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26 ago 2026

El ancho mundo (#Los años gloriosos I). Pierre Lemaitre.

12 comentarios:

«—Quería preguntarle una última cosa, señor senador... ¿tiene usted una cuenta a su nombre en los bancos Godard o Hopkins Brothers? [...]
—¡Por supuesto que no!- gritó el senador.
—¿Y nunca la ha tenido?
—Pero, pero... ¿por qué querría usted...?
[...]
Negar la mayor es una actitud frecuente entre los poderosos como el equivalente del argumento de autoridad en una conversación.
—No tengo ni he tenido cuenta alguna en ninguna de esas entidades, ni ahora ni nunca, caballero»
»


Pierre Lemaitre, Los años gloriosos I
A mí Pierre Lemaitre, desde que lo descubrí hará cosa de una docena de años, es un escritor que me encanta, Lo leí por vez primera gracias a mis compañeras de la tertulia "más que palabras..." que en 2014, centenario del inicio de la Gran Guerra, propusieron la lectura de "Nos vemos allá arriba", novela de Lemaitre galardonada en 2013 con el Premio Goncourt.
Desde ese momento mi adhesión al escritor parisino es total. Tras mi entusiasta lectura de su novela premiada con el Goncourt, comencé a leer las novelas que había dado a la luz previamente; me refiero a los cuatro títulos de su serie Camille Verhoeven ("Irene", "Álex", "Rosy & John" y "Camille") de cuyas lecturas dejé constancia en mi blog [pinchando en cada uno de los títulos se puede acceder a las respectivas reseñas].
Disfruté mucho también con la lectura de sus novelas "Vestido de novia" (la única que no tengo reseñada en el blog) y de "Recursos inhumanos", que a plena satisfacción leí y reseñé en febrero del año pasado.

Como se puede ver, pues, mi atracción hacia este autor es total. Por eso cuando un día del pasado mes de mayo, dando un paseo por la hermosa plaza mayor de Salamanca donde se celebraba la 44ª edición de la Feria Municipal del Libro, me topé en una de las casetas con la edición en bolsillo de El ancho mundo (#Los años gloriosos I) no pude resistirme y lo adquirí de inmediato. La edición en bolsillo de la primera novela de la serie se ha lanzado en coincidencia con la aparición en rústica con solapas de Grandes promesas, la última entrega de la serie. 


El ancho mundo (#Los años gloriosos I)
La novela es el inicio de la saga de la familia Pelletier. En El ancho mundo los Pelletier son una familia acomodada que en Beirut regenta una fábrica de jabones. El patriarca es Louis Pelletier quien junto a su mujer Ángele ha formado un grupo familiar cuya vida en 1948 discurre con una característica placidez burguesa; sólo los asuntos amorosos de unos y de otros parecieran alterar dicha tranquilidad, aunque como se verá tal cosa no es simplemente así. Cuatro hijos tienen los Pelletier: el primogénito, Jean, es un hombre mediocre e incapaz para llevar los negocios familiares; el menor es Etiènne, un chico enamorado hasta las trancas de Raymond; François es un muchacho atractivo que en París demuestra tener buenas cualidades como periodista; y por último está Hélène que, recién alcanzada su mayoría de edad, ansía experimentar de todo y con todo.  

Los escenarios donde se desarrolla la acción son tres: Beirut, Indochina y París. El momento en que todo acontece es 1948, con la segunda guerra mundial muy presente aún y el conflicto en Asia, la Guerra de Indochina, en plena efervescencia desde 1946. Beirut en 1948 es la capital de un país, Líbano, independiente de Francia desde 1943, pero con muchos lazos y mucha población francesa en su territorio.

La novela se estructura en tres partes y un epílogo. La primera se desarrolla en Beirut en marzo de 1948: la familia se ha reunido como todos los años para hacer una visita grupal a la fábrica de jabones y luego comer. En esta primera parte se nos presentan todos los asuntos: Étienne marcha a Saigón en busca de su amigo Raymond que desde hace tiempo no responde sus cartas; Jean muestra su ineptitud como director de la fábrica y vemos cómo es incapaz de controlar sus impulsos asesinos; François ha marchado a París, pero en vez de cursar estudios en la Escuela Normal aprovecha la oportunidad de estar en el escenario donde sucede el asesinato de una afamada actriz para ofrecerse a un diario parisino como reportero; y Hélène, aún menor de edad, desea escapar de la férula paterna y volar libre lejos de sus padres.

La segunda parte sucede en Saigón en septiembre de 1948. Lo esencial de este apartado es el descubrimiento por parte de Étienne de la tremenda e inmoral corrupción de la administración francesa en Indochina. Con total impunidad altos dignatarios políticos de la metrópoli en connivencia con los funcionarios de Saigón participan en un tráfico de piastras Saigón-París que sirve para financiar desde el estado francés a la insurgencia del Viet Minh que lucha contra Francia por la independencia
«Gracias a la guerra, los franceses traficaban con la piastra; las empresas y el capitalismo local aprovechaban ese tráfico para enriquecerse, para forrarse, pero eso no era lo peor.
El Viet Minh había conseguido entrar en el sistema.
Y aprovechaba el tráfico de la piastra para equiparse.
Esto solo podía significar una cosa, una cosa terrible y trágica a la vez.
En la guerra que los enfrentaba, Francia, sin saberlo, financiaba al Viet Minh»
Estas dos primeras partes finalizan de manera fantástica. La acción, la tensión y el suspense están presentes en cada una de ellas de un modo magistral. La primera acaba con una terrible y brutal acción de guerra, de muerte, que me ha hecho recordar algunos momentos de crueldad que aparecen en las    novelas de la serie Camille Verhoeven. el final de la 2º parte, con la resolución de la estancia de Étienne en Saigón es sensacional, magnífico; mentalmente me ha hecho evocar, por la tensión y suspense que Pierre Lemaitre sabe transmitir presentando un mundo donde todo conspira contra el ocupante, momentos de la novela "El americano impasible" de Graham Greene . Fantástico.

La tercera parte de El ancho mundo lleva por título Otoño de 1948. En ésta todo se precipita y todos los personajes entran en comunicación y acción conjunta en aras de resolver las muertes sucedidas en Saigón y los extraños asesinatos que han sucedido en Francia en el entorno de algunos personajes de la familia Pelletier. A Saigón acudirán François, Hélène y Ángele; en París, el propio François intentará sacar a la luz la corrupción política y esclarecer de una vez por todas el asesinato de la actriz Mary Thompson investigado por el periódico, policía y judicatura.

Son varios los espectaculares giros argumentales que tienen lugar en el relato. Lemaitre es un maestro para esto. Cuando los lectores creemos tener todo bajo control, de pronto nos hace una llave de judo y nos obliga a echar por tierra cuanto teníamos por seguro. Así nos sucede con los propios Louis y Ángele, fundadores de la dinastía Pelletier, y también con cualquiera de sus cuatro hijos; pero quizás sean los giros que suceden en el enigmático personaje del señor Diem los más sorpresivos. El paupérrimo anamita Diem ("anamita" es la palabra que utilizaban los colonizadores franceses para referirse a los habitantes de Vietnam) lo veremos convertirse en un acaudalado Loan que al poco lo veremos convertido en Papa de la secta Siéu Linh. Se viene a mostrar que en el ámbito de Indochina la impostura, la doble cara, la falsedad eran habituales; así se ve en el señor Qiao, en los compañeros de Étienne en la oficina de la Casa de la Moneda (el director Jeantet, el amigo Gaston, y otros), en los legionarios compañeros de Raymond testigos de su terrible final... Estos giros animan a la lectura, a proseguir en ella con ansias renovadas. 

El ancho mundo se lee —creo ya haberlo dicho— con suma facilidad y agrado. Pierre Lemaitre es un genio para aunar en literatura al tiempo bondad con ligereza. No son cualidades contradictorias y cuando van juntas el producto obtenido es, sin duda alguna, de calidad superior. Es lo que ocurre (a mí siempre me lo ha parecido así) cuando se aborda una novela de este escritor francés. En esta ocasión Lemaitre se ha puesto el traje de folletinista decimonónico y presenta una saga familiar que, por lo que he podido leer en las sinopsis de las siguientes entregas de la serie Los años gloriosos, llegará hasta el año 1964. Como hacían los grandes narradores del XIX en esta primera novela de la serie se realiza una intencionada confusión autor-narrador que, como rasgo estilístico, me ha gustado mucho. Se percibe la misma en el amable paternalismo con que el autor-narrador se dirige al lector, a sus lectores, tal y como lo hacían en las novelas por entregas los grandes escritores del XIX: 
  • «Hélène llevaba un abriguito que estaba bien para Beirut, pero que en París rozaba el ridículo. Parecía la hija de un aparcero. Ahorraremos al lector los "¡Tú estás loca de remate!" y los "Pero bueno, ¿es que no te das cuenta?" que le soltó François, quien siguió con sus preguntas retóricas»
  • «Y ya las tenemos a cada una en su habitación, con la puerta de comunicación cerrada. Hélène solo se nota las piernas un poco pesadas, pero ha subestimado su cansancio. Apenas se echa, se ha quedado dormida.»
Sirven estas llamadas al lector para introducir reflexiones metaliterarias por parte del propio autor a quien, gracias a esto, vemos en su propio proceso creativo.

Novela francesa actual, Francia colonial, Los años gloriosos, El ancho mundo
Sobre la manera de escribir de Pierre Lemaitre creo haber dicho ya bastante en las reseñas de otras novelas suyas que en este blog he publicado. Invito a quien quiera indagar más sobre ella a que las lea. Aquí no quiero repetirme y voy a obviarlas. Sólo señalaré una característica que considero importante en tanto en cuanto forma parte del universo literario, del mundo ficcionalizado construido por el novelista por medio de su producción literaria. Me refiero a la autorreferencialidad que realiza a otras obras literarias suyas. En concreto y a pesar de los años transcurridos desde que realicé su lectura es evidente la referencia que realiza a los personajes de Édouard Péricourt y  Albert Maillard, protagonistas principales de su novela "Nos vemos allá arriba", novela con la que inauguró la trilogía titulada "Los hijos del desastre". Sobre esta referencia no diré nada más para no romper el encanto de la lectura. Los otros dos títulos de la trilogía ('El silencio y la cólera' y 'Un futuro prometedor') no los he leído, ¡habré de cubrir esta laguna!

Sí citaré lo que el propio Pierre Lemaitre dice en el capítulo de agradecimientos que incluye finalizada la historia que nos ha contado. Es una cita del escritor H. G. Wells que, afirma Lemaitre,  toma del prólogo que el propio autor inglés incluyó en una de sus obras. Dice así:
«"Tomas un rasgo de esta persona, otro de aquélla, coges algo prestado de un amigo de toda la vida, o de alguien a quien apenas has visto en el andén de una estación mientras esperas el tren. Aves, incluso aprovechas una frase o una idea de la crónica de sucesos del periódico. Así es como se escribe una novela. No hay otra forma."
Seguramente hay muchas otras formas de escribir, pero resulta que la de Wells es también la mía.»

Sólo me queda una última cosa, y es el porqué del título "El ancho mundo". La respuesta está en Indochina, la colonia francesa que sin duda alguna está en el centro de esta narración. Allí es donde tiene lugar la corrupción política que se denuncia y allí es donde los asuntos emocionales de los Pelletier vienen a confluir. Siendo el nombre de un local de alterne y bajos fondos de Saigón viene a ser metáfora perfecta de lo que ocurría en Francia respecto a toda Indochina.

(El Ancho Mundo) «era un local enorme situado en la rue des Maríns, en el barrio chino de Cholón; una especie de bazar que albergaba salones de juego, salas de espectáculos, restaurantes, bares y tiendas. En ese lugar, al caer la noche, se congregaban todos los jugadores, noctámbulos, putas, malhechores, burgueses, campesinos y coolies de Saigón dispuestos a perder en unas horas lo que habían ganado en una jornada. También acudían algunos funcionarios que derrochaban lo que no habían podido transferir a Francia.»

 

Conclusión
Una interesante novela que pese a sus casi 600 páginas se lee bien y que no se hace pesada en ningún momento. Lemaitre es un genio del ritmo y sabe dosificar perfectamente los sucesos en cada una de las historias que protagonizan los personajes. Son historias con giros inesperados, pero muy creíbles. Hasta Louis y Ángele, fundadores de la jabonería y creadores de la riqueza y estabilidad familiar, esconden secretos que ni sus propios hijos sospechan. La tensión narrativa es total por momentos en cada una de las historias alcanzando un punto álgido en el que confluyen los asuntos diversos de los cuatro hermanos.

Novela muy recomendable. Literatura de calidad y entretenimiento en estado puro. Una gozada de lectura.

11 feb 2025

Recursos inhumanos. Novela de Pierre Lemaitre

21 comentarios:

«El sistema desanima, desmotiva y empuja hasta el límite. La sensación por parte de los más débiles de que solo los más fuertes lo consiguen. Los mayores, cada vez más amenazados por la exclusión. Plantea una pregunta: "En 2012, diez millones de viejos ¿son diez millones de excluidos?"»

Pierre Lemaitre, Novela negra francesa, Novelas de la crisis económica
Pierre Lemaitre
 (París, 1951) es uno de mis autores preferidos de novela negra. Como con otros autores he tenido mis épocas de entusiasta enganche con él. Así me ocurrió en 2016 cuando, recién publicadas en España el grueso de las cuatro novelas de su trilogía Verhoeven, leí los cuatro títulos con fruición (Irene, Alex, Rosy & John, y Camille) y de los cuatro dejé constancia en este blog. Como digo en sus respectivas reseñas, llegué hasta el escritor francés a través de la lectura dos años antes de Nos vemos allá arriba, novela que fue objeto de tertulia en el grupo de lectura más que palabras... en diciembre de 2014, tal y como consta en la crónica que de la misma aparece en el blog de dicho grupo tertuliano (leer dicha Crónica aquí). Mi admiración por Lemaitre me ha llevado también a procurar no perderme cuantas adaptaciones cinematográficas de sus escritos existen. Fue así como he visto con gusto en el cine dos películas basadas en obras suyas: Los colores del incendio del director Clovis Cornillac y Nos vemos allá arriba que firma Albert Dupontel. Y ahora mismo ya estoy buscando por ahí la adaptación que se hizo de esta novela que acabo de leer, Recursos inhumanos, a miniserie televisiva. Si la encuentro, la veré y creo que disfrutaré pues las creaciones de Lemaitre siempre me han satisfecho suficientemente.


Sinopsis de la novela 
Alain Delambre, directivo en paro de 57 años, es un hombre humillado tras seis años de desempleo. Así que cuando una prestigiosa compañía lo selecciona como candidato, está dispuesto a traicionar a su mujer, robar a sus propias hijas o pegar a su yerno, sabiendo que, si finalmente es el elegido, todo será perdonado. Pero nada resulta ser como parecía.


Pierre Lemaitre es psicólogo de formación y eso se nota muchísimo en sus novelas, muy especialmente en ésta. El protagonista, Alain Delambre, es un hombre que necesita sentirse útil; por ello acepta empleos muy por debajo de su nivel como el que al inicio de la novela tiene en Mensajerías Farmacéuticas, una empresa de reparto de fármacos. Se levanta a las cuatro de la mañana para a las cinco estar ya en el tajo y comenzar su trabajo de seleccionador de las cajas de fármacos que a lo largo de la mañana los repartidores llevarán a las oficinas de farmacia de París. Su empleo es un miniempleo de unas tres horas diarias de duración. Está bajo las órdenes de Mehmet, su supervisor, de origen turco 
«En Mensajerías Farmacéuticas, donde trabajo, Mehmet es "supervisor", y siguiendo un comportamiento vagamente darwiniano, cuando asciende pasa de inmediato a despreciar a sus antiguos compañeros y a considerarlos meras lombrices.»
El encontronazo ocurrido entre ambos será determinante en el desarrollo de la trama. Lo mejor de este miniempleo es la amistad que Alain hace con dos de los compañeros, Romain, un fracasado estudiante de arte dramático, y Charles, un hombre a quien el alcohol acompaña desde que despierta y al que deberá no pocas cosas a lo largo de la narración.

Alain está completamente enamorado de su esposa Nicole, que trabaja en un Centro de documentación. Sus hijas, Mathilde y Lucie, ya no viven en la casa familiar. Mathilde es profesora de inglés en un colegio y está casada con Gregory a quien Alain no soporta entre otras razones, aparte de por su cursilería, porque trabaja en una empresa de créditos al consumo, empresas que precisamente junto a los bancos son muy responsables de la enorme crisis económica que ha puesto de patitas en la calle a nuestro protagonista; por su parte, Lucie, tras una díscola adolescencia y primera juventud parece ahora haber sentado la cabeza en su trabajo de joven abogada. Para Alain su vida son estas tres mujeres, a las que adora. Por eso cuando desde BLC-Consulting, una empresa de selección de personal a la que escribió por mero hábito de hombre en el paro, le contestaron comunicándole haber sido elegido entre los posibles candidatos para un puesto de adjunto a la dirección de Recursos Humanos de una empresa importante, la alegría del matrimonio no pudo ser mayor. 

Habida cuenta del desagradable incidente ocurrido con el turco Mehmet en Mensajerías Farmacéuticas, Alain pone toda su ilusión en lograr el puesto para el que ha sido preseleccionado. Piensa concurrir al proceso selectivo aun sabiendo que BLC-Consulting de acuerdo con la empresa que ofrece el trabajo ha ideado un juego de rol que simulará un secuestro con rehenes; la finalidad es comprobar in situ las cualidades de los cinco candidatos. Según leía Recursos inhumanos, a mí la novedosa manera de elegir al trabajador me ha recordado muchísimo la obra de teatro de Jordi Galcerán El método Grönholm. Alain  Delambre, sabedor de lo que está en juego, indaga en  la identidad de los otros candidatos e investiga sobre ellos a fin de tener más posibilidades. Obtener toda esta información cuesta dinero; Delambre lo sacará de sus escasos ahorros e incluso de los que su hija y su yerno tenían para comprar un piso. Y nada más conviene decir sobre el desarrollo de la trama que Pierre Lemaitre realiza de esa manera suya tan particular que hace que el lector caiga en sus redes sin posibilidad alguna de dejar el libro hasta no saber qué ocurrirá con este hombre de 57 años en paro, con sus compañeros de Mensajerías Farmacéuticas, con los directivos de BLC-Consulting y la empresa contratadora, con Nicole, con sus hijas... 

La historia se enmarca dentro de la crisis económica de 2008 que sacudió a todo el mundo. Producto de ella fue un enorme crecimiento del paro en los países desarrollados, el frenazo de los créditos bancarios, la subida de las hipotecas, etc. Las jubilaciones anticipadas y el despido de los trabajadores que resultaban más gravosos, los de más edad, fue práctica habitual en las empresas a fin de poder sobrevivir al vendaval económico que se llevó por delante a un buen número de ellas. Estamos, pues, ante una novela muy incardinada en la realidad socioeconómica del momento. El autor confesó en entrevistas concedidas a raíz de la publicación en 2010 de la novela que el libro estaba «inspirado en un hecho real ocurrido en 2005 en France Télévisions Publicité, protagonizado en aquel momento por Philippe Santini, y por cuyo atrevimiento fue condenado por el Tribunal de Casación el 7 de abril de 2010».

La sociedad capitalista, y los actores de la misma son plenamente reconocibles. Las situaciones que la crisis económica produce, en especial el paro,  como tantas otras desagradables que ocurren a nuestro alrededor, parecemos ignorarla, no queremos verla y mucho menos sentirla
«El paro se sabe que existe pero solo afecta a los demás, como el hambre en el mundo, la escasez de vivienda, el sida. Las hemorroides. Para los que no están directamente afectados, el paro es un ruido de fondo.»
http://revistafiatlux.com/entrevista-pierre
-lemaitre-verhoeven-no-volvera/
Lemaitre en este thriller social sabe presentar circunstancias duras debidamente condimentadas con leves dosis de humor, como puede observarse en la cita anterior o en la referida al comportamiento de su jefe Mehmet en Mensajerías Farmacéuticas. Este recurso al humor es característico en el autor y ya lo señalé en las reseñas que hice de las novelas de la serie Verhoeven. También en dichas reseñas dejé constancia del culturalismo que, siempre en dosis muy bien medida, el escritor va dejando caer a lo largo del relato. Así, por ejemplo, en un momento de Recursos inhumanos Alain y su hija Lucie, que están preparando el juicio al que él se ha visto abocado, al despedirse, y tras haber utilizado varias veces la palabra 'batalla' para referirse al juicio, el padre se despide así: «Mañana, en la batalla, piensa en mí». Precisamente este es el título de una importante novela de Javier Marías, autor al que Lemaitre aprecia muchísimo. A veces la alusión culturalista es directa como la que se hace al dramaturgo del clasicismo francés Pierre Corneille: «Mi hija está frente a mí y se debate entre obligaciones incompatibles, un auténtico dilema digno de Corneille: su piso o su padre.»

Además del conocido panorama de crisis económica mundial provocado por las hipotecas subprime en que se inscribe la historia particular de este directivo arrojado al paro hace ya seis años, hay referencias, mucho más concretas, al día a día en que la sociedad en general y los ciudadanos en particular han de ir digiriendo la misma. La digestión se hace difícil conociendo la enorme corrupción de los políticos 
«—Pascal Lombard. Joder. Un antiguo ministro del Interior. Para caerse de culo. Recuerdo bien su cara. Un puro producto de la política corrupta. Bastante talento, un pasado gris, un cinismo a prueba de todo, algunos fiascos históricos que la justicia no ha conseguido desentrañar.»
Pero no sólo hay corrupción en los políticos, los empresarios, en plena crisis económica, miran poco por los trabajadores a los que despiden sin contemplaciones, mientras ellos se enriquecen. Constantemente, la Radio y la Televisión dan noticia de desfalcos empresariales, de ganancias desorbitadas de algunos directivos...
«busco una emisora de radio. Suena France Info. "… John Arnold, un trader de treinta y tres años, ha ganado entre dos mil y dos mil quinientos millones de dólares el año pasado. Le sigue…" La apago. La tierra gira siempre en el mismo sentido y a la misma velocidad.»
Sí, hay mucha denuncia social en esta novela que cabría calificar más de drama social-realista que de novela negra, si bien la intriga, el suspense y los giros inesperados en la trama tan propios del noir existen también en Recursos inhumanos
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Novelas que he leído de Pierre Lemaitre:

23 nov 2016

"Camille" (serie Verhoeven IV). Pierre Lemaitre

20 comentarios:

Acabo de finalizar la lectura de "Camille" y mi admiración por Lemaitre ha vuelto a su nivel incial. No es que en algún momento dejase de admirar al novelista francés pero sí que, en mi opinión, según fui leyendo las cuatro novelas que componen su serie Verhoeven, tras el puntazo primero que para mí supuso "Irene" hubo una leve inflexión en "Alex" y "Rosy &John". Pues bien, "Camille" ha supuesto para mí un repunte magnífico que pugna por ser incluso mejor que la primera de la serie, o sea, vamos, increíble.

Y es que, claro, en "Camille", que supone el cierre -¿definitivo?- de las aventuras del comandante Camille Verhoeven, se completa el círculo que en la primera novela había quedado sin rematar. No quiero entrar en detalles sobre qué pasó en "Irene", qué cabos sueltos quedaron por allá, porque no quiero destripar las historias -magníficas e impresionantes todas ellas- protagonizadas por este enorme policía francés que no llega al metro y medio. Sólo diré que el asunto Irene, que fue la mujer de Camille, queda totalmente solucionado ahora; que muchos de los personajes de la primera de la serie reaparecen, personajes a los que habíamos perdido la pista porque en las otras dos novelas de la serie apenas si son nombrados de pasada. En definitiva, es ahora cuando se completa la historia, se cierra la circunferencia y eso a los lectores siempre nos satisface pues nos colma todas las expectativas y suposiciones que durante la lectura se habían ido suscitando en nuestra cabeza.

Las anteriores tres novelas de la tetralogía ya las he reseñado en el blog ("Irene", el 26 de agosto de este año; "Alex", medio mes despúes, el 11 de septiembre; y "Rosy & John", el mes siguiente, el día 4 de octubre). Como se puede ver por las fechas, Pierre Lemaitre y sus personajes han realizado sobre mí una especie de abducción, de secuestro gozoso al que no me he podido sustraer. La prueba es que hoy, mes y medio después y esto porque la novela no ha estado disponible en mi biblioteca pública hasta mediados de noviembre, doy fin a esta serie sobre Verhoeven que me ha entusiasmado de principio a fin.

¿Qué decir, pues, aquí que no haya ya señalado en las otras tres reseñas? Pues poca cosa salvo insistir en que Lemaitre no es autor acomodaticio que diseña un esquema, unos recursos narrativos y/o estilísticos y al ver que el mecanismo funciona lo repite 'ad infinitum'. No, lo que él hace es ir añadiendo a lo que ya le funcionó en otras novelas (ritmo y suspense sostenidos, culturalismo, humor, metaliteratura...) facetas nuevas de aquello o claras innovaciones. Señalaré las que me parecen más llamativas:

🔼La novela tiene un comienzo fulgurante ('in media res') que nos sumerge de inmediato en la historia.
🔼El culturalismo en esta ocasión está más vertido hacia el lado pictórico dada la afición y genética pintora de Camille y habida cuenta de que él es el epicentro de la novela:
Revista Fiat Lux, Pierre lemaitre
Foto (revista Fiat Lux)
"De pronto ella aparece por la esquina de la rue Bleue. Se detiene, con los pies perfectamente alineados a cuarenta centímetros del paso de peatones y un abrigo azul marino. Una cara extrañamente parecida a 'Retrato de familia,' de Holbein pero sin estrabismo" (pág. 180)
Así mismo Lemaitre, que es guionista de no pocas series televisivas, no las deja de lado. En este sentido yo he creído ver un guiño hacia "Breaking Bad" -serie que estoy viendo en estos precisos momentos- en ese camión en cuyo interior se despacha todo tipo de armas cuidadosamente ordenadas.

🔼Humor magnífico, crítico y finísimo, algo que es inherente a este escritor. Se ve, por ejemplo, cuando Verhoeven corrige a la joven comisaria Merchand la ubicación exacta de Sarajevo que ella situaba en Serbia cuando en realidad está en Bosnia; o cuando, tras un rifirrafe amoroso habido con su actual pareja, reflexiona sobre un comportamiento femenino:
"Ella está de pie frente a la ventana, desnuda, pensativa, los brazos cruzados. Dice: "Se acabó, Camille", sin volverse siquiera hacia él. Después se viste sin decir palabra. En las novelas, con un minuto basta. En la realidad, una mujer desnuda tarda un tiempo enorme en volver a vestirse." (pág. 72)
🔼Novela haciéndose. El escritor, a través del pensamiento de uno de sus personajes, reflexiona
sobre posibles actitudes a tomar por otro/s coprotagonista/s:
"Ahí podría terminar la historia. El relato de una circunstancia desafortunada. Pero el más alto de los dos no lo considera así. Está claro que es el que manda y comprende de inmediato cómo están las cosas.¿Qué va a pasar con esta chica?¿Se despertará y empezará a gritar?¿O irrumpirá en la galería Mornier? Peor aún: ¿puede huir, sin que se den cuenta, por la salida de emergencia y buscar ayuda?¿Se esconderá en uno de los retretes, cogerá el móvil y llamará a la policía?" (pág. 13)
 🔼Giros en la trama más sorprendentes que en otras novelas de la serie con lo que el interés y suspense que me ha suscitado ha sido aún mayor.
🔼Recursos narrativos novedosos. Lemaitre gusta de jugar con el lector y lo hace con una maestría que proporciona un gran placer al lector. En un momento dado adelanta el resultado de una acción para después de exponerla con pelos y señales rompernos la cintura con el quiebro que nos da:
"Esa es una posibilidad. Pero Camille sabe desde hace tiempo que las cosas no sucederán de ese modo.
¡Wow, entonces...! Maestro del suspense sin duda, porque a renglón seguido nos suelta la siguiente reflexión filosófica:
 "Pensaba que se había dejado llevar por las circunstancias pero no es cierto.
Lo que nos ocurre es lo que nos construimos nosotros mismos.

Consideración final
En la reseña sobre "Álex" señalé el afecto que este autor francés siente por la literatura española.Ya en sus anteriores novelas me lo había parecido, pero al no haber leído más que un título del autor español al que voy a referirme no me atreví a declararlo en el post. Pero de nuevo en "Camille" esta semejanza, dado el tratamiento análogo de las historias, ha vuelto a resonar en mi cabeza. Y ahora sí creo estar en disposición de decir el nombre del escritor que yo considero el Lemaitre español. Me refiero a César Pérez Gellida del que sólo he leído -y reseñado- "Sarna con gusto" y "Cuchillo de palo".
Serie Verhoeven, Memento Mori, Cuchillo de palo
En mi opinión ambos autores mantienen en sus novelas un ritmo y un suspense álgidos; los dos presentan historias muy duras con algunas escenas espeluznantes por la crueldad y el dolor físico que unos personajes infringen a otros; manejan sabiamente el humor para dar descansos adecuados al lector; y sus narraciones son como muy visuales, muy susceptibles de ser llevadas a la `pantalla. De hecho, "Álex" de Lemaitre ya conoce versión cinematográfica y de la primera trilogía de Pérez Gellida, "Versos, canciones y trocitos de carne" se va a realizar una serie televisiva próximamente. Por último cada uno de ellos ha sabido construir un estilo propio que cala en el lector el cual -hablo por mí y por amigos que así me lo declaran- se convierte en un adicto del escritor en cuestión. Yo comencé antes con Pierre Lemaitre que con Pérez Gellida pero la dependencia hacia ambos es semejante. Lo confieso.

¿Compartís conmigo esta semejanza entre ambos autores?

4 oct 2016

"Rosy & John" (Trilogía Verhoeven III). Pierre Lemaitre

10 comentarios:

Pierre Lemaitre, Verhoeven, "Rosy and John", Gilbert Bécaud

Los tres mosqueteros eran cuatro; la en principio trilogía "Dos amigas" de Elena Ferrante resultó ser una tetralogía; la trilogía "Los juegos del hambre" tiene hasta ahora cuatro películas; Stephenie Meyer contrató con su editor tres libros, pero fue tal el éxito del primero, "Crepúsculo", que pronto la trilogía pasó a ser de cuatro, de cinco, de ???
El número mágico de tres, base de las trilogías, se abre a cuatro y a más en muchas ocasiones.

 Este es el caso de la trilogía del Comandante Verhoeven escrita por Pierre Lemaitre formada por los títulos de "Irene" (2006), "Álex" (2011) y "Camille" (2015), pero que en 2013 antes de la aparición de la última novela conoció la llegada de un pequeño acompañante, una especie de D'Artagnan narrativo que vino a aumentar la familia. Este pequeño D'Artagnan es "Rosy & John"adaptación al papel de 'Les grands moyens', una novela digital que Lemaitre escribió por entregas en 2011 para smartphone con el mismo personaje. El autor dice en la 'Nota del autor' que acompaña al relato que dada su admiración por "Los tres mosqueteros" de Alejandro Dumas, novela folletinesca publicada por entregas en 1844, no pudo resistirse al desafío consistente en "escribir episodios de no más de tres páginas, el tiempo medio que pasa un parisino en el metro entre dos trasbordos". De esta manera lo que iba para trilogía, -de tres, naturalmente-, pasó a serlo de cuatro, situándose "Rosy & John", dentro de la cronología Verhoeven, entre "Alex" y "Camille".

Resulta, pues, que yo estoy siguiendo a la perfeccción el devenir del Comandante de la Gendarmería francesa. Primero leí "Irene" [leer reseña aquí]; al poco, "Alex" [leer reseña aquí]; ahora, ésta; y no pasando mucho tiempo caerá "Camille" que cierra la serie.

Sinopsis (dada por la editorial)
Jean Garnier es un joven solitario que lo ha perdido todo: su trabajo, tras la muerte misteriosa de su jefe; su novia, en un extraño accidente, y Rosie, su madre y principal apoyo, que ha sido encarcelada. Para dar rienda suelta a su dolor, planea hacer explotar siete obuses, uno por día, en distintos puntos de la geografía francesa.
Después del primer estallido se entrega a la policía. Su única condición para evitar la catástrofe es la liberación de su madre. El comisario Verhoeben se encuentra ante un gran dilema: ¿es Jean un lunático con delirios de grandeza o una verdadera amenaza para todo el país?

8 sept 2016

"Alex" (Trilogía Verhoeven II). Pierre Lemaitre:

15 comentarios:
"Alex", Pierre Lemaitre, Comandante Verhoeven, Thriller
Que la buena novela negra es adictiva, es verdad universalmente admitida. Sin embargo también es cierto que con algunas novelas del género esta certeza se tambalea en no pocas ocasiones. Afortunadamente, éste no es el caso, y en "Alex" he vuelto a encontrar al gran Pierre Lemaitre que vuelve a confirmar con su personal estilo, con sus historias creíbles y al tiempo impensables por situarse tres puntos por encima del umbral del horror, que es cierta tal afirmación, que es imposible dejar de leer un buen thriller como es esta novela, la segunda entrega de la serie del Comandante Verhoeven. Doy fe de ello.

Hace cuatro años que el pequeño, pero gran policía, Camille Verhoeven, perdió de una sola tacada a su mujer y al hijo que ésta llevaba en su seno, y al que con tanta ilusión Camille esperaba. Su capacidad para el servicio y en especial para algunos casos como los de rapto o secuestro es cuestionada por sus superiores. Sin embargo alguna vez habrá que probar, piensa su jefe inmediato, el comisario Jean Le Guen, quien le tiende una pequeña trampa al encargarle, en tanto regresa de vacaciones el comisario Menard, investigar el secuestro de una mujer de  poco más de treinta años. Camille se reencuentra con su anterior equipo de colaboradores y se mete de tal manera en el asunto que cuando le ofrecen apartarse de él se niega en redondo.

En el equipo están Louis y Armand, sólo falta Maleval que vio su carrera truncada en la entrega anterior de la serie. De estos dos, Lemaitre presta una gran atención en "Alex" a Armand, el policía tacaño, un peligro para los novatos por la sangría en tabaco, cafés y bolígrafos a que sin piedad les somete. Con todo no se hace odioso al lector pues junto a este gran defecto en él habita la gran virtud de la amistad sin fisuras y de la entrega total al trabajo por muy penoso que éste pueda ser. De Louis ya no se nos dice tanto pues por "Irene" , su novela anterior, ya sabíamos de su alto origen socioeconómico y de sus profundos conocimientos culturales que también en este segundo relato de la serie exhibe y con los que asimismo contribuye a hacer avanzar la investigación. Por otro lado, el tranquillo y civilizado Louis es el contrapunto del colérico Camille; los dos juntos sirven para controlarse mutuamente y no caer en estériles enfrentamientos con otras personas como, por ejemplo, el joven juez Vidard de treinta años quien marca distancias con el ya casi cincuentón Camille Verhoeven con mantras del tipo
"ya no vivimos en la cultura del. culpable. Hoy vivimos en la cultura de la víctima" 
que a Camille le sacan de quicio. En cuanto a Le Guen en esta entrega me ha parecido más humano y cercano al comandante con quien mantiene una relación de sincera amistad que le ha llevado a ser su testigo de boda en más de una ocasión y que en un momento dado,  con gran sentido del humor, tras haberle sorprendido con una mujer, le dirá:
"Jean, te lo advertí la última vez, ¡sabes que no quiero volver a ser tu testigo! En ningún caso."

La novela se estructura en tres grandes apartados, que como suele ser norma en estos relatos policíacos de un comienzo desestructurado con acciones en contrapunto que suceden sin que los actores de unas y otras entren en contacto (Primera parte) avanza en la segunda hacia una mayor proximidad entre los policías y sus perseguidos; para finalmente, y en la línea de la más clara novela intelectual policíaca, componer el puzzle definitivo a base de colocar las piezas que se han ido dejando caer durante la lectura  y resolver definitivamente el misterio no sólo del caso del secuestro primero sino del porqué de una serie de crímenes aparentemente sin conexión entre sí. Un auténtico ejercicio de orfebrería literaria el que realiza Lemaitre en "Alex".

Como en la reseña que hice sobre "Irene" (leerla aquí) señalé no pocas características del estilo Lemaitre no quiero ser reiterativo repitiéndolas; tan sólo señalaré dos o tres de ellas que me parecen de especial interés en este relato:
  • En primer lugar es imposible dejar de referirme a ese vocabulario bronco, áspero, duro, en línea con las situaciones de extrema crueldad y de terror psicológico que abundan en la novela. Estas expresiones, en conjunción con los referentes a los que aluden, son de tal nivel que en no pocas ocasiones, -lo confieso-, me he sentido ciertamente perturbado por la brutalidad de los mismos. A aumentar el choque entre lo habitualmente admitido y lo referido en el relato sobre la realización de alguno de los crímenes contribuye la narración que de los mismos realiza Louis con su fantástico nivel cultural que sirve para adormecer la bestialidad de éstos. Esta inclinación civilizadora desarrollada por Louis la deshace Camille a fin de colocar a cada cual en su lugar: 
"No, Louis, ese hombre no ha construido un antiguo instrumento de cultura. Eso es una referencia tuya, una impagable referencia histórica que demuestra que eres un hombre cultivado. Él ha construido simplemente una jaula. Y es demasiado pequeña". (pag. 91).
  • En segundo lugar es imprescindible prestar atención a la gran importancia que la literatura tiene dentro de esta obra literaria. Es decir, la metaliteratura aparece también de lleno en "Alex" si bien a diferencia de en "Irene" en la que las referencias literarias lo eran casi en su totalidad de novelas policiales, negras o góticas, aquí el homenaje de Lemaitre abre el foco y pasa a serlo de la gran Literatura, de aquellas obras señeras, especialmente de las que son objeto de estudio en Colegios e Institutos, con lo que de paso, entiendo, Lemaitre extiende su homenaje a estos centros educativos:
"Ediciones de bolsillo exclusivamente: Celine, Proust, Dostoievski, Rimbaud. Camille lee los títulos:  "Viaje al final de la noche", "Un amor de Swann", "Los falsificadores de moneda", "Las amistades peligrosas", "El lirio del valle", "El rojo y el negro", "El gran Gatsby", "El extranjero".    
-Parece la biblioteca de una estudiante de instituto.
Camille anota también estos: "Los prometidos", "El amante sin domicilio fijo", "El nombre de la rosa" y "Las aventuras de Alicia en el País de las Maravillas", "El retrato de Dorian Gray", "Retrato de una dama" o "Emma" en su lengua original." (pág. 214-5)
Referido también a este aspecto de lo metaliterario quisiera destacar que el autor francés homenajea a no pocos autores contemporáneos, entre ellos algunos españoles como Antonio Muñoz Mólina a quien cita en los agradecimientos o Javier Marías mediante la referencia a una de sus obras:
'Páginas arrancadas: "Mañana en la batalla piensa en mí", "Anna Karenina". Hay párrafos subrayados con tinta violeta. "Middlemarch;", "El doctor Zhivago". Louis los ha leído todos. "Aurelien", "Los Buddenbrook", y Sandrine Botanz les había hablado también de Duras, de sus Obras Completas, aunque en el montón no haya más que una o dos páginas de "El dolor"'. (pág. 258).
Pierre Lemaitre, Novela negra, género 'noir', Camille Verhoeven, Francia
Aunque ésta sea una suposición más arriesgada, me ha parecido encontrar en unos momentos del relato alguna referencia intertextual a la novela "Las horas" de Michael Cunnigham que a su vez está referida a "La señora Dalloway" de Virginia Woolf. Esa novela "Las horas" es la base de una estupenda película dirigida en 2002 por Stephen Daldry que hará cosa de tres años -¡madre mía cómo pasa el tiempo!- comenté en este blog (acceder a la reseña de "Las horas" aquí). Es difícil demorarse más en esta cuestión sin desvelar nada del thriller, pero quizás alguien que la haya leído podría reafirmarme en mi sospecha o definitivamente hacerme salir del  engaño.
  • Por último, no puedo dejar de señalar esos inestimables, y necesarios, momentos de relax que Pierre Lemaitre nos concede a través de no pocas alusiones humorísticas que sirven para disolver la tensión en una sonrisa. Así sucede con las frecuentes referencias a la enfermiza tacañería de Armand, el choque entre la zafia realidad del mundo delincuencial y la exquisitez del policía Louis, los chistes a propósito de la estatura de Camille... Pero incluso momentos durísimos como la descripción de un brutal asesinato se resuelve en ocasiones mediante un comentario humorístico:
"Lo mató asestándole primero un golpe muy violento en la parte posterior del cráneo con un objeto puntiagudo, quizá un pico y luego le aplasto la cabeza a palazos. 
- Lo que demuestra que realmente le tenía ganas- dice Camille." (pág. 122)
En otros momentos las frases contienen un humor más agrio que visto desde la óptica de quienes sirven de objeto de burla no parece tal:
"Un centenar de sillas rodean el parquet, brillante como una moneda nueva, y una treintena de parejas pasan y vuelven a pasar disfrazadas de invitados a una boda, de españoles de poca monta, de Charleston o de bolero." (pág. 179).
Final 
Una magnífica novela negra que en España apareció antes de "Irene" aunque en verdad sea la segunda de la serie. A mí me ha sorprendido menos que la anterior aunque ha mantenido mi atención al presentar un caso muy diferente al de la primera narración. En cuanto a la adicción lectora que supone el estilo Lemaitre es alucinante comprobar cómo se lee  la novela en pocos días disfrutándola de una manera fantástica.Tras esta novela increíble, satisfactoria, e impresionante yo ya estoy buscando la tercera entrega de esta serie Verhoeven que tanto me está agradando. ¿También os pasa u os ha pasado a vosotros?



25 ago 2016

Pierre Lemaitre: "Irene" (Trilogía Verhoeven I)

32 comentarios:
Muchas reseñas -elogiosas todas ellas- había leído de esta primera novela de Pierre Lemaitre antes de leerla. Tantas que, tras cada lectura, me hacía el firme propósito de leer, si no era "Irene" sí, al menos, cualquier otra de la serie del comandante Camille Verhoeven. De esta situación de parálisis e indecisión lectora vino a sacarme Laky con su convocatoria del 'Mes del thriller'. Laky elogió mi apuesta por la serie Verhoeven y me recomendó comenzar por la primera de la serie, "Irene". Le he hecho caso y estoy muy satisfecho.

"Irene" ve la luz en 2006 y obtiene un éxito apabullante e inmediato. En 2011 aparece "Alex" que prosigue la serie iniciada por ésta, al igual que lo hacen en 2012 "Rosy & John" y Camille". Todas las novelas protagonizadas por Verhoeven han sido muy bien recibidas por los lectores. Fuera de la serie, Pierre Lemaitre alcanzó la gloria y el reconocimiento internacional con "Nos vemos allá arriba", novela con la que ganó el Goncourt en 2013 y que fue escrita en conmemoración de la I Guerra Mundial de cuyo inicio se cumplían 100 años en 2014. Este relato, el único que yo había leído antes de "Irene", me había dejado una gratisima impresión como puede comprobarse leyendo la breve reseña que sobre ella publiqué en el blog de la tertulia"más que palabras..." (leerla aquí). Otros relatos del autor son "Vestido de novia" (2009) y "Ejecutivos negros" (2010).

Comentario de la novela 
Cuando se reseña un thriller como es éste no cabe decir muchas cosas de él a fin de no destripar la historia. Por ello sólo diré que en "Irene" Pierre Lemaitre hace un homenaje a la literatura, en concreto al género de la novela negra. Lemaitre ha sido profesor de literatura francesa y de literatura norteamericana, y eso se le nota mucho -y para bien- en esta primera novela en la que él mismo se corporeiza en la figura del profesor Fabien Ballanger al que Verhoeven recurrirá para que le ilustre sobre novelas negras dada la enorme similitud existente entre algunos de los crímenes a los que se enfrenta  y los imaginados por importantes novelistas como los norteamericanos James Ellroy, Bret Easton Ellis, el francés Gaborieau, el escocés William McIlvanney...

Un ejercicio metaliterario
Según discurre la narración se va percibiendo el auténtico sentido de la cita marco que figura en el frontispicio del relato: 
"El escritor es una persona que encadena citas quitando las comillas"
Sí, en efecto, en este relato esta afirmación del semiólogo y crítico francés Roland Barthes se hace verdad en no pocas ocasiones. Cada uno de los crímenes que el asesino en serie de la novela realiza es un homenaje a un clásico del género criminal. Para desentrañarlos y dar con el peligroso artífice de los mismos los policías habrán de repasar no pocas narraciones policíacas cotejando los textos con la realidad a la que hacen frente. Introduce Lemaitre así una vuelta de tuerca más en el habitual choque entre realidad y ficción, resultando esta fricción esencial en el desarrollo de la trama. 

Según leía la novela me vino a la memoria en no pocas ocasiones la película, curiosamente dirigida por Paul Verhoeven y protagonizada por Sharon Stone, "Instinto básico", cuya historia se centra en si una escritora de novelas de crímenes podría ser la autora de un asesinato realizado de modo semejante al descrito en uno de sus relatos. Desde siempre se ha pretendido eliminar la frontera realidad-ficcion en la creencia de que la realidad vivida es el nutriente esencial de la ficción y considerando los relatos como meras confesiones, previas en muchas ocasiones a la comisión del crimen. Mayúsculo error, sin duda, aunque muy extendido en nuestra sociedad. Lemaitre en esta novela decide auparse a esta falsa creencia de manera que sean las ficciones presentadas en el interior de estos relatos las que den las claves necesarias para descifrar los enigmas escondidos en cada crimen. Pero el escritor francés no se contenta con este simple ejercicio sino que en un auténtico tour de force muy sorprendente no sólo acerca la ficción al mundo real sino que llega al punto incluso de pretender sustituirlo subsumiéndolo en ella cual si de una especie de realidad aumentada tipo pokemon se tratara. ¡Increíble!
Serie Verhoeven, Lemaitre, "Irene", "Alex", "Camille"
Lemaitre lleva en "Irene" el ejercicio de la metaliteratura, empleado ya por el mismísimo Miguel de Cervantes, hasta cotas nunca vistas. Y todo esto lo hace sin que decaiga el ritmo del thriller y sin que el suspense inherente a él pierda un ápice de interés y de tensión narrativa. Una auténtica gozada leer una narración que consigue aunar en sí misma estas cualidades.

Los personajes
Otro acierto esencial de esta novela es la mostración del tremendo choque existente entre el mundo profesional de los policías, enfrentados siempre a la brutalidad del submundo criminal, y la placidez y normalidad de su vida personal. Camille Verhoeven está felizmente casado con Irene de la que espera un hijo que les hará más felices aún; su compañero de profesión, Louis, es un esteta profundo conocedor del mundo artístico; Jean Claude Maleval, un joven policía de 27 años encantador, un conquistador y noctambulo impenitente; Bergeret, el poli de la cientifica; Jean Le Gued, el superior de Camille retirado ya de la calle; Philippe Buisson, el periodista insaciable de noticias; etc. Todos los personajes están perfectamente diseñados desarrollándose entre ellos tramas secundarias muy interesantes que sirven para oxigenar la tensión dramática principal. Estas subtramas convergen según se desarrolla el relato hacia la principal propiciando giros sorprendentes, unos,  y más esperables, otros; si bien estos últimos el escritor sabe muy bien dosificarlos de manera que demora su aparición aumentando así el suspense en el lector.

Equilibrio narrativo
Una historia dura llena de escenas rayanas en el género de terror que contiene, debidamente repartidos a lo largo de la novela, remansos en los que el tono jovial y hasta humorístico aflora dando así al lector ocasión para reponerse y continuar hacia adelante. Uno de ellos se da cuando Irene, la mujer del comandante Verhoeven, le dice a éste:
-¿Acaso me has visto leer alguna novela policíaca? Es un género que odio.-¡Pero si leíste....!- ¡"Diez negritos"! Me iba de viaje a Wyoming y mi padre pensó que era la mejor manera de prepararme para la mentalidad americana. La geografía nunca fue su fuerte. (pág. 65).
En la relación Irene-Camille siempre está presente la relajación y simpatía. Así se percibe en frases de tono humorístico como cuando al describirle a Irene el clima de Glasgow Camille le dice: "Aquí lo llaman 'mixed'. Quiere decir que llovió ayer y que lloverá mañana" (pág. 126)
También el suspense en que se nos mantiene respecto a la relación que pueda existir entre los policías Louis y Maleval tiene su punto de humor.

Otra muestra de equilibrio narrativo se observa al ver cómo Pierre Lemaitre esparce por el relato su gran conocimiento literario en forma de referencias a textos y títulos especialmente de novelas negras ("Réquiem por Brown", "La colina de los suicidas", "La Dalia negra", "LA Confidential", "American psycho", "La novia vestida de negro", "El crimen de Orcival", "La carta robada", "El perro de los Baskerville", "El caso Lerouge", "El misterio del cuarto amarillo"...) pero también de algunos clásicos universales de la literatura ("El Rey Lear" de Shakespeare, por ejemplo). 

Por otro lado también su labor de guionista cinematográfico aflora en ciertos momentos del relato como cuando nos describe la portada de la edición popular de "American psycho" que toma en sus manos: 
"Camille mira primero la portada. Visto en contrapicado, un hombre con corbata roja, sombrero en la cabeza y manos enguantadas sostiene un cuchillo. Parece que se encuentra en una escalera, pero quizás no." (pág. 99).
Final
Una novela diez o cinco estrellas según sea el baremo que elijamos. Un autor culto que domina todas las variables del género y que mueve las varillas del thriller a su gusto logrando transmitir al lector la inquietud, el suspense y hasta el terror. Un lector que disfruta de este contoneo al que se entrega con placer al saberse movido por la excelente buena mano del escritor francés Pierre Lemaitre.