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5 nov 2015

Jim Thompson: "1280 almas"

12 comentarios:
Cuando hace pocas semanas reseñé aquí "Tarde, mal y nunca' de Carlos Zanón muchos fueron los que al yo señalar su estilo descarnado y hasta brutal en ocasiones, me remitían a Jim Thompson: "Es el Jim Thompson español", me decían. Bueno, me dije yo, habrá que echarle un vistazo a este tal Mr. Thompson.


Buscando por casa encontré una novelita suya, "1280 almas", de esas que el diario El Pais sacaba por un módico precio acompañando al diario de papel. La colección en cuestión constó de 50 títulos y se distribuyó durante el año 2004 bajo el titulo de "El Pais Serie Negra". Para mí que buscaba la comparación con Carlos Zanón del que, literariamente hablando, había acabado enamorado las apenas 200 páginas de esta narración iban a resultar más que suficientes para la función buscada.

El autor
Con Jim Thompson me ha sucedido lo mismo que me ocurrió cuando lei a Chester Himes (ver reseña sobre él aquí): sorpresa, grandísima sorpresa, muy grata sorpresa. La verdad es que las sensaciones suscitadas en mí por estos dos autores norteamericanos de novela negra cuando leo sus críticas al modelo social americano son muy semejantes. Ambos no se cortan un pelo al hablar del más que mejorable funcionamiento de la policía, del racismo muy asentado en las poblaciones sureñas donde ambos sitúan sus relatos, del mirar hacia otro lado cuando los abusos policiales recaen en los desfavorecidos (negros, chicanos, prostitutas...). Luego he caído en la cuenta de que los dos novelistas proceden de grupos que sufren segregación mas o menos declarada en USA: Chester Himes es negro y Jim Thompson nació en 1906 en una reserva india de Oklahoma, uno de los estados mas pobres. Con estos orígenes bastante hicieron ambos con sobrevivir en una sociedad white que los tenía destinados por su origen a ser carne de prisión: de hecho Himes antes de dedicarse a la literatura tuvo su experiencia carcelaria; o a ocupar el escalón social más bajo: el mismo Thompson antes de dedicarse al periodismo y la literatura desempeñó decenas de oficios y empleos denigrantes. Quizá por ello en sus relatos ambos muestran al desnudo las vergüenzas del 'american way of life'.

La novela "1280 almas"
Lo primero que he de decir es que esta novela, la mejor de Jim Thompson según dicen, me ha gustado mucho. En síntesis la historia que relata es la de un hombre vago e inútil pero que se las apaña para sobrevivir aprovechando con astucia las grietas que el sistema democrático tiene.
El protagonista es Nick Corey, comisario de la pequeñísima localidad de Postville, quien por su inutilidad está en el punto de mira de todas las "buenas gentes" de esta población de sólo 1280 almas, en especial del fiscal Robert Lee Jefferson quien le dice que tiene que espabilar si es que quiere volver salir reelegido comisario.

Aspectos interesantes del relato
Desde las primeras paginas la actitud y manera de ser de Nick me ha recordado a "Fargo", la película escrita y dirigida en 1996 por los hermanos Coen y ahora también serial televisivo,  pues al igual que en el film en la novela se presenta el grandísimo daño que la incapacidad, inepcia o vagancia de alguien puede ocasionar en las personas de su entorno. Nick aparece a los ojos de los demás como un ser débil, de pocas luces, fácil de manipular; sin embargo según transcurre la historia descubrimos todo lo contrario: es un hombre frío, manipulador él de los otros, calculador..., si bien se lanza a nuevas acciones sin saber a ciencia cierta cómo saldrá de ellas:
"Puede que no parezca muy sensato el que un tipo se ponga a hacer cosas por un motivo que desconoce. Pero sé que he estado comportándome así toda mi vida. El motivo por el que había ido a ver a Ken Lacey, por ejemplo,no era el que yo había dicho. Lo había hecho porque había concebido un plan donde él encajaba...y ya sabéis en que consistía éste. Pero yo lo desconocía en el momento en que recurrí a él." (p. 83)
Y no sólo esta incertidumbre, este no saber a ciencia cierta qué pero sí verse impelido a hacerlo, rodea las acciones del comisario de Postsville, otros personajes -su querida Amy, por ejemplo- también se ven sometidos a ella:
"-¿Qué es lo que te preocupa, pues? ¿Qué es lo terrible, querida?-No..., no lo sé con certeza -dijo moviendo la cabeza-. Sé el qué, pero no el porqué. Y no estoy segura de que fuera diferente si lo supiera. ¡No... No puedo hablar de ello ahora! Ni siquiera pensar en ello. Yo... ¡oh, Nick! ¡Nick!" (p. 88)