redondo deberá aclarar el porqué de una serie de asesinatos, suicidios y atentados que suceden a partir del truculento descubrimiento del bebé momificado.

Serie Puerto escondido, Serie Valentina Redondo, Serie Oliver Gordon
La trama que se desarrolla en las 18 entregas que forman el Diario tiene otros personajes (la familia de los Fernández formada por Benigno que perdió a su esposa y a uno de sus hijos durante la guerra. Benigno se casará al acabar la contienda con Amparo con quien tendrá descendencia que vendrá a sumarse a la de su primer matrimonio del que le sobreviven David, Jana y Clara. Junto a estos personajes centrales muchos otros hay en esta trama cuyo narrador la presenta en primera persona dirigiéndose a un 'tú' innominado que bien podría referirse a alguien presente en el propio relato, quizás la propia teniente Redondo de la Guardia Civil, o, por qué no, al mismísimo lector. En un momento dado recurre a un impersonal vocablo que ha llamado mucho mi atención: “Dime, humano, ¿crees que sería el destino?” (pág. 290) 

Muchísimos son los nombres y filiaciones de estos personajes: doctor Carlos Viesgo; los Pereiro, marido y mujer, guardeses de la casona de los Ongayo y que vivían en Villa Marina; los Chacón que residían en la casa azul de Ubierco donde trabajó como criada la propia Jana Fernández; los amigos de David Fernández: Pedro Ballesta  y Braulio; la pareja de Oliver Gordon, Anna Nicholls; etc. Precisamente es este personaje, Oliver Gordon, la crujía sobre la que pivotan las dos tramas. 

Es, pues, como se ve, un número grande el de los seres que pululan por la novela. De ellos sólo algunos (Valentina Redondo, Riveiro, Sabadelle, Clara, Jana, la forense Clara Múgica...) están completamente diseñados en personalidad y desarrollo psicológico. Otros quedan a veces algo desdibujados y como algo traídos por los pelos: pienso, por ejemplo, en Marina de la Vereda Bárcena (espía francesa y cazanazis), amiga de Jana Ongayo; o en los actuales habitantes de la casa de los Chacon (Izan Saenz y su mujer Berta).

Me ha gustado mucho de esta novela el ritmo mantenido que María Oruña da a las dos historias. En especial me ha encantado el que los capítulos que cuentan la historia en el momento actual estén encabezados por citas muy diversas: de escritores e intelectuales como Ortega y Gasset, Pérez Galdós o Fernando Pessoa; de diálogos cinematográficos como el mantenido por Hanníbal Lecter y Clarice en la película "El silencio de los corderos" o el discurso pronunciado por Tyler Durden (personaje encarnado por Brad Pitt) en "El club de la lucha"; e incluso por personalidades pertenecientes a parcelas no artísticas y tan distantes entre sí como Albert Einstein o Chavela Vargas

mitología azteca, Casonas de indianos cántabras
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Pienso que las anteriores citaciones sirven para ligar en la mente de los lectores el relato de ficción que la novela es con la realidad, presente en forma de verdad científica, artística o meramente proverbio popular. Y por si esto fuera poco, la escritora en las secciones Agradecimientos y Curiosidades finales se esfuerza por aclarar la fuerte imbricación existente entre algunos de los sucesos novelados y la realidad en que ella se inspira. Todo esto nos recuerda que la imaginación de los escritores -escritora en esta ocasión- se nutre de todo lo vivido por éstos, bien en forma de suceso real vivido o escuchado, o en forma de conocimiento científico, literario, cinematográfico... aprendido. 

Quiero señalar tambiénlo interesantes que me parecen los títulos y referencias musicales que están esparcidos por la novela. Siendo esta introducción de elementos musicales dentro de la narración algo muy frecuente en la novelística actual, me parece un enorme acierto por parte de la autora no pretender hacer una BSO de la novela sino simplemente usar estos temas como un elemento más para construir la psicología del personaje. Así, la Sra Ongayo escucha a Carla Bruni (“Quelqu’un m’a dit"); la Tte. Redondo en su coche oye “Black to black” de Amy Winehouse o “No importa que llueva” de Efecto Pasillo; y otros momentos narrativos se encuadran bajo los primeros acordes de “Carmina Burana" o escuchando alegres temas como “Over my shoulder” de Mike & The Mechanics o el "Demons" de Imagine Dragons.


Otros aspectos que querría destacar en el relato son: 
  • El sentido del humor que la autora demuestra introduciendo en no pocas ocasiones ese beneficioso distanciamiento que el ingenio y la ironía procuran. En especial esta sana separación intelectual la practica Oliver Gordon quizás por sus raíces inglesas y en algunos  momentos aunque como arma de doble filo por la teniente Redondo en su no siempre amable relación con el machista del subteniente Sabadelle. 
  • El color local que tanto contribuye, al menos en mí, a hacer la lectura agradable. Las zonas de Cantabria que en el momento de 2013 o en el pasado de los años cuarenta y cincuenta soportan las correrías de los diversos personajes están magníficamente descritas y presentadas. Este color local se patentiza en multitud de ocasiones. Un ejemplo: 
"Riveiro ya empezaba a necesitar, con urgencia, una dosis de cafeína. […] Había tomado como provisión un café con leche caliente para llevar y un par de sobaos que su mujer compraba siempre en Casa Borona, en Torrelavega." (pág. 117)
  • Elementos de la cultura popular especialmente del mundo del cine utilizados como referentes en imágenes y símiles. Así Oliver Gordon es a ojos de Valentina Redondo "un Richard Gere uniformado en 'Oficial y Caballero’" (pág. 21). Y otras veces en las citas que preceden a no pocos de los capítulos. Son muchas pero ejemplificaré con una que me ha gustado especialmente:
"No debes descubrir el pastel, amigo mío... hazte pequeño. Debes ser el paleto. El tullido. El tarado. El leproso. El bicho raro. Mírame... a mí me has subestimado desde el primer momento.
Al Pacino interpretando al Diablo, 
dirigiéndose al jefe de un bufete de abogados.
(Pactar con el Diablo, 1997)
  • Interesantísimas técnicas criminalísticas son las que se citan y usan en el relato para desentrañar las misteriosas muertes que suceden en esta novela más detectivesca y gótica que negra. Así se habla de la prueba Walker utilizada para detectar si un arma ha sido disparada y por quién ("Se hace para detectar la cantidad […] de nitritos alrededor del orificio de entrada del proyectil y en la ropa de la víctima.[…] cada vez que se dispara un arma de fuego se desprende nitrito de potasio"); o de las peculiaridades que presenta el lóbulo frontal del cerebro de los psicópatas ("En ese lóbulo se registran las inhibiciones y represiones que a todos, en general, nos impiden matar y cometer actos violentos […] Los psicópatas tienen la materia gris más reducida en el córtex anterior prefrontal del cerebro."); o cómo el cuerpo de un recién nacido carece de flora intestinal ("los cuerpos de los recién nacidos son una de las pocas excepciones al proceso normal de descomposición. Carecen de flora bacteriana interna, que es lo que genera gran parte del proceso de putrefacción"): o...

Para finalizar
Yo de esta novela de María Oruña que inicia la serie de Los Libros del Puerto Escondido, como se habrá visto, sólo puedo decir bondades. Inicié su lectura poco antes de un largo viaje con la idea de aparcarla durante el transcurso del mismo, pero fue tal la atracción que ejerció sobre mí que me fue imposible detenerla, de modo que el libro me acompañó durante las tediosas horas de viaje en avión y en autobús. Jamás agradeceré bastante a la escritora gallega la ayuda que su novela me proporcionó pues lo que habrían sido horas muertas y perdidas se me transformaron gracias a ella en deliciosos  momentos siguiendo las evoluciones de Valentina Redondo y demás personajes. 


18 oct 2016

"Ritos funerarios" de Hannah Kent

11 comentarios:
Hannah Kent, escritores australianos, Islandia, troje,

"La baðstofa está casi tan despojada como hace años, aunque entre las vigas inclinadas y los puntales de las paredes han clavado pequeños tablones para que sirvan de estantes. En ellos están las cosas normales: vasijas de madera, cuernos de oveja, una pipa, raspas de pescado, mitones y agujas de tejer. Debajo de una de las camas hay un baúl pequeño y pintado. Una zapatilla abandonada que precisa un zurcido. La familiaridad de los objetos cotidianos puede ser reconfortante. Mi saquito blanco con flores secas. La piedra que me dio Mamma antes de marcharse."




El asunto
Una joven mujer, criada siempre de otros, abandonada por su madre a edad temprana, constantemente al borde del límite de su existencia conoce el amor en una ocasión. Esta mujer es Agnes que pierde la cabeza por Natan, un apreciado médico de la zona al que ayuda a hacer sus medicinas y al que seguirá hasta la granja que tiene en un aislado lugar de Islandia. Pese a saber que no es la única, su amor es tal que seguirá con Natan y consentirá todo lo que él haga. Cuando la granja arda y en su interior sean encontrados los cuerpos sin vida de Natan y de Pétur, -un amigo de éste-, ella y la pareja formada por Fridrick y Siga son condenados a muerte por el asesinato de ambos.

Una historia real
La novela es la historia del tiempo que, esperando la aplicación de su condena, pasa Agnes Magnúsdóttir en la granja que tienen el alguacil de la comarca de Vatnsdalur, Jón Jónsson, su mujer Margrét, y sus dos hijas: Lauga y Steina. Durante su estancia allí Agnes conversará largo y tendido con el reverendo segundo Þorvardur Jónsson, 'Totti', estableciéndose entre ambos una curiosa relación.
Este es el asunto histórico,  sobre el que Hannah Kent, tras una laboriosa labor documental, construye el relato. Un relato, pues, sobre un hecho real, con nombres de personajes, la mayoría reales, en un escenario real del que aún, pese a haber transcurrido ya casi 200 años, quedan restos en pie y,  lo que es más relevante, en medio de una Naturaleza hostil que apenas si permite la vida del hombre: Islandia.