Mostrando entradas con la etiqueta jazz. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta jazz. Mostrar todas las entradas

29 may 2026

Música que me gusta. Una explicación

16 comentarios:
En mi perfil en RR SS y también en Blogger al describir el blog escribo: «Blog sobre Literatura, Cine y Música que me gusta». De mis dos primeras atracciones (el Cine y la Literatura) hay sobrada muestra en todas las Redes, incluido naturalmente en la que me encuentro ahora: Blogger. Pero a quien quiera que haya tenido la curiosidad de seguir El blog de Juan Carlos durante un cierto tiempo se le hará difícil considerar mi afición musical. Sí, así es, y soy muy consciente de ello. Diré en mi defensa que la descripción inicial la hice hace ya mucho tiempo y que los años transcurridos dejaron mi gusto por la música recluído en un aposento de mi interior más personal.

 Pop

Es por lo dicho antes que he decidido dedicar esta entrada a este tercer pie tan poco tratado por mí. Diré para empezar que en el arte de Euterpe (musa griega de la música) soy de amplio espectro. Quiero decir que me agrada desde el rock de los ochenta y noventa hasta los compositores clásicos, especialmente los románticos. Lógicamente, dados los años que llevo por estos lares de la vida, he asistido a más de un concierto popular, esos que agrupan a miríadas de personas, en su mayoría jóvenes, en estadios o amplios espacios. Son reuniones para ver en directo a grupos o intérpretes que gustan, aunque habitualmente haya que conformarse con seguir las evoluciones por el escenario de los mismos a través de pantallas enormes cual si de transmisiones televisivas gigantes y en vivo se tratase. De los conciertos de música moderna a los que he asistido los que más me han agradado han estado protagonizados por los Rolling Stones, uno y por Carlos Santana, otro. Haciendo un buen ejercicio memorístico y trasladándome muchos años atrás, a mi primera juventud, diré que disfruté muchísimo en mi Salamanca natal viendo en directo (no se estilaban por entonces estos montajes audiovisuales tan hiperbólicos) a los Pekenikes, los Bravos y hasta a, por entonces, unos recién estrenados Juan y Junior.

Jazz

Según ha ido transcurriendo la vida y cayendo las hojas del calendario la música popular dejó paso a mi afición por el jazz. De los artistas de jazz me encantan grandes clásicos como Stan Getz, Sonny Rollins (fallecido hace solo unos días), Louis Armstrong, Ella Fitzgerald, Billie Hoolyday, B.B. King, Duke Ellington, Charlie Parker... y muchos otros más. La lista sería interminable. De entre todos los no citados destacaría a Glenn Miller especialmente por haberlo recibido en herencia paterna. De entre los españoles no puedo olvidar a Pedro Iturralde, a Jorge Pardo, a Tete Monteliu... y otros cuyo nombre he olvidado, aunque no la emoción que experimento al escucharlos en disco y a alguno (no muchos, la verdad sea dicha) en directo. En vivo recuerdo con enorme gusto actuaciones de muchos de los españoles realizadas en el Festival de Galapajazz (Galapagar), festival que este año alcanzará la edición número XXV. En Salamanca especialmente recuerdo lo mucho que disfruté viendo en directo al pianista Chick Corea; también en esa mi ciudad mi satisfacción fue plena escuchando en la hermosa Plaza Mayor a la pareja de pianistas cubanos Bebo Valdés y su hijo Chucho Valdés. Ha habido más, muchos más, cuyos nombres se me escapan por la gatera del olvido que, compruebo, cada vez es más grande.

Clásica

Y por último la denominada música clásica. Quizás sea ésta la que desde hace años más escucho. Del amplio abanico de épocas y compositores mi gusto musical se decanta especialmente por los románticos (Chaikovski, Debussy, Brahms, Chopin, Dvorack, Liszt, Smetana... ), sin dejar de lado a los grandes compositores del clasicismo (Mozart, Haydn, Gluck, Beethoven...). Y sin olvidarme, claro está, de maestros del barroco, especialmente el grande y genial Juan Sebastian Bach. Cuando puedo asisto a conciertos. Últimamente he disfrutado muchísimo en dos de ellos, los cuales son los que me han movido a escribir esta entrada. Han sido La pasión segun san Mateo de Juan Sebastian Bach y la Sinfonía núm. 5 en Mi menor de Piotr Ilich Chaikovski.

Ambos conciertos me gustaron, pero sin lugar a dudas esta vez, como tantas otras, el gato al agua se lo llevó Bach. ¡Qué maravilla de concierto coral el que en vísperas de la Semana Santa pasada ofreció la Orquesta y Coro de RTVE en su sede del Teatro Monumental de Madrid! Dirigió Christoph König. Los personajes de la Pasión de Cristo revivieron en las voces de los solistas Jone Martínez (soprano), Lucía Caihuela (mezzosoprano), Juan Sancho (tenor), Ferrán Albrich (barítono), Esteban Jesús Serrano (barítono), Julieta Navarro (mezzosoprano), Lore Agustí (soprano) y Miguel Ángel Ariza (tenor). A este magnífico plantel se sumó el Coro de Niños de la Comunidad de Madrid, dirigido por Ana Fernández Vega.

La Sinfonía número 5 de Chaikovski es fantástica en su monumentalidad y claro que me gustó, pero no aguanta la comparación con la barbaridad artística que supone La Pasión según san Mateo y sus casi tres horas de duración. De la obra de Chaikovski todos los movimientos, cada uno de los cuatro que la componen, se justifica por sí mismo. Pero a mí el que más me agradó fue el 3º, el Valse. Allegro moderato. ¡Una preciosidad! Y es que la OCNE (Orquesta y Coro Nacionales de España) dirigida en la actualidad por el tinerfecño Pablo González hace música como los auténticos dioses.

Como precuela a la Sinfonia de Chaikovski el Concierto celebrado en el Auditorio Nacional se completó con dos antecedentes a la música del compositor sanpeterburgués: Dos Salmos, el 24 y el 129, de la compositora francesa Lili Boulanger y la obra La doncella elegida de Claude Debussy quien no se sabe si conocía la obra de la Boulanger fallecida con sólo 24 años. Pero lo que sí puedo atestiguar como oyente de este concierto es que hay grandes similitudes o inferencias entre ambas obras. E incluso, me atrevería a decir que la monumentalidad sonora que existe en muchas partes de la sinfonía de Chaikovski también se asemeja mucho a lo escuchado en los Salmos de Lili Boulanger.



Nota:
En esta entrada las ilustraciones al texto escrito son musicales, como no podía ser de otro modo. En video abre el post el Preludio de La Pasión según San Mateo interpretado por una orquesta y un coro que no son los de RTVE, pero que valen para ver la magnificiencia de la pieza. Cierro con otro video en el que Pablo González, director de la OCNE, explica el Concierto que el pasado fin de semana (23 de mayo) tuve ocasión de escuchar en el Auditorio Nacional, en Madrid. 
Utilizo en cada uno de los tres apartados en que estructuro la entrada (Pop, Jazz y Clásica) un tema ilustrativo de cada uno de los géneros musicales: Para Pop he elegido la canción "Mediterráneo" de Joan Manuel Serrat; para Jazz he seleccionado un tema de Duke Ellington&John Coltrane titulado "Take John Coltrane"; y finalmente para Clásica he colocado el IIIº movimiento (Rondo - Allegro non troppo) del Concierto Núm. 1 en Re menor de Johannes Brahms interpretado por la pianista francesa Hélène Grimaud. 





27 feb 2019

"Las cenizas de la inocencia" de Fernando Benzo

10 comentarios:
Conocí esta novela de Fernando Benzo (Madrid, 1965) durante un desplazamiento en coche. Por la emisora de radio que tenía sintonizada en ese momento un periodista mañanero le preguntaba a un escritor cuyo nombre nunca había oído nombrar sobre el libro que acababa de publicar. Me comenzó a interesar la entrevista cuando escuché que en la novela se prestaba mucha atención a la música de jazz; también oí que la acción sucedía en el Madrid de la década de los años 40 del pasado siglo.

El escritor
Políticos y escritores, Fernando BenzoEsas dos informaciones -Madrid, años 40 y música de jazz- hicieron que me interesara vivamente por la novela de ese escritor desconocido. En el curso de la entrevista supe que hasta hacía poco había ocupado el cargo de Secretario de Estado de Cultura habiendo sido con anterioridad Subsecretario de Educación, Cultura y Deporte. ¡Vaya -me dije- un escritor a tiempo parcial. No sé, no sé. Buscaré más información sobre él! 

Al llegar a casa me entero a través de internet de que es un escritor relativamente reciente si bien sus comienzos se remontan a la edad de 24 años cuando publicó su primera novela, "Los años felices", que ganó el Premio Castilla-La Mancha. También leo que cinco años más tarde en 1994 se alzó con el prestigioso premio Kutxa-Ciudad de Irún con la novela "Mary Lou y la vida cómoda", y que desde ese espaldarazo su carrera como novelista ha sido un no parar: "La traición de las sirenas" (1999), "Después de la lluvia" (Premio Ciudad de Majadahonda 2002), "Nunca repetiré tu nombre" (2012) y "Los náufragos de la Plaza Mayor" (2014).

Pero no sólo Fernando Benzo se ha circunscrito a la narrativa, también ha hecho sus pinitos en otros géneros como el teatro, con la obra "Scottie" (Premio de Teatro de la Northeastern Illinois University de Chicago), o el relato de no ficción con "Héroes inesperados". Es, pues, Fernando Benzo Sainz un escritor con una obra literaria consolidada. Yo lo he conocido, como ya he dicho, por una casualidad radiofónica, a la que, además, vino a unirse otra que fue que la editorial Random House a través de 'Edición anticipada' me ofreciera su última novela. Naturalmente me apresuré a aceptar la gentileza pues ardía en deseos de contactar con este escritor. Y la experiencia ha sido muy grata para mí.

“Las cenizas de la inocencia”

Primera novela que leo de Fernando Benzo. Me ha gustado por muchas cosas, en primer lugar por la historia que presenta: la supervivencia de unos seres populares en una España de posguerra que convivía con la hambruna y el estraperlismo. La novela enraíza con la picaresca más auténticamente española. El narrador en primera persona, Emilio 'el Monaguillo', es un chaval de unos diecisiete años que ansía quitarse el hambre y ayudar a su madre, Marita 'la Olorosa'. El azar, la casualidad, viene a hacer que Emilio en una correría infantil, consistente en entrar a robar leche para luego revenderla, tope con Nico, un muchacho mayor que él que tras evitar el robo se hace amigo de Emilio de quien le ha agradado su arrojo y buena disposición para emprender nuevas aventuras. Este Nico, pasados unos meses, pondrá al bueno de Emilio en contacto con Matías Sampedro, auténtico moderno Monipodio, que controla en gran parte el estraperlismo que nutre Madrid en esos años cuarenta de hambre y cartillas de racionamiento en que está situada la anécdota. Emilio comenzará a hacer trabajillos para Nico y poco a poco debido a sus buenas cualidades y buena actitud Sampedro le irá encomendando acciones más arriesgadas. Pero el Madrid de bajos fondos no sólo lo mueve Matías Sampedro; también hay un constructor primerizo lleno de deudas, Jorge Lanza, que va a conseguir reflotar, gracias a la gestión que del estraperlo hará, la empresa de construcción que su mujer, Eulalia Armendáriz ha puesto en sus manos .

Fernando Benzo, "Las cenizas de la inocencia", Novela picaresca moderna
Estos dos personajes vienen a coincidir todas las noches en un club madrileño, el Dixie, que gestiona con acierto y muy buen gusto musical Raimundo Giralda. El Dixie, local totalmente ficticio, se ha hecho un hueco en la noche madrileña de las salas de fiestas dominadas por el Pasapoga gracias, entre otras cosas, al jazz que toca una banda de músicos reclutados con acierto por Giralda, el propietario del local, en el mundillo musical de la época, pero sobre todo su éxito se debe a la cantante, Asia Luján, de esta jazz-band. Matías Sampedro es un enamorado de este estilo musical de procedencia norteamericana y por eso todas las noches ocupa un reservado en el night club. También Jorge Lanza, si bien por motivos más relacionados con la entrepierna, acude a otro de los reservados donde ríe y gestiona sus pillerías, negocios y conquistas amorosas.

En este micromundo que es el night club están todos los constituyentes de la sociedad real española del momento: los delincuentes de cuello blanco (Sampedro y Lanza que en su momento entrarán en conflicto); los secuaces de uno y otro jefecillos provenientes las más de las veces, como Nico, de los repletos orfanatos o sacados del hambre habitual como Emilio (en este grupo de secuaces habría que incluir al Ruso, un sicario sin escrúpulos a las órdenes de Sampedro, y también a Armando Mosquera 'el Tuerto', ejemplo de adaptación al medio: delincuente y asesino, chequista en el Madrid asediado y en el franquista colaborador de los nuevos empresarios como es Jorge Lanza); las pobres chicas que para salir adelante ellas mismas y ayudar a sus familias se convierten en deseadas artistas en la noche madrileña (es el caso de Asia Luján, la cantante del Dixie, que cada noche al abandonar el local de la plaza del Carmen y cambiar su lujoso vestuario vuelve a ser quien es en verdad; Rosita Muñoz, la honesta chica que vive por la zona de Legazpi)… En medio de toda esta fauna variopinta hay un árbitro, una autoridad, que cual camaleón hace creer a unos y a otros que su función sólo es la de estar a su servicio, si bien según avanza la historia veremos que no es tan tonto el comisario Gante como Sampedro y Lanza pensaban.

La novela, por el asunto, es una novela negra que muestra los bajos fondos de la sociedad, la corrupción de quienes debían de vigilar que no se cometiesen delitos, la vida real de la España de esta  segunda mitad de los años 40 llena de hambre, de cartillas de racionamiento de distintos tipos, de falsificaciones, de estraperlo, de palizas, de crímenes, de deseos reprimidos, de abusos de todo tipo... Al tiempo que la trama es soportada por personajes de ficción, éstos corretean por un Madrid real, histórico, un Madrid nocturno y musical en el que compiten estrellas de la canción española como Lilian de Celis, la bella Otero, Conchita Piquer, Carmen Miranda o María Félix, entre las artistas españolas, y Billie Holiday o Ella Fitzgerald entre las extranjeras. No cabe, en mi opinión, calificar este relato de novela histórica al quedar fuera del mismo los personajes históricos propiamente dichos: se sabe que estamos bajo la férula de Franco y su Dictadura, pero no aparece nombrada ninguna autoridad reconocida ni hay interacción alguna entre personajes históricos y de ficción.

Más bien situaría esta narración dentro del realismo costumbrista que tan buenos frutos siempre ha dado en nuestro país. Aparece el Madrid auténtico de la época, y no sólo en sus calles sino también en los negocios que se abrían en ellas:
Nico se había presentado hecho un pincel. Durante los días anteriores, había recorrido los alrededores del Dixie preparándose para la cita. Había estado en Galerías Preciados y en la Camisería Vergara, en Los Pequeños Suizos y en la sombrerería Zapater y ahora estaba allí, hecho un dandi con un traje nuevo, una impecable camisa blanca, zapatos de piel y un elegante sombrero con cinta de raso negra” (147, capítulo. 7) 
También para situar el momento concreto en que la acción sucede el autor nos ofrece datos de época. Así por ejemplo dice que esto sucedía cuando en los cines de la avenida de José Antonio (la Gran Vía) se proyectaba “Los últimos de Filipinas” estrenada en España en 1945. También para calibrar el momento exacto podemos recurrir a que se va a iniciar la remodelación del estadio de Chamartín, que tuvo lugar en 1946, o que Quincoces en el momento era el míster del Real Madrid, algo que tuvo lugar en la temporada 1945/46 ("Manolo le daba una y mil vueltas al indiscutible talento de Quincoces, al parecer antes un jugador excepcional y ahora un entrenador que llevaría a la gloria al Real Madrid, y de unos tales Ipiña, Prudente y Barinaga, unos prodigios con el balón según el barbero.",  pág 241). También puede servir para fijar la época la emisión de billetes de 100 ptas. con la efigie de Goya en su dorso, billetes que vieron la luz en 1946.
"Gante se metió la mano en un bolsillo de la chaqueta, sacó un pequeño fajo de billetes y separó de él dos 'goyas', los nuevos billetes de cien pesetas  emitidos con la imagen del pintor." (pág 242)
Madrid años 40, Las coctelerías, Bar Chicote,
Hay mucho de objetivismo en esta novela a pesar de que la narración esté puesta en boca de una primera persona, Emilio 'el Monaguillo'. Esta 1ª persona narrativa es la predominante, si bien muta a una 3ª objetiva en ocasiones. Asimismo esta narración intradiegética cambia o alterna a la 2ª cuando la integra en ella viéndose el narrador como desde fuera de sí mismo:
Quizá, al principio, cuando viajaban los trenes y cuando descubrí el Dixie y cuando Nico y yo nos hicimos no ya sólo compañeros de correrías sino amigos, habría elegido cualquier color radiante. Un color tan deslumbrante que con solo mirarlo te cegase por completo. Pero ahora ya no estaba tan seguro.
El que la narración sea en 1ª persona es lo propio en una novela como la que Fernando Benzo ha escrito, una novela picaresca moderna. El tono del género es total en algunos momentos como el siguiente: “Y gracias a aquellas charlas en que se mezclaban por igual mentiras y verdades, también pude yo ir enterándome de quiénes eran los dos personajes más admirados e intrigantes de toda aquella exuberante fauna que llenaba noche tras noche el club Dixie.” (p.89). Cualquiera que conozca nuestra novela del siglo de oro reconocerá aquí al mismísimo Lazarillo de Tormes confesándose a ese 'vuesa merced' transformado aquí en el propio lector. Y por seguir con la analogía lazarillesca, al final del capítulo 11 se ve el paso del Emilio niño al Emilio adulto:
"Aquel fue mi primer pensamiento adulto. Mi primera decisión como hombre y no como niño. Y con aquella decisión quedó para siempre atrás la persona que había sido yo hasta entonces y comenzó la vida de ese otro yo, el adulto, que" […]
Estamos, pues, como en la mayoría de novelas picarescas ante una obra de aprendizaje, una novela de iniciación, un bildungsroman característico.

La novela, en mi opinión, tiene vocación de best seller, de buen best seller, me atrevo a decir. Contribuye a su bondad el ritmo que el autor confiere a la historia, con esos finales de capítulo que incitan a leer y leer, a no poder abandonar la lectura a fin de conocer en qué parará todo. Saber dotar de ritmo a una narración y conseguir captar absolutamente la atención del lector es mérito innegable no al alcance de todos. A esta captación del interés contribuyen dos elementos por encima de otros: el primero es el de un culturalismo literario poco complicado como evidencia el que se haga uso de imágenes lindantes con el tópico para caracterizar a algún personaje; en este nivel estaría el considerar al estraperlista Sampedro de ser un Robin Hood, para unos, y un Scrooge, para otros. Como se ve no se precisa ser muy leído para captar el sentido correcto de estas figuras.

De mayor nivel e interés es el culturalismo musical -en especial jazzístico- que Fernando Benzo demuestra y esparce por el relato. Se ve que domina el asunto y que es un diletante de estos ritmos sorprendentes, sin duda alguna, en una España que en esos años 40 musicalmente hablando estaba más por el cuplé y la copla. Es muy interesante la justificación que para aparecer en el relato realiza el autor:  El jazz lo conoció Giralda en París de mano de su amigo americano James quien siguió la estela de Hemingway, Fitzgerald y Stein. Tras la liberación de París, este James le envía a Giralda con cierta regularidad discos de Louis Armstrong, Tommy Dorsey, Jessie Smith, Count Basie, Duke Ellington, las Andrews Sisters, Cab Calloway, la orquesta de Pérez Prado, Charlie Parker... Y él en su night club procura que su cantante, Asia Luján, entone estos temas tan distintos a lo que se podía escuchar en los tablaos, e incluso en el Pasapoga donde a lo más que se llegaba era al foxtrot o al swing tipo Glenn Miller que aunque ambos derivaban del jazz eran ritmos más admitidos por el gran público que los de los artistas citados antes.

Tiene para el novelista tal interés el mundo musical que muestra en "Las cenizas de la inocencia" que él mismo se ha ocupado de crear en Spotify la playlist de la novela. Es una playlist fantástica, que he oído durante la lectura de la narración y que me ha encantado. La coloco a continuación para que quienes, como a mí, os guste este tipo de música disfrutéis con ella.



Final
Para mí Fernando Benzo ha sido un feliz descubrimiento. La lectura de su novela "Las cenizas de la inocencia" me ha resultado agradable, instructiva y muy entretenida. La historia de Emilio, el chico que se hace mayor a lo largo del relato, es muy creíble, y, además, está escrita con altura literaria sin jamás hacer difícil la intelección de la novela. Momentos destacables en el relato son entre otros los siguientes:
Cuando era un niño Marita solía decirme que todos los sueños tienen un color [...] Marita tenía sueños rojos y verdes y rosas y amarillos. Los peores eran los sueños grises, que la ponían de lo más melancólica, y los sueños negros ceniza, como los llamaba ella, que le daban un miedo espantoso.” (pág. 200, cap. 9, Emilio recordando su vida de niño junto a su madre).
Trabajaban para él hasta las ancianas que se solían colocar a la salida de las estaciones de metro para vender por un céntimo a los más desesperados los chuscos, unos repugnantes panes de almorta que amarilleaban y se endurecían hasta quedar como piedras aun antes de haber salido el horno.” (pág. 90, hablando del estraperlo montado por Matías Sampedro])
Paco León, Series de Movistar+, Arde Madrid
"Aún era temprano para que el bar estuviese ya hasta los topes de su clientela habitual, una exótica mezcla de  donjuanes sin fortuna, aristócratas ociosos, políticos en ascenso, crápulas infatigables, chicas de alterne, parejas de amantes clandestinos e imprudentes, toreros pintureros y todo tipo de artistas consagrados o aún por descubrir. A diferencia de los demás locales nocturnos de la avenida de José Antonio, en Chicote no había baile ni actuaciones" (pág. 149). 
Leyendo la anterior descripción de la coctelería Chicote no he podido por menos que recordar la serie televisiva de éxito fulgurante "Arde Madrid" que con acierto y buena mano ha estrenado hace  pocos meses el actor y director Paco León. Está claro que hay olas, tendencias, momentos, en que unos espacios y/o épocas parecen imponerse en la consideración de los creadores. Al respecto pienso que esta novela de Fernando Benzo podría fácilmente verse convertida en imágenes y creo que tendría muy buena acogida entre los seriéfilos.