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26 dic 2016

Graham Greene: "El americano impasible"

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Vi la última adaptación cinematográfica de la novela de Graham Greene hace ya la friolera de 13 años. Pese a ello su recuerdo -esa imagen de Michael Caine observando, sentado a una mesa del Café El Pavillon, un brutal atentado con explosivos- no se ha borrado en todos estos años de mi cabeza. Tenía una cita pendiente con el autor de la novela en que se basaba Phillip Noyce, el director de la cinta; debía una visita a Graham Greene.

Thriller, Graham Greene, 1955, RBA editoresLa lectura de la novela publicada en 1955 por el escritor británico me parece que, desgraciadamente, es de una actualidad increíble. Los atentados contra inocentes, que todos los días copan las noticias de los informativos de prensa y radiotelevisión, utilizados como instrumento bélico por la causa que sea, se denuncian en este relato.

Michael Caine es en el film de Philip Noyce quien da vida al periodista inglés Thomas Fowler que siempre ha presumido de mantener, como buen reportero de guerra que es, la neutralidad que se les supone a estos profesionales. Sin embargo, los acontecimientos vividos por él en Indochina durante los dos últimos años, le llevarán a tomar partido. Y es que ante el asesinato de inocentes es imposible e inaceptable querer estar fuera, no implicarse.

La historia que narra Fowler transcurre en 1952 en la Indochina Francesa (Camboya, Laos, Vietnam del Norte y Vietnam del Sur). Allí el Viet Minh de Ho Chi Min lleva luchando contra Francia, potencia colonizadora, desde 1945. Cuando parece que Francia tiene ya todas las de perder [la salida de los franceses sucede en 1955] los norteamericanos comienzan a intervenir más y más en la zona. Al principio lo harán de manera disimulada a través de la ayuda económica y médica. Así Alden Pyle (Brendan Fraser en el film de Noyce), coprotagonista de la novela, aparece en Saigón dentro de una legación norteamericana que viene a combatir el tracoma, aunque pronto se verá que sus actividades, amistades y desplazamientos por la zona poco tienen que ver con este problema oftalmológico. Junto a la actitud de Pyle, Fowler observará que cada día al puerto de Saigón llegan más cargueros con aviones de guerra estadounidenses. 

En esta fase de inicio de cambio de potencia (los EE UU iniciarían la intervención directa en el conflicto vietnamita a partir de 1955) estos dos hombres se enfrentarán dialécticamente por su idea sobre el papel de los europeos (Fowler y los franceses) y los americanos (Pyle) en esta zona asiática. Para Pyle hay que liberarla del colonialismo e instaurar una democracia nacional que impida que caiga en las garras del comunismo. Para ello, según politólogos americanos que no conocen la zona, hay que procurar la creación de una Tercera Fuerza que apoyada desde fuera (USA) consiga mover la voluntad de los vietnamitas y establecer un sistema democrático. Pero Fowler ve que esto no es tan sencillo:
"Somos viejas naciones imperialistas, Pyle, pero hemos aprendido un poco de realismo; hemos aprendido a no jugar con fuego. . Esta Tercera Fuerza... figura en los libros, nada más. El general Thé es, sencillamente, un bandido con unos cuantos miles de hombres; no es una democracia nacional" (pág. 211)
"El americano impasible", Michael Caine, Philip Noyce, Guerra de IndochinaJunto a esta situación político-militar que personifican, además de Pyle y de Fowler, el inspector francés de policía Vigot, Domínguez -asistente portugués de Pyle-,  y otros norteamericanos como Joe, agregado económico de la embajada americana, o Bill Granger, periodista sensacionalista norteamericano habitualmente ebrio, hay una joven indochina, bellisima, muy delicada, que se mueve entre Pyle y Fowler. Es Fuong (Do Thi Hai Yen), la mujer sumisa que está para satisfacer las necesidades del hombre al que se acerca y del que ella espera obtener ventajas ciertas: casarse si es Fowler quien al final se lleva el gato al agua; vivir en Nueva York si Pyle es el ganador de esta incruenta batalla.

Estos son los mimbres que sostienen este magnífico relato organizado en 4 partes y que enhebra magistralmente la historia privada de los componentes de este triángulo amoroso con los sucesos del propio país donde esto sucede. Para ello el tiempo de la acción se desarrolla en contrapunto: una acción actual que investiga la muerte de Pyle;  y al hilo de ésta saltos al pasado rememorando Fowler lo vivido por él junto a este norteamericano, descubriendo la verdadera personalidad de Pyle al tiempo que sus auténticas actividades. 

La novela toca un montón de aspectos: la amistad entre dos hombres muy diferentes; el amor y la guerra; la inocencia de muchos de los combatientes; la increíble maldad presente en el conflicto bélico; la mentira y la verdad periodísticas; el colonialismo; la liberación, ¿a qué precio?; la sensualidad, el sexo y el desorden orientales vs la esbeltez, limpieza y lisura del deseo reprimido occidental; la juventud y la vejez; etc., etc.

Citas destacables
➼"¿Cuántos coroneles muertos justifican la muerte de un niño o de un conductor de triciclo, cuando uno quiere construir un frente democrático nacional?" (p. 220)
➼"Yo no estoy implicado [dice Fowler a un capitán del ejército francés]
No es una cuestión de razón o de justicia. Todos nos vemos implicados en un momento de emoción y después no podemos evadirnos. La guerra y el amor..., siempre los han comparado.[...]   Algún día ocurrirá algo que le obligará a decidirse por un bando" (p. 204)
➼"He llegado a una edad en que el sexo no resulta un problema tan importante como la vejez o la muerte" (p. 139)
➼"Tú, y los que son como tú, están tratando de hacer la guerra con la ayuda de gente que sencillamente no está interesada en esta guerra" (p. 125)
➼"Más tarde descubrí que Pyle sentía enorme respeto por los que él llamaba escritores serios. Esta designación excluía a los novelistas, poetas y dramaturgos, a menos que trataran lo que él denominaba un tema contemporáneo; y aún así era mejor leer la cosa directa tal y como la presentaba York." (p. 28)
"The quiet americain", Joseph L. Mankiewicz➼"York podía escribir sus abstraciones gráficas sobre la Tercera Fuerza, pero esto era la Tercera Fuerza en realidad, cuando uno la veía de cerca; esto era la Cosa" (p. 193) [reflexiona Fowler tras una explosión con material plástico colocado en un aparcamiento de bicicletas.]
Además de la versión cinematográfica dirigida por Philip Noyce en 2002 y estrenada en España el año siguiente, la novela de Graham Greene había sido llevada anteriormente al cine en un film dirigido por el gran Joseph L. Mankiewicz en 1958, tan sólo tres años después de la aparición de la novela. En esta ocasion los papeles estelares estaban protagonizados por Audie Murphy (Alden Pyle), Michael Redgrave (Thomas Fowler), Claude Dauphin (inspector Vigot), y Giorgia Moll (Fuong). El guión adaptado corrió a cargó del propio Mankiewicz. De ambos films es más fiel a la novela original el de Philip Noyce. En cuanto a premios y distinciones, la película de 2002 fue nominada al Óscar al mejor actor (Michael Caine); su director Philip Noyce obtuvo el National Board of Review; y el American Film Institute (AFI) la colocó en el Top 10 de Mejores películas del año.

16 may 2016

Marta Sanz: "Farándula", Premio Herralde 2015

26 comentarios:
De "Farándula" he sacado en claro fundamentalmente una cosa, que "Eva al desnudo" (1950) de  Joseph L. Mankiewicz es una magnífica película. Gracias a la lectura de este libro, Premio Herralde de Novela 2015, he visto -o vuelto a ver, ya no sabría decirlo- esta joya cinematográfica; y agradezco desde aquí al blog de Montserrat Gracia, "Pasión por el Cine Clásico", la magnífica crítica que allí se puede leer y la perfecta visualización del film.

Farándula, manipulación del lenguaje, "gente", "público", "éxito"

¿Pero qué tiene que ver lo anterior con la novela de Marta Sanz? Pues mucho porque el asunto de esta novela, la situación que da pie al narrador para dar un repaso al mundo del Teatro, a la Farándula, gira en torno a un grupo de actores que, en el contexto de la crisis económica, ensaya la adaptación teatral de la película de Mankiewicz, "All about Eve" (en español "Eva al desnudo"). La autora realiza un  paralelismo entre lo acaecido a los personajes del film norteamericano que representan una obra teatral y lo que sucede a los componentes del elenco actoral español que ensaya la adaptación del film a la escena

Celeste Holm, Bette Davis, George Sanders, Anne Baxter, Gary Merrill, Hugh Marlowe
En mi opinión es bastante conveniente visionar la obra de  Joseph L. Mankiewicz que mereció nada más y nada menos que cinco premios Óscar: Mejor película, Mejor dirección, Mejor actor de reparto (George Sanders), Mejor sonido y Mejor guión adaptado ( Joseph L. Mankiewicz). La película resulta de la adaptación al cine del cuento The Wisdom of Eve, de Mary Orr (1910 - 2006), un cuento de nueve páginas que se había publicado por primera vez en mayo de 1946 en la revista Cosmopolitan, y que estaba inspirado en la historia de una mujer que había sido secretaria de la actriz Elisabeth Bergner. La importancia de "visitar" la cinta de Mankiewicz radica en que Marta Sanz realiza una trasposición, una declarada analogía entre algunos personajes de su novela y los de la obra que estos ensayan. Y no sólo entre personajes sino yo diría que el asunto de una y otra obra es el mismo: las estrellas del teatro se apagan con el tiempo, dimensión que en el mundo de la farándula se manifiesta de manera implacable. Los jóvenes piden paso y no se paran en barras a la hora de desbancar a una estrella de las tablas o del celuloide por muy encumbrada que ésta se sienta.

Este asunto del Tiempo, Marta Sanz no lo plantea sólo dentro del ambiente teatral sino que lo lleva al común campo vital. Si ya es duro verse sustituido en el mundo de la representación por un actor/actriz más joven, más pujante, etc. ..., encontrarse al final de la vida reducido a un despojo y en manos de los demás, es algo doloroso por demás. Valeria Falcón, personaje principal de esta novela, no desea verse en el estado al que la vida teatral y la real han arrastrado a Ana Urrutia que a sus muchos años de edad se ve viviendo de la caridad nacida de ella misma, Valeria, o de la de algún antiguo amante, Daniel Valls.

Además del deterioro y desgaste vital, la novela bordea, y a veces penetra decididamente en la situación socio-económica española del momento en que se sitúa el relato. Concretamente estamos en plena crisis con recortes por todas partes, el mundo del teatro está sin subvenciones y las condiciones laborales han empeorado considerablemente. Hay actores, ahora en paro, que en el pasado lucharon mucho y bien por mejorar las condiciones laborales del colectivo (Mariana Galán, 'Mari', y  Adolfo Villaseca, 'Fito'), hay estrellas que se ven señalados y condenados a no recibor ofertas laborales por haber firmado un manifiesto político (Daniel Valls), hay estrellas que deben buscarse las habichuelas con trabajos auxiliares dada la precariedad laboral del sector (Valeria Falcón da clases de interpretación en una academia; Natalia de Miguel explota su hermoso físico en un reality televisivo), etc.

¿Novela política?
En cierto sentido podría decirse que estamos ante una de esas novelas que vienen a engrosar la tendencia llamada por algunos "Novela de la crisis". En este sentido Marta Sanz se muestra crítica con el vaciamiento semántico que ciertos movimientos han realizado de algunos términos léxicos utilizados por éstos como meros señuelos o engañifas a fin de llevar las aguas del descontento a su concreto molino. Son vocablos como los siguientes: "gente" («Nosotros no tenemos miedo de la gente. Nosotros somos ellos», "público" («una frase de las memorias de Lillian Hellman que nunca había entendido del todo: "Elena me lleva a escuchar el concierto de Richter esta noche. Él es muy bueno, pero el público es mejor…" El público es mejor»), "caridad", "respeto", "éxito" («Y se ven siempre niños con cincuenta, sesenta años, esperando el santo advenimiento, esa suerte que, conjugada con el talento personal y la capacidad de trabajo, es condición indispensable para alcanzar el éxito. ») ... que se manejan, se sacan y se esconden a voluntad, siempre con clara intención manipuladora.

Isaac Rosa, Novela social, Novela de la crisis, Novela política
Quizás esta novela cumpla algunas de las condiciones marcadas por Isaac Rosa en su Decálogo para escribir una Novela Política, sobre todo el punto referido a lo que Rosa denomina el "Itinerario", o sea, tener claro de donde se parte y a donde se quiere llegar. La novela se inicia en la Puerta del Sol donde a Valeria Falcón se le queda encallado el tacón de su zapato mientras se dirige a casa de Ana Urrutia. Al final de la misma aparece ese "dia otoñal" en que la misma autora se ve subsumida en la propia historia que cuenta:
"Nos exponemos —¿o exponen?— dentro de la urna en medio del jardín en un ventoso y desapacible —ésa es justo la palabra que siempre ando buscando— día otoñal: los que aprietan las teclas o agarran el bolígrafo, diestros o zurdos, Valeria Falcón, yo, Galdós y Valle, Natalia Ginzburg, Cesare Pavese, Dash y Lillian Hellman, Marguerite, Jean-Paul, Patricia Highsmith con su gesto de bulldog, Fiódor Dostoievski, todos, en última instancia, desnudos, delante o detrás del pelotón de fusilamiento y de la ofrenda de flores." (pág. 175)
y con la que viene a reivindicar, a pedir, a demandar (¡uy me estoy contagiandode su estilo!) la necesidad de implicarse en la acción. Sí, puede ser una válida interpretación, ¿por qué no?

Mi opinión sobre la novela
A mí, en general, la novela... me ha gustado... ¡regular! Vamos, que no me ha llenado totalmente, que me ha parecido un producto ocasional, una escritura más del campo periodístico que del literario. Me explico: Quiero decir que, en mi opinión, la novela pierde  alcance, universalidad, al remitir de un modo bastante explícito a una realidad socio-política en la que estamos inmersos; habría habido, quizás, una manera de solventar esta tara, y sería haber expresado lo anterior con un lenguaje que hiciese entrar la novela en la Literatura con mayúsculas, algo que en mi opinión la autora no consigue.  En  "Farándula" Marta Sanz se manifiesta como la magnífica articulista que es, resultando, por momentos, su novela un poquito 'Novela Frankestein' pues parece estar construída a base de artículos, unos mejores y otros menos buenos, pero todos ellos debidamente engarzados en la narración. No otra explicación encuentro a esas largas enumeraciones que de vez en cuando deja caer y que me han hecho recordar los imperativos de extensión a que los articulistas se ven obligados en razón del espacio concedido por el medio donde escriben

Marta Sanz, "Eva al desnudo", "Farándula", Premio Herralde 2015
Con todo y con eso Marta Sanz que con ésta ya ha sacado a la luz once novelas, ha ganado premios importantes como el Premio Ojo Crítico de Narrativa que en 2001 obtuvo con "Los mejores tiempos",  fue finalista del Premio Nadal 2006 con "Susana y los viejos" y el Premio Herralde de Novela 2015 con el título que estoy reseñando: "Farándula". Lo anterior en mi opinión revela que cualidades literarias no le faltan aunque como se dice en la película "Trumbo" -hace poco reseñada en este mismo blog [leer reseña aquí]- al referirse a un guión cinematográfico: "Ahí hay una buena historia, pero hay algo que falla". Qué sea ello, no sabría decirlo con claridad, pero es evidente que algo falta y eso que recursos literarios interesantes no los rehúye la escritora madrleña, como se ve en la utilización de:
  • Monologos interiores abundantes que en el caso de Ana Urrutia derivan en auténticos flujos de conciencia en los estadíos avanzados de su enfermedad:
"En esta apartada orilla, juro que no volveré a pasar hambre y que nunca, nunca, seré como Gloria Swanson. La falconcita sí es, sí, un poco Swanson. A ella también le pagó Dios las exequias. Pro-nun-cia-ción, dice Valeria. Cuando viene a verme pongo cara de buena persona." (pág. 155).
  •  Metáforas continuadas que se convierten en puras alegorías:
"Era un público rarísimo. No era el habitual: las mujeres maduras, los jóvenes entusiastas, los matrimonios hartos de estar encerrados en casa viendo la televisión. [...] No pertenecían a la misma cuadra. [...] Mili tenía los costados heridos por la presión de las cinchas mientras que todos aquellos caballos eran los unicornios, con la crin teñida de púrpura, de las fantasías cursis." (pág. 129)
  • Largas y constantes enumeraciones sin o con conjunciones que, -algunas de ellas-, consiguen dar al relato un hermoso halo poético :
"Madrid, de noche, bajo el vapor etílico, no exhibía ninguna de esas máculas visibles bajo su luz velazqueña: la suciedad adherida al pavimento, los locales abandonados, el olor a zotal, los precintos, los talleres clandestinos de costura, los limosneros, la reja echada que ha dejado de chirriar, las colas de la sopa boba, los durmientes de intemperie, los restaurantes de los que sale mal olor, las cucarachas en el portal, los locales comerciales habitados por individuos a los que casi nunca se les ve la cara." (pág. 94)
"Lorenzo se acordó de Agustín González y de José Luis López Vázquez. Se acordó de José María Rodero. De Bódalo y de Luis Prendes. De José María Prada. De Landa. Incluso se le pasaron por la cabeza sir Laurence Olivier, Jack Lemmon y Bob Hoskins. Charles Laughton. Mastroianni. Tony Curtís, que hacía abdominales para preparar sus papeles en Espartaco y Los vikingos. Charlton Heston, que entrenaría para interpretar Ben-Hur." (pág. 102)

Conclusión
 Como la misma autora ha llegado a declarar en alguna ocasión, para ella la trama en las novelas no es condición imprescindible:
"La decisión estética de privilegiar la trama por encima de otros elementos narrativos, esa estrategia estética, es la expresión de una ideología neoliberal que busca la asequibilidad y la comercialidad de los textos.[…]
 A qué le llamamos escribir bien, a qué le llamamos un narrador ágil, por qué escribir bien se asocia con ser un virtuoso constructor de tramas, en cuatro rasgos, con no ser informativo, con no hablar de política en la literatura, con ser expresivo y no explicativo.»
(tomado de http://www.jotdown.es/2016/03/marta-sanz/)
 Esta decisión de autora, totalmente legítima, conlleva el que la novela pierda atractivo para el lector al eliminar el componente del suspense, de la intriga, del 'cómo_acabará_la_historia'. Y es que Marta Sanz, al igual que otros autores (pienso ahora en Isaac Rosa, por ejemplo), quiere volver con su literatura a habitar los espacios lejanos de la novela social, afortunadamente más en la faceta Luis Martín Santos que años 50. ¿Es novedosa esta idea? No, desde luego. Hay autores recientes como el magnífico Rafael Chirbes que han transitado magníficamente bien estas carreteras [leer reseña sobre "En la orilla" aquí]. La diferencia entre él y otros es que Chirbes no desdeña desde torres de marfil el entretenimiento del lector, el deseo de éste de redondear una historia, de 'ver cómo acaba' y por lo tanto de seguir y seguir leyendo. Y este componente esencial, en "Farándula" yo no lo he visto; y por la entrevista leída en la revista "Jot Down" veo que Marta Sanz menosprecia la trama por parecerle 
que ese elemento narrativo tiene mucho que ver con el discurso de seducción que predomina en unas sociedades de ideología neoliberal donde de lo que se trata es de complacer al lector como un cliente. [...] Me interesa más la construcción de los personajes. El punto de vista y la voz. [...] Me interesa más la prospección psicológica, me interesa más el lenguaje. Y me interesa más la calidad de página que propiamente lo que es la trama. (ibidem)
"All about Eve", Mankiewitz, Bette Davis, Anne Baxter, Marilyn Monroe
Como declaración no está mal, lo malo es que en la construcción de personajes ella toma los ejemplos de la película de Mankiewitz y simplemente los traplanta al contexto actual español en forma de estereotipos sociales con lo que la prospección psicológica yo no la he visto. Lo bueno -y en esto sí que coincido con ella- es que consigue algunas páginas de gran calidad, pero que, como ya he dicho antes, más parecen reflexiones de articulista que de novelista. En general su concepción de la narrativa visible en "Farándula" provoca que la novela se caiga por momentos de las manos pues, al menos a mí me resulta algo aburrido que a estas alturas alguien venga a despabilarme porque, según parece, yo no me doy cuenta de las cosas, ¡por Dios! 

Y para mí lo mejor de haber escrito este post es la epifanía que he alcanzado (je, je... Es expresión muy propia del asunto tratado) que me ha revelado la tara, me ha hecho descubrir lo que falla en esta narración: No hay trama, no hay emoción, no hay suspense, no hay intriga en ella ..., y eso, claro, por mucha técnica y denuncia que contenga, lleva al aburrimiento.